Rocío De Meer Méndez
Muchas gracias, señor presidente. Señora ministra, me gustaría poder darle la bienvenida a una ministra de Sanidad, pero lo cierto es que no creo que usted sea una buena noticia para España, porque no pertenece a un Gobierno que busque el bien común ni la justicia social, ni siquiera Más País. Y le voy a poner tres ejemplos muy concretos. El Grupo Parlamentario VOX presentó una proposición de ley de modificación de un real decreto, el del uso racional de medicamentos y productos sanitarios, relativo a las enfermedades raras y medicamentos huérfanos. Señorías, esta proposición de ley era precisamente para evitar el copago de aquellas personas polimedicadas con enfermedades crónicas, con enfermedades raras. La mayor parte, evidentemente, son aquellas personas mayores de sesenta y cinco años, fundamentalmente pensionistas, que no tienen recursos suficientes para afrontar muchas veces estos copagos. Y ustedes, señorías, y está aquí firmado por su Gobierno (muestra un documento), vetaron esta iniciativa, impidieron que se tramitara en esta Cámara, porque decían que era muy cara. La cifraron entre 17 y 74 millones de euros.
Y aquí, con la firma de su señoría del Partido Socialista, el señor Simancas (muestra de nuevo el documento), vetaron una iniciativa por el bien común, por la justicia social y por los que más lo necesitan de nuestro país. Pero le voy a poner un segundo ejemplo. Mi grupo parlamentario presentó una proposición de ley para la mejora de la prestación y el cuidado de hijos enfermos, señoría. Esta proposición de ley estaba destinada fundamentalmente a los cuidadores, que se ven desamparados cuando aquellos menores con enfermedades graves o hijos con cáncer, tanto si están hospitalizados como si tienen una atención domiciliaria, cumplen dieciocho años. Y la iniciativa que presentaba mi grupo parlamentario ustedes la vetaron de nuevo, porque era muy cara. La cifraban ustedes exactamente en 71 millones de euros. Y aquí, de nuevo, con la vergonzosa firma del señor Simancas (muestra un documento), ustedes vuelven a traicionar el bien común, la justicia social y a quienes más le necesitan de nuestro país. (Aplausos.—La señora presidenta ocupa la Presidencia). Le voy a poner, señora ministra, un tercer ejemplo, y es la proposición de ley de atención integral a los enfermos con esclerosis lateral amiotrófica y otras personas en situación de gran dependencia. Esta proposición de ley, de nuevo, fue vergonzosamente vetada por su Gobierno, porque representaba un coste estimado de 38 millones de euros. De nuevo, la vergonzosa firma de este Gobierno (muestra un documento) en contra de la justicia social, del bien común y de quienes más les necesitan de nuestro país. (Aplausos). Por eso, entre otras cosas, señoría, no podemos alegrarnos de que usted sea ministra de Sanidad.
Tampoco creemos siquiera que usted crea en una sanidad pública universal, porque lo cierto es que ustedes y usted, señora ministra, en lo que cree es en diecisiete sistemas diferentes de sanidad. Usted en lo que cree es en un sistema sanitario de desigualdad y de discriminación, señora ministra. Usted, que es profesional médico, ¿qué le parece que un médico de atención primaria en Asturias tenga un mínimo mensual neto de 2195 euros, cuando el mismo profesional en Murcia, haciendo los mismos servicios, recibe un mínimo mensual neto de 3331 euros? ¿Qué le parece a usted, señora ministra, como profesional sanitario? ¿Le parece que eso es justicia social? ¿Le parece que eso es bien común? ¿Le parece que eso es respetar los derechos laborales de nuestros profesionales sanitarios? ¿No le parece que es crear un sistema con médicos de primera, con médicos de segunda, con enfermeros de primera, con enfermeros de segunda? Y, lo que es peor, su sistema fracturado de diecisiete sanidades diferentes también provoca pacientes de primera y pacientes de segunda. Son españoles que tienen una esperanza de vida u otra, unos derechos u otros, un acceso a centros sanitarios u otros, un acceso a servicios que necesitan u otros en función de cuál sea su código postal. Y este es su modelo, señora ministra. ¿Le parece también necesario que un médico deba tener el C1 de catalán para poder operar a corazón abierto? Es otra de las fracturas que ha generado el sistema autonómico, otra de las fracturas que son parte de su programa electoral, señora ministra. ¿Qué le parece la diferencia entre las listas de espera de Andalucía y de Madrid o de cualquier otra comunidad autónoma? ¿Por qué tiene que haber diferencia para que un paciente sea atendido en una comunidad o en otra? Esto es discriminación, esto es desigualdad y, desde luego, es menos país.
Señora ministra, estas Navidades muchos españoles volverán a casa, irán a visitar a sus familiares, se van a desplazar y, probablemente, cambien de comunidad autónoma. Ante cualquier cosa que le pueda suceder —esperemos que no— a cualquier persona y tenga que acudir a un centro de salud ajeno a la comunidad autónoma de la cual tiene la tarjeta, ¿qué va a pasar con sus historiales médicos?, porque no hay una tarjeta única. Es algo muy sencillo de hacer y, sin embargo, es algo a lo que ustedes se han negado deliberadamente. Y, aunque no existiera una tarjeta sanitaria única, ¿no puede haber una comparativa de historiales? Se pone en peligro la vida de muchísimos pacientes, la vida de muchísima gente que acude a urgencias cuando no se tiene acceso a su historial médico, señorías, y esto no es justicia social, ni es bien común, ni es velar por los que más lo necesitan. Pero es que la comparación de historiales es algo que ustedes pueden hacer perfectamente en el Gobierno de España, y de hecho lo hacen cuando a ustedes les interesa, porque la sincronización y la digitalización de la Agencia Tributaria funciona como un reloj, señorías. (Aplausos). ¿Cómo van a creer, por otro lado, en una sanidad universal, si son incapaces de hacer la misma sanidad en Huércal-Overa que en Lorca?
Señorías, señora García, usted es la ministra de Sanidad de los españoles, usted es la ministra de Sanidad de España, no de los senegaleses. Usted tiene la obligación de ser la ministra de un país concreto, de una patria concreta, de unos ciudadanos en concreto. Su llamada a la inmigración masiva, su llamada a ser los hospitales del mundo es una grave irresponsabilidad, pero además es un acto de hipocresía. Usted, insisto, es la ministra de los españoles, no de los senegaleses, no sea colonialista. (Una señora diputada: ¡Racista!). Señora ministra, la sanidad pública en España es absolutamente precaria, y estos son solo algunos de los datos. Un total de 819 964 pacientes estaban en lista de espera para operarse en el Sistema Nacional de Salud hasta el primer semestre de 2023, lo que supone un aumento de más del 10 % con respecto al mismo periodo del año anterior, un aumento que se ha producido durante una coalición de izquierdas, coalición a la que usted pertenece. El tiempo de demora para entrar en quirófano se situó, de media, en 112 días. La ausencia de los servicios médicos esenciales en las zonas rurales también es una injusticia, porque los habitantes de estas zonas tienen que recorrer también de media 22 kilómetros para ser atendidos en un centro de salud. Las urgencias están completamente desbordadas en nuestro país, y la falta de suministro de medicamentos también es una cuestión muy grave que ustedes se han negado a abordar los últimos años. Señorías, justicia social se aplica en un país, se aplica dentro de unas fronteras. La redistribución de recursos necesita fronteras para ser aplicada. Si no, es lo que ustedes denominan muchas veces —y lo que es de facto— la ley de la selva. Señorías, los derechos laborales también necesitan fronteras, por eso ustedes comparten agenda con el Fondo Monetario Internacional, con el Banco Mundial y con la patronal, porque son los primeros interesados en esa agenda de fronteras abiertas, quienes quieren que exportemos nuestros enfermeros, nuestros profesionales sanitarios, nuestros médicos a Reino Unido y a Alemania para que importemos médicos y profesionales sanitarios del Magreb y poder precarizar sus derechos laborales. (Aplausos). Esta agenda, señorías, la comparten ustedes con la patronal, con el Fondo Monetario Internacional, con el Banco Mundial y con el Foro de Davos. Ustedes, que dicen tanto que la patria es la sanidad y los servicios públicos, ¿por qué los quieren colapsar? ¿Por qué los quieren colapsar para los ciudadanos de España? Ustedes deberían mirar a Europa, como dicen que hagamos los demás, deberían mirar a su alrededor, mirar al resto de países de nuestro entorno y ver cómo precisamente están dando marcha atrás en la universalidad de los recursos públicos, porque los recursos públicos son los recursos de todos los españoles, señorías. Porque el hecho de universalizar los recursos de todos los españoles a cientos de miles, de millones de personas en el resto del mundo precisamente precariza esos recursos para los propios españoles. Mire lo que ha hecho Holanda, mire cómo está dando marcha atrás Francia. Ayer mismo precisamente se aprobó en la Asamblea Nacional francesa que los recursos deben ser para los franceses; la prioridad nacional, que no es más que sentido común, protección de las fronteras y protección de una comunidad. Insisto, justicia social, y la justicia social se da dentro de unas fronteras. Señoría, también es lo que ha hecho Suecia, también es lo que está haciendo Italia. Señora ministra, el 94 % de las personas que padecen esclerosis lateral amiotrófica no pueden pagarse sobrevivir, no pueden pagarse sobrevivir, muchas ni siquiera se hacen la traqueostomía, y no se la hacen porque no pueden permitirse vivir con ella, porque no pueden permitirse pagar los cuidados tipo UCI que necesitan. Ustedes y su Gobierno les niegan la ayuda a estos enfermos. Además, señoría, ustedes quieren poner sus recursos a disposición del resto del mundo, y esto no es, insisto, ni justicia social ni bien común, esto es solo hipocresía.
Así que, señora ministra, usted que hace cinco días decía que el cambio climático mata y empeora la salud, le tengo que decir que lo que mata es que los españoles de las zonas rurales tengan que recorrer de media 22 kilómetros para ser atendidos en el centro de salud más cercano; lo que mata es la diferencia de esperanza de vida entre los hogares más ricos y los hogares más pobres; lo que mata es la inseguridad que se ha adueñado de nuestros barrios y que ustedes niegan, que, por cierto, algo tendrá que ver con la sanidad, ¿no?; y lo que mata ―y ya termino, señora presidenta― es un Gobierno como el suyo, que viene con la ruptura de la convivencia y de la comunidad en su programa electoral.
Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).