Enrique Belda Pérez-Pedrero
Gracias, señor presidente. Señorías, buenas tardes. La tesis que sostiene el Grupo Parlamentario Popular en lo que nos trae aquí esta tarde es la que venimos repitiendo en las últimas semanas y seguiremos repitiendo aquí y en cualquier lugar de España respecto de la actitud del Gobierno para con los poderes públicos. Nosotros sabemos, como ustedes, lo que ha sucedido después de las elecciones del 23 de julio, y nunca mejor que en esta ocasión nos hemos dado cuenta de cómo una moción consecuencia de interpelación tenía su propio fundamento en lo que el señor ministro interpelado dijo, y queda en el Diario de Sesiones y en las videograbaciones. Hay veces que tenemos que traer una moción de estas características, que son una enmienda a la totalidad de la actuación del Gobierno de España, porque los acontecimientos nos van sobrepasando en cuanto a que cada día surge un atentado nuevo en este proceso de la invasión de poderes por parte de un Ejecutivo, que no se queda limitado a su título constitucional, sino que va penetrando en otros de los poderes y órganos del Estado. Que el señor ministro en sede parlamentaria se dirija directamente a un cargo en funciones del Consejo General del Poder Judicial faltándole, que se permita por parte del Gobierno, por omisión, condenar los ataques a la judicatura, que eso se haga en sede parlamentaria y no pase nada, que en sede parlamentaria estemos habilitando comisiones en las que vayamos a actuar como en los años cincuenta del siglo pasado, con el senador McCArthy llamando a ciudadanos investidos de funciones jurisdiccionales para presionarles, es francamente muy preocupante.
Señorías, todos sabemos lo que dice la Constitución acerca del Ministerio Fiscal. El Ministerio Fiscal trabaja con la justicia y el fiscal general del Estado tiene cierta dependencia en su nombramiento con el Gobierno. Efectivamente, eso no puede ser una patente de corso para poner a un fiscal del Estado que monopolice la actividad autónoma de toda la Fiscalía del Estado y no respete la lealtad constitucional que se exige en este tipo de organismos. Y lo mismo podríamos decir en el ámbito del CIS o en el ámbito de la agencia de noticias. Hay que poner coto a esto.
Y seguimos avanzando y vamos al revés. Se está tramitando ahora mismo en sede parlamentaria una iniciativa, la iniciativa de la amnistía, que viene a ser como una suerte de acelerón para esta política del señor presidente Pedro Sánchez de seguir metiéndose en todos los poderes. Y, claro, ¿qué es lo que procura la amnistía? Es una especie de vía rápida para sostenerse directamente en el poder a cambio de una serie de votos ―esto lo saben hasta los niños que están ya en la cama a estas horas y ya han tomado su vasito de leche―, y aquí sigue sin pasar nada, aquí seguimos haciendo una renuncia de nuestras funciones de control, especialmente la segunda fuerza de la Cámara.
Yo ni siquiera voy a entrar en el debate de si la amnistía es o no constitucional. La amnistía que ustedes han traído a esta Cámara, diga lo que diga el Gobierno, la señora Montero, no es constitucional. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). No podrán encontrar ustedes ningún jurista, ningún constitucionalista de los que habitualmente apoyaban en medios de comunicación o en redes sociales a la mayoría del Partido Socialista ―probablemente sí a otras minorías radicales― que no les alerte sobre la necesidad que hay de hablar de bilateralidad en una acción de estas características. Y evidentemente no es que ya no se dé la circunstancia histórica que se dio en 1938 ni que esto sea una salida, una válvula de escape a una situación de peligro social que nos obligue a renunciar a la legalidad constitucional; no, es que simplemente los que se tienen que beneficiar de esta medida dicen que no. Si nosotros, a efectos dialécticos, nos juntáramos, si yo consiguiera unir a mis compañeros del Grupo Parlamentario Popular y a ustedes para ir a Barcelona en manifestación, todos en camino por la N-II, llegar a Barcelona y ofrecer nuestro corazón, como diría Fito Páez, al presidente de la Generalitat de turno o al que esté conectado por videoconferencia para atendernos y dijéramos que vamos a acabar con este problema ya, que vamos a pasar por encima de la Constitución, que tienen la amnistía y vamos a volver a la convivencia ―que es lo que dice el señor presidente del Gobierno―, nos encontraríamos con que ellos también nos abrirían su corazón, en concreto el dedo corazón nos lo levantarían bien claro (risas y aplausos) y nos dirían: Subíos aquí. Se lo han dicho ya. (Aplausos).
Señorías, no sé cómo decirlo de una forma más clara. Creo que el Gobierno y el señor presidente están poniendo a la democracia de rodillas. Y que esté la democracia de rodillas no es porque pongan en peligro nuestros valores, a Daoiz y Velarde, a los Reyes Católicos, a la bandera de España; no, la patria de 2023 son los derechos de los ciudadanos, las libertades de los ciudadanos. Y yo me pregunto, como ciudadano de Ciudad Real, de Extremadura o de Barcelona, que no es tenido en cuenta sino por algunas instituciones si no está en la órbita nacionalista, dónde está mi igualdad, dónde está mi dignidad, dónde están los valores del artículo 1 respecto de mi persona.
Fíjense, si algo tiene de bueno esto de que estemos aquí esta tarde ustedes y yo es que representamos al conjunto de la soberanía de la nación española; y no es esa soberanía nacional del siglo XIX, es la soberanía del pueblo, que hace que la señora diputada de Bildu, le guste o no, tenga que representar a los de Extremadura o a los de Ciudad Real o que yo mismo tenga que representar a los de A Coruña. Esa es la forma de pasar por encima de los caciquillos locales, de los líderes de los partidos de turno que por un puñado de votos pueden vender a todo el país. Esa capacidad de representar a todos es lo que hace que seamos un gran país, de personas libres e iguales, y que esta Cámara tenga que ejercitar su función de control. Por eso les pedimos y les instamos al voto favorable.
En este caso me gustaría terminar, señora presidenta, como diputado de Ciudad Real que representa también al pueblo de Pamplona, deseándoles en este mal fin de año a todos unas felices fiestas. Aguanten lo que les viene la semana que viene y, como deberíamos decir los diputados de Ciudad Real, zorionak eta urte berrion. (Aplausos).