Está claro, señor Sánchez. Usted desconoce la sentencia y está en contra de ella. (Aplausos.―Rumores). Pues cada vez usted es más peligroso para la democracia española.
Si España tuviese una situación normal, usted respetaría a los jueces, cosa que no hace ―llama mentiroso el Tribunal Supremo―, gobernaría en el Parlamento, aprobaría los presupuestos, habría un debate sobre el estado de la nación —uno al año, y no uno en los últimos siete— y estaría con los problemas de los españoles, es decir, con la vivienda, con los precios de la cesta de la compra, con la inmigración y con la pobreza.
Pero ¿qué normalidad garantiza usted, si solo está aquí de cuerpo presente, porque su mente la tiene a las puertas del Tribunal Supremo, a ver lo que ocurre mañana? La verdad es que a usted no le preocupa que decaiga el techo de gasto, eso es lo de menos. Lo que verdaderamente le inquieta es que se vuelvan a abrir las puertas de la prisión para que entre alguno de los suyos. Pero no se preocupe tanto: si al final usted es el único de la cuadrilla que está en libertad, siempre podrá decir que no los conocía de nada, que nunca los ha visto, como ha dicho usted sobre Otegi. (Aplausos).
En fin, en el año 2023 le dijo al señor Ábalos que le echaba de menos y, después de haberle cesado porque era un irresponsable, le volvió a meter en las listas. (Rumores). Ahora hay un señor al que ustedes despidieron de la Moncloa por abuso sexual y le vuelve a contratar el Gobierno. ¿Es que no sabe gobernar sin estar asistido por un presunto delincuente de confianza, señor Sánchez?
Mire, gobernar no es vivir en el palacio, no es controlar la televisión pública ni el resto de las instituciones: esto ya lo superaron los españoles hace cincuenta años. ¿Sabe una cosa? Se va a rodar algún día una serie de televisión sobre sus años de presidente y se titulará… (Risas.—Protestas y aplausos).