José Manuel Albares Bueno
GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 60Vídeo
Señorías, buenos días.
He solicitado comparecer para presentarles los elementos del futuro acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido en relación con Gibraltar.
En primer lugar, quiero saludar a los representantes de la Confederación de Empresarios de Cádiz, de UGT, de Comisiones Obreras, del Grupo Transfronterizo, a la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de La Línea, al exalcalde de La Línea, Juan Carmona y al resto de los representantes del Campo de Gibraltar y de la zona que nos acompañan hoy desde la tribuna de invitados de esta Cámara. Todos ustedes saben, porque nos hemos reunido en varias ocasiones, que esto es un éxito compartido. También ha sido gracias a ustedes y también es su éxito.
El pasado 11 de junio, junto con el comisario europeo, Maros Šefčovič, alcanzamos un acuerdo político definitivo con la parte británica sobre los aspectos fundamentales de la relación entre el territorio de Gibraltar y la Unión Europea. Y esa misma tarde del 11 de junio solicité comparecer a petición propia ante el Pleno del Congreso, lo que hago hoy. El acuerdo alcanzado en relación con Gibraltar es un acuerdo histórico. Cierra el último capítulo pendiente del brexit y es la primera vez en trescientos doce años que un Gobierno de España alcanza un acuerdo amplio con el del Reino Unido en relación con Gibraltar desde el Tratado de Utrecht. Todos los Gobiernos democráticos han intentado cerrar un acuerdo con Reino Unido al respecto, pero no lo han conseguido. Este Gobierno sí. Señorías, estamos, y mido mis palabras, ante un momento histórico; histórico porque este acuerdo implicará la caída de la Verja, el último muro de Europa continental. También porque supondrá un antes y un después en términos de estabilidad, de prosperidad y de bienestar en la vida de los trescientos mil andaluces del Campo de Gibraltar, y una nueva etapa en la relación entre España y el Reino Unido. El acuerdo estructura por primera vez en más de trescientos años un modelo de convivencia, de cooperación y de acercamiento. Ese era nuestro objetivo y nuestro compromiso, poner en el centro el bienestar de los ciudadanos a ambos lados de la antigua Verja y consolidar un espacio de oportunidades, de seguridad y de futuro compartido. Y se ha hecho sin comprometer ni renunciar a la posición española sobre Gibraltar. El acuerdo indica explícitamente que no renunciamos a nuestra posición y que nada en el texto o en su aplicación podrá ser usado para defender posiciones contrarias a ello en tribunales internacionales. Por tanto, ni renunciamos ni renunciaremos nunca a unas demandas que quedan salvaguardadas plenamente. Además, acabamos con la parálisis y avanzamos hacia una mejor integración de ambos lados de la Verja.
Tras los acuerdos alcanzados en 2020 entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre su relación tras la salida de este país de la Unión, se trata además del último elemento pendiente de la nueva relación Unión Europea-Reino Unido tras el brexit. Es por eso por lo que este acuerdo lo ha celebrado la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. Cito textualmente: «Doy la bienvenida ―decía Ursula von der Leyen― a la conclusión de las negociaciones sobre el futuro acuerdo Unión Europea-Reino Unido sobre Gibraltar. Salvaguarda la integridad de Schengen y del mercado único y, al mismo tiempo, garantiza la estabilidad, la seguridad jurídica y la prosperidad de la región». Lo ha saludado el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Cito textualmente: «Doy la bienvenida al acuerdo político de hoy entre la Unión Europea y Reino Unido sobre Gibraltar. Es un logro histórico que eliminará las barreras y asegurará la prosperidad compartida de toda la región mientras salvaguarda el espacio Schengen, el mercado único y la unión aduanera de la Unión. El acuerdo reafirma nuestro compromiso mutuo de abrir un nuevo capítulo en la relación entre la Unión Europea y el Reino Unido». Lo ha saludado la alta representante, Kaja Kallas. Y cito textualmente: «El acuerdo sobre Gibraltar es un ganar-ganar para la Unión Europea y el Reino Unido. Miles de personas que cruzan la frontera todos los días disfrutarán de un movimiento más fácil y rápido». Tres personas, que representan los más altos cargos de la Unión Europea y que representan a tres familias políticas distintas, saludando este acuerdo.
Este acuerdo ha sido posible gracias a que los principales elementos del espíritu que en todo momento ha guiado nuestros esfuerzos en estos cuatro años de negociaciones han sido la convivencia y la nueva era para el Campo de Gibraltar y Gibraltar. Estos dos objetivos son y deben de seguir siendo política de Estado. El primer objetivo que ha vertebrado en todo momento las negociaciones ha sido salvaguardar los intereses y el bienestar de los trescientos mil andaluces del Campo de Gibraltar, de los españoles y de los europeos. Desde el inicio de las negociaciones, el Gobierno de España ha estado a disposición de las Cortes para informar sobre su desarrollo. Este ha sido un asunto del que he ido informando en todas mis comparecencias y uno de los grandes pactos en materia de política exterior que he ofrecido reiteradamente a todos los grupos parlamentarios en múltiples ocasiones, tanto en esta Cámara como en el Senado. La comunicación con los distintos actores de la zona ha sido constante y los intercambios con ellos, en los que nos han trasladado sus preocupaciones y sus peticiones, nos han guiado en las negociaciones. Me he reunido en ocho ocasiones con los alcaldes de los municipios del Campo de Gibraltar: La Línea de la Concepción, San Roque, Algeciras, Tarifa, Castellar de la Frontera, Los Barrios, Jimena de la Frontera y
San Martín del Tesorillo; también con la mancomunidad de la zona, con la Diputación de Cádiz y con la Junta de Andalucía. Asimismo, he mantenido tres reuniones con las organizaciones sociales y económicas de la comarca: La Cámara de Comercio del Campo de Gibraltar, la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, la Asociación de Empresas de Servicios de la Bahía de Algeciras, el Campus de la Bahía de Algeciras, la Confederación de Empresarios de Cádiz, ASANSULL, Hogar Betania, Comisiones Obreras, UGT, ASCTEG, Verdemar y el Grupo Transfronterizo, entre otros. Mi equipo ha mantenido una interlocución directa con todos ellos. He mantenido varias conversaciones con el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, incluido el mismo 11 de julio, el día que alcanzamos el acuerdo. De hecho, él fue la primera persona a la que llamé, tras hacerlo con el presidente del Gobierno y su majestad el Rey esa misma tarde. Quiero también subrayar y agradecer el apoyo y el acompañamiento que ha dado a este acuerdo. También he estado en contacto, a lo largo de la negociación, con los presidentes de las comisiones de Exteriores de ambas Cámaras y los portavoces de los grupos parlamentarios.
En segundo lugar, este acuerdo abre una nueva era. No solo genera una situación de libertad de movimientos entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar, sino que ofrece una nueva perspectiva de desarrollo de la región en su conjunto y un clima favorable para abordar los desafíos comunes de los ciudadanos del Campo de Gibraltar y de Gibraltar y para solucionar situaciones que se puedan plantear. También abre una nueva era en la relación global con el Reino Unido, un socio clave en un periodo con tantos riesgos para la seguridad europea.
Señorías, el acuerdo político sobre los aspectos fundamentales del futuro acuerdo Unión EuropeaReino Unido en relación con Gibraltar beneficia a los andaluces y a los españoles del Campo de Gibraltar. Primero, con la movilidad. Por primera vez se produce un salto adelante. El acuerdo político alcanzado contempla el derribo físico de la Verja que erigió Reino Unido en 1908 y que separaba el Campo de Gibraltar del Peñón. Cuando entre en vigor el acuerdo, caerá el último muro de la Europa continental. De hecho, la caída de la Verja es requisito para la plena entrada en vigor del resto de disposiciones del acuerdo. Este hito es importante por su carácter simbólico, pero aún lo es más porque permite alcanzar uno de los objetivos fundamentales del acuerdo: la libertad de circulación de personas y de mercancías. El acuerdo eliminará la totalidad de las barreras físicas, los chequeos y los controles sobre las personas y las mercancías que circulen entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar, preservando al mismo tiempo, como indicaban la presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo, el espacio Schengen, el mercado único de la Unión Europea y la unión aduanera.
Esta frontera fluida traerá, por fin, confianza, seguridad jurídica y bienestar a los andaluces de toda la región. Además, promueve la convivencia y el dinamismo económico entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar y favorece unas relaciones estrechas y constructivas entre las sociedades gibraltareñas y españolas, comenzando por la movilidad de personas. El territorio de Gibraltar estará conectado con el espacio Schengen, con todo lo que ello implica para la libre circulación de personas y trabajadores y, por tanto, para la generación de prosperidad y riqueza. Por supuesto, la aplicación de Schengen a la circulación de personas conlleva unas obligaciones y unos controles para garantizar la seguridad de todo el espacio Schengen. Esos controles de entradas y salidas serán ejercidos por nuestra Policía Nacional. Lo reitero: los controles Schengen de llegadas y salidas del aeropuerto y del puerto de Gibraltar los realizará la Policía española, de conformidad con las normas aplicadas en cualquiera otra frontera exterior Schengen.
Otro aspecto histórico del acuerdo que contribuirá a mejorar la conectividad del Campo de Gibraltar es el uso del aeropuerto, que se abre a su conexión con otros aeropuertos españoles y del resto de la Unión Europea, y establecerá un sistema de gestión conjunta mediante la creación de una empresa mixta participada al 50 % por España.
En cuanto al capítulo de la movilidad de mercancías y aduanas, el futuro acuerdo tiene por objeto establecer una unión aduanera. Esto, junto con la aplicación del acervo pertinente de la Unión en Gibraltar, permitirá la eliminación de todas las barreras físicas, protegerá, al mismo tiempo, la integridad del mercado único de la Unión y fomentará la prosperidad de la zona. La circulación de mercancías se realizará por vía terrestre, sujeta a condiciones estrictas y siempre después de haber sido realizado el despacho aduanero en puestos españoles, por los que habrán pasado previamente las mercancías con destino a Gibraltar. Será el caso especialmente del puerto de Algeciras, con los beneficios económicos que ello le supondrá. Las autoridades españolas realizarán todos los trámites aduaneros en los puestos aduaneros designados.
Para asegurar que la competencia no se vea distorsionada en la zona, por primera vez, Gibraltar implementará un impuesto indirecto similar al IVA español y con unos tipos que nunca serán inferiores a los mínimos establecidos en la Unión Europea. Es decir, los niveles de imposición indirecta en Gibraltar se alinearán desde la entrada en vigor del acuerdo con la normativa europea para garantizar la igualdad de condiciones y evitar distorsiones del mercado, frente a una situación actual en la que la mayor parte de los productos no están sometidos a un impuesto al consumo o, si lo están, son grabados a tipos no superiores al 6 %. También habrá convergencia en materia de impuestos especiales de tabaco, de alcohol y de hidrocarburos. Dicha convergencia se va a dar en un corto periodo de tres años, empezando con un nivel general del 15 %, el mínimo permitido por la directiva europea desde el primer año. Se prevé un mecanismo de revisión obligatorio que garantizará que los tipos se eleven en caso de que sea necesario, para evitar distorsiones en el mercado, pero nunca bajará el nivel de imposición del aplicado por un Estado miembro. Esto se aplicará también en materia de tabaco, en relación con el cual se garantiza un control de precios, así como un sistema de trazabilidad equivalente al de la Unión que evite tráficos ilegales.
Asimismo, el acuerdo incluirá un capítulo sólido sobre igualdad de condiciones en materia de competencia. Se basa en lo que ya existe, en el acuerdo de comercio y cooperación entre la Unión Europea y el Reino Unido, pero adaptado a las particularidades de Gibraltar. Contiene disposiciones sobre ayudas estatales, medioambiente, lucha contra el blanqueo de capitales, trabajo, comercio y desarrollo sostenible, acompañadas de un mecanismo de resolución de litigios.
En particular, las cuestiones medioambientales han estado entre nuestras principales preocupaciones a lo largo de toda la negociación. Por eso, el acuerdo tendrá un capítulo en materia medioambiental, para que Gibraltar mantenga un nivel de protección ambiental equivalente al de la normativa europea también en asuntos como rellenos y vertidos. Todo esto se hace protegiendo a los 15 000 andaluces que trabajan en Gibraltar y que representan ―no lo olvidemos, yo no lo he olvidado ni un solo minuto de la negociación― el 50 % del mercado laboral gibraltareño. El acuerdo incluye un capítulo sobre coordinación en materia de Seguridad Social. El objetivo es mejorar las condiciones de vida y de trabajo de esos ciudadanos, buscando superar por distintos cauces las desigualdades que existen actualmente y articulando en el acuerdo un mecanismo financiero a tal efecto. En particular, garantizar los desplazamientos diarios de los 15 000 trabajadores transfronterizos que cada día cruzan la actual verja, que va a desaparecer, ha sido uno de los primeros objetivos del acuerdo. Por eso, el acuerdo establece un abanico de derechos para los trabajadores transfronterizos. También incluye las disposiciones necesarias en materia de Seguridad Social, de prestaciones por desempleo, de pensiones de jubilación. Además, el acuerdo establece un mecanismo financiero destinado a promover la cohesión entre Gibraltar y la región circundante del campo de Gibraltar a través de un fondo social.
El acuerdo también contiene disposiciones relativas a la base militar. España tendrá, por primera vez, acceso a información completa sobre las personas y mercancías que llegan a ella para asegurar que el acervo Schengen y de la Unión Aduanera se aplican también en relación con la base.
El futuro acuerdo Unión Europea-Reino Unido en relación con Gibraltar es una de las claves sobre las cuales estamos construyendo una futura relación más fuerte y estrecha entre España y un aliado clave como es el Reino Unido, un socio fundamental en todos los ámbitos, político, económico, cultural, social y, en estos tiempos tan complejos, en los de seguridad y defensa. La prueba la tuvimos con la visita del presidente del Gobierno al primer ministro Starmer el 3 de septiembre, cuando se firmó un nuevo y ambicioso marco de cooperación que no habría sido posible sin el acuerdo político sobre Gibraltar alcanzado el pasado 11 de junio. Señorías, este acuerdo supone un punto de inflexión en la larga historia de nuestras relaciones bilaterales con el Reino Unido en lo relativo a Gibraltar. Refleja, asimismo, el papel singular que España está llamada a desempeñar también en la futura relación entre la Unión y el Reino Unido en lo relativo a Gibraltar.
Señorías, una forma muy sencilla de comprobar los beneficios de este acuerdo es contrastarlo con la situación a la que habríamos llegado en caso de no haber existido. Un no acuerdo hubiera tenido un alto coste para Andalucía, para los andaluces del Campo de Gibraltar y para nuestro país. En primer lugar, la Verja, construida en 1908 por el Reino Unido para separar a los españoles de Gibraltar, hubiera pasado a ser una frontera rígida y dura, como ya sucedió en tiempos pasados y que recuerdan perfectamente los andaluces del Campo de Gibraltar. Ello hubiera abierto un panorama complicado e incierto respecto de la circulación de ciudadanos y mercancías, supondría enormes congestiones, sobre todo en las horas punta de entrada de los trabajadores transfronterizos en Gibraltar, y hubiese consolidado la separación de Gibraltar y del Campo de Gibraltar de manera negativa para nuestros intereses y con un terrible impacto para nuestros ciudadanos. En segundo lugar, se hubiese visto resentida la cooperación en materia aduanera y fiscal. Gibraltar también habría podido reducir los impuestos a productos sensibles. En tercer lugar, los derechos laborales y la no discriminación de los nuevos trabajadores transfronterizos no quedarían reconocidos y estarían expuestos a sus posibles actuaciones limitativas. En cuarto lugar, en caso de no producirse un acuerdo, tendríamos que haber tomado decisiones complejas en materia de transporte. Por ejemplo, en relación con el transporte marítimo, con la supresión o la interrupción de las negociaciones se hubiera podido mantener el estatu quo actual, con el daño al puerto de Algeciras que hubiera supuesto. Y, en cuanto al transporte aéreo, la falta de acuerdo supondría la continuidad de la situación actual. Por último, la economía del Campo de Gibraltar se hubiera visto gravemente dañada y, en materia medioambiental, las prácticas que como los rellenos y los vertidos tienen efectos negativos sobre el medioambiente se podrían ver incrementadas. En suma, España hubiese visto mermada su capacidad de influencia y de control.
En lugar de esto, y por primera vez en 312 años, España toma protagonismo en todos estos asuntos. España toma la iniciativa con un claro plan de futuro para el Campo de Gibraltar y para la zona del Estrecho; un plan de futuro de convivencia. Se trata de un acuerdo con vocación de futuro y con objetivos ambiciosos a corto, medio y largo plazo, que da respuesta a las legítimas demandas del Campo de Gibraltar y logra hacer avanzar por primera vez en el terreno práctico los intereses de nuestros ciudadanos en esta zona de máxima importancia estratégica para nuestro país.
Desde el pasado 11 de junio, las perspectivas son alentadoras. El acuerdo alcanzado evita los efectos negativos de la falta de acuerdo y abre un horizonte de prosperidad para el Campo de Gibraltar, que siempre ha sido nuestra prioridad. Señorías, los últimos meses y años han sido intensos en contactos y negociaciones. El equipo del Ministerio de Asuntos Exteriores y del resto de ministerios competentes, junto con el equipo de la Comisión Europea, ha dedicado muchas horas de trabajo para alcanzar este acuerdo histórico. Quiero agradecer particularmente los esfuerzos y la dedicación incansable de los funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores, también a los de todos los ministerios competentes implicados ―Hacienda, Interior, Defensa, Transporte y Medio Ambiente, entre otros―. Ha sido una negociación muy compleja, porque los contenidos del acuerdo implican a numerosos ministerios y porque el acuerdo con el Reino Unido en relación con Gibraltar, al implicar competencias exclusivas de la Unión Europea, lo ha estado negociando junto a España la Comisión Europea, y será la Unión Europea la firmante del acuerdo. Mi agradecimiento personal también al equipo negociador de la Comisión Europea, muy especialmente al comisario Maroš Šefčovič, con el que hemos sabido encontrar soluciones a cada cuestión y desafío que se planteaba.
En cuanto a los próximos pasos, lo acordado en junio, que son las bases políticas del acuerdo, ha sido trasladado durante estos meses a textos jurídicos definitivos. La Comisión Europea debe finalizar ahora las revisiones legales y las traducciones. La previsión de la propia Comisión es que dichos textos jurídicos estén listos este otoño para posteriormente, como informó recientemente la Comisión Europea ante el Parlamento Europeo, pasar por su propio proceso de ratificación en la Unión Europea, por el Consejo y el Parlamento Europeo, donde espero, animo y solicito ―y espero que hoy se pronuncien aquí en esta tribuna― a todas las formaciones políticas aquí presentes que voten a favor en el Parlamento Europeo y lo hagan avanzar lo más rápidamente posible. Por supuesto, también tendrá que ser ratificado por sus propios trámites internos en el Reino Unido. También hay un trabajo en curso para adaptar los sistemas informáticos y las infraestructuras fronterizas, incluido el desmantelamiento de la Verja.
Señorías, este acuerdo cumple todos y cada uno de los objetivos que nos habíamos propuesto y preserva y ampara nuestros intereses al mantener la integridad del espacio Schengen y de la Unión Europea, dos de los mayores éxitos del proyecto europeo. En todo el ejercicio hemos velado por mantener el equilibrio entre la defensa de los intereses de nuestros ciudadanos y la firmeza de nuestros principios. Así, el acuerdo se ha alcanzado sin perjuicio de nuestras pretensiones irrenunciables en materia de soberanía que han quedado salvaguardadas.
La firmeza en nuestros principios y la defensa de los intereses de nuestros ciudadanos, especialmente los andaluces del Campo de Gibraltar, son los dos valores que nos han guiado en todo este proceso. Cualquiera que conozca o haya visitado el Campo de Gibraltar ―yo lo he visitado en varias ocasiones y me he entrevistado con las autoridades locales y con los actores sociales y económicos― sabe de la importancia que este acuerdo tenía y tiene para los andaluces, también para todos los españoles de la comarca. Así me lo han expresado en todas nuestras reuniones los alcaldes de la zona de diversos partidos políticos, la actual Junta de Andalucía, las organizaciones sociales y los propios ciudadanos en las ocasiones en las que he visitado la zona.
Señorías, este es un acuerdo que, con hechos concretos, mejora la vida de personas concretas, de nuestros conciudadanos del Campo de Gibraltar, y abre una nueva etapa en la relación entre España y el Reino Unido. Es un acuerdo profundamente arraigado en valores y convicciones que guían toda la política de este Gobierno y del ministerio que dirijo: la determinación de que España tenga un papel protagonista en las decisiones que nos afectan, y así lo hemos defendido en la Unión Europea también en relación con este acuerdo; y la convicción de que el progreso conjunto siempre construye más que la confrontación estéril, de que el Gobierno de España se debe ante todo al bienestar de los españoles y españolas, y por ellos hemos trabajado y seguimos trabajando, con la certeza de que es posible un Campo de Gibraltar próspero, equitativo y justo. Con este acuerdo damos un enorme paso para construir el futuro por el bien de España, por el bien de Andalucía y, sobre todo, por nuestros compatriotas del Campo de Gibraltar. (Aplausos).