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Sin adjetivos

Pleno del 24 de septiembre de 2025

Interpelación urgente a la Ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes sobre la necesidad de garantizar la enseñanza y presencia del español en todos los ámbitos del espacio público de toda la nación.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario VOX. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 139.

Educación

Joaquín Robles López

VoxDiputado.Página 39Vídeo

Gracias, presidente. Señora ministra, señores diputados, vamos a hacer un poco de historia, de memoria, que les gusta tanto. En 1983, con la Ley de Normalización Lingüística, se inició un proceso que ha desembocado en la inmersión del catalán y en la obligación de impartir en esta lengua todas las materias en los diferentes niveles educativos; una obligación establecida en la LOMLOE, que eliminó el español como lengua vehicular. Después, la Administración catalana hizo caso omiso a las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de esa región, que cifraban en un 25 % las asignaturas que debían ser impartidas en español, con el silencio y la aprobación de su ministerio. Pero vamos más atrás. A finales de los setenta, cuando se estimaba que un 60 % de la población residente en Cataluña tenía como primera lengua el catalán, numerosos estudios publicados en esta autonomía señalaban la necesidad de escolarizar a los alumnos en su lengua materna; estudios que recogían la Declaración de los Derechos del Niño o la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos, así como diversas recomendaciones de la Unesco. En el informe preliminar de la Generalidad sobre el estado de la lengua catalana en la enseñanza, encargado por el consejero de Cultura Joan Rigol en 1978, se afirma que el uso de la lengua materna implica mayor motivación y un 10 % más de éxito en las pruebas sobre competencias básicas. Ese mismo año, Joaquín Arenas, pedagogo y uno de los padres de la inmersión lingüística, defendía el uso del catalán en un artículo publicado en el número 24 de la revista Perspectiva Escolar, en el que indicaba que el uso de la lengua materna es esencial para el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Además, citaba estudios internacionales, como, por ejemplo, la

Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos de 1996, que en su artículo 3.2 decía: «Esta Declaración considera que los derechos colectivos de los grupos lingüísticos, además de los establecidos […] son el derecho a la enseñanza de la propia lengua y cultura […] y ―¡atención!― el derecho a ser atendidos en su lengua por los organismos oficiales […]».

Podría citar cientos de estudios que defienden estas tesis no solo para la inmersión lingüística en catalán, también para el gallego, el euskera, así como las lenguas precolombinas, pero, ¡oh maravilla!, ¡si todos estos artículos, estudios y declaraciones de la Unesco los aplicamos a los alumnos que tienen como lengua materna el español ―y que ahora son la mayoría de los alumnos catalanes, gallegos y vascos―, resulta que ya no son operativos, ya no importa la lengua materna! (Aplausos).

Esos derechos que reivindicaba el separatismo para los que hablaban catalán, cincuenta años después, se niegan a quienes hoy hablan español. Por lo visto, cuando la lengua materna es el catalán, la inmersión lingüística es beneficiosa, pero, si se trata del español, entonces reclamar esos derechos es una cosa muy fascista. (Aplausos). ¿Por qué sucede esto? Si el uso de la lengua habitual en la enseñanza produce esos beneficios y es recomendada por sesudos estudios psicopedagógicos, ¿por qué motivo no se aplica cuando esa lengua materna es el español? Son preguntas retóricas, porque todos conocemos la respuesta: a los chantajistas del separatismo catalán, vasco y gallego, les importan un pimiento los resultados académicos de los alumnos escolarizados en esas regiones. (Aplausos). Se pasan por el forro las sentencias judiciales y la propia Constitución española, que afirman la obligación de conocer el español, porque lo único que les mueve es la construcción de naciones fraccionarias para romper la nación canónica española.

Para este fin han contado con la colaboración del bipartidismo corrupto, tanto del PP como del PSOE. El Partido Popular, por ejemplo, ese que hablaba catalán en la intimidad, cedió las competencias de educación y no recurrió la Ley de 7 de enero de 1988, de Política Lingüística de la Generalidad, que promovía el uso preferente del catalán en la Administración, en la educación, etcétera, a pesar de que el PP de Vidal-Quadras votó en contra en la Asamblea de Cataluña y a pesar de que hubo un informe demoledor del Defensor del Pueblo. ¿Y qué hizo José María Aznar? Cortar la cabeza a Vidal-Quadras y pedir al Defensor del Pueblo que no cuestionase esa ley. (Aplausos). Y no digamos nada del PSOE, empeñado en destruir la unidad nacional con la colaboración de otras izquierdas antiespañolas. Ambos partidos han preferido aferrarse al poder para seguir con sus corruptelas, pactando con los grupos separatistas y antiespañoles, que defienden la inmersión como vía para la secesión antes que defender a su nación. El PSOE, al que deben ir pensando en cambiar la e de español por la pe de plurinacional o por otra pe de la que entienden mucho el Tito Berni y el señor Ábalos (aplausos), y la derechita estafadora del PP, que se guía por la demoscopia y no por los principios ni por la prudencia política, no les interesa la defensa de la lengua española, solo les interesa el poder; un poder que les permite alimentar sus redes clientelares y tapar esa corrupción que, de modo sistemático, se arrojan unos a otros a la cara, cayendo, por cierto, en la falacia tu quoque, es decir, tú también. Esta falacia consiste en desviar una crítica o argumento, señalando que el autor de dicha crítica también hace lo mismo, en lugar de refutar el argumento. Con esta forma de razonar falaz, ustedes están reconociendo la corrupción de unos y de otros, porque, cuando se acusan mutuamente, es de las escasas ocasiones en que tienen razón. (Aplausos).

En los últimos días, se ha presentado el plan por la lengua, que prevé obligar a las empresas a atender en catalán en todo el territorio nacional, abriendo así la puerta a que suceda lo mismo con el resto de las lenguas cooficiales. Este plan ha contado con el aplauso del Partido Popular, hemos escuchado a García Albiol en el Ayuntamiento de Barcelona; y no nos extraña, porque en la pasada legislatura, el PP de Galicia propuso la iniciativa de veintiún días en gallego, es decir, sin español. Y también el Partido Popular ha sido responsable de las políticas delirantes en contra del español en Valencia y Baleares. Este plan se pasa por el arco del triunfo la Constitución del 78, que claramente indica que no se puede exigir a ningún español el uso de lenguas distintas del español y que las lenguas regionales tienen su ámbito de aplicación en las autonomías donde hay una lengua cooficial. (Aplausos).

Resulta obvio que al separatismo y sus aliados del bipartidismo no les importa la degradación de la enseñanza, que provoca el fracaso de los estudiantes en las pruebas de diagnóstico como PISA. Atención: Cataluña ha pasado de los 483 puntos en lectura en 2003 a 468 en 2022 y el País Vasco ha pasado de 497 a 466. Pero la inmersión lingüística no acaba en la lectoescritura, también abarca el ámbito de las matemáticas, en el que Cataluña ha pasado de 494 puntos a 464 y el País Vasco de 502 a 482. Enhorabuena, señores socialistas y separatistas, con la inmersión lingüística han conseguido situarse en el podio de los fracasados, dentro de las tres peores regiones españolas, acompañando a Andalucía, en donde la pésima gestión de décadas del PSOE y la no menos pésima gestión de ese experto en protocolo mantiene a los alumnos andaluces en el fondo del pozo. (Aplausos). No les importa añadir una dificultad en el aprendizaje de los alumnos que tienen el español como lengua habitual y que en Cataluña suelen pertenecer a la clase trabajadora. Todo les resbala, porque de lo que se trata es de reivindicar hechos diferenciales sustentados sobre la existencia de lenguas cooficiales, cuya finalidad es la ruptura de la unidad nacional.

Un delirio identitario pegadizo aparece ahora por Asturias con una izquierda extravagante que defiende la cooficialidad de un bable normalizado, académico, al que llaman asturiano y que no habla absolutamente nadie, que pulveriza la diversidad de los bables realmente existentes, como en su día se acabó con la diversidad de los diferentes dialectos del País Vasco y Navarra (aplausos), unificados en 1968 en su euskera batúa, culminando un proceso que se inició en 1963 nada menos. Este proceso tuvo por actores principales al PNV, a la ETA y, también, a alguna sotana de esas que luego no querían dar el pésame a los asesinados por la ETA. (Aplausos). A este delirio también se apuntan el extremeño y el dialecto aragonés del señor Pueyo, que tiene una depresión el pobre porque, según él, se le impidió expresarse en los años noventa en la fabla aragonesa. Como humorista no tiene precio y como pergeñador de falacias ad hominem tampoco, porque resulta que, si tienes tres casas, no puedes hablar de vivienda. ¡Vaya hombre!, pues él no puede hablar, por tanto, de los pobres, porque gana cinco mil y pico euros todos los meses. (Aplausos). También, los pancatalanistas de Compromís pretenden arruinar la lengua valenciana ―no me mueva usted los bracitos, hombre―, más antigua que el catalán, y la anegan en este.

Ustedes, los enemigos de España, son los verdaderos enemigos de la diversidad lingüística de España. Le pregunto, señora ministra ―aunque, haciendo anamnesis de pasadas intervenciones, no sé si me va a contestar―: ¿cómo se puede justificar que el derecho de los alumnos a ser escolarizados y recibir sus clases de materias troncales en su lengua habitual, que al tiempo es la lengua oficial del Estado, sea cancelado en Cataluña, el País Vasco y Galicia? ¿Cómo puede usted justificar que el derecho que tienen los alumnos hispanohablantes de Castilla, Andalucía o Murcia no se cumpla en Cataluña? ¿Por qué un alumno que habla español no puede ser escolarizado en español en una parte de España? A ver si me lo puede usted explicar.

La diversidad cultural y lingüística de España debe ser preservada, sin ninguna duda, pero todos ustedes deberían saber que esa diversidad es precisamente la razón de la unidad política. En sus falacias demagógicas que sueltan por aquí, nos acusan de reivindicar una España uniforme culturalmente, y nada más alejado de la realidad que esta falacia. Volvamos a la lógica, de la que ustedes parecen no tener mucha idea: la unidad de algo consigo mismo es una tautología, un enunciado trivialmente verdadero, la igualdad se predica siempre de las partes diferentes integradas en una totalidad. La unidad que nosotros reclamamos no implica la uniformidad, porque nos referimos a una unidad política que garantiza la igualdad en derechos, la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos españoles, y no a una uniformidad cultural impuesta por el Estado. (Aplausos). Solo VOX garantiza a las familias españolas la libertad de poder elegir la educación que quieren para sus hijos. Solo VOX acabará con el adoctrinamiento en la educación...

Presidencia. Señoría, debe ir finalizando

Joaquín Robles López

VoxDiputado.Página 41

Termino. … solo VOX está dispuesto a preservar las lenguas como una riqueza cultural de España sin menospreciar ni acosar al español y sin utilizar esas lenguas como excusa para romper la unidad nacional o conseguir privilegios injustificables. Solo VOX garantiza que los alumnos españoles podrán estudiar español en España, una lengua universal hablada por seiscientos millones de personas y abierta a las artes, las ciencias y la filosofía, a la que usted y sus socios persiguen, denigran y acosan. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. A continuación, tiene la palabra en nombre del Gobierno la señora ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes.

Pilar Alegría Continente

GobiernoMinistra de Educación, Formación Profesional y Deporte.Página 42Vídeo

Muchas gracias, señor presidente.

Señor Robles, a pesar del absoluto distanciamiento ideológico que nos separa a usted y a mí, le tengo respeto y estima, como sabe. Yo le escuchaba durante su intervención y pensaba: si algún ciudadano de este país se levantase después de un sueño profundo y escuchara su intervención, pensaría en qué mundo vivimos, qué alejados estamos de la realidad para tener que debatir hoy, un 24 de septiembre del 2025, sobre el peligro que, según ustedes, tiene el español en España en todos los espacios públicos. (Aplausos). Es que es kafkiano, señor Robles; es kafkiano. Y se lo digo, además, desde el más absoluto respeto, qué cansinos son ustedes con este tema.

También es verdad que cuando una observa los únicos temas de los que habla y debate ―por utilizar un verbo― el partido político de VOX, vemos que se ciñen ustedes siempre a cinco asuntos: inmigración, seguridad/inseguridad, lengua, unidad de España y negacionismo. Me sirve el negacionismo para la crisis climática y, lo que es peor, el negacionismo frente a la violencia de género. Por cierto, señor Robles, un concejal de Benicasim ha sido condenado por malos tratos, ya está tardando su partido en expulsarle de las líneas de VOX (aplausos), usted, su partido, los que se siguen apartando de las pancartas y de los minutos de silencio frente a la violencia machista. (Rumores).

Hoy me traen aquí una interpelación urgente para hablar del peligro que el español corre, según ustedes, en el uso en el espacio público. Por cierto, una lengua, y un idioma ―el español, el castellano―, con el que usted y yo estamos hablando (protestas), la misma lengua con la que se publica el Boletín Oficial del Estado, la misma lengua en la que se da clase en todas las aulas del país. Por lo tanto, aquí, señor Robles, no peligra el español ni el castellano, lo que peligra es la credibilidad de quienes hacen de la exageración, como ustedes, su forma de hacer política. (Aplausos).

Aquí lo que vemos es que VOX vive claramente en una realidad absolutamente alternativa, una realidad alternativa que, eso sí, los lleva a ustedes a señalar y a odiar al diferente, y, por supuesto, a juzgar como equivocada cualquier idea que no coincida con las suyas. Al final, si ustedes se dan cuenta, lo que siempre hace VOX es fabricar problemas que no existen, enemigos imaginarios que no existen para poder señalarlos y, por supuesto, para poder odiarlos. Hay que reconocerlo: su éxito, señor Robles, no se basa nunca en argumentos, sino en emociones negativas cargadas de odio, y hoy le tocaba señalar y dirigirse a la lengua y al idioma. Ustedes están con ese continuo raca-raca, con ese argumento falso de que el español corre peligro en España. ¿De verdad, señor Robles, usted se cree semejante ocurrencia? ¿De verdad se la cree? Es que eso es casi tanto como preocuparse de que el sol no vaya a salir cada mañana o de que en el mar no vayan a existir las olas, señor Robles. Es la cuarta lengua más hablada en el mundo, la cuarta lengua más estudiada en el mundo, casi seiscientos millones de personas la usan, es oficial en más de veinte países, se enseña en universidades de todos los continentes, crece con fuerza en Estados Unidos, en Europa, en Asia, y ustedes vienen aquí a decir que es la lengua que agoniza precisamente en nuestro país.

Señor Robles, también les diría que, si se quieren preocupar por ese peligro del español, quizá no deberían hacerlo tanto aquí, a lo mejor lo podrían hacer en Estados Unidos. Lo digo porque allí, importantes colectivos, especialmente la población latina, están trasladando miedo a poder hablar español en sus centros de trabajo, en el mercado, por la calle y, curiosamente, frente a esta cuestión ustedes no dicen nada. Es decir, allá donde la lengua española sí necesita apoyo, sus referentes políticos la ningunean, pero ustedes evidentemente callan para no molestar a quienes consideran su modelo a seguir. (Aplausos). Aquí, en España, desde Cádiz a Barcelona o desde Murcia a A Coruña, el español está presente, lo hablan todos los ciudadanos cada día en las universidades, en los centros educativos, en sus centros de trabajo; incluso, hasta esos migrantes que ustedes tanto desprecian están también fortaleciendo nuestra lengua.

Vayamos al ámbito educativo, del que usted también ha hablado. Claro que el Gobierno de España garantiza la enseñanza del español, faltaría más. Si lo reconoce así el propio artículo 3 de la Constitución española, si lo establece con una claridad meridiana: el castellano es la lengua oficial del Estado y todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Y el propio título VIII protege también, lógicamente, la diversidad y la pluralidad de España; por cierto, una riqueza que ustedes no soportan. Ese mismo artículo 3 dice: las lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas.

Pero le voy a decir más, como ustedes no creen en el Estado autonómico, tienen un lío competencial morrocotudo. El Gobierno de España, señor Robles ―usted que es profesor lo sabe―, tiene unas competencias básicas en la determinación de la parte del currículo, lo que se conoce como las enseñanzas mínimas. Pero el desarrollo del currículo y las lenguas vehiculares en las que se enseña son competencia de las comunidades autónomas, y así aparece perfectamente reflejado en el artículo 6 de la LOE y también en la disposición trigésima octava. Además, así aparece perfectamente recogido también en los distintos estatutos de autonomía de las diferentes comunidades autónomas que tienen lengua propia. Léalos: artículo 16 del Estatuto del País Vasco, artículo 6 del de Cataluña, artículo 27 del de Galicia, artículo 53 del de la Comunidad Valenciana, artículo 35 del de Baleares, incluso el artículo 7 para Aragón. En todos ellos, la preservación y la garantía de la presencia del castellano y de las lenguas propias en la educación es competencia y responsabilidad de las comunidades autónomas. Y, por cierto, cuando ha habido algún tipo de disputa sobre si la presencia era o no proporcionada en relación con los alumnos y sus familias, los tribunales siempre han instado en sus sentencias a la Administración correspondiente, no al ministerio que represento, señor Robles.

Por cierto, otra confusión que también tienen ustedes: las inspecciones educativas o la Alta Inspección o las inspecciones propias de las comunidades autónomas. No son cuerpos policiales. Básicamente, son competentes en la supervisión, en la orientación, en el apoyo a los centros educativos. La Alta Inspección, en este caso, lo que hace es supervisar el cumplimiento de la normativa básica y, en el caso de algún incumplimiento, activa, lógicamente, los mecanismos de control previstos. Y son los tribunales quienes determinan, en última instancia, si hay algún tipo de infracción. Así es como funciona el Estado de derecho. A ver si se creen ustedes, señor Robles, que la Alta Inspección tendría que actuar poco menos que como un cuerpo policial y proceder a entrar en las aulas para practicar algún tipo de detención de esos profesores, o de esos alumnos que están aprendiendo, que están enseñando una lengua como el euskera, el catalán o el gallego.

¿Qué problema tienen ustedes? ¿De verdad les parece un error o un problema que hoy, en la realidad de nuestras aulas, fundamentalmente en las comunidades autónomas con lengua cooficial, los jóvenes que están ahora mismo cursando educación primaria, educación secundaria, estén aprendiendo castellano, catalán, gallego, euskera, francés o inglés? ¿Dónde está el problema? ¿Dónde está el problema, señor Robles? Pero si es una diversidad y una riqueza que tenemos como país y que tenemos que proteger.

Ustedes se equivocan, ustedes no están defendiendo el castellano ni están defendiendo el español, porque defender el castellano y defender el español no puede tener como resultante el excluir a nadie. Defender el castellano y el español es incluir, que cualquier ciudadano que viva en nuestro país pueda participar plenamente en la vida pública, ejercer sus derechos en la lengua común. El español no es un arma, como ustedes lo utilizan, para intentar dividir a la sociedad en este país. Ustedes no aman el español, ustedes lo que hacen es utilizarlo. (Aplausos). Y lo convierten en un garrote contra el diferente, señor Robles.

Lo que yo sí le puedo garantizar, señor Robles, es que el español y el castellano no necesitan salvadores de saldo. No los necesitan. Lo que se necesita en este país ―algo que ustedes no representan― son políticos serios, responsables y, sobre todo, capaces de entender que la diversidad es una riqueza y no una amenaza. Así que no sigan perdiendo tiempo fabricando problemas que no existen ―problemas que no existen, señor Robles―, que estamos en septiembre del año 2025. De verdad se lo digo, cambien ustedes un poco el chip. ¡Venga, por favor, qué estamos en el siglo XXI! Sean conscientes de la realidad que tiene este país, afortunadamente, con el castellano y con el resto de las lenguas cooficiales. Por favor, dejen de ver problemas donde no existen. Y mientras ustedes, como digo, sigan en esa realidad paralela, lo que yo le puedo garantizar es que el Gobierno se va a dedicar a lo que realmente se tiene que dedicar, que es a intentar solucionar los verdaderos problemas que tienen los españoles y las españolas. Por cierto, ustedes, en la búsqueda de soluciones, nunca están. Hablemos de educación, hablemos de vivienda, hablemos de cualquier tema que los ciudadanos nos están demandando.

Así que, señoría, quédese con una idea: no existe ningún riesgo para el español, no existe ningún riesgo para el castellano, nunca lo ha existido. Lo que sí existe es una ultraderecha ―y digámoslo también claramente― acomplejada, temerosa de la diversidad y obsesionada con hacer retroceder a este país cincuenta años atrás, pero, señor Robles, ese país monocorde y en blanco y negro que ustedes añoran, afortunadamente, ya nunca volverá. (Aplausos)

Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra el señor Robles López. (Aplausos).

Joaquín Robles López

VoxDiputado.Página 44Vídeo

Gracias. Señora ministra, usted tiene dos problemas. El primero, que viene con la respuesta preparada independientemente de lo que yo le diga. Le he dicho que la unidad se dice de la diversidad y que respetamos toda la diversidad que hay en España, y usted me sale por peteneras y habla de despertar de un sueño profundo. Mire, si alguien despertara de un sueño profundo después de cincuenta años, lo que vería como extrañísimo es que un español no pueda estudiar en español en España. Eso sí que es una cosa verdaderamente curiosa. (Aplausos). Y dice usted que nosotros nos reducimos a cinco asuntos. Bueno, el primero de ellos, el de la inmigración, es el que más preocupa a los españoles, un 80 % defiende las tesis que nosotros defendemos aquí, un 80 %. Por eso muchos están cambiando el discurso. Dice usted que yo vivo en una realidad alternativa y odio al diferente, ya me lo dijo la otra vez. Salga usted de la demagogia ya de una puñetera vez. Conteste las preguntas. ¿Puede usted responder a una pregunta que es muy sencilla, que es por qué un español que tiene como lengua habitual el español no puede encontrar ni un solo colegio en Cataluña donde se le escolarice en español? (Aplausos). ¿Cómo que no es verdad? Dígame uno. Ahora suba aquí y me dice uno en donde las asignaturas troncales se impartan en español. Dígame uno solo, dígamelo. Dice usted que las competencias lingüísticas son de las comunidades autónomas. Claro, si entre aquellos y ustedes se las han traspasado, vaya cosa. Es que es increíble. ¿Qué clase de argumentación es esa? Y, luego, la Alta Inspección. Mire usted, la Alta Inspección en Cataluña es un funcionario en un despacho y los dictámenes que emite se los pasan ustedes por el arco del triunfo y los meten en un cajón. Entonces, ¿qué me dice de la Alta Inspección si la han vaciado de competencias? Esto es increíble. Lo suyo, de verdad, es que yo no lo puedo entender. Haga usted el favor de contestarme a las preguntas, por favor. Dígame usted si es normal que, en España, en ciertas comunidades autónomas, no se pueda estudiar en español, que es una cosa evidente. Dice que el español no corre peligro. Pues claro que no. ¿En qué momento he dicho yo que el español corra peligro? Si son seiscientos millones de personas, prácticamente, los que lo hablan en todo el mundo, claro que no corre peligro. Lo que corre peligro son los derechos de los españoles, que es una cosa muy diferente. (Aplausos). Yo no estoy hablando del español. Nadie de mi partido tiene nada en contra de la diversidad cultural de España. Pero si se lo he dicho en el discurso: nos encanta esa diversidad cultural, lingüística, gastronómica y de todo tipo, naturalmente. Se lo he dicho antes y usted parece no haber escuchado, porque viene ya con la repetición obsesiva de que si el delito de odio, de que si odiamos a los diferentes, etcétera, viene con esos mantras que repiten aquí cuando no tienen argumentos. Esta es la cuestión. Le he dicho que la unidad de una cosa consigo misma es un absurdo lógico. Yo no puedo decir: Yo soy igual a mí mismo. La unidad se dice siempre de la diversidad. En fin, yo he estado muchos años dando clases de Lógica, explicando lo que es una teoría holótica, sobre los todos y las partes. La unidad es la relación que tienen las partes en un todo; partes que pueden ser semejantes o pueden ser absolutamente disimilares. (Aplausos). Esta es la cuestión. La unidad se dice de la diversidad, pero la unidad a la que nosotros apelamos es la que está establecida en la Constitución. Es una unidad política, no una unidad cultural. ¿Lo entiende usted? Se lo vuelvo a explicar. Tiene usted que distinguir entre una nación cultural y una nación política. Nosotros no hablamos de naciones culturales, hablamos de naciones políticas. Naturalmente, reivindicamos el uso del gallego, del euskera y de todas las lenguas y, si me apuran, hasta del panocho, pero es que no se trata de eso. No se trata de negar la diversidad, se trata de hablar de la unidad política, de la igualdad de todos ante la ley. Y se lo he dicho y usted no me contesta. Si un murciano, un extremeño, un andaluz o un castellano tienen derecho ―y está recogido― a que se les dé clases en su lengua habitual, ¿por qué ese derecho cesa si el murciano, el extremeño o el salmantino se van a vivir a Cataluña? ¿Me lo puede usted explicar? (Aplausos). La cosa es muy sencilla: usted tiene que velar por el cumplimiento de la ley. ¿Por qué no tienen derecho a recibir su enseñanza en español si el murciano o el extremeño se mudan a vivir a Baleares o a Cataluña o a Galicia? ¿Por qué no lo tienen? Aunque, en Baleares, por fortuna, gracias a nosotros, la cosa ya va a cambiar. Luego ya viene lo del blanco y negro, la España en blanco y negro y a la que queremos retroceder cincuenta años. ¡Hombre!, más que retroceder; si los separatistas quieren volver al feudalismo, más quieren retroceder ellos. (Aplausos). En cuanto a eso del blanco y negro, yo creo que a usted seguramente no le gusta el blanco y negro, pero le vendría muy bien, en vez de volver al blanco y negro, volver al cine mudo, para no decir tantas tonterías. (Rumores).

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Para concluir el debate, tiene la palabra la señora ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes.

Pilar Alegría Continente

GobiernoMinistra de Educación, Formación Profesional y Deporte.Página 45Vídeo

Pues reitero mis palabras, señor Robles, vive en una realidad absolutamente paralela; así es. Y usted sabe perfectamente ―además, usted es docente y ha ejercido durante muchos años la docencia― que el castellano está garantizado en todo el territorio nacional, en todo el territorio nacional. (Rumores.― Varias señoras y señores diputados: ¡Nooo!). ¡Pues claro que sí, pues claro que sí!

Pero le voy a decir algo más: ¿de verdad, a usted le parece un error, le parece un retroceso que un joven aragonés, como por ejemplo el caso de mis sobrinos, de padres aragoneses, vaya a Cataluña y además de seguir, por supuesto, aprendiendo el castellano, aprenda el catalán, que es la lengua que se habla habitualmente en los comercios, en la calle, en los centros de trabajo? ¿A usted le parece esto un error? ¿O que un joven de mi tierra o de la suya vaya a Galicia y en las aulas, además de por supuesto garantizarle ―porque usted lo sabe, sabe que está mintiendo cuando hace ese tipo de aseveraciones―… (Varias señoras y señores diputados: ¡Nooo!―Rumores) ¡Por favor! Ese joven, cuando va a las aulas, claro que aprende el castellano.

Presidencia. Señora ministra, un segundo, por favor.

Pilar Alegría Continente

GobiernoMinistra de Educación, Formación Profesional y Deporte.Página 45

Perdón.

Presidencia. Señor Sánchez, le veo un poco pillín y revoltoso (rumores), así que le pido por favor que se contenga. (Rumores). Muchas gracias. Cuando quiera, señora ministra.

Pilar Alegría Continente

GobiernoMinistra de Educación, Formación Profesional y Deporte.Página 45

Yo, de verdad, por mucho que lo expliquen, no sé dónde encuentran ustedes el fallo, el error, el problema a que un joven murciano, por ejemplo, o andaluz o de Canarias, que tenga que ir a vivir con su familia a Galicia, por ejemplo, estudie y aprenda en las aulas el castellano, que está garantizado, que así lo recoge nuestra propia Constitución y la propia Ley Orgánica de Educación, aprenda también otra lengua española y otra lengua cooficial, como es el gallego. ¡Si es una riqueza, señor Robles! Una riqueza que ustedes ni contemplan ni ven, sino que simplemente señalan y, por supuesto, critican.

Por cierto, señor Robles, ¿sabe cuál es el verdadero problema? Y se lo voy a decir en esta interpelación y en todas las que tenga con algún diputado de su partido político. Que ustedes tienen la desgracia de haber nacido en un país como en la España de hoy; una España abierta, una España plural, una España diversa. (Rumores). Y esa España es la que a ustedes no les gusta. Y esa España es la que ustedes quieren cambiar. Y esa es la España a la que ustedes quieren hacer retroceder en el tiempo. Es así, esa es la realidad. Lo vemos cuando hablamos con ustedes ―por decir un término― sobre la lengua o cuando los escuchamos a ustedes hablar de cualquier asunto ―ya se lo decía anteriormente― referido a la cuestión de la seguridad, de la inmigración, de la unidad nacional, por no hablar, lógicamente, del asunto más importante o de los más importantes, como es la violencia de género.

Y voy a terminar simplemente con una observación, señor Robles, porque en su primera intervención ha hablado usted sobre el adoctrinamiento. ¿Sabe usted cómo se adoctrina de verdad? Ocultando y matando la libertad de expresión. (Aplausos). Esa es la principal; así es como se adoctrina. Y el peor de los adoctrinamientos, señor Robles ―que a ustedes también les gusta mucho citarlo―, es el de la censura y es el de las prohibiciones. Y esa ha sido históricamente también la manera en la que han actuado en este país, como en muchos otros países, las dictaduras. Y aquí, en España, lo fue también con el uso de las lenguas distintas al castellano. Así que, señor Robles, yo espero que no sea esto lo que ustedes anhelan, volver a esa época del pasado. Porque, como les decía, afortunadamente, este país es un país plural, abierto y diverso; afortunadamente ―ya se lo he dicho anteriormente y se lo voy a repetir las veces que haga falta―, no nos vamos ni se va a retroceder al pasado, y afortunadamente que sea así.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, AL MINISTRO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACIÓN SOBRE LAS ACTUACIONES QUE PIENSA ACOMETER EL GOBIERNO EN APOYO AL MEDIO RURAL Y AL SISTEMA AGROALIMENTARIO, EN PARTICULAR AL SECTOR PRIMARIO Y AL FORESTAL, POR SU CONTRIBUCIÓN EN LA LUCHA CONTRA LOS INCENDIOS, EN UN CONTEXTO DE CAMBIO CLIMÁTICO. (Número de expediente 172/000145).

Presidencia. Pasamos a la interpelación urgente del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, sobre las actuaciones que piensa acometer el Gobierno en apoyo al medio rural y al sistema agroalimentario, en particular al sector primario y al forestal, por su contribución en la lucha contra los incendios en un contexto de cambio climático. Para su defensa, tiene la palabra la señora Marcos Ortega.