Yo, por lo menos, no me equivoco de continente. Usted fue a Melilla y dijo que inauguraba usted el hospital de la ciudad autónoma de Sevilla. (Aplausos). Pero, en fin, allá usted, señoría, como le gusta ser el presidente de la corrupción, pues sigamos.
El 90 % de los hogares declara haber perdido poder adquisitivo, mientras el 40 % de los alimentos han subido de precio. La vivienda la ha convertido usted en el primer problema de preocupación de los españoles; ha subido el precio un 38 % desde que usted es presidente. Y eso sí, han subido casi cien veces los impuestos. Y los españoles nos preguntamos: ¿dónde está nuestro dinero, si la deuda pública no ha parado de subir con usted y no mejoran los servicios públicos? (Rumores). ¿Por qué no le explica usted, al electricista, al fontanero, al panadero que se levanta a las cinco de la mañana, por qué tienen que pagar un 40 % más de impuestos? ¿Sabe una cosa? Usted se toma a los trabajadores como cajeros automáticos.
Después de siete años de Gobierno, a los jóvenes que no pueden adquirir una vivienda, les ofrece llamar por teléfono y un anuncio de publicidad institucional que es una vergüenza. (Rumores). No me extraña que la mitad del Gobierno le pida que cese a la ministra de Vivienda. (Aplausos). Y a las familias que no llegan a fin de mes, usted les ofrece otro vídeo que no es un lapsus, es un vídeo del señor Sánchez para cambiar la hora. No subestime usted la inteligencia de los españoles. ¿Sabe los únicos que ahora viven mejor en España? Su Gobierno, los mil asesores y los que iban con usted ―todos― en el coche de las primarias.
Le pregunté aquí dos veces por el señor Cerdán. Le dije: ¿usted cree que el señor Cerdán es honrado? Usted me dijo que sí. En nombre de los millones de españoles honrados, le pregunto: Desde que usted es secretario general, ¿el Partido Socialista se ha financiado ilegalmente o no? ¿Sí o no? (Una señora diputada: ¡Nooo!)
Muchas gracias, señoría. (Aplausos).