Blanca Armario González
Buenas tardes, señorías. Muchísimas gracias, señor presidente. «Ultraderecha», «derecha radical», «derecha extrema» es como se nos va a calificar por parte de la izquierda tras presentar esta iniciativa. Pero la verdad es que no nos preocupa ni nos ha preocupado nunca que quieran señalarnos con calificativos para tratar de demonizarnos (aplausos), porque tenemos claro que defendemos el sentido común y la libertad en todos sus órdenes. Tanto el Partido Popular como Junts han dicho muchas veces que quieren acabar con el burka y con el niqab. Bueno, pues hoy tienen la oportunidad. En VOX creemos que, más allá del burka y el niqab, toda prenda que simbolice la sumisión de la mujer debe ser eliminada del espacio público. Tenemos claro que hemos venido para señalar a la izquierda y su ideología, que quieren terminar con la libertad de los españoles, con su seguridad y con todo lo relacionado con España: sus valores, su cultura y sus instituciones. La izquierda justificará la desprotección de las mujeres en nombre del buenismo una vez más. Quizá para muchos sea un debate incómodo, pero para nosotros es un debate necesario para poder preservar nuestra identidad como nación, la seguridad y, por supuesto, la identidad como mujeres. Somos conscientes de que para muchos grupos políticos aquí presentes el sentido común sobre inmigración, seguridad y la protección de las mujeres que atañen a esta iniciativa les parece radical, pero no hay nada más radical y más justo hoy en día que defender la libertad. (Aplausos). Debatimos una iniciativa que tiene tres ingredientes básicos: la dignidad y la libertad de los españoles, especialmente de las mujeres; la seguridad en los espacios públicos, y unos principios básicos de toda convivencia que no son negociables. VOX lleva advirtiendo desde el comienzo de la andadura política sobre la invasión inmigratoria masiva proveniente de algunos países, cuya cultura provocaría un choque frontal con nuestros valores occidentales, con nuestros derechos y con nuestras libertades fundamentales. Esta inmigración masiva proviene de países que en su mayoría son islámicos, que nos traen una manera de vivir completamente incompatible con la nuestra, y no solo con la de los españoles, sino también con la de otros europeos. Porque nosotros, señorías, somos Occidente; España es Occidente. España no puede permitirse más inmigración, ni mucho menos una inmigración que no respeta nuestras normas culturales, sociales y que, además, por si fuera poco, es una inmigración en cuya cultura la mujer ni siquiera tiene voz. Es un bulto, a veces hasta incluso una esclava.
Nos llaman radicales y extremistas por defender determinados límites. No es intolerancia, sino cuidado de aquello que durante siglos nos ha costado mucho construir. (Aplausos). Defender la dignidad de la mujer no es negociable, como tampoco es negociable que queramos seguir siendo España.
Debatimos la prohibición del uso en los espacios públicos de los velos integrales, conocidos como niqab y como burka. La diferencia entre cada uno es solo una rejilla de tela de unos cinco centímetros por la que miran los ojos de una mujer. El burka, una mazmorra textil y móvil, un lienzo importado desde Afganistán y exportado a otros países islámicos. La izquierda dirá que en España no se ve, que es una alarma inventada por la ultraderecha, pero las calles y las plazas de Ciutat Vella, de El Raval, del Barrio Gótico, de Santa Caterina, de algunos barrios de Badalona, de Tarragona e incluso de Almería lo viven cada día. Muchos de los inmigrantes que han entrado gracias a las políticas de fronteras abiertas del Partido Socialista y del Partido Popular profesan el islam más radical y al llegar acaban en guetos, porque no tienen la intención de integrarse en nuestro país. Su intención es otra, ya que mientras ellos se acomodan en los guetos, los más radicales imponen la sharía. Imponen una visión de la mujer que considera que es un ser inferior, que debe caminar por detrás del hombre, que no tiene derecho a estudiar, conducir, viajar a solas, leer o escribir; una visión que dice que tapar su cuerpo, su cara y su pelo es por su propio bien. Al mismo tiempo, la izquierda, con ayuda del Partido Popular, acelera el borrado de toda nuestra identidad desde las instituciones, ya que impulsan y consienten que Oriente se imponga sobre Occidente. El Partido Popular y el Partido Socialista han contribuido a que los españoles nos sintamos como extranjeros en nuestro propio país. Si no, escuchen atentamente. «El Gobierno impone el menú halal y elimina el cerdo para satisfacer a los musulmanes de la prisión de Ceuta porque son más del 80 %». «El Gobierno de Sánchez ha dado casi 2 millones de euros a la Comisión Islámica, la entidad que ha conseguido imponer el menú halal en [todos] los colegios». «Más del 80 % de los centros educativos en un distrito de Barcelona sirven el menú halal y discriminan a los cristianos en Cuaresma». «La Generalidad de Cataluña avala el uso del niqab islámico en las aulas de los centros educativos». «El PP vota en contra de una iniciativa de VOX en el Congreso para prohibir la fiesta del cordero».» El Partido Popular no apoya la iniciativa de VOX en el Parlament para prohibir la fiesta del cordero y combatir la islamización de Cataluña». «Ceuta impone el final del Ramadán y la Fiesta del Sacrificio como festivos en 2026 con el único rechazo de VOX». El Partido Popular vota en contra de la iniciativa de VOX de eliminar las cárceles de tela en las comunidades autónomas de Madrid, de Murcia y de la Rioja. El PP se abstiene con relación a la iniciativa de VOX de prohibir el burka y el niqab en Cataluña y en Baleares. Estos son solo unos titulares, pero es que existen otras verdades. La izquierda se ha propuesto derribar España y obedece de rodillas a la imposición del islam: nada de hablar ni de recordar las glorias españolas; reavivan la leyenda negra; utilizan el sistema educativo para adoctrinar y ofrecer menús halal en los comedores escolares; imponen su calendario de festividades; han creado discordia entre las comunidades autónomas, y también han generado división entre hombres y mujeres. (Aplausos).
La izquierda, con la ayuda del Partido Popular, apoya, promueve, facilita e incluso subvenciona prácticas sociales, conductas o actos que atentan contra la unidad y la entidad de España, contra la igualdad esencial de los españoles o incluso en contra de nuestra cultura. En España lo que ha ocurrido es que hemos renunciado a afirmar nuestros valores, nuestra historia y nuestra relevancia en el mundo y, cuando existe una renuncia, otros ocupan ese vacío para llenarlo de fragmentación confundiendo tolerancia con pérdida de la identidad. (Aplausos).
El multiculturalismo es un fracaso, y lo hemos visto en otros países europeos que han entendido muy tarde el error que no es otro que ser permisivos con esas prácticas que son incompatibles con los valores fundamentales sobre los que se ha levantado Europa, derivados de la herencia grecorromana y de la cultura cristiana. En España aún estamos a tiempo porque VOX se ha encargado de no renunciar a lo que somos, pero ya muchos lo han olvidado. Tenemos que mirar a otros países europeos donde este multiculturalismo ha fracasado. Francia fue el primer Estado en aplicar la medida del veto contra el burka y contra el niqab desde 2011 en cualquier espacio público. El niqab y el burka fueron considerados incompatibles con el principio de igualdad entre hombres y mujeres. La decisión de Bélgica recibió posteriormente el aval del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En Suiza la ciudadanía también ratificó, a través de referéndum en el año 2021, el veto del burka y del niqab. Austria también ya ha tomado medidas. Dinamarca, también en el año 2018, incluso impide que las menores de 14 años lleven cualquier tipo de velo en los centros educativos. Bulgaria, también en 2016. Países Bajos, en 2019. Y nuestro vecino Portugal, en el año 2025. ¿Son fachas todos estos países?, ¿son todos ultra?, ¿son todos intolerantes?, ¿son enemigos de la libertad? Quizás son países que lo que intentan es frenar la invasión islámica de Europa. Por esto es prioritario establecer modificaciones en las normas generales que protegen lo que somos y quiénes somos. El uso del niqab o del burka veta e impone la eliminación de la libertad de la mujer. En Francia ya saben que la integración y la adaptación no es posible, que no es una cuestión de racismo. No tenemos ningún problema con el color de la piel, sino con lo que traen algunos en su cabeza. La inmigración masiva tiene un impacto muy peligroso en las mujeres occidentales, tanto como para que esta cuestión se haya convertido en un debate público.
Según datos del Observatorio Nacional de la Delincuencia en Francia, el 52 % de los acusados en caso de violación en la ciudad de París eran extranjeros. El 42 % de las violaciones en Italia fueron cometidas por extranjeros. En Suecia el 58 % de los condenados por violación procedían de África. En Finlandia el 93 % de los delincuentes sexuales proceden de Afganistán o de Marruecos. En España el 8 % de hombres de nacionalidad ‘aún extranjera’ comete el 50 % de las agresiones sexuales. ¿Cuánto más tienen que aumentar las violaciones y las agresiones sexuales en nuestro país para que ustedes reconozcan este gravísimo error de la multiculturalidad? (Aplausos). Precisamente, si hablamos sobre violencia contra la mujer, las agresiones sexuales con penetración desde el año 2017 hasta el año 2024 se han multiplicado en un 275,3 %. Sin embargo, el único partido que propone incrementar las penas de prisión para los violadores y las penas de prisión revisables para los agresores sexuales más feroces es VOX.
Y aún se preguntan ustedes por qué hay mujeres que votan a VOX. Pues miren ustedes, señorías, hay mujeres que votan a VOX ―y somos muchas las mujeres que trabajamos en VOX aquí presentes y otras que nos están viendo desde casa― porque nos negamos como mujeres libres y occidentales a que vengan otras culturas que nos sometan y que nos callen (aplausos); porque nos negamos a que el miedo a salir a la calle se normalice; porque nos negamos a taparnos hasta los ojos para evitar que atenten contra nuestra intimidad; porque nos negamos a ver niñas con niqab en los colegios; porque no queremos ver a mujeres bañándose en la playa con una tela de la cabeza hasta los pies ―esa no es la imagen de mi país―; porque nos negamos a que homosexuales sean golpeados e insultados, como pasó el otro día en Almería, por unos magrebíes; porque nos negamos a que el islam más radical cubra con una tela de retroceso, de desigualdad, de inseguridad, de silencio y de oscuridad a cada mujer en cada calle, en cada plaza y en cada barrio de mi país (aplausos); porque nos negamos a perder nuestra libertad, nuestra seguridad y nuestra identidad como mujeres españolas. Las mujeres en España son libres y libres van a ser.
Muchas gracias, señorías. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).