Ignacio Gil Lázaro
Muchas gracias, señora presidenta. Sí, señora ministra de Sanidad, cafre y desmemoriado es haber abandonado conscientemente a casi medio millón de ciudadanos en medio de una inmensa tragedia, como fue la riada de Valencia, simplemente por un sucio y miserable cálculo político. (Aplausos). Señor ministro del Interior, en los últimos tiempos se han incrementado las agresiones contra policías y guardias civiles. Según datos oficiales, 17 000 se produjeron en el año pasado, frente a las 11 400 que se produjeron en el año 2021. Este incremento de las agresiones trae causa sin lugar a duda de la existencia de un marco jurídico débil ―hoy agredir a un policía o a un guardia civil en España sale casi prácticamente gratis― y también de la falta de un discurso institucional firme, claro y sin fisuras que defienda la acción policial. Solo faltaba en este contexto de debilidad del marco jurídico la reforma de la ley de seguridad ciudadana que ustedes están poniendo en marcha, impulsada por Bildu, separatistas y extrema izquierda, que va a abandonar aún mucho más a los agentes en las calles. Sensación de abandono tienen los agentes además por la falta de medios adecuados no solamente para combatir la delincuencia, sino también para garantizar su propia seguridad. Y esa sensación de abandono culmina cuando los agentes se ven obligados a hacer uso de la fuerza, porque entonces se ven inmersos en todo un procedimiento de investigaciones internas o judiciales, que terminan desmoralizándoles.
Señor ministro, a pesar de su reiterado tono triunfalista, lo cierto es que el conjunto de todas las asociaciones profesionales de la Guardia Civil y sindicatos policiales le responsabilizan a usted del colapso del concepto de autoridad pública, del abandono a los agentes, de un sinfín de promesas incumplidas y, desde luego, del deterioro manifiesto de la seguridad pública, diga usted lo que diga. (Aplausos). Porque conviene recordar, señor ministro, que en los siete años que usted lleva en el Gobierno la delincuencia se ha incrementado en un 12 %, especialmente en algún tipo de delitos que producen una enorme alarma social, como aquellos que victimizan a las mujeres; los delitos de índole sexual han aumentado un 81 %; y las violaciones, un 275 %.
Y en este contexto, señor ministro, por mucho que usted lo niegue, el incremento de la delincuencia tiene mucho que ver con la invasión migratoria ilegal. Insisto, por mucho que usted lo niegue. Por mucho que usted lo niegue, la Ertzaintza acaba de hacer públicos los datos de sus detenciones, diciendo que el 64 % de las detenciones que practica son de extranjeros, y los Mossos d’Escuadra y la Guardia Urbana acaban de hacer públicos sus datos de detenciones diciendo que ocho de cada diez de los detenidos por estos cuerpos son extranjeros. Traigo a colación este dato no solo porque deja manifiestamente sin ningún sentido de veracidad su negación de esa vinculación entre inmigración ilegal y delincuencia, sino también como recordatorio a aquellas fuerzas políticas ―el PNV, Esquerra y Junts, diga lo que diga hoy Junts― que siguen manteniendo su apoyo al presidente del Gobierno y, por tanto, indirectamente a usted como ministro de Interior y que son, por tanto, corresponsables de ese deterioro de la seguridad en toda España y particularmente en sus respectivas comunidades autónomas. (Aplausos).
Desde luego, señor ministro, este deterioro manifiesto de la seguridad pública y de la propia seguridad de los agentes tiene alguna manifestación muy concreta, muy urgente, muy grave y muy especial: la situación que se está viviendo de incremento expansivo del narcotráfico en Andalucía. Una situación que se está viviendo como consecuencia de su decisión de suprimir la unidad especial OCON-Sur, que había realizado una tarea policial brillantísima, prácticamente eliminando el narcotráfico de aquella zona de la geografía española. (Aplausos). Una decisión que usted tomó —inopinada e inexplicablemente en función de los éxitos de la unidad— sin consultar con la Fiscalía de Andalucía, sin consultar con la Fiscalía Especial y sin consultar con los órganos judiciales. Y no me venga usted ahora, de nuevo, con la monserga de que el OCON-Sur sigue existiendo y que lo que pasa es que sus efectivos están dependiendo de las respectivas unidades de Policía judicial de cada una de las provincias, porque esa es una memez, señor ministro, que no se la cree nadie ni, desde luego, los propios profesionales. (aplausos).
Como consecuencia de esa decisión inopinada tomada por usted, que no ha favorecido a la seguridad pública y que solo ha favorecido a determinados clanes criminales y, desde luego, a Marruecos, porque la acción brillante del OCON-Sur estaba poniendo en riesgo y estaba eliminando una de las principales industrias clandestinas no oficiales de Marruecos, que es el cannabis, como consecuencia de esa decisión de usted, hoy el incremento y la expansión del narcotráfico en Andalucía está siendo exponencial, hasta el punto de que las narcolanchas han llegado a arribar hasta el propio centro de la ciudad de Sevilla por aguas del Guadalquivir. Pero no solo eso, señor ministro, es que esa expansión del narcotráfico comporta una actuación extremadamente violenta de los narcos, que utilizan armas de guerra, que tienen medios sofisticados de los que no disponen las fuerzas y cuerpos de seguridad y que, por tanto, sitúan a los agentes en un permanente riesgo físico, como lo acredita, por desgracia, el número de heridos, apalizados, emboscados y tiroteados; muchos de ellos, como acaba de suceder recientemente, han tenido que ingresar en estado crítico en unidades hospitalarias. Esta situación dramática del narcotráfico en Andalucía, de la que usted es responsable por haber desmantelado esa brillante unidad, tuvo por desgracia una evidencia trágica en febrero de 2024 con el asesinato —¡asesinato!— en el puerto de Barbate de dos guardias civiles embestidos por una potente lancha del narco actuante con voluntad de matar, y lo lograron.
Por eso, señor ministro, es insultante lo que usted ha dicho esta mañana, porque es muy grave que una comisión del Parlamento Europeo que venía a indagar y a investigar esos asesinatos le haya imputado a usted una labor de obstrucción para que esa comisión no pudiera conocer pruebas concluyentes de estos a fin de perfeccionar su investigación. Y frente a eso, usted esta mañana ha tenido la desfachatez de no dar ninguna explicación y decir simplemente que esa comisión y ese informe tienen un determinado sesgo ideológico. ¿Usted se cree que un ministro del Interior puede hacer una afirmación semejante cuando se le exigen explicaciones siquiera sea por respeto a los dos guardias civiles asesinados y a sus familias? ¡No, señor ministro, no! (Aplausos). Así que, diga usted hoy aquí qué es lo que realmente sucedió para que el Parlamento Europeo haya hecho esa denuncia.
Señor ministro, la transparencia no es, desde luego, una característica de su gestión en ningún ámbito y tampoco en la lucha contra la corrupción. El lunes declaró ante la autoridad judicial la fontanera socialista Leire Díez a causa de sus operaciones de chantaje y desprestigio contra jueces, fiscales y mandos de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. Meses antes, cuando comenzaron a conocerse las actuaciones sucias de esta individua, usted, el ministro del Interior, y la directora general de la Guardia Civil no hicieron nada, guardaron un vergonzante y sospechoso silencio mientras, por ejemplo, algunas asociaciones profesionales del cuerpo se querellaron contra esta individua. (Aplausos).
Ahora, además, señor ministro, en medios profesionales de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, se advierte sobre su intención de llevar a cabo una invasión de la Unidad Central Operativa a través de un cambio de los mandos de dicha unidad para poder situar al frente a personas más próximas a usted que le permitan controlar y diluir las investigaciones que se están llevando a cabo contra el entorno familiar de Sánchez, el Gobierno y el Partido Socialista a causa de esa evidencia, cada vez más rotunda, que se llama la corrupción del sanchismo. (Aplausos). Y no sería nada nuevo que esa fuera su intención en relación con la UCO, porque eso mismo ya lo hizo usted hace tres años con la UDEF al cambiar su mando en contra de la opinión del comisario general de Policía judicial y del director adjunto operativo, que señalaban que el mando impuesto por usted no tenía ningún tipo de experiencia en las investigaciones propias de la unidad. Y eso se ha saldado, señor ministro, con que usted ha logrado el objetivo, es decir, hacer que la UDEF haya desaparecido por completo de los juzgados y que no tenga ninguna participación en esas investigaciones que afectan al sanchismo, cuando la UDEF ha sido durante años una pieza clave y primordial en la lucha contra la corrupción económica y el blanqueo de capitales afecto a organizaciones criminales o a tramas políticas.
Así que, señor ministro ―y concluyo, señora presidenta―, salga usted a esta tribuna y diga explícitamente qué va a hacer para luchar contra las agresiones que vienen sufriendo policías y guardias civiles. ¿Qué va a hacer para dotarles de los medios adecuados? ¿Qué va a hacer para acabar con esa sensación de abandono que tienen cuando se ven obligados a utilizar la fuerza para defenderse? ¿Qué va a hacer para combatir el incremento de la delincuencia afecto a la inmigración ilegal? ¿Qué va a hacer, en definitiva, para esclarecer lo ocurrido en relación con la obstrucción hecha por usted a las investigaciones de la Comisión Europea? Diga, ¿por qué se resiste permanentemente, de una manera infundada, a reconocer el carácter de profesión de riesgo a policías y guardias civiles? Y diga también si se propone hacer con la UCO lo mismo que hizo hace tres años con la UDEF para, de una manera efectiva, desmantelar el trabajo de la Unidad Central Operativa frente a la corrupción del sanchismo.
Concluyo, señora presidenta. Suba usted a esta tribuna, señor ministro, y déjese de triunfalismos, de monsergas, de andarse por las ramas; ajústese a la verdad, no niegue la realidad y, sobre todo, no mienta, que es su tónica habitual.
Nada más, señora presidenta. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).