Hoy hablamos de un colectivo que ha contribuido muchísimo en nuestro país y que además lleva años pidiendo que se levante la penalización a su pensión, muchos hoy representados por Asjubi40. Hablamos de trabajadores con larguísimas carreras que han cotizado muy por encima de los años exigidos, a algunos de los cuales se los echó de su trabajo en momento de crisis económica, a otros se los jubiló de forma anticipada y a todos ellos se les aplica una penalización muy alta. Son personas que empezaron a trabajar jóvenes, muy jóvenes, tanto que muchos atesoran más de cuarenta años cotizados, pero, debido a las penalizaciones previstas en el artículo 207 de la Ley General de la Seguridad Social, arrastran una reducción notable de su pensión de por vida.
Nuestro sistema público de pensiones tiene cinco pilares, cinco principios básicos. El primero es de reparto o de solidaridad intergeneracional, por el que las cotizaciones de las trabajadoras en activo son las que pagan las prestaciones a los pensionistas. El segundo, el principio de proporcionalidad contributiva, es decir, tanto aportas, tantas cobras, aunque afortunadamente en la práctica no es estrictamente así. El tercero, el principio de universalidad; quienes no han cotizado lo suficiente tienen derecho a diferentes pensiones no contributivas, que, supuestamente, deberían poder cubrir las necesidades más básicas. Spoiler: no es así. Cuarto, el principio de gestión pública; la Seguridad Social debe gestionarse desde los poderes públicos, y así consta además en el artículo 41 de nuestra Constitución. Y el quinto, el principio de suficiencia de las prestaciones, que establece que la cuantía de las prestaciones debe ser suficiente para asegurar las necesidades básicas.
Ninguno de estos principios, señoría, es neutro; ninguno. El principio de contributividad, si bien es justo que genere una relación entre lo aportado y lo recibido, no actúa para reducir las desigualdades propias del sistema capitalista. Por ejemplo, mantiene la brecha de género porque reconoce que las mujeres trabajar trabajamos, pero no que no cotizamos todo cuanto trabajamos. Por eso, es muy habitual que en las generaciones de nuestras bisabuelas, de nuestras abuelas o incluso aún en la de nuestras madres esto sea un elemento que afecte negativamente.
Por eso también existe el principio de equidad, que busca, precisamente, equilibrar la contributividad reduciendo desigualdades ―no lo suficiente, insisto― y dando respuesta a los efectos negativos que producen las carreras desiguales, irregulares, la brecha de género o tantas otras situaciones. Si reforzamos el carácter contributivo del sistema, donde tal aporto, tal percibo, millones de pensionistas, sobre todo mujeres, hoy vivirían en la pobreza, incumpliendo por cierto el principio constitucional que obliga a los poderes públicos a garantizar pensiones suficientes. Cuidado, porque a veces las propuestas son como un boomerang.
No tenemos un sistema de capitalización y no queremos tenerlo, en ningún caso. Y todos los cambios que hagamos en el sistema deben tener en cuenta de forma transversal la equidad y también la brecha de género. Cuidado con los trampantojos políticos. Cuídense del populismo de la brocha gorda y presionemos a quienes hoy pretenden que el tiempo arregle, por defunción, esta situación.
Obviamente, votaremos a favor de esta moción porque debemos encontrar una solución para este colectivo. Y, además, debe ser ahora. Uno puede ser irresponsable por acción o por omisión. Y este Parlamento y los sucesivos Gobiernos que han ido esquivando esta cuestión lo han sido. Son unas novecientas mil personas. ¿Qué menos, señorías, que escucharlas? El Ministerio de Seguridad Social debe presentar una propuesta, porque, además, somos conscientes de que entre el blanco y el negro hay muchísimos colores. Y si bien sabemos también que es difícil conjugar la contributividad con la equidad, no significa que no sea posible ni tampoco, evidentemente, deseable.
Nuestro sistema no es perfecto, pero, sin duda, es muchísimo más robusto de lo que a los buitres les gustaría reconocer. ¡Hasta aguantó la deficitaria y nefasta gestión del Partido Popular! Imagínense si es robusto nuestro sistema. Es cíclico, ya lo saben ustedes también. Y, últimamente, volvemos a escuchar voces profetizando el fin de la Seguridad Social. Son las voces de opinadores de todo y sabedores de nada. Son las voces de los buitres carroñeros que quieren hacer un suculento negocio con nuestro miedo. Los pensionistas no van a devorar ni están devorando a sus hijos, ni tampoco causando la pobreza al sistema de Seguridad Social. De hecho, hay que ser muy ignorante, tener muy mala fe o ser muy interesado para decir tal cosa. La mayoría de los pensionistas, señorías, no viven una vida cañón, por mucho que algunos se empeñen en publicar libros en este sentido. Y quienes se la pueden permitir, pues, chicas, bien por ellos. Vamos a tener derecho a una pensión y eso es compatible además con seguir haciendo subidas de las pensiones no contributivas y de las mínimas, y también con arreglar situaciones como las que hoy estamos debatiendo. También es compatible con revalorizar las pensiones conforme al coste de la vida. Lo que está en duda, quizás, señorías, es si el Partido Popular, VOX o Junts per Catalunya harán posible o si van a bloquear la revalorización de las pensiones. Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden. (Aplausos). Así pues, vamos a seguir trabajando y el jueves votaremos de forma favorable. (Aplausos).