María Elisa Vedrina Conesa
Muchas gracias, presidente. Señorías, el infierno es estar solo y encerrado en una habitación forrada de espejos, condenado a contemplar únicamente el reflejo de uno mismo. Esa imagen que escuché de labios del profesor José María Valverde, esa soledad amplificada por espejos que devuelven solo y siempre la propia figura, ese aislamiento que impide descubrir al otro ilustra con dolorosa precisión la deriva de un Gobierno que no gobierna, un Gobierno que desdeña el Parlamento, un Gobierno empeñado en diluir la separación de poderes, un Gobierno instalado en su encierro narcisista que le incapacita para comprender a su país, a nuestro país, nuestras necesidades urgentes, nuestros desafíos cotidianos, las dificultades que condicionan la vida de millones de familias y las posibilidades reales que siguen abiertas para una nación, España, de ciudadanos libres e iguales. (Aplausos). España no necesita un Gobierno ensimismado y cercado por la corrupción. España necesita un Gobierno capaz de reconocer y de atender las necesidades reales de los ciudadanos; España necesita un Gobierno capaz de afrontar la fragilidad que hoy, por su inacción o por su empeño, presentan numerosos servicios públicos; España necesita un Gobierno estable, comprometido con el equilibrio territorial y una defensa inequívoca del bienestar de todos los españoles, vivan donde vivan y piensen lo que piensen. Señorías, la iniciativa que hoy debatimos no es nueva. Esta proposición no de ley se aprobó ya en la Comisión de Seguridad Vial el pasado mes de octubre. Algunas de sus señorías quizás podrían sentirse desconcertados o incluso censurar la decisión de mi grupo parlamentario de traerla al Pleno de la Cámara para su debate. La decisión obedece a que, lamentablemente, el Gobierno no ha movido un solo dedo para cumplir el mandato de esta Cámara (aplausos), ni una medida ni una instrucción ni un gesto. El 1 de enero entrarán en vigor los nuevos requisitos que la DGT impone a los ayuntamientos para mantener la condición de centros examinadores. La inacción del Gobierno, su ensimismamiento y su desconexión con la realidad nos obligan a traer este debate al Pleno para recordarles, una vez más, que tienen ustedes la responsabilidad de resolver esta situación.
Señorías, los centros de examen desplazados nacieron para acercar las pruebas del permiso de conducir a quienes viven lejos de las capitales. Los ayuntamientos ceden las aulas y los circuitos, y la Dirección General de Tráfico desplaza los examinadores. Con esa sinergia institucional, miles de personas pueden examinarse cerca de su casa. Ese modelo funciona, y funciona porque respeta el equilibrio entre Administraciones; funciona porque cada esfera institucional asume su responsabilidad. A partir del 1 de enero de 2026, la DGT impondrá la digitalización total de las pruebas teóricas y una serie de requisitos técnicos muy precisos con respecto al mobiliario, la climatización, los equipos informáticos y el nivel de conectividad, requisitos difíciles de asumir para muchos municipios pequeños, y todo ello sin una sola línea de financiación, sin apoyo técnico y sin mecanismos de acompañamiento. La digitalización es necesaria, nadie lo discute, pero no puede convertirse en un obstáculo ni en una exigencia que acabe recayendo sobre los ayuntamientos que sostienen ―ustedes lo saben, con presupuestos modestos y muy ajustados― un acceso al permiso de conducir muy bien valorado en las zonas rurales. Si un ayuntamiento no llega a tiempo, su centro desaparecerá, y no será por falta de voluntad. No será por falta de compromiso, desaparecerá por falta de medios. Esa es la realidad que el Gobierno se niega a ver, atrapado en su autocomplacencia, en su aislamiento político, en ese desdén que muestra día tras día por el Poder Legislativo y por los acuerdos adoptados en esta Cámara. Por eso, señorías, traemos hoy esta proposición no de ley para su debate, y ojalá que para su posterior aprobación.
Pedimos que la DGT asuma el coste de la digitalización que exige. Pedimos que se financien las adaptaciones necesarias para mantener los centros operativos. Pedimos que ningún municipio pierda este servicio por falta de recursos. Pedimos que la modernización no agrande las brechas. Pedimos que la digitalización no se convierta en una frontera entre quienes pueden adaptarse y quienes no lo logran. Pedimos que la igualdad de oportunidades en el acceso al permiso de conducir no dependa del código postal. Abandonen ustedes la indiferencia ante lo que sucede fuera de los despachos. Abandonen ustedes el aislamiento político que les impide ver la realidad. Abandonen ustedes esa habitación forrada de espejos donde solo resuena la voz del propio Gobierno y a donde no llega la voz de los ciudadanos.
Señorías, mientras el Gobierno permanece paralizado, dividido, ensimismado y asediado por el calendario judicial de sus adláteres, el Grupo Popular trabaja. (Aplausos). Ahí está nuestra ley antiokupación, nuestro plan de vivienda, nuestro plan de inmigración ordenada, nuestro plan de apoyo a los autónomos; ahí está nuestro plan de conciliación y corresponsabilidad familiar; ahí está nuestra propuesta para preservar la continuidad de la energía nuclear, y ahí están nuestras iniciativas en agricultura, en pesca, en alimentación, en industria, en energía, en seguridad, en cultura, en patrimonio, en deporte, en digitalización, en seguridad vial ―como esta―, en fiscalidad y en cohesión territorial, iniciativas necesarias, sólidas y constructivas para los españoles. Mientras el Gobierno sigue paralizado y ensimismado, el Grupo Popular trabaja, responde y acompaña. Mientras el Gobierno se encierra en su habitación forrada de espejos, el Grupo Popular sale al encuentro, mira, escucha, da la cara, se compromete y alumbra soluciones. Señorías, España no puede esperar. España necesita avanzar.