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Sin adjetivos

Pleno del 11 de noviembre de 2025

Proposición no de Ley sobre el 40 aniversario de la aprobación de la Ley General de Sanidad y de reconocimiento a la figura de Ernest Lluch.

Proposición no de Ley ante el Pleno.. Autor: Grupo Parlamentario Socialista. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 149.

Sanidad

Votación

  • 13 de noviembre de 2025: salió adelante, 308 sí, 33 no, 7 abstenciones.

Carmen Martínez Ramírez

PSOEDiputada.Página 42Vídeo

Señorías, esta proposición no de ley que presentamos no es solo un ejercicio de memoria, sino también un ejercicio de justicia democrática. En 2026 se cumplirán cuarenta años de la aprobación de la Ley General de Sanidad, una norma impulsada por un Gobierno socialista y de la mano de un ministro que encarnó como pocos el sentido más noble de la política, Ernest Lluch. Aquella ley mejoró para siempre la vida de los españoles y españolas. Por primera vez la salud se reconoció como un derecho universal, no como un privilegio vinculado a la renta o a la situación laboral. Esa ley nos dio un sistema nacional de salud público, gratuito y equitativo, que se convirtió en la mayor conquista social de nuestra democracia, junto con la educación pública y las pensiones. Pero, señorías, detrás de los grandes avances siempre hay una voluntad política, y esta ley fue fruto de una visión profundamente progresista y, si me permiten decirlo, profundamente solidaria. Fue la convicción de que lo público protege, iguala y dignifica.

Ernest Lluch entendió que la democracia se consolidaba garantizando derechos sociales efectivos y que la salud era uno de ellos. Su legado no se mide solo en leyes, señorías, sino en vidas salvadas y en millones de personas que desde entonces saben que su salud no depende de la caridad o de su estatus social. Por eso esta PNL propone que, al cumplirse el 40 aniversario de aquella ley, el Gobierno de España impulse un reconocimiento institucional que explique a las nuevas generaciones lo que significó aquella transformación, que ponga en valor un sistema sanitario ejemplar que es envidiado en todo el mundo y que se advierta que los derechos los podemos perder si no los cuidamos, en contraste con países con modelos de sistemas privatizados supuestamente muy desarrollados, como Estados Unidos. Queremos que, sobre todo, se reivindique el papel de los profesionales sanitarios, que son quienes cada día hacen realidad ese espíritu de universalidad y de equidad. (Aplausos).

Señorías, no podemos hablar de la sanidad pública sin hablar de los desafíos y de las amenazas que hoy la acechan, porque, cuarenta años después, el modelo que tanto costó construir está siendo erosionado, y lo está siendo especialmente allí donde gobierna la derecha. En las comunidades autónomas del Partido Popular asistimos a un proceso silencioso, pero constante, de privatización de la salud. Se externalizan servicios, se recortan plantillas, se cierran consultorios y se abre la puerta a un modelo donde quien más tiene más recibe.

Hemos sabido últimamente que la presidenta de la Comunidad de Madrid ha ocultado en la memoria de gestión del año 2024 las facturas pagadas a empresas privadas sanitarias, entre las que, curiosamente, se encuentra la que tiene en nómina a su pareja. Son más de 5000 millones de euros pagados a la sanidad privada durante su mandato. En este proceso, supuestamente sigiloso, quienes más pierden son los ciudadanos y, en los últimos tiempos, las ciudadanas. En comunidades como Andalucía, Galicia o la Comunitat Valenciana conocemos casos escandalosos en los que en programas de cribado del cáncer de mama miles de mujeres no fueron citadas a tiempo, poniendo en riesgo su vida, o directamente fueron excluidas del sistema de detección precoz. Y, mientras el Partido Popular ratificaba su apoyo al señor Moreno Bonilla, miles de andaluces se manifestaban el domingo por las principales capitales en protesta por su gestión inhumana, (aplausos), que ha puesto en cuestión a las asociaciones de víctimas, como AMAMA, que han denunciado el problema; como han hecho con las asociaciones de víctimas de la dana; y como ha pasado con los ciudadanos que claman por el deterioro planificado de un sistema que da cobertura a más de 8,5 millones de personas. Por tanto, si algo nos ha quedado claro, es que al PP le interesa poco la sanidad pública. Por eso esta PNL también tiene un mensaje político nítido: defender nuestro modelo. Eso es algo que hace el Gobierno de España, y por ello en los últimos siete años ha aumentado un 45 % la inversión en sanidad, incorporando tecnología e innovación farmacéutica y aumentando las prestaciones.

Señorías, la defensa de nuestro sistema sanitario público es una obligación democrática y no se defiende nuestro modelo ―insisto, admirado en el mundo― atacando la memoria de uno de sus máximos impulsores, tal y como está haciendo el Partido Popular en la Comunitat Valenciana, que ha intentado borrar el nombre de Ernest Lluch de los centros sanitarios que lo honraban, en algunos casos con éxito, como ha pasado en Elche y en Valencia, cuando además se cumplen veinticinco años del aniversario de su asesinato por ETA. (Aplausos).

La Comunitat Valenciana, mi querida comunitat, está siendo otra vez el laboratorio de pruebas de los pactos del PP y de VOX que van a extender a toda España, sin que tengamos opción a votar. Van a designar a un presidente que es cómplice del señor Mazón. Podrían haber escuchado al señor Mazón hace un momento mientras comparecía en las Cortes Valencianas. ¡Qué cara más dura!, ¡qué vergüenza!, ¡qué amoralidad! (Aplausos). Eso es lo que tenemos en la Comunidad Valenciana y eso es lo que quiere el PP para los ciudadanos de la Comunidad Valenciana, pero no lo vamos a permitir.

Señorías, la pandemia nos recordó de la manera más dura que, sin una estructura pública fuerte, todos y todas somos vulnerables. Por eso este 40. aniversario no puede ser solo conmemorativo. Tiene que ser una llamada a la acción para reforzar el sistema, para recuperar profesionales y, por supuesto, para garantizar los cribados en todas las comunidades, para garantizar la prevención y para garantizar la innovación del sistema sanitario en un aspecto de universalidad y de equidad. Por todo ello les pedimos ese apoyo a esta proposición no de ley, porque no se trata de un homenaje al pasado, sino de una apuesta de futuro. Por un sistema sanitario público, sólido, robusto y equitativo. Y por la memoria también de Ernest Lluch, porque queremos proteger su legado desde el compromiso con una sanidad que nos dignifica como país.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Agirretxea Urresti.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 43Vídeo

Arratsalde on. Buenas tardes a todas y a todos. La semana pasada decía yo que el Partido Socialista estaba trayendo proposiciones no de ley decorativas, o, mejor dicho, declarativas. Bueno, quizá el ambiente político hace que solo se puedan traer proposiciones de esta índole para poder ser aprobadas. La proposición no de ley de hoy es una proposición no de ley tridimensional. Inequívocamente asocia tres fundamentos: el 40 aniversario de la Ley General de Sanidad, la figura central del ministro Ernest Lluch como artífice de esta y el trágico final de Ernest Lluch asesinado por ETA. Por lo tanto, será difícil centrarse solo en uno de los aspectos, aunque evidentemente aquí cada uno que suba mirará al punto cardinal que más le interese en cada momento. Osasun Lege Orokorraren 40. urteurrena da ospatzen duguna gaur. Herritar guztiek osasuna babesteko duten eskubidea bermatzea, osasun zerbitzuetarako sarbide unibertsala, bidezkoa eta doakoa arautuz. Horixe izan zen lege honek ekarri zuena. Zeintzuk dira bere oinarrizko printzipioak? Unibertsaltasuna, herritar guztiek osasun-arreta diskriminaziorik gabe jasotzeko eskubidea; ekitatea, berdintasuna, osasun baliabideen eta zerbitzuen banaketan; doakotasuna, osasun-sistemaren finantzaketa publikoa zergen bidez ordaindua izan dadin; eta kalitatea, osasun zerbitzu eraginkorrak eta pazienteen beharretara egokituak izatea. Osasun Sistema Nazionalaren egitura horrek, beraz, aldatu egiten zuen, eta Osasun Sistema Nazionala ezartzen da, osasun zerbitzu publiko guztiak barne hartzen dituena. Antolaketa deszentralizatu baten bitartez, autonomia erkidegoek kudeatzen dituzten osasun zerbitzuak beren lurraldeetan eginaz, sortuaz, eta Estatuaren eta erkidegoen arteko koordinazioa, kohesioa eta kalitatea bermatuz. Beraz, jarduera eremuak ziren: osasunaren sustapena, gaixotasunen prebentzioa, tratamendua eta errehabilitazioa. Eta gauza oso garrantzitsu bat, finantzaketa. Osasun-sistema Estatuko Aurrekontu Orokorren bidez finantzatuko da, edo finantzatu zen.

Estamos celebrando el 40 aniversario de la Ley General de Sanidad para garantizar el derecho de toda la ciudadanía y para legislar una sanidad pública y para todos gratuita. Se basa en la universalidad y en la capacidad de toda la ciudadanía para recibir atención sanitaria sin desigualdades, con equidad, con gratuidad, pagando mediante impuestos estos servicios sanitarios, y con la calidad para tener unos servicios sanitarios adaptados a los pacientes. Esa ley cambiaba el sistema de sanidad mediante una descentralización y una gestión de las comunidades autónomas, y también creando una cohesión, calidad y coordinación entre el Estado y las comunidades. La prevención, el tratamiento y la rehabilitación eran primordiales, así como la financiación, ya que ese sistema se financiaría a través de los presupuestos estatales.

La importancia histórica de esta ley, evidentemente, supuso una transformación profunda del sistema sanitario, pasando de un modelo fragmentado a uno integrado, universal y público. Antes de que se hiciera eso, en Euskadi, con la Ley 10/1983, del 19 de mayo, se creó el Servicio Vasco de Salud Osakidetza como organismo autónomo de la Administración de la Comunidad Autónoma Vasca. Se basó en el Estatuto de Autonomía, que otorga a la comunidad competencia para organizar y administrar los servicios sanitarios dentro de su territorio. Evidentemente, la conjugación de estas dos leyes hizo que después Osakidetza se integrara en el Sistema Nacional de Salud, basándose en los principios de universalidad, equidad y gratuidad que decíamos. Así, Osakidetza, que ya existía desde el año 1983 como servicio autonómico, pasó a formar parte del SNS o Sistema Nacional de Salud, pero manteniendo su autonomía organizativa dentro de un marco estatal. Con la descentralización y las competencias se reforzó, consolidando las competencias transferidas a las comunidades autónomas y, evidentemente, con el elemento más importante que hemos dicho: la universalización de la asistencia. Antes de 1986, la cobertura sanitaria estaba vinculada a la Seguridad Social y, con la Ley General de Sanidad, la atención sanitaria se reconoce como derecho de ciudadanía, garantizando el acceso a toda la población, en este caso vasca, pero también de cualquier lugar del Estado.

Como se ha citado, el ministro socialista Ernest Lluch fue el padre político de esta reforma; el hombre que ideó, negoció y pactó esta ley. Y, seguramente, pensar, dialogar y pactar fueron tres ejes fundamentales en la vida política de este doctor, que muchos pensaban que era médico, pero que era economista. Un catalán con vocación universal, con el que yo discreparía y discutiría mucho, al que más de una vez vi pasar por Donosti, una ciudad que él amaba y que disfrutaba, ya que en los últimos diez o doce años casi compartía su residencia en Donosti con la de Barcelona. Fue su labor académica la que le vinculó de una manera decisiva a la capital guipuzcoana. En ella, tres grandes áreas abarcaban la actividad de Lluch: la propia como doctor en ciencias económicas, la pasión por la música y el gusto por el fútbol.

Desadostasun politikoa, ziurrenik berak eta guk, edo nik, izan genezakeen handiena. Baina hori izan al zen bere delitua? Baina hil zutenek oraindik ez digute azaldu zergatik egin zuten. Egia esan, ez digute ezer azaldu. Oraindik gure herriari esplikazioa zor baitiote, esplikazio haundi bat zor baitiote. Zein zen Lluch-en delitua? Halako basakeriaren aurrean isilik egon zirenek, ba al dakite zergatik hil zuten? Badakite? Justifikatzen dute? Guk ez. Ez orain, ez orduan. Ibarretxe lehendakaria zen Lluch hil zutenean, eta berak esan zuen Lluch-ek eta erakunde terroristak baino errespetu handiagoa ziola Euskadiri.

Seguramente entre yo y él habría habido distintos desacuerdos políticos. Aquellos que lo asesinaron no nos han explicado por qué lo hicieron, puesto que esas diferencias políticas no eran delito. Siguen debiendo una explicación a nuestro pueblo.

¿Cuál fue el delito de Lluch? ¿Saben aquellos que callaron por qué lo asesinaron? ¿Lo saben? ¿Lo justifican? Nosotros no, ni ahora, ni en aquel momento. El lehendakari era Ibarretxe en aquel momento y dijo que Lluch respetaba más al País Vasco que ETA.

Ayer fue el día de la memoria y voy a acabar con esto. El lehendakari Pradales hizo hincapié en que las nuevas generaciones deben ser conscientes de que la democracia y los derechos humanos no están garantizados y que la violencia solo trae sufrimiento. Necesitamos, por tanto, una memoria completa, sin olvidos ni discriminaciones, que fortalezca los valores democráticos y la convivencia plural, porque el olvido no es una opción.

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 44

Acabo. Lluch propugnaba el diálogo. Un diálogo que otros, ni siquiera ante el clamor social de su funeral, quisieron oír. Lluch no estaría contento con el aire viciado que se respira en la política de hoy. Beraz, politika egiteko moduak aldatzen ez badira, jai daukagu guk eta jai dauka demokraziak.

Por tanto, si no cambiamos la manera de hacer política, lo tenemos difícil y lo tiene difícil la democracia. Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Fullaondo la Cruz.

Marije Fullaondo la Cruz

EH BilduDiputada.Página 45Vídeo

Eskerrik asko, mahaiburu jauna. Arratsalde on, guztioi!

Muchas gracias, señor presidente. Buenas tardes, señorías.

Quisiera empezar trasladando y mostrando nuestro respeto y reconocimiento a Ernest Lluch, trasladando nuestro respeto también al sentir y al dolor de su familia y poniendo en valor el trabajo que han realizado en torno a la memoria de Ernest Lluch con el diálogo, la empatía y la construcción de la convivencia como ejes y valores, tanto en torno a su figura como a su memoria. Sabemos bien de los esfuerzos de su familia por avanzar y por aportar en positivo en ese proceso complejo que es la construcción de la convivencia y el reconocimiento y la reparación de todas las víctimas. Por eso, desde aquí, nuestro reconocimiento y agradecimiento a la familia Lluch y, especialmente, a su hija, Rosa Lluch, por su trabajo, por su compromiso y por su valentía en el camino hacia el reconocimiento, la verdad y la reparación de todas las víctimas. Su aportación, al igual que la de otras muchas víctimas, está siendo clave en el camino hacia un nuevo tiempo de respeto, reconocimiento y convivencia en nuestro país. Por eso, no podemos sino saludar y valorar ese gran esfuerzo, porque ni es fácil ni es cómodo, pero sí generoso y valiente.

En cuanto a la Ley General de Sanidad, impulsada por el ministro Ernesto Lluch y aprobada en 1986, no hay duda de que, con todos sus claroscuros, supuso un importante avance en la regulación sanitaria en el Estado español para hacer efectivo el derecho a la salud de toda la ciudadanía.

Osasunaren arloan, 1982tik aurrera, bultzatu beharreko osasun ereduari buruzko eztabaida luzea, bizia eta tentsio handikoa garatu zen. Itxuraz, Osasunari buruzko Lege Orokorraren onarpenarekin konpondu zena ia lau urte geroago, 1986an. Itxuraz diot, izan ere, urtebete iraun zuen prozesu parlamentario luze baten ondoren, non ia ganberako talde guztiek aurkeztu zituzten gobernuak aurkeztutako proiektuari osoko zuzenketak, eta artikulatuari 1104 zuzenketa aurkeztu ondoren, legeak ez zuen osasun-sistemaren zalantzarik gabeko eredurik definitu. Eta, itxuraz, adostasunez ebatzitako alde horiek islatzen ditu bere artikuluetan.

En el ámbito de la salud, a partir de 1982, se desarrolló un debate largo y tenso sobre el modelo sanitario que se debía impulsar. Aparentemente, esto se solucionó con la aprobación de la Ley General de Sanidad casi cuatro años después, en 1986. Digo que aparentemente porque, tras un largo proceso parlamentario que duró un año, en el que casi todos los grupos de la Cámara presentaron sus enmiendas a la totalidad al proyecto presentado por el Gobierno, y tras presentar 1104 enmiendas al articulado, la ley no definió un modelo inequívoco del sistema sanitario. Aparentemente refleja en su articulado las diferencias resueltas por consenso.

Como recordaba el doctor Francisco Sevilla Pérez, exconsejero de Sanidad en la Representación Permanente de España ante la Unión Europea, con la promulgación de la ley se dio por consolidado un sistema, el llamado Sistema Nacional de Salud, universal, de todos y todas y para todos y todas, y lamentablemente está muy lejos de ser una realidad aún hoy al persistir, por ejemplo, el aseguramiento múltiple con prestaciones diferentes para colectivos concretos de ciudadanos. De hecho, la Ley General de Sanidad mantuvo un modelo dual caracterizado por un sistema de un conjunto de beneficios y prestaciones comunes para la gran mayoría de la población y otros diferenciados para algunas profesiones liberales, los funcionarios civiles del Estado o los de la Administración de Justicia. De esta forma se mantenía e incentivaba un sistema sanitario privado como referente para las clases medias y se abría la espita de consagrar un sistema público de gran competencia técnica pero anclado en el pasado y que dejó abierta la puerta a la privatización de los servicios que estamos viviendo hoy, no solo como consecuencia de aquella ley, por supuesto, sino porque diferentes Gobiernos han utilizado esa puerta abierta para recortar, privatizar y debilitar la sanidad pública, alejándola de aquel objetivo de sanidad pública de calidad y universal que Ernest Lluch defendió.

Hala eta guztiz ere, Osasunari buruzko Lege Orokorrak egungo errealitatetik abiatuta eraiki zuen Estatuko osasun-sistema, eta autonomia erkidegoetako osasun-zerbitzuak sortu zituen. Horietan, osasun politikak eta arreta zerbitzuak integratzea planteatuz. Estatuko osasun sisteman lehen aldiz tradizionalki bereizita egon ziren osasun publikoa, osasun plangintza eta laguntza zerbitzuak bateratuz, integralki hartzea planteatu zen, eta prozesu hau autonomia erkidegoei osasun transferentziak eginez bukatu zen. Prozesu garrantzitsua.

Bestetik, Estatuko osasun-sistema unibertsal eta integratu gisa definitu zelako eta estaldura zabala lortu zelako, osasunaren babeserako orientazioa eta unibertsaltasuna bete direnaren ustea zabalduta dago. Eta, ondorioz, politika publikoen enfasia sistemaren hedapenean jarri da. Bereziki, osasun establezimenduen sorreran eta alderdi instrumentalean. Alderdi horiek garrantzitsuak dira, zalantzarik gabe, baina nolabait, osasun-sistema sistema soziala izan behar denaren kontzeptua baztertu egin da. Izan ere, osasun-sistema estrukturen hedapena baino askoz gehiago da. Baina aipatu uste oker hark unibertsaltasuna eta herritar guztien osasunaren babesa bermatzea helburu nagusi izan behar duen sistema osatzeko politikak alde batera utzi ditu.

Nolanahi ere, ukaezinak dira osasun publikoaren arloan Osasunari buruzko Lege Orokorrak ekarri zituen aurrerapenak, eta, horiek lortzeko, Ernest Lluch ministroak egin zuen lana. Horregatik guztiagatik, legez besteko proposamenaren alde egingo dugu.

Besterik ez. Milesker.

Con todo, la Ley General de Sanidad construyó el Sistema Nacional de Salud a partir de la realidad actual y creó los servicios sanitarios de las comunidades autónomas, planteando la integración de las políticas sanitarias y los servicios de atención en los mismos. Por primera vez en el Sistema Nacional de Salud se planteó la adopción integral de la sanidad pública, unificando la planificación sanitaria y los servicios asistenciales, culminando este proceso con las transferencias sanitarias a las comunidades autónomas. Fue un proceso importante.

Por otro lado, la definición del Sistema Nacional de Salud como sistema universal e integrado y la amplitud de la cobertura ha extendido la convicción de que se ha cumplido con esa orientación y universalidad la protección de la salud. Por tanto, se pone el énfasis de las políticas públicas en la ampliación del sistema, especialmente en la creación de establecimientos sanitarios y en aspectos instrumentales. Estos aspectos son importantes, sin duda, pero de alguna manera se ha rechazado el concepto de lo que debe ser el sistema sanitario, el sistema social, y es que el sistema sanitario es mucho más que la extensión de las estructuras. Pero aquella errónea creencia ha dejado de lado las políticas de integración de un sistema cuyo objetivo principal debe ser garantizar la universalidad y la protección de la salud de toda la población.

En cualquier caso, no se pueden negar los avances que supuso la Ley General de Sanidad en materia de salud pública y tampoco el trabajo del ministro Ernest Lluch para lograrlos. Por todo ello, apoyaremos la proposición no de ley.

Nada más. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Estrems Fayos.

Etna Estrems Fayos

ERCDiputada.Página 46Vídeo

Gràcies, president. Aquesta tarda tornem a parlar en aquest hemicicle de salut pública. I si parlem de salut pública, parlem d’un dels pilars que sosté la societat. Parlem del que garanteix la igualtat real entre ciutadania. I per això avui vull posar el focus exactament on toca: el sistema sanitari públic, especialment en el català, en els seus professionals i la necessitat urgent d’aportar i recursos perquè puguin funcionar a ple rendiment. La sanitat pública catalana ha estat un model d’èxit indiscutible. I ho ha estat perquè els seus professionals han treballat amb una dedicació que sovint ha fregat l’heroisme. Han mantingut dret, un edifici malgrat les retallades, malgrat les privatitzacions puntuals i malgrat les decisions polítiques preses a centenars de quilòmetres que no coneixen la realitat del territori ni dels centres de salut. Quan l’atenció primària s’ha tensat fins al límit, quan les urgències s’han saturat, quan les llistes d’espera han crescut per falta de recursos estructurals, sempre han estat ells, els professionals, qui han evitat que el sistema cedís. Sense ells, molts serveis essencials s’haurien degradat com una estructura sense manteniment. Però saben què? Els professionals de la salut pública no tenen vocació d’herois o, en tot cas, no haurien de tenir-ne per poder dedicar-se a la seva feina. I això és responsabilitat nostra, de les administracions públiques. Els treballadors i treballadores de la salut són professionals que mereixen tot el reconeixement i no hi ha millor reconeixement que el de garantir-los condicions laborals dignes. Cal reivindicar-los i protegir-los. L’accés universal a la salut universal és la joia de la corona de qualsevol estat del benestar i Catalunya, en aquest sentit, ha estat puntal en recerca en desenvolupament i teràpies avançades. Precisament perquè ha tingut espai per impulsar els seus propis models. I aquí hi ha la clau. Si volem que la salut pública funcioni bé, cal respectar escrupolosament les competències descentralitzades perquè el centralisme perjudica l’eficàcia. Catalunya ha aixecat gran part del que funciona: el model d’atenció primària, les xarxes hospitalàries, els programes de salut comunitària, les línies d’investigació vinculades a universitats i centres punters.

I saben què? Per honorar la veritat de la salut pública, per honorar-la de veritat, cal fer molta feina, més enllà d’homenatges, que no dubtem que són merescuts. Cal aportar recursos al sistema sanitaris de les comunitats i no tirar sempre de simbologia, que és el que fa el Partit Socialista avui amb aquesta PNL. I això implica decisions concretes i valentes. Permetre que les infermeres tinguin el grau i el reconeixement professional que els pertoca, permetre que Catalunya tituli i gestioni els MIR i tota la formació del personal que sostindrà el sistema sanitari en el futur més immediat. Garantir que els professionals treballin amb estabilitat, amb eines, amb planificació i amb condicions dignes. Això és el que reforça el sistema: recursos, governança i més competències.

I si creiem en la salut pública i crec que la majoria que avui aquí ho afirma, sincerament ho creu, toca blindar-la. I això passa per confiar en qui treballa i en qui ho gestiona des de la proximitat. Això passa per donar-los els recursos que necessiten i no retallar-los els pressupostos o limitar-los l’àmbit d’actuació. Assolir el dret a la sanitat pública és un mèrit de tots i totes. Defensar-lo amb totes les forces és una obligació de tots els que creiem en la justícia social i representem a la societat, a les institucions. Amb la sanitat pública, com amb l’educació pública, com amb l’habitatge públic, la gent d’Esquerra Republicana sempre hi hem estat, sempre hi serem i sempre es podrà comptar amb nosaltres.

Moltes gràcies.

Gracias, presidente. Esta tarde volvemos a hablar en este hemiciclo de salud pública. Y, si hablamos de salud pública, hablamos de uno de los pilares que sostienen a las sociedades, lo que garantiza la igualdad real en la ciudadanía. Por eso quiero poner el foco hoy donde toca, en el sistema sanitario público, especialmente el catalán, en sus profesionales y en la necesidad urgente de aportar recursos para que pueda funcionar a pleno rendimiento. La sanidad pública catalana ha sido un modelo de éxito indiscutible. ¿Y por qué? Porque sus profesionales han trabajado con una dedicación que rayaba el heroísmo. A menudo han mantenido el edificio pese a los recortes, a las privatizaciones puntuales y a las decisiones políticas que se tomaban a cientos de kilómetros, donde no se conocía la realidad de los territorios ni centros de salud. Cuando la realidad sanitaria y las urgencias han estado al límite y las listas de espera han crecido por falta de recursos estructurales, los profesionales han sido los que siempre han evitado que el sistema cediera. Sin ellos, muchos servicios esenciales se habrían venido abajo, como una estructura sin mantenimiento. Pero ¿saben qué? Los profesionales de la sanidad pública no tienen vocación de ser héroes, o no deberían tenerla, para poder dedicarse a su tarea. Eso es responsabilidad nuestra, de las Administraciones públicas. Los trabajadores y trabajadoras de la salud son profesionales que merecen todo el reconocimiento, y no hay mejor reconocimiento que el de garantizar condiciones laborales dignas. Hay que reivindicarlas y protegerlos. El acceso universal a la salud es la joya de la corona de cualquier estado de bienestar, y Cataluña en este sentido ha sido puntera en investigación y desarrollo de terapias avanzadas, precisamente porque ha sido un espacio para impulsar sus propios modelos. Aquí está la clave. Si queremos que la sanidad pública funcione bien, hay que respetar escrupulosamente las competencias descentralizadas, porque el centralismo perjudica la eficacia. Cataluña ha levantado gran parte de lo que funciona, la atención primaria, las redes hospitalarias, los programas de salud comunitaria, las líneas de investigación ligadas a universidades y centros punteros. Y hay que trabajar mucho más allá de los homenajes. No dudamos de que son merecidos. Hay que aportar recursos al sistema sanitario de las comunidades y no tirar siempre de la simbología, que es lo que hace el Partido Socialista hoy con esta PNL. Eso implica decisiones concretas y valientes: permitir que las enfermeras tengan un grado y reconocimiento profesional que merecen; que Cataluña titule y gestione los MIR y toda la formación del personal que sostendrá el sistema sanitario en el futuro más inmediato; garantizar que los profesionales trabajen con estabilidad, con herramientas, planificación y en condiciones dignas. Eso es lo que refuerza el sistema: recursos, gobernanza y más competencias. Si creemos en la salud pública, y creo que la mayoría que está aquí lo afirma sinceramente, creo que toca blindarla, y eso pasa por confiar en quien trabaja y en quien gestiona el sistema desde la proximidad; pasa por darles los recursos que necesitan y no recortar los presupuestos o limitar el ámbito de actuación. Conseguir el derecho a la sanidad pública es mérito de todos y todas. Defenderlo con todas las fuerzas es obligación de todos los que creemos en la justicia social y representamos a la sociedad en las instituciones.

La gente de Esquerra Republicana siempre ha estado con la sanidad pública, como con la educación pública y la vivienda pública, y siempre lo estará y se podrá contar con nosotros.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Cofiño Fernández.

Rafael Cofiño Fernández

Grupo SumarDiputado.Página 48Vídeo

Buenas tardes, señor presidente. Queremos agradecer al Grupo Socialista la presentación de esta proposición no de ley. De vez en cuando hay que celebrar los hitos, y celebrar un hito como la Ley General de Sanidad es muy importante, así como mencionar a una persona tan importante en su desarrollo como fue el ministro Ernest Lluch. El proceso de elaboración de la ley no fue sencillo y a Ernest Lluch, que siempre estuvo orgulloso de la naturaleza colectiva de su trabajo, seguro que le hubiera gustado que hoy dedicáramos un espacio a dar las gracias a todas las personas que hicieron posible esta sanidad pública: profesionales, asociaciones, sociedad civil o la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. Incluso hubo iniciativas previas. Me gustaría recordar que hubo una iniciativa parlamentaria que se presentó unos cuantos años antes ―en 1979― en esta Cámara por el Grupo Parlamentario Comunista, que fue la primera iniciativa parlamentaria presentada en democracia para una reforma sanitaria. (Aplausos). Se presentaban exactamente los mismos puntos que posteriormente se incluyeron en la Ley General de Sanidad, pero en aquel momento la proposición no de ley no fue aprobada por esta Cámara. Para Ernest Lluch no fue fácil realizar alianzas, y no lo fue por los palos en las ruedas que pusieron los sectores conservadores de derechas en el año 1986. No fue fácil tampoco porque los propios sectores conservadores del Partido Socialista también pusieron palos en las ruedas y consiguieron un dato importante, que fue que no se hablara de sanidad privada ni se regulara la sanidad privada en la Ley General de Sanidad. Por eso, revisar cuarenta años después la Ley General de Sanidad requiere tener la mirada de Ernest Lluch, requiere no tener una mirada nostálgica y complaciente y sí una mirada crítica y valiente para reconocer lo que nos falta por hacer. Desde el año 2019 España ha incrementado su gasto sanitario público significativamente, pero seguimos con un gasto sanitario público por debajo de la media europea. Nuestro gasto sanitario privado sigue siendo alto y superior a la media europea: en pagos directos tenemos un 21 % frente al 14,5 % de la Unión Europea y los datos señalan que, desde el año 2003, ha habido un incremento del gasto de los seguros privados de un 163 %. ¿Cómo impacta externalizar los servicios públicos a la sanidad privada? Lo sabemos y lo tenemos muy claro con lo que ha pasado últimamente con el conflicto de los cribados: privatizar mata. Y esto no es un eufemismo, sino que privatizar mata. Lo que es un eufemismo es hablar de colaboración público-privada cuando realmente se habla de parasitación de lo público por la privada. Este es un proceso de deterioro muy bien conocido en algunas comunidades autónomas, como Madrid, que ha hecho una apuesta, desde hace varios años y sin ningún tipo de pudor, por la sanidad privada, pero ―¡ojo!― es un proceso que avanza en otros territorios. Yo vengo de una comunidad, Asturias, con buenos indicadores del sistema sanitario público, con un gran gasto ―es una de las comunidades con gasto más alto en gasto sanitario por habitante―, pero tenemos una mala noticia, y es que Quirón va a entrar dentro de pocos meses en nuestra comunidad autónoma, y esta es una pésima noticia. Quirón no es una ONG. Quirón no viene a mejorar la salud de los asturianos, sino que viene a hacer negocio. Ha tenido un incremento de sus beneficios de un 27 % en los últimos cinco años. Es una carcoma que se aprovecha de las vigas y de los pilares débiles de nuestro sistema sanitario público. Un estudio publicado por el Lancet Public Health, en el año 2002, demostraba que, en el Reino Unido, externalizar servicios públicos con empresas privadas con ánimo de lucro suponía incrementar la mortalidad de la población en el año siguiente. Es decir, subcontratar a empresas privadas empeora la salud de las personas. Nuestro Ministerio de Sanidad ha desarrollado y sigue desarrollando un amplio y riguroso marco legislativo en relación con todo esto, y con otros temas que no hemos tocado, como la universalidad, la cohesión y la equidad. Esperamos avanzar en leyes que se puedan tramitar y debatir en esta Cámara, y que el bien común y el sentido común se impongan en todos los grupos parlamentarios de esta Cámara. (Aplausos). La mirada de Ernest Lluch hoy, cuarenta años después, nos llevaría a tener un sistema plenamente universal, plenamente público, a integrar definitivamente las diferentes modalidades de aseguramiento público, mutualidades, algo de lo que ya hablaba la Ley General de Sanidad, a evitar nuevas privatizaciones sanitarias y a revertir aquellas privatizaciones existentes que detraen recursos necesarios de nuestro sistema público. Recordar a Ernest Lluch ―termino― también es actuar políticamente para transformar la realidad de un país, como hizo una generación comprometida y que trabajó para abandonar una historia de violencia franquista que duró más de cuarenta años, una generación que también tuvo que enfrentar la violencia terrorista que, desgraciadamente, acabó con la vida de Ernest.

El homenaje que hoy planteamos tiene que ir más allá de su legado legislativo. Es una mirada de país, es una mirada de Estado, es una mirada política generosa, que tiene que pensar en el Estado que queremos y cómo impedir su deterioro: un Estado social basado en el diálogo, en el respeto y en el acuerdo; un Estado plural, democrático y pacífico y que no dé ni un paso atrás en la defensa de lo que nos une, que son los cuidados, la educación, la cultura, la memoria y, por supuesto, la sanidad.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Hoces Íñiguez. (Aplausos).

Ignacio Hoces Íñiguez

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Muchas gracias, señor presidente. En nombre de mi grupo parlamentario expreso nuestra condena más absoluta al asesinato de Ernest Lluch y a todos los crímenes de la banda terrorista ETA y todos los actos criminales. (Aplausos). Señorías, una vez más, el Partido Socialista convierte el Congreso de los Diputados en un plató de propaganda. El guion es tan previsible como descarado. Quieren transformar el aniversario de una ley en un acto de autobombo partidista y la figura de Ernest Lluch, un asesinado por la banda terrorista ETA y que, como tal, merece todo nuestro respeto, en un acto de exaltación partidista. A nosotros de ustedes ya no nos sorprende absolutamente nada. Sabemos que han convertido su partido en un verdadero lodazal de miseria moral. Señorías del PSOE, presentan una iniciativa sobre Ernest Lluch y no piden expresamente que el Congreso de los Diputados condene dicho asesinato. ¿Por qué? Porque, evidentemente, no les apoyarían sus socios de gobierno, como Bildu. (Aplausos). Esa es la realidad que está detrás de tanta retórica. Nosotros condenamos todos los asesinatos de la banda terrorista ETA, todos, se produjeran donde se produjeran y fuera quien fuera la víctima. Lo pasa es que ustedes jerarquizan a las víctimas, incluso las jerarquizan dentro de los asesinados de su propio partido político. Y esto, a nosotros, nos parece absolutamente inaceptable. También nos parece absolutamente inaceptable intentar instrumentalizar y manipular la sanidad pública, porque la sanidad pública no es obra del Partido Socialista, es obra de España y de su historia, de los españoles que la pagan con sus impuestos y del personal sanitario que cuida a todos los españoles. (Aplausos). Son ellos, los médicos, los enfermeros, los auxiliares, los celadores, quienes sostienen con su esfuerzo lo que su incompetencia política está destruyendo y hundiendo. Mientras ustedes convierten la sanidad en un eslogan, ellos trabajan de sol a sol, sin medios y, en ocasiones, por sueldos de miseria. Su modelo, además, no pone en el centro al paciente español ―listas de espera interminables; urgencias colapsadas; falta de médicos―, mientras, por otro lado, sobran altos cargos, ministerios, asesores y los millones de euros que ustedes dedican a la propaganda y, también, los millones de euros que ustedes destinan a la inmigración ilegal, que, evidentemente, está colapsando todos los servicios públicos y también la sanidad. (Aplausos). Los médicos están desbordados, porque ustedes han querido que se desborden las fronteras. Porque, señorías, mientras ustedes entregan papeles a la inmigración, los españoles pasan horas esperando en urgencias o meses, incluso años, para operarse. Nosotros, a diferencia de todas sus señorías, sí defendemos una sanidad pública, nacional, ordenada y gratuita, porque la pagan todos los españoles. Y, a diferencia de ustedes, no demonizamos la enorme labor que desempeña, en España, también, la sanidad privada. (Aplausos). Además, señorías, como todo, ustedes imponen su propia memoria y se les olvida que la sanidad pública en España es fruto del esfuerzo y del trabajo de generaciones enteras que nada tienen que ver con su partido político: por ejemplo, entre otros muchos casos, en 1908, en el Gobierno de Antonio Maura, el Instituto Nacional de Previsión, para la asistencia sanitaria de los trabajadores españoles; en 1924, la Escuela Nacional de Sanidad; en ese mismo régimen político, el seguro obligatorio de maternidad para la asistencia sanitaria de las mujeres y madres trabajadoras; y hay que recordar también que, en 1963, se aprobó la Ley de Bases de Seguridad Social, sí, de Seguridad Social, y una red hospitalaria pública, con la construcción de hospitales tan importantes como La Paz, el Vall d’Hebron o Virgen del Rocío. (Aplausos).

Por último, señorías del PSOE, dicen que otros partidos quieren borrar la historia, en un acto de puro sectarismo. Tienen la desvergüenza y la desfachatez de decir que otros partidos políticos están borrando la historia de España. Pero si ustedes llevan décadas con sus socios separatistas y con los herederos políticos de ETA quitando los nombres de calles y plazas y también de hospitales, incluso retiran las placas de las viviendas de protección oficial, porque, claro, les recuerda el fracaso de sus políticas de vivienda. (Aplausos). Así pues, señorías, menos lecciones de memoria y más respeto a la historia de todos los españoles.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra la señora Ramírez Martín.

María Lourdes Ramírez Martín

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Gracias, señor presidente. Señorías, desde luego que el Partido Popular reconoce la figura de Ernest Lluch, ministro que impulsó la Ley General de Sanidad en 1986, una norma que transformó nuestro sistema de salud. Pero, señorías, no podemos olvidar que fue en 1996, con un Gobierno del Partido Popular, cuando se aseguró la financiación estable de la sanidad pública mediante impuestos generales. (Aplausos). El Partido Popular en ese momento encontró miles de facturas en los cajones y un sistema al borde del colapso. Logró ordenarlo, garantizar su sostenibilidad y sentar las bases del modelo de financiación actual, en el que la sanidad se financia con impuestos y no con cotizaciones sociales. De nuevo, en 2011, otro Gobierno del Partido Popular tuvo que arreglar la situación heredada del Partido Socialista. La sanidad volvía a estar en un momento insostenible y miles de facturas volvían a aparecer escondidas en los cajones. El verdadero armazón jurídico y organizativo que sostiene hoy nuestro sistema sanitario ha venido siempre de la mano del Partido Popular: la ley de cohesión y calidad, la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, la ley del estatuto marco y la ley de autonomía del paciente. Estos días, señorías, se cumple el 25.º aniversario del asesinato de Ernest Lluch a manos de ETA, una pérdida que todos debemos recordar con absoluto respeto. Por eso nos sorprende que hoy el Partido Socialista trate de utilizar el cuarenta aniversario de la Ley General de Sanidad, que se cumpliría en abril, como un escaparate político, una maniobra más para buscar titulares, mientras el Sistema Nacional de Salud está en huelga y el estatuto marco sigue bloqueado. (Aplausos.―Una señora diputada: ¡Muy bien!). Señorías, hablan de defender la sanidad pública. ¿Cómo van a defender la sanidad pública si son incapaces de negociar un estatuto que reconozca los derechos de los profesionales sanitarios? Han permitido dos huelgas nacionales de médicos en menos de seis meses ―otra está convocada en diciembre― y siguen sin ofrecer soluciones reales. Bloquean la financiación autonómica, retrasan la incorporación de nuevos medicamentos más de seiscientos días y permiten que se pierda talento por falta de oportunidades. Señorías, si no se prorroga la jubilación activa, dejarán de trabajar 1 100 médicos, y se necesitan más de 4 500 médicos de familia. La mejor forma de reivindicarlos, señora Martínez, es aportando soluciones. ¿Dónde está el compromiso real con la sanidad pública que ustedes proclaman?, me pregunto yo, ¿dónde está, señorías? No está. Si de verdad quieren homenajear la sanidad pública y el legado de Ernest Lluch, háganlo, pero háganlo trabajando, aportando soluciones y no manipulando. (Aplausos). Esto, señorías, se lo digo yo, que soy concejal del Ayuntamiento de Churriana de la Vega, un pueblo de Granada de dieciocho mil habitantes, y que trabajo día a día con los vecinos de Churriana, con los vecinos de mi pueblo, y sufrimos las consecuencias de la sanidad socialista. Frente a esto, frente a esta política de titulares, está la gestión seria y responsable de Juanma Moreno y la Junta de Andalucía, un Gobierno que ha demostrado humildad para reconocer, valentía para actuar y capacidad para mejorar. (Rumores). Solo este año, señorías, Andalucía ha destinado más de 16 200 millones de euros a sanidad y cuenta con 30 000 profesionales más que en 2018, sin excluir absolutamente a nadie. ¿Eso es privatizar, señorías? ¿Realmente ustedes piensan que eso es privatizar? No, señorías, eso es gobernar, eso es fortalecer la sanidad pública y eso es dignificar a los profesionales. (Aplausos). Ahí, señorías, tenemos la diferencia entre Juanma Moreno y la que pretende ser la presidenta de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, que fue consejera del socialismo andaluz. ¿Recuerdan ustedes, señorías, alguna dimisión, una sola, cuando el Partido Socialista recortó 1 500 millones en sanidad o despidió a 7 700 profesionales? ¿Recuerdan alguna asunción de responsabilidad cuando ocultó en cajones las listas de espera de medio millón de andaluces? Ni una, ni una sola responsabilidad (aplausos), ni siquiera cuando se destapó el mayor caso de corrupción de la historia de España, los ERE. Ni siquiera entonces hubo una sola dimisión.

Señorías, Juanma Moreno demuestra cada día que se puede gobernar con responsabilidad, con sensibilidad social, con rigor económico y con eficacia. Mientras Andalucía crece, invierte y genera oportunidades, España se paraliza bajo el desgobierno de Pedro Sánchez, un Gobierno que afronta una mayoría parlamentaria claramente en contra. Hoy se sostiene en el poder sin contar con la confianza real de esta Cámara que representa la voluntad de los españoles y otorga la legitimidad para seguir gobernando. El Ejecutivo ha perdido la autoridad moral y política para seguir en el Gobierno. Ya no gobierna, señorías, resiste. Frente a este secuestro, frente a este modelo agotado, hay una alternativa real de seriedad y de respeto a las instituciones. Esa alternativa se llama Alberto Núñez Feijóo (una señora diputada: ¡Muy bien!), el liderazgo del sentido común, de la ley y de la gestión eficaz. Esa es la garantía de un Gobierno que devuelva la normalidad, la seguridad y el futuro de España. Es gobernar con la cabeza y con el corazón, no con la soberbia y el miedo.

Por eso, señor Sánchez, le digo con claridad que España no puede seguir secuestrada por su debilidad. Váyase, devuelva la voz a los españoles.

Presidencia. Señoría, finalice, por favor.

María Lourdes Ramírez Martín

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España no teme a las urnas, quien teme a los españoles es usted. (Aplausos.―Un señor diputado: ¡Muy bien!).

Presidencia. Gracias. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). MOCIONES CONSECUENCIA DE INTERPELACIONES URGENTES: — DEL GRUPO PARLAMENTARIO MIXTO (SEÑOR CATALÁN HIGUERAS), SOBRE LA PLANIFICACIÓN ELÉCTRICA 2030 Y SU IMPACTO EN NAVARRA. (Número de expediente 173/000133).

Presidencia. A continuación, pasamos a debatir la moción consecuencia de interpelación urgente del Grupo Parlamentario Mixto, sobre la planificación eléctrica 2030 y su impacto en Navarra. Por el grupo autor de la iniciativa y para la defensa de la moción, tiene la palabra el señor Catalán Higueras.