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Sin adjetivos

Pleno del 8 de octubre de 2025

Solicitud de comparecencia, a petición propia, del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ante el Pleno de la Cámara, para informar del acuerdo UE-Reino Unido en relación con Gibraltar.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Gobierno. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 141.

Defensa y exterior

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 60Vídeo

Señorías, buenos días.

He solicitado comparecer para presentarles los elementos del futuro acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido en relación con Gibraltar.

En primer lugar, quiero saludar a los representantes de la Confederación de Empresarios de Cádiz, de UGT, de Comisiones Obreras, del Grupo Transfronterizo, a la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de La Línea, al exalcalde de La Línea, Juan Carmona y al resto de los representantes del Campo de Gibraltar y de la zona que nos acompañan hoy desde la tribuna de invitados de esta Cámara. Todos ustedes saben, porque nos hemos reunido en varias ocasiones, que esto es un éxito compartido. También ha sido gracias a ustedes y también es su éxito.

El pasado 11 de junio, junto con el comisario europeo, Maros Šefčovič, alcanzamos un acuerdo político definitivo con la parte británica sobre los aspectos fundamentales de la relación entre el territorio de Gibraltar y la Unión Europea. Y esa misma tarde del 11 de junio solicité comparecer a petición propia ante el Pleno del Congreso, lo que hago hoy. El acuerdo alcanzado en relación con Gibraltar es un acuerdo histórico. Cierra el último capítulo pendiente del brexit y es la primera vez en trescientos doce años que un Gobierno de España alcanza un acuerdo amplio con el del Reino Unido en relación con Gibraltar desde el Tratado de Utrecht. Todos los Gobiernos democráticos han intentado cerrar un acuerdo con Reino Unido al respecto, pero no lo han conseguido. Este Gobierno sí. Señorías, estamos, y mido mis palabras, ante un momento histórico; histórico porque este acuerdo implicará la caída de la Verja, el último muro de Europa continental. También porque supondrá un antes y un después en términos de estabilidad, de prosperidad y de bienestar en la vida de los trescientos mil andaluces del Campo de Gibraltar, y una nueva etapa en la relación entre España y el Reino Unido. El acuerdo estructura por primera vez en más de trescientos años un modelo de convivencia, de cooperación y de acercamiento. Ese era nuestro objetivo y nuestro compromiso, poner en el centro el bienestar de los ciudadanos a ambos lados de la antigua Verja y consolidar un espacio de oportunidades, de seguridad y de futuro compartido. Y se ha hecho sin comprometer ni renunciar a la posición española sobre Gibraltar. El acuerdo indica explícitamente que no renunciamos a nuestra posición y que nada en el texto o en su aplicación podrá ser usado para defender posiciones contrarias a ello en tribunales internacionales. Por tanto, ni renunciamos ni renunciaremos nunca a unas demandas que quedan salvaguardadas plenamente. Además, acabamos con la parálisis y avanzamos hacia una mejor integración de ambos lados de la Verja.

Tras los acuerdos alcanzados en 2020 entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre su relación tras la salida de este país de la Unión, se trata además del último elemento pendiente de la nueva relación Unión Europea-Reino Unido tras el brexit. Es por eso por lo que este acuerdo lo ha celebrado la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. Cito textualmente: «Doy la bienvenida ―decía Ursula von der Leyen― a la conclusión de las negociaciones sobre el futuro acuerdo Unión Europea-Reino Unido sobre Gibraltar. Salvaguarda la integridad de Schengen y del mercado único y, al mismo tiempo, garantiza la estabilidad, la seguridad jurídica y la prosperidad de la región». Lo ha saludado el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Cito textualmente: «Doy la bienvenida al acuerdo político de hoy entre la Unión Europea y Reino Unido sobre Gibraltar. Es un logro histórico que eliminará las barreras y asegurará la prosperidad compartida de toda la región mientras salvaguarda el espacio Schengen, el mercado único y la unión aduanera de la Unión. El acuerdo reafirma nuestro compromiso mutuo de abrir un nuevo capítulo en la relación entre la Unión Europea y el Reino Unido». Lo ha saludado la alta representante, Kaja Kallas. Y cito textualmente: «El acuerdo sobre Gibraltar es un ganar-ganar para la Unión Europea y el Reino Unido. Miles de personas que cruzan la frontera todos los días disfrutarán de un movimiento más fácil y rápido». Tres personas, que representan los más altos cargos de la Unión Europea y que representan a tres familias políticas distintas, saludando este acuerdo.

Este acuerdo ha sido posible gracias a que los principales elementos del espíritu que en todo momento ha guiado nuestros esfuerzos en estos cuatro años de negociaciones han sido la convivencia y la nueva era para el Campo de Gibraltar y Gibraltar. Estos dos objetivos son y deben de seguir siendo política de Estado. El primer objetivo que ha vertebrado en todo momento las negociaciones ha sido salvaguardar los intereses y el bienestar de los trescientos mil andaluces del Campo de Gibraltar, de los españoles y de los europeos. Desde el inicio de las negociaciones, el Gobierno de España ha estado a disposición de las Cortes para informar sobre su desarrollo. Este ha sido un asunto del que he ido informando en todas mis comparecencias y uno de los grandes pactos en materia de política exterior que he ofrecido reiteradamente a todos los grupos parlamentarios en múltiples ocasiones, tanto en esta Cámara como en el Senado. La comunicación con los distintos actores de la zona ha sido constante y los intercambios con ellos, en los que nos han trasladado sus preocupaciones y sus peticiones, nos han guiado en las negociaciones. Me he reunido en ocho ocasiones con los alcaldes de los municipios del Campo de Gibraltar: La Línea de la Concepción, San Roque, Algeciras, Tarifa, Castellar de la Frontera, Los Barrios, Jimena de la Frontera y

San Martín del Tesorillo; también con la mancomunidad de la zona, con la Diputación de Cádiz y con la Junta de Andalucía. Asimismo, he mantenido tres reuniones con las organizaciones sociales y económicas de la comarca: La Cámara de Comercio del Campo de Gibraltar, la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, la Asociación de Empresas de Servicios de la Bahía de Algeciras, el Campus de la Bahía de Algeciras, la Confederación de Empresarios de Cádiz, ASANSULL, Hogar Betania, Comisiones Obreras, UGT, ASCTEG, Verdemar y el Grupo Transfronterizo, entre otros. Mi equipo ha mantenido una interlocución directa con todos ellos. He mantenido varias conversaciones con el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, incluido el mismo 11 de julio, el día que alcanzamos el acuerdo. De hecho, él fue la primera persona a la que llamé, tras hacerlo con el presidente del Gobierno y su majestad el Rey esa misma tarde. Quiero también subrayar y agradecer el apoyo y el acompañamiento que ha dado a este acuerdo. También he estado en contacto, a lo largo de la negociación, con los presidentes de las comisiones de Exteriores de ambas Cámaras y los portavoces de los grupos parlamentarios.

En segundo lugar, este acuerdo abre una nueva era. No solo genera una situación de libertad de movimientos entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar, sino que ofrece una nueva perspectiva de desarrollo de la región en su conjunto y un clima favorable para abordar los desafíos comunes de los ciudadanos del Campo de Gibraltar y de Gibraltar y para solucionar situaciones que se puedan plantear. También abre una nueva era en la relación global con el Reino Unido, un socio clave en un periodo con tantos riesgos para la seguridad europea.

Señorías, el acuerdo político sobre los aspectos fundamentales del futuro acuerdo Unión EuropeaReino Unido en relación con Gibraltar beneficia a los andaluces y a los españoles del Campo de Gibraltar. Primero, con la movilidad. Por primera vez se produce un salto adelante. El acuerdo político alcanzado contempla el derribo físico de la Verja que erigió Reino Unido en 1908 y que separaba el Campo de Gibraltar del Peñón. Cuando entre en vigor el acuerdo, caerá el último muro de la Europa continental. De hecho, la caída de la Verja es requisito para la plena entrada en vigor del resto de disposiciones del acuerdo. Este hito es importante por su carácter simbólico, pero aún lo es más porque permite alcanzar uno de los objetivos fundamentales del acuerdo: la libertad de circulación de personas y de mercancías. El acuerdo eliminará la totalidad de las barreras físicas, los chequeos y los controles sobre las personas y las mercancías que circulen entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar, preservando al mismo tiempo, como indicaban la presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo, el espacio Schengen, el mercado único de la Unión Europea y la unión aduanera.

Esta frontera fluida traerá, por fin, confianza, seguridad jurídica y bienestar a los andaluces de toda la región. Además, promueve la convivencia y el dinamismo económico entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar y favorece unas relaciones estrechas y constructivas entre las sociedades gibraltareñas y españolas, comenzando por la movilidad de personas. El territorio de Gibraltar estará conectado con el espacio Schengen, con todo lo que ello implica para la libre circulación de personas y trabajadores y, por tanto, para la generación de prosperidad y riqueza. Por supuesto, la aplicación de Schengen a la circulación de personas conlleva unas obligaciones y unos controles para garantizar la seguridad de todo el espacio Schengen. Esos controles de entradas y salidas serán ejercidos por nuestra Policía Nacional. Lo reitero: los controles Schengen de llegadas y salidas del aeropuerto y del puerto de Gibraltar los realizará la Policía española, de conformidad con las normas aplicadas en cualquiera otra frontera exterior Schengen.

Otro aspecto histórico del acuerdo que contribuirá a mejorar la conectividad del Campo de Gibraltar es el uso del aeropuerto, que se abre a su conexión con otros aeropuertos españoles y del resto de la Unión Europea, y establecerá un sistema de gestión conjunta mediante la creación de una empresa mixta participada al 50 % por España.

En cuanto al capítulo de la movilidad de mercancías y aduanas, el futuro acuerdo tiene por objeto establecer una unión aduanera. Esto, junto con la aplicación del acervo pertinente de la Unión en Gibraltar, permitirá la eliminación de todas las barreras físicas, protegerá, al mismo tiempo, la integridad del mercado único de la Unión y fomentará la prosperidad de la zona. La circulación de mercancías se realizará por vía terrestre, sujeta a condiciones estrictas y siempre después de haber sido realizado el despacho aduanero en puestos españoles, por los que habrán pasado previamente las mercancías con destino a Gibraltar. Será el caso especialmente del puerto de Algeciras, con los beneficios económicos que ello le supondrá. Las autoridades españolas realizarán todos los trámites aduaneros en los puestos aduaneros designados.

Para asegurar que la competencia no se vea distorsionada en la zona, por primera vez, Gibraltar implementará un impuesto indirecto similar al IVA español y con unos tipos que nunca serán inferiores a los mínimos establecidos en la Unión Europea. Es decir, los niveles de imposición indirecta en Gibraltar se alinearán desde la entrada en vigor del acuerdo con la normativa europea para garantizar la igualdad de condiciones y evitar distorsiones del mercado, frente a una situación actual en la que la mayor parte de los productos no están sometidos a un impuesto al consumo o, si lo están, son grabados a tipos no superiores al 6 %. También habrá convergencia en materia de impuestos especiales de tabaco, de alcohol y de hidrocarburos. Dicha convergencia se va a dar en un corto periodo de tres años, empezando con un nivel general del 15 %, el mínimo permitido por la directiva europea desde el primer año. Se prevé un mecanismo de revisión obligatorio que garantizará que los tipos se eleven en caso de que sea necesario, para evitar distorsiones en el mercado, pero nunca bajará el nivel de imposición del aplicado por un Estado miembro. Esto se aplicará también en materia de tabaco, en relación con el cual se garantiza un control de precios, así como un sistema de trazabilidad equivalente al de la Unión que evite tráficos ilegales.

Asimismo, el acuerdo incluirá un capítulo sólido sobre igualdad de condiciones en materia de competencia. Se basa en lo que ya existe, en el acuerdo de comercio y cooperación entre la Unión Europea y el Reino Unido, pero adaptado a las particularidades de Gibraltar. Contiene disposiciones sobre ayudas estatales, medioambiente, lucha contra el blanqueo de capitales, trabajo, comercio y desarrollo sostenible, acompañadas de un mecanismo de resolución de litigios.

En particular, las cuestiones medioambientales han estado entre nuestras principales preocupaciones a lo largo de toda la negociación. Por eso, el acuerdo tendrá un capítulo en materia medioambiental, para que Gibraltar mantenga un nivel de protección ambiental equivalente al de la normativa europea también en asuntos como rellenos y vertidos. Todo esto se hace protegiendo a los 15 000 andaluces que trabajan en Gibraltar y que representan ―no lo olvidemos, yo no lo he olvidado ni un solo minuto de la negociación― el 50 % del mercado laboral gibraltareño. El acuerdo incluye un capítulo sobre coordinación en materia de Seguridad Social. El objetivo es mejorar las condiciones de vida y de trabajo de esos ciudadanos, buscando superar por distintos cauces las desigualdades que existen actualmente y articulando en el acuerdo un mecanismo financiero a tal efecto. En particular, garantizar los desplazamientos diarios de los 15 000 trabajadores transfronterizos que cada día cruzan la actual verja, que va a desaparecer, ha sido uno de los primeros objetivos del acuerdo. Por eso, el acuerdo establece un abanico de derechos para los trabajadores transfronterizos. También incluye las disposiciones necesarias en materia de Seguridad Social, de prestaciones por desempleo, de pensiones de jubilación. Además, el acuerdo establece un mecanismo financiero destinado a promover la cohesión entre Gibraltar y la región circundante del campo de Gibraltar a través de un fondo social.

El acuerdo también contiene disposiciones relativas a la base militar. España tendrá, por primera vez, acceso a información completa sobre las personas y mercancías que llegan a ella para asegurar que el acervo Schengen y de la Unión Aduanera se aplican también en relación con la base.

El futuro acuerdo Unión Europea-Reino Unido en relación con Gibraltar es una de las claves sobre las cuales estamos construyendo una futura relación más fuerte y estrecha entre España y un aliado clave como es el Reino Unido, un socio fundamental en todos los ámbitos, político, económico, cultural, social y, en estos tiempos tan complejos, en los de seguridad y defensa. La prueba la tuvimos con la visita del presidente del Gobierno al primer ministro Starmer el 3 de septiembre, cuando se firmó un nuevo y ambicioso marco de cooperación que no habría sido posible sin el acuerdo político sobre Gibraltar alcanzado el pasado 11 de junio. Señorías, este acuerdo supone un punto de inflexión en la larga historia de nuestras relaciones bilaterales con el Reino Unido en lo relativo a Gibraltar. Refleja, asimismo, el papel singular que España está llamada a desempeñar también en la futura relación entre la Unión y el Reino Unido en lo relativo a Gibraltar.

Señorías, una forma muy sencilla de comprobar los beneficios de este acuerdo es contrastarlo con la situación a la que habríamos llegado en caso de no haber existido. Un no acuerdo hubiera tenido un alto coste para Andalucía, para los andaluces del Campo de Gibraltar y para nuestro país. En primer lugar, la Verja, construida en 1908 por el Reino Unido para separar a los españoles de Gibraltar, hubiera pasado a ser una frontera rígida y dura, como ya sucedió en tiempos pasados y que recuerdan perfectamente los andaluces del Campo de Gibraltar. Ello hubiera abierto un panorama complicado e incierto respecto de la circulación de ciudadanos y mercancías, supondría enormes congestiones, sobre todo en las horas punta de entrada de los trabajadores transfronterizos en Gibraltar, y hubiese consolidado la separación de Gibraltar y del Campo de Gibraltar de manera negativa para nuestros intereses y con un terrible impacto para nuestros ciudadanos. En segundo lugar, se hubiese visto resentida la cooperación en materia aduanera y fiscal. Gibraltar también habría podido reducir los impuestos a productos sensibles. En tercer lugar, los derechos laborales y la no discriminación de los nuevos trabajadores transfronterizos no quedarían reconocidos y estarían expuestos a sus posibles actuaciones limitativas. En cuarto lugar, en caso de no producirse un acuerdo, tendríamos que haber tomado decisiones complejas en materia de transporte. Por ejemplo, en relación con el transporte marítimo, con la supresión o la interrupción de las negociaciones se hubiera podido mantener el estatu quo actual, con el daño al puerto de Algeciras que hubiera supuesto. Y, en cuanto al transporte aéreo, la falta de acuerdo supondría la continuidad de la situación actual. Por último, la economía del Campo de Gibraltar se hubiera visto gravemente dañada y, en materia medioambiental, las prácticas que como los rellenos y los vertidos tienen efectos negativos sobre el medioambiente se podrían ver incrementadas. En suma, España hubiese visto mermada su capacidad de influencia y de control.

En lugar de esto, y por primera vez en 312 años, España toma protagonismo en todos estos asuntos. España toma la iniciativa con un claro plan de futuro para el Campo de Gibraltar y para la zona del Estrecho; un plan de futuro de convivencia. Se trata de un acuerdo con vocación de futuro y con objetivos ambiciosos a corto, medio y largo plazo, que da respuesta a las legítimas demandas del Campo de Gibraltar y logra hacer avanzar por primera vez en el terreno práctico los intereses de nuestros ciudadanos en esta zona de máxima importancia estratégica para nuestro país.

Desde el pasado 11 de junio, las perspectivas son alentadoras. El acuerdo alcanzado evita los efectos negativos de la falta de acuerdo y abre un horizonte de prosperidad para el Campo de Gibraltar, que siempre ha sido nuestra prioridad. Señorías, los últimos meses y años han sido intensos en contactos y negociaciones. El equipo del Ministerio de Asuntos Exteriores y del resto de ministerios competentes, junto con el equipo de la Comisión Europea, ha dedicado muchas horas de trabajo para alcanzar este acuerdo histórico. Quiero agradecer particularmente los esfuerzos y la dedicación incansable de los funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores, también a los de todos los ministerios competentes implicados ―Hacienda, Interior, Defensa, Transporte y Medio Ambiente, entre otros―. Ha sido una negociación muy compleja, porque los contenidos del acuerdo implican a numerosos ministerios y porque el acuerdo con el Reino Unido en relación con Gibraltar, al implicar competencias exclusivas de la Unión Europea, lo ha estado negociando junto a España la Comisión Europea, y será la Unión Europea la firmante del acuerdo. Mi agradecimiento personal también al equipo negociador de la Comisión Europea, muy especialmente al comisario Maroš Šefčovič, con el que hemos sabido encontrar soluciones a cada cuestión y desafío que se planteaba.

En cuanto a los próximos pasos, lo acordado en junio, que son las bases políticas del acuerdo, ha sido trasladado durante estos meses a textos jurídicos definitivos. La Comisión Europea debe finalizar ahora las revisiones legales y las traducciones. La previsión de la propia Comisión es que dichos textos jurídicos estén listos este otoño para posteriormente, como informó recientemente la Comisión Europea ante el Parlamento Europeo, pasar por su propio proceso de ratificación en la Unión Europea, por el Consejo y el Parlamento Europeo, donde espero, animo y solicito ―y espero que hoy se pronuncien aquí en esta tribuna― a todas las formaciones políticas aquí presentes que voten a favor en el Parlamento Europeo y lo hagan avanzar lo más rápidamente posible. Por supuesto, también tendrá que ser ratificado por sus propios trámites internos en el Reino Unido. También hay un trabajo en curso para adaptar los sistemas informáticos y las infraestructuras fronterizas, incluido el desmantelamiento de la Verja.

Señorías, este acuerdo cumple todos y cada uno de los objetivos que nos habíamos propuesto y preserva y ampara nuestros intereses al mantener la integridad del espacio Schengen y de la Unión Europea, dos de los mayores éxitos del proyecto europeo. En todo el ejercicio hemos velado por mantener el equilibrio entre la defensa de los intereses de nuestros ciudadanos y la firmeza de nuestros principios. Así, el acuerdo se ha alcanzado sin perjuicio de nuestras pretensiones irrenunciables en materia de soberanía que han quedado salvaguardadas.

La firmeza en nuestros principios y la defensa de los intereses de nuestros ciudadanos, especialmente los andaluces del Campo de Gibraltar, son los dos valores que nos han guiado en todo este proceso. Cualquiera que conozca o haya visitado el Campo de Gibraltar ―yo lo he visitado en varias ocasiones y me he entrevistado con las autoridades locales y con los actores sociales y económicos― sabe de la importancia que este acuerdo tenía y tiene para los andaluces, también para todos los españoles de la comarca. Así me lo han expresado en todas nuestras reuniones los alcaldes de la zona de diversos partidos políticos, la actual Junta de Andalucía, las organizaciones sociales y los propios ciudadanos en las ocasiones en las que he visitado la zona.

Señorías, este es un acuerdo que, con hechos concretos, mejora la vida de personas concretas, de nuestros conciudadanos del Campo de Gibraltar, y abre una nueva etapa en la relación entre España y el Reino Unido. Es un acuerdo profundamente arraigado en valores y convicciones que guían toda la política de este Gobierno y del ministerio que dirijo: la determinación de que España tenga un papel protagonista en las decisiones que nos afectan, y así lo hemos defendido en la Unión Europea también en relación con este acuerdo; y la convicción de que el progreso conjunto siempre construye más que la confrontación estéril, de que el Gobierno de España se debe ante todo al bienestar de los españoles y españolas, y por ellos hemos trabajado y seguimos trabajando, con la certeza de que es posible un Campo de Gibraltar próspero, equitativo y justo. Con este acuerdo damos un enorme paso para construir el futuro por el bien de España, por el bien de Andalucía y, sobre todo, por nuestros compatriotas del Campo de Gibraltar. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. A continuación, intervienen los representantes de los grupos parlamentarios. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra el señor Floriano Corrales. (La señora presidenta ocupa la Presidencia).

Carlos Javier Floriano Corrales

PPDiputado.Página 65Vídeo

Señor presidente, señor ministro, señorías. Hemos vuelto a asistir a la utilización de un lenguaje ampuloso y grandilocuente, detrás del cual se oculta mucha opacidad y mucha incompetencia. Señor ministro, si usted quisiera haber sido transparente, hubiera puesto a disposición del Parlamento y de los alcaldes del Campo de Gibraltar el borrador del acuerdo, pero no tiene nada; tiene, sencillamente, una base política ―usted se ha referido así a ella―, tiene una comunicación política, no tiene más. En toda su política está clara la voluntad que les mueve: quieren hacer su país al margen de lo que sienten o piensan la mitad de los españoles; su España al margen de más de la mitad, que tenemos que plegarnos a lo que ustedes digan ―Partido Socialista, extrema izquierda e independentistas―, sin buscar consensos, sin buscar acuerdos, sencillamente buscando la división para resistir. La fortaleza de la política exterior de un país solo es creíble si proyecta solidez interna, y hoy España proyecta división, fragilidad institucional y corrupción. (Aplausos). Ustedes no piensan que España sea cada vez más respetada y un aliado más fiable, sino en estar sentados un día más en el poder. España no puede proyectar solidez internacional con un Gobierno que divide; no puede proyectar solidez internacional con su falta de apoyos parlamentarios que le impide aprobar los presupuestos; no puede proyectar solidez internacional ocupando las instituciones democráticas del país. No falta nada por desacreditar, ni el fiscal general del Estado, ni la Abogacía del Estado, ni Radiotelevisión Española, ni el Consejo de Estado, ni el Tribunal Constitucional, ni los jueces, ni los periodistas que no les aplauden, ni los empresarios. No puede proyectar solidez internacional con la división interna del Gobierno. Convenzan a sus aliados de SUMAR para que no sigan apostando por la guerra y que apuesten por la paz. Para el subsecretario de Estado estadounidense, quien realmente dirige la política exterior de España, el señor Zapatero, es colaborador del régimen chavista y del cártel de los Soles, en Venezuela. Usted lo explica diciendo que hace importantes gestiones internacionales. Pero lo hace para consolidar el poder de un dictador abyecto y sacar del país al que gana las elecciones. Algún día sabremos a cambio de qué. La pregunta que nos hacemos es si usted piensa que esto ayuda a la solidez internacional de nuestra política. Posiblemente, esta política exterior nos aportará prestigio en las dictaduras, pero nada en las sociedades democráticas occidentales. No puede proyectar solidez internacional con la corrupción que rodea al entorno familiar, al Gobierno y al partido del presidente del Gobierno. La mujer, el hermano, los más íntimos colaboradores del presidente del Gobierno manchados por la corrupción, y la política exterior dedicada a dar noticias y a taparlo todo. Pero la corrupción es tanta que la corrupción les brota. El presidente del Gobierno terminará mal, porque es imposible que lo que se tramó en su coche y, presuntamente, se ejecutó en su casa, en su partido y en la Moncloa, no se hiciese con el conocimiento, el consentimiento y el encubrimiento del propio Pedro Sánchez. (Aplausos). Y en la semana en la que se hace público el informe de la UCO, que describe una estructura criminal vinculada al señor Cerdán con la gestión y reparto de sobornos, con pruebas de transacciones, grabaciones y mensajes en los que se denigra a la mujer, se anuncia un presunto acuerdo sobre el contencioso de Gibraltar. Bastó la publicación del informe de la UCO para que ese mismo día llegase el anuncio. Es su práctica habitual ―recuérdenlo―: ante la comparecencia de la llamada fontanera del PSOE, la deriva judicial del fiscal general del Estado o la declaración ante el juez de la esposa del presidente del Gobierno les valió Oriente Medio. Para el informe de la UCO, el acuerdo de Gibraltar.

El razonamiento sobre Gibraltar, para nosotros, es equivocado: Gibraltar es rico, no les molestemos, que todo siga igual, como cuando convivíamos dentro de la Unión Europea, y la prosperidad ya nos vendrá. Es decir, derribada la Verja, la riqueza fluye de un lado a otro de manera automática. Pero durante todos estos años en los que hemos convivido en el seno de la Unión Europea, ¿por qué la riqueza ha ido a una parte, al Peñón, y no ha ido al Campo de Gibraltar y a los ciudadanos que allí viven? Olvidan que para que la prosperidad se comparta es necesario que estemos sometidos a las mismas normas. Usted hoy nos ha anunciado lo que tiene voluntad de hacer pero que no hemos firmado todavía. No sabemos en qué terminará esto y, como podrá entender, nos llena de inquietud. Si no hay las mismas reglas en materia de impuestos, de empleo y, lo más importante, de beneficios sociales para los trabajadores, las mismas normas para combatir el blanqueo de capitales y el contrabando o las mismas normas medioambientales, el acuerdo que se alcanza tendrá poco o escaso valor en positivo para los ciudadanos de Gibraltar. Tendrá que contemplar esta igualdad y tendrá que contemplar un plan de inversiones que equipare a ambas partes. Si no es así y se repiten las situaciones que se están dando, la prosperidad que habrá será la misma que hemos tenido ya, es decir, la que hace solo rica a la colonia.

Ha hablado usted del papel que jugará España en el control Schengen del aeropuerto, del puerto y de la base militar. La cuestión es si garantizará un acuerdo, una equiparación real, también en el ámbito fiscal, en la indirecta, en los especiales y en los directos, o si la desaparición de la Verja va a provocar una mayor desigualdad y a agravar los problemas económicos de la comarca. ¿Han previsto los efectos que tendrán normas distintas en el sector financiero, en el juego, en el de los seguros, tan importante en Gibraltar, sin el control físico de una aduana? ¿Qué medidas efectivas incluye el acuerdo para evitar el incremento del contrabando? ¿Cómo se realizará el cómputo de vías de residencia real en España para evitar el fraude de falsos residentes en la colonia? ¿Se arbitra en el acuerdo un sistema parecido que lo haga posible? ¿Evita el dumping medioambiental?

Señorías, gracias al señor Albares estamos perdiendo una oportunidad histórica, la que nos brindó el brexit, para avanzar en el terreno de la soberanía. Tendrá usted un sitio en la historia sentado en el palco de la incompetencia, señor Albares. Con el brexit, Gibraltar salió de la Unión Europea junto al Reino Unido y el Consejo Europeo determinó que el acuerdo de salida que se firmase entre el Reino Unido y la Unión Europea solo sería aplicable a Gibraltar si había acuerdo de España. Es decir, necesitaban de nuestra aquiescencia para que el acuerdo fuera posible. Sin embargo, el señor Albares no podía esperar más y no da ni un paso en el terreno de la soberanía. Ni uno. La pregunta es por qué. ¿Qué oculta? Su silencio a este respecto, señor Albares, y decir que no renuncia a nada solo nos hace preguntarnos si no habrá algo malo detrás.

No estamos planteando algo extraño. El Reino Unido ha llegado en mayo de 2025 a un acuerdo con la República de Mauricio para ceder la soberanía de un archipiélago en el que hay una isla con una base militar. Hubiera sido posible que nosotros planteáramos algo en términos de soberanía. España pudo plantear una negociación del régimen fronterizo proponiendo, por ejemplo, la cosoberanía como condición para mantener la integración europea de Gibraltar. Sin embargo, me pregunto por qué no lo ha hecho. Usted lo ha hecho por su cuenta, a la chita callando, sin traer ni un solo papel en el que nos diga por dónde van las cosas, sin una llamada, sin una consulta, sin un diálogo previo, sin una conversación, sin una puesta en común de objetivos, como ocurrió con el giro histórico en la posición española sobre el Sáhara Occidental, que conocimos por una nota del Gobierno marroquí. Otra prueba más de que la política exterior no es para ustedes una política de Estado, sino, sencillamente, una política de partido.

Señorías, el Gobierno de Pedro Sánchez solo puede ofrecer opacidad y claudicación, y España merece firmeza, dignidad y transparencia. Eso es lo que ofrece el Partido Popular, eso es lo que ofrece el presidente Núñez Feijóo: transparencia, dignidad y firmeza para asegurar que el futuro del Peñón y que el futuro del Campo de Gibraltar no lo dilapide un Gobierno incompetente.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Floriano. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Flores Juberías.

Carlos Flores Juberías

VoxDiputado.Página 66Vídeo

Señor ministro, el diccionario da dos definiciones de la palabra advenedizo, pero esté usted tranquilo que ninguna de las dos le es de aplicación. Usted no es alguien venido de un lugar distinto de aquel donde se ha establecido, ya que todos sabemos que es un diplomático de carrera. Tampoco es usted un recién llegado a una posición o actividad con pretensiones desmedidas: primero, porque bajo la batuta de su ministerio las pretensiones de nuestra diplomacia han pasado de ser modestas a insignificantes; y segundo, porque, a lo tonto a lo tonto, usted ya lleva cuatro años en el cargo. Pero, precisamente por eso, me resulta tan difícil de explicar que en este tiempo usted no haya sumado a sus conocimientos en materia de diplomacia algunos rudimentos en materia de cortesía parlamentaria, ni haya interiorizado las nociones más básicas de lo que es el control parlamentario.

El acuerdo sobre el futuro de Gibraltar, del que usted viene a dar hoy cuenta ante los representantes de la soberanía nacional, fue anunciado el pasado 11 de junio, cuatro meses, diecisiete semanas y 119 días atrás, que son los que ustedes han dejado transcurrir sin haberse molestado en dar cuenta de este ni en las comisiones competentes, ni en la Diputación Permanente, ni ―hasta hoy, 119 días después― en este Pleno. Y ello en un asunto de enorme importancia práctica y de mayor importancia simbólica todavía como es el de Gibraltar, a pesar de que, en una interpretación un tanto peculiar de cuál sea la prelación de las instituciones constitucionales del Estado, sí que tuvo tiempo de explicárselo al señor alcalde de La Línea. Le explicaron ustedes lo que era el año franco y lo entendió mal. (Aplausos).

Por mi parte, hasta el momento en que usted se subió a esta tribuna estuve convencido de que su retraso en comparecer ante esta Cámara obedecía al deseo razonable de acudir a ella con el texto del acuerdo redactado hasta en sus últimos detalles, ya que, tratándose de un acuerdo internacional, importa cada punto y cada coma, cada letra y cada palabra. Me habría conformado incluso con que usted hubiera comparecido aquí con el as en la manga del texto del acuerdo bajo el brazo, aunque los portavoces parlamentarios hubiésemos tenido que contestarle sin haber tenido la oportunidad ni siquiera de leerlo en diagonal. Pero ni eso, usted ha venido a esta Cámara, y nos ha tenido esperando desde el 8 de octubre, para contarnos lo mismo que podría habernos contado en aquellos momentos.

Señor ministro, usted ha venido aquí para contarnos un principio de acuerdo sin traer ese documento. (Aplausos). Lo que nos trae es un folio conteniendo un acuerdo político definitivo sobre los aspectos fundamentales del futuro acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido en relación con Gibraltar ―ese es su título―, un acuerdo definitivo sobre un acuerdo inexistente, sobre un acuerdo que no existía en junio y que sigue sin existir en octubre y sobre el que usted ha venido ahora a pulsar la opinión de la Cámara. Sus palabras han sido interesantísimas, pero, a falta de un texto tangible y materializable sobre el que discutir, el único argumento para creerle es la validez de las mismas. Y, mire, a mí me pasa como a Jennifer López: «Nunca había sentido algo tan grande/ Tú me has dado tanto que he estado pensando/ ya lo tengo todo.» Pero, señor ministro, y el acuerdo, ¿pa´cuándo? (Aplausos).

Estamos hablando de un acuerdo político cuya dinámica negociadora brindaba a España la oportunidad histórica de abordar, desde una posición de ventaja absolutamente inédita, el viejo contencioso de Gibraltar. Y es que, tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea y la conversión en fronteras exteriores de la Unión de aquellos territorios británicos que limitan con su territorio y con la consiguiente necesidad de negociar con urgencia un nuevo acuerdo fronterizo, nuestro país adquirió no solo una posición de ventaja de cara a las negociaciones sentándose del lado del actor político más potente de la negociación, sino también la capacidad establecida en la cláusula 24 de las Orientaciones del Consejo Europeo para las Negociaciones del Brexit de bloquear cualquier acuerdo entre Londres y Bruselas que fuera perjudicial para nuestros intereses; un acuerdo político al que, sin embargo, se ha llegado por el más ignominioso de los caminos imaginables, consintiendo que en la misma mesa que usted compartió con el comisario europeo de Relaciones Interinstitucionales y el ministro británico de Asuntos Exteriores se sentara también el ministro principal de Gibraltar, convirtiendo así en un problema trilateral lo que siempre había sido un diferendo bilateral entre España y el Reino Unido (aplausos), elevando a un Ejecutivo colonial al rango en el que se sitúan los más altos representantes diplomáticos de dos Estados soberanos y dando carta de naturaleza en este asunto a los intereses espurios de aquellos piratas, devenidos en traficantes, que rigen los destinos de la colonia en las antípodas de los honestos pescadores, agricultores, comerciantes y trabajadores del Campo de Gibraltar y del resto de Andalucía. (Aplausos).

Es un acuerdo político cuyas luces el señor ministro se ha empeñado a fondo en explicar, pero cuyas sombras hablan por sí mismas. Lo describiré con palabras de un veterano diplomático, cuyo nombre me permito omitir porque su propensión a purgar embajadores es ya legendaria, que lo califica como una capitulación significativa que cede terreno estratégico a los intereses británicos y gibraltareños, consolida el statu quo, profundiza las disparidades económicas regionales y sienta un precedente preocupante para las prioridades y estrategias de España en el Estrecho de Gibraltar. Es una demostración magistral de astucia diplomática británica y gibraltareña, que explota la miopía estratégica española, consolida el control británico, perpetúa la sumisión económica de Andalucía, compromete la seguridad de España en el Estrecho y será recordado como una oportunidad desaprovechable y una rendición inaceptable. (Aplausos).

En materia de controles fronterizos, el acuerdo propone eliminar la totalidad de las barreras físicas y los controles sobre las personas y las mercancías que circulan entre España y Gibraltar, la Verja, sustituyéndolo por controles fronterizos duales Gibraltar-Schengen en el puerto y en el aeropuerto. Pero, lejos de ser una victoria simbólica que el Gobierno ha tratado de vendernos, lo cierto es que los agentes españoles ejercerán sus tareas bajo un modelo de cooperación, en el que las autoridades gibraltareñas conservarán la primacía sobre la inmigración y la seguridad interna, implicando la cesión efectiva del control de un territorio que España reclama como suyo; un sistema que normaliza el control británico bajo la apariencia de cooperación.

En materia de desarrollo económico, el acuerdo dice comprometerse a promover una prosperidad compartida y unas relaciones estrechas y constructivas entre las autoridades gibraltareñas y españolas, pero, a la hora de la verdad, lo que hace es priorizar la fluidez del tráfico económico sobre el abordaje de las asimetrías fiscales y la dependencia estructural, legitimando de ese modo el opaco sistema financiero de Gibraltar, que, con 33 000 habitantes, constituye el domicilio de más de 60 000 empresas que se benefician de generosísimas exenciones fiscales y llevan décadas socavando los intereses económicos de España, y especialmente los de Andalucía, y que solo un ingenuo pensará que van a aceptar tributar al mismo nivel que las españolas. Mientras la promesa de armonización fiscal que la declaración conjunta formula no se articule eficazmente en el texto del futuro acuerdo, Gibraltar subsistirá como el paraíso fiscal que es y España seguirá perdiendo ingentes recursos fiscales, mientras que el Campo de Gibraltar seguirá siendo su sufrido satélite económico.

En materia de defensa, el acuerdo dice haber sido suscrito con el compromiso compartido con la seguridad europea. Una sola línea dedicada a esa cuestión, y lo cierto es que de momento este no afecta para nada a la autonomía operativa de las tropas británicas desplegadas en las instalaciones militares del Peñón, que seguirán conformando un centro operacional clave a través del cual el Reino Unido seguirá proyectando su poder en el Estrecho, punto por el que sigue pasando el 30 % del comercio marítimo mundial y que en las últimas décadas se ha convertido en un escenario de tensión creciente. Que en esta negociación España haya renunciado a cualquier influencia sobre un escenario clave para su seguridad y defensa representa una oportunidad perdida para afirmar su influencia regional y comprometer su seguridad nacional a largo plazo en una región especialmente volátil.

En materia medioambiental, la declaración conjunta anticipa la inclusión en el texto del futuro acuerdo de una cooperación específica en la materia, pero, mientras que esa no se concreta, los camiones siguen vertiendo áridos que permiten que se eleven uno tras otro los bloques de viviendas, aparcamientos, oficinas y centros comerciales que conforman el megaproyecto urbanístico de Gibraltar, que ya está provocando amplias pérdidas a los pescadores y daños medioambientales denunciados por las asociaciones ecologistas, amenazando la biodiversidad, alterando las corrientes marinas y provocando la regresión de las playas.

Señor ministro, he dejado para el final el que para mi grupo es el aspecto más crucial de esta cuestión, el de la soberanía sobre el Peñón, por supuesto que sí. La declaración conjunta del 11 de junio sostiene que el futuro acuerdo salvaguardará las respectivas posiciones jurídicas de España y el Reino Unido en materia de soberanía y jurisdicción. Lejos de constituir una victoria o siquiera un empate, esta afirmación es la constatación de que España ha perdido una oportunidad histórica de haber avanzado en la recuperación de nuestra soberanía sobre la Roca, única solución al diferendo compatible con la posición de Naciones Unidas en el sentido de que en el proceso de descolonización de Gibraltar el principio aplicable no es el de la libre determinación de los pueblos, sino el de la restitución de la integridad territorial española. ¿Se lo explicó usted eso al señor Picardo? ¿Y que todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial en un país es incompatible con los propósitos de Naciones Unidas?

¿He dicho empate? Tal vez ni siquiera es eso. La calculada ambigüedad del acuerdo sobre la cuestión de la soberanía favorece decisivamente al Reino Unido, y la integración de Gibraltar en el espacio Schengen y la futura unión aduanera con la Unión Europea facilitada por España refrendan implícitamente su condición de territorio británico y obliga a constatar tanto la torpeza del Gobierno de España, incapaz de arrancar de Londres siquiera la habitual y vacía promesa de seguir negociando sobre el asunto, como su vergonzosa abdicación de su insoslayable, su permanente, su ineludible responsabilidad de velar por la recuperación de nuestra integridad territorial mediante el retorno del Peñón a la soberanía española.

Par sens contrarie, señor ministro ―y con esto termino―, esta constituye una felonía y una traición de la que son responsables usted y quien le mantiene en el cargo y de la que el pueblo español, que 1300 años más tarde todavía sigue recordando los nombres de don Julián y de don Oppas, a buen seguro que le pedirá cuentas, y este grupo será el primero en hacerlo. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Flores. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Santos Maraver, que acumula en este turno el de réplica, y, por tanto, tiene quince minutos.

Agustín Santos Maraver

Grupo SumarDiputado.Página 69Vídeo

Muchísimas gracias, señor ministro, por la información sobre la declaración conjunta. Parece que cuesta comprender que el acuerdo tendrá que ser ratificado por este Parlamento y que, por lo tanto, lo que se está haciendo hoy es informar a la Cámara de las líneas generales de la negociación que tiene que concluir, que tendrá que volver a esta Cámara y que tendrá que ser ratificada. Todo el tremendismo sobre lo que esto supone, francamente, se diluye como un azucarillo ante la realidad legislativa, que se debería conocer.

En cualquier caso, la situación que estamos discutiendo nace del brexit, con su realización final en 2021 y el peligro de que, acabado el plazo de transición el 31 de diciembre de 2021, nos encontrásemos sin un acuerdo, una frontera dura, que, como se ha descrito, supondría un importante mecanismo de pobreza y destrucción de todo lo que supone la vida cotidiana en el Campo de Gibraltar y en el propio Gibraltar. Por eso, la obsesión que guio este proceso de negociación fue establecer lo que se llamó el principio de acuerdo en la reunión de 31 de diciembre de 2020 y de plasmarlo en sucesivos procesos de negociación en una solución que permitiese conservar los cuatro protocolos previos que existían más el acuerdo general y mantener la vida cotidiana en la zona, de manera que la situación de Irlanda del Norte y de la frontera de Irlanda del Norte no supusiese un bloqueo en la propia situación del Campo de Gibraltar y de Gibraltar.

Lo que hoy nos han contado es el final de ese proceso, que comenzó el 31 de diciembre de 2020, que ha tenido sucesivas fases, que se ha ido avanzando y que, en líneas generales, es lo que hoy hemos conocido. Se ha resuelto el problema, no menor, de la soberanía sobre el espacio Schengen, el hecho de que sea la Policía española la que pueda controlar los flujos migratorios desde aquí y que esto haya sido aceptado por el Reino Unido a pesar de la posición de su Parlamento desde el comienzo de estas negociaciones. Se ha conseguido establecer un marco general fiscal, un acuerdo sobre ese marco general fiscal que, con todas sus limitaciones ―que después discutiremos―, es fundamental. Se ha conseguido de alguna manera defender los principios generales de defensa de la lucha contra el cambio climático gracias a mantener protegida la zona marítima, de acuerdo con el derecho europeo y su aplicación concreta contra la degradación del medio ambiente en la bahía de Algeciras, y se establecen claramente toda una serie de periodos transitorios que permitirán solucionar problemas tan concretos de la vida cotidiana como los carnés de conducir, la asistencia sanitaria interfronteriza, las pensiones, los salarios y la homologación de títulos. Es decir, se ha llegado, en líneas generales, a un acuerdo básico, que ahora habrá que concretar y que permitirá de alguna manera introducir a Gibraltar en el espacio Schengen, respetando tanto la legislación de la Unión Europea como los principios básicos mantenidos en el Reino Unido, y con la oposición de su propio Parlamento, y creo que esa es una muy buena noticia, de la que hay que tomar nota.

Sobre los problemas que este acuerdo no resuelve, los acuerdos diplomáticos son la piedra básica de construcción de una realidad social y económica, pero Gibraltar tiene una renta per cápita de 93 245 euros, mientras que La Línea la tiene de 26 688, San Roque de 34 130 y Algeciras y Barrios de 30 000 euros. ¿Qué es lo que esto supone? Supone que probablemente no existe ahora mismo en el Mediterráneo una zona de mayor tensión, en términos de igualdad, para llegar a un proceso de integración conjunta económica. Si lo que queremos es construir una zona de coprosperidad, nos encontramos con un problema de cómo hacerlo. El principio de que el mercado lo resolverá, de que habrá un goteo desde Gibraltar al Campo de Gibraltar y que ello permitirá ir a un proceso de ecualización de rentas y de servicios no es así. Lo que necesitamos a partir de este acuerdo es precisamente cambiar la lógica, comprender que solo mecanismos regulatorios, con la participación de la población del Campo de Gibraltar y de Gibraltar, nos permitirá avanzar en un marco financiero que vaya más allá de esos cuatro años transitorios y de ese 15 % inicial y nos permita que haya una igualdad real entre los habitantes de un lado y otro de la ya extinta y olvidada Verja.

Necesitamos, por lo tanto, institucionalizar lo que fue el espíritu del foro de diálogo tripartito, convertirlo en instituciones que permitan guiar este proceso no solo con una comisión interministerial, por ejemplo, sino también con un seguimiento en la Comisión de Exteriores de este Parlamento que nos permita avanzar en este sentido. Y no solamente porque hay que hacer avances importantes en el marco fiscal, en la política social, en la aplicación de ese fondo social del que se ha hablado, de manera que las pensiones actuales de 145 euros a 600 euros de los trabajadores españoles puedan colocarse en la media de las pensiones españolas, sino porque hace falta toda una serie de inversiones en infraestructuras que aseguren que hay trenes, carreteras, servicios sociales que están al servicio de todos y que permiten ese desarrollo, que ahora mismo en Gibraltar es del 6 % del PIB anual, y que de que lo que se trata precisamente es de conseguir que sea toda la zona la que permita avanzar en este sentido, que se respeten los Acuerdos de París en términos de descarbonización, de defensa de los fondos marítimos y que se acabe con la última alternativa al mercado actual, que son los tráficos ilícitos y el narcotráfico en la zona, gracias a una política de avance social para el conjunto de la zona y de represión de esos tráficos ilegales. Creo que ahora esto está al alcance, pero es un reto, y, en definitiva, lo que se hizo fue colocar los acuerdos básicos de esta piedra. Nos toca ahora ratificar ese edificio sobre el que tenemos que construir y establecer todo un proceso de institucionalización que nos permita considerar a los habitantes de la zona, a un lado y a otro de la Verja, como ciudadanos europeos comprometidos en este proceso y a los que somos capaces de dar solución a sus problemas.

Permítanme ahora entrar en el tema de la soberanía, porque, como es evidente, cuando no se quieren discutir los temas concretos de los acuerdos que hacen mejorar la vida de la gente, de lo que se echa mano normalmente es de la enciclopedia Espasa. Y se ha hablado mucho de soberanía y se ha dicho que lo que ha ocurrido es que hemos perdido una oportunidad histórica de recuperar Gibraltar. Permítanme describir brevemente el Tratado de Utrecht, de 1713, aunque es evidente que para muchos de los presentes, sobre todo para los partidos catalanes, es un tema que no se olvida. Fue un tratado entre Estados absolutistas, dinásticos, que se repartieron Europa, intercambiaron cincuenta territorios, entre ellos Menorca y Gibraltar, y aseguraron la hegemonía británica en la balanza de poderes europea durante dos siglos. Y el primer Borbón que dirigió la nueva monarquía española surgida de la guerra de Sucesión fue el que entregó, mediante ese Tratado de Utrecht, a cambio de la Corona, Gibraltar y Menorca, más posesiones en América, más posesiones en otras partes del mundo y dos regímenes fiscales importantes, que permitieron a la Corona británica subvencionar los gastos de la guerra: el tráfico de esclavos, que aseguraba el asentamiento a Gran Bretaña de un monopolio que tenía España, traspasándolo, con la garantía de que 150 000 negros serían enviados a las Américas en ese proceso, y el tráfico de cereales. Ese es el tratado en el que se especifica claramente que España, la Corona de Borbón, cedió a la Corona del Reino Unido la posesión de Gibraltar y de Menorca y que, en caso de que esa Corona británica no quisiera mantener su soberanía sobre Gibraltar, pediría que se retrotrajera a la soberanía de la Corona de España y de la dinastía borbónica. Es decir, lo que garantiza la soberanía británica sobre Gibraltar es el mismo Tratado de Utrecht, que no nos cansamos de repetir una y otra vez que es la base de nuestra soberanía.

Esa contradicción, con todo lo que supone, implica un elemento que hoy hemos escuchado repetidamente. ¿Cuál es ese elemento? Que todo el Tratado de Utrecht está pensando en las dinastías monárquicas, en los Estados absolutos de la época, y no en los súbditos sino en los territorios. Es como si hoy BlackRock coge un edificio, echa a todos los ocupantes y lleva a juicio al último porque lo que quiere es el edificio, y no los ocupantes que pagan renta. Algo parecido es lo que ocurría en el tipo de tratados europeos que se firmaron en el siglo XVIII entre los Estados absolutistas. Bien, los que han defendido esta línea, los que defienden esta lógica, los que aseguran que la soberanía española, a pesar de haberla cedido en 1713, es un problema de humillación nacional y que, por lo tanto, hay que recuperarla como sea, hicieron veintitrés asedios contra Gibraltar en el siglo XVIII. Llevaron una política sistemática de acoso. Se cerró y se bloqueó Gibraltar por la costa y se colaboró con la monarquía británica en hacer que esta situación recayera sobre los habitantes del Campo de Gibraltar, descendientes de la población expulsada de Gibraltar, y sobre la nueva población que había llegado hasta allí.

Es decir, aquí ha habido una línea sistemática de los defensores de esta visión absolutista de un tratado del siglo XVIII de asediar, acosar y acabar para recuperar la soberanía a costa de las poblaciones del área. Y lo que hoy se plantea es simplemente una lógica completamente distinta, una lógica que se volvió a introducir por el primer Gobierno Zapatero en 2004, que permitió los primeros acuerdos, hasta 2019. Es la lógica de que las poblaciones, de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, tienen derechos, y el objetivo es defender los intereses y los deseos de los pueblos, de modo que la lógica es muy distinta, y hay que ganarse el corazón de los gibraltareños para recuperar un territorio perdido en una guerra dinástica en 1713. Y no hay que olvidar que todo esto se plasma legislativamente. Hubo un referéndum en 2002, en el que el 96 % de los gibraltareños votaron permanecer en el estatus de colonia británica, y después hicieron otro referéndum sobre el brexit, en el que también el 96 % de los gibraltareños votaron en contra para mantenerse en su estatus de ciudadanos europeos. Y es necesario comprender que el Parlamento británico ha asegurado que no tomará ninguna decisión contra los deseos del pueblo gibraltareño. Y, por lo tanto, el camino más corto es unir los intereses del pueblo de Gibraltar con los intereses del Campo de Gibraltar y con los de todos los españoles. Y ese es el camino de la negociación diplomática, respecto de la que hoy se ha dado un paso sustancial al anunciar cuáles serán las líneas generales, que esperamos que se ratifique aquí y continúe en el siguiente proceso.

En cuanto a los temores de los señores Floriano y Flores, les aconsejo que lean la página resumen del debate en el Comité Especial de Descolonización de 17 de junio de este año. Ahí tienen la posición del embajador de España, que asegura que los acuerdos para llegar a una zona de coprosperidad en ningún momento suponen una dejación del debate sobre la soberanía. Es más, se pide a Reino Unido expresamente que volvamos a sentarnos a tener ese debate sobre soberanía bajo el amparo de Naciones Unidas, porque desde 2002 no lo hemos podido hacer y, simplemente, nos hemos tenido que limitar a defender en el Comité Especial de Descolonización el derecho a la integridad territorial y poder defender, en líneas generales, que la visión del conjunto de España era que no tenía un enemigo en el pueblo de Gibraltar, sino que iba a tener un aliado y que íbamos a construir juntos un futuro mejor para toda la zona. Esa es la situación actual. Estamos seguros de que se seguirá avanzando en los debates de soberanía, en concreto haciendo real la resolución 1514 (XV), que es la base de toda la discusión sobre este asunto, y aconsejo a sus señorías, o les suplico de alguna manera, que lean la documentación de Naciones Unidas sobre este asunto ―se puede consultar en Internet―, en la que muchas de las cuestiones que han planteado simplemente quedan resultas de un plomazo.

Podemos ganar el futuro junto. Tenemos la obligación de hacerlo, porque, si no salen bien estos acuerdos y no creamos una zona de cofraternización y coprosperidad entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar, ninguna discusión sobre soberanía tendrá, de hecho, ningún futuro. Por tanto, arremanguémonos, creemos las instituciones, avancemos conjuntamente en la resolución de los problemas económicos, sociales, de infraestructuras y ecológicos que se están planteando y ello nos abrirá la puerta para exponer el día de mañana la cuestión de soberanía para seguir manteniéndola, como lo hacemos, con posibilidades de éxito.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Santos. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula el senyor Álvaro Vidal, i en aquest unificarà els dos torns. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).

Francesc-Marc Álvaro Vidal

ERCDiputado.Página 71Vídeo

Presidenta, senyories. Senyor ministre, sobre l’acord entre la Unió Europea i Gibraltar, permetin-me que li digui, des de l’experiència que tots tenim, tots els grups i tots els moments històrics, no abusem d’aquest adjectiu. Li ho dic perquè a vegades aquest diputat ho ha fet també, parlar d’un moment històric. No abusem, perquè encara hem de veure quin recorregut té això. Li ho dic cordialment, senyor ministre. I com s’ha dit, hem d’acabar d’entendre finalment com queda tot això. Per tant, fent autocrítica, moltes vegades hem dit que les coses són històriques i no ho acaben de ser, i no tenim la perspectiva encara. En primer lloc, celebrem que s’hagi assolit un acord a partir de la negociació i malgrat les interferències de la dreta espanyola que, com s’ha vist avui en aquest hemicicle, té justament una percepció molt particular del concepte de sobirania. Ha estat molt oportú el diputat senyor Santos, que ha centrat la qüestió, amb coneixement. No cal que li digui que els catalans en general i els sobiranistes en particular, el tema de la pau d’Utrecht, sí, el coneixem bastant bé, no? Sabem que això va ser una passarel·la pel que més tard va ser la fi de les constitucions catalanes i, inevitablement, després va arribar el Decret de Nova Planta. Per tant, la Pau d’Utrecht és un tractat internacional que va tenir rebots importants no sols en la configuració, com ha dit el senyor Santos, del que seria l’Estat en la seva forma, sinó en la pèrdua d’unes llibertats d’aquests ciutadans que encara formem part d’aquest Estat.

D’altra banda, m’agradaria introduir una reflexió breu però interessant, finalment adreçada a les senyories de VOX sobre aquesta mena d’antítesi entre el dret a l’autodeterminació dels pobles i la integritat territorial. És clar, en aquest cas de Gibraltar, el portaveu, el diputat de VOX, ha dit que no és aplicable. Bé, suposo que si no és aplicable a Gibraltar l’autodeterminació dels pobles tampoc, diguem-ne, no seria aplicable a Ceuta i Melilla? O sí seria aplicable a Ceuta i Melilla? Alerta amb això perquè els principis es diuen principis justament perquè els apliquem també quan són incòmodes des del nostre punt de vista. I això, senyories, parlant també de política internacional, és important.

En segon lloc, senyor ministre, no perdem de vista que tot plegat ha estat conseqüència del brexit, que va ser, com vostè sap, una operació política nefasta on l’extrema dreta britànica va aconseguir arrossegar el partit conservador cap a posicions basades en la postveritat i l’extremisme. I el brexit, com tots sabem, ha provocat una economia estancada, una desigualtat creixent i un sistema públic, en especial el sanitari, en una crisi gravíssima. Esperem, senyories del PP —q‌ ue n’hi ha unes quantes al banc— que prengui nota del que va passar al Regne Unit quan la dreta democràtica escolta els cants de sirena de la ultradreta. No sé si el senyor Feijóo està prenent nota d’aquestes coses. Té altra feina, suposo.

I en tercer lloc, sobre el brexit, senyor Albares, vull recordar que també ha suposat algunes coses per a les nacions sense estat. Per exemple, en el cas d’Escòcia, Escòcia va votar majoritàriament a favor de seguir a la Unió Europea. La Irlanda del Nord, també molt conscient del que suposaria posar-se d’esquena a tota la resta de l’illa, va fer el mateix. Malgrat tot, a aquestes nacions dins el Regne Unit se’ls va imposar un resultat pèssim per al seu futur, que va ser el brexit. Des d’aquí deixin-me que des d’Esquerra Republicana expressem tot el suport als partits i entitats que segueixen teixint ponts amb els nostres territoris, com l’Scottish National Party, el Sinn Fein o el Plaid Cymru. Són partits germans que, com Esquerra, aspira a una Europa dels pobles real i en la qual el dret d’autodeterminació es pugui exercir democràticament i pacíficament.

Vull remarcar, senyor Albares, que va passar exactament el mateix a Gibraltar, on el 96 % de la ciutadania de la Roca va votar a favor de continuar a la Unió Europea. Pensin en això, senyories, també quan es diu, per exemple, que els independentistes catalans anem contra Europa, quan està documentat que som i hem estat sempre partidaris d’enfortir l’Europa política i l’Europa social. En el tema d’europeisme ningú ens guanya, ningú ens pot donar lliçons.

Ministre, la seva compareixença, com ha quedat clar, és per parlar monogràficament de Gibraltar, però avui em permetrà, atès que és una oportunitat de que vostè estigui aquí, parlar d’altres qüestions que són damunt la taula, ja que els suposats partits d’estat, en aquest cas el PP, han tingut l’art retòric de vincular Gibraltar amb l’esposa del president Sánchez —q‌ ue és un exercici, diguem, que s’estudiarà a les facultats com a exercici de retòrica imaginativa— deixin-me que jo no sigui tan imaginatiu com el PP, però li parli d’altres coses vinculades a la realitat geopolítica. Perquè, com vostè sap, senyor ministre, millor que jo, no estem en un gran moment per a Europa. No estem en un moment magnífic d’Europa. Si m’ho permet, deixi’m esmentar una frase d’un dels fundadors de la Unió Europea. Jo no sé si els fundadors de la Unió Europea ara estan de moda o no estan de moda. Diria que la dreta democràtica ha oblidat els fundadors de la Unió Europea. La ultradreta sempre ha estat al marge. I no sé si vostès, senyories del PSOE, ho recorden gaire, però Jean Monnet deia que Europa es forjarà en les crisis, es forjarà en les crisis i serà la suma de les solucions adoptades per fer front a aquestes crisis. Repeteixo, Europa es forjarà en les crisis, deia Jean Monnet.

Bé, som en un període en la història d’Europa, que les crisis són múltiples i tenim tres desafiaments damunt la taula, senyories. En primer lloc, la Rússia de Putin, que està en guerra amb Ucraïna però està en guerra amb tot Europa, de fet. Jo crec que hem de reconèixer que la guerra de Putin contra els ucraïnesos és una guerra contra tots nosaltres. No es tracta només dels atacs amb drons que s’han donat en alguns països i que és un tema preocupant. També parlem d’intents d’assassinat, de ciberatacs o d’ingerències en processos electorals, molt greus. Això que hem anomenat guerra híbrida, en la qual sembla que el Kremlin excel·leix. D’altra banda, diguem una obvietat en aquesta cambra on a vegades cal dir obvietats. Senyor ministre, encara els ciutadans de l’Estat espanyol som massa dependents del gas i del petroli rus, la qual cosa limita el nostre marge de pressió sobre Putin. Jo ja ho entenc, però aniria bé anar canviant una mica això.

En segon lloc, —‌parlava de tres desafiaments— el segon desafiament és la resta del món, el sud global i altres actors, el paper de Xina, el paper d’Índia, el paper de Brasil, de Sudàfrica i de Turquia. Aquesta part del món, per al seu propi desenvolupament, per la seva cultura política, no comparteix la majoria de visions a Europa. Hem de tenir-ho clar. I, a més a més, és una àrea del món que s’ha allunyat molt del que podríem dir de les idees europees i estan lluny. Estan molt lluny, com vostè sap.

I en tercer lloc, hi ha el desafiament d’aquests Estats Units de Donald Trump, que semblen una distòpia, que van clarament contra els valors i les polítiques de la Unió i que, remarco, el món de Donald Trump fa costat a l’Europa antiliberal que encarna VOX, Aliança Catalana, Marine Le Pen, Nigel Farage, Alternativa per Alemanya i altres grups que van a destruir el que hem construït des de l’any 1945. Però tots vostès saben, senyories, que el món que sorgeix després de la Segona Guerra Mundial ha volat pels aires. Això és innegable i, per tant, Europa necessita més política que mai. Vull entendre, senyor ministre, que això que s’ha fet sobre Gibraltar és fer política. Però aquest esperit l’hauríem d’ampliar a altres coses, a coses que no fossin només la Roca, aquesta voluntat política. Per exemple, els europeus vam apostar per la cooperació multilateral i per aprofundir. On ha quedat això? El món, avui, diuen alguns analistes, s’assembla molt a l’Europa de finals del segle XIX, amb imperis en competència i amb el recurs a la força quan no hi ha res més a fer. Crec que ho estem vivint cada dia.

Europa és encara una gran excepció. Bona part del nostre desconcert, senyories, prové del fet que som una illa d’excepció en un món de canvi i en un món de duresa, realitat que vivim davant d’actors com Rússia, Xina i els Estats Units, com he dit. I de tot això se’n deriva, senyories, una pregunta important i central per al futur de nosaltres, ciutadans de l’Estat espanyol, però també europeus. Senyor ministre, li faig la pregunta si la vol respondre. És una pregunta difícil, eh? Com podem tenir els europeus la força d’una gran potència econòmica i comercial i alhora ser fidels a les regles de l’Estat de dret, als drets humans i la democràcia? Com podem compassar les dues coses? Pensi que aquest és el gran dilema. Ja sé que no ho resoldrem avui en aquest hemicicle. No siguem ingenus. Les polítiques que es necessiten són europees, però la nostra política és estatal. Aquest gap no el podem salvar. Constantment, aspirem a fer coses com a europeus, però la realitat és que la política estatal, el que vostès, partits d’estat, en diuen «nacional», ens té encotillats. Per exemple, quan parlem d’una defensa europea que sigui autònoma trobem aquest problema. Ho tornarem a dir perquè ho hem dit altres vegades: En defensa, en seguretat, les indústries estatals —l‌es que ho repeteixo, vostès diuen «nacionales»— porten al malbaratament massiu i ens fan ineficients. I per tant, com Esquerra defensa sempre, l’Europa de la seguretat, només té sentit si mancomunem els esforços. Si transcendim el marc estatal —‌li ho diu un independentista— no anirem cap a Europa, si ens mantenim en aquesta micropolítica de les microempreses de la micromirada. És així, senyor ministre, vostè ho sap. Ho pot reconèixer o no, però és així.

L’any 2010 un pensador important, Edgar Morin, va dir que, davant la qüestió d’Israel i Palestina i en totes les qüestions mundials, la impotència de l’Europa política i militar és absoluta. Bé, han passat quinze anys des que el pensador Edgar Morin va fer aquest judici i la impotència ha crescut. Li pregunto, senyor Albares: Què podem fer per trencar aquesta impotència europea? Està bé el que ha fet a Gibraltar, però com podem trencar aquesta inèrcia en la que som convidats de pedra, assistir a un escenari absolutament distòpic? Per exemple, senyor Albares, vostè ha anunciat diverses vegades la celebració d’una conferència de pau a Barcelona per al tema de Gaza i de Palestina en general. Fins i tot, senyor Albares, si no m’erro, ho va anunciar en companyia de l’alcalde Collboni. Ho celebro, però això no s’ha concretat. I li pregunto: Té sentit aquesta possible conferència de pau després del que està passant ara a Egipte, les negociacions entre Israel i Hamàs? Una conferència com aquesta, senyor Albares, que vostè ha anunciat trencaria potser, dic jo, aquesta sensació d’impotència que tenim els europeus.

Permeti’m que li digui que també la sensació d’impotència prové del seguidisme que s’ha fet i inevitablement li he de dir una cosa que ara, justament la dreta, de manera oportunista, s’ha fet seva, però que nosaltres hem dit sempre. El seguidisme del seu govern amb el tema del Sàhara és escandalós. Això també ens fa impotents com a europeus i els sahrauís es pregunten legítimament per què no tenen dret a ser escoltats i tractats pel govern d’Espanya com als palestins. Per què? Ja sé que la violència que reben no és tan escandalosa com la que aplica Netanyahu de manera criminal sobre Gaza. Però vostè sap perfectament que els sahrauís no viuen molt alegres ni en l’exili, ni aquells que s’han quedat sota la bota del govern i del monarca alauita. La impotència també es pot demostrar fent costat, per exemple, trencar la impotència, ministre, es pot demostrar fent costat al poble kurd i denunciant els abusos del règim turc d’Erdogan, malgrat que aquest país sigui membre de l’OTAN i malgrat que Espanya —‌com sempre els recordo i també ho fa el company de Bildu— manté una bateria del sistema de míssils Patriot desplegada permanentment a Turquia des de l’any 2015 a la base aèria Incirlik, dins la missió de l’OTAN Persistent effort. Com es pot trencar la impotència quan es depèn tant del dictat dels Estats Units?

Presidenta, señorías, señor ministro, sobre el acuerdo entre la Unión Europea y Gibraltar, permítanme que, desde la experiencia que todos los grupos tenemos sobre los distintos momentos históricos, diga que no abusemos de ese adjetivo. Se lo digo porque a veces este diputado también lo ha hecho al hablar de algunos momentos históricos. No abusemos porque todavía tenemos que ver el recorrido que tiene este, y lo digo muy cordialmente, señor ministro. Como ya se ha dicho, debemos acabar de entender cómo termina todo esto. Por tanto, haciendo autocrítica, muchos hemos dicho muchas veces que estos acuerdos son históricos, y, sin embargo, aún no terminan de serlo, no tenemos todavía perspectiva.

En primer lugar, celebramos que se haya alcanzado un acuerdo a partir de la negociación y a pesar de las interferencias de la derecha española, que, como se ha visto hoy en este hemiciclo, tiene justamente una percepción muy particular del concepto de soberanía. Ha sido muy oportuno el diputado Santos, que ha centrado la cuestión con conocimiento. No hace falta que diga que los catalanes, en general, y los soberanistas, en particular, conocemos bastante bien el tema de la Paz de Utrecht. Sabemos que supuso una pasarela para lo que después fue el final de las constituciones catalanas y que después llegaron los Decretos de Nueva Planta, lamentablemente. Así que la Paz de Utrecht es un decreto internacional que tuvo rebrotes importantes no solo en la configuración, como ha dicho el señor Santos, de lo que sería el Estado en su forma, sino en la pérdida de unas libertades de esos ciudadanos que todavía formamos parte de este Estado.

Por otra parte, me gustaría añadir una reflexión breve pero interesante, dirigida a las señorías de VOX, sobre este tipo de antítesis entre el derecho a la autodeterminación de los pueblos y la integridad territorial. El portavoz de VOX ha dicho que no es aplicable en el caso de Gibraltar. Bien, supongo que, si no es aplicable a Gibraltar la autodeterminación de los pueblos, tampoco sería aplicable a Ceuta y a Melilla. ¿O sí sería aplicable a Ceuta y Melilla? Alerta con esto, porque los principios se llaman así precisamente porque los aplicamos también cuando son incómodos desde nuestro punto de vista, y eso, hablando de política internacional, también es importante, señorías.

En segundo lugar, señor ministro, no perdamos de vista que todo esto, en su conjunto, ha sido consecuencia del brexit, que, como usted sabe, fue una operación política nefasta, con la que la extrema derecha británica consiguió arrastrar al Partido Conservador hacia unas posiciones basadas en la posverdad y el extremismo. Como todos sabemos, el brexit ha provocado una economía estancada, una desigualdad creciente y un sistema público, en especial el sanitario, que se ha visto en una crisis muy importante. Y, señorías del PP ―hay unos cuantos en la bancada―, tomen nota de lo que sucedió en el Reino Unido cuando la derecha democrática escuchó los cantos de sirena de la ultraderecha. No sé si el señor Feijóo está tomando nota de estas cosas; tiene otro trabajo, supongo.

Y, en tercer lugar, sobre el brexit, señor Albares, quisiera recordarle que también ha supuesto algunas cosas para las naciones sin Estado. Por ejemplo, Escocia votó mayoritariamente a favor de seguir en la Unión Europea, e Irlanda del Norte, también muy consciente de lo que suponía darle la espalda al resto de la isla, hizo lo propio. A pesar de todo, estas naciones en el Reino Unido vieron cómo este era un resultado pésimo que se les impuso: el brexit. Permítanme decir desde Esquerra Republicana que tienen todo nuestro apoyo los partidos que siguen tejiendo puentes con nuestros territorios, como la Scottish National Party, el Sinn Féin o el Plaid Cymru. Son partidos hermanos que, como izquierdas, aspiran a una Europa de los pueblos que sea real, en la que el derecho a la autodeterminación pueda ejercerse de forma democrática y pacífica.

Quiero remarcar, señor Albares, que sucedió lo mismo en Gibraltar, donde el 96 % de la ciudadanía de la Roca votó a favor de seguir en la Unión Europea. Piensen en esto, señorías, también cuando se dice, por ejemplo, que los independentistas catalanes vamos en contra de Europa, cuando está documentado que siempre hemos sido partidarios de fortalecer la Europa política y la Europa social. En el tema del europeísmo no nos gana nadie, nadie nos puede dar lecciones.

Ministro, su comparecencia, como ha quedado claro, es para hablar monográficamente de Gibraltar, pero hoy me va a permitir ―dado que es una oportunidad que usted esté aquí― hablar de otras cuestiones que están sobre la mesa. Ya que supuestos partidos de Estado, en este caso el PP, han tenido la retórica de vincular Gibraltar a la esposa del presidente Sánchez ―lo cual es un ejercicio que se estudiará en las facultades como ejercicio de retórica imaginativa―, permítame que yo sea menos imaginativo que el PP, pero que le hable de otras cosas vinculadas a la realidad geopolítica. Porque, señor ministro, como sabe usted mucho mejor que yo, no estamos en un buen momento para Europa, en un momento magnífico de Europa. Permítame citar una frase de uno de los fundadores de la Unión Europea. Yo no sé si los fundadores de la Unión Europea están de moda ahora o no. Diría que la derecha democrática se ha olvidado de los fundadores de la Unión Europea. La ultraderecha siempre ha estado al margen. No sé si ustedes, señorías del PSOE, le recuerdan, pero Jean Monnet decía que Europa se forjará en las crisis y será la suma de las soluciones adoptadas para hacer frente a dichas crisis. Repito, Europa se forjará en las crisis, decía Jean Monnet.

Bien, estamos en un periodo de la historia de Europa con múltiples crisis y tenemos tres desafíos sobre la mesa, señorías. En primer lugar, la Rusia de Putin, que está en guerra con Ucrania, pero está en guerra con toda Europa, de hecho. Yo creo que tenemos que reconocer que la guerra de Putin contra los ucranianos es una guerra contra todos nosotros. No se trata solo de los ataques con drones que se han dado en algunos países y que es un tema preocupante. También hablamos de intentos de asesinato, de injerencias en procesos electorales muy graves; eso que hemos venido a llamar la guerra híbrida, a la que parece que el Kremlin accede. Por otra parte, digamos una obviedad en esta Cámara ―a veces hay que decir obviedades también―: señor ministro, los ciudadanos del Estado español todavía son demasiado dependientes del gas y del petróleo rusos, lo cual limita nuestro margen de presión sobre Putin. Yo lo entiendo, sí, pero iría bien ir cambiando un poco eso.

El segundo desafío ―hablaba de tres desafíos― es el resto del mundo, el sur global y otros actores: el papel de China, de India, de Brasil, de Sudáfrica y de Turquía. Esta parte del mundo, por su propio desarrollo y por su cultura política, no comparte la mayor parte de visiones de Europa, debemos tenerlo claro. Además, es una zona del mundo que se ha alejado mucho de lo que podríamos denominar las ideas europeas. Están lejos, están muy lejos, como usted sabe.

Y, en tercer lugar, está el desafío de los Estados Unidos de Donald Trump, que parecen una distopia, que van claramente en contra de los valores y políticas de la Unión; y lo remarco, el mundo de Donald Trump apoya a la Europa antiliberal encarnada por VOX, Aliança Catalana, Marine Le Pen, Nigel Farage, Alternativa para Alemania y otros grupos que van a destruir lo que venimos construyendo desde el año 1945. Pero todos ustedes saben, señorías, que el mundo que surge tras la Segunda Guerra Mundial ha saltado por los aires, eso es innegable, y por eso Europa necesita más política que nunca. Quiero entender, señor ministro, que esto que se ha hecho sobre Gibraltar es hacer política, pero este espíritu, esa voluntad política, lo deberíamos ampliar a cosas que no fueran solo la Roca. Por ejemplo, los europeos apostamos por la cooperación multilateral y por profundizar en ello. ¿Dónde se ha quedado eso? El mundo hoy ―dicen algunos analistas― se parece mucho a la Europa de finales del siglo XIX, con imperios en competencia y con el recurso a la fuerza cuando no hay nada más que hacer. Creo que lo estamos viviendo cada día.

Europa es aún una gran excepción. Buena parte de nuestro desconcierto, señorías, procede del hecho de que somos una isla de excepción en un mundo de cambio y de dureza, realidad a la que asistimos todos ante Rusia, China y Estados Unidos, como he dicho. Y de aquí se desprende una pregunta, señorías, importante y central de cara a nuestro futuro, ciudadanos del Estado español, pero también ciudadanos europeos. Señor ministro, le hago una pregunta y, si quiere, la responde. Es una pregunta difícil, ¿eh? ¿Cómo podemos tener los europeos la fuerza de una gran potencia económica y comercial y al mismo tiempo ser fieles a las reglas del Estado de derecho, a los derechos humanos y a la democracia? ¿Cómo podemos acompasar esas dos cosas? Tenga en cuenta que ese es el gran dilema. Ya sé que no lo vamos a resolver hoy aquí, en este hemiciclo. No seamos ingenuos, las políticas que se necesitan son europeas, pero nuestra política es estatal. Esta brecha no la podemos salvar. Constantemente aspiramos a hacer cosas como europeos, pero la realidad es que la política estatal ―lo que ustedes, partidos de Estado, llaman política nacional― nos tiene ahí agarrados. Por ejemplo, cuando hablamos de una defensa europea que sea autónoma, nos encontramos con este problema. Lo volveremos a decir porque lo hemos dicho otras veces. En defensa, en seguridad, las industrias estatales, las que, repito, ustedes denominan nacionales, llevan a un derroche masivo y nos llevan a ineficiencias. Y desde Esquerra, como decimos siempre, creemos que la Europa de la seguridad solo tiene sentido si mancomunamos los esfuerzos, si trascendemos el marco estatal. Se lo dice un independentista: no iremos hacia Europa si nos cerramos en esa micropolítica de las microempresas, de la micromirada. Es así, señor ministro, usted lo sabe; lo puede reconocer o no, pero es así.

En el año 2010, un pensador importante, Edgar Morin, dijo, ante la cuestión de Israel y Palestina y en todas las cuestiones mundiales: La impotencia de la Europa política y militar es absoluta. Pues bien, han pasado quince años desde que el pensador Edgar Morin hizo este juicio y la impotencia ha crecido. Le pregunto, señor Albares: ¿qué podemos hacer para romper esta impotencia europea? Está bien lo que ha hecho usted en Gibraltar, pero ¿cómo podemos romper esta inercia? Somos invitados de piedra, asistimos a un escenario totalmente distópico. Por ejemplo, señor Albares, usted ha anunciado diversas veces la celebración de una conferencia de paz en Barcelona por el asunto de Gaza y de Palestina en general. Sobre todo, señor Albares, si no voy errado, lo anunció en compañía del alcalde Collboni. Lo celebro, pero eso no se ha concretado. Y le pregunto: ¿tiene sentido esta posible conferencia de paz después de lo que está sucediendo ahora en Egipto, con esas negociaciones entre Israel y Hamás? Una conferencia como esta que usted ha anunciado, señor Albares, rompería quizás ―digo yo― esta sensación de impotencia que tenemos los europeos. Permítame que le diga que también la sensación de impotencia viene del seguidismo que se ha hecho.

Inevitablemente, tengo que decirle una cosa que ahora, justamente, la derecha ha hecho suya de forma oportunista, pero que nosotros hemos dicho siempre: el seguidismo de su Gobierno en el tema del Sáhara es escandaloso. Eso también nos hace impotentes en tanto que europeos. Y los saharauis, muy legítimamente, se preguntan por qué no tienen derecho a que les escuche el Gobierno de España como a los palestinos, ¿por qué? Ya sé que la violencia que reciben no es tan escandalosa como la que aplica Netanyahu de forma criminal sobre Gaza, pero usted sabe muy bien que los saharauis no viven muy alegres en el exilio ni los que se han quedado bajo la bota del Gobierno del monarca alauí. Romper la impotencia, ministro, también se puede demostrar apoyando al pueblo kurdo, denunciando los abusos del Gobierno turco de Erdogan, aunque ese país sea miembro de la OTAN y aunque España, como siempre se lo recuerdo a ustedes y hace también el colega de Bildu, mantengan un sistema de misiles Patriot desplegados permanentemente en Turquía desde el año 2015 en la Base Aérea Incirlik en la misión de la OTAN Persistent Effort. ¿Cómo se puede romper la impotencia cuando se depende tanto del dictado…

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.

Francesc-Marc Álvaro Vidal

ERCDiputado.Página 76

Vaig acabant. Edgar Morin deia també que Europa està més somnàmbula que desperta. I el cas d’Ucraïna ens ho deixa ben clar. Llevat del paper importantíssim d’Alemanya o, de fet, que els països bàltics i escandinaus tenen una sensibilitat especial, hem de dir que els ucraïnesos estan sols. I això és una batalla existencial d’Europa. Jo ja sé que vostès, el govern espanyol, tenen aquí un paper menor. I ho entenc. Però per acabar, li diré que cal pensar diferent la qüestió d’Ucraïna.

Voy acabando. Edgar Morin decía también que Europa está más sonámbula que despierta, y el caso de Ucrania nos lo deja bien claro. Aparte del papel importantísimo de Alemania o del hecho de que los países bálticos y escandinavos tienen una sensibilidad especial, debemos decir que los ucranianos están solos, y esa es una batalla existencial de Europa. Yo ya sé que ustedes, en el Gobierno español, tienen aquí un papel menor, y lo entiendo, pero, para acabar, le diré que hay que pensar de una forma distinta en la cuestión de Ucrania.

Presidencia. Señoría, finalice.

Francesc-Marc Álvaro Vidal

ERCDiputado.Página 76

El paper de Rússia en moltes zones d’Àfrica, especialment del Sahel —‌de gran importància per a Espanya— ens indica que Putin també ens pot arribar pel sud. Senyor ministre, Europa té moltes amenaces que transcendeixen la realitat de Gibraltar. Pensi en això encara que li digui un independentista català.

Gràcies.

El papel de Rusia en muchos lugares, especialmente de África ―de gran importancia para España―, nos indica que Putin también nos puede llegar por el sur. Señor ministro, Europa tiene muchas amenazas que trascienden la realidad de Gibraltar. Piense en eso, aunque se lo diga un independentista.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Por el grupo Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Iñarritu García.

Jon Iñarritu García

EH BilduDiputado.Página 76Vídeo

Señor ministro, eguerdi on, bienvenido. En primer lugar, creo que cabe agradecerle su comparecencia de hoy para informarnos de cuáles van a ser las bases del acuerdo que va a firmar la Unión Europea con el Reino Unido en relación con Gibraltar.

Sí me gustaría hacer un pequeño spoiler, porque decía el representante de la extrema derecha que usted viene cuatro meses después, y yo recuerdo perfectamente cómo el 11 de junio su gabinete se puso en contacto con el Congreso porque usted quería comparecer de inmediato; ese mismo viernes quería usted venir aquí y, al parecer, desde la Cámara le dijeron que no era posible debido al calendario parlamentario. Es cierto, han transcurrido cuatro meses y estamos en un momento álgido de la política internacional. En este momento, estamos con el corazón en un puño viendo cómo se desarrollan esas conversaciones de paz en Egipto, para a ver si se da por finalizado ese horror que estamos viendo en Gaza. De igual forma, esta mañana la señora Von der Leyen hablaba de que Europa está en guerra, en relación con los ataques híbridos que, al parecer, se están desarrollando por parte de Rusia. Por todo esto, es cierto que a nuestro grupo le hubiera gustado que usted, aparte de hablar de este asunto de Gibraltar, que creemos que es importante, también nos hubiera podido adelantar un poco la posición del Gobierno español ante estos temas que se están desarrollando.

Usted ha repetido que el acuerdo sobre Gibraltar es histórico, pero compartirá conmigo que no parece que haya despertado el entusiasmo de esta Cámara, incluso el de aquellos partidos que lo ven como un peligro, como una amenaza y que consideran que no hay nada que celebrar. A nosotros, a Euskal Herria Bildu, es cierto que Gibraltar y el Campo de Gibraltar nos quedan lejos, pero con ello no queremos decir que no nos parezca importante el acuerdo político al que se ha llegado y al tratado que se va a firmar. Creemos que es importante tanto por el pueblo de Gibraltar como por los y las trabajadoras del Campo de Gibraltar.

En primer lugar, creemos que se solventa esa situación de limbo en la que había quedado este territorio tras el brexit, y que, tras cuatro años de negociaciones, se vayan a poner en un papel cuáles deben ser y cuáles serán los puntos para desarrollar un futuro de convivencia y de prosperidad creemos que es positivo. ¿Quién se puede oponer a ello? ¿Quién se puede oponer a que se acabe, no solamente físicamente, con esa verja de más de un siglo? Es cierto que cuando usted repetía «la única valla en la Europa continental», yo decía: Vale, no está en la Europa continental, pero tenemos también una valla en Ceuta y Melilla, en territorios del Estado español, una valla que es más alta que la que fijó el señor Trump para separar Estados Unidos de México, y creo que eso también nos debería hacer flexionar.

Pero, volviendo al asunto de Gibraltar, decía que creo que es positivo no solamente por la población de Gibraltar, sino por todas esas más de 15 000 trabajadoras y trabajadores que todos los días hacen el recorrido entre su domicilio en el Campo de Gibraltar y el territorio de Gibraltar. Creemos también que se mejoran las condiciones laborales y se avanza en una armonización de la fiscalidad. Es importante que se vaya a fijar un IVA de al menos el 15 % para Gibraltar; va en la dirección del IVA europeo, y eso creemos que es un avance. De igual forma, creo que hay que poner en valor, cómo no, que este acuerdo se vaya a conseguir por vías de la negociación y de la diplomacia, en un momento en el que vemos que las reglas de las que nos dotamos tras la Segunda Guerra Mundial son una jungla y que ahora se imponen paces, acuerdos y medidas porque a un señor le parece bien y se acaba con los principios de la diplomacia, de las reglas y del derecho internacional. Lo ponemos en valor, señor ministro.

Que a la derecha no le parezca bien era de esperar. Hemos visto cómo su predecesor, el señor García-Margallo, decía que era un absoluto fracaso, que era lo peor que le podía haber pasado, que España había renunciado a todo. Yo recuerdo bien ―estaba en esta Cámara― cómo en el año 2013, para tapar las protestas que había en la calle ante esos recortes del Partido Popular, al Partido Popular y a ese ministro en ese momento no se les ocurrió nada mejor que decir que se acabó el recreo e instaurar controles severos, lo que provocó largas colas de vehículos de más de seis horas para entrar y salir del Peñón. Esto es, se utilizó Gibraltar como el enemigo exterior, como una cortina de humo para tapar los problemas internos que tenía el Gobierno en ese momento. Cómo no, también recordamos esa hazaña de un portavoz de VOX que no tuvo mejor idea que sustraer un bloque del fondo marino de Gibraltar y luego llegar a nado hasta aguas españolas con una enseña. Creo que todavía está en busca y captura en el Peñón.

Dicho esto, ¿qué echamos en falta del futuro acuerdo? El acuerdo. Echamos en falta el borrador. Estos días he estado buscando por si hubiera un draft, algún texto jurídico, y lo cierto es que no lo hay. Es cierta la declaración política, también es cierto que usted nos ha avanzado los puntos, que es de agradecer, pero creo que se echa en falta tener un texto, aunque sea un simple borrador, para saber de qué estamos hablando. También es cierto que ha habido críticas por parte de algunos sectores que han dicho que se dejan de lado asuntos sociales, asuntos medioambientales, que ha habido falta de transparencia. No vamos a ser más papistas que el papa; si a las trabajadoras y trabajadores del Campo de Gibraltar y a sus representantes sindicales les parece bien, y de igual forma el pueblo de Gibraltar ve bien el acuerdo, no vamos a ser nosotros quienes pongamos pegas.

Creo que el señor Santos ha hecho un relato exhaustivo de lo que es el Tratado de Utrecht y lo que supone: cuándo se firmó y cuál era el reflejo de las sociedades en ese momento de Estados absolutistas. Usted decía: España no renuncia... Bueno, esa es una posición que yo entiendo que usted tiene que defender hoy aquí, pero sí se echa en falta que no se haya avanzado en eso. Es cierto que Gibraltar, el Peñón, nació como un accidente de la historia, como ha habido tantos otros, pero en estos tres siglos se ha conformado una sociedad que tiene identidad y que tiene voluntad de ser una sociedad multicultural con diversos orígenes, tanto en la península como en otros territorios. Creo que es importante reconocer que existe el pueblo de Gibraltar. No solamente futuros acuerdos sobre el estatus constitucional de ese territorio deben tener en cuenta a la población, sino que hay que reconocer que hay un pueblo y que ese pueblo tiene derecho a la libre autodeterminación. Es cierto que en este acuerdo no se habla de ello, porque es un acuerdo más técnico, pero creo que sería importante poder avanzar en esa línea, del mismo modo que lo han hecho: con diplomacia, negociando y teniendo en cuenta que hay un pueblo y una sociedad que tienen voluntad e identidad.

Señor ministro, más allá del asunto de Gibraltar ―que, como le digo, creo que es relevante, y le agradezco su comparecencia hoy aquí―, debería aprovechar, si puede o si quiere, algunos minutos para avanzar cuál es la posición que tiene el Gobierno ante los hechos que se están desarrollando día a día en el plano internacional. En primer lugar, sobre Oriente Medio. En este momento se están desarrollando unas conversaciones de paz, que alguno ha llamado pax trumpiana; ese deal que bienvenido sea si sirve para acabar con el horror que estamos viendo, para abrir vías humanitarias, para empezar con la reconstrucción y para liberar a las personas secuestradas desde hace más dos años; esto es, para acabar con ese horror que empezó el 7 de octubre del 2023. De igual forma, creemos que es importante que nos avance qué está sucediendo con los intentos para lograr una paz en Ucrania. Ha habido también intentos por parte de ese señor Trump. Como decía bien el señor Marc Álvaro, vemos cómo la Unión Europea parece que, en muchas ocasiones, no es ese actor que esperamos y que va detrás de los impulsos que dan otros.

Voy acabando, señor presidente. Estamos viendo cómo otros Estados europeos intentan avanzar hacia el rearme y nosotros ponemos en valor que el Gobierno no crea que esa deba ser la solución. Lo vimos la semana pasada en Copenhague y les invitamos a seguir por ahí. Y, para concluir, les pedimos también coherencia. Si son buenos, y así lo creemos, dos Estados para dos pueblos, Palestina e Israel, lo mismo para el Sáhara Occidental. No puede ser que mientras la Comisión Europea esté avanzando en acuerdos comerciales secretos con Marruecos para que productos del Sáhara Occidental lleguen a nuestras mesas o a nuestros hogares, al mismo tiempo se apruebe, o se proponga que se apruebe, un decreto para que no lleguen…

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.

Jon Iñarritu García

EH BilduDiputado.Página 78

Acabo, señor presidente. … productos de asentamientos que están en Cisjordania. Coherencia les pedimos. Sin más, agradezco su comparecencia hoy aquí. Muchas gracias, señor presidente.

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra, por el Grupo Parlamentario Mixto, la señora Velarde Gómez.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 78Vídeo

Gracias, presidente. Señor ministro, ya que le tengo aquí y que está compareciendo hoy, me gustaría recordarle que el lunes aterrizó el segundo grupo de activistas de la Global Sumud Flotilla, pero que la mallorquina Reyes Rigo continúa todavía secuestrada ilegalmente por Israel. De verdad, le exigimos desde aquí, una vez más, ministro, que trabaje para su inmediata liberación. Esta madrugada, además, hemos conocido el asalto de la embarcación Conscience, de la Flotilla de la Libertad, que también participa Rumbo a Gaza dentro de Freedom Flotilla, por lo que también le exigimos que, tanto su ministerio como el Gobierno, insten al Estado terrorista de Israel a cumplir el derecho internacional y que se proteja a los ciudadanos españoles que han sido ilegalmente detenidos. De hecho, esta tarde, a las siete, hay justamente una concentración frente a su ministerio para pedir su liberación.

También me quiero hacer eco de esa campaña que han lanzado Rumbo a Gaza y Freedom Flotilla, por la que están también enviando e-mails de manera masiva a su ministerio para exigirle esto mismo que le estoy pidiendo aquí ahora. Espero que atienda sus peticiones de manera inmediata y urgente. Así lo están pidiendo los miembros españoles secuestrados, como Asun, José María, Julio, María, Yacín y Charles. (Muestra una serie de fotografías). Así pues, espero que su ministerio y este Gobierno puedan protegerlos. Porque, señor ministro, este genocidio lo va a parar, al final, la gente decente con las manifestaciones masivas que está habiendo, con las flotillas que están saliendo para llevar ayuda humanitaria o con la huelga general del próximo 15 de octubre. Por eso tenemos que denunciar, de nuevo, el secuestro ilegal de la flotilla por parte de Israel bajo el terrorismo de Estado. Denunciamos también las torturas y los malos tratos que han estado sufriendo y que se han infligido a los miembros de la flotilla. Denunciamos también el enésimo crimen de guerra de este Estado terrorista, que es Israel, porque impedir la llegada de ayuda humanitaria y usar el hambre como arma de guerra contra un pueblo indefenso siempre son crímenes de guerra.

Señor ministro, sinceramente, ¿qué ha hecho su ministerio y qué ha hecho el Gobierno? Pues enviar un buque que ningún miembro de la flotilla ha visto mientras estaba allí. Eso nos dicen. Nadie sabe dónde ha estado ese buque y tampoco nadie sabe dónde está. Parece que se haya perdido en el Triángulo de las Bermudas. Señor ministro, no sabemos dónde está ni para qué ha servido tampoco su envío, sinceramente. Pero se lo digo yo: para nada. De verdad, nos han hecho pasar vergüenza ajena a nivel internacional mandando una fragata que se dio la vuelta justamente cuando la flotilla más la necesitaba. Aprueban, además, un embargo fake, como ya hemos dicho en otro momento, y también apoyan el plan de colonización 2.0 de Donald Trump para convertir la Franja de Gaza en un resort de lujo. Se lo ruego, señor ministro, hagan de una vez algo útil, por favor, para pararles los pies a los genocidas y rompan todas las relaciones, militares, diplomáticas, económicas, tecnológicas, culturales y deportivas, con el Hitler del siglo XXI, que es el señor Netanyahu. Señor ministro, por favor, dejen de hacer electoralismo con este tema tan serio como es un genocidio.

Respecto a la cuestión que nos ocupa, parece ser que, tras cuatro años de negociaciones posteriores al brexit, el Gobierno pretende garantizar una relación estable entre Gibraltar y la Unión Europea. Como andaluza, nacida en la provincia de Cádiz, entiendo que este acuerdo va a suponer la desaparición de los controles fronterizos físicos en la Verja, integrando a Gibraltar en el espacio Schengen bajo supervisión española. Aunque lo han calificado de acuerdo histórico ―no solamente en prensa, sino que así también lo ha calificado usted hoy, aquí mismo, en su intervención―, entendemos que hay aspectos sensibles que requieren concreción. Por ejemplo, respecto a la desaparición de los controles fronterizos, si bien es cierto que esto supondría la eliminación de esas largas colas diarias, tanto de vehículos como de personas que van a pie, que soportan unos 10 000 trabajadores de La Línea y de otras localidades vecinas, y es cierto que facilita la actividad de autónomos y de pequeñas empresas españolas que prestan servicios en Gibraltar o que mantienen relaciones comerciales con el Peñón, también es cierto que se puede incrementar el riesgo del contrabando o del menudeo de tabaco y que puede aumentar también la presión inmobiliaria en La Línea y en los alrededores, al prever que más gibraltareños adquieran viviendas en territorio español, encareciéndose así los precios.

También nos preocupan muchísimo los derechos de los trabajadores transfronterizos, porque no tenemos información pública detallada. Usted nos ha explicado políticamente qué es lo que se pretende, pero no tenemos información pública detallada sobre cómo se van a garantizar los derechos laborales, sanitarios y de pensiones de quienes trabajan en Gibraltar pero cotizan en regímenes distintos. Nos gustaría que se nos pudiese informar hoy de ello, señor ministro. Este no es un asunto nuevo, sino que ya ha generado graves perjuicios, como las dificultades para acceder a bajas médicas y para cobrar pensiones, siempre por la falta de coordinación administrativa entre el sistema británico y el español. ¿Cómo piensan solucionarlo?, le preguntamos Podemos. Porque el acuerdo podría suponer una oportunidad histórica de desarrollo compartido, pero solo si se aborda con criterios de justicia social, de igualdad laboral y de control democrático. Por eso le pregunto: ¿cuáles son las medidas que van a implantar para garantizar la protección de los derechos laborales, el acceso a la vivienda y la sostenibilidad del modelo económico? ¿Y cómo van a defender una soberanía útil y social que no se mida por la bandera, sino por la capacidad de garantizar los derechos a la población trabajadora del Campo de Gibraltar?

Asimismo, queremos saber cómo van a promover la armonización fiscal y la transparencia para que evitemos la especulación y los paraísos fiscales. Y qué medidas van a implantar para contener los precios del alquiler y para la provisión de vivienda pública por el problema que justamente le decíamos, antes de la posible subida del precio del alquiler por este nuevo acuerdo. Además, queremos saber cómo van a evitar el riesgo del dumping fiscal y social si Gibraltar mantiene ventajas impositivas frente al resto del territorio.

Y lo último. Respecto a la gestión policial y de seguridad, ¿cómo van a asegurar la transparencia y el respeto a los derechos humanos en el despliegue del Frontex? ¿Tienen un plan previsto específico de desarrollo para el Campo de Gibraltar en estas circunstancias, con inversión pública, con vivienda asequible y con una participación sindical activa? Porque, señor ministro, el éxito o no de este acuerdo se va a medir por su capacidad para mejorar la vida de la gente trabajadora del Campo de Gibraltar.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Ruiz Boix.

Juan Carlos Ruiz Boix

PSOEDiputado.Página 80Vídeo

Gracias, señor presidente. Muchas gracias, señor ministro. Gracias por su comparecencia para informar sobre este acuerdo político definitivo entre la Unión Europea y el Reino Unido en relación con Gibraltar, y gracias por querer informarnos en los primeros días de ese acuerdo después del 11 de junio. Permítanme también, como usted ha hecho, señor ministro, que salude a los agentes sociales y económicos de la comarca, a varios sindicatos ―UGT y Comisiones Obreras―, a otros miembros del Grupo Transfronterizo y a algunos vecinos de Gibraltar, que también han venido a ver esta comparecencia. Este es un buen acuerdo. Es un acuerdo histórico para nuestro país y también es ilusionante. Es un acuerdo esperanzador para mi provincia y, en especial, para el Campo de Gibraltar, para los ocho municipios de la comarca. Entre ellos está el que tengo el honor de presidir, que es la ciudad de San Roque, cuya historia en común con el Peñón, con Gibraltar, es por todos conocida. Por eso quiero que hoy mis primeras palabras sean de un sincero y profundo agradecimiento al presidente del Gobierno, a Pedro Sánchez. (Aplausos). También a usted, ministro, por cerrar un buen acuerdo político, un buen acuerdo político cerrado con los equipos negociadores. Y desde aquí también quiero trasladar mi felicitación a los funcionarios que han participado, al equipo técnico del ministerio y a los que han participado bajo el mando del comisario europeo Maros Sefcovic. Y saludo también al ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, David Lammy, y al vecino, al ministro principal de Gibraltar, a Fabian Picardo. He escuchado en esta comparecencia las intervenciones de quienes me han precedido y, sobre todo, de aquellos que representan a la derecha y a la extrema derecha de nuestro país. La verdad es que esperaba ese tono apocalíptico del señor Floriano y del señor Flores, ese tono apocalíptico del Grupo Popular y del Grupo VOX, pero la realidad que han contado es otra. Por más que le pese al Partido Popular y por más que les pese a los miembros de VOX, la verdad es que el pacto que se ha alcanzado es positivo. Es un pacto que generará aún más futuro y más prosperidad compartida para los vecinos de la provincia de Cádiz, para la comarca del Campo de Gibraltar. Es un nuevo tiempo; un nuevo tiempo basado en la convivencia, un nuevo tiempo basado en la cooperación y en la mejora de la calidad de vida de los más de trescientos mil habitantes que suma el Campo de Gibraltar y la ciudad de Gibraltar. Es una nueva etapa; una nueva etapa sin barrera física, sin chequeo, sin controles; una nueva etapa muy en particular para los más de 15 000 trabajadores transfronterizos que cruzan a diario a Gibraltar a través de una verja, esa verja que hoy es el último muro (aplausos) de la Europa continental que va a caer el próximo año 2026. Porque sí, señorías, gracias a este acuerdo, esa verja por fin va a desaparecer, algo que ni siquiera habíamos soñado los vecinos y vecinas del Campo de Gibraltar y que sí se atrevió a soñar el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que es quien impulsa la retirada, el desmantelamiento de esa verja. Desde el brexit aprobado por los británicos en 2016, han pasado nueve ―no cuatro ni cinco, sino nueve― largos años de intensas negociaciones entre todas las partes para alcanzar, por fin, lo que yo denomino un muy buen acuerdo político, suscrito el 11 de junio. Ha sido un largo periodo de tiempo en el que los vecinos de mi comarca, del Campo de Gibraltar, han vivido con incertidumbre y temor cuáles iban a ser las represalias, cuáles iban a ser las consecuencias económicas, laborales, sociales e incluso familiares ante un posible brexit duro, algo de lo que también se hablaba, qué iba a suponer un brexit duro en la comarca. Por eso hoy, cuando escucho las críticas de los portavoces del Grupo Popular y de VOX sobre este acuerdo, como vecino del Campo de Gibraltar me pregunto: ¿qué hubiera ocurrido si hoy no estuviésemos valorando el acuerdo? ¿Qué hubiera ocurrido si no hubiese acuerdo? ¿Cuál es el coste del no acuerdo? ¿Qué habrían tenido que pagar los miles de personas que atraviesan esa verja como trabajadores transfronterizos? ¿Qué hubiese ocurrido en la comarca? ¿Más paro? ¿Más pobreza?

¿Menos desarrollo económico? ¿Menos desarrollo comercial? ¿Ese es el futuro que quiere el Partido Popular para mi comarca? ¿Ese es el futuro que quiere el Partido Popular para el Campo de Gibraltar? (Aplausos). En este tiempo en el que los discursos de la derecha y los de la extrema derecha prácticamente no se diferencian, son imposibles de diferenciar, yo pregunto a ambos: si no queréis este acuerdo, ¿cuál es vuestra alternativa? ¿Quizá sea el cierre, de nuevo, de la verja? ¿Quieren volver a los tiempos de Franco? ¿Quieren volver al cierre del año 1967, que tanto dolor provocó en mi comarca, que obligó a muchas familias a marcharse, a emigrar a otras regiones y a otros países? ¿Ese es el futuro que quieren para la comarca?

Señorías, existe y ha existido durante esta compleja negociación un clamor expresado por los agentes sociales y económicos del Campo de Gibraltar y por esos 15 000 trabajadores transfronterizos que querían, que deseaban un acuerdo como el que hemos suscrito y como el que se ha alcanzado el pasado 11 de junio; un acuerdo generoso, ambicioso con el reto de tener mayor prosperidad; un acuerdo que también satisface ―sí, también satisface― nuestros intereses nacionales y que salvaguarda nuestra posición jurídica en materia de soberanía y de jurisdicción. Ya sabemos que de VOX no se puede esperar ninguna visión de Estado, que sus retos no son ayudar a los vecinos y vecinas del Campo de Gibraltar. Ellos siguen con sus consignas patrióticas ajenas a la realidad; tienen un empacho de bandera que les nubla el horizonte y anteponen siempre los intereses de crispar, de polarizar, de generar odio y de ruptura ante las soluciones que reclaman y desean los vecinos de la comarca. Ellos están más en esos episodios de las películas de Ortega Smith, robando aquel bloque de hormigón, esas películas en las que parece más un Rambo o un acorralado, que se alejan tanto de la realidad de la comarca que es lo habitual. Eso es de VOX, pero ¿de un partido teóricamente de Estado, de un partido que se autodenomina serio, moderado, de un partido como el Partido Popular? ¿Esa es la postura que quieren seguir, el copia y pega de la extrema derecha?

Solo hay un motivo para decir no a este acuerdo y ese motivo es el de no querer reconocer el éxito diplomático de nuestro presidente (aplausos), el éxito diplomático de Pedro Sánchez, que ―aquí ya se ha mencionado― alcanzó un Acuerdo de Nochevieja en el año 2020, en el que cerró que el Reino de España tendría la última palabra. Ese acuerdo, esa fortaleza en la posición negociadora se alcanzó con nuestro presidente, con Pedro Sánchez, y con el ministro de Exteriores, el señor Albares.

El Partido Popular sigue tirado al monte. Por no reconocer este éxito diplomático del Gobierno de España, han abandonado la política de Estado. Una posición de cualquier partido serio, de cualquier partido responsable estando en la oposición siempre debe ser apoyar la política exterior de su Gobierno. Qué tiempos aquellos en los que José María Aznar negociaba a escondidas, de forma oculta, y que incluso estaba dispuesto a ceder la cosoberanía sobre el territorio de Gibraltar, y tenía en este caso el apoyo, el respaldo de quien era el partido de la oposición, el Partido Socialista, que siempre ha estado al lado de los problemas de Estado, que siempre ha estado al lado de una posición seria, de una posición moderada, estando en el Gobierno o estando en la oposición, sin crítica, sin alarmismo. Qué diferencia con ese Partido Popular hoy tirado al monte, que solo busca el Gobierno, incluso perjudicando los intereses de los españoles y españolas.

Saben ―no se pueden aferrar a eso de que no tienen información― que los ocho alcaldes de la comarca nos hemos reunido hasta en ocho ocasiones con el ministro de Asuntos Exteriores ―y aquí se lo agradezco―, que ha mantenido encuentros con los agentes sociales y económicos, que ha mantenido encuentros con una serie de colectivos que le han hecho llegar todas nuestras reclamaciones y demandas. Y el acuerdo, ese que dicen no conocer, se nutre, nace de las reclamaciones, de las demandas, de las sugerencias, de las aportaciones de los alcaldes y de los agentes sociales y económicos. Porque dicen que no saben, pero sí saben que este acuerdo reducirá las desigualdades entre ambos lados de la frontera. Dicen que no saben, pero sí saben que este tratado, que este acuerdo garantiza la libre circulación de personas y de mercancías entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar. Dicen que no saben, pero sí quieren en este caso no saber que se sientan las bases para una unión aduanera y que habrá una convergencia plena de Gibraltar con los tipos fiscales europeos. Dicen que no saben, pero sí saben que habrá convergencia en las normas medioambientales, en cuestiones como los rellenos, los vertidos y la lucha ante el cambio climático. Dicen que no conocen y sí que saben que existirá un mecanismo financiero para la cohesión de Gibraltar, para la cohesión de la comarca, un nuevo fondo de cohesión social destinado a los trabajadores, a los pensionistas; en definitiva, a las vecinas y a los vecinos de la comarca. (Aplausos). Dicen que no conocen y no saben que habrá, en el ámbito de la seguridad, la participación de la Policía Nacional, que se hará cargo de los controles de entrada y salida, con todas las garantías del espacio

Schengen, en un aeropuerto que se suma también al ámbito del sector del turismo en la provincia de Cádiz, donde contaremos con un nuevo aeródromo.

Yo ―y con ello concluyo― les señalo, señorías del Grupo Popular, que no vuelvan a llegar tarde a la historia de nuestro país. Es habitual que siempre lleguen tarde a los avances y a los derechos. Llegaron tarde…

Presidencia. Señoría, finalice, por favor.

Juan Carlos Ruiz Boix

PSOEDiputado.Página 82

… a la ley del aborto, llegaron tarde a la ley de la dependencia, llegaron tarde a la ley del matrimonio igualitario. Siempre llegan tarde. No lleguen tarde en esta ocasión a defender los intereses de la comarca del Campo de Gibraltar, no lleguen tarde en esta ocasión a defender los intereses de España.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Tiene la palabra el señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 82Vídeo

Muchas gracias, señor vicepresidente.

Lo primero de todo, por ser una cosa que interesa a todos los españoles y porque han hecho varias referencias, les quiero confirmar que el cónsul de España en Tel Aviv ha podido estar en contacto con Reyes Rigo. Sigue todavía retenida, va a tener otra vista oral, pero está en contacto con su familia. Y también vamos a ejercer toda la protección consular sobre los ciudadanos y ciudadanas españoles y españolas que han sido retenidos con una nueva flotilla. Se va a seguir un protocolo similar al que se siguió con la primera flotilla y no tengan la menor duda todos aquellos de ustedes que se han referido a ello que, desde luego, en el Ministerio de Asuntos Exteriores no vamos a escatimar ningún esfuerzo para que consigan recuperar la libertad lo antes posible.

Trataré primero todo lo referente a la materia de la comparecencia, que es el acuerdo en relación con Gibraltar. Después han tocado aspectos muy amplios. Evidentemente, no me podré referir a ellos, lo tendré que hacer brevemente, pero no tengo ningún problema en acudir a otro pleno sobre política exterior o sobre un monográfico sobre Ucrania o Palestina.

En primer lugar, señorías del Grupo Popular y de VOX, una de dos, o mienten o realmente no saben nada, pero nada de nada. Dicen que no he traído un acuerdo y que no conocen un acuerdo ni ustedes ni los parlamentarios del Reino Unido ni los ciudadanos de Gibraltar. Ese acuerdo lo tiene que presentar la Comisión Europea en el Parlamento Europeo y es la encargada de redactarlo. Lo he dicho mil veces ―lo he dicho hoy también en la comparecencia―, se trata del acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido en relación con el brexit en ese aspecto específico, en relación con Gibraltar. Yo creo que tantas veces que he comparecido, tantas veces que he hablado con ustedes, deberían escuchar y deberían conocerlo.

Este es un acuerdo bueno para España, bueno para los andaluces del Campo de Gibraltar. Alcanza una solución global justa para ellos, aborda todos aquellos elementos que conforman un verdadero futuro de prosperidad: incluye la libre circulación de personas sin mercancías, la desaparición física de la verja, el uso del aeropuerto, la protección del medioambiente, el respeto al mercado interior, la competencia leal, los derechos de los trabajadores transfronterizos. Por lo tanto, todos ustedes deberían estar satisfechos. Si no me creen a mí, escuchen a aquellos que viven en el campo de Gibraltar, incluso a aquellos que son de su partido político, señorías del Grupo Popular.

Dicen los que están más cerca de este acuerdo, los que de verdad residen en el Campo de Gibraltar… Es muy fácil para el portavoz del Grupo Popular hablar desde Madrid; hay que ir al Campo de Gibraltar, como he ido yo, y escucharles, cosa que ustedes no hacen. No escuchan ni sobre Gibraltar ni el clamor de millones de españoles en las calles respecto a Palestina. (Aplausos). Miren lo que decía la presidencia de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar, del Partido Popular, el mismo 11 de junio: «Queremos mostrar nuestra satisfacción ante el importante logro alcanzado que, tras años de trabajo y negociaciones, permite visualizar una resolución favorable que disipe la incertidumbre generada en la comarca campogibraltareña durante este largo periodo de espera». El alcalde de San Roque (la señora Sánchez Torregrosa señala al señor Ruiz Boix): «Una excelente noticia para el Campo de Gibraltar. Gracias al presidente y al ministro por su perseverancia en alcanzar un acuerdo histórico que confiamos permita por fin desmantelar la Verja y crear la ansiada zona de prosperidad compartida». El alcalde de La

Línea, que no es de mi partido político: «Se está con una negociación bastante compleja, con un tema que para la política exterior española es muy espinoso desde hace siglos». No obstante, señaló que esperaba este acuerdo, «un acuerdo del tipo que sea». Si quieren, vamos todavía más alto en la jerarquía del Partido Popular. Escuchemos al presidente de la Junta de Andalucía, que sabrá más sobre los trescientos mil andaluces del Campo de Gibraltar y sobre el Campo de Gibraltar. Decía ―y cito textualmente― en junio del año 2022: Es necesario un acuerdo entre España y Reino Unido que dé estabilidad al campo de Gibraltar. Es necesario ―dijo el presidente andaluz― un espacio compartido con seguridad y estabilidad para los trabajadores y con seguridad jurídica para los bienes y servicios que entran y salen. Y ese mismo día, 11 de junio, ante las noticias que llegaban: «Un acuerdo siempre es positivo». Lo he dicho en mi comparecencia, no me duelen prendas, yo agradezco el apoyo que el presidente de la Junta de Andalucía ha dado siempre a este acuerdo.

Yo estoy de acuerdo con todo lo que dicen estas personas, andaluces representantes del Campo de Gibraltar. ¿Y ustedes? ¿Por qué no están ustedes de acuerdo? Por cierto, les recuerdo que esta negociación la comenzaron ustedes, porque el brexit comenzó con ustedes en el Gobierno. Y espérese, porque ahora, portavoz del Grupo Popular, se va a reír conmigo con lo que decía el ministro de Asuntos Exteriores del Partido Popular cuando inicia la negociación. Agosto de 2017 ―ya que me habla usted de soberanía y de oportunidades perdidas, igual que el portavoz de VOX―, el ministro de Asuntos Exteriores del Partido Popular: La recuperación de la soberanía de Gibraltar no va a condicionar un acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido. Y en noviembre de 2017, por si no nos hubiera quedado claro: No vamos a hacer depender todo el futuro de la relación del Reino Unido con la Unión Europea de esta cuestión de Gibraltar. Otra declaración ―febrero de 2018― del ministro de Asuntos Exteriores del Partido Popular: La soberanía no es el asunto en estas negociaciones. ¿Por qué tanta hipocresía? Ya sé que es marca de la casa, pero ¿por qué tanta hipocresía cuando está en juego el bienestar de los ciudadanos españoles? (Aplausos).

Dicen ustedes que no conocen el texto. Ni ustedes ni los parlamentarios británicos ni los gibraltareños. ¿No ve que es la Comisión Europea la que lo tiene que presentar y la que está terminando de hacer, como acabo de explicar, todas las correcciones jurídicas y las traducciones? El mismo 11 de junio, y ha mentido claramente el portavoz de VOX aquí, el mismo 11 de junio ―no tienen más que comprobarlo― registré mi comparecencia a petición propia en esta Cámara y se llamó a todos los portavoces parlamentarios, incluido el de VOX, que recibió una llamada y dijo que ya estudiaría lo de mi comparecencia. No tenían ustedes mucha prisa por que yo viniera a explicar aquí este acuerdo. Tal vez porque es un éxito para los andaluces del Campo de Gibraltar y a ustedes no les gustan los éxitos de España. (Aplausos). Pero, mire, yo les he informado a ustedes, a los alcaldes del Campo de Gibraltar, a la mancomunidad, a la diputación, a la Junta de Andalucía y a los representantes económicos y sociales del Campo de Gibraltar y de los andaluces que viven allí ―y del resto de los españoles que viven allí― en múltiples ocasiones. El año pasado comparecí en cuatro ocasiones ante las Cortes Generales para hablar de este asunto, siempre ofreciéndoles un pacto de Estado. Jamás me han llamado para nada. Aquí se rasgan las vestiduras, pero ni una sola llamada suya para ninguna idea, para ninguna propuesta ni, por supuesto, para aceptar el acuerdo que les proponía. En lo que va de año, he comparecido tres veces; esta es la cuarta. Con los alcaldes del Campo de Gibraltar y con el Gobierno de la Junta de Andalucía me he reunido en ocho ocasiones. He mantenido tres conversaciones con el presidente de la Junta de Andalucía exclusivamente sobre este tema y he organizado numerosos encuentros con los agentes económicos y sociales de la comarca; en Madrid, donde es muy fácil hablar, portavoz del Grupo Popular, sobre lo que ocurre en Andalucía y en el Campo de Gibraltar, o en el propio Campo de Gibraltar, donde yo me he desplazado en varias ocasiones para escucharles. (Aplausos). Créame, España es mucho más grande que Madrid, y se lo dice un madrileño muy orgulloso de ser madrileño.

Pero, sobre todo, este acuerdo se sienta sobre las bases de otro acuerdo: el Acuerdo de Nochevieja de 2020. Mi predecesora en el cargo acudió al Congreso de los Diputados a debatirlo y a que fuera ratificado, y así fue. Por lo tanto, de verdad, abandonen ese deseo que tienen con sus socios de VOX, con los que están completamente mimetizados, también cada vez más en la intención de voto; tienen exactamente la misma, cada vez se acercan más. Por favor, abandónenlo. Desde que soy ministro de Asuntos Exteriores, no hay un tema sobre el que haya informado más y sobre el que haya dado más muestras de mi deseo de alcanzar un acuerdo de Estado, porque la política exterior lo es y mucho más este asunto. Pero exactamente igual que con el reconocimiento del Estado de Palestina, exactamente igual que con la oficialidad de nuestras lenguas oficiales en Europa, lo rechazan una y otra vez.

Veamos distintos puntos que han ido saliendo. En cuanto a la posición jurídica de España, lo he dicho muy claramente en mi intervención y lo repito: el acuerdo ni compromete ni renunciamos en ningún momento a la posición española respecto a Gibraltar. Ha sido expresada muy claramente este mismo año en las Naciones Unidas por el representante de España. Allí el portavoz de SUMAR lo recordaba muy exactamente.

Sobre la libre circulación de personas, decía el portavoz de VOX que había una preferencia gibraltareña. No hay ninguna preferencia de ningún tipo. Los controles Schengen de entrada y salida los realiza la policía española; son controles reales, con garantías reales. Los van a realizar las autoridades españolas que van a estar en el puerto y en el aeropuerto y sobre eso no hay absolutamente ninguna ambigüedad. Y también España tiene la última palabra en visados de estancia y en la situación de la residencia de nuevos residentes.

Sobre fiscalidad, exactamente lo mismo, la fiscalidad indirecta. Se empieza con el tipo mínimo permitido por la directiva de imposición indirecta, del IVA, que es un 15 %, y se va a converger en un periodo muy corto de tiempo, que son tres años, como he dicho en mi intervención. Eso va a aplicarse también a los impuestos especiales, tanto al tabaco como al hidrocarburo y al alcohol. Por lo tanto, tenemos en estos momentos una situación de equilibrio hacia la que nos dirigimos que era muy demandada precisamente por los andaluces del Campo de Gibraltar. Y, con respecto a todo lo que pueda ser tráfico o contrabando, va a haber un sistema de trazabilidad que va a ser realmente exhausto y va a haber un diferencial de precios fijos.

En cuanto a los servicios, por los que preguntaban ustedes, su inclusión en el acuerdo no se contempló en ningún momento por petición expresa de la Comisión. Al ser Gibraltar una economía basada en servicios, la no inclusión de estos supone una mayor protección para España y para toda la Unión Europea pedida específicamente por la Comisión. La Comisión la dirige una persona de su familia política, no creo que ella sea sospechosa. Precisamente se solicitó para que no pudiera producirse una competencia desleal. Esa exclusión de los servicios lo que busca es defender el mercado interior, incluidos, por supuesto, el español y el del Campo de Gibraltar en particular.

La fiscalidad directa. Que la fiscalidad directa sea más baja que en España no va a llevar ―no puede llevar― a una deslocalización de empresas, que no podrían operar desde allí en el mercado europeo, ni tampoco de personas físicas, porque no olvidemos que España tiene la última palabra sobre los permisos de residencia que emita Gibraltar. Eso va a permitir, además, tener un elemento para evitar el fraude por residencia fiscal ficticia.

En migración ocurre exactamente igual. Se refuerza todavía más el control del espacio Schengen, tanto en lo que se refiere a visados de corta duración como en lo que respecta a nuevos permisos de residencia o al control de las fronteras.

La base militar. Por primera vez España va a ser quien garantice la integridad de Schengen y de la unión aduanera también respecto a la base militar. Eso va a permitir una transparencia como no la había habido nunca antes y una cooperación a la altura de la que tienen que tener dos aliados en la OTAN como somos España y el Reino Unido.

En la lucha contra el blanqueo, el acuerdo nos va a proporcionar un nivel de protección mucho más elevado que el que existe actualmente. Con independencia de este acuerdo, en febrero de 2024, Gibraltar fue incluido en la lista blanca del GAFI ―cito textualmente― por los avances significativos registrados en materia de lucha contra el blanqueo de capitales y financiación del terrorismo. Y en julio de 2025, la Unión Europea sacó a Gibraltar, entre otros territorios, de su lista negra de jurisdicciones con alto riesgo de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo. Por lo tanto, todo ello, incluido el acuerdo, son noticias por las que nos tenemos que felicitar.

En materia de medioambiente, evidentemente, esto es un salto cualitativo, porque Gibraltar va a aplicar los estándares de la Unión Europea y no se va a desviar de los mismos. En medioambiente, las obligaciones para Gibraltar van muy lejos, va a aplicar el derecho y los estándares de la Unión Europea de manera dinámica. Eso quiere decir que si la Unión Europea los cambia, también tendrá que hacerlo Gibraltar, algo que no tiene que hacer en estos momentos debido al brexit. Y esto incluye, por supuesto, asuntos tan importantes como rellenos y vertidos.

Los asuntos sociales, sobre los que preguntaban también algunos de los portavoces, por supuesto, han sido un capítulo absolutamente esencial, y no solamente por la movilidad de los 15 000 trabajadores españoles que cruzan diariamente la verja, que va a desaparecer, sino también por el hecho de asegurar que los derechos que hoy tienen ellos garantizados lo estén también para los trabajadores futuros, que no los tendrían en otro caso. El acuerdo va a permitir complementar las prestaciones de desempleo obtenidas de Gibraltar con prestaciones españolas. Asimismo, se van a garantizar las pensiones de jubilación gibraltareñas y podrán ser complementadas por la Seguridad Social española para hacerlas homologables a las mínimas españolas. Además, también está ese mecanismo financiero, que, desde luego, tiene una perspectiva social para intentar ir igualando y allanando esa diferencia de situación que hay en estos momentos entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar.

El portavoz de VOX hablaba de rendición, y me sorprende que utilice esa palabra porque es la misma palabra que han utilizado con el Gobierno británico los tabloides más extremistas británicos y los diputados extremistas en el Reino Unido, que han hablado de rendición por parte del Reino Unido. Veo que los ultras siempre se dan la mano y siempre están de acuerdo.

Y hablaba el portavoz de VOX del pueblo español. Si el portavoz de VOX hubiera ido alguna vez al Campo de Gibraltar, habría conocido al pueblo español, habría conocido al pueblo andaluz del Campo de Gibraltar y se daría cuenta de que no exigen ninguna responsabilidad, sino que aplauden este acuerdo. Pero entiendo que es mucho más cómodo hablar de Andalucía, del pueblo español y del pueblo andaluz sentado en un escaño en Madrid. Desplácese hasta el Campo de Gibraltar y recabe cuál es la opinión de la gente que de verdad se va a beneficiar de este acuerdo.

En cuanto al portavoz de SUMAR, soy muy consciente de la diferencia que hay en estos momentos entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar. Como he descrito ahora con los elementos que he estado recorriendo, ese es uno de los grandes objetivos, y estoy seguro de que este acuerdo ―que es ante todo un acuerdo de futuro y de convivencia― va a permitir una mejor integración, va a poner negro sobre blanco la realidad de muchas personas a ambos lados de la verja y va a permitir un dinamismo económico que va a beneficiar a todos en la zona.

Con respecto al portavoz de Esquerra Republicana, que decía que se habla de acuerdo histórico, creo que el primer acuerdo entre España y el Reino Unido en 312 años en relación con Gibraltar es algo histórico. Lo han intentado todos los gobiernos de la democracia, absolutamente todos y ninguno lo ha conseguido, pero este Gobierno sí lo ha conseguido. Y, como citaba al principio, de histórico lo han calificado la presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo. Creo que tenemos que felicitarnos y es histórico que caiga un muro, sobre todo cuando es el último muro de la Europa continental.

Al portavoz de Bildu creo que le he respondido ya porque he agrupado muchas de las cuestiones. Es la Comisión la que va a plantear el texto; en estos momentos nadie lo conoce como tal, pero lo que plasma es este acuerdo político. Los asuntos sociales están tratados y los asuntos medioambientales, también.

A la portavoz de Podemos le digo exactamente igual, los trabajadores y sus derechos han sido una parte fundamental. Probablemente, trabajadores transfronterizos y sindicatos son algunos de los grupos con los que más he hablado y con los que más me he reunido. Han sido uno de los motores para alcanzar este acuerdo y por ello he escuchado lo que ellos esperaban de este acuerdo para intentar plasmarlo.

Sobre la presión inmobiliaria en La Línea, evidentemente el acuerdo no puede solventarlo todo. Se lo decía el otro día al alcalde de La Línea, con el que me reuní ―por cierto, me afeaba el portavoz de VOX, pero al portavoz de VOX desde luego el diálogo no le debe de gustar mucho―, me he reunido con todos los alcaldes del Campo de Gibraltar y me reuniría con cualquiera que me lo pidiera. Jamás me lo han solicitado ni el portavoz del Partido Popular ni el portavoz de VOX. Quien pide reunirse conmigo, para este tema o para cualquier otro, por supuesto que puede hacerlo.

Creo que hay que felicitarse de que el problema venga porque se va a generar mayor riqueza y no porque, por ejemplo, la gente abandonara La Línea y los precios inmobiliarios se hundieran. No quiero decir que no sea un tema serio y a tratar, pero el acuerdo no puede resolver todos los asuntos del Campo de Gibraltar. Lo que sí hace es remover barreras, remover obstáculos y abrir una nueva era en la que, estoy seguro, el Campo de Gibraltar va a dar un inmenso salto adelante ―también económico― si conseguimos aprovechar toda la potencialidad de ese acuerdo.

Va a desaparecer la verja, se va a garantizar la movilidad, se van a garantizar los derechos de los 15 000 trabajadores españoles y de los que vengan en el futuro y va a haber una convergencia de Gibraltar con la normativa europea, tanto en fiscalidad indirecta como en normas medioambientales. Todo eso es enormemente beneficioso para los 300 000 andaluces del Campo de Gibraltar y, desde luego, este Gobierno tiene un compromiso firme y de larga duración con el Campo de Gibraltar, un compromiso que es evidente en el plan para el Campo de Gibraltar, dotado con un presupuesto de más de 900 millones de euros para proyectos en diversos ámbitos, desde las infraestructuras hasta el empleo y la formación, pasando por la economía y la fiscalidad, la seguridad interior y la justicia. Este es un plan que se ha ejecutado ya en un porcentaje altísimo.

Insisto, si alguien cree que ha habido opacidad, no entiendo por qué nunca me han llamado ni me han preguntado nada. Si cree que hay opacidad y tiene dudas sobre lo que puede haber en el borrador del acuerdo ―sobre todo el portavoz del Partido Popular, que ha insistido mucho―, si no se fía de mí, fíese de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, de su familia política, y llámela a ver cómo va a quedar plasmado ese acuerdo. Estoy seguro de que ustedes lo van a apoyar en el Parlamento Europeo en beneficio de todos los andaluces del Campo de Gibraltar.

Sobre otros temas que me han preguntado, evidentemente no puedo extenderme sobre todos ellos porque estaríamos aquí hasta la noche ―el portavoz de Esquerra Republicana por ejemplo me hacía una pregunta que era casi filosófica sobre Europa―, pero sí me referiré a ellos brevemente.

El portavoz del Partido Popular ha dedicado más de la mitad de su tiempo a hablar de temas que nada tienen que ver con Gibraltar y el Campo de Gibraltar. Han estado todos sus fantasmas habituales, no ha faltado ni uno solo. Ha rozado ya la teoría del complot sobre el día en el que la Comisión Europea, el Gobierno de España y el Gobierno de Reino Unido se pusieron de acuerdo para alcanzar ese acuerdo, para opacar no sé qué historias que usted decía. Pero, desde luego, le puedo decir que me hubiera gustado que tuviera más respeto hacia los ciudadanos del Campo de Gibraltar, hacia un acuerdo histórico y también hacia un acuerdo que abre una nueva vía para la relación entre España y el Reino Unido.

Hablan ustedes siempre de liderazgos y de posición de España, pero quien está demostrando una clamorosa falta de liderazgo es el señor Feijóo en relación con el problema más acuciante internacional que tenemos en estos momentos del que, por cierto, no ha dicho usted una palabra ―exactamente igual que sobre Gibraltar―, me refiero al exterminio que se está produciendo en Gaza. Lo que se está produciendo en Gaza en estos momentos está escribiendo la historia de la humanidad, y el Partido Popular no tiene ninguna posición al respecto. ¿Qué es eso que escribía en una carta el señor Feijóo de personas de origen palestino? ¿Por qué no se atreven a decir palestinos con derecho a un Estado palestino? ¿Qué es eso de pérdidas civiles? Estamos hablando de palestinos que están siendo masacrados por las bombas de Israel. Yo se lo decía esta mañana: ¿quién marca ―ya que hablan ustedes tanto de liderazgo― su posición en política exterior? ¿La marca del señor Feijóo o la marca la señora Ayuso, que se fotografía delante de tanques israelíes? ¿O el señor Aznar, que dice que Netanyahu tiene que terminar el trabajo que está haciendo? ¿O la marca el señor Abascal? Desde luego, el señor Feijóo no la marca. Cuando yo les ofrecía un pacto para reconocer juntos el Estado palestino ―que ustedes rechazaron―, decían que estábamos solos, sin embargo, hoy en día ustedes tienen que reconocer que éramos los primeros y abríamos un camino que están recorriendo en estos momentos todos los países de Europa.

Le voy a decir algunas frases de dirigentes alabando la posición de España en estos momentos en política exterior. Uno muy significativo, el secretario general de las Naciones Unidas que literalmente ha dicho lo siguiente: Hemos visto la postura del Gobierno de España, que ha estado en la primera línea de defensa de los intereses del pueblo palestino, y esto es algo que apreciamos de manera muy positiva. O, por ejemplo, Mahmud Abás ―que es el socio de la comunidad internacional para la paz en Oriente Medio―, que ha agradecido el apoyo de España a los derechos del pueblo palestino y a su libertad, de conformidad con la legitimidad internacional, y ha agradecido el reconocimiento del Estado de Palestina en apoyo de la solución de dos Estados.

Por cierto, el camino que nosotros abrimos lo han seguido países como Francia o Reino Unido ― miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas― o Canadá o Australia o Portugal, por citarle solamente algunos países. Así que ¿quién está de verdad solo? Están solos ustedes, señorías del Grupo Popular y señor Feijóo, pero están solos sobre todo ante la sociedad española que, un día sí y otro también, sale a las calles con un clamor de paz y justicia para el pueblo palestino.

La portavoz de Podemos también se refería a esta situación y, créame, no hay un Gobierno en el mundo que esté haciendo tanto como el Gobierno de España por Palestina, por los ciudadanos palestinos de Gaza, por la paz y por la defensa del derecho internacional. (Aplausos). Le voy a decir las palabras de una persona que no es de mi familia política, es de la suya; el francés Jean-Luc Mélenchon, ha dicho muy recientemente, el 29 de septiembre: «Quedamos muy impresionados con lo que hizo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. No soy socialdemócrata y no creo en esa tradición política, pero hay momentos en los que se escribe la historia de toda la humanidad. […] España fue la primera en Europa en llamar a resistir, a decir «ya basta» […] España fue un punto de apoyo». Por lo tanto, si ellos lo reconocen, si lo reconocen los propios palestinos, si nos lo reconocen todos los países del mundo árabe, créame, no es ningún desdoro reconocer lo que está haciendo el Gobierno de España acompañando el sentir mayoritario de los españoles en este asunto. (La señora presidenta ocupa la Presidencia).

Me hablaban también sobre Gaza y sobre Ucrania. Nosotros tenemos una política exterior que tiene identidad propia, que es global ―se oye en todo el planeta, por fin― y, sobre todo, que es coherente. Nosotros pedimos lo mismo en Gaza y en Ucrania, por los mismos motivos apostamos por la paz, por la defensa de los civiles indefensos, por el derecho internacional y por el derecho internacional humanitario, y, desde luego, estamos dispuestos a apoyar cualquier iniciativa de paz justa y duradera. Y justa y duradera, en Ucrania, quiere decir que respete la soberanía del pueblo ucraniano y, en Palestina, quiere decir que ponga en pie un auténtico Estado palestino realista y viable.

El portavoz del Grupo Popular volvía con algunos de sus fantasmas y de sus obsesiones, y por supuesto Venezuela nunca falta. Yo sé que ustedes no apoyan a los venezolanos; ustedes se apoyan en los venezolanos para hacer politiquería. Hagan como el Gobierno español. Cuando ustedes estaban en el Gobierno, los permisos de residencias para venezolanos no llegaron a 30; con nosotros se han concedido 125 000. Y, por cierto, sigo esperando que el señor Feijóo pida perdón por calumniar e injuriar al Servicio Exterior de España cuando dijo que se torturaba en nuestras embajadas. Tuvo que salir el señor Edmundo González ―venezolano― para hacer un comunicado en el que terminaba diciendo que reiteraba su agradecimiento a las autoridades españolas por su apoyo y su compromiso con la protección de los derechos humanos. Por lo tanto, dejen de utilizar Venezuela para no se sabe qué y reconozcan, de una vez por todas, que millones de personas que están saliendo a las calles estos días en todo el mundo ―también en España― aplauden la política exterior de España, aplauden la posición de España porque es coherente, porque defiende los mismos principios y porque está haciendo más que ningún otro país en el mundo, de lejos ―pero de muy lejos, está haciendo todo lo que está en su mano―, por defender la paz en Gaza y en Ucrania y por defender el multilateralismo y a las Naciones Unidas. Así que espero que el portavoz del Grupo Popular aproveche mejor el tiempo de réplica, hable algo de los andaluces del Campo de Gibraltar y de su prosperidad, abandone sus fantasmas en política exterior y acepte en algún momento una política de Estado y los pactos de Estado que una y otra vez les ofrezco.

Al resto de ustedes, señorías, les digo que siento no poder ser exhaustivo sobre los distintos aspectos de Gaza y Ucrania. El portavoz del Grupo Republicano me hablaba de Unión Europea, y estoy encantado de venir a un pleno monográfico, si usted quiere. Este es un momento en el que Europa tiene que dar un salto de autonomía y soberanía, tanto por su prosperidad como por su propia seguridad, en eso estamos completamente de acuerdo.

Agradezco a la mayoría de los portavoces que han intervenido el apoyo que han dado a este acuerdo político que hemos alcanzado con relación a Gibraltar.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor ministro. A continuación, intervendrán los representantes de los grupos parlamentarios. Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Floriano Corrales.

Carlos Javier Floriano Corrales

PPDiputado.Página 87Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta, señorías. Señor ministro, en más de una ocasión me ha escuchado usted decir que la comunidad internacional debe terminar con la masacre que está produciendo en Palestina, en Gaza. Más de una vez me lo ha escuchado decir a mí. Lo que sí hay ahora es un plan de paz, y lo que digo es que una parte del Gobierno no está de acuerdo con ese plan de paz. Convenza usted a los miembros del Gobierno que quieren que continúe la guerra, en vez de empeñarse en intentar hablar mal del Partido Popular. (Aplausos). Aplíquese usted en su Gobierno. Dice usted que nosotros estamos solos en política internacional. Por eso a ustedes ni los llaman, por desleales con nuestros socios de la Unión Europea, ni los consideran ni quieren saber absolutamente nada de ustedes. (Aplausos). Nosotros a quien no apoyamos en Venezuela es a Maduro, señor ministro, a Maduro y a esa dictadura abyecta. Y si el número de permisos que tienen que dar a venezolanos ahora es mayor que cuando nosotros gobernábamos es porque ahora hay más gente que se quiere marchar de allí porque están sometidos a una dictadura brutal que ustedes apoyan. (Aplausos). Que ustedes apoyan o, mejor, que el expresidente del Gobierno de su partido apoya. ¿Cuáles son los objetivos que usted perseguía para llegar a este acuerdo político y los que persigue para el Campo de Gibraltar? ¿Cuáles son los objetivos de este acuerdo? ¿Qué es lo que quiere? ¿Cuáles son sus líneas rojas? ¿Por dónde no está dispuesto a pasar? Nosotros le pedimos que nos dijera todo esto en comisión ―el Diario de Sesiones es testigo de ello―, y usted no nos lo ha querido mandar nunca. También me podía haber llamado usted y haberme dicho: Oye, Carlos, esto es una cuestión de Estado. Creo que podíamos hablar de cuáles son vuestros objetivos, cuáles son vuestras líneas rojas, en qué nos podemos poner de acuerdo. Pero ustedes no quieren que nos pongamos de acuerdo en nada. No quieren porque ustedes quieren construir su país, su España, con la extrema izquierda, con los independentistas y contra la otra mitad de España. Y así, sin consensos, no se construye país, señor ministro, y mucho menos se puede tener una política exterior sólida, coherente y que se prolongue en el futuro.

Avancemos para resolver los problemas que tienen los ciudadanos del Campo de Gibraltar, ese es el objetivo, pero para eso no nos vale cualquier acuerdo. Usted nos dice que van a estar sometidos a las mismas reglas fiscales y medioambientales en todos los sectores. Ya antes, en la primera intervención, deslizaba que también en el sector servicios. Ahora, en la segunda, nos dice que en el sector servicios no, pero no por usted, sino que la Comisión es la que les ha dicho que mejor no meter los servicios aquí. Oiga, es muy difícil ponerse de acuerdo con usted. Es muy difícil. No me diga que no lo llame opaco. Si quiere, le digo que es poco transparente, que usted no quiere decir absolutamente nada porque quiere apuntarse esta medalla solo: yo, me, mí, conmigo. Eso es lo que usted quiere, señor ministro. (Aplausos).

Poca fe tiene usted que tener en los argumentos para dedicarse a leer declaraciones a medias de distintos líderes políticos, desde la presidenta de la comisión hasta el presidente de la Junta de Andalucía. Continúe usted con lo que dicen en sus declaraciones y verá cómo lo que le ofrecen es su acuerdo para la negociación, pero no para otra cosa; no es que esté de acuerdo en todo. Céntrese en resolver el principal problema que tenemos, en resolver su punto de partida equivocado, y es que, derribada la verja, la prosperidad va a pasar de un lado al otro. Mire usted la diferencia de renta per cápita que existe entre el Peñón y el Campo de Gibraltar; si no están sometidos a las mismas reglas, va a ser imposible que se pueda alcanzar una renta per cápita similar a ambos lados. Si no se pone en marcha un plan de inversiones en toda la zona para intentar equiparar a ambas partes, va a ser absolutamente imposible. ¿Quién va a financiar ese fondo financiero del que usted habla? ¿Quién lo financia? ¿Europa? ¿España? ¿La Junta de Andalucía? ¿Todos a la vez? Le estoy dando ideas, porque allí hace falta también un plan de inversiones.

Hemos perdido una oportunidad histórica para avanzar en el terreno de la soberanía. El brexit nos ha dado una oportunidad para poder avanzar en ese terreno y usted la ha dilapidado. Por eso creo que este acuerdo es histórico y que usted pasará a ocupar un lugar de prevalencia en el palco de las incompetencias, señor ministro, porque ha perdido usted una oportunidad histórica para toda España.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos.―Una señora diputada: ¡Muy bien!―Un señor diputado: ¡Bravo!).

Presidencia. Muchas gracias, señor Floriano. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Flores Juberías. (Aplausos).

Carlos Flores Juberías

VoxDiputado.Página 88Vídeo

Con la venia, señora presidenta. Señor ministro, le he visto a usted un poco molesto conmigo durante su segunda intervención, no sé si por el tono o por el contenido de la mía. Puedo entenderlo porque, efectivamente, estamos en las antípodas en cuanto a la solución al contencioso de Gibraltar, pero también tenemos usted y yo algo en común: somos las dos únicas personas que han hecho uso de la palabra en esta tribuna que nos hemos tomado en serio esta comparecencia. El Grupo Popular ha dedicado la mitad de su tiempo a hablar de Koldo, de la UCO o de Venezuela. Junts y el PNV no han aparecido. Podemos ha seguido con su mantra de Gaza. El señor Álvaro, de Esquerra Republicana, ha dado dos veces la vuelta al mundo hablando de Escocia, Ceuta, Rusia, Putin, Le Pen, Brasil y Turquía, y no ha hecho escala en Gibraltar en ningún momento de su viaje. Y el señor Ruiz Boix, del Grupo Socialista, no le ha hecho una réplica, le ha hecho un masaje. (Risas.―Aplausos). El único que se ha tomado esta comparecencia mínimamente en serio parece haber sido VOX, pero eso no le da derecho a faltar a la verdad ni a engañarnos. En primer lugar, falta usted a la verdad. Su gabinete telefoneó a este portavoz el 12 de junio de este año a las 09:55 horas para invitarle a una comparecencia suya el 13 de junio, viernes por la mañana, es decir, veinticinco horas más tarde. Se daba la circunstancia de que este portavoz y los de los otros dos principales grupos de la Cámara estaban en un viaje oficial en Helsinki y aterrizaron pasadas las 00:00 horas. Se daba la circunstancia de que el 2 de julio este grupo formalizó una solicitud de comparecencia. Por tanto, sí, con veinticuatro horas de antelación nos parece un poquito demasiado poco, y con 119 días de retraso nos parece un poquito demasiado. Lámenos raros, pero así son las cosas. (Aplausos).

Y tampoco intente engañarnos con lo siguiente. Varios portavoces y yo mismo le hemos recriminado que venga usted aquí sin el texto del acuerdo a instar un debate en el que los parlamentarios de la oposición estamos a ciegas. Usted ha dicho varias veces: tampoco lo tienen los diputados británicos ni los eurodiputados. Termine la frase. ¿Lo tiene usted? No lo tienen los diputados de la Cámara de los Comunes, no lo tenemos los diputados de este Congreso, pero ¿lo tiene usted? (Varios señores diputados: ¡Muy bien!). Yo diría que sí, porque usted nos ha contado muchas más cosas de las que aparecen en el simple folio de la declaración conjunta de 11 de junio de este año. (Aplausos). Ha venido usted teniendo en su poder un documento de importancia tan capital como el acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre Gibraltar, en cualquiera de sus estadios de elaboración ―definitivo, borrador, a mano―, me da lo mismo. Ha venido usted a esta Cámara teniendo ese documento y ocultándoselo a la oposición. Usted tiene que aprender algo sobre cortesía parlamentaria y mucho más sobre control parlamentario, señor ministro. (Aplausos). Dicho lo cual, mientras hay vida y esperanza, y hasta que ese documento no haya sido firmado, aún cabrá la posibilidad de mejorarlo. Le concederé ―aunque no debería― el beneficio de la duda, y admitiré que, mientras que no esté rubricado, aún se podrán introducir mejoras. Hágalo, intente hacerlo. Elabore un plan de reindustrialización para la comarca del Campo de Gibraltar al objeto de mejorar la calidad de vida de los españoles de esas tierras y de asegurarse de que dejen de ser la colonia económica del peñón que ahora son. Apoye al sector pesquero español, en especial a los pescadores afectados por el repostaje de los cargueros en las costas españolas frente a la colonia británica (aplausos), póngase de su lado cuando sufren el acoso de los buques gibraltareños. Ponga a los trabajadores transfronterizos en el centro de sus políticas, asegurándose de que sus condiciones de trabajo y jubilación sean como mínimo idénticas a las de los ciudadanos británicos. Ponga en marcha medidas enérgicas de lucha contra el blanqueo de capitales, el contrabando y demás actividades delictivas que se originan en la colonia y que afectan negativamente a los intereses de España; de forma muy específica, la propuesta de sacar a Gibraltar de la lista de jurisdicciones con alto riesgo de blanqueo y financiación del terrorismo. Asegúrese de que los residentes gibraltareños no salgan del punto de mira de nuestra agencia tributaria y de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y de que la supresión de la verja no se convierta en el coladero necesario para que unos pocos privilegiados disfruten en España de la sanidad, la educación, la seguridad y las infraestructuras que todos costeamos al precio de pagar en Gibraltar unos tributos que a nadie benefician. Ponga todos los medios a su alcance para detener los proyectos de adquisición territorial emprendidos por Gibraltar, que no solo violan la legalidad internacional y alteran el equilibrio ecológico de la zona, sino que están llamados a agravar todavía más los desequilibrios entre la roca y su entorno, detrayendo recursos y privando de oportunidades al inaplazable desarrollo del Campo de Gibraltar. Y, sobre todo, vuelva a colocar la recuperación de nuestra soberanía sobre el peñón en lo más alto de nuestra agenda internacional y no secunde una sola medida que pueda entenderse en detrimento de ese objetivo, y no ceje en la recuperación del control efectivo de España sobre sus aguas territoriales. Señor ministro, señor Ruiz Boix, cuando Javier Ortega Smith se trajo de Gibraltar un pedazo de una escollera, hizo más por devolver el peñón a la soberanía española de lo que usted ha hecho durante el tiempo que lleva como ministro. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Flores. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Ruiz Boix.

Juan Carlos Ruiz Boix

PSOEDiputado.Página 89Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Señor Floriano, le ha fallado el subconsciente, ha querido indicarle al señor ministro que no se apropie de la medalla. Usted ya ha valorado como éxito este acuerdo y sabe que quien se quiere atribuir esa medalla son todos los vecinos y las vecinas del Campo de Gibraltar (aplausos), los vecinos de La Línea, los vecinos de Algeciras, los vecinos de Los Barrios, los vecinos de Tarifa, los vecinos de Jimena de la Frontera, de San Martín del Tesorillo, de Castellar de la Frontera y también los de San Roque. A usted le falla el subconsciente, porque en el fondo sabe que este acuerdo es un éxito. Pero no solo lo dice de forma subconsciente, es que si usted va al programa electoral con el que se presentó el señor Núñez Feijóo en 2023, sobre Gibraltar dice: Abordaremos la situación surgida tras el brexit, defendiendo los intereses españoles en materia fiscal, financiera, medioambiental y de seguridad, y prestaremos especial atención a la circulación de personas. Todo eso está recogido en el acuerdo que hoy se presenta. Todo eso. Y no se habla nada de la soberanía en ese programa electoral del Partido Popular. (Aplausos). Con el acuerdo que ha alcanzado el presidente del Gobierno, nuestro texto incluso mejora el compromiso del Partido Popular. Por tanto, creo que usted valora positivamente el acuerdo, pero no se atreve a felicitar al Gobierno de España.

Es tiempo también de que piense que, además de la incertidumbre que se ha provocado en estos casi nueve años de negociación, existe otra Administración, la Junta de Andalucía, con competencias en materia social y laboral, así como en distintas materias en el Campo de Gibraltar, aunque su presidente, Moreno Bonilla, no se ha reunido ni una sola vez con los alcaldes y las entidades ni con los agentes sociales; únicamente lo hizo una vez el pasado año, cuando parecía que el acuerdo se iba a cerrar, para ese book de fotos que él busca. Pero sí que aprobó en el año 2019 lo que denominó de forma pomposa ―algo habitual― un plan de 112 medidas ante el brexit, plan que ahora está en tiempo de balance. Y cuando uno valora esas 112 medidas del señor Moreno Bonilla en la comarca del Campo de Gibraltar, ve que era una promesa incumplida, porque no hay ni una sola medida ejecutada de las que prometió el señor Moreno Bonilla para beneficio de los vecinos y de las vecinas del Campo de Gibraltar. Únicamente actúa a bombo y platillo, pero ahora el señor Moreno Bonilla, en lugar de estar mirando esta labor de política internacional, tiene tarea pendiente en la Junta de Andalucía, pues tiene un colapso en la sanidad pública; tiene hoy en día más de 2000 mujeres en una situación de incertidumbre por esa falta de dedicación y de gestión (aplausos); por haber colapsado la sanidad pública y tener esos problemas en el cribado, en esa detección precoz del cáncer de mama que afecta a más de 2000 mujeres en el conjunto de Andalucía.

El Gobierno de España, con Pedro Sánchez al frente, con el ministro Albares en el equipo negociador y con María Jesús Montero ejerciendo un papel fundamental como vicepresidenta, ha alcanzado lo que he denominado un buen acuerdo; un acuerdo histórico en relación con Gibraltar, que tiene como único objetivo el bienestar de los trabajadores transfronterizos, en especial de esos 15 000 vecinos que acuden allí, y más aún de los 300 000 vecinos y vecinas del Campo de Gibraltar. Es un acuerdo que ofrece estabilidad laboral y que genera compromiso, certeza y garantía para los pensionistas del Campo de Gibraltar que trabajan en Gibraltar; por tanto, como decía, va a suponer siempre mayor certeza y seguridad, que es lo que demandan los vecinos y las vecinas, los agentes sociales. Y hay una hoja de ruta que es clara, ya definida. Con la entrada en vigor de este acuerdo desaparecerá la verja. Lo veremos a lo largo de este próximo año 2026. Invito a todas las señorías del Partido Popular y también a los de VOX a que visiten la comarca; me gustaría que la visiten ahora y después de la desaparición de la verja. Estamos dispuestos a seguir avanzando y a fomentar relaciones estrechas y constructivas.

Señorías, este acuerdo histórico es un éxito de nuestra política exterior, de nuestra diplomacia. El Gobierno de Pedro Sánchez sí defiende los intereses de los españoles. Y las fuerzas políticas que se oponen a este acuerdo sobre Gibraltar aquí, en este Congreso, se tendrán que retratar en el Parlamento Europeo. Allí tendrán que explicar ante la ciudadanía si anteponen sus intereses partidistas a este pacto histórico; si anteponen sus intereses de alcanzar la Moncloa a cualquier precio al voto a favor de ese acuerdo, porque esto se votará también en el Parlamento Europeo. Por cierto, es un acuerdo ―y con ello concluyo― que no renuncia a ninguna de nuestras posiciones sobre la soberanía, pero que sí apuesta con valentía y generosidad por construir un mejor futuro, un nuevo futuro para toda la comarca del Campo de Gibraltar y también para la provincia de Cádiz. Reflexionen y apoyen este acuerdo, porque es positivo para el conjunto de la provincia de Cádiz, para Andalucía y para nuestro país.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Ruiz. Para concluir el debate, tiene la palabra el ministro. Cuando quiera.

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 90Vídeo

Muchas gracias, presidenta.

Agradezco a todos los portavoces que de manera mayoritaria han apoyado esta negociación a lo largo de este debate y de todos estos años, porque esto es un éxito. Es un éxito para España, es un éxito para Andalucía y, sobre todo, es un éxito para el Campo de Gibraltar y sus representantes (dirigiéndose a la tribuna de invitados), a los que vuelvo a saludar una vez más y les agradezco mucho que hayan estado hoy aquí acompañándonos.

Al portavoz del Grupo Popular le quiero decir que una de sus obsesiones que a mí me desagrada especialmente es ese deseo que buscan ustedes siempre del privilegio, la diferenciación, como si fueran el único grupo político de España. «Es que no me han llamado» ―dicen―. Perdonen, pero quienes no me han llamado nunca son ustedes. Este fin de semana, por ejemplo, la mayoría de los portavoces de los grupos políticos de esta Cámara me han llamado para interesarse por los españoles y las españolas de la flotilla, y ni una sola llamada de ustedes. Jamás ha habido una sola llamada de ustedes. (Rumores.―

Aplausos). Y, créanme, yo les atendería muy gustosamente. Para todo lo que fuera forjar una política de Estado y defender a nuestros conciudadanos, yo estaría gustoso de hablar con ustedes. Pero ustedes siempre quieren ser los únicos. Miren, el Gobierno habla con el Partido Popular y con el resto de los grupos políticos aquí, en el Congreso. Pero si estaba usted presente todas las veces que yo he comparecido y he descrito lo que queríamos para este acuerdo. Por cierto, todo lo que queríamos lo hemos conseguido y estaba también en el programa electoral del Partido Socialista. Por lo tanto, ni trampa ni cartón. Que desaparezca la verja, que haya libre circulación de personas y de mercancías, que haya una convergencia en fiscalidad indirecta y que se protejan el medioambiente y los derechos de los trabajadores transfronterizos. Todo eso es lo que queríamos y lo que hemos conseguido.

Aquí pasa exactamente igual que con Gaza, no se sabe quién marca la línea del Partido Popular. Cuando hablé con la Junta de Andalucía, apoyaban el acuerdo y lo han saludado, lo han hecho. Aquí, el PP de Génova no es que no lo apoye, sino que le importa un bledo el acuerdo de Gibraltar y la suerte de los españoles y los andaluces del Campo de Gibraltar. Por eso, cuando estamos debatiendo un acuerdo histórico ―histórico―, ha venido usted a hablar de cualquier tema de asuntos internacionales salvo del que nos traía hoy aquí: el acuerdo en relación con Gibraltar. Y hay otro que está marcando la historia de la humanidad, que es Gaza. De los dos temas sobre los que hoy yo imaginaba que se iba a hablar aquí, el Grupo Popular se ha borrado. Le digo una cosa: hay asuntos, como alcanzar un acuerdo histórico en relación con Gibraltar o como es Gaza, que ni siquiera son cuestiones políticas, sino de conciencia y de corazón, pero ya veo que ustedes ni lo uno ni lo otro.

El portavoz de VOX ha dicho en su primera intervención que yo he tardado no sé cuánto tiempo en venir, pero ahora, por fin, cuando yo he dicho que usted mentía ―así, con todas las letras―, ha reconocido que yo ofrecí comparecer el día 13 de junio. El acuerdo fue el día 11 de junio y ese mismo día solicité mi comparecencia urgente y voluntaria en la Cámara para explicar el acuerdo político. Dice usted que es muy poco tiempo. Será muy poco tiempo para usted, pero mi colega británico, el ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, compareció al día siguiente en el Parlamento británico. Por lo tanto, he comparecido el día 8 de octubre, pero le quiero decir que yo he estado a disposición de todos ustedes desde el día 11 de junio, y seguiré a su disposición siempre que sea necesario para cualquier tema de política exterior. En cuanto al acuerdo, es la Comisión la que lo está redactando y la que lo va a llevar al Parlamento Europeo.

Y quiero agradecer al portavoz del Grupo Socialista su posición y su acompañamiento a lo largo de todos estos años. Es evidente ―yo lo oía cuando usted hablaba― que a usted lo que le guía y le ha guiado en sus palabras ―lo mismo que le ha guiado al Gobierno en este acuerdo― es la defensa, la protección, la promoción de los intereses de todos los andaluces del Campo de Gibraltar. Usted conoce perfectamente y de primera mano la realidad. Usted me ha ayudado mucho, igual que el resto de los alcaldes, a poder conformar esa posición negociadora para poder avanzar.

El portavoz del Grupo Popular decía que esto es un éxito del que me quiero poner solo yo la medalla. Es un éxito, sí. Pero, sobre todo, el éxito y la medalla son para los andaluces y los españoles de La Línea de la Concepción, de San Roque, de Algeciras, de Tarifa, de Castellar de la Frontera, de Los Barrios, de Jimena de la Frontera, de San Martín del Tesorillo, de la provincia de Cádiz, de la Cámara de Comercio del Campo de Gibraltar, de la Autoridad Portuaria Bahía de Algeciras, de la Asociación de Empresas de Servicios de la Bahía de Algeciras, del Campus de la Bahía de Algeciras, de la Confederación de Empresarios de Cádiz, de ASANSULL, de Hogar Betania, de aquellos militantes de Comisiones Obreras y UGT del Campo de Gibraltar, de ASCTEG, de Verdemar, del Grupo Transfronterizo, todas esas personas con las que ustedes, señorías del Grupo Popular, nunca se han dignado a hablar, tal vez porque esperan ―como de mí― que les llamen a ustedes. Sean un poco proactivos, vayan al Campo de Gibraltar y hablen con ellos.

Termino agradeciendo nuevamente el apoyo mayoritario de todos los portavoces a este acuerdo político que hemos concluido. Y, de verdad, por todos estos andaluces que he citado, por todas estas asociaciones, por todas estas organizaciones, espero que hagan todo lo posible por que, una vez que llegue al Parlamento Europeo el acuerdo, avance lo antes posible y se plasme en una realidad, porque va a ser beneficioso para España, para Andalucía y para el Campo de Gibraltar.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Albares. DICTÁMENES DE COMISIONES SOBRE INICIATIVAS LEGISLATIVAS: —  PROYECTO DE LEY DE MOVILIDAD SOSTENIBLE. (Número de expediente 121/000009).

Presidencia. Continuamos ahora con el punto del orden del día relativo al dictamen del Proyecto de Ley de Movilidad Sostenible. Les recuerdo que, finalizado el debate correspondiente a este punto, se votarán las enmiendas correspondientes a esta iniciativa. Para defender las enmiendas y, en su caso, los votos particulares formulados a esta iniciativa legislativa tienen la palabra, por el Grupo Mixto, que en este turno también fijará posición, en primer lugar, la señora Micó Micó.