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Sin adjetivos

Pleno del 9 de diciembre de 2025

Proposición de Ley en apoyo del sistema alimentario español como sector estratégico esencial de la economía.

Proposición de ley de Grupos Parlamentarios del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 157.

Votación

  • 9 de diciembre de 2025: no salió adelante, 147 sí, 162 no, 35 abstenciones.

Javier José Folch Blanc

PPDiputado.Página 17Vídeo

Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. Señorías de todos los grupos parlamentarios, les hago esta pregunta: ¿no les parece importante ayudar, defender y proteger a quienes nos dan de comer, llenan nuestras neveras y son los garantes de mantener nuestros ecosistemas, bosques y paisajes? Yo estoy seguro de que me contestan que sí. Entonces, seguro que no hay razón para que nadie vote en contra de la toma en consideración de esta proposición de ley de apoyo al sistema alimentario español. (Aplausos.―El señor Sayas López: ¡Muy bien!). El sector alimentario y el sector primario español llevan años arrastrando dificultades estructurales: la actual situación de tensión geopolítica mundial, las guerras comerciales y arancelarias, las catástrofes naturales, la caída de precios del cereal, las crisis sanitarias en las cabañas ganaderas y, cómo no, el incremento desmesurado de los precios de los alimentos. La pérdida de competitividad de nuestras explotaciones en el sector primario es un verdadero drama para multitud de familias que llevan años trabajando a pérdidas. El sector vive una situación de insoportable incertidumbre, una crisis de viabilidad y una desmotivación constante por pérdida de rentabilidad. La misma ministra francesa de Agricultura declaraba hace dos días que debemos estar en alerta por la guerra alimentaria que se prepara, afirmando que hemos de proporcionar un marco de certidumbre alimentaria en forma de ley, sin ideologías, anticipándonos a las continuas crisis que seguirán llegando. Por todo ello, se justifica la presentación de esta proposición de ley, como propuesta de apoyo y protección a todo el sistema alimentario para, en situaciones de crisis o inestabilidad de mercados, poder implementar ayudas a los titulares de explotaciones agrícolas, aplicación de tipos mínimos de IVA a la compra de insumos, medidas para corregir los desajustes de los mercados agrarios y las alteraciones en el funcionamiento de la cadena, refuerzo a las coberturas de seguros agrarios, fortalecimiento de las lonjas, integración de cooperativas y venta directa e implantación del análisis de impacto rural en las actividades a desarrollar en el mundo rural. Pero, señorías, esta toma en consideración no ha llegado de una forma tranquila a esta Cámara. Llega tras un camino de obstáculos, de entorpecimientos, de poner continuos palos en la rueda por parte de este Ejecutivo que, como ustedes saben, solo pretende anular al Legislativo. Les cuento. A principios de 2024 ya solicitamos la tramitación de esta proposición de ley. Pues bien, con fecha 6 de marzo de 2024, el Gobierno del señor Sánchez recurrió a su poder de veto para impedir al PP la posibilidad de debatir esta iniciativa porque podía suponer un desfase presupuestario de 790 millones de euros. Es paradójico que, en esas mismas fechas ―sí, escuchen, en las mismas fechas― en que vetaba esta proposición de ley, el Ejecutivo se comprometía a perdonar 15 000 millones de deuda a los independentistas catalanes. ¡Qué triste, señorías socialistas! ¡Cuánta desconsideración del Gobierno socialista hacia todas esas familias que nos proveen de alimentos! No obstante, volvimos a presentar dicha iniciativa. Pues bien, el Gobierno de Sánchez volvió a vetarla, con fecha 4 de octubre de 2024. Nuevo mazazo a nuestro sector alimentario. ¡Qué lamentable! ¿Saben cuál es la nueva amenaza del campo español? Se lo voy a decir yo: es el Gobierno actual y el Partido Socialista. (Aplausos). Señorías socialistas, ustedes no protegen al campo, solo buscan proteger sus sillones a costa de los chantajes de sus socios de Gobierno, sacrificando ayudas al sector que nos da la vida. Fíjense, el tiempo nos da la razón. Vamos a hacer un poco de historia. Desde principios de 2024, fecha en la que el Grupo Popular ya tenía presentada esta proposición de ley, se han producido en España diversas catástrofes, como los incendios de este verano o la DANA de Valencia, que han afectado a multitud de explotaciones agrícolas. Además, llevamos arrastrando la crisis de precios del cereal. Se han producido casi al mismo tiempo diferentes alertas sanitarias en nuestras ganaderías: la gripe aviar, la dermatosis nodular contagiosa y la más reciente, la peste porcina, que ha puesto en situación máxima de alerta y preocupación a todo el sector porcino. ¿Acaso no era una buena iniciativa esta proposición de ley para proteger ante situaciones de crisis al sector que nos da de comer y disponer de una reserva de crisis para compensar esos momentos de inestabilidad del sector? Tenían la herramienta para hacer frente a toda esta crisis, pero aun así la vetaron. Cuánta irresponsabilidad de este Gobierno.

Señorías socialistas, me pregunto, ¿a ustedes les importan nuestros agricultores, ganaderos y pescadores? Porque yo estoy cansado, como portavoz de alimentación, de llevar iniciativas a la Comisión de Agricultura, iniciativas amables, coherentes y necesarias para afrontar inquietudes y dar soluciones al sector primario. Pero es que siempre votan en contra, cosa que, por cierto, nosotros no hacemos lo mismo con ustedes. Como ejemplo podríamos citar la proposición de ley de fiscalidad para el sector primario, que presentó el Grupo Parlamentario Popular, también vetada. Y, por cierto, ante la subida desmesurada de la cesta de la compra, el Grupo Popular ha planteado en las enmiendas de la ley de atención al cliente que llega del Senado para su votación este jueves, la rebaja temporal del IVA para carnes, pescado y conservas y el 0 % para leche, quesos, huevos, frutas, verduras, hortalizas y legumbres. ¿Qué van a hacer, señorías socialistas? ¿Van a ayudar a las familias españolas a sobrellevar su economía familiar y a luchar contra la pobreza trabajadora que ustedes han creado? ¿Van a votar en contra o directamente van a vetar dicha enmienda?

Pero a ustedes, señorías, no les importan las familias españolas. ¿Saben que muchas de ellas están teniendo que elegir al final de mes entre la cesta de la compra o pagar la hipoteca? Yo quiero que se entere bien el sector primario de España: el Grupo Socialista siempre vota en contra de las iniciativas del Grupo Popular que buscan ayudar al sector primario. Vota en contra porque para el Partido Socialista, por encima de los agricultores, de los ganaderos y de los pescadores está la ideología. (Aplausos). Y vota sistemáticamente en contra porque le revienta que dichas iniciativas vengan del Partido Popular. Como siempre les digo, tanto en comisión como en Pleno, señorías socialistas, más agronomía y menos ideología.

Pero, finalmente, les sale el tiro por la culata, porque gran parte de sus socios sí votan con sentido agronómico y pensando en el interés general. Y, para su desgracia, nuestras iniciativas salen aprobadas, aunque, luego, se queden congeladas en el cajón de la Presidencia de esta Cámara. Por cierto, les recuerdo que en el PP seguimos a la espera de que saquen del congelador de la Presidencia de esta Cámara más de 30 proposiciones de ley.

Regresemos a la proposición de ley. Señorías del Grupo Socialista, nos gustaría saber cuál es su estrategia para proteger a nuestro sistema alimentario. Ya sé lo que me van a contestar, lo de siempre, la Estrategia Nacional de Alimentación. Ya le dije al ministro en su comparecencia en comisión que la ENA se había quedado en una mera declaración de intenciones, dado que una estrategia que no contiene objetivos, acciones ni control de cumplimiento, no es una estrategia, es una mera declaración de intenciones. Les digo: no tienen estrategia. Ustedes no están para solucionar la vida de los españoles. Llevan tiempo desconectados de los problemas de los españoles. ¿Cómo les van a explicar a los ciudadanos españoles su dejación de funciones en la sesión de control de mañana miércoles? Menuda vergüenza, qué imagen. La última sesión de control del año y nos encontramos con la gran espantada de siete ministros. La huida de siete ministros con el único objetivo de no dar explicaciones a los españoles de toda la corrupción que los rodea (aplausos), y del más reciente, vergonzoso y repugnante, caso Salazar.

Señorías, yo ya me pierdo. Soy incapaz de retener en mi memoria la sucesión interminable de escándalos de su partido. Su Gobierno hace meses que está agotado, sin rumbo; convoquen elecciones de una vez.

Y ahora me voy a dirigir a las señorías de VOX. Ustedes, que tanto se les llena la boca hablando de apoyar al sector primario, pues menuda hipocresía. Sí, hipocresía con el sector. Ustedes votaron en contra de esta misma toma en consideración en el Senado hace dos meses. Este es su apoyo al sector: dar la espalda a estas iniciativas de apoyo al sector primario. Dicho esto, también les pregunto, ¿cuál es su estrategia para proteger a nuestro sistema alimentario? Pues les respondo lo mismo que a las señorías socialistas, ninguna.

Señorías de VOX, les voy a decir algo que está muy claro, para que lo escuchen todos los agricultores, ganaderos y pescadores de España, que lo tienen que escuchar ―porque, luego, llegará su turno de palabra y saldrán aquí para hacer ese populismo electoral dirigido al sector primario―: el Partido Popular siempre ha protegido al sector primario y se ha preocupado de ofrecer viabilidad y futuro a las explotaciones porque tiene experiencia política y de gestión. ¿Y ustedes qué experiencia tienen? Tuvieron la oportunidad de hacer algo por el sector primario en todas las comunidades autónomas gobernadas por el PP, donde se alcanzaron pactos de gobernabilidad y, además, en muchas de ellas, optaron por situarse en las consejerías de Agricultura. ¿Y qué pasó? Que a la primera de cambio salieron corriendo, salieron por piernas y abandonaron esos Gobiernos, porque les resulta más fácil estar en la oposición sin responsabilidades de gestión, criticando y haciendo del populismo su única bandera. (Aplausos). Escuchen agricultores, ganaderos y pescadores de España: VOX tuvo la oportunidad de hacer algo por el sector, de mejorar la vía del campo y la pesca en muchas comunidades autónomas, pero decidieron abandonar y hacer lo más fácil, que es instalarse en los sillones de la crítica negativa y populista.

Solo tienen un mensaje, que es el mantra del pacto verde. ¡Cuenten la verdad del pacto verde! ¡Cuenten la verdad! El Partido Popular votó en contra de la estrategia «De la granja a la mesa» y la Estrategia de la Biodiversidad en Europa. Esas son las dos estrategias que condicionan negativamente la viabilidad de las explotaciones, y el Partido Popular votó en contra de ellas y no ha dejado de denunciar su aplicación para conseguir flexibilizar sus postulados. Les repito: dejen de engañar a nuestros agricultores y ganaderos con tanto populismo.

Finalizo, señorías. El sector primario y agroalimentario representan el 12 % del PIB y genera tres millones de empleos. Por ello, el Grupo Popular propone una proposición de ley para asegurar el sistema alimentario y actuar de forma anticipada y planificada en momentos de crisis. Por eso les pido a todos los grupos parlamentarios que dejemos por fin a un lado la ideología. Dejemos la ideología, porque esta proposición de ley no la tiene, solo busca proteger al sistema alimentario…

Presidencia. Señoría, finalice.

Javier José Folch Blanc

PPDiputado.Página 19

… y así protegeremos a toda la sociedad. No miren hacia otro lado. no den la espalda al sector que nos da de comer. Votar en contra de esta proposición de ley es votar en contra de los agricultores, ganaderos y pescadores y de todo el sistema alimentario español. Les ruego que voten a favor.

Gracias. (Aplausos.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!).

Presidencia. Gracias. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto tiene la palabra la señora Velarde Gómez.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 19Vídeo

Señorías del Grupo Popular, mucha crítica al Grupo Socialista, pero de hablar sobre la propuesta que traen aquí absolutamente nada. Sinceramente, no entiendo que la propuesta que traen sea seria, tampoco entiendo que sea rigurosa ni tampoco, al final, entiendo que sea eficiente, porque vienen, una vez más, con ese ejemplo de la profunda contradicción en la que vive instalado el Partido Popular de manera continuada cuando hablamos de ganadería, cuando hablamos de agricultura o cuando hablamos de territorio, porque las comunidades autónomas que ustedes gobiernan impulsan justamente modelos de explotación que están degradando nuestros territorios, como las macrogranjas hiperintensivas que contaminan acuíferos, que destruyen los suelos fértiles, que expulsan a las pequeñas y medianas ganaderías y ahora, además, con esa burbuja especulativa —‌que también estamos viendo en mi tierra— en torno a las plantas de biogás que se presentan como solución, pero que, sin control y sin planificación, como hacen ustedes, se convierten en un nuevo mecanismo de presión sobre el territorio y sobre sus recursos.

A esto se le suma un problema aún mayor, y es la asunción por parte del Partido Popular de los discursos de la extrema derecha, que desprecian la ciencia, que dicen que no existe el cambio climático y que pretenden, además, frenar las políticas que permitirían proteger la producción alimentaria a largo plazo.

Hablemos por eso, señorías del Grupo Popular, con rigor, por favor. No existe un sistema alimentario viable a futuro si no protegemos nuestras tierras fértiles de la especulación, incluida la que impulsan los megaproyectos de renovables sobredimensionados que ustedes apoyan en todos los territorios, sin planificación y sin límites. Además de esto, tampoco existe un sistema alimentario sostenible si no defendemos a nuestros productores de las importaciones desleales procedentes de modelos extractivos en países empobrecidos; unas importaciones que entran en competencia desleal con nuestra producción local y que ustedes, en Bruselas, respaldan mediante tratados de libre comercio desde hace muchos años. Tampoco habrá futuro si no frenamos la voracidad de los fondos de inversión que impulsan modelos hiperintensivos, que destruyen el olivar tradicional, que asfixian a las pequeñas y medianas explotaciones y que concentran el poder de la cadena alimentaria en manos solamente de unos pocos. De todo esto, señorías del Grupo Popular, no los he visto hablar ni aquí ni en la Comisión de Agricultura.

Y aquí está a la raíz del problema, y es que nuestro país necesita una red pública de distribución alimentaria; es decir, se trata de construir una estructura pública coordinada entre el Estado, las autonomías y los ayuntamientos que garantice que los alimentos lleguen a la población de forma justa, eficiente y sostenible. ¿Y por qué es necesaria esa red pública? Porque la dependencia casi absoluta de grandes cadenas privadas nos deja expuestos y expuestas a la especulación y a la volatilidad de los precios. También porque necesitamos una herramienta pública capaz de estabilizar precios, de evitar abusos como los que estamos viviendo ahora y de reducir desigualdad territorial, porque hemos visto cómo hay zonas rurales, barrios y municipios enteros que hoy están viviendo lo que se denominan desiertos alimentarios, que son lugares donde acceder a alimentos frescos, saludables o asequibles es cada día más difícil, y porque necesitamos una política seria contra el desperdicio alimentario. ¿Por qué? Porque se tienen que mover los excedentes, redistribuir los alimentos y que se ponga la logística al servicio del bien común.

¿Cómo se puede construir esta red? Con infraestructuras públicas, no con declaración de intenciones, señorías del Grupo Popular. Por eso, nosotras en Podemos proponemos centros logísticos públicos, almacenes y plataformas de distribución gestionadas por el Estado. Promovemos también utilizar, ampliar y redefinir el papel de Mercasa, una empresa pública que ya existe, que tiene capacidad logística y que dispone de mercados mayoristas, de plataformas de frío, de sistemas de trazabilidad y de economía de escala. A partir de esta base pública podremos avanzar hacia un modelo en el que el Estado compre de forma directa a productores, a agricultores, a ganaderos, a las cooperativas o a la pesca artesanal. Es decir, una compra directa que esté basada en precios justos con reducción de intermediarios y también, por supuesto, con la eliminación de prácticas abusivas. Esta plataforma logística tiene que servir, además, para apoyar al pequeño comercio de proximidad, a los mercados municipales, a las cooperativas de consumo y a las empresas de economía social. Debe, además, garantizar el abastecimiento a colegios, hospitales, residencias y comedores sociales, asegurando que los alimentos públicos lleguen y sean de calidad. Por supuesto, también se debe coordinar la reutilización de excedentes y su distribución a bancos de alimentos y entidades sociales, pero no como una acción voluntarista, sino como parte estructural de la política alimentaria del Estado.

Con todo esto, señorías, convertimos la red mayorista pública en una palanca de ordenación del mercado. Pero esta red de distribución necesita un complemento imprescindible, que es la red pública de supermercados de cercanía, los supermercados de precio justo. ¿Y para qué sirven estos supermercados públicos? Para garantizar alimentos básicos a precios estables y accesibles, para apoyar a los agricultores y a los ganaderos locales mediante la compra regular y directa, para ofrecer alternativas reales en barrios y en pueblos donde solo hay oligopolio o desabastecimiento, como decía antes, y para crear un espacio donde el interés público prevalezca sobre el margen de beneficio. Estos supermercados pueden ser gestionados por los ayuntamientos, las entidades públicas o mediante fórmulas público-cooperativas, pero con una premisa: garantizar los precios justos y no competir por maximizar los beneficios. En Francia, en Italia y en varios países nórdicos, señorías del Grupo Popular, hay tiendas municipales y redes de distribución pública. No nos estamos inventando nada, son herramientas que ya están probadas, que funcionan, que están maduras y que son compatibles justamente con el mercado, porque lo que hacen es introducir equilibrio allí donde el mercado falla.

Termino. Esto, señorías del Grupo Popular, no es ideología, como les gusta llamarlo, es planificación; no es una ocurrencia, es política pública; no es competencia desleal, es defensa del interés general. Porque un país que quiere proteger a quienes producen los alimentos y a quienes los consumen necesita herramientas públicas fuertes y también valentía, que es lo que ustedes nunca tienen, ni aquí ni en los territorios, para enfrentar los intereses que hoy dominan a la cadena alimentaria.

Presidencia. Señoría, finalice, por favor.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 20

Nuestra propuesta es esta, una propuesta que mira al futuro, protege al territorio, defiende al productor y garantiza derechos básicos a la ciudadanía.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Agirretxea Urresti.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 21Vídeo

Arratsalde on guztioi. Ha empezado alguna campaña electoral, ¿no? Me da esa sensación. Gaur proposamen bat eztabaidatuko dugu, partekatzen dugun premisa batetik abiatzen dena: elikadura sistemaren izaera estrategikoa. Inork ezin du ukatu elikagaien ekoizpena bermatzea, sektorearen erresilientzia indartzea eta lurra lantzen dutenak babestea funtsezkoa dela gure etorkizunerako, guztion etorkizunerako. Euskadin ondo dakigu hori gure elikagai-industria, jatorri deitura propioak, bioekonomiako berrikuntza eta landa enplegua zutabe sozioekonomikoak baitira, eta zaindu egin behar dugu, bai, baina ez bakarrik zaindu, baita indartu ere.

Hoy vamos a debatir una resolución en torno a la naturaleza estratégica de la alimentación. Nadie puede negar que garantizar la producción de la alimentación, reforzar la resiliencia del sector y proteger a los agricultores y las agricultoras es fundamental para nuestro futuro, el de todos nosotros y todas nosotras. En Euskadi lo sabemos muy bien. Nuestra industria alimenticia, con su denominación de origen y también con el empleo que crea, es un pilar fundamental, y no solo lo tenemos que cuidar, también lo tenemos que reforzar.

La propuesta del Grupo Popular incluye elementos que nos parecen razonables. Valoramos positivamente, por ejemplo, reforzar los seguros agrarios, especialmente en un contexto de cambio climático y de multiplicación de riesgos. Creemos que tiene sentido avanzar en coberturas ligadas a ingresos, sequía o fenómenos extremos, porque la política agraria común y la propia realidad exigen que nos anticipemos. También encontramos elementos positivos en el impulso a la agricultura del carbono, coherente con los compromisos europeos del Pacto Verde y también con la apuesta vasca por la bioeconomía y la descarbonización, o en las medidas frente a la despoblación rural, que apuntan en la dirección correcta de cohesión y equilibrio territorial. Es cierto que disponer de mecanismos de alerta temprana, reservas estratégicas o medidas fiscales temporales, como es la reducción del IVA de los insumos, por ejemplo, puede resultar útil en momentos de crisis. Fortalecer cooperativas, impulsar la venta directa y mejorar la posición negociadora de los productores es coherente con el trabajo que hacen ya las instituciones más cercanas a la ciudadanía, los territorios.

Sin embargo, más allá de estas coincidencias con la iniciativa, esta proposición de ley plantea una serie de problemas de fondo que el Grupo Vasco no puede obviar. Bajo un discurso de seguridad alimentaria se desliza un enfoque excesivamente centralista, enfoque que no respeta, por tanto, el marco competencial establecido en la Constitución y, sobre todo, en los estatutos de las comunidades autónomas o, en el caso de Euskadi, en el de Euskadi. Al invocar el artículo 149.1.13.ª para justificar una planificación económica de alcance estatal se pretende abrir una puerta a intervenir en ámbitos donde las competencias corresponden claramente a las comunidades autónomas, como las de seguimiento de mercados, regadíos, gestión ambiental, ayudas directas. Son temas que, según su tan ideal Constitución y la práctica acumulada durante décadas de gestión institucional autonómica, forman parte de las políticas que cada territorio debe diseñar en función de su realidad. Esto es en lo que creemos y así es como lo hacemos.

Por eso, cuando vemos estas iniciativas, tenemos poquita fe en su autonomismo, señores del Partido Popular. Cuando surge la oportunidad, se les ve la patita. Dicen que dejemos la ideología, pero lo que dicen es que dejemos nuestra ideología, mientras ustedes siguen con la suya. Más parece que utilizan un autonomismo de quita y pon, según sirva para sacudir al Gobierno central de turno, erigiéndose en adalides de la defensa competencial ante el avasallador Estado o Gobierno del Estado. Pamplinas, señores del PP. Aunque tendencias centralizadoras las que nos enseña la izquierda también día va y día viene. Está claro que ambos, a izquierda y derecha, creen en su único Estado, que es España, y creen que si una comunidad o un país como Euskadi o como Cataluña, por ejemplo, se desvía, siempre estará mamá Estado para enderezarla. Ni unos ni otros cuentan con nosotros para este viaje. No cuenten con nosotros.

Además, a través de su proposición proponen modificaciones en leyes estatales, como la ley de residuos o la ley de seguros agrarios, sin garantizar una participación real de las comunidades autónomas. La gestión del agua, de los residuos vegetales o la definición de la política agraria en Euskadi no pueden quedar subordinadas a decisiones uniformes que se tomen desde Madrid. Aunque lo repitan infinidad de veces, no existe una única realidad agroalimentaria en el Estado. Las necesidades de los territorios no son las mismas y, por tanto, las respuestas que se den tampoco pueden ser idénticas. Ustedes nunca han movido un dedo para que el Estado español tenga más de un plan estratégico a la hora de negociar la PAC.

El PNV defiende la autosuficiencia alimentaria, pero lo hace desde la perspectiva vasca, la nuestra, desde nuestro modelo propio basado en la calidad, en la sostenibilidad, en la innovación y en el arraigo territorial. Este es un modelo que requiere de diálogo, cogobernanza y colaboración. Por eso defendemos que cualquier medida en cuanto a seguros agrarios, ayudas, planificación hídrica o gestión ambiental debe construirse de la mano de las comunidades autónomas. Proponemos que se reconozca el papel de las comunidades autónomas en la gestión de ayudas y seguros y que la adaptación al cambio climático se diseñe desde la realidad de cada territorio.

Sabemos que la intencionalidad del proponente ―por cierto, está en todo su derecho― es generar un movimiento de tierras también en el tema agrario, agarrando por aquí y por allá, con un totum revolutum de materias dispares, queriendo ganar adhesiones de ciertas áreas. Por cierto, ¿dónde son las elecciones próximamente? Zona rural, básicamente, ¿no? No nos hemos caído de la higuera.

Badakigu lehen sektoreak laguntzak, egonkortasuna eta etorkizuneko ikuspegia behar dituela, baina errespetu instituzional zorrotza ere behar du. Elikadura segurtasuna ezin da aitzakia izan uniformizatzeko eta besteon eskumenak inbaditzeko ere ez. Euskal taldetik nekazaritzako elikagaien sistema sendoagoa izateko aldeko apustua egin dugu, eta egiten jarraituko dugu, baina baita parte hartzaileagoa, justuagoa, lurraldeari dagokionez eta Estatuan dagoen aniztasunarekin koherenteagoa.

Mila esker.

Sabemos que el primer sector necesita ayudas y también estabilidad y visión futura, pero también respeto institucional y un respeto sólido. La seguridad alimentaria no puede ser un pretexto para uniformizar ni para invadir las competencias de los demás. Desde el Grupo Nacionalista Vasco haremos todo lo posible y apostaremos por un sistema alimentario estable en el futuro, pero también para que sea más participativo, más justo, y también, en cuanto al territorio, coherente con la diversidad del Estado.

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu tiene la palabra el señor Otero Gabirondo.

Mikel Otero Gabirondo

EH BilduDiputado.Página 22Vídeo

Eskerrik asko, mahairaburu jauna. Hoy discutimos esta proposición de ley en apoyo del sistema alimentario español. Es la ocurrencia de la semana del Partido Popular para hacer como que les interesa el mundo rural y el primer sector. Lo primero que tenemos que decir es que esto no es una ley, es una proposición no de ley disfrazada de ley, porque, a pesar de su presentación articulada, en realidad establece entre poco y nada; todo es para hacer peticiones al Gobierno con el fin de que haga cosas. La segunda cuestión es que, si a través de esta proposición el Partido Popular pretende demostrar que tiene una estrategia ―no como el resto, como han dicho―, apaga y vámonos. Lo podemos repasar rápidamente, aunque usted no lo ha hecho, señor Folch Blanc. Artículo 1. Objeto. Artículo 2. Fines. Artículo 3 ―entramos en harina―. Concesión de ayuda a los titulares. El Gobierno habilitará ayudas. Artículo 4. Medidas en materia tributaria. Cuando se detecte la situación de crisis, se aplicará el tipo mínimo permitido de IVA mientras permanezca el riesgo de cese de actividad. Completamente inespecífico. Artículo 5. Medidas para el seguimiento de los mercados. Los ministerios reforzarán el seguimiento de los mercados agrarios. No se dice cómo. Artículo 6. Por parte del Ministerio de Agricultura, se desarrollarán los instrumentos precisos para mejorar el conocimiento de los mercados. ¿Qué instrumentos? Artículo 7. Refuerzo de sistemas seguros. Introducción de las modificaciones que resulten necesarias. Pero ¿cuáles son esas modificaciones que resultan necesarias? Artículo 8. Impulso a la agricultura del carbono. El Gobierno llevará a cabo las medidas que resulten necesarias. Pero ¿cuáles son esas medidas? Artículo 9. Medidas para el fortalecimiento de la posición negociadora de los productos. El Gobierno establecerá medidas que contribuyan al conocimiento. Es todo así, no hay nada. O sea, no hay nada. Eso es todo. (El señor Folch Blanc pronuncia palabras que no se perciben). Esto como ley no vale un pimiento, señor Folch. (Risas). Eso sí, para lo que se quejan ustedes, demuestran mucha confianza en este Gobierno: parece que con decirles que hagan lo que resulte preciso, lo que resulte necesario, o que se habiliten los instrumentos necesarios, ya estaría. O confían ustedes mucho o en realidad no saben tampoco lo que hay que hacer. O lo que es peor: ustedes sí saben lo que hay que hacer, embridar el mercado, pero les tiembla el pulso y hacen una mera declaración de intenciones que, si se aprobara, no tendría efectos prácticos. Así que en este caso sí que podríamos hablar de una ley ideológica. Y como ley ideológica que es, tenemos algunos acuerdos fundamentales que creemos que hay que explicar. Para empezar, no nos cansaremos de repetir que el sector agroganadero es un sector estratégico para cualquier país. Es un sector clave en términos de autonomía estratégica, de soberanía o seguridad alimentaria o de transición ecológica, y ahora mismo su viabilidad, si bien con profundas diferencias entre diferentes sectores, está en entredicho. Las personas que producen alimentos no tienen garantizados ingresos suficientes para realizar su función vital de forma digna. No tienen asegurado ni siquiera que se les garanticen los costes de producción, y esto deviene en falta de estímulo y en que no esté garantizado el relevo generacional. No haremos un repaso de todo lo que ha pasado para que esto sea así, pero es evidente que es el resultado de unas políticas públicas dominadas por los mandatos del mercado y los intereses de grandes grupos, tanto en la intermediación como en la venta final al público. Es un modelo fallido que hoy no garantiza una vida digna a quienes producen, pero es que ya tampoco garantiza unos precios asequibles a las personas consumidoras.

Por eso, cuando se plantean medidas u orientaciones para mejorar la situación, como hoy hace el Partido Popular, no compartimos que todo se centre en ahondar en el mismo modelo y que ni siquiera se arañe la superficie de los problemas estructurales. Todo eso es más de lo mismo, si se fijan: más regadío; ecología, sí, pero la justa; maximización de la producción; complementos para completar ingresos. Y se nos dice: Hay sectores que no cubren los costes de producción. Es cierto. En Euskal Herria hay dos sectores concretos, el cerealista y el vitivinícola, que están en esa situación, sí, pero ¿acaso no tenemos una ley de la cadena alimentaria que prohíbe que esto sea así?

Si esta ley es la que debe garantizar que no se pueda vender por debajo del coste de producción, ¿por qué no centrarnos en su cumplimiento? Si seguimos la propuesta que trae el PP, ¿quién sería el beneficiario último de las ayudas que se proponen? ¿Realmente estaríamos hablando de una ayuda al eslabón más débil de la cadena, es decir, a quienes producen y especialmente a las pequeñas explotaciones y a las explotaciones familiares? ¿O en realidad a través de esas ayudas complementarias a determinados productores lo que estamos es apuntalando el beneficio de los intermediarios y la cadena de venta, que son las que no pagan lo que deben a los productores? Y ―¡ojo!― por supuesto que se debe ayudar, pero ayudar para la transición, ayudar a cambiar la lógica, ayudar a la apuesta por la ganadería extensiva, a la transición hacia el modelo agroecológico, ayudar a la pequeña explotación familiar, es decir, ayuda condicionada a un cambio de modelo, no para seguir igual. Si lo que queremos es revertir el declive del mundo rural, si lo que queremos es desarrollo rural real, si lo que queremos son pueblos vivos, no se puede ayudar indiscriminadamente y sin distinguir modelos, con una mentalidad de café para todos. Diríamos más: sin otras medidas complementarias, las medidas del tipo que se proponen desarrollar en esta proposición ―estoy hablando específicamente de ayudas vía minimis de sectores concretos en crisis― simplemente pueden terminar por empeorar la situación a través de los movimientos especulativos de los mercados, y no sería ni la primera ni la segunda vez. Sin embridar los mercados, estas medidas se han revelado insuficientes.

Desde el marco europeo hay que hacer una planificación estratégica para que, de una vez por todas y, esta vez sí, tomando en cuenta la autonomía estratégica, se planifique la necesidad a nivel europeo, se produzca a nivel europeo, y se ponga a disposición de los consumidores europeos de forma prioritaria nuestro propio recurso, nuestro propio producto. Es decir, sin romper con el modelo de producción centrado en el mercado global, en el balance de import-export no hay solución. Por eso hay que controlar los mercados, hay que recuperar los mecanismos de control, y eso no es posible con la lógica de los acuerdos del libre mercado. Estos son los problemas estructurales que hay que abordar y que ustedes no quieren abordar, y esto es especialmente cierto para el cereal, pero pasa algo muy parecido con el sector vitivinícola. Aquí en concreto se ha perseguido demasiado tiempo la lógica de la conquista de los mercados y al final nos hemos metido en una espiral de sobreproducción y destrucción de precios, en lugar de haber seguido una senda de racionalidad de la producción.

En definitiva, señorías del Partido Popular, para ayudar al sector primario hay que abordar esto con mucha más profundidad y cuestionar los cimientos del modelo que nos ha traído hasta aquí, y cuestionar el mercado es embridarlo, es cuestionar las prácticas de los grandes grupos y fondos de inversión, y ustedes no están por esta labor. Es mucho más sencillo aplicar la fórmula de ayuda indiscriminada, más reducción de impuestos, ergo, vaciamiento del potencial protector del Estado, dejando al primer sector aún más en brazos del mercado, al que no le va a temblar el pulso para terminar de deshacerse de la agricultura pequeña y la agricultura familiar.

Decidan de una vez de qué lado están. Besterik ez. Eskerrik asko. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya tiene la palabra el señor Gavin i Valls. EL señor GAVIN I VALLS: Gràcies, senyor president. Senyores i senyors diputats. Senyors del Grup Popular, vostès presenten un text que, com s’ha dit, és un text molt generalista, molt poc precís, molt poc concret. En principi, una PL, un projecte de llei, perquè sigui considerat si es tramita o no es tramita, que conté alguns punts que s’han citat aquí: el seguiment de mercats i avaluació d’impactes, ajudes en situació de crisi, el funcionament de la cadena de subministres i mercats, assegurances agràries i garantia d’interessos, l’agricultura del carboni, modernització de regadius, residus. Tots ells són interessants. Són punts interessants que en el text de la llei no sabem acabar de veure com es concreten. Per tant, la proposta que vostès fan, les qüestions sí que mereixen que puguin ser considerades, però no hi ha contingut. Nosaltres li diré els motius pels quals podríem votar en contra d’aquesta iniciativa. El primer és que nosaltres no volem participar de cap manera d’aquesta guerra que tenen entre vostès dos d’atac i agressió constant política entre el Partit Socialista i el Partit Popular. I ho dic perquè cada vegada que surt un representant del Partit Popular aquí parlen més dels atacs als socialistes que no de la matèria que s’ha de tractar. I això a nosaltres ens genera desconfiança. El segon motiu pel qual nosaltres podríem votar en contra d’això, i també s’ha dit, és que vostès reflecteixen les seves propostes, tot i ser inconcreta, sota una uniformitat i un centralisme que nosaltres no només no ens encaixa, sinó que està a l’altra punta. I jo em sorprenc com vostès encara presenten textos d’aquests, sabent que hi ha comunitats autònomes que tenen competències, la Generalitat de Catalunya, òbviament, però altres comunitats autònomes on vostès governen, que tenen competències i que això en aquest text aquí no està recollit, no està recollit. Per tant, per a nosaltres també seria un motiu per no votar a favor d’això, perquè, s’ha dit, hi ha competències de les comunitats autònomes. I s’ha dit i jo ho vull repetir, no existeix l’agricultura espanyola, no existeix, en el sentit que l’agricultura és molt diferent la que es fa a Catalunya, la que es fa a Extremadura, la que es fa Galícia, la que es fa al País Basc, és molt diferent. I per a nosaltres l’única que ens interessa, òbviament, és la catalana, però no es pot abordar ni tan sols sectorialment, ni el sector de l’oli és igual d’aquí que d’allà, ni el de la carn, ni el de la ramaderia, etc. Són motius pels quals a nosaltres ens podria generar desconfiança. I una última cosa, vostès ara tenen molta capacitat de prendre decisions a Europa. Vostès tenen una posició de força a Europa. I nosaltres al que tampoc no jugarem a vostès és que aquí vinguin a fer grans discursos reivindicatius i a fer grans propostes, però que resulti que moltes d’aquestes qüestions es regulen a Europa, que vostès tenen la capacitat de prendre decisions a Europa i que no les prenguin. Aquí nosaltres ho denunciarem i els posarem en evidència, no perquè ens agradi posar-los el dit a l’ull a vostès, sinó perquè facin la feina que han de fer. Vostès, ara que manen a Europa, facin el favor d’algunes qüestions que tots ens hem queixat aquí de la normativa europea, de corregir-ho. I tot això ens genera desconfiança. Ara bé, també els dic que el sector està una situació desesperada, molt difícil. I, a més a més, a l’altra banda... Aquí tenim tot això que he dit que ens genera desconfiança, on no ens volem implicar en aquestes tres idees principals que vostès hi estan bastant posats. Però a l’altra banda què tenim? Un ministeri gestoria, un ministeri que no arregla res, un ministeri que no pren decisions. És que sobre tots aquests temes el ministeri hauria pogut prendre decisions. Encara els diré més, hi ha un munt de proposicions no de llei que s’han aprovat a la comissió amb majories polítiques àmplies i el ministeri no ha fotut res. No les ha aplicat. Ja m’ho van dir el primer dia, diu: «Això de les PNL és una merda perquè després no es fan». Bé, a veure, una miqueta de dignitat, no? Perquè, és clar, si es presenta una iniciativa en defensa d’un determinat sector, com a mínim el Govern s’hauria de sentir interpel·lat. Govern gestoria: anar aplicant el que diu Europa i no complicar-se la vida. Per tant, la situació és desoladora, desoladora. I, per tant, també podríem entendre, perquè avui el que votem és que es tramiti, que de les esmenes que puguin aportar els grups o de la negociació que pogués aparèixer, potser no en tots aquests temes, però n’hi ha que són molt interessants. L’agricultura del carboni. És que són temes alguns d’aquests molt importants. El de les assegurances agràries. Tots els que hem citat són molt importants. Home, també, si això prosperés, també hi podria haver una oportunitat que hi hagués acord amb unes determinades esmenes i es poguessin prendre determinades decisions. Perquè, com dic, la situació és molt desesperada. Aquí es vol fer veure que no passa res, al Govern. Les grans macroxifres, els sectors guanyen diners, exporten. Ara estem veient el que està passant amb la pesta porcina, però, la veritat, la situació dels sectors de desesperada. Miri, li posaré un exemple al canal d’Urgell a Lleida, que és una terra molt agrícola i molt ramadera. S’està tirant endavant la modernització del Canal d’Urgell, el canal més important. Vostè ho coneix bé perquè és veí de les nostres terres. I tothom té clar que s’ha de fer la modernització, i tothom té ganes de fer-la. Sap què està passant? Que a totes les assemblees de regants estan tombant les propostes, estan votant que no. Per què? Perquè l’edat mitjana és alta. Com li dius a la gent que s’hipotequi durant 15 o 20 anys per pagar una inversió amb gent de 60 anys? Perquè els seus fills no continuen, perquè no tenen esperança, perquè la gent no es guanya la vida. I la gent està votant en contra. Home, i també per una altra cosa, perquè la gent ja no es creu les administracions, no se les creu. I aquí tothom s’omple la boca de dir que és un sector estratègic, però després resulta que les administracions no posen el que s’ha de votar. Aquí tothom té clar que les infraestructures del metro s’han de pagar amb diner públic, i no cal que els usuaris paguin el cost de la infraestructura, l’usuari paga el servei. I els pagesos diuen: «Doncs per què no ens paguen a nosaltres la infraestructura, si som un sector tan estratègic?». El sector està en una situació desesperada, de desànim, de falta d’esperança, de falta de guanyar-se la vida. Per tant, amb aquesta situació, si això acaba prosperant o s’acaba tramitant, nosaltres intentaríem introduir esmenes que servissin per, en algun d’aquests punts, prendre decisions que servissin per a alguna cosa, perquè aquest Govern no les pren, no en pren cap de decisió. Gracias, señor presidente. Señores del Partido Popular, ustedes presentan un texto que, como se ha dicho, es un texto generalista, muy poco preciso, muy poco concreto ―en principio, es una proposición de ley, una PL―, para que se considere si se tramita o no. Contiene algunos puntos que se han citado aquí: seguimiento de mercados, evaluación de impactos, ayuda en situación de crisis, funcionamiento de la cadena de suministros y mercados, seguros agrarios, garantía de intereses, la agricultura del carbono, modernización de regadíos, residuos. Todos ellos son interesantes, son puntos interesantes, pero en el texto de la ley no acabamos de ver cómo se concretan. Por lo tanto, en la propuesta que ustedes hacen las cuestiones sí merecen ser consideradas, pero no hay contenido. Le diré los motivos por los cuales nosotros podríamos votar en contra de esta iniciativa. El primero es que no queremos participar de ningún modo en esta guerra que tienen entre ustedes dos, en ese ataque y agresión política constante entre el Partido Socialista y el Partido Popular. Lo digo porque, cada vez que sale un representante del Partido Popular aquí, hablan más de los ataques a los socialistas que de la materia que se tiene que tratar. A nosotros eso nos genera desconfianza. El segundo motivo por el cual nosotros podríamos votar en contra ―también se ha dicho― es que ustedes reflejan sus propuestas, aún no concretas, bajo una uniformidad y un centralismo que a nosotros no solo no nos encaja, sino que está del otro lado, del otro extremo. A mí me sorprende ver que ustedes aún presentan textos como este sabiendo que hay comunidades autónomas que tienen competencias, como la Generalitat de Catalunya, obviamente, pero también otras comunidades autónomas donde ustedes gobiernan tienen competencias. Esto en este texto no se recoge. Aquí no se recoge. Por lo tanto, para nosotros también sería un motivo para no votar a favor, porque, como se ha dicho, hay competencias de las comunidades autónomas. Se ha dicho y yo lo quiero repetir. No existe la agricultura española. No existe, en el sentido de que la agricultura que se hace en Cataluña es muy diferente, también la que se hace en Extremadura, también la que se hace en Galicia, también la que se hace en el País Vasco. Es muy diferente. A nosotros la única que nos interesa, obviamente, es la catalana. No se puede abordar ni de forma sectorial ni el sector del aceite se iguala aquí o ahí o el de la carne o el de la ganadería. Son motivos por los cuales a nosotros nos puede generar desconfianza. Una última cosa. Ustedes ahora tienen mucha capacidad para tomar decisiones en Europa, ustedes tienen una posición de fuerza en Europa, y nosotros a lo que tampoco vamos a jugar con ustedes es a que vengan aquí a hacer grandes discursos reivindicativos y a hacer grandes propuestas y que luego resulte que no tomen decisiones en muchas de estas cuestiones en Europa, donde ustedes tienen la capacidad de tomar decisiones. Nosotros aquí lo vamos a denunciar y los vamos a poner en evidencia, no porque nos guste ponerles el dedo en el ojo a ustedes, sino para que hagan el trabajo que tienen que hacer. Ustedes, ahora que mandan en Europa, hagan el favor de corregir algunas cuestiones de las que todos nos hemos quejado aquí de la normativa europea. Todo eso nos genera desconfianza. Ahora bien, también les digo que el sector está en una situación desesperada, muy difícil. Además, del otro lado. Aquí tenemos todo eso que he dicho que nos genera desconfianza, donde no nos queremos implicar en esas tres ideas principales en las que ustedes están muy puestos, pero ¿qué tenemos del otro lado? Un ministerio-gestoría, un ministerio que no arregla nada, un ministerio que no toma decisiones. Sobre todos estos temas el ministerio hubiera podido tomar decisiones. Aún les diré más. Hay un montón de proposiciones no de ley que se han aprobado en la comisión con mayorías políticas amplias y el ministerio no ha hecho nada, no las ha aplicado. Ya me lo dijeron el primer día: Eso de las PNL es una mierda porque luego no se hace. Bueno, a ver, un poco de dignidad, ¿no?, porque, claro, si se presenta una iniciativa en defensa de determinado sector, el Gobierno debería sentirse, como mínimo, interpelado. Gobierno gestoría: ir aplicando lo que dice Europa y no complicarse la vida. Por lo tanto, la situación es desoladora. Desoladora. También podríamos entender, porque hoy lo que votamos es que se tramite, que las enmiendas que puedan aportar los grupos o la negociación que podría aparecer, quizá no en todos estos temas, pero hay algunos que son muy interesantes, como la agricultura del carbono. Son temas, algunos de ellos, muy importantes, como el de los seguros agrarios. Todo lo que hemos citado es muy importante. Bueno, si eso prosperara, también podría haber una oportunidad de que hubiera un acuerdo con determinadas enmiendas y se pudieran adoptar determinadas decisiones, porque, como digo, la situación es desesperada. El Gobierno aquí quiere hacer ver que no pasa nada ―grandes macrocifras, se gana dinero, exportamos―. Ahora vemos lo que está pasando con la peste porcina. Pero la verdad es que la situación del sector es desesperada. Les voy a dar un ejemplo. En el canal de Urgell en Lleida, que es una tierra muy agrícola, muy ganadera, se está tirando hacia adelante con la modernización del canal Urgell, el más conocido. Usted es vecino de nuestras tierras, lo conoce muy bien. Todos tienen claro que hay que hacer la modernización y todo el mundo tiene ganas de hacerla. ¿Y sabe qué está pasando? Que en todas las asambleas de regantes están tumbando las propuestas, están votando que no. ¿Por qué? Porque la edad media es alta. ¿Cómo se le dice a la gente de 60 años que se hipoteque durante quince o veinte años para pagar una inversión? Sus hijos no siguen y no tienen esperanza, porque la gente no se gana la vida. Y la gente está votando en contra. Por otra cosa también, y es porque la gente ya no cree en las Administraciones. No cree en ellas. Aquí todo el mundo se llena la boca diciendo que es un sector estratégico, pero luego resulta que las Administraciones no ponen lo que hay que votar. Aquí todo el mundo tiene claro que las infraestructuras del metro hay que pagarlas con dinero público y no hace falta que los usuarios paguen el coste de la infraestructura. El usuario paga el servicio. Los ganaderos y los agricultores dicen: Bueno, ¿y por qué no nos pagan la infraestructura si somos un sector tan estratégico? El sector está en una situación desesperada, de desánimo, de falta de esperanza, de falta de ganarse la vida. Por lo tanto, en esta situación, si esto acaba prosperando y se acaba tramitando, nosotros intentaríamos introducir enmiendas que sirvieran en alguno de estos puntos para tomar decisiones, que sirvieran de algo porque este Gobierno no las toma. No toma decisiones.

Presidencia. Señoría, debe finalizar.

Isidre Gavin i Valls

JuntsDiputado.Página 26Vídeo

Gràcies, president. Acabo. I si no es tramita ? Doncs bé, seguirem si fa o no fa, igual, amb una situació d’una lletania que és una lletania que l’únic que fa és acabar les poques esperances que té el sector. Gràcies.

Gracias, presidente, termino. Si no se tramita, seguiremos más o menos igual, en una situación de letanía que lo único que hace es acabar con las pocas esperanzas que tiene el sector.

Gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Jordà i Roura.

Teresa Jordà i Roura

ERCDiputada.Página 26Vídeo

Bona tarda. Gràcies, president. Amic i company de comissió, senyor Folch, val a dir que t’ho has treballat. T’ho has treballat i ens has gairebé exigit que, si no votàvem o a favor de la presa en consideració d’aquesta proposició de llei, doncs volia dir que no volíem ajudar, que no volíem defensar, o que no volíem protegir el sector primari. Doncs bé, escolti’m, jo el que t’he de dir amb tota la franquesa és que justament perquè el volem protegir i ajudar, la votarem en contra. M’explico: el text que presenta avui el Partit Popular, des del nostre punt de vista, és una proposició de llei fallida tècnicament, tècnicament fallida. No és operativa, no crea segons quins tipus d’obligacions, les necessàries, no assigna recursos, important, ni modifica cap instrument existent, que això encara és més important. És un marc declaratiu, un marc declaratiu que podríem considerar que es redueix a principis genèrics que no resolen cap dels problemes del sector primari, tant l’agrícola com el ramader, que en necessiten moltes, moltes, perquè té molts reptes. Esquerra, deia, hi votarem en contra, perquè no aporta solucions i, a més a més, pensem que inclús pot empitjorar la governança del sector. S’ha dit, ho han dit els companys que m’han precedit, de fet, el text evita qualsevol compromís real. Parlen de sistema alimentari essencial, però no hi ha mesures executables. No hi ha cap article operatiu. No hi ha calendari, no hi ha inversions, no hi ha pressupost. És una legislació absolutament ornamental.

Vostè parlava d’ideologia, sí, la seva ideologia, la defensa d’un model concret per un sistema primari concret, que no és el que necessita el sector. El sector el que necessita són eines. La creació d’un suposat sistema estatal de coordinació, diuen vostès, això és actuar com un cavall de Troia. No es defineixen competències, quan les competències ja les tenim. Exclou la participació decisòria de les comunitats autònomes. I també s’ha dit una vegada més, recentralitza àmbits com la PAC, els ajuts, les assegurances o la sanitat animal. És un pas més cap a un model uniformitzador, que és el que vostès intenten cada dos per tres. I, a més a més, se’ls ha de dir que són perseverants perquè no se’n cansen. Sempre amb el tema recentralitzador, ignorant, òbviament, el territori. Tampoc es reforça l’AICA en aquest cas, ni s’estableixen mecanismes de transparència, ni contractes amb costos verificats, ni sancions automàtiques en cas de la venda a pèrdues.

En parlava algun també dels meus companys, no? I la llei de la cadena alimentària? Miri, Esquerra Republicana fa més d’un any que esperem que es debati en aquest hemicicle la reforma de la llei de la cadena alimentària, que es va admetre a tràmit i que està aturada, com tantes d’altres, en això estic amb vostès. Perquè el que hem de fer és anar a l’arrel dels problemes. Si no anem a l’arrel dels problemes, és impossible. I aquesta, aquesta llei, precisament, és una eina que podria ser molt vàlida, si no fos tan tèbia, si no fos tan tímida. Si el PSOE hi posés una mica de ganes. Doncs bé, nosaltres sí que la volem modificar.

Estem en plena crisi climàtica. La llei que vostès ens proposen tampoc revisa models, ni incorpora índexs agroclimàtics, ni aborda la caiguda de contractació en les assegurances, que és un tema clau. No diu res d’ENESA, del cofinançament públic, ni de la cobertura insuficient de cultius mediterranis. Una llei que ignora el risc és un pamflet, no és altra cosa.

Pel que fa a la pesta porcina africana, que és la principal, la principal amenaça sanitària del sector, vostès es limiten a parlar d’una vaga coordinació estatal, sense reforçar o sense parlar de reforçar, per exemple, laboratoris ni vigilància en fauna salvatge, ni protocols de transport o finançament per bioseguretat. Continuem sense una explicació en aquests moments de l’origen del brot i les ajudes als ramaders en aquests moments continuen sent insuficients. Hi ha molta incertesa. Aquest és un tema molt important. De fet, per això des d’Esquerra Republicana també hem sol·licitat la compareixença del ministre i recollim les demandes sindicals, perquè tots els ajuts vagin condicionats al manteniment de l’ocupació.

I aquesta suposada PL tampoc aborda l’accés a la Terra, ni la compra massiva per part de fons d’inversió. Que aquest és el problema, la ideologia. De quin model estem parlant? No impulsa el banc de terres o mecanismes de protecció de la pagesia familiar, que és la que protegeix el territori, és la que nosaltres defensem. Parlar de competitivitat sense actuar, per exemple també, sobre la financiació en aquest cas del camp és mirar cap a una altra banda.

I vaig acabant. Mirin, a Catalunya afrontem reptes específics que la proposició de llei ignora. I aleshores això fa molt difícil que ni tan sols ens poguéssim abstenir en aquesta declaració d’intencions. El més evident és la modernització del Canal d’Urgell. La modernització del canal d’Urgell que condiciona només, i ho dic amb ironia, 70 000 hectàrees, 70 000 hectàrees, el canal d’Urgell, i requereix en aquests moments digitalització, requereix telecontrol, sectorització, renovació d’estructures i, evidentment, un nou model de governança hídrica. Això és política agrària per ajudar el sector. Modernitzar el Canal d›Urgell, que és l›únic canal d›interès general de l›Estat espanyol que queda per modernitzar. I vostès, què fan? Doncs silenci absolut. Ni una referència, en aquest cas, a eficiència hídrica o infraestructures essencials. A més a més, i ara sí que vaig acabant, aposta implícitament per una política agrària comuna uniformitza. Ja hi tornem a ser amb allò que li deia de la recentralització. És que són un molinet, de veritat. Ignoren absolutament el model mediterrani i diversificat que tenim, per exemple, a Catalunya, que té tot l’Estat, que tenen les diferents comunitats autònomes de l’Estat. Però és que a Catalunya en podríem tenir vuit de plans diversificats, ja no demanem tant, però sí que demanem aquesta regionalització. Rebutgem, evidentment, el retorn a les regions artificials i defensem una PAC realment regionalitzada basada bàsicament en criteris agronòmics, agronòmics, tècnics.

En definitiva, aquesta proposició de llei, acabo, president, és tècnicament buida, és, hi torno, políticament recentralitzadora, econòmicament ineficaç, sanitàriament insuficient i territorialment cega. No resol, ni afronta, ni modernitza absolutament res. Votarem no, perquè és una llei feta per generar titulars, com deia el company Otero, perquè hi deu haver eleccions en alguna zona rural, i no dona respostes reals. Nosaltres defensem la pagesia, sí, la volem ajudar, la defensem i la protegim, però al costat del territori. I, evidentment, el que necessitem per legislar i estar al costat del sector primari són eines, eines de veritat, pressupost i també respecte competencial. Catalunya i el seu sector agrari, senyor Folch, des de tot el respecte, mereix molt més.

Moltes gràcies.

Buenas tardes. Gracias, presidente. Compañero de comisión, señor Folch, tengo que decir que te lo has trabajado y casi nos has dicho que, si no votábamos a favor de la toma en consideración de esta proposición de ley, significa que no queremos defender o que no queremos proteger al sector primario. Bueno, a ver, yo lo que te tengo que decir, con toda franqueza, es que precisamente porque lo queremos proteger y ayudar vamos a votar en contra. Me explico. El texto que presenta hoy el Partido Popular, desde nuestro punto de vista, que conste, es una proposición de ley fallida; técnicamente fallida. No es operativa, no crea, según qué tipo, obligaciones, las necesarias, no asigna recursos ―importante― ni modifica ningún instrumento existente ―eso es aún más importante―. Es un marco declarativo, que podríamos considerar que reduce el principio genérico, que no resuelve ninguno de los problemas del sector primario, tanto el agrícola como el ganadero, que necesitan muchas muchas porque tiene muchos retos. Esquerra va a votar en contra, decía, porque no aporta soluciones y, además, creemos que incluso puede empeorar la gobernanza del sector. Se ha dicho, y lo han dicho los colegas que me han precedido, que el texto evita cualquier compromiso real. Hablan de sistema alimentario esencial, pero no hay medidas ejecutables, no hay ningún artículo operativo, no hay calendario, no hay inversiones, no hay presupuesto. Es una legislación absolutamente ornamental. Usted hablaba de ideología. Sí, la suya, su ideología, la defensa de un modelo concreto para un sistema primario concreto, que no es lo que necesita el sector. El sector lo que necesita son herramientas. La creación de un supuesto sistema estatal de coordinación, dicen ustedes. Bueno, eso es actuar como un caballo de Troya. No se definen competencias, cuando las competencias ya las tenemos. Excluye la participación decisoria de las comunidades autónomas. También se ha dicho, una vez más, que recentraliza ámbitos como la PAC, las ayudas, los seguros o la sanidad animal. Es un paso más hacia un modelo uniformizador, que es lo que ustedes intentan cada dos por tres. Hay que decirles que son perseverantes, porque no se cansan, siempre con el tema recentralizador ignorando obviamente el territorio. Tampoco se refuerza el AICA ni se establecen mecanismos de transparencia ni contratos con costes verificados ni sanciones automáticas en el caso de pérdidas. Creo que alguien de mis colegas también lo mencionaba: ¿Y la ley de la cadena alimentaria? Bueno, Esquerra Republicana hace más de un año que espera que se debata en este hemiciclo la reforma de la ley de la cadena alimentaria, que se admitió a trámite y que está parada, como muchas otras. En eso estoy con ustedes. Lo que tenemos que hacer es ir a la raíz de los problemas. Si no vamos a la raíz de los problemas, será imposible. Esta ley precisamente es una herramienta que podría ser muy válida si no fuera tan tibia, si no fuera tan tímida, si el PSOE le pusiera un poco de ganas. Bueno, pues nosotros sí queremos modificarla. Estamos en plena crisis climática. La ley que ustedes nos proponen tampoco revisa modelos ni incorpora índices agroclimáticos ni aborda la caída de contrataciones de los seguros, que es un tema clave. No dice nada de ENESA, de la cofinanciación pública ni de la cobertura insuficiente de cultivos mediterráneos. Una ley que ignora el riesgo es un panfleto, no es otra cosa. En lo que se refiere a la peste porcina africana, que es la principal amenaza sanitaria del sector, ustedes se limitan a hablar de una vaga coordinación estatal sin reforzar y sin hablar de reforzar, por ejemplo, laboratorios ni vigilancia con fauna salvaje ni protocolos de transporte o financiación por bioseguridad. Seguimos sin una explicación en estos momentos del origen del brote y las ayudas en estos momentos siguen siendo insuficientes. Hay mucha incertidumbre. Es un tema muy importante; de hecho, Esquerra Republicana ha solicitado la comparecencia del ministro y recoge las demandas sindicales para que todas las ayudas estén condicionadas al mantenimiento de la ocupación.

Esta supuesta perla tampoco aborda el acceso a la tierra, la compra masiva por parte de fondos de inversiones. Este es el problema: la ideología, ¿de qué modelo estamos hablando? No impulsa el banco de tierras o mecanismos de protección de la agricultura familiar, que es la que protege, es la que nosotros defendemos. Hablar de competitividad sin actuar, por ejemplo, también sobre la financiación, en este caso, del campo es mirar hacia otro lado.

Voy terminando. En Cataluña afrontamos retos específicos que esta proposición de ley ignora, y eso hace muy difícil que ni tan siquiera nos pudiéramos abstener en esa declaración de intenciones. Lo más evidente es la modernización del canal Urgel. La modernización del canal Urgel condiciona solo ―lo digo con ironía― 70 000 hectáreas ―¡70 000 hectáreas!― Requiere en estos momentos una digitalización, necesita telecontrol, sectorización, renovación de estructuras y, evidentemente, también un nuevo modelo de gobernanza hídrica. Esto es política agraria para ayudar al sector: modernizar el canal de Urgel, que es el único canal de interés general del Estado español que queda por modernizar. ¿Y ustedes qué hacen? Bueno, silencio absoluto, ni una sola referencia en este caso a la eficiencia hídrica o a las infraestructuras esenciales. Además ―ahora sí que voy acabando―, apuestan implícitamente por una política agraria común uniformizada, y volvemos otra vez a lo de la recentralización. Se repiten, de verdad. Ignoran absolutamente el modelo mediterráneo diversificado que tenemos, por ejemplo, en Cataluña, que tiene todo el Estado, que tienen las diferentes comunidades autónomas del Estado. En Cataluña podríamos tener ocho planes diversificados. No pedimos tanto, pero sí pedimos esa regionalización. Rechazamos, evidentemente, el retorno a las regiones artificiales y defendemos una PAC realmente regionalizada basada, básicamente, en criterios agronómicos ―agronómicos―, técnicos.

En definitiva, esta proposición de ley ―acabo― es técnicamente vacía, políticamente recentralizadora, económicamente ineficaz, sanitariamente insuficiente y territorialmente ciega. No resuelve, ni afronta, ni moderniza absolutamente nada. Votaremos que no porque es una ley hecha para generar titulares, como decía el colega Otero, porque habrá elecciones en alguna zona rural, y no da respuesta real. Nosotros defendemos a los agricultores. Sí, queremos ayudarlos; los defendemos y los protegemos, pero al lado de ellos, en el territorio, y evidentemente lo que necesitamos para legislar y estar al lado del sector primario son herramientas; herramientas de verdad: presupuesto, y también respeto competencial. Cataluña es un sector agrario, señor Folch, con todo mi respeto, que merece mucho más.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Valero Morales.

Juan Antonio Valero Morales

Grupo SumarDiputado.Página 29Vídeo

Buenas tardes, señorías. En estos días estamos asistiendo a un hecho tan grave como absurdo: 30 000 cerdos sanos van a ser sacrificados en Cataluña, y una de las hipótesis del origen del brote es que un jabalí salvaje se comió un bocadillo con embutido en mal estado. Señorías, no me negarán que es difícil no quedarse ojiplático. Por eso, este episodio, quizá, debería abrirnos los ojos para ver cómo nuestro sistema agroalimentario es vulnerable. Cuando se basa en la intensificación y la concentración y está orientado a la exportación, basta un incidente ridículo, o no, para paralizar la cadena productiva. Y también se demuestra otra cosa: cuando vienen mal dadas, el Gobierno de coalición es el que sale a proteger al sector, y ahí está ese ERTE extraordinario ofrecido por el Ministerio de Trabajo. (Aplausos). Frente a una situación así, su proposición de ley no está a la altura. Confunde conceptos como la soberanía y la seguridad alimentaria y vuelve a atacar cualquier avance ambiental como si fuese un capricho y no una garantía de futuro para el campo. Permítanme ser pedagógico y claro: seguridad alimentaria significa garantizar alimentos de manera accesible, suficiente y segura. Es imprescindible, sí, pero la soberanía alimentaria, esa que ustedes no mencionan porque les supone un debate incómodo, significa algo más profundo: que los pueblos puedan decidir qué producen, cómo producen, bajo qué reglas y priorizando a pequeños y medianos productores frente a los intereses de los mercados globales. Por lo tanto, significa preguntarnos: ¿queremos un modelo que siga dependiendo de insumos importados? ¿Queremos más monocultivo? ¿O queremos un modelo resiliente, justo y sostenible? Pues bien, ese debate no aparece en su proposición. Tampoco el cambio climático, que está en esa disposición adicional, mencionado de refilón; así afrontan ustedes el mayor desafío presente y futuro para el campo en nuestro país. Señorías, lo he dicho muchas veces: el sector agrario no está en crisis, lo que está en crisis es la agricultura social y profesional. Y ante eso, ¿qué plantean ustedes? Más ayudas sin priorizar a quien realmente produce, más retardismo ambiental, más desregulación y más poner parches para no tocar un modelo que nos lleva a la crisis. Señorías, ahí no están las soluciones. Ustedes describen la transición agroecológica como una amenaza. Pues bien, toda la comunidad científica dice lo contrario, que sin agroecología, sin suelos vivos y sin biodiversidad no habrá explotaciones viables en un escenario de sequías permanentes y fenómenos extremos. Podemos rebajar impuestos, podemos flexibilizar todo lo que quieran, podemos repartir muchas más ayudas, pero si no hay agua y no hay suelo fértil, en veinte años no habrá cosechas que salvar. (Aplausos). Métanselo en la cabeza de una vez, señorías, métanselo en la cabeza.

Nosotros defendemos apoyar al sector, claro que sí, y sobre todo a la agricultura y ganadería social y profesional. Pero ustedes convierten las ayudas de minimis, que son herramientas puntuales, en soluciones estructurales, y todo para evitar enfrentarse a la pregunta: ¿queremos seguir con un modelo que uberiza el campo y tiene una agricultura sin agricultores? Tampoco abordan la infrafinanciación de los seguros agrarios. Y vuelven a ignorar el cambio climático, que es justo lo que condiciona la viabilidad del seguro. ¿Cómo van a proteger los ingresos si ni siquiera reconocen la causa del aumento del riesgo? No abordan la necesidad de un seguro de ingresos robustos, y ni mucho menos políticas que estabilicen los costes y garanticen precios justos, porque de poco sirve asegurar ingresos si en la cadena alimentaria las grandes empresas pueden imponer prácticas abusivas. Sobre eso, su propuesta no propone nada. Nada de estudios de costes, nada de precios a lo largo de la cadena, solo palabrería que esconde su apoyo a Mercosur, que tira los precios a la baja y destruye las producciones locales. Nosotros creemos que, frente a estos acuerdos de libre comercio, hay que fomentar acuerdos de cooperación alimentaria.

Pero, cuando se trata de reforzar la posición negociadora de los agricultores, su respuesta es todavía peor. Ni siquiera se atreven a mencionar que hay que intervenir los mercados; nosotros sí decimos: hay que intervenir. Vosotros citáis en vuestra exposición de motivo el artículo 149 de la Constitución; nosotros lo aplicamos y por eso planteamos un fondo de estabilización de productos alimentarios básicos. Es muy simple: Cuando la cosecha es excelente y los precios caen, se garantiza la renta; cuando la cosecha es mala y los precios suben, se protege al consumidor. Eso es seguridad y soberanía alimentaria. (Aplausos). ¿Y ustedes qué proponen? Proponen que los agricultores se lancen a especular en los mercados de futuro. Más incertidumbre, más volatilidad, más riesgos, más dolores de cabeza: esa es su propuesta.

En cuanto a los impuestos ―que también hablan de impuestos―, ustedes, que votaron en contra y se abstuvieron ante las rebajas del IVA que planteaba aquí el Gobierno de coalición, plantean rebajar el IVA de los insumos agrarios de forma permanente y sin diferenciar entre agricultores profesionales y grandes empresas. La pregunta es sencilla: ¿cómo garantizan que llegue al productor y no se queda por el camino, engordando los beneficios de los intermediarios? Nosotros sí defendemos bajar ese IVA de la electricidad al 5 % para pequeños consumidores y explotaciones agrarias y, cómo no, un gravamen para reducir los márgenes abusivos de las grandes empresas en la cadena alimentaria.

¿Y en materia ambiental? Su modificación de la ley de residuos es un paso atrás. ¿Puede ser necesaria la quema en casos excepcionales? Por supuesto, está contemplado. Pero ustedes plantean generalizarla justo cuando deberíamos apostar por compostaje, economía circular y gestión sostenible de la biomasa. Y con los mercados de carbono agrario pasa tres cuartos de lo mismo. Eso convierte al campo en un abono para la especulación. Si no hay una regulación clara, se van a beneficiar los especuladores y va a haber más desigualdad territorial y más cargas a los productores. Por eso, nosotros no vamos a permitir que la agricultura sea una fábrica de créditos para que otros sectores sigan contaminando más y más. Hay que limitar los derechos a quienes desarrollan realmente la actividad productiva bajo un modelo social y profesional.

Y cómo no ―no podía faltar―, vuelven a cargar contra la ley de restauración de la naturaleza. Pero, señorías, seamos serios: sin polinizadores, sin suelos vivos, sin agua limpia, no habrá agricultura mañana. Restaurar ecosistemas no va contra la productividad, garantizan el presente y el futuro.

Respecto al agua, ustedes la tratan como si fuera infinita, pero hoy España tiene un 20 % menos de agua que hace solo dos décadas. ¿Modernizar regadíos? Sí. ¿Prometerlos a todos los territorios sin evaluar la disponibilidad hídrica? No, porque es engañar a la gente. (Aplausos). Es comprometer la seguridad hídrica de todas las personas y los ecosistemas. La gestión del agua se tiene que basar en la oferta realmente existente y en un reparto justo: más para la agricultura social y profesional, menos para esos fondos de inversión y grandes empresas que la están acaparando.

Por lo tanto, en resumen, su ley no aporta certezas ni a los agricultores ni a los consumidores, solo aporta ideología de mercado, ideología negacionista, y el campo no necesita que lo enfrenten al medioambiente.

El campo necesita romper con esas relaciones de poder que ustedes siguen defendiendo. Ustedes defienden un modelo que protege solo a una minoría y nosotros defendemos un modelo que respalde a quienes trabajan la tierra, que de futuro y que devuelva la dignidad al campo; un modelo agroalimentario sostenible y justo que se base en la soberanía alimentaria y en la agricultura social y profesional y que apueste, como digo, por la transición agroecológica. Eso pasa por garantizar ese derecho a la alimentación de calidad, con dieta mediterránea, transición proteica y, como no, producción local. Nosotros y nosotras lo tenemos claro. El campo también. Lo que no tiene es tiempo que perder. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Hoces Íñiguez. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX).

Ignacio Hoces Íñiguez

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Muchas gracias, señor presidente. El Grupo Popular está instalado en la estrategia del doble discurso, porque votan en Bruselas la muerte del campo español y aquí se presentan prácticamente como sus salvadores. (Aplausos). Conviene recordarlo a todas aquellas personas que nos puedan estar viendo desde casa: la agricultura, la ganadería y la pesca española se legislan en su mayor medida desde Bruselas, y allí el Partido Popular y el Partido Socialista aprueban las limitaciones de las explotaciones, también las obligaciones medioambientales, y ahí firman los acuerdos comerciales que desprecian a los trabajadores españoles. Por tanto, ellos son los que han puesto más de 23 millones de hectáreas agrarias a las puertas de la puntilla; también los que han abonado más de 17 millones de hectáreas agrícolas cultivables a estas políticas destructivas, y son también ustedes los que juegan a la ruleta con los más de 125 000 millones de euros de nuestra propia cadena alimentaria. (Aplausos). Esta iniciativa, por tanto, como diría el extremeño Juan Donoso Cortés, pone tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias. Es como abrir las puertas al lobo y luego llorar por las ovejas. PP y PSOE son coalición en Bruselas y llevan votando lo mismo desde hace décadas: el Pacto Verde Europeo, el 15 de enero del año 2020. Firman acuerdos comerciales ―por ejemplo, con Marruecos― que tiran los precios por los suelos y arruinan a los agricultores españoles. Sí, y aprueban también los recortes que hacen imposible vivir de la tierra como sí hacían los padres y los abuelos de los mismos propietarios. (Aplausos). El Pacto Verde Europeo es un plan de despidos masivos. Es burocracia, son limitaciones, son recortes, muchísima más burocracia todavía ―eso es lo que ustedes directamente aprueban― y ecoobligaciones. Señorías, España no tiene un problema de cambio climático, España tiene un problema con los políticos que no defienden a su gente (aplausos), y encima importan productos extranjeros sin exigirles los mismos requisitos fitosanitarios y laborales que a los españoles. ¿Y cuál es la consecuencia?: menos producción nacional y más abandono del campo. Porque sus políticas en Bruselas de día a día son las que prefieren el tomate de Marruecos antes que el tomate extremeño o murciano; sus políticas en Bruselas de día a día son las que importan toneladas y toneladas de arroz de Camboya y Birmania, arruinando a los productores andaluces, valencianos y también extremeños (aplausos); y sus políticas diarias en Bruselas son las que están arruinando también al sector tabaquero. Porque ustedes se deshacen en concesiones y facilidades con los de fuera, pero son inmisericordes y despiadados con los de dentro. El campo español no quiere su compasión, lo que quiere es que todos ustedes los dejen en paz. Porque los productores españoles compiten con reglas imposibles y los productores extranjeros compiten sin reglas. Así es su juego, así es su estafa y así es su ideología. El campo español no quiere ideología, simplemente quiere sentido común. Señorías, además los agricultores españoles se pasan más tiempo rellenando formularios y determinada burocracia antes que trabajando su propia tierra. Para una ayuda, formularios, fotos y un cuaderno digital; para regar, permisos eternos. Así es su gracia: agotar al trabajador español y dar barra libre para el competidor extranjero. Al igual que también es su culpa que producir cada día cueste más. Con esos costes no hay rentabilidad, sin rentabilidad no hay explotaciones y sin explotaciones no hay futuro para el campo español. Ahí están los resultados: más de 18 000 agricultores y ganaderos autónomos han echado el cierre en España en los últimos siete años; tan solo un 8 % de las explotaciones agrarias en España están dirigidas por un español menor de 40 años y todos ustedes han convertido la política agraria común en una política antiagraria. (Aplausos). Precisamente por eso mismo es necesario, urgente y perentorio un plan nacional del agua para la interconexión de todas las cuencas con obras hidráulicas, para conseguir que España tenga autopistas del agua: desde Tierra de Barros, en Badajoz, pasando por Murcia y Almería. Porque, señorías, España tiene unos ingenieros que son la envidia del planeta, pero tenemos unos políticos y dirigentes que todavía no han aprendido ni siquiera a no estorbar.

Señorías, para nosotros el sector primario es estratégico, y principalmente para aquellas regiones de la España rural, como, por ejemplo, Extremadura, para la cual el campo es una forma de vivir y representa la dignidad de los que nunca fallan. Eso sí, ustedes los han abandonado. Por eso clama al cielo y rompe el alma de la nación que el 85 % de los municipios extremeños hayan perdido población desde el año 1996.

Termino, señorías del Grupo Popular, diciéndoles que no les vamos a permitir que ustedes manipulen, tergiversen y perviertan el concepto de soberanía alimentaria. Porque el concepto de soberanía alimentaria no es una simple consigna técnica, es una causa nacional: significa que España siga siendo dueña de la producción nacional, que nuestros agricultores, ganaderos y pescadores sigan siendo los que dan de comer a todos los españoles. Y como es un deber patriótico, hay que defender a España y su soberanía a toda hora y en todo lugar y decirles a los españoles la verdad. (Aplausos). Por eso nosotros les decimos a los españoles que sin ellos, sin la gente del campo, también nuestras ciudades se vienen abajo.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Argota Castro.

Trinidad Carmen Argota Castro

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Señor presidente, muchas gracias. Señor Folch, ¿usted ha escuchado atentamente al portavoz de VOX? (El señor Folch Blanc asiente). Porque lo que ha dicho el portavoz de VOX es lo que ustedes han firmado en Valencia para llevarlo a ese laboratorio que tienen en el país valenciano. (Aplausos). Esa es la política agraria y ganadera que van a llevar a cabo en el país valenciano: ese negacionismo que mata, pero que mata a la agricultura y a la ganadería y que, en definitiva, mata al pueblo por una simple razón, porque el que niega el cambio climático, el que no sabe que hay que optimizar los recursos hídricos, en el fondo lo que está diciendo es que, si no hago esto, voy a terminar con la agricultura y con la ganadería. Nosotros estamos absolutamente lejos de ese posicionamiento, como usted bien sabe. Yo traigo mi discurso muy bien escrito para no salirme del tiempo, pero me va a permitir que le diga algo. Usted no ha venido aquí a hablar de agricultura ni de ganadería, usted ha venido aquí a dar un mensaje, un totum revolutum, un cóctel donde ha metido temas que no tienen absolutamente nada que ver unos con otros. Pero le voy a decir algo: el Gobierno socialista, el PSOE, ese grupo al que yo pertenezco y ese partido que tiene cien años de historia en nuestro país no es una amenaza para la agricultura ni la ganadería porque nunca lo ha sido. ¿Sabe usted lo que es una amenaza no solamente para la agricultura y para la ganadería de este país, sino también para la ciudadanía española? Presentarse en Europa para intentar convencer al Consejo Europeo de que no mande fondos a este país. Porque usted se cree que con eso está perjudicando a Pedro Sánchez o al Partido Socialista, pero no señor, están perjudicando a los ciudadanos y ciudadanas de este país; aunque ellos nos conocen a cada uno, y por mucho que su líder Feijóo haya ido a Europa a intentar que no lleguen esos Fondos Next Generation, estos han llegado y van a seguir llegando, se lo aseguro. Señorías, cuando hablamos del sistema alimentario español, hablamos de las explotaciones agrarias y ganaderas, de la pesca, de la industria transformadora y de la distribución que cada día llena la cesta de la compra de nuestras familias. Es un sistema que vertebra el territorio, sostiene el empleo y contribuye a atraer población al medio rural, y que este Gobierno, el Gobierno de Pedro Sánchez, ya trata como un sector absolutamente estratégico para nuestro país. Por eso, resulta llamativo que el Grupo Popular traiga una proposición de ley ―de la que usted no ha hablado― que pretende descubrir ―lo voy a hacer yo― que el sistema alimentario es esencial y estratégico, como si no existieran ya una Estrategia Nacional de Alimentación, una Ley de la Cadena Alimentaria reforzada y un conjunto muy amplio de instrumentos de apoyo al sector en los que, evidentemente, hay que seguir trabajando. Señorías, lo diremos con claridad y con serenidad: esta proposición de ley no añade ningún instrumento útil a los que ya están en marcha. Llega tarde, duplica lo existente y está pensada más para hacer ruido ―ya se lo han dicho otros portavoces―, como de costumbre, que para resolver los problemas reales del campo y de la cadena alimentaria. Esta proposición plantea cuestiones que ya se realizan de forma habitual, como el seguimiento de los mercados agrarios para detectar problemas o situaciones que requieren la puesta en marcha de nuevas medidas, y obvia que se mantienen reuniones periódicas con comunidades autónomas y con los sectores para intercambiar puntos de vista e información y mantener la comunicación fluida y necesaria para el buen funcionamiento del sector agrario; pero, además, ignorando el cambio climático. Sin control del cambio climático y sin optimización de los recursos hídricos, como ya he dicho, no habrá agricultura, ni ganadería, ni pueblo.

Quiero recordar que cuando se han producido situaciones de crisis, ya sea por algún desastre natural o por algún factor de dificultad económica, se ha estado al lado de los agricultores y agricultoras, ganaderos y ganaderas, y se han arbitrado ayudas directas, medidas fiscales y laborales y líneas específicas de financiación para apoyar el mantenimiento de la actividad agraria y del medio rural. Así ocurrió con la COVID-19, con la gran sequía de los años 2022 y 2023, con la erupción del volcán de La Palma, con las consecuencias derivadas de la invasión rusa de Ucrania y con la dana de Valencia en octubre de 2024.

Desde junio de 2018, el Gobierno de España ha aprobado más de 4975 millones de euros en ayudas directas a agricultores y ganaderos. Además, se han articulado medidas fiscales y líneas de financiación bonificadas por otros 900 millones de euros; por tanto, el mapa ya prevé la adopción de medidas de este tipo para paliar las situaciones de crisis que se han venido produciendo.

Hay portavoces que han hablado antes y han comentado que no hablan de competencias autonómicas, y claro que no hablan porque en las regiones donde gobiernan no la ejercen. Y no voy a hablar de emergencia, voy a hablar de Andalucía, donde el Gobierno de Moreno Bonilla ―también en agricultura― ni está ni se le espera; simplemente elimina las ayudas al sector del olivar. Por ejemplo, el pasado 6 de febrero el presidente del Gobierno presentó la Estrategia Nacional de Alimentación, una hoja de ruta para impulsar la influencia del sector en Europa a través de la calidad, seguridad e innovación, que nace con el propósito de impulsar el desarrollo económico español, generar empleo, conservar los recursos naturales y fortalecer la seguridad alimentaria.

Señorías, la Estrategia Española de Alimentación es pionera y ustedes lo saben. Ha sido la primera de estas características en Europa, y no será tan mala cuando ha servido de inspiración para la visión de la agricultura y la alimentación recientemente aprobada en la Comisión Europea y expresada así, propiamente, por el comisario europeo de su partido ―no del mío―, Christophe Hansen. Tomen un poquito de nota y háganle caso, porque él suele poner en valor lo que está bien. (Aplausos).

Sigo hablando de su proposición de ley. Del mismo modo, el Gobierno de España continúa implementando la Ley 16/2021, que modifica la Ley de la Cadena Alimentaria y que no fue apoyada por el Partido Popular. Esta reforma establece normas claras que promueven la transparencia, el reparto equitativo del valor y la protección del sector primario frente a las prácticas comerciales desleales. (Rumores).

Del seguro agrario, lo único que voy a decir es que es útil, y eso lo podemos comprobar porque anualmente se va demostrando con las cifras de contratación de los últimos años.

Es una pena no tener tiempo, pero voy a terminar con lo siguiente. Creo que es importante recordar ―porque hay portavoces que también se han referido a este tema― que el sistema del seguro agrario está sometido a una revisión permanente, adaptando las coberturas a las nuevas realidades climáticas y productivas.

Finalizo, presidente. Los y las socialistas creemos que la mejor forma de apoyar al sistema alimentario español es consolidar y mejorar los instrumentos que funcionan, como los seguros agrarios, la PAC, la Ley de Cadena Alimentaria o la Estrategia Nacional de Alimentación y no prometer ayudas indefinidas y ensoñaciones que no se pueden garantizar.

Por todos estos argumentos, nuestro grupo parlamentario no puede apoyar esta proposición de ley.

Presidencia. Señoría, finalice, por favor.

Trinidad Carmen Argota Castro

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Termino, presidente. Anunciamos nuestro voto en contra de la toma en consideración e invitamos al Grupo Popular a sumarse al trabajo que ya está realizando el Gobierno de España, con el ministro Luis Planas al frente, para reforzar un sistema alimentario que ya es estratégico para nuestro país, que protege al sector primario y que garantiza la seguridad alimentaria de la ciudadanía. Muchas gracias.

Presidencia. Gracias. (Aplausos). — DEL SEÑOR RUFIÁN ROMERO Y OTROS 23 DIPUTADOS, ORGÁNICA DE GARANTÍA DEL PLURILINGÜISMO Y DE LOS DERECHOS LINGÜÍSTICOS DE LA CIUDADANÍA ANTE LAS INSTITUCIONES DEL ESTADO. (Número de expediente 123/000001).

Presidencia. Pasamos al debate de toma en consideración de la proposición de ley del señor Rufián Romero y otros veintitrés diputados, orgánica de garantía de plurilingüismo y de los derechos lingüísticos de la ciudadanía ante las instituciones del Estado. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra el señor Álvaro Vidal.