Ángel Ibáñez Hernando
Gracias, vicepresidente. Señor ministro, le interpelo en nombre del Grupo Popular para denunciar la ineptitud del ministerio para hacer frente a asuntos de Estado en los que están demostrando falta de capacidad, de criterio y de respeto a las comunidades autónomas. Usted, como ministro de Política Territorial, tendría que ser el primero en defender un modelo autonómico equilibrado, basado en los principios de unidad, igualdad y solidaridad. Es el máximo responsable de la distribución competencial entre el Estado y las comunidades autónomas y eso debe responder a criterios de racionalidad, eficiencia y capacidad de gestión. Sin embargo, es el ministro que ampara intereses coyunturales, que alimenta conveniencias partidistas; el ministro que ha permitido la perversión del espíritu del modelo autonómico usando las transferencias de competencias como instrumentos de negociación solamente para mantenerse en el poder. (Aplausos). Usted es el máximo exponente de una deriva política que representa una degradación institucional sin precedentes, subordinando la arquitectura del Estado a pactos con minorías que condicionan la estabilidad de su Ejecutivo. Ha conseguido mutar la política de cohesión territorial a un mercado persa de favores políticos, donde las decisiones las toman según el peso parlamentario de las minorías nacionalistas e independentistas, rompiendo así el principio de igualdad de todos los españoles, creando agravios comparativos entre comunidades autónomas y erosionando la confianza en las instituciones. Tenemos muchos ejemplos y en muchas materias, pero me voy a centrar en uno de los más palmarios que hay. Señor ministro, hoy le vengo a hablar de un drama que afecta a decenas de miles de personas y que, según el último CIS, ocupa la segunda preocupación de los españoles, solo por detrás de la vivienda. Me estoy refiriendo a la inmigración y a la caótica política del Gobierno en esta materia. Caótica porque está desordenada, porque es ineficaz y porque está ocasionando verdaderos dramas humanitarios, de los que solamente ustedes son los responsables, y es nuestra obligación denunciarlo aquí. Es un desastre la gestión migratoria y la incapacidad para dar respuestas es absoluta, y también es nuestro deber plantear la alternativa que dará soluciones más pronto que tarde cuando el Partido Popular gobierne este país. Señor ministro, los datos hablan por sí solos. Casi 29 000 inmigrantes irregulares han entrado en España este año y hay tres exponentes tan alarmantes como sangrantes por su incompetencia. El primero: la mayoría de llegadas siguen concentrándose en Canarias. Casi 13 500 personas, y con una presión que no cesa. En el sur de la península, las entradas por vía marítima alcanzan más de 6000 personas. Pero es que, en segundo lugar, hablamos de las Islas Baleares, donde la situación todavía es más alarmante. La ruta desde Argelia se ha disparado un 75 % y hay más de 6000 personas que han llegado a las islas ya. Y, en tercer lugar, Ceuta y Melilla, que acumulan más de 3000 entradas, siendo excepcional el caso de Melilla, con un aumento, señor ministro, del 266 % de entradas. Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla, abandonadas. Ni medios ni recursos ni apoyo. ¡Qué vergüenza, señor ministro! ¡Qué vergüenza! (Aplausos). Hablemos también de cómo se nos está viendo en Europa. Desde Europa nos miran y, señor ministro, los últimos datos de Frontex son demoledores. España ya es la principal puerta de entrada de toda la Unión a la inmigración irregular. De enero a septiembre, la ruta del Mediterráneo occidental ―Argelia, sur de España y Baleares― es la que más crece. Y la ruta canaria se ha convertido en una de las más mortíferas del planeta. Cada semana, decenas de personas desaparecen o fallecen en las aguas. Y todo porque la gestión del Gobierno, además de caótica, está siendo profundamente inhumana. Estamos viviendo un drama humanitario sin precedentes y el Gobierno está mirando hacia otro lado, no hace nada. Y sumada a esta cuestión tan dramática, no podemos obviar tampoco dónde se están generando enormes cifras de entrada irregular en nuestro país: en los aeropuertos internacionales de España, principalmente Barajas y El Prat. Señor ministro, usted lo sabe, estos lugares están siendo un auténtico coladero en nuestro país y vuelven a no hacer nada para paliar la cuestión. Es más, ni siquiera aportan cifras asociadas a las entradas, que después se convierten en irregulares. ¿O acaso podría darnos cifras? Ya verá como sube aquí después y no tiene ni un solo dato aproximado que dar, porque no tienen ni idea, porque no controlan nada. Y, claro, así las cosas, las mafias les aplauden y se enriquecen gracias al efecto llamada que Sánchez ha creado. Son ustedes los colaboradores necesarios de haber dado carta blanca a las redes criminales que trafican con seres humanos en nuestro país. (Aplausos).
Pero no se detiene ahí el caos, señor ministro. Hablemos también de nuestro Sistema Nacional de Acogida de Protección Internacional y de atención humanitaria, y hagámoslo con datos. La última información de la Oficina de Asilo y Refugio dice que en 2025 España ha tenido una solicitud de protección internacional por parte de 110 000 personas. También se indica que al cierre de 2024 el Gobierno dejó sin resolver casi 242 000 solicitudes de protección internacional, que, además, eran un aumento del 27 % respecto a 2023. Y todo ello porque han llevado a este sistema a una situación de auténtico colapso. No sé cómo no se les cae la cara de vergüenza al ver las imágenes de niños aglomerados en las salas de asilo en condiciones paupérrimas, sin acceso a servicios, sin acceso a nada que sea natural; o lo que está ocurriendo en las oficinas de extranjería, con la imposibilidad de acceder a citas y, además, sin el personal necesario. Oficinas donde, debido a esta situación, se denuncia la existencia de un mercado negro de venta de citas que el Gobierno no sabe frenar, quién sabe si por una calculada desidia o por una vergonzosa falta de capacidad. ¿Por qué no hacen nada, señor ministro? ¿Por qué?
Analicemos otro parámetro: la situación de quienes deben abandonar nuestro país. De nuevo, el desorden; de nuevo, el caos. Las devoluciones, retornos y expulsiones se encuentran en mínimos históricos porque no se están ejecutando. Y, claro, uno ya no sabe si inclinarse por pensar que son unos incapaces o es que lo están haciendo de modo completamente deliberado. De otro modo no se entiende que ocho de cada diez órdenes de expulsión estén quedando en papel mojado, lo que convierte a España en uno de los países de la Unión más incompetentes en esta cuestión. ¿Y cuál es la consecuencia, señor ministro? Que la gran mayoría de inmigrantes en situación irregular o que tienen antecedentes penales se acaban quedando en España pese a tener una orden de salida. ¿Y de quién es la culpa esto, señor ministro? Pues suya, del Gobierno, de su inoperancia, de su desorden y de que la política migratoria ustedes solo la entienden en términos de trueque con los partidos que todavía le mantienen al frente del Gobierno. Esa es la auténtica realidad. (Aplausos).
Y, señor ministro, no se entiende en absoluto lo que están haciendo con las comunidades autónomas. Este verano han aprobado un real decreto para completar los instrumentos de reparto forzoso de menores extranjeros y se hizo con auténtica opacidad, de manera unilateral, sin consultar con las comunidades autónomas, sin calendario, sin estrategia, sin planificación. Eso sí, usted se encargó de hacerlo con amenazas. En una actitud inédita e impropia de un régimen democrático, amenazó a Baleares, incluso con la intervención de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Pero, señor ministro, ¿usted quién se ha creído que es para hacer eso? ¿Es usted acaso el sheriff de Nottingham? ¿Eso es lo que usted se cree que es? ¿Por qué han querido utilizar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para doblegar a las comunidades autónomas? ¿Qué clase de matonismo político es ese, señor ministro? ¿Qué clase de matonismo es? Claro, todo tiene una explicación, y es que a Sánchez no le importan lo más mínimo los menores extranjeros; solamente mantener el apoyo de sus socios a cualquier precio. Eso explica el carácter político de los criterios de distribución, que excluían de este reparto a Cataluña y al País Vasco. ¿Por qué? Por la exigencia de las formaciones separatistas que están sosteniendo al Gobierno de Sánchez. Ustedes no entienden nada de lealtad institucional; no entienden nada de orden; no entienden nada de transparencia; no entienden nada de activar los recursos necesarios en el momento adecuado, respetando las competencias y dando protagonismo a las comunidades autónomas. A ustedes, señor ministro, las comunidades autónomas les dan completamente igual. (Aplausos).
Es usted el ministro de Política Territorial, pero, lejos de colaborar con las comunidades y preguntarles, omite completamente que muchas de ellas están colapsadas, y les dio completamente igual que muchas ya advirtieran que no eran capaces de acoger a más menores en condiciones dignas por no tener ni los espacios ni los profesionales cualificados para poder atenderlos. El propio Gobierno de España, con su estructura y con sus recursos ingentes, ha acogido a un número reducido de estos menores hasta el momento, pero no ha tenido empacho en asignar hasta tres mil a las comunidades autónomas. Inexplicable, señor ministro, inexplicable. La supuesta gestión migratoria del Gobierno progresista se ha degradado hasta convertirse en algo tan denigrante como hablar únicamente de reparto de menores, ignorando completamente su dignidad y su bienestar. A veces da la impresión de que las vidas humanas solo les importan para hacer partidismo. Si no, no se entiende que hayan tardado más de un año en acordarse de los pacientes de ELA, después de más de mil fallecidos. (Aplausos). ¡Cuánto sufrimiento se podía haber evitado, señor ministro! ¡Cuánto sufrimiento!
Ante todos estos datos ofrecidos y ante esta situación, ¿cuál es la respuesta que han dado, señor ministro? ¿Cuál es la respuesta que van a dar? Ya se lo anticipo yo: ninguna, absolutamente ninguna. Y usted es el máximo responsable, porque Sánchez le puso al frente de la coordinación de la crisis migratoria, dejando en segundo plano a ministerios con competencias operativas en inmigración. Ahí está el ministro Marlaska, con fronteras y seguridad; ahí está la ministra Saiz con la dirección de migraciones; ahí está el ministro Albares, en el ámbito de los asuntos exteriores y la cooperación; o ahí está la ministra Rego, que lleva los temas de infancia y que, por tanto, tiene responsabilidades en el ámbito de los menores no acompañados en España. Y por último está usted, que es el que, en teoría, se debería encargar de los repartos y de la derivación de inmigrantes a las comunidades. ¿Me quiere explicar, señor ministro, cómo un Gobierno que tiene hasta cinco ministros distintos, de partidos distintos, de orientaciones distintas, que se llevan muchas veces a matar, va a poder trabajar con un mínimo de coordinación en la política migratoria de nuestro país? (Aplausos). Es imposible, señor ministro. Es imposible.
Señor ministro, España tiene que dar respuestas urgentes a esta cuestión ―lo demandan decenas de miles de inmigrantes, lo demandan millones de españoles―, pero es imposible. A usted le han nombrado el Pancho Villa de este ejército, que es descoordinado, que es ineficaz y que está resultando un auténtico lastre para nuestro país.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos.―Varios señores diputados: ¡Bravo! ¡Muy bien!).