María Mercè Perea i Conillas
Arratsalde on, presidente, jaun- andreok. Si hoy hablamos de cardiopatías congénitas en este Pleno es gracias a la diputada Luisa Gurrutxaga, quien hoy me cede su voz. Y yo creo que podemos compartir todos que el espíritu, el orgullo y la lucha por los derechos sociales sigan avanzando. Señorías, diez niños de los que nacen todos los días lo hacen con cardiopatía congénita ―son cuatro mil nacimientos cada año―, una enfermedad crónica irreversible, una patología dinámica en constante evolución. Su esperanza de vida se queda en los 53 años. Estas personas se enfrentan a una vida con un mayor riesgo de muerte súbita y de insuficiencia cardíaca; van a necesitar cirugías cardíacas, cateterismos, marcapasos o desfibriladores implantables y necesitan un seguimiento y acompañamiento médico especializado durante toda la vida. Sus votos, señorías, nuestros votos hoy darán sentido al día a día de miles de personas que sufren esta patología, y lo haremos por justicia social y por proteger al vulnerable. (Aplausos). La sanidad pública tiene toda la razón de ser cuando hablamos de cardiopatías congénitas; primero, porque esta iniciativa viene avalada por informes de tres sociedades científicas que merecen todo nuestro respeto y que deben ser atendidas a los efectos de que la cardiopatía congénita sea incluida en el Real Decreto 888/2022, y en segundo lugar, porque mientras que en los años ochenta el 90 % de los enfermos con cardiopatías congénitas complejas fallecía antes de los 3 años, hoy en España el 90 % de los pacientes que sufren esta condición llega a la vida adulta. (Rumores). Señorías del Grupo Popular, yo les agradecería que escucharan, porque hablamos de la vida de muchas personas, como mínimo doscientas mil. Les decía que si este cambio radical en la cardiopatía congénita ha sido posible, ha sido gracias a la sanidad pública, la que construyó el Partido Socialista de la mano de Ernest Lluch. (Aplausos). Sí, señorías, los socialistas sentimos con gran orgullo al que fue ministro de Sanidad. Pronto será el 25.º aniversario de su asesinato y recordarle es el mejor homenaje que le podemos hacer. En cambio, fíjense ―y déjenme que discrepe― en el señor Mazón, del PP, que no tiene otra ocurrencia ―aquí hablando de ocurrencias, pero de verdad que lo del señor Mazón tiene traca― que, a las órdenes de VOX, retirar el nombre de Ernest Lluch del callejero. ¡Menuda ignominia! Sabíamos que el señor Mazón no tenía principios, lo vimos aquel octubre de 2024, pero ¿retirar el nombre de las personas que han construido la democracia? ¿De verdad? (Aplausos). No se puede ser tan miserable. Señorías del Grupo Popular, negando a referentes universales como Ernest Lluc reniegan de su propio país. ¿Pero de qué nos extrañamos, si el PP reduce lo público a la mínima expresión para repartirlo entre unos pocos, recorta los presupuestos autonómicos para privatizar la salud pública y vende y abandona a más de dos mil mujeres en Andalucía? Y que no sean más; lo pedimos, que no sean más. Señorías del Grupo Popular, esa es la diferencia entre ustedes y nosotros. Para los socialistas, la sanidad pública solo se toca para avanzar en derechos; para ustedes, es un negocio (aplausos), y si no que se lo digan al señor de Quirón.
Esta iniciativa, señorías, habla de dignidad, de que una persona con una cardiopatía puede tener un proyecto de vida en igualdad de condiciones que el resto. Pero, además, fíjense en una cosa que hemos de poner en valor: esta iniciativa proviene de la sociedad civil, de personas individuales y colectivas. Por individuales me referiré, y le doy la bienvenida, al doctor Alberto López, que lleva luchando durante años para que esto sea una realidad. (Aplausos). Y por asociaciones, a aquellas de pacientes y familiares, como la Fundación Menudos Corazones, la Fundación Carme Chacón o la Asociación Corazón y Vida, que con su vehemencia están ganando la partida a la adversidad, y los menores que fallecían en los ochenta y no llegaban a tres años hoy ya llegan a la edad adulta. Y me permitirán que tenga un emocionado recuerdo para Carme Chacón, no puedo evitarlo. (Aplausos). Hoy están entre nosotros Esther y María. Esther, moltes gràcies i benvinguda. Y gracias a todos los profesionales sanitarios, a los médicos, a todos aquellos que con perseverancia conseguirán que esto sea una realidad.
El Grupo Socialista sabe que el principal reto de estas personas deriva de su inclusión y la igualdad de oportunidades. Por eso tenemos ante nosotros una iniciativa que tiene el objetivo de reconocer una discapacidad acorde con la realidad de su cambio vital, para que puedan aspirar a una mejor inclusión en todos los ámbitos ―incluso el laboral― y puedan desarrollar su proyecto de vida con los mismos derechos, porque inclusividad ―y estas son palabras de Luisa― es aceptar o tolerar al diferente.
Señorías de la derecha, escuchen, se trata de aceptar al diferente, porque todos y todas somos diferentes. Se trata de adaptar el entorno, eliminando barreras físicas, comunicativas o sociales para que todos y todas podamos participar en todos los ámbitos de la vida educativa, social, cultural y laboral en igualdad de condiciones. Se trata también, con esta iniciativa, de conseguir un lugar de trabajo bien adaptado para el desarrollo profesional y, evidentemente, laboral. Es objetivo de esta proposición no de ley reconocer la cardiopatía congénita en sus diferentes grados de baremo de discapacidad, de conformidad con el Real Decreto 888/2022, porque tienen que poder tener una valoración objetiva acorde a sus necesidades.
Y voy acabando. Señorías, este Gobierno se está caracterizando por la empatía y su férrea voluntad de no dejar a nadie atrás, aunque algunos se rían. Todos podemos vernos en cualquier situación vulnerable a lo largo de nuestra vida, así que, señorías del Grupo Popular, hagan como este Gobierno: protejan en vez de destruir, inviertan en vez de vender y acompañen en vez de abandonar a los vulnerables. (Aplausos). Y no mientan, no den carta de naturaleza a la mentira, es inaceptable. Mentir no sale gratis, demuele los cimientos de la democracia y el Partido Socialista no se lo va a permitir. Y concluyo con la esperanza…