Javier Sánchez Serna
PodemosDiputado.Página 58Vídeo
Gracias, presidente. Señorías, la moción que les traemos hoy es una cuestión de justicia histórica con uno de los territorios más extensos de nuestro país, pero también uno de los más olvidados y maltratados. El abandono que ha sufrido durante décadas el ferrocarril en Extremadura ha traído consigo un paulatino estancamiento del desarrollo de esta comunidad, agravando la despoblación y condenando a su gente a tener menos oportunidades en su tierra. Tanto es así que podemos hablar de un auténtico desierto ferroviario. Extremadura tiene una red ferroviaria de 725 kilómetros, es decir, el 4,6 % de todos los kilómetros de vía de nuestro país. Provincias con mucha menos extensión tienen más kilómetros que toda la comunidad autónoma. Por eso, en esta moción lo que planteamos no es solo la recuperación de la conexión directa entre Extremadura, Valencia y Barcelona, sino también conectar Mérida, Villanueva, Don Benito, Castuera y Cabeza del Rey con Madrid mediante el cambiador de vía de Brazatortas. El ministro del PSOE, José Blanco, lo prometió en el año 2002, pero este proyecto se quedó durmiendo el sueño de los justos. Este intercambiador, hoy, treinta y tres años después, sigue siendo una necesidad estratégica para el desarrollo de las líneas de mercancías extremeñas y de las que vienen desde el puerto de Sines, en Portugal.
Respecto a la alta velocidad, los extremeños y extremeñas han escuchado durante años promesas y más promesas de los distintos Gobiernos de España. Han pasado veinticinco años desde que José María Aznar dijese que Extremadura tendría el AVE en el año 2010. Las obras no comenzaron hasta 2008 y, a pesar de la imposibilidad de terminarlas en plazo, se siguió mintiendo a Extremadura. Después de 2010, se dijo que llegarían en 2015; luego, en 2018; luego, en 2019, en 2021 y, ahora, en 2034. El oeste peninsular sufre una desconexión que no es fruto de la casualidad. Es una política planificada de vaciamiento y abandono de las periferias. Los problemas ferroviarios de Extremadura no se quedan en la línea que une Extremadura con la Comunidad de Madrid; los trenes convencionales también sufren continuos retrasos e incidencias y no cuentan durante los meses de verano con aire acondicionado o con máquinas expendedoras donde comprar sencillamente una botella de agua. Y yo les hago una pregunta: ¿alguno de ustedes ha hecho alguna vez un viaje de más de cinco horas en un tren sin aire acondicionado, a más de 40 grados de temperatura? Pues esa es la realidad que sufren los usuarios del tren de Extremadura.
Decía que estamos ante una cuestión de justicia histórica y de reparar los agravios con Extremadura. Las vías electrificadas en España comenzaron a funcionar en el año 1902. Pues bien, hasta diciembre de 2023 no se empezaron a electrificar vías en Extremadura; 121 años de retraso respecto a otras zonas del Estado. Se da la paradoja además de que en Extremadura se produce el 25 % de la energía fotovoltaica y, a la vez, no funciona ni un solo tren eléctrico a día de hoy. Todas las mercancías se mueven con combustible diésel. Menuda apuesta está haciendo este Gobierno contra el cambio climático.
También planteamos en nuestra moción recuperar la Ruta de la Plata. Han pasado cuarenta años desde que el Gobierno de Felipe González cerrara esta ruta, acabando con la conexión entre Extremadura y el mar Cantábrico. Tenemos hoy la oportunidad de empezar a corregir ese error reabriendo el tramo entre Plasencia y Astorga. La Ruta de la Plata sería un eje de desarrollo ferroviario y económico del oeste peninsular, un proyecto para vertebrar el Estado, atravesando algunas de las provincias más rurales, envejecidas y despobladas de nuestro país. Solo haría falta recuperar ese tramo para conectar por ferrocarril Asturias y Andalucía, a través de Castilla y León y Extremadura, sin pasar por Madrid. Esto ampliaría la capacidad para transportar mercancías, haciendo más competitivas a las empresas y fomentando que otras empresas también se instalen en la Comunidad de Extremadura. Sin embargo, el diseño de la red transeuropea de transporte lo aplaza a 2050, cuando todo el mundo sabe que podríamos hacerlo mucho antes.
Y tampoco hace falta esperar a 2030 para recuperar servicios extintos desde la pandemia, como era la conexión entre Madrid y Lisboa. Hoy vemos cómo en España el ministerio le echa la culpa a Portugal y nuestros vecinos, a su vez, culpan a Renfe. El viaje desde la capital lusa hasta Madrid podría hacerse hoy en solo siete horas, pero es que, además, cuando los portugueses inauguren el tramo Évora-Elvas, el trayecto Lisboa-Madrid se reducirá aun más y podría realizarse tan solo en cinco horas, dejando de darle la espalda a un país hermano como Portugal y potenciando además la Eurorregión EUROACE AlentejoRegión Central de Portugal-Extremadura, que es además la única que compartimos con el país vecino. Necesitamos un tren de servicio público entre Extremadura y el Alentejo. Necesitamos vertebrar un territorio que se abraza en lo cultural, en lo social, en lo laboral, pero que no tiene conexión ferroviaria, no tiene prácticamente posibilidad de transporte.
En cuanto a la movilidad interna, el ferrocarril creemos que tiene reservado un papel fundamental para el futuro de Extremadura. El envejecimiento poblacional, con la imposibilidad asociada de poder hacer uso del coche, sumado al cierre de oficinas de Administraciones públicas y de servicios esenciales en muchas comunidades, convierte en algo más que necesario las modalidades o la existencia de rutas de transporte intermodal. Les pongo un ejemplo para que se me entienda. En la web de Renfe se puede comprar ahora mismo un billete de tren de Madrid a Marbella, a pesar de que Marbella no tiene estación de tren. Los viajeros van de Madrid a Málaga y luego, desde ahí en autobús llegan a Marbella. Eso es la intermodalidad, hacer coincidir en tiempo y en trayectos combinando tren y otros medios de transporte. Aprobando esta moción apostaríamos por establecer un intercambiador regional de transporte en Mérida como punto de interconexión de los autobuses urbanos e interurbanos, el ferrocarril convencional y la alta velocidad.
Además, también proponemos la construcción de un hub de intercambio de pasajeros en Mérida, potenciando el desarrollo de un motor tan importante para esa ciudad histórica como es el turismo.
Y termino, presidente, con un mensaje que es claro y cristalino: Extremadura necesita menos promesas y más inversiones reales que luchen contra el riesgo de despoblación y de subdesarrollo al que la estamos condenando. El ferrocarril es clave para un futuro en el que tendremos una población cada vez más envejecida. También lo es para la vertebración de las necesarias relaciones de todo tipo con Portugal en una alianza estratégica entre ambos países. Hoy podríamos empezar a corregir una injusticia que se remonta ya más de un siglo atrás e impulsar una infraestructura que traerá bienestar y progreso a una tierra donde viven más de un millón de personas. El ferrocarril es desarrollo para Extremadura. Está en nuestras manos ofrecer un futuro en el que Extremadura no sea una comunidad de segunda respecto al resto.
Muchas gracias. (Aplausos).