Ricardo Chamorro Delmo
Gracias, señora presidenta. Señorías, comparezco hoy para defender una moción consecuencia de interpelación que nace del clamor del campo español. No hablamos de un sector más, sino que hablamos de la soberanía alimentaria de España, de la competitividad, de la productividad, de la rentabilidad de nuestras explotaciones agrarias, y también de los principios de la política agraria común, es decir, de la unidad de mercado europea, de la solidaridad financiera y de la preferencia comunitaria. El ministro se equivocó el otro día cuando dijo que no existía ese principio de preferencia comunitaria. La preferencia comunitaria sí existe, está en la base del artículo 39 del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea y también está en la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, y nació para proteger a nuestros agricultores, para garantizar precios justos y también para garantizar la soberanía alimentaria de toda Europa. Negarla es rendirse, una vez más, a la competencia desleal. Hablamos, en definitiva, de la supervivencia de nuestros pueblos, cuyo sustento económico depende directamente de este sector, del sector agrario. Cada año cierran explotaciones, desaparecen ganaderías y amarran barcos de pesca, y mientras tanto aumentan sin cesar las importaciones de países terceros, de países de fuera de las fronteras de Europa, productos con pesticidas prohibidos aquí y sin ningún tipo de garantías laborales. Los costes de producción, por lo tanto, son totalmente desiguales con respecto a la producción que se hace en esos países terceros de fuera de Europa. Eso es competencia desleal, financiada por Bruselas y su Gobierno de socialistas y populares y consentida por este Gobierno socio de Ursula von der Leyen. (Aplausos). El campo español está siendo constantemente sacrificado en nombre del Pacto Verde, pactado por socialistas y populares, y de la Agenda 2030, esas agendas internacionales llevadas a cabo por élites que lo que pretenden es acabar con la productividad industrial y agraria de los países occidentales. A nuestros agricultores se les obliga a producir menos, con más burocracia y con costes inasumibles. Y, como he dicho antes, también vienen importaciones desde Marruecos, Egipto y Turquía, importaciones que inundan Europa con productos cultivados en condiciones que aquí serían ilegales. Además, esa sobreoferta de productos extracomunitarios hace directamente bajar los precios de los productos que producimos aquí, en Europa. El caso del Sáhara Occidental, del que hablábamos el otro día en la interpelación, es una auténtica vergüenza. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea dejó claro que esos productos no son marroquíes. ¿Qué hicieron la semana pasada socialistas y populares en Bruselas? Buscar un atajo para premiar a Marruecos y castigar al agricultor español. (Aplausos). Y lo mismo ocurre con ese acuerdo con Mercosur, acuerdo que amenaza claramente con arruinar a nuestros productores agrarios.
Permítanme un instante de recogimiento para recordar a David Lafoz, un joven agricultor de Belchite que no pudo soportar más la presión a la que le somete el bipartidismo. «No aguanto trabajar dieciocho horas para no vivir». (Aplausos). Eso escribió poco antes de darnos su adiós. Con 27 años, se convirtió en símbolo de los miles de jóvenes que sueñan con cultivar la tierra, pero solo encuentran obstáculos, burocracia y todo esto de lo que hemos hablado anteriormente. Su muerte golpea el alma del campo español. Que su memoria nos impida seguir ignorando las condiciones que conducen a tragedias como la suya. Digo esto en recuerdo de David Lafoz, que está presente aquí, en este Congreso de los Diputados. (Aplausos).
Nuestra moción propone un plan claro. Rechazar las políticas ruinosas del Pacto Verde y revisar los compromisos climáticos que comprometen la competitividad española, y estamos hablando del Acuerdo de París, estamos hablando de la Agenda 2030, de toda esa burocracia verde que está haciendo la vida imposible a nuestros productores. Defender una política agraria común fuerte y diferenciada, con presupuesto propio, frente a los intentos de diluirla en fondos comunes y en contra de esa pretensión de socialistas y populares de llevar a cabo una reducción del 22 % de su presupuesto. Exigir cláusulas espejo y controles reales en la frontera; defender ese principio de preferencia comunitario y fortalecerlo para tener unas fronteras fuertes en Europa que defiendan nuestra producción. No más productos con químicos prohibidos en la Unión Europea. Cumplir esa sentencia sobre el Sáhara Occidental que emitió el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y rechazar los acuerdos con Mercosur en los términos en que están redactados actualmente. Aprobar, por supuesto, un plan nacional del agua como política de Estado prioritaria, porque sin agua no hay regadío y sin regadío no hay futuro para nuestras zonas rurales. (Aplausos). Proteger el suelo agrícola frente al despliegue desordenado de las renovables. Nosotros no estamos en contra de las energías renovables, estamos en contra de la falta de planificación de este Gobierno y de esos pelotazos energéticos que se están llevando a cabo en todo el territorio nacional. Por ejemplo, en Italia o en Alemania se está llevando a cabo una planificación con sentido común, precisamente para defender los suelos productivos, los suelos agrarios, y defender a nuestros agricultores. Eso es lo que queremos aquí, en España, y lo que se está haciendo en otros países que sí tienen sentido común, que planifican y tienen un sentido nacional de la importancia de la soberanía alimentaria. Garantizar precios dignos en origen y equilibrio en la cadena alimentaria. Su ley de cadena alimentaria no funciona, señores socialistas, señores de la izquierda, y nos lo dicen constantemente todos los agricultores con los que nos reunimos. Apoyar nuestra pesca, por supuesto, con fondos suficientes, modernización de la flota y una fiscalidad justa. Impulsar el relevo generacional con incentivos fiscales, créditos blandos y una formación específica. Y todo ello con un mecanismo de seguimiento efectivo: que el Gobierno presente en el plazo de tres meses un plan de ejecución y rinda cuentas cada semestre.
Señorías, lo que está en juego es simple: o España defiende su capacidad de alimentar a los españoles y proyecta sus exportaciones en ese espacio económico europeo, que nosotros defendemos, con unas fronteras fuertes, que impulse también nuestros productos fuera de Europa, lo cual es importante para los sectores agrario y agroalimentario español, que tienen una potencia importante en el mundo, o dependeremos de terceros países y condenaremos al abandono a nuestro mundo rural. Cada explotación que cierra, cada barco que amarra, cada joven que abandona su pueblo es un trozo de España que se apaga, y eso no lo podemos permitir. (Aplausos). Esta moción es un llamamiento a la responsabilidad. Y no pedimos un cheque en blanco para VOX, pedimos un compromiso para que España siga siendo dueña de su campo, de sus aguas y de su futuro. Este cambio de marco lo piden todos los agricultores, todos los ganaderos y todos los pescadores, que, elección tras elección, también confiaron en ustedes, señores del resto de los partidos. Tengan el valor de cambiar este marco. Voten a favor, señorías, pero no por nosotros, háganlo por los agricultores, los ganaderos y los pescadores, que son los que sostienen la vida de nuestros pueblos y alimentan a los españoles.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).