Manuel Cobo Vega
Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Siempre he creído que en interior y seguridad, como también en defensa o en política exterior, no se puede hacer política partidista. Son materias en las que debería primar el interés general y la política de Estado, pero este Gobierno, también en estas cuestiones, ha puesto un muro que divide a los españoles y que desprecia a la mitad de ellos. (Aplausos). Cada vez que el Partido Popular plantea cualquier mejora o cualquier iniciativa que busque solucionar problemas o cubrir carencias, como hemos visto hoy en ese gráfico, el Partido Socialista pone sobre la mesa un comodín falso y tramposo, una media verdad que es una gran mentira: comparar las cifras de gasto o inversión de esta legislatura con las del Gobierno de Mariano Rajoy, y lo hacen en cualquier capítulo de gasto y en cualquier materia, también en seguridad. Después de más de siete años en el Gobierno, deberían asumir su ineficacia y dejar esa comparación tramposa en la que ocultan cuál era la situación angustiosa de quiebra en la que dejó a España el que empezó a construir el muro, aunque ahora, ya más maduro, prefiere la gran muralla, su admirado presidente Zapatero. (Aplausos). El argumento más concluyente para que seamos conscientes de cuál era la realidad heredada por el Gobierno de Mariano Rajoy ―y la escasez de recursos para cualquier gasto― es este, y póngalo también en el gráfico: que el señor Sánchez, el político más generoso… rectifico, el político más pródigo con el dinero de los españoles para conseguir o comprar el voto de los ciudadanos ―de los independentistas, del PNV, de Bildu o de quien haga falta―, votó aquí ―repito, Sánchez votó aquí, en el Congreso de los Diputados― la congelación de las pensiones y la rebaja del 5 % del salario de los funcionarios y empleados públicos —póngalo en el gráfico—, como le recordó ―o le reventó, como le gustaría decir a la señora Belarra― hace dos semanas la diputada Fernández González, mi amiga Cherines. (Aplausos). El País, agosto de 2011 (muestra una página de El País), gobernaba Zapatero —póngalo en el gráfico—, abría la edición diciendo: los impagos de los Gobiernos se disparan a 50 000 millones. No estaba Rajoy, era Zapatero. Septiembre de 2011 (muestra una página de prensa) —póngalo en el gráfico—: la ola de recortes ―¿le suena la palabra?― ahoga las autonomías. Gobernaba Zapatero. (Aplausos.―Varios señores diputados: ¡Muy bien!). Pero hablemos de delincuencia. Su irresponsabilidad en un área tan sensible como la seguridad ciudadana les ha llevado incluso a que personajes tan patéticos como la jefa de su cloaca, Leire Díez, la número dos del número dos, el que gestionaba las cuentas del PSOE, cobrando por otro lado el 2 %, ‘Súper Santos Cerdán’, persiguiera a aquellos servidores públicos ejemplares que no comulgan con sus políticas erráticas y sectarias, como han hecho con determinados fiscales, jueces, con el teniente coronel Balas de la UCO o con el coronel Pérez de los Cobos, actuando del mismo modo que el hoy ministro Torres hizo con la funcionaria que no se plegó a las órdenes que le exigía de incumplir con el principio de legalidad que debe tener cualquier servidor público. Vieron el pantallazo de lo que decía el señor Torres. Y cuando se les habla de esto, sacan otro comodín: lo que llaman policía patriótica. Veremos qué dice la justicia, pero, en todo caso, cada vez que me identifiquen a mí o a mi grupo con esa policía, supongo que los calumniadores ―para no ser, además, hipócritas― se identificarán con una policía muchísimo más patriótica, que secuestraba, torturaba y mataba con condenados (aplausos), eso sí, con sentencia firme, del Partido Socialista. También, el director general de la Policía y el director general de la Guardia Civil fueron condenados por robar el dinero destinado a la lucha contra la delincuencia. ¿Qué seguridad pueden esperar los españoles de este Gobierno y del Grupo Socialista, cuando han llegado a la humillación de dejar que Bildu sea quien decida qué armas y medios materiales pueden emplear las fuerzas y cuerpos de seguridad para defender a los ciudadanos?
Sánchez y sus compañeros de viaje, los de la banda del 2 %, han pactado miserablemente ―ya antes de la moción de censura― con los que Sánchez decía y repetía ―cinco veces, veinte veces o las que haga falta― que nunca pactaría. ¿Qué confianza pueden tener los españoles en este Gobierno que ha puesto como máximo responsable de la acción penal para perseguir delitos a un delincuente?
Señorías, reitero los argumentos que aquí oímos en la interpelación, la semana pasada, de la portavoz de la Comisión de Interior de mi grupo, la señora Vázquez. Y les pido su voto para la equiparación salarial de la Policía Nacional y Guardia Civil con las Policías autonómicas. Les pido su voto para reconocer profesión de riesgo a los miembros del Cuerpo Nacional de Policía, de la Guardia Civil, a los funcionarios del Servicio de Vigilancia Aduanera y a los empleados públicos penitenciarios. (Aplausos). Les pido su voto para aumentar las penas en los delitos de atentado, resistencia o desobediencia a la autoridad de los agentes. Les pido su voto para restablecer la unidad OCON-Sur. Les pido su voto para incrementar las plantillas de las fuerzas y cuerpos de seguridad en los pasos fronterizos marítimos y terrestres para recuperar el control efectivo de las fronteras. Les pido su voto, señorías, para que haya más seguridad en España y para que tengan también más seguridad los miles de servidores públicos que trabajan cada día para que todos estemos más seguros.
Señorías, Pedro Sánchez llegó al Gobierno diciendo que lucharía contra la corrupción. Fue Ábalos el que habló en su nombre y en el de todos ustedes, señores socialistas; el comisionista y putero que trataba a las mujeres de forma repugnante fue su portavoz. La Fiscalía Anticorrupción ha pedido 24 años de cárcel para él y 19 años para el que Sánchez elogiaba como aizkolari socialista, al que ahora desprecia diciendo en el Senado que le había visto el menor número de veces posible. Quédense con la frase trataba de evitarle, pero no podía. Koldo tenía que ver a Sánchez, aunque Sánchez no le quería ver. No olviden que han pedido 24 y 19 años, y cuando se piden esas penas tan altas, provocan ganas de huir o ganas de hablar buscando atenuantes.
Esta legislatura, señorías, nació sin cimientos sólidos y con una estructura muy endeble, con algunas vigas podridas, y se está derrumbando. Algunos, hasta ahora socios de Sánchez, antes de que les caiga encima, deberían ser conscientes de que es hora de dar la palabra a los españoles.
Muchas gracias. (Fuertes aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso―Varios señores diputados: ¡Muy bien! ¡Bravo!).