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Sin adjetivos

Pleno del 10 de febrero de 2026

Proposición de Reforma del apartado 3 del artículo 69 de la Constitución Española, a los efectos de que la isla de Formentera elija un senador propio (corresponde a los números de expediente 101/000004/0000 de la XII Legislatura, 101/000004/0000 de la XIII Legislatura y 101/000002/0000 de la XIV Legislatura).

Proposición de reforma constitucional de Comunidades Autónomas. Autor: Comunidad Autónoma de las Illes Balears-Parlamento. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 163.

Votación

  • 10 de febrero de 2026: salió adelante, 176 sí, 33 no, 138 abstenciones.
  • 18 de marzo de 2026: salió adelante, 178 sí, 33 no, 137 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: no salió adelante, 33 sí, 315 no, 0 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: salió adelante, 138 sí, 86 no, 124 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: salió adelante, 312 sí, 33 no, 5 abstenciones.

Llorenc Córdoba Marí

Parlamento de Islas Baleares.Página 6Vídeo

Buenas tardes, señorías. Es un honor comparecer hoy aquí, en la sede de la soberanía nacional, en representación del Parlament de las Illes Balears y, muy especialmente, de la isla de Formentera, para defender esta proposición de ley de reforma constitucional. Seré muy conciso y respetuoso con el tiempo de la Cámara. Les hablaré de hechos, de fundamento jurídico y de la petición. Desde 2007 Formentera cuenta con consell insular propio, una institución de Gobierno insular con responsabilidades reales, con Administración propia y con capacidad plena para gestionar los intereses de la isla. Sin embargo, hoy Formentera sigue sin senador propio que la represente. Y aquí está el núcleo del asunto ―sin rodeos―: estamos frente a una anomalía institucional. Existe una realidad institucional consolidada desde hace casi dos décadas que todavía no se refleja como corresponde en la representación territorial del Senado. Señorías, el encaje constitucional es claro: el Senado es la Cámara de representación territorial y el artículo 69 fija para los territorios insulares un criterio ligado a la existencia de consell o cabildo. Lo que se plantea hoy no es una cuestión partidista ni soberanista, ni siquiera un debate entre islas. Es una actualización razonable y delimitada para que el texto constitucional responda a una realidad que ya existe. Quiero manifestarlo con precisión jurídica, lo razonable es hacer lo que el ordenamiento prevé: adecuar el artículo 69.3 a la realidad estatutaria vigente desde 2007. En pocas palabras, no queremos una ventaja ni un trato especial sobre cualquier otro territorio. Se está pidiendo coherencia territorial y seguridad jurídica para que una isla con institución propia tenga también una representación territorial propia, como corresponde al diseño constitucional, y que Formentera deje de ser la única isla con consell o cabildo que no está representada en el Senado. Además, este paso tiene un sentido muy lógico. Formentera es una isla pequeña, sí, pero con singularidades intensas: dificultades en la conectividad marítima, alta presión estacional, necesidad de protección del litoral y del territorio, sobrecostes claros debidos a la triple insularidad y deficiencias en la prestación de servicios públicos por la falta de personal. En un territorio con estas características, las decisiones estatales no son abstractas, afectan de manera directa y determinante. Y por eso, una voz propia en la Cámara territorial no es un símbolo, es una mejora en la eficacia de la representación y acerca la decisión al territorio. Como único diputado por Formentera en el Parlament de las Illes Balears me corresponde defender esta reivindicación con seriedad y constancia, pero el camino es colectivo y viene de lejos. Instituciones, servidores públicos y representantes de distintas etapas han sostenido esta demanda con una idea muy simple: que la representación territorial en el Senado refleje la realidad. Y termino con la petición, les pido que apoyen la tramitación de esta reforma para que, con normalidad parlamentaria, el texto constitucional refleje la coherencia a la realidad institucional de Formentera desde 2007. Muchísimas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Córdoba. Tiene ahora la palabra la señora Cristina Gil Membrado, del Grupo Popular. Cuando quiera.

Cristina Gil Membrado

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Gracias, presidenta. Señorías, es un honor estar hoy aquí en representación del Parlament de las Illes Balears. Formentera es una isla de aguas cristalinas y atmósfera calmada; sus gentes son serenas, en equilibrio con el entorno; un entorno marcado por la mar, que, a su vez, es frontera y es refugio. Formentera no se entiende aislada, sino profundamente ligada a las Illes Balears y a España, sumando sin diluirse, enriqueciendo lo común, preservando lo particular. Hoy estamos en el corazón de la representación del pueblo español, honrados de ser aquí la voz de Formentera, que ha demostrado madurez democrática y responsabilidad institucional, pero que carece de representación directa en la Cámara Alta, más allá del senador que comparte con Ibiza. En 1978 la Constitución española contempló en su artículo 69.3 un caso único: un senador elegido para una agrupación de islas ―Ibiza y Formentera―, islas hermanas, vecinas, con una tradición histórica y unas instituciones de Gobierno compartidas a lo largo de los siglos. No obstante, se trata de un caso insólito si las comparamos con el resto de las islas de ambos archipiélagos. En 2004, por acuerdo unánime del Pleno del Ayuntamiento de Formentera, se manifestó una voluntad clara, firme e inequívoca de que la isla pudiera elegir, como circunscripción electoral propia, un senador. Con la reforma del estatuto por la Ley Orgánica 1/2007 se creó el Consell Insular de Formentera, y con este llega la plenitud administrativa e institucional para la isla. Tiempo ha pasado sin que esta legítima expectativa se haya visto satisfecha desde la petición unánime de 1 de diciembre de 2017. Es justo que Formentera pueda llevar a la Cámara Alta, con voz propia, su realidad: la conectividad, el territorio, la prestación de servicios públicos y tantas otras cuestiones inevitablemente condicionadas por la insularidad. Esta legítima demanda no es un privilegio, sino una muestra de coherencia democrática que implicaría el reconocimiento en la letra de la Constitución española del autogobierno real de Formentera, que, por el momento, viene siendo considerada como una agrupación de islas.

Bastaría aducir que desde el momento en que la Constitución española recoge que cada isla con consejo propio constituirá una circunscripción a efectos de elección de senadores, Formentera, con órgano propio, debería contar con un senador propio. Defendemos así, desde esta tribuna, la adaptación del texto constitucional, para que con ello se satisfaga también el principio de igualdad territorial previsto en el artículo 138 de nuestra carta magna. Nuestra Constitución, faro común de todos los españoles, desde su letra pide atender a las particulares circunstancias de la insularidad y desde su espíritu considera a las islas como realidades territoriales definidas por el mar y por el horizonte, el mar, que no nos aísla, nos singulariza; el horizonte, que no nos separa, nos integra en un proyecto común. La Constitución española, vertebradora de un proyecto colectivo, como la luz del faro de la Mola de Formentera, actúa como guía, ofrece una luz que nos orienta. Formentera, abierta al mar, nos recuerda que incluso los espacios más discretos sostienen el conjunto; sus caminos de piedra seca nos evocan el pacto y el consenso, construidos lentamente, piedra a piedra.

Si esta legítima aspiración es respaldada, Formentera estará plenamente presente en el Senado con la normalidad institucional que le corresponde. Su representación no se ejercerá desde la excepción, sino desde la corresponsabilidad; no desde el aislamiento, sino desde la lealtad a un proyecto conjunto; porque reconocer la singularidad no debilita lo compartido, sino que lo fortalece; porque integrar a Formentera en igualdad es, en definitiva, la forma justa y coherente de servir al interés público de los ciudadanos y de fortalecer la democracia.

Gracias, presidenta. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Gil. Té la paraula la senyora Pilar Costa Serra, del Grupo Parlamentari Socialista. Quan vulgui.

Pilar Costa Serra

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Moltes gràcies, senyora presidenta. I no ho dic en sentit figurat, ja que el seu impuls, presidenta Armengol, ha estat fonamental perquè avui aquesta iniciativa de reforma constitucional hagi arribat en aquest plenari. És la primera vegada que arriba tan lluny. després que s’hagin aprovat innumerables iniciatives durant aquests darrers trenta anys tant al Consell de Formentera com al Parlament de les Illes Balears, com el Senat espanyol, així també una salutació a tota la comitiva del Consell de Formentera, el seu president, que avui també ens acompanyen.

Aquesta iniciativa concreta va ser presentada en el Parlament de les Illes Balears pel Partit Socialista i per Gent per Formentera i ha tengut fins ara suport unànime de totes les forces polítiques. I ara fa just tres mesos que vàrem ratificar la proposta tots els partits polítics, excepte un. Aquesta és una reivindicació històrica, i això que pot semblar un tòpic, és una realitat incontestable, que si ho lligam a la reforma de l’Estatut d’Autonomia de l’any 2007 en què es va crear el Consell de Formentera és del tot incomprensible i anacrònic que a dia d’avui Formentera segueixi essent l’única illa de tot el país, l’única circumscripció electoral sense representant propi a la cambra alta de forma independent.

I em permetin que faci una petita referència personal i política, perquè jo mateixa vaig ser senadora per Eivissa i Formentera i va ser per la meva renúncia en el darrer any de mandat quan va entrar el suplent formenterer Isidor Torres, a qui dedic la meva intervenció. El primer formenterer en el Senat, però per suplència i no volem haver de forçar sempre aquesta situació. Ara mateix estam en aquesta mateixa situació, ja que l’actual senador progressista d’Eivissa i Formentera, Juanjo Ferrer, en uns mesos deixarà el seu escó a la suplent de Formentera Neus Massanet, als que també agraeisc la seva presència avui aquí.

Així que amb aquesta tramitació legislativa, en les properes eleccions generals de l’any 2027, esperem que Formentera ja pugui triar de forma independent el seu representant i que per una vegada, aquest petit guió, però amb tanta transcendència que surt a la Constitució, Eivissa-Formentera, passi a ser una i.

Avui estam aquí gràcies a la persistència del poble de Formentera, de la seva ciutadania i dels seus representants, tots a una de forma unànime, amb el seu Consell Insular pitjant, amb el seu secretari. Fins i tot avui tenim aquí a qui durant molts d’anys havia estat «el» periodista de Formentera, avui jubilat,

Carmelo Convalia, periodista de la SER i del Diari d’Eivissa, que durant més de trenta anys va estar perseguint aquesta notícia. I en uns moments on és més necessari que mai reivindicar la política, el servei públic no s’entendria que no es culmini amb aquesta necessària reforma constitucional.

Muchas gracias, señora presidenta. Y no lo digo en sentido figurado ya que su impulso, presidenta Armengol, ha sido fundamental para que hoy esta iniciativa de reforma constitucional haya llegado a este Pleno. Es la primera vez que llega tan lejos, después de que se hayan aprobado innumerables iniciativas durante estos últimos treinta años en el Consejo de Formentera, en el Parlamento de las Islas Baleares y en el Senado Español. Y, por tanto, también un saludo al Consejo de Formentera, a su presidente, que hoy también nos acompaña.

Esta iniciativa concreta fue presentada en el Parlamento de las Islas Baleares por el Partido Socialista y por Gent per Formentera y ha tenido un soporte unánime de todas las fuerzas políticas. Y ahora, que hace justo tres meses, vamos a ratificar esta propuesta con todos los partidos políticos excepto uno. Esta es una reivindicación histórica y lo que puede antojarse tópico es una realidad incontestable: que si la vinculamos a la reforma del Estatuto de Autonomía del año 2007, donde se creó el Consejo de Formentera, es del todo incomprensible y anacrónico que a día de hoy Formentera siga siendo la única isla de todo el país, una circunscripción electoral, sin representante propio en la Cámara Alta de forma independiente.

Y permítanme ahora que haga una pequeña referencia personal y política, porque yo misma fui senadora por Ibiza y Formentera, y fue por mi renuncia en el último año de mandato que entró el suplente de Formentera Isidoro Torres, a quien dedico mi intervención, el primer oriundo de Formentera en el Senado, pero por suplencia, y no tenemos que forzar siempre esta situación. Ahora estamos en esta situación porque el actual senador progresista de Ibiza y Formentera, Juanjo Ferrer, en unos meses dejará su escaño a la suplente de Formentera, Neus Massanet, a quien también agradezco su presencia hoy aquí.

Y con esta tramitación legislativa, en las próximas elecciones generales de 2027 esperamos que Formentera ya pueda elegir de forma independiente a sus representantes y así, por primera vez, este pequeño guion ―pero muy trascendente― que emana de la Constitución Ibiza-Formentera pase a ser una «y».

Hoy estamos aquí gracias a la persistencia del pueblo de Formentera, de su ciudadanía y de sus representantes, todos a una voz, de manera unánime, con su consejo insular, con su secretario e incluso hoy tenemos a quien durante muchos años había sido el periodista de Formentera ya jubilado, Carmelo Convalia, periodista de la Cadena SER y del Diario de Ibiza, que durante más de treinta años persiguió esta noticia. Y en unos momentos, cuando es más necesario que nunca reivindicar la política, el servicio público no se entendería que no se culmine con esta necesaria reforma constitucional.

Y me van a permitir que me dirija de forma muy directa a todos los diputados y diputadas de los grupos para solicitar que, a pesar del ruido, de las legítimas diferencias, de las estrategias política y, de las diferentes contiendas electorales autonómicas en marcha, las pasadas y las futuras, que todo esto, por favor, no frustre una reforma constitucional concreta que tiene el apoyo unánime de todas las fuerzas políticas y, me atrevo a decir, de toda la sociedad de Formentera. Si debemos estar cerca de la ciudadanía, debemos obrar en consecuencia.

Hare una referencia final en relación con las palabras del periodista y escritor fallecido recientemente Carlos Hernández, que desde el más allá nos decía: «He sido afortunado porque he conocido la política desde dentro y desde fuera. (…) Hay hombres y mujeres que, realmente, creen que su misión es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas que les votaron y que no les votaron». Y yo ―en este caso, como diputada del Parlamento Balear― añadiría: A todos estos hombres y mujeres, a ustedes que están en el Congreso, en esta Cámara, convencida de que actuarán en consecuencia para que Formentera deje de ser la rara avis en la Constitución Española.

I ara sí, ja per acabar, com va dir el poeta universal Marià Villangómez, «voler l’impossible ens cal i no que mori el desig». Idò bé, avui que Formentera pugui triar un senador ha deixat de ser un impossible i esperem que el desig es converteixi en realitat.

Moltes gràcies.

Y, ahora sí, ya para concluir, como dijo Marià Villangómez, poeta universal: Querer el imposible es necesario y no que muera el deseo. Hoy, que Formentera pueda elegir un senador ha dejado de ser un imposible y esperamos que el deseo se convierta en realidad.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, señora Costa. Vamos a empezar ahora el turno de fijación de posición de los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra la señora Santana Perera.

Noemí Santana Perera

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Muchas gracias, señora presidenta. Podemos va a apoyar esta propuesta porque creemos que tiene un objetivo muy concreto y que, además, es justo, que no es otro que la isla de Formentera también pueda elegir un senador o senadora con independencia del de la isla de Ibiza. En Podemos hemos sido muy claros y coherentes con nuestros posicionamientos sobre el Senado y hemos hecho varias críticas al respecto. Lo volvemos a decir: tal cual está diseñado el Senado no está cumpliendo su función territorial hoy en día. Tiene competencias limitadas, escasa capacidad de influencia real y se ha convertido en una Cámara de segunda lectura sin ningún tipo de impacto político efectivo. Pero precisamente por eso, creemos que apoyar esta reforma no está contradiciendo nuestra crítica. En concreto, va a ayudar a ahondar en esa representación territorial. Cuando hoy ocurre lo que está ocurriendo con la isla de Formentera, que es que en un territorio se está diluyendo su voz institucional al no tener representación en la Cámara, nosotras entendemos que lo democrático no es mirar hacia otro lado, sino corregir este error. Y eso es exactamente lo que vamos a intentar hacer hoy con la isla de Formentera. Formentera no es un apéndice de otra isla y, por tanto, tiene su propia realidad, su propia identidad y, como nos han dicho sus representantes, tiene también sus propias instituciones y representación territorial específica. Pero hoy sigue sin tener voz directa en la Cámara Alta y nosotras entendemos que esto debe cambiar. Porque Formentera no solo sufre los costes de ser una isla, sino también de depender de otra isla para muchas conexiones, para muchos trámites y para poder acceder a muchos servicios, que es lo que nosotros, como canarios, conocemos como doble o triple insularidad. Esto lo que hace es encarecer la vida, dificultar la actividad económica de pequeños comerciantes y empresas y generar desigualdades objetivas respecto a otros territorios. Y es aquí, como les decía, donde hago el paralelismo con mi tierra, con Canarias; un paralelismo que resulta evidente por lo menos para las que venimos de allá, de territorios insulares, y sabemos bien de lo que estamos hablando. En Canarias llevamos décadas reclamando que el Estado entienda qué significa la insularidad, que entienda qué significa vivir en territorios fragmentados y muy alejados del resto del territorio y del resto del continente, con costes estructurales que son mucho más altos que los del resto del Estado, además de esas especificidades que tiene cada isla y que también habría que ponerlas en valor. Por eso entendemos perfectamente cuál es la reivindicación que viene de las Islas Baleares. Creemos que Formentera debe tener representación en la Cámara Alta, y no es solo para hacer una demanda identitaria, sino que es una cuestión de democracia, como les decía antes. Por lo tanto, vamos a apoyar la propuesta. Nosotras tenemos también esa realidad: nuestra isla de La Graciosa hoy en día depende administrativamente de la isla de Lanzarote. Tal vez en el futuro las cosas empiecen a andar de forma diferente y también puedan tener un cabildo insular en la isla de Lanzarote y algún día nos veamos aquí reclamando un senador para la isla de La Graciosa. Muchas gracias. Vamos a apoyar la propuesta. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Santana. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Legarda Uriarte.

Mikel (GV (EAJ-PNV)) Legarda Uriarte

PNVDiputado.Página 9Vídeo

Eskerrik asko, presidenta. Arratsalde on, jaun-andreok, y también damos las buenas tardes y la bienvenida a los representantes de las Islas Baleares. Señorías, sin entrar en disquisiciones sobre la hilvanada regulación constitucional ni sobre la funcionalidad del sistema bicameral, habida cuenta de su pendencia del principio de dispositivo autonómico a la fecha de entrada en vigor de la Constitución, y también sin digresión alguna sobre cuál debiera ser en su caso y de cara al futuro el punto de apoyo inmediato de la Cámara Alta, lo cierto es que, en la vigente regulación constitucional, la elección de senadores en las provincias insulares se atribuye en un número constitucional determinado para cada isla o agrupación de ellas. Es decir, constitucionalmente, cada isla o agrupación de ellas constituye una circunscripción electoral para la elección de senadores, en el entendimiento también constitucional de que cada isla o agrupación de ellas existente posee una personalidad e intereses propios que no pueden ser absorbidos por otras distintas.

Ahora bien, señorías, desaparecida en el ámbito autonómico y local la agrupación de islas, ya que es tomada constitucionalmente como referencia junto a la isla para la elección de senadores en las provincias insulares, carecería de sentido constitucional dejar sin representación senatorial a una de las islas que conformaban la agrupación una vez extinguida esta. Señorías, consideramos que esto es lo que precisamente ha sucedido con la isla de Formentera tras la disolución del antiguo Consejo Insular de Ibiza y Formentera, al amparo de la reforma del estatut de Baleares en 2007 y de la Ley de Consejos Insulares desde ese mismo año y también de la materialización del Consell Insular ―ahora ya sí propio y exclusivo― de Formentera tras la toma de posesión en julio de 2007 de la primera corporación surgida de las elecciones locales y la plena asunción de las competencias propias del consell y de autoridad local. La isla de Formentera cuenta desde esas fechas con un consell, donde se agrupaban y aglutinaban facultades autonómicas, facultades provinciales, al amparo del artículo 41.3 de la Ley Reguladora de las Bases de Régimen Local, y las propias de una corporación municipal, dada la peculiaridad de la existencia de un único municipio en la isla. Como decía, el consell de Formentera es ya un órgano pleno de gobierno, administración y representación de la isla, con una naturaleza mixta de órgano de gobierno autonómico y órgano de gobierno local, al igual que en el resto de las islas Baleares con población.

En definitiva, señorías ―voy finalizando, presidenta―, votaremos favorablemente la toma en consideración de proposición de reforma constitucional presentada por la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, a los efectos de que la isla de Formentera elija un senador propio, con independencia del que elija la isla de Ibiza, al igual que sucede con el resto de las islas de las provincias insulares, tanto de Baleares como de Canarias.

Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Legarda. Pel Grup Parlamentari Junts per Catalunya, té la paraula el senyor Pagès i Massó.

Josep Pagès i Massó

JuntsDiputado.Página 10Vídeo

Senyora presidenta. Senyories, molt bona tarda. Primer de tot, voldria donar la benvinguda als amics, als germans de les Illes Balears que avui ens acompanyen, molt especialment els formenterers, la gent de Formentera. El que avui ens veniu a presentar és, per damunt de tot, una demanda justa. Formentera és l’única illa de l’Estat sense representació al Senat. La Constitució agrupa Formentera amb Eivissa i això és precisament el que avui es proposa canviar. L’illa de Formentera ha de poder elegir un senador propi, separadament d’Eivissa, com a expressió de la seva singularitat territorial i institucional. Perquè si algun sentit té l’existència del Senat és que serveixi, com a mínim, per a la funció de representació dels territoris, de les Illes, allò que és el que l’hauria de caracteritzar. Per això, que Formentera pugui elegir el seu propi senador, traslladar a nivell institucional un fet tan indiscutible com la singularitat de Formentera, la seva idiosincràsia i la seva insularitat és una qüestió democràtica molt bàsica i que no el pugui tenir suposa un greuge que s’ha d’esmenar. Hi ha molts arguments a favor de la modificació de la Constitució en aquest punt. Unanimitat: totes les institucions de Formentera, el Consell Insular, l’Ajuntament i també al Parlament Balear ho reclamen. Territorialitat: es reforça la representació territorial al Senat d’acord amb l’innegable fet insular. Història: Es dona resposta a una demanda històrica del poble de Formentera. I, finalment, es posa fi a una anomalia, l’anomalia constitucional d’agrupar dues illes, Formentera amb Eivissa, no només és artificial, sinó que ha estat superada per la realitat sociològica i demogràfica. Formentera ja no és l’illa menys poblada de l’Estat des de fa anys. Supera en població a altres illes que sí que tenen circumscripció pròpia. I també, i no és poc rellevant, es resol una anomalia normativa consistent en què la Constitució ha quedat obsoleta, perquè l’Estatut de les Illes Balears ja ha superat l’agrupació de Formentera amb Eivissa i configura Formentera com una illa més al costat de Mallorca, Menorca i Eivissa, amb les seves pròpies institucions i autonomia diferenciada. Però més enllà d’aquests arguments, més enllà d’aquests arguments, posar Formentera en peu d’igualtat amb la resta de territoris insulars és un pas necessari que els formenterers i les formentereres volen per defensar millor la seva terra, per defensar millor la seva condició d’illencs i illenques i també per defensar millor la seva llengua i la seva nació. I és per això, per defensar la llengua, per defensar la nació, per defensar la gent, per defensar el territori que sempre, des de Junts per Catalunya, estarem al vostre costat. Perquè Junts per Catalunya som aquí per defensar la terra i la gent del Principat, però també per defensar la terra i la gent de la Franja, del País Valencià i, evidentment, de les Illes Balears i de Formentera, de tots els Països Catalans. Junts per Catalunya, hi insisteixo, sempre farem costat a totes les iniciatives que vulguin traslladar la diversitat nacional i territorial a les institucions. Forma part del nostre ADN fer front als conflictes territorials i no cronificar-los. Els territoris i la seva gent no es poden silenciar ni subordinar. I això és el que estem fent avui: escoltar i donar curs a les demandes de la gent de Formentera.

La Constitució de 1978 és un text caduc, obsolet, superat per la realitat política i social. Un text que, a més, alguns s’han especialitzat a utilitzar com a excusa per reprimir i negar reivindicacions polítiques legítimes. I un bon exemple és precisament el Senat. El Senat va ser configurat a la pròpia Constitució com una cambra —‌no ens cansarem mai de dir-ho— de representació territorial. I en canvi, l’única acció del Senat que passarà a la història va servir exactament per al contrari. Va servir per anar en contra de la seva naturalesa territorial, d’allò pel que va ser creat i que justifica la seva existència, representar la pluralitat i la diversitat territorial de l’Estat. Em refereixo, naturalment, al frau de llei constitucional que va ser l’aplicació del 155, en el qual van participar alegrement, per cert, tant els senadors del PP com els senadors del PSOE.

Acabo. El que nosaltres volem no són cambres territorials en un estat que no és el nostre. Allò pel que lluitem és un Parlament sobirà en una Catalunya independent. Però com que nosaltres no som com vostès, naturalment, donarem suport a la iniciativa que ens arriba de Formentera, però no podem deixar de dir que és una vergonya que, sent el Senat una cambra que entre uns i altres ha estat desnaturalitzada i que, com tots comprovem a diari, serveix per a tot menys per complir la missió de representació dels territoris, és una vergonya, dèiem, que Catalunya estigui clarament infrarepresentades si es compara amb qualsevol altre territori de l’Estat. No em refereixo a les Illes, que legítimament han de tenir una representació individualitzada. Parlo de molts territoris de l’Estat que tenen una representació artificial i desproporcionada que, com diem infrarepresenta a Catalunya i és inacceptable si aquesta institució, la institució del Senat, no compleix amb la funció de representació del territori que li pertoca.

Moltes gràcies.

Señora presidenta, señorías, muy buenas tardes. Ante todo quería dar la bienvenida a los amigos y a los hermanos de las Islas Baleares que hoy nos acompañan, muy especialmente a los de Formentera, a los formenteranos. Lo que hoy nos venís a presentar es ante todo una demanda justa: Formentera es la única isla del Estado sin representación en el Senado. La Constitución agrupa a Formentera con Ibiza y eso es precisamente lo que hoy se propone modificar. La isla de Formentera debe poder elegir a un senador propio, separadamente de Ibiza, como expresión de su singularidad territorial e institucional, porque si algún sentido tiene la existencia del Senado es que sirva, cuando menos, para la función de representación de los territorios de las islas; eso es lo que debería caracterizarle. Por eso, que Formentera pueda elegir a su propio senador y trasladar a nivel institucional un hecho tan indiscutible como la singularidad de Formentera, su idiosincrasia y su insularidad es una cuestión democrática muy básica, y que no lo pueda tener supone un agravio que debe enmendarse. Hay muchos argumentos a favor de la modificación de la Constitución en este punto. Unanimidad: todas las instituciones de Formentera, el consejo insular, el ayuntamiento y también el Parlamento balear, lo reclaman. Territorialidad: se refuerza la representación territorial en el Senado, de acuerdo con el innegable hecho insular. Historia: se da respuesta a una demanda histórica del pueblo de Formentera. Finalmente, se pone fin a la anomalía constitucional de agrupar dos islas ―Formentera con Ibiza―, ya que no solo es artificial, sino que ha sido superada por la realidad sociológica y demográfica, dado que Formentera ya no es la isla menos poblada del Estado: desde hace años supera en población a otras islas que sí tienen circunscripción propia. También, y no menos relevante, se resuelve una anomalía normativa, dado que la Constitución ha quedado obsoleta, porque el estatuto de las Islas Baleares ya ha superado la agrupación de Formentera con Ibiza y configura a Formentera como una isla más al lado de Mallorca, Menorca e Ibiza, con sus propias instituciones y autonomía diferenciadas. Más allá de esos argumentos, poner a Formentera en pie de igualdad con el resto de los territorios insulares es un paso necesario que los formenteranos y las formenteranas quieren para defender mejor su tierra y su condición de isleños e isleñas, así como su lengua y su nación. Para defender la lengua, la nación, la gente y el territorio, Junts per Catalunya siempre estará a vuestro lado, porque Junts per Catalunya está aquí para defender la tierra y a la gente del principado de Cataluña, pero también a la gente y la tierra de la franja del país valenciano y, evidentemente, de las Islas Baleares, incluida Formentera, de todos los países catalanes. Junts per Catalunya ―insisto― siempre va a estar del lado de todas las iniciativas que quieran trasladar la diversidad nacional a las instituciones. Forma parte de nuestro ADN hacer frente a los conflictos territoriales y no cronificarlos. Los territorios y su gente no pueden silenciarse ni subordinarse, y eso es lo que estamos haciendo hoy, escuchar y dar curso a las demandas de los formenteranos, de la gente de Formentera.

La Constitución de 1978 es un texto caduco, obsoleto, superado por la realidad política y social, un texto que, además, algunos utilizan como excusa ―se han especializado en ello― para reprimir y negar reivindicaciones políticas legítimas. Un buen ejemplo es precisamente el Senado: se configuró en la propia Constitución como una Cámara de representación territorial ―no nos cansaremos nunca de repetirlo― y, en cambio, la única acción del Senado que pasará a la historia sirvió exactamente para lo contrario, para ir en contra de su naturaleza territorial, de aquello para lo que se creó y que justifica su existencia, que es representar la pluralidad y la diversidad territorial del Estado. Me refiero, naturalmente, al fraude de ley constitucional que supuso la aplicación del artículo 155, en el que participaron alegremente, por cierto, tanto los senadores del PP como los senadores del PSOE.

Acabo. Lo que nosotros queremos no son Cámaras territoriales en un Estado que no es el nuestro, sino que luchamos por un parlamento soberano en una Cataluña independiente Naturalmente vamos a apoyar la iniciativa que nos llega desde Formentera, pero, puesto que nosotros no somos como ustedes, no podemos dejar de decir que es una vergüenza que, siendo Senado una Cámara que, entre unos y otros, ha sido desnaturalizada y que, como todos comprobamos a diario, sirve para todo menos para cumplir la misión de representación de los territorios, que Cataluña esté claramente infrarrepresentada si se compara con cualquier otro territorio del Estado. No me refiero a las islas, que legítimamente deben tener una representación individualizada, sino que hablo de muchos territorios del Estado que tienen una representación artificial y desproporcionada. Como decía, Cataluña está infrarrepresentada y es inaceptable que esta institución, la institución del Senado, no cumpla con la función de representación del territorio que le corresponde.

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Pagès. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula la senyora Jordà i Roura.

Teresa Jordà i Roura

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Bé. Gràcies, presidenta. Avui, segurament més ben acompanyada que altres dies.

Bona tarda a totes i a tots. Una salutació als representants de les Illes que avui ens acompanyeu i d’altres que també esteu a tribuna.

Avui aquesta proposició de llei, en aquesta proposició de llei, si em permeten, al nostre entendre, no debatem una qüestió tècnica. De fet, no debatem tampoc —‌gràcies— ni un simple ajust legal. Avui, amb aquesta iniciativa que ens arriba del Parlament de Balears, per nosaltres debatem dignitat, dignitat democràtica, reconeixement nacional i justícia també territorial. La proposta de reforma de l’article 69.3 de la Constitució perquè Formentera pugui escollir un senador propi no és un caprici. De fet, s’ha dit sobradament avui, aquesta tarda. De fet, és que ni tan sols és una extravagància. Al contrari, és, ras i curt, el resultat d’una reivindicació, d’una reivindicació noble, d’una reivindicació sostinguda, unànime i persistent del poble de Formentera, expressada per les seves institucions al llarg de molts anys; de fet, al llarg de massa anys.

Formentera no és una extensió d’Eivissa. Formentera no és una nota a peu de pàgina. Formentera és un poble amb una identitat pròpia, amb unes institucions pròpies i amb tot el dret del món a ser escoltat directament a la cambra que teòricament —‌teòricament— representa tots els territoris. I deixi’m que ho digui directament: negar aquesta representació és una anomalia democràtica, sens dubte. La seva estimada constitució —‌d’alguns, eh?— la Constitució del 78 va agrupar a Eivissa i Formentera en una sola circumscripció, quan Formentera ni tan sols tenia Consell insular propi. Formentera és una illa amb autogovern, amb personalitat jurídica pròpia i amb plena capacitat institucional. És evident, doncs, repeteixo, que mantenir aquella agrupació és perpetuar una ficció constitucional que ja no respon a cap realitat, a cap, i avui encara menys a cap realitat política ni a cap realitat social. I encara més, Formentera avui té més població que altres illes de l’Estat que ja escullen senador propi. És a dir, que si algú té l’excusa basada en el pes demogràfic, és evident també que cau pel pes de la pròpia gravetat.

Des d’Esquerra Republicana ho diem sense embuts: si el Senat és una cambra territorial, que no ho debatrem avui aquí, ha de representar els territoris i els ha de representar tal com són, no tal com eren fa mig segle. Aquesta és una reforma que no trenca res. De fet, ni tan sols esgarrapa la intocable unitat d’Espanya que alguns defensen més amb l’estómac, si em permeten, que amb el cervell. És una reforma que tampoc resta drets a ningú. Al contrari, és una reforma que el que fa és afegir democràcia, perquè no s’hauria de fer, però ho llanço. No sé si algú en aquest hemicicle, doncs li fa por adquirir més democràcia. Ho demano. Em temo que alguns —e‌ ls mateixos que no em deuen entendre, perquè tampoc m’escolten— a aquests, possiblement, la democràcia els fa una mica de por.

I deixi’m que vagi un pas més enllà. Aquest és un debat que interpel·la el conjunt dels Països Catalans, també Països Catalans, una realitat conceptual que a molts els fa explotar les neurones. Interpel·la una manera d’entendre l’Estat basada en la uniformització i en el centralisme, una manera de fer que incomoda profundament quan als pobles petits, els pobles insulars, els pobles catalanoparlants, alcem la veu i reclamem ser tractats com a subjectes polítics complerts, subjectes polítics complerts. També un concepte que no hauria d’espantar ningú en una democràcia plena. I aquesta és la qüestió: Formentera parla en català. Formentera també pensa en català. Formentera forma part d’un espai cultural, lingüístic i nacional, i això, senyories, no es pot ignorar.

I no és —‌i vaig acabant, presidenta— casualitat que la disposició final d’aquesta reforma estableixi també que el text es publiqui en totes les llengües de l’Estat. Crec que això també és bo fer-ho notar. No és un detall menor. És el reconeixement de la riquesa i de la diversitat lingüística.

I ara sí que acabo dient, per si no havia quedat clar, crec que sí que donarem suport, evidentment, en aquesta presa de consideració en aquesta reforma, perquè per nosaltres cada poble té dret, sens dubte, a ser representat en primera persona. Espero també si puc llençar el desig que més d’hora que tard, els que així ho vulguem, ho puguem fer també des d’un estat propi, amb o sense Senat.

Res més. Moltes gràcies, presidenta, i enhorabona.

Gracias, presidenta, hoy seguramente mejor acompañada que otros días. Buenas tardes a todas y a todos y un saludo a los representantes de las islas que hoy nos acompañáis y a otros que estáis también en tribuna. Hoy en esta proposición de ley no debatimos, a nuestro parecer, una cuestión técnica; de hecho, no debatimos tampoco un simple ajuste legal. Hoy, con esta iniciativa que nos llega desde el Parlamento de las Islas Baleares, debatimos dignidad, dignidad democrática, reconocimiento nacional y justicia también territorial. La propuesta de reforma del artículo 69.3 de la Constitución para que Formentera pueda escoger a un senador propio no es un capricho; de hecho ―se ha dicho sobradamente hoy aquí esta tarde― ni siquiera es una extravagancia, al contrario: es claramente el resultado de una reivindicación noble, sostenida, unánime y persistente del pueblo de Formentera expresada por sus instituciones a lo largo de muchos años, de demasiados años. Formentera no es una extensión de Ibiza, Formentera no es una nota a pie de página; Formentera es un pueblo con una identidad propia, con unas instituciones propias y con todo el derecho del mundo a ser escuchada directamente en la Cámara que, teóricamente, representa a todos los territorios. Permítanme que lo diga directamente: negar esta representación es una anomalía democrática, sin duda. Su querida constitución, de algunos, la Constitución del 78, agrupó Ibiza y Formentera en una sola circunscripción, cuando Formentera no tenía siquiera consejo insular propio. Formentera es una isla con autogobierno, con personalidad jurídica propia y con plena capacidad institucional. Es evidente pues ―repito― que mantener esa agrupación es perpetuar una ficción constitucional que ya no responde a ninguna realidad ―a ninguna―, y hoy aún menos, a ninguna realidad ni política ni social. Es más: Formentera hoy tiene más población que otras islas del Estado que ya eligen senador propio. Si alguien tiene la excusa basada en el peso demográfico, es evidente que también cae por el peso de la propia gravedad. En Esquerra Republicana lo decimos sin ambages: si el Senado es una Cámara territorial ―no lo vamos a debatir hoy aquí―, debe representar a los territorios como son ahora y no como lo eran hace medio siglo. Esta es una reforma que no rompe nada; de hecho, ni siquiera araña la intocable unidad de España que algunos defienden más con el estómago ―si me lo permiten― que con el cerebro. Es una reforma que tampoco resta derechos a nadie, al contrario; es una reforma que añade democracia. No debería hacerse, pero lo lanzo: no sé si alguien en este hemiciclo tiene miedo de adquirir más democracia. Me lo pregunto. Me temo que a algunos, los mismos que tampoco deben de entenderme porque no me escuchan, les da un poco de miedo la democracia. Quiero ir un poco más allá, porque este es un debate que interpela al conjunto de los países catalanes. Los países catalanes también son una realidad conceptual que a muchos les hace explotar las neuronas. Interpela una manera de entender el Estado basada en la uniformización y en el centralismo, una forma de hacer que incomoda profundamente cuando los pueblos pequeños, los pueblos insulares, los pueblos catalanoparlantes alzamos la voz y reclamamos ser tratados como sujetos políticos completos. Es un concepto que no debería asustar a nadie en una democracia plena, y esa es la cuestión. Formentera habla en catalán, Formentera también piensa en catalán, Formentera forma parte de un espacio cultural, lingüístico y nacional, y esto, señorías, no se puede ignorar. No es casualidad ―voy acabando, presidenta― que la disposición final de esta reforma establezca también que el texto se publique en todas las lenguas del Estado. Creo que eso también es bueno destacarlo. No es un detalle menor; es el reconocimiento de la riqueza y de la diversidad lingüística.

Acabo, ahora ya sí, diciendo, por si no había quedado claro, aunque creo que sí, que, evidentemente, vamos a apoyar esta toma en consideración para esta reforma porque, para nosotros, cada pueblo tiene derecho, sin duda, a ser representado en primera persona. Espero también ―si puedo lanzar un deseo― que, más vale antes que tarde, quienes así lo queremos podamos hacerlo también desde un Estado propio, con o sin senador.

Nada más. Muchas gracias, presidenta. Y enhorabuena. (Dirigiéndose a los representantes del Parlamento de las Islas Baleares).

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Jordà. Pel Grup Parlamentari Plurinacional SUMAR, té la paraula el senyor Vidal Matas.

Vicenç Vidal Matas

Grupo SumarDiputado.Página 14Vídeo

Moltes gràcies, presidenta. Molt bon dia a tots els companys de Formentera i companyes que avui són aquí, els representants del Consell de Formentera. El Consell, l’autogovern de l’illa de Formentera, aquesta realitat que hem de respectar, aquesta realitat que estimam. Benvinguts aquí, avui a casa vostra. També als companys diputats del Parlament de les Illes Balears, que han d’entendre la representació de Formentera i potser es va entendre a les Illes Balears la importància que tenia Formentera per la feina i pel treball que han fet els diputats que han representat aquesta illa. Diputats que quan treballen incansablement aconsegueixen que la seva veu de l’illa de Formentera se senti fort i clar al Parlament de les Illes Balears i esperem que aviat sigui així, també al Senat espanyol. I com no?, i si em permeten, destacadament els companys de Gent per Formentera, una gent valenta, una gent que ha treballat incansablement per un model d’illa diferent, per un model d’illa respectuós amb el territori, per un model d’illa d’acollida, per un model d’illa que ha fet prosperar un indret tan inhòspit en la història que ha estat Formentera. Benvinguts a casa vostra. Al Senat, i ho dic per experiència, perquè hi vaig passar quatre anys, no és la cambra de representació territorial, però quan els senadors arribam al Senat, no ens posam la camiseta del nostre territori, o no tots. Millor dit, molts ens posam la camiseta del nostre territori i ens seim per formacions polítiques. Què passa? De natural seria que ens fessin per territoris per parlar dels nostres territoris i, per això, és important que Formentera tengui un representant, perquè ara s’està produint una anomalia. No té una veu pròpia, no té ningú que directament els representi. No té ningú que es preocupi exclusivament de la seva realitat i per molt que altres persones puguem parlar amb veu pròpia, amb veu per ells, que els deixem la nostra veu per ser utilitzat, no és el mateix. Un poble vol ser escoltat la seva veu pròpia. I, per tant, el Senat ha de canviar molt, perquè ha de ser un Senat més democràtic, un Senat que representi els territoris, un Senat on realment es tractin el problema de la insularitat, on realment es tracti de la qualitat de vida de les persones que viuen en els diferents territoris. I per això aquesta modificació de la Constitució. Al llarg de la història hem tengut quatre modificacions de la Constitució. La d’entrada al Conveni de Maastricht el 1992, que potser ens va permetre a persones d’altres nacionalitats votar a l’Estat espanyol. Una altra modificació després que ens avergonyeix a molts, la del 2009, on es prioritza el deute al dret de les persones. L’única que a mi personalment em fa il·lusió, la que vam aprovar el 2024, on les persones amb discapacitat eren tractades amb normalitat, no com a persones menys vàlues. I avui, si tot va bé, començam el camí per una, per la primera modificació de la Constitució que durà més democràcia, més representació i més qualitat de vida per als ciutadans de Formentera, que és la que tenguin una representació pròpia. Una veu pròpia no és cap caprici. Una veu pròpia tracta els problemes i la realitat quotidiana de cada un d’ells i és important perquè tenguin igualtat respecte a les altres illes, perquè tenguin igualtat respecte dels altres territoris i perquè es sentin representats plenament. La iniciativa parteix amb un gran consens, ja s’ha dit. El 2004 a l’Ajuntament de Formentera; el 2007, recollit a l’Estatut d’Autonomia de les Illes Balears, es crea el Consell de Formentera i, a partir d’aquest moment, es lliga que també en algun moment toca tenir senador o senadora pròpia. El 2009, Pere Torres aconsegueix que el Ple del Senat es manifesti a favor d’aquesta iniciativa i el 2018 Gent per Formentera duu al Parlament de les Illes Balears la iniciativa que esteim discutint, aconseguint de forma unànime el suport de tots els partits polítics de les Illes Balears en aquell moment. El 2024, tenguérem un intent d’aquí al Congrés de presentar unes esmenes que no varen fructificar. Però el poble de Formentera ha estat persistent des de fa moltíssims anys amb aquesta iniciativa lluitant cada dia perquè fos possible i, per tant, no els podem fallar.

El debat d’avui és aquesta iniciativa que na Sílvia Tur, quan presentava al Parlament de les Illes Balears, va dir que era una quimera, que seria un camí llarg. Pot ser, estimada Sílvia, no esperàvem que aquest camí fos tan llarg, que del 2018 tardàssim fins al 2026 per ser ara tractat. Però bona la dita: facem un possible i aconseguim ara que es tracti s’aprovi. I li prec, senyora presidenta, que no quedi a un calaix aquesta iniciativa, que es debati, que abans d’acabar la legislatura sigui ja una realitat i que poguem, entre tots i totes, veure com a les pròximes eleccions estatals els formenterers i formenterers triïn el seu senador o senadora propi, de manera diferent com ha passat fins ara.

I no és un caprici, perquè no és el mateix que els parli jo de la triple insularitat. Ho farà millor una persona de Formentera. Que els parli jo del transport de residus de Formentera, de la posidònia, de la protecció de l’Estany del peix, del problemes del port, dels fondejos, de com millorar la vida en els serveis públics que no es veuen coberts, de com no hi ha uns jutjats propis per tramitar segons quina documentació o de com a vegades una cosa tan senzilla com treure el document nacional d’identitat no és possible fer-ho. O com una illa vol que en la seva mar no mori gent i no té els mitjans necessaris perquè això no passi.

Per tant, vaig acabant, presidenta, amb un desig. Aquesta legislatura he tingut el plaer de coincidir amb el senador Juanjo Ferrer, que representa en el Senat per la Coalició progressista a Eivissa i Formentera. I avui he conegut a na Neus Massanet, que serà la que el substituirà en els darrers mesos de la legislatura, amb un exemple de solidaritat entre illes i forces progressistes que, de manera solidària, resolien un problema que fins ara tenia la Constitució, donant veu així directa a la gent de Formentera. Desitjo que en Juanjo Ferrer i na Neus Massanet, en la benentesa, siguin les darreres persones que hagin de fer aquesta solidaritat, que ja hi pugui haver representació directa a les pròximes eleccions al Senat per part de la gent que triï la gent de Formentera.

Moltes gràcies.

Muchas gracias, presidenta. Muy buenos días a todos los compañeros y las compañeras de Formentera que están hoy aquí: los representantes del Consejo de Formentera, del autogobierno de la isla de Formentera, esta realidad que debemos respetar, esta realidad que amamos. Bienvenidos aquí hoy a vuestra casa. También doy la bienvenida a los compañeros diputados del Parlamento de las Islas Baleares, que deben entender que la representación de Formentera puede ser, y se entendió en las Islas Baleares la importancia que tenía Formentera por el trabajo que han hecho los diputados que han representado a esta isla, diputados que, cuando trabajan incansablemente, consiguen que su voz y la de la isla de Formentera se oigan fuerte y claro en el Parlamento de las Islas Baleares. Esperamos que pronto sea así también en el Senado español. Y, cómo no, y si me lo permiten, quiero destacar también a los compañeros de Gent per Formentera, una gente valiente, una gente que ha trabajado incansablemente por un modelo de isla distinto, por un modelo de isla respetuoso con el territorio, por un modelo de isla de acogida, por un modelo de isla que ha hecho prosperar un enclave tan inhóspito en la historia como ha sido Formentera. Bienvenidos a la que es vuestra casa. El Senado ―lo digo por experiencia porque estuve allí cuatro años― no es la Cámara de representación territorial. Cuando los senadores llegamos al Senado no nos ponemos la camiseta de nuestro territorio ―o no todos, mejor dicho―; muchos nos ponemos la camiseta de nuestro territorio, y lo digo por formaciones políticas que lo normal es que hablasen de sus territorios. Por eso es importante que Formentera tenga un representante, porque ahora se está produciendo una anomalía: no tiene una voz propia, no tiene a nadie que directamente les represente, no tiene a nadie que se preocupe exclusivamente por sus realidades. Por mucho que otras personas podamos hablar con nuestra voz por ellos, que podamos prestarles nuestra voz, que se la brindemos, no es lo mismo. Un pueblo quiere ser escuchado con su voz propia y, por tanto, el Senado debe cambiar mucho porque debe ser un Senado más democrático, que represente a los territorios, un Senado donde realmente se traten los problemas de la insularidad, la calidad de vida de las personas que viven en los distintos territorios. Por eso, esta modificación de la Constitución es necesaria.

Hemos tenido cuatro modificaciones de la Constitución en el Estado. La de entrada en el convenio de Maastricht en el 1992, que quizás permitió a personas de otras nacionalidades votar en el Estado español. Luego otra modificación que nos avergüenza mucho, la de 2009, para priorizar la deuda en vez del derecho de las personas. La única que a mí personalmente me hace ilusión fue la que se aprobó en el 2024 para que las personas con discapacidad no fueran tratadas como personas menos válidas, sino con normalidad. Y hoy, si todo va bien, empezamos el camino para la primera modificación de la Constitución que va a traer más democracia, más representación y más calidad de vida para los ciudadanos de Formentera, que es la de que tengan una representación propia, una voz propia, que no es ningún capricho. Una voz propia tiene que ver con los problemas y la realidad cotidiana de cada uno de ellos. Es importante para que tengan igualdad respecto a los de otras islas, para que tengan igualdad respecto a los otros territorios y para que se sientan representados plenamente.

La iniciativa parte de un gran consenso, como ya se ha dicho, en 2004 en el Ayuntamiento de Formentera. Luego, en 2007, se recogió en el estatuto de las Islas Baleares y se creó el Consejo de Formentera. A partir de ese momento se ligó a que también en algún momento correspondía tener senador o senadora propia. En 2009, Pere Torres consiguió que el Pleno del Senado se manifestara a favor de esta iniciativa. En 2018, Gent per Formentera llevó al Parlamento de las Islas Baleares la iniciativa que hoy discutimos, consiguiendo de forma unánime el apoyo de todos los partidos políticos de las Islas Baleares en aquel momento. En 2024 se intentó aquí en el Congreso presentar las enmiendas, y no fructificó. Pero el pueblo de Formentera ha sido persistente desde hace muchísimos años con esta iniciativa, luchando día tras día para que fuera posible y, por tanto, no podemos fallarles.

El debate de hoy es sobre esta iniciativa que en ese día Tur, cuando la presentaba en el Parlamento de las Islas Baleares, dijo que era una quimera, que sería un camino largo. Silvia lo dijo. No esperábamos que fuera tan largo este camino, desde el 2018 hasta el 2026, pero si conseguimos ahora que se apruebe, si la dicha es buena, vale la pena. Le ruego, señora presidenta, que esta iniciativa no se quede en un cajón, que se debata, que antes de acabar la legislatura sea ya una realidad y que podamos, entre todos y todas, ver cómo en las próximas elecciones estatales los formenteranos y las formenteranas puedan escoger a su senador o senadora propia, no como se ha hecho hasta ahora.

Como digo, no es un capricho, porque no es lo mismo que yo les hable de la triple insularidad que les hable una persona de Formentera, que lo va a hacer mejor; o que les hable yo del transporte de residuos en Formentera, de la posidonia, de la producción del Estany des Peix, de los problemas en el puerto, de los fondeos, de cómo mejorar la vida en los servicios públicos que no se ven cubiertos, de cómo no tienen unos juzgados propios para tramitar según qué documentación o de cómo a veces una cosa tan sencilla como sacarse el documento nacional de identidad no es posible hacerlo en Formentera, o de cómo una isla quiere que en sus mares no muera gente y no tiene los medios necesarios para que eso no pase.

Presidenta, acabo con un deseo. En esta legislatura he tenido el placer de coincidir con el senador Juanjo Ferrer, que representa en el Senado a la coalición progresista de Ibiza y Formentera, y hoy he conocido a Neus Massanet, que será quien le vaya a sustituir en los últimos meses de la legislatura. Son un ejemplo de solidaridad entre islas y fuerzas progresistas y de forma solidaria solventaban un problema que hasta ahora tenía la Constitución, dando voz directa así a la gente de Formentera. Deseo que Juanjo Ferrer y Neus Massanet sean las últimas personas que tengan que prestar esa solidaridad y que pueda haber representación directa en las próximas elecciones en el Senado por parte de la gente que elijan los formenteranos.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Vidal. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Campos Asensi. (Aplausos).

Jorge Campos Asensi

VoxDiputado.Página 16Vídeo

Gracias, señora presidenta. Bienvenidos, representantes del Parlamento balear, representantes del Consejo Insular de Formentera. Señorías, Formentera es una joya de Baleares y, por tanto, es una joya de España. No hay duda de que Formentera es un paraíso mediterráneo, pero desgraciadamente sus habitantes no consiguen disfrutar plenamente de ese paraíso por las desventajas geográficas y económicas que ocasiona no ya la doble insularidad, sino incluso la triple insularidad. La imposibilidad de acceder a una vivienda debido a los precios desorbitados, la deficiente conectividad de los transportes o los servicios públicos insuficientes son algunos de sus principales problemas, agravados por la invasión inmigratoria descontrolada que, además de colapsar los servicios públicos, son la causa de un aumento sin precedentes de la inseguridad que sufre la isla. (Aplausos).

Estos problemas que he citado se agravan por las políticas que lleva a cabo la izquierda, que, por cierto, es la misma que ha impulsado esta proposición de reforma constitucional para que sus habitantes puedan elegir un senador propio no compartido con Ibiza, como hasta ahora. El artículo 69.3 de la Constitución establece que en las provincias insulares, cada isla o agrupación de ellas, con cabildo o consejo insular, constituirá una circunscripción a efectos de elección de senadores. Es decir, el criterio de representación en el Senado no es poblacional ni económico, es institucional. Si una isla cuenta con órgano de gobierno propio, debe tener senador propio, y Formentera cumple los requisitos ya que tiene un consejo insular desde el año 2007. Es decir, desde un punto de vista técnico, no hay duda de que es una corrección necesaria para adaptar la Constitución a la realidad institucional actual, pero aquí debemos analizar la propuesta de reforma no únicamente en sus términos estrictamente técnicos, sino también en sus términos políticos, sobre todo teniendo en cuenta qué partidos son los impulsores de esta reforma.

Yo me pregunto: ¿va a solucionar un senador más por Formentera los problemas de vivienda, inmigración, seguridad, transporte o sanidad que se sufren en la isla? (Aplausos). Evidentemente, no. ¿Va a solucionar un senador más que los habitantes de Formentera dejen de pagar cada uno más de 1000 euros al año debido a la invasión inmigratoria africana? Tampoco. Las políticas de efecto llamada a la inmigración ilegal que impulsan los que precisamente hoy están aquí defendiendo el incremento de senadores ocasionan que el Consejo Insular de Formentera tutele a unos 150 menas sin disponer de centro de menores y teniendo que contratar a empresas externas que cuestan entre 7500 y 9000 euros por mena al mes. Por eso, ¿están seguros de que esta propuesta de reforma constitucional es la que están pidiendo los habitantes de Formentera en estos momentos tan difíciles? Es más, ¿han informado ustedes a los ciudadanos de Formentera qué les supone la actual Administración pública y política que ustedes defienden de forma tan entusiasta?

Pues mire, yo les voy a informar. A cada habitante de los casi 12 000 que tiene Formentera le cuesta en torno a 2000 euros —‌escuchen bien, 2000 euros— al año los sueldos y gastos políticos que suponen diecisiete consejeros del Consejo Insular de Formentera, que para este año 2026 cuenta con un presupuesto de más de 49 millones de euros, del cual casi un 45 %, en torno a 22 millones de euros, son para gasto de personal. A esto hay que añadir un diputado autonómico y un senador compartido, al que ahora quieren añadir otro senador. Y en este cálculo no he incluido al personal de educación y sanidad del Gobierno autonómico ni al de la Administración General del Estado. Pero escuchen bien, cada uno de los habitantes de Formentera costea 2000 euros en gasto público aproximadamente, a lo que hay que sumar los más de 1000 euros por la invasión inmigratoria que ustedes están propiciando. Es decir, que los políticos y sus políticas contrarias al sentido común les cuesta más de 3000 euros al año a cada uno de los habitantes de Formentera, a los que tienen asfixiados fiscalmente para mantener a una clase dirigente que crea más problemas de los que solucionan. Esa es la realidad. (Aplausos).

Los servicios públicos esenciales hay que mantenerlos, por supuesto, y mejorarlos, claro que sí, destinando el presupuesto necesario. Pero es que ustedes despilfarran el dinero público en subvenciones, gasto ineficiente y corrupción, mucha corrupción. Además, señorías, no estamos solo ante una cuestión de gasto público innecesario: es que esta propuesta de reforma lleva en ella otra puñalada más a la unidad nacional perpetrada por la izquierda, impulsora real de esta reforma, y es que pretenden prohibir constitucionalmente los topónimos en español. Quieren que conste en la Constitución española el topónimo en catalán «Eivissa», eliminando el español «Ibiza», y esto sentaría un peligroso precedente, único en la historia de España y de cualquier democracia occidental: que se excluya el topónimo en la lengua oficial del Estado del texto constitucional de ese Estado, lo cual es una aberración. (Aplausos).

El delirio lingüístico es tal que escuchamos a representantes políticos hablando en español, pero diciendo «Illes Balears» y «Eivissa». Y, además, lo plasman en los textos legales oficiales, porque han prohibido los topónimos en español «Islas Baleares» e «Ibiza». Y yo me pregunto: ¿Ustedes, hablando o escribiendo en español, dicen «London», «New York» o «München»? ¿A que no? No lo dicen. (Aplausos). Y, si no lo dicen, ¿por qué lo hacen con nuestros topónimos? ¿Por qué? Si el problema es que ustedes no saben hablar y hacen el ridículo, da lo mismo, eso da igual. Pero no es eso: la realidad es que ustedes también utilizan políticamente las lenguas regionales en la toponimia en su plan separatista. Las lenguas que ustedes utilicen políticamente son para protegerlas, incluso para promocionarlas, pero no excluyendo nuestra lengua común. Porque la gravedad de la cuestión no es su ignorancia; la gravedad es la persecución y discriminación constante de todo lo español: nuestra historia, nuestras tradiciones, nuestra cultura, nuestra lengua común. Por eso prohíben los topónimos en español oficialmente. Y ahora lo quieren prohibir incluso en nuestra Constitución española.

Señorías ―y voy acabando―, Formentera, sus habitantes, la internacionalmente conocida Ibiza, los ibicencos no se merecen que los utilicen en sus falsos relatos y desafíos al ordenamiento jurídico constitucional. Dejen de intentar engañarles haciéndoles creer que proponen una reforma para acabar con una injusticia que les perjudica y les discrimina, cuando quienes les están perjudicando son precisamente todos ustedes expoliando sus bolsillos con impuestos abusivos para sostener una enorme Administración pública donde colocar a sus colegas y también discriminándoles lingüísticamente.

Señorías, en Formentera, en Baleares y en todo el país, los españoles…

Presidencia. Señor Campos, tiene que terminar.

Jorge Campos Asensi

VoxDiputado.Página 18

Sí, señora Armengol, ya acabo. … los españoles quieren que se solucionen sus problemas reales. Por eso necesitan políticos que tengan la valentía de adecuar la Administración pública a los intereses de los españoles, y no adecuar a los españoles a los intereses de la Administración pública, o, peor, a los intereses de la casta política. (Aplausos). Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Campos. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Herrera García.

Milena Herrera García

PSOEDiputada.Página 18Vídeo

Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. El Grupo Parlamentario Socialista votará hoy, sin ninguna duda, a favor de la propuesta de reforma constitucional que propone el Parlament de les Illes Balears para que la isla de Formentera tenga representación propia en el Senado. (Aplausos). Es un voto a favor del derecho de los formenterenses y las formenterenses a que su voz se escuche en igualdad de condiciones que la del resto de los territorios insulares de nuestro país y es un voto coherente con lo que ha defendido e impulsado siempre, también hoy, el Partit Socialista de Formentera y el Partit Socialista de les Illes Baleares: el reconocimiento y el respeto a la identidad y la autonomía de cada una de nuestras islas. Señorías de VOX, los que no han hablado con la población de Formentera son ustedes. Su intervención de hoy ha sido tremendamente ofensiva con un pueblo que lleva décadas reclamando algo que le corresponde. Formentera no es una isla de segunda, como se desprende de la intervención que han hecho hoy, así que les pido un poco más de respeto para la gente de Formentera y los representantes que hoy nos acompañan, a quienes aprovecho para enviar un afectuoso saludo, así como a los representantes de la cámara autonómica. (Aplausos). A Formentera nuestra democracia la ha exigido más que al resto. Ha tenido que luchar durante décadas para alcanzar la misma autonomía que las demás islas, obligada a demostrar su mayoría de edad política. Miren, su autogobierno no nació a la par que el de Mallorca, Menorca, Ibiza o el resto de las islas Canarias. Solo con la reforma del estatut de autonomía del año 2007 se le concedió la posibilidad de tener un consell insular propio, con el que en ese mismo año dejó de depender administrativamente de Ibiza, asumiendo así el peso de sus propias decisiones. Fa molt de temps que els eivissencs i les eivissenques sabem que no podem ni devem parlar en nom dels formenterers i formenterers, perquè tot i que ens uneixen moltes coses i que ens necessitam mútuament i que estam profundament vinculats, els territoris insulars viuen cada un la seva pròpia realitat. Tenen la seva pròpia dinàmica, les seves pròpies necessitats i, per tant, necessiten també una veu pròpia. Avui debatem aquí posar fi a la darrera anomalia democràtica que arrossega l’illa de Formentera, una illa que ha volgut tenir les eines per decidir sobre el seu present i el seu futur, que va lluitar per tenir un Consell Insular i no només un Ajuntament, que s’ha fet valer amb la seva presència en el Parlament autonòmic, que va tenir la valentia suficient per decidir que el seu model turístic, ambiental o de mobilitat havia de ser diferent, que va lluitar per aconseguir un hospital on es pogués néixer i morir amb dignitat, com va defensar de forma incansable l’alcalde i primer senador de Formentera, Isidor Torres. Perquè sí, Formentera ha tingut senadors i senadores de l’illa. El que passa és que això només ha estat possible quan la sensibilitat dels partits d’esquerra ha facilitat la seva entrada compartint legislatura amb els caps de llista de l’illa d’Eivissa. Però aquestes representacions puntuals, transitòries, sempre per substitució, no fan justícia al poble de Formentera, que pateix una situació de discriminació, un dèficit democràtic respecte de la resta de la ciutadania illenca.

Hace mucho tiempo que las y los ibicencos sabemos que no podemos ni debemos hablar en nombre de los formenterenses, porque, aunque a todos nos unen muchas cosas, nos necesitamos mutuamente y estamos profundamente vinculados, cada uno de los territorios insulares vive su propia realidad, tiene su propia dinámica, sus propias necesidades, y, por tanto, también necesita una voz propia. Hoy debatimos aquí poner fin a la última anomalía democrática que arrastramos en Formentera, una isla que ha querido tener las herramientas para decidir sobre su presente y sobre su futuro, que luchó por tener un consejo insular y no solo un ayuntamiento, que se ha hecho valer con su presencia en el parlamento autonómico, que tuvo la valentía suficiente para decidir que su modelo turístico, ambiental o de movilidad había de ser diferente y que luchó por conseguir un hospital donde poder nacer y morir con dignidad, como defendió de forma incansable el alcalde y primer senador Isidor Torres. Porque, sí, Formentera ha tenido senadores y senadoras de la isla, pero esto solo ha sido posible cuando la sensibilidad de los partidos de izquierda ha facilitado su entrada, compartiendo legislatura con las cabezas de lista de la isla de Ibiza. Pero estas representaciones puntuales, transitorias, siempre por sustitución, no hacen justicia al pueblo de Formentera, que sufre una situación de discriminación, un déficit democrático con respecto al resto de la ciudadanía de las islas.

Señorías, no tengamos miedo. Si aprobamos esta reforma constitucional, con la entrada de Formentera en el Senado y, por tanto, con todas las voces insulares ya presentes se reforzará el papel que el artículo 69 de la carta magna otorga a la Cámara Alta: el de cámara de representación territorial, un papel que ciertamente a día de hoy se encuentra desdibujado por el sainete partidista en el que la derecha la ha convertido, sin respeto ninguno a los objetivos y fines para los que fue concebida, pero que debemos aspirar a recuperar.

En la práctica, el escollo que queremos superar con esta reforma constitucional es el que genera un signo de puntuación, un guion. Es el guion que mantiene unidas a Ibiza y Formentera en una única circunscripción electoral; un guion que, de hecho, en la actualidad contradice al resto del artículo 69.3, que establece que la condición para elegir senador propio en una isla es contar con un órgano de autogobierno ―consell insular o cabildo, en el caso de las islas Canarias―, y es una condición que Formentera cumple desde hace casi dos décadas.

Por tanto, señorías, es momento de superar esta situación anacrónica y de hacerlo con naturalidad, entendiendo que mejorar la representación de nuestros territorios y pueblos es hacerlos más partícipes de las decisiones que tomamos quienes tenemos el privilegio de hablar en su nombre. Y ya no caben excusas apelando al número de habitantes o al tamaño de la isla, y menos aún sobre la necesaria prudencia a la hora de abordar una reforma del texto constitucional. En Baleares llevamos demasiados años celebrando el 6 de diciembre apelando a la vez a la vigencia del texto constitucional y a la necesaria altura de miras para adaptarlo a la realidad de los tiempos. Pues bien, el momento es ahora, porque no tenemos derecho a frustrar el trabajo y las aspiraciones legítimas de la ciudadanía de Formentera, expresadas a lo largo de años en multitud de acuerdos y declaraciones institucionales que hasta hace bien poco se refrendaban por unanimidad y de las que ahora solo se borra la ultraderecha, que siempre se niega a ensanchar la democracia. Al contrario, más que nunca, en estos momentos es nuestra obligación garantizar la mayoría política suficiente para dar respuesta a la que es, sin duda, una reivindicación justa, que solo puede otorgar mayor credibilidad y confianza a nuestro sistema.

No es tiempo de tacticismo político ni de maniobras dilatorias, y por ello el Grupo Parlamentario Socialista defenderá que se constituya a la mayor brevedad posible la ponencia para llevar adelante esta reforma constitucional. Nuestro compromiso con Formentera, con su sociedad y su representación democrática es firme e incuestionable. (Aplausos). Y el objetivo común no puede ser otro que finalizar la tramitación antes de las próximas elecciones generales del año 2027 para garantizar, de una vez por todas, los derechos que corresponden al pueblo de Formentera.

Señorías, un guion es un signo de puntuación que vincula palabras. El que aparece en el artículo 69.3 de la Constitución debe dejar paso a una coma. Este cambio separará circunscripciones electorales, sí, pero reforzará el vínculo con los representantes que sean elegidos democráticamente. Hará que el sistema electoral sea más justo y dará la voz que corresponde a la petita pàtria de què ens parlava el poeta Marià Villangómez.

Moltes gràcies. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, señora Herrera. Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Marí Bosó.

José Vicente Marí Bosó

PPDiputado.Página 20Vídeo

Gracias, señora presidenta. President del Consell Insular de Formentera i membres del consell insular, representants del Parlament de les Illes Balears, benvinguts a aquesta que és ca seua, el Congrés dels Diputats. Permítanme, señorías, al inicio y porque tratamos en este debate una cuestión largamente reivindicada por los ciudadanos de Formentera, referirme y tener un recuerdo para mi compañera María Teresa de Lara, quien ha fallecido en estos días. (Aplausos). María Teresa de Lara fue portavoz de medio ambiente del Grupo Popular y, como tal, participó en la solución en aquel momento de otra gran reivindicación del pueblo de Formentera, como fue y es la relativa al deslinde de la Ley de Costas. María Teresa de Lara participó activamente en la modificación de la Ley de Costas que aprobamos en 2013, dando solución al deslinde. Su tenacidad, su visión política y también su capacitación técnica nos servirá a nosotros, los compañeros del Grupo Popular, de ejemplo también en la tramitación de esta proposición de ley (aplausos); proposición de ley que debatimos, que tramita ante esta Cámara el Parlament de les Illes Balears y que persigue satisfacer una reivindicación mantenida largamente por el pueblo de Formentera. Efectivamente, como han señalado sus señorías, el artículo 69.3 de la Constitución establece que las provincias insulares, cada isla o agrupación de ellas con cabildo o consejo insular será circunscripción en el Senado. Y la referencia constitucional al Consejo Insular de Ibiza y Formentera trae causa de que este ya se había creado por el Real Decreto Ley 18/1978, de 13 de junio, es decir, el Consell Insular de Formentera y el Consell de Mallorca, el de Menorca y el Consell General Interinsular de Les Illes Balears nacieron antes que nuestra Constitución. Por lo tanto, señorías, sí, hablamos del Senado. Y permítanme hacer un paréntesis, porque, claro, hablamos del Senado y la portavoz del Partido Socialista se ha referido a la dignidad del Senado, y yo creo que mayor dignidad para con el Senado hubiera sido en estos tres años haber tramitado alguna de las cuarenta iniciativas legislativas, y no enviarlas al congelador de la señora Armengol. ¡Alguna! (Aplausos). Señorías, mi grupo siempre ha defendido la autonomía política de Formentera, y por ello modificamos e impulsamos la modificación del Estatuto de Autonomía en 2007 creando el Consell Insular de Formentera con carácter autónomo, reforma que aprobamos con el Partido Popular en el Gobierno de las Islas Baleares. Por tanto, señorías, mi grupo ha atendido esa reivindicación de autonomía política de los formenterenses tanto en la arquitectura institucional de mi comunidad como también en la representación del Senado. Si la circunscripción en el Senado no es población ―ya se ha dicho―, sino cada isla con consejo insular, al tener Formentera e Ibiza consejos insulares separados desde 2007 es lógico que se plantee la adaptación. Planteado en estos términos es fácil, señorías, pero, claro, en este país nuestro nada es fácil. Debatimos la admisión a trámite de una reforma constitucional en el momento en que hemos vivido los más grandes desafíos a la Constitución desde 1978, en un momento en que se ha intentado la subversión del orden constitucional, y, lamentablemente, hoy esos desafíos persisten, bien sea por aquellos que pretenden «cuanto peor mejor», o bien por aquellos que por su debilidad cualquier coyuntura les sirve para seguir aferrados a la silla. Señorías, en esta legislatura ―fíjense que hablamos de la Constitución de la concordia― todo han sido muros y divisiones. ¿Qué país podemos construir juntos si solo se proponen muros y divisiones? (Aplausos). Los que conformamos los diferentes grupos políticos, todos, tenemos nuestros principios, nuestros valores. Nadie debería dimitir de sus principios y valores, pero no podemos disfrazar de principios y valores y utilizarlos como excusa para no acordar, para no transigir. Señorías, mantengamos cada uno nuestros principios y valores, pero transijamos para seguir construyendo juntos un país; excluyamos los extremos del debate y trabajemos en lo esencial. Porque si quienes no creen en la Constitución ni creen en la identidad política que como país compartimos utilizan esta reforma para atender intereses particulares o para «cuanto peor mejor», no estaremos de acuerdo, señorías. Y, además, permítannos decir que la peor manera de encarar este debate es mezclarlo con otras cosas y fallar a la confianza de los ciudadanos de Formentera. Nosotros creemos en la España constitucional, creemos que la Constitución sigue siendo el gran proyecto en común que une a los españoles, la norma que reconcilió diversas generaciones, el paraguas que habilita cualquier acción de gobierno de uno y otro signo. Nosotros creemos en la España constitucional, en el programa político que la Constitución recoge. Nosotros no creemos que la Constitución sea un candado que descerrajar ni creemos que sea una reliquia que podamos trocear a conveniencia o a coyuntura. Por eso entendemos que la mejor manera de preservarla es que las reformas cuenten con un amplio consenso, que se modifique con el acuerdo de todos, para que no se convierta lo común en lo de una parte. Nosotros creemos en la España constitucional. Por eso defendemos la Constitución de la primera a la última letra y no podemos contribuir a desmembrar la nación ―como quieren unos― o ser condescendientes con desmembrar la nación ―como quieren otros― ni tampoco podemos encerrar la nación en el Estado unitario preconstitucional ―como quieren otros―. Nosotros creemos que los españoles no quieren ni una cosa ni otra.

Señorías, estos cuarenta y ocho años de democracia han demostrado el progreso y el desarrollo que el conjunto de los españoles hemos ido alcanzando. Lo hemos hecho bien. Lo hemos hecho muy bien: con nuestros problemas ―claro que sí― y con una arquitectura institucional bien asentada, que incluso ha tenido que sobreponerse a graves decisiones. Y estos cuarenta y ocho años han sido la historia de la descentralización administrativa y política de nuestro país, y ahí se incardina la proposición de ley que debatimos.

Señorías, ya se ha citado muchas veces al poeta Villangómez. Él escribió versos sobre Formentera, L’altra illa, en los que realzaba su belleza esencial, su resistencia y el carácter persistente de un pueblo curtido por la dureza del mar y de la tierra. La proposición de ley que hoy debatimos es buena prueba de ello. No la malogremos.

Gracias, señora presidenta. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Marí. Despedim ara sa delegació del Parlament de ses Illes Balears. Moltíssimes gràcies pels seus discursos, pel seu compromís, per sa seua feina. També agrair sa presencia de totes les companyes i companys de ses Illes Balears, de Formentera i, especialment, al president del Consell Insular de Formentera. Moltíssimes gràcies. Despedimos a la delegación del Parlamento de las Islas Baleares. Muchas gracias por sus discursos, su compromiso y su trabajo. También agradecemos la presencia de los compañeros y compañeras de las Islas Baleares, especialmente al presidente del Consejo de las Islas Baleares. TOMA EN CONSIDERACIÓN DE PROPOSICIONES DE LEY: — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, PARA GARANTIZAR EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY 47/2003, DE 26 DE NOVIEMBRE, GENERAL PRESUPUESTARIA. (Número de expediente 122/000241).

Presidencia. Continuamos con el punto del orden del día relativo a la toma en consideración de la proposición de ley, del Grupo Parlamentario Popular, para garantizar el cumplimiento de la Ley 47/2003, de 26 de noviembre, General Presupuestaria. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra el señor De Olano Vela. Cuando quiera. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).