Ricardo Chamorro Delmo
Muchas gracias, señor presidente. Señorías, señor ministro, hoy no venimos a hablar de un problema técnico solamente ni de veterinaria ni de una estadística más. Venimos a hablar de algo mucho más serio; venimos a hablar y, además, a interpelarle usted sobre la seguridad de España y de Europa. Lo que está pasando en Cataluña con la peste porcina africana no es un simple brote, es un aviso de hasta qué punto somos vulnerables cuando dejamos de cuidar nuestra agricultura, nuestro sector agrario, nuestra ganadería y nuestra industria alimentaria. Porque hoy esto va de una idea muy sencilla que cualquiera en su casa puede entender perfectamente: si un país no controla su comida y su alimentación, no controla su futuro y, por lo tanto, es vulnerable desde el punto de vista de su soberanía. Seguridad alimentaria es seguridad nacional. España tiene una estrategia de seguridad nacional aprobada por este mismo Gobierno. Por lo tanto, no es un documento de VOX, es un documento oficial, y ahí se dice con todas las letras que la cadena alimentaria es un sector estratégico y que las enfermedades animales son un riesgo real para el suministro de alimentos. Incluso se habla de amenazas híbridas, problemas que mezclan lo sanitario, lo económico, lo tecnológico y lo territorial. Por lo tanto, señor ministro, le vamos a hacer una primera pregunta clara y sencilla: ¿Reconoce usted que un brote como el de la peste porcina africana en Cataluña afecta directamente a la seguridad nacional de España? ¿Sí o no? El porcino no es un sector más, es una pieza clave del país, de nuestra nación. Los españoles tienen que saber que estamos hablando de un sector estratégico cuando hablamos del porcino. Representa alrededor de 25 000 millones de euros al año, más de 400 000 empleos directos e indirectos y entre el 40 y el 44 % de toda la producción ganadera cárnica. Un sector que aporta un superávit de miles de millones en exportaciones. Somos el primer exportador de Europa, lo ha dicho usted antes en la sesión de control. Y detrás de esas cifras hay cosas también muy concretas que tenemos que tener en cuenta: pueblos que viven de la transformación cárnica, fábricas de pienso, granjas, transporte y familias enteras que han levantado su vida con el cerdo ibérico, el blanco, el jamón y el embutido, que además forma parte clarísimamente de la identidad gastronómica de España. (Aplausos). Una industria que hemos construido durante décadas y que hoy es una de las mejores del mundo. Por eso le pregunto, señor ministro, ¿va a reconocer de una vez que el sector agroalimentario, especialmente el porcino, es una infraestructura estratégica de España y no un sector al que se puede seguir castigando con impuestos, normas, ataques ideológicos, pactos verdes y burocracia? El brote de la peste porcina africana en Cataluña es un problema nacional, no solo de Cataluña. El 27 de noviembre aparecieron dos jabalíes muertos por peste porcina africana en Cerdanyola del Vallès. Es el primer caso en treinta años. No es una anécdota, sino una bomba absoluta para la seguridad nacional. Y sabemos que es una cepa que no circulaba en Europa, porque es distinta de las que han aparecido en el resto del continente. Hay investigaciones abiertas sobre el origen del contagio e incluso ustedes en el Ministerio de Agricultura han hablado de Rusia como un vector de introducción de la peste porcina africana en Europa. Mientras tanto, los mercados están atemorizados, las cotizaciones caen y los ganaderos pierden dinero cada día. Además, hemos conocido informaciones muy graves, pues están bajo sospecha como posible origen del brote los laboratorios del IRTA, organismo público de la Generalidad, gobernada por el Partido Socialista Obrero Español, por el señor Illa ―al que ya tuvimos que sufrir en el momento de la crisis del COVID―; y la reacción del señor Illa, presidente socialista de Cataluña, es anunciar una auditoría hecha por la propia Generalitat, es decir, por sí mismo. Sospechoso, un Gobierno socialista auditándose a sí mismo sobre un problema que está ahora mismo asustando a todo un sector estratégico. Señor ministro, ¿le parece serio que, con un brote que ya ha costado millones al sector, sea la propia Generalitat la que se revise a sí misma a través de una auditoría propia?, ¿va a exigir usted una auditoría independiente en relación con esta cuestión, con expertos ajenos a la Generalitat? ¿Sí o no? Una pregunta más que le hacemos para que nos responda en esta interpelación. Si no lo hace, parecerá que lo que se quiere es tapar el problema y no solucionarlo. Y como he dicho antes, ya tenemos además la experiencia de la gestión del señor Illa con el COVID. Europa se debilita y nuestros pueblos pagan al final la factura. Además, este brote llega en el peor momento. La Unión Europea del bipartidismo lleva años debilitando al campo español y al sector agrario europeo. Han eliminado la preferencia comunitaria para los productos europeos después del acuerdo de Maastricht, han recortado en la práctica la política agraria ―están ya planteando un 22 % de recortes― y han ahogado a los agricultores y ganaderos a base de la burocracia verde del Pacto Verde y las normas ideológicas que han votado socialistas y populares en Bruselas.
Si hay una región que sufre esto de forma sangrante, es Extremadura, que aporta casi el 8 % de toda la riqueza agraria de España, el doble de la media; tiene decenas de miles de empleos en el campo; es una potencia en porcino, en tomate, en arroz y en tabaco; y lleva décadas esperando también proyectos de regadío, que son fundamentales para luchar contra la despoblación, como el de Tierra de Barros, pero que nunca llegan por culpa de socialistas y populares, que siempre los terminan guardando en el cajón por órdenes de sus burócratas en Bruselas que les dicen que los cierren porque pueden atacar a ese cambio climático (aplausos) que ellos utilizan para destruir nuestro sector productivo agrario. Para muchos pueblos extremeños si falla el porcino, no hay alternativa. Como he dicho antes, el porcino es economía, sostenibilidad e identidad. Y lo mismo podemos decir de muchas comarcas de toda España. Por eso le vuelvo a preguntar, ¿es consciente de que una crisis en el porcino no es solo un problema de unas granjas muy concretas, sino un problema de empleo, de despoblación y de futuro para regiones enteras de España? ¿Qué medidas concretas va a tomar para proteger a territorios, como en este caso le he señalado a Extremadura, ante esta crisis sanitaria y de mercado?
Por otra parte, sin cazadores no se controla la peste porcina africana. La peste porcina africana no solo se controla con papeles y ruedas de prensa, se controla sobre el terreno. ¿Y sobre el terreno quiénes están? Están los cazadores. Tenemos la posibilidad de llevar a cabo un derecho comparado para ver los ejemplos que se han llevado a cabo en otros países del Espacio Económico Europeo donde, contando con el sector cinegético, se ha frenado la gran población de jabalíes que ha proliferado en todo el mundo rural. Tenemos ejemplos concretos en Suecia, en Francia, en Alemania y en la República Checa, donde se ha contado clarísimamente con el sector cinegético para frenar este gran problema. En España, en Cataluña, ya están llamando a los cazadores, pero sin respaldo legal claro, sin complejos, sin un papel definido y sin la protección jurídica que necesita el sector cinegético, al final, realmente no hay un reconocimiento y no pueden actuar de una manera clara. Por eso le pregunto nuevamente, ¿va a reconocer el Gobierno al sector cinegético como autoridad auxiliar en el control sanitario del jabalí con una base legal clara? ¿Sí o no? ¿O van a seguir siendo ustedes víctimas de toda esta demagogia de sus socios de SUMAR en la coalición de Gobierno, que atacan al sector cinegético y también al sector de la carne?
Mientras tanto, una cosa también sorprendente es que sus socios de coalición de SUMAR se están burlando de los sectores agrario y ganadero ante esta crisis. En medio de esta situación, mientras los ganaderos y el sector están angustiados, mientras hay incertidumbre en las lonjas y se habla de pérdidas millonarias y de la crisis de un sector, responsables de SUMAR, socio de su Gobierno ―hemos tenido aquí antes a la vicepresidenta―, se dedican a reírse del sector y a despreciar a los ganaderos. La ideóloga del programa animalista de Yolanda Díaz en SUMAR, Aïda Gascón, ha dicho literalmente en redes sociales: Estoy comiendo palomitas, contemplando el derrumbe del sector. ¿Tiene usted constancia de esta frase? Señor ministro, eso es una auténtica vergüenza. Por eso le formulo dos preguntas muy directas: ¿condena usted esas burlas de SUMAR hacia los ganaderos españoles? ¿Va a exigir responsabilidad política dentro del Gobierno a quienes se ríen de un sector que está viviendo una de sus peores crisis sanitarias? No se puede estar en el Consejo de Ministros y, a la vez, disfrutar del derrumbe de este sector estratégico. Ya tuvimos un ministro que condenó y atacó en la BBC inglesa el consumo de carne española. Esos son los socios que tienen ustedes en el Gobierno, que atacan al sector agrario y al mundo rural.
Señor ministro, hoy España se encuentra en una situación muy peligrosa. Como usted sabe, su socio chino ―al que van a visitar constantemente― juega con los aranceles en relación con el coche eléctrico aquí en Europa; Brasil forma parte de los BRICS, es aliado de China y Rusia, y gana cuota de mercado a costa nuestra constantemente. Por cierto, usted dice que Rusia es sospechosa. Pues es la gran socia... (el señor ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Planas Puchades, hace gestos negativos). Sí, que Rusia es sospechosa a nivel de vector y está dentro de los BRICS, con China y también con Brasil. Bruselas firma acuerdos que abren la puerta a carne producida sin nuestras exigencias ―como en el caso de Mercosur, que también va a darles una oportunidad muy importante a países de los BRICS que atacan además de manera clara a Occidente―, mientras ahoga a los productores españoles con normas cada vez más duras. Y, cuando tenemos un brote de peste porcina africana, quien debería dar ejemplo ―la Generalidad, gobernada por los socialistas― pretende investigarse a sí misma para tapar también el asunto. Perdemos producción, dependemos más del exterior y dejamos de ser dueños de nuestra propia alimentación. Como he dicho antes, un país que no es dueño de sus propios alimentos no va a ser dueño de su propio destino.
Por eso, señor ministro, termino en esta primera intervención con una última pregunta, que es la que resume todas las demás, ¿es consciente el Gobierno de que sin agricultura, sin ganadería y sin soberanía no hay nación? Si la autonomía alimentaria es fundamental para la seguridad en Europa, hay que fortalecerla y no ahogarla de manera constante, como están haciendo ustedes con esas normas. Ya se está planteando en Europa, a través de determinados informes, que tenemos que reforzar nuestra soberanía energética ante las amenazas de esos países BRICS que están atacando nuestra economía, nuestra propia identidad y nuestro sistema productivo. Además, hay una crisis civilizatoria en Europa, y la deben tener ustedes muy en cuenta. Aparte de que quieran atacar ustedes, por ejemplo, al Gobierno de Estados Unidos, está claro que nosotros tenemos que reaccionar. Europa antes representaba el 24 % del producto interior bruto anual de todo el mundo y ahora mismo representa el 13 %. Plantéenselo y denle vueltas a este asunto, porque ustedes están destruyendo el sistema productivo europeo gracias a sus ocurrencias antioccidentales.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).