Señor Bolaños, de verdad, ¿cuenta las semanas, los días desde mi última pregunta? Usted tiene un serio problema psicológico y debería hacérselo mirar. (Aplausos).
Por lo demás, ¿por qué miente tanto, señor Bolaños? El Gobierno no pudo trabajar intensamente para liberar a María Corina porque María Corina nunca ha estado en la cárcel. Perseguida, sí; hostigada sí; presa, nunca.
Usted ya miente por defecto, como Sánchez. Ayer dijo que él no se pronuncia sobre los nobel, y resulta que tiene un historial de felicitaciones. ¡Qué miedo le tienen ustedes a Maduro! Son rehenes de un narcodictador. (Aplausos).
Pero hay algo más: María Corina encarna todo lo que ustedes desprecian: primero, la verdad, su némesis absoluta; segundo, la justicia, que manosean sin pudor ―lo dice la Comisión de Venecia: su modelo no cumple con los estándares europeos; punto 67 del informe, que usted retorció y filtró manipulado a la prensa para ganar el relato y como si la prensa fuera idiota―; tercero, María Corina representa a las mujeres libres y fuertes, las que no se dejan utilizar, y menos con fines electorales espurios. ¿Quieren blindar nuestros derechos en la Constitución? Antes blíndenlos frente a los hipócritas de su partido. (Aplausos). Esos mensajes humillantes de Ábalos: «Ingresa 100 euros a Michelle, que no tiene ni para comida». «¡Si aún pudiera deducirme estos donativos de la renta!», dijo. ¡Qué horror! Y, finalmente, María Corina encarna la paz civil, lo contrario de lo que ustedes promueven. Su último lema es «divide la derecha y vencerás». Alientan el odio, agitan el péndulo, vuelven con Franco. ¡Con Franco! ¡Si ni siquiera se atreve a llamar dictador a Maduro!
Este Gobierno ya no se representa ni a sí mismo. España sí está con la libertad. Y, por eso, señorías, les pido que aplaudamos en pie a María Corina Machado, heroína de la democracia, Premio Nobel de la Paz. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).