Gabriel Rufián Romero
Se pueden quedar si quieren, ¿eh?, que es superinteresante. (Pausa.— Rumores).
Pleno del 11 de noviembre de 2025
Proposición de ley de Grupos Parlamentarios del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Republicano. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 149.
Se pueden quedar si quieren, ¿eh?, que es superinteresante. (Pausa.— Rumores).
Presidencia. Silencio, por favor. Tiene la palabra el señor Rufián.
¿Ya? ¿Todos fuera? La vivienda es el principal problema de este país, vivas donde vivas. Les voy a dar algunos datos. Se necesitan 59 años de sueldo para comprarse un piso de 60 metros cuadrados; 59 años de sueldo, 60 metros cuadrados. Este año se han comprado un 40 % más de casas, pero el 60 % a tocateja, al contado, porque solamente el 14 % eran para vivir. Para que todo el mundo lo entienda, si el pan hubiera subido lo mismo que la vivienda, hoy una barra de pan costaría 13 euros; 13 euros. En el año 2007, el 22 % de los menores de 30 años se podía comprar una casa. En el año 2007. Hoy, un 9 %. Nueve de cada diez pisos turísticos es ilegal. Esto es como si el 90 % de los bares, de los taxis, de las farmacias, del agua o del aceite fuera ilegal.
Si ahora ustedes quieren hacer una búsqueda de piso en su móvil en Idealista, en Barcelona, por ejemplo, les saldrán unos 5 000 pisos, 5 271 pisos. Si vuelven a buscar y ponen «Barcelona, dos habitaciones, 60 metros, límite 1 200 euros», se quedan en 40 pisos. De cinco mil y pico a 40 pisos. Por cierto, 34 de ellos son pisos turísticos.
En los últimos diez años, el alquiler ha subido un 70 % en Ibiza, un 59 % en Valencia, un 56 % en Mallorca, un 53 % en Málaga, un 49 % en Alicante, un 40 % en Barcelona y un 34 % en Madrid, y los salarios solamente han subido un 14 %. El 45 % de los inquilinos de este país es pobre. Repito: el 45 % de la gente que vive de alquiler en este país es pobre. ¿Por qué? Porque destina la mitad de lo que gana a pagar su piso o su habitación.
Este año, los extranjeros, la gente de fuera ―a según quién le gusta mucho hablar de la gente de fuera― ha pagado o ha comprado un 20 % de los pisos que se han comprado. En el año 2007, solamente fue un 7 %. Pero recuerden: aquí los malos son los que llegan en cayuco, no los que llegan en yate para comprar pisos y especular.
Y un último dato: el Fondo Monetario Internacional dice que España es la economía avanzada que más crece del mundo. Repito: el Fondo Monetario Internacional dice que España va como un tiro. Bien, pero hay 12 millones de pobres. Con lo cual, va bien, ¿para quién? Hay más ricos que nunca, pero ¿para qué? El problema, señorías, no es que haya muchos con muy poco; el problema, señorías, es que hay pocos con muchísimo. Ese es el problema. (Rumores).
Me encantaría que la cámara se girara, porque verían a los diputados del Grupo Popular y de VOX descojonándose de lo que digo. Luego van de patriotas y tal, pero estos son datos incontestables. (Rumores). Tranquilos. Estos son datos que no se pueden discutir y son datos de sus compatriotas. Desconfíen de aquellos superpatriotas que hablan de patria e ignoran o desprecian a sus compatriotas, que es esta gente.
Y esos datos incontestables, ¿qué les dicen? ¿Qué nos dicen? Nos dicen que en el mundo y, sobre todo, en este país hay dos problemas: el primero es la precariedad y el segundo es la vivienda, el acceso a la vivienda, el drama de la vivienda. Y, señorías, la solución no es construir más, o no solamente es construir más; desde los ochenta se construye más y el precio de la vivienda no ha dejado de subir. ¿Por qué? Porque el mercado de la vivienda no es un mercado normal; primero, porque la vivienda es un derecho ―conviene repetirlo: la vivienda es un derecho―, no es un producto, con lo cual no deberíamos estar hablando del mercado de la vivienda. (Rumores). Mercado y vivienda, mal. Eso es un oxímoron. Y, segundo, porque la ley de la oferta y la demanda no funciona. ¿Por qué? Porque la oferta es finita; el suelo se acaba, no es infinito. Y, en cambio, la demanda es infinita porque siempre habrá gente con necesidad de tener un techo; la alternativa es vivir en la calle. (Continúan los rumores).
¿Se pueden callar, por favor? O, al menos, dejar de reír, que estamos hablando de vivienda. Gracias. Entonces, solamente hay una salida: intervención del mercado. ¿Ustedes se imaginan un producto que no parara de subir, que además en gran caso fuera ilegal y que su único objetivo fuera la especulación y la acumulación? Por ejemplo, el pan, el agua, las farmacias. ¿Qué pasaría? Todo el mundo diría: ¡intervengamos el mercado! Pues hay que intervenir el mercado. Segunda solución, más manida: subvencionar; subvencionar con dinero público la compra o el alquiler. Mal también. ¿Por qué? Porque si no intervienes el mercado, si no vas a la raíz del problema, estás contribuyendo con dinero público al bucle eterno de la especulación. Es decir, ¿está bien darle 30 000 euros a un chaval o a una chavala para que se compren un piso? Pues sí, suena bien, pero esos 30 000 euros, ¿a quién van a ir? Nominativamente van a ir a su nombre, pero van a acabar yendo al casero o al fondo buitre propietario del piso. Esto lo entiende todo el mundo. Con lo cual, nosotros lo que decimos es que el rico que quiera invertir en casas en este país se lo piense, porque, señorías, el mercado inmobiliario español sí, es un refugio inversor para los ricos del mundo. ¿Y cuál es la criptonita de los ricos del mundo? Los impuestos; pagar impuestos, cargar de base impositiva su actividad. Quien quiera hacerse rico con casas, que pague impuestos. De hecho, yo prohibiría la compra especulativa de vivienda, pero solamente les propongo grabarla, meterle más impuestos; para que se entienda, freír a impuestos a quien quiera una casa no para vivir, sino para especular. Quien quiera hacerse rico, que se compre un Picasso, que se compre un lingote de oro, pero no una casa.
El espíritu de esta iniciativa es muy sencillo: por encima del derecho de alguien a tener cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, veinte, veinticinco casas, está el derecho de una familia a tener una casa; una familia, una casa. Por todo ello, proponemos: uno, reducir hasta el 4 % por la compra de la primera vivienda para vivir; dos, aumentar hasta el 50 % por la compra de vivienda especulativa ―se hace en otros sitios donde no son sospechosos de ser bolivarianos ni secesionistas golpistas―, y, tres, crear un nuevo impuesto a la acumulación de vivienda. En definitiva, dejar claro que la vivienda es un derecho. Repito: que los ricos del mundo o los ricos de este país ―me da igual― se lo piensen. Quien tenga un poco de dinero y diga: oye, yo voy a invertir en vivienda porque así me han dicho que aseguro mi futuro. Pues no, invierte en criptomonedas, no en vivienda. Nosotros no estamos en contra de que la gente se haga rica, pero que no sea con la vivienda, sobre todo cuando hay gente sin techo. Quien no esté de acuerdo con esto, sea del partido que sea, está en su derecho y puede votar en contra, pero que lo explique, que salga fuera y que lo explique, sobre todo que se lo explique a la gente.
Y ahora me dirijo fundamentalmente a las señorías de izquierdas. No tengo ni idea de lo que van a votar, entiendo que van a votar a favor. Lo que yo estoy diciendo aquí no es de ser valiente, votar esto no es de ser valiente, es de ser inteligente. Hay un chico de 34 años, musulmán y socialista, que acaba de ganar la alcaldía de la capital del mundo diciendo más o menos esto: transporte para todos, comida para todos y vivienda para todos. Ya está. Contra Trump. ¿Por qué? Porque la vivienda es lo que hará consolidarse a la derecha o a la ultraderecha, o palmar a la izquierda. ¿Ustedes por qué se creen que VOX se ha cargado al salvaje de Ortega Smith y ha puesto a un chaval para hablar de vivienda que parece del PSOE? ¿Por qué? ¿Porque ellos son muy listos? No, porque quien les paga piensa y dice: oye, Ortega Smith ya no, ¿eh?, Ortega Smith ya no cuela, pero este chaval me suena bien; además tiene un pendiente, parece del PSOE, nadie sabe muy bien de quién es y dice cosas que me suenan bien. (Una señora diputada: ¡Qué falta de respeto!) Es la clave; esa es la clave. Así que, repito: vivienda, vivienda y vivienda. Porque si la izquierda no les damos, si la izquierda no les da casas a la gente para vivir, esta gente ―la derecha y la ultraderecha― les dará cuevas para gritar. Y la cueva se llama redes sociales.
Acabo. Como ya me sé la cantinela esta de que criminalizas al señor o a la señora que llega al final de su vida y pone su piso o una segunda vivienda en alquiler para compensar su pensión, para pagarse un cuidado o para la residencia, diré que esta iniciativa no va en contra de esta gente. Una señora o un señor que pone su piso en alquiler para compensar su pensión no es un especulador, no es nuestro adversario. Ahora bien, que quede claro: si alguien llega al final de su vida con la necesidad de tener que alquilar su vivienda para pagarse unos cuidados, una residencia o compensar una pensión, la culpa y la responsabilidad no es de su inquilino, es de su Gobierno, que le ha fallado. Así que les doy la oportunidad de no fallar.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto tiene la palabra, en primer lugar, la señora Micó Micó.
CompromísDiputada.Página 17Vídeo
Gràcies, presidenta. Blackstone, Cerberus, Ares i Azora. Estes són els quatre fons voltors més grans que tenim en el mercat immobiliari espanyol. Ara, en estos moments, hi ha preparats per vendre 25 000 vivendes. Entre elles hi ha més de 2000 pisos públics de l’Ajuntament de Madrid, que quan governava Ana Botella, quan estava al capdavant de l’Ajuntament, van regalar a la banca i als fons voltors. Així que, senyories del Partit Popular, ara quan després arribe el seu torn, no vinguen a donar-nos lliçons del que s’ha de fer amb la vivenda, perquè eixes vivendes haurien d’haver sigut per a les famílies. I vostès les van convertir en actius financers per als bancs. Perquè per a vostès la vivenda no és un dret, és un negoci. I ho demostren. També ho han demostrat ara el Govern al País Valencià. Han eliminat el dret de tanteig i retracte, han apujat el preu del sòl públic i deixen buits els pisos dels grans tenedors, dels grans propietaris. I eixe és el seu model, és el de la rendició davant dels especuladors. O és que son vostès, senyories del Partit Popular, els especuladors? Possiblement siga així. En tot cas, les senyories del Partit Socialista tampoc es lliuren en aquesta batalla, perquè porten ja huit anys governant l’Estat, i l›únic que han fet fins ara és aplaudir les innovacions, com per exemple els avals hipotecaris o els plans que només fan que inflar els preus. I vuit anys després continuem amb una vivenda que val un 40 % més, i continuem amb la nostra joventut, que no es pot emancipar. Així que també les lliçons del Partit Socialista haurien de ser molt humils. Cada vegada hi ha més gent que sap que la vivenda no és i no ha de ser un bé de mercat, sinó que ha de ser un dret i la fiscalitat justa, control de preus i recuperar les vivendes per a la gent.
I senyories de VOX, igual açò els sona malament, però l’expropiació és una llei que està regulada des de l’any 1954, que apareix també en la Constitució espanyola i, escolten, partits polítics i governs de tots els colors l’han utilitzada per a fer carreteres o per a fer polígons. Igual hauríem d’utilitzar-la també per a aconseguir un sostre digne per a la gent. I això passa a Europa.
Acabe presidenta. A Viena el 60 % de la gent viu en un habitatge públic o assequible. A Berlín, per exemple, s’han recuperat milers de pisos de fons voltors. O a Finlàndia, el programa Housing First, ha reduït la gent sense sostre a mínims històrics. Jo crec que hi ha instruments per a fer-ho. Hi han polítiques que, efectivament, senyor Rufián, malauradament, en estos moments sí que són polítiques valentes i veurem si hui tots i totes s’atreveixen a votar aquesta proposició de llei, perquè, efectivament, el que necessita la societat són més drets i menys especulació.
Gràcies.
Gracias, presidenta. Blackstone, Cerberus, Ares y Azora. Estos son los cuatro fondos buitre más grandes que tenemos en el mercado inmobiliario español, ahora, en estos momentos, ya preparados para vender 25 000 viviendas. Entre ellas, hay más de 2000 pisos públicos del Ayuntamiento de Madrid que, cuando gobernaba en el Ayuntamiento Ana Botella, se los regaló a la banca y a los fondos buitres, así que, señorías del Grupo Popular, ahora, cuando sea su turno, no vengan a darnos lecciones de que saben qué hacer con las viviendas, porque esas viviendas tendrían que haber sido para las familias y ustedes las convirtieron en activos financieros para los bancos. Para ustedes la vivienda no es un derecho, es un negocio. También lo han demostrado ahora en el País valenciano, que están en el Gobierno: han eliminado el derecho de tanteo y retracto, han subido el precio del suelo público y dejan vacíos los pisos de los grandes tenedores y propietarios. Ese es su modelo: el de la rendición ante los especuladores. ¿O acaso son ustedes, señorías del Partido Popular, los especuladores? Pues seguramente sea así. En cualquier caso, señorías del Partido Socialista, ustedes tampoco se libran en esta batalla, porque ya llevan ocho años gobernando el Estado y lo único que han hecho hasta ahora es aplaudir las innovaciones como, por ejemplo, los avales hipotecarios o los planes que no hacen más que inflar los precios. Ocho años después, seguimos con una vivienda que vale un 40 % más y con nuestra juventud sin poder emanciparse, así que también las lecciones del Partido Socialista deberían ser muy humildes. Cada vez hay más gente que sabe que la vivienda no es ni tiene que ser un bien de mercado, sino un derecho, y hace falta fiscalidad justa, control de precios y recuperar las viviendas para la gente. Señorías de VOX, igual a ustedes les sonará mal, pero la expropiación está regulada en una ley de 1954, aparece en la legislación española, y, escuchen, partidos políticos y gobiernos de todos los colores la han utilizado para hacer carreteras y polígonos, así que también se podría utilizar para conseguir un techo digno para la gente. Eso ocurre en Europa. En Viena, el 60 % de la gente vive en una vivienda pública asequible; en Berlín se han recuperado miles de pisos de fondos buitres, y en Irlanda hay un programa que ha reducido el sinhogarismo a niveles históricos. Creo que hay cosas que se pueden hacer. Señor Rufián, sí hay políticas valientes. Vamos a ver si todo el mundo se atreve a aprobar esta proposición de ley, porque lo que necesita la sociedad son más derechos y menos especulación. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Moltes gràcies, senyora Micó. Tiene ahora la palabra el señor Rego Candamil.
Obrigado, señora presidenta. Moi boa tarde. Sen dúbida, como ben reflicte a proposta do Grupo Republicano, a cuestión da vivenda pasou de ser un problema estrutural no Estado español a unha auténtica emerxencia social. O sistema capitalista non só ten interese, non só non ten interese en resolver a situación que afecta ás clases populares, aos sectores sociais con menos recursos, senón que está pensado precisamente para favorecer a especulación inmobiliaria e a financiarización da vivenda. Mais a grave crise que estamos a vivir após unha escalada de prezos tanto en venda como en aluguer, que fai que largas capas das clases populares, especialmente da mocidade, vexan imposíbel acceder a facer efectivo o dereito a unha vivenda digna, obriga a colocar esta cuestión no centro do debate político e na urxencia de medidas eficaces para resolvela.
Iso é o que vimos facendo aquí as forzas soberanistas, o que ven facendo a esquerda soberanista, non só sensíbel, senón defensora dos problemas, da solución aos problemas das maiorías sociais e dos nosos pobos e a procurar solución perfectamente posíbel se houber vontade política. Hoxe, cunha proposición de Lei do grupo republicano —noutras ocasións doutras forzas ou resultado tamén de actuacións conxuntas—, en todo caso, isto contrasta cunha dereita ultra que actúa como portavoz e defensor aquí dos fondos voitre e dos especuladores inmobiliarios e dun partido socialista e dun goberno que infelizmente sempre fica nas medidas paliativas —aliás ineficaces— e nunca parece disposta a lle meter o dente ás grandes corporacións do sector.
A Lei de Vivenda foi un parche, unha grande oportunidade perdida e hoxe é evidente que non serve para resolver o problema. Iso só pode vir da man dunha decidida intervención pública, quer na regulación, aluguer, vivendas turísticas, aluguer de temporada ou por cuartos, quer na dotación dun parque público suficiente en venda e, sobre todo, en aluguer accesíbel capaz de actuar sobre o mercado. Mais tamén fica o recurso á política tributaria, como hoxe é proposto aquí, sen dúbida un mecanismo eficaz se usado con determinación, eliminar os beneficios fiscais ás socimis non só é unha medida útil, senón tamén unha cuestión de xustiza. A creación dun novo imposto sobre a acumulación de bens inmobles a aplicar a partir do terceiro pode desincentivar a especulación e ademais xerar recursos para aplicar a políticas efectivas de vivenda. Como dicía, unha cuestión de vontade política e demostrar que quen ten a misión de traballar para o ben común non se dobrega perante os intereses dos poderosos. Loxicamente votaremos a favor.
Moito obrigado.
Gracias, señora presidenta. Muy buenas tardes. Sin duda, como bien refleja la propuesta del Grupo Republicano, la cuestión de la vivienda ha pasado de ser un problema estructural en el Estado español a ser una auténtica emergencia social. El sistema capitalista no solo no tiene interés en resolver una situación que afecta a las clases populares y a los sectores sociales de menos recursos, sino que está pensado precisamente para favorecer la especulación inmobiliaria y la financiarización de la vivienda. Pero la grave crisis que estamos viviendo tras una escalada de precios tanto en venta como en alquiler ―escalada que hace que grandes capas de las clases populares, especialmente de la juventud, vean imposible acceder y hacer efectivo ese derecho a una vivienda digna― obliga a poner esta cuestión en el centro del debate político y hace urgentes medidas eficaces para resolverla, y eso es lo que venimos haciendo aquí las fuerzas soberanistas, lo que viene haciendo la izquierda soberanista no solo sensible, sino defensora de la solución de los problemas de las mayorías sociales de nuestros pueblos. Buscamos soluciones que son perfectamente posibles si hubiese voluntad política: hoy con una proposición de ley del Grupo Republicano; en otras ocasiones, con iniciativas de otras fuerzas o como resultado de actuaciones conjuntas. En todo caso, esto contrasta con una derecha ultra que actúa aquí como portavoz de los fondos buitre y de los especuladores inmobiliarios, y con un Partido Socialista y un Gobierno que se quedan sencillamente en las medidas paliativas, y además ineficaces, y que nunca parecen dispuestos a hincar el diente a las grandes corporaciones del sector. La ley de vivienda fue un parche, una gran oportunidad perdida, y hoy es evidente que no sirve para resolver el problema. La solución solo puede venir de la mano de una decidida intervención pública, tanto en la regulación del alquiler, viviendas turísticas, alquiler de temporada o por habitaciones como con la dotación de un parque público suficiente para venta y, sobre todo, para alquiler accesible, capaz de actuar sobre el mercado. Pero también queda el recurso a la política tributaria, como hoy se propone aquí, sin duda un mecanismo eficaz si se usa con determinación. Eliminar los beneficios fiscales a las socimis no solo es una medida útil, sino también una cuestión de justicia. La creación de un nuevo impuesto sobre la acumulación de bienes inmuebles para aplicar a partir del tercero puede desincentivar la especulación y, además, generar recursos para aplicar a políticas efectivas de vivienda. Como decía, es una cuestión de voluntad política y de demostrar que quien tiene la misión de trabajar por el bien común no se doblega ante los intereses de los poderosos. Lógicamente, votaremos a favor. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias, señor Rego. Tiene la palabra ahora el señor Sánchez Serna.
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Gracias, presidenta. Alquilar una vivienda cuesta un 17,2 % más que hace un año. Señorías, es una noticia de ayer mismo y son datos del portal Pisos.com ante la falta de datos oficiales del nebuloso Ministerio de la Vivienda. La palabra vivienda debería ser sinónimo de protección, pero para mucha gente hoy lo es de angustia y ansiedad. La vivienda es el principal problema de esta legislatura y parece que el único que no se ha dado cuenta es el propio Gobierno de España. Pero lo saben perfectamente los jóvenes y las familias asfixiadas por los alquileres y las hipotecas, lo sabemos los partidos de la izquierda y lo saben hasta los neofalangistas de VOX. Sí, señorías, en VOX también están preocupados por la vivienda, al menos eso dice aquí el diputado Hernández Quero cada semana, aunque es verdad que nunca los verán parando un desahucio y que han votado en contra de todas las medidas para frenar la especulación: votaron en contra de una ley de vivienda que, aunque insuficiente, si se hubiera aplicado permitiría limitar la subida de los alquileres al 2,2 % que marca el índice de referencia, muy lejos de ese 17 %. Sin ir más lejos, el jueves pasado, en la Asamblea de Madrid, Partido Popular y VOX votaron en contra de bajar al 2 % el impuesto de transmisiones patrimoniales a las personas que compran su primera vivienda y de subirlo al 20 % para los que las compran para especular, y hoy mismo se han opuesto a regular el alquiler de temporada. Siempre ha sido lo mismo, ya lo decía el poeta Machado: Los señoritos invocan la patria pero son los primeros en venderla. Por mucho que se pongan pendiente y por mucho que se pongan camiseta, por mucho que hablen de barrios obreros, ustedes no engañan a nadie. Los neofalangistas del ISSEP señalan a los millonarios extranjeros porque están echando a los señoritos de toda la vida, esa es su lucha de clases: millonarios de Miami contra los millonarios del barrio de Salamanca. Pero de los grandes tenedores españoles, del lobby inmobiliario de Florentino Pérez, Rafael del Pino, la familia Amodio o Tomás Fuertes, de esos ustedes nunca dirán nada, y no lo van a hacer porque son sus mayordomos, y hoy lo vamos a ver otra vez en este Pleno. Esta proposición de ley que nos plantea el Grupo Republicano contiene medidas útiles para hacer accesible la vivienda, como eliminar los beneficios fiscales a las socimis, subir los impuestos a la compra de vivienda para especular o subir el IBI a la residencia no habitual. Son medidas que van en la buena dirección, señor Rufián, aunque nosotros, modestamente, iríamos más allá: no basta con subir los impuestos, hay que prohibir comprar vivienda a los especuladores, hay que expropiar los centenares de miles de casas vacías en manos de bancos y fondos buitre y ponerlas en alquiler social, y hay que limitar por ley el precio de los alquileres porque es legal y es necesario. Señorías, esto no lo dirá nunca un neofalangista. Artículo 128 de la Constitución: «Toda la riqueza del país en sus distintas formas, y sea cual fuere su titularidad, está subordinada al interés general». A día de hoy, no hay mejor forma de servir al interés general que trabajar para que todos los españoles y las españolas tengan una vivienda digna. Nada más y muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra la señora Sagastizabal Unzetabarrenetxea.
Arratsalde on. El problema de la vivienda en el Estado es real y urgente. Miles de jóvenes no pueden emanciparse. Hay familias que cada vez destinan una parte mayor de su salario al alquiler y personas que viven con la incertidumbre de si podrán mantener su hogar. Por eso, la vivienda debe ser una prioridad política y legislativa. Pero no podemos responder a esta crisis como si fuera una carrera por ver quién es más progresista. No necesitamos titulares, sino resultados. Actualmente, existen dos iniciativas paralelas, la del Grupo Socialista y la del Grupo Esquerra Republicana, con medidas parcialmente coincidentes. Precisamente, por eso es necesario coordinar esfuerzos y unificar criterios, no competir en quién propone más o menos impuestos o más o menos restricciones. La fragmentación solo conduce a más confusión y menos efectividad. La iniciativa que hoy nos presenta el Grupo Republicano parte de un diagnóstico real, pero, desde nuestro punto de vista, parcialmente desajustada de la estructura del mercado de la vivienda. Es cierto que existe especulación y concentración de vivienda en manos de fondos y grandes tenedores, sobre todo en zonas urbanas tensionadas, pero el grueso del parque residencial ―más del 85 % según el INE y el Banco de España― no está en manos de grandes propietarios, sino de pequeños titulares particulares:
familias que heredaron una vivienda, ahorradores que compraron un piso como complemento de su jubilación o ciudadanos que simplemente intentan proteger su patrimonio. Por tanto, gravar de forma generalizada a partir de la tercera vivienda sin diferenciar territorios ni contextos puede tener un efecto quizá algo perverso, el de castigar a quienes no operan con una lógica especulativa y provocar una nueva retirada de viviendas del mercado.
Además, señorías, no podemos abordar las tensiones de vivienda de manera uniforme en todo el país, porque no es comparable una vivienda vacía en un municipio despoblado de Teruel o de Lugo con un piso vacío en un barrio tensionado de Madrid, Barcelona, Donostia o Bilbao. Las políticas deben adaptarse a la realidad de cada territorio, diferenciando entre las zonas con demanda elevada y alta presión de precios, donde quizás son necesarias medidas de contención, y las zonas rurales o despobladas con baja presión del mercado, donde lo urgente es incentivar la inversión, la rehabilitación y la ocupación del parque existente. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Un ejemplo de la desproporción de la propuesta del impuesto complementario del IVA que plantea el Grupo Esquerra es que, aunque su intención pueda ser regular mercados tensionados, se aplica de forma general a todos los inmuebles y aumenta según el número de propiedades que tenga el comprador, sin distinguir entre zonas con alta presión de demanda y zonas sin tensión. La medida puede sonar justa en teoría, pero técnicamente quizás es un tanto inviable. En el IVA, quien paga y declara es el vendedor, no el comprador. ¿Cómo sabría el vendedor cuántos inmuebles posee el comprador? Y, además, surge la duda de qué se considera inmueble: ¿una vivienda?, ¿un local?, ¿un garaje?, ¿una parcela? Por ejemplo, un propietario que tiene tres viviendas en un pueblo vacío, sin tensión de mercado, se vería obligado a pagar este impuesto adicional. ¿Qué utilidad social tiene gravar en estas condiciones un activo que no tiene salida ni demanda? En definitiva, esta propuesta puede generar inseguridad jurídica y desincentivar la inversión, perjudicando sobre todo a pequeños propietarios en zonas rurales o con baja demanda, donde estas medidas no tienen sentido social ni efecto en los precios, ni impacto real sobre el mercado.
En cuanto al resto de medidas, hay algunas que pueden compartirse con matices. Por ejemplo, coincidimos en eliminar las ventajas fiscales de las socimis porque la vivienda no puede ser tratada únicamente como un activo financiero. De hecho, en Euskadi no las tenemos ni tenemos estas ventajas.
También apoyamos la supresión de la exención del IVA para los arrendamientos turísticos de corta duración, ya que esas estancias generan presión sobre el mercado residencial. Sin embargo, no entendemos por qué la medida se limita a municipios de más de diez mil habitantes, cuando el problema turístico también afecta a localidades costeras más pequeñas. Tampoco tiene sentido que el alquiler temporal se grave con un IVA superior al de los hoteles, puesto que son actividades económicas comparables.
Respecto a la propuesta de aplicar un IVA reducido a la compra de vivienda para jóvenes menores de treinta y cinco años, la medida puede ser positiva, pero insuficiente por sí sola. En comunidades como Euskadi ya se han adoptado reformas fiscales ambiciosas que van más allá. Se ha potenciado el alquiler asequible con bonificaciones del 70 % para quienes arrendan a través de programas públicos, deducciones del 35 % para jóvenes inquilinos o deducciones del 23 % en la compra de vivienda habitual para menores de 36 años, además de beneficios por rehabilitación protegida. Son medidas que fomentan el acceso y premian el alquiler asequible. Por cierto, también tengo que decir que algunos grupos como Bildu o el Grupo Popular se opusieron a estas iniciativas, pese a que son políticas que directamente ayudan a los jóvenes, a las familias y a los colectivos vulnerables.
Como decíamos, la fiscalidad es solo una parte de la solución. Sin disponibilidad de suelo y sin agilidad urbanística, ningún impuesto o bonificación resolverá el problema, porque la raíz de la crisis de la vivienda es ante todo una cuestión de oferta insuficiente. Aquí es donde creemos que fallan las estrategias de los últimos años. Se legisla con fines mediáticos, se anuncian ayudas y límites, pero no se aborda la raíz estructural. La ley de vivienda estatal impulsada y luego recurrida por algunos grupos que la apoyaron ―que hoy proponen nuevas medidas― es el mejor ejemplo. Lejos de facilitar el acceso, ha reducido la oferta y genera desconfianza entre los propietarios. Hoy hay menos pisos en alquiler y los precios siguen subiendo. La política de vivienda en España se ha convertido en una cadena de parches y anuncios, no hay una estrategia global, estable y previsible.
Urgentzia politikotik arautzen da, ez plangintza teknikotik. Jabetza ugariei buruz berba egiten da, baina, egia esan, merkatua jabe txikiek osatzen dute. Eta hauek segurtasun juridiko, pizgarri edo hobari eta konfiantza handiagoa behar dute, eta ez susmorik edo zigorrik. Horregatik, batzarkideok, benetan eraginkorrak izan nahi badugu, lege berriak paraleloan aurkeztu baino gehiago, dagoeneko irekita dauden esparruak aprobetxatu beharko genituzke. Aldi baterako alokairuen legea, adibidez, proposamen zehatzak eta erabilgarriak sartzeko. Ez dugu lehia alderdikoi gehiagorik behar. Koherentzia, egonkortasuna eta koordinazioa baizik.
Se legisla desde la urgencia política, no desde la planificación técnica. Se habla de grandes tenedores, pero, a decir verdad, se ignora que el mercado lo forman sobre todo los pequeños propietarios, que necesitan mayor seguridad jurídica, incentivos y confianza, y no sospechas ni penalizaciones. Por tanto, señorías, si de verdad queremos ser efectivos, en lugar de presentar nuevas leyes en paralelo, deberíamos aprovechar los marcos ya abiertos, como por ejemplo la futura ley de alquiler temporal, para incorporar propuestas concretas y útiles. No necesitamos más competencia partidista, sino coherencia, estabilidad y coordinación.
El derecho a la vivienda no se garantiza con discursos ni gestos fiscales aislados, se garantiza con un marco estable, equilibrado, pactado y que combine justicia social, seguridad jurídica, incentivos reales con una política pública eficaz y adaptada al territorio. Solo así pasaremos de la retórica a los resultados y ofreceremos a la ciudadanía lo que verdaderamente espera, soluciones concretas, justas y posibles.
Eskerrik asko.
Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Matute García de Jalón.
EH BilduDiputado.Página 22Vídeo
Presidente. Señorías, suele decirse que cualquier pretexto es bueno para quien no quiere moverse, y esto es lo que siempre pasa cuando hablamos de vivienda en esta Cámara: siempre hay peros, siempre hay reparos ante cualquier iniciativa, siempre hay flecos que blindar o siempre hay incorrecciones técnicas que depurar para, en definitiva, seguir hablando y hablando, seguir utilizando la palabra y rompiéndonos el pecho ― con lo que nos importa la vivienda―, pero no hacer nada para impedir la situación actual. Nosotros vamos a apoyar la iniciativa que hoy se ha traído aquí ―como hemos apoyado otras― porque es un paso, aunque no supongan el resultado perfecto para el gran problema, para la tormenta que están viviendo millones de personas en el Estado español, que no pueden acceder a una vivienda aunque lo desean. En definitiva, como dice la propia iniciativa en su exposición de motivos, tenemos que entender que quizás ya no estamos hablando siquiera de un problema estructural, porque problemas estructurales tienen todos los Estados, y de toda índole ―siempre hay problemas estructurales que acompañan la construcción o la evolución de una sociedad o de un Estado con diferentes Administraciones―, sino que nos encontramos con una emergencia habitacional. Sé que invocar esta palabra desde esta tribuna a algunas de sus señorías a veces les genera preocupación por aquello de que genera inestabilidad en el propio Estado, pero cómo si no se puede explicar la situación que viven millones de personas que buscan una vivienda y no la encuentran, que no pueden llegar a pagar lo que alguien quiere y determina que tienen que pagar por acceder a un techo, a un hogar. Esa es una situación de emergencia habitacional. Y bien haría este Gobierno en tener la celeridad que ha tenido para con otras circunstancias, y tomar las medidas que la propia Constitución española le permite ―y algunas son muchísimo más extremas que las que vienen en esta iniciativa― para abordar una emergencia, en este caso habitacional. Quizás tenemos que entender que llevamos tiempo, si no décadas, monetizando las necesidades básicas de las personas, midiendo en dinero lo que las personas necesitan, haciendo del aumento de la rentabilidad un factor fundamental sobre las necesidades, las urgencias y las carencias en la vida de las personas. También sería importante que entendiéramos cómo hemos llegado hasta aquí, y lo hemos hecho por la especulación inmobiliaria. De la burbuja financiera nació la especulación del rentismo, y ahí se ha movido esta sociedad. Probablemente, los poderes públicos ―todos, de uno u otro color, de una u otra escala: municipal, autonómica o estatal― han hecho poco o han mirado para otro lado. Estamos aquí porque se ha buscado la rentabilidad en el ladrillo, como se busca en el oro, como valor refugio, como valor seguro, pero deben tener una cosa muy clara quienes así lo hacen: el suelo sobre el que edificar viviendas no se puede producir en cadena, no se puede producir en una factoría, no se puede multiplicar. El suelo es el que es y está donde está y eso hace que todavía sea más difícil para la gente acceder. Estamos así porque, tras el estallido de la burbuja financiera de 2008, alguna gente vio que las viviendas y los alojamientos turísticos ―como se ha dicho ya, la mayoría ilegales― eran una buena solución para aumentar sus recursos económicos; en definitiva, una invitación, un pase VIP para entrar en el mercado libre en que operaban las grandes plataformas y para hacerles partícipes del negocio de la monetización de las vidas. Y estamos aquí también por la dejación de muchas Administraciones a la hora de construir, conseguir, cooptar y retener vivienda pública. ¿Y cuáles son las consecuencias de todo ello? Pues una mayor gentrificación, barrios sin vecinos, barrios como decorado para turistas. Y sin vecinos no hay vida ni comercio en los barrios, y no hay una realidad social mallada que permita que la gente se identifique y se reconozca de un lugar. Estamos así y como consecuencia de eso tenemos mayor precariedad residencial, y créanme que precariedad residencial es la expresión más suave y sutil que puedo emplear para pensar en toda la gente que tiene que compartir piso a determinadas edades con otras gentes, que tiene que compartir una modesta o mísera habitación.
Y otra consecuencia es la imposibilidad de acceder a una vivienda para millones de personas, porque les hemos hecho creer y les hemos inoculado que jamás van a poder tener una vivienda. No se trata de un diagnóstico severo o de un diagnóstico de parte. Si agarramos los datos del Consejo General del Notariado, que por su propia función entenderán que es poco dado a ser parcial o a estar escorado hacia algunas de las posiciones políticas de este debate, entenderemos mejor las cosas. El Consejo General del Notariado dice que en 2007 la edad media de la gente que accedía a la compraventa de viviendas era de 40 años; y en 2025, de 47 años. Para que se entienda mejor este dato, en el año 2007, de entre todas las personas que compraban vivienda, las que estaban en el rango de edad entre 18 y 30 años eran el 22,53 %, casi casi una de cada cuatro personas; ahora son el 9,55 %, no llegan a una de cada diez personas. En el año 2007, las personas extranjeras, residentes o no, que compraban una vivienda eran el 7,5 %; ahora son el 20,3 %. Normalizar esta situación es hipotecar a toda la sociedad y generar un riesgo de convivencia, es generar un abismo de fractura social.
Seguir apoyando a las sociedades inversoras y los usos turísticos de la vivienda es ir, indudablemente, a peor. Por eso, nosotros estamos de acuerdo con las cuatro situaciones que se plantean en esta proposición de ley. Estamos de acuerdo con eliminar los beneficios a las socimis. Estamos de acuerdo con el impuesto sobre la acumulación de viviendas a partir de la tercera vivienda. Y podríamos ir mucho más allá. Desde luego, esto va en la dirección contraria de lo que hizo la presidenta de la Comunidad de Madrid, la señora Díaz Ayuso, cuando puso alfombra roja a BlackRock, diciéndole que Madrid, como si fuera Eurovegas ―o porque quieren que sea el nuevo Eurovegas o Chinovegas―, podría ser esa alfombra roja sobre la que desplegar toda su potencia las sociedades de inversión.
Creemos también que hay que aumentar el IBI. De hecho, muchos ayuntamientos gobernados por Euskal Herria Bildu, lo vienen haciendo desde hace tiempo para todas las personas que tienen viviendas y no quieren alquilarlas porque no son viviendas habituales. Y eso va en contra de lo que, como se ha dicho ya, aprobó la Asamblea de Madrid el otro día, cuando decidió no reducir el impuesto de transmisión patrimonial para quienes accedan a una vivienda para residir y no aumentárselo a quienes las quieren para especular, y lo que impidió que eso saliera así fue el voto del PP y de VOX.
Y estamos también de acuerdo con favorecer el acceso a la vivienda para jóvenes. En definitiva y para ajustarme al tiempo, seguramente sus señorías habrán oído en más de una ocasión aquello de invertir en ladrillo. Esta no es una expresión nueva, es una expresión que todos y todas hemos oído desde la niñez, que el valor de invertir en ladrillo era un valor seguro. Hoy en día los ladrillos se han convertido en arma arrojadiza contra los inquilinos. Hoy en día los rentistas ya no son solo los grandes fondos de inversión, sino muchas gentes con bastantes viviendas que han decidido que pueden vivir a costa del sacrificio y de las penurias de muchísima gente. Y eso no es decente, no es digno y no es justo en una sociedad que se quiere libre, equilibrada e igualitaria. Besterik ez. Mila esker.
Nada más. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Madrenas i Mir.
Moltes gràcies. Bona tarda. Avui tornem a parlar d’habitatge i quan ho fem parlem del que és probablement el principal fracàs de les polítiques públiques socialistes dels darrers anys. Un fracàs que no és fruit de l’atzar, sinó d’una improvisació continuada i d’una absoluta manca d’estratègia. Ens han atipat d’anuncis i d’ocurrències, però la realitat és tossuda. l’Habitatge és més inaccessible avui que ahir. Només cal buscar pis per comprovar-ho. Si volen ser honestos amb la gent això ho haurien de dir.
En primer lloc, caldria constatar el desori legislatiu en què vivim. Aquests darrers anys entre l’Estat i Catalunya, els ciutadans hem patit una inflació normativa inèdita. Això no és política pública. Això és una muntanya russa legislativa. Cada sis mesos un canvi. Nova definició de gran tenidor, nou criteri de zona tensada, nou impost. Tot plegat és incompatible amb l’estabilitat i en un panorama d’inestabilitat qui s’hi mou com peix a l’aigua? Els grans fons que poden permetre’s equips jurídics potents. I qui queda completament desprotegit és el petit propietari, que veu com les regles del joc canvien cada cop que intenta posar un habitatge a lloguer. I és legítim preguntar-se tot aquest desori ha servit per resoldre el problema? O ja poden assumir que tanta inseguretat jurídica està reduint encara més l’oferta i mantenint els preus desorbitats?
En segon lloc, he de denunciar la criminalització del propietari que s’usa com a arma política. El populisme ha instal·lat un relat que diu que qualsevol persona que tingui un pis i el posi a lloguer és un especulador. I no, això no és veritat. L’especulador persegueix beneficis immediats i ràpids, sense preocupar-se en absolut del seu impacte en l’humà, en allò social. I aquests no són els petits propietaris ni les famílies que han estalviat tota la vida, ni la gent que compra un habitatge i el posa a llogar per ajudar o complementar la seva renda o, més endavant, la seva pensió. Aquest relat només ha servit per generar hostilitat, confusió i molta por. I, sobretot, i el més important, que no ha creat ni un sol habitatge nou. Traslladar els veïns i els petits arrendadors les responsabilitats socials i d’habitatge que correspondrien a l’administració és el símptoma més clar d’un govern absolutament impotent.
En tercer lloc, les dades desmunten els darrers relats triomfalistes. Durant mesos se’ns ha dit aquí mateix que la regulació i la contenció de rendes funcionen. Però aquesta setmana, finalment, s’han publicat les dades del Departament d’Habitatge i què ens diuen? Que el segon trimestre del 2025 han disminuït substancialment els contractes de lloguer i han augmentat el preu de lloguer a tot arreu de Catalunya. Tot això mentre el Govern Sánchez i el Govern Illa i els seus socis insistien que la situació millorava a Catalunya. Els governs no poden amagar les dades ni retardar-les deliberadament. Han de retre comptes de forma honesta i no enganyar. La ciutadania té dret a saber el resultat nefast de les polítiques que els socialistes i comuns estan implementant.
En quart lloc, el parc públic continua sent la gran assignatura pendent. Sense un parc públic robust, cap política de lloguer funcionarà. Sense un parc públic no es poden modular els preus. Sense el parc públic no es poden protegir ni les famílies ni els joves. Sense parc públic qualsevol mesura és cosmètica. Com cosmètica era la mesura dels comuns a l’Ajuntament de Barcelona, amb la reserva del 30 % per a habitatge protegit que havia de generar centenars d’habitatges cada any, però el resultat ha estat testimonial: només 31 des del 2018. Ja ho veuen, la distància entre el populisme i la realitat és immensament gran.
I arribem a la proposta d’avui. Nosaltres tenim dubtes seriosos que amb aquesta llei es posarà, com diuen, fi a l’acumulació especulativa i a l’expulsió veïnal. Un impost sobre la tercera vivenda frenarà l’acumulació especulativa real? Els grans actors, els que concentren desenes i desenes d’habitatges i operen a través de múltiples societats, s’adaptaran fàcilment i esquivaran aquesta mesura i això ho sabem tots. En canvi, si acabarà afectant sobretot als ciutadans que volen comprar un pis per destinar-lo a lloguer, és a dir, precisament els que no són especuladors.
En segon lloc, també ens preocupa que aquesta proposta parteix d’un diagnòstic incomplet. L’expulsió veïnal no passa perquè una persona tingui tres pisos, passa pels preus excessius provocats per una enorme pressió en la demanda, dèficit d›oferta, inseguretat jurídica que encara es redueix més. I, sobretot, per la inexistència d’un parc públic mínimament robust. Temem que un impost no resolgui cap d’aquests factors de fons. I, finalment, també tenim recels respecte al tractament que es proposa per a totes les SOCIMIS per igual. No totes operen igual. Algunes, com primero OAC, per exemple, de fet fan exactament tot el que tots voldríem que es fes. Lloguer assequible, rehabilitacions profundes, habitatge temporal per a persones amb extrema fragilitat.
Eliminar incentius de manera indiscriminada pot tenir un efecte indesitjat. Expulsar inversors que sí estan disposats a contribuir al lloguer assequible, mentre que els grans especuladors, els que especulen de veritat, no en surtin especialment afectats. I ho hem dit moltes vegades, moltes. Si no hi ha arrendadors, no hi haurà llogaters. Mirin, aquesta proposta arriba una setmana després que Podemos proposés reduir el 40 % del preu de tots els lloguers per llei. I segur que una setmana abans d’un nou anunci de mesures estridents i impossibles. L’habitatge s’ha acabat convertint en una competició de populisme, de titulars, aprofitant-se de la bona fe de la gent que necessita pis i se li generen unes expectatives de solució que mai no arriben.
Dit això, celebrem que es reculli la nostra proposta també fa temps d’ajudar els joves a accedir a la compra amb mesures fiscals favorables, amb algun canvi, cert, però ho veiem útil per a la gent. La resta no tant. I és que és precisament per a la gent que hem de treballar amb rigor. Donar estabilitat jurídica, posar incentius que fomentin l’oferta, construir el parc públic real, planificar a llarg termini, mobilitzar habitatge cap al lloguer assequible. No espantar-lo i, sobretot, que el respecte. Respecte als joves que busquen pis, a les famílies que volen estabilitat, els petits propietaris que només volen aportar habitatge al mercat sense ser tractat de delinqüents, No es pot governar l’habitatge a cop d’impost ni de titular. No es pot confondre acumulació especulativa en qualsevol propietari. No es pot castigar a qui vol ampliar l’oferta i no es pot fer veure que una acumulació de lleis substituirà el que només es pot resoldre amb una acumulació sostinguda i decidida del parc públic. Perquè l’habitatge és sobretot, una qüestió de vida, de vida quotidiana, de vida familiar, de vida futura. I si la política no serveix per millorar això, de res serveix.
Moltes gràcies.
Muchas gracias, buenas tardes. Hoy volvemos a hablar de vivienda y, cuando lo hacemos, hablamos de lo que es probablemente el principal fracaso de las políticas públicas socialistas de los últimos años. Un fracaso que no es fruto del azar, sino de una improvisación continuada y de una absoluta falta de estrategia. Nos han hartado de denuncias y ocurrencias, pero lo que ocurre es que la vivienda es más inaccesible hoy que antes. Solo hay que buscar piso para comprobarlo. Si quieren ser honestos con la gente, tienen que decir eso. En primer lugar, hay que constatar el desorden legislativo en el que vivimos en estos últimos años. Entre Cataluña y España hemos tenido una inflación inédita. Es una montaña rusa legislativa. No es política pública. Cada seis meses un cambio: nueva definición de gran tenedor y de zona tensionada, nuevo impuesto... Todo incompatible con la estabilidad. En un panorama de inestabilidad, ¿quién se mueve como pez en el agua? Pues los grandes fondos, que pueden permitirse equipos jurídicos potentes. Y queda completamente desprotegido el pequeño propietario, que ve cómo las normas de juego cambian cada vez que trata de poner en alquiler una vivienda. ¿Y todo este caos ha servido para resolver el problema o ya pueden asumir que tanta inseguridad jurídica está agravando el problema de los precios desorbitados y la falta de vivienda? En segundo lugar, hay que acabar con la criminalización del propietario, que se usa como arma política. El populismo ha instalado un relato que dice que cualquier persona que pone un piso que tiene en alquiler es un especulador, y no es verdad. El especulador busca beneficios inmediatos y rápidos, sin preocuparse en absoluto de su impacto humano ni social, y estos no son los pequeños propietarios ni las familias que han ahorrado toda la vida ni la gente que compra una vivienda y la pone en alquiler para complementar su renta o su pensión. Este relato solo ha servido para generar hostilidad, confusión y mucho miedo, y, sobre todo, y más importante, no ha creado ni una sola vivienda nueva. Trasladar a los vecinos y pequeños arrendadores las responsabilidades sociales y de vivienda, que corresponderían a la Administración, es el síntoma más claro de un Gobierno absolutamente impotente. En tercer lugar, los datos desmontan sus últimos relatos triunfalistas. Durante meses se nos ha dicho aquí mismo que la regulación y la contención de alquileres funcionan, pero esta semana, por fin, se han publicado los datos del departamento de vivienda. ¿Y qué nos dicen? Que en el segundo trimestre de 2025 han disminuido sustancialmente los contratos de alquiler y que ha aumentado el precio de alquiler en toda Cataluña. Todo eso mientras el Gobierno Sánchez y el Gobierno Illa y sus socios insistían en que la situación mejoraba en Cataluña. Los Gobiernos no pueden esconder los datos ni retrasarlos deliberadamente. Hay que rendir cuentas de forma honesta y no engañar. La ciudadanía tiene derecho a saber el resultado nefasto de las políticas que los socialistas y los comunes están implementando. En cuarto lugar, el parque público sigue siendo la gran asignatura pendiente. Sin este parque público robusto, ninguna política de alquiler funcionará, no se podrán modular los precios, no se podrá proteger ni a las familias ni a los jóvenes. Sin parque público, cualquier medida es cosmética, como era cosmética la medida de los comunes en el Ayuntamiento de Barcelona, con la reserva del 30 % para vivienda pública. Tenían que generar miles de viviendas cada año, pero treinta y una ha sido el resultado testimonial desde el 2018. Ya lo ven, la distancia entre el populismo y la realidad es inmensamente grande.
Y llegamos a la propuesta de hoy. Nosotros tenemos dudas serias de que esta ley vaya a hacer frente a la especulación y a la expulsión vecinal. ¿Un impuesto en la segunda vivienda realmente va a poner fin a la especulación real? Los grandes actores acumulan decenas y decenas de viviendas, y se esconden en sociedades, y van a esquivar esta medida. Lo saben todos. En cambio, sí va a afectar sobre todo a los ciudadanos que quieren comprar un piso para ponerlo en alquiler, precisamente a los que no son especuladores.
Por otro lado, también nos preocupa que esta propuesta parte de un diagnóstico incompleto. La expulsión vecinal no pasa por que una persona tenga tres pisos. Pasa por los precios excesivos provocados por una enorme presión de demanda, déficit e inseguridad jurídica que reduce todavía más la demanda, y por la inexistencia de un parque público mínimamente robusto. Además, no creemos que un impuesto resuelva ninguno de estos factores de fondo. Y también tenemos reservas en cuanto al trato por igual a todas las socimis. No todas operan igual. Algunas, como Primero H, por ejemplo, hacen lo que todos querríamos que se hiciera: alquiler asequible, rehabilitación profunda o alquiler temporal para personas muy vulnerables.
Eliminar incentivos de forma indiscriminada puede tener un efecto indeseado, como expulsar a inversores que sí están dispuestos a contribuir al alquiler asequible, mientras que los grandes especuladores, los reales, no se ven verdaderamente afectados. Lo hemos dicho muchas veces, si no hay arrendadores, no habrá arrendatarios. Esta propuesta llega una semana después de que Podemos propusiera un 40 % de reducción de los alquileres por ley y después de unas semanas de anuncios de medidas estridentes imposibles. La vivienda ha terminado por convertirse en una competición del populismo de titulares, aprovechándose de la buena fe de las personas que necesitan pisos y creando una expectativa de solución que nunca llega.
Queremos que se recoja nuestra propuesta de ayudar a los jóvenes para acceder a una vivienda. El resto de las medidas no las vemos tan factibles. Precisamente por la gente tenemos que trabajar con rigor y con estabilidad jurídica, dando incentivos que impulsen la oferta, construyendo un parque público real, movilizando la vivienda para el alquiler asequible, no espantándola, y sobre todo hay que tener respeto a los jóvenes y a las familias que buscan estabilidad y que buscan piso, y a los pequeños propietarios que solo quieren aportar vivienda al mercado sin que se los trate como a delincuentes. No se puede sobrecargar la vivienda con impuestos para titulares, no se puede convertir en especulador a cualquier propietario, no se puede castigar a quien quiera ampliar la oferta y no se puede hacer ver que una acumulación de leyes sustituirá lo que solo se puede resolver con una ampliación sostenida del parque público. Porque la vivienda es el sostén de la vida cotidiana, familiar y futura, y si la política no sirve para mejorar eso, no servirá de nada.
Muchas gracias.
Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Ibáñez Mezquita.
Grupo SumarDiputado.Página 26Vídeo
Moltes gràcies, senyor president. En la calle como en esta Cámara existe un consenso unánime: que la vivienda es el principal problema de la ciudadanía. En cambio, hay un mito enorme y dos fábulas que hacen imposible que lleguemos a acuerdos para resolver el problemón de la vivienda. El mito es que en España faltan casas y por eso se disparan los precios. Es falso. Hagan memoria: en la primera década de los 2000, España construyó más que Italia, Francia, Alemania y Reino Unido juntos, y jamás bajaron los precios. Señorías, no tenemos un problema de escasez, tenemos un problema de secuestro de la vivienda. Hoy en España hay más de medio millón de casas que han dejado de ser para vivir para convertirse en un negocio, el de los apartamentos turísticos. Pero, además, hoy en España hay, según los datos oficiales, 3,8 millones de casas vacías. Rápidamente alguien dirá: están en muy mal estado. Bien, hagamos un plan de rehabilitación. Pero habrá quien conteste muy rápidamente: es que ahí nadie quiere vivir. Vamos a ser honestos, esto es más complejo y, por eso, todas las Administraciones públicas tenemos la obligación de garantizar servicios y transporte públicos para que cualquier persona pueda vivir, independientemente del tamaño de su ciudad. Pero también es cierto que hoy, en 2025, el 7,5 % de las casas en las ciudades de más de 250 000 habitantes siguen vacías. De hecho, incluso hay stock de obra nueva en grandes ciudades como Madrid, Valencia o Barcelona. Estupendo, señorías, ya hemos llegado al acuerdo de que no es un problema de falta de casas y que hay que dejar atrás las ansias por urbanizar, la cultura de pelotazos y de asfixiar más todavía a las ciudades.
Ahora vamos a deconstruir dos fábulas. La primera es la fábula de la realidad intergeneracional, que es aquella que dice que el problema de la vivienda son los boomers, es decir, los pensionistas y jubilados que se pasean por Benidorm. Ya les digo yo que no. Es verdad que es una fábula que funciona y convence fácilmente porque cualquiera puede ver en su familia cómo sus padres o sus abuelos tuvieron más fácil poder comprar una vivienda. Pero, señorías, es falso que sean nuestros mayores quienes devoran a la juventud; son los rentistas.
Por otro lado, está la fábula racista, con una oratoria brillante del señor Hernández Quero, que señala a la inmigración masiva, currantes la mayoría. Pero ¡cuidado!, para que la fábula funcione bien, deben tener un discurso valiente, como el del señor Hernández Quero, que dice que el problema también son las grandes fortunas y los fondos buitre. Eso sí, solo los extranjeros. Mire, señor Hernández Quero, usted tiene una oportunidad brillante para ver si efectivamente es un verso suelto o es una persona que representa a su partido. Hoy, el Partido Popular y VOX están negociando en Valencia quién va a ser el sustituto del impresentable señor Mazón. ¿Nos hacemos una apuesta a ver cuántas medidas a favor de la vivienda pública, de calidad, asequible y barata hay en ese acuerdo? Ya le digo yo que pocas. En cambio, seguro que hay muchas propuestas para que los blancos y los negros estén separados para donar sangre, para ir en contra del Pacto Verde Europeo o para negar la violencia machista. Efectivamente, dos fábulas. La culpa es intergeneracional, de los mayores, o la culpa es de los inmigrantes, la fábula racista. Pero nunca, jamás es culpa del sistema. La culpa nunca es de Ana Patricia Botín, de los fondos buitre y de los grandes patrimonios.
Señorías, el problema de la vivienda en España es que el año pasado el 56 % de las casas ―en el caso del país valenciano siete de cada diez― se pagan a tocateja, mientras que la mayoría de los inquilinos destinan más de la mitad de su sueldo a poder pagar el alquiler. Señorías, el problema de la vivienda en España es que el año pasado el 44 % de las casas fueron compradas por multipropietarios de más de ocho viviendas y que un 8 % ―en el cas d’Alacant, un 35 %― fueron compradas por población no residente, es decir, que ni vive ni trabaja en España. El problema, señorías, es que mientras hay quien tiene más casas que días tiene la semana, hay quien no puede emanciparse, separarse de su maltratador o tiene que conformarse, como el brillante anuncio de la ministra, con compartir piso con más de 60 años. El problema es que mientras dejemos que los fondos buitre compren edificios enteros, habrá desahucios, y aquí y en la televisión destinaremos más tiempo a la fantasía de los unicornios llamada okupación.
La proposta d’Esquerra Republicana de Catalunya és sensata y de sentido común. Allí li direu «amb seny», nosaltres li direm «amb trellat».
La propuesta de Esquerra Republicana de Cataluña es sensata y de sentido común. Nosotros votaremos a favor.
Tiene razón la señora Madrenas, es verdad que la política fiscal siempre puede perjudicar un poquito más a los que les va bien que a los que les va muy bien. Por tanto, la solución podría ser directamente prohibir la compra especulativa. Estoy convencido de que entonces Junts estará de acuerdo. Y es que, en España, señorías, solo un 4 % de la población ―un 4 %, repito― tiene más de tres viviendas. Dicho de otra forma, la propuesta que hoy trae aquí Esquerra Republicana de Catalunya es una propuesta a favor del 96 % de la población catalana, señora Madrenas. Por tanto, muy importante para Cataluña, pero también para el resto de los territorios. Por consiguiente, es una propuesta imprescindible. El 4 % frente al 96 %. Achicharrémosles a impuestos. (Aplausos). Decidimos hoy con esta proposición de ley una cosa sencilla: ¿aquella gente que gana dinero mientras duerme tiene que pagar más impuestos que aquella gente que no puede dormir porque, a pesar de estar trabajando horas y horas, no puede pagar el alquiler? ¿Sí o no? Y esto no es populismo, es realidad. Así que, señorías, si ustedes no quieren que la única solución sea expropiación o dictadura, más les vale ponerse las pilas y hacer que esto funcione un poco, porque a la gente se le termina la paciencia.
Termino, señor presidente. Para quien los datos no le gustan o quiere manipularlos, les voy a contar la historia breve de dos personas de Valencia. El domingo por la noche, con el cielo diluviando sobre Valencia, alguien volvió a llamar al timbre. Una mujer empapada explicó que había visto un anuncio en Internet que decía que ahí se vendía un piso de okupas. Al otro lado, un matrimonio de jubilados temblaba en silencio. No era la primera visita y sabían que no iba a ser la última. Antonio y Valeria, de 75 y 73 años, tienen un papel que les dice que pueden permanecer en su piso hasta 2028 gracias a la moratoria que aprobó este Congreso.
Presidencia. Señoría, debe de finalizar, por favor.
Grupo SumarDiputado.Página 28
Termino, señor presidente. Pero la casa fue comprada por un fondo buitre, Cerberus, que ha colocado su piso para que la gente lo pueda comprar con ellos dentro. Este problema no les preocupa, pero es la realidad de las gentes, de la gente mayor de nuestros barrios. Por tanto, pido que podamos hoy decir que la política sirve para algo y que aquellos que tienen mucho aporten un poquito más. Moltes gràcies. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Hernández Quero. (Aplausos).
Gracias, señor presidente. Señor Rufián, si yo fuera del PSOE estaría aquí riéndole las gracias, dorándole la píldora y prometiendo una millonada de viviendas que nunca pensara entregar, pero como no lo soy, no estoy haciendo eso. (Aplausos). Y no es que aquí nos haya dado por caer en el tema de la vivienda de forma repentina. Yo llevo diez años hablando de vivienda, también en la academia; diez años. Usted hace diez años estaba inventándose una patria imaginaria para no pagar la beca comedor a sus primos de Jaén. Esa es la diferencia. Esa es la diferencia. (Aplausos). Es más, en ese momento, el señor Ortega Smith, al que usted también ha denostado hoy, estaba precisamente liderando la acusación popular contra los golpistas que usted estaba comandando. (Aplausos). Pero vamos al asunto. Cada cierto tiempo, Esquerra aparece en esta Cámara con el ánimo de lavar su conciencia y buscar absolución por los males que ellos mismos han generado. En esta ocasión, traen una proposición de ley sobre vivienda porque hasta los guionistas de las peores películas de terror acaban sintiendo miedo de su producto. Y es normal, es normal. Uno mira el país que nos ha dejado el bloque de la precariedad, el bloque de la miseria y el bloque del desarraigo, el bloque del que orgullosamente forma parte Esquerra Republicana, y es difícil no sentir pavor y pánico; es difícil no sentir escalofríos. Causa tanto horror mirar la realidad que Esquerra Republicana ha contribuido a engendrar, digámoslo de forma generosa, que ahora su partido parece decidido a hacer un giro de guion y anda a la búsqueda de un final feliz para la película. El título ya lo tienen: Una familia, una casa. Así lo determinó usted aquí hace unas semanas, así lo ha dicho en la tournée televisiva que le han preparado a tal efecto por platós y late nights y así lo ha dicho también esta misma tarde: una familia, una casa. Una familia, una casa. ¿Quién no suscribiría eso? Yo lo suscribo. Cualquiera de nosotros lo suscribiría. Cualquiera de los que nos están viendo lo suscribiría: una familia, una casa. La cuestión es que desde que hicieron el anuncio, algunos estábamos esperando a ver cómo se podía concretar la fórmula para llegar a ese: una familia, una casa. Y la fórmula es esta proposición de ley que es, tanto en la forma como en el fondo, un poco chapucera. (Aplausos). Es un despropósito en la forma porque ya la propia redacción delata a sus autores. Todo son oraciones impersonales y pasivas: se ha producido una crisis de vivienda, la vivienda se ha convertido en inaccesible, se sufre una emergencia habitacional. Todo está escrito con un tono de distancia atroz, como si Esquerra Republicana no hubiera gobernado nunca ni un rellano. El señor Rufián pasaba por aquí cuando estábamos destrozando el mercado de la vivienda. Pasaba por aquí. Nunca ha tenido capacidad para condicionar lo que se escribe en el BOE. Nunca. El señor Rufián y sus compañeros pasaban por aquí y acababan de aterrizar de Marte recientemente. Pero con todo, lo peor no es esto. Lo peor es que estamos también ante una chapuza en el fondo, porque la proposición de ley no aborda ni una sola de las causas que están detrás de las dificultades de acceso a la vivienda en España. De hecho, no es que no las aborde, es que ni siquiera las roza; ni siquiera las roza. Lo que nos trae aquí es el chocolate del loro. Se entretienen con cuestiones secundarias y nos entretienen con cuestiones secundarias mientras ahí fuera se está cometiendo un crimen contra el presente y el futuro de la juventud española. Aunque por decirlo con la exigencia del lenguaje que yo le he pedido, no se está produciendo, están produciendo ustedes dicho crimen, porque el lenguaje importa. Está la iniciativa que da gusto verla. No hay ni una sola mención a nada de lo nuclear o del meollo del problema de la vivienda. Ni una palabra sobre el desequilibrio entre oferta y demanda. Ni una palabra sobre la escasez de vivienda que bloquea la emancipación de los jóvenes. Ni una palabra sobre cómo construimos algo que no sea propaganda o cuentos chinos. Ni una palabra sobre cómo hacer crecer el parque de vivienda protegida. Y no, el derecho de tanteo y retracto que tantas veces mencionan no es una forma para hacer crecer el parque de vivienda protegida del 2,5 al 10 en un año, como ustedes plantean.
Ni una palabra tampoco sobre el desastre que han supuesto las regulaciones de los alquileres, con un desplome tal de la oferta que hemos condenado a rentas medias y bajas a vivir en el hacinamiento y en el piso compartido. Ni una palabra tampoco sobre cómo la inmigración masiva lleva a un auge desmedido de los precios de los arrendamientos. Lo decía el señor Ibáñez: es una cuestión aritmética. Da igual que sean de fuera o que sea su primo cuarto, el de Jaén. Más gente y menos casas, suben los precios. Más gente y menos casas, suben los precios. Más gente y menos casas, suben los precios. (Aplausos).
Tampoco ni una sola palabra sobre cómo vamos a devolver oportunidades laborales a las ciudades medias, a las cabezas de comarca, a las ciudades intermedias, para que no se concentre toda la demanda de vivienda en tres, cuatro o cinco grandes polos. En definitiva, ni una sola palabra sobre nada que importe. Y no la hay porque, en verdad, sospecho que ustedes no tienen interés en solucionar absolutamente nada. Solo nos traen aquí un placebo fiscal para tratar de acallar la comprensible desesperación y rabia de la gente, de su gente también. Tal vez la iniciativa pueda ser audaz en términos de marketing, no lo sé, lo que sí sé es que es absolutamente estéril si uno aspira, como se ha dicho, a tener una familia, una casa.
Es más, por entrar simplemente en una cuestión. Quieren frenar la concentración de vivienda en pocas manos y lo que se les ocurre es un impuesto complementario dentro del IVA a partir de la compra de tercera vivienda. Dentro del IVA, el impuesto que grava la obra nueva. En un país donde no hay obra nueva, el impuesto que ustedes quieren subir es justamente el que tiene que ver con la obra nueva, con aquello que no existe. (Aplausos). Es como tratar una neumonía con caramelos para la tos, señor Rufián; una neumonía con caramelos para la tos. La entrada masiva de fondos que compran de golpe muchas unidades, que calientan el mercado, que dificultan el acceso a la compra a clases medias y populares, se produce sobre todo en segunda mano. Segunda mano, impuesto sobre transmisiones patrimoniales. No tiene nada que ver con el IVA; impuesto sobre transmisiones patrimoniales. Y en este asunto ustedes no dicen ni pío. Yo tengo una sospecha de por qué no dicen ni pío, tengo una sospecha. Tal vez es porque Esquerra Republicana fijó en Cataluña que el 10 % del ITP lo pagara por igual un fondo que tiene 500 000 viviendas o Iván y Julia, que quieren comprar su primera vivienda en Cornellà. Lo mismo el fondo que Iván y Julia. (Aplausos). Por eso ustedes aquí no hablan del impuesto sobre transmisiones patrimoniales, porque se les cae la cara de vergüenza.
Gracias a ustedes, los grandes de fuera han ido devorando lo que era la clase media en Cataluña. ¿Se arrepienten? Yo diría que de ninguna forma, porque es que ni siquiera a lo largo y ancho de toda la iniciativa hay una sola proposición, una sola mención a cómo favorecer que una familia del montón, que unos ciudadanos del montón, que Pérez y Sánchez y Gutiérrez puedan comprar más fácil de lo que compran los extranjeros, los fondos buitre y los ricos de todo el mundo. Ni una sola mención seria sobre cómo facilitar el pago de los impuestos, cómo eliminar el pago de impuestos a primera vivienda, cómo reducirlo, cómo diferirlo. Ni una sola mención al respecto. (Aplausos).
Sinceramente, confunden el síntoma con la enfermedad. Pretender poner remedio a la cuestión habitacional con aliños fiscales, sin construir una sola casa, ya sea en el mercado libre, en el público…
Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.
… sin crear un mercado de alquileres robusto y confiable y sin cerrar fronteras a cal y canto, puede servir para quedar bien ante los acérrimos, pero no sirve para tener una familia, una casa. Más aún, más que una familia, una casa, lo que ustedes proponen es un problema, una ocurrencia; un joven, una litera; una familia, una habitación; dos familias, una habitación; un precario, un banco del parque; una pareja, un exilio; y un fondo, muchas casas. No puede hablar de justicia social quien es el arquitecto de la injusticia que tenemos con la vivienda.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Conesa Coma.
Gracias, presidente. Señor Hernández, señores de VOX, ¿a quién pretenden ustedes engañar? ¡Si son lo más antiguo que hay en este hemiciclo! Ustedes representan el plan del franquismo: que emigrasen millones de españoles mientras condenaban a los más pobres a chabolas; que, en este país, los especuladores del franquismo se forraran cobrando a precio de oro viviendas indignas. (Aplausos). Y ¿saben quiénes tuvieron que arreglar este desmán del franquismo? Los ayuntamientos democráticos. Fueron ellos los que arreglaron la situación. Lo preocupante es que cuanta más derecha, más dramática es la situación; pues si no es VOX, es el Partido Popular.
Ustedes, señorías del PP, ¿para qué quieren las competencias si no las ejercen? No ejercen las competencias en Sanidad en Andalucía. No ejercen las competencias antiincendios en Castilla y León. Y no ejercen las competencias en emergencias en Valencia. (Aplausos). Porque en la España gobernada por el Partido Popular no se gobierna, solo se lamenta. En la España gobernada por ustedes se incumple la ley. Apliquen la ley de vivienda de una vez. (Aplausos). Permitan que los alquileres bajen, que las zonas tensionadas se protejan y que los más vulnerables tengan derecho a vivir. Porque ustedes, señorías del Grupo Popular, tienen un objetivo: cargarse un derecho básico si ustedes no son los que ganan.
Y somos diferentes, ¡claro que somos diferentes! Porque este Gobierno sabe poner en práctica políticas efectivas de vivienda. Es este Gobierno el que ha permitido la primera ley de vivienda; el que ha multiplicado por ocho —¡por ocho!— los recursos públicos; el que ha creado la empresa estatal de vivienda; el que ha eliminado las Golden Visa; el que ha regulado los pisos turísticos; el que ha puesto en marcha el Plan Estatal de Vivienda. ¡Es este Gobierno el que ahora va a triplicar los recursos para las comunidades autónomas! También para las que gobiernan ustedes. (Aplausos).
¿Y cuál es el plan del Partido Popular? Lo que conocemos es su plan antiinmigrantes; y su plan para autónomos, que es una copia de lo que ya estaba en el BOE. Pero su plan de vivienda no es otro que el de los fondos buitre, la especulación y rescatar a los bancos. Es el mismo plan que el de sus socios de VOX. Porque cuando VOX negocia con el Partido Popular, ¿qué negocia?, ¿qué negocia?, ¿qué están negociando? Jamás, jamás ponen la vivienda encima de la mesa. La vivienda pública no les importa nada. Nada. (Un señor diputado: Mentira). Son claros. ¿Cuáles son las prioridades de la ultraderecha? Todos lo sabemos: ocultar la violencia machista, coaccionar a las mujeres que abortan, arrinconar al colectivo LGTBI, implantar su racismo contra los inmigrantes (un señor diputado: Mentira), cargarse el medio ambiente, o relegar las lenguas oficiales. (Rumores). Sí, sí, señores de ultraderecha, a eso se dedican. (Aplausos).
Por eso pactan ustedes, claro, porque las señorías de la derecha no quieren hablar de vivienda. Su política es la que no existe, la que no se practica, la que deja al mercado actuar sin reglas. El capitalismo es el enemigo para la gente más vulnerable. Y ustedes son negacionistas de cualquier política que intervenga ante las injusticias. Lo vimos: niegan los aplausos a las víctimas, niegan sus responsabilidades en los cribados, niegan sus responsabilidades en los incendios, niegan los derechos humanos a quien viene a buscar una vida mejor y niegan que la vivienda sea un derecho.
Pero es que el Partido Popular y VOX juntos son suelos sin control. Recuerdan lo de las grúas por todos lados y los amigos del negociete, ¿no? Grúas por todos lados y negociete. Es la destrucción de las zonas tensionadas. Su ejemplo es el Madrid de las barbaridades inmobiliarias. ¡Ese, ese es su ejemplo! Y además es que es una barbaridad, porque ustedes se proponen echar a la calle en cuarenta y ocho horas a una familia por tener un problema económico puntual para pagar su alquiler. ¡Es que es una barbaridad! (Aplausos). Porque ustedes —u stedes— son la política sin empatía, sin corazón y sin consideración. Y ocurre en cada crisis. En cada crisis, ¿qué pasa? Culpabilizan siempre a las víctimas. Ustedes no son responsables absolutamente de nada.
Señorías, nosotros queremos cambiar el paradigma de la vivienda, lo estamos haciendo y no vamos a parar. Este Gobierno continúa con su nuevo plan estatal hasta 2030, con la regulación del alquiler de temporada para que no haya escapatorias en la ley, y con la construcción de vivienda pública para aumentar el parque nacional. Estamos de acuerdo con la mayoría de los grupos de esta Cámara, los que quieren una vida mejor para nuestros conciudadanos; estamos de acuerdo con ellos. Y algunas de las propuestas están en la línea de nuestras políticas, como la que ha presentado Esquerra Republicana. Les aseguro que por mucho que el Grupo Popular y VOX se opongan a todo y bloqueen, el futuro no lo van a poder parar.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra el señor Cuevas Larrosa.
Gracias, presidente. Señorías de Esquerra, ¿dónde están las líneas rojas, esas líneas rojas que dijeron no cruzar con la corrupción del Partido Socialista? ¡¿Dónde están?! (Aplausos). Ustedes son corresponsables de la corrupción y de los problemas de vivienda de este país. Ustedes mantienen un Gobierno que tiene una mayoría parlamentaria en contra.
Señorías, hoy debatimos una nueva ocurrencia legislativa de Esquerra Republicana; una más de esa colección de propuestas ideológicas que el Gobierno de España aplaude y promueve, aunque destrocen lo poco que queda de sensatez en la política de vivienda. Nos traen una proposición de ley de medidas fiscales para combatir la especulación inmobiliaria. Pero lo que realmente proponen es una subida masiva de impuestos, un nuevo castigo al esfuerzo, al ahorro y a la inversión de los españoles. (Aplausos). Señorías, ustedes deberían saber que los impuestos siempre siempre encarecen la vida de las familias. Señorías, nada de lo que en esta iniciativa se plantea solucionará el problema de acceso a la vivienda; todo lo contrario, lo agravará.
Señorías, cuando Pedro Sánchez llegó al Gobierno en 2018, la vivienda era el decimosexto problema del país. Hoy, según el CIS, es el primero, señalado por un 30,4 % de los ciudadanos. En siete años, la preocupación se ha multiplicado por doce. No hay mejor prueba del fracaso rotundo de las políticas de este Gobierno y de sus socios. Y, señor Rufián, usted lleva aplaudiendo siete años las políticas de Sánchez. (Una señora diputada: ¡Muy bien!).
España vive hoy una crisis habitacional sin precedentes. El Banco de España advierte de que el déficit residencial alcanzará las 700 000 viviendas en 2026, mientras el número de hogares crece a un ritmo de 225 000 anuales. Y ante esta realidad, el Gobierno responde con lo único que sabe hacer: impuestos, propaganda y culpables imaginarios. (Aplausos). Los precios se han disparado un 18 % en el último año y los alquileres alcanzan máximos históricos. Los jóvenes son los grandes damnificados, solo el 15 % puede emanciparse y la edad media para hacerlo supera ya los 40 años. La vivienda se ha convertido en un artículo de lujo y la izquierda sigue instalada en su discurso dogmático, ignorando la evidencia. La ley de vivienda de 2023 ―apoyada por el Gobierno y sus socios, los mismos que hoy presentan esta iniciativa― no ha frenado los precios ni ha aumentado la oferta. En Cataluña, donde más se ha aplicado, los precios han subido y la oferta se ha hundido. En Barcelona, por cada seis pisos de alquiler que había antes de la pandemia, hoy solo queda uno. La inseguridad jurídica ha expulsado las viviendas del mercado, castigando a las clases medias y a los jóvenes.
A esta ley fallida se suma una gestión económica escandalosa. En 2024, el Gobierno solo ejecutó el 32 % del presupuesto, dejó sin gastar 2800 millones de euros (una señora diputada: ¡Qué barbaridad!), y en 2025, hasta junio, solo ha ejecutado el 5,3 %. Hoy nos hemos enterado de que el Gobierno apenas ha ejecutado el 6,6 % de los fondos europeos destinados a vivienda. (Una señora diputada: ¡Tremendo! ¡Qué vergüenza!). El Gobierno anunció 7000 millones más para el plan de vivienda y ahora resulta que sin presupuestos no se pueden ampliar las partidas destinadas a vivienda. (Aplausos). Señorías, mientras miles de familias no pueden pagar un alquiler o una hipoteca, el dinero se queda guardado en los cajones del ministerio, junto con nuestras proposiciones de ley de vivienda y antiokupación, congeladas por la señora Armengol, con veintidós y sesenta y cinco ampliaciones. (Muestra dos documentos.―Aplausos). Eso no es política social, es desidia política y, lo más grave, la ocupación ilegal crece sin control. Más de 100 000 viviendas están okupadas, hay un 34 % más de denuncias desde que Sánchez llegó al poder. Los únicos beneficiados por sus leyes son los okupas y no los españoles que cumplen la ley.
Señorías, frente a esta realidad dramática, Esquerra nos trae hoy una proposición para crear más impuestos, para penalizar la propiedad privada y para castigar a quienes invierten o ahorran. Quieren eliminar los beneficios fiscales de las socimis, crear un nuevo impuesto a la acumulación de bienes inmuebles y permitir recargos del IBI de hasta el cien por cien. Lo disfrazan de medidas contra la especulación, pero es populismo fiscal en estado puro. Mientras, el Gobierno de Sánchez no construye viviendas. Sánchez es el arquitecto de las excusas, porque no gobiernan, se dejan gobernar, y esa sumisión constante es impropia de un partido que debería ofrecer confianza y estabilidad.
Señorías, el Partido Popular sí tiene un proyecto de vivienda serio y realista. Un plan presentado por el presidente Feijóo, consensuado con el sector y con la mayoría de las comunidades autónomas. Un plan que apuesta por aumentar la oferta, garantizar la seguridad jurídica, impulsar la vivienda asequible y combatir la ocupación ilegal. Frente al intervencionismo y el castigo, ofrecemos estabilidad, confianza y gestión. (Aplausos.―Una señora diputada: ¡Muy bien!). Frente a la ideología, eficacia; frente al populismo fiscal, responsabilidad; y frente a este Gobierno agotado, dividido y sometido, ¡aquí está el Partido Popular, la única alternativa que España necesita para garantizar el derecho a una vivienda digna!
Muchas gracias. (Aplausos.―Un señor diputado: ¡Bravo!).
Presidencia. Gracias. (El señor Ortega Smith-Molina pide la palabra). ¿Sí?
Presidente, apelo a la Presidencia de acuerdo al artículo 71.1 del Reglamento, porque el proponente de esta iniciativa, que acaba de terminar ―he querido esperar hasta el final―, se ha dirigido a mi persona faltándome al respeto. (Varios señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista: ¿Y qué ha dicho?).
Presidencia. Tiene un minuto, señoría.
Muchas gracias, presidente. El diputado Rufián —tanto monta, monta tanto— se ha dirigido a este diputado diciendo que es un salvaje. Tengo que aclararle que salvaje es el partido que él representa y sus correligionarios…
Presidencia. Señoría, un segundo. No puede usted pedir la palabra porque se le ofende y ofender usted, porque si no, aquí no acabamos nunca. (Risas.― Aplausos). Referirse a la ofensa sí, ampliar usted y arremeter con más ofensas no, por favor. Así que finalice con lo relacionado exactamente con la ofensa que le han dicho a usted. Gracias. (El señor Sánchez García: Mira qué listo eres tú). Señor Sánchez, silencio, por favor. Hombre, conténgase. (El señor Sánchez García: Qué listo eres tú). Conténgase, señor Sánchez, conténgase. Tiene la palabra.
La ofensa es dirigirse a un diputado que no estaba interviniendo y llamarle salvaje. Por tanto, yo lo que quiero añadir es que el diputado que lo estaba haciendo es el que en su actuación permanente y la de su partido actúa como salvaje… (Aplausos).
Presidencia. Muchísimas gracias, señoría. PROPOSICIONES NO DE LEY: — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, PARA LA MODIFICACIÓN URGENTE DE LA REGULACIÓN DE LOS MEDIOS ALTERNATIVOS DE SOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LA JUSTICIA Y EL ESTABLECIMIENTO DE CRITERIOS UNIFICADOS PARA TODOS LOS ÓRGANOS JUDICIALES. (Número de expediente 162/000607).
Presidencia. Pasamos al punto del orden del día relativo a las proposiciones no de ley. Comenzamos con la proposición no de ley del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, para la modificación urgente de la regulación de los medios alternativos de solución de conflictos en la justicia y el establecimiento de criterios unificados para todos los órganos judiciales. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra la señora Moro Almaraz. (Rumores.―Un señor diputado: ¡Hay que escuchar el debate, eh!). Señorías, por favor, permitan a su portavoz que pueda comenzar cuando quiera. (Rumores). Señorías, silencio.