Francesc-Marc Álvaro Vidal
Buenas tardes, arratsalde on, boa tarde, bona tarda. Es un honor hablar hoy aquí en nombre de los veinticuatro diputados que hemos firmado esta proposición de ley orgánica de garantía del plurilingüismo, representando a los grupos de Esquerra Republicana, Euskal Herria Bildu, Partido Nacionalista Vasco, Bloque Nacionalista Galego, Comuns, Compromís y Més per Mallorca. Saludo también a las entidades por la igualdad lingüística que nos acompañan en la tribuna. Muchas gracias por estar aquí. En Esquerra, agradecemos también la buena predisposición del resto de formaciones para mejorar y sacar adelante un proyecto importante, que me atrevo a calificar de histórico, en el sentido de conseguir que el adjetivo pluricultural sea algo más que un mero enunciado vacío cuando se habla del Estado español. Con esta proposición, también hacemos más real y tangible el principio de igualdad que consagra la Constitución, pues se trata, señorías, de que los hablantes de catalán, euskera y galego dejen de ser ciudadanos de segunda ante la Administración Central. Senyories, quin és l’objectiu que perseguim? Volem garantir el plurilingüisme real a l’Estat i ho fem corregint al biaix monolingüe de les institucions estatals per assegurar d’aquesta manera el dret efectiu de la ciutadania a relacionar-se amb l’Administració en qualsevol llengua oficial. Aquest és un compromís del PSOE, el recordo, senyories socialistes, en el moment d’arrencar la present legislatura a l’agost del 2023, igual que el de promoure la institucionalització del català a la Unió Europea, que encara està pendent. En el cas que avui ens ocupa, sortosament, tot depèn del que fem en aquesta cambra. No s’hi valen excuses. Sabem que aquesta normalització arriba tard. Com en tantes coses, la democràcia espanyola té molts deures pendents, desgraciadament. I, a més a més, existeix una inèrcia i una obstrucció de determinats partits i sectors, que són els mateixos que volen una Espanya centralista, monolingüe i monocultural. Val a dir que aquests són els mateixos que presenten, des del cinisme i el fanatisme combinats, l’etapa de la dictadura com un període de convivència i reconciliació.
Señorías, ¿cuál es el objetivo que perseguimos? Queremos garantizar el plurilingüismo real en el Estado y lo hacemos corrigiendo el sesgo monolingüe de las instituciones estatales para asegurar, de esta forma, el derecho efectivo de la ciudadanía a relacionarse con la Administración Central en cualquier lengua oficial. Este es un compromiso del PSOE, se lo recuerdo, señorías socialistas, en el momento de iniciarse la presente legislatura en agosto de 2023, igual que el de promover la institucionalización del catalán en la Unión Europea, que todavía está pendiente.
En el caso que hoy nos ocupa, por suerte, todo depende de lo que hagamos en esta Cámara, no hay excusas. Sabemos que esta normalización llega tarde. Como en tantas cosas, la democracia española tiene muchos deberes pendientes, desgraciadamente. Y, además, existe una inercia y una obstrucción de determinados partidos y sectores, que son los mismos que quieren una España centralista, monolingüe y monocultural. Hay que decir que estos son los mismos que presentan, desde el cinismo y el fanatismo combinados, la etapa de la dictadura como un periodo de convivencia y reconciliación.
Europako nazio zaharren ordezkari diren hainbat indar politikoen izenean hitz egingo dut gaur Euskal Herria, Galiza eta Paisos Catalans. Gure hizkuntza gure nortasunari lotuta dago, gure herriaren adierazpena da eta historiari eta memoriari errotutako korapilo suntsiezin batez lotuta dago. Izan ere, hizkuntza bat komunikazio tresna bat baino askoz gehiago da, zeren memoria askearen gordailu bat da, beraien arteko lotura bat, munduaren ikuspegi bat eta munduan egoteko modu bakar eta original bat. Gure hizkuntzek euskara, galiziera eta katalana mendeetan zehar Espainiako eta Frantziako estatuen esku izan diren genozidio kulturalen saiakera ugarien aurrean iraun egin dute.
Hoy hablaré en nombre de las fuerzas políticas que representan a las antiguas y a las más antiguas naciones europeas: Euskal Herria, Galiza y països catalans. Nuestra lengua está ligada a nuestra identidad y es la expresión de nuestro pueblo; está completamente ligada a la historia y a la memoria gracias a un nudo indestructible y arraigado a las mismas. Porque, de hecho, una lengua es mucho más que una herramienta de comunicación, es muchísimo más: es un repositorio de la memoria libre de las personas y, además, es un vínculo entre diferentes generaciones; es toda una visión del mundo y una forma única, una forma original de estar en el mundo. Nuestras lenguas, que son el euskera, el galego y el catalán, han perdurado ante numerosos intentos de genocidio cultural que, durante siglos y siglos, han sucedido y se han producido a cargo de los Estados español y francés. (Aplausos).
La Constitució del 1978 afirma un principi plurilingüístic que parteix de l’obstinada realitat: el 40 % de la població de l’Estat espanyol, més de 19 milions de persones viuen en territoris amb llengües oficials diferents del castellà o espanyol. Al mateix temps, però, aquesta constitució consagra la supremacia del castellà, que és oficial a tot l’Estat i el coneixement del qual s’imposa arreu. La Carta Europea de les Llengües Regionals i Minoritàries ha assenyalat diverses vegades que els parlants de català, euskera i gallec no són tractats com els parlants de castellà, tot i ser aquestes llengües també oficials. Arran d’això i en el dia a dia, es generen moltes situacions de discriminació inacceptables en un sistema democràtic. Aquesta pèssima i ínfima protecció del català a l’euskera i al gallec es demostra, per exemple, en l’absència d’una normativa estatal que garanteixi que totes les persones puguin relacionar-se amb validesa i eficàcia jurídica amb els òrgans de l’Administració central i les institucions comunes en la llengua que triïn. Tret, és clar, del Congrés de Diputats i l’edició plurilingüe del Boletín Oficial del Estado, del DNI o del carnet de conduir. Senyories, és escandalosa la feblesa del plurilingüisme a Espanya, sobretot si es compara amb estats com Bèlgica, el Canadà o Suïssa.
La Constitución de 1978 afirma un principio plurilingüístico que parte de la obstinada realidad: el 40 % de la población del Estado español, más de 19 millones de personas, vive en territorios con lenguas oficiales distintas del castellano, del español. Al mismo tiempo, sin embargo, esta Constitución consagra la supremacía del castellano, que es oficial en todo el Estado, y el conocimiento de esta lengua se impone en todos lados. La Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias ha señalado varias veces que los hablantes de catalán, euskera y gallego no son tratados como los hablantes del castellano, a pesar de que estas lenguas también son oficiales. A raíz de ello, y en el día a día, se generan muchas situaciones de discriminación inaceptables en un sistema democrático. Esta pésima e ínfima protección del catalán, el euskera y el gallego se demuestra, por ejemplo, con la ausencia de una normativa estatal que garantice que todas las personas pueden relacionarse con validez y eficacia jurídica con los órganos de la Administración central y las instituciones comunes en la lengua que deseen, salvo el Congreso de los Diputados y la decisión plurilingüe del BOE, el Boletín Oficial del Estado, del DNI o del carné de conducir. Señorías, la debilidad del plurilingüismo en España es escandalosa, sobre todo si se compara con Estados como Bélgica, Canadá o Suiza.
Non tratamos hoxe aquí de peculiaridades folclóricas ou de graciosas concesións a unhas minorías máis ou menos destacadas dentro do Estado. Estamos a falar de igualdade e normalidade democrática a partir de recoñecer dunha vez por todas a realidade, e o real é que o galego, o éuscaro e o catalán son idiomas vivos que sosteñen culturas plenas, que se desenvolven en campos tan variados como a literatura, o teatro, o cinema, a música, o pensamento, a ciencia e os medios de comunicación. Son linguas presentes na educación —desde preescolar até a universidade—; linguas estudadas en universidades estranxeiras que se proxectan a través dos nosos creadores e académicos, que forman parte da Europa, do coñecemento da arte e do espírito. Con este proxecto de lei achegamos a Administración do Estado, que pagamos entre todos a esta potente realidade.
Hoy no tratamos aquí de peculiaridades folclóricas o de graciosas confesiones a unas minorías más o menos destacadas dentro del Estado; estamos hablando de igualdad y normalidad democráticas a partir de reconocer de una vez por todas la realidad. Y lo real es que el gallego, el euskera y el catalán son idiomas vivos que sostienen culturas plenas, que se desenvuelven en ámbitos tan variados como la literatura, el teatro, el cine, la música, el pensamiento, la ciencia y los medios de comunicación; son lenguas presentes en la educación ―desde el preescolar y hasta la universidad―, lenguas estudiadas en universidades extranjeras que se proyectan a través de nuestros creadores y académicos, que forman parte de la Europa del conocimiento, del arte y del espíritu. Con este proyecto de ley acercamos la Administración del Estado, que pagamos entre todos, a esta potente realidad.
Esta proposición plantea la reforma de hasta quince normas estatales, algo que pretende eliminar los desajustes provocados por la asimetría del modelo lingüístico español y por la escasa presencia y promoción de la diversidad lingüística en el ámbito estatal. Así, por ejemplo, planteamos introducir en el ámbito judicial el requisito de conocimiento de la lengua propia para acceder a una plaza o la validez plena de los documentos judiciales sin traducción. Proponemos adaptar de forma integral los procedimientos administrativos y las plataformas digitales a todas las lenguas. Incorporamos criterios lingüísticos transversales en la contratación pública y en ámbitos sectoriales clave, como el consumo, la seguridad pública, el transporte o la comunicación audiovisual, sin olvidar, claro está, el ámbito educativo, donde se establece que la lengua propia de cada territorio será normalmente vehicular, con el objetivo de garantizar que el alumnado domine todas las lenguas oficiales al finalizar la educación básica. Son medidas dirigidas a reforzar la igualdad de oportunidades y una competencia lingüística equilibrada en todo el Estado. Joan Ridao, jurista de prestigio y antiguo portavoz de mi grupo en esta Cámara, ha preparado un texto de enfoque quirúrgico y detallado que se ha enriquecido con las aportaciones de nuestros colegas vascos, gallegos, valencianos, mallorquines, etcétera. La ciudadanía debe disfrutar de unos derechos lingüísticos efectivos, no solamente declarativos.
Senyories, hem reculat molt durant els darrers anys. Per això aquesta llei és imprescindible. Pel que fa a Catalunya, la sentència del Constitucional sobre l’Estatut de l’any 2010 va suposar un gir involutiu cap a una progressiva desoficialització i va significar la pèrdua dels beneficis de la noció de llengua pròpia. A les Balears i el País Valencià assistim a l’arraconament sistemàtic de la llengua pròpia que porten a terme els respectius governs del Partit Popular, obligats pels seus acords amb els ultres de VOX, la qual cosa suposa una destrucció criminal de la cultura feta des de les institucions amb total impunitat. No som, senyories, davant un tema només d’identitat. Som davant d’una qüestió d’igualtat i de radicalitat democràtica. Venim d’un silenci antic i molt llarg, com cantava en Raimon, però no ens resignem. I el gran poeta Vicent Andrés Estellés ho diu aixina al poema 9 d’octubre de 1978. «Poble retrobat a les malmeses síl·labes de l’idioma, de sang, de ferro, d’ossos que duren més que els homes».
La unitat de les forces polítiques de diverses nacions dins l’Estat sobre aquest assumpte interpel·la directament el govern de Pedro Sánchez i també el PSOE. Senyories socialistes, estiguin al cas. Parlo en nom de diverses sigles d’Euskal Herria, Galícia, Balears, País Valencià i Catalunya. Esperem, senyories, socialistes, que interpretin bé el profund sentit històric d’aquesta proposició de llei que vol posar al dia els drets de milions de ciutadans menystinguts fins ara per l’ordenament democràtic. Sàpiguen que això és un salt endavant en l’aprofundiment del reconeixement de les cultures de l’Estat i en la plasmació d’una igualtat real entre ciutadans.
Acabo. Hem de deixar de canviar de llengua per viure amb igualtat. És el moment de canviar les lleis, no de llengua. És de justícia. Fer política, senyories, és transformar les coses per tal que les persones visquin millor i viure millor vol dir també poder exercir amb total llibertat i seguretat els drets bàsics, com poder existir i relacionar-nos amb la nostra llengua també davant l’Administració d’aquest Estat que paguem.
Moltes gràcies.
Señorías, hemos reculado mucho en los últimos años; por ello esta ley es imprescindible. Por lo que respecta a Cataluña, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el estatut del año 2010 supuso un giro involutivo hacia una progresiva desoficialización y significó la pérdida de los beneficios de la noción de lengua propia. En las Baleares y en el país valenciano asistimos al arrinconamiento sistemático de la lengua propia que llevan a cabo los respectivos Gobiernos del Partido Popular, obligados por sus acuerdos con los ultras de VOX, y ello supone una destrucción criminal de la cultura, que se realiza desde las instituciones con total impunidad. No estamos, señorías, solo delante de un tema de identidad, sino delante de una cuestión de igualdad y de radicalidad democrática. Venimos de un silencio antiguo y muy largo, como cantaba Raimon, pero no nos resignamos. Y el gran poeta Vicent Andrés Estellés lo dice así en el poema 9 de octubre de 1978: Pueblo, reencuéntrate en las maltrechas sílabas del idioma de sangre, hierro y huesos que duran más que los hombres.
La unidad de las fuerzas políticas de las distintas naciones del Estado sobre este asunto interpela directamente al Gobierno de Pedro Sánchez y también al PSOE. Señorías socialistas, por favor, escuchen: hablo en nombre de varias siglas de Euskal Herria, Galicia, Baleares, país valenciano y Cataluña. Esperamos, señorías socialistas, que interpreten bien el profundo sentido histórico de esta proposición de ley que quiere poner al día los derechos de millones de ciudadanos menospreciados hasta ahora por el ordenamiento democrático. Que sepan que esto es un salto adelante en la profundización del reconocimiento de las culturas del Estado y en la plasmación de una igualdad real entre ciudadanos.
Termino. Tenemos que dejar de cambiar de lengua para vivir con igualdad. Ha llegado el momento de cambiar las leyes y no la lengua. Es de justicia. Hacer política, señorías, es transformar las cosas para que las personas vivan mejor, y vivir mejor quiere decir también poder ejercer con total libertad y seguridad los derechos básicos, como poder existir y relacionarnos en nuestra lengua también ante la Administración del Estado, de este Estado que pagamos.
Muchas gracias. Grazas, eskerrik asko, muchas gracias. (Aplausos).