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Sin adjetivos

Pleno del 17 de septiembre de 2025

Interpelación urgente a la Ministra de Vivienda y Agenda Urbana sobre cuál es la estrategia que va a adoptar el Gobierno para posibilitar el acceso a la vivienda de los jóvenes españoles.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario VOX. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 137.

Vivienda

Carlos Hernández Quero

VoxDiputado.Página 42Vídeo

Gracias, señora presidenta. Señora ministra, España no es país para jóvenes, y no lo es porque así lo quiere este Gobierno y porque así lo han querido los anteriores. Todos han expoliado durante años a una generación a la que ahora se culpa de sus propias desgracias: si no tienes casa, chaval, no haberte suscrito a Netflix o no haberte tomado esas cañas el viernes, que eres un manirroto; si no tienes ahorros, no haberte pillado aquel vuelo barato a Praga con los amigos, que siempre estás pensando en la fiestecita; si no prosperas en el trabajo, será que eres un vago, porque esas prácticas no remuneradas eran un chollazo; ¿que te sientes extraño en tu barrio de siempre?, pues eso es porque eres un racista de narices, con lo bonito que es ser ciudadano del mundo; ¿que te vas al extranjero a buscar trabajo?, pues será porque tienes espíritu aventurero, porque desde luego aquí vamos como un cohete. Lamentablemente, podríamos seguir haciendo acopio de titulares, declaraciones y frases desafortunadas de políticos, académicos, tertulianos, periodistas, de los que han partido el bacalao en este país, vaya, de los mainstream. Ninguno ha sido capaz de hacer la más mínima autocrítica. Ninguno se siente responsable del destrozo que han hecho en este país. Y ahora nos vienen con leccioncitas y deditos en alto sobre el fin de la abundancia: que si hay que apretarse el cinturón, que si el decrecimiento es el futuro o que si hay que tener menos para ser más felices. ¿Qué ha pasado con nuestras élites? ¿Qué mercancía averiada nos están vendiendo? El problema no son los jóvenes, el problema son unas élites intelectualmente perezosas, irresponsables (aplausos), sin sentido de comunidad, pusilánimes, incapaces de dar respuesta a ninguno de los retos del presente y ajenas por completo a la suerte de la gente común. (Continúan los aplausos). Uno de los campos donde mejor se percibe esta distancia entre las creencias de lujo de los de arriba y las necesidades de los españoles, particularmente los más jóvenes, es la vivienda. ¿Cuál es el punto en el que nos encontramos actualmente? En el de la devastación de un modelo social que había funcionado durante décadas y que permitió a las familias trabajadoras y a las clases populares convertirse en propietarias. ¿Qué sucede ahora? Que los hijos de aquellos que se hicieron propietarios hoy son precarios. Que comprar una vivienda es prácticamente imposible para los jóvenes, que no vislumbran la posibilidad de ser dueños ni a corto ni a medio plazo y, en consecuencia y tristemente, tampoco a largo plazo. El que pierde el tren de la propiedad a los 35 y sigue sin haberlo cogido a los 40 difícilmente podrá reengancharse nunca. Es imposible ahorrar cuando te descapitalizas mes tras mes pagando un bien que nunca será tuyo. Es imposible formarse un pequeño patrimonio cuando tienes que destinar el 40, el 50 o el 60 % de tus ingresos a pagar el alquiler. (Aplausos). Lo habitual hasta hace cuatro días era que, alrededor de los 30, Sara y Santi acabaran comprándose un piso y estuvieran pensando en formar una familia. Digo lo habitual porque así era: en 2011, el 70 % de los menores de 35 años era dueño de su casa. Hoy, sin embargo, las tornas han cambiado: estamos en el 30 % y Sara y Santi no tienen ni estabilidad ni seguridad material ni certezas ni expectativas ni propiedad. Lo que hoy preocupa y ocupa a Sara y Santi es que a finales de este año se les acaba el contrato de alquiler, no van a poder hacer frente a la actualización del precio y que en su zona, que es su barrio de siempre, apenas hay oferta y la que hay no es accesible porque la demanda es absolutamente brutal. En consecuencia, no les va a quedar más remedio que verse envueltos en una nube de castings inmobiliarios, de desembolsos de fianzas, de garantías adicionales, de mudanzas, de incertidumbre… En el mejor de los casos, si tienen suerte, conseguirán un piso lejos de los padres, aunque eso suponga decir adiós a cualquier posibilidad de tener ayuda, de conciliar o de tener hijos. Eso si tienen suerte. En el peor de los casos, si no la tienen, se verán obligados a alquilar una habitación dentro de un piso compartido con extraños. Lo cierto es que Sara y Santi no son perfiles marginales o vulnerables: no están en paro ―nunca lo han estado―, tampoco están entre quienes menos cobran ―ganan poco, pero en la media de su edad― y ambos hicieron todo lo que se les dijo que tenían que hacer ―lo estipulado, vaya―, es decir, se formaron, llevan años fajándose en el mercado laboral, han crecido dentro de sus empresas, tienen un currículum apreciable, son valorados por sus jefes, tienen ganas de comerse el mundo. Sin embargo, ni siquiera pueden planificar dónde vivirán dentro de unos meses.

Sara y Santi, señora ministra, son el rostro de la crisis de vivienda que hay en este país, una crisis que no afecta a unos pocos, una crisis que afecta a todo hijo de vecino y que ha dejado al español medio completamente fuera de juego (aplausos), obligado a hacer malabares para sobrevivir entre el pluriempleo, por una parte, y el piso compartido, por otra. Insisto, esto le sucede al joven medio, no es un caso aislado, no es una anécdota, no es una excepción, es una generación. Una generación nómada, una generación de jornaleros del alquiler, una generación caracol que va con la casa a cuestas de un lado a otro. Una generación que, lamentablemente, sabe que solamente podrá pasar por el notario a firmar la compra de su casa cuando previamente haya pasado por el tanatorio a despedirse de sus padres. (Aplausos).

Pero, ya no es solamente una generación, esto ya no es solamente cosa de los más jóvenes, es algo mucho más grande y tenebroso. Son también los que eran jóvenes en la anterior crisis y se quedaron entonces empantanados y llevan ahí quince años. Es que es la clase media pura y dura, señora ministra, la que se está desvaneciendo ante nuestros ojos. España ya tiene más inquilinos por debajo de los 45 años que la media de la Unión Europea, cuando siempre fuimos una nación de propietarios. Es nuestro país, donde la mitad de los arrendatarios está en riesgo de exclusión social, donde una habitación cuesta hoy lo que hace diez años costaba un piso entero. En definitiva, una sociedad conducida al desastre por malos políticos y por malas ideas. (Aplausos).

Esta es la situación. En España faltan casas y cada vez hay más personas que quieren una. El problema de la vivienda va de dos variables, casas y personas, pues aquí faltan casas y cada vez hay más personas que quieren una. Cada año se constituyen en España casi el triple de hogares de los que se producen, lo que genera la tormenta perfecta, el caldo de cultivo ideal para que suban los precios, para que se dispare la especulación, para que se expulse a numerosas personas del mercado y para que se extienda por doquier la infravivienda y el hacinamiento.

¿Qué necesitarían, en consecuencia, personas como Sara y Santi para poder evitar el naufragio? Por lo menos, una clase política con sentido de comunidad, consciente de la gravedad de la situación, que apostara por ampliar decidida y drásticamente la oferta, que fuera capaz de contener una demanda global absolutamente desbocada y que aplicara medidas de probada eficacia, medidas que ya sabemos que han funcionado en otros lugares.

No sé si es mucho pedir o si mucho esperaban, porque lo que han encontrado ha sido a un ejército de vendedores de crecepelo que ha hecho exactamente lo contrario de lo que se necesitaba y que ha utilizado sin rubor a los jóvenes españoles como conejillos de indias de sus ensoñaciones ideológicas. Donde tocaba construir, incrementar alturas, rehabilitar, ganar densidad o hacer vivienda protegida para garantizar un hogar digno y asequible a quien hoy no lo tenía, este Gobierno y los intelectuales de izquierda que lo legitiman y lo amparan negaron la mayor y se abrazaron al mito decrecentista. Un cuentecillo de pijos promarxistas que se pueden permitir, tal vez, áticos en las zonas bien, lo que es absolutamente criminal para una familia que va justita en Carabanchel o en Cornellà.

Entonces, tirada por la borda la palanca de la construcción, una de las principales herramientas dentro del campo del que estamos hablando, y en un contexto en el que cada vez era mayor el déficit de casas, lo suyo supongo que sería procurar tener un mercado de alquiler lo más funcional posible, donde se armonizaran los intereses de inquilinos y caseros; los de los inquilinos son la estabilidad y la asequibilidad, y los de los caseros, la garantía en el cobro y la seguridad en la recuperación de la posesión. Armonizando estos intereses podríamos tener una oferta de larga duración amplia, sostenida, que permitiera garantizar que nadie se quede sin casa. Nada más lejos de la realidad, los mismos ases intelectuales que desafiaron toda lógica aritmética al negarse a construir, salieron ahora con el mito de las regulaciones y los controles de precio. Unas medidas desfasadas que literalmente no han funcionado en ningún lugar del mundo y que aquí no iba a ser menos. El resultado: destrucción de la mitad de la oferta en un puñado de años, escasez, mercado negro, requisitos leoninos para los nuevos inquilinos, exclusión residencial de cada vez más sectores de la población… Vamos, un regalito envenenado para Sara y Santi, gentileza de unos diputados y un Gobierno dispuestos a arruinarles la vida con tal de satisfacer sus dogmas ideológicos. (Aplausos).

No contentos con no haber construido y no contentos con haberse cargado la oferta de alquiler residencial de larga duración, que es el que necesitan las familias y los jóvenes, en un país en el que faltan casas a cascoporro, ustedes han terminado de dar la puntilla a nuestros jóvenes abriendo las fronteras a más de tres millones de personas en solamente cinco años. Son tres millones de personas que tienen la necesidad de dormir en algún lugar, de tener un techo y cuatro paredes, de tener un hogar. Faltaban casas y traen ustedes a más demandantes de casas. No hay suficientes casas y traen a más personas que quieren casas. Es algo absolutamente desquiciante y suicida. ¿Qué esperaban que pasara? ¿Creían que aumentar hasta el infinito la demanda de vivienda en un país con una oferta tan rígida no iba a tener efecto en los precios? Si diez personas quieren dos onzas de chocolate, ¿qué sucede cuando ya no son diez, sino que son cincuenta o sesenta y las onzas siguen siendo dos? ¿Qué sucede? Que suben los precios, señora ministra. (Aplausos).

Lo que hoy tienen los españoles más jóvenes es el fruto de sus creencias de lujo. ¿Cuándo pegó el petardazo definitivo en España el problema de la vivienda? Cuando coincidieron en el tiempo las tres líneas de las que hemos estado hablando: la negativa a construir, las regulaciones y topes de precios y el crecimiento desbocado y salvaje de población fruto de la inmigración masiva. Ese periodo es el 2021-2025, en el que el déficit acumulado de viviendas aumentó en 400 000 en cuatro años. Mientras tanto, ¿qué pasaba? Que se desacoplaban los precios de los salarios. Ese momento, 2021-2025, en plena legislatura de la vivienda ―legislatura de la vivienda tan cacareada―, fue el momento exacto en el que la vivienda se convirtió en un lujo. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Hernández. A continuación, tiene la palabra en nombre del Gobierno, la señora ministra de Vivienda y Agenda Urbana.

Isabel Rodríguez García

GobiernoMinistra de Vivienda y Agenda Urbana.Página 44Vídeo

Gracias. Gracias, señor Hernández Quero, por su interpelación, por permitirme de nuevo hablar en esta tribuna de uno de los principales problemas que tiene nuestro país, pero también de las soluciones que está poniendo en marcha este Gobierno. Sabe usted que le suelo reconocer su buen tono, también hoy. Ya le he dicho también en alguna otra ocasión que está bien utilizar esta tribuna para recrear los dramas que vive la sociedad española, pero que, además de ello, convendría también poner soluciones encima de la mesa, sobre todo cuando se tiene la oportunidad de hacerlo y, además, ponerlas en marcha. Me sorprendía de usted una cosa que hoy ya se me ha despejado. Durante estos dos últimos años usted no había tenido la tentación de hacer lo que venían haciendo algunos de sus colegas de filas e incluso también de sus compañeros de pupitre, sus señorías del Grupo Popular, que era algo tan ruin como no solamente culpar a la inmigración de la delincuencia, sino también culpabilizar a la inmigración del problema de la vivienda. Hoy lo ha hecho. (Aplausos). Hoy lo ha hecho, imagino que alentado por el fin de semana de fragor y patriotismo. Fíjese, no quiero continuar hablando de propuestas y de medidas, que es lo que quiero hacer en el día de hoy, sin decirle que me parece ausente de toda humanidad criticar o culpar a la inmigración del problema de la vivienda. Me parece, además, irresponsable políticamente y, sobre todo, muy reprochable moralmente. Los inmigrantes aportan a este país más de lo que reciben en prestaciones. En este país no hay personas ilegales, señorías de VOX. Por encima de su situación administrativa, cuentan con derechos humanos. Somos seres humanos (aplausos), tenemos derechos humanos. Esto se resolvió hace muchos años ya en la humanidad. También, señorías, tengo que reivindicar que la migración es una parte muy importante de un sector que yo valoro mucho y que es muy necesario para solucionar el problema de la vivienda y al que usted ha hecho mención, señoría. Déjense de demagogias. Hoy el sector de la construcción se sostiene gracias a la población migrante, a personas que trabajan en la obra, que ―como albañiles, como encofradoras, como peones, electricistas, fontaneras, soldadores, operadores de máquina o jefas de obra― trabajan día a día para levantar nuestras casas, las de nuestros hijos y también las casas en las que espero que ellos puedan vivir con sus familias, señorías. (Aplausos). Ellos forman parte de los cimientos de la sociedad española, forman parte de la economía española, son nuestra clase trabajadora y esta ministra les va a defender como personas, como seres humanos y como trabajadores y trabajadoras de la construcción. Porque, exactamente, ¿qué es lo que usted propone, señoría? ¿Que el 20 % de los trabajadores de la construcción o muchas de las personas que seguramente cuidan de sus seres queridos, de sus personas mayores, de sus hijos, no puedan tener las mismas posibilidades que nosotros en acceder a una vivienda? ¿Por qué? ¿Me lo puede explicar? Mire, en este tiempo me he reunido también con muchas entidades sociales con las que comparto la preocupación por dramas parecidos a los que usted señalaba, su interés y sus ganas por solucionar este problema. La última ha sido Cáritas, con la que he tenido ocasión de colaborar en un extenso informe en el que están trabajando, y, precisamente, de lo que me alertan las organizaciones sociales ―en este caso también organizaciones católicas― es de que, en estos momentos, quienes más padecen el problema de la vivienda son precisamente las personas migrantes ―por las que no he visto tampoco en usted mucha preocupación―. ¿Y con qué objetivo, señoría? ¿Con qué objetivo plantea usted ese problema? Solo y exclusivamente con interés partidista. Migración, jóvenes, vivienda: cóctel perfecto, soluciones sencillas, vamos a ver si rascamos cuatro votos. Pero ese electoralismo puede salirnos muy caro social y democráticamente, señorías.

Luego, me ha parecido curioso que al hablar del problema de la vivienda y de personas no españolas no se haya referido a usted a otros extranjeros que sí que están perturbando y dañando el mercado del alquiler. ¿O es que no le preocupan tanto los extranjeros ricos que vienen a Madrid a comprarse las casas a pares (aplausos) o bloques enteros para especular con ellos, impidiendo que madrileños y madrileñas puedan vivir en sus barrios? No los he visto tampoco comentar nada a sus socios del Partido Popular acerca de esta cuestión que está acabando con las ciudades, con los barrios y expulsando a sus vecinos. Esos extranjeros ricos sí que están causando un verdadero problema al mercado del alquiler.

Señoría, lamento que sigan ustedes instalados en la demagogia, en esa retórica populista para alimentar la desafección ciudadana. Pero le agradezco que haya traído usted aquí hoy esta interpelación, precisamente el día en el que estamos publicando la propuesta del Gobierno de España en cuanto a la planificación de políticas públicas para los próximos años, con la intención de poder colaborar con todas las Administraciones, de acuerdo con el mandato constitucional. Presentábamos ayer un plan, que quiero también poner de manifiesto hoy y compartir con todos ustedes, con una inversión revolucionaria: 7000 millones de euros, que triplican la inversión que teníamos en el anterior Plan Estatal de Vivienda. Supongo que se habrá quedado satisfecho al verlo, si ha tenido oportunidad de estudiarlo esta mañana o de atender a la información, porque precisamente este plan entra en su primera preocupación. El 40 % de esos 7000 millones van dirigidos al que es nuestro principal objetivo para resolver este problema: promoción de vivienda, señoría, vivienda pública, vivienda asequible y vivienda protegida para siempre. Ahí es donde vamos a destinar la mayor parte de esos fondos. Tenemos cinco objetivos muy claros y el primero es este: el incremento del parque público de vivienda. El segundo es rehabilitar el parque construido, no para que estos grandes ricos lo terminen gestionando como apartamentos turísticos, sino para alquileres residenciales. Reducir la edad de emancipación de nuestros jóvenes es el tercer asunto, o sea que imagino que está usted muy de acuerdo con mi plan. El cuarto es rebajar el esfuerzo financiero para acceder a una vivienda y el quinto revertir la tensión en las zonas donde más cuesta alquilar una vivienda. Confío en todas las Administraciones para hacerlo posible, especialmente en aquellas que tienen más competencia. Confío en que podamos alcanzar ese acuerdo, porque su base es muy sencilla y tiene un amplio consenso social, y es que podamos proteger esta inversión que vamos a hacer; que lo hagamos de forma corresponsable en un 60 % la Administración del Estado y un 40 % las comunidades autónomas; que podamos blindar el parque público de vivienda, para que no suceda lo que ha sucedido en tantas ocasiones en este país ―que hemos hecho un esfuerzo para poner vivienda en alquiler o en venta asequible, y a los seis, siete, diez, doce o veinte años se ha desamortizado―, y que lo hagamos con transparencia, con datos, para que así también pueda ser usted más riguroso en su interpelación.

Me hablaba usted y se preocupaba por la precariedad de los jóvenes en nuestro país. Pues no le vi tan preocupado por esta precariedad cuando con el botoncito de votar tuvo oportunidad de mejorar las condiciones de vida de la juventud española. (Aplausos). ¡Y se las mejoramos! No le vi tan preocupado. ¿A usted no le parecía precariedad el hecho de que, cuando llegamos a este Gobierno, los jóvenes españoles que cobraban el salario mínimo interprofesional tuvieran un salario de 735 euros? ¿Esto a usted no le parecía precariedad? Pues 735 euros es un salario más precario que el salario mínimo interprofesional con el que hoy cuentan nuestros jóvenes. ¿O no le parecía a usted precariedad la cantidad de jóvenes que estaban con contratos temporales? Este Gobierno, con la reforma laboral a la que ustedes votaron que no, ha acabado con la temporalidad. ¿O no le parece a usted también precario no tener posibilidad de formarse, de avanzar y de progresar socialmente, por ausencia de compromiso público, por dejar crecer las universidades privadas frente a la eyección de dinero público en forma de becas a las universidades públicas? Pues este Gobierno ha trabajado en ello. ¿O no le parecía a usted mucho más precario que en la anterior crisis económica y financiera que vivió este país tuviéramos un 30 % de abandono escolar? Pues este Gobierno lo ha llevado a indicadores del 12-13 %. Me parece a mí que algo bueno ha hecho este Gobierno a favor de los jóvenes y en contra de su precariedad. (Aplausos).

Sin duda, señoría, queda mucho por hacer y me preocupa la juventud española, como a usted. Por eso, lo que traigo aquí a esta Cámara, lo que presento a las comunidades autónomas y lo que hago cada día es trabajar con ellos. En este plan que acabamos de presentar a las comunidades autónomas y que tiene usted también a su disposición ―para estudiar, para trabajar y para hacer propuestas― planteamos reducir la edad de emancipación, planteamos ayudas para una vivienda digna y asequible, planteamos todo tipo de fórmulas de vida ―ya sea en alquiler o en propiedad, incluso alquiler con opción a compra―, planteamos también la posibilidad de vida de nuestros jóvenes en el medio rural, con ayudas directas para la compra de más de 10 800 euros.

En definitiva, señorías, somos conscientes del problema, pero en lo que estamos es en darle soluciones, no en generar sensación de desesperanza ni mucho menos de falta de oportunidades. Porque aquí, en el Gobierno, se dan oportunidades para la juventud española. Lo que queremos es darles las llaves de su futuro, para que lo construyan basándose en la tranquilidad, la seguridad y la esperanza, y ustedes, señoría, con su discurso solo alimentan el odio y el miedo.

Aprovecharé estos dos últimos minutos para decir que usted me planteaba algunos otros problemas, pero, luego, cuando tienen que trabajar, no los veo tampoco tan ocupados en estas cosas. No me voy a referir al marco competencial y a su diálogo y cooperación con las comunidades autónomas, que cuando han tenido posibilidad de llevar ustedes la cartera de vivienda se han escapado, la han dejado, como en la Región de Murcia. No han hecho nada por los jóvenes murcianos y su problema de acceso a la vivienda, aunque pudieron hacerlo, tuvieron un consejero murciano de vivienda. No entraré en este debate, ni siquiera en aquellos ayuntamientos donde ustedes están gobernando y tienen acuerdos firmados y sellados ―que aquí tengo algunos ejemplos― en los que no incluyen ni una palabra sobre la vivienda ni sobre la vivienda para la juventud.

Me voy a centrar en su papel como diputado en esta Cámara. Me ha planteado usted ―y lo comparto― que existe un problema en el mercado del alquiler ―al que estamos poniendo soluciones que funcionan, ahí están los datos y son datos oficiales, aunque ya sé que a usted los datos no le interesan―, pero vamos a hablar de usted y de su trabajo en esta Cámara para comprobar que esto son palabras vacías, mucha demagogia y poca convicción de verdad en lo que está defendiendo. En esta Cámara hoy hay una proposición de ley para abordar la regulación de alojamientos de temporada, aquellos que están acosando a los jóvenes en un mercado salvaje, como usted ponía en evidencia. Entiendo que usted tendrá una propuesta distinta a lo que hacen los grupos progresistas de esta Cámara, pero no se ha molestado usted en escribirla, ni una línea ni una enmienda. (Aplausos). Oiga, al Parlamento, además de a contar los dramas, se viene a trabajar, a marcar las propuestas, y esto es la política, señoría. Lo demás es la demagogia.

Yo lo que lamento es que, en esa política de demagogia, de mezclar el problema de la vivienda con la migración, con la delincuencia y con la okupación, no estén ustedes solos, sino que cada día más los acompañen en esa causa los que tendrían que estar acompañándonos en las soluciones (señala hacia los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados). De manera que sí, yo creo que ustedes están consiguiendo su objetivo, en algún caso ―y según veo en las encuestas―, pero ya les digo que aquí estamos otra mayoría que defiende otras políticas y que, sobre todo, se dirige a la mayoría en forma de respuestas como el plan de vivienda que acabamos de presentar.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora ministra. Tiene ahora la palabra el señor Hernández Quero. (Aplausos).

Carlos Hernández Quero

VoxDiputado.Página 46Vídeo

Señora ministra, el día de las soluciones es el día de la moción consecuencia de interpelación urgente. Es el martes que viene. La espero aquí en el Congreso. (Aplausos).

Inmigración. Hablar de la relación entre inmigración y vivienda no es ruin; ruin es hacer como si no existiera relación entre incrementar el número de personas que quieren casas y las casas disponibles. Olvídese usted de que sean inmigrantes, imagínese que son sus primos cuartos y que ha tenido usted de pronto 3 millones de primos cuartos, ¿cree usted que eso va a tener incidencia en el mercado de vivienda, sí o no? (Aplausos). ¿Cree que va a tener incidencia, sí o no? Es muy sencillo. Yo no sé si aquí algunos se creen que van a poder derogar en el BOE la ley de la oferta y la demanda, como quien pudiera derogar la ley de la gravedad. Si traen ustedes a más personas, tendrán que tener un plan para alojarlas. Es usted la ministra de vivienda, aunque esta mañana sus compañeros del Consejo de Ministros casi la despiden porque han dicho aquí que no había competencia sobre absolutamente nada. Si usted es la ministra de vivienda y sus compañeros del Consejo de Ministros han traído a 3 millones de personas en cinco años, tendrán un plan para alojarlos. ¿Sabe usted qué pasó en Canadá, un país gobernado por un partido muy parecido al suyo? Que pusieron freno a las políticas de fronteras abiertas porque no tenían la capacidad para producir vivienda y alojar a las personas que estaban llegando a ese país. (Aplausos). ¿En Canadá también son peligrosos neofascistas?

Pero no, no se preocupe, yo no estaba culpando a los inmigrantes; yo estaba culpando a los que los traen, que es muy diferente. Unos los piden, lo hemos visto este verano con la gran patronal pidiendo mano de obra barata, y otros obedecen y los traen. Unos buscan salarios más bajos y otros nuevos votantes; es maravilloso. ¿Sabe qué sucede cuando hay un excedente de mano de obra? Que bajan los salarios. ¿Y sabe qué sucede cuando hay un excedente de demanda de vivienda? Que suben los precios de la vivienda. (Aplausos). Insisto, es aritmética básica. Parece mentira que haya que volver a lo fundamental, a las sumas y las restas entre personas y casas.

Me ha hablado usted de la PL de alojamientos de temporada y ha dicho que a ver si me pongo a trabajar. Ustedes llevan siete años en una intermitente legislatura de la vivienda; siete años hablando de la legislatura de la vivienda, de la legislatura de la vivienda, ¿y han hecho ustedes algo? Es el mayor caso de absentismo laboral que conozco. (Aplausos). Por cierto, ¿sabe por qué no habría tenido sentido hacer una ley sobre alojamientos de temporada cuando usted entró como ministra o cuando entró Sánchez como presidente? ¿Sabe por qué habría carecido de sentido? Porque en aquel momento los alquileres de temporada eran tan ridículos que ni siquiera se computaban en las estadísticas. ¿Y sabe por qué ya no son ridículos? Porque sus regulaciones ineficaces y deficientes, que todo el mundo le dijo que no funcionarían y que efectivamente no han funcionado, han provocado que aquello que era exiguo, minúsculo y ridículo sea hoy masivo, y que en Barcelona, por ejemplo, el 52 % de la oferta total de alquileres sea de temporada. Enhorabuena. (Aplausos).

Dice que no me preocupan los extranjeros ricos. Debe ser que el resto de las veces que hemos intercambiado opiniones en nuestras intervenciones usted se tapaba los oídos, porque en todas las intervenciones ―lo puede buscar― han sido mencionados. Pero no solo en las intervenciones en esta Cámara, también aparece en el programa económico de vivienda que mi formación ha presentado hace unos meses, en el que se habla exactamente de atajar el problema de la compra masiva de vivienda por parte de fondos y fortunas extranjeras, lo que está cambiando el rostro a nuestros barrios. Lo que parece muy dudoso es que quien considera que todos somos happy flowers, ciudadanos del mundo, sí crea que los españoles tienen que ir delante del comprador extranjero. Nosotros, que creemos en la propiedad nacional, por supuesto que lo consideramos, pero ¿ustedes? Menuda novedad. (Aplausos).

Me anuncia ahora que un 40 % del nuevo plan va a ir destinado a lo que yo he mencionado que tanto falta, que es la vivienda. Llevamos siete años con la construcción de vivienda y la producción de vivienda, siete años de anuncios y de eslóganes, pero con eslóganes y con anuncios no se come, no se duerme, no se tiene casa, no se pagan los alquileres, no se tienen hijos, no se vive bien. A ver si de una vez pasamos de los eslóganes a la práctica, del discurso a las realizaciones. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Hernández. Para concluir el debate, tiene la palabra la señora ministra. Cuando quiera.

Isabel Rodríguez García

GobiernoMinistra de Vivienda y Agenda Urbana.Página 47Vídeo

Señor Hernández Quero, yo no le he hablado de la interpelación, le he hablado de iniciativas que se tramitan en esta Cámara que ustedes no atienden y que tienen que ver con el problema de la vivienda, con los temporales, que tanto le preocupan, y con la juventud. Oiga, la próxima vez se pone usted al día, lo completa y así vemos cuál es su posición. No le he hablado de lo que usted va a plantear en la próxima interpelación, a la que estaré muy atenta, por supuesto, como con cualquier otro grupo político.

Sé que a usted igual no le parece nada, pero en este país, con el impulso de este Gobierno, en el sector de la construcción, que he visto que ha demonizado y esta tarde tengo una reunión con agentes sociales… (el señor Hernández Quero: ¿Yo?). Sí, sí, me ha hablado del interés de las empresas de la construcción por traer población migrante para pagarles menos. (El señor Hernández Quero: ¿En qué minuto lo he dicho?). Eso he interpretado yo de su intervención, pero igual le he escuchado mal. No pasa nada, rectifico. Esta ministra ha trabajado de la mano del sector, atendiendo al interés de los trabajadores, que para mí fueron los grandes damnificados de la anterior crisis económica que tuvo consecuencias en la vivienda, y, por supuesto, también en el sector de la construcción. Lo hemos impulsado activamente y no con eslóganes ni titulares, señorías, sino con más de 4500 millones de euros, inyectados a la economía española de los fondos de recuperación para hacer vivienda, para hacer rehabilitación y para dar oportunidades de vida. (Aplausos). A usted le puede parecer poco, pero menos es nada, como los 450 que manejaba el Gobierno del señor Rajoy. Con eso, ¿qué hemos conseguido? Pues fíjese: pasar de un parque de vivienda de 2,5 a uno de 3,4 %. ¿Satisfecha? En absoluto, aspiro a la media europea del 8 %. Por eso, estoy planteando hacer más vivienda pública y, al mismo tiempo, protegerla de forma permanente. No le he escuchado a usted hablar de esto, que es una de las grandes claves del plan estatal de vivienda que acabamos de presentar, en el que, como le decía, hay un gran consenso social. Y no le he escuchado a usted decir si el parque de vivienda que usted cree que debemos tener ha de ser público o no y si lo debemos de proteger o no, que es algo que defiende el Ministerio de Vivienda y esta ministra.

También me decía usted que le hablara de resultados, pues le cuento otro dato, a ver si este le gusta: en este país, gracias a la inversión de esos fondos que ha movilizado el Gobierno de España, en el primer año de vida de este ministerio, 2024, hemos conseguido incrementar la producción de VPO en un 63 %, frente a un 13 % de vivienda libre. Oiga, me parece una buena noticia. Apúnteselo para la próxima intervención o conferencia que usted tenga que hacer en materia de vivienda, porque creo que es una buena noticia para el país; no una buena noticia para el Gobierno, una buena noticia para el país.

Usted decía que nosotros no hacemos una apuesta por la construcción y la nueva oferta de vivienda. Oiga, España es de los pocos países, y el primero en la Unión Europea, en crecimiento del sector de la construcción en el último año. Algo bueno estaremos haciendo. Lo digo porque quizás esos datos no los ha actualizado usted. Y se niega usted a asumir que hemos de regular e intervenir el mercado del alquiler porque dice que eso no funciona. No sé cómo quiere usted arreglar el tema de producir más vivienda para alquiler, porque convendrá conmigo en que eso no se hace de un día para otro. Yo ya estoy construyendo bloques enteros de vivienda asequible en un año gracias a la apuesta por la industrialización, pero en menos de eso no somos capaces de hacerlo. Igual usted tiene la receta.

Fíjese, ha bajado el alquiler un 8 % en algunos barrios de Barcelona, pero usted lo niega. Vale, perfecto. Me dice que no, que subieron los de temporada. Oiga, ¿y aquí? Aquí, donde sus amigos del Partido Popular no aplican el índice de precios (aplausos), han subido los de temporada y se están refugiando en el fraude en el registro de pisos que hemos puesto en marcha, precisamente, para perseguir ese fraude.

Hemos creado instrumentos, no solamente ese plan de vivienda al que antes hacía mención, como la empresa pública promotora que ponga en marcha todas esas políticas públicas. Y dice usted que por qué no lo he hecho antes, pues porque necesitábamos dar respuesta al mandato de la Constitución para actuar plenamente con la competencia que nos ha reconocido ya el Tribunal Constitucional. Esa ley nos ha permitido actuar ahora y tener una empresa pública de carácter estatal para dar respuesta al problema de la vivienda. Ya hubo otros Gobiernos que intentaron darle respuesta desde la Administración General del Estado, como el Gobierno del presidente Zapatero, pero siempre tuvieron enfrente el reproche del Tribunal Constitucional, incluso tuvimos recurrido ese bono de emancipación joven cuando aún no teníamos una ley de vivienda. Ahora la tenemos y nos permite hacer una política que antes no podíamos hacer.

No me voy a detener de nuevo en el asunto de la migración, aunque usted haya intentado escaquearse del tema, pero no es lo mismo hablar de demografía, de creación de hogares ―que siempre introduzco como variable en la problemática de la vivienda―, que hacerlo en términos de inmigrantes, como si ellos no tuvieran tanto derecho como nosotros a tener un techo cuando están aquí, trabajan y contribuyen a nuestro país como nosotros, señoría. (Aplausos). No trate de confundir lo que usted ha dicho en la primera intervención.

Tienen capacidad de hacer cosas en aquellos ayuntamientos donde ustedes están cogobernando con el Partido Popular. Tienen capacidad de cambiar las políticas de vivienda en aquellas comunidades autónomas donde ustedes hacen posible que los señores del Partido Popular saquen adelante los presupuestos. Y la verdad es que, revisados los acuerdos, no he encontrado ninguna conclusión o apuesta por la vivienda pública para la juventud. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora ministra. —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, A LA MINISTRA DE IGUALDAD SOBRE SU DEFENSA DE LAS VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO Y LAS MEDIDAS QUE SE ESTÁN TOMANDO AL RESPECTO DESDE SU MINISTERIO. (Número de expediente 172/000142).

Presidencia. Vamos ahora a ver la interpelación urgente del Grupo Parlamentario Popular a la ministra de Igualdad sobre su defensa de las víctimas de violencia de género y las medidas que se están tomando al respecto desde su ministerio. Para defenderla, tiene la palabra el señor de los Santos González. Cuando quiera.