Ricardo Chamorro Delmo
Señor presidente, señorías, hoy traemos a este Pleno una proposición no de ley que busca defender uno de los pilares fundacionales de Europa y, a la vez, uno de los fundamentos del fortalecimiento de nuestra soberanía alimentaria, la política agraria común. Nos vendieron que la PAC nació para eso, para garantizar que Europa pudiera alimentar a su población, para sostener rentas agrarias dignas, para fijar población en el medio rural y equilibrar nuestro territorio. Fue concebida como una política propia diferenciada, con presupuesto autónomo y objetivos claros: producir alimentos de calidad y asegurar el futuro del campo europeo.
Las exportaciones de nuestro sector agroalimentario nacional al espacio europeo han fortalecido nuestro sector agrario, así como también los principios iniciales de la política agraria común, pero en su nueva evolución antiagraria está matando al sector agroalimentario español. El espíritu de la PAC inicial lo lleva diluyendo el bipartidismo globalista desde hace décadas. Esa es la gran estafa que está sufriendo el sector agrario. La PAC llegó a representar más del 70 % del presupuesto de la Unión, y hoy apenas supera el 23 % de ese presupuesto. Al mismo tiempo, la Comisión Europea destina ya cerca del 40 % de sus fondos a objetivos climáticos y burocráticos ajenos a la producción, imponiendo cargas desproporcionadas a nuestros agricultores y ganaderos, mientras que se permite la entrada de productos extracomunitarios que no cumplen nuestras mismas exigencias ambientales, sanitarias ni laborales. A los agricultores españoles se le exigen innumerables papeles por cada metro cuadrado de barbecho, por cada restricción fitosanitaria, toda una burocracia verde que les hace la vida imposible, mientras entran por nuestros puertos cítricos, arroz o tomates que no cumplen ni una de estas normas.
Eso es competencia desleal y abandono del sector, a cambio de intereses oscuros de esa élite política económica que gobierna en Bruselas. (Aplausos). En regiones como Extremadura miles de explotaciones han echado el cierre por falta de rentabilidad, por la asfixia de costes y normativas, por la ausencia de relevo generacional. Y eso no solo destruye riqueza y empleo, también vacía nuestros pueblos, empobrece la tierra y condena a regiones con enorme potencial productivo a la dependencia. Y ahora se pretende dar un paso más con esta modificación que llevan a cabo socialistas y populares en Bruselas, la de integrar la PAC en un fondo presupuestario único, junto a la cohesión territorial, la transición energética y la innovación tecnológica. Eso significa diluir la especificidad de la política agraria común, restar capacidad a los Estados miembros y convertir una política estratégica en un capítulo más de una agenda ideológica. No creen en Europa, no creen en sus fronteras; lo vemos en el sector agrario, lo vemos también con la inmigración y lo vemos en general. Realmente, los que dicen que no creemos en Europa somos los que estamos defendiendo los principios fundacionales, unas fronteras fuertes, un espacio económico europeo fuerte y favorecer a ese sector agrario europeo para que no desaparezca. (Aplausos).
Señorías, no hablamos de un debate teórico, hablamos del pan de cada día de millones de familias. No podemos delegar la autonomía y la seguridad alimentaria en terceros, no podemos cometer ese tremendo error. Cuando lleguen las crisis, que van a llegar, ningún país tercero va a sacrificar su alimentación para alimentar a Europa. Y la agricultura y la ganadería no se improvisan; si dejamos caer nuestro campo hoy, mañana será ya imposible recuperarlo. Eso es lo que la propia Unión Europea se obligó a garantizar mediante el artículo 39 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea: la productividad, la seguridad alimentaria, la seguridad de los abastecimientos y las rentas justas para nuestros agricultores y ganaderos. Pero nada de eso se cumple hoy con las orientaciones ecofanáticas que se pretenden imponer desde Bruselas.
Por eso exigimos al Gobierno claridad y firmeza, ni discursos vacíos ni cesiones, y por eso estamos solicitando que sus señorías apoyen cinco compromisos concretos que deben defenderse en Bruselas: primero, rechazar de forma explícita la propuesta de la comisión de Von der Leyen de integrar la PAC en un fondo común y recortar más del 20 % de su presupuesto en el marco financiero 2028-2034; segundo, defender en Bruselas una PAC al servicio de agricultores y ganaderos basada en la preferencia comunitaria, la estabilidad de rentas, la seguridad alimentaria y el desarrollo rural; tercero, construir una alianza con otros Estados miembros que comparten esta visión de la política agraria común para conformar un bloque firme en defensa de la autonomía europea y de la soberanía alimentaria de las naciones que la conforman; cuarto, oponerse a cualquier intento de subordinación de la política agraria común al Pacto Verde o la Agenda 2030, garantizando que sus fondos se destinen exclusivamente a fines agrarios, y no a fines ecofanáticos, y, quinto, impulsar una revisión integral de la PAC que elimine burocracia, devuelva flexibilidad nacional, priorice al productor frente a las macroestructuras agroindustriales y dé preferencia a los agricultores españoles y europeos.
Señorías, la PAC no puede ser diluida ni recortada. Es soberanía, es vida en nuestros pueblos, es el pan de cada día de millones de españoles y también de millones de europeos. Y pedimos al Grupo Popular y al Grupo Socialista que no traten de estafar a los agricultores con maniobras de Bruselas. Este es el momento de comprometerse en el Congreso de los Diputados. No sé lo que nos venderán después, pero aquí está la sede de la soberanía nacional y este es el momento en que nos tenemos que comprometer con nuestro sector agrario nacional. Olvídense de sus jefes de Bruselas, olvídense de la señora Von der Leyen, de Teresa Ribera, que es la vicepresidenta de la comisión, y del comisario de Agricultura, del Partido Popular, que también es su partido, y voten a favor aquí y ahora de los agricultores y ganaderos españoles. Sin agricultores libres no hay naciones libres. Si dejamos caer al campo, caerá Europa y España, y con ella la soberanía de sus naciones.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).