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Sin adjetivos

Pleno del 28 de octubre de 2025

Proposición no de Ley para regular el uso de la palabra cáncer.

Proposición no de Ley ante el Pleno.. Autor: Grupo Parlamentario Socialista. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 147.

Votación

  • 28 de octubre de 2025: salió adelante, 307 sí, 33 no, 6 abstenciones.

Isaura Leal Fernández

PSOEDiputada.Página 32Vídeo

Gracias, presidente. Señorías, con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, el pasado 16 de octubre, esta Cámara aprobó, con el apoyo unánime de todos los grupos parlamentarios, una declaración institucional con el objetivo de sumarnos a la concienciación de la sociedad sobre la importancia de la prevención, la detección precoz, el seguimiento de la enfermedad, así como el acceso a los avances diagnósticos y terapéuticos y el apoyo a pacientes, familiares y su entorno. Confío en que esta iniciativa que traemos hoy consiga ese mismo respaldo unánime. El cáncer es todavía hoy la primera causa de muerte en nuestro país. El cáncer es un grave problema de salud pública en todo el mundo. Pero no es una única enfermedad, cada tumor tiene un tratamiento y un pronóstico diferente. Para el cáncer, un diagnóstico precoz y la investigación e innovación tienen que ser prioridades absolutas, con una inversión pública, sanitaria y social, estructural y consolidada. Salvar vidas es el principal objetivo. (Aplausos). Ese es el clamor de las mujeres, salvar vidas. Invertir en el diagnóstico precoz es salvar vidas. Comunicar a las mujeres su diagnóstico a tiempo es salvar una vida. Para hacerlo posible, salvar vidas, se hace imprescindible defender una sanidad pública robusta y fuerte, bien financiada y con los recursos adecuados, no desmantelándola como parte de una estrategia para beneficiar intereses privados. Desmantelar la sanidad pública trae muy graves consecuencias; consecuencias terribles en la salud y en la vida de las personas, como estamos viendo en las últimas semanas. (Aplausos).

El Grupo Parlamentario Socialista trae esta propuesta que demandan pacientes y familiares, asociaciones y profesionales sanitarios. Y la traemos con un ánimo: obtener el apoyo de todo el hemiciclo. Estamos convencidos de que es necesario promover el uso de un lenguaje justo y responsable de la palabra cáncer, sobre todo en los ámbitos públicos e institucionales. Es urgente abandonar la utilización de la palabra cáncer como metáfora o sinónimo de insulto o descalificación. Es evidente que las personas que tenemos responsabilidades institucionales nos convertimos en espejos de comportamientos y actitudes. En ningún caso es ético utilizar la enfermedad, ya sea el cáncer u otra, para insultar o desprestigiar al adversario político. Y digo bien, al adversario, nunca el enemigo. Convendría no olvidarlo. (Aplausos).

Señorías, pervertir la palabra cáncer como un adjetivo de lo peor, de lo que destruye, es un comportamiento inexcusable en las declaraciones públicas. Y con esta iniciativa queremos contribuir a ponerle fin. La propia Asociación Española contra el Cáncer mostraba su preocupación por este peyorativo. Por ello, consideramos oportuno proponer medidas que implican el compromiso político e institucional, involucrando de forma imprescindible a los medios de comunicación, a las instituciones educativas y culturales, a las entidades sociales, para promover un lenguaje empático. Sí, esto sí que es empático en torno al cáncer y las personas que lo padecen. (Aplausos).

Es el poder que tienen las palabras. Las palabras tienen el poder de crear o de destruir, de transformar realidades, de despertar emociones y también de despertar pasiones. Su buen uso es positivo. Su abuso puede causar daño, alterando nuestro propio estado de ánimo, generando miedos y prejuicios. También queremos promover y difundir recomendaciones para el tratamiento informativo del cáncer basado en evidencias científicas, con el fin de reducir la desinformación. Saber utilizar las palabras desde el respeto al dolor que causa la enfermedad, con empatía, sí, con empatía hacia los que la sufren, hacia sus familiares y sus entornos, pero también todo ello acompañado de rigor científico. Y en el cáncer, diputados y diputadas, no hay batalla que librar, no hay vencedores ni hay vencidos, no hay débiles o fuertes en ese camino que deben transitar los que lo padecen. Puestos a transitar ese camino, valientes son todas y todos. (Aplausos).

Por tanto, hacemos un llamamiento al compromiso para contribuir a acabar con el uso del lenguaje bélico al hablar del cáncer, a dejar de utilizar expresiones que cargan sobre los pacientes su responsabilidad, su actitud ante la enfermedad. Y permítanme que traiga en el recuerdo a los que se fueron, a los que están y a los que vendrán, y que lo haga esta tarde aquí, en este hemiciclo, en forma de abrazo solidario a nuestras compañeras y compañeros diputados y diputadas de todos los grupos parlamentarios que en estos tiempos, en este día, están gestionando en sus propias vidas el impacto difícil, personal, psicológico y familiar del cáncer. Un abrazo solidario: ¡va por ellos! (Aplausos).

Quiero finalizar con un mensaje de esperanza. Cada vez son más las personas que sobreviven a la enfermedad. Y por ellas, por las que no están y viven en nosotros, por ellos traemos esta iniciativa.

Voy a finalizar con unas palabras de mi querida y admirada compositora y cantante Luz Casal. Decía Luz Casal hace unos años, cuando sufría y transitaba este camino: «Con el cáncer siempre he tenido un plus mayor de esperanza que de miedo». Sacar todo eso que duele y volver a comenzar, porque lo merecen, porque está en nuestra mano hacerlo esta tarde, hacerlo posible. Pido su apoyo unánime a esta iniciativa, que tiene como objetivo acompañar y no causar más dolor a los que sufren la enfermedad que conocemos con la palabra cáncer.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Para la defensa de la enmienda formulada por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra la señora Armario González. (Aplausos).

Blanca Armario González

VoxDiputada.Página 33Vídeo

Muchas gracias, señor presidente. Diputados, ¿cuántos significados tiene la palabra cáncer? Tiene cuatro: nos podemos referir con ella a una enfermedad, al signo zodiacal, a la constelación y, por último, a un hecho que es destructivo como, por ejemplo: la droga es el cáncer de nuestra sociedad. Hoy, el Partido Socialista quiere que este último significado no se utilice, porque piensa que los españoles lo usan para dañar a las personas que padecen esta enfermedad y que hiere intencionadamente su sensibilidad. El Gobierno parte de una idea que es errónea, que es la de que los españoles tienen malas intenciones cuando utilizan esta palabra. Nosotros, en cambio, sabemos que los españoles no utilizan esta palabra para dañar a propósito, sino para comunicarse con toda la riqueza de vocabulario que tiene el español. ¿Ustedes creen que los españoles, cuando utilizan este significado, lo hacen con la intención de dañar? ¡Pues claro que no! De todas las instituciones que el Gobierno de Pedro Sánchez ha asaltado con la intención de blindarse en el poder —l‌a SEPI, la Agencia EFE, Radiotelevisión Española, el CIS, el Tribunal de Cuentas, la Fiscalía General del Estado, el Consejo de Estado, el Tribunal Constitucional—, solo quedaba la Real Academia Española de la Lengua, pero con iniciativas como esta que nos trae hoy el Grupo Socialista, señalando el significado de la palabra cáncer que aparece en su diccionario, ni siquiera la RAE se libra. (Aplausos).

Para el PSOE, la metáfora de «la droga es el cáncer de nuestra sociedad» no es aceptable. Suponemos entonces, señorías del Grupo Socialista, que tienen conflicto también con la palabra «bomba» cuando se utiliza la expresión «noticia bomba», porque, claro, las bombas son destructivas. Ya no vamos a poder utilizar el significado de la RAE, donde bomba también se define como una cosa o un suceso extraordinario que produce gran impresión. Solitos se han metido ustedes con esta iniciativa en una vergüenza colectiva, importándoles más el uso de una palabra que una realidad. Acaban de hacer de una preocupación de todos los españoles, que es la enfermedad del cáncer, una iniciativa que les insulta, porque ustedes piensan que no saben emplear el vocabulario y los señalan. Y todo por unos cuantos votos. (Aplausos).

Lo que quiere el PSOE es impedir que, en ámbitos como el educativo, el político o el cultural, la palabra cáncer sea usada como metáfora porque hiere la sensibilidad de quien se haya en pleno proceso de la enfermedad. Pero aquí es donde yo me incendio —‌y no quiero faltar al respeto a las víctimas provocadas por el fuego; no, lo que quiero decir es que ardo de impetuosa indignación—, porque lo que hiere realmente la sensibilidad de quien se halla en pleno proceso de una enfermedad, en concreto, y de los españoles, en general, es que este Gobierno destine los recursos de todos los españoles, como los servicios públicos, entre ellos el sanitario, a aquellos que entran de manera ilegal en nuestro país, o que destine millones de euros a mantener sindicatos o a pagar a los más de mil asesores que tiene el presidente. (Aplausos). Millones que pueden ir a la investigación, a la construcción de nuevos hospitales o a invertir en tratamientos, como el que ha evitado, por ejemplo, el Ministerio de Sanidad: un tratamiento contra el cáncer de mama avanzado que ha demostrado reducir a la mitad su riesgo de muerte. Y no hablemos, por ejemplo, del tratamiento de cáncer contra la leucemia infantil, que también ustedes rechazaron financiar en varias ocasiones, hasta que la sociedad se hizo eco de sus intenciones y entonces el Gobierno tuvo que recular. ¿Y ustedes se atreven aquí a hablar en esta Cámara de empatía, señorías? (Aplausos). Porque, según el ministerio, hay que reducir el gasto público. Para el PSOE hay que reducir el impacto de gasto público cuando se trata de la salud de todos los españoles, pero cuando se trata de gastarlo en fiestas de Paradores, invertir en la flotilla, en los billetes de vuelta de todos los que van en ella, ahí no, ahí que paguen los españoles.

Pero aún no acabamos, porque no solo el Partido Socialista maltrata a los enfermos de cáncer de manera mezquina a nivel nacional, sino que también lo hace en las comunidades autónomas donde gobierna. En Castilla-La Mancha, 2500 mujeres se quedaron sin convocar para las pruebas de mamografía. En la Comunidad Valenciana, una inspección interna atribuye al anterior Consejo de Gobierno del PSOE haber dejado fuera del programa de cribado a más de 160 000 mujeres, es decir, más personas aún que habitantes tiene Badajoz. Y, por supuesto, el Partido Popular no se queda atrás, porque, aunque los protocolos fueran de la época del Partido Socialista, ustedes van y siguen a pie juntillas todo lo que hace el PSOE, todo lo que dice, cómo gestiona y también cómo piensa. El bipartidismo y su modelo de gestión es nefasto para nuestra salud. (Aplausos). Y a esto le añadimos, además, los diecisiete modelos distintos de cada comunidad autónoma y ninguno de los diecisiete es saludable.

Finalizo, señorías, utilizando metáforas bélicas, además, para su disgusto.

Presidencia. Señoría, debe terminar, por favor.

Blanca Armario González

VoxDiputada.Página 34

Termino, señor presidente. En VOX sabemos que lidiar con el cáncer es batallar con una durísima enfermedad, pero que hoy en día, gracias a todos los investigadores, a todos nuestros profesionales sanitarios, son cada vez más las guerras ganadas. Y sí, todas las personas que han ganado esta batalla son héroes y son heroínas. Más aún, son héroes con mayúsculas quienes no pudieron superarla, pues tienen la medalla al mérito de la lucha por la vida aquellas que con valentía lucharon hasta el final. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra la señora Micó Micó.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 35Vídeo

Gràcies, president. Senyories, hui parlem d’una iniciativa sobre la correcta utilització del concepte càncer. I sí, efectivament, cal parlar amb sensibilitat, però sobretot el que cal és governar amb responsabilitat. Perquè, quan parlem de càncer, no parlem només de paraules. Parlem de vies de diagnosi que es retarden, de cribratges que no arriben, de dones que mai han sigut citades a temps. I darrere de cada cas hi ha una gestió, bé, millor dit, una negligència que pot acabar amb la vida d’alguna gent. I això, inevitablement, ens porta a parlar del Partit Popular. Perquè, si una cosa sap fer bé el PP, és acabar amb la sanitat pública. A més a més, sense que es note massa. Quan els sentim parlar d’eficiència, de col·laboració, de llibertat d’elecció, els serveis públics tremolen. Com a dona que fa dos anys li havien de fer una mamografia i que la negligència del PP va fer que això no ocorreguera, m’agradaria dir en este hemicicle una veritat que és dura. I és que ara mateix, mentre que denunciem que l’any passat la Generalitat Valenciana va fer 12 292 mamografies menys que l’any anterior, i que els programes de prevenció de càncer han caigut més de 10 punts, hi ha empreses privades que es dediquen a la sanitat i que estan fregant-se les mans, perquè la degradació conscient que fa el Partit Popular de la sanitat pública són els seus beneficis, els beneficis de les empreses privades. I elles saben que les milers de dones que no han pogut tindre una diagnosi precoç es convertiran prompte en les seues clientes. I d’açò va, la recepta del Partit Popular per a desmantellar la sanitat pública, que, a més a més, la tenen feta en sis passos. El primer pas: llevar-li recursos i finançament a la sanitat, no cobrir vacants, no renovar personal, no actualitzar equipaments. I, quan tot comença a fallar, dir que açò és una qüestió estructural. Segon pas: fer que les llistes d’espera siguen tan llargues que la gent es desespera. I, aleshores, oferir una solució temporal, concerts amb la privada, derivacions que són excepcionals, acords que són necessaris. Només en dos hospitals valencians, en La Fe i en el Clínic, ja s’han derivat 18 893 ressonàncies magnètiques que es podien fer, que es podien haver fet amb recursos públics i que no ho han volgut fer. El tercer pas: canviar els noms de les coses. No dir privatització, sinó col·laboració público-privada. No dir desmantellament, sinó modernització. No dir retallada, sinó optimització de recursos. Quart pas: començar a derivar proves diagnòstiques, quiròfans i serveis sencers a empreses privades, i mentrestant deixen de fer el cribratge a milers de dones. Cinqué pas: quan el sistema públic comença a enfonsar-se, doncs culpar tot el món menys a ells mateixos. Els professionals, perquè no s’estan adaptant; el Govern anterior, que no ho ha fet correctament; fins i tot els propis pacients, per utilitzar massa els serveis. I mentrestant es dediquen a ocultar dades i a incomplir sentències, com per exemple el Tribunal Superior de Justícia, que ha obligat la Conselleria de Sanitat a entregar les factures de totes les derivacions a la privada que, per cert, encara el Govern de la Generalitat no ho ha fet, no ha entregat eixes factures. I, per últim, i en sisé pas: aplicar aquesta mateixa recepta de la sanitat a qualsevol servei públic, a l’educació, als serveis socials, a la dependència. I així ens va. I així en sis senzills passos han aconseguit el que semblava impossible: convertir un dret universal en un negoci privat per als seus amiguets. I tot mentre diuen una vegada i una altra molt tranquils que no ens preocupem que la sanitat pública no està en perill. Però és que darrere d’eixa frase hi ha cada vegada més gent que no pot aconseguir una cita per anar al metge, que espera mesos per aconseguir una prova i que no rep la mamografia quan li toca, com em va passar a mi, que he tardat dos anys a poder tindre-la. I això no és perquè no tinguem professionals de qualitat, perquè tenim professionals que són excepcionals. El problema és tindre un Govern irresponsable que no sap gestionar la sanitat pública, que no vol gestionar la sanitat pública. I al final el resultat és una política deliberada que el que fa és buidar el sistema públic per a privatitzar-lo. I Compromís açò ja ho hem denunciat en les Corts Valencianes, ho ha defensat el nostre diputat Carles Esteve, on hem demanat una comissió d’investigació per esclarir el que està passant amb les derivacions, amb els cribratges i amb els diners de la sanitat pública. I acabe, president. Açò ho hem vist ja moltes vegades. Ho hem vist en Alzira, en Torrevella, en Dénia, en hospitals que ells han fet la gestió privada prometent eficiència i al final van deixar caos, precarietat i factures. I això ho hem hagut de rescatar després en la sanitat pública. Per això els dic, senyories del Partit Popular, que quan vostès diuen gestió nosaltres el que diem és que és abandonament. Quan vostès diuen llibertat, el que està passant és una desigualtat entre la gent que té diners i la gent que no en té. Quan vostès diuen eficiència, nosaltres el que diem és negoci amb la vida de la gent. I la sanitat pública es defensa amb pressupostos, amb personal i amb voluntat política. I cuidar la sanitat pública és cuidar la vida. I la vida, senyories, no es privatitza.

Gràcies.

Gracias, presidente. Señorías, hoy hablamos de una iniciativa sobre la correcta utilización del concepto cáncer. Y sí, efectivamente, hay que hablar con sensibilidad, pero, sobre todo, hay que gobernar con responsabilidad, porque cuando hablamos de cáncer no hablamos solo de palabras, hablamos de vías de diagnóstico que se retardan, de cribajes que no llegan, de mujeres a quienes nunca se les ha citado a tiempo, y detrás de cada caso hay una negligencia que puede terminar con la vida de algunas personas. Esto, inevitablemente, nos lleva a hablar del Partido Popular, porque si una cosa sabe hacer bien el PP es terminar con la sanidad pública. Sin que se note demasiado, cuando oímos hablar de eficiencia, de colaboración, de libertad de elección, los servicios públicos tiemblan. Como mujer a la que hace dos años le tenían que hacer una mamografía y que la negligencia del PP hizo que eso no sucediera, me gustaría decir aquí una verdad que es dura, y es que ahora mismo, mientras que denunciamos que el año pasado la Generalitat Valenciana hizo 12 292 mamografías menos que el año anterior y que los programas de prevención de cáncer han caído más de diez puntos, hay empresas privadas que se dedican a la salud y que están muy contentas porque la degradación consciente que hace el Partido Popular de la sanidad pública son sus beneficios, son los beneficios de las empresas privadas, y saben muy bien que los miles de mujeres que no han podido tener un diagnóstico precoz se van a convertir pronto en sus clientes. De eso va la receta del Partido Popular para desmantelar la sanidad pública que, además, la tienen hecha en seis pasos. Primero, quitar recursos y financiación a la salud: no cubrir vacantes, no renovar personal, no actualizar equipos. Y cuando todo esto empieza a fallar, decir que esto es una cuestión estructural. Segundo, hacer que las listas de espera sean tan largas que la gente se desespere y, después, ofrecer una solución temporal, conciertos con la privada, derivaciones que son excepcionales, acuerdos que son necesarios. Solo en dos hospitales valencianos, en La Fe y el Clínic, ya se han derivado 18 893 resonancias magnéticas que se podían haber hecho con recursos públicos y que no lo han querido hacer. Tercero, cambiar los nombres de las cosas: no decir privatización, sino colaboración público-privada; no decir desmantelamiento, sino modernización; no decir recorte, sino optimización de los recursos. Cuarto, empezar a derivar pruebas diagnósticas, quirófanos y servicios enteros a empresas privadas y, mientras tanto, dejan de hacer el cribaje a miles de mujeres. Quinto, cuando el sistema público empieza a hundirse, pues culpar a todo el mundo menos a ellos mismos: a los profesionales porque no se adaptan, al Gobierno anterior porque no lo ha hecho correctamente, incluso a los propios pacientes, porque utilizan demasiado estos servicios. Y, mientras tanto, se dedican a ocultar datos y a incumplir sentencias, como por ejemplo el Tribunal Superior de Justicia, que ha obligado a la Consejería de Salud a entregar las facturas de todas las derivaciones a la privada, que, por cierto, todavía el Gobierno de la Generalitat no lo ha hecho, todavía no lo ha entregado. Y por último, y sexto paso, aplicar esta misma receta de la sanidad a cualquier servicio público: a la educación, a los servicios sociales, a la dependencia. Y así nos va. Así, en seis pasos simples han conseguido lo que parecía imposible: convertir un derecho universal en un negocio privado para sus amiguitos. Y todo mientras dicen una y otra vez, muy tranquilos, que no nos preocupemos, que la sanidad pública no está en peligro. Pero es que detrás de esa frase hay cada vez más gente que no puede conseguir una cita para ir al médico, que espera meses para conseguir una prueba y que no recibe la mamografía cuando le toca. Yo misma he tardado dos años en podérmela hacer. Y no es porque no tengamos profesionales de calidad, porque tenemos profesionales que son excepcionales. El problema es tener un Gobierno irresponsable que no sabe gestionar la salud pública, que no quiere gestionar la sanidad pública. Y, al final, el resultado es una política deliberada, que lo que hace es vaciar el sistema público para privatizarlo. Compromís ya lo ha denunciado en las Cortes Valencianas, lo ha defendido Carles Esteve, y hemos pedido una comisión de investigación para aclarar qué está ocurriendo con las derivaciones, con los cribajes y con el dinero de la sanidad pública. Y termino, presidente. Lo hemos visto muchas veces; lo hemos visto en Torrebella, en Denia, en hospitales donde la gestión privada prometía eficiencia y, al final, han dejado caos, precariedad y facturas. Y los hemos tenido que rescatar después desde la sanidad pública. Les digo, señorías del Partido Popular, que nosotros decimos abandono cuando ustedes dicen gestión; cuando dicen libertad, lo que hay es una desigualdad entre la gente que tiene dinero y la que no tiene; cuando ustedes dicen eficiencia, nosotros decimos negociar con la vida de la gente. Y la sanidad pública se defiende con presupuestos, con personal y con voluntad política. Cuidar la sanidad pública es cuidar la vida. Y la vida, señorías, no se privatiza.

Muchas gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Agirretxea Urresti.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 37Vídeo

Arratsalde on guztioi. Ni ez naiz gehiegi luzatuko. Guk badaukagu ohitura, ez dakit txarra den edo ez, eta da gaiari lotuta hitz egitea. Badirudi hemen bakoitzak nahi duenaz hitz egiten duela, baina beno, edozein kasutan, Alderdi Sozialistak gaur dakarren proposamenaz bi gauza esan nahi nituzke hasieratik. Lehenik eta behin, babestuko dugula, eta bigarrenik, politikoki momentu konplikatuak bizitzen ari dela Alderdi Sozialista, horrelako ekimenak ekarri beharrean aurkitzen baldin bada, zerbait babestua edo probatua izan dadin Kongresu honetan. Beraz, ohar edo adierazpen honen ondoren, gaur hitz egin nahi dizuet, ba, luzaroan beldurrez, isiltasunez minez beterik egon den hitz bati buruz. Hitz hori ahoskatzean denbora geldiarazten duela dirudi. Minbizia. Orain arte adierazteak berak beldurra sortu eta sorrarazten zuen hitz bat. Euskaraz horrelaxe esaten dugu: «min bizia». Baina iritsi da unea, ez legezko proposamenak azaltzen duen bezala, honi buelta emateko. Minbizia ez da sententzia bat, gaixo bat da, sarritan krudela, krudelegia akaso, ez da ezta ere identitate bat. Pertsona askok aitortu, lagundu eta txalotzeko ausardiaz egiten baitiote aurre egoera horri. Diagnostiko bakoitzaren atzean istorio bat dago, pertsona bat dago, familia bat dago, bada mobilizatzen den komunitate bat, eta zientzia ere badago. Aurrerapenak daude. Bizitzak salbatzen dituzten tratamenduak daude. Amore ematen ez duten profesionalak daude, eta itxaropena ere badago.

Muy buenas tardes, señorías. Yo no me voy a demorar demasiado. Nosotros y nosotras tenemos una costumbre ―no sé si es mala o no―, y es que nos gusta hablar sobre el tema y centrarnos. Parece que cada cual habla de lo que desea. Pero, en cualquier caso, el Grupo Socialista trae una propuesta sobre la que quiero decir dos cosas: en primer lugar, que vamos a apoyar esa proposición; y en segundo lugar, que políticamente el Partido Socialista vive momentos difíciles si es que tiene que traer este tipo de proposiciones para que algo sea apoyado en este Congreso de los Diputados. Por lo tanto, después de esta nota o apunte, me gustaría expresar algo que durante mucho tiempo se ha mencionado como algo que genera mucho temor, a la hora de pronunciar esta palabra parece que se detiene el tiempo. Y es la palabra cáncer, que detiene el tiempo. Solamente expresar esta palabra hasta hace poco generaba miedo y así lo decimos en euskera: minbizia, dolor de vida. Pero ha llegado el momento, no como la proposición no de ley, de darle la vuelta a esto, porque el cáncer no es una sentencia, sino una enfermedad y en muchas ocasiones cruel, demasiado cruel. Y tampoco es una identidad. Hay muchas personas que reconocen, ayudan y con valentía hacen frente a esta situación, a esta enfermedad. Detrás de cada diagnóstico hay una historia, hay una persona, una familia, hay una comunidad que se moviliza en torno a esta enfermedad. Así como en la ciencia, hay avances, hay tratamientos que salvan vidas, hay profesionales que no se rinden y también existe la esperanza.

Es hora, pues, de resignificar esa palabra, de quitarle parte de su carga negativa, de verla no como un final, sino como el inicio de un recorrido que cada vez tiene un mejor resultado. Porque cada día hay más personas que superan el cáncer, que lo enfrentan con dignidad, que lo viven con amor, con humor y con fuerza. A quienes están en ese camino, quiero decirles que no están solos, que estamos con ellos, como sociedad, como institución, como seres humanos. Porque el cáncer no es solo una enfermedad, es también una oportunidad para demostrar lo mejor de nosotros. Porque hoy podemos decir, o deberíamos decir, que al mencionar la palabra cáncer hablamos de vida, de investigación, de solidaridad, de compromiso, de presupuesto y también de futuro.

Evidentemente, cada vez hay más terapias avanzadas y nuevos tratamientos para hacer frente a esta enfermedad, y creo que hay razones para considerar necesario un cambio de lenguaje. La idea de dejar de usar la palabra cáncer se plantea principalmente debido a su fuerte carga emocional y el estigma que aún lo rodea ―como se ha dicho en la presentación de esta proposición―, lo que puede tener un impacto psicológico negativo en las personas que lo padecen. Y algunos expertos y grupos de pacientes abogan…

Señora de VOX, los que han pedido, entre otros, que lo cambiemos son los de la Asociación Española contra el Cáncer; no son cualesquiera, son ellos los que han venido a decir que se cambie este vocabulario. Por lo tanto, pido un poquito de respeto. (Aplausos).

Algunos expertos y grupos de pacientes abogan por un lenguaje, como decía, más neutro, preciso y menos alarmista. Es necesario considerar un cambio de lenguaje, porque puede crear un impacto psicológico, también un estigma y un tabú. A pesar de los avances médicos, la palabra sigue teniendo un tabú social, lo que puede llevar al aislamiento de los pacientes y a dificultades en la comunicación entre médicos, pacientes y familiares. También se mencionan en la propia presentación de la proposición las connotaciones bélicas y de fracaso que puede tener: las metáforas de lucha, batalla, vencer, vencido, etcétera, pueden ser perjudiciales. Si un paciente no responde al tratamiento, tampoco es que haya fracasado; de lo contrario, puede ocurrir que se tenga esa sensación. No es una guerra personal.

Y el cáncer tampoco es una enfermedad, sino un conjunto de más de doscientas enfermedades; como se ha dicho, cada tumor es diferente y cada tratamiento es también diferente y personalizado. Podemos decir que en algunos sitios ya se está trabajando mucho. Podemos decir, por ejemplo que...

Osakidetza. Euskal osasun zerbitzuak. Minbiziaren prebentziorako, detekzio goiztiarrerako eta tratamendurako hainbat programa eta estrategia garatu ditu, arreta berezia jarriz pazienteen bizi kalitatean eta biziraupena hobetzeko; besteak beste, goiz detektatzeko programak, kolon eta ondesteko minbizia, zerbixeko minbizia, prostatako minbizia, bularreko minbizia… Guzti horietarako lanean aspalditik, eta uste dut Euskal Herrian eredu garela gai horretan.

Bukatzeko, denbora bukatu baitzait. Inork ilusio faltsurik egin ez dezan, guk hemen erabakitzen duguna aldizkari ofizialean agertuko da, baina horrek ez du bermatzen gizarteak bere horretan hartuko duenik. Hezkuntzan dinamikak gidatu nahi izan ditzakegu, baina gizarteak ere bere baitan jarraitzen du. Beraz, guk hori egin beharra daukagu, baina onartu beharra daukagu gerta ere gerta daitekeela. Beraz, egin beharra daukaguna bai, hizkuntza aldatu, baina batez ere, aldatu behar duguna da ikerketan inbertitu,

… el Servicio Vasco de Salud trabaja en la prevención del cáncer, en la detección precoz, y para ello tiene diversos programas y estrategias. Así, se ha puesto especial atención en la calidad de vida de los pacientes y en la mejora de su calidad de vida. Entre otros, hay programas de detección precoz para el cáncer de colon, para el cáncer de cérvix, de próstata, de mama, para todos esos cánceres. Desde hace mucho tiempo, en Euskal Herria se trabaja y creo que somos ejemplos en ello.

Para concluir ―porque se me ha agotado el tiempo― no queremos que nadie se haga falsas ilusiones. Lo que aquí decidimos aparecerá en el Boletín Oficial del Estado, pero eso no garantiza que la sociedad en su conjunto lo acepte. Podemos querer cambiar las dinámicas lingüísticas, pero la sociedad seguirá su camino. Por lo tanto, tenemos que hacer lo que nos corresponde, pero puede ocurrir cualquier cosa. Lo tenemos que aceptar. Por ello, sí, tenemos que cambiar el lenguaje, pero sobre todo tenemos que cambiar la inversión en investigación…

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 38

… osasun zerbitzuan inbertitu, tratamenduan inbertitu eta gaixo dauden pertsonen laguntzan inbertitu.

Mila esker.

… la inversión en servicios sanitarios, la inversión en tratamientos e invertir en el apoyo a las personas enfermas.

Muchísimas gracias.

Presidencia. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Estrems Fayos.

Etna Estrems Fayos

ERCDiputada.Página 38Vídeo

Bé, moltes gràcies, president. Abans de començar, jo també em voldria sumar al record i al condol, després d’un any de la dana als nostres companys i companyes compatriotes del País Valencià. I des d’aquí, com dèieu, un record a les víctimes, a les famílies de les víctimes, i que això no torni a passar mai més. Dit això, he de confessar que no tenia massa clar com encarar aquesta intervenció, perquè, sincerament, tot i que compartim l’essència del que proposa, que principalment és desestigmatitzar la paraula càncer i que es deixi de tractar sempre com un llenguatge bèl·lic, no? Lluitar contra el càncer, guanyar-li la batalla al càncer, que tampoc s’utilitzi com a metàfora de cosa dolenta de la societat. Típic, no? Això és el càncer de la cultura, per dir alguna cosa. I que es faci, o es tracti aquesta paraula d’una manera diferent per respecte als pacients. És una iniciativa que creiem que té únicament un valor simbòlic, que no per això és menys important. Desestigmatitzar la malaltia, reconèixer-la com a malaltia no com a guerra i tractar-la amb dignitat. Dit això, deixin-me sospitar que s’ha portat avui aquí una mica ad hoc, perquè el que interessa parlar realment, el que està sobre la taula i a tots els mitjans és el tema dels cribratges de càncer de mama a Andalusia.

I jo vull acotar una mica més encara la meva intervenció i vull parlar de salut pública, de la salut de la sanitat pública. De fet, els governs de dreta i d’extrema dreta estan posant en perill la sanitat pública i estan fent que la sanitat pública estigui malalta. De fet, la mateixa dreta és la malaltia. Una dreta que quan governa fins i tot significa la mort per a molta gent. Una dreta que el que fa és desmantellar els serveis públics en general per destinar diners a toros i a cacera, i fins i tot posant assignatures escolars en aquests temes. Una dreta que permet que uns pocs acaparin els recursos i que evitin que la sanitat estigui en mans de la majoria de la societat. La sanitat pública és clau perquè el càncer hagi deixat de ser sinònim, com diu la PNL, automàtic de mort, i s’hagi convertit en molts casos en una malaltia curable o crònica. Gràcies a la prevenció, als cribratges ben fets, a la investigació, molts pacients avui viuran durant molts anys amb qualitat de vida.

Ara imaginem què passaria si no haguéssim apostat per una sanitat pública robusta. Retallades i privatitzacions, en lloc d’una sanitat universal, completa i de qualitat. En aquest punt, vull posar l’accent en les retallades que hem patit en les nostres pròpies carns, com per exemple les que va fer el Govern d’Artur Mas a Catalunya, i també en les polítiques de privatització impulsades pel Partit Popular i VOX a nivell estatal que estem vivint ara en aquest moment. Aquestes decisions van debilitar en aquell moment la sanitat pública catalana i debiliten les estructures, retarden les inversions en equipaments i personal, i triguen anys a revertir-se. Si la sanitat catalana és puntera avui. Moltes vegades quan parlem... Jo estic a la comissió de sanitat d’aquesta qüestió, m’ho diuen. Imaginin-se què seria de la sanitat catalana sense que s’haguessin fet les retallades que es van fer amb els governs de Mas i que els governs d’Esquerra Republicana han intentat revertir durant tots aquests anys.

Pel que fa al cas d’Andalusia, amb la gravetat de la crisi dels cribratges de càncer de mama, com deia, vull referir-m’hi també. Més de 2000 dones van quedar sense informació oportuna dels resultats de les seves mamografies, provocant que l›arribada del diagnòstic arribi tard, en molts casos, arribant a la malaltia en estadis molt avançats i, per tant, posant en perill la vida d’aquestes dones que —p‌ ermetin-me també— al final sempre acaben sent les que més pateixen el pitjor de qualsevol de les polítiques d’aquesta dreta. Una sanitat que, gestionada pel PP, no se la creu pública i que es carrega tot allò que tingui a veure amb l’estat del benestar.

En definitiva, i per acabar, el dret a la salut, l’accés igualitari, la investigació pública i la prevenció són i han de ser pilars. I evidentment que el llenguatge és important. Els pacients no han de ser soldats i els metges no han de ser caps de tropa. Quan algú té càncer no ha de ser un lluitador, sinó simplement un pacient que rep un tractament per continuar vivint. Que es digui amb naturalitat, amb respecte, amb dignitat. Però el que és imprescindible és que els poders públics destinin diners als recursos públics, a la sanitat pública i a la investigació pública.

Moltes gràcies.

Muchas gracias, presidente. Antes de empezar, después de un año de la dana, yo también me quiero sumar al recuerdo y dar el pésame a nuestros compañeros y compañeras compatriotas del país valencià. Como decía, desde aquí, quiero recordar a las víctimas, a las familias de las víctimas, y espero que esto no se repita nunca más. Dicho esto, tengo que confesar que no sabía cómo encarar esta intervención. Sinceramente, compartimos la esencia de lo que propone, que principalmente es desestigmatizar la palabra cáncer, que no se trate con lenguaje bélico y que tampoco se utilice como metáfora de una cosa mala de la sociedad, como, por ejemplo, lo típico: Esto es el cáncer de la cultura. Esta iniciativa es para que se trate esta palabra de forma distinta por respeto a los pacientes. Creemos que tiene un valor simbólico, que no por eso es menos importante el desestigmatizar la enfermedad y no tratarla como guerra, sino con dignidad. Por tanto, voy a sospechar que se ha traído hoy aquí ad hoc, porque lo que interesa es hablar de lo que está encima de la mesa en todos los medios: de los cribados de cáncer de mama en Andalucía.

Quiero acotar un poco más mi intervención y hablar de salud pública, de la sanidad pública. De hecho, los Gobiernos de derecha y extrema derecha están poniendo en peligro la sanidad pública y están haciendo que esté enferma. Asimismo, la misma derecha es la enfermedad; una derecha que, cuando gobierna, incluso significa la muerte para mucha gente; una derecha que desmantela los servicios públicos en general para destinar dinero a toros y a cacerías, incluso poniendo asignaturas escolares sobre estos temas; una derecha que permite que unos pocos acaparen los recursos y que eviten que la sanidad esté en manos de la mayoría de la sociedad. La sanidad pública es clave para que el cáncer haya dejado de ser sinónimo ―como dice la PNL― automático de muerte y se haya convertido en muchos casos en una enfermedad curable o crónica. Gracias a la prevención, a los cribados bien hechos y a la investigación, muchos pacientes hoy vivirán durante muchos años con calidad de vida.

Ahora, imaginemos qué pasaría si no hubiéramos apostado por una sanidad pública robusta, por recortes y privatizaciones en vez de por una sanidad universal, completa y de calidad. En este punto, quiero poner el acento en los recortes que hemos sufrido en nuestras propias carnes, por ejemplo, los que hizo el Gobierno de Artur Mas en Cataluña o las políticas de privatización impulsadas por el Partido Popular y VOX en el ámbito estatal, que estamos viviendo en este momento. Estas decisiones debilitaron en ese momento la sanidad pública catalana y debilitan las estructuras, retardan las inversiones en equipamiento y personal, y tardan años en revertirse. Yo estoy en la Comisión de Sanidad y muchas veces hablamos de que, si la sanidad catalana hoy es puntera, imagínense qué sería de ella sin los recortes que se hicieron con los Gobiernos de Mas y que los Gobiernos de Esquerra Republicana han intentado revertir durante todos estos años.

En cuanto al caso de Andalucía, con la gravedad de la crisis de los cribados de cáncer de mama, quiero referirme también a las más de dos mil mujeres sin información oportuna de los resultados de su mamografía. Esto provocó que el diagnóstico llegara tarde en muchos casos, con la enfermedad en estadios avanzados y poniendo en peligro la vida de estas mujeres que, permítanme, al final, siempre terminan siendo las que más sufren la peor de las políticas de esta derecha. Una sanidad gestionada por el PP que no se la cree pública y que se carga todo aquello que tiene que ver con el estado del bienestar.

En definitiva, y para ir terminando, el derecho a la salud, el acceso igualitario, la inversión pública y la prevención son y tienen que ser pilares. Evidentemente, el lenguaje es importante, porque los pacientes no tienen que ser soldados y los médicos no tienen que ser cabezas de tropa. Cuando alguien tiene cáncer, no tiene que ser un luchador, sino simplemente un paciente que recibe un tratamiento para seguir viviendo, y que se diga con naturalidad, con respeto y dignidad. Pero lo imprescindible es que los poderes públicos destinen dinero, recursos a la sanidad pública y a la investigación pública.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Vidal Sáez. (Aplausos).

Aina Vidal Sáez

Grupo SumarDiputada.Página 40Vídeo

Gracias. Se habla muchísimo de cáncer en la tele, en el cine, en las redes o en la calle. Se habla mucho, pero se habla mal. Se habla pensando en las personas sanas o como ejemplo de lo peor, algo muy alentador para quienes lo padecemos. Se habla para decirnos qué está bien y qué está mal, si eres un buen o un mal enfermo. Quejarse, por ejemplo, está mal; estar triste, deprimida o enfadada es falta de actitud, como si, aparte de sobrevivir, tuvieras que mostrar a los sanos una inspiradora lección de vida para darles fuerza. Hablar de la muerte o de dolor asusta a los vivos, por lo que se decreta que todo va a salir bien y que ya estás curada; eso sí, sin preguntar. Hablar de los múltiples efectos secundarios que afrontamos las supervivientes es tabú, como los dolores articulares, el dolor crónico, la falta de memoria, el insomnio, el duelo de los órganos ausentes o por la pérdida ―evidentemente― de la capacidad reproductiva, los dolores de cabeza, los cambios de la sexualidad, un cuerpo nuevo, las bolsas pegadas a tu intestino o las cicatrices, las visibles y las que no. Son tantas y tantas cosas que descubrimos casi en clandestinidad y con vergüenza ―por qué no decirlo― en foros de Internet, en grupos de ayuda o en post de Instagram. (Aplausos). ¿Saben qué? Lo que no se nombra no existe y, si no existe, no hay estudios ni tratamientos. Esto también lo vimos con la fibromialgia. El lenguaje genera realidades, también exclusiones y desprotección; genera políticas públicas o la ausencia de ellas. Tratar el cáncer como un tabú y hacer responsable a quien lo padece o con miedo es perjudicial para la salud de miles de hombres y mujeres de este país. Cada año hay cientos de avances científicos importantísimos, cientos. Pese a la falta de recursos, tenemos unos y unas profesionales extraordinarios. Puede que haya llegado el día de hablar sobre el cáncer desde la ciencia, la empatía, la inteligencia emocional y con humildad, señorías. El éxito no depende de tu actitud, depende de la ciencia y de la sanidad pública. El miedo es un instinto de supervivencia necesario y la estrategia frente a él debe ser colectiva, solidaria y creíble. Eso estaría bien. Cuando el miedo se convierte en una base de lenguaje, lo que transmitimos no es apoyo ni soluciones colectivas, es abandono y terror. Ese miedo se cuela en las conversaciones, en los titulares y en los silencios. Llamamos batalla a lo que en realidad es un tratamiento. Hablamos de ganar o de perder cuando nadie elige enfermar ni tampoco, evidentemente, morirse. Hablar de cáncer sin miedo significa madurar. Señorías, el lenguaje importa tanto tanto como una respuesta a tiempo. Creo que quien no lo ha vivido no se puede imaginar la tortura que supone la espera de un resultado, cómo se te hiela la sangre durante días y la falta de respiración. (Aplausos). Es imperdonable el dolor que el Gobierno de Moreno Bonilla ha causado a miles de mujeres en Andalucía, a las mujeres a las que dijeron que todo bien y meses después escuchaban la palabra metástasis o estadio 4. ¿Tienen idea de la diferencia que puede haber en la calidad de vida o la supervivencia en que te detecten a tiempo o sobrevivas a un factor 4? ¿Tienen la más mínima idea algunas de sus señorías?

Han mentido, han rebajado las cifras de afectadas, han manipulado los informes. ¿Entienden el terror que han provocado? Hay que tener muy poca vergüenza para atacar a colectivos y asociaciones, como Amama, antes que reconocer los hechos provocados. La Fiscalía investiga lo ocurrido, pero la Junta se niega a entregar los datos al Ministerio de Sanidad. Los consejeros del Partido Popular, abandonando en bloque el Consejo Interterritorial de Salud. ¿Cómo se atreven? Los errores ocurren y los sistemas fallan ―yo creo que es importante no ser hipócritas en esta vida―, eso ocurre. Pero lo que resulta imperdonable es su gestión.

Hablar de cáncer sin miedo implica que el sistema público no dé miedo, que una mujer no tema que su resultado se pierda por el sistema o que el sistema falle justo cuando más lo necesita. Un Gobierno que recorta profesionales, que no refuerza los servicios, que maquilla las cifras cuando algo sale mal, que señala a los sanitarios ¿qué tipo de gobierno es? Repito, ¿qué tipo de gobierno es? Uno que convierte los derechos en negocio y desprecia la vida.

Y no es un error ni un caso puntual. Moreno Bonilla no está solo. Es la marca del Partido Popular, la de Mazón de comilona mientras los valencianos se ahogaban antes de que se mandara una alarma a tiempo; la de Ayuso, con los protocolos de la vergüenza, abandonando a muerte a miles de madrileños, 7291; la de Mañueco y el incendio que arrasó miles de hectáreas mientras recortaban recursos forestales y se abandonaba a los bomberos. La gestión del Partido Popular mata. Son ustedes un peligro público para la sanidad de este país. ¡Les tendría que dar vergüenza!

Hablemos de cáncer sin miedo, pero, más importante aún, gobernemos de forma decente ―eso sí que es un reto para ustedes―, reconociendo los hechos, invirtiendo en lo público, poniendo la vida por delante del negocio. ¡A ver si son capaces de hacer eso por una vez! Porque cuidar no es un lema, es una forma de gobernar, señorías, y garantías democráticas son las de saber que el Estado no te va a dejar sola ni te va a abandonar en una situación como cuando estás diagnosticada de cáncer.

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.

Aina Vidal Sáez

Grupo SumarDiputada.Página 41

Con esto termino. ¡Que le jodan al cáncer, porque no es algo bonito! ¡Que le jodan al cáncer, porque no es algo que romantizar! No es ninguna experiencia romántica ni tampoco religiosa. ¡Y viva, siempre viva la sanidad pública! Gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra la señora Velasco Morillo.

Elvira Velasco Morillo

PPDiputada.Página 41Vídeo

Muchas gracias, presidente. Muy buenas tardes, señorías. Considerando los problemas a resolver para seguir avanzando respecto del cáncer, con esta iniciativa, señores del Grupo Socialista, poco o nada avanzamos, y más después de haber escuchado esta mañana en la Comisión de Sanidad al secretario de Estado de Sanidad. Lo que necesitan los enfermos con cáncer y sus familias, los profesionales sanitarios y la industria en el abordaje del cáncer no es lo que plantean en esta iniciativa ni tampoco lo que nos dicen en el ministerio, más instalado en hacer oposición a las comunidades autónomas que en gobernar con lealtad institucional.

Me gustaría empezar agradeciéndoles a todos los profesionales sanitarios que intervienen en cada una de las etapas del abordaje del cáncer su excelente trabajo, cuando en estos días se está cuestionando su forma de proceder en alguna de las comunidades autónomas. A ellos quiero trasladarles el apoyo del Grupo Parlamentario Popular. (Aplausos).

Señorías, lo más desolador que hemos visto en estos días ha sido que el Partido Socialista utilice como arma electoralista la inquietud y el dolor de las mujeres andaluzas, rechazando lo que dicen los sanitarios (Rumores.―El señor Serrano Martínez. ¡Qué cara más dura!). ¡Esto es intolerable! Pocas sorpresas nos quedan por ver. (Aplausos). Estamos ante una izquierda que no se moviliza en función del hecho que se produce, sino en función de quien lo produzca y si supuestamente le puede beneficiar, sí, señorías. Así, su incongruencia no tiene parangón. En Castilla-La Mancha más de cinco meses paralizado el programa de detección de cáncer de mama, y lo tapan. En Melilla dos años sin llevar a cabo los cribados poblacionales de cérvix y colón, y lo que hacen es callar. Sin embargo, en Andalucía movilizan a todo el Partido Socialista y simpatizantes a una concentración sanitaria en contra del Gobierno de Andalucía, que está tomando medidas ante un hecho respecto del que ha pedido disculpas por lo ocurrido (aplausos), que depuró responsabilidades cuando se detectó el fallo en el circuito del programa; un Gobierno que desde el minuto uno se puso a disposición de las afectadas para trabajar, desde la humildad, con diálogo claro y sincero. Señora Micó, en Valencia fue el Gobierno de Ximo Puig el que dejó a 167 000 mujeres sin cribados y, además, qué casualidad, con once aparatos mamógrafos estropeados. Hágaselo mirar.

Miren, tengo que reconocerlos su habilidad a la hora de crear cortinas de humo para ocultar la incompetencia del Gobierno de España utilizando a las mujeres para tapar lo que han hecho con otras mujeres, dejándolas totalmente desprotegidas ante sus maltratadores con ese uso de las pulseras. Ni una sola acción ni dimisión ni perdón. Y hoy con esta iniciativa piden un lenguaje justo. Parecería una broma, cuando además sus socios de Gobierno, como la ministra de Sanidad, llaman cafres a los consejeros de Sanidad del Partido Popular. No es que estén ustedes acreditados para dar ejemplos de lenguajes justos con una ministra que utiliza el cáncer para hacer política.

Plantear hoy la regulación de la palabra cáncer no es una prioridad, pero incluso podemos estar de acuerdo, en línea con los trabajos que se han venido desarrollando desde la propia Sociedad de Oncología Médica desde años atrás. Pero nos sorprende que en esta iniciativa dejen fuera a las sociedades científicas. Instan al Gobierno a colaborar con los medios de comunicación en promover un lenguaje responsable y empático en torno al cáncer. Señores del Grupo Socialista, no es un ejemplo a seguir su trabajo con los medios de comunicación, cuando están utilizando sus medios afines para destrozar programas de prevención, como son los programas de cribado para la población… (Un señor diputado pronuncia palabras que no se perciben).

Presidencia. Señorías, silencio, por favor.

Elvira Velasco Morillo

PPDiputada.Página 42

Sí, incluso, planteando preguntas a sociedades científicas buscando un trasfondo político, y nada científico. Dejen de embarrar y de manipular con el cáncer, por respeto a todas las personas que están pasando por él y a las que cumplen con los llamamientos a los cribados. (Aplausos). Y dejen de poner en duda el trabajo de todos los profesionales de salud pública y de los sistemas sanitarios de las comunidades autónomas.

Miles de mujeres participamos cada año en España en el cribado de cáncer de mama. Muchas de sus señorías seguro que participan, al igual que yo, en un programa que salva vidas y que se desarrolla gracias al rigor y al esfuerzo de muchos sanitarios. Dejen de hacer política con él. Necesitamos un Gobierno que se tome en serio el cáncer y atienda las peticiones de los sanitarios en el ámbito de la prevención, el diagnóstico y el tratamiento. Más abordaje integral, más prevención con los cribados poblacionales, recursos humanos especializados, tecnología y financiación, más y mejores tratamientos, agilizando la incorporación de las innovaciones terapéuticas. No es concebible que España tarde 623 días, una cifra muy alejada de la media de los 180 que nos propone la Unión Europea. Señorías, estas son algunas de las demandas prioritarias de los sanitarios que trabajan en este ámbito y no entienden que se utilice la salud y el cáncer como un arma política.

Señorías ―termino―, mientras que hay partidos que se afanan por hacer de la mentira y los bulos la verdad, desde el Partido Popular estamos centrados en reforzar la calidad asistencial, mejorar las condiciones laborales de los sanitarios y fortalecer la confianza del sistema sanitario público, como se viene haciendo en cada una de las comunidades del Partido Popular.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. — DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, RELATIVA AL RECHAZO DE LA INTEGRACIÓN DE LA POLÍTICA AGRARIA COMÚN (PAC) EN UN FONDO PRESUPUESTARIO ÚNICO DE LA UNIÓN EUROPEA EN DEFENSA DE SU CARÁCTER ESTRATÉGICO, AUTÓNOMO Y NACIONALMENTE GESTIONABLE. (Número de expediente 162/000606).

Presidencia. Continuamos con la proposición no de ley, del Grupo Parlamentario VOX, relativa al rechazo de la integración de la política agraria común, PAC, en un fondo presupuestario único en la Unión Europea, en defensa de su carácter estratégico, autónomo y nacionalmente gestionable. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra el señor Chamorro Delmo. (Aplausos).