Ricardo Chamorro Delmo
Muchas gracias, señor presidente. Señor ministro, señorías, hoy interpelamos al Gobierno por una cuestión que toca el corazón de nuestra soberanía alimentaria y de la justicia con nuestro campo, con ese campo español que madruga todas las mañanas para darnos de comer a los españoles y exportar nuestros productos al Espacio Económico Europeo y al resto del mundo. No hablamos de un asunto técnico ni de una cifra en un papel, hablamos de la supervivencia de decenas de miles de familias que se levantan cada madrugada para producir alimentos en España; hablamos de nuestra capacidad para decidir lo que comemos, de dónde viene y a quién beneficia; y hablamos también de un Gobierno que calla ―que calla― mientras en Bruselas se negocian pactos en la sombra que premian a Marruecos y castigan al agricultor español. Señor ministro, el pacto entre socialistas y populares en Bruselas ha diseñado un atajo legal para incluir los productos del Sáhara Occidental en el acuerdo agrícola con Marruecos, algo realmente sorprendente. Ese atajo convierte el tomate, el melón y otras producciones del Sáhara en mercancía marroquí con acceso privilegiado al mercado europeo, y lo hace a costa de nuestros agricultores, que deben competir con productos elaborados en condiciones laborales totalmente distintas, medioambientales y sanitarias, muy inferiores a las que se están llevando a cabo en Marruecos. (Aplausos). Señor ministro, conviene recordar los hechos para que todo el mundo lo tenga claro, porque realmente no entendemos muy bien que se esté tapando este asunto. El 4 de octubre de 2024 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea anuló los acuerdos comerciales con Marruecos en la medida en que esos acuerdos se aplicaban al Sáhara Occidental. Y los anuló porque faltaba lo esencial: la soberanía sobre el Sáhara Occidental por parte de Marruecos y también el consentimiento del pueblo saharaui en relación con ese conflicto, en el que España, por cierto, también tiene cierta responsabilidad. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea dio doce meses de plazo, hasta el 5 de octubre de 2025, para adaptar los acuerdos. ¿Qué hicieron ustedes? Anunciar que no cumplirían la sentencia, algo sorprendente. Usted, señor Planas, lo dijo abiertamente junto a la Comisión Europea. Y lo más grave, el 1 de octubre de 2025, apenas nueve días antes de que venciera el plazo, el Consejo de la Unión Europea aprobó un nuevo acuerdo exprés con Marruecos, diseñado para sortear y vaciar el contenido de una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. ¿Se da cuenta de lo que significa esto, señor Planas? Que la Unión Europea, con la complicidad de este Gobierno y de ese bipartidismo que gobierna allí, ha convertido el respeto al derecho en un obstáculo que hay que esquivar. En un fraude político y jurídico se desprecia al tribunal, se desprecia la legalidad y se desprecia a los agricultores españoles. (Aplausos). El resultado es que en los mercados de Ciudad Real, de Almería, de Murcia, de Valencia o de Huelva los precios se están hundiendo mientras las importaciones se disparan. El melón manchego, el tomate almeriense o la sandía murciana se ven desplazados por producciones extranjeras que no cumplen las exigencias que ustedes imponen aquí y que la Unión Europea impone en todo el Espacio Económico Europeo.
En resumen, el bipartidismo europeo premia a Marruecos y castiga al agricultor español. Ustedes, toda la clase política de este hemiciclo, son capaces de meterse en conflictos en Oriente Medio con el único propósito de atacar una nación soberana como Israel, que se defiende de terroristas. Nos meten en un conflicto internacional con una nación aliada, pero son incapaces de defender los derechos de España, nuestra responsabilidad con el Sáhara Occidental (aplausos), el interés de los agricultores españoles y europeos o las propias sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que restringen la posibilidad de que Marruecos etiquete los productos del Sáhara Occidental como marroquíes. Por cierto, los señores de la izquierda hacían aquí aspavientos, pero ustedes han dejado abandonada toda la cuestión del Sáhara Occidental. Son ustedes unos traidores (aplausos) y unos hipócritas. Son todos ustedes una clase política impresentable que ha vendido desde hace décadas el interés de España a cambio de prebendas de élites que han mermado a las naciones occidentales.
Señor ministro, esto no es un error puntual, es un patrón que están siguiendo ustedes. La Comisión Europea, presidida por Von der Leyen ―del Partido Popular y sostenida con ese pacto entre socialistas y populares―, ha convertido siempre la agricultura en la moneda de cambio para sus acuerdos de libre comercio y sus enredos allí en Bruselas. Es una moneda al servicio de Marruecos, de esa Agenda 2030 globalista, que está haciendo descender nuestro sistema productivo europeo y occidental, y de esas élites globalistas que están muy interesadas en que nuestros países pierdan capacidad productiva. Por eso en Bruselas nuestro grupo, el Grupo Patriots, impulsado sobre todo por nuestra delegación de VOX, ha promovido una moción de censura contra la señora Von der Leyen, porque si la Comisión puede ignorar impunemente una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, ¿qué queda de la Unión Europea? Explíquenmelo ustedes. ¿Qué queda de la Unión Europea? Si se pisotea el derecho, lo que se derrumba es la propia legitimidad del proyecto europeo.
Señor ministro, los agricultores nos piden medidas concretas: que España vote en contra de este atajo legal; que se cumpla la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, del que hablaba usted en la anterior interpelación; que se establezcan salvaguardias y contingentes que protejan nuestras campañas y nuestras producciones; que existan controles aduaneros reales en puertos y fronteras para que no entren productos disfrazados de lo que no son; y que ningún acuerdo vuelva a firmarse sin un estudio de impacto que mida lo que supone en el empleo, en los precios y en el tejido productivo español y europeo. No lo pide VOX, lo pide el campo español. Pregunte a todos los agricultores, incluso a las organizaciones agrarias, que deberían hablar más alto todavía. El campo español mantiene viva a la nación y por eso debemos tenerle muy en cuenta.
A esta injusticia se suman otros problemas estructurales muy importantes, como la edad media de nuestros agricultores, que es de 62 años. No hay un relevo generacional. Estamos viendo que las nuevas generaciones no se están ocupando de esas explotaciones. Se está despoblando nuestra España rural, precisamente porque no hay rentabilidad en las explotaciones agrarias y en ese medio económico, que es fundamental en nuestra España rural. Las ayudas de la PAC se reducen un 22 % ―pasando de 386 000 millones a 300 000 millones― gracias a Von der Leyen, del Partido Popular, al comisario de Agricultura del Partido Popular y a Teresa Ribera, del Partido Socialista, que es la vicepresidenta de la Comisión. En resumen, gracias a ese acuerdo de socialistas y populares. Mientras tanto, España importa 70 millones de kilos de arroz asiático y 47 000 toneladas de tomate marroquí en apenas seis meses y la sandía marroquí ha disparado su valor más del 127 %. (Aplausos). Y por si no bastara esto, se anuncia el acuerdo Unión Europea-Mercosur, que han impulsado socialistas y populares, que traerá carne, azúcar, miel y cítricos producidos con estándares ridículos frente a los que aquí soporta nuestro campo, nuestros agricultores. Señor ministro, cada vez que ustedes aplauden en Bruselas, lo que hacen es clavar un clavo en el ataúd de la agricultura española. (Aplausos).
Nuestros agricultores se enfrentan también a las plagas, a la lengua azul, al mildiu en los viñedos, a la dermatosis nodular contagiosa en Gerona, a la sequía, a la falta de agua, a las restricciones medioambientales que no entienden ni resuelven nada. Y, sobre todo, se enfrentan a una burocracia infinita, una burocracia que también es un coste brutal para esas explotaciones agrarias. Señor ministro, cada día el agricultor pasa más horas rellenando formularios que cultivando la tierra, es decir, que dedicándose a lo que se tiene que dedicar, a trabajar. El mejor ejemplo es el cuaderno digital. Además, usted sabe que la propia Comisión Europea ha reconocido las reivindicaciones del sector y ha aprobado ampliar el plazo de aplicación hasta el 2027. Eso significa una cosa: que el campo tenía razón, que el calendario era absolutamente inasumible. Al igual que son inasumibles tantas barbaridades ecofanáticas que están planteando ustedes para que se cumplan en el campo español y en relación con las cuales ustedes estaban equivocados. (Aplausos). Ahora, lo que reclama el sector ―es una cuestión en la que tiene usted que abrir las orejas y escuchar bien― es que esa prórroga se adopte en España y se convierta en un aplazamiento indefinido, porque el campo no puede vivir con la amenaza permanente de una nueva carga burocrática que, además, lo puede estrangular.
Por eso, señor Planas, le pregunto directamente: ¿va a permitir usted que socialistas y populares en Bruselas impongan este atajo ilegal con Marruecos y el Sáhara? ¿Va a votar España en contra del nuevo acuerdo exprés aprobado el 1 de octubre para sortear la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, cuyo plazo expira mañana, o va a seguir en silencio cómplice? ¿Va a exigir cláusulas espejo, salvaguardias y controles aduaneros efectivos de verdad? ¿Cuál es su plan para garantizar el relevo generacional en el campo español? Díganoslo, porque vemos que nuestro campo, nuestras zonas rurales se despueblan constantemente. ¿Va a defender la política agraria común o va a aceptar esa disolución que proponen socialistas y populares en un fondo residual, además con un recorte de un 22 %? ¿Va a aceptar la prórroga del cuaderno digital hasta 2027, como le comentaba antes, y defenderá un aplazamiento indefinido o seguirá castigando a nuestros agricultores con más burocracia verde difícil de cumplir?
Señor ministro, el campo español no aguanta más. Es una cuestión que vemos todos los días todos los que nos reunimos con agricultores, con ganaderos y también con pescadores, que ha hablado usted antes de los pescadores. Cada concesión de su Gobierno y cada traición del bipartidismo europeo es una losa más sobre quienes producen nuestros alimentos. Sin agricultores no hay alimentos, sin campo no hay nación. Y VOX no va a consentir que España dependa del tomate marroquí o del melón, en este caso saharaui, mientras nuestras tierras se están abandonando constantemente. (Aplausos). Por eso le exigimos, señor Planas, que se plante frente a la coalición en Bruselas en virtud del interés nacional, que defienda nuestra soberanía alimentaria y que actúe ya. Si no lo hacen ustedes, que no lo van a hacer, evidentemente, lo vamos a hacer nosotros y lo vamos a hacer de manera real, porque España merece un Gobierno que proteja a su gente y no que la entregue y la traicione de manera constante, no solo ustedes, también el Partido Popular y esa coalición del bipartidismo que nos asola, nos arruina en Bruselas y nos engaña aquí en España.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).