Luisa Sanz Martínez
Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. La influencia de la inteligencia artificial está cada vez más presente en la automatización de la toma de decisiones a través del aprendizaje automático y en las tecnologías de inteligencia artificial generativas a través del aprendizaje profundo. Estas innovaciones pueden suponer grandes beneficios para las personas, pero también se están identificando y denunciando públicamente impactos discriminatorios que se traducen en vulneraciones de derechos. La generación de estereotipos en todos los ámbitos a través de los usos de la inteligencia artificial también constituye una seria amenaza para una sociedad inclusiva y diversa. Lo que acabo de leer, señorías, es un extracto del manifiesto titulado «Por una inteligencia artificial ética y respetuosa con los derechos fundamentales de las personas con discapacidad» que se presentó el 3 de mayo de 2025, Día Nacional de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, el CERMI, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad. Por cierto, el CERMI incluso ha elaborado ya su propio plan estratégico con relación a la inteligencia artificial. Señorías, creo que todos somos conscientes de que el mundo avanza en todos los aspectos y a un ritmo cada vez más vertiginoso y de que gran parte de esta velocidad de avance está muy relacionada con los desarrollos tecnológicos, que condicionan cada vez más nuestro modo de vida. Por ello, es lógico que leyes que en su día fueron tan innovadoras como la ley de dependencia, impulsada por José Luis Rodríguez Zapatero hace casi veinte años, necesiten ser actualizadas y seguir siendo útiles en la protección de las personas con discapacidad. De igual forma, la ley de los derechos de las personas con discapacidad de 2013 ha quedado obsoleta y necesita ser actualizada urgentemente para que los derechos de las personas con discapacidad sigan contando con la máxima protección, a la vez que se potencia su autonomía. Por ello, desde el Gobierno de España se ha impulsado un proyecto de ley para modificar el texto refundido de la ley de discapacidad de 2013 y de la ley de dependencia de 2006, conforme al artículo 49 de la Constitución española. Es un proyecto de ley que cuenta con el apoyo de las asociaciones y colectivos afectados y que refleja sus peticiones. Por ejemplo, añade una nueva disposición adicional a la ley de discapacidad de 2013, relativa a la promoción de la igualdad de oportunidades y no discriminación de las personas con discapacidad ante los efectos de los sistemas de inteligencia artificial. De igual forma, también incluye numerosas referencias y disposiciones adicionales sobre la ley de dependencia de 2006, como, por ejemplo, en la regulación de la teleasistencia y en el fomento de la investigación y la innovación social y tecnológica. La innovación tecnológica y la aplicación de la inteligencia artificial ofrecen importantes oportunidades para identificar factores de riesgo, detectar necesidades urgentes y anticipar respuestas personalizadas y adaptadas a la voluntad, los deseos y las preferencias de las personas en situación de dependencia, mejorando de esta manera su calidad de vida y la de su entorno relacional. Este proyecto de ley se encuentra actualmente en fase de tramitación y, por supuesto, el Grupo Socialista está abierto y dispuesto a debatir para enriquecerlo con las enmiendas al articulado que puedan presentar los distintos grupos parlamentarios para que pueda servir como base y marco en todo el Estado español, pudiendo ser posteriormente ampliado en las distintas comunidades autónomas.
No nos engañemos, señorías, la inteligencia artificial no es un producto o una herramienta más, algunos incluso la consideran ya una infraestructura lógica, y es increíblemente potente. Si sus señorías me lo permiten, haré uso de mi bagaje como profesora para poner un ejemplo muy simple, pero que espero sea ilustrativo. La inteligencia artificial es comparable a la energía nuclear en cuanto a que tiene una potencia inmensa y, por ello, debe ser tratada con la máxima precaución y transparencia, y también porque, dependiendo de quién y cómo la maneje y para qué fin se utilice, puede causar daños devastadores. Señorías, nuestro deber es proteger de esos daños a todas las personas, con especial atención a los individuos más vulnerables. Por ejemplo, la IA generativa se nutre de ingentes cantidades de información, las procesa y ofrece respuestas que pueden estar plagadas de sesgos y de prejuicios debido a la normalización del corpus de datos de entrenamiento. Estos sesgos podrían causar discriminación en entornos tan importantes como el sanitario, el laboral, el de la contratación de seguros y un largo etcétera. La inteligencia artificial debe ser capaz de recoger la complejidad de una sociedad en la que la diversidad no es ni debe ser un determinante de menoscabo de derechos y libertades por ninguna razón. Pero no nos centremos únicamente en los peligros, porque la IA también puede ser utilizada como un gran aliado desde un enfoque humanista que se centre en ayudar, potenciar y hacer brillar a las personas que la utilicen, y las personas que cuentan con algún tipo de discapacidad, ya sea física, sensorial o cognitiva, tienen el mismo derecho que el resto a aprovechar estos beneficios para mejorar su vida y su autonomía personal.
Señorías, lo que nos piden los colectivos afectados, y desde el Grupo Parlamentario Socialista les estamos pidiendo que apoyen hoy, es tan sencillo de entender y resumir como lo siguiente. Primero, que la IA no perjudique a las personas con discapacidad ni atente contra sus derechos. Segundo, que las personas con discapacidad puedan beneficiarse de todos los aspectos positivos que ofrece la IA para mejorar y facilitar su vida y su autonomía. (Aplausos). Por eso, señorías, apelo a su empatía y a su respeto por los derechos humanos para que no se opongan a esta proposición no de ley ni miren hacia otro lado.
Muchas gracias. (Aplausos).