Cristina Valido García
Coalición CanariaDiputada.Página 36Vídeo
Buenas días, señorías, señor ministro. Permítanme todos, incluido el señor Planas, iniciar mi intervención hablando un poco, brevemente, de la importancia de la producción del vino en Canarias, y no solo de su importancia, sino también de su enorme calidad. Estoy segura de que muchos aquí conocen vinos canarios, los han probado, los han disfrutado e incluso aquí, en la península, los buscan. Otros no sabrán que tenemos importantes denominaciones de origen con altísima calidad, a pesar de las enormes dificultades de comercialización que tienen nuestros vinos a la hora de llevarlos al territorio peninsular, al territorio continental y, sobre todo, para poder competir con otras denominaciones de origen mucho más famosas y que se pueden permitir, por su cantidad de producción, precios mucho más bajos. Esta producción del vino no es solo importante por esto, sino que además es parte esencial de nuestra identidad, de nuestra economía y también de nuestra historia. La primera viña de Canarias se plantó en
Fuerteventura en el siglo XV. Se llamaba la viña de Aníbal. Desde el siglo XV en adelante muchos países, muchas naciones de la época conocieron esos caldos canarios a los que aludió el propio Shakespeare en su obra Enrique IV. Fue a través del conocimiento del malvasía, un vino que salía de los puertos de Canarias, de puertos de Tenerife, directamente a Inglaterra, donde era consumido de forma preferente por la casa real. Desde luego, esa identidad, ese cariño y ese trabajo han hecho que hoy Canarias tenga diez denominaciones de origen protegidas y una denominación de carácter regional, que, como digo, no solo certifican su calidad y singularidad, sino que también representan un motor económico y social de primer orden. Les doy algunas cifras. Hablamos de 31 000 explotaciones, de una superficie de 6000 hectáreas, de 80 variedades identificadas y de más de 5000 empleos directos. La producción anual rebasa los 10 millones de litros.
Sin embargo, esta rica tradición ha enfrentado en los últimos meses una gran amenaza, la aparición de la filoxera en Tenerife. Hasta ahora, Canarias era reconocida como ese territorio libre de filoxera que arrasó las vides, los campos, las viñas de toda Europa durante varios siglos. De hecho, esa situación hizo que nuestros vinos fueran conocidos por ser uvas únicas, ya que eran uvas que habían sido extinguidas por la filoxera en el continente en siglos anteriores. Presumíamos de haber escapado a una plaga tan terrible. La filoxera ataca a la raíz y genera espacios para que las bacterias entren con mucha facilidad, debilitando y matando la planta. Es un diminuto insecto de origen norteamericano. Desde luego, el susto, el miedo lo tenemos en el cuerpo. Aunque son pocas las cepas afectadas, la entrada de la filoxera nos ha puesto en guardia y ha hecho que el Gobierno canario reaccione con el sector de manera inmediata. Se trabaja con intensidad y, por suerte, las afectaciones encontradas parecen estar solo en las hojas.
Antes de continuar, quiero agradecer públicamente al ministro su respuesta inmediata a las peticiones del Gobierno canario cuando se detectó la plaga de filoxera, la rapidez en las respuestas a aquellas peticiones que la Consejería de Agricultura hizo. No quiero avanzar en el discurso sin que esto quede meridianamente claro, porque reconocemos que han estado desde el primer momento en la urgencia y en la preocupación, pero esto, señor ministro, no significa que no aparezca la demanda de siempre, que no tengamos de nuevo sobre la mesa el cuestionamiento de los medios y de los recursos para el control de plagas en puertos y aeropuertos. Esta es una reclamación histórica de muchos años. Además, son muchas las iniciativas que el Parlamento canario ha aprobado por unanimidad para pedir el refuerzo de los medios en las islas para evitar la entrada de plagas, porque —luego lo comentaré— la filoxera no es la primera. Hemos conocido otras que han atacado también a productos de nuestra agricultura de muchísima importancia.
Desde el primer momento se habló de vía marítima, pero no se descarta tampoco la vía aérea. En Canarias, los puertos de Las Palmas, Arrecife, Puerto del Rosario y Santa Cruz cuentan con puntos de inspección fronteriza, que son competencia de su ministerio, para animales o vegetales, pero, señor ministro, cuentan con deficiencias muy evidentes. Por ejemplo, hay falta de personal. Los puertos de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife cuentan únicamente con cinco inspectores cada uno, cuando deberían contar con diez, a lo que hay que sumar que estos inspectores deben trasladarse a las islas no capitalinas, donde no hay personal, cuando los contenedores, las mercancías, van directamente a esa isla no capitalina, algo que, por otro lado, nosotros necesitamos que sea así; necesitamos recursos en esas islas no capitalinas porque necesitamos que las mercancías lleguen directamente a esos puertos para evitar el sobrecoste. Es eso de lo que hablamos siempre y que se llama doble insularidad: el que vive en una isla que no es la isla capitalina, además de pagar el sobrecoste que significa el traslado de las mercancías a Canarias, luego tiene que pagar el sobrecoste del puerto de la isla capitalina, bien sea Las Palmas o sea Santa Cruz, a Arrecife, a Puerto del Rosario, a La Palma, al Hierro o a La Gomera. Tenemos, además, falta de recursos técnicos. Disponen de un solo escáner operativo en cada uno de esos puntos ―hablo de Las Palmas y de Santa Cruz―, del que no se dispone en otras islas, y además las instalaciones de Gran Canaria son arrendadas y deficitarias. Necesitamos también infraestructuras adecuadas. Todo esto contribuye, sin duda, a que aumente el riesgo de entrada de plagas.
Quiero recordar que la Orden de 12 de marzo de 1987 estableció en Canarias las normas fitosanitarias para la implantación, exportación y tránsito de vegetales y productos vegetales en aplicación de una directiva europea, y su objetivo principal es proteger al archipiélago de la entrada de plagas. La norma también explicitaba en qué debían consistir los puestos de inspección fronteriza. Pero a raíz de lo que les estoy contando, como verán, estos problemas que presentan nuestros puestos de control fitosanitario desde luego no responden en la integridad a lo que demanda dicha norma. Ya les he contado cómo en muchas ocasiones el Parlamento canario ha elevado esta petición al Gobierno de España. Los puertos y aeropuertos no cuentan con medios humanos y materiales para inspecciones exhaustivas, y esto supone la entrada de plagas, a veces incluso en maletas de viajeros. Este es otro asunto del que hablaremos, de por qué no desplegamos la suficiente información para que la gente sepa que traer una matita, una plantita en una maleta para plantarla en Canarias arriesga nuestra biodiversidad, nuestra flora y fauna autóctona. Lo siguen haciendo, sin tomar conciencia de que ponen en peligro lo más valioso que tenemos: nuestra producción del sector primario y nuestro paisaje. Además, enfada que luego, cuando queremos exportar nuestros productos, nos encontremos con una competencia voraz de productos de terceros países que no pasan los controles que pasamos nosotros, que llegan con un precio por debajo del nuestro y que además utilizan productos fitosanitarios que en Europa están prohibidos. Luego entran las plagas y acaban con nuestra producción, y cuando nosotros queremos exportar con toda garantía y seguridad encontramos multitud de problemas; que les pregunten a los exportadores.
En las últimas dos décadas más de ochenta plagas de otros países se han detectado en distintas producciones canarias. Las más relevantes: la polilla guatemalteca ―que está en la memoria de todos los canarios y que redujo el cultivo de papas hasta un 50 %―, la cochinilla silvestre mexicana, el pulgón, la mosca de la fruta…, y podría seguir. El impacto de estas plagas no es solo económico. Hablaba antes de la biodiversidad canaria, de nuestra singularidad natural, de la singularidad de nuestro paisaje, pero hablamos también de nuestra identidad, hablamos de nuestra historia y hablamos de ese aislamiento que en ocasiones nos ha protegido de esas grandes plagas, que ha permitido que sigamos teniendo variedades autóctonas y únicas que empiezan a estar en peligro. Tenemos un territorio frágil y estamos aislados. Cuando se hablaba de la COVID-19 se decía que, al cerrar los aeropuertos y estar aislados, habíamos tenido la suerte de que nos afectara menos. El ecosistema de Canarias, único ecosistema, sin duda alguna merece que esas puertas, como son nuestros puertos y aeropuertos, sean vigiladas.
Señor ministro, no se trata solo de cumplir formalmente las competencias del Estado —e n muchos casos las inspecciones se limitan a una revisión documental—. Si no tenemos un sistema ágil de análisis de laboratorio, si no tenemos un número suficiente de agentes, vamos a seguir viviendo episodios traumáticos para nuestro sector primario, como lo está siendo la plaga de filoxera. Usted sabe perfectamente que una vez que entra una plaga es muy complicado erradicarla. Por eso, la única salida, la única solución, lo único que nos podemos plantear es evitar su entrada, y ahí vamos a fijar todo nuestro esfuerzo. Esperamos encontrar en usted la complicidad necesaria en los puestos de control fronterizos de puertos y aeropuertos para que no entre ni una plaga más en Canarias que ponga en riesgo nuestros productos, nuestros paisajes, nuestra economía y nuestra historia y para que se garantice nuestra biodiversidad.
Termino. ¿Qué medidas tiene previsto adoptar el Gobierno de España para reforzar los puestos de inspección y garantizar el cumplimiento íntegro de la normativa establecida en la orden de 12 de marzo de 1987, sobre la importación, exportación y tránsito de vegetales y productos vegetales?
Gracias.