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Sin adjetivos

Pleno del 15 de enero de 2026

Solicitud de comparecencia del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ante el Pleno de la Cámara, para informar sobre la posición del Gobierno ante el grave ataque de Estados Unidos a Venezuela, vulnerando el derecho internacional y la soberanía del pueblo venezolano.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Grupo Parlamentario Mixto Grupo Parlamentario Republicano Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 160.

Se debatió junto con

  • Solicitud de comparecencia, a petición propia, del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ante el Pleno de la Cámara, para informar sobre la posición de España ante la situación en Venezuela.

Defensa y exterior

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 3Vídeo

Gracias, señora presidenta.

Buenos días y feliz año, señorías, dado que es la primera vez que nos vemos en el hemiciclo.

Señorías, las reglas del orden internacional y los valores de paz, de cooperación entre Estados, de diálogo y de seguridad en los que se sustenta se encuentran en riesgo en estos momentos. Lo hemos visto desde hace cuatro años en Ucrania con la agresión rusa, una agresión ilegal, injusta e injustificada, que deja destrucción y miles y miles de víctimas. Hace muy pocos días, Rusia atacaba a Ucrania con misiles hipersónicos y daba un nuevo paso en la escalada del terror en un invierno terrible en el que el presidente Zelenski ha tenido que declarar el estado de emergencia energética. Lo hemos visto en Gaza, donde la situación humanitaria es catastrófica y el alto el fuego es violado continuamente. Hoy hemos recibido el anuncio del comienzo de la fase 2, en la que trabajaremos para avanzar hacia una paz definitiva y un horizonte político en el que la Autoridad Palestina debe desempeñar un papel central. Lo hemos visto en Venezuela, donde España defiende que sean los propios venezolanos y venezolanas los que decidan en paz y libertad su propio futuro. Lo vemos en Irán, donde los iraníes y las valientes mujeres iraníes reclaman la libertad más elemental y son reprimidos de manera atroz. Lo vemos en la presión en torno a Groenlandia, que debe cesar, y a la integridad territorial de Dinamarca, país socio de la Unión Europea.

No se trata, señorías, de lejanos asuntos de otras naciones. No estamos solo ante la crisis de Venezuela, ante la represión brutal de manifestantes en Irán, ante la guerra injusta en Ucrania, ante la suerte de los gazatíes y ante tensiones sobre Groenlandia que deben cesar; se trata de problemas que nos afectan a todos, que afectan profundamente a la arquitectura y al derecho internacional y que afectan profundamente a nuestras propias democracias. (El señor vicepresidente, Bermúdez de Castro Fernández, ocupa la Presidencia). Todo está conectado. Todo está conectado en esta transformación del orden mundial. La estabilidad internacional está conectada con la estabilidad nacional. El derecho internacional y las instituciones internacionales son elementos básicos de nuestras democracias. Cuando se los ataca, también se ataca a nuestra democracia, a nuestra convivencia, a nuestra paz y a nuestra propia libertad. La paz y la estabilidad internacionales solo son posibles cuando se respeta el derecho internacional y la soberanía de todos los Estados, cuando se resuelven las controversias por medios pacíficos y cauces institucionalizados. Cuando se va contra el derecho internacional nunca llega la paz ni la democracia, llega el caos.

Para los demócratas, también los medios legitiman el fin. O se es libre o no se es; o se defiende la soberanía o se defiende la injerencia; o se defiende la democracia o se defiende el uso de la fuerza sin reglas, pero no caben ambas a la vez. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). Frente a los que atacan el orden internacional, frente a una extrema derecha mundial que amenaza nuestra democracia y los valores sobre los que se sustenta el progreso de la humanidad, la política exterior de España ―coherente, con identidad propia, con voz propia― defiende lo mismo: la paz justa. Y por los mismos principios —‌los de la Carta de las Naciones Unidas y los valores europeos— en Ucrania, en Gaza, también en Venezuela, y en Irán y en Groenlandia: el respeto del derecho internacional, la paz, la justicia, la resolución pacífica de los conflictos. Frente a quienes quieren que reine el caos y la ley de la selva para imponer sus propios objetivos, nuestra política exterior defiende el multilateralismo, la cooperación, el diálogo y el derecho internacional. Como demócratas que somos —‌como debe hacer cualquier demócrata— no vamos a resignarnos a un orden de injusticia, de arbitrariedad y de violencia.

Señorías, nuestra política exterior siempre ha defendido y trabajado activamente por lo mismo en Venezuela: democracia, respeto de los derechos humanos, justicia y progreso social, y para que el futuro del pueblo venezolano lo construyan exclusivamente los propios venezolanos a través del diálogo, de manera democrática y por medios pacíficos. (Aplausos). Este Gobierno nunca reconoció los resultados de las elecciones del 28 de junio de 2024, como tampoco hemos apoyado acciones militares unilaterales contrarias al derecho internacional que vulneran principios básicos como es la igualdad soberana de los Estados y la obligación de resolver pacíficamente las controversias internacionales. Desde las primeras horas del sábado 3 de enero, he mantenido un estrecho contacto con mis homólogos europeos y latinoamericanos. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores fuimos el primer país en emitir un comunicado ese mismo día, haciendo un llamamiento a actuar con respeto al derecho internacional y a los principios de la Carta de Naciones Unidas. También promovimos con rapidez el comunicado conjunto con los principales países de América Latina ―México, Brasil, Chile, Colombia y Uruguay―, en el que reiteramos que la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional. También España impulsó el comunicado conjunto firmado por veintiséis Estados miembros de la Unión Europea y la alta representante, en el que pedimos el respeto del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas y que se respete la voluntad de los venezolanos de decidir sobre su propio futuro. Ninguna solución para Venezuela puede imponerse desde el exterior, y mucho menos por la fuerza. La única salida viable, hoy como siempre, debe ser venezolana, dialogada, pacífica y democrática, respetando la voluntad del pueblo venezolano y la soberanía sobre sus recursos naturales, que también son parte de la soberanía de todo país. Es importante para Venezuela y es importante para toda la región, que se vería afectada seriamente por la desestabilización venezolana.

España es Iberoamérica y, por eso, nuestra política exterior prioriza las relaciones con todos y cada uno de los países de América Latina y el Caribe, actuando de puente entre el continente americano y la Unión Europea. Mantenemos profundos lazos fraternales, históricos, humanos, culturales y económicos con los países de América Latina y este año, en noviembre, aquí en Madrid, acogeremos la cumbre iberoamericana, un momento para dar un nuevo impulso y estrechar la cooperación iberoamericana. España mantiene relaciones fraternales con todos los pueblos hermanos de América Latina, también con Venezuela: 200 000 españoles y españolas residen en ese país y más de 400 000 venezolanos y venezolanas viven entre nosotros; la mitad de ellos acogidos por este Gobierno, que desde 2019 les concede permisos de residencia por razones humanitarias ―un estatuto único para ellos―, entre ellos, los principales líderes de la oposición, como Edmundo González y Leopoldo López.

También tenemos estrechas relaciones económicas y empresariales y, a su vez, España ha denunciado cada violación de los derechos humanos y las detenciones arbitrarias. Hemos llevado todas las propuestas de sanciones a la Mesa de Bruselas. Hemos estado dispuestos a acoger a cada venezolano que lo necesite y eso seguirá siendo así mientras esté este Gobierno al frente del Gobierno de España. Ningún Gobierno en el mundo ha hecho tanto por el pueblo hermano de Venezuela como este Gobierno. (Aplausos). Este Gobierno actúa por Venezuela, actúa por los venezolanos y las venezolanas, por la democracia y los derechos humanos, siempre con respeto al derecho internacional, porque la alternativa al predominio de la ley es el horror y el predominio de la fuerza bruta. En esa elección estamos y estaremos siempre con la ley, donde deberían estar todos los que se llaman demócratas (dirigiéndose hacia los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso), y porque ese es el papel de España con los pueblos hermanos de América Latina: tender puentes y unir a Gobierno y a oposición.

El pasado jueves conocíamos una feliz noticia: la liberación de los ciudadanos españoles por parte de Venezuela, lo que consideramos un paso positivo en esta nueva etapa en la que se encuentra el país, que debe seguir dando pasos decididos en esa misma dirección. Cinco españoles fueron liberados en un primer grupo, se encuentran ya felizmente en España junto a sus seres queridos, y a estos se suman otros cuatro españoles, que han sido también liberados, una de ellas ya está en España y el resto se mantiene en Venezuela por voluntad propia. El mismo día de la liberación del primer grupo de cinco hablé personalmente con ellos, cuando se fueron concentrando en la residencia del embajador de España en Caracas, para transmitirles mi felicidad por su liberación y comprobar telefónicamente de primera mano cómo se encontraban. Ayer me reuní con cuatro de ellos ―uno de ellos no pudo acudir aunque estaba previsto, porque tuvo problemas en su viaje en avión― y con sus familias para transmitirles una vez más mi solidaridad y mi apoyo en persona. El Ministerio de Asuntos Exteriores y la Embajada de España en Caracas han trabajado con intensidad desde el primer momento para conseguir su liberación, y nos hemos mantenido también en continuo contacto con sus familias, que han sufrido mucho en estos meses sin poder estar junto a sus seres queridos. Quiero agradecer desde esta tribuna al Servicio Exterior de España y muy especialmente a la Embajada de España en Caracas y a su embajador su dedicada labor de protección a los españoles, en muchas ocasiones en circunstancias muy difíciles. (Aplausos).

Además de con mis homólogos europeos ―incluyendo el ministro de Exteriores de Portugal y el ministro de Exteriores de Italia, que, junto con España, tienen las mayores colonias de europeos en Venezuela―, me he mantenido en contacto permanente con mis homólogos de Brasil, de Colombia, de México y con el secretario general de la SEGIB. También he conversado sobre la nueva etapa en Venezuela con Edmundo González. El pasado viernes mantuve una conversación con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, con quien abordé la situación en Venezuela, así como la situación en Ucrania y en Gaza, y a quien reiteré el compromiso de nuestro país con el pueblo venezolano también en esta nueva etapa. El presidente del Gobierno ha hablado con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y con Edmundo González. Estamos hablando con todos los actores destacados sobre la situación y los próximos pasos en Venezuela. Y, por supuesto, seguiremos hablando con el Gobierno y con la oposición, porque es necesario propiciar un diálogo amplio entre venezolanos para una salida pacífica, democrática, dialogada y genuinamente venezolana, porque queremos para Venezuela y para todos los pueblos hermanos de América Latina exactamente lo mismo que queremos para nosotros, para el pueblo español: paz, democracia, progreso y justicia social.

Señorías, ningún futuro, ninguna comunidad, ninguna esperanza pueden construirse sobre la arbitrariedad y la violencia. El cuestionamiento y las violaciones flagrantes del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas tienen un coste desolador en vidas humanas y en esperanzas frustradas, también en el cuestionamiento de nuestra propia libertad y nuestra propia democracia. No es momento para la resignación, sino para la acción. Es el momento de lanzar una alianza mundial para el multilateralismo, una alianza en defensa de la cooperación internacional y la resolución pacífica de todos los conflictos, en defensa de la paz y la seguridad internacionales, en todo aquello que nos permite construir sociedades pacíficas, estables y prósperas en las que los ciudadanos puedan desarrollar sus proyectos de vida con tranquilidad. España va a seguir defendiendo con fuerza el multilateralismo, la Carta de las Naciones Unidas, la paz y la democracia.

En estos momentos, España es reconocida en el mundo entero por su defensa de un orden internacional basado en reglas y en los principios de la Carta de las Naciones Unidas, y por exigir el cumplimiento del derecho internacional de forma coherente y sin excepciones. Lo hicimos en Ucrania desde el inicio de la agresión rusa. España apoya a Ucrania porque no podemos abandonar a su suerte a un pueblo que defiende su libertad. Pero también porque defender a Ucrania es defender la democracia y un orden internacional justo, por eso seguiremos junto al pueblo ucraniano tanto tiempo como sea necesario. Lo hacemos en Gaza, exigiendo el respeto del derecho internacional humanitario y del derecho internacional. Vamos a seguir apoyando los esfuerzos para que el alto el fuego actual, muy frágil y violado sistemáticamente, se convierta en paz definitiva en esta fase 2 que se inicia hoy. Vamos a seguir trabajando para la implementación de la solución de dos Estados con la Autoridad Palestina en el centro. Tras su reconocimiento por parte de España en mayo de 2024, muchos países han seguido nuestros pasos y han reconocido el Estado de Palestina.

El pasado 10 de diciembre, el presidente de Palestina Mahmud Abás visitaba España y le reiteramos el compromiso de España con el futuro digno y en paz del pueblo palestino. España ha contribuido este mismo mes de enero con 50 millones de euros mediante el instrumento PEGASE de la Unión Europea para reforzar a la Autoridad Palestina y nos hemos convertido en su primer donante bilateral. También hemos lanzado, junto con Francia, Noruega y Arabia Saudí, la Coalición Urgente por Palestina. En el ámbito europeo y multilateral vamos a seguir defendiendo que la Autoridad Palestina sea partícipe en todo momento, tanto en las instituciones transitorias de gobernanza que tienen que empezar a andar como en todo lo que toca a su propia seguridad, y que las ONG ―también las ONG españolas por las que velamos directamente en el Ministerio de Exteriores― sigan estando presentes en Gaza. Vamos a seguir apoyando a UNRWA, organización indispensable para la estabilidad regional y, sobre todo, para la supervivencia de millones de palestinos y palestinas. También vamos a apoyar la estabilidad y la seguridad del Líbano, donde estamos presentes con un importante contingente bajo bandera de Naciones Unidas en FINUL. Por eso condenamos el reciente ataque israelí contra la FINUL, que puso en riesgo la integridad física de nuestro contingente. (Aplausos).

Nuestra defensa del derecho internacional se materializa también con acciones ante los tribunales internacionales, con nuestras intervenciones ante la Corte Internacional de Justicia en relación con Ucrania y Gaza; apoyando la lucha contra la impunidad por los crímenes internacionales, reforzando nuestras contribuciones a la Corte Penal Internacional, institución que se está viendo especialmente atacada en estos momentos; y con el apoyo a las Naciones Unidas y su sistema, como hice ayer mismo en mi reunión con el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica hacia su labor, tanto sobre el programa nuclear iraní como en relación con la central de Zaporiyia en Ucrania.

En las últimas semanas, las amenazas y las tensiones sobre Groenlandia han aumentado y esto constituye una peligrosísima escalada. La seguridad del Ártico es una prioridad clave para Europa y para la seguridad internacional y trasatlántica. Groenlandia pertenece a su gente: groenlandeses y daneses. España apoya a Dinamarca y al pueblo de Groenlandia, tal y como se plasmó en el comunicado conjunto de los presidentes de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Reino Unido y Dinamarca. España exigirá siempre, en todo lugar, el respeto a la soberanía, a la integridad territorial y a la inviolabilidad de las fronteras, que son principios universales recogidos en la Carta de las Naciones Unidas.

Señorías, nuestra política exterior es expresión de los mejores valores de nuestra sociedad. Es tarea de la política exterior de España defender la democracia, el multilateralismo, el derecho internacional. Esos son los valores de nuestra sociedad y los de una Unión Europea que constituye hoy para todo el mundo el referente y el mejor ejemplo de libertad, de paz y de progreso conjunto, por eso hoy defender la libertad y la democracia es defender y fortalecer Europa.

En Europa hemos sufrido siglos de enfrentamientos entre países vecinos que dejaron dolor y destrucción, pero sobre las ruinas de ese dolor levantamos el mayor espacio de libertad, de progreso y de justicia social que ha conocido la humanidad. Ya somos una gran potencia económica. Es el momento de que Europa tome conciencia de su fortaleza y ocupe su lugar entre las grandes potencias políticas del planeta. Ya no basta con hablar de autonomía; hay que avanzar decididamente hacia una verdadera soberanía europea política, comercial, económica, defensiva, en política exterior. Si lo que está cuestionado es la democracia y la seguridad de Europa, la única respuesta eficaz y viable tiene que ser a escala europea y, ante esta nueva realidad, la tentación del repliegue nacional, el falso soberanismo nacional, el mirar hacia adentro es una opción destinada al fracaso. En este mundo de grandes poderes, en este tiempo de agresiones, de depredadores, debilitar a Europa es debilitar a España; dividir Europa es debilitar a España; defender la soberanía española es defender la soberanía europea. Porque ahí, en Europa, están nuestros valores, pero están también los recursos materiales y políticos que necesitamos. Vamos a necesitar en los próximos meses más unidad, más integración, más Unión Europea.

Es el momento de que los europeos asumamos en primera persona nuestra propia soberanía. Llevamos años hablando de ello, ahora hay que hacerlo realidad. Es el momento de que Europa alce unida la voz en favor del derecho internacional, de los principios de la Carta de las Naciones Unidas, de la prohibición de la guerra y de la violencia como forma de resolver disputas entre Estados, a favor de la cooperación internacional y del sistema multilateral. Es el momento de que Europa se convierta por derecho propio en el referente global de los valores de la democracia, de la justicia social, del multilateralismo y de la paz que la hicieron nacer, que le dan sentido y que son nuestra identidad. Este es el momento de asegurar el ejemplo y la promesa de la paz, de la justicia y de la libertad que es nuestra Unión para todo el planeta. Es el momento de construir unidos la Europa soberana. Avanzar en ese camino pasa, en primer lugar, por defender y reforzar aquello que da sentido a todo lo demás: nuestra democracia y nuestra libertad frente a la polarización y el extremismo. En segundo lugar, por asumir la responsabilidad de nuestra propia seguridad y de nuestra propia disuasión. No se trata de romper con el pasado, se trata de construir un futuro genuinamente europeo. Europa debe avanzar para tener nuestra seguridad en nuestras propias manos, empezando con pasos intermedios como la integración de la industria de la defensa y la constitución de una coalición de voluntarios para la seguridad de Europa con los que quieran avanzar más rápido. Es clave avanzar hacia una mayor convergencia estratégica europea que contemple todas las amenazas a nuestra seguridad y que finalice en un auténtico ejército europeo. Hay amenazas en el sur, muy intensas en el este, pero nos afectan igualmente tanto como españoles como europeos. Hay también amenazas híbridas y es preciso construir un marco que asegure las cadenas de suministro esenciales. Tenemos que estar preparados y dispuestos a afrontar estos retos conjuntamente para no estar nunca sometidos a ningún tipo de coacción externa como estamos viendo frecuentemente estas semanas en el mundo. En tercer lugar, nuestra Europa soberana necesita también desarrollar una política comercial ambiciosa en una economía fuerte y competitiva, removiendo los obstáculos que existen en el mercado interior y apostando por un marco financiero plurianual ambicioso. Tenemos que aumentar los recursos europeos. Finalmente, una Europa soberana debe proyectarse al mundo y para ello son claves las alianzas internacionales de la Unión hacia América Latina. España será puente en ello. El pasado viernes celebrábamos la noticia de que por fin la Unión Europea ha dicho sí al acuerdo con Mercosur. Tras veinticinco años de negociaciones, este acuerdo servirá para diversificar nuestras relaciones comerciales y para reforzar las relaciones con los países de la región. Porque no es solo un acuerdo comercial, es el compromiso político de asociación que ofrecemos a esa región del mundo.

Señorías, la igualdad soberana de los Estados, el respeto de los derechos humanos, la prohibición de la amenaza y el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia de cualquier Estado, la cooperación internacional y la solución pacífica de las controversias son principios que constituyen un patrimonio compartido de la comunidad internacional que nos ha permitido una convivencia internacional en las últimas décadas que ha permitido estabilidad y progreso.

Señorías, vivimos un tiempo de decisiones vitales, también de caminos inciertos, en el que el riesgo es perder de vista lo esencial. Todos los demócratas compartimos, nos reconocemos y nos unimos en lo esencial: la defensa de la libertad, de los derechos humanos, de la justicia frente a la violencia, el abuso y la arbitrariedad. La inmensa mayoría de nuestros ciudadanos creen en el multilateralismo, creen en el derecho internacional, creen en los derechos humanos, creen en la cooperación y, sobre todo, creen en la democracia. El momento que vivimos es muy grave. Los españoles y las españolas tienen que saberlo: se está intentando alterar el orden mundial. Este es el tiempo, este es el momento para unirnos en la defensa de esos valores en los que nos reconocemos todos los demócratas. Es el momento de reforzar nuestra democracia en España y en Europa por nosotros mismos y por nuestra libertad, pero también porque es necesario mostrar a esa inmensa mayoría que en todo el planeta sigue creyendo en el entendimiento que la cooperación es más fuerte que la confrontación, que la paz no es solo un fin noble, es el fundamento sólido de todo progreso y la razón de ser de todo Gobierno legítimo. En ese camino estoy seguro de que no solo podemos encontrarnos, sino que debemos encontrarnos por el bien de nuestros ciudadanos y de nuestras ciudadanas. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor ministro. A continuación, intervendrán los diferentes grupos parlamentarios. Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra la señora Álvarez de Toledo Peralta-Ramos. Cuando quiera.

Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-Ramos

PPDiputada.Página 8Vídeo

Primero, lo más importante: mi respeto y admiración por los representantes del bravo pueblo venezolano que hoy nos acompañan desde la tribuna. (Aplausos). No se rinden, no se resignan, no pierden la esperanza y hoy celebran con legítima alegría la caída de Nicolás Maduro. Les digo con emoción: nosotros también. Trump no ha secuestrado a un presidente legítimo, ha puesto fin a la impunidad de un criminal: el tirano del Helicoide, de la Tumba y del SEBIN, de la tortura como norma, del saqueo como sistema, del exilio como castigo y del asesinato como forma de poder. Señorías, estamos ante el principio del fin del cautiverio venezolano y ojalá también del cubano, ante una oportunidad real para la democracia. Y, sí, mi grupo lo celebra sin adversativas, como celebramos y apoyamos las heroicas revueltas en Irán: mujeres valientes, feministas de verdad, traicionadas por la izquierda. (Aplausos).

Señorías de Podemos, su feminismo acaba donde empieza la financiación iraní. Es un feminismo teocrático, de burka y verdugos con turbante. Un demócrata no distingue entre dictaduras por su ideología, y una feminista no tolera el maltrato según quien lo ejerza. (Aplausos). Si lo hacen, no son demócratas ni feministas, son hipócritas, es decir, ustedes. Sí, señor Albares, sobre todo ustedes. (Señalando los escaños del Grupo Parlamentario Socialista).

Voy a contar la verdad de su política sobre Venezuela con hechos para desmontar su fatua y vacua propaganda ―se le ha hecho larguísima la intervención, se le hacía bola―, una autopsia a la hipocresía socialista en cuatro puntos: los presos, el derecho internacional, la soberanía y la transición.

Empiezo por los presos, nuestra prioridad absoluta. El Gobierno carga contra la intervención americana, pero a la vez se arroga sus efectos: Zapatero, libertador de presos. Si no fuera obsceno, sería cómico. Señor Albares, responda: ¿cuántos presos ha sacado Zapatero y cuántos ha contribuido a meter? (Aplausos). Zapatero ha sido el gran blanqueador de la tiranía chavista. Empezó como mediador de parte, hasta que la oposición lo repudió por falsario. Luego se especializó en el tráfico de presos políticos: salidas condicionadas a los intereses del régimen, el chantaje como método, la libertad como moneda. Las propias víctimas han denunciado sus prácticas, de Leopoldo López a Lorent Saleh: si callas, te saco; si sales, me das las gracias. La gratitud del preso como coartada para blanquearse y prueba de su influencia sobre el régimen. Qué mejor tarjeta de visita para un lobista, y qué inmoralidad. Ahora denuncian que a Trump le interesa el petróleo. Ya. Y a los socios de Zapatero los derechos humanos. (Aplausos). Por cierto, el año Franco acabó en el Plus Ultra. Justicia poética, y pronto también real.

Señor Albares, hay comparaciones lapidarias. Meloni recibió a los presos italianos a pie de pista. Sánchez escondió a los españoles por una puerta trasera de Barajas. ¿Por qué? ¿Y cómo es posible que, siendo españoles, sigan sometidos a medidas cautelares impuestas por una tiranía extranjera? Están trasladando a los excarcelados la responsabilidad de liberar a sus familiares y compañeros. Cargan sobre ellos la condena de los que siguen dentro. Es indecente. Queremos a todos los presos libres. Libres ya. Y libres de verdad (aplausos), sin mordazas, porque no son rehenes ni detergente moral para blanquear a nadie, tampoco a ustedes.

Segundo punto. Dice usted, enfático, que la ley de la selva no debe imperar en el derecho internacional. ¿Por qué no dijo lo mismo de la jungla de Maduro? ¿Y por qué no recurrieron a la ONU? Hoy ha propuesto una alianza mundial contra el multilateralismo, y ni siquiera fueron capaces de invocar la responsabilidad de proteger de la ONU, que obliga a la comunidad internacional a actuar cuando un Estado tortura y asesina a su gente. No hicieron nada. Al revés, hace un año este Pleno instó al Gobierno a apoyar la causa contra Maduro ante la Corte Penal Internacional. ¿Y ustedes qué hicieron? Votaron en contra y luego ignoraron olímpicamente el mandato del Congreso. La realidad es que desprecian el derecho internacional, como desprecian el derecho español y el europeo. ¿O qué hacía la sancionada Delcy medrando con el hombre fuerte del Gobierno una noche en Barajas? Y una pregunta que retrata su doble moral: ¿por qué condenan en Trump lo que aplaudían en Obama? Bueno, Maduro no está en el fondo del mar, sino ante la justicia. Zapatero, aquí mismo, el 4 de mayo del 2011 dijo: El líder de Al Qaeda se ha buscado a sí mismo morir asesinado habida cuenta de su sanguinaria trayectoria. ¿Esto qué es, la ley o la selva? Ustedes invocan el derecho internacional de forma hipócrita, como forma de inmunidad, es decir, sinónimo de impunidad.

Tercer punto: la soberanía de Venezuela. Con qué ímpetu la defienden ahora contra Trump. ¿Y por qué no antes contra Cuba, Rusia o Irán? Treinta y dos agentes cubanos protegían ―o vigilaban― a Maduro. ¿Qué hacían ahí, señor ministro? ¿Turismo cultural? ¿O es que las injerencias comunistas e islamistas son operaciones de paz? También dice usted: La solución no puede venir impuesta desde fuera, tiene que ser genuinamente venezolana. ¿Y qué fueron las elecciones del 28 de julio? ¿Una solución genuinamente sueca? (Aplausos). Señor Albares, el Gobierno no solo ha desconocido la voluntad soberana del pueblo venezolano contra las actas heroicamente recogidas por el pueblo ―están en Panamá, vaya a verlas― y contra el mandato de las Cortes Generales ―Zapatero, observador electoral y jefe del chavismo; por cierto, el único ciego ante el fraude masivo―, sino que, además ―y esto es definitivo―, ustedes montaron una operación para extraer de Venezuela al presidente legítimo. De hecho, señor Albares, comprendo su profunda incomodidad ante la intervención americana, porque ―fíjese― Trump extrajo de Venezuela al usurpador de la Presidencia y ustedes extrajeron al presidente legítimo. (Aplausos). La suya fue una extracción contra la democracia, contra las urnas, contra Venezuela y contra España y, lo que es peor, disfrazada de operación humanitaria. Muy de izquierdas invocar el bien para hacer el mal. Señorías, la política del Gobierno se resume en dos palabras: inmoral e ineficaz. Infinito cinismo y cero beneficios, salvo que por beneficios se entienda la perpetuación de la dictadura, claro. Dice el ministro: Nunca hemos sido equidistantes. Es verdad, siempre han jugado a favor de la dictadura.

Y cuarto punto: la transición. ¿Qué propone el Gobierno? Dos cosas. Una, restaurar el orden internacional quebrado por la intervención americana, es decir, ¿que los presos vuelvan a las cárceles y Maduro a Miraflores? Esta es la paradoja, grave y adulta, de la política real: el derecho internacional a veces no basta para proteger los derechos humanos. Falta algo esencial: voluntad y valentía, y ustedes jamás las tuvieron. De hecho, el derecho internacional lo vaciaron ustedes mucho antes de la intervención de Trump. Y dos, el Gobierno quiere liberar a Delcy. Es la única liberación que les importa de verdad. El señor Albares implora a Europa que le quite ya las sanciones «porque es la presidenta», dijo ayer en El País. Su postración ante una torturadora es humillante y elocuente. (Aplausos). Señorías, el Gobierno socialista quiere reciclar el régimen chavista; quiere salvar a Delcy para salvarse a sí mismo; quiere una transición lampedusiana: que todo cambie para que todo siga igual, el negocio y la impunidad. Aplicarán el viejo manual de Zapatero: promoverán a falsos opositores, intentarán sembrar la división y minar la alternativa. Pero les digo que no lo vamos a permitir.

Se lo decimos también a nuestros aliados, empezando por los Estados Unidos. Sabemos que ninguna transición es moralmente impoluta. Todas exigen cesiones y transacciones a veces indigestas, pero algunos principios sí han de prevalecer para que la propia transición prospere. Delcy Rodríguez no es una moderada, no es la Adolfo Suárez venezolana que ustedes pintan y, desde luego, no es la presidenta de Venezuela, como le ha recordado el propio Trump. Es la sibilina cara B de Maduro, y nosotros lucharemos para que Europa no le levante las sanciones por inmoral y por ineficaz. (Aplausos). Y María Corina Machado no es una dirigente más, una buena chica, una opositora. Es la líder indiscutible de Venezuela, su valor más seguro, como bien sabe Marco Rubio.

Acabo ya. El señor Albares suele acusar al PP de tratar a Venezuela como un asunto de política interna. Sí, lo hacemos, porque lo es. Porque no hay fronteras morales: el anhelo de libertad nos hermana a todos, desde Caracas a Teherán. Porque formamos parte de una impresionante comunidad histórica y cultural: la hispanidad. Y también, sí, por ustedes. El mismo Zapatero que inició la demolición de la Transición española hoy intenta impedir una transición real en Venezuela. Y el mismo Sánchez que blanquea la dictadura venezolana trabaja para vaciar la democracia española. (Aplausos). No es analogía, es continuidad. Zapatero y Sánchez: desgracia para Venezuela y vergüenza para España. Sin embargo, hay esperanza, hoy más que nunca. Amigos venezolanos, en la sala Constitucional del Congreso ―está aquí al lado― hay un cuadro que simboliza la Transición española; se titula El abrazo. Quiero decirles que, a pesar de todo, ese abrazo sigue vivo y que con la fuerza de ese abrazo defenderemos el derecho de todos los venezolanos a volverse a abrazar, a la salida de las cárceles, los padres con los hijos, los abuelos con los nietos y en su anhelado regreso a casa. Será el fin del exilio, un abrazo largo y definitivo, el abrazo de la libertad.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie, y que se prolongan dirigidos hacia la tribuna de invitados).

Presidencia. Muchas gracias, señora Álvarez de Toledo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra la señora Rodríguez de Millán Parro. (Aplausos).

María José Rodríguez de Millán Parro

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Muchas gracias. Señor ministro, señorías, en los últimos años estamos presenciando la demostración de un mundo cada vez más inestable. Atrás quedaron los tiempos de relativa paz y seguridad y cada vez existe una mayor diferencia entre las grandes potencias y las naciones que no lo son. Venezuela es la antesala de movimientos que van a reordenar el mundo y que están dejando algo muy claro: Europa no pinta absolutamente nada y España, lamentablemente, menos. Es una nación débil, dirigida por una clase política sometida al globalismo y situada en el lado de los peores regímenes totalitarios y las narcodictaduras, como lo está el Gobierno de España. (Aplausos). En medio de todo esto, hemos tenido una buena noticia: la caída de Maduro. Hoy Venezuela está mejor que hace tres semanas y eso es algo absolutamente indiscutible. Venezuela es más libre y debe avanzar hacia el establecimiento de una democracia plena, donde el pueblo venezolano sea soberano y pueda ejercer esa soberanía. Ante esto, la máxima expresión del Gobierno de España el pasado 3 de enero fue decir que España nunca reconoció al régimen de Maduro, pretendiendo situarse por encima del bien y del mal, cuando la realidad es que ustedes han estado permanentemente del lado del mal y cuando su actitud equidistante frente a las irregularidades, frente a comicios cuestionables, frente al crimen, en definitiva, equivale a reconocer la autoridad de Maduro. De hecho, su vicepresidenta segunda lo hizo expresamente. Así que esa es la lamentable premisa de la que parte el Gobierno de España. Ahora, según usted, el pueblo venezolano pide libertad, pero antaño su compañero Zapatero decía que allí lo que había era un conflicto equiparando a encarcelados con carceleros. Esa es la realidad. Hablaba usted antes de la internacional ultraderechista. No sabemos tampoco a qué se refiere exactamente, porque la única internacional izquierdista es la que conforman ustedes con todo el Grupo de Puebla y el resto de los cárteles que han colaborado activamente en el mantenimiento de la tiranía de Maduro. (Aplausos). Por eso lo que es objetivamente una buena noticia para Venezuela es una muy mala noticia para los que han estado durante años beneficiándose de la permanencia en el poder de Maduro: ustedes, sus socios de Podemos, sus socios de la izquierda y también los socios con los que firmaron ese lamentable y ridículo comunicado el 4 de enero rechazando la caída de Maduro. Todos, por supuesto, relacionados con este Grupo de Puebla dedicado al crimen, al narcotráfico y a la desestabilización de las democracias. Por eso, a no ser que venga usted hoy aquí a pedir perdón, poco sentido tiene que se esfuerce en desmentir lo que por todos es conocido: que ustedes han blanqueado sistemáticamente la tiranía de Maduro porque se han beneficiado de ella y que ustedes han colaborado con el régimen teniendo como cabecilla en España a Zapatero. (Aplausos). Ustedes se han beneficiado de todo eso y se les está cayendo el negocio. Y eso es lo único que les importa, no el derecho internacional ni la soberanía de las naciones, entre otras cosas porque este Gobierno está en graves problemas por haberse saltado la ley y no reconoce ningún ordenamiento jurídico superior más allá de la necesidad de Sánchez de mantenerse en el poder, un Gobierno que, además, nos está llevando a una especie de emulación del régimen del que se han aprovechado. Porque ¿cómo se ha conseguido en Venezuela desactivar cualquier reacción democrática del pueblo venezolano frente a una amenaza interna como la tiranía de Maduro? Pues porque el Gobierno de Maduro no se sostenía sobre ningún pilar democrático, sino sobre la represión, el miedo, la propaganda, la destrucción de las instituciones y la inexistencia de ningún Estado de derecho. Venezuela no se enfrentaba a una clase política al uso ni a unos políticos convencionales; se enfrentaba y se enfrenta a una estructura absolutamente criminal, contra la que no valen sus edulcoradas palabras, señor ministro. Y todo esto aquí nos suena mucho, porque aquí ustedes ―su Gobierno― han conseguido en un tiempo récord desgastar más que nunca las instituciones, tener una separación de poderes prácticamente inexistente y convertir nuestras leyes más elementales en papel mojado para salvar a una clase política que opera activamente en contra de los intereses nacionales y del bien común de los españoles. (Aplausos). Por tanto, el problema para ustedes no es la vulneración del derecho internacional, sino el modelo ideológico, el modelo del que viven y el que pretenden instaurar aquí en España: el modelo de la ruina, de la represión, del pensamiento único, de la corrupción y del negocio a costa del crimen, es decir, convertir a España en la Venezuela de Europa, que es lo que a ustedes les gustaría. Ningún Gobierno europeo ha hecho más que el de España por la tiranía de Maduro, y esa es la única verdad.

Pero España no es cualquier actor en Hispanoamérica. Es la madre cultural, lingüística y jurídica de gran parte de la región y eso conlleva una enorme responsabilidad política que ustedes han rechazado. Y aquí hay que evidenciar el papel clave del expresidente Zapatero, el dantesco personaje clave en esta deriva, presentado como un mediador, pero que ha sido el blanqueador de una tiranía que, mientras se fotografiaba con el régimen o avalaba procesos electorales internacionalmente cuestionados, la oposición era encarcelada y millones de venezolanos huían del país. (Rumores). Presidenta, es que no escucho… (Pausa).

Pero no se trata de imponer modelos ni de tutelar a nadie, señor ministro. Se trata de no colocarse en una equidistancia falsa entre democracia y autoritarismo, porque esa equidistancia acaba siendo complicidad y por esa complicidad también son una absoluta farsa los supuestos esfuerzos de Zapatero y su ministerio en la liberación de presos políticos. No retenidos, presos políticos. Así que, si eso hubiera sido así, ¿por qué no lo han hecho antes? ¿Estarían esas personas en la calle si continuara Maduro? Evidentemente, no. Esas liberaciones han sido una consecuencia de la caída de Maduro y no una acción heroica de Zapatero ni de su servicio exterior, encargados de pedir a los presos que no hablaran en contra del régimen. Zapatero, un normalizador del terrorismo a un lado y al otro del Atlántico. En Hispanoamérica, junto a los cárteles y amparando a los miembros de ETA prófugos de la justicia que en estos momentos se encuentran en Venezuela, y aquí dándole el chivatazo a ETA de las operaciones policiales en su contra, como pasó con Francia, tal y como han desvelado esas vergonzosas actas (aplausos) de las que ustedes también tendrán que rendir cuentas. El Grupo de Puebla, al que, por cierto, pertenece Gustavo Petro, ese socio y amigo del Partido Socialista al que el Partido Popular aplaudió de pie aquí, en el Congreso de los Diputados, y al que el Partido Popular de Madrid le entregó la llave de la ciudad, ni más ni menos. Por eso Zapatero y esta complicidad han llegado tan lejos como se lo ha permitido el Gobierno de España, tan lejos como se lo ha permitido usted y tan lejos como en su momento, por cierto ―hay que decirlo―, el Partido Popular permitió avalándole en el año 2016 como mediador en Venezuela. (Aplausos).

¿Y cuál ha sido el papel de la Unión Europea en todo esto? Porque su retórica, la retórica de la Unión Europea ―y la suya también―, ha contrastado con los actos que luego se han llevado a cabo, como, por ejemplo, el mantenimiento de programas de cooperación con Cuba, que lo único que han hecho ha sido reforzar al facilitador del crimen organizado transnacional. Pero esto no es solamente un problema americano. Los españoles tienen que saber que sus organizaciones criminales también están aquí. Porque la droga colombiana ―que se distribuye desde Venezuela― llega hasta Galicia y está llegando también al Guadalquivir, tras pasar por Marruecos. Y ustedes, en otra expresión más de ese mantenimiento de la complicidad con el crimen organizado, se dedican a desarticular unidades policiales contra el narco, permitiendo que el crimen se expanda. Eso es lo que están haciendo ustedes aquí en España. (Aplausos). Y el rol que podía haber asumido España en todo esto, podía haber sido clave en la caída del régimen de Maduro. Y el PSOE ha tenido un rol, pero ha tenido un rol para mal porque, como decía antes, el papel de España en todo esto y ante los cambios que se están produciendo, no es cualquiera o no debería serlo. (Rumores).

Señora presidenta, como no calle el Grupo Popular no puedo seguir.

Presidencia. Señora Rodríguez Millán, se la oye bien. Puede seguir.

María José Rodríguez de Millán Parro

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Mientras los países occidentales están asegurando su defensa, mientras se está invirtiendo en investigación, en innovación y en energía, la preocupación de su Gobierno son las botellas de plástico con los tapones y la aprobación de acuerdos comerciales que desmantelan nuestra industria. Pero sí debo reconocerle algo, desde que usted es ministro, España ha estado muy presente en el debate internacional. Pero presencia no siempre significa influencia y lo que han hecho ha sido convertir la política exterior en una competición de superioridad moral, sin dar ningún tipo de explicación a nadie.

En la reciente conferencia de embajadores, usted defendió la vocación de nuestro país de ejercer un liderazgo en la escena internacional, pero la realidad es bien diferente. Con el conflicto en Oriente ustedes se erigieron en los adalides de los derechos humanos, ampararon una flotilla ridícula y subieron el tono, pero la realidad es que no consiguieron nada más que aislar España. Con el Sáhara cambiaron una posición histórica de España sin consenso y entregaron a Marruecos una ventaja estratégica que hoy estamos pagando. Y, cuando Trump impuso unos aranceles perjudiciales para nuestros empresarios del campo español, su política exterior no protegió a nadie. Han hablado mucho y se han hecho muchísimas fotos, pero cada decisión que han tomado la han pagado los españoles, y eso no es liderazgo internacional, eso es incompetencia estratégica al servicio del partido y no de los españoles. (Aplausos).

Y termino, señor ministro, con una reflexión. Durante un tiempo España no fue una nación que pidiera sitio a nadie en el mundo, España no era perfecta ―ninguna nación lo es― pero teníamos algo que era esencial, confianza en nosotros mismos y conciencia de nuestro papel histórico. Y con esto no quiero decir que tengamos que volver a ningún pasado, ni muchísimo menos (rumores); hay que mirar al futuro, pero hay que exigir tener la dignidad estratégica que hemos ido perdiendo. No por el tamaño del país, no por la influencia de terceros, sino por la acción continuada de Gobiernos de distinto signo, de un lado y del otro, que han renunciado a que España sea un proyecto común para convertirla en una herramienta de los intereses partidistas y de los intereses extranjeros. Y eso es lo que está pasando con Venezuela, señor ministro, que, en un momento clave, el Partido Socialista ha optado por proteger sus lazos con las narcodictaduras y sus oscuros negocios en Venezuela, antes que defender el interés de España. Y el resultado es evidente: España ni está ni se la espera. Y, una vez más, renunciamos a un papel que nos correspondería y nos corresponde por historia, por legitimidad y por responsabilidad.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y de los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Rodríguez de Millán. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Santos Maraver. En este turno, el Grupo SUMAR acumulará la réplica.

Agustín Santos Maraver

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Muchas gracias por su comparecencia a pocas semanas de la de diciembre, señor ministro, pero la verdad es que la situación lo exige porque muchos de los temores que expresamos entonces se están concretando.

La Administración Trump ha bloqueado Venezuela, realizado asesinatos extrajudiciales, secuestrado a su presidente en ejercicio ―Nicolás Maduro―, bombardeado el país dejando más de cien víctimas en una violación descarnada del derecho internacional y del derecho humanitario, que, bajo el chantaje de la violencia, ha convertido Venezuela en un protectorado de Trump, que expropia su petróleo y decide cómo venderlo, en flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas.

Creo que todos hemos comprendido lo que significa la doctrina Monroe para el presidente Trump, que ya pretende situar a Marco Rubio como presidente de una pseudorrepública cubana, mientras aprieta el cerco contra las resoluciones de Naciones Unidas. Este es el clima en el que vamos a tener que preparar la Cumbre Iberoamericana de noviembre de 2026, en Madrid, si Trump no lo impide.

Como señaló Bolívar en 1829, los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar América de miserias en nombre de la libertad. Ayer, probablemente, se decidió en Washington el destino de Groenlandia, porque Trump no cree que la OTAN, que Dinamarca, sea capaz de defenderla en el nuevo reparto de zonas de influencia del Ártico, cuyos fondos marinos, por cierto, según el tratado del mar, son patrimonio de toda la humanidad. Y después, con los mismos argumentos, la Administración Trump pretenderá las islas Svalbard, de soberanía noruega, como apuntó ayer el New York Times.

Es verdad que los precedentes son un cúmulo de horrores aún mayores: la guerra y la invasión rusa de Ucrania, el genocidio que no cesa en Gaza, las guerras vicarias en Sudán, Yemen y Congo, la guerra civil de Birmania, la sangrienta represión estos días en Irán y otras más. Sin embargo, la utilización descarnada de la fuerza, solo con el límite de la moralidad personal de Trump ―que también ha explicado Stephen Miller―, es la expresión de un imperialismo neocolonizador que pretende sustituir unilateralmente el sistema multilateral de Naciones Unidas ―un sistema surgido de la derrota del fascismo y la descolonización, que representa 196 Estados― por un reparto de zonas de influencia multipolar basado en la amenaza nuclear. Es como si la civilización no hubiera aprendido nada de los horrores de los siglos XIX y XX y estuviéramos condenados a repetir aquella barbarie. La geopolítica se está convirtiendo en algo más peligroso para la humanidad que la pobreza, las epidemias o las catástrofes climáticas y amenaza con bloquear toda esperanza de futuro. Porque es sobre el pesimismo global, la falta de una alternativa basada en la libertad y la igualdad republicanas como crecen la extrema derecha, el autoritarismo, la oligarquía tecnocrática, en un nuevo asalto a la razón, en el momento en que es más necesaria que nunca la cooperación, guiarse por la ciencia y buscar soluciones multilaterales a los problemas globales, como los acuerdos climáticos de París o la Agenda 2030, que son un programa mínimo de supervivencia de la humanidad en el siglo XXI.

Efectivamente, hay que acompañar la situación en Venezuela para evitar que sea un protectorado de Trump, alentar el diálogo nacional de todas las fracciones políticas para reconstruir su soberanía violada y ultrajada, crear el clima para ello con la liberación de todos los presos políticos ―incluido Nicolás Maduro―, levantar unas sanciones que, como en la mayoría de las ocasiones, perjudican sobre todo a los más desfavorecidos y al pueblo. Gracias a José Luis Zapatero, gracias a nuestra embajada por hacer de esto un punto central de su actividad. (Aplausos). De la firmeza de este acompañamiento y de la amplitud de las alianzas que seamos capaces de construir depende el futuro de América Latina, de la comunidad iberoamericana, para que, en nombre de la doctrina Monroe, no se secuestre, se deporte migrantes, se asesine extrajudicialmente en nombre de MAGA y se ahoguen los sueños republicanos de Bolívar, San Martín, Martí y también del general Riego.

Efectivamente, hay que condenar sin ambages la represión en Irán por el régimen teocrático, que ya suma más de 2500 muertos y que niega los derechos más elementales de las mujeres, pero conviene evitar que se convierta en una excusa que permita una nueva intervención de Estados Unidos o Israel que desestabilice aún más Oriente Medio.

El presidente Trump, después de exigir el aumento del gasto militar, el 5 % a los Estados miembros, puede acabar con la OTAN si anexiona Groenlandia. ¿Qué sentido puede tener el artículo 5 del Tratado Atlántico si el enemigo está dentro de casa? Como ha advertido la primera ministra danesa, si se reparten Ucrania Trump y Putin, ¿qué garantías tenemos de que Rota, base esencial de gestión del sistema antimisiles de Estados Unidos en Europa y el Mediterráneo, no está nuclearizada en violación de nuestra firma del Tratado de No Proliferación? ¿Cuándo vamos por fin a adherirnos al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares? (Aplausos). Es evidente que todos los Estados de la Unión Europea, España incluida, necesitan reconstruir sus estrategias diplomáticas y de seguridad. El primer pilar de nuestra estrategia diplomática y de seguridad es, sin duda, la defensa del multilateralismo de las organizaciones de Naciones Unidas, cuya sustitución por una cooperación jerarquizada y limitada a zonas de influencia a las grandes potencias sería el preámbulo de una confrontación aun mayor. Hay que apoyar de manera decidida e impulsar a la UE para que financie su funcionamiento, haciendo de la Asamblea General su eje mediante una alianza de la Unión Europea y el Grupo de los 77 que tenga la mayoría suficiente para pesar en ese multilateralismo y que pueda abordar las tareas que impiden el bloqueo del Consejo de Seguridad por el veto de las grandes potencias. El año que viene tendremos la sustitución del secretario general, y será una batalla crucial para el futuro del multilateralismo.

El segundo pilar es, obviamente, el europeo. Sí, necesitamos más Europa, una Europa capaz de jugar su peso económico en la actual confrontación geopolítica. Pero Europa se encuentra dividida por el fracaso de la austeridad neoliberal, los regímenes autoritarios y el ascenso de la extrema derecha. Reconstruir la Unión Europea como sujeto internacional exige cambiar su rumbo. La vía de la economía de guerra, del rearme, de la austeridad y de la inflación implícitas debilitan la cohesión interna, cuyos motores son la democracia y el estado de bienestar. Esa vía lleva a menos Europa, no a más Europa, porque a corto y medio plazo, cuando se necesita una alternativa independiente al imperialismo y al neocolonialismo, se seguirá gastando el 69 % del presupuesto militar en armamento de Estados Unidos, en el chantaje y en las falsas garantías de misiles nucleares de alcance medio para utilizar en suelo europeo a conveniencia de las grandes potencias. Esa Europa potencia quedará rápidamente bloqueada porque los países del Este en su giro autoritario preferirán negociar bilateralmente su vasallaje estratégico con Trump o con Putin. La Unión Europea que necesitamos es otra; es la Europa de los ciudadanos, asentada en un auténtico rearme moral de la democracia, el reforzamiento del estado de bienestar y el abandono definitivo del neoliberalismo, capaz de volver a discutir y adoptar un tratado constitucional y una gobernanza plenamente democrática que pueda pasar de la coordinación de capacidades a un auténtico ejército europeo basado en la ciudadanía europea como fuente de soberanía.

Los pasos prácticos en esta vía se harán cada vez más evidentes: una diplomacia europea capaz de negociar el cese del fuego en Ucrania, su observación y la negociación de un acuerdo de paz que dé seguridad a todas las partes implicadas a partir del multilateralismo de la OSCE y de Naciones Unidas. Hay que recuperar el espíritu de la Declaración de Astaná, de 2010. La partición de Ucrania entre Trump y Putin solo hará permanentes la inseguridad y la confrontación geopolítica en Europa a costa de todos los europeos.

El tercer pilar exige volver a mirar las alternativas diplomáticas y de seguridad del Estado español al final del franquismo. Como en tantos otros aspectos, se acabó imponiendo una interpretación del atlantismo, resultado de la guerra fría y del vasallaje antidemocrático, que convertía los desiguales acuerdos del franquismo con Estados Unidos en la base de los actuales acuerdos bilaterales que justifican la presencia de armas y tropas extranjeras en nuestro suelo y fuera en la práctica de nuestra soberanía. Finalmente, la entrada en la OTAN en 1986 y posteriormente en su organización militar, a pesar de las condiciones del referéndum, sin las cuales nunca se hubiera aprobado, no era la única vía. Fernando Morán propuso entonces recuperar la noción de neutralidad profundamente enraizada en la inspiración europeísta volcada en el multilateralismo, capaz de recuperar ―como establece la Carta de Naciones Unidas― la renuncia a la fuerza en el ámbito de las relaciones internacionales y limitarla estrictamente a su uso defensivo. De este principio se desprende una estrategia diplomática europeísta y multilateral como eje de la defensa de nuestros intereses en un mundo de tensiones geopolíticas, pero también una doctrina de seguridad nacional y de defensa distinta a la actual ―otanista― y basada en un compromiso europeo y en la defensa territorial. (Aplausos).

Todos los imperios prometen durar mil años, también el de Trump, pero la propia complejidad de la civilización globalizada e industrial en la que vivimos desmiente esta posibilidad cuando se basa en la fuerza y no en el derecho internacional. El trumpismo ganó su segundo mandato por un estrecho margen, y en un año ha sido incapaz de cumplir ninguna de sus promesas electorales, a pesar de contar con una mayoría absoluta. Según las encuestas, su base social se está erosionando por el coste de la vida, los precios de la vivienda, la educación y la crisis de infraestructuras. Su intento de enfrentar a la inmigración más pobre con una clase trabajadora precarizada y desindustrializada está provocando una cadena de movimientos sociales cuyos últimos ejemplos los estamos viendo en Minnesota y en la ciudad de Minneapolis. Mamdani, un demócrata socialista, ha sido capaz de barrer, primero, en las primarias demócratas y de ganar después la alcaldía de Nueva York. Trump puede perder su mayoría absoluta institucional en las elecciones de mitad de mandato y ver bloqueado su unilateralismo en la Cámara de Representantes. De las nueve guerras que dice haber mediado para exigir el premio Nobel no ha callado las armas en ninguna. El reto que tenemos ante nosotros es civilizatorio, una encrucijada para la humanidad, que se encontrará gestionando unos márgenes climáticos catastróficos desde mediados de este siglo XXI. Sustituir el multilateralismo por el imperialismo y el neocolonialismo es la vía equivocada, es la vía hacia el desastre y hacia un siglo XXI que rezume sangre y dolor.

Así pues, señor ministro, estamos de acuerdo en lo fundamental, en resistir el asalto a la razón ―hoy hemos visto un ejemplo de dos intervenciones que reflejan hasta qué punto tenemos un coro griego trumpista en esta Cámara (aplausos)―, en recomponer las mayorías sociales articulando sus intereses y en defender la democracia con tenacidad y paciencia estratégica. Nada de lo que ocurra en los próximos meses nos será ajeno, porque en ello nos jugamos el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Santos. Por el Grupo Parlamentario Republicano tiene la palabra el señor Rufián Romero.

Gabriel Rufián Romero

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Señorías, una mala noticia y una muy mala noticia. La verdad es que nada, absolutamente nada de lo que está pasando es nuevo. Estados Unidos lleva ochenta años haciendo lo que hizo el otro día en Venezuela, y lo ha hecho ochenta veces en ochenta países diferentes. No es nada nuevo. Estados Unidos ha bombardeado, ha intervenido, ha asesinado y ha secuestrado en medio mundo. Lo ha hecho en Guatemala, Chile, Cuba, Bolivia, Angola, Nigeria, Irak, Yemen, Siria… Podría estar los diez minutos que tengo enumerando países (el señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia), no es nada nuevo y tampoco son nuevos los motivos. Siempre lo ha hecho por lo mismo: o por dinero o por petróleo o por las dos cosas. Siempre exactamente por el mismo motivo, porque ya saben, señorías, que el capitalismo funciona muy bien —j‌e, je— funciona tan bien que de vez en cuando tiene que ir a robar su petróleo a un país socialista. ¡Así de bien funciona! Esa es la mala noticia, que nada de lo que está pasando es nuevo. Pero sí que hay una diferencia ―y esta es la muy mala noticia―, que ya no hacen falta trolas, ya no hace falta mentir, o duran menos las trolas. Por ejemplo, hace veinte años, en la invasión de Irak, necesitaron meses y meses de mentiras con las famosas armas de destrucción masiva. Ahora eso ya no necesitan mentir. Y las manifestaciones que se convocaron en la calle desgastaron mucho a la derecha mundial. Por cierto, no creo que nadie que se manifestara hace veinte años estuviera a favor de Saddam Hussein, ¿no? Se manifestaban en contra de la guerra. Como decía, esas manifestaciones desgastaron mucho a la derecha mundial. Hoy eso ya no existe, ya no son necesarias las trolas, o al menos las trolas duran mucho menos. Por cierto, señorías, sobre todo del Grupo Popular y de VOX, ¿cuál es el cartel que opera en Groenlandia? ¿Cómo se llama? Se lo digo yo: no existe ninguno, no existe; como la dignidad de Corina Machado, que tampoco existe. (Un diputado del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: Más que tú). ¿Son ustedes conscientes de que cuando Trump dijo que Corina Machado no podía presidir Venezuela ―literalmente porque provocaba rechazo de su pueblo― directamente Estados Unidos reconocía que era mentira que Corina Machado y compañía hubieran ganado las elecciones en Venezuela por un 70 %? ¿Son ustedes conscientes de eso? La pregunta es por qué se siguen arrastrando de esa manera.

En definitiva, señorías, la muy mala noticia es que ya no hacen falta trolas. ¿Por qué? Porque, desgraciadamente ―como ya hemos comentado aquí alguna vez, al menos yo―, la maldad y la crueldad están de moda; porque hoy ser un chungo y ser una mala persona está de moda, sobre todo porque da votos, porque así se ganan elecciones. Y aquí, en Madrid, tenemos ejemplos muy claros; en Cataluña también los tendremos. De hecho, ya los tenemos.

Hoy, señorías, un defraudador, un pedófilo y un violador llamado Donald Trump se pasea por el mundo como un bully por el pasillo del instituto dando collejas sin ningún tipo de problema, y así gana elecciones. ¿Y saben qué es lo peor? Que todo bully está rodeado de una cuadrilla de lamebotas que le aplauden como focas, y en cada país se llaman de una manera. Aquí se llaman PP y VOX; en Cataluña se llama Alianza Catalana. En Cataluña también hay gente muy callada, ¡eh!, por lo que sea. Tampoco quiero dar nombres porque luego me dicen que les tengo manía. Pero, bueno, este es el panorama, y esta es la muy mala noticia. Hay una cuadrilla, PP y VOX, que el otro día, mientras hacían memes del presidente Zapatero secuestrado como Maduro… Porque, señor Albares, repita conmigo que, independientemente de lo que se opine del señor Maduro, lo del otro día es un secuestro, se-cues-tro. Nuestro sectarismo político o nuestra ideología no puede estar por encima del derecho internacional. Se-cues-tro ―no le cueste tanto decirlo como le costó decir ‘genocidio’―, se-cues-tro… El otro día, mientras la cuadrilla que aplaude como focas a Donald Trump hacía memes del presidente Zapatero secuestrado como el señor Maduro —p‌ orque se captura a los salmones; a los presidentes no se los captura, se los secuestra—, como decía, mientras esa cuadrilla hacía memes del señor Zapatero, este estaba negociando la liberación de compatriotas suyos. (Aplausos).

¿Y saben ustedes, sobre todo usted, señora Álvarez de Toledo, por qué odian tanto y le tienen tanta manía al señor Zapatero? ¿Saben por qué? Porque les ganó en el año 2004, porque derrotó a ETA en 2011 y porque levantó la campaña del año 2023. (Una señora diputada del Grupo Parlamentario Socialista: Eso es.―Aplausos). Por eso le tienen tanta manía al señor Zapatero. Por cierto, un Zapatero que en el año 2007 defendió a su presidente, al señor Aznar, frente a Chávez ―sí, sí― diciendo, literalmente: Yo no opino como Aznar, pero ha sido mi presidente y merece un respeto (una señora diputada del Grupo Parlamentario Socialista: Muy bien.―Aplausos), porque eso es ser patriota, y no aplaudir a un genocida y pedirle que bombardee tu país porque no te gusta quien lo gobierna.

En definitiva, señorías del PSOE, reflexionen, porque llevan años ―y el señor Albares hoy aquí lo ha reconocido― implementando una legislación a medida, a medida para la denominada oposición (hace el gesto de entrecomillar con los dedos) venezolana, para que huyeran de la denominada dictadura (hace el gesto de entrecomillar con los dedos) venezolana. Y al final casi todos han acabado en las calles de Madrid gritando que esto es una dictadura ―se van de una dictadura para venir a otra―, y acaban gritando: «Pedro Sánchez, hijo de puta». (Una señora diputada del Grupo Parlamentario Socialista: Exacto, que se lo hagan mirar). Así que háganselo mirar también un poquito, ¡eh! Vale.

Señorías del Grupo Popular y de VOX, si a ustedes y a Trump les interesara combatir el narcotráfico, ¿saben dónde deberían ir? A Ecuador. Y hablarían de Noboa porque el 70 % de la cocaína que se consume en este planeta sale de Ecuador y, por lo que sea, no hablan nunca de Ecuador. Si a ustedes les interesaran los derechos humanos, hablarían de Netanyahu, que lleva setecientos días asesinando a gente en Gaza y, por lo que sea, no hablan de él. Si a ustedes y a Trump les interesara realmente la democracia, hablarían de las dictaduras de Oriente Medio que cuelgan a homosexuales de plazas públicas. Por cierto, la Supercopa de España, que se juega en Arabia, bien, ¿no? Está bien, ¿no? A Xavi Alonso no le parece tan bien, pero va bien. Ahí no decimos nada.

Son ustedes unos hipócritas, porque patalear frente a la invasión de soberanía de Ucrania y callar frente a la invasión de la soberanía de Venezuela es simplemente hipocresía, señorías del Grupo Popular y de VOX. Y, aún más claro, a un asesino y a un genocida como Netanyahu, que ha asesinado y asesina a niños con bombas, y los mata de frío y de hambre ―repito que hace más de setecientos días―, y que ha violado todas las leyes divinas y humanas le deseo lo peor que se le puede desear a otro ser humano, lo peor, pero jamás voy a ir a bombardearle, a asesinarle o a secuestrarle. Porque la diferencia entre ustedes y yo es que yo soy un demócrata. Quizá ustedes son unos salvajes. (Protestas). No, no, es que aplaudir a alguien y pedirle que haga algo porque es el más fuerte además es de estúpidos, porque se olvidan de que siempre hay alguien más fuerte que ustedes y de que quizá los siguientes sean ustedes.

Presidencia. Señoría, finalice, por favor.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 16Vídeo

Porque con Trump esto no va de democracia, va de vasallaje. Ustedes son bastante vasallos, pero jamás serán lo suficientemente vasallos. (Rumores).

Presidencia. Señoría, finalice.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 16

Acabo, presidente. Hago una pregunta relacionada con esto. Trump intentó un golpe de Estado en su país, lo intentó. Estuvo a esto, estuvo a esto (juntando casi los dedos índice y pulgar de la mano para indicar que estuvo muy cerca.―Una señora diputada pronuncia palabras que no se perciben). No sean más trumpistas que Trump, que lo ha reconocido hasta él. (Rumores). No sean tan vasallos, porque no sirve de nada. La pregunta es, ¿dónde no va a intentar un golpe de Estado? Y ustedes se creen (se ríe) que quizá les va a ayudar a llegar al poder porque quizá no van a obtener los votos suficientes. Se equivocan, porque, repito que nunca nunca van a ser lo suficientemente vasallos para Trump. Y les hago una pregunta...

Presidencia. Señoría, finalice, por favor.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 16

Acabo, señor presidente.

La señora Álvarez de Toledo ha dicho que no van a permitir —j‌e, je— que Delcy Rodríguez ―¡vaya papelón!― sea la presidenta de Venezuela. ¿Qué van a hacer? ¿Qué van a hacer —‌je, je—?

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Madrenas i Mir.

Marta Madrenas i Mir

JuntsDiputada.Página 16Vídeo

Moltes gràcies. Molt bon dia a tothom. Molt bon dia, senyor ministre! Avui, efectivament, ho estem veient, no estem davant d’un debat senzill. Els esdeveniments que han sacsejat Veneçuela no es poden entendre des d’una sola mirada ni amb respostes automàtiques. I això ens obliga a explicar, a matisar i a assumir la complexitat. Perquè quan passen fets com els que avui analitzem, és inevitable que s’hi barregin emocions, valors i també conseqüències que no sempre van alineades. La responsabilitat política comença precisament aquí, quan som capaços d’anar més enllà de la reacció immediata i què significa tot plegat per al nostre futur. Comencem pel que nosaltres és essencial i que encara alguns eviten dir amb claredat: el règim de Maduro ha estat una dictadura. Una dictadura que ha deixat milions de persones forçades a l’exili, centenars de presos polítics, eleccions manipulades, repressió sistemàtica i una economia devastada, fins al punt que el poble ha quedat absolutament desemparat. Aquesta afirmació no és una opinió, és una realitat contrastada. I no en mostraré ambigua, tampoc en dir que existeixen dictadures d’esquerres. Oblidar és una forma de ceguesa moral que només aconsegueix deshumanitzar les víctimes. No és casual que molts veneçolans, també a Catalunya, no plorin —‌de fet, al contrari, beneeixin— la caiguda del règim i és que el seu patiment ha estat enorme. Quan parlem de Veneçuela no parlem d’una abstracció geopolítica, parlem de vides, parlem de vides concretes. I això ens obliga ara a reafirmar la nostra solidaritat i a expressar el nostre suport al poble veneçolà. Dit això, el debat d’avui no és només sobre què ha passat, sinó sobre com ha passat. L’actuació del Govern Trump ha vulnerat els principis bàsics del dret internacional, com la prohibició de l’ús unilateral de la força o el marc multilateral com a espai de resolució de conflictes. No hi ha hagut mandat compartit, no hi ha hagut un procediment col·lectiu. Hi ha hagut una demostració de força i això ens ha d’interpel·lar. Quan parlem de dret internacional, cal fer-ho amb honestedat, és clar. No és perfecte. Les seves eines són limitades, lentes, insuficients per respondre al patiment immediat. Negar-ho seria infantilitzar el debat. El dret internacional falla, entre altres coses, moltes altres, però perquè depèn dels mateixos estats que després el vulneren, perquè no disposa de mecanismes coercitius suficients i perquè massa sovint s’aplica amb dobles estàndards. Aquesta feblesa, òbviament, erosiona la confiança en les normes comunes. Però constatar-ho no pot servir d’excusa per prescindir-ne, sinó d’argument per reforçar-les, perquè quan desapareixen les normes compartides, el buit no l’omple la justícia sinó la força. I això no és una discussió teòrica, és una qüestió profundament humana.

Vivim temps en què sembla que tot s’hagi de reduir a triar bàndol, a simplificar realitats complexes, fins a fer-les absolutament irreconeixibles. Però la realitat no funciona així. Dir que un règim és una dictadura i alhora dir que la manera com cau vulnera el dret internacional no és equidistància, és capacitat d’anàlisi. A Junts, com a independentistes que som, sempre hem distingit entre legalitat i legitimitat i mai mirarem cap a una altra banda quan es conculquen els drets humans. Les normes només tenen sentit si serveixen la voluntat democràtica i protegeixen les llibertats. Quan això no passa, el problema no és qüestionar-les, sinó impedir-ne qualsevol canvi. La política exterior seriosa no pot fer-se a base de consignes. Les consignes segur que tranquil·litzen alguns, però no expliquen res. I sense explicacions no hi ha esperit crític. Nosaltres creiem que la ciutadania mereix ser tractada com a adulta. Mereix entendre les contradiccions i conèixer tots els dilemes, perquè sense esperit crític no hi ha democràcia madura. I, sense democràcia madura, no hi ha capacitat real de defensar ni els drets ni les llibertats.

El món no va cap a un escenari més ordenat. Va cap a un escenari molt més dur. Un món on pesa menys el respecte als valors compartits i més la capacitat d’imposar-se. Un món on la força guanya terreny a la paraula i al dret. I, en aquest context, els drets col·lectius és quan queden més exposats. No idealitzem l’ordre internacional existent. Sabem que és imperfecte, però també sabem que, quan els valors i la voluntat dels pobles desapareixen, el que queda és més arbitrarietat i menys garanties. Per això, defensar el dret internacional no és defensar l’immobilisme. És defensar un marc on la voluntat dels pobles pugui expressar-se sense quedar sotmès a la força. Aquest debat no va només de Veneçuela, va del món que estem construint i no ens podem permetre un món on els valors i la democràcia siguin substituïts per la força, ni on les normes només valguin quan convenen als forts, als poderosos. Per Junts, assumir acríticament el règim de Maduro és tant com acceptar que Franco no era un dictador. Assumir acríticament l’actuació de Trump és tan com legitimar la repressió exercida per Espanya contra l’independentisme. Aquesta és la nostra posició. No és simple, però és honesta, rigorosa i necessària.

I permetin-me acabar posant un exemple recent: l’Iran. Fa dies que hi ha una revolta profunda i sostinguda, un crit col·lectiu contra un règim que governa amb la por. Està sent represaliada brutalment per l’autoritarisme. Des d’ahir es comencen a veure imatges de centenars de morts, manifestants morts. És una lluita liderada per les dones, però també pels homes que lluiten al seu costat, colze a colze, reclamant llibertat, dignitat i drets. El seu lema «Dona, vida i llibertat», que estan cridant per igual dones i homes, diu exactament el que els és negat. Expressa una idea simple però profundament política. La llibertat de les dones és una condició irrenunciable per a qualsevol societat que es vulgui lliure, justa i democràtica. Allà on les dones són silenciades, perseguides o excloses, la llibertat del poble queda inevitablement segrestada. El que està passant ara a l’Iran podria acabar obrint una escletxa d’esperança per altres països de la regió, com l’Afganistan, per exemple, on les dones continuen menyspreades, abusades, silenciades, expulsades de l’espai públic, sotmeses a un règim de la por. I des d’aquí hem d’actuar per enderrocar aquest marc d’opressió sistematitzat i sostingut en el temps, que es basa en la supremacia masculina i està exclusivament dissenyat per perpetuar la subordinació i repressió de les dones.

Senyor ministre, Junts fa mesos que vam registrar una proposició perquè l’apartheid de gènere sigui reconegut explícitament com a crim internacional perseguible per la Cort Penal Internacional. Així, els seus autors, com els de l’actual règim iranià o l’afganès, podrien ser perseguits i enjudiciats. Senyor ministre, calen decisions polítiques. Insti immediatament aquesta reforma, perquè conculcar sistemàticament els drets de les dones ni és cultura, ni és religió, ni és tradició. És un crim.

I en paral·lel, senyor ministre, què planteja el seu govern respecte a la revisió i reforma de les normes del dret internacional que, tal com molts hem denunciat avui, s’han mostrat incapaces de protegir efectivament els drets humans? Perquè no podem continuar apel·lant a un marc jurídic que reconeix les vulneracions però no les atura, que condemna però no protegeix i que massa sovint arriba tard. Si el dret internacional és feble davant les dictadures i l’opressió, bé caldrà canviar-ho, no? I òbviament, som ben conscients que la modificació del marc internacional no depèn d’un sol govern, és clar, ni es fa d’un dia per l’altre. Però també sabem que cap canvi comença si no s’assumeix la iniciativa, si no s’obre el debat i si no s’està disposat a assumir el cost polític de fer-ho, senyor ministre.

Acabo recordant que quan el marc del dret internacional s’afebleix, Rússia, Xina i totes les dictadures del món somriuen satisfetes, perquè el seu objectiu sempre ha estat el mateix: que la força i no la justícia sigui la mesura de tot. I això no és un debat acadèmic. És una amenaça real per a tots els pobles que aspiren a decidir lliurement el seu futur. I davant d’això, la nostra obligació no és escollir quin poder incomoda menys. La nostra obligació és defensar uns principis, encara que no siguin còmodes, encara que no siguin populars, encara que no encaixen en cap relat simplista. I Junts per Catalunya no som aquí per justificar la força. Hi som per defensar la democràcia, els drets humans i la llibertat dels pobles, de tots els pobles, sense excepcions i sense silencis còmplices.

Moltes gràcies.

Muchas gracias. Muy buenos días a todo el mundo, también al señor ministro. Hoy, efectivamente, como estamos viendo, no estamos ante un debate sencillo. Los acontecimientos que han sacudido a Venezuela no se pueden entender desde una sola perspectiva ni con respuestas automáticas, y eso nos obliga a explicar algo, a matizar y a asumir la complejidad, porque cuando ocurren hechos como los que analizamos hoy es inevitable que se mezclen emociones, valores y también consecuencias que no siempre están alineadas. La responsabilidad política comienza precisamente aquí, cuando somos capaces de ir más allá de la reacción inmediata y de ver qué significa todo ello para nuestro futuro. Empecemos por lo que para nosotros es esencial y que algunos evitan decir con claridad: el régimen de Maduro ha sido una dictadura que ha dejado a millones de personas abocadas al exilio, cientos de presos políticos, elecciones manipuladas, represión sistemática y una economía devastada, hasta el punto de que el pueblo ha quedado absolutamente desamparado. Esta afirmación no es una opinión, es una realidad contrastada. No me mostraré ambigua tampoco diciendo que existen dictaduras de izquierdas también. Olvidar es una forma de deshumanizar a las víctimas, de dejar la moral. No es casual ver cómo los venezolanos en Cataluña no lamentan la caída del régimen, sino que la bendicen, porque su sufrimiento ha sido enorme. Venezuela no es una abstracción geopolítica. Hablamos de vidas concretas y eso nos obliga ahora a reafirmar nuestra solidaridad y a expresar nuestro apoyo al pueblo venezolano. Dicho eso, el debate de hoy no solo trata de lo que ha ocurrido, sino también de cómo ha ocurrido. La actuación del Gobierno Trump ha vulnerado los principios básicos del derecho internacional, como la prohibición del uso unilateral de la fuerza o el marco multilateral como espacio de resolución de conflictos. No ha habido mandato compartido y no ha habido un procedimiento colectivo; ha habido una demostración de fuerza, y eso nos tiene que interpelar. Cuando hablamos de derecho internacional hay que hacerlo con datos. No es perfecto, pues sus herramientas son limitadas, lentas e insuficientes para responder al sufrimiento inmediato, y negarlo sería infantilizar el debate. El derecho internacional falla porque, entre otras cosas, depende de los mismos Estados que después lo vulneran, porque no dispone de mecanismos coercitivos suficientes y porque con demasiada frecuencia se aplica un doble rasero. Esta debilidad mina, por supuesto, la fuerza de las normas comunes, pero constatarlo no debe servir para debilitar las normas, sino para reforzarlas, porque, si desaparecen, manda la fuerza y no la justicia, y eso no es una discusión teórica, sino una discusión profundamente humana. Vivimos tiempos en los que parece que todo se tiene que simplificar, como realidades complejas, dejándolas de lado e irreconocibles, pero la realidad no funciona así. Decir que un régimen es una dictadura y decir al mismo tiempo que intervenir vulnera el régimen internacional no es equidistancia, sino legitimidad. Junts siempre ha distinguido entre legitimidad y normas y nunca mirará hacia otro lado cuando se vulneren los derechos humanos. Cuando no ocurre esto, no hay que cuestionar las normas, sino impedir que se debiliten. La política exterior no se puede hacer a base de consignas. Las consignas seguro que tranquilizan a algunos, pero no explican nada, y sin explicaciones no hay sentido crítico. Creemos que la ciudadanía merece que se la trate como adulta, merece comprender las contradicciones y conocer todos los dilemas, porque sin espíritu crítico no hay democracia madura y sin ella no hay capacidad real de defender ni los derechos ni las libertades. El mundo no va hacia un escenario más ordenado, sino hacia un escenario mucho más duro, un mundo en el que pesa menos el respeto a los valores compartidos y más la capacidad de imponerse y un mundo en el que la fuerza gana terreno a la palabra y al derecho, y es en este contexto cuando los derechos colectivos se ven más expuestos. No idealicemos el orden internacional existente. Sabemos que es imperfecto, pero también sabemos que cuando los valores y los derechos de los pueblos desaparecen lo que queda es más arbitrariedad y menos garantías. Por eso, defender el derecho internacional no es defender el inmovilismo, sino un marco en el que la voluntad de los pueblos pueda expresarse sin quedar sometidos a la fuerza. Este debate no va solo de Venezuela, sino también del mundo que estamos construyendo, y no nos podemos permitir un mundo en el que los valores y la democracia sean sustituidos por la fuerza ni en el que las normas solo valgan cuando convienen a los fuertes, a los poderosos. Para Junts asumir acríticamente el régimen de Maduro es tanto como aceptar que Franco no era un dictador. Asumir acríticamente la actuación de Trump es tanto como legitimar la represión ejercida por España contra el independentismo. Esta es nuestra posición. No es simple, pero es honesta, rigurosa y necesaria.

Permítanme acabar dando un ejemplo reciente: Irán. Hace días que hay una revuelta profunda y sostenida, un llamamiento colectivo contra un régimen que gobierna con el miedo, una población que se está viendo represaliada brutalmente con autoritarismo. Desde ayer vemos imágenes de cientos de manifestantes muertos. Es una lucha liderada por las mujeres, pero también por los hombres, que luchan a su lado. Se apoyan unos a otros. Reclaman libertad, dignidad y derechos. Su lema «Mujer, vida y libertad» lo están gritando por igual hombres y mujeres. Piden lo que se les niega. Es una idea simple, pero muy política. La libertad de las mujeres es una condición irrenunciable para cualquier sociedad que quiera verse libre, justa y democrática. Allí donde las mujeres se ven silenciadas, perseguidas y excluidas, la libertad del pueblo inevitablemente queda secuestrada. Lo que está pasando en Irán podría acabar abriendo una brecha de esperanza en otros países de la región, como, por ejemplo, en Afganistán, donde las mujeres siguen siendo menospreciadas y maltratadas, donde se abusa de ellas y son silenciadas y se las expulsa del espacio público y son sometidas a un régimen de miedo. Desde ahí tenemos que actuar para derrocar ese marco de opresión sistematizado y sostenido en el tiempo que se basa en la supremacía masculina y está exclusivamente diseñado para perpetuar la subordinación y represión de las mujeres.

Señor ministro, hace meses que Junts ha registrado una proposición para que el apartheid de género se reconozca explícitamente como crimen internacional perseguible por la Corte Penal Internacional; así, sus autores, como los del régimen iraní, podrían verse perseguidos y enjuiciados, como también los de Afganistán. Señor ministro, hacen falta decisiones políticas. Inste inmediatamente a esta reforma, porque conculcar sistemáticamente los derechos de las mujeres ni es cultura ni es religión ni es tradición, es un crimen.

En paralelo, señor ministro, ¿qué plantea su Gobierno con respecto a la revisión y reforma de las normas del derecho internacional que, tal y como hemos denunciado muchos hoy, se han demostrado incapaces de proteger efectivamente los derechos humanos? Porque no podemos continuar avalando un marco jurídico que condena pero no protege y que con demasiada frecuencia llega tarde. Si el derecho internacional es débil ante las dictaduras y la opresión, habrá que cambiarlo, ¿no? Obviamente somos muy conscientes de que la modificación del marco internacional no depende de un solo Gobierno, está claro, ni se hace de un día para otro, pero también sabemos que ningún cambio empieza si no se asume la iniciativa, si no se abre el debate y si no se está dispuesto a asumir el coste político de hacerlo, señor ministro.

Acabo recordando que, cuando el marco del derecho internacional se debilita, Rusia, China y todas las dictaduras del mundo sonríen satisfechas, porque su objetivo siempre ha sido el mismo, que la fuerza, y no la justicia, sea la medida de todo, y eso no es un debate académico, sino una amenaza real para todos los pueblos que aspiran a decidir libremente su futuro. Ante eso, nuestra obligación no es decidir qué poder incomoda menos, sino defender los principios, aunque no sean cómodos, aunque no sean populares, aunque no encajen en ningún relato simplista. Junts per Catalunya no está aquí para justificar la fuerza, está para defender la democracia, los derechos humanos y la libertad de los pueblos, de todos los pueblos, sin excepciones y sin silencios cómplices.

Muchas gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Iñarritu García.

Jon Iñarritu García

EH BilduDiputado.Página 19Vídeo

Muchas gracias, presidente. Señor ministro, señorías, ante los graves hechos que ocurrieron hace pocos días en Venezuela es de agradecer su comparecencia de hoy aquí. Lo ocurrido en Venezuela, esa agresión y ese secuestro, no tiene un pase: es una vulneración clara de los principios del derecho internacional. Es inaceptable y creo que es importante denunciarlo. Estos hechos no es que generen un precedente, porque en el siglo pasado ―recordando ese análisis de Galeano en su libro Las venas abiertas de América Latina― fueron moneda corriente, lo que ocurre es que en este siglo generan una situación tremendamente peligrosa.

Estos últimos meses es cierto que en hemos visto vulneraciones del derecho internacional en esas ejecuciones sumarias de presuntos narcotraficantes en el Pacífico y en el Mar del Caribe, pero ahora se da un paso más en la escalada: un Estado vulnera el derecho internacional e interviene en un país, sin ningún tipo de base jurídica, sin autorización del Consejo de Seguridad, sin una situación de legítima defensa que pueda ser invocada según el derecho internacional, es más, incumpliendo la propia legislación estadounidense ―eso se lo dejaremos a ellos―. Es cierto, como señalaba otro portavoz, que en otras situaciones, como en 2003, se puso la excusa de la existencia de armas de destrucción masiva. Aquí la excusa de las drogas no duró ni un día. El fin era el petróleo. Business is business.

También se pone de manifiesto otro peligro de cara al futuro, como es la existencia de zonas de influencia. Recordará usted, señor ministro, que hace cuatro años en su comparecencia, precisamente en la víspera de la invasión rusa de Ucrania, usted decía que no se podía justificar la existencia de zonas de influencia. Esto lo decía de cara a Putin. Pues cuatro años después estamos peor, y lo estamos cuando se habla de zonas de influencia repartiéndose el mundo, señalando precisamente a tres de los países permanentes con derecho a veto del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ―estamos hablando de Estados Unidos, China y Rusia―, y también con lo preocupante que es que la Unión Europea no es que pueda ser una zona de influencia, sino que estaría bajo la amenaza de estar bajo la zona de influencia de otros.

Miren, la agresión a Venezuela de hace dos semanas, como hemos dicho, buscaba repartirse el petróleo y generar una situación neocolonial y de protectorado de ese país. Es cierto que los corifeos de la agresión, como son el Partido Popular y VOX, ya apoyaron hace veinticuatro años el golpe de Estado en Venezuela, por lo que no habría nada novedoso, pero sí me ha sorprendido que la portavoz del Grupo Popular equipare un levantamiento de la ciudadanía, como el que se pueda estar dando en Irán, con una agresión de un Estado contra otro vulnerando el derecho internacional. Su argumentación no pasa la prueba del algodón: si tan malos fueran el Estado español y el Gobierno español, ¿cómo es que cientos de miles de venezolanos acuden a España? No tendría lógica. Es más, se equipara la situación del secuestro del señor Maduro con la acogida del señor González Urrutia. Si el señor González Urrutia no estuviera a gusto en España, se podría ir a cualquier lugar; creo que el señor Maduro no está en la misma situación. Cuando la portavoz del Grupo Popular abroncaba al señor ministro he tenido la sensación de que todo lo que le dirigía a usted en relación con la señora Delcy Rodríguez en realidad se lo quería decir al señor Trump. Bueno, ha sido una sensación.

Señor ministro, le seré sincero. Así como hace un mes no me gustó ―creo que se equivocan― la posición que mantiene su Gobierno ante el Sáhara Occidental, en esta ocasión, salvando las distancias del vocabulario, los matices o quizás una demanda de mayor contundencia, estamos parcialmente de acuerdo con las medidas que ustedes están tomando ante la situación que se está dando. Ahora bien, creemos que hay cuestiones como la de la Unión Europea que no son aceptables. La tibieza o la timidez que están utilizando la Unión Europea para denunciar este hecho creemos que no son aceptables y que España debería jugar un rol mayor, porque no puede ser que la Unión Europea defienda el derecho internacional, los medios pacíficos y el multilateralismo y, ante una agresión clara, una vulneración clara del derecho internacional, haya esa falta de valentía. De igual forma ―decía antes que el objetivo claro de la agresión a Venezuela era hacerse con el botín del petróleo― nos parece una vergüenza que una empresa como Repsol participe en esa reunión de piratas y corsarios para repartirse el botín. Creemos que, ante ello, el Gobierno debería decir algo. Algo deberían decir respecto a que una empresa del IBEX vulnere los principios del derecho internacional y de la ética.

Euskal Herria Bildu seguirá defendiendo el multilateralismo, la paz, los medios pacíficos y el derecho internacional, pero, además, ante estos tiempos oscuros, cree que es importante señalar que hay alternativa. No podemos resignarnos a aceptar que esto sea lo que hay. No. Creemos que hay que liderar un mensaje de esperanza y volver a decir que debe ser el derecho a la autodeterminación, la soberanía de los pueblos, el respeto a esas normas, a ese sistema de reglas del que se dotó el mundo tras la Segunda Guerra Mundial, los que rijan, porque, si no, es la ley de la selva, la ley del más fuerte, y ante ello se darán situaciones peligrosas.

Leía en la prensa que Dinamarca transmitía ayer a Moncloa que va a ser muy difícil evitar que Trump se quede Groenlandia. De igual forma, el subtítulo de esa noticia es que el Gobierno de Grecia también teme que Turquía aproveche para intentar anexionarse las islas del Egeo. A mí me venía una reflexión, ahora que últimamente la prensa, especialmente la de derechas, anuncia que Marruecos podría tener intención de quedarse con Ceuta y Melilla con operaciones híbridas tipo Marcha Verde ―esto lo repiten continuamente―. Tenía en la cabeza que esto podría ocurrir. Si hay un Estado que se siente legitimado para hacerlo, ¿qué ocurriría? ¿Sería la OTAN, el artículo 4, la que intervendría? Porque aquí viene otra reflexión. ¿Es el marco de la OTAN el que garantiza el respeto de la defensa dentro de los países europeos y de España?

Ante esta situación, ha quedado de manifiesto que el pueblo vasco acertó hace cuarenta años cuando se opuso a la integración en la Organización del Tratado del Atlántico Norte. En este momento, a colación de la situación que se está dando de coerción y de amenaza sobre Groenlandia, de la que hablaré en la segunda intervención, esto nos debe llevar a una reflexión tanto dentro de España como en la Unión Europea. No puede ser que el miembro más importante de esa alianza estratégica para la seguridad y la defensa sea el que está amenazando a un territorio de un Estado miembro de esa alianza. Es más, es que el tratado ni contempla qué debería darse ante esa situación. Por lo cual, creo que Europa, la Unión Europea, debe ser mayor de edad y empezar a tomar medidas basándose en sus intereses, que puede que no sean coincidentes con los del país gobernado por el señor Trump.

Insisto en que nos resignamos a aceptar un mundo donde rijan el autoritarismo, el militarismo y la amenaza. Creemos que hay que dar esperanza y hay que decir que la paz, el multilateralismo, el derecho internacional y el respeto a los pueblos deben ser las bases sobre las que se debe regir el mundo.

Sin más, muchas gracias, presidente. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra la señora Vaquero Montero.

Maribel (GV (EAJ-PNV)) Vaquero Montero

PNVDiputada.Página 21Vídeo

Eguerdi on, guztioi. Urte berriaren lehen egunetan, hilak hiruan, Estatu Batuen ekintza militar batek nazioarteko araudia hausten du beste behin batez, Venezuelan sartu eta Nicolas Maduro eta bere emaztea Celia Flores atxilotuz. Oraindik ere gertakarien nondik norakoak argitu gabe badaude ere, hau da, nola izan zen, ekintza honek ez zuelako gobernu kideen laguntza izan ote duen ere, larriki kezkatzen gaitu munduko ordena multilateralismoan oinarritzen dena berriro zalantzan jartzeak. Eta hau onartezina da, bakea babesteko modurik eraginkorrena, gardentasuna eta nazioarteko zuzenbidea errespetatzea baita, eta hori eskatzen dio Eusko Alderdi Jeltzaleak Estatu Batuetako Gobernuari. Eta indarkeria instrumentutzat duen estatu eta gobernuburu orori ere. Honekin ezin dugu estali ere Venezuelan Maduro eta bere gobernuak ezarritako sistema politiko diktatoriala, non hauteskunde faltsutu batzuek boterean mantentzen zuten. Eta guk ere Amnistia Internazionalak eskatu bezala, espero dugu etorkizun hurbil batean Maduro auzitegi independiente eta inpartzial batek ikertuta eta epaituta izatea. Eta noski, kartzelan diren preso politiko guztiak lehenbailehen askatuak izan daitezen, demokraziara trantsizioa egin behar duen erregimen batek ezinbestekoa baitu preso politikoak kaleratzea eta errepresioarekin amaitzea. Eta oraingoz behintzat, presoak tantaka ateratzen ari dira kartzeletatik eta indar polizialek kalea kontrolatzen dute Venezuelan. Berriro diot, indarkeriak, inposaketak, giza eskubideen urraketak, batak Trumpek eragindakoak eta besteak Madurok eta bere gobernuak eragindakoak, batak zein besteak arbuiatu behar dira, eta inolaz ere justifikatu. Barruko zein kanpoko totalitarismoa ez baita bidea. Kezkatzen gaitu egoerak, munduko mailakoak eta Europaren egoerak bereziki. Gaur dugun bizimodua, justizia sozialean eta giza eskubideetan oinarritutakoa, tinka larrian baitago. Eta honen aurrean zer egin behar dugun gure eskuetan dago, parte batean behintzat. Eta gaur debate honetan ematen ari den konfrontazio hau, botoak irabazteko hauspotzen dena ez da irtenbidea, arazoari su ematea baizik.

Muy buenas tardes a todos y todas. En los primeros días del nuevo año, en concreto el día 3, una acción militar de los Estados Unidos viola una vez más el orden internacional, entrando en Venezuela y deteniendo a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores. Si bien todavía no se han esclarecido las circunstancias de dicha intervención, cómo se desarrolló o si hubo colaboración de miembros del Gobierno de Venezuela, nos preocupa sobremanera que se vuelva a cuestionar el orden mundial basado en el multilateralismo. Es algo inaceptable porque la manera más eficaz de proteger la paz es respetar la transparencia y el derecho internacional, y eso es lo que le pide el PNV al Gobierno de los Estados Unidos y a todo Estado o jefe de Gobierno que recurra a la violencia como instrumento. Con esto tampoco queremos tapar el sistema político dictatorial establecido por Maduro y su Gobierno en Venezuela, que se mantenía en el poder gracias a unas elecciones falseadas. Esperamos, tal y como ha solicitado Amnistía Internacional, que en un futuro próximo Maduro sea investigado y juzgado por un tribunal independiente e imparcial, y, por supuesto, que sean liberados también todos los presos políticos encarcelados, porque en un régimen que debe hacer una transición hacia la democracia es fundamental excarcelar a los presos políticos y acabar con la represión y, de momento, lo que vemos es que los presos están saliendo de las cárceles a cuentagotas y que las fuerzas parapoliciales controlan la calle. Repito que hay que condenar todo tipo de violencias, imposiciones y violaciones de derechos humanos, ya sean provocadas por Trump o por Maduro y su Gobierno, porque son injustificables. El totalitarismo, ya sea interior o exterior, no es el camino.

Nos preocupa la situación a nivel mundial y, especialmente, la situación en Europa. Nuestro modo de vida, basado en la justicia social y en los derechos humanos, está en una situación muy grave y reaccionar ante ello está en parte en nuestras manos, pero la confrontación populista que estamos viendo hoy en este debate para ganar votos no es la solución, sino que supone echar más leña al fuego.

Los discursos populistas, frentistas y polarizados no aportan ninguna solución a la grave crisis que está poniendo patas arriba el orden mundial. Hoy aquí los extremos intentarán reducir los mensajes a dos bandos de buenos y malos y, aunque no niego que las posturas de algunos grupos políticos están muy alejadas de lo que pensamos, este es un debate que debería huir de mensajes simplistas, de frases de TikTok. Lo que nos jugamos es, en definitiva, nuestro modelo social, que, a pesar de todas las imperfecciones, ha garantizado desde el final de la Segunda Guerra Mundial un orden mundial creado sobre pactos y normas, una paz social y unas cuotas de justicia social impensables en otros tiempos y continentes. Por ello, nosotros abogamos por más independencia y menos dependencia, por más Europa, en definitiva, y por menos dependencia geoeconómica y geopolítica, por más defensa y seguridad europea y defensa de los derechos humanos, actualizando y dando valor al contrato social y al orden mundial surgido tras la Segunda Guerra Mundial.

La gobernanza global está en crisis, marcada por la competencia geopolítica y geoeconómica entre grandes potencias, a las que Europa es especialmente vulnerable, y una transición energética incompleta. La intervención de la Administración Trump en Venezuela debe entenderse también dentro de este marco. Venezuela no es solo un país en crisis política y social, con un Gobierno ilegítimo que vulnera los derechos humanos, es también una potencia energética con enormes reservas de petróleo que necesita invertir en sus infraestructuras para que estas sean productivas. Controlar el acceso a estos recursos significa para la Administración Trump posicionarse ante competidores como Rusia y China en América Latina. Pero el problema no reside únicamente en el objetivo político, sino en el método empleado para su consecución, actuando de forma unilateral, como ya se ha dicho aquí, utilizando, más allá de la presión política y económica, la militar, sin consenso multilateral, en contra del derecho internacional, en contra de la soberanía, la no intervención y la resolución pacífica de los conflictos. Venezuela debe ser lo que democráticamente decidan los venezolanos y las venezolanas, sin que confluyan intereses del régimen chavista y la Administración norteamericana, tal y como aparentemente ha sucedido con Delcy Rodríguez al frente del Gobierno de Venezuela.

La insistencia de Trump de incorporar Groenlandia a Estados Unidos es un buen ejemplo de su visión del mundo. A él no le basta con ejercer el derecho estadounidense en virtud de un tratado de 1951 a reabrir las bases militares cerradas desde hace tiempo en esta enorme masa de tierra, una encrucijada de una importancia estratégica para las operaciones navales estadounidenses, europeas, chinas y rusas. A él no le es suficiente con tener a Groenlandia bajo el control de un aliado de la OTAN. Él quiere poseer el territorio, por las buenas o por las malas, para dejar claro que la Alianza Atlántica es inútil sin Estados Unidos y su papel singular como protector de Occidente.

Estados Unidos es hoy el mayor riesgo geopolítico internacional. Nada de lo que hemos visto en este último año va a remitir, sino que va a ir más allá, porque el control de las materias primas y de las nuevas rutas comerciales, como las del Ártico, son el nuevo objetivo de quien hasta ahora ha sido nuestro socio, y lo va a hacer mediante la fuerza, si es necesario, como estamos viendo, pasando a imperar la ley del más fuerte, cual matón de turno. Esto es lo que ya define el nuevo orden mundial que se abre paso. Por eso también nuestra segunda propuesta de más Europa, una Europa menos dependiente también en defensa y seguridad. Las formas y acciones de Trump atentan contra Europa y su modelo socioeconómico. Europa debe funcionar unida ante las amenazas exteriores si no quiere depender en todo de Estados Unidos. La invasión de Rusia a Ucrania también es un exponente real de su vulnerabilidad.

Ministro, las partidas en seguridad han aumentado, llegando al 2 % al cierre del año, pero, más allá de la cifra, el Gobierno debe ser transparente con la ciudadanía y con esta Cámara y hacer pedagogía y explicar por qué y para qué se incrementa y qué objetivos estratégicos persiguen, especialmente porque seguimos con unos presupuestos prorrogados desde el 2023. ¿Qué partidas se están reajustando para que esto sea posible? El señor Sánchez llegó al Gobierno en 2018 con un gasto del 0,9 % del PIB y en este último año han pasado del 1,4 % al 2 %. No querer visibilizar el desacuerdo con sus socios de Gobierno, como en otros temas de gran importancia, hace que se trate a la ciudadanía de forma infantil y alimenta debates populistas que engordan a los partidos antisistema, antieuropeístas y a la ultraderecha.

Se está negando el debate político sobre los recursos, su origen y destino, aunque parte del aumento del gasto suponga un impulso para la industria tecnológica de doble uso y genera empleo de calidad en este sector, sin obviar que a su vez conllevaría una mayor autonomía e independencia en seguridad. Asimismo, se está omitiendo otra cuestión importante: ¿qué va a hacer Europa si finalmente Estados Unidos ocupa Groenlandia?, ¿qué planteamiento van a defender en el Gobierno? Trump no es una caricatura, aunque en muchas ocasiones lo parezcan sus manifestaciones y comportamientos sean tan exagerados. Trump, Putin, Netanyahu o Xi Jinping son una amenaza real y constante para el sistema multilateral cooperativo basado en reglas compartidas, ya que su lógica es defender sus intereses económicos nacionales ―los de unos pocos― por encima de la sostenibilidad, la cooperación internacional y el respeto al derecho internacional y los derechos humanos.

Por eso, en el Partido Nacionalista Vasco abogamos por más Europa y una Europa unida ante la amenaza del multilateralismo. Insistimos en defender los sistemas democráticos liberales, que han dotado a Europa de bienestar y justicia social. Más Europa para defender la democracia, para actualizar y dar valor al contrato social surgido tras la Segunda Guerra Mundial y las instituciones como la ONU y el orden mundial que apuesta por el multilateralismo cooperativo, que se puede entender también como una interdependencia en términos de respeto mutuo, todo ello para seguir siendo una Europa social que proteja su estado de bienestar y su apuesta por unas normas y reglas de juego con principios, defendiendo los derechos humanos. Nos jugamos mucho. Y en esta escenificación de buenos y malos, de trumpistas y antitrumpistas, de fascistas y antifascistas no se puede simplificar todo el debate en mensajes polarizados en beneficio político. Necesitamos tomar conciencia y actuar, y no crispar más el debate político. No con un tema tan serio.

Ministro, en una reciente entrevista usted dijo que los europeos debemos dar un salto, que no puede ser solamente autonomía, que tiene que ser claramente soberanía. Comparto su posición porque o Europa se pone las pilas, se une y da un paso, o corre el riesgo de ser regida por otros. Se une o acabará siendo colonizada. No nos engañemos, lo que Trump busca es destrozar la Unión Europea. Quiere una Europa sometida y dependiente, y lo será si no reaccionamos. Para ello contará con la inestimable ayuda, además, de la ultraderecha y los partidos políticos euroescépticos. Los ataques vienen desde fuera y desde dentro, ayudados por los sátrapas Trump, Putin y Xi Jinping, que aspiran a repartirse el mundo. También, aunque no sea un objetivo pretendido, de aquellos que anteponen la polarización partidista a la unidad europea y su defensa.

El Partido Nacionalista Vasco es un firme defensor de Europa. Ha estado presente en el germen de la construcción de la Unión Europea, una Europa que hoy defendemos con mayor ímpetu y decisión.

Mila esker.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Mixto, que acumulan en este turno su turno de réplica, tiene la palabra, en primer lugar, la señora Belarra Urteaga por tiempo seis minutos.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 23Vídeo

Gracias, presidente. Señorías, ministro, usted comparece hoy aquí en el Congreso para hablar de la intervención ilegal de Estados Unidos en Venezuela durante estas Navidades, del secuestro de su presidente, del bombardeo de Caracas y del asesinato de decenas de venezolanos y venezolanas, pero en toda su intervención usted no ha dicho ni una sola vez la palabra Trump ni la palabra Estados Unidos. ¿Quién atacó Venezuela, ministro? ¿Quién? (Aplausos). ¡Dígalo! ¡Nómbrelo! El presidente dijo que estar en la OTAN no es vasallaje, a lo mejor ―perdóneme―las palabras que buscaba el presidente eran más bien, no sé, lacayismo o esclavitud. Lo que ha demostrado usted con esta comparecencia es que habla mucho, pero no dice nada. Usted habla, además, de un mundo que ya no existe, ministro. Trump y Estados Unidos ya han impuesto la ley de la selva. En el mundo opera la lógica de que el más fuerte manda. Esa es la realidad de nuestros tiempos. Estados Unidos y Trump están imponiendo un régimen fascista tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Hoy, la principal amenaza para nuestro pueblo, la principal amenaza para los pueblos de Europa y para la Unión Europea es Donald Trump y los Estados Unidos. (Aplausos). Resulta que tenían ustedes razón: había que prepararse para una invasión, pero no para una invasión rusa, sino para una invasión norteamericana. Hoy quien está amenazando con intervenir y con invadir la Unión Europea es Estados Unidos.

Venezuela nos deja, al menos, tres verdades muy crudas, ministro. La primera verdad es que esto no tiene nada que ver con la democracia. Esto va de petróleo, va de pasta y va de guerra comercial con China, como ese repentino interés de los medios occidentales por Irán. No los escuchamos decir nada sobre el pueblo de Irán cuando las sanciones económicas norteamericanas lo asfixiaban. No los escuchamos decir nada de Irán cuando era Israel quien estaba bombardeando aquel país. A ver si todo esto va a tener más que ver con que Irán es uno de los principales exportadores de petróleo barato a China.

La segunda verdad que nos deja Venezuela: la justicia norteamericana, ministro, acaba de reconocer que el Cártel de los Soles no existe, que es una burda patraña para intervenir Venezuela, para intervenir Colombia, para intervenir México. Una patraña como lo fue las armas de destrucción masiva.

La tercera verdad es que esa señora, María Corina ―y no lo digo yo, no lo dice Podemos, lo dice Donald Trump―, no tiene legitimidad para gobernar Venezuela porque no tiene apoyos dentro del país. ¿No era, señora Álvarez de Toledo, que la oposición había ganado las elecciones con un 70 % de los votos en Venezuela? (Aplausos). Entonces, ¿por qué su jefe, Donald Trump, dice que María Corina no tiene apoyo dentro del país para gobernar? Han hecho tanto el ridículo, señora Álvarez de Toledo, que el señor Feijóo ni siquiera se ha animado a venir a esta comparecencia y la ha enviado a usted aquí al matadero. Dan ustedes vergüenza y han hecho el más absoluto de los ridículos. (Aplausos).

Mire, ministro, ustedes durante demasiado tiempo, con sus medios satélite, como El País, han contribuido también a demonizar países cuyos Gobiernos no le gustaban, como Venezuela. También a lavarle la cara a esa organización criminal terrorista que es la OTAN. Y, a la hora de la hora, cuando hay que pararle los pies a Donald Trump y hay que defender la democracia, ustedes han hecho grandes declaraciones: se han llenado la boca con la palabra «democracia» y «derecho internacional», pero no han hecho absolutamente nada. Por eso hoy les propongo dos cosa ―pero para hacer esas dos cosas lamento decirle que hace falta valentía y dejar de ser los tontos útiles de Donald Trump―: la primera es que suba usted aquí y reconozca de una vez que la OTAN ha muerto. La OTAN está rota; la OTAN ya no existe. En el momento en que el jefe de la OTAN, que es Donald Trump y los Estados Unidos, ataca a uno de los socios de la OTAN, amenaza y ataca a Dinamarca, la OTAN ya está muerta. (Aplausos). Por tanto, suba aquí y haga lo mínimo, que es reconocerlo.

La segunda cosa que le propongo es que hagan algo útil para pararle los pies a Donald Trump, y enviar tropas a Groenlandia no es útil. Porque ¿qué van a hacer las tropas en Groenlandia? ¿Van a combatir cuerpo a cuerpo con el ejército norteamericano? Creo que son preguntas que usted tiene que responder. Lo que tiene que hacer España es cerrar las bases norteamericanas en suelo español. (Aplausos). Lo que tiene que hacer la Unión Europea es cerrar todas las bases norteamericanas y aislar internacionalmente a Donald Trump. Porque todo el apoyo que tiene en estos momentos Donald Trump, toda su capacidad militar, se basa en que tiene servidumbre de paso a través de la Unión Europea; repito, servidumbre de paso. Hay que cerrar las bases y aislarlo internacionalmente.

Y, por último, ustedes tienen que dejar de gastarse nuestro dinero en armas y tanques por orden de Donald Trump. Este rearme por orden de Donald Trump es criminal. Si ustedes estuvieran realmente preocupados por nuestra seguridad, señor ministro, lo que estarían haciendo es intervenir el mercado de la vivienda. En vez de eso, ustedes han utilizado las Navidades para fortalecer aún más las relaciones militares con Israel, permitiendo el tránsito de armas y preparando un regalazo de Reyes para los caseros de este país: 4000 millones de euros de regalos fiscales para los caseros. (Aplausos). Justo, ministro, justo lo que necesitaba la gente en este país para sentir seguridad, para saber que no le van a echar de su casa el próximo año.

Así que se lo digo de verdad a usted, que le encanta subir a esta tribuna y decir que España es el país que más ha hecho de cualquier tema: hace falta un poco más de humildad. A lo mejor ahí fuera es verdad que engañan a alguien, pero creo que aquí dentro ya cada vez más gente se da cuenta de que este Gobierno no solo no puede hacer frente a la ultraderecha, no solo no tiene la fuerza suficiente ni la capacidad política para frenar a estas derechas, sino que es el principal responsable de estar alimentando el malestar que alimenta a esa gentuza.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 24Vídeo

Grazas, señor presidente. Señor ministro, o bombardeo realizado no día 3 xaneiro polos Estados Unidos en Venezuela e o secuestro do presidente constitucional Nicolás Maduro é unha acción que, de maneira clara, vulnera o dereito internacional e viola a soberanía dese país. Mágoa que o goberno español e o seu presidente lle levase tres días en reparar niso e comezase por falar de desescalada e de mediación cando se trataba dun ataque unilateral dun país sobre outro. Agora só falta que reclamen que cese calquera acción hostil dos Estados Unidos contra Venezuela e que poñan en liberdade o seu presidente.

É unha actuación, en todo caso, que responde exclusivamente aos intereses económicos, xeopolíticos e estratéxicos dos Estados Unidos, que tenta a toda custa conter o seu declive inevitábel, especialmente evidente perda da hexemonía e exclusividade do dólar como moeda dos intercambios económicos internacionais. Por iso non vai ficar aí. Reactiva formalmente a doutrina Monroe e ameaza outros países de América Latina como Colombia, Cuba ou México e vai máis alén, como sabemos, a perspectiva é o control de Oriente Medio, en colaboración co seu aliado, o Estado criminal de Israel, e aínda de Groenlandia, territorio dun estado membro da Unión Europea.

Fóra das lecturas simplistas e infelizmente habituais, Trump non é un louco imprevisíbel, non, é a expresión actual do vello imperialismo norteamericano, iso si, cunha diferenza, xa non ocultan con retórica de defensa da democracia os verdadeiros intereses de control de países e de recursos. E para iso non se importa con pisotear o dereito internacional convertido xa —‌digámolo claramente— en papel hixiénico para uso particular de Trump e da plutocracia americana.

Por iso resulta máis que patética a posición seguidista da dereita e da ultradereita española. Fica claro que o señor Feijóo xa non conta con chegar a ser presidente do Goberno español, porque senón a perspectiva de poder ser secuestrada por unha potencia estranxeira daríalle arrepío en vez de provocar entusiasmo. Feijóo, como galego sempre foi un absoluto desleigado, máis igual que o seu colega Abascal, el prefírese definir como patriota español, mais o caso é que nin sequera como isto exerce nin defenda a soberanía e os intereses do Estado español, prefiren ambos ser lambebotas do imperialismo norteamericano, felices no seu papel de servos do señor escuro, mesmo que iso os deixe con cara de parvos absoluta cando tan recoñece que Corina Machado non ten ningún apoio en Venezuela, porque claro os Sauron da vida non acostuman a agradecer o servilismo de quen se comporta como escravo.

Xa sei que non son os únicos, aínda que sexan os peores. Resulta chocante que a primeira ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen e o secretario xeral da OTAN, Mark Rutte, falen nestes días da preocupación que seica lles produce a ameaza de Rusia e da China no Ártico. Sorprende menos de Rutte, que xa se ten acreditado de maneira vergoñosa o seu servilismo co verdadeiro xefe da OTAN, mais señora Frederiksen, se quen está a ameazar o seu país é Trump, son os Estados Unidos de América, a submisión realmente dos líderes europeos ao ditado de Houston non pode caer máis baixo e acabo.

En calquera caso, dende unha posición non xa de esquerda, senón de mínima dignidade, hai que parar Trump e o imperialismo norteamericano e a mellor maneira de facelo é saír da OTAN e fechar as bases no Estado español. Isto é o que reclama o BNG.

Gracias, señor presidente. Señor ministro, el bombardeo realizado el 3 de enero por Estados Unidos en Venezuela y el secuestro del presidente constitucional, Nicolás Maduro, es una acción que de manera clara vulnera el derecho internacional y viola la soberanía de ese país. Es una pena que al Gobierno español y a su presidente le llevase tres días darse cuenta de eso y empezase a hablar de desescalada y mediación cuando se trataba de un ataque unilateral de un país sobre otro. Solo falta ahora que reclamen que cese cualquier acción hostil de Estados Unidos contra Venezuela y que pongan en libertad a su presidente. Es una actuación que responde exclusivamente a los intereses económicos, geopolíticos y estratégicos de Estados Unidos, que intenta a toda costa contener su declive inevitable, especialmente la evidente pérdida de hegemonía y exclusividad del dólar como moneda de intercambios económicos internacionales. Por eso no va a quedarse ahí. Se reactiva formalmente la Doctrina Monroe y la amenaza a otros países de América Latina como Colombia, Cuba o México; pero va más allá, como sabemos: el control de Oriente Medio en colaboración con su aliado, el Estado criminal de Israel, y también de Groenlandia, territorio de un Estado miembro de la Unión Europea. A parte de lecturas simplistas ―lamentablemente habituales―, Trump no es un loco imprevisible; no, es la expresión actual del viejo imperialismo norteamericano. Eso sí, con una diferencia: ya no ocultan con la retórica de defensa de la democracia los verdaderos intereses de control de países y recursos. Para eso, no se quedan en pisotear el derecho internacional, convertido ya ―digámoslo claramente― en papel higiénico por un uso particular de Trump y de la plutocracia americana.

Por eso, resulta más que patética la posición seguidista de la derecha y la ultraderecha española. Queda claro que el señor Feijóo ya no cuenta con llegar a ser presidente del Gobierno español, porque, si no, la perspectiva de poder ser secuestrado por una potencia extranjera le horrorizaría en lugar de provocarle entusiasmo. Feijóo, como gallego, siempre fue alguien absolutamente desvinculado, pero, como su colega Abascal, prefiere definirse como patriota español, aunque ni siquiera como eso ejercen, pues no defienden ni la soberanía ni los intereses del Estado español. Ambos prefieren ser lamebotas y adular al imperialismo norteamericano, felices en su papel de siervos del señor oscuro. Aunque los deje con una cara de tontos absoluta cuando Trump reconoce que Corina Machado no tiene ningún apoyo en Venezuela, porque, claro, los Saurons de la vida no suelen agradecer el servilismo de quien se comporta como un esclavo. Ya sé que no son los únicos, aunque sí los peores.

Resulta chocante que la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, hablen estos días de la preocupación que parece que les produce la amenaza de Rusia y China en el Ártico. Sorprende menos de Rutte, que ya ha acreditado de manera vergonzosa su servilismo con el verdadero jefe de la OTAN. Pero, señora Frederiksen, si quien está amenazando a su país es Trump, son los Estados Unidos de América. Realmente, la sumisión de los líderes europeos a los dictados de Washington no puede caer más bajo.

Acabo. En cualquier caso, desde una posición no ya de izquierda, sino de mínima dignidad, hay que parar a Trump y al imperialismo norteamericano, y la mejor manera de hacerlo es salir de la OTAN y cerrar las bases en el Estado español. Esto es lo que reclama el BNG.

Presidencia. Señoría, finalice, por favor.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 26Vídeo

Mais estou certo que o que reclama a maioría da cidadanía de Galicia e do Estado español. E se o señor Pedro Sánchez, tiver dúbidas que convoque un referendo sobre a permanencia ou á saída da OTAN.

Estoy seguro de que es lo que reclama una mayoría de la ciudadanía de Galicia y del Estado español. Y si el señor Pedro Sánchez tuviera dudas, que convoque un referéndum sobre la permanencia o la salida de la OTAN.

Presidencia. Señoría, finalice.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 26

Iso sería o digno e o democrático. Moito obrigado.

Eso sería lo digno y lo democrático. Gracias.

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra la señora Valido García.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 26Vídeo

Buenos días, señorías. Qué fácil es opinar desde el privilegio de la libertad, ese privilegio del que carecen millones de personas que no pueden decir lo que opinan. La responsabilidad política es clave en un momento como este, en un momento de incertidumbre, en un momento de interrogantes que afectan a tantas y tantas personas. Ni unos ni otros, ni los de la derecha ni los de la izquierda, acertaron en sus vaticinios. En las primeras cuarenta y ocho horas después de aquel 3 de enero escuché de todo, y nadie acertó. ¿Quién iba a decirnos que hoy íbamos a estar escuchando a Trump alabar a la señora Delcy Rodríguez? ¿Quién nos iba a contar esos acuerdos que, al parecer, se están alcanzando? Ni los unos ni los otros. Lo cierto es que hoy hemos vuelto a vivir una jornada en la que se impone la soberbia ideológica, el radicalismo, las posiciones extremas y los grandes titulares, y nos olvidamos de que así nos alejamos de esos caminos que tenemos que transitar obligatoriamente para encontrar soluciones, como los caminos intermedios de consenso. Para lograr la paz, la democracia y la libertad, hace falta un diálogo que se rompe en cada intervención. A los canarios nos unen muchos años, décadas de historia con Venezuela. Nos unen sentimientos; nos unen muchos valores y costumbres. Tenemos familias en la otra orilla. Canarias es el hogar de 88 000 venezolanos y Venezuela es el hogar de 70 000 canarios. Por eso insisto en la responsabilidad política en este momento. Reclamo una política útil que ponga en el centro, que convierta en prioritario el objetivo de lograr la paz: una transición en paz, la democracia y la libertad.

El Gobierno canario está pendiente de los canarios en el exterior. Durante muchos años hemos atendido sus necesidades ―mucho más en estas semanas―. Estamos muy pendientes de sus problemas y de lo que requieren; estamos pendientes de los más vulnerables: los mayores y las personas sin recursos. Y lo vamos a seguir haciendo, trabajando mano a mano también con la embajada.

Señor ministro, pedimos todo el esfuerzo necesario para iniciar ese camino que conduzca a lo que, en definitiva, todos hoy aquí hemos pedido: democracia, libertad, paz y la garantía de los derechos humanos. El pueblo venezolano no puede seguir siendo rehén ni de los intereses partidistas de las izquierdas ni de las derechas, pero tampoco de las potencias que buscan únicamente expoliar sus recursos.

El orden internacional se rompió hace mucho tiempo, no se rompió el 3 de enero. El multilateralismo se rompió hace tiempo, no se rompió el 3 de enero. Y la única esperanza que nos queda es creer que todavía hay una diplomacia que puede posibilitar acuerdos de paz y devolverle a la gente sus derechos. Es la única esperanza que nos queda. Esto está pasando en América, pero también en Asia, en Europa y en África. En El Sahel, en Nigeria, donde están las tierras raras, el oro y el petróleo, ¿qué pasa con los derechos humanos de toda esa gente? Eso no importa.

Presidencia. Señoría, debe finalizar.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 27Vídeo

Hoy deberíamos estar de acuerdo en algo, y es que los derechos humanos tenemos que pelearlos y defenderlos en cualquier lugar del mundo.

Gracias.

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra al señor Catalán Higueras.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 27Vídeo

Muchas gracias, señor presidente. Señorías, muy buenos días. Los presos políticos de la dictadura venezolana ―veinte de ellos españoles― empiezan a salir de las cárceles. Lamentablemente, lo están haciendo de una manera muy limitada, cuando todos ellos debían estar excarcelados ya. Lo que no ha hecho este Gobierno, ni siquiera el expresidente Rodríguez Zapatero, lo ha conseguido el presidente Trump capturando al dictador Maduro. Por lo tanto, señor ministro, una vez más se viene a demostrar que la política exterior de nuestro país es irrelevante. No será este portavoz ni Unión del Pueblo Navarro quienes defiendan el comportamiento, las declaraciones ni esa ansia imperialista del presidente de Estados Unidos, que si algo ha hecho ha sido romper el tablero del orden internacional y, sobre todo, evidenciar también la debilidad de la Unión Europea. Pero también ―es cierto― es vergonzoso comprobar cómo aquellos que ahora se escandalizan de la ruptura del derecho internacional, han permanecido durante muchos años callados ante cientos y cientos de presos políticos secuestrados y torturados, ante la falta de libertad y de democracia y ante la vulneración de los derechos humanos en Venezuela. Esa es una triste realidad, señor ministro. Por otro lado, es evidente que hay que reprobar el comportamiento del expresidente Rodríguez Zapatero, ese amigo de dictadores y de terroristas, que se ha entrometido en la política exterior de nuestro país amparando la dictadura. Pero es que, además, el Gobierno y sus socios de extrema izquierda, cuando se produjo el fraude electoral en Venezuela, no quisieron reconocer a Edmundo González como presidente electo de Venezuela, ni siquiera cumplir el mandato de este Congreso, que sí lo hizo. Señor ministro, su equidistancia siguió blanqueando la dictadura. Pero es que la indecencia llegó al extremo de que el propio presidente Sánchez fue incapaz de felicitar a la líder opositora María Corina Machado por la obtención del Premio Nobel de la Paz, e incluso tuvo la desvergüenza de referirse como retenidos a los presos políticos secuestrados. Y es que, además, la hipocresía y el sectarismo de algunos los ha llevado incluso a exigir la liberación de Maduro como si el dictador, para ellos, debiera morir en su cama. No hay dictaduras buenas ni malas, no se pueden abrazar unas y despreciar otras porque, al final, lo que se está haciendo es prostituir la democracia. Los demócratas debemos creer y defender la libertad, los derechos humanos y la democracia, porque Maduro era un dictador y su Gobierno era y sigue siendo una dictadura como Nicaragua, Cuba o Irán.

Señorías, los venezolanos tienen derecho a vivir en un país libre, soberano, en libertad y donde se respeten los derechos humanos. Y por eso hoy, una vez más, alto y claro: ¡Viva Venezuela libre!

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Tiene la palabra la señora Micó Micó.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 28Vídeo

Gràcies, president. Ministre, hui vostè compareix ací perquè ha passat un fet molt greu. Ha hagut un atac unilateral dels Estats Units contra Veneçuela. Ha hagut una vulneració clara del dret internacional i una agressió directa damunt de la sobirania d’un poble. El futur de Veneçuela l’han de decidir els veneçolans i veneçolanes, amb eleccions lliures, transparents i sense frau. No ho ha de fer el senyor de la guerra obsessionat amb el petroli, i amb jugar al Risk amb l’ordre internacional. L’imperi romà de Trump és el capitalisme autoritari i ell ja es veu com el nou emperador digital. I si algú es pensa que açò és un episodi puntual que no va amb nosaltres, s’està fent trampes al solitari, perquè açò és només el començament de la creació d’uns nous imperis tecnològics que el que volen és acabar amb les democràcies liberals. I ho veiem a Veneçuela, però ho veiem també en les amenaces sobre Groenlàndia, on ja Trump qüestiona sobiranies, aliances i, fins i tot, la seguretat europea. I en este context, convé també mirar què està passant dins de casa, perquè pel que fa certa gràcia, per no dir vergonya, la gran interpretació que ha fet el Partit Popular. Primer, aplaudint Trump, fent-li la ola, però després absolutament fora de joc, quan han descobert que açò no va de democràcia, que açò va de petroli, que va d’interessos i que va de força bruta. Però l’Òscar no se l’emporta el PP. L’Òscar se l’emporta VOX.

Gracias, presidente. Ministro, usted ha comparecido hoy aquí porque ha ocurrido un hecho muy grave: ha habido un ataque unilateral por parte de Estados Unidos contra Venezuela, una vulneración clara del derecho internacional y una agresión directa contra la soberanía de un pueblo. El futuro de Venezuela lo tienen que decidir los venezolanos y venezolanas con elecciones libres, transparentes y sin fraude. No tiene que hacerlo el señor de la guerra, obsesionado con el petróleo y con jugar al riesgo con el orden internacional. El imperio romano de Trump es el capitalismo autoritario y él ya se ve como el nuevo emperador digital. Y si alguien piensa que ha sido un episodio puntual que no va con nosotros, se está haciendo trampas al solitario porque esto es solo el principio de la creación de un nuevo imperio tecnológico que quiere terminar con las democracias liberales. Y lo vemos en Venezuela, pero lo vemos también en las amenazas contra Groenlandia, donde Trump cuestiona soberanías, alianzas e incluso la seguridad europea. En este contexto, también conviene mirar qué está pasando en casa, porque da cierta gracia ―por no decir vergüenza― la gran interpretación que ha hecho el Partido Popular: primero, aplaudiendo a Trump, haciéndole la ola, y luego absolutamente fuera de juego al descubrir que esto no va de democracia, sino de petróleo, de intereses y de fuerza bruta. Pero el Oscar no se lo lleva el PP, el Oscar se lo lleva VOX.

Señorías de VOX, en Venezuela, la política de genuflexión que ustedes hacen se llama lambón o jalamecate. Así se le dice allí, en Venezuela, a la persona que se arrastra, al que adula, al que pierde la dignidad a cambio de la aprobación de un poderoso. Y eso es exactamente lo que hacen ustedes: adular sin pudor y glorificar cualquier barbaridad con la esperanza de ganarse el cariño del psicópata de Trump. ¡Qué valientes! Aquí no hace falta importar el término, porque aquí les diríamos a ustedes que son unos arrastrados, serviles y pelotas.

VOX ha venido a la política a ser unos fachas, pero es que ni eso, lo de ser fachas, lo hacen bien, porque son tan cutres y blandos con los poderosos que venderían hasta la soberanía española por cuatro dólares o por un abrazo del señor Trump. Igual por eso ustedes llevan la pulserita esta que llevan todos y todas con la bandera española, porque intentan no olvidar, que no se les olvide en qué país viven cuando se les cae la baba escuchando al loco de Trump.

I, senyor ministre, el govern no pot refugiar-se en una diplomàcia de baix perfil. Quan hi ha una agressió, Europa no pot ser un actor secundari. Quan Aznar va enviar les tropes amb Bush a la guerra d’Iraq i ho van fer sense el manament de les Nacions Unides, Espanya va quedar marcada en aquell moment com una aliada d’una invasió il·legal. Hui Trump està fent exactament el mateix.

Y, señor ministro, el Gobierno no puede refugiarse en una diplomacia de bajo perfil cuando hay una agresión. Europa no puede ser un actor secundario. Cuando Aznar mandó las tropas junto con Bush a la guerra de Irak, y lo hicieron sin el mandato de Naciones Unidas, España quedó marcada en ese momento como aliada de una invasión ilegal. Hoy Trump está haciendo exactamente lo mismo.

Presidencia. Señoría, debe finalizar.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 29Vídeo

I ho està fent —a‌ cabe ja, president— i ho està fent a escala global i la Unió Europea hem d’actuar amb veu pròpia. Necessitem una política exterior i de seguretat pròpia, independència militar dels Estats Units, autonomia estratègica i la capacitat de dir no, de dir-li no als senyors de la guerra. Sols aixina aconseguirem garantir els drets dels pobles, la pau i la legalitat internacional.

Sí, acabo. Lo está haciendo a escala global, y en la Unión Europea tenemos que actuar con voz propia. Necesitamos una política exterior y de seguridad propia, independencia militar de los Estados Unidos, autonomía estratégica y la capacidad de decir «no», de decirle que no al señor de la guerra. Solo así vamos a conseguir garantizar los derechos de los pueblos, la paz y la legalidad internacional.

Y, señor ministro…

Presidencia. Debe finalizar…

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 29

I senyor ministre, això també val —‌acabe, acabe— això també val per a qualsevol missió internacional, també en Ucraïna, també en Iran. No podem, este Estat no pot actuar si no és baix el mandat de les Nacions Unides, mai amb el dictat de Trump.

Gràcies.

Acabo. Esto vale también para cualquier misión internacional, incluidas Ucrania e Irán. Este Estado no puede actuar sin el mandato de las Naciones Unidas, y nunca bajo el dictado de Trump.

Gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 29Vídeo

Señor presidente, señorías, buenos días. Buen año y gracias, ministro, por esta comparecencia, que tiene una enorme importancia, porque nos permite a cada uno de nosotros posicionarnos y decir claramente qué defendemos en un mundo y en un tiempo en el que se está poniendo todo patas arriba. Ha llegado Trump a la Casa Blanca y en un año ha dinamitado el tablero de juego sobre el que nos movíamos hasta ahora. Se autoproclama presidente interino de Venezuela —‌no Corina Machado ni Leopoldo González, no, él, presidente interino de Venezuela—, pone su mirada en Cuba, quiere construir un resort de lujo en Gaza, amenaza a Irán, pretende comprar o invadir Groenlandia, quiere imponerse en la Alianza Atlántica y busca redefinir las relaciones con Europa a su antojo. Y claro, como estamos hablando del país más poderoso del mundo esto nos sitúa, queramos o no, en los inicios de un nuevo orden internacional. Entonces, la cuestión fundamental que se nos plantea y sobre la que tenemos que hablar y trabajar, si no queremos caer en el abismo, es: ¿con qué materiales vamos a construir los cimientos y los pilares sobre los que se va a elevar este nuevo mundo? Esta es la gran preocupación de hoy, la que se ha extendido por todos los países y por todas las sociedades excepto, claro está, por la derecha española, que lleva semanas sin decir absolutamente nada de fundamento en esta cuestión, como han vuelto a demostrar esta mañana. Y seguramente es así: primero, porque no sabrían qué decir, ya que nunca tienen una alternativa para nada en este país (aplausos); segundo, porque están absolutamente descolocados. Claro, aplaudieron con las orejas a Trump porque se había cargado a Maduro, pero cuando despreció a Corina y le dio la mano a Delcy Rodríguez, y además ayer dijo que era fantástica —‌no este Gobierno, sino su adorado Trump, señora Álvarez de Toledo, fue el que dijo que Delcy Rodríguez era fantástica—, se han quedado colgados de la brocha. (Aplausos); y tercero, porque ustedes, en cuanto les sacan de criticar al sanchismo, ya no saben qué decir y no dan pie con bola. No saben, no contestan, no existen, y es tremendamente grave y preocupante que el principal partido de la oposición, un partido de Estado, de gobierno en teoría, no tenga nada que decir cuando están cambiando el mundo y las relaciones que conocíamos hasta ahora. Porque estamos hablando de si consensuamos ese nuevo orden internacional y participamos en él o nos lo imponen cuatro abusones. Hablamos de si Europa va a ser un sujeto político con la influencia y el peso que le corresponde o pasa a ser un objetivo estratégico con el que otros jugarán a conveniencia. Hablamos de si el derecho internacional sigue siendo una norma que nos protege del abuso de los poderosos ―es decir, que marca límites al poder, que marca las reglas del juego, una norma que nos obliga― o es simplemente un principio que se invoca y que se cumple solamente cuando les conviene a algunos. Esto es lo que está en juego. Por eso, este no es un debate solo sobre Venezuela. Ya sé que al Partido Popular le encantaría esto, no han hablado de otra cosa en su intervención: Venezuela, el gran comodín del Partido Popular junto con ETA. Cada vez que no tienen nada que decir, cada vez que se quedan sin argumentos, es decir, casi siempre, sacan a pasear a Venezuela, a Maduro y al fantasma de ETA. (Aplausos). Y ahora, además, en su permanente campaña contra los socialistas de «ensucia, que algo queda», han añadido al presidente Zapatero y lanzan verdaderos infundios intentando relacionarle con el narcotráfico venezolano y con no sé cuántas cosas más. Pues les diré tres cosas. La primera es que en este país la única relación con el narcotráfico ha sido con Marcial Dorado y no ha sido precisamente de Zapatero, sino que miren ustedes mucho más cerca. (Aplausos). La segunda, por si se les ha olvidado: fue el Gobierno de Mariano Rajoy el que avaló que Zapatero fuera nombrado enviado especial de la Unión Europea para Venezuela. Fueron ustedes; ustedes (Aplausos). Y hoy todo el mundo ―menos el PP, claro― reconoce que Zapatero, Lula da Silva y Catar han sido fundamentales para la liberación de los presos políticos. Claro, suben a la tribuna y dicen: Para nosotros es la prioridad. Pregunta: ¿Qué han hecho ustedes por los presos políticos de Venezuela? ¿Han liberado a alguno? Eso sí que es hipocresía. (Aplausos). Y la tercera cuestión que quería decirles está relacionada con su otro comodín: si hoy no existe ETA, si hoy el terrorismo es cosa del pasado y podemos vivir en paz y en libertad en Euskadi, en Navarra y en toda España es gracias a la implicación valiente, entre otros, de José Luis Rodríguez Zapatero. (Aplausos). Esta es la realidad de este país por mucho que a ustedes no les guste. Y ya sé que ustedes no respetan absolutamente nada, pero ojalá tuvieran una décima parte del respeto que él demostró, precisamente frente a Chávez, en defensa de otro presidente del Gobierno. Así que, señora Álvarez de Toledo, no se ponga estupenda porque ninguno de ustedes le llega a la altura de las zapatillas al señor Rodríguez Zapatero; ninguno. (Aplausos). Y menos tú. (Continúan los aplausos).

Y hablaré de Venezuela con claridad. El régimen de Nicolás Maduro ha sido una dictadura. Ha falseado elecciones, ha destruido la separación de poderes, ha perseguido a la oposición y ha empujado al exilio a millones de venezolanos. Y, por eso, les recuerdo que el Gobierno de España no reconoció ese resultado oficial de las elecciones y no ha legitimado nunca ese poder usurpado. Y además es aquí, en este país, donde se ha dado refugio a cientos de miles de venezolanos. (Aplausos). Es en este país donde encontraron refugio Edmundo González y Leopoldo López, con este Gobierno. (Aplausos). No se les extrajo, señora Álvarez de Toledo, lo pidieron ellos y además se lo agradecieron a este Gobierno. (Aplausos). Deje su teatralidad para mejores causas y deje de manipular la realidad: más de 200 000 venezolanos acogidos con el Gobierno de Pedro Sánchez, según ustedes, una dictadura a la que, sorprendentemente, todo el mundo quiere venir. Con este Gobierno, 200 000; con el Gobierno de Mariano Rajoy, 125 000. La democracia a la que nadie venía. ¿Se han preguntado ustedes alguna vez por qué? Por algo será.

Siguiendo con la misma claridad, también les diré, ante la intervención de Estados Unidos y para que nadie nos manipule en este debate, que, como ya dijo el presidente desde el minuto uno, no avalamos una intervención hecha al margen del derecho internacional. (Aplausos). Porque la democracia no se construye violando el derecho ni se impone desde fuera, ni se exporta por la fuerza, porque lo único que se estaría exportando e imponiendo sería la tiranía, no la democracia. Por eso, el respeto al derecho internacional es una verdad radicalmente democrática. Desgraciadamente, en los últimos días, lejos de apoyar este principio radicalmente democrático hemos visto a demasiados miembros del Partido Popular mofarse de él. Hemos visto a la señora Ayuso decir que esto es «una cursilería», una afirmación que no puede dar más vergüenza democrática. Hemos visto a alguna tertuliana de última hora reírse y hacer bromas con este derecho en uno de esos programas a los que va después de haber tenido que dejar este Congreso. Y esta misma mañana la señora Álvarez de Toledo lo ha calificado de hipocresía, de impunidad. Y, claro, yo me pregunto, ¿hasta dónde va a llegar su degradación? Porque el derecho internacional, como el derecho y la legalidad de cualquier país democrático, solo es un obstáculo incómodo para los que quieren cometer abusos. Es la línea que separa el orden del caos, y cuando esa línea se cruza, no se corrige una injusticia, como alguno de ustedes quiere hacernos creer, sino que se sienta un precedente en el que perdemos todos los que necesitamos del derecho para existir políticamente. Entre otros, países como España y continentes como Europa. (Aplausos). Porque Europa nació de una decisión radical: sustituir la ley del más fuerte por la fuerza de la ley. Los europeos aprendimos, a un coste devastador, que la paz, la convivencia y la estabilidad no nacen de la humillación y que la propia seguridad no se construye sobre la arbitrariedad, por eso pusimos reglas. Sin embargo, hoy asistimos a una ruptura histórica de ese orden internacional que surgió tras la Segunda Guerra Mundial. La Carta de Naciones Unidas es cuestionada abiertamente, la prohibición del uso de la fuerza se relativiza, la lógica del poder vuelve a imponerse sobre la lógica de la ley. Hoy, las grandes potencias ya no describen amenazas, las fabrican; ya no buscan aliados, los subordinan; ya no hablan de orden internacional, imponen el suyo. Y, por primera vez en décadas, Europa no es tratada como un socio deseable, sino como un espacio a moldear desde fuera. Y aquí hay que elegir, aquí no se puede estar callados. Nosotros ya hemos elegido. Hemos elegido el derecho internacional, el multilateralismo, la cooperación y la paz. Porque, como dijo Dominique de Villepin en otro tiempo y en otro conflicto, la fuerza puede ganar batallas, pero solo el derecho construye la paz. No por ingenuidad, sino por responsabilidad, una responsabilidad que los socialistas vamos a ejercer allí donde haga falta con el presidente Pedro Sánchez a la cabeza, un presidente que hoy está siendo reconocido por todo el mundo como el líder más comprometido, más valiente y como la voz más clara en defensa de los valores y de los principios europeos y democráticos. (Aplausos).

Presidencia. Señoría, finalice, por favor.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 31Vídeo

Les puedo asegurar que nosotros estamos absolutamente orgullosos de esa referencia y que ustedes nunca podrán estarlo de su silencio atronador.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 31Vídeo

Gracias, señorías, por sus intervenciones.

Señorías del Grupo Popular, lamento decirle a la hoy portavoz de su grupo que su intervención me ha parecido vergonzosa (rumores), porque ha venido usted a tomarles el pelo a los españoles y ha venido usted a tomarles el pelo a los venezolanos. (Rumores). Le diré una cosa: usted ha estado alabando en su intervención a Donald Trump y criticando a Delcy Rodríguez, pero le quiero recordar una cosa, que a Delcy Rodríguez no la ha puesto donde está el Gobierno de España, sino que la ha puesto la intervención militar de los Estados Unidos. (Aplausos). Y lamento decirle que su opinión es muy respetable, pero también le pido que no tome el pelo a los españoles y, sobre todo, a los venezolanos que han venido a España con este Gobierno, porque con el suyo ustedes no movían un dedo.

Lamento decirle que con su intervención no está de acuerdo el presidente de los Estados Unidos, que ayer dijo públicamente que ha tenido una larga conversación con Delcy Rodríguez, que es una persona fantástica y que se dispone a trabajar con ella a largo plazo. Me gustaría conocer su opinión al respecto ahora en la réplica. Y tampoco están de acuerdo con usted los españoles liberados. Yo me reuní ayer con ellos y con sus familias ―con sus familias me he reunido en muchas ocasiones―, y tanto las familias como ellos mismos han agradecido al Gobierno de España todas las gestiones que hemos hecho. No podía ser de otra manera, pero lo que sí podía ser de otra manera es que usted venga aquí, con esa hipocresía, a intentar hacer creer que el Gobierno de España, el único Gobierno de España que ha hecho algo por esos españoles, no lo ha hecho. Tampoco están de acuerdo con usted los presos políticos venezolanos liberados. Ayer también me reuní con algunos de ellos y todos han agradecido las gestiones del Gobierno de España, desde el primero de ellos liberado, Leopoldo López, hasta la última de ellas, con la que me reuní ayer. Todos ellos —‌Rocío San Miguel lo hacía ayer una vez más— han agradecido también las gestiones y la mediación del expresidente Rodríguez Zapatero. (Aplausos). Así pues, por favor, no utilice la réplica para seguir tomando el pelo a los españoles ni a los venezolanos que tanto dice usted defender, aunque también le digo: su partido, cuando pudo, nunca movió un dedo. Y es que su propio partido no está de acuerdo con usted. Mariano Rajoy ―ahí está la hemeroteca― agradeció en su momento las gestiones del expresidente Rodríguez Zapatero en la liberación de Leopoldo López. Su entonces ministro de Asuntos Exteriores avaló que la Unión Europea nombrara Representante Especial para Venezuela al expresidente Rodríguez Zapatero. Y, sobre todo, ustedes estuvieron en el Gobierno con un Gobierno exactamente del mismo signo, con el mismo presidente y nunca los oí decir nada —‌ni dictadura, ni presos políticos— ni hacer nada, que es lo más importante. Su actitud y la del señor Feijóo han sido todavía más hipócritas y más vergonzosas, porque usted y el señor Feijóo dijeron que en la Embajada de España se torturaba y se coaccionaba a

Edmundo González. Y ustedes obligaron a Edmundo González a publicar un comunicado oficial (muestra un documento), señorías, tanto que dicen ustedes defenderla, teniendo que aclarar textualmente: «No he sido coaccionado ni por el Gobierno de España ni por el embajador español en Venezuela. Las gestiones diplomáticas realizadas tuvieron como único propósito facilitar mi salida del país, sin ejercer ningún tipo de presión sobre mí». Ahora puede, por favor, subirse y pedirle disculpas al embajador de España en Caracas y al Servicio Exterior de España. (Aplausos).

Viven ustedes en una burbuja, en su burbuja, y se lo vuelvo a decir: la situación para España y para Europa hoy es muy grave. Todo está conectado: Venezuela y una acción militar unilateral, pero también Ucrania, que acaba de decretar la emergencia energética en un invierno después de cuatro años de guerra; Gaza, donde hoy se inicia la fase dos del plan de paz; Groenlandia, sobre la que se están ejerciendo presiones inaceptables que tienen que terminar, e Irán, donde hay una represión atroz contra los manifestantes y donde está en juego una posible intervención militar. Todo eso está interrelacionado y ustedes no han dicho ni una palabra. Están totalmente incapacitados para gobernar España en este momento tan grave. Se lo vuelvo a decir: usted hablaba mucho de Maduro en su intervención. Le recuerdo una evidencia: Maduro ya no está al frente de Venezuela, no hace falta hablar más de él, hay que hablar de Delcy Rodríguez, que no la ha puesto el Gobierno de España, la ha puesto el presidente de los Estados Unidos, que además dice que él es el que se encarga de Venezuela. Me gustaría conocer su opinión. Los venezolanos que están hoy aquí escuchándonos también quieren conocer su opinión sobre eso, porque esa es la realidad hoy ―no Nicolás Maduro, esa es la realidad hoy―, y dice que es una fantástica persona, que tuvo una fantástica conversación y que se dispone a trabajar con ella en el largo plazo.

Mire, usted ha dicho aquí cosas de manera grandilocuente. Ha dicho que se van a oponer a que puedan cambiar las sanciones sobre Delcy Rodríguez. Delcy Rodríguez es la presidenta encargada de Venezuela. La Unión Europea normalmente nunca sanciona a un presidente, precisamente para mantener el diálogo. Usted se opone a un hipotético levantamiento de sanciones que ni siquiera está encima de la mesa, porque todas las sanciones que hay hoy respecto a Venezuela las ha llevado este Gobierno. Nunca los oí decir ni una palabra de que Nicolás Maduro haya tenido sanciones. A lo mejor es que ni siquiera lo sabe. Entonces, ¿le parece bien que Nicolás Maduro no tuviera ningún tipo de sanción, pero que sí las tenga Delcy Rodríguez, presidenta encargada? Me gustaría saber su opinión.

Y, mire, yo no digo que Venezuela no sea un tema de política interna. Venezuela y los venezolanos son un pueblo hermano y lo sentimos como tal. Lo que digo es que dejen ya de una vez de utilizarlo para su baja politiquería en el desgaste del Gobierno. Déjenlo. Es un pueblo hermano. Y luego ha dicho una cosa que comentaba ayer con los españoles liberados, porque ya se lo habíamos oído a ustedes, señorías del Grupo Popular, estos días o en sus medios afines. Decían que los habíamos sacado por la puerta de atrás. Eso es peyorativo y humillante para los españoles liberados y para los presos políticos liberados. No los sacamos por la puerta de atrás, los sacamos por la sala de autoridades, la sala más noble que tiene Barajas, y lo hicimos a petición de ellos y sus familias. (Aplausos). Lo hicimos a petición de ellos y sus familias, y así me lo recordaban escandalizados ayer. Escandalizados de sus palabras, digo, como lo estarán de haberla oído hoy otra vez. ¿Qué hubiera preferido? ¿Que a personas que estaban libres, después de un año y medio en la cárcel, se las hubiera expuesto ante la prensa como si fueran monos de feria? ¿Eso es lo que le duelen a usted los presos políticos en Venezuela? Le diré una cosa. Usted habla mucho de los presos políticos, de lo que hace el Gobierno y de lo que hace el expresidente Zapatero. La primera comunicación que dirigí a la nueva presidenta encargada de Venezuela cuando juró su cargo fue precisamente para solicitarle la liberación de todos los españoles. Este es el Gobierno que ha denunciado sistemáticamente todas las violaciones de los derechos humanos y que ha solicitado la liberación de todos los presos políticos, y lo llevamos haciendo desde el primer día.

Con respecto al expresidente Zapatero, como le decía, desde Leopoldo López, el primer preso político liberado, hasta Rocío San Miguel, recientemente liberada, todos ellos, todos, le han agradecido su labor. También se la reconoció Mariano Rajoy cuando era presidente del Gobierno. Pero le diré que, evidentemente, el señor Zapatero no actúa en nombre del Gobierno ni a solicitud del Gobierno, actúa a solicitud de la oposición venezolana. En 2015, la oposición venezolana ―parece usted desconocerlo― le solicitó que realizara una mediación que duró dos años con presidentes de otros países, expresidentes de República Dominicana, de Colombia, con total transparencia y también con total discreción. Al mismo tiempo, esa mediación la han retomado las autoridades noruegas, con total transparencia, pero con total discreción. Y ya sé que para ustedes es impensable imaginar que a alguno de sus expresidentes se le pueda solicitar para cualquier mediación internacional y les sorprende que los expresidentes socialistas sí lo hagan (aplausos), pero sí le pediré, por favor, que tenga la misma actitud y dignidad hacia el expresidente Zapatero que él tuvo con uno de sus expresidentes, al que salió a defender frente precisamente a un presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Sé que eso está en las antípodas de sus valores. Yo soy muy consciente de cuál es el juego del Partido Popular, pero es muy importante que los venezolanos residentes en España comprendan cuál es. A ustedes no les importa la suerte de los venezolanos y las venezolanas, ustedes lo que quieren es importar a España la división y la polarización de Venezuela, no exportar unidad a Venezuela, que es lo que tiene que hacer España. (Aplausos). Y sí, se lo voy a volver a decir: este es el Gobierno del mundo que más ha hecho y más está haciendo por los venezolanos y por las venezolanas. Y si no es muy sencillo: suba usted aquí ahora y dígame quién ha hecho más. Desde luego no ha sido el Gobierno del Partido Popular, que no movió un dedo, y eso lo saben los venezolanos y las venezolanas, también los residentes en España, aunque alguna vez, injustamente, algunos de ellos no lo quieran reconocer.

Señorías del Partido Popular, su posición no tiene credibilidad, porque ustedes están fuera de la posición de la Unión Europea. Ustedes están fuera, imagínense, de los principios de la Carta de las Naciones Unidas. ¿Se ha violado o no se ha violado el derecho internacional en la intervención unilateral en Venezuela? No se puede defender a la vez la democracia y la imposición de un Gobierno por la violencia armada contra la soberanía nacional y la legalidad internacional, y eso es lo que ustedes, más o menos, pasando de puntillas, intentan hacer. Ustedes no tienen ningún problema, eso ya lo sé ―todos los españoles lo saben desde la guerra ilegal de Irak―, en que un país invada a otro, incluso que le imponga un Gobierno. De hecho, lo han celebrado. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha dicho que van a faltar años en la historia para agradecer esta operación y tiene usted sentado ahí a un diputado suyo que ha celebrado esa acción unilateral militar como una gran noticia. Entiendo que les representa a todos ustedes. Ese es el papel que quieren para España en el mundo. Ese es el respeto que les merece el derecho internacional. Pero ¿saben lo que no hemos escuchado a nadie en su partido, tampoco a ustedes? Condenar la violación de la legalidad internacional. No lo hemos escuchado hoy y no lo escuchamos en Irak en su momento.

Mire, usted, señora Álvarez de Toledo, se tiene por muy liberal y se presenta como tal. Curioso liberalismo es el que defiende la soberanía nacional y al mismo tiempo acepta que se impongan Gobiernos por la violencia y no se respete la ley internacional. Yo sé que, probablemente, al ver el resultado, usted se haya decepcionado. Me gustaría saber qué piensa de las opiniones del presidente de los Estados Unidos sobre María Corina Machado, porque tampoco se lo he oído. Pero no intenten confundir, señorías del Partido Popular, porque a ustedes les parece bien que se viole la legalidad internacional en cualquier lugar del mundo y les parece bien que se imponga un Gobierno por la violencia, lo único que no les gusta es que al final no sea para poner al Gobierno que ustedes quieren, porque ustedes no quieren que hable libremente el pueblo venezolano, como queremos en el Gobierno de España y trabajamos por ello, ustedes quieren tener a su persona en Caracas. (Protestas.―Aplausos). A ustedes todo eso les da igual siempre que el resultado sea el que les conviene. Ustedes son demócratas por oportunismo y son demócratas cuando les conviene. Está claro cuando vemos cómo utilizan Venezuela; incluso lo vemos en España: ustedes solo aceptan las reglas de la democracia cuando ganan ustedes.

A la portavoz de VOX le diré que, después de oír su intervención, no hay mucho que tenga que decirles a ustedes, pero sí tengo muchas cosas que decirles a sus votantes, porque creo que todos los demócratas tenemos la obligación de desvelar las mentiras. Ustedes se denominan patriotas y soberanistas, pero están más que dispuestos ―y en su intervención lo ha dejado muy claro― a sacrificar y a traicionar la soberanía del pueblo español e incluso a justificar invasiones armadas cuando les conviene. Por tanto, soberanistas y patriotas no es que sean poco, es que son cero. Se dicen patriotas, pero trabajan todos los días contra España, señoría. Y ojalá cambien, porque trabajar contra Europa hoy en día es trabajar contra los españoles y las españolas, contra su paz, contra su estabilidad y contra su prosperidad.

Ahora mismo este es un mundo de grandes poderes, grandes poderes que usan su poder, grandes poderes que pueden agredir y agreden, y nuestra fortaleza como país ―y eso lo tienen que tener claro todos los españoles y todas las españoles― está en fortalecer Europa y su unidad, y no en debilitarla y dividirla como quieren ustedes y sus socios en Europa. Nuestra soberanía como país está en construir la soberanía europea, no en intentar demoler el proyecto europeo. Lo que ustedes defienden tiene muy poco que ver con la fortaleza de España, con el patriotismo, con nuestra soberanía, sino que es el más puro seguidismo ―en eso se unen con el Partido Popular―, el más puro servilismo. Y le garantizo que mientras esté este Gobierno al frente de España eso no va a ocurrir nunca. (Aplausos.―La señora presidenta ocupa la Presidencia). Y sus votantes tienen que saber una cosa: ustedes, igual que el Partido Popular, hablan mucho de España, pero se limitan a obedecer lo que les mandan desde fuera, aunque sea contra los intereses de España.

Al portavoz de SUMAR le diré que estoy plenamente de acuerdo con la mayor parte de las cosas que ha dicho. Nosotros queremos una solución dialogada, una solución democrática para Venezuela. Creemos que estas liberaciones que se han producido son un paso muy positivo y lo que queremos es que se produzcan más pasos y que se libere a todos los presos políticos. Creo, igual que usted ―lo he dicho públicamente en otras ocasiones―, que los tiempos de las esferas de influencia ya han quedado atrás, y es bueno que hayan quedado atrás y los europeos y los españoles no tenemos que permitirlo. Efectivamente —‌yo lo decía—, ha llegado el momento de que los europeos avancemos y de ir hacia la soberanía europea, porque nosotros debemos tener nuestro futuro en nuestras manos. Créanme, no se trata de una soberanía europea y de mantener la disuasión de una manera agresiva, sino de que si Europa hoy en día no afirma los valores de la Carta de las Naciones Unidas con fuerza, nadie lo va a hacer, y porque las amenazas reales que se ciernen sobre Europa en estos momentos nos obligan a ello. Por lo tanto, yo comparto su diagnóstico.

Al portavoz de Esquerra Republicana le quiero decir que estoy de acuerdo en que las intervenciones en el derecho internacional y las violaciones del mismo están hoy a la orden del día. Desde luego, también comparto con usted que parece raro que 200 000 venezolanos hayan acudido a España huyendo del chavismo si aquí lo que hay ―como nos quieren hacer creer algunos, incluida la portavoz del Grupo Popular― es un Gobierno chavista o connivente con el chavismo. Parece raro que, cuando los principales líderes de la oposición sienten su integridad física o su libertad amenazada, llamen a la puerta de un Gobierno que supuestamente nos quieren hacer creer que es chavista. Y todavía es más raro que ese Gobierno los acepte con un estatuto prácticamente único. A mí también me duele. Soy el ministro de Asuntos Exteriores de España y a mí también me duele que cuando nosotros abrimos los brazos ―como no puede ser de otra manera― al pueblo hermano de Venezuela, como él lo hizo con nosotros cuando aquí había una Dictadura feroz, algunos de ellos critiquen a España, pero esa también es la libertad que tenemos en este país. Me duele más que lo haga un partido que supuestamente es español (señala hacia los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso) ―aunque a veces me parece que es un partido venezolano― para importar la división de los venezolanos, como es el Partido Popular. Tal vez sea por eso por lo que vienen esas críticas.

A la portavoz de Junts le diré que el derecho internacional evidentemente tiene imperfecciones, pero esa es la forma virtuosa en que nos organizamos los Estados en la convivencia internacional. Sí, claro que tenemos que ir a una reforma, como tenemos que ir a una reforma de las Naciones Unidas. Naciones Unidas fue creada en un momento, a la salida de la Segunda Guerra Mundial, en el que el mundo era muy distinto e íbamos a un mundo bipolar. Ese mundo ya no existe, hoy es un mundo multipolar. Y hay muchos países que seguimos llamando emergentes que hace ya muchas décadas que han emergido y que quieren sentarse en la mesa donde se decide. Por supuesto que hay que reformarla, pero Europa tiene que estar en esa mesa, porque Europa sigue siendo hoy el faro de esperanza no solamente para nosotros los europeos, sino también para millones de personas en el planeta. Desde luego, España está defendiendo el derecho internacional y las Naciones Unidas. Y también apoyamos la rendición de cuentas, ahí está nuestra participación en la Corte Internacional de Justicia o en la Corte Penal Internacional. Y decía usted una cosa que yo también comparto, pues me sorprende que aquí el Grupo Popular hable con facilidad de Dictadura, pero no los oigamos hablar con la misma facilidad cuando hay que hablar de la Dictadura de Franco ni de apoyar medidas al respecto. (Rumores.―Risas). Y no ya a VOX, que se siente muy solidario con aquellos tiempos. (Rumores.―El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben).

Presidencia. Señor Hernando, por favor, silencio.

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 34Vídeo

Y estoy totalmente de acuerdo con usted en relación con Irán. Las mujeres iraníes tienen todo el apoyo de nuestra política exterior y del Gobierno de España. También las mujeres afganas, la semana pasada nos reuníamos con ellas. Ya sabe que el lugar del mundo donde las mujeres afganas tienen voz y se las puede oír es la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, en una conferencia anual que empezamos en 2022 que se llama HearUs. De hecho, al hall de entrada del Ministerio de Asuntos Exteriores lo llamamos el hall de las mujeres afganas, y hay una placa que recuerda que siguen ahí bien visibles y que su voz se sigue escuchando. Por supuesto, el apartheid de género, como cualquier discriminación de género, es abominable y tiene que ser considerado un crimen, y ahí nos va a encontrar siempre a nosotros. (Aplausos).

Señor Iñarritu, estoy muy de acuerdo en lo que usted ha dicho sobre que hay una vulneración totalmente clara del derecho internacional en Venezuela. Como usted decía, y algún otro portavoz también, no es nada nuevo, pues ya habíamos visto intervenciones así. Estoy de acuerdo con usted, pero sí creo que hay una cosa que es nueva ―y de verdad que si hay una idea que yo quisiera dejarles hoy a usted y a todos los españoles y a todas las españolas es esa―, y es que esta vez esto es para cambiar el orden internacional. Por eso le decía que todo está conectado. Venezuela no es un hecho aislado. Y esto es algo más, algo que nos interpela directamente, porque están en juego nuestra seguridad, nuestra prosperidad y nuestro modo de vida, y eso no lo podemos permitir. Hay que rechazar totalmente las zonas de influencia. Usted también señalaba esa paradoja de que si España actualmente es un sitio tan chavista como nos intenta hacer creer el Grupo Popular en esta tomadura de pelo, ¿por qué vienen 200 000 venezolanos y los principales líderes de la oposición voluntariamente a España? Insisto, voluntariamente y a petición de ellos. Y tienen total libertad para entrar, salir, hablar con quien quieran o dejar España. (Rumores). Pero bueno, eso es parte de la tomadura de pelo del Grupo Popular y del uso y el abuso que hacen de esos venezolanos y de su sufrimiento, porque el Partido Popular no apoya al pueblo de Venezuela, sino que se apoya en el pueblo de Venezuela para intentar sacar no sé qué rédito electoral. (Aplausos).

También estoy de acuerdo con usted en que la Unión Europea debe tener más fuerza y más presencia, y ser más asertiva. Ya lo he dicho en mi intervención inicial: ha llegado el momento de dar un paso en la soberanía y de tener una economía verdaderamente fuerte y competitiva, removiendo todos los obstáculos del mercado interior. Ha llegado el momento de diversificar a nuestros socios comerciales. En ese sentido, Mercosur es una excelente noticia no solo económica, sino especialmente política. Y digámoslo claramente, ha llegado el momento de que tengamos la disuasión y nuestra seguridad en nuestras manos, ha llegado el momento, y eso supone integrar nuestra industria de defensa y crear un ejército europeo. Como eso no se hace de la noche a la mañana, avancemos en una coalición de voluntarios por la seguridad de Europa con los que estén dispuestos a ir más rápido.

Por otro lado, estoy muy de acuerdo con la intervención de la portavoz del PNV; estoy totalmente de acuerdo. Veo que usted ha comprendido la gravedad del momento. Nos jugamos nuestro modelo social y nos jugamos realmente lo que es ser europeo. Usted hablaba de diálogo. Como sabe, el presidente va a hacer una ronda con todos ustedes en los próximos días, con todos los portavoces, para hablar de Ucrania y de todos los asuntos que ustedes le quieran plantear.

También hablaba del presupuesto y del gasto en defensa. Por responsabilidad de todos los grupos parlamentarios, cuando se presente, será el momento de que todos ustedes voten un presupuesto, porque es muy importante para hacer frente a esos grandes desafíos. Y estoy de acuerdo completamente con lo que usted decía, como ya le he dicho al portavoz de Bildu, en que este es el momento de la soberanía europea y de que sea la hora de Europa.

A la portavoz de Podemos le quiero remarcar que ya lo he dicho clara y públicamente en otras ocasiones, pero se lo digo hoy también: la intervención en Venezuela la realizaron los Estados Unidos de América. En fin, daba igual que yo lo dijera o no, porque creo que no queda la menor duda, pero la realizaron los Estados Unidos de América. Por cierto, también, por si hay alguna duda, aunque no lo ha planteado usted, dejamos claro que fue contraria al derecho internacional y en violación de los principios de la Carta de las Naciones Unidas. A mí me gustaría verles a ustedes utilizar esa misma fuerza ―que yo comparto en este caso― con la invasión rusa en Ucrania. Es importante que comprendan el apoyo que nosotros tenemos que dar a Ucrania, porque ahí también están en juego nuestra democracia, nuestra libertad y nuestra seguridad. Usted intenta decir aquí que hay un poco de hipocresía, ya ve que no hay ninguna por parte del Gobierno, pero igualmente le digo que en ese caso la hipocresía va también en el otro lado, va hacia otras intervenciones en las que me gustaría ver más fuerza.

Créanme, nosotros no demonizamos a ningún Gobierno, mucho menos en América Latina, porque todos los pueblos de América Latina son hermanos del pueblo español y queremos exactamente lo mismo que para el pueblo español. Siento decírselo ―y le digo lo mismo que a la portavoz del Grupo Popular―, pero dígame usted ―es muy fácil― otro Gobierno que haya hecho más. Somos el Gobierno del mundo que más ha hecho por el pueblo de Venezuela. Es así, es así. Y créame, nuestra seguridad tiene que estar en nuestras manos, ya no podemos delegarla en otros. Los europeos debemos tener la seguridad en nuestras manos.

Al portavoz del BNG le haré una precisión. El mismo día de la acción de Estados Unidos en Venezuela la condenamos y solicitamos respeto al derecho internacional y a la Carta de Naciones Unidas. Estoy de acuerdo con su intervención, lo he dicho en varias ocasiones: todo está conectado, todo está conectado. Venezuela no es un caso aislado, no es solo ―que ya para España sería de gran gravedad― que esté en juego el futuro de Venezuela, es mucho más, es mucho más. Venezuela, aunque haya miles de kilómetros, está conectada con Gaza, está conectada con Groenlandia, está conectada con Irán y está conectada con Ucrania. Yo veo que usted, como muchos otros, lo comprende y así lo valora.

En cuanto a la portavoz de Coalición Canaria, no tenga la menor duda de que nosotros velamos por todo lo que le ocurre al pueblo hermano de Venezuela, muy especialmente a esos 200 000 españoles en Venezuela y a los canarios, por supuesto, también. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, me llamó ese fin de semana, estuve hablando con él e intercambiamos información sobre los canarios. Como el ministro Ángel Víctor Torres, que también está siguiendo y preguntándome permanentemente por la situación de la colonia canaria. Desde luego, soy muy consciente de la especial relación que tiene Canarias con Venezuela — venezolanos en Canarias dentro de esos 400 000 venezolanos residentes en España y canarios en Venezuela—, por supuesto, tenga muy claro que eso lo sigo muy de cerca. Usted nos pedía que pusiéramos todo nuestro esfuerzo para que en esta nueva etapa de Venezuela se sigan dando pasos en la dirección de liberación de presos políticos, de ir avanzando, y para que ese camino concluya como nosotros queremos, de manera pacífica, democrática, y le aseguro que no vamos a escatimar esfuerzos.

El portavoz de UPN aplaude la intervención militar norteamericana, allá usted. Se lo vuelvo a decir: quiero que todos los presos políticos salgan, sin ninguna duda. Y le digo lo mismo, porque se ha mimetizado usted con el Grupo Popular: a Delcy Rodríguez no la ha puesto el Gobierno de España, la ha puesto la intervención militar norteamericana, y quien ha dicho que es una persona fantástica con la que va a trabajar en el largo plazo no es el Gobierno de España, es el presidente de los Estados Unidos. Así pues, si eso no le gusta, le diré: convoquen aquí al presidente de los Estados Unidos. Otra cosa no le puedo decir.

Respecto a la intervención de la portavoz de Compromís, estoy totalmente de acuerdo en que el futuro de Venezuela lo tienen que decidir los venezolanos. Eso es lo que queremos; lo estamos diciendo públicamente y trabajamos para ello. Es la hora de Europa, sí ―no me voy a extender porque ya he contestado a otros portavoces en esa línea―, y sí, está en juego la Carta de las Naciones Unidas y sus principios.

Por último, agradezco al portavoz del Grupo Socialista su intervención. En estos momentos lo que se dice también cuenta y cuenta mucho. Decir que se está a favor del derecho internacional, del multilateralismo, de la paz y de la democracia, como ha hecho usted, no es superfluo, es más necesario que nunca, y eso es lo que requieren España y Europa.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor ministro. A continuación, intervendrán los grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, la señora Álvarez de Toledo Peralta-Ramos.

Cayetana Álvarez de Toledo Peralta-Ramos

PPDiputada.Página 36Vídeo

Gracias. Dos apuntes previos. Señor Rufián, cuando usted acusa a Trump de dar un golpe de Estado, habla como especialista, como perito en golpismo, ¿no? (Aplausos). Año 2017. Y una cosa más, antes de cuestionar la dignidad de María Corina Machado, mírese largamente al espejo y lávese la boca. (La señora Montesinos de Miguel: ¡Muy bien!—Aplausos). Patxi, si tú le enseñas a Pedro lo que es una nación, yo te enseño a ti lo que es una democracia. (Aplausos.―Varios señores diputados: ¡Muy bien!). Y ahora sí, señor Albares, habla de tomar el pelo. ¿Sabe lo que es tomar el pelo a los venezolanos? No llamar dictador a Maduro, blanquear la dictadura, criticar la operación de Trump pero arrogarse él los resultados, intentar que la transición no prospere y que Delcy se quede y, sobre todo, participar, sí, la embajada de España en Caracas en una maniobra sórdida para sabotear el mandato popular y democrático. (Aplausos). Se lo repito por si no lo ha entendido bien: Trump extrajo de Venezuela al usurpador de la presidencia, ustedes extrajeron al presidente legítimo y le pusieron condiciones para venir aquí. Pero ¿sabe lo que pasó? Que las rompió porque es un hombre con coraje y con valor, cosa que ustedes no tienen. (Aplausos). Hablando de los presos, ¿me ha parecido entender que ha acusado a Meloni de utilizar a los presos italianos como monos de feria? (Varios señores diputados: Sí, sí). Eso ha dicho, ¿no? Cuando dice que al recibirles con cámaras y a pie de pista se les utilizaría como monos de feria. (El señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Albares Bueno, hace gestos negativos.—Rumores). ¿Se ha dado cuenta de lo que ha dicho? Reflexione bien. Zapatero. ¿Quieren saber lo que opinan los venezolanos referentes de las fuerzas democráticas de Rodríguez Zapatero? Antonio Ledezma lo llamó titiritero de Maduro; una sombra muy oscura. Leopoldo López, al que ha citado usted aquí, lo llamó vocero de la Dictadura. Lorent Saleh, preso político torturado, lo llamó operador político de la tiranía. Sergio Contreras, también torturado, lo llamó el mayor enemigo de la libertad en Venezuela y contó sus prácticas. Julio Borges, que estuvo en aquel primer proceso de negociación en Dominicana, dijo: «Ha sido siempre un representante de los intereses de Maduro. A mí me amenazó, me dijo: tú no has conocido mi peor lado. Vas a ir preso. Vamos a ir a por tu familia». ¿Sigo? Sí, sigo. (Aplausos). María Corina Machado, ¿sabe lo que dijo hace poco ella?: «A estas alturas solo espero que se haga a un lado y permita que los venezolanos podamos liberar con dignidad a todos nuestros presos políticos y a los treinta millones de venezolanos». (Aplausos).

Zapatero ha sido el gran blanqueador de la Dictadura con ustedes. Y añado más. Siempre utilizan esa vía espuria, ¿no? El diálogo, las palabras bonitas para revestir la maldad. Léase usted el impresionante discurso del presidente del Comité del Premio Nobel de la Paz, léalo. ¿Lo ha hecho?, ¿lo ha hecho, señor Albares?, ¿lo ha leído? El párrafo donde dice: «En los sistemas autoritarios, el diálogo puede conducir a mejoras, pero también puede ser una trampa. El diálogo se utiliza a menudo para ganar tiempo, generar división y controlar la agenda». Exactamente lo que ha hecho Zapatero y lo que han hecho ustedes. Zapatero participó en una veintena de procesos, todos sirvieron para dar oxígeno a la Dictadura. Llaman diálogo a la claudicación, discreción a la corrupción, paz a las cárceles, estabilidad a los cementerios, fascistas a los demócratas y amigos a los torturadores. Estos sí responden con cariño muchas veces. Delcy ha llamado a Zapatero ‘mi príncipe’… —‌de las tinieblas—. (Risas.—Rumores). A Koldo lo ha llamado K, con una confianza corrupta. Por curiosidad, señor Albares, ¿a usted cómo lo llama? ¿A de acólito, de aliado, de adlátere, de alcahuete? (Rumores). Se ha vuelto a postrar aquí dentro, en esta Cámara, ante una torturadora. (Aplausos.―Un señor diputado: ¡Muy bien!).

Acabo ya con una última cosa, un dato. A veces hay un dato que lo resume absolutamente todo, y debo decir que a mí me impresionó profundamente: Pedro Sánchez no fue capaz de felicitar a María Corina Machado por el Premio Nobel de la Paz. (Rumores). Y mire que era fácil, un simple tuit. Los periodistas en una entrevista le preguntaron: ¿por qué no ha felicitado a la premio nobel? Y él dijo: No, es que yo nunca felicito a los nobeles. Bastaron cinco segundos en su timeline para desmentirlo, había un reguero de felicitaciones. La pregunta es, ¿por qué?, ¿por qué prefirió quedar como un mentiroso compulsivo ―que lo es― antes que irritar a la cúpula criminal chavista? (Varios señores diputados: ¡Aaah!—Un señor diputado: Muy bien.―Varios señores diputados: ¡Ahí, ahí!). ¿Tan cogido lo tienen? A ver si hablan el Pollo Carvajal y José Luis Ábalos y Maduro y todos los demás y nos lo cuentan.

Acabo con una cosa. Mire, señor Albares, nosotros también queremos a Maduro de vuelta en Venezuela; lo queremos con Delcy Rodríguez, con Jorge Rodríguez y con Diosdado Cabello, los cuatro en el Helicoide. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie, y que se prolongan dirigidos hacia la tribuna de invitados.―Una señora diputada: ¡Bravo!).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra la señora Rodríguez de Millán. (Aplausos).

María José Rodríguez de Millán Parro

VoxDiputada.Página 37Vídeo

Muchas gracias. Señor ministro, aquí hay varios problemas. Para empezar, su incapacidad manifiesta como ministro y la de su departamento. Usted no ha respondido absolutamente a nada de lo que yo le he dicho y no ha aclarado absolutamente nada sobre esta internacional izquierdista a cuyas reuniones asisten Zapatero, Daniel Ortega o Maduro. ¿Estos señores qué son, demócratas o dictadores? Usted puede aprovechar ahora su turno para explicárnoslo, este Grupo de Puebla que se solidariza con Sánchez, con el presidente. Y ¿qué podemos esperar, además, de un ministro de Exteriores que, entre otras cosas —‌por recordar—, por ejemplo, en enero del año 2022, vino a hablarnos de Ucrania sin entender absolutamente nada, negando lo evidente y diciendo que era la hora de la diplomacia cuando resulta que en realidad era y es, lamentablemente, la hora de la guerra. Ustedes no entendieron absolutamente nada. O cuando en otoño de 2023 usted ya anunció que iba a proponer a la Unión Europea la retirada de las sanciones a Venezuela en previsión del resultado electoral siguiente, ignorando ―o no― las condiciones en las que se iban a desarrollar aquellos comicios, replicando ―me imagino― la vista de lince que tuvo usted entonces con Ucrania. El caso es que usted pidió ya entonces el levantamiento de las sanciones a Venezuela por parte de la Unión Europea, sabiendo que en Venezuela permanecía el régimen de Maduro. Y ya el colmo de los colmos ha sido ver al Gobierno de España ofreciendo literalmente sus buenos oficios para mediar entre Estados Unidos y Venezuela como si España pintara algo. ¿Sabe por qué España no pinta absolutamente nada? Porque todas las decisiones en política exterior se toman en clave interna, se toman pensando en cortejar al votante de extrema izquierda, porque ustedes se están desangrando (aplausos), aunque eso lo sabrá usted mejor que yo, que son quienes manejan las encuestas.

En cuanto a Venezuela, ustedes van a tener que dar explicaciones antes o después, aunque usted no haya querido hacerlo aquí, sobre cuestiones muy concretas. Por ejemplo, ¿por qué un expresidente del Gobierno se reúne a escondidas en una zona restringida de Patrimonio con un empresario de Plus Ultra setenta y dos horas antes de que este sea detenido? ¿Es cierto que Zapatero presionó para que se ejecutara el rescate de Plus Ultra? ¿Cuál ha sido el destino final de todo ese dinero? O ¿por qué el expresidente Zapatero miente sobre el número de viajes a Venezuela cuando supuestamente ha utilizado medios de transporte de una petrolera estatal venezolana para evitar dejar rastro alguno? Todo esto se acabará sabiendo antes o después y se descubrirá que su resistencia durante años a denunciar la violación sistemática de derechos humanos en Venezuela no tiene que ver únicamente con una cuestión de afinidad política.

La segunda evidencia es que en un momento tan decisivo como el que estamos viviendo de reordenación mundial, es evidente que España es absolutamente irrelevante. Usted ha venido aquí a reivindicar la vuelta al multilateralismo como esencia del derecho internacional, obviando como diplomático que el derecho internacional tiene su origen en los tratados, en el bilateralismo; con lo cual, la solución a todo esto no es profundizar en la amalgama de burocracia europea que viene lastrando a las naciones europeas, ni tampoco en convertirlas en sucursales de Bruselas sin soberanía, que es lo que está sucediendo. La solución tampoco es un ejército europeo, como usted ha dicho aquí o en alguna otra ocasión; es decir, España no llega al compromiso del 5 % en defensa, pero quieren crear un ejército europeo. Ustedes no se cansan de hacer el ridículo.

En ese contexto internacional, el Partido Popular también está un poco perdido, porque ahora aplauden la acción de la Administración Trump cuando se han dedicado a hacerle oposición con su candidata Kamala. O cuando aquí hay miembros del Partido Popular que han dicho que Sánchez es a España lo que Trump era a Estados Unidos. (Aplausos). De manera que ustedes ahora fingen estar de un lado del que nunca han estado. Y además, ofrecen pactos como el que ofrecieron a Sánchez de investidura después de las elecciones del 23-J, cuando se sabía en ese momento, como es evidente en la actualidad, que eran aliados del régimen de Maduro.

De manera que, ¿quiénes sufre las consecuencias de esta inestabilidad internacional? Los contratos de los españoles, la inversión de nuestras empresas y nuestros sectores productivos, cada vez más vulnerables. Ustedes, sin ir más lejos, acaban de apoyar un acuerdo de Mercosur que va a darle la puntilla final a nuestro campo. Pero esto, sin ir más lejos, no es más que la viva imagen de la política exterior de su Gobierno, porque, ¿por qué es usted nombrado ministro? Porque Marruecos impuso la destitución de González Laya después de que se trajera a escondidas al líder del Frente Polisario. Usted es el ministro de la rendición y el sometimiento a los intereses de los enemigos de España. (Aplausos). Mientras tanto, usted envuelve en su pompa y en su grandilocuencia —‌esa que a usted tanto le gusta— lo que no es más que el relato que le dictan en Moncloa. Eso es a lo que ha venido. Por cierto, ya ha relajado un poco el lenguaje. Ya no condena con tanta vehemencia la acción de Estados Unidos en Venezuela. Usted en su primera intervención se ha cuidado mucho y ha dicho literalmente: la nueva situación en Venezuela, en la que ustedes, desde luego, no han tenido absolutamente nada que ver. Porque le reitero que las liberaciones de esos presos políticos han sido una consecuencia de la caída de Maduro, no porque ustedes hayan movido, desde luego, ningún dedo en favor de todos ellos. De esta manera que aquí estamos ante su diplomacia falsaria, que no deja tampoco de ser un reflejo de su gestión al frente del ministerio, ahí están los nombramientos a dedo y cómo se está tratando al personal de la carrera diplomática, básicamente a patadas.

Por tanto, señor ministro, ustedes nos han colocado en una situación de absoluta irrelevancia y nos han puesto a los españoles en una posición internacional muy peligrosa, porque su política exterior únicamente la han ejecutado pensando en lisonjear y atraer al votante de extrema izquierda, porque ustedes se están desangrando electoralmente. Así que esta es la consecuencia de confundir consignas con principios y estrategia con titulares. Por eso, la única forma de que España recupere su soberanía y su lugar en el mundo será con ustedes fuera del Gobierno, y eso está hoy más cerca que hace tres semanas.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 38Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Intervendré desde el escaño porque el tema, como casi siempre en la réplica, no da para mucho más.

Siempre le acabo diciendo lo mismo, señora Álvarez de Toledo. Usted es una gran oradora y es una persona extraordinariamente inteligente. No me puedo creer, por muy de derechas que sea ―que lo es―, por muy reaccionaria que sea ―que lo es―, que no vea que están solos defendiendo a una persona absolutamente abandonada, que es una paria internacional, como la supuesta líder de la oposición, Corina Machado y compañía. Ni siquiera su patrón, Trump, la defiende. ¿Quién preside Venezuela después del acto de guerra, de la intervención absolutamente ilegal y amoral de Estados Unidos el otro día en Venezuela? ¿Cómo se llama? ¿Cómo se llama? —(Un señor diputado: Puigdemont). Un tipo aquí dice Puigdemont. (Risas). O sea, imagínense el nivel—. Delcy Rodríguez. ¿Por qué? Pues porque no va de supuesta democracia. Que, permítame, ustedes tampoco van de ese palo, ¿eh? Aquí lo que importa son los 300 000 millones en petróleo que hay bajo tierra en Venezuela y el oro y la diversa riqueza que tiene ese país. Es como lo de que ustedes vengan aquí ―llevan días dando la turra, y tienen razón― con el tema de Irán, en defensa de los derechos de las mujeres en Irán. Totalmente de acuerdo. (Rumores). Pero callan con Gaza. Netanyahu ha asesinado a setenta mil personas, el 70 % niños y mujeres. Hombre, ¿pero qué acto de hipocresía es este? Que ni son capaces de denunciar lo que ha pasado con los cribados en Andalucía con las mujeres. ¿Vienen ustedes aquí a dar lecciones de defensa de los derechos de las mujeres? ¡Venga, hombre! (Rumores).

Lo que olvidan es que los siguientes pueden ser ustedes. ¿Quién ha asesinado a una mujer blanca en Mineápolis? Y la ultraderecha, que les va a comer, ha dicho que es una zurda desequilibrada. Nos enfrentamos a eso. ¿Qué se creen, que Trump va a venir y va a decir: No, no, aquí los buenos son el PP? ¿Pero no ven que VOX no está defendiendo ya a Corina Machado, que son los que tienen línea directa porque son los que reciben realmente la pasta? ¿No lo ven? De verdad, me parece que están fuera de toda realidad. Siguen defendiendo a una gente que lo único que hace es venir aquí, gritar en la calle que esto es una dictadura y decir: Pedro Sánchez, hijo de puta ―repito―, cosa que me parece de ser unos desagradecidos bastante importantes.

Señor Albares, vuelve a hacer una intervención, perdone que le diga, cobarde. Yo entiendo que cada cual tiene el carácter que tiene y entiendo que cada cual dice las cosas como las quiere decir, pero usted se equivoca no denunciando de forma clara el secuestro de un presidente, se llame Maduro o se llame como se llame, utilizando eufemismos. Se equivoca ahora como se equivocó no queriendo reconocer lo que estaba sucediendo en Gaza durante meses y metiéndose incluso con algún grupo parlamentario o con alguna exministra suya. Se equivoca. Arrieros somos.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, té la paraula la senyora Madrenas i Mir.

Presidencia. Por favor, silencio. Señora Madrenas, cuando quiera.

Marta Madrenas i Mir

JuntsDiputada.Página 39Vídeo

Gràcies, senyora presidenta. Senyor ministre, ha estat molt bast en formular principis grandiloqüents, però molt tebi amb concrecions. Senyora Álvarez de Toledo, vostè ens pretén donar lliçons de nacions i de democràcia amb el que han fet amb la nació catalana? Escolti, el que ha fet vostè és un exemple de manual del que suposa la doble moral. Anem apanyats amb vostès. Acabem d’escoltar opinions ben divergents, però que comparteixen —‌entenc— en molts casos una mateixa feblesa: reduir un debat complex a una consigna simple. Però la política exterior, com els deia abans, la seriosa, no és un concurs de lleialtats emocionals. És un exercici de responsabilitat. És cert que les eines que ofereix el dret internacional són millorables perquè són lentes i insuficients? La resposta és sí. Però conseqüentment, és millor validar la força unilateral del més fort? La resposta és sempre per Junts per Catalunya serà no, perquè quan el dret deixa de ser un marc i el que entra en joc és la força i no la justícia, mai no s’ha protegit aquells que no la tenen, la força. Un primer parèntesi. He parlat abans, m’he referit a l’apartheid de gènere. Vostè ha dit que hi estava absolutament d’acord. Els proposem: Poden instar demà mateix iniciar tots els tràmits per instar demà mateix a que sigui inclòs com un delicte perseguible per la Cort Penal Internacional? Concrecions. Avui hem escoltat alguns que celebren qualsevol cop contra un règim autoritari, sense preguntar-se pel cost jurídic i polític del precedent que òbviament està establint. I n’hem sentit d’altres que condemnen sistemàticament els Estats Units, però guarden un silenci selectiu i vergonyós davant d’altres potències com Rússia o la Xina. I això no és internacionalisme, això és populisme, també de manual. Ja ho he dit a la primera intervenció: l’autoritarisme no té una sola bandera i els drets humans no poden defensar-se només quan encaixen amb el relat propi. Des de Junts no proposem una posició còmoda. De fet, no fem massa aquí, per no dir gens. Proposem una posició coherent, això sí. Dir que Maduro dirigia una dictadura, dir que Trump ha vulnerat el dret internacional i dir que totes dues coses són certes alhora. Quan el dret internacional falla —‌i avui està fallant, si no, no ens trobaríem en la situació que ens trobem— la temptació és abandonar-lo, però les normes no desapareixen perquè siguin inútils, sinó perquè incomoden a aquells que tenen el poder i la força. Sense aquest marc, la política exterior es converteix en arbitrarietat i l’arbitrarietat pot semblar molt eficaç a curt termini, però sempre genera, òbviament, molta més inestabilitat, més violència i menys drets per al poble. El dret internacional no és un dogma —‌ho hem dit— és una eina imperfecta —‌ho hem dit— que cal reformar.

Un altre parèntesi, senyor ministre: No ha concretat què farà demà respecte a la possible reformulació a la possible reforma d’aquest dret internacional, que vostè mateix ha dit que veia insuficient. Digui’ns què farà exactament demà, perquè renunciar al dret internacional, de fet, és acceptar un món on les regles només existeixen per als més poderosos. I aquest món no és ni més just ni més segur. I sobretot, no és un món on Catalunya hi tingui res a guanyar.

I permeti’m afegir una qüestió que avui potser ha quedat una mica absent del debat, ara una miqueta més. El: I ara, què? Per què hem de enderrocar un règim autoritari no és per si sol construir una democràcia, ho sabem tots. I confondre aquestes dues coses és un error que el món ja ha comès massa vegades. El futur de Veneçuela no pot ser el pas d’una dictadura a una tutela exterior, ni la substitució d’un poder arbitrari per un altre que actuï segons interessos geopolítics propis. La democràcia no s’exporta mai amb bombes ni s’imposa des de fora. La democràcia només és real quan és el resultat de la voluntat del poble que l’ha de viure. Restaurar la democràcia vol dir garantir processos polítics lliures, institucions legítimes, drets civils efectius i, òbviament, sobirania popular. I això exigeix temps, garanties i respectes. No exigeix submissió. No exigeix dependència. No exigeix convertir un país en un espai d’influència. Senyor ministre, concretament, què farà el seu govern per garantir aquest pas? Ho diem amb claredat: Veneçuela no pot passar de ser víctima d’un règim autoritari a ser objecte d’un projecte neocolonial. I aquí és on el dret internacional, amb totes les seves mancances, és imprescindible, no per protegir règims, sinó per protegir pobles.

Des de Junts, sempre hem defensat que els drets col·lectius no són una concessió graciosa del poder, sinó una expressió legítima de la voluntat democràtica. Ho defensem arreu, ho hem defensat aquí moltes vegades. I ho defensem també quan aquesta voluntat incomoda, com incomoda aquí. Catalunya sap què vol dir que la força de l’Estat s’imposi sobre la paraula, que la legalitat s’utilitzi com a instrument de càstig i que els conflictes polítics es gestionin des de la coerció i no des del diàleg. Ho sabem bé. I precisament per això, no podem acceptar un relat internacional que normalitzi els problemes polítics dels pobles ni de les nacions, que es resolgui res a cop de força, sigui externa o interna. Defensar els drets dels pobles vol dir defensar-los tots i sempre. Perquè si acceptem que la voluntat d’un poble pot ser ignorada, quan el poder decideix que molesta, aleshores cap poble està segur, ni avui Veneçuela, ni ahir Catalunya, ni demà cap altra. Per això, insistim, el repte no és escollir entre força o silenci, sinó construir un marc on els conflictes polítics es resolguin amb drets, amb garanties i amb democràcia real. Aquesta és una posició exigent. No dona titulars fàcils, ho sabem, però és l’única que no traeix ni les víctimes d’avui ni les llibertats de demà.

Moltes gràcies.

Gracias, señora presidenta. Señor ministro, ha formulado principios grandilocuentes, pero faltan concreciones. Señora Álvarez de Toledo, ¿ustedes pretenden dar lecciones de naciones y democracia con lo que han hecho con la nación catalana, con lo que han hecho ustedes? Es un ejemplo de manual de lo que significa la doble moral. Estamos apañados con ustedes. Acabamos de escuchar opiniones muy divergentes, pero que comparten ―creo― en muchos casos un punto débil: reducir un debate complejo a una consigna simple. Pero la política exterior, como les decía antes, la seria, no es un concurso de lealtades emocionales, es un ejercicio de responsabilidad. ¿Es cierto que las herramientas del derecho internacional pueden ser lentas, insuficientes? La respuesta es sí. En consecuencia, ¿es mejor validar la fuerza unilateral del más fuerte? Para Junts per Catalunya la respuesta siempre es no, porque cuando el derecho deja de ser un marco y lo que entra en juego es la fuerza y no la justicia, nunca se ha protegido a quienes no tienen la fuerza.

Un primer paréntesis. He hablado antes del apartheid de género y usted ha dicho que estaba totalmente de acuerdo. Les proponemos algo. ¿Pueden iniciar todos los trámites para instar mañana mismo a que se incluya como un delito perseguible por la Corte Penal Internacional? Concreciones. Hoy hemos escuchado a algunos que celebran cualquier golpe contra un régimen autoritario sin plantearse el cuerpo jurídico que está establecido. Y hemos escuchado a otros que condenan sistemáticamente a Estados Unidos, pero guardan un silencio selectivo y vergonzante ante otros atropellos, como lo que ocurre en China. Eso no es internacionalismo, eso es populismo. Lo he dicho en la primera intervención. El autoritarismo no tiene una única bandera y los derechos humanos no se pueden defender solo cuando encajan en el relato propio. En Junts no proponemos una posición cómoda, no lo hacemos demasiado; lo que proponemos es una posición coherente. Maduro dirigía una dictadura. Trump ha vulnerado el derecho internacional y ambas cosas son ciertas a la vez. Cuando el derecho internacional falla ― hoy lo está haciendo; si no, no nos encontraríamos en la situación actual―, la tentación es abandonarlo, pero las normas no desaparecen porque sean inútiles, sino porque incomodan a aquellos que tienen el poder y la fuerza. Sin este marco, la política exterior se convierte en arbitrariedad y la arbitrariedad puede parecer muy eficaz a corto plazo, pero genera mucha más inestabilidad, violencia y menos derechos para el pueblo. El derecho internacional no es un dogma, es una herramienta imperfecta que hay que reformar. Lo hemos dicho.

Otro paréntesis, señor ministro. No ha concretado usted qué hará mañana con respecto a la posible reforma de este derecho internacional que usted mismo ha juzgado insuficiente, lento. Díganos, ¿qué va a hacer mañana exactamente? Porque renunciar al derecho internacional, de hecho, es aceptar un mundo en el que las reglas solo existen para los más poderosos y ese mundo no es más seguro ni más justo, es un mundo en el que Cataluña no tiene mucho que ganar.

Y voy a retomar una cuestión que quizás se ha dejado un poco de lado en el debate, a saber. ¿Ahora qué? Porque derrocar a un régimen autoritario no es por sí solo construir una democracia, lo sabemos todos. Confundir ambas cosas es un error que hemos conocido muchas veces en el mundo. El futuro de Venezuela no puede ser el paso de una dictadura a una tutela exterior ni la sustitución de un poder arbitrario por otro que se rija por los intereses geopolíticos propios. Una democracia nunca se exporta con bombas ni se impone desde fuera, solo es real cuando es el resultado de la voluntad del pueblo que vive allí. Hay que garantizar procesos políticos libres, instituciones legítimas, derechos efectivos y soberanía popular, por supuesto, y eso requiere tiempo. Garantía y respeto; no sumisión, dependencia; no convertir un país en un espacio de influencia, señor ministro. Concretamente, ¿qué hará su Gobierno para garantizar ese paso? Lo decimos con claridad. Venezuela no puede pasar de ser víctima de un régimen autoritario a ser objeto de un proyecto neocolonial. Y aquí es donde el derecho internacional, con todas sus fallas, no obstante, es imprescindible no para proteger a regímenes, sino para proteger a pueblos.

En Junts siempre hemos defendido que los derechos colectivos no son una concesión de gracia del poder, sino una expresión legítima de la voluntad democrática. Lo defendemos en todas partes. Lo hemos hecho aquí muchas veces y también cuando esa voluntad incomoda, igual que incomoda aquí. Cataluña sabe qué quiere decir que la fuerza del Estado se imponga sobre la palabra, que la legalidad se utilice como instrumento de castigo y que los conflictos políticos se gestionen desde la coacción y no desde el diálogo. Lo sabemos muy bien y precisamente por eso no podemos aceptar un relato internacional que normalice los problemas políticos de los pueblos ni de las naciones. Que no se resuelva nada a base de fuerza, ya sea de forma interna o externa. Defender los derechos de los pueblos significa defender a todos y siempre, porque si se entiende que se puede ignorar la voluntad del pueblo, nadie puede estar seguro: ni hoy Venezuela ni ayer Cataluña ni nadie más mañana. Por eso ―insistimos― el reto no es escoger entre fuerza o silencio, sino construir un marco en el que los conflictos políticos se resuelvan con derechos, garantías y democracia real. Esta es una posición exigente. No da titulares fáciles, lo sabemos, pero es la única posición que no traiciona ni a las víctimas de hoy ni a las libertades de mañana.

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senoyra Madrenas. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Iñarritu García.

Jon Iñarritu García

EH BilduDiputado.Página 41Vídeo

Gracias, presidenta. Señor ministro, decía usted ―y lo ha repetido varias veces― que está todo conectado. Sí, por supuesto. Es más, fíjese que nos decía que la diferencia entre los neocons estadounidenses y el fenómeno MAGA es que estos últimos son aislacionistas. Pues menos mal. Menos mal. Está todo tan conectado que estamos viviendo una situación kafkiana: que Estados Unidos, un aliado de la Unión Europea, esté amenazando continuamente un territorio que es parte del Reino de Dinamarca. Y aquí hay que hacer un pequeño paréntesis. Para los que abren todo el día la boca diciendo que en España es imposible la independencia de un territorio porque así lo dice la Constitución, la Constitución de Dinamarca también habla de la unidad, del Estado, y prohíbe lo que serían los fenómenos secesionistas, pero desde el año 2009 Groenlandia tiene reconocido su derecho a la autodeterminación e internacionalmente está reconocida como pueblo. Lo digo para esos que dicen que es imposible. Si hay voluntad, se puede.

Groenlandia está siendo amenazada por Estados Unidos y esto es incompatible con pertenecer a una alianza militar con ese Estado que amenaza a un territorio que pertenece a un Estado miembro de la Unión Europea. ¿Es compatible esa soberanía europea de la que hablaba el señor ministro con ser miembro de la OTAN? Diría que, de entrada, no. De entrada, no. Por eso creo que son interesantes las menciones, es cierto que en un lenguaje diplomático, hacia dónde apuntaba usted. Estoy de acuerdo en que esa debe ser la solución: buscar una fuerza de disuasión europea que no dependa de otros Estados, y más en este caso, cuando es el miembro más fuerte el que está amenazando a un territorio y al resto.

De igual forma, la situación global está conectada y no podemos dejar de repetir que es lacerante la situación que se está viviendo en Ucrania. Como decíamos hace cuatro años, ese conflicto o, mejor dicho, esa invasión, que nunca debió producirse, debe acabar cuanto antes. Y no creemos que los derechos humanos puedan subordinarse a estrategias de desgaste indefinidas. Decíamos y decimos que ese conflicto, esa invasión debe acabar, y lo hará, en una mesa de negociación. Esperemos que llegue cuanto antes porque la necesidad apremia, y esperemos que la diplomacia, el multilateralismo y los mecanismos internacionales busquen una solución definitiva y que nunca pueda repetirse ese conflicto. Igualmente, nos parecen tremendamente preocupantes las noticias que llegan desde Irán. No podemos dejar de preocuparnos y creemos que hay que estar atentos. Y, cómo no, también cabe denunciar la situación de vulneración de derechos humanos que se está viviendo en los territorios palestinos. Es cierto que hoy conocíamos que se accede a la segunda fase del alto el fuego, pero la situación de drama humanitario no cesa, según denuncian las organizaciones internacionales, y no quitamos la vista de ello.

Eta laburbilduz, EH Bilduk herrien burujabetza eta autodeterminazioa eta nola ez, bakea defendatzen jarraituko du. Kanpo injerentziarik gabe, eta elkarrizketa eta diplomaziaren bidean sakontzea ezinbestekoa da gatazkak konpontzeko une honetan. Horregatik, ozenki salatzen dugu Venezuelaren aurka egondako erasoa, nazioarteko zuzenbidearen aurka, eta horregatik ulertezina. Eta lehen esaten nuen ulertezina egiten zaigula Europar Batasunaren jarrera, epelkeri hori ulertezina da eta kezkagarria. Argi esan behar da penintsularen aurkako erasoaren helburua petrolioa zela eta Groenlandiaren aurkako mehatxuen helburua zein da? Groenlandiaren baliabide naturalak. Ez dago dudarik, ez dago zalantzarik. Eta ministro jaunak esaten zuen dena lotuta dagoela, eta horrela da. Horrela da, eta ikusten ari gara nola estatu batzuentzako eta batez ere, une honetan Estatu Batuen helburua petrolioa edo baliabide naturalak direla. Eta, garai ilun hauetan ez dugu amore ematen. Autoritarismoaren aurrean, errepikatu nahi dugu alternatiba dagoela. Eta ez da utopikoa izateagatik, etorkizun bideragarri eta baketsu baten alde egotea baizik.

Besterik ez. Milesker!

Resumiendo, EH Bildu seguirá defendiendo la soberanía, la autodeterminación y la paz sin injerencias externas, y siempre basándonos en el diálogo y en la diplomacia. Profundizar en esas vías es fundamental en la resolución de los conflictos en estos momentos y por eso queremos denunciar alto y claro la agresión contra Venezuela, porque vulnera el derecho internacional. Por ello, no se entiende esa tibieza de la Unión Europea. Nos parece difícil de entender y preocupante. Hay que decir que el objetivo de la agresión contra Venezuela era el petróleo. Y en el caso de Groenlandia, ¿el objetivo de las amenazas cuál es? Hacerse con los recursos naturales de Groenlandia, no nos cabe ninguna duda. Lo decía, además, el señor ministro: está todo relacionado. Así es, y es lo que estamos observando. Para algunos Estados, y en estos momentos para los Estados Unidos, el objetivo único es el petróleo o los recursos naturales. Y en estos momentos tan sombríos no cejamos en nuestro empeño. Frente al autoritarismo, queremos repetir que existe alternativa, y no es por ser utópico. Estamos a favor de un futuro sostenible y en paz.

Gracias. Es todo. (Aplausos).

Presidencia. Eskerrik asko, señor Iñarritu. Por el Grupo Parlamentario Vasco, tiene la palabra… (Denegación). No. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 43Vídeo

Cayetana ―ya que nos tuteamos―, no necesito sus lecciones sobre democracia. Yo he luchado e incluso he arriesgado la vida por la democracia en este país, así que no necesito que me enseñe absolutamente nada. (Aplausos). Sin embargo, igual usted sí que aprendía mucho de cualquier socialista vasco.

Ahora, lo que sí le reconozco es que, aunque no comparta prácticamente nada de lo que dice, no escribe mal. Junta bien las palabras. El problema es que las junta siempre para insultar. Podría alguna vez juntarlas para aportar algo en positivo o para manifestar una posición política, que no estaría nada mal con los tiempos que corren, porque usted no ha dicho ni una sola palabra de nada que no sea ese discurso que debió escribir hace años sobre Maduro y Venezuela y que nos repite cada vez que sube a esta tribuna. Siempre lo mismo. ¿De verdad no tiene nada que decir, por ejemplo, de los planes de Trump para Groenlandia? ¿Eso no es política interna? ¿Solo lo es Venezuela?

Se lo decía antes, hemos entrado en la era de los depredadores, en un tiempo en que los fuertes se imponen y los débiles justifican, y Europa tiene que decidir y nosotros y nosotras también. Tenemos que elegir entre autonomía o vasallaje, entre unidad o fragmentación, entre peso político o irrelevancia estratégica. Ustedes ya han decidido y proponen la resignación, el silencio y la sumisión, que disfrazan de realismo. Pues a los socialistas no nos van a ver nunca ahí, porque cuando las democracias empiezan a justificar lo injustificable, no se vuelven más fuertes, se vacían por dentro. Y los precedentes ilegales no se quedan donde nacen: viajan, se copian y se repiten, hoy en Venezuela, mañana en Ucrania, después en Taiwán y más tarde en Groenlandia, allí donde la fuerza quiera imponerse a la ley. Y los perdedores siempre serán los mismos: la población civil y las democracias. Así que, efectivamente, Europa tiene que actuar con rotundidad, como un actor político pleno. Tiene que blindar las democracias frente a la injerencia y la desinformación organizada; tiene que construir una defensa europea real, no retórica y tiene que avanzar hacia la soberanía económica, digital, energética. Hay que reforzar una Europa social que proteja a sus ciudadanos y a sus ciudadanas frente a la desigualdad, porque ese es el mayor alimento del autoritarismo.

Y aquí, sobre estas cuestiones, me gustaría interpelar al Partido Popular, porque este no es un debate para esconderse, ni en Venezuela ni en ningún sitio, que eso es lo que han hecho esta mañana. Este es un debate para optar, para decir qué defendemos cada uno. Y se lo decía antes: España, con su Gobierno al frente, ha elegido el derecho internacional, el multilateralismo, la cooperación y la paz. ¿Y ustedes? ¿Ustedes qué defienden? Porque no se combate el autoritarismo copiando sus métodos. No se defiende la democracia aplaudiendo al más fuerte, no se protege Europa renunciando a las reglas que la hicieron posible y mucho menos aliándose con aquellos que la quieren destruir desde dentro, como están haciendo ustedes aquí en España. (Aplausos). Para acabar, simplemente quiero decirles que, efectivamente, España ha elegido, pero ustedes, una vez más, han preferido mirar hacia otro lado.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Para concluir el debate, tiene la palabra el señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 43Vídeo

Muchas gracias, presidenta.

Muchas gracias, señorías, por todas sus intervenciones. Yo les diría a las señorías del Grupo Popular que, claramente, se han equivocado de debate, porque ustedes hoy aquí no han venido ni siquiera a hablar de Venezuela y del pueblo hermano de Venezuela. Ustedes han venido aquí a intentar, una vez más, importar la división de los venezolanos a España. Y, miren, me dirijo directamente a los españoles y a los residentes venezolanos en España. Tienen que saber que el PP ―y me duele decirlo― les desprecia y les utiliza sin ningún tapujo. (Protestas.—Aplausos). Yo estoy acostumbrado a esos ejercicios de hipocresía, pero cuando hablamos de presos políticos y de ciudadanos españoles recién liberados, lo que han dicho hoy aquí, de verdad, me avergüenza. Ustedes tiemblan al pensar que un día no haya ya presos políticos, que un día ya no se necesiten sanciones, porque se quedan ustedes ―creen― sin fondo de comercio electoral, que es lo único que le importa al pueblo de Venezuela. Y me dejan perplejo: ni una palabra sobre Ucrania, ni una palabra sobre Gaza, ni una palabra sobre las inaceptables presiones sobre Groenlandia, territorio de un Estado miembro de la Unión Europea (rumores), y ni una palabra sobre una intervención militar en Irán. ¿Pero no ven que todo está conectado? Aunque, claro, si ustedes no vienen ni siquiera a hablar de Venezuela, como para hablar de Groenlandia. Pero eso lo anotan los españoles.

En cuanto a la portavoz de VOX, dice usted que el Gobierno corteja al votante de extrema izquierda porque defendemos la democracia, el derecho internacional, la paz y el proyecto europeo. Eso no es porque cortejemos al votante de extrema izquierda, eso lo ve usted así porque es usted de extrema derecha. Y le diré una cosa: si los españoles quieren defender la soberanía de España y su democracia, VOX es un peligro porque va contra nuestra soberanía y contra el proyecto europeo. (Aplausos).

Al portavoz de Esquerra Republicana, que veo que no está aquí ―se marchó también después de mi primera intervención, no se queda a escuchar― (rumores), le diría que el cobarde ―díganselo los dos diputados de Esquerra que quedan― es él, porque ni en esta intervención ni en la anterior se ha quedado a escuchar mi réplica. La política y acudir al Congreso es algo más que venir para poner un corte de Twitter. Aquí se viene a hablar, pero también se viene a escuchar, como yo le he escuchado a él. Y cobarde, ya que ese es el término que él utilizaba, es también no reconocer que España es el país del mundo que más está haciendo por Venezuela.

Y terminaba su intervención dirigiéndose directamente a mí ―díganselo, ya que no está aquí y tampoco se quedó la otra vez― y diciendo que arrieros somos y que en el camino nos encontraremos. Eso me ha sonado un poco a matonismo. Si lo que intenta es amedrentarme, no le tengo ningún miedo.

A la portavoz de Junts quiero decirle que el apartheid es un delito muy muy particular. Hay muchas formas de defender cualquier discriminación y cualquier crimen de género, pero estoy dispuesto a hablar en bilateral con usted. Y le digo que el apartheid es un delito muy específico porque no es tan fácil tipificarlo.

En cuanto a la reforma del derecho internacional, nosotros hacemos cosas. Hacemos cosas también para la reforma del Consejo de Seguridad, pero España sola no puede. Entienda que tratados internacionales, nuevos crímenes y delitos internacionales necesitan un consenso muy amplio. Imagínese, España es miembro fundador del Estatuto de Roma que dio lugar a la Corte Penal Internacional y en estos momentos, con mucha valentía, está defendiendo a los jueces de la Corte Penal Internacional. Por tanto, le aseguro que nosotros podemos hablar en bilateral y trabajar al respecto.

Sobre lo que indicaba el portavoz de Bildu, estoy totalmente de acuerdo. Todo está conectado, lo he dicho en varias ocasiones. Usted sí ha hablado de Groenlandia, y me sorprende que usted sí hable de Groenlandia y que una fuerza como el Partido Popular, supuestamente tan patriótica, y ni le cuento de VOX, que son los más patriotas, no haya dicho ni una palabra, porque ese sí es territorio de un Estado miembro de la Unión Europea. Si el pueblo hermano de Venezuela nos toca cerca, Groenlandia somos nosotros. Y se lo digo muy claramente: nosotros estamos con lo que decidan quienes pueden decidir sobre Groenlandia, que son el pueblo groenlandés y el pueblo danés. Y los groenlandeses lo han dicho ayer claramente: han escogido ser parte de Dinamarca, han escogido ser parte de la Unión Europea y han escogido ser parte de un aliado de la OTAN, y ahí es donde vamos a estar.

También coincido completamente con usted en que en Palestina hay una catástrofe humanitaria. Tiene que entrar de manera masiva la ayuda humanitaria y hay que terminar con las cortapisas al trabajo de las ONG, incluidas las españolas, a las que, desde luego, nosotros protegemos y acompañamos.

Y al portavoz del Grupo Socialista le quiero agradecer su intervención, por entender que todo está conectado y también por exponer muy claramente a esta Cámara que la dicotomía en estos momentos es o autoritarismo o democracia, porque esa es la dicotomía.

Señorías, les agradezco de nuevo todas sus intervenciones y todos sus comentarios. Estamos ante un parteaguas de la historia que está modificando las coordenadas geopolíticas y estratégicas en las que nos hemos movido durante décadas, en las que la mayoría de nosotros hemos vivido siempre y sin las que no se puede entender lo que está ocurriendo en Venezuela, en Ucrania, en Palestina y, por supuesto, en Europa, en Groenlandia, y en la reconfiguración del modelo de defensa y seguridad europeos que tenemos que abordar con urgencia.

Los cambios estratégicos y políticos, marcados por el ascenso de fuerzas de extrema derecha, por las amenazas que representan para la opinión pública democrática las campañas de noticias falsas lanzadas para influir en nuestros resultados electorales, por el ataque al derecho internacional y el respaldo a la ley de la fuerza bruta, contraria a ese derecho internacional, socavan nuestras democracias y nuestro proyecto europeo, y eso es lo que está ocurriendo. Y este nuevo momento nos exige a todos una mirada elevada, porque la amenaza a nuestra democracia y al proyecto europeo es muy real, señorías, tanto desde el exterior como desde el interior de nuestras sociedades por parte de las fuerzas de extrema derecha, que nunca han ocultado su rechazo tanto a las formas y a los procesos democráticos como a la propia Unión Europea. La Unión Europea hoy en día es el principal recurso del que disponemos y el único con la envergadura suficiente para ser eficaz en este mundo de grandes potencias políticas y económicas, en este tiempo en el que algunos quieren volver a la política de soberanías limitadas y de esferas de influencias.

Este es un tiempo para la unión de todos los demócratas, un tiempo para la unión de todos los que creemos en Europa. Esa es mi convicción y esos son los principios que guían nuestra actuación en Venezuela, en Palestina, en Ucrania, en Groenlandia, en Irán y en todos los ámbitos de nuestra política exterior. Y yo estoy seguro de que en ese camino, antes o después, sabremos encontrarnos entre todos.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor ministro. Muchas gracias a todas sus señorías. Se levanta la sesión. Eran las tres y dos minutos de la tarde. En el caso de las intervenciones realizadas en las lenguas españolas distintas del castellano que son también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus estatutos, el Diario de Sesiones refleja la interpretación al castellano y la transcripción de la intervención en dichas lenguas facilitadas por servicios de interpretación y transcripción. http://www.congreso.es D. L.: M-12.580/1961 CONGRESO DE LOS DIPUTADOS Edición electrónica preparada por la Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado – http://boe.es Calle Floridablanca, s/n. 28071 Madrid Teléf.: 91 390 60 00