Lourdes Méndez Monasterio
Señorías, la pasada semana, cuando al ministro Marlaska se le interpeló por las consecuencias dramáticas que está originando su política de fronteras abiertas e inmigración descontrolada no solamente lo negó, sino que nos llamó mentirosos y añadió que carecemos de humanidad, de moral y que vivimos una realidad paralela. Nos llama mentirosos quien ha hecho de la mentira y del odio su forma de Gobierno, e inmorales quien está de corrupción hasta las cejas. (Aplausos). Miente deliberadamente cuando niega el aumento de los delitos y la evidencia de la relación directa con la inmigración ilegal. Se lo hemos dicho ya muchas veces: las agresiones sexuales desde el año 2017 han subido un 275 % y el 37 % de las agresiones sexuales las ha cometido un 14 % de la población ―no hay que ser matemático para saber lo que estos datos evidencian― y tan solo bajan los hurtos. Es importante también resaltar las múltiples okupaciones, atentados contra la propiedad privada, que desde el Gobierno se alientan. Realidad inasumible en todas las islas Canarias. ¡Miente, claro que miente! Por supuesto que está afectando gravemente a la seguridad.
Pero también dice que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado están controlando este fenómeno. ¿Cómo puede decir eso cuando están absolutamente desbordados? Ha bajado el número de efectivos de manera escandalosa precisamente en los lugares con mayor presión migratoria. ¿Pueden explicar por qué en Mazarrón, por ejemplo ―una realidad que yo conozco― hace muy poco tiempo había catorce efectivos y ahora solamente hay dos, que no pueden cubrir ni una sola jornada para patrullar? ¿Por qué, señorías, en Baleares con una presión migratoria sin precedentes ―ha aumentado un 77 %―, cuando el mar está arrojando los cuerpos sin vida de numerosas personas, pueden faltar 17 000 efectivos, como denuncia la asociación mayoritaria de la Guardia Civil? ¿Por qué no se cubren las vacantes y además desaparecen de los registros para esconder la carencia? ¡Miente, claro que miente!
La gestión de la inmigración es absolutamente caótica, pero es intencionadamente desestabilizadora. Nos llama inhumanos quien provoca que miles de personas se jueguen la vida en el mar siendo esclavos de las mafias y quien provoca el aumento del delito de trata para la explotación laboral y sexual, que ha subido un 22 %, cuando, además, el 98 % de las víctimas de trata para la explotación sexual en prostíbulos son de nacionalidad extranjera. Esa es su humanidad: fría, calculadora y falsa; una humanidad falsa. (Aplausos). Señorías, nos llaman inhumanos porque queremos que las personas vengan de forma ordenada, que enriquezcan nuestro país, que se sientan felices aquí, como muchas de ellas lo hacen, y que los menores estén con sus padres y no que, en algunos casos, estos los abandonen con el objetivo fraudulento de conseguir el arraigo, como se está probando. Por cierto, las plazas de menas, cuya integración es casi imposible, cuestan más del doble de lo que cuesta mantener una plaza de un anciano en una residencia, y en España están muriendo sin poder acceder a la dependencia. Por todas estas razones, hemos obligado al Partido Popular al cierre del centro de Santa Cruz en Murcia, a cancelar las clases de cultura árabe que se estaban dando por profesores extranjeros o a que no se celebrara la fiesta del cordero en el polideportivo de Jumilla.
Señorías, hay que hacerse una pregunta: ¿este país puede soportar la financiación que precisa esta presión migratoria? Evidentemente, no. Desde el 2015 hasta el 2024, España recibió 3,2 millones de inmigrantes, a pesar de mantener 4 millones de desempleados durante este periodo. Señorías, ¿acaso es justo y proporcionado que se obligue a la población autóctona ―en concreto me estoy refiriendo a nuestros jóvenes― a que soporten un gasto social inasumible en prestaciones y servicios públicos con impuestos confiscatorios, cuando estos jóvenes no pueden cubrir las necesidades básicas para formar una familia?
Y, por otro lado, señorías, el ministro nos dice que estamos ante una realidad paralela. Invitaría al señor ministro a que hiciera este discurso en diversas zonas de España y que les dijera que VOX es quien se está inventando estos datos. Que vaya a Murcia, a Canarias, a Baleares, a Ceuta, a Melilla, a Almería o a lugares de Cataluña. (Aplausos). Que pise la realidad paralela de Torre Pacheco, donde el 40 % de la población es extranjera y ya el 60 % de los nacimientos es de origen extranjero.
Por cierto, no consiento al señor Sánchez Serna, de Podemos, que diga que los disturbios en Torre Pacheco los provocó VOX, cuando fueron permitidos por el ministro, que no dejó actuar a la Policía Nacional para desviar la atención del caso Cerdán que estaba en ebullición. (Aplausos). Pudo haberlos paralizado y los dejó durante tres días. No dejó intervenir a la Policía Nacional, exactamente lo mismo que ha hecho en Madrid con La Vuelta Ciclista, para desviar la atención con el tema de la corrupción de este Gobierno. Este es el Gobierno que tenemos.
Señorías, visiten el barrio de San Cristóbal o el de Los Ángeles en Lorca, donde se ha expulsado a la población autóctona. En el colegio no hay un solo español, se lo aseguro. ¡No hay un solo español! Además, en Lorca hay más mezquitas que iglesias. Díganles a los vecinos que es mentira que se los haya expulsado de las plazas y de los parques, donde antes los abuelos jugaban a la petanca y, ahora, a partir de las ocho de la noche, miran a través de las cortinas de sus casas. Eso lo he presenciado yo. (Aplausos). Esa es la realidad. Díganles, señorías, que no se preocupen, que vuelvan a dejar que su hija vaya sola al colegio como antes hacía porque no le va a pasar nada, que lo de que han aumentado las agresiones sexuales se lo ha inventado VOX. ¿Acaso, señorías, no es hipócrita que este Gobierno se calle ante las violaciones de mujeres por extranjeros? La realidad es que ni les importan las mujeres ni les importan las personas inmigrantes ni, por supuesto, les importa España.
La realidad es que este Gobierno y el bipartidismo están destruyendo nuestra seguridad, nuestra identidad y nuestra cultura, ya suficientemente colonizada por la izquierda, porque odian lo que somos. Es el odio a los valores que conforman nuestra identidad; valores que ya han subvertido en nuestro ordenamiento de forma absolutamente ilegítima. Por eso no les importa evidenciar su hipocresía, porque no solo incumplen el deber de respetar nuestro patrimonio cultural, sino que propician su destrucción con un reemplazo poblacional por una cultura difícilmente conciliable con la nuestra.
Por cierto, señorías, para quien dice que nuestra postura no es cristiana, los animo a que lean el punto 2241 del Catecismo de la Iglesia Católica.
Termino, señora presidente. En conclusión, esta es una moción tan escandalosa como querer que se cumpla la ley, llámese que la cumpla el Open Arms o el propio Gobierno, para combatir por todos los medios la inmigración que no es legal, que se repatríe a quien entra ilegalmente, incluidos los menas, y se condene a las mafias que trafican con seres humanos, aumentando los efectivos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Es algo tan escandaloso como querer que este Gobierno cumpla la ley. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).