Isaura Leal Fernández
Gracias, presidente. Señorías, con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, el pasado 16 de octubre, esta Cámara aprobó, con el apoyo unánime de todos los grupos parlamentarios, una declaración institucional con el objetivo de sumarnos a la concienciación de la sociedad sobre la importancia de la prevención, la detección precoz, el seguimiento de la enfermedad, así como el acceso a los avances diagnósticos y terapéuticos y el apoyo a pacientes, familiares y su entorno. Confío en que esta iniciativa que traemos hoy consiga ese mismo respaldo unánime. El cáncer es todavía hoy la primera causa de muerte en nuestro país. El cáncer es un grave problema de salud pública en todo el mundo. Pero no es una única enfermedad, cada tumor tiene un tratamiento y un pronóstico diferente. Para el cáncer, un diagnóstico precoz y la investigación e innovación tienen que ser prioridades absolutas, con una inversión pública, sanitaria y social, estructural y consolidada. Salvar vidas es el principal objetivo. (Aplausos). Ese es el clamor de las mujeres, salvar vidas. Invertir en el diagnóstico precoz es salvar vidas. Comunicar a las mujeres su diagnóstico a tiempo es salvar una vida. Para hacerlo posible, salvar vidas, se hace imprescindible defender una sanidad pública robusta y fuerte, bien financiada y con los recursos adecuados, no desmantelándola como parte de una estrategia para beneficiar intereses privados. Desmantelar la sanidad pública trae muy graves consecuencias; consecuencias terribles en la salud y en la vida de las personas, como estamos viendo en las últimas semanas. (Aplausos).
El Grupo Parlamentario Socialista trae esta propuesta que demandan pacientes y familiares, asociaciones y profesionales sanitarios. Y la traemos con un ánimo: obtener el apoyo de todo el hemiciclo. Estamos convencidos de que es necesario promover el uso de un lenguaje justo y responsable de la palabra cáncer, sobre todo en los ámbitos públicos e institucionales. Es urgente abandonar la utilización de la palabra cáncer como metáfora o sinónimo de insulto o descalificación. Es evidente que las personas que tenemos responsabilidades institucionales nos convertimos en espejos de comportamientos y actitudes. En ningún caso es ético utilizar la enfermedad, ya sea el cáncer u otra, para insultar o desprestigiar al adversario político. Y digo bien, al adversario, nunca el enemigo. Convendría no olvidarlo. (Aplausos).
Señorías, pervertir la palabra cáncer como un adjetivo de lo peor, de lo que destruye, es un comportamiento inexcusable en las declaraciones públicas. Y con esta iniciativa queremos contribuir a ponerle fin. La propia Asociación Española contra el Cáncer mostraba su preocupación por este peyorativo. Por ello, consideramos oportuno proponer medidas que implican el compromiso político e institucional, involucrando de forma imprescindible a los medios de comunicación, a las instituciones educativas y culturales, a las entidades sociales, para promover un lenguaje empático. Sí, esto sí que es empático en torno al cáncer y las personas que lo padecen. (Aplausos).
Es el poder que tienen las palabras. Las palabras tienen el poder de crear o de destruir, de transformar realidades, de despertar emociones y también de despertar pasiones. Su buen uso es positivo. Su abuso puede causar daño, alterando nuestro propio estado de ánimo, generando miedos y prejuicios. También queremos promover y difundir recomendaciones para el tratamiento informativo del cáncer basado en evidencias científicas, con el fin de reducir la desinformación. Saber utilizar las palabras desde el respeto al dolor que causa la enfermedad, con empatía, sí, con empatía hacia los que la sufren, hacia sus familiares y sus entornos, pero también todo ello acompañado de rigor científico. Y en el cáncer, diputados y diputadas, no hay batalla que librar, no hay vencedores ni hay vencidos, no hay débiles o fuertes en ese camino que deben transitar los que lo padecen. Puestos a transitar ese camino, valientes son todas y todos. (Aplausos).
Por tanto, hacemos un llamamiento al compromiso para contribuir a acabar con el uso del lenguaje bélico al hablar del cáncer, a dejar de utilizar expresiones que cargan sobre los pacientes su responsabilidad, su actitud ante la enfermedad. Y permítanme que traiga en el recuerdo a los que se fueron, a los que están y a los que vendrán, y que lo haga esta tarde aquí, en este hemiciclo, en forma de abrazo solidario a nuestras compañeras y compañeros diputados y diputadas de todos los grupos parlamentarios que en estos tiempos, en este día, están gestionando en sus propias vidas el impacto difícil, personal, psicológico y familiar del cáncer. Un abrazo solidario: ¡va por ellos! (Aplausos).
Quiero finalizar con un mensaje de esperanza. Cada vez son más las personas que sobreviven a la enfermedad. Y por ellas, por las que no están y viven en nosotros, por ellos traemos esta iniciativa.
Voy a finalizar con unas palabras de mi querida y admirada compositora y cantante Luz Casal. Decía Luz Casal hace unos años, cuando sufría y transitaba este camino: «Con el cáncer siempre he tenido un plus mayor de esperanza que de miedo». Sacar todo eso que duele y volver a comenzar, porque lo merecen, porque está en nuestra mano hacerlo esta tarde, hacerlo posible. Pido su apoyo unánime a esta iniciativa, que tiene como objetivo acompañar y no causar más dolor a los que sufren la enfermedad que conocemos con la palabra cáncer.
Muchas gracias. (Aplausos).