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Sin adjetivos

Pleno del 10 de diciembre de 2025

Solicitud de comparecencia del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ante el Pleno de la Cámara, para dar cuenta sobre los dos nuevos centros de detención de migrantes que la FIAP, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, ha establecido en Mauritania.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu Grupo Parlamentario Republicano Grupo Parlamentario Mixto. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 158.

Se debatió junto con

  • Solicitud de comparecencia del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ante el Pleno de la Cámara, para exponer la posición del Gobierno acerca de las resoluciones adoptadas por la ONU relativas al Sahara Occidental y la implicación de las mismas sobre la ocupación marroquí y el derecho a la libre determinación del pueblo saharaui.
  • Solicitud de comparecencia, a petición propia, del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ante el Pleno de la Cámara, para informar de la política exterior de España en defensa de la paz, el derecho internacional y el multilateralismo.

InmigraciónDefensa y exterior

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 55Vídeo

Gracias, señor vicepresidente.

Señorías, hoy hace exactamente setenta y siete años que fue proclamada la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Mis primeras palabras hoy son para celebrar ese aniversario, pero, sobre todo, para reafirmar su vigencia.

Vivimos un momento en el que la arquitectura internacional de paz y el respeto a los derechos humanos están siendo abiertamente cuestionados. Hay quienes quieren volver a los tiempos en los que la violencia era una herramienta más de la política exterior. Sin embargo, en este aniversario, desde esta tribuna y en esta casa, que representa a todo el pueblo español, quiero enviar un mensaje de confianza; un mensaje de confianza en la humanidad, en la buena política y en la diplomacia. En la Cumbre sobre Financiación para el Desarrollo del pasado mes de julio, en Sevilla, en la última Asamblea General de las Naciones Unidas ―en la que varios países se sumaron al reconocimiento del Estado de Palestina que España lideró―, en la reciente Cumbre del G20 en Sudáfrica o en el Foro Regional de la Unión por el Mediterráneo, celebrado en Barcelona el pasado 28 de noviembre, hemos puesto de manifiesto que somos muchos más quienes seguimos eligiendo la paz frente a la guerra, la cooperación frente a la violencia, la ley frente a la arbitrariedad.

Aquel 10 de diciembre de hace setenta y siete años fue uno de los mejores momentos de la humanidad: hombres y mujeres de todo el mundo nos unimos para declarar que nos reconocemos como iguales, que por encima de nuestras diferencias políticas, culturales, económicas, somos iguales en derechos. Para el Gobierno de España esa es una convicción, pero es también un mandato político y ético que asumimos todos los que somos demócratas. La política exterior española actúa y seguirá actuando en favor de la paz; actúa y seguirá actuando en defensa de los derechos humanos; actúa y seguirá actuando en favor del entendimiento y del derecho internacional, y así nos lo reconocen todos nuestros amigos y socios en el mundo. Esa voz de España se escucha hoy con más fuerza que nunca.

Nuestro país está presente, cuenta y lidera en las grandes decisiones en política internacional, con una política exterior que es reflejo de una sociedad española profundamente comprometida con la paz y la seguridad internacional, con el multilateralismo, con un sistema internacional basado en reglas, con la justicia y la humanidad. Esos son los valores de las españolas y los españoles, esos son los valores que defendemos en Palestina y en Oriente Medio, en la guerra de agresión contra Ucrania, en la defensa del sistema de Naciones Unidas. Somos un país consciente de que lo que necesitamos ante los grandes retos y oportunidades ―el cambio climático, las migraciones, la seguridad internacional, la amenaza de las pandemias, la estabilidad económica― es más unión, no más división; es más coordinación, no más separación; más acuerdos, no más confrontación. Esa es la posición muy mayoritaria en la comunidad internacional, y también en el seno de la Unión Europea; es la que mejor representa el sentir de la sociedad española y, por supuesto, la que defiende y aplica la política exterior de España. Y porque necesitamos más unión, más coordinación, más acuerdos, necesitamos una Europa fuerte y unida. La Unión Europea es la mayor unión política y económica del planeta. Hemos pasado décadas, años, hablando de la necesidad de convertir ese peso europeo en presencia e influencia internacional de Europa. Ya no basta con hablar sobre una Europa con autonomía estratégica, hay que hacer realidad una Europa plenamente soberana. En un mundo de grandes poderes políticos y económicos, nuestra soberanía real está con Europa, nuestra capacidad de avanzar está con Europa, nuestra potencia negociadora está con Europa; por todo ello, nuestro patriotismo real, el de quienes queremos una España próspera y fuerte, tiene que estar con Europa. Defender el interés de España hoy es defender Europa: una Europa más cohesionada, con mayor presencia, con mayor capacidad política; una Europa plenamente soberana.

Cuando se cumplen cuarenta años ―el próximo 1 de enero― de la adhesión de España a las entonces Comunidades Europeas, España continúa más comprometida que nunca con los valores de Europa: libertad, tolerancia, diversidad, justicia, progreso social. Este es el momento de que la potencia económica europea se convierta en una potencia política y en una referencia ética en el mundo. Cuando otros países apuestan por el abandono del multilateralismo y de la paz, la Unión puede y debe ser el referente y el ejemplo que muestre al mundo entero que es posible más crecimiento económico con más derechos y con más cohesión social; que la libertad siempre supone tolerancia y diversidad.

España apuesta por reforzar las instituciones comunitarias, por aumentar la financiación conjunta, por promover reformas ambiciosas en el presupuesto europeo, por extender el voto por mayoría cualificada y por la integración en materia de defensa. Europa debe avanzar en su propia seguridad y hacia su soberanía con un enfoque que incluya defensa, política exterior y ciberseguridad. España es un país comprometido con los valores europeos y con la seguridad europea y euroatlántica. Estamos comprometidos con Europa, con la paz, con la seguridad en Europa, y nada hay que amenace tanto nuestra seguridad como españoles y europeos como la guerra de agresión contra Ucrania. En Ucrania, señorías, nos encontramos ante días cruciales. Los bombardeos contra infraestructuras civiles continúan noche a noche provocando muertes, heridos, destrucción. Estos bombardeos son violaciones flagrantes del derecho internacional humanitario y los condenamos todos con firmeza. España sigue prestando apoyo diplomático, militar, financiero, humanitario, al pueblo y al Gobierno ucranianos. En la visita del presidente Zelenski, el pasado 18 de noviembre, reiteramos ese apoyo firme del Gobierno de España y anunciamos la movilización de 817 millones de euros en un paquete que combina recursos financieros, humanitarios, apoyo en equipamiento de seguridad para la defensa y medios para la reconstrucción de Ucrania. En esa visita, también suscribimos un acuerdo de colaboración con Ucrania en la lucha contra la desinformación ―una plaga para nuestras democracias― que se difunde en español. Continuamos formando a militares ucranianos para que defiendan a los civiles indefensos en Ucrania; seguimos comprometidos con acciones como el desminado humanitario, al que dedicamos un millón de euros de la AECID, y con la seguridad alimentaria, con 1,5 millones a través del Programa Mundial de Alimentos. Somos un gran país de acogida y de protección temporal para 210 000 ciudadanos ucranianos y ciudadanas ucranianas, miles de ellos niños y niñas. Además, el pasado mes de octubre enviamos 70 generadores de electricidad a través de la AECID para ayudar al pueblo ucraniano a sobrellevar este terrible cuarto invierno de agresión rusa.

España es un actor comprometido con los mecanismos de concertación internacionales, como la Coalición de Voluntarios y el G5. Estamos poniendo sobre la mesa propuestas concretas para que la contribución financiera de Europa a la defensa de Ucrania sea sostenible y esté a la altura de las necesidades del país. Aplicamos las sanciones vigentes a Rusia y contribuimos a la aprobación de nuevos paquetes para aumentar el coste para el agresor. Respaldamos el uso de los activos rusos congelados. Vamos a suscribir los tratados que establecen el Tribunal Especial para el Crimen de Agresión y la Comisión de Reclamaciones de Ucrania, porque los crímenes cometidos en Ucrania no pueden quedar impunes y los daños causados deben ser reparados por el agresor.

La pasada semana participé en la reunión de ministros de Exteriores del Consejo de la OTAN, en Bruselas, donde abordamos la situación en Ucrania en una sesión con el ministro de Exteriores ucraniano, al que reiteré el firme apoyo de España a su país. En los márgenes de esa reunión, mantuve encuentros con mis homólogos de Alemania, Polonia, Lituania, Noruega, Canadá y con el jefe de la delegación de los Estados Unidos, trasladándoles idénticos mensajes.

El pasado ofrece lecciones que aprender y errores que no hay que volver a cometer. En España lo sabemos muy bien porque lo hemos sufrido directamente; sabemos que cuando las democracias flaquean en su apoyo a un pueblo que defiende su libertad, como fue el español entre 1936 y 1939, y que desembocó en una feroz dictadura, la violencia no se apacigua, solo se refuerza. Porque esta guerra de agresión no tiene justificación. Por eso, estamos y vamos a seguir estando junto al pueblo ucraniano, un pueblo que no ha querido esta guerra, que se ha visto forzado a ella en defensa de su libertad y de su democracia. Estamos junto al pueblo ucraniano porque la victoria de la violencia es una derrota para la libertad y la democracia en todo el planeta, y también una amenaza para la seguridad en Europa, para nuestra propia seguridad.

España apoya toda iniciativa de paz porque queremos la paz, pero exigimos una paz justa y duradera. Y para ello exigimos, como primer paso, un alto el fuego inmediato e incondicional. La soberanía e integridad territorial de Ucrania tienen que ser respetadas y la voz de los europeos tiene que ser tenida en cuenta, porque en la guerra de Ucrania no están en juego solo territorios, sino los valores y los intereses de los europeos.

Y exactamente los mismos valores de paz y de defensa de los derechos humanos guían nuestra actuación en Oriente Medio. El paquete de medidas para Gaza anunciado el pasado septiembre supuso un paso importante, que se suma a todos los que ha dado España para terminar con el sufrimiento indescriptible en Gaza y en Cisjordania, para avanzar hacia la solución de dos Estados. Tenemos que avanzar en el alto el fuego actual, muy frágil, violado sistemáticamente, pero que es un atisbo de esperanza para la región. Pero la paz no llegará sola, hay que trabajar por ella, hay que impulsarla, hay que negociarla, hay que sumar voluntades, compromisos, recursos para hacerla realidad. Tras el acuerdo de paz, España está redoblando esfuerzos para garantizar que todas las decisiones estén dirigidas hacia la misma dirección: la solución de dos Estados. La producción de la Resolución 2803 es un primer paso adelante, pero tiene que abrirse con fuerza el camino hacia la estabilización y la paz en la franja de Gaza y en toda Palestina.

El apoyo a la Autoridad Nacional Palestina es esencial. Hoy, en este mismo momento en que les hablo, está en visita oficial en España su presidente, Mahmoud Abbas. No podemos plantearnos avanzar de manera realista sin contar con una Autoridad Palestina que pueda disponer legítimamente de sus recursos para proveer de servicios básicos a su población; una Autoridad Palestina reforzada es absolutamente imprescindible para la estabilidad en la región y nuestro país sigue demostrando su compromiso liderando el apoyo a esa Autoridad. Por eso, hemos contribuido con 50 millones de euros, mediante el instrumento PEGASE de la Unión Europea. Somos el primer donante bilateral a la Autoridad Nacional Palestina a través de PEGASE y hemos lanzado junto a Francia, Noruega y Arabia Saudí la Coalición Urgente por Palestina. Además, necesitamos que la Autoridad Palestina sea partícipe en todo momento tanto en las instituciones transitorias de gobernanza como en las de seguridad, incluidas la Fuerza de Estabilización y la Junta de Paz. Lo he defendido en el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea el pasado mes. La Unión tiene que contribuir al refuerzo de la Autoridad Palestina y proceder al desembolso de los 470 millones de euros que aún no han sido transferidos. En ese mismo Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea he apoyado la misión EU BAM Rafah, una misión en la que España aporta el mayor contingente, y vamos a seguir instando a la Unión Europea a buscar el acuerdo de todas las partes para extender y reforzar el mandato de las misiones EU BAM Rafah y EUPOL COPPS en apoyo de la Autoridad Palestina. Esto puede contribuir además a los objetivos de la Fuerza de Estabilización Internacional que está previsto que se despliegue.

La asistencia humanitaria a la población palestina sigue siendo una absoluta prioridad. Nuestra cooperación está presente mediante la AECID y nuestras contribuciones a UNRWA, como los 10 millones de euros que hemos entregado el pasado septiembre, refuerzan la labor de una organización absolutamente imprescindible para la estabilidad regional, pero sobre todo para la supervivencia de millones de palestinos y palestinas, con funciones insustituibles en estos momentos como su alimentación y su educación más básica. Nuestro compromiso humanitario y la solidaridad de nuestra sociedad también se reflejan en las distintas evacuaciones llevadas a cabo en los últimos dos años para ofrecer tratamiento oncológico a menores gazatíes, incluyendo la del pasado octubre, cuando llegaron a nuestro país diecinueve niñas y niños palestinos y sus acompañantes para recibir tratamiento. Acciones como estas ayudan al pueblo palestino, pero también hacen al pueblo español más digno como sociedad, más fuerte como democracia y más respetado en todo el mundo, especialmente en el mundo árabe, donde se aplaude con fuerza nuestra posición de principio.

Señorías, me preocupa mucho la actual situación en Cisjordania, donde hay un recrudecimiento de la violencia de los colonos israelíes contra los palestinos. Se han multiplicado los ataques contra la población palestina y también contra sus medios de subsistencia, olivos, ganados y negocios, así como contra sus viviendas y vehículos. Se están produciendo demoliciones de infraestructuras y la multiplicación de puestos de control, lo que provoca el desplazamiento de familias y la ausencia de libertad de circulación. La expansión de los asentamientos continúa, y España lo condena con firmeza. Son ilegales conforme al derecho internacional. En la comunidad internacional debemos seguir uniendo fuerzas, y España lo va a liderar, para detener esta violencia y esta ocupación.

La situación en Gaza y Cisjordania fue uno de los asuntos que abordamos los cuarenta y tres países que nos hemos reunido el pasado 28 de noviembre en el Foro Regional de la Unión por el Mediterráneo, en Barcelona. Por cierto, el único foro internacional en el que Israel y Palestina se sientan en la mesa en exacto pie de igualdad, un foro en el que nos comprometimos con la paz y por un Mediterráneo estable y próspero, y adoptamos la nueva visión de la organización, que refuerza su papel como lugar de encuentro, de diálogo y de paz. Ese mismo día, junto a la comisaria europea para el Mediterráneo, lancé el Pacto por el Mediterráneo, que abre una nueva fase de las relaciones euromediterráneas. Esta cita ha constituido una oportunidad única para reforzar y actualizar nuestra política hacia el Mediterráneo, una absoluta prioridad para la política exterior de España. En los márgenes, mantuve encuentros con muchos de mis homólogos árabes, de Egipto, de Jordania, de Palestina y del Líbano, y también europeos, de Bosnia y Herzegovina y de Montenegro. Con todos ellos abordé la situación en Oriente Medio y cómo seguir sumando esfuerzos para la implementación efectiva del alto el fuego en Gaza y la estabilización de la región. A mi homólogo libanés le trasladé el compromiso de España con un Líbano soberano, estable, próspero y en paz, y le reiteré nuestro apoyo a la labor de FINUL, la misión de paz de la ONU, donde tenemos uno de los mayores contingentes de tropas en el exterior en estos momentos bajo bandera de la ONU.

Otro país fundamental en el Mediterráneo es nuestro país vecino, Marruecos, un país amigo con el que acabamos de celebrar la reunión de alto nivel, que ha estado precedida de un foro empresarial. Esta reunión se produce en el mejor momento histórico de nuestras relaciones bilaterales. Desde 2022, nuestras relaciones de amistad y cooperación han continuado reforzándose y avanzando; avanzamos en materia de seguridad, en materia de movilidad, en materia migratoria, en materia comercial y en materia cultural, y avanzamos en nuestra relación económica. España sigue siendo el principal socio comercial de Marruecos. En 2024, nuestro volumen de intercambio alcanzó un récord histórico de 22 000 millones de euros, casi un 10 % más respecto al año anterior, que ya era un récord histórico. Pero es que en los primeros nueve meses de 2025, solo en los primeros nueve meses de este año, el volumen de intercambio está ya en 17 000 millones de euros, representando nuestras exportaciones a Marruecos más del 55 % del total a África, lo que convierte a Marruecos en nuestro principal destino exportador en África y el tercer destino de las exportaciones españolas en el mundo. Exportamos más a Marruecos que a cualquier país de América Latina. Y a su vez Marruecos es nuestro cuarto proveedor fuera de la Unión Europea y el primero en África. Existen más de 5000 empresas españolas exportadoras regulares al país, creando miles y miles de puestos de trabajo, y 1400 empresas importadoras regulares desde Marruecos. En cuanto a los flujos de inversión, Marruecos es nuestro primer destino de inversión en África, con más de 2300 millones de euros, lo que supone más de un tercio de la inversión total en el continente africano. Además, estas inversiones han generado más de 25 000 empleos en el país. Estos estrechísimos lazos comerciales se han reforzado tras la reunión de alto nivel entre España y Marruecos celebrada la semana pasada precisamente aquí, en Madrid. Y quiero destacar el foro empresarial organizado por la CEOE con la Confederación General de Empresas de Marruecos, en el que nuestras empresas, que son actores clave de nuestra relación bilateral, fueron absolutos protagonistas.

La cooperación entre España y Marruecos también nos ha permitido reducir la llegada de migrantes irregulares a España, como en ninguna otra ruta en Europa, con un 60 % de reducción a las islas Canarias. En estos momentos, la ruta de migración irregular a Europa a través de España y Marruecos es la que ofrece, con mucha diferencia, las cifras más bajas dadas por Frontex. En esta RAN hemos adoptado una declaración conjunta para seguir reforzando nuestra cooperación y hemos firmado catorce acuerdos en ámbitos como el digital, la justicia, la protección social, la lucha contra los discursos de odio, el deporte, la educación, la agricultura y la pesca, la política exterior feminista o entre nuestras escuelas diplomáticas. El Mundial de 2030, que por primera vez van a coorganizar tres países ―España, Marruecos y Portugal― de dos continentes distintos, abre un sinfín de oportunidades que debemos aprovechar, muchas de ellas en el apartado inversor y de infraestructuras. Pero, sobre todo, nos unen unos intensos y profundos vínculos humanos con una numerosa comunidad marroquí plenamente integrada en nuestra sociedad y que ayuda al desarrollo económico y social de España, y con 20 000 españoles residiendo en Marruecos con una de las redes más extensas de colegios e institutos Cervantes que tenemos.

En el Sáhara, una cuestión pendiente que dura cincuenta años, no podemos permitir, señorías, que siga otro medio siglo igual. Apoyamos firmemente y sin ambages a las Naciones Unidas, cuyo Consejo de Seguridad ha adoptado recientemente la Resolución 2797 con once votos a favor, tres abstenciones y ningún voto en contra. España ha saludado esta resolución, en la que el Consejo ―cito literalmente― expresa su pleno apoyo a la labor del secretario general y su enviado personal para facilitar y celebrar negociaciones, tomando como base la propuesta de autonomía de Marruecos con miras a lograr una solución de la controversia que sea justa, duradera y aceptable para todas las partes, con arreglo a la Carta de las Naciones Unidas y acoge con beneplácito cualquier sugerencia constructiva de las partes en respuesta a la propuesta de autonomía.

Como ven, esta resolución, que he citado literalmente, adoptada por una mayoría abrumadora del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, sin ningún voto en contra, reconfirma completamente la posición española conforme al derecho internacional y a las Naciones Unidas.

También nuestra relación con otro socio y amigo en el Magreb, Argelia, se encuentra en un momento histórico excelente. Así lo hemos constatado los dos ministros de Asuntos Exteriores el pasado mes de noviembre, durante nuestro encuentro en los márgenes de la cumbre del G20 en Sudáfrica. Nuestras exportaciones aumentaron más de un 140 % a Argelia en 2024 y esta tendencia positiva continúa en 2025, con datos que, solo hasta septiembre, muestran que nuestras exportaciones a Argelia prácticamente se han triplicado ―prácticamente un 300 % más― con respecto al año anterior, que tenía ya un incremento del 140 %. Argelia es ya nuestro cuarto mercado en África y es nuestro segundo proveedor africano, solo por detrás de Marruecos, con unas importaciones de un 68 % de gas y de un 30 % de petróleo y sus derivados. Hay 240 empresas españolas que exportan a Argelia, aproximadamente 100 establecidas en ese país y hay unas 60 empresas españolas importadoras regulares desde allí. Argelia también ocupa un lugar destacado en nuestras inversiones. Supone el segundo destino inversor en África, solo por detrás de Marruecos. Nuestra inversión en Argelia supera ya los 1300 millones de euros.

Señorías, España está siempre con las Naciones Unidas, está siempre con la defensa del multilateralismo, está siempre con la cooperación internacional y está siempre con el derecho internacional, en unos momentos complejos, en los que todo esto está siendo atacado. Eso, la defensa del multilateralismo y del orden internacional, es otra de las grandes prioridades de la política exterior española. Defendemos un multilateralismo renovado, eficaz, inclusivo y basado en el derecho internacional, siempre con las Naciones Unidas en el centro para avanzar hacia un mundo en paz en el que se protejan los derechos humanos y se avance en desarrollo sostenible. Defendemos las instituciones del orden internacional; instituciones que representan el diálogo, la negociación y el compromiso, que suman voluntades y que las traducen en ley, y que, por todo ello, son la barrera y la garantía que nos separa de la violencia, de la imposición y de la arbitrariedad. Si queremos unas Naciones Unidas fuertes, necesitamos que sean adaptadas a este momento histórico, que sean más eficientes y ágiles, con mayor transparencia y rendición de cuentas. Tenemos que preservar los principios y valores de la carta, por eso apoyamos la iniciativa ONU80, que es el proceso de reformas lanzado por su secretario general. (La señora presidenta ocupa la Presidencia).

La actual crisis de financiación multilateral plantea desafíos muy importantes para el sistema multilateral, en particular para el sistema de desarrollo y para la respuesta humanitaria, pero también es una oportunidad para mejorar los instrumentos y los mecanismos disponibles ante la complejidad de la realidad internacional. Mientras otros países están recortando sus contribuciones al sistema, España ha incrementado la ayuda oficial al desarrollo un 12 % solo en 2024, demostrando nuestro compromiso con el multilateralismo en línea con la Ley de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global, que fija el objetivo del 0,7 % de la renta nacional bruta en ayuda oficial al desarrollo para 2030. Frente al cuestionamiento del multilateralismo, nuestro país trabaja con sus socios globales para alcanzar acuerdos ambiciosos, sostenibles y efectivos. La IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, que celebramos en julio en Sevilla, mostró el compromiso firme de la comunidad internacional de avanzar juntos. España contribuyó decididamente a los consensos que alcanzamos, como la adopción del compromiso de Sevilla y el plan de acción de Sevilla. Pero, además, reflejo del compromiso de España con la paz y con los derechos humanos, hemos presentado nuestra candidatura ―que yo espero que todos ustedes apoyen desde esta tribuna― al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el bienio 2031-2032. Y, ayer mismo, hemos sido elegidos para la vicepresidencia del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas como reconocimiento de todos los países miembros de Naciones Unidas a nuestro compromiso inquebrantable y a nuestro apoyo a los derechos humanos.

Nuestro país es reconocido en el mundo por su defensa de los derechos humanos, del multilateralismo, de la paz, de la solidaridad y también de la igualdad de género. Nuestra Estrategia deAcción Exterior 2025-2028 coloca la política exterior feminista en el corazón de nuestra acción internacional. La participación plena, igualitaria y significativa de la mujer es un requisito indispensable para construir la paz y la justicia. Esta prioridad también está recogida en la Estrategia Española de Diplomacia Humanitaria. Este año se celebra el 25.º aniversario de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU que estableció la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad, la primera resolución del Consejo de Seguridad que reconoce la contribución de las mujeres en la resolución de conflictos y la construcción de la paz. Ayer mismo aprobamos el Plan Nacional de Acción de Mujeres, Paz y Seguridad 2025-2030, que amplía el apoyo a la red de mujeres mediadoras en África, en el Mediterráneo y en Iberoamérica y que integra la Agenda 1325 en seguridad, defensa, cooperación y acción humanitaria. Junto a este plan nacional de acción también hemos aprobado, ayer mismo, la primera Estrategia de Cooperación Feminista de la historia de España. Se trata de un documento imprescindible para la lucha por revertir las desigualdades estructurales que sufren las mujeres. Además, nuestro país, por decisión de todos los países con una política exterior feminista como España, acogerá el próximo año 2026 una cita clave para seguir avanzando en la igualdad de género en todo el mundo, la Conferencia de Política Exterior Feminista, tomando el testigo de Francia.

En 2026, nuestro país va a seguir siendo un año más centro de la diplomacia mundial y acogiendo, como hemos hecho desde 2022, grandes cumbres internacionales. Además de esta Conferencia de Política Exterior Feminista, España va a acoger la Cumbre Iberoamericana, que se va a celebrar, aquí, en Madrid los días 4 y 5 de noviembre. El pasado 24 de noviembre mantuve un encuentro con los cancilleres, con los ministros y las ministras de Exteriores de los países iberoamericanos, para seguir avanzando en los preparativos tras las reuniones de julio en Sevilla y de septiembre en Nueva York. En la reunión del pasado mes aprobamos los objetivos estratégicos de la cooperación iberoamericana y se acordó la elaboración de una planificación operativa. España es Iberoamérica y vamos a seguir reforzando nuestra cooperación con una región a la que nos unen profundos lazos históricos, políticos, económicos y culturales, pero, sobre todo, humanos y fraternales, y que en este momento de cambio se convierte en una herramienta fundamental que atesora un enorme capital de esa moneda que hoy es más necesaria que nunca en la escena internacional: la confianza, la de lazos sólidos y duraderos, la de la cooperación entre Estados y pueblos y la de la hermandad entre pueblos.

Señorías, España es reconocida hoy por tener una política exterior global, coherente, con voz e identidad propia. Hablamos con todos los países del mundo para promover nuestros valores y defender nuestros intereses. También las relaciones con los países del continente africano son una prioridad para la política exterior de España. Cumplimos un año desde la publicación de la Estrategia EspañaÁfrica 2025-2028, con más del 25 % de las cien medidas propuestas ya adoptadas y en vigor. Lo hemos conseguido con la creación de varias herramientas para profundizar en las relaciones con nuestros socios africanos: la Comisión Interministerial para África, el Consejo Asesor España-África, un nuevo grupo de trabajo en la Mesa África dedicado a las afrodiásporas y la Fundación España-África, que hemos creado hace muy pocas semanas.

Hemos incrementado los viajes y visitas entre autoridades españolas y africanas y hemos ampliado consultas políticas a países con los que hacía años que no se celebraban. En 2025 he viajado a Sudáfrica en dos ocasiones para participar en las reuniones del G20, la última hace dos semanas, acompañando al presidente del Gobierno, quien también participó en Angola en la reunión Unión Europea-Unión Africana. También he recibido en España a mis homólogos de Nigeria, con quien me he reunido de nuevo el pasado sábado en Doha, en el foro allí celebrado, y de Benín. El pasado 28 de noviembre, en Barcelona, me reuní con mi homólogo de Mauritania, país con el que reforzamos nuestra cooperación a todos los niveles, incluyendo el migratorio. La lucha contra las mafias que trafican con personas y contra el terrorismo, dos lacras que estamos convencidos en seguir combatiendo, es una prioridad en las relaciones bilaterales con nuestros países socios, también con Mauritania.

Con el trabajo de FIAP podemos compartir el conocimiento del sistema público español y de nuestros profesionales en terceros países para ayudarles a mejorar sus sistemas públicos, para avanzar en políticas sociales, en libertades y en derechos. Los centros que la FIAP ha rehabilitado y equipado en Nuakchot y Nuadibú han contribuido al desmantelamiento de 53 redes de tráfico y trata de personas y han reforzado la estructura del país para luchar contra las mafias que trafican con seres humanos y para hacer una gestión migratoria digna, siempre respetuosa con los derechos humanos, que es lo que España siempre promueve. España va a seguir apoyando la seguridad y la gobernanza en el Sahel, región clave para la estabilidad africana, región clave para nuestra estabilidad. Continuar apoyando el fortalecimiento de la seguridad y la lucha contra las mafias que trafican con personas y contra el terrorismo, señorías, es imprescindible.

Vamos a colmar también una laguna histórica de nuestra política exterior: nuestra relación hacia Asia y el Pacífico. Estamos llevando a cabo una auténtica revolución de nuestra política exterior en la relación con Asia y el Pacífico, y por fin España empieza a posicionarse con fuerza en las relaciones más estratégicas con esa región. Nuestras asociaciones con Japón, con Corea, crecientemente con China y con India están adquiriendo una densidad extraordinaria e histórica. Con una nueva estrategia para AsiaPacífico, que presenté ayer al Consejo de Ministros, estamos reforzando la coordinación y la unidad de esfuerzos para alcanzar una mayor ambición en comercio e inversión, en proyección de nuestra cultura y de nuestras lenguas, en las colaboraciones que nos conectan con Asia, con el dinamismo asiático, con la investigación y la innovación, sabedores de que España es líder en muchos campos que son prioritarios también para las sociedades asiáticas. Por eso apostamos por más diálogo político con Asia y Pacífico, con más viajes y visitas a la región, con más implicación de la sociedad civil, de las universidades y de las empresas en un impulso renovado que se proyecta también hacia esos países.

Señorías, esos son nuestros retos principales y nuestra posición ante los problemas más presentes de la agenda internacional. España tiene hoy por fin una política exterior reconocible y reconocida, con presencia y proyección global en el mundo entero; una política y una voz que se escucha en Bruselas, en Washington y en Pekín; una política profundamente anclada en los valores de nuestra sociedad, que trabaja por el multilateralismo, por los derechos humanos, por la paz y por la seguridad. Todos somos conscientes de que vivimos un momento histórico, un tiempo en el que todos tenemos que tomar decisiones sobre un futuro que se está configurando en este momento ante nuestros ojos.

Conviene que nadie en esta Cámara se equivoque. Ante los grandes retos de nuestro tiempo, o España es sujeto del cambio o nos limitamos a ser objeto de decisiones que toman otros. La política exterior de España la sitúa como un actor de primer orden en el mundo entero. España cuenta en estos momentos con voz e identidad propia en ese futuro que se está trazando. Sabemos hacia dónde vamos y tenemos los valores y la voluntad política para mantenernos en el camino de la paz, de la seguridad, de la democracia y siempre de la defensa de los derechos humanos. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor ministro. A continuación, intervendrán los representantes de los grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Floriano Corrales.

Carlos Javier Floriano Corrales

PPDiputado.Página 62Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, señor ministro, a estas horas en las que estamos celebrando este debate se están ultimando los preparativos para la entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado. (Aplausos.―Un señor diputado: ¡Bravo!). Una mujer generosa, valiente, hispana y referente para los demócratas del mundo; una mujer generosa, valiente y referente para los demócratas del mundo a la que el Gobierno de España ha sido incapaz de felicitar. No sé si por ser mujer, por ser hispana o por ser una referencia democrática. (Una señora diputada: O por las tres cosas). Nos habla de diplomacia feminista, la que demuestra aquí, incapaz de felicitar a una mujer. Su feminismo, el que no respeta a las mujeres. El feminismo de Tito Berni, el de los catálogos de Koldo, el de las contrataciones de las sobrinas de Ábalos en empresas públicas y el de las cerdadas de Salazar, tapadas por la vicepresidenta del Gobierno. Feminismo que no respeta a las mujeres, ni denuncia los abusos cuando el abusador es de izquierdas. Feminismo de la ley del sí es sí, que libera a violadores y maltratadores. El de las pulseras fake, que desprotegen a las mujeres. Feminismo del pin, la solapa, la cartelera y pose que no respeta a la mujer. (Aplausos). Pero ¿cómo van a felicitar a María Corina Machado si son incapaces de llamar dictadura a lo que sufren los venezolanos? Son incapaces de llamar narcodictador a un golpista como Maduro, responsable de la represión, la miseria y el exilio de millones de venezolanos. No nos hable de solución venezolana. Todos los procesos de diálogo, y van más de veinte, han sido balones de oxígeno para un tirano. Por cierto, promovidos siempre por Zapatero, encargado de dar oxígeno a la narcodictadura, como se encargó de blanquear a ETA cuando estaba derrotada por los demócratas. (Aplausos). La solución venezolana fueron las elecciones ganadas por las fuerzas democráticas y robadas por Maduro y su cuadra. Esa es la solución venezolana. En Venezuela solamente hay un pueblo unido como nunca en sus ansias de democracia y libertad, y a usted no le ha merecido ni la más mínima referencia en su intervención. (Un señor diputado: ¡Qué vergüenza!). Cuando se ha referido a la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, no puede hacer usted lecturas parciales. No ha hablado usted de la negociación sin condiciones ni del derecho a la autodeterminación, que sí aparece en la resolución, y usted hace una lectura intentando engañar no sé bien a quién. (Aplausos). Pensé que iba a aclarar el motivo por el que el presidente del Gobierno, de acuerdo con el señor Zapatero, cambió la posición de todos los Gobiernos españoles durante la historia. Recuerde que la conocimos a través de una carta del Gobierno español, mal traducida al francés, de la que no se responsabilizó ni Exteriores ―usted no la conocía― ni Moncloa, y sí hizo público el Gobierno marroquí. Quiero recordarlo porque ese giro copernicano se hizo sin que el Congreso lo supiese, sin una llamada, sin una consulta, sin diálogo, sin conversación, sin una comparecencia, sin nada por el estilo. No sabemos a día de hoy qué movió aquel cambio. Imagino que la UCO en poco tiempo nos hará saber o nos aportará luz al respecto. La falta de transparencia y oscurantismo son las constantes en la relación con Marruecos; oscurantismo que ha alcanzado su momento estelar en la reunión de alto nivel de la semana pasada; las primeras en la historia que se celebran sin rueda de prensa. En estos estertores, el sanchismo se comporta más como una autocracia que como una democracia liberal. El señor Sánchez parece más un autócrata que un demócrata: sin presupuestos, sin apoyos parlamentarios y sin periodistas. Ustedes se acercan a Marruecos desde la debilidad. Han claudicado y han abandonado al pueblo saharaui. Dicen que aceptan el plan de autonomía marroquí como la base más seria, realista y creíble. Pero, si es serio ese plan, ¿por qué no se explicita en qué consistiría el plan de autonomía para el pueblo saharaui? (Aplausos). Si es realista, ¿por qué se ha prolongado la misión de la ONU para el referéndum en el Sáhara Occidental? ¿Es que va usted a velar o a forzar que se cumpla y se celebre el referéndum? ¿Pero a quién pretende usted tomar el pelo? Si no es serio, si no es realista, ¿cómo va a ser creíble lo que usted llama plan de autonomía? Las relaciones del Reino de España con el Reino de Marruecos deben ser las que corresponden a la buena vecindad y, por tanto, presididas por la cooperación, la complementariedad, la reciprocidad y el respeto. Las relaciones comerciales y los 22 000 millones de euros a los que usted se ha referido en esta tribuna no se pueden hacer a costa de que esté cerrada la aduana comercial de Melilla y que la de Ceuta no se haya abierto. (Aplausos). Lo ha hecho usted, y están cerradas. No está normalizado el tránsito como debería estarlo. Y en pos de eso debería usted trabajar.

¿Puede usted decirnos algo del control del espacio aéreo saharaui en su próxima intervención? ¿Tiene usted alguna información sobre la zona económica exclusiva? ¿Nos puede decir algo? ¿Por qué el Grupo Socialista en el Parlamento Europeo ha votado a favor de mantener el actual tratado agrícola con Marruecos, en contra de los intereses de los agricultores españoles y de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que obligaba a etiquetar los productos procedentes del Sáhara Occidental como productos saharauis? ¿Puede usted explicarlo?

Señor ministro, presenta usted al Gobierno como adalid del multilateralismo. Pero ¿es que cabe estar en otro sitio que no sea en la defensa del derecho internacional, de la ley, del atlantismo, de la Unión Europea y de las organizaciones internacionales? Fuera de ahí, en esta Cámara, solo están sus socios de Gobierno. A ellos debería referirse, y lo peor es que en más de una ocasión los arrastran a ustedes. La fortaleza de nuestra política exterior y la de cualquier país solo es sólida si es capaz de obtener una imagen interna sólida. Y, hoy, España solo proyecta desde dentro polarización, corrupción y fragilidad institucional.

Europa continúa en una guerra brutal. Se impone la ley del más fuerte en las relaciones internacionales. Los sistemas autoritarios avanzan por todo el mundo. Y Estados Unidos, que quiere imponer su «America First» a través de aranceles, nos deja claro, en su estrategia de seguridad nacional, que los europeos dependemos exclusivamente de nosotros mismos para garantizar nuestra seguridad y nuestra autonomía.

Ante nuestros ojos se derrumba el mundo de ayer, señor ministro, y, desgraciadamente, es obvio que tenemos el peor Gobierno para afrontarlo. Hacen que el país esté donde no tiene que estar y no aparezca donde debería hacerlo. No se trata de organizar eventos, señor ministro. Solo hay que seguir la actualidad para saber que, con ustedes, no cuentan. Y solo hay que escucharle en comparecencias, como las que ha protagonizado esta mañana, para saber que detrás del «yo», «conmigo», «para mí», «yo estuve» y «yo hablé», no hay nada más. (Aplausos). Después del numerito de La Haya, nadie le toma en serio. Nadie nos toma en serio.

En estos momentos, no se trata de hacer discursos en esta tribuna. Deberíamos estar liderando la posición de quienes defienden que los europeos tienen que asumir el papel político, económico, tecnológico y militar necesario para ser, cuanto antes, un actor internacional que no esté subordinado a las grandes potencias. Pero es obvio que no podemos liderar nada, ni dentro del país ni tampoco fuera, porque sus preocupaciones se centran en tapar su corrupción y sus escándalos, y no tienen convicciones ni mayoría parlamentaria para poder liderar absolutamente nada.

Debemos defender en Oriente Medio el plan de paz y no comparar a Rusia con Israel, señor ministro. Se le calentó la boca. Hay que garantizar la seguridad de Israel y un Estado palestino viable, en el que Hamás no juegue ningún papel en línea con lo sostenido por la Autoridad Nacional Palestina. Hay que apostar por las instituciones, no por las manifestaciones ni por las pancartas ni por las declaraciones sin sentido y sin contenido.

Señor ministro, su intervención confirma la distancia entre su relato y la realidad que vive España. Una política exterior que debería basarse en la transparencia, en la defensa de la democracia, en la coherencia internacional y en la protección de nuestros intereses nacionales ha quedado reducida ante la improvisación, el sectarismo y los silencios clamorosos. España necesita un Gobierno que no tenga miedo a llamar dictadura a una dictadura, que no entregue posiciones históricas sin dar explicaciones y que sepa que la política exterior es una cuestión de Estado y no un instrumento para sostener un proyecto personal que ya está en decadencia.

Por eso es necesario que haya elecciones, señor ministro; elecciones para que, de la mano del presidente Feijóo, volvamos a recuperar el papel que, de manos del presidente Sánchez, España no debió perder.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos.―Varios señores diputados: ¡Bravo!).

Presidencia. Muchas gracias, señor Floriano. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Flores Juberías. (Aplausos).

Carlos Flores Juberías

VoxDiputado.Página 63

Señorías, señor ministro, volvemos a vernos las caras apenas un par de meses después de su última comparecencia. Yo, a la vista de su prisa por volver a este hemiciclo y de la inminencia de las fiestas navideñas, confiaba en que su presencia hoy aquí sería para traernos algún obsequio, algunos turrones, algunos polvorones, algún tratado. Pero no, usted ha vuelto a esta Cámara con las manos tan vacías como cuando la abandonó el pasado 8 de octubre. En aquel momento, nos prometió que el acuerdo político definitivo entre la Unión Europea, España y el Reino Unido sobre Gibraltar, pomposamente anunciado el 11 de junio, estaría concluido antes de finales de octubre. Y estamos a mediados de diciembre y el acuerdo ni está en esta Cámara ni se le espera en la de Estrasburgo, donde la agenda del último pleno del año ya ha sido cerrada sin que el asunto figure en la misma. Y el tiempo, señor ministro, se agota casi tan rápido como su credibilidad. (Aplausos). Y aunque esto no sea una novedad, ha vuelto usted a esta Cámara con los bolsillos más vacíos que cuando la abandonó el pasado 8 de octubre. Solo en estos dos últimos meses, AECID ha anunciado una contribución de 2 millones de euros a través del instrumento PEGASE Unión Europea, y el Consejo de Ministros ha acordado otra contribución de 46 millones de euros a través del Mecanismo Palestino-Europeo de Gestión de la Ayuda Socioeconómica para apoyar a la autoridad palestina y asegurar su estabilidad y su futuro.

Por mi parte, solo espero, señor ministro, que sus manos estén tan vacías como los bolsillos de los españoles, pero que no estén manchadas de sangre. Porque hay informaciones que apuntan a que buena parte de esas ayudas están sirviendo de sustituto al antiguo Fondo para los Mártires, por el que se concedían compensaciones económicas a las familias de los terroristas abatidos o encarcelados por Israel. Pay for slay, cobra después de masacrar, se llama el mecanismo. Espero que las informaciones sean exageradas y sin fundamento y que usted me lo confirme. (El señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Albares Bueno, hace gestos afirmativos). Pero cuando menos dirán los suyos ―los pocos de los suyos que están aquí― que usted ha acudido aquí presto a informar al Congreso de un asunto de tanta relevancia como la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre el Sahara Occidental y sus implicaciones para España.

Cualquiera se quitaría el sombrero ante tantísima diligencia. Cualquiera que no sepa por qué es usted ministro de Asuntos Exteriores. Me permitirá que refresque la memoria de esta Cámara y que, de paso, ponga a sus señorías en antecedentes, en contexto del asunto que nos ocupa. El 21 de abril de 2021 el líder del Frente Polisario, Brahim Gali, solicita ser tratado de una dolencia grave en un hospital de La Rioja. La ministra española de Asuntos Exteriores, Arantxa González Laya, asume la responsabilidad de atenderle por razones humanitarias y declina informar a Rabat. El 1 de mayo los servicios secretos marroquíes saben la noticia y la filtran a la prensa. El 28 de mayo la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, acusa a González Laya de plegarse a las veleidades de algunos círculos españoles contra la integridad territorial del reino. El 2 de julio Benyaich pide en Rabat el cese de González Laya. Ocho días después, el 10 de julio, Pedro Sánchez remodela su Gobierno y ―¡sorpresa, sorpresa!― González Laya es relevada y usted es nombrado ministro de Asuntos Exteriores. Ese mismo día, Maroc Diplomatique señala que la exministra fue cesada porque no midió bien las consecuencias de su acto hostil ante Marruecos. El 20 de agosto el monarca alauí pronuncia una alocución anunciando la inauguración de una nueva etapa inédita en las relaciones entre Marruecos y España sobre la base de la confianza, la transparencia, el respeto mutuo y la honra de los compromisos. Blanco y en botella. Pero si prefiere que se lo diga claro como el agua, también se lo diré claro como el agua: usted es el ministro de la sumisión a Marruecos, de la pleitesía ante el trono y del sometimiento al Majzén. (Aplausos).

Nos ha descrito usted las relaciones con este país. Se las describiré yo también. Exportación. Usted es el ministro que en abril de 2022 acordó con Rabat la reapertura de la aduana con Melilla, aunque le tomó tres años la posibilidad de hacerla efectiva. Esa aduana por la que Marruecos impide sistemáticamente el paso de cualquier producto que provenga de Melilla, mientras en sentido contrario sí circulan aquellas mercancías que convienen a Marruecos, pero no aquellas otras ―lácteos, carne, pescado― que necesitan los melillenses, y cuya operatividad ha sido calificada por el presidente de la ciudad autónoma como una tomadura de pelo.

Inversión. Usted es el ministro del Gobierno que desde su llegada al poder en 2018 ha superado la apabullante cifra de 1000 millones de euros en ayudas y préstamos a Marruecos, cifra que, por lo alto, incluye 754 millones en préstamos para adquisición de material ferroviario, 200 en ayuda al desarrollo, 157 para el control de las fronteras, 35 para equipos y materiales policiales. Y, por lo bajo, comprende más de 1 millón de euros para el fomento del turismo, para el fomento del turismo en un país que es competidor de nuestra principal industria: el turismo. (Aplausos).

¿Seguridad? Es usted el ministro del Gobierno bajo cuya autoridad los marroquíes se han convertido en la segunda nacionalidad más detenida en España (rumores), solo por detrás de los rumanos, con un 23 % de los arrestos por robo, un 18 % por tráfico de drogas (varios señores diputados chistan pidiendo silencio), además de constituir el 9 % de los implicados en violaciones grupales cuando solamente representan el 2 % de la población. Con usted, los marroquíes han llegado a sumar el 18 % de las entradas ilegales en nuestro país.

¿Movilidad? Usted es el ministro del Gobierno que va a inundar a nuestro país de camioneros marroquíes al haber puesto en marcha el mecanismo privilegiado que permite a los nacionales de este país canjear sus permisos de conducir por los nuestros de forma telemática y sin necesidad no ya de examinarse, sino ni siquiera de acudir a la oficina de la DGT, y al haber aprobado ayudas de hasta 3000 euros de las que los principales beneficiados serán los propios marroquíes.

Y cooperación. Es usted el ministro bajo cuyo amparo Marruecos ha logrado sumarse a lo que en un principio era una iniciativa exclusivamente hispano-lusa, ibérica, europea. Me refiero al Mundial de Fútbol 2030 en el que Marruecos se ha colado como coorganizador después de cinco intentos infructuosos. Curiosa decisión por parte de quienes acaban de retirarse de otra competición ―en esta ocasión no deportiva, sino musical― en solidaridad con un pueblo oprimido. Al parecer el pueblo palestino, que acaba de firmar un acuerdo de paz con Israel, merece un trato distinto del pueblo saharaui al que Marruecos niega algo parecido. (Aplausos). Diríase, señor Albares, que desde que usted está en el Gobierno no hay partido entre España y Marruecos que no acabemos perdiendo por goleada, y no hay roce entre España y Marruecos que no acabe con un descosido por nuestro lado y un traje nuevo por parte de Marruecos. Cualquiera más susceptible que yo pensaría que aquí hay ministro encerrado.

Llegamos al tema que nos ocupa que es, efectivamente, la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre el Sáhara Occidental, sobre la cual España ya se ha manifestado a través de la declaración conjunta salida de la XIII Reunión de Alto Nivel ―bueno, de mediano nivel porque no fue ningún ministro de SUMAR― y, viendo cómo están sus bancadas, tampoco parece que estén muy interesados en conocer su opinión. La declaración conjunta entre España y Marruecos salida de esa declaración de alto nivel ―que ya ha sido mencionada por mi compañero, el señor Floriano, y que en alguna medida también ha mencionado usted― resulta triplemente grave. En primer lugar, porque selecciona tendenciosamente las frases que cita y las frases que omite de la resolución de Naciones Unidas. En segundo lugar, porque reproduce por primera vez en un documento oficial español el lenguaje político de Marruecos, haciendo nuestras sus exigencias. Y, en tercer lugar, porque ignora nuestras obligaciones y daña nuestros intereses en la región.

En cuanto a lo primero, es cierto que la ONU afirma que las negociaciones deberían emprenderse tomando como base la propuesta de autonomía de Marruecos, pero también lo es que la propuesta afirma que toda resolución al conflicto debería contemplar la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental y ser aceptable para todas las partes, siendo en cambio falso que afirme que una verdadera autonomía bajo soberanía marroquí podría ser la solución más factible. Esa es una valoración política de Marruecos asumida y entrecomillada por España, como si fuese una imposición de Naciones Unidas.

En cuanto a lo segundo, Madrid asume un vocabulario que no es neutro, sino que reproduce los marcos conceptuales de Rabat. Referirse al conflicto del Sáhara Occidental como una controversia, equivale a ignorar que estamos ante un conflicto colonial pendiente de resolución, ante un territorio ocupado, ante un pueblo oprimido. Omitir toda referencia al carácter poscolonial e internacional del conflicto equivale a desplazarlo al terreno de la política doméstica marroquí, sobre el cual no tendríamos nada que decir. Aunque si usted tiene algo que decir, se lo agradecería. Explíqueme ese sistema de autonomía que Marruecos prevé para el Sáhara, porque yo, que soy catedrático de Derecho Constitucional, no conozco ni un solo ejemplo en todo el mundo en el que la autonomía territorial funcione en un contexto de autocracia. Y, si no, pregunte usted en Hong Kong a ver cómo les ha ido en la autonomía. (Aplausos).

En cuanto a lo tercero, el compromiso adquirido en el párrafo quince por España y Marruecos en el sentido de coordinarse dentro de las organizaciones internacionales, también dentro del Consejo de Seguridad, consultándose regularmente para garantizar la convergencia de sus posiciones y promover conjuntamente los principios y prioridades que guían su acción, supone, amén de una inaceptable merma en nuestra soberanía y capacidad decisoria, una clara renuncia a nuestro tradicional papel mediador en tanto que antigua potencia administradora en el conflicto del Sáhara Occidental. En otras palabras, pasar de garantes de los derechos del pueblo saharaui a cómplices de sus invasores.

En suma, la posición de su Gobierno, señor ministro, implica un paso más en el servil alineamiento de España con los intereses marroquíes respecto del Sáhara Occidental, una subordinación cuya verdadera víctima será el paciente, el sufrido y el valiente pueblo saharaui, pero que también va a dejar otras víctimas. Las conoce porque las menciona usted en cada uno de sus discursos. Me refiero a la paz, al derecho internacional y al multilateralismo. La paz va a ser una víctima porque sabido es que esta no equivale sin más a la ausencia de guerra, sino que precisa de una justicia que, en este momento, está ausente. Al derecho internacional, porque sabido es que este asiste a pueblos como el saharaui, dotados de capacidad para definir su propio futuro sin injerencias externas. Y al multilateralismo, porque sabe bien el señor ministro que, desde el infame giro de la política exterior de España en el año 2022, su Gobierno se ha alineado con los intereses de solo una de las partes en conflicto, descuidando el papel estabilizador y mediador que España ―por razones históricas y geográficas― debería jugar en el norte de África. ¿Qué le voy a contar yo, señor ministro, acerca de la importancia del multilateralismo en las relaciones internacionales a un ministro que ni siquiera cultiva el multilateralismo en las relaciones parlamentarias? Ni una sola de sus decisiones en política exterior ha estado consensuada con los partidos de la oposición.

Presidencia. Señor Flores, tiene que ir terminando.

Carlos Flores Juberías

VoxDiputado.Página 66Vídeo

Esta, en concreto, ni siquiera está consensuada con los propios partidos de la coalición gubernamental. Mire usted a su alrededor, señor ministro, está usted solo. O, lo que es peor, está usted solo en la deshonrosa compañía del partido de Koldo, de Ábalos, de Cerdán y de Salazar.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Flores. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, que en este turno acumulará el tiempo de la réplica, en primer lugar, tiene la palabra el señor Santos Maraver.

Agustín Santos Maraver

Grupo SumarDiputado.Página 66Vídeo

Muchísimas gracias, señor ministro, por venir una vez más a explicar la política exterior.

Con el clima que llevamos desde esta mañana con las preguntas, es evidente que el único interés es ver cómo se erosiona al Gobierno y cómo se debilita su posición internacional y nacional con esta cuestión. En cualquier caso, permítame comenzar como usted, con el 77.º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, se le ha olvidado un pequeño detalle, y perdóneme que lo apunte: España no aprobó, no votó la Declaración Universal de los Derechos Humanos porque España no era miembro de Naciones Unidas, puesto que era un Estado fascista. (Aplausos). En el mismo momento que nosotros celebramos hoy el 77.º aniversario, también recordamos a las víctimas que durante aquellos años negros fueron represaliadas, fusiladas y enterradas en las cunetas. Esta es la celebración de los derechos humanos que pertenece a los demócratas y que no compartimos, evidentemente, con quienes se reclaman del fascismo de aquella época. (Aplausos).

Conviene empezar recordando cuál es el problema actual, que la crisis del multilateralismo y del sistema internacional tiene unos mecanismos y unos orígenes claros. La segunda Administración Trump, y esto no ha estado presente en su intervención. Es como si en el debate de la Sociedad de las Naciones de los años treinta no se hubiera citado que Italia fue el agresor de Etiopía y que Japón fue el agresor y el invasor de Manchuria. Todos los conflictos que usted ha mencionado ―el de Ucrania, el de Gaza, el de Darfur, que usted ha olvidado, e incluso el del Sáhara Occidental― tienen un comienzo con la llegada de la segunda Administración Trump y el cuestionamiento del sistema internacional de Naciones Unidas, el cuestionamiento del sistema de derechos humanos, del derecho humanitario y el del derecho internacional en su conjunto. Porque lo que se quiere imponer es un cambio de régimen en el que, al final, reine la ley del más fuerte, es decir, que se impongan los intereses de Estados Unidos de una forma jerárquica.

La pregunta fundamental es ¿qué peso puede tener España si el de la Unión Europea disminuye en esta situación? Porque el hecho real es que tenemos una mayoría conservadora en la Unión Europea que hace que, en vez de denunciar, en vez de avanzar en un sistema internacional basado en el multilateralismo, llevemos meses viendo cómo retrocede y cómo planea ir a Washington para ver cómo manejar al señor Trump. El señor Rutte es el caso más despreciable de este escenario; el secretario general de la OTAN, que es capaz de sentarse al lado, escuchar cómo se va a comprar Groenlandia a Dinamarca ―cómo se va a imponer una compra de Groenlandia a Dinamarca―, cómo se va a anexionar Canadá y cómo va a tener un conflicto fronterizo con México, y sonreír, volver a casa y decir que hay que gastar el 5 % del PIB en armamento, del cual, actualmente, el 69 % se compra a Estados Unidos. Este no es el sistema internacional que nosotros queremos; es el sistema que tenemos que cuestionar dentro de la Unión Europea y es el sistema que, cuando hablamos aquí, necesitamos poner sobre la mesa. Porque, si no abordamos quiénes son los causantes y los responsables, acabaremos confundiendo la realidad con una situación virtual. Y lo más peligroso que nos puede ocurrir es ignorar lo que sucede delante de nuestros ojos.

Este es el tema central, cuál va a ser nuestra relación con la Administración Trump. De cómo definamos esa relación con la Administración Trump, de cómo hacemos compatibles los intereses y la defensa de la paz y del multilateralismo con lo opuesto que defiende la Administración Trump ―y hoy el presidente Sánchez ha puesto el dedo en la herida al señalar el instrumento nacional de seguridad, que simplemente es un desprecio y un descuartizamiento de la Unión Europea en fases―, como decía, de cómo definamos estos aspectos dependerá qué política exterior vamos a tener, por mucho que nos escuchen en un sitio o en otro. Este es el quid de la cuestión.

Me gustaría, en una próxima discusión, hablar claramente de cuáles son nuestras relaciones con los Estados Unidos, con ese proyecto de destrucción del multilateralismo, con ese cambio de régimen que Trump anuncia. Y, a partir de ahí, debemos hablar de cómo tenemos que prepararnos en la Unión Europea, defendiendo nuestras posiciones, reforzando nuestras alianzas y construyendo un sistema de Unión Europea que no sustituya la situación actual de dependencia con Estados Unidos por una Europa potencia de guerra. (Aplausos). Porque, si la sustitución del proyecto norteamericano es la economía de guerra en Europa, en vez de un proyecto de paz europea global; si en vez de volver a la declaración de Astana, de 2010, volvemos a una situación de guerra fría anterior, ya me contará usted de qué va a servirnos esa autonomía estratégica sin un apoyo nuclear directo. Puestos a hablar de realpolitik, hablemos de ella, no hay autonomía estratégica europea sin armamento nuclear sobre el asunto. Estamos en contra de ese armamento nuclear porque esa es la vía más rápida hacia la destrucción de nuestro continente, a que se disparen sobre el suelo europeo misiles de alcance medio, y ese es el camino hacia el desastre.

Por lo tanto, mi pregunta cuando hablamos de reforzar Europa es ¿estamos hablando de reforzar la economía de guerra?, ¿estamos hablando de reforzar a través del 2 % o del 5 % una estrategia de militarización del continente, en vez de buscar un proceso de reintegración que hasta 2010 parecía obvio que lo habíamos firmado todos? Porque, si no seguimos el camino del multilateralismo, la lucha contra el cambio climático, la Agenda 2030, la lucha contra la pobreza y la defensa del derecho internacional serán palabras huecas. El problema del discurso que ha hecho hoy ―perdóneme que se lo diga con toda sinceridad― es que, en vez de abordar los problemas políticos concretos, hacemos un discurso moral pensando que puede sustituir a la correlación de fuerza real y colocarnos en una posición que nos permita escapar ―gracias a nuestra posición moral― de una situación de aplicación de la fuerza y de los intereses de los más poderosos.

Me quedan tres minutos. Permítame preguntarle si se acuerda de la frase aquella de que lo de Ucrania se acaba el día que Rusia se retire. Me temo que no es así. Me temo que la situación de Ucrania depende ahora de un reparto de las riquezas de Ucrania entre Estados Unidos y Rusia, después de que se ha sangrado, literalmente, al pueblo ucraniano en una guerra que no tenía salida. El frente de Zaporiyia se está derrumbando, no hay más que leer la prensa hoy. Y frente a esa alternativa, ¿cómo vamos a construir una situación que permita un cese inmediato sobre la línea actual de fuego, no sobre los intercambios de territorios? Porque la posición europea depende, en definitiva, de construir un dique de contención. ¿Qué estamos haciendo desde un punto de vista diplomático, más allá de mantener una posición moral mientras la situación empieza a derrumbarse?

Sobre el tema de Gaza, ¿para qué vamos a hablar? La contradicción inherente a la situación de un Consejo de Seguridad y una Asamblea General de Naciones Unidas cada vez más multipolar nos ha llevado al absurdo de Gaza. ¿Se van a construir de verdad los resorts ―que no aparecen en la resolución, pero que son la implicación directa de los veinte puntos aprobados en el plan Trump― cuando no somos capaces de discutir la segunda fase del cese del fuego, cuando no hay elementos de discusión porque el Gobierno de extrema derecha de Netanyahu bloquea cualquier cosa que no sea el camino de la segunda Nakba? En fin.

Permítame aprovechar el minuto y medio que me queda para hablar de la Resolución 2797 sobre el Sáhara y de las relaciones con Marruecos.

Detrás de este debate hay una larga narrativa colonial española sobre Marruecos: es la negativa de que ha habido tres guerras con Marruecos coloniales, ignominiosas y vergonzosas. En una de ellas fue una de las primeras veces que utilizó gas mostaza. A la guerra de Sidi Ifni nosotros la llamamos así, y ellos la llaman de Sidi y Sáhara, porque la mayoría de los combates se desarrollaron en territorio saharaui. Y la cuestión colonial del Sáhara sigue abierta, entre otras cosas, porque nosotros hemos intentado ― con nosotros quiero decir el Reino de España, no quiero decir nosotros― mantener una situación que nos dividiera permanentemente con Marruecos.

La cuestión del Sáhara tiene ahora una posible solución, una negociación, pero que tiene que incluir un punto esencial: la libre determinación del pueblo saharaui. (Aplausos). Si no hay libre determinación del pueblo saharaui, tanto del que vive actualmente bajo gestión marroquí, como del que está en los campamentos de Tinduf ―es decir, esas 120 000 personas de Tinduf más el resto de la población saharaui, sin contar los colonos en el territorio del antiguo Sáhara Occidental español―, si no se llega a esa situación de posible arreglo, habrá una inestabilidad permanente en la zona que irá en contra de los intereses de todos, de los de Marruecos, de los de Argelia, de los de España y de los del pueblo saharaui.

Así que creo que hay que poner manos a la obra en esta situación, ayudar a que se produzca el proceso de negociación, ayudar a las partes a que encuentren ese punto de acuerdo que sea asumible por ellas. Hay un precedente en esta cuestión que es el Plan Baker. Es posible hacerlo si nosotros apoyamos de una forma decidida.

Me gustaría tener tiempo para hablar de más cosas, entre ellas de la financiación de Naciones Unidas, que es un problema gravísimo. La retirada del 22 % de los fondos por parte de Estados Unidos es un intento de desplomar a la organización desde dentro, y necesitamos hacer un esfuerzo importante para que esto no ocurra.

Señalo un último punto. Si Estados Unidos ataca e invade Venezuela y con ello crea una desestabilización de toda América Latina, teniendo en cuenta que el 35 % de los beneficios del IBEX 35 proviene de América Latina, ¿a nosotros nos va a afectar o no? ¿Necesitamos parar o no esa invasión? Necesitamos crear una situación de estabilidad en América Latina que impida una nueva doctrina Monroe. La diplomacia española ha estado siempre abiertamente en contra de que Estados Unidos imponga sus intereses en el hemisferio occidental.

O sea, que tenemos mucha tarea por hacer. Muchas gracias. Continuaremos la discusión. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Santos. Tiene ahora la palabra la señora Andala Ubbi.

Teslem Andala Ubbi

Grupo SumarDiputada.Página 68Vídeo

Buenas tardes, señorías. Buenas tardes, ministro. La memoria tiene cosas preciosas como la que está pasando hoy, y es que una saharaui te interpele directamente después del giro de Pedro Sánchez en el año 2022. (Aplausos). La memoria tiene estas cosas porque la memoria y el tiempo nos recuerdan la importancia de la justicia. Ministro, no sé si los diplomáticos cuando van a clases de Derecho Internacional obvian el conflicto del Sáhara Occidental, pero te puedo asegurar que en todas las universidades españolas este conflicto es el mejor ejemplo para hablar de colonización, para hablar de derechos humanos y para hablar del derecho del que tanto tú has hablado, y, sobre todo, para hablar de coherencia. Ministro, te voy a leer unas palabras y espero que estés de acuerdo conmigo: Promoveremos la solución del conflicto del Sáhara Occidental a través del cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas que garantizan el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui y, para ello, trabajaremos en alcanzar una solución del conflicto que sea justa, que sea definitiva, que sea mutuamente aceptable ―y resalto esto― y respetuosa con el principio de autodeterminación del pueblo saharaui. Trabajaremos en fomentar la supervisión de los derechos humanos en la región ―resalto derechos humanos―, favoreciendo el diálogo entre Marruecos y el Frente Polisario, con la participación de Mauritania y de Argelia, socios clave de España, que el enviado de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental está propiciando. No sé si le suenan estas palabras. ¿Le suenan, ministro? Estas palabras son de un texto extraído exactamente del programa electoral del Partido Socialista en 2019. Ministro, ¿qué cambió desde 2019 hasta 2022? Esta pregunta se la hacen sus camaradas de ahí detrás, me la hacen hasta a mí; esta pregunta se la hacen en cada municipio socialista; esta pregunta se la hacen los miles de familias de acogida de niños saharauis. ¿Le parece a usted coherente hablar durante más de hora y media sobre Ucrania o sobre Palestina y hacer escasa mención al Sáhara Occidental? Te puedo asegurar que un español medio conoce antes a un saharaui que a un ucraniano o a un palestino. Pero los saharauis no competimos con los pueblos oprimidos, no competimos, queremos lo mismo para ellos que para nosotras.

Nosotras no hablamos de derecho internacional selectivo; tampoco hablamos de intereses económicos que van en detrimento del derecho internacional.

Hablaba usted de coherencia. ¿Dónde está la coherencia aquí? Ministro, efectivamente, poco después de 2022, este Gobierno cesó a una ministra por petición de Rabat. Fue una injerencia extranjera sin precedentes en un Gobierno soberano. ¿Podría usted también explicarnos eso? Ministro, ha hablado del respeto al derecho internacional y a los tribunales, pero veo que no respeta la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en materia de recursos naturales del Sáhara Occidental. ¿Los intereses económicos fulminan el derecho internacional, fulminan la diplomacia y justifican las ocupaciones? Ha hablado también de 22 000 millones de inversión económica con Rabat, con Marruecos. ¿No cree usted que, de todo ese dinero, que mucho es dinero robado a los saharauis, se podría invertir un poquito, un poquito, en los campos de refugiados saharauis? Porque la estrategia de la AECID, que hemos podido conocer, no hace ni una mención a la población refugiada saharaui, mientras usted aquí se ha llenado la boca hablando de la UNRWA y hablando de Palestina. Nos alegramos de esas posiciones con Ucrania y con Palestina, pero ¿qué pasa con los refugiados saharauis? ¿Qué pasa con las familias de acogida de niños saharauis aquí? No es por mendigar, ministro, se lo estamos robando, son sus recursos naturales. Ministro, sé que usted conoce muy bien la política exterior de Rabat. Yo no tengo ningún problema. Ni yo ni los saharauis ni los españoles vamos a comprar las tesis racistas hacia el pueblo marroquí. Queremos para el pueblo marroquí los mismos derechos humanos que para el pueblo saharaui. Si usted cree que Marruecos es una democracia, ¿por qué no permite el derecho a la libertad de prensa? ¿Por qué no hay una supervisión de los derechos humanos que ustedes mismos recogían en su programa electoral? Si ustedes defienden una democracia, ¿por qué no defienden al pueblo marroquí? Mira, en Marruecos hay una cosa, en su política de Estado, y es bien conocida, que es patria, Dios y rey. Y patria, señor ministro, no es solo el Sáhara Occidental; son las aguas de Canarias, son Ceuta y Melilla y, sobre todo, la instrumentalización, incluso de menores, como hemos podido ver en 2022, para su política migratoria. Ministro, te lo reitero otra vez: espero que respondas a estas preguntas. Pero no a los saharauis; un saharaui espera de España lo mismo que un casero espera de un fondo buitre. De un estado colonial que no reconoce su memoria, sabemos cuál es la respuesta. Sabemos que hay que ir a los tribunales internacionales. Sabemos que hay que ir con el internacionalismo solidario, sobre todo de sus bases. Sabemos que los militantes socialistas no están con usted ni con Pedro Sánchez en esto. Te lo digo como española: No hipoteques la política exterior de España solo a un país del Magreb. Porque en su programa electoral del 2019 hablaba de Argelia, de Mauritania. En Mauritania pondremos cárcel. Con Argelia ya te digo yo que no tenemos buenas relaciones. Y con el Frente Polisario, mira, está ahí su representante; no sé si usted ha hablado con él ni en la pasada ni en esta legislatura. Gracias, presidenta.

Buenas tardes. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Andala. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Álvaro Vidal.

Francesc-Marc Álvaro Vidal

ERCDiputado.Página 69Vídeo

Bona tarda presidenta, senyories. Senyor ministre, permeti’m una prèvia per adreçar-me al senyor Floriano. Inevitablement em sembla que ha abandonat l’hemicicle... Ah, no! Senyor Floriano, què tal?

Buenas tardes, presidenta, señorías. Señor ministro, permítame una previa para responder al señor Floriano.

Le debo felicitar, señor Floriano ―sabe que le respeto mucho como parlamentario―, porque usted ha conseguido en su discurso algo inaudito, es decir, unir, hablando de Europa, a Koldo, ETA, Zapatero y Maduro. (Risas). ¡Es sensacional! (Aplausos). Como profesor de periodismo y de cosas de letras, en fin, voy a quedarme con este día para las clases, de verdad.

Solo que aquí hay un problema de enfoque. Me temo que ustedes solo saben bailar chachachá, y no salen de ahí. El problema, señor Floriano ―permítame, y se lo digo con cariño, ya lo sabe―, es que van a tener que bailar el country tóxico de los socios de sus socios, ese que figura en la Estrategia de Seguridad

Nacional, sobre la que usted no ha dicho nada respecto de Estados Unidos, que es el tema, el gran elefante hoy en esta sesión. Tampoco es que el ministro se haya referido a ello precisamente ―ya lo ha dicho el señor Santos―, pero, de verdad, respecto a cuando usted habla de no liderar nada: con los socios de sus socios, nada de liderar, sino de ponerse bajo la bota, que conste.

En fi, senyor ministre, nosaltres som un dels grups que vam demanar aquesta compareixença juntament amb el grup Mixt i Bildu, però no sabíem, quan la vam demanar, justament, que tindríem aquestes notícies tan curioses que ens venen des de Washington. Aquest document d’estratègia de seguretat nacional que, estarà d’acord amb mi que, com a mínim, és una cosa que, als que passem dels 50 anys, ens deixa atònits. Vostè sap perfectament que ara estem en una divisió de dos eixos que trenca una lògica que vostè i jo havíem conegut quan érem joves. I ara la lògica és la d’autoritarisme expressat des de Washington per al senyor Trump i amb tots els altres autoritaris que ja hi eren Rússia, Xina, els països del Golf, etcètera. I el camp democràtic, on, en teoria, hi som nosaltres i la Unió Europea. Aleshores, aquesta dicotomia, senyor ministre, jo crec que ens obliga a parlar de les coses d’una manera diferent a com n’hem parlat. I he de dir que ens sap greu que vostè no hagi abordat, diguem, el toro per les banyes. Sabem que la Unió Europea és un projecte que treballa per la dignitat humana, però és un projecte que s’està desfigurant.

En fi, senyor ministre, nosaltres som un dels grups que vam demanar aquesta compareixença juntament amb el grup Mixt i Bildu, però no sabíem, quan la vam demanar, justament, que tindríem aquestes notícies tan curioses que ens venen des de Washington. Aquest document d’estratègia de seguretat nacional que, estarà d’acord amb mi que, com a mínim, és una cosa que, als que passem dels 50 anys, ens deixa atònits. Vostè sap perfectament que ara estem en una divisió de dos eixos que trenca una lògica que vostè i jo havíem conegut quan érem joves. I ara la lògica és la d’autoritarisme expressat des de Washington per al senyor Trump i amb tots els altres autoritaris que ja hi eren Rússia, Xina, els països del Golf, etcètera. I el camp democràtic, on, en teoria, hi som nosaltres i la Unió Europea. Aleshores, aquesta dicotomia, senyor ministre, jo crec que ens obliga a parlar de les coses d’una manera diferent a com n’hem parlat. I he de dir que ens sap greu que vostè no hagi abordat, diguem, el toro per les banyes. Sabem que la Unió Europea és un projecte que treballa per la dignitat humana, però és un projecte que s’està desfigurant.

I ara diré una cosa a favor del seu govern. Recentment, els membres de la Unió Europea han votat la ignomínia de la creació de centres de deportació. I és veritat que el seu govern ha estat l’únic que no ho ha fet. El ministre d’Interior ho celebrem, però no podem fer veure que això no està passant. I hem de dir clarament que els Estats Units han deixat de ser un aliat fiable. I això ens porta a un dels temes d’avui que esperem a construir una Unió de Seguretat europea, en comptes de continuar pagant una aliança atlàntica que no només és lesiva, sinó que, com s’ha dit aquí, té en aquest moment unes autoritats, és a dir, el senyor Rutte, que més aviat fa un paperot d’estrassa en la història. D’altra banda, hi ha qüestions importants com l’emergència climàtica, que no espera, i la Unió Europea té el repte també de prendre aquí la iniciativa. Però cal ser ambiciosos internament i externament, finançant el desenvolupament sostenible per assolir els Acords de París, que també són un element que ens compromet.

La gran pregunta, i aquí apel·lo no només al senyor Ministre, sinó a les senyories del PP, què farà el centredreta europeu davant això? No ho sabem. Des d’Esquerra, sí que sabem, des d’Esquerra Republicana seguirem defensant els principis del camp democràtic, també en aquest moment difícil per arrossegar la Unió Europea cap a un projecte progressista i popular. Drets humans, transició ecològica, reindustrialització i oposició a tota mena d’autoritarisme, vingui d’on vingui.

I si em permet recordar una cosa que no és exactament del seu ministeri, però que ens preocupa, i que l’altre dia el president d’Esquerra Republicana va recordar al senyor Junqueras en una entrevista a La Vanguardia. Espanya ha compromès 60 000 milions d’euros en armament i 11 400 milions de cara a l’exercici que ve sense passar per aquesta cambra. Això és inacceptable. És inacceptable aquesta demostració, com diu el senyor Junqueras, de manca de qualitat democràtica. Li diem nosaltres. Però jo crec que la resta de grups li dirà. No es poden prendre decisions d’aquest calat d’aquesta manera. Ja li diré això també a la ministra de Defensa, quan la vegi.

Parlem de seguretat també. I una mica més del paper que estem tenint en aquest moment dins l’OTAN. Li pregunto, senyor ministre, quin sentit té l’OTAN en el món d’avui? Faci una reflexió seriosa sobre això i on ens du aquest augment de despesa exigit per l’Aliança Atlàntica? Seguir beneficiant una indústria armamentística en mans de Donald Trump, que és un senyor que alhora vol destrossar el projecte europeu. És a dir, estem finançant l’autoritari que ens vol destruir i que vol entregar la sort d’Europa als senyors socis i homòlegs de VOX. Estem aquí, per tant, si us plau, claredat.

En els minuts que em queden, vull parlar de les dues qüestions que havien generat la nostra petició de compareixença. La qüestió del Sàhara Occidental. El 3 d’octubre, com vostès saben, la Unió Europea i Marroc van actualitzar l’acord d’associació per mantenir les preferències aranzelàries a productes procedents del Sàhara ocupat. En essència, l’acord permet que les exportacions agrícoles i pesqueres del Sàhara es tractin com a marroquines afectes a la Unió Europea. Això és absolutament inacceptable. Aquest moviment cristal·litza la posició espanyola d’ignorar el dret d’autodeterminació del Sàhara i crec que aquí tenim una mica més d’autoritat que els senyors i senyories del PP i de Vox per parlar del dret d’autodeterminació. Un cop més, i aquest moviment incorpora tres elements que ens preocupen, senyor ministre, sobre el Sàhara Occidental. L’acord ignora les repetides sentències del Tribunal de Justícia de la Unió Europea, sí l’ignora, contra els acords comercials entre la Unió Europea i Marroc, l’última de l’any 2024. A més a més, l’acord es va fer amb una total manca de transparència, amb una total manca de transparència per part de la Comissió Europea, sense avisar el Parlament abans d’aplicar-lo, encara que fos de manera provisional. Aquesta falta de transparència la veiem sovint massa. Pensin en el cas del Mercosur, on, casualment, o no tant el PSOE, senyories socialistes, també ocupa una posició absolutament contrària del que hauria de defensar com a partit progressista. És a dir, vostès els dilluns, els dimecres i els divendres són progressistes, però els dimarts, els dijous i els dissabtes no ho són tant. S’han d’aclarir una mica. S’han d’aclarir.

I en tercer lloc, el PSOE es va quedar sol dins la família socialista europea defensant l’acord al Parlament Europeu fa un parell de setmanes. Recordem que a més del doble d’eurodiputats, van votar en contra que a favor. Per tant, el PSOE va formar part de la minoria i els únics de la família socialista que hi van donar suport. Reflexionin també perquè, de la mateixa manera que li he dit que quan vostès són una excepció positiva, cas dels centres de detenció, en aquest cas són una excepció negativa.

Tornem a recordar el que és obvi. El Sàhara és un territori pendent de descolonització segons les Nacions Unides i per tant, Espanya, que va ser la potència administradora com a potència colonial, hi té una gran responsabilitat. I novament, novament, senyor ministre, tornarem a dir des d’aquí que no entenem el gir que el seu gabinet a fet sobre aquesta qüestió. No l’entenem. He escoltat el seu elogi hiperbòlic de les relacions amb el Marroc, jo crec que un pèl exagerades. No caldria aquest entusiasme amb les relacions amb un règim que vostè sap que no és democràtic. Per tant, quan vostè a fet un cant a la defensa dels drets humans, que és veritat en el cas de Palestina i altres, en el cas de la població sahrauí, es produeix un parèntesi i sembla que, pel govern espanyol, els drets humans en el Sàhara occidental són una qüestió opinable. Doncs no. No podem acceptar aquesta moral de geometria variable i, menys, quan vostès representen un Estat que va ser potencia colonial. Des de Catalunya i, especialment, des d’Esquerra Republicana, seguirem reivindicant els drets del poble sahrauí, mantenint les nostres intenses relacions de cooperació, agermanament i recolzament polític. En front d’una actitud incomprensible del seu gabinet i del seu partit.

Parlaré en els minuts que em queden de l’altra qüestió per la qual vam demanar la compareixença. Moltes gràcies.

Señor ministro, nosotros somos uno de los grupos que hemos pedido esta comparecencia, junto con los grupos Mixto y Bildu, pero, cuando la pedimos, no sabíamos justamente que tendríamos estas noticias tan curiosas que nos llegan desde Washington, ese documento de Estrategia de Seguridad Nacional, que estará de acuerdo conmigo en que, como mínimo, es una cosa que a los que pasamos de 50 años nos deja atónitos. Usted sabe perfectamente que ahora nos hallamos ante la división en dos ejes que rompe una lógica que usted y yo habíamos conocido cuando éramos jóvenes, y ahora la lógica es la del autoritarismo expresado desde Washington por el señor Trump, con todos los otros autoritarios que ya estaban ahí, como Rusia, China, los países del Golfo, etcétera, y, por otra parte, el campo democrático, donde, en teoría, estamos nosotros y la Unión Europea. Entonces, esta dicotomía, señor ministro, creo que nos obliga a hablar de las cosas de una forma diferente a como hemos hablado hasta ahora. Y debo decir que lamentamos que usted no haya cogido el toro por los cuernos, digámoslo así. Sabemos que la Unión Europea es un proyecto que trabaja por la dignidad humana, pero es un proyecto que se está desfigurando.

Y ahora voy a decir una cosa a favor de su Gobierno. Recientemente, los miembros de la Unión Europea han votado respecto de la ignominia de la creación de centros de deportación, y es cierto que su Gobierno ha sido el único que no lo ha hecho; el ministro de Interior, y lo celebramos. Pero no podemos hacer como si eso no estuviera pasando. Y tenemos que decir claramente que los Estados Unidos han dejado de ser un aliado fiable, lo cual nos lleva a uno de los temas de hoy. ¿A qué esperamos a construir una unión de seguridad europea, en lugar de pagar una Alianza Atlántica que no solo tiene en este momento unas autoridades como el señor Rutte, que más bien hace un papel de estraza en la historia, y cuando además tenemos cuestiones importantes como la emergencia climática, que no espera? Aquí la Unión Europea también tiene el reto de adoptar la iniciativa, pero hay que ser ambiciosos, interna y externamente, financiando el desarrollo sostenible para alcanzar los Acuerdos de París, que también son un elemento que nos compromete.

La gran pregunta, y aquí hago un llamamiento no solo al señor ministro, sino a las señorías del PP también, es qué hará el centro derecha europeo ante esto: no lo sabemos. Desde Esquerra Republicana sí lo sabemos, seguiremos defendiendo los principios del campo democrático, también en este momento difícil, para arrastrar a la Unión Europea hacia un proyecto progresista y popular: derechos humanos, transición ecológica, reindustrialización y oposición a cualquier tipo de autoritarismo, venga de donde venga.

Y, si me lo permite, quisiera recordarle una cosa que, aunque no es exactamente de su ministerio, nos preocupa, y el otro día el presidente de Esquerra Republicana, el señor Junqueras, recordó en una entrevista en La Vanguardia. España ha comprometido 60 000 millones de euros en armamento y 11 400 millones de cara al ejercicio que viene sin pasar por esta Cámara. Eso es inaceptable. Es inaceptable esta demostración, como dice el señor Junqueras, de falta de calidad democrática. Se lo decimos nosotros, pero creo que el resto de los grupos también lo dirán: No se pueden adoptar decisiones de este calado de esta manera. Y ya se lo diremos también a la ministra de Defensa cuando la veamos.

Hablamos de seguridad también y un poco más del papel que ahora estamos teniendo en la OTAN. Le pregunto, señor ministro, qué sentido tiene la OTAN en el mundo de hoy. Haga una reflexión seria sobre eso. Y ¿adónde nos lleva este aumento de gasto exigido por la Alianza Atlántica? A seguir beneficiando a una industria armamentística que está en manos de Donald Trump, que es un señor que, a la vez, quiere destrozar el proyecto europeo. Es decir, estamos financiando al autoritario que nos quiere destruir y que quiere entregar la suerte de Europa a los señores socios y homólogos de VOX. Estamos aquí, así que, por eso, por favor, claridad.

En los minutos que me quedan quiero hablar sobre las dos cuestiones que han generado nuestra petición de comparecencia. Y, en cuanto a la cuestión del Sáhara Occidental, el 3 de octubre, como saben ustedes, la Unión Europea y Marruecos autorizaron el acuerdo de asociación para mantener las preferencias arancelarias a productos procedentes del Sáhara ocupado. En esencia, el acuerdo permite que las exportaciones agrícolas y pesqueras del Sáhara sean tratadas como marroquís a efectos de la Unión Europea. Eso es absolutamente inaceptable. Este movimiento cristaliza la posición española de inmoral derecho de autodeterminación del Sáhara. Y creo que aquí tenemos un poco más de autoridad que las señorías del PP y VOX para hablar del derecho de autodeterminación una vez más. Y este movimiento incorpora tres elementos que nos preocupan, señor ministro, sobre el Sáhara Occidental. El acuerdo ignora las repetidas sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ―sí, las ignora―, los acuerdos comerciales entre la Unión Europea y Marruecos ―el último, del año 2024―, y, además, el acuerdo se hizo con una total falta de transparencia por parte de la Comisión Europea, sin avisar al Parlamento antes de aplicarlo, aunque fuera de forma provisional. Y esta falta de transparencia la vemos a menudo, demasiadas veces. Piensen en el caso de Mercosur, donde casualmente, o no tanto, el PSOE, señorías socialistas, también ocupa una posición absolutamente contraria a lo que debería defender como partido progresista. Es decir, ustedes los lunes, los miércoles y los viernes son progresistas, pero los martes, los jueves y los sábados no lo son tanto. Así pues, tienen que aclararse un poco, han de aclararse.

En tercer lugar, el PSOE se quedó solo en la familia socialista europea defendiendo el acuerdo en el Parlamento Europeo hace un par de semanas. Recordemos que más del doble de eurodiputados votó en contra. Por lo tanto, el PSOE formó parte de la minoría, y fueron los únicos de la familia socialista que le dieron apoyo. Reflexionen también sobre ello, porque, de la misma manera que le he mostrado cuando ustedes son una excepción positiva en el caso de los centros de detención, en este caso ustedes son una excepción negativa.

Volvemos a recordar lo obvio. El Sáhara es un territorio pendiente de descolonización, según Naciones Unidas, y, por lo tanto, España, que fue la potencia administradora como potencia colonial, tiene ahí una gran responsabilidad. Y, nuevamente, señor ministro, volveremos a decir desde aquí que no entendemos el giro que su gabinete ha hecho en esta cuestión. He escuchado su elogio hiperbólico de las relaciones con Marruecos, que yo entiendo un poco exageradas, si me lo permite. No haría falta este entusiasmo sobre las relaciones con un régimen que además usted sabe que no es democrático. Por lo tanto, respecto a cuando usted hace un canto sobre la defensa de los derechos humanos, que es cierto en el caso de Palestina y otros, en el de la población saharaui se produce un paréntesis y parece que para el Gobierno español los derechos humanos en el Sáhara Occidental son una cuestión opinable. Pues no, no podemos aceptar esta moral de geometría variable, y menos cuando ustedes representan a un Estado que fue potencia colonial. Desde Cataluña, y especialmente desde Esquerra Republicana, seguiremos reivindicando los derechos del pueblo saharaui, manteniendo nuestras intensas relaciones de cooperación, hermanamiento y apoyo político, frente a una actitud incomprensible de su gabinete y de su partido.

En los minutos que me quedan, hablaré después sobre la otra cuestión por la que hemos pedido la comparecencia.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Álvaro. Pel Grup Parlamentari Junts per Catalunya, té la paraula la senyora Madrenas i Mir.

Marta Madrenas i Mir

JuntsDiputada.Página 73Vídeo

Bé, doncs molt bon dia. Gràcies senyora presidenta. Senyor ministre, avui vostè ha comparegut aquí per explicar una mica la política exterior d’Espanya. Però, quan observem algunes de les decisions del govern en matèries tan sensibles, com el Sàhara Occidental, molts dels companys que m’han precedit s’hi ha referit, respecte a drets humans, la igualtat de les dones com a eina transformadora de les societats o el dret de vot, el que trobem no és coherència, valentia i diplomàcia, si no contradicció i renúncia. Primer, pel que fa al Sàhara Occidental, cinquanta anys d’una injustícia que Espanya no vol afrontar, cinquanta anys després dels acords tripartits de Madrid, Espanya continua sense assumir les seves responsabilitats. Aquell acord va ser una cessió il·legal que va abandonar el poble sahrauí a una potència ocupant, contravenint la Carta de les Nacions Unides i totes les resolucions que reconeixen al Sàhara Occidental com un territori pendent de descolonització. Cinquanta anys després i la injustícia continua amb ocupació militar, repressió sistèmica, espoli de recursos naturals i vulneracions constants dels drets humans. Però també continua viva una cosa, més forta que tota aquesta opressió, la resistència i la resistència democràtica i exemplar del poble sahrauí. Un poble que, malgrat l’exili i la repressió, ha mantingut sempre una aposta inequívoca per la via pacífica i pel dret a l’autodeterminació. Si el Sàhara és encara avui el mapa mural del món és gràcies a aquesta resistència, no pas gràcies a Espanya. I aquí el problema, és clar, Espanya continua sent potència administradora de iure, però actua com si no ho fos. El deure històric d’acompanyar un procés d’autodeterminació ha estat substituït per la dependència energètica i la submissió diplomàtica al Marroc. Senyor ministre, la resolució 2797 constitueix un gir de 180 graus, un gir geopolític que desplaça el dret de l’autodeterminació. La nova resolució del Consell de Seguretat qualifica per qualifica per primera vegada la proposta marroquina d’autonomia com una base seriosa i creïble. Per culpa d’això, avui el poble sahrauí és més lluny de l’exercici del seu dret inalienable de l’autodeterminació i la independència. Dret reconegut, s’hi han referit també molts companys, pel Tribunal Internacional de Justícia de l’Haia. És un gir diplomàtic profund, no és nimi, que desplaça el referèndum del centre del procés i consolida de facto la posició de Rabat. El Marroc surt reforçat, el Front Polisari, debilitat. El dret internacional, es transforma en pura retòrica. I vostès, el govern espanyol, hi donen suport. Senyor ministre, això no és realpolitik, això és renunciar a les aspiracions legítimes dels pobles, renunciar al dret internacional i normalitzar i validar una ocupació il·legal. Miri, Catalunya i Espanya realment tenen dues maneres completament diferents d’entendre el compromís internacional. Catalunya, com a nació sense estat, ha estat durant quatre dècades al costat del poble sahrauí. El poble de Catalunya, mitjançant institucions, municipis, entitats i milers i milers de famílies, ha estat durant dècades un exemple de compromís amb la causa sahrauí, acollint infants refugiats i impulsant projectes de cooperació i exercint pressió política per mantenir viu el dret internacional i la solidaritat activa. Hem fet defensa explícita i desacomplexada del referèndum amb totes les opcions plantejades. Espanya, en canvi, com a Estat, ha girat l’esquena al poble sahrauí. Primer, amb l’abandonament, després amb la indiferència i, ara, amb l’alineament amb la potència ocupant. Una vegada més queda clar que amb Espanya no anem bé, ni per defensar els nostres drets com a nació catalana, ni per defensar els drets dels altres pobles que lluiten per la seva llibertat. Per això, li hauria de formular certes preguntes que ens agradaria que quedessin sense resposta perquè voldríem que ho deixés clar. Espanya es reconeix o no com a potència administradora del Sàhara

Occidental? Si ho he entès bé, ha dit que dona suport, ha donat suport explícit, a la lectura marroquina de la Resolució 2797. El seu govern considera que el referèndum ja està descartat? Per què Espanya no ha defensat mai que la MINURSO tingui mandat en drets humans? El nostre entendre, és peremptori que la MINURSO incorpori immediatament un mandat explícit de vigilància i denúncia de les vulneracions constants, flagrants, dels drets humans al territori ocupat i que garanteixi la protecció efectiva de tota la població civil sahrauí. Què pensa fer, per tant, davant de la repressió sistèmica a aquest territori ocupat? I ha valorat bé com afectarà aquest gir en la relació amb Algèria i l’estabilitat a la regió? Senyor ministre, fins avui havia tingut bastant amagat aquest tema. Avui li demanem que ho deixi clar. Que ho deixi clar el conjunt de la ciutadania.

En un altre ordre de coses, senyor ministre, Junts estem convençuts que la millor política exterior per estendre la primacia dels drets humans i la democràcia al món, i vostè s’hi ha referit també, s’ha de fer a través de la defensa de la llibertat i dignitat de les dones arreu. A l’Afganistan, per exemple, i a l’Iran, milions de dones viuen sota sistemes d’absoluta dominació masclista. Sense llibertat, sense educació, sense mobilitat, sense salut, sense veu i, de fet, sense ulls. Veient el món únicament amb un sol ull a través de els burques imposats. Això no és una cultura diferent. Això no és una tradició diferent. Això és apartheid de gènere, un sistema estructural d’opressió vers les dones dissenyat pels règims que estan ara al govern. Són recurrents els testimonis de les persecucions sistematitzades i violacions dels drets humans de les dones únicament pel fet de ser dones. De fet, una missió d’investigació de l’ONU va reconèixer una nova pauta de condemnes a mort de dones activistes a l’Iran, declarant les culpables de delictes contra la seguretat nacional. I no obstant, senyor ministre, hi poden dir que fan polítiques feministes, però el dret internacional no reconeix l’apartheid de gènere com un crim. Per això Junts per Catalunya fa temps que estem impulsant que s’inclogui, vostès reclamin com a govern, com a Estat, que s’inclogui a la Convenció de l’ONU sobre crims contra la humanitat, l’apartheid de gènere i a l’Estatut de Roma de la Cort Penal Internacional. Perquè mentre el món mira cap a una altra banda, les dones són les que s’estan jugant la vida i lideren les revolucions democràtiques a l’Iran, al Kurdistan, a l’Afganistan... Les dones són la llavor de la democràcia futura, són l’esperança de la revolució per a les generacions futures. I la política exterior espanyola sembla que encara no hagi entès bé això.

Breument, sobre el procés de pau kurd, cal donar suport on realment importa. L’altre dia ens vam trobar, ens vam reunir amb una figura destacada del moviment kurd. Vostè ja ho sap, que en els darrers mesos s’han reprès els contactes entre Turquia i el moviment kurd per reduir la tensió i avançar en drets lingüístics i culturals. És un procés molt fràgil, és cert, però real. Catalunya hi és, Catalunya escolta, acompanya i dona suport. I Espanya, on és la seva diplomàcia? Aquest és exactament el tipus de procés de pau que la política exterior espanyola hauria d’identificar i reforçar. Cal donar suport a aquest procés si realment es vol una política exterior al servei de la pau, pot dir, senyor ministre, o em podrà contestar si ho està fent o què està fent?

Darrerament, i ara que es tornen a albirar en un futur processos electorals al Regne d’Espanya, acabo amb un altre símptoma de la desídia de l’Estat: el vot a l’exterior. Vostès van eliminar el vot pregat i van prometre una solució. El resultat ha estat un desastre. Crec que tots hi podem coincidir. Documentació que no arriba, terminis impossibles, caos administratius i, en definitiva, milers de persones privades del vot. És una supressió silenciosa del dret fonamental de milers de ciutadans. I el més greu és que no sabem exactament si vostès estan fent alguna cosa o no per solucionar-ho. Catalunya, en canvi, creu en la democràcia, també quan els ciutadans viuen o són lluny. Espanya està fallant quan ha de garantir el dret més bàsic de la ciutadania que és el dret a vot.

Miri, Catalunya vol fer un paper diferent al món. Senyor ministre, avui no parlem només de política exterior, ja ho veu, parlem de quin país volem ser. Espanya ha triat la comoditat, l’ambigüitat i el càlcul econòmic. Catalunya vol triar la coherència, el dret i la llibertat. Per això defensem, entre d’altres, el dret a l’autodeterminació del poble sahrauí. La llibertat de les dones que pateixen apartheid de gènere, la pau i el reconeixement del poble kurd i el dret a vot dels nostres ciutadans a l’exterior. Catalunya, quan tingui Estat, serà una veu clara al món, al costat dels pobles que volen decidir, al costat de les dones que lluiten i al costat de la pau. I vostè, senyor ministre, al costat de qui estarà?

Muy buen día. Gracias, señora presidenta. Señor ministro, hoy comparece usted aquí para explicar un poco la política exterior de España, pero, cuando observamos algunas de las decisiones del Gobierno en materias tan sensibles como el Sáhara

Occidental ―muchos de los compañeros que me han precedido se han referido a ello―, sobre los derechos humanos, la igualdad de las mujeres como herramienta transformadora de las sociedades, o el derecho a voto, lo que encontramos no es coherencia, valentía y diplomacia, sino contradicción y renuncia, y, en primer lugar, por lo que se refiere al Sáhara Occidental, cincuenta años de una injusticia que España no quiere enfrentar. Cincuenta años tras los Acuerdos Tripartitos de Madrid, España sigue sin asumir sus responsabilidades. Aquel acuerdo fue una cesión ilegal, que abandonó al pueblo saharaui a una potencia ocupante, contraviniendo la Carta de las Naciones Unidas y todas las resoluciones que reconocen el Sáhara Occidental como un territorio pendiente de descolonización.

Cincuenta años después la injusticia sigue con la ocupación militar, una represión sistémica, expolio de recursos naturales y vulneraciones constantes de los derechos humanos. Pero también sigue viva una cosa más fuerte que toda esta opresión: la resistencia, la resistencia democrática y ejemplar del pueblo saharaui, un pueblo que, a pesar del exilio y la represión, ha mantenido siempre una apuesta por la vía pacífica y el derecho a la autodeterminación. Si el Sáhara hoy sigue en el mapa moral del mundo es gracias a esta resistencia, no gracias a España. Y aquí el problema es claro: España sigue siendo potencia administradora de iure, pero actúa como si no lo fuese. El deber histórico de acompañar un proceso de autodeterminación ha sido sustituido por la dependencia energética y la sumisión diplomática a Marruecos.

Señor ministro, la Resolución 2797 supone un giro de 180 grados, un giro geopolítico que desplaza el derecho a la autodeterminación. La nueva resolución del Consejo de Seguridad cualifica por primera vez la propuesta marroquí de autonomía como una base seria y creíble. Por culpa de eso, hoy el pueblo saharaui está más lejos del ejercicio de su derecho inalienable a la autodeterminación y la independencia, derecho reconocido ―se han referido a ello muchos compañeros― por el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. Es un giro diplomático profundo, no es nimio, que desplaza el referéndum del centro del proceso y consolida, de facto, la posición de Rabat. Marruecos sale reforzado, el Frente Polisario debilitado, el derecho internacional se transforma en pura retórica, y ustedes, el Gobierno español, dan apoyo a esto. Señor ministro, eso supone una renuncia a las aspiraciones políticas de los pueblos, al derecho internacional; es normalizar y validar una ocupación ilegal.

Cataluña y España tienen dos maneras completamente diferentes de entender el compromiso internacional. Cataluña, como nación sin Estado, durante cuatro décadas ha estado al lado del pueblo saharaui. Cataluña y su pueblo, mediante las instituciones, los municipios, las entidades y miles y miles de familias, durante décadas han sido un ejemplo de compromiso con la causa saharaui, acogiendo a niños refugiados, impulsando proyectos de cooperación y ejerciendo presión política para mantener vivos el derecho internacional y la solidaridad activa. Hemos defendido de forma explícita y sin complejos el referéndum en todas las opciones planteadas. España, en cambio, como Estado, ha dado la espalda al pueblo saharaui, primero con el abandono, luego con la indiferencia y ahora con el alineamiento con la potencia ocupante. Una vez más, queda claro que con España no vamos bien ni para defender nuestros derechos como nación catalana ni para defender los derechos de los otros pueblos que luchan por su libertad.

Por eso, quería formularle algunas preguntas que nos gustaría que no quedaran sin respuesta, y querríamos que nos lo dejara claro. ¿España se reconoce o no como potencia administradora del Sahara Occidental? Si lo he entendido bien, ¿ha dicho que ha dado apoyo explícito a la lectura marroquí de la Resolución 2797? ¿Su Gobierno considera que el referéndum ya está descartado? ¿Por qué España no ha defendido nunca que se impulsaran los derechos humanos con ese mandato? Es perentorio que se incorpore inmediatamente un mandato explícito de vigilancia y denuncia de las vulneraciones constantes y flagrantes de los derechos humanos en el territorio ocupado que garantice la protección efectiva de toda la población civil saharaui. ¿Qué tiene previsto hacer ante la represión sistémica en este territorio ocupado? ¿Ya ha valorado bien cómo afectará este giro a la relación con Argelia y a la estabilidad en la región? Señor ministro, hasta hoy había tenido bastante escondido todo este tema, y hoy le pedimos que lo aclare, que deje claro todo esto al conjunto de la ciudadanía.

En otro orden de cosas, señor ministro, en Junts estamos convencidos de que la mejor política exterior para extender la primacía de los derechos humanos y la democracia en el mundo ―usted se ha referido a ello también― es algo que se tiene que hacer a través de la defensa de la libertad y dignidad de las mujeres en todo el mundo. Por ejemplo, en Afganistán y en Irán millones de mujeres viven bajo sistemas de absoluto dominio machista, sin libertad, sin educación, sin movilidad, sin salud, sin voz y, de hecho, sin ojos, viendo el mundo con un solo ojo a través de los burkas impuestos. Eso no es una cultura distinta, no es una tradición diferente; eso es apartheid de género, un sistema estructural de opresión ante las mujeres diseñado por los regímenes que ahora están en el Gobierno. Son recurrentes los testimonios de persecuciones sistematizadas y de violaciones de los derechos humanos de las mujeres únicamente por el hecho de ser mujeres. De hecho, una misión de investigación de la ONU reconoció una nueva pauta de condenas a muerte de mujeres activistas en Irán, declarándolas culpables de delitos contra la seguridad nacional. Y, no obstante, señor ministro, pueden decir que hacen políticas feministas, si bien el derecho internacional no reconoce el apartheid de género como un crimen. Por eso nosotros en Cataluña hace mucho tiempo que impulsamos que ustedes reclamen, como Gobierno, como Estado, que se incluya en la convención de la ONU sobre crímenes contra la humanidad el apartheid de género y en el Estatuto de Roma, porque, cuando el mundo mira hacia otro lado, las mujeres son las que se están jugando la vida y lideran las revoluciones democráticas en el Kurdistán, en Afganistán, en Irán. Allí las mujeres son la semilla de la revolución para las generaciones futuras, y la política exterior española parece que todavía no haya entendido esto demasiado bien.

Voy rápidamente a que hay que dar apoyo, sin duda alguna. Y ayer nos reunimos con una figura destacada del movimiento kurdo y hablamos del movimiento kurdo. Usted sabe que en los últimos meses se han retomado los contactos entre el movimiento kurdo y Turquía para reducir la tensión y avanzar en derechos lingüísticos y culturales. Es un proceso muy frágil, ciertamente, pero real. Y Cataluña está ahí. Cataluña escucha, acompaña y apoya. Y ¿España? ¿Dónde está su diplomacia? Este es exactamente el tipo de proceso de paz para la política exterior española que la política debería identificar y fortalecer. Hay que dar apoyo a este proceso si realmente lo que se quiere es una política exterior que esté al servicio de la paz. ¿Me puede contestar, señor ministro, si lo está haciendo, o qué es lo que está haciendo?

Por último, y cuando se habla de procesos electorales en el Reino de España, acabo con otro síntoma de la desidia del Estado, el referido al voto en el exterior. Ustedes eliminaron el voto rogado y permitieron una solución, y el resultado ha sido un desastre. Creo que todos podemos coincidir aquí respecto a documentación que no llega, plazos imposibles, caos administrativo, y, en definitiva, miles de personas privadas del derecho a voto. Es una supresión silenciosa del derecho fundamental de miles de ciudadanos. Y lo más grave es que no sabemos exactamente si ustedes están haciendo algo o no para solucionarlo. Cataluña, en cambio, cree en la democracia también cuando los ciudadanos viven o están lejos. España está fallando, cuando tiene que garantizar el derecho más básico a la ciudadanía, que es el derecho a voto.

Cataluña quiere desempeñar un papel diferente en el mundo, señor ministro. Hoy no hablamos solo de política exterior, ya lo ve; hablamos del país que queremos ser. España ha escogido la comodidad, la ambigüedad y el cálculo económico. Cataluña quiere escoger la coherencia, el derecho y la libertad. Por eso, entre otras cosas, defendemos el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, la libertad de las mujeres que sufren apartheid de género, la paz y el reconocimiento del pueblo kurdo y el derecho de voto de nuestros ciudadanos en el exterior. Cuando tenga Estado, Cataluña será una voz clara en el mundo, al lado de los pueblos que quieren decidir, al lado de las mujeres que luchan y al lado de la paz. Y usted, señor ministro, ¿al lado de quién va a estar?

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Madrenas. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Iñarritu García.

Jon Iñarritu García

EH BilduDiputado.Página 76Vídeo

Eguerdi on, mahaiburu andrea. Señorías, buenas tardes. Señor ministro, bienvenido. En primer lugar, quiero agradecerle su comparecencia hoy aquí, tanto a petición propia, como habiendo sido solicitada por varios grupos, entre ellos, Euskal Herria Bildu. Ha iniciado su intervención centrándose en la situación del mundo, y yo comparto que estamos ante una situación preocupante. El mundo se encuentra en el momento con mayor número de conflictos activos tras la Segunda Guerra Mundial. Aun dependiendo de quién lo analice, hay cerca de medio centenar de conflictos activos, y lo más preocupante de ello es que aquellas normas de las que se dotó el mundo tras la Segunda Guerra Mundial están en duda, y, de igual forma, las instituciones que deben velar por la seguridad y la paz en el mundo están fuertemente debilitadas. Como han mencionado algunos de los intervinientes, un asunto que creo que nos debe preocupar es el documento que se conoció el pasado viernes, la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, un Estado aliado, en teoría, pero que anuncia injerencias e intervencionismo en la Unión Europea. Esto nos sitúa ante un escenario nuevo, que creo que le interpela a usted, como ministro, y nos debería decir qué medidas van a tomar, qué van a decir, porque, más allá de «costa» y alguna declaración off the record, no hemos oído nada. Teniendo en cuenta cuál es el papel de Estados Unidos en el mundo, cuáles son las relaciones bilaterales de España y la Unión Europea con Estados Unidos, al igual que, muy a nuestro pesar, España participa en una alianza militar, en la Alianza Atlántica, donde Estados Unidos es el primero de los ejércitos y el principal país, creo que eso nos sitúa ante un escenario nuevo. Creo que nos debería aclarar un poco cuál es su visión y qué medidas van a tomar antes estos anuncios.

Señor ministro, con relación al Sáhara Occidental, y por ir al grano, en este contexto, cuando se cumplen cincuenta años de la ocupación del Sáhara Occidental por parte de Marruecos y Mauritania en un inicio, tras la Marcha Verde, y cuando recientemente se ha aprobado una resolución de Naciones Unidas, la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad, pedimos aclarar cuál era la posición del Gobierno español, que ya nos la imaginábamos, y, lamentablemente, hemos ido de Guatemala a Guatepeor, porque, si bien, como ya se ha dicho, en el año 2022 el Gobierno de España cambió de posición unilateralmente y nos enteramos de ello por una carta que publicó la Casa Real Marroquí, ahora sí queríamos saber cuál era el posicionamiento de España. Y lo preocupante ―también lo comentaban otros portavoces― es que han ido más allá de la resolución. En el punto 8 del documento que publicaron tras la reunión de alto nivel el pasado jueves, han entrecomillado frases que no están en esa resolución y han obviado otras; sí, han obviado otras. Me gustaría saber, y directamente, señor ministro, y no creo que esto ponga en riesgo las relaciones de España con Marruecos, si usted y su Gobierno defienden que los y las saharauis tienen derecho a la libre autodeterminación. ¿Lo defienden como principio? Esto lo obvian, y, aunque parece muy de cajón, como lo obvian, no sé si se están reduciendo a una única solución y, más allá de ello, no se atreven a reconocer este derecho, que incluso la resolución de Naciones Unidas sí reconoce.

Desde este Congreso en numerosas ocasiones desde 2022 hemos reclamado fuerzas políticas completamente diferentes, incluso opuestas, que corrijan su posición, que escuchen a este Congreso de los Diputados y mantengan la posición histórica que mantenían. Pero oídos sordos. ¿No les hace reflexionar, señor Albares, esa soledad ante esa posición? No es que ya que no les acompañe su socio en el Gobierno, el Grupo SUMAR, sino que en este asunto en esta Cámara, a derecha e izquierda, ninguna formación más, ni ese partido que es sucursal del señor Trump, les apoya. Están solos, en minoría. Yo creo que esto les debería hacer reflexionar, señor Albares.

Insisto en lo que le hemos dicho muchas veces, no es creíble, no es serio y no es justo pensar que el plan de autonomía propuesto por Marruecos sea la solución. ¿Por qué? En primer lugar, porque los y las saharauis no defienden esa posición y deben ser ellos, deben ser los miembros de este pueblo los que decidan cuál debe ser su futuro institucional. Pero es que allí, un Estado centralista, más allá de esto, hemos visto que incluso reclamaciones en el Rif que pedían un poco de libertad y de autonomía han sido reprimidas, y todavía hay presos y presas políticas. Los antecedentes no son buenos.

Por otro lado, un 20 % del territorio de la República Árabe Saharaui Democrática no está ocupado. Es un Estado libre, es cierto, con un reconocimiento limitado, pero ¿qué va a pasar con esa parte de la república? ¿Usted cree que se van a sumar a un hipotético plan de autonomía? Por eso creo que no estamos ante una solución no ya justa, no ya creíble, sino seria.

En todo caso, creemos que deben ser los y las saharauis los que decidan su futuro institucional. ¿Usted no lo piensa? Le insisto, ¿usted y su Gobierno defienden que los y las saharauis tienen derecho a la libre autodeterminación? Me gustaría escuchárselo, señor ministro.

Por otro lado, ha repetido esta mañana que ustedes son coherentes con el derecho internacional y con los derechos humanos, y ha puesto de ejemplo en numerosas ocasiones la posición de España en relación con Palestina y la situación en el Oriente Medio. Yo creo que sí, que ahí son coherentes y que están defendiendo una posición basada en el derecho internacional, en los derechos humanos y en una solución justa, como es la de dos Estados para dos pueblos, pero en el caso saharaui no. En el caso saharaui, ¿no creen que los saharauis tienen también derecho a tener un Estado? ¿No creen que esa es una posición justa? Porque dicen que en relación con el Sahara Occidental somos los primeros donantes, que somos los que más ayudamos... Hombre, enviando latas de atún no se soluciona todo. Creo que necesitan también apoyo político y el apoyo a reconocer su derecho a la libre autodeterminación, porque España no es un Estado más, no es uno de los 193 Estados de la Asamblea de Naciones Unidas, sino que es el responsable directo de la situación y del drama en el que viven hoy los saharauis. Por ello, ministro, le pido que reflexionen y corrijan esa posición, porque, además, así lo pide la mayoría de este Congreso.

Paso al segundo asunto por el que le pedimos comparecer, el de los centros para extranjeros que la FIAP ha liderado y ha financiado en Mauritania. Usted ha centrado todo en un asunto de lucha contra las mafias y contra el terrorismo, pero estamos hablando de centros para personas migrantes, donde se va a internar también a personas que son menores de edad, algo que está prohibido en España. ¿Está usted acusando a las personas migrantes de ser terroristas o mafiosos? Una cosa es la lucha contra la delincuencia, en la que ustedes ayudan a ciertos países, y otra la financiación de centros para hacer algo que sería imposible hacer en España. Además, no tiene mucho sentido, y parece incluso incoherente, cuando ustedes han tenido una posición en la Unión Europea ―que yo creo que es digna y de aplaudir― en contra de los centros Meloni. Si estamos hablando de que es una posición coherente y pro derechos humanos oponerse a esos centros, ¿cómo apoyar unos centros que van a recluir a personas migrantes en un Estado como Mauritania, donde los derechos humanos, digamos, no se respetan, donde hay corrupción, donde hay falta de democracia y donde en algunas ocasiones, como ha señalado el último informe de Human Rights Watch, se está dejando a personas migrantes en zonas desérticas y en zonas de actividad de grupos yihadistas? Es un sinsentido, no es coherente, señor ministro. Yo le pediría un poco más de información sobre estos centros, porque lo que nos ha dicho hasta ahora nos deja muchas dudas. Lo único que ha hecho es unir a esos centros con la lucha contra las mafias y contra la delincuencia, cuando no son precisamente para usarlos contra esos 53 grupos, que usted nos ha dicho que han desarticulado, sino contra las personas migrantes.

Muchas gracias, señora presidenta.

Presidencia. Muchas gracias, señor Iñarritu. Por el Grupo Parlamentario Vasco-PNV, que en este turno acumulará el tiempo de la réplica, tiene la palabra la señora Vaquero Montero.

Maribel (GV (EAJ-PNV)) Vaquero Montero

PNVDiputada.Página 78Vídeo

Mil esker, presidenta. Arratsalde on guztioi. Trump vuelve a amenazar a Europa cual matón de patio de colegio. Quiere imponer un modelo de Europa acorde a sus reglas y así ayudar a esta Europa a corregir su trayectoria actual, como si fuéramos la hermana pequeña que se ha extraviado del rumbo correcto y establecido. Incluso se atreve a advertir, a avisar al presidente del Consejo Europeo, António Costa, para que Europa corrija su mala dirección. La nueva visión de Trump anticipa el mundo que se nos viene si no le ponemos remedio y, para ello, ya ha elegido los socios que le interesan en Europa: los partidos euroescépticos y los ultras, aquellos que son fuerzas patrióticas que van a servir a sus intereses imperialistas. Y quien le aplaude es Putin, con el que tampoco compartimos valores democráticos. Por lo tanto, señorías, hagan cuentas. Lo venimos repitiendo desde hace tiempo: Trump y su Gobierno no son aliados de Europa y, por lo tanto, deberíamos tenerlo presente, reforzando la Europa actual, para lograr una mayor independencia en seguridad, en economía y en energía, y así poder preservar los valores que hizo propios Europa tras la Segunda Guerra Mundial, adaptándolos a la Europa de hoy. Tal vez necesitemos un acuerdo, un contrato social nuevo, pero el nuestro, basado en principios democráticos. Europa es defensora del multilateralismo, de un orden mundial basado en las normas que respeten los derechos humanos. Creemos en los sistemas democráticos y en servicios públicos esenciales. Y este modelo político-social, con sus deficiencias, con sus claroscuros y, en ocasiones, también con su hipocresía, imperfecto y, por tanto, mejorable, está lejos, muy lejos del modelo social que defiende Trump. Trump, Putin y Xi Jinping no es que quieran modificar el rumbo de la Unión Europea, lo que quieren, con la ayuda de los euroescépticos y de los ultras, es que el modelo de la Unión Europea colapse. No quieren competidores en el tablero internacional, no quieren un competidor con un sistema de valores y de relaciones basado en el multilateralismo y en las normas que cuestionen su brutalismo. Por otro lado, Ucrania sigue sufriendo la invasión de Putin, una guerra en territorio europeo que parece no tener fin, con incontables personas muertas, heridas y desaparecidas y en la que Estados Unidos también quiere cobrar su parte del pastel. Aunque ahora solo les financia Europa ―con material estadounidense, eso sí―, Trump defiende el ‘yo decido, yo cobro’, y para ello da la espalda a Ucrania y a Europa, planteando una solución claramente favorable a Rusia, su socio en un nuevo estatus mundial de brutalismo. ¿Quién es el aliado de quién? Ahora ha puesto a Meloni, su fiel aliada, al frente de la negociación con Zelenski, pero la Unión Europea no puede dejar en manos de Trump ningún proceso de negociación en el que sea marginada. El Consejo Europeo del 23 de octubre acordó seguir contribuyendo con su apoyo a Ucrania, prestando apoyo político, económico, humanitario, militar y diplomático, sin embargo, corremos el riesgo de que esta guerra se normalice y quede cronificada en el tiempo. Nosotros no tenemos el conflicto a miles de kilómetros, por eso Europa se rearma y más ahora que Estados Unidos no es que no cuente con nosotros, sino que lo que quiere es la desaparición de la Unión Europea.

Otra invasión que vulnera todo el derecho internacional humanitario es la que sigue sufriendo el pueblo palestino en Gaza y Cisjordania. Desde que se declaró el alto al fuego, continúan los ataques israelíes. Desde entonces, han fallecido 375 personas más, pero ya no abren los informativos como antes. Sin embargo, la muerte, el hambre y la imposibilidad de que la ayuda humanitaria llegue siguen siendo una realidad. ¿Cómo se está planteando la llegada de la ayuda humanitaria a Gaza? ¿Se están implementando los corredores humanitarios? ¿Se está realizando un plan para las personas peticionarias de asilo? Los conflictos se multiplican, ministro. Vivimos tiempos convulsos. Hay conflictos nuevos, sí, pero también hay otros que no pueden caer en el olvido, como la finalización del proceso de descolonización pendiente desde 1963, año en el que la ONU incluyó al Sáhara Occidental en la lista de territorios no autónomos y pidió a España que iniciase la descolonización. Han pasado ya cincuenta años desde la Marcha Verde, desde que España abandonara a su suerte al pueblo saharaui, y el derecho de autodeterminación reconocido al pueblo saharaui implica que este debe decidir su futuro sin imposiciones internas, pudiendo optar por la independencia, la integración en otro Estado o la libre asociación, una fórmula intermedia de autonomía.

Sin embargo, ministro, el Gobierno del que usted forma parte viró su posición 180 grados respecto al proceso de descolonización del Sáhara, supeditando los derechos del pueblo saharaui a otros intereses e incumpliendo así los acuerdos internacionales. Han pasado más de tres años desde aquel marzo de 2022 en el que el rey de Marruecos hacía pública la carta remitida por el presidente del Gobierno, postura que, a pesar de la opinión de esta Cámara, ha quedado unilateralmente ratificada en la cumbre que han mantenido los representantes de ambos reinos. Es curioso, pero ya en 2017, en su primer mandato, la autonomía era la postura defendida por el señor Trump. Cómo son las cosas, en eso sí han coincidido.

Los intereses económicos, de control migratorio o la importancia estratégica de Marruecos en el Mediterráneo Occidental han primado sobre los derechos del pueblo saharaui. Y ahora, además, tras la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en la que se plantea la autonomía como la opción más factible, esta ya es el paso para legitimar la ocupación marroquí sin garantizar los derechos civiles, políticos y territoriales del pueblo saharaui. Así, los pocos saharauis que viven en los territorios ocupados ya son los parias en su propia tierra. ¿Van a dar cauce legal a esta situación? Lo que vemos es que Marruecos gana peso en su carrera para legitimar en el plano internacional su postura, y su Gobierno, el suyo, es el cooperador necesario para esta injusticia. Ministro, ¿no cree que los saharauis tienen derecho a decidir su futuro sin condicionamientos de la mano de Marruecos o incluso de su mano? ¿Van a garantizar ese derecho? Por cierto, la portavoz de SUMAR ha denunciado la desaparición de la ayuda de cooperación en los campamentos saharauis en este momento, cuando es más necesaria. ¿Es esto así? Nos gustaría que nos aclararan esa duda.

Por último, el tercer tema de su comparecencia, que también está relacionado con el control migratorio: los centros de internamiento que el Gobierno, mediante su ministerio, financia en Mauritania. Tal y como se ha dicho aquí, el informe de Human Rights Watch, publicado en agosto, denuncia graves violaciones de derechos humanos: detenciones arbitrarias, condiciones inhumanas, torturas, expulsiones colectivas y detención de menores. El informe señala, además, que estos abusos se han intensificado por los mecanismos de control migratorio impulsados con los fondos de la Unión Europea y con el apoyo bilateral de España. Son acusaciones muy graves ante las que hay que actuar, ministro. ¿Conocían estas denuncias? Si es así, ¿qué medidas han tomado? ¿Se ha exigido una investigación internacional independiente sobre estos hechos? ¿Se ha condicionado la ayuda al cumplimiento de los derechos humanos?

El informe citado señala que las autoridades españolas deberían conocer la situación de las personas retenidas, ya que hay agentes españoles en estos centros de detención. Bruselas anunció 210 millones de euros para reforzar fronteras y controlar rutas hacia Canarias y España 300 millones para proyectos de cooperación y créditos inversores. Se ha aumentado el control migratorio y se está actuando contra las mafias que hacen de esta tragedia humana su negocio. Sin embargo, ¿se están respetando los derechos de las personas retenidas en Mauritania en su proceso migratorio, personas que en la mayoría de los casos huyen para salvar su vida?

Muy a pesar del humanismo que defendemos en el Partido Nacionalista Vasco, la Unión Europea abrazó este fin de semana esta deriva y la extrema derecha se impone a los valores humanos de nuestra

Unión. Los discursos de la extrema derecha ganan fuerza en Europa. Un ejemplo de ello fue el acuerdo adoptado por los ministros de Interior que posibilita que los Estados puedan expulsar a centros de deportación y recepción fuera de la Unión Europea a los solicitantes de asilo que no han recibido la aprobación para quedarse, siguiendo el modelo italiano. Sabemos que España no lo ha apoyado. Estamos de acuerdo con el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. Estamos a favor del control de la migración irregular, pero una cosa es el control y otra muy distinta es seguir los postulados de la extrema derecha. En este sentido, los centros de retorno generan serias dudas sobre la protección de los derechos fundamentales más básicos y de la dignidad de las personas que migran.

Europa destina fondos a países con el objetivo teórico de crear oportunidades económicas y de empleo y para ayudar a los refugiados, pero, si no se hace un seguimiento de estas ayudas, lo que verdaderamente haremos es externalizar las fronteras. Se denuncian desapariciones y abandono de inmigrantes en el desierto. Le preguntamos en mayo en el Senado sobre este tema. Todos o casi todas queremos una migración regular, segura y ordenada, ¿pero estamos dispuestos a frenar la irregularidad a cualquier precio? Por ello, ¿qué seguimiento se hace de los acuerdos con terceros países? ¿Qué medidas se están tomando o se van a tomar?

Por último, hoy es el Día Internacional de los Derechos Humanos, hoy se entrega el Premio Nobel de la Paz a Corina Machado y no lo va a poder recoger en persona. El régimen venezolano, una dictadura manipuladora del último proceso electoral, impide su libre movilidad. ¿Cuál es la posición de su Gobierno al respecto?

No quiero terminar mi intervención sin denunciar también la actuación de Estados Unidos en el Caribe, contraria al derecho internacional.

Mila esker.

Presidencia. Muchas gracias, señora Vaquero. Por el Grupo Parlamentario Mixto, que acumulará en este turno también el tiempo de la réplica, tiene la palabra, en primer lugar, el señor Sánchez Serna.

Javier Sánchez Serna

PodemosDiputado.Página 80Vídeo

Gracias, presidenta. Buenos días, o buenas tardes ya, señor Albares. Es ya casi un lugar común afirmar que nuestra época se define por una acumulación de crisis, pero quizá valdría la pena comenzar esta intervención definiendo los contornos de la coyuntura internacional, proponer un marco interpretativo y evitar así la yuxtaposición de temas que parecen muchas veces inconexos. En primer lugar, comenzaría diciendo que la crisis del año 2008 no fue solo una crisis económica. Visto en perspectiva, resultó ser también una crisis profunda de la hegemonía de los Estados Unidos y del orden internacional basado en reglas, orden que puso George Bush padre en el año 1991 y que, por supuesto, eran las reglas de Estados Unidos y del Occidente colectivo. Desde 2008, sin embargo, algo está cambiando en el mundo: los cimientos de la globalización neoliberal comienzan a resquebrajarse; las tasas de ganancias, sobre todo en el Occidente colectivo, comienzan a desplomarse; China emerge como rival sistémico de los Estados Unidos ―así lo definen ellos― y los países del sur global comienzan a romper viejas dependencias neocoloniales y a generar un orden propio que, finalmente, ha cristalizado en los BRICS. Pero la crisis de la globalización neoliberal no es solamente una cosa abstracta ni de la academia, sino que ha tenido un reflejo claro en el interior de los Estados Unidos. Hoy, Estados Unidos experimenta una fuerte contradicción entre lo que podríamos llamar su ser nacional y su ser imperial. Trump, con todos sus bandazos e inconsistencias, es un síntoma claro de esa crisis existencial de los Estados Unidos. El mundo, como es sabido, ha entrado en una fase de tensión y desorden y con ello se han multiplicado lo que podríamos llamar líneas de fractura. Hoy aquí podríamos identificar cuatro líneas fundamentales de fractura. Una primera en Europa, no por casualidad, con la guerra de Ucrania y la escalada bélica a la que nos llevan contra nuestro vecino ruso; una segunda en Oriente, con el genocidio de Gaza y la expansión del sionismo de Israel; una tercera en el mar de China meridional, con el cercamiento del gigante asiático y las continuas provocaciones sobre Taiwán, y una cuarta en América Latina y el mar del Caribe, donde Estados Unidos ha resucitado brutalmente, si es que alguna vez la había enterrado, la doctrina Monroe, y está amenazando con intervenciones militares no solamente a Venezuela, sino también a Colombia y México.

Lo importante en todos estos hechos, que parecen muchas veces inconexos y que se presentan de forma separada, es entender que no son conflictos aislados, que están interconectados y que tienen su centro en la crisis de hegemonía de los Estados Unidos. Esto que les digo no es ninguna interpretación extraña, lo dicen muchos académicos, ni es una teoría de la conspiración. Esto es algo que dice directamente Estados Unidos en su documento reciente sobre la Estrategia de Seguridad Nacional. En ese documento, la Administración americana sostiene, además, que hay que cambiar la trayectoria de Europa y que Europa tiene que recuperar su identidad occidental, signifique eso lo que signifique. Supongo que significa colonialismo y racismo. Para ello, los Estados Unidos plantean abiertamente intervenir en procesos electorales de los países europeos, también en el nuestro, y apoyar a fuerzas abiertamente fascistas.

Bueno, pues esto es lo que dice su aliado estratégico. ¿Y usted qué tiene que decir, señor ministro? Mejor dicho, ¿qué va a hacer el Gobierno ante este injerencismo insoportable? Supongo que se permitirá decir algunas cosas, pero, en cuanto a hacer, lo cierto es que ustedes han hecho todo lo que ha pedido Estados Unidos hasta ahora, punto por punto, con la Administración anterior y la escalada militar en Ucrania, y ahora con el aumento brutal del gasto militar que pide Trump.

La realidad es que este Gobierno ha hipotecado 60 000 millones de euros hasta el año 2042, y lo ha hecho sin debate público, sin votación parlamentaria. Ustedes, más allá de las declaraciones y los gestos, han cumplido todos los dictados de Estados Unidos y de la OTAN. Han hecho el trabajo sucio, y cuando la derecha llegue al Gobierno ―que llegará― se encontrarán con el trabajo hecho y justificarán cualquier subida adicional ―que las habrá― diciendo que la comenzaron ustedes, un Gobierno supuestamente progresista.

Señor Albares, supongo que hoy usted se permitirá algún comentario crítico con la Administración Trump, pero, en el fondo, usted es un atlantista. ¿Y qué significa eso? Que piensa que sin Estados Unidos no es posible Europa. A diferencia de usted, nosotros defendemos una Europa europea, una Europa con autonomía estratégica y fuera de la OTAN, una Europa que no siga a los Estados Unidos en esta deriva suicida que nos lleva a un escenario de guerra. Esa es la diferencia entre ustedes y nosotros. Este Gobierno se ha convertido en el más militarista desde la transición, con el silencio cómplice de socios y adversarios. Pero, en Podemos, no estamos ni para callarnos ni para avalarlo.

En su intervención, señor ministro, también se ha referido al Sáhara. Podríamos hablar, por extenso, de los consensos históricos que ustedes han roto, de los incumplimientos y de la complicidad con la ocupación. No dispongo de mucho tiempo. En cualquier caso, sí tenemos que denunciar que este Gobierno ha aceptado algo más que el plan marroquí para el Sáhara. Este Gobierno ha aceptado el nuevo papel que Estados Unidos y la Unión Europea han asignado a Marruecos como el Estado guía del norte de África. Y, señor Albares, que Marruecos se convierta en el gendarme del Magreb va a tener importantes consecuencias no solo para el Sáhara, sino para Ceuta y Melilla, para las islas Canarias y para nuestras relaciones siempre productivas con Argelia. Lo ha dicho el jefe del Polisario en España, y creo que tiene razón: si Marruecos se queda con el Sáhara, lo siguiente va a ser Canarias. Otro error garrafal por su seguidismo a los Estados Unidos.

Y no puedo terminar esta intervención sin referirme a la situación de Gaza y del pueblo palestino. Porque es evidente que el genocidio de Gaza no ha terminado y lo que buscaba el plan de paz de Trump y Netanyahu era, simplemente, bajar la presión internacional y que se dejara de hablar de un plan de exterminio y de ocupación. Desde la entrada en vigor de la supuesta tregua, Israel la ha violado casi quinientas veces, asesinando a más de trescientos cincuenta palestinos, sesenta y siete de ellos niños y niñas. Mientras tanto, Netanyahu sostiene que el Estado de Palestina nunca va a existir. ¿De qué ha servido el reconocimiento del Estado palestino, tarde y mal, que proclamaron varios Gobiernos europeos para lavar su conciencia? ¿Qué presión internacional se está haciendo para el establecimiento de un Estado palestino? Absolutamente ninguna.

Termino ya, presidenta. Desde esta tribuna democrática le volvemos a exigir una ruptura democrática y comercial con los genocidas y un embargo de arma real, que impida que los barcos con material letal sigan paseándose por nuestras aguas y nuestros puertos, porque lo siguen haciendo.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Tiene la palabra ahora el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 82Vídeo

Obrigado, señora presidenta. Señor ministro, solicitamos esta comparecencia por dúas cuestións, mais loxicamente en que de maneira moi breve abordaremos algunha outra de actualidade, de grande interese. En primeiro lugar, en relación cos centros de internamento de inmigrantes impulsados pola FIAP, dependente do Ministerio de Asuntos Exteriores, resulta, ao noso xuízo, nunha abordaxe da xestión da inmigración inaceptábel na liña do que está a demandar e a practicar a ultradereita. Non se pode criticar Meloni cando deporta inmigrantes a un centro en Albania e que despois o goberno máis progresista da historia faga algo nesa mesma dirección, no caso do Estado español. Política, por certo, infelizmente xa asumida pola UE como tal, unha Unión Europea nunha deriva cada vez máis antisocial, belicista e afastada da cidadanía, da democracia e da humanidade. En segundo lugar, en relación co Sáhara consideramos un erro a viraxe do goberno español. Reiterámolo máis unha vez en 2022 sobre o dereito á autodeterminación do pobo saharauí e o apoio á proposta marroquina de autonomía. Vostede presumiu aquí —‌e dedicoulle tempo a iso— de ter avanzado na relación con Marrocos e das vantaxes económicas que reporta. Oculta que o fai á custa de abandonar o pobo saharauí e a responsabilidade histórica do Estado español como antiga potencia colonial, ou mesmo como potencia administradora, á custa de ollar para outro lado na permanente violación dos dereitos humanos, á custa de condenar ao pobo saharauí á ocupación e o desterro no deserto. Xa vemos que infelizmente —‌ou iso parece— pesa máis o negocio que os dereitos humanos. Por tanto, avaliamos tamén de forma negativa a última resolución da ONU, que agora si, claro vostedes apoian. Mágoa que non o tivesen feito antes, vostedes si, e todos os gobernos españois durante os últimos cincuenta anos para lograr que se dese cumprimento o proceso de descolonización do Sáhara. En calquera caso, o BNG reafirma o apoio a independencia e a soberanía do Sáhara e o dereito dos saharauís a vivir en paz en liberdade no seu territorio, nunha república árabe saharauí democrática, plenamente libre e soberana. E paz e liberdade tamén para Palestina, no estado propio democrático e soberano na Terra da Palestina do río ao mar. Hai que continuar denunciar a ocupación e o apartheid israelí e as actuacións criminais do sionismo en Gaza e Cisxordania até que Palestina sexa libre. E que os criminais sionistas paguen polos seus crimes. E por último, nun momento en que o imperialismo norteamericano se mostra máis agresivo, ese imperialismo en declive que reacciona de maneira agresiva reactivando a doutrina Monroe e vulnerando a legalidade internacional con execucións extraxudiciais no Caribe e no Pacífico e ameazando a soberanía de estados como Venezuela ou Colombia, resulta vergoñoso o silencio do Estado español ao respecto. Reclamamos unha denuncia activa e contundente da política inxerencista e das ameazas dos Estados Unidos e de Donald Trump e a defensa efectiva da soberanía dos pobos, a aposta pola paz, o diálogo e a negociación para a resolución dos conflitos. Máis nada, moito obrigado.

Gracias, señora presidenta. Señor ministro, solicitamos esta comparecencia por dos cuestiones, pero, lógicamente, aunque de manera muy breve, abordaremos alguna otra de actualidad y gran interés. En primer lugar, en relación con los centros de internamiento de inmigrantes impulsados por la FIAP, que depende del Ministerio de Asuntos Exteriores, resulta, a nuestro juicio, un abordaje de la gestión de la inmigración inaceptable, en la línea de lo que está demandando y practicando la ultraderecha. No se puede criticar a Meloni cuando deporta a inmigrantes a un centro en Albania y que, después, el Gobierno más progresista de la historia, haga algo en esa misma dirección, como es el caso del Estado español; una política, por cierto y por desgracia, ya asumida por la UE como tal, una Unión Europea en una deriva cada vez más antisocial, belicista y apartada de la ciudadanía, de la democracia y de la humanidad. En segundo lugar, en relación con el Sáhara, consideramos un error el giro del Gobierno español ―lo reiteramos más de una vez en 2022― sobre el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y el apoyo a la propuesta marroquí de autonomía. Usted presumió aquí ―y le dedicó tiempo a eso― de haber avanzado en la relación con Marruecos y las ventajas económicas que esto reporta, pero oculta que lo hace a costa de abandonar al pueblo saharaui y las responsabilidades históricas del Estado español como antigua potencia colonial, antigua potencia administradora, mirando hacia otro lado en la permanente violación de los derechos humanos mientras se condena al pueblo saharaui a la ocupación y al destierro en el desierto. Ya vemos que, por desgracia ―o eso parece―, pesa más el negocio que los derechos humanos.

Por lo tanto, evaluamos también de forma negativa la última resolución de la ONU, que ahora sí, claro, ustedes apoyan. Qué pena que no lo hubiesen hecho antes, ustedes y todos los Gobiernos españoles, durante los últimos cincuenta años, para lograr que se diese cumplimiento al proceso de descolonización del Sáhara. En cualquier caso, el BNG reafirma el apoyo a la independencia y a la soberanía del Sáhara, y al derecho de los saharauis a vivir en paz y libertad en su territorio y en una República Árabe Saharaui Democrática, plenamente libre y soberana.

También pedimos paz y libertad para Palestina en el Estado propio democrático y soberano en la tierra de Palestina, del río al mar. Hay que seguir denunciando la ocupación y el apartheid israelí y las actuaciones criminales del sionismo en Gaza y Cisjordania hasta que Palestina sea libre y los criminales sionistas paguen por sus crímenes.

Por último, en un momento en el que el imperialismo norteamericano se muestra más agresivo, ese imperialismo en declive que reacciona de manera agresiva con la doctrina Monroe, vulnerando la legalidad internacional con ejecuciones extrajudiciales en el Caribe y en el Pacífico y amenazando la soberanía de Estados como Venezuela o Colombia, resulta vergonzoso el silencio del Estado español al respecto. Reclamamos una denuncia activa y contundente de la política intervencionista y de las amenazas de Estados Unidos y de Donald Trump, así como la defensa efectiva de la soberanía de los pueblos y la apuesta por la paz, el diálogo y la negociación para la resolución de los conflictos.

Nada más. Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Rego. Tiene ahora la palabra la señora Valido García.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 83Vídeo

Buenas tardes, señorías. Señor ministro, este Gobierno olvida sistemáticamente nuestro estatuto de autonomía y la Agenda Canaria que firmaron con nosotros. En ambos documentos se especifica, con total claridad, que Canarias tiene derecho a estar sentada en aquellos encuentros en los que se traten asuntos que le conciernen, asuntos que le afectan. Estamos hablando de un documento con 116 puntos y 14 acuerdos. (Muestra un documento). En ellos, entre otras cosas, se habla de agricultura, de pesca, de acuicultura, de potenciación de puertos y de navegación aérea. ¿Creen ustedes que esto no afecta a Canarias? Tengo la sensación de que seguimos sin saber o tener claro dónde estamos, a qué distancia estamos y cómo nos afecta cualquier acuerdo, cualquier movimiento y cualquier inversión en suelo marroquí. Es el propio ministro de Exteriores de Marruecos el que, a la salida de la reunión, pidió soluciones imaginativas para algunos de los principales puntos pendientes entre Madrid y Rabat, como, por ejemplo, para gestionar el espacio aéreo del Sáhara y para la discusión sobre la delimitación de la frontera marítima del espacio al suroeste de las islas Canarias. Lo miren por donde lo miren, no se puede en absoluto afirmar que Canarias no se vea afectada por muchos de estos acuerdos. Quisiera hacerle hoy algunas preguntas porque hay medios marroquíes que utilizan fuentes oficiales y frecuentemente nos encontramos en Canarias con anuncios de los que no tenemos información. ¿Confirma usted aquí que nada de lo recogido en los catorce acuerdos firmados afecta a Canarias? ¿Van a facilitarnos esos documentos firmados, esos catorce acuerdos, para verlos en detalle y saber qué significa la inversión y potenciación en puertos o la navegación aérea y otras cuestiones como la agricultura o la pesca? ¿Cómo es posible que, si ustedes no van con Israel, ni siquiera a Eurovisión, no hayan dicho nada de que Marruecos le haya otorgado licencia para explorar y explotar prospecciones de hidrocarburos en aguas cercanas a Canarias? ¿Han hablado de monte Tropic, al sur de la isla de El Hierro, donde parece que Marruecos planea explorar la extracción de minerales raros? Son muchos asuntos. A mí no me da tiempo entrar en otros de los que se ha hablado profusamente con anterioridad. Se me acaban los pocos minutos que tengo, pero me gustaría que hoy usted nos pudiera garantizar que habrá presencia del Gobierno canario en todas las reuniones de trabajo que se deriven de los catorce acuerdos firmados. Gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Valido. Tiene ahora la palabra el señor Catalán Higueras.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 83Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenas tardes.

Sí, señor ministro, hoy, 10 de diciembre, es el Día Mundial de los Derechos Humanos y por eso es vergonzoso que usted tampoco haya hecho ninguna referencia a que hoy mismo en Oslo se acabe de entregar el Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, mejor dicho, siendo realistas, a su hija, ante la imposibilidad de recogerlo ella personalmente. Por lo tanto, hoy aquí, desde el Congreso de los Diputados de este país, de España, debemos decir una vez más: ¡Viva Venezuela libre! (Aplausos). Nuestro reconocimiento, nuestro afecto y nuestro cariño a María Corina Machado y a todo el pueblo venezolano. Esperamos que en su próxima intervención usted defienda la libertad y la democracia también en Venezuela.

Señorías, es evidente que para este Gobierno la política exterior de nuestro país no es una cuestión de Estado. No, señor ministro, en ningún caso representa a todos los españoles y, desde nuestro punto de vista, tampoco defiende los intereses de España. Tampoco es reconocida en el resto del mundo, a pesar de la soberbia y la prepotencia que ha manifestado el propio ministro. No tenemos ningún poder de influencia. Nuestra política exterior, señor ministro, es irrelevante. En los grandes acontecimientos y conflictos internacionales España no ha formado parte de ninguno de los foros de decisión, ni en el caso de la invasión de Ucrania ni tampoco en Oriente Próximo. Ha sido incapaz de alcanzar acuerdos con aquellos países que deberían ser nuestros socios y aliados naturales, aquellos países que defienden la libertad, la democracia y el respeto de los derechos humanos. Este Gobierno, señorías, actúa fundamentalmente en función de sus intereses partidistas, intentando también tapar sus propias vergüenzas y desviar la atención de estas, y eso supone caer en la ideología y en el sectarismo.

Con el Sáhara, más de lo mismo. Señor ministro, ¿con quiénes han acordado ustedes el cambio de postura del Gobierno de España? ¿Con quiénes lo han consensuado? ¿Por qué lo han ocultado a esta Cámara, que es donde están presentes los representantes del pueblo español? ¿Por qué lo han ocultado al país? Es un comportamiento, democráticamente hablando, deleznable, más aún con un Gobierno en minoría. Es un proceder totalmente reprobable, señor ministro. Además, como se ha visto en las intervenciones de todos los portavoces, están ustedes solos. Lo acontecido en la última cumbre Marruecos-España, es un auténtico escándalo, señor ministro. La falta de información y de transparencia son inaceptables. Ustedes parecen el rey Sol, Luis XIV, el de «el Estado soy yo», y eso no es así.

Hablaba usted del Mundial del año 2030. ¿Va a exigir al Gobierno de Marruecos que respete los derechos humanos en su país? (Aplausos). Por otro lado, y hablando de Hispanoamérica, señor ministro, tampoco han liderado absolutamente nada. Presos españoles en Venezuela. Sí, señor ministro, españoles secuestrados por la dictadura de Maduro, y no pasa nada. ¡Algo tendrá que hacer usted, señor ministro! Más contundencia. ¿O al final les va a dejar que se mueran o se pudran allí en las cárceles? Finalmente, señor ministro, hablando de Venezuela, basta ya de la intromisión de un expresidente, un amigo de dictadores y de terroristas. Venezuela es una dictadura como Cuba y Nicaragua, y este Gobierno debería exigir constantemente en los foros internacionales que respetase la libertad, la democracia y los derechos humanos, también ―¡cómo no!― que se respetasen en la dictadura de la antigua colonia española de Guinea Ecuatorial. Asimismo, tendría usted que mirar directamente a las masacres que están ocurriendo en Sudán, en Mozambique, en Nigeria. Señor ministro, no se puede mirar para otro lado ni se puede caer en el sectarismo y en la ideología de partido para defender la política exterior. Vuelvo a decirle, señor ministro, que ustedes, en el tema de Marruecos y del Sáhara, están solos.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Catalán. Tiene la palabra la señora Micó Micó.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 84Vídeo

Gràcies presidenta. Senyor ministre, vostè ha vingut avui ací a parlar-nos de pau i de dret internacional i de multilateralisme. Però les paraules, si no són coherents, de vegades no acaben en bon lloc. El que necessitem és veritat, és valentia i són decisions que posen la vida al centre, no els interessos geoestratègics de sempre i d’alguns. Per exemple, parlem del Sàhara Occidental, el consens històric de la defensa de l’autodeterminació del poble sahrauí és una cosa que vostès van trencar d’esquena a este congrés, a esta cambra i d’esquena al conjunt de l’Estat. I renunciar a la defensa d’un poble ocupat. No és pragmatisme, és una traïció. I des del País Valencià, que sabem molt bé el que significa estimar la nostra terra i defensar-la. Ens dol profundament i especialment aquesta actitud. No es pot apel·lar al dret internacional quan convé ignorar-lo quan eixe dret molesta. Parlem també, com han fet tots els grups, de la política migratòria externalitzada. Efectivament, els dos centres de detenció a Mauritània pagats amb diners públics espanyols, allò que abans denunciàvem com a inhumà. Ara pareix que es blanqueja amb un altre nom, però si hi ha opacitat, si hi ha condicions indignes i si hi ha vulneracions. Al final la responsabilitat és del govern de l’Estat i no podem subcontractar la crueltat. Això no és la Mediterrània solidària i humanista que defensem la majoria d’esta cambra. I mentrestant, hi ha un altre factor que vostè ni vostè ni ningú pot seguir esquivant i és la ingerència Nord-Americana en la política europea i espanyola. Trump, i el que Trump representa, està pressionant a la Unió Europea per imposar acords comercials que destrossen el que produïm de manera sostenible. I el Mercosur actual és una amenaça al camp valencià. Els nostres cítrics, arròs, a les hortalisses, el nostre model productiu.

Nosaltres no hem vingut ací a fer d’altaveu de Washington ni d’interessos agroindustrials globals. Hem vingut a defensar, com no podia ser d’una altra manera, la nostra terra i la nostra gent. I el mateix passa amb l’acord de la Unió Europea amb Marroc. Europa continua signant acords que inclouen recursos del Sàhara com si fórem part de Marroc i no ho són. És que ho diu la justícia europea i ho diu qualsevol persona que defensi la legalitat i la dignitat diplomàtica. Si cedim ací, estem cedint en tot. I mire, senyor ministre, res de tot això ens pot tampoc deixar parlar del rearmament accelerat d’Europa. De la pressió per a que multipliquem la despesa militar i que comprem més armament mentre es retallen drets socials, no tindrà el suport d’aquesta cambra per a fer això.

I per acabar, des de Compromís el què li exigim són tres qüestions molt bàsiques. La primera, recuperar una posició digna i ferma en la defensa del dret d’autodeterminació del poble sahrauí. La segona, que hi haja garanties absolutes de drets humans en els centres de Mauritania. I la tercera, que el camp valencià no paga els plats trencats de Mercosur ni de cap acord il·legal amb el Marroc perquè els drets dels pobles, des del Sàhara fins al País Valencià, no poden ser mai moneda de canvi.

Gràcies.

Gracias, presidenta. Señor ministro, usted ha venido aquí hoy a hablarnos de paz, de derecho internacional y de multilateralismo, pero las palabras, si no son coherentes, a veces no acaban en buen lugar. Necesitamos, es cierto, valentía y decisiones que pongan a la gente en el centro y no cuestiones geoestratégicas. Por ejemplo, hablamos de Sáhara Occidental. El consenso histórico de la defensa de la autodeterminación del pueblo saharaui es algo que ustedes rompieron de espaldas a esta Cámara y al conjunto del Estado, y renunciar a la defensa de un pueblo ocupado no es pragmatismo, es una traición. En el país valenciano sabemos muy bien lo que significa amar nuestra tierra y defenderla y, por tanto, nos duele especialmente esta actitud. No se puede apelar al derecho internacional e ignorarlo cuando molesta. Hablamos también de la política migratoria externalizada. Efectivamente, los centros de detención de Mauritania son pagados con dinero español, y lo que antes denunciábamos como inhumano ahora parece que se blanquea con otro nombre, pero, si hay opacidad, si hay condiciones indignas y si hay vulneraciones, al final la responsabilidad es del Gobierno del Estado. No podemos subcontratar la crueldad. Esto no es el Mediterráneo solidario y humanista que defendemos la mayoría de esta Cámara. Hay otro factor, además, que ni usted ni nadie puede seguir esquivando, a saber, la injerencia norteamericana en la política europea y española. Trump y lo que él representa están presionando a la Unión Europea para imponer acuerdos comerciales que destrozan lo que producimos de forma sostenible, y el Mercosur actual es una amenaza para el campo valenciano, para nuestros cítricos, para el arroz, para las hortalizas, para nuestro modelo productivo. Nosotros no hemos venido aquí a hacer de altavoz de Washington ni de intereses agroindustriales globales; hemos venido a defender, como no podría ser de otro modo, nuestra tierra y a nuestra gente. Lo mismo sucede con el acuerdo de la Unión Europea con Marruecos. Europa sigue firmando acuerdos que incluyen recursos del Sahara como si fueran de Marruecos, y no lo son; lo dice la justicia europea y lo dice cualquier persona que defienda la legalidad y la dignidad diplomática. Si seguimos así, cederemos en todo. Señor ministro, no se puede no hablar del rearmamento de Europa. Estamos multiplicando el gasto militar y estamos comprando más armas al tiempo que se recortan derechos sociales. No va a tener nuestro apoyo para ello. Compromís exige tres cuestiones muy básicas. La primera, recuperar una posición digna y firme en la defensa del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. Que haya garantías absolutas de derechos humanos en los centros de Mauritania. La tercera, que el campo valenciano no pague los platos rotos de Mercosur ni de ningún acuerdo ilegal con Marruecos, porque los derechos de los pueblos, desde el Sáhara hasta el país valenciano, nunca pueden ser moneda de cambio. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Micó. Tiene la palabra, por el Grupo Parlamentario Socialista, el señor Gutiérrez Prieto.

Sergio Gutiérrez Prieto

PSOEDiputado.Página 86Vídeo

Gracias, presidenta. Señorías del PP, señor Floriano, nosotros también felicitamos a María Corina por el Premio Nobel de la Paz, pero, a diferencia de ustedes, además de felicitarle, apoyamos al pueblo de Venezuela. Ustedes se apoyan en la causa del pueblo de Venezuela, pero no apoyan cuando gobiernan al pueblo venezolano. ¿Saben qué es apoyar a Venezuela? Ser los primeros en no reconocer los resultados de las últimas elecciones; multiplicar los presupuestos de apoyo a los venezolanos exilados en otros países; pasar de ochenta personas con posibilidad de estar en España salidos de Venezuela a más de cien mil personas que reciben asilo y protección en nuestro país; acoger a Edmundo González, como antes también a Leopoldo López. ¿Saben lo que en ningún caso es apoyar a Venezuela y apoyar a España? Acusar a los embajadores, al personal diplomático de la embajada, de ser cooperadores necesarios de un golpe de Estado y premiar a quien dijo esa barbaridad con una vicepresidencia en el Parlamento Europeo. (Aplausos). Señores del PP, dejen de utilizar la causa del pueblo venezolano y pidan perdón por los exabruptos que cometió el señor Pons. Muchas gracias, señor ministro, por atender a las dos solicitudes de comparecencia de diferentes grupos y, sobre todo, por solicitar una comparecencia a petición propia que nos permite tener la posibilidad de hablar de manera más amplia y más detallada sobre el horizonte de nuestra política exterior en un momento de profundos cambios. Si realizamos un ejercicio de sinceridad ante esta Cámara, todos podríamos entender que los episodios que acontecen hoy no se deberían analizar sin, al menos, reflexionar sobre la gran partida de ajedrez en la que estamos inmersos en los principales escenarios del planeta, en los que por primera vez España está en todos. El mundo está cambiando bajo nuestros pies y lo está haciendo de manera rápida y abrupta. Nuestros debates, señorías, no deberían ser una sucesión repetitiva de consignas de partido ni estar condicionadas a estrategias internas de proclamas o de movilización interna. Deberíamos tener una mirada mucho más amplia para preguntarnos y para respondernos, por ejemplo, sobre el giro en las formas y en las prioridades de la Administración Trump, un giro que va desde la alianza cooperativa atlántica a la recuperación de la doctrina Monroe, que es la que respecta al dominio sobre el continente americano, a las prioridades de recursos en el Indo-Pacífico y al desprecio cada vez menos disimulado de los valores y el modelo europeo. En este sentido, les pregunto, señorías del PP, lo siguiente. ¿No van a aprovechar esta intervención para defender a nuestro continente? ¿Dónde está el patriotismo de la derecha ante Trump? No lo demostraron en los aranceles, pero lo pueden demostrar hoy toda vez que conocemos el plan de seguridad de la Administración Trump, que insulta y amenaza de esta manera a nuestro propio proyecto comunitario. Hay que tener agallas para dejar claro que no es un líder, sino un matón, aquel que señala a Europa buscando pelea mientras calla ante Putin o ante Netanyahu. Señorías del PP y de VOX, ¿ustedes con quién están? Nosotros lo tenemos muy claro, con el proyecto comunitario y con la legalidad internacional. (Aplausos). Podemos y deberíamos preguntarnos, señorías del PP, más allá de las proclamas sobre los riesgos para la paz y la estabilidad europea que supone un mal acuerdo de paz en Ucrania y lo que ello conllevaría también en la propia unidad europea. Podríamos preguntarnos también de manera conjunta sobre las consecuencias inimaginables que tendría la escalada de violencia en Oriente Próximo, donde acumulamos los retos de consolidar un alto el fuego débil todavía, mientras caminamos por un sendero rodeado de imprudencias, como las que está cometiendo Israel en los últimos días en Siria o en Líbano. Parece que todas esas preguntas solo se las hace el Gobierno y el Partido Socialista. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Somos los únicos que pedimos comparecer para hablar de cosas más allá de los cuatro países en los que ustedes centran su estrategia de oposición, además basados siempre en la hipérbole y en el chascarrillo. Es una oposición, señor ministro, que nos ha demostrado en reiteradas ocasiones que cuanto más grande es el reto al que nos enfrentamos, más demuestra la pequeñez de su estrategia política. A modo de recordatorio, Ucrania. ¿Se acuerda, señor ministro, de esas comparecencias ―al principio― donde usted decía que los valores europeos se jugaban hoy en el campo de Ucrania y el Partido Popular le regateaba el apoyo porque se abrazaba a una especie de no a la guerra diciendo que íbamos a entrar en una espiral belicista? ¿Se acuerdan de esas comparecencias? Hoy, con perspectiva, podemos comprender lo mal que han envejecido esas declaraciones del Partido Popular cuando comprobamos la verdad que esconden palabras como las que ayer decía Oleksandra Matviichuk, presidenta del Centro para las Libertades Civiles, de Ucrania, que afirmaba que solo Europa está a salvo hoy gracias a que ellos resisten. Por eso, señor ministro, todo nuestro apoyo para evitar un cierre en falso a una guerra injusta que acabe, además, con una paz temporal y humillante, a una paz sin Ucrania y sin Europa. Todo nuestro respaldo para seguir junto a ellos (aplausos), porque, como decía Oleksandra, nuestra paz y nuestra seguridad hoy dependen de su resistencia.

¿Se acuerda también, señor ministro, de la cumbre de la OTAN en Madrid, donde se definió la Brújula Estratégica para la próxima década tras el despertar de la amenaza rusa, y también la primera vez que hablamos con la presión del flanco sur para la seguridad del conjunto de los que componemos OTAN? Esa cumbre fue un éxito, a pesar ―quiero recordar― de los que trabajaron para que fuera un fracaso, un éxito a pesar de aquellos, que son los mismos que un día nos acusan de belicistas en la guerra de Ucrania y al día siguiente serían capaces de afirmar la cifra del PIB en defensa que impone Trump con el único objetivo, con el único denominador en común, en unas veces y en otras, de llevar la contraria al Gobierno de España. Ese es su único criterio en política exterior, llevar la contraria al Gobierno de España.

Es digno también recordar los esfuerzos que usted y el Gobierno hicieron para consensuar la Presidencia de España en la Unión Europea en un momento en el que ya era necesario redefinir el papel de la Unión ante un mundo que tras la pandemia se percibía ya cambiante a grandes velocidades. Luego vinieron los de Draghi o de Letta, pero no se nos puede olvidar que fue la Presidencia española quien empezó a definir como el gran reto pendiente de la Unión Europea su autonomía estratégica en los diferentes niveles que nos hacen dependientes y, por lo tanto, débiles en una comunidad internacional volátil, incierta y que desconfía cada vez más en sus principales actores. Mientras, ¿qué hacía el Grupo Parlamentario Popular? Con una mano intentar bloquear y boicotear las reuniones del ministro con los grupos parlamentarios en el Parlamento Europeo, mientras que con la otra intentaba boicotear los fondos europeos, los fondos Next Generation, que tanto necesitábamos como país. En definitiva, ni patriotas en España ni estadistas en Europa, simplemente oportunistas. (Aplausos).

Por último, Gaza. Todavía no se entiende que no hayamos podido tener una posición unánime para condenar, sí los atentados de Hamás sobre Israel, pero no la masacre de Israel sobre Gaza. Es incomprensible, señorías del PP, que a estas alturas del siglo XXI se permita un posicionamiento estratégico de ningún partido que sea radicalmente incompatible con la Declaración Universal de Derechos Humanos ―que festejamos hoy― y con la legalidad internacional. No les entiendo.

Por el contrario, señor ministro, quiero reiterar el orgullo que siente el Grupo Socialista de lo realizado por este Gobierno, que no debería haber sido nunca una posición exclusiva del bloque progresista. Debería haber sido una posición unánime de esta Cámara porque fue una posición mayoritariamente compartida por la sociedad española. Se lo digo con toda la crudeza, pero también con todo mi pesar, señorías del PP: Cuando la historia cuente lo sucedido en Gaza con cierta perspectiva ―no tardará mucho en hacerlo―, sentirán vergüenza de lo que dijeron, sentirán vergüenza de lo que no hicieron y por no apoyar a este Gobierno mientras se defendía el fin de la masacre en Gaza. (Aplausos). Recuérdenlo. En menos de un cuarto de siglo ustedes en política internacional llevan dos losas muy pesadas sobre sus espaldas: Irak, con las Azores, y Gaza, con Netanyahu.

Señorías del PP, ustedes pueden volver a una política exterior de consenso y de sentido común. No deja de ser llamativo que sea más fácil entenderse a veintisiete con miembros de su propia familia política, que sea más fácil entenderse con el canciller alemán, aun en alemán, que con el señor Feijóo, aun en español. Es muy difícil de entender. Sería más fácil que pudiéramos hablar sobre las cosas que aún tenemos pendientes y que son realmente necesarias para tener un horizonte como país: cómo fortalecer la unidad europea y su autonomía estratégica…

Presidencia. Señoría vaya terminando, por favor.

Sergio Gutiérrez Prieto

PSOEDiputado.Página 87Vídeo

… cómo no seguir dependiendo de una subcontratación barata de nuestra seguridad a Estados Unidos, de nuestra energía o de nuestra producción. Sobre todo sería muy importante que hoy dejaran claro que están al lado del Gobierno de España en mantener el sentido de las relaciones transatlánticas basadas en el respeto mutuo y en la soberanía de cada uno de sus integrantes (un señor diputado del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¿¡Sáhara!?), en la colaboración y no en el chantaje, en el orgullo de ser europeo y no en la falta de autoestima; en responder a Trump con toda contundencia que nadie decide por Europa y por los europeos, que sentimos orgullo de ser de esta comunidad política, que sentimos orgullo de pertenecer a España…

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor. Termine.

Sergio Gutiérrez Prieto

PSOEDiputado.Página 88Vídeo

Termino, señor presidente, muchas gracias. …y a esta comunidad política.

Presidencia. Finalice, por favor.

Sergio Gutiérrez Prieto

PSOEDiputado.Página 88

Pero como no esperamos nada del Partido Popular, señor ministro, al menos cuente con el Grupo Socialista para seguir manteniendo una política exterior coherente, con sentido común y con la Declaración Universal de Derechos Humanos y la legalidad internacional como brújula estratégica.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra el señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 88Vídeo

Muchas gracias, señor vicepresidente.

Miren, yo lamento mucho que muchos de ustedes hayan hecho referencia a la estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos (risas) y ninguno de ustedes se haya referido a cuál es la estrategia de Europa. Y yo lo lamento mucho porque yo sí lo he hecho en mi intervención inicial. Aquí no hay que venir a decir lo que otros quieren hacer con nosotros, sino lo que nosotros vamos a hacer.

Europa ―lo he dicho claramente y lo reitero aquí― tiene que dar un salto en su soberanía. No podemos seguir hablando ya de autonomía estratégica, no es suficiente. Hay que avanzar hacia nuestra soberanía. Lo que me aflige es descubrir que muchos de ustedes ven a Europa tan pequeña que creen que Europa no puede hacer nada, que estamos en manos de otros y de sus estrategias. No es como lo ve el Gobierno de España. Por eso hace ya más de un año que tenemos una estrategia de política exterior que deja claro ese salto de soberanía que tiene que hacer Europa. Por eso trabajamos para que se incremente el presupuesto europeo. Trabajamos por ampliar la mayoría cualificada dentro de Europa. Trabajamos también por que la seguridad esté en nuestras manos, incluso con un ejército europeo. De todo eso he estado hablando esta mañana en mi primera intervención.

Nadie, nadie, le va a decir a Europa lo que tiene que hacer. Somos los europeos, independientemente de lo que quieran otros ―que tienen en esta Cámara algunos aliados también que van a trabajar por ello― los que tenemos que defender la integridad de nuestras elecciones cuando llegue el momento. Veo que muchos de ustedes han leído con mucha atención ―yo también lo he hecho― la estrategia de seguridad nacional norteamericana, pero se han quedado ahí. De lo que hay que hablar ―es lo que espero en sus réplicas― es de si están de acuerdo con lo que yo estoy proponiendo para dar un salto en la soberanía europea.

El Grupo Popular no ha hecho referencia a nada, ni a Europa, ni a la estrategia de seguridad nacional norteamericana. Yo creo que no comprenden que somos un país profundamente europeísta, que estamos comprometidos con el mayor proyecto de paz, de libertad y de justicia social que es nuestra Unión. España y Europa ―lo vuelvo a repetir― toman sus decisiones soberana y libremente. Atendemos exclusivamente a nuestros compromisos y respondemos a los intereses de nuestros países y de nuestros ciudadanos. En un mundo de grandes poderes políticos, geoestratégicos y económicos ―lo vuelvo a repetir―, defender el interés de España y de los españoles es defender una Europa soberana y fuerte. No vean, señorías, tan pequeña a Europa. No vean a Europa tan pequeña. Por supuesto que Estados Unidos es un aliado fundamental para nosotros y por supuesto que es un país que tiene un enorme peso en el contexto internacional, pero Europa tiene también enormes capacidades. Lo que necesita Europa, lo único que le falta ―no he visto en muchas de sus intervenciones nada de eso― es que nos lo creamos, voluntad política como tiene este Gobierno para hacer avanzar Europa.

Señorías del Partido Popular y de VOX, ahora sí que hay que decidir si se está con Europa o contra Europa, porque quienes trabajan para debilitarla, fuera y dentro de nuestras fronteras trabajan contra el interés de España y contra el interés de los españoles y las españolas. Quienes trabajan para dividir a Europa dentro y fuera de nuestras fronteras trabajan para debilitar a España y a cada uno de los países europeos. Los españoles y las españolas lo tienen claro: quieren una Europa fuerte, segura y soberana. Ustedes, señorías del Partido Popular y de VOX, no estoy tan seguro. Este Gobierno, desde luego, lo tiene muy claro: trabajamos por esa Europa fuerte, segura y soberana. ¿Para quién trabajan ustedes, señores de VOX, cuando cuestionan la Unión y se alinean con quienes abiertamente buscan dividir y debilitar a Europa? Desde luego, no para España ni para el interés de los españoles. ¿Para quién trabajan ustedes, señorías del PP, cuando se alían abiertamente con ellos?

Me ha sorprendido mucho que en sus intervenciones ni el portavoz del Grupo Popular ni el portavoz de VOX hayan hecho referencia alguna a Ucrania y a Gaza. No hacen referencia a Europa, no hacen referencia a Ucrania, no hacen referencia a Gaza. ¿En qué mundo viven ustedes? ¿En qué mundo viven? Desde luego, no en el actual, en el que estamos decidiendo el futuro esquema de la seguridad europea. Yo sé que les molesta mucho que se diga ―no lo digo yo, lo dicen todos nuestros socios y aliados en el mundo―, pero nunca en democracia España ha tenido el peso internacional que tiene en estos momentos; nunca en democracia ha tenido la voz y la presencia en los grandes temas. Por eso en la cumbre de Naciones Unidas de Financiación al Desarrollo hemos sido fundamentales para hacer una apuesta por la ayuda oficial al desarrollo, y la hemos incrementado el año pasado en un 12 %. Por eso, somos fundamentales dentro del G5+ en el apoyo a Ucrania, como se demostró en la reunión que tuvimos en Madrid. Por eso, la Cumbre de la OTAN que se celebró en esta ciudad dio lugar al concepto estratégico de Madrid que, por primera vez en la historia de la alianza, introduce la seguridad del flanco sur. Por eso, los días 4 y 5 de noviembre de 2026, por decisión unánime de todos los países iberoamericanos, va a tener lugar aquí en Madrid la Cumbre Iberoamericana donde vamos a seguir reforzando esa comunidad y uniéndola. Por eso ―un caso único en la historia―, Estados Unidos y China escogieron la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores de España para una de sus rondas de negociación sobre algo que afecta al comercio mundial como son las decisiones arancelarias entre ellas. Y, por mucho que les pese, eso se traduce en un peso de nuestras posiciones, en un liderazgo de España en Palestina y en Ucrania, y también en un peso de los españoles. La mayoría de ellos vienen de este Gobierno y esta Administración: dos vicepresidencias de la Comisión Europea consecutivas, la presidencia de la Autoridad Bancaria Europea, la presidencia del Banco Europeo de Inversiones, una Secretaría General Adjunta de Naciones Unidas, la presidencia de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE, el enviado personal del secretario general de la OTAN para el flanco sur.

Señorías del Partido Popular, ustedes hablan de liderazgo. El único liderazgo que yo creo que está en juego es el del señor Feijóo dentro de su partido. Y es normal, porque nadie conoce sus posiciones. ¿Cuál es su posición sobre Gaza? ¿Sigue pensando que los 70 000 palestinos que han muerto en Gaza son pérdidas civiles, como los llamaba? ¿O que lo que está haciendo el señor Netanyahu es algo que tiene que hacer? ¿Cómo van a gobernar España si están abrumadoramente en contra de la mayoría de los españoles? Pero no solamente están aislados con respecto a los españoles. Están solos en Europa y solos en el mundo ante una inmensa mayoría que sigue apoyando al Estado de Palestina y la solución de dos Estados y que quiere que Europa siga siendo un proyecto soberano, autónomo, de paz y de prosperidad.

Por supuesto que me parece bien que se entregue el premio Nobel a María Corina Machado. Me preguntaban exactamente lo mismo en el Senado sus compañeros de bancada la semana pasada y ya se lo dije. Pero ustedes y nosotros tenemos una visión antagónica sobre cuál debe ser el papel de España en Venezuela. Nosotros trabajamos por unir a los venezolanos y ustedes trabajan por intentar importar la división de los venezolanos a España. Solo usan al pueblo hermano de Venezuela para intentar dividir a los españoles. Pero la realidad es la que es: con este Gobierno han llegado 120 000 venezolanos a España. Si los venezolanos tuvieran tanto miedo del Gobierno chavista español, no habrían venido 120 000 precisamente buscando un estatuto especial. (Aplausos). Más bien de quien debían de tener miedo es del Gobierno del PP porque llegaron menos de 50 000. Pero entre los que han llegado están Leopoldo López y su familia; y también Edmundo González. Cuatrocientos días después seguimos esperando disculpas hacia las mujeres y los hombres del Servicio Exterior de España, al que ustedes, el señor Fijó en concreto, acusaban de torturar en las embajadas y de perpetrar golpes de Estado. Para dejar las cosas claras de cómo actúa el Servicio Exterior de España, excelentes funcionarios todos ellos, tuvo que hacer un comunicado en el que dice ―y lo leo textualmente―: «Reitero mi agradecimiento al Gobierno de España por su apoyo y compromiso con la protección de los derechos humanos». Por lo tanto, dejen de usar al pueblo venezolano para su baja politiquería; dejen de usarlo. (Aplausos).

Más que un partido español, parecen ustedes un partido venezolano. Tanto que siempre se les olvida hablar de los 180 000 españoles que viven en Venezuela, pero, sobre todo, de los que están injustamente retenidos en las cárceles en Caracas. Pues yo, mal que les pese a ustedes, se los voy a recordar, especialmente a dos de ellos, vascos: José María Basoa y Andrés Martínez Adasme. (Rumores). Ya sé que es la primera vez que oyen hablar de ellos. Yo trabajo por su liberación cada día. (Aplausos). Sean un poco partido español y menos partido venezolano. Hemos condenado todas las violaciones de derechos humanos, restricciones de libertades públicas y detenciones arbitrarias en Venezuela. Hemos sido el primer país del mundo que no reconoció las elecciones del 28 de julio de 2024 y hemos liderado que esa sea la posición común de la Unión Europea. Fuimos los primeros en exigir la presentación de las actas en todas las mesas electorales en Venezuela. (Un señor diputado: Eso es mentira). Por lo tanto, señorías, ustedes palabrería y nosotros acción. (Rumores). Ahora, ahora voy, no se preocupe, al Sáhara y a Marruecos, tranquilo. Ya he hablado de ello en mi primera introducción, pero ahora voy.

Por cierto, ya que desde la bancada del Partido Popular me hablan del Sáhara, yo le voy a pedir al portavoz del Grupo Popular que diga públicamente aquí en la tribuna lo que dicen a las autoridades marroquíes los emisarios que les envían en secreto. Dígalo, atrévase, porque en hipocresía van ustedes sobrados. Todos los presidentes del Gobierno, todos, y todos los ministros de asuntos exteriores de España, en democracia, han dicho que la primera prioridad de la política exterior española es Marruecos. No creo que sean ustedes más listos que todos los presidentes del Gobierno ―algunos también de su partido― y todos los ministros de asuntos exteriores de España. Tenemos intereses vitales en juego: 22 000 millones de euros en estos momentos de comercio; una caída de la migración hacia Canarias del 60 %. Por cierto, muchas de las empresas exportadoras ―son varios miles y vienen y me apoyan en mi política― son canarias, son catalanas y son gallegas; por lo tanto, yo también velo por los intereses de las empresas canarias, de las empresas catalanas y las empresas gallegas cuando establezco la relación, en estos momentos excelente, que tenemos con Marruecos. Desde luego, si ustedes no están de acuerdo con que tener una excelente relación ―y aunque a ustedes les pese, porque cada vez más son ustedes un partido con posiciones antimarroquíes― es algo bueno, pregúntenles a los que de verdad están en contacto diario con Marruecos. Pregúntenle al presidente Vivas, de Ceuta, de su partido político. Él se lo dirá, que esta es la política correcta. Pregúntenselo también al presidente Clavijo, de Canarias, con el que estoy muy frecuentemente en contacto; esta misma mañana por carta. He hablado en varias ocasiones con él y va a viajar ahora en muy poco tiempo a Marruecos. Lo ha hecho ya anteriormente para beneficio de Canarias, para beneficio de Ceuta, para beneficio, al final, de toda España.

Cuando hablaban aquí sobre la posición del Sáhara Occidental, hablaban de la posición española, pero el debate de los que me han solicitado acudir hoy no era tanto sobre la posición española ―no tengo ningún problema en debatir―, sino sobre la posición de las Naciones Unidas y de la última resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Las palabras que yo he leído no son mías, son del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que, además, son compartidas por la mayor parte de la comunidad internacional. VOX no está nunca con las Naciones Unidas, el Partido Popular está a veces de boquilla con las Naciones Unidas, es algo que no me sorprende, pero que algunos de ustedes, a los que he escuchado, no estén con las Naciones Unidas, sí me sorprende más. Esa resolución, que es la que hoy me trae aquí ―esa resolución, no la posición de España, que también es una posición clara―, desde el año 2022 es una posición clara. La han votado a favor Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Dinamarca, Grecia, Guyana, Panamá, Corea del Sur, Sierra Leona, Eslovenia y Somalia. Países muy diversos, muchos de ellos de nuestro entorno. Se abstuvieron China, Rusia y Pakistán. Nadie votó en contra. ¿De verdad que todos estos países tan diversos están equivocados?

Y ya que hablaban ustedes de la posición de España, la posición de España es más o menos similar ―algunos van más lejos― a la de Francia, a la de Bélgica, a la de Portugal, a la de Alemania, a la del Reino Unido, a la de Países Bajos, a la de Estados Unidos. ¿Todos ellos están equivocados? ¿Son ustedes los que tienen razón? ¿Estamos totalmente equivocados? Insisto, lo importante, independientemente de la opinión que tenga cada cual ―y todas ellas las respeto profundamente―, es estar junto al enviado personal del secretario general de las Naciones Unidas y junto a las Naciones Unidas y al derecho internacional, que es lo que hace siempre el Gobierno de España.

Voy a entrar en algunos asuntos un poco más concretos que han señalado algunos de ustedes. Me ha sorprendido mucho que el portavoz de VOX hable de cuándo va a estar redactado el texto, porque el acuerdo sobre Gibraltar ya está hace mucho, y cuándo va a llegar al Parlamento Europeo, porque entiendo que si tiene ese interés será porque va a votar a favor de él. Lo que no le tolero es que ponga usted en duda el dinero de la cooperación española. El dinero de la cooperación española se destina siempre a los fines para los que está previsto. Y el dinero que va a la Autoridad Nacional Palestina ―y que va a seguir llegando y va a seguir siendo la Autoridad Nacional Palestina reforzada por las contribuciones españolas y de la Unión Europea― circula a través del programa europeo PEGASE, y tiene unos sistemas de control y de auditoría que son de los más exigentes del mundo. Por lo tanto, por favor, no ponga en tela de duda dónde va ese dinero y cuáles son sus fines. No me extraña de ustedes, porque ustedes son el único grupo que votó en contra de la ley de cooperación. Ya entiendo que no es que no le guste que se dé ese dinero de la cooperación. Directamente no le gusta la cooperación.

Y, sobre pactos de Estado, yo he propuesto desde el inicio de la legislatura varios pactos de Estado, pero, evidentemente, algunos ya no se podrán cumplir. Sobre Palestina y sobre Gibraltar, ya es demasiado tarde. El reconocimiento de Palestina está hecho y el acuerdo sobre Gibraltar está logrado.

Sobre lenguas cooficiales, tanto el Partido Popular como VOX hacen todo lo posible por torpedearlo. Me sorprende del Partido Popular, que tiene un líder que presidió la Xunta de Galicia durante tanto tiempo. Les voy a decir una cosa, el gallego no es un idioma que hay que usar solo para ir por los pueblos de Galicia a pedir el voto cuando llegan las elecciones. También es digno de que se hable en el Parlamento Europeo, por mucho que les pese a ustedes. (Aplausos). Pero nunca han querido esos pactos. De hecho, por cierto, el Partido Popular es el único grupo político de esta Cámara que siempre ha rechazado enviar a sus eurodiputados a las reuniones que yo he convocado en el Parlamento Europeo, incluso durante nuestra Presidencia del Consejo de la Unión Europea. Yo creo que no comprenden que la política exterior es ante todo una política de Estado.

Al portavoz de SUMAR, le diré que coincido en ese deseo de hacer avanzar la paz, los derechos humanos, el derecho internacional. Me apena que usted considere que cuando uno trabaja y hace política exterior por la paz, por los derechos humanos, por el derecho internacional, considere que es simplemente un discurso moral. No es un discurso moral. Es la base del sistema internacional por el que trabaja España y por el que este Gobierno intenta siempre hacerlo avanzar.

Y cuando pregunta qué se ha hecho en concreto en Ucrania —‌eso lo ha contestado aquí en Madrid el presidente Zelensky hace muy pocos días en la rueda de prensa junto al presidente del Gobierno—, se han hecho cosas muy concretas. No es un discurso moral: 220 000 ucranianos ―muchos de ellos niños y niñas― refugiados aquí, en España, son cosas concretas. El mayor paquete de ayuda humanitaria que ha dado España jamás a un solo país en su historia, eso es muy concreto. Los setenta generadores para ofrecer calor y electricidad frente a los ataques rusos en este crudo invierno, son cosas muy concretas para personas concretas, de carne y hueso. El paquete que se entregó el otro día ―817 millones― para la seguridad, para la defensa de los civiles ucranianos, son cosas muy concretas. La apertura de las negociaciones con Ucrania para su ingreso en la Unión Europea durante nuestra Presidencia, son cosas muy concretas. De verdad, no dé pábulo a esas ideas. Claro que hacemos cosas concretas.

Y lo que usted llama un discurso moral es, precisamente, lo que quieren que hagamos los españoles: que hablemos de paz, en estos momentos en que la gente habla de guerra; que hablemos de derecho internacional, en estos momentos en los que está pisoteado; y que defendamos los derechos humanos en todos los escenarios del planeta, como vamos a seguir haciendo. (Rumores). Y lo importante ―lo decía al principio―, no es cuál es el proyecto americano para Europa ―no se queden ahí, vayan más lejos―, lo importante es cuál es el proyecto europeo para Europa. (Aplausos).

Sobre nuestra cooperación ―sobre la que también han preguntado varios portavoces; la portavoz del PNV lo preguntaba directamente―, sí, le confirmo que la cooperación española nos convierte en el primer donante bilateral a la población de los campamentos en Tinduf y que, por lo menos, mientras yo sea ministro de Asuntos Exteriores de España, va a seguir así, como está siendo año a año.

Tenemos unas relaciones extraordinarias con Marruecos, pero las tenemos también con todos los países del Magreb, con Argelia, con Egipto —h‌ a habido un viaje de Estado hace muy poco—, con Túnez, con todos ellos, todos ellos han estado en la reunión de Unión por el Mediterráneo hace muy poco tiempo en Barcelona. Y con todos ellos trabajamos para que ese Mediterráneo, que al final es nuestro espacio común, sea un espacio cada vez más próspero, cada vez más estable. No les quepa a ustedes la menor duda, España defiende el derecho internacional y los derechos humanos en todos los lugares del mundo.

En cuanto al portavoz de Podemos, estoy de acuerdo en muchas de las cosas que ha dicho y en la filosofía que le inspira la visión de política exterior. Ha dicho usted que es muy europeísta, pero cuando uno hoy es muy europeísta ―también lo han dicho el Partido Popular y VOX, pero de ellos no me extraña― no puede uno no decir ni una palabra sobre la agresión rusa a Ucrania. Porque, en estos momentos, el futuro del esquema de la seguridad europea y de los valores europeos ―los que usted y yo compartimos― la libertad, la tolerancia, la diversidad, la democracia, están en juego ahí. Y nadie se está aquí rearmando, nadie tiene una política militar agresiva, salvo Rusia, de la que usted no ha dicho ni una palabra. Usted entenderá que, si los europeos queremos dar un salto en nuestra soberanía, la disuasión tiene que estar en nuestras manos y no depender de terceros. Porque quien sí tiene una visión militarista y de rearme hasta los dientes de su política exterior y de lo que debe ser el futuro de nuestros ciudadanos ―y por eso los pone en riesgo― es Rusia, de la que usted, curiosamente, no ha dicho ni una palabra.

Pero estoy de acuerdo con usted en su filosofía. Cuando hablaba de Marruecos, Ceuta, Melilla, Canarias ―lo han hecho otros―, de verdad, si tiene dudas, pregunte a los que saben. Pregúntele al presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, al presidente Vivas, qué opina de la política exterior que estamos conduciendo con Marruecos. Pregúntele al presidente Clavijo, que ha estado ya en Marruecos de viaje y va a volver en muy pocas semanas, qué opina de la política que tenemos hacia Marruecos. Vaya a las fuentes. Si usted cree que esto no es lo que necesitan Ceuta, Melilla y Canarias, ya que las ha citado, porque entiendo que usted no es de ninguno de los tres sitios, pregúntele a quien está al frente de los Gobiernos.

A la portavoz de Coalición Canaria le diré que he estado en contacto, tanto telefónico como esta misma mañana, con el presidente Clavijo, con quien he cruzado unas cartas y estoy muy en contacto lógicamente porque Canarias es una comunidad autónoma que proyecta a España hacia África, hacia América Latina, y, lógicamente, un ministro de Asuntos Exteriores tiene mucho contacto con esta comunidad autónoma. Ahí está Casa África, está también el centro logístico del PMA, en el puerto de Las Palmas. Se lo he dicho y se lo reitero aquí públicamente: Canarias participa en los grupos de trabajo en los que España habla con Marruecos de aquellos asuntos en los que Canarias puede tener un interés, por sus competencias o porque le afecten directamente. Así ha sido hasta ahora y así va a ser. Las reuniones de alto nivel, evidentemente, son reuniones entre Gobiernos en las que las comunidades autónomas no participan. En cualquier caso, entiendo que ustedes están satisfechos, como le decía ahora a alguno de los portavoces, con la política que estamos teniendo con Marruecos. Se lo digo porque cuando el presidente Clavijo viajó a Rabat, en la rueda de prensa que dio con mi colega a su lado, el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos ―no creo que lo cite mal―, dijo que respaldaba enteramente la posición española sobre el Sáhara, que habían hablado de ello y que esto había permitido un clima de confianza y colaboración con Marruecos; lo saludó y me alegro, y se lo agradecí. Desde luego, voy a colaborar para que el próximo viaje del presidente Clavijo a Marruecos sea un éxito, igual que colaboré muy activamente para que el anterior lo fuera.

Creo que el portavoz de UPN no sabe que habrá una cumbre iberoamericana aquí, en Madrid, los días 4 y 5 de noviembre de 2026 y que hemos sido elegidos, por unanimidad de todos los países que conforman esa cumbre, y nos han dado el liderazgo de lo que se llama, dentro de las cumbres, la Secretaría pro tempore para estos años.

A la portavoz de Compromís le aseguro que el Mediterráneo está entre las grandes preocupaciones de la política exterior de España. Por eso, la reunión de la Unión por el Mediterráneo del día 28 de noviembre en Barcelona fue un éxito. Ahí estuvimos cuarenta y tres países trabajando por el Mediterráneo y ahí se presentó el Pacto por el Mediterráneo de la Unión Europea, del que España ha sido un auténtico motor.

También ha habido distintos comentarios sobre la participación y el trabajo de la FIAP en Mauritania. Todos los proyectos, tanto de la FIAP como de la cooperación española, tienen el respeto de los derechos humanos en el centro e incluyen la formación y mejora de las capacidades de nuestros países socios. Precisamente, la implicación de la FIAP en este tipo de proyectos, que están financiados íntegramente por la Unión Europea, refuerza el enfoque de derechos humanos y mejora las capacidades de nuestros países socios siempre desde una lógica de desarrollo.

He oído a muchos de ustedes ―si quieren, lo podemos hablar más detalladamente después bilateralmente― mezclar centros. Los centros por los que ustedes solicitaban la comparecencia no tienen nada que ver con los centros de los que han estado hablando algunos de ustedes. Es más, la Organización Internacional para las Migraciones y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados participan en el proyecto impartiendo formación en materia de derechos humanos y determinando la situación de las personas migrantes sobre la base de evaluaciones y entrevistas individualizadas. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos tienen y disponen de un acceso permanente a los centros, por supuesto en el marco de sus respectivos mandatos.

Finalmente, al portavoz del Grupo Socialista le agradezco siempre su sentido de Estado y su apoyo al derecho internacional y los derechos humanos, porque ahí ―ahí― es donde estará siempre España: defendiendo el derecho internacional, defendiendo la paz frente a la guerra, defendiendo a las Naciones Unidas y, sobre todo, defendiendo una Europa que dé, ya por fin, un salto en su soberanía y pase de la autonomía estratégica a la soberanía, le pese a quien le pese, diga lo que diga quien quiera, y escriba quien quiera cualquier estrategia de seguridad nacional.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. A continuación, intervienen los representantes de los grupos parlamentarios. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra el señor Floriano Corrales.

Carlos Javier Floriano Corrales

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Muchas gracias, señor presidente. Señor don Francesc Álvaro, con la misma cordialidad con la que usted se ha dirigido a mí: ¡hombre, yo hago piruetas dialécticas! Usted me puede acusar de que hago piruetas dialécticas, pero reconozca conmigo que pirueta pirueta es ser republicano, independentista y miembro de las Cortes de un Estado monárquico del que se quiere independizar. (Aplausos). ¡Hombre, para pirueta, eso no está mal! Lo mío es dialéctico, lo suyo es una condición de vida y, por eso, nos vamos a seguir respetando exactamente igual. Señor ministro, señorías, nosotros estamos con el pueblo venezolano porque es defender la causa de la libertad y creo que la posición del Gobierno español ha sido un balón de oxígeno siempre para la dictadura. Ustedes trabajaron para sacar de Venezuela al que ganó las elecciones, no para sacar al que las perdió. (Aplausos.―Una señora diputada: ¡Muy bien!). Para eso trabajaron ustedes. Siempre parecen incapaces de llamar dictadura a lo que es una dictadura e incapaces de ponerse frente al dictador, a pesar de que se les pueda llenar la boca de derechos humanos. Ucrania es la causa de la libertad en Europa también, señorías. Ucrania es la causa de la libertad y, por eso, precisamente censurábamos gravemente a muchos de sus socios, que estaban en contra de Ucrania; recuerde que pedían la rendición de Ucrania frente a Rusia. España debe promover en el seno de la Unión Europea que se reafirme el protagonismo de la Unión Europea en el escenario internacional, cosa que ustedes son incapaces de hacer porque nadie les toma en serio. Lo del G5+, señor ministro ―perdone el tono coloquial― es una filfa. En el G5+ van ustedes a escuchar lo que ya ha decidido el Grupo de los Cinco. (Aplausos). Ustedes se callan, asumen y tiran para adelante; no hacen otra cosa. En el resto de las ocasiones, los planes de futuro se ciñen a lo que se decide en el Grupo de los Cinco y ustedes no pintan nada. Lo del G5+ es un invento suyo o de alguien que no va a ningún sitio, porque ustedes se limitan sencillamente a escuchar. Europa debe garantizar la autonomía estratégica en defensa ―sin que esto signifique romper nuestros vínculos transatlánticos―y en seguridad a través del Pacto por el Mediterráneo y del Pacto Europeo de Migración y Asilo. Además, debe asegurar la soberanía energética, utilizando fuentes consideradas dentro de la taxonomía verde, incluida la nuclear; también la autonomía alimentaria, defendiendo los principios fundamentales de la PAC, y la industrial. Todo ello con el objetivo de relanzar la competitividad y la productividad, fortaleciendo la inversión en inteligencia artificial y en todas las tecnologías de última generación, y esto debe unirse a la culminación del mercado de capitales y la modificación del régimen de unanimidad al de la mayoría en la toma de decisiones en aquellos ámbitos que impiden que seamos una voz única en el contexto global. Esto se lo hemos dicho por activa, por pasiva, por neutra y por perifrástica, pero usted, cuando debate, se trae la réplica escrita, y como se la trae escrita, responde sin escuchar lo que se le dice. Esto se lo hemos dicho mil veces, igual que le hemos dicho mil veces que la masacre que se estaba cometiendo en Gaza era una masacre contra el derecho internacional humanitario, que tenía que ponerse fin a esa situación (aplausos) y que ahora nos corresponde apoyar un plan de paz, apoyar las instituciones y no apoyar las manifestaciones. Pero saldrá aquí y dirá: No se posicionan ustedes sobre Ucrania, no se posicionan ustedes sobre Gaza, no se posicionan sobre dar el paso de la autonomía a la soberanía. Eso se lo ha inventado usted, pero no es nada más que lo que he dicho: dar esos pasos que le he comentado que tiene que dar la Unión Europea. Si lo quiere llamar soberanía, llámelo soberanía, pero es dar esos pasos; significa que Europa pasaría a ser el tercer actor internacional, no subordinado a las grandes potencias, en este caso, Estados Unidos y China, porque no podemos depender de lo que decidan los americanos en sus elecciones cada cuatro años ni podemos depender de las decisiones que adopte un Estado autocrático. Por eso Europa debe tomar sus propias decisiones en estos ámbitos. Ahora usted a eso lo quiere llamar soberanía. Llámelo como quiera, pero esto se lo venimos diciendo, como se lo ha dicho el señor Feijóo, desde hace mucho tiempo.

Señor Albares, creo que llega el tiempo de que sean ustedes capaces de definir una política exterior que sea creíble, que sea sensata y que merezca el respeto de nuestros aliados. Desgraciadamente, usted representa un Gobierno de salida, un Gobierno en caída y, por tanto, incapaz de recuperar la credibilidad de la política internacional española.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Flores Juberías. (Aplausos).

FLORES JUBERÍAS

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Con la venia. Señor ministro, cuando le he preguntado si, además de traer las manos vacías, las traía llenas de sangre, lo he hecho por algún buen motivo. Euronews, el 18 de noviembre de este año: la Comisión Europea lamenta profundamente que se hayan hecho pagos a través del Fondo para los Mártires, a pesar de su cierre. Entendemos que se ha hecho recientemente un pago a familiares de presos basándose en el sistema cancelado. Lamentamos profundamente esta decisión que contradice compromisos previos. Hemos requerido de la Autoridad Nacional Palestina que clarifique este asunto. Mi duda es más que razonable y, si es usted hoy el anfitrión de Mahmoud Abbas, le insto a que se lo pregunte directamente: ¿el dinero de los españoles va a parar a manos de viudas, hermanas o madres de terroristas palestinos? Nos gustaría saberlo. (Aplausos). Dicho lo cual, en su última comparecencia le eché en cara que andaba usted corto de cortesía parlamentaria porque nos había tenido no sé cuántos meses esperando a comparecer; en esta ocasión, voy a echar la apuesta del otro lado. Usted anda sobrado de marrullería parlamentaria. La de hoy ha sido muy buena. El 6 de noviembre, Bildu y el Grupo Republicano le piden que comparezca para hablar de un asunto incómodo, como es el Sáhara y las relaciones con Marruecos. El día 17, usted solicita comparecer a petición propia para hablarnos de lo de siempre, de la paz, del multilateralismo, para contarnos estas historias que nos suele contar usted en cada una de sus comparecencias, que están a caballo entre Julio Verne y José María Pemán; entre Julio Verne, La vuelta al mundo en ochenta días, y José María Pemán, Mis almuerzos con gente importante. Y todos los grupos parlamentarios entran al trapo y nos dedicamos a hablar de Trump y de Netanyahu, de Netanyahu y de Trump, en lugar de hablar de lo que veníamos a hablar. Pero yo no lo voy a hacer; yo voy a hablar de lo que veníamos a hablar, que es de esa resolución de Naciones Unidas y de la implementación que España va a realizar. Porque se han dicho cosas que son de traca. De traca y media es eso de: yo no he venido a hablar de la posición de España, he venido a hablar de la resolución de Naciones Unidas. Muchas gracias, señor Guterres, por haber venido de Nueva York a Madrid para hablarnos de la resolución de Naciones Unidas; otro día llamaremos al ministro español de Asuntos Exteriores para que hable de la posición de España sobre el asunto. (Aplausos). Ministro de Asuntos Exteriores al que, si tuviese delante, le preguntaría por qué se convocó la reunión de alto nivel con solo unos días de antelación, sin previo aviso y sin informar a los medios de comunicación. ¿Por qué no hubo rueda de prensa? ¿Me permite que haga un pequeño sondeo? ¿Cuántos de ustedes, señorías, sabían la semana pasada que nos estábamos reuniendo al más alto nivel con las autoridades marroquíes? ¿Cuántos lo sabían antes de empezar la sesión de hoy? ¿Por qué en la RAN no hubo ministros de SUMAR, siendo una reunión de alto nivel? ¿De verdad, señor ministro, se cree usted eso de la dinámica de apertura, progreso y modernidad gracias a las reformas de modernización guiadas por su majestad el rey Mohamed VI? ¿De verdad no cree que podríamos moderar un poquito los adjetivos y pisar un poquito un terreno más realista? ¿De verdad se cree usted, señor ministro, que de Marruecos recibimos en materia de inmigración una cooperación ejemplar y leal sobre esa materia? ¿Ha conseguido usted, señor ministro, algo en compensación por nuestro reconocimiento real, expreso, práctico, de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara? ¿Ha conseguido una declaración similar respecto de la soberanía española sobre Ceuta y Melilla, territorios que son parte de nuestro país quinientos años antes de que Marruecos existiese? (Aplausos). ¿Nos puede explicar, señor ministro, cuáles son esos minerales estratégicos de los que se habla en el apartado 80 de esa resolución? ¿Dónde están? ¿Por qué los vamos a explotar con Marruecos? ¿Tiene Marruecos algún derecho a explotar esos minerales estratégicos? ¿Nos va a hablar de la delimitación de los espacios marinos entre Canarias y el litoral marroquí? ¿Nos va a hablar del incremento de la inmigración irregular? ¿Nos va a hablar de la frontera entre Melilla y Marruecos? Creo que no. ¿Nos va a hablar de ese plan de autonomía?

Déjeme que termine mis dieciocho últimos segundos reflexionando sobre esa cuestión. Usted se ha comprometido a tomar el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara como base preferente para un futuro estatus del Sáhara Occidental. Será que conoce ese plan y que tiene información sobre ese plan. ¿Nos puede explicar en qué consiste ese plan de autonomía? Somos diputados del Congreso español, nosotros vivimos en un Estado autonómico, sabemos lo que es un estatuto de autonomía, sabemos lo que es el autogobierno de las comunidades autónomas, tendremos elementos de comparación. Explíquenos ese plan. En primer lugar, ¿ese plan reconoce la identidad del Sáhara? Porque cuando se habla de las provincias del sur, da la sensación de que lo primero que quiere hacer Marruecos es dividir ese territorio, desposeer a ese territorio de su identidad, tratarlo como un territorio subordinado y dividido. ¿Qué les parecería a los señores de Esquerra si hablásemos de la autonomía catalana diciendo que es la autonomía de las provincias del noreste de España? No les gustaría demasiado. ¿Qué competencias va a tener el Sáhara o las provincias del sur en ese plan de autonomía? ¿Qué instituciones van a tener?

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.

FLORES JUBERÍAS

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¿Va a haber un Parlamento? ¿Va a haber elecciones? ¿Hay un censo para esas elecciones? Pues si hay un censo, utilícelo para garantizar que el pueblo saharaui decida sobre su propio futuro, contemplando todas las posibilidades que en derecho internacional están sobre la mesa.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Álvaro Vidal.

ÁLVARO VIDAL

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Bona tarda. Señor Floriano, como nuestra conversación sería inacabable, solo le diré una cosa: cada uno lleva sus contradicciones como puede. Se ha dejado de decir de mí que soy europeo a fuer de catalán y que hago lo que puedo para que el Estado deje de ser borbónico. En fin, ahí estamos. (Aplausos). En todo caso, querido amigo Floriano, vamos a convenir que ser socio a la vez de Von der Leyen y de los socios de Trump también es de traca. (Un señor diputado: ¡Somos!). Es de circo, pero, bueno, seguiremos con esta charla cuando quiera. Señor ministro, no sé si ha tenido algún problema con los papeles, si se le han traspapelado (el señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Albares Bueno, hace gestos afirmativos), pero, curiosamente, no ha contestado a los grupos que pedimos la comparecencia. ¿Ha pasado eso? (El señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Albares Bueno: Sí, se me han traspapelado). ¿Se le han traspapelado de verdad? (El señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Albares Bueno, mostrándolos: Sí, aquí los tengo). La realidad siempre supera a la ficción, lo sabemos los periodistas. En fin, me había dejado decepcionado, pero si me ha dicho que es así, le escucharemos. Es cierto ―lo han dicho algunos portavoces― que aquí venimos a hablar de lo que venimos a hablar, y justamente yo creo que hablar de lo que se está planeando sobre la realidad de Europa en este momento, que es el documento sobre la seguridad nacional de Estados Unidos, no es un capricho, señor ministro. No es un capricho. Y en cuanto al salto en la soberanía europea, no lo dirá por nosotros, porque, en fin, como grupo somos pesados hasta la saciedad cuando decimos que, por ejemplo, en el tema de replantear una Europa de defensa, hay que mancomunar esfuerzos y justamente vincular el reto de seguridad con una mayor integración de todos los Estados. No lo dirá por nosotros. Però en tot cas, senyor ministre, ens havia quedat pendent el tema de la FIAP i Mauritània, i que vostè ha dit: «no mezclen centros». Evidentment no els barregem. Són centres diferents. Sabem exactament què són els centres Meloni i aquests de la FIAP, però en aquest cas estarà d’acord que, com va dir el diari El Salto i la Fundació per causa feta pública,,el passat mes de novembre, la FIAP va construir dos presons per a migrants a Mauritània com a part d’una nova estratègia de migració que no acaba de funcionar. I a més, com vostè sap, la FIAP és una entitat pública vinculada al Ministeri, per tant, no és un tema menor. Fins ara no hem tingut confirmació, senyor ministre, si amb fons públics s’han finançat aquests centres. Pel que hem vist, el Ministeri d’Exteriors ha declinat respondre i vostè avui ha fet algun apunt. I ens preocupa per dos motius. En primer lloc, justament per les violacions de drets humans a Mauritània, que són continuades. És inadmissible que l’Estat participi d’un sistema on s’empresona els migrants en condicions infrahumanes. Ho han dit alguns diputats que m’han precedit. En aquest centre s’internen, fins i tot, menors d’edat, infants en edat de lactància, fins i tot, de forma contrària a la mateixa legislació espanyola. És inacceptable. I també ens preocupa que aquests centres reforcen un paradigma de gestió de fronteres on la Unió Europea realment acaba cedint el marc i la narrativa a l’extrema dreta, encara que no siguin els centres Meloni —j‌a ho sé que no són els mateixos—, però l’enfocament acaba coincidint inevitablement.

Pensi que la gent d’Esquerra Republicana concebem el Mediterrani com un espai de cooperació. Complicat, ho sabem, no som ingenus, un espai complicat, però bàsicament de cooperació, no un espai de repressió. I en aquest sentit, insistim, això no funciona. I això té una translació amb el tema que acabem de comentar, les relacions amb el Marroc. Insisteixo, senyor Albares, aquí vostè està incòmode, i em sap greu, perquè el que ha passat en aquest cas és que l’Estat espanyol. Sí, ja sé que no està d’acord amb mi. Però fixi’s que hi ha un consens estrany aquí sobre el tema del Marroc. Només estan fora vostès d’aquest consens. En aquesta qüestió, jo crec que l’Estat ha canviat la dignitat d’Espanya i no ha sabut explicar o no ho acaben d’explicar. Vostè ho intenta, fa uns esforços, però no s’entén.

En fi, ens sap greu que la qüestió del Sàhara el porti vostè a haver de fer aquestes explicacions. I ens sap greu perquè creiem que com a ciutadans europeus i principalment ciutadans d’aquest Estat, teníem una obligació moral, també política i moral amb la població sahrauí.

Moltes gràcies.

En cualquier caso, señor ministro, nos había quedado pendiente el tema de FIAP y Mauritania. Evidentemente, no mezclemos las cosas, son centros distintos. Sabemos cuáles son los centros Meloni y los de FIAP, pero en este caso estará de acuerdo en que, como dijeron el diario El Salto y la fundación el pasado mes de noviembre, la FIAP construyó dos centros en Mauritania como parte de una estrategia que no acaba de funcionar. Y, como sabe usted, la FIAP es una entidad pública vinculada al ministerio. Por tanto, no es un tema menor. Hasta ahora, no hemos tenido confirmación, señor ministro, de si con fondos públicos se han financiado estos centros. Por lo que hemos visto, el Ministerio de Exteriores ha declinado responder y usted hoy ha hecho algún apunte, y nos preocupa por dos motivos. En primer lugar, justamente, por las violaciones de derechos humanos en Mauritania, que son continuas. Es inadmisible que el Estado participe de un sistema donde se encarcela a los migrantes en condiciones infrahumanas, ya lo han dicho algunos diputados que me han precedido. En estos centros se interna incluso a menores de edad, a niños, incluso en edad de lactancia, de forma contraria a la legislación española, y es inaceptable. Y también nos preocupa que estos centros refuerzan un paradigma de gestión de fronteras donde la Unión Europea acaba cediendo el marco de la narrativa a la extrema derecha, aunque no sean los centros Meloni. Ya sé que no son los mismos, pero el enfoque acaba coincidiendo, lamentable e inevitablemente.

Piensen que la gente de Esquerra Republicana concebimos el Mediterráneo como un espacio de cooperación complicado. Lo sabemos, no somos ingenuos. Un espacio complicado, pero básicamente de cooperación, no un espacio de represión. Y en este sentido insistimos: esto no funciona, y tiene una traslación con el tema que acabamos de comentar de las relaciones con Marruecos. Insisto, señor Albares, aquí usted se siente incómodo, y lo lamento, porque lo que ha pasado en este caso es que el Estado español… Sí, ya sé que usted no está de acuerdo conmigo, pero fíjese, hay un consenso extraño aquí respecto al tema de Marruecos y solo están fuera ustedes de este consenso. En esta cuestión, yo creo que el Estado ha cambiado la dignidad de España y no ha sabido explicarlo, no acaban de explicarlo. Lo intenta usted, hace esfuerzos, pero no se entiende.

En fin, lamentamos que la cuestión del Sáhara le lleve a usted a dar estas explicaciones. Y lo lamentamos porque creemos que, como ciudadanos europeos y, principalmente, ciudadanos de este Estado, tenemos una obligación moral ―también política, pero moral― con la población saharaui.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Iñarritu García.

IÑARRITU GARCÍA

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Presidente, señorías, señor ministro, tenía la sensación de que era un desprecio, pero ya ha aclarado que se le ha traspapelado. Ahora nos dirá qué opina sobre lo que le hemos planteado.

Sí me ha sorprendido, tanto del portavoz del Grupo Socialista como de usted, que hablen de la terrible situación en Gaza para no hablar del Sáhara Occidental. Y, por otro lado, que pidan al Partido Popular que se sume a ese consenso de Estado en política exterior desde el punto de vista del sentido común. Pues es eso lo que le estamos pidiendo el resto de las formaciones, al Grupo Socialista, sobre el Sáhara Occidental.

Ustedes acusan al Partido Popular de parecer más un partido venezolano que un partido español, y le reconozco que está bien traído y que incluso tiene sentido. Pero ¿no cree que habrá otras personas que puedan pensar que ustedes, en la cuestión del Sáhara Occidental, parecen más un partido marroquí o que incluso usted parece más un wazīr, un ministro marroquí, que un ministro español? Porque desde 2022 la mayoría de esta Cámara no ha entendido el cambio de posición y por qué ustedes lo hicieron y no son más transparentes cuando les pedimos que nos lo expliquen, que nos faciliten esa carta que enviaron ustedes sin traducción ―la original― y también que cambien de posición, corrigiéndola y obedeciendo el mandato de esta Cámara.

Cuando varias formaciones les pedíamos que aclarasen cuál era la postura del Gobierno de España sobre la Resolución 2797, ustedes lo hicieron en el documento de la semana pasada, un documento conjunto de 119 puntos, si no me equivoco, en veintitrés folios. Pero, claro, en el punto número 8 ustedes han añadido frases que no están en la posición de Naciones Unidas que usted decía que defendían, como puede ser: que se subraye una verdadera autonomía bajo soberanía marroquí podría ser la solución más factible para una solución mutuamente aceptable. Esto no está. Esta es la propuesta que hizo Marruecos, que no fue aceptada. Les han metido un gol, se lo han colado. O el texto lo hizo Marruecos y ustedes lo firmaron, lo aceptaron, o les han metido un gol. Y, de igual forma, lo que no incluyen es la frase: reconociendo que todo ello debe ser sobre la base del principio de la libre determinación. Yo le he preguntado antes y le insisto: señor ministro, ¿usted reconoce que los y las saharauis tienen derecho a la libre autodeterminación? Aclárelo, ya que nos genera dudas.

En relación con los centros para personas migrantes en Mauritania, es cierto que no son como los centros Meloni, pero son centros de externalización de fronteras. Y aquello que está financiado por España, que no se rige sobre la base de estándares de derechos humanos, aceptando situaciones que no serían aceptables en España, necesita de una explicación en esta Cámara. Porque no son centros para delincuentes; son centros para personas migrantes, incluidos menores de edad, algo que sería impensable en un CATE en España. Pero se va a hacer ―o se ha hecho, mejor dicho― en Mauritania con financiación y liderazgo español. Creo que esto merecería una reflexión y también aclaraciones a esta Cámara y a aquellas organizaciones, como porCausa, que han denunciado esta situación.

Sin más, quiero agradecer su presencia hoy aquí y quedamos a la espera de lo que nos diga. Gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Gutiérrez Prieto.

GUTIÉRREZ PRIETO

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Gracias, presidente. Señorías del Grupo Popular, señor Floriano, no sé si es consciente de la barbaridad que ha dicho en esta tribuna al referirse una vez más a Venezuela. Ha dicho que el Gobierno de España ha trabajado más para sacar al que ganó las elecciones. ¿Se da cuenta del trasfondo de esa declaración? ¿Cómo que sacar de Venezuela al que ganó las elecciones? ¿Qué insinúan? ¿Que lo sacamos a la fuerza? Porque, después de haber escuchado al señor Pons, al que ninguno le ha recriminado sus palabras de que colaboramos en un golpe de Estado o que se torturó en la embajada española en Venezuela, esas declaraciones hay que cogerlas con mucha cautela. ¿No piensan que es mejor creer al señor Edmundo González sobre lo que hizo el Gobierno de España en relación con Venezuela y con su propia persona? ¿No creen que deben dejar la hipérbole, la exageración? Porque ponen mal a España. No intentan hacer daño solo a un Gobierno, sino que al final intentan dañar la credibilidad de la acción exterior del conjunto del Estado. Se lo vuelvo a decir con toda firmeza: dejen de utilizar a Venezuela para la política interior e intenten apoyar un poco más al Gobierno de España también en su acción en Venezuela. (Aplausos). Porque, en definitiva, es la acción correcta. Además, han dicho alguna barbaridad adicional. Dicen ustedes que quieren volver a una política exterior que no esté subordinada a las grandes potencias. ¿En serio, señor Floriano? ¿Ustedes? No solo me están recordando la foto de las Azores, la de los pies del señor Aznar en el rancho de Texas. ¿Ustedes hablan de no estar subordinados a las grandes potencias? Por ejemplo, después de que el señor Trump diera el ultimátum de obligar a los miembros de la OTAN a destinar el 5 % del PIB y ante el plante del Gobierno de España, que dijo que eso era una barbaridad porque supondría recortes en otras políticas muy importantes de España ―especialmente en política exterior― y no lo iba a asumir ni a firmar, y se conformó con una subida del 2 % del PIB, que ya es una subida considerable para garantizar nuestra seguridad estratégica, ¿ustedes con quién estuvieron? ¿Con el Gobierno de España, defendiendo su autonomía, o con el señor Trump, metiendo un chantaje al pueblo español sobre el gasto de defensa? (Aplausos). ¿Ustedes con quiénes están cuando hablan de subordinación de las grandes potencias? ¿O ustedes qué dijeron después del 7 de octubre de 2023, cuando el presidente del Gobierno de España fue a Israel, a Tel Aviv, para decirle al primer ministro Netanyahu que lo que estaba sucediendo ya en las primeras semanas era una barbaridad, que Israel tenía derecho a defenderse, pero que no lo podía hacer a costa de la legalidad internacional y de la masacre del pueblo palestino, del pueblo gazatí? ¿Ustedes qué dijeron? Que era una ofensa a Israel que iba a tener grandes consecuencias para España ¿En serio? ¿Esa es la política que no está subordinada a las grandes potencias? Nosotros lo tenemos clarísimo, señor Floriano y señores del Grupo Popular. Nosotros queremos una política exterior, de acción exterior, con autonomía. Sí, autonomía de las grandes potencias, autonomía del resto de países, pero guiada por la brújula de los principios humanos, de la declaración universal, de la legalidad internacional, de la coherencia, en definitiva, en todos los lugares del planeta.

Por eso también, señorías, me gustaría referirme a algunas cosas en relación con la petición de comparecencia para hablar sobre el Sáhara, porque nosotros tenemos extraordinariamente claro que todo lo que suceda sobre el Sáhara tiene que estar de acuerdo y conforme a las Naciones Unidas, al criterio que hemos mantenido siempre y que seguimos manteniendo, que es que cualquier solución que se plantee, cualquier opción que esté encima de la mesa, sea cual sea, tiene que ser acordada por todas las partes de mutuo acuerdo en el seno de Naciones Unidas. Tener preferencias por alguna opción no significa imponer ninguna opción a ninguna de las partes; significa defender el diálogo, el acuerdo y una solución pactada de acuerdo con las Naciones Unidas. Y hay muchas cosas con las que podemos estar de acuerdo y con las que estamos de acuerdo, especialmente en que hay una situación insostenible en el Sáhara Occidental desde hace cincuenta años. Y también que lleva más de veinte años escondida en los debates de la política internacional, y al menos ustedes deben reconocernos que ahora se está intentando desbloquear una salida que, vuelvo a decir, tiene que ser mutuamente acordada en el seno de las Naciones Unidas. Pero lo que no vamos a aceptar son falsedades. Primera, que España no esté financiando o haya dejado de financiar con la ayuda al desarrollo, con nuestros propios recursos, al pueblo saharaui. Está en el Plan de Acción Exterior, de cooperación exterior, en las páginas 25 y 65, como una prioridad de la acción exterior española, el apoyo a los campos y a la población saharaui. Como sigue siendo verdad que somos el primer donante internacional del pueblo saharaui. Como también sigue siendo verdad que somos los primeros en apoyar al enviado especial del secretario general de Naciones Unidas para el pueblo saharaui. Y como también es verdad que seguimos siendo los que más impulsan esa ayuda humanitaria y los que más impulsan la causa para desbloquear una situación insostenible desde hace cincuenta años. Lo que no es verdad, y no se lo vamos a permitir, es decir que este Gobierno no tenga en el Sáhara, como en ningún otro lugar del planeta, una política alineada con el derecho internacional o con los derechos humanos. Se puede defender cualquier postura, se puede defender cualquier opción, pero, sin ninguna duda, aquel que diga que no estamos de acuerdo con una política conforme al derecho internacional y a los derechos humanos, sinceramente miente.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES, UNIÓN EUROPEA Y COOPERACIÓN

Página 98

Muchas gracias, señor vicepresidente.

Señorías del Grupo Popular, con esos discursos que tienen ustedes, también en política exterior, votando en contra del primer Tratado de Amistad y Cooperación con nuestro vecino, Francia, teniendo posiciones antimarroquíes, debilitando todo lo que es la idea de Europa, no les extrañe luego que sus votos y sus votantes empiecen a irse a borbotones a VOX, porque cada vez se parecen más a ellos.

Y la pregunta es para quién trabaja VOX y, por lo tanto, con quién están ustedes aliándose un día sí y otro también. Desde luego, no trabaja para las españolas y los españoles. No trabaja para aquellos que quieren una Europa fuerte y soberana. Y se lo vuelvo a decir una vez más, y es la tercera vez esta mañana: el patriotismo hoy es defender una Europa fuerte y soberana y no aliarse con las fuerzas que dentro de Europa, como es VOX, quieren una Europa débil y nos quieren divididos. Y yo nunca me voy a resignar, nunca me voy a resignar a que la guerra sea una forma de política exterior.

Al portavoz del Grupo Popular quiero decirle que me sorprende su desconocimiento de política exterior, porque es cuestión casi ya de hemeroteca periodística: el G5 no existe, solo existe el G5+. Y en el G5+ estamos España, Francia, Alemania, Polonia, Italia, Reino Unido y la alta representante. A lo mejor es el plus lo que le ha despistado. Pero ahí estamos, y decidimos entre todos, porque con este Gobierno no se decide nada en Europa sin que nosotros estemos en el centro de la mesa.

Y lo lamento mucho, se me traspapeló una hoja con las notas que había tomado, pero ahora les contesto muy gustosamente a los portavoces de Esquerra, Junts y Bildu, que se me había quedado un poco fuera del tintero. De todas formas, a Esquerra Republicana la mayor parte de las cuestiones que había traído ya se las había contestado. Yo creo que lo importante no es lo que escriben otros sobre Europa, y entiendo que Estados Unidos es un país muy muy importante. Yo la he leído y, desde luego, la he analizado, pero lo importante es qué vamos a hacer nosotros: el salto de soberanía, incluido un ejército europeo, como lleva proponiendo España desde hace muchos años. Y, desde luego, yo le puedo asegurar que quien se está de verdad rearmando, y sobre eso debería hacer una reflexión más profunda, no somos nosotros, es Rusia. Se lo decía al portavoz de Podemos, sobre lo que no ha dicho aquí gran cosa. Lo que nosotros tenemos que hacer es tomar nota de ese rearme y de esa agresividad. Mire, hay una guerra de agresión, pero aquí, a tres horas de avión de esta ciudad, y tenemos que tener la disuasión en nuestras manos, nuestra propia disuasión, la europea, para defender la seguridad de nuestros ciudadanos.

A la portavoz de Junts, que también se me había pasado, le diré que, por supuesto, los derechos de las mujeres y las niñas están en el centro de nuestra política exterior feminista. De hecho, este viernes, en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, va a tener lugar otra reunión de una iniciativa española, HearUs, para que las mujeres y las niñas afganas tengan voz, y volveremos a reunirnos con ellas y a darles voz.

Sobre procesos de paz y mediación, el viernes pasado en Catar firmábamos una mediación en Colombia para otro proceso de paz. Y Catar, Suiza, Noruega y España hemos sido mediadores.

Respecto al portavoz de Bildu, mire, desde luego, creo que, cuando uno tiene una excelente relación con Marruecos, como tiene España en estos momentos ―la mejor de su historia, digámoslo claramente, y no es fácil, nuestra historia nos lo demuestra―, lo que uno está haciendo como ministro de Asuntos Exteriores de España es su deber. Eso lo han señalado todos los presidentes del Gobierno de España y todos los ministros de Asuntos Exteriores en democracia: la primera prioridad de un ministro de Asuntos Exteriores es la buena relación con Marruecos. Yo la tengo excelente. Y no esparza, no intente esparcir ideas, bulos, rumores sobre nuestra relación con Marruecos y la posición sobre el Sáhara, que es pública y conocida. Que no le pase como con Pablo González. ¿Se acuerda de Pablo González? (El señor Iñarritu García hace gestos afirmativos). Estuvo un año y medio, y yo le hablaba sobre ello públicamente aquí, como le digo sobre el Sáhara y Marruecos, y usted insistía, insistía e insistía. Ya no ha vuelto a decir nada de Pablo González (el señor Iñarritu García: Sí) desde que le vio bajar de un avión y lo recibiera Vladimir Putin. En estos momentos le están juzgando en Polonia por ausencia, creo que no debía de estar yo descolocado. (El señor Iñarritu García: No está juzgado. Presunción de inocencia). Quiero hacer referencia a una cuestión de la primera intervención que se me traspapeló y lo siento mucho ―créame, no es un desprecio; le aprecio mucho y aprecio también muchas de sus posiciones―: hombre, que usted llame a la cooperación española con la población de Tinduf latas de atún, eso sí es un desprecio hacia los cooperantes españoles. No es lata de atún; somos el primer donante bilateral. (El señor Iñarritu García pronuncia palabras que no se perciben.―Aplausos).

Señorías, yo les agradezco y agradezco al portavoz del Grupo Socialista siempre ese espíritu constructivo y europeísta, que en este debate era lo importante. Muy pocos de ustedes han hablado de Europa y vienen unas semanas decisivas para el futuro de Europa y para el futuro de las españolas y los españoles, porque lo que se decida de la paz en Ucrania va mucho más allá que simplemente la soberanía y la integridad territorial de Ucrania. La paz que se acuerde en Ucrania será el esquema de seguridad futuro en Europa. Los europeos y los españoles nos estamos jugando algo existencial, y quiero volver a ser muy claro y concluir ese debate con ello: hay países que están trabajando para que ese esquema de seguridad no solo debilite, sino liquide el proyecto europeo, y hay fuerzas aliadas de ellos en esta misma Cámara. Por lo tanto, los europeístas tenemos que unirnos por la paz, la estabilidad, la prosperidad y el bienestar de nuestros ciudadanos. Y no queda mucho tiempo, tendremos que tomar decisiones en las próximas semanas.

Muchas gracias por todos sus comentarios y por todo el debate que hemos tenido con franqueza hoy aquí. Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchísimas gracias, señor ministro. MOCIONES CONSECUENCIA DE INTERPELACIONES URGENTES: —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, SOBRE LAS MEDIDAS QUE VA A TOMAR EL GOBIERNO DESPUÉS DE CONOCER LA CONDENA DEL FISCAL GENERAL DEL ESTADO. (Número de expediente 173/000142).

Presidencia. A continuación, pasamos a debatir la moción consecuencia de interpelación urgente del Grupo Parlamentario VOX, sobre las medidas que va a tomar el Gobierno después de conocer la condena del Fiscal General del Estado. Por el grupo autor de la iniciativa y para la defensa de la moción, tiene la palabra el señor Gil Lázaro. (Aplausos).