Señor ministro, aprovecho su mano tendida para poner dos ejemplos de esa discriminación de la que le hablo hoy y para la que es necesaria su intermediación. El primer ejemplo es el Instituto Cervantes, que tiene ochenta y cinco sedes en cinco continentes, pero los artistas canarios, los artistas de las islas, no son programados. Pero, no solo no son programados, sino que, además, cuando llegan a cualquiera de esas ciudades por sus propios medios, no disponen de la posibilidad de contactar ni de apoyos ni de colaboración.
Le pongo otro ejemplo: ¿cuántos miles de euros cree usted que debe tener un artista canario en el bolsillo para sacar su obra de las islas? Muchos miles. Porque tiene que enfrentarse a aduanas, seguros y costes de transporte para llegar a territorio peninsular y estar en el mismo punto de partida que cualquier otro artista de cualquier otra comunidad autónoma. Esto hace que sea imposible para gente sin recursos poder difundir su obra.
Ustedes están patrocinando unas jornadas en Canarias que van a hablar de movilidad y fiscalidad. Aparece su ministerio, luego, ustedes reconocen esta situación y este problema. Por eso, me sorprende tanto que cuando pregunto a su ministerio me digan que esta discriminación no existe.
Le pido que intermedie ante el Consejo de Ministros para acabar con esta situación, porque los creadores canarios son de igual calidad y tienen iguales derechos que los creadores de cualquier otra comunidad autónoma.
El Parlamento canario, señor ministro, acaba de aprobar una proposición no de ley, con el apoyo de todos los grupos de la Cámara salvo VOX, para que se reconozca y respete nuestro régimen económico y fiscal, nuestra circunstancia de región ultraperiférica ―artículo 349 del Tratado de la Unión Europea― y se apliquen todas las medidas que la industria cultural canaria necesita.
Señor ministro, pedimos igual visibilidad, igual respeto, iguales derechos e igual movilidad para la creación cultural canaria que en el resto del Estado.
Gracias.