Jaime Miguel De los Santos González
Gracias, presidenta. (El señor De los Santos González deposita un ejemplar del Diccionario de la Lengua Española sobre la mesa del escaño).
Ministra, 93 000 palabras recoge este volumen del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia, una lengua rica y universal que hablan 600 millones de personas en el mundo. Aquí, si quiere, podrá encontrar por qué en mi grupo utilizamos la palabra putero y por qué no deberíamos ser censurados por esta Presidencia. Lo hacemos porque nos ajustamos a su definición, que no es otra que «dicho del hombre que mantiene relaciones sexuales con prostitutas». O sea, Ábalos, Koldo, el Tito Berni y todos los que se gastaban el dinero para la empleabilidad de los andaluces, también en cocaína. Su historia, la de su partido, por más que lo borren del Diario de Sesiones. (Aplausos).
Pero hoy, de este diccionario, señora ministra, me interesan otros vocablos: «negligencia», la del presidente Sánchez y la de la exministra Ribera; la de todos los ultraortodoxos del clima, que siguen sin invertir ni un céntimo en infraestructuras para evitar una tragedia como la que vivimos todos hace un año. (Varios señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista hacen signos negativos). «Inhumano»: lo que hicieron todos ustedes prolongando el Pleno mientras que morían personas para poder asaltar la Radiotelevisión Española. (Rumores).
Un diccionario, señora ministra, obra cumbre y carta de presentación de una institución que también pretenden domesticar, como el Tribunal Constitucional, como el Centro de Investigaciones Sociológicas. Sí, y no lo consiguen por más que pongan a su director a intentar perpetrar la fechoría. Le recuerdo: el director de la Real Academia de la Lengua lo eligen sus compañeros; al del Instituto Cervantes, ustedes, y a 107 000 euros al año. (Aplausos). ¿Por qué? ¿Por qué todo esto? Porque quieren reescribir la historia, porque como son la nada, peor que la nada, quieren acabar con todo, o porque se negaron a su desfachatez lingüística e inclusiva, o porque recibieron al señor Feijóo en su sede y aceptaron que cuando lleguemos al Gobierno, entre todos, acabemos con la LOMLOE y sean ellos los encargados de diseñar los currículos.
Hipócritas ―así acabo―, que es lo que son ustedes, que en vez de dejar que las víctimas sean recordadas por sus familias, quieren reventar esta tarde el funeral de Estado.
Muchas gracias. (Aplausos).