José Vicente Marí Bosó
Gracias, señora presidenta. Señoras y señores diputados, en estos años de gobierno del señor Sánchez ha habido una política económica que ha tenido como resultado una auténtica devaluación de salarios y rentas vía infierno fiscal e inflación. Una devaluación de salarios y rentas por la vía de freír a impuestos a todo el mundo y descontrolar la inflación. Ha habido una política económica que ha mermado la capacidad adquisitiva de los españoles y ha desvalijado las rentas medias en nuestro país. Las amplias clases medias que protagonizaron los mejores años de desarrollo y pujanza económica de nuestro país en la década de los noventa y la primera década del 2000 se han visto dramáticamente reducidas durante estos siete años. De hecho, los españoles que se consideran clase media son un 14 % menos que en 2018, según el CIS. Hoy, los españoles, ante el triunfalismo del Gobierno, notan que les es imposible acceder a una vivienda a un precio asequible. Observan cómo los servicios públicos que dependen del Gobierno —la seguridad, el transporte, las infraestructuras, la inmigración— no funcionan, hasta el punto de haberse convertido en el mayor de los problemas que tenemos. Hoy, los españoles, ante las letanías de las cifras macro recitadas por los responsables gubernamentales, siguen padeciendo una inflación descontrolada, 1,2 puntos por encima del objetivo, y una escalada de precios del 22,7 % en cinco años, del 34 % si nos referimos a los alimentos y bebidas no alcohólicas, incrementos acumulativos, señorías, más propios de países en vías de desarrollo que de la cuarta economía del euro. (Aplausos). Hoy, los españoles, ante la propaganda del ministro de Economía, que cada mañana pone su consabido tuit de «más buenas noticias» con cara sonriente, sufren encarecimientos escandalosos de muchos productos básicos: el precio de los huevos, un 78 % más, un 53 % más la carne de vacuno, un 54 % la leche entera o un 39 % el arroz. Es decir, señorías, de cohete, nada de nada. Lo que ha habido más bien es la moto que nos han pretendido vender disfrazada de justicia social durante estos años. (Aplausos). Mientras, los ciudadanos han vivido una injusticia diaria, señorías: pérdida de poder adquisitivo, devaluación de salarios y rentas, empobrecimiento y cada vez más gente dependiendo de ayudas y subsidios. Y todo ello por efecto de una política equivocada, dirigida a expoliar fiscalmente a la mayoría, a las rentas medias y bajas en este país, e incapaz de ayudar a las familias por el descontrol de la inflación.
El Gobierno dijo que la inflación sería transitoria y negó la necesidad de adoptar medidas contra la inflación hasta muy tarde, pese a nuestras advertencias. Las adoptaron cuando la inflación ya había escalado, y el resultado ha sido el que hemos visto. Hay que decir que cuando se decidió a hacernos caso y empezó a bajar el IVA de la energía, de los alimentos y productos básicos es cuando empezó a bajar la inflación. Fíjense en la paradoja, señorías, ustedes que dicen que no se pueden bajar impuestos. Pues bajar impuestos, bajar la imposición indirecta, es lo que les ayudó a bajar la inflación y pasarla del pico del 10 %, en agosto de 2022, a los niveles del 3 % en los que estamos. De hecho, eso mismo lo reconoció el Gobierno en la actualización del programa de estabilidad de 2023.
El Gobierno no nos hizo caso al inicio, solo adoptó bajadas de imposición indirecta tiempo después, aunque no obstante le sirvieron para bajar la inflación, y el Gobierno volvió a no hacernos caso cuando le dijimos que era pronto para revertir las bajadas de IVA en 2024 y que teníamos aún margen para seguir ayudando a las familias y al mismo tiempo poder controlar los precios y la inflación. Pues bien, señorías, la prueba de que estábamos en lo cierto el año pasado y estamos en lo cierto hoy es que la inflación aún está lejos del objetivo del 2 %. Sigue y sigue subiendo desde mayo, ni más ni menos que 1 punto.
Señorías, el empeño del Gobierno de maltratar a las familias en nuestro país, este empeño de no adoptar medidas, tampoco se justifica por la falta de recaudación, 140 000 millones de euros más que en 2018, y solo en los primeros nueve meses de este año, 29 000 millones de recaudación más que el año pasado. No se justifica en ello, pero el Gobierno se empeña, además con tics autoritarios. Hasta seis veces hemos aprobado en esta Cámara que bajen el IVA a los alimentos esenciales, que bajen el IVA de la luz o del gas. Hasta seis veces hemos aprobado en esta Cámara y hemos ordenado al Gobierno que mantenga las bajadas de IVA y que no las subiera en 2024. Y la pregunta es: señorías, ¿qué tiene que hacer una mayoría parlamentaria que representa a la mayoría de los españoles si propone una medida y el Gobierno indiscriminadamente la veta, como ha hecho hoy con esta misma medida en la ley de atención a la clientela? ¿Qué tiene que hacer una mayoría parlamentaria, señorías, cuando aprueba una ley y la señora Armengol la mete en el congelador? Fíjense en la paradoja: está más lleno el congelador de la señora Armengol con soluciones para los españoles que el congelador de los españoles con alimentos. (Aplausos). ¿Qué tiene que hacer una mayoría parlamentaria si se aprueban mandatos al Gobierno y el Gobierno los desconoce? Pues, señorías, lo que tiene que hacer una mayoría parlamentaria es perseverar, es no resignarse. Gobernar no es permanecer de forma antidemocrática atado a la silla sin resolver ni un problema. Hay una alternativa de Gobierno mejor a un Gobierno inviable. Hay una alternativa de Gobierno que se ocupa de dar soluciones a los problemas de los españoles, frente al Gobierno que se ocupa 24/7 de sus corrupciones. Hay una alternativa mejor, que conforma mayorías para dar soluciones; lo hemos hecho evitando el impuesto al diésel o rebajando impuestos a autónomos y pymes; lo hemos hecho ayudando a resolver el caos ferroviario, volviendo a los compromisos de puntualidad u obligando a que no se elimine ni una parada de autobús en nuestros pueblos; lo hemos hecho cada vez que nos hemos ocupado del poder adquisitivo de las familias, de sus necesidades de aprovisionamiento de alimentos básicos, de sus necesidades de energía a un precio asequible.
Señorías, hay una alternativa mejor, y hoy les proponemos bajar el IVA del 4 al 0 % para los alimentos básicos, como los huevos, la leche y los alimentos frescos. (Aplausos). Y bajar el IVA del 10 al 4 % de la carne, el pescado y las conservas. Es lo que hoy les proponemos, y lo hacemos con independencia de que haya muchas otras medidas que se puedan adoptar y con las que también estaríamos de acuerdo para seguir progresando y para hacer llegar mejores soluciones a los españoles. Pero es mejor ponernos de acuerdo en lo posible que hacer todo para bloquear siempre lo deseable. Y en este punto lo que les pedimos, señorías, es que votemos juntos lo posible, que, además, en este caso, es muy deseable para las familias en nuestro país.
Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos).