Muchas gracias, presidente.
Señorías, gracias por sus intervenciones. Voy a empezar por la última de los grupos de la oposición, en concreto, por la intervención del señor Sánchez Serna, de Podemos. Vamos a ver, usted narra un episodio de un barco que llevaba, según ustedes, una carga destinada a Israel. Ha hecho usted una narración de aquella mañana o tarde ―no recuerdo― en la que usted anduvo por el puerto de Cartagena y demás, pero luego me hace una pirueta con triple tirabuzón y acaba diciendo que las decisiones del presidente del Gobierno demuestran que la carga de armas ha pasado por España en dirección a Israel en todo este tiempo. Lo que no me ha dicho usted es dónde acabó la carga del Borkum. ¿Dónde acabó la carga del Borkum? En República Checa, señor Sánchez Serna. Por tanto, yo tenía razón en el reproche que le hacía. Usted fue allí ―vamos a decirlo así― a llamar la atención sobre un problema, pero eligió el barco equivocado. En segundo lugar, yo no sé por qué tienen ustedes ese afán de cargarme a mí el mochuelo de las armas que pasan o no por España a través de nuestros puertos, cuando yo no tengo ninguna competencia. Se lo vuelvo a explicar: el Ministerio de Transportes no autoriza las cargas de armas en los barcos que pasan por España, lo hace el Ministerio de Asuntos Exteriores. El Ministerio de Transportes tampoco tiene competencias de inspección de la carga, eso corresponde a Aduanas. El Ministerio de Transportes solo puede inspeccionar la carga de un barco cuando supone un riesgo para la seguridad del buque. Por tanto, no estamos ante ninguno de los supuestos en los que mi ministerio puede intervenir. Le voy a decir más, lo que ha aprobado el Gobierno de España en estos días ―léanlo― no tiene nada que ver con los puertos, sí con los aeropuertos, con el tráfico aéreo. Los puertos no han estado recibiendo cargas de armamento en tránsito hacia Israel, prueba de ello es que el de Algeciras ha sido excluido de algunas rutas de algunas compañías mercantes que se mueven por el mundo precisamente porque no podían llevar carga de armamento a Israel y pasar por España. Si en algún momento alguien ha trasladado armas en sus buques pasando por España sin declarar la carga, esa es otra película, pero ya le digo yo que autorizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores ―no el de Transportes― eso no se ha producido. En todo caso, ¿no es mejor que acojan ustedes con satisfacción las decisiones que toma el Gobierno de España en relación con la causa palestina y no que estén siempre buscando a ver cómo le sacan punta? ¿No creen que es mejor la colaboración y el acuerdo que la confrontación en una materia en la que en el fondo estamos de acuerdo? Yo no creo que sacar punta a las decisiones que en esta materia toma el Gobierno le beneficie a nadie. Ustedes las criticarán, les parecerá mucho, les parecerá poco, pero es el Gobierno del mundo ―del mundo― que más está haciendo por la causa palestina. (Aplausos). Y, si esto no es cierto, pónganme ustedes otro ejemplo. Pónganme ustedes otro.
Hoy, por cierto, la presidenta de la Comisión Europea ha anunciado la ruptura del acuerdo comercial Unión Europea-Israel, al menos parcialmente, solo un día después del anuncio que hizo el presidente del Gobierno. Lo que quiere decir que en esto España no solo está en el lado correcto, sino que está en una posición de liderazgo del resto de la comunidad internacional. (Aplausos). Y yo creo que es bueno reconocerlo, no pasa nada.
Respecto a mi valentía en el Consejo de Ministros en torno a la liberalización, yo creo que usted me sigue y sabe cuál es mi opinión sobre la liberalización. Yo no tengo una opinión favorable de la liberalización ferroviaria porque creo que se está produciendo una competencia destructiva, pero también le recuerdo que es una exigencia de la Unión Europea. Y es una exigencia que igual nosotros hemos acogido con un exceso de entusiasmo, pero está hecha. Y ahora lo que tenemos que hacer es gestionarla para que sea lo menos dañina posible para nuestro sistema y lo más beneficiosa posible para los usuarios. Tiene algunos elementos positivos: es verdad que se ha rebajado el precio medio del billete en nuestra red y que se ha aumentado enormemente la oferta. Esos son los efectos positivos, que no son pocos, no están mal, pero a partir de ahí el resto son efectos negativos. Hemos pasado de una alta velocidad en la que había una compañía operando y tenía unos beneficios de en torno a 115-150 millones de euros al año, con los que hacía frente a las líneas más deficitarias ―las líneas que, por no ser rentables, necesitan de ese superávit―, a operar con tres compañías, y entre las tres ahora pierden 230 millones de euros. En el fondo, es una mal llamada liberalización porque no es tal. Realmente, estamos hablando de tres compañías públicas de tres Estados. Es decir, aquí están compitiendo el Estado italiano, con una parte de capital privado español, el Estado francés y el Estado español. Esa no es una competencia real. Y la prueba de que esto no ha generado entusiasmo en ningún otro sitio de Europa es que el resto de los países se están resistiendo a la liberalización que nosotros hemos emprendido. Esta es la realidad. Y siento que yo, cuando digo esto, molesto a algún entorno de mi propio partido, pero es lo que pienso. Creo que la liberalización ha tenido efectos positivos, pero creo, sinceramente, que es francamente mejorable.
En lo que no estoy de acuerdo ―y sí me viene bien que usted plantee el tema de la devolución por retraso― es en que sea la competencia exclusivamente la que nos ha llevado a tomar esta decisión y que este sea un efecto no deseado de la liberalización. Es verdad que la competencia ha influido en esto. Es decir, nuestros competidores estaban en unas devoluciones por retrasos infinitamente más bajas que las nuestras. Nosotros seguimos estando muy por encima. Les recuerdo que Renfe devuelve el doble de lo que devuelven sus competidores, tanto Ouigo como Iryo, pero es verdad que el compromiso de puntualidad era insostenible. Y no pretendía anticipar ningún escenario de retrasos ni de caos, sino, simplemente, ser honesto con las propias cuentas de Renfe. La realidad es que el año anterior a la puesta en marcha de esta medida, que nos sigue situando como la compañía líder en materia de devoluciones en la Unión Europea ―no nos limitamos al compromiso que fija el reglamento, sino que vamos más allá―, Renfe perdió 40 millones de euros en devoluciones. Y esto era insostenible y más aún, como digo, cuando nuestros competidores no estaban aplicando esas políticas. Y no era sostenible no porque estemos en un escenario de caos, como sostiene la oposición, sino porque es evidente que el compromiso de puntualidad que se puso en marcha en los años 90, con seis trenes por sentido entre la línea Madrid-Sevilla, no se podía mantener cuando en este momento estamos operando solo en el punto intermedio Torrejón de Velasco entre Madrid-Sevilla 298 trenes al día. Cuando ahora hay una incidencia, la repercusión no tiene nada que ver con la de entonces. Entonces, cuando había una incidencia, teníamos un gap de dos o tres horas para solucionar el problema y no había mayor repercusión sobre el conjunto del sistema ferroviario. Hoy, tenemos, en un margen de cincuenta minutos en una dirección y otra un total de unos 25 trenes, y eso significa que, cuando hay un tren que se detiene por una incidencia, bien sea como causa del material rodante, bien sea como causa de la infraestructura, la repercusión es infinitamente mayor. Por tanto, es evidente que esos compromisos no podían mantenerse.
Voy a intentar no entrar en reiteraciones sobre temas que se analizaron en la Comisión de Transportes la semana pasada y, por tanto, saltaré algunas de las cosas que han dicho. Pero el señor Rego ha hecho alusión a la supresión de algunas frecuencias en la estación de A Gudiña, es más, ha dicho: Una estación que servía a la comarca. Servía y sirve, porque la estación de A Gudiña sigue existiendo, lo que sucede es que ha pasado de tener nueve frecuencias diarias de alta velocidad a tener seis. Si usted analiza la ratio de frecuencia por habitante que tiene esa estación, está, junto con la de Puebla de Sanabria, en el lugar más alto de España. Por tanto, sigue teniendo servicio de alta velocidad. Otra cosa es que, con los recursos finitos que tenemos ―no son infinitos― y tratando de dar servicio al mayor volumen de población posible ―porque para eso está la alta velocidad, para comunicar puntos distantes entre sí y ampliamente poblados―, hemos mejorado sensiblemente los tiempos de traslado tanto a A Coruña como a Vigo, con un resultado sorprendente. Y es que hemos ganado en viajeros de manera muy notable tanto en Vigo como en A Coruña, pero también hemos ganado viajeros en Puebla de Sanabria y en A Gudiña. ¿Por qué? Porque la supresión de frecuencias ha ido acompañada de un ajuste de horarios que viene mejor a esas estaciones más pequeñas. (Protestas). Sí, porque esos horarios que se defendían como horarios necesarios para el mantenimiento de la población no eran operativos, y la prueba es que, en las frecuencias que hoy mantenemos, se están subiendo y bajando más personas que las que lo hacían en las que hemos suprimido. Por eso, creo que aquí hay que hacer pedagogía y explicar a la gente las cosas tal y como son.
El señor Catalán decía que las frecuencias con Pamplona están reducidas a la mínima expresión. Pues, hombre, no sé, tienen ustedes cuatro trenes al día con Madrid, tres trenes al día con Barcelona y cuatro trenes al día con Zaragoza, que les permiten un volumen de combinaciones bastante amplio. Pero quiero decirle, señor Catalán, que en España la red ferroviaria tiene mucho que ver con el volumen de inversión y con el material ferroviario disponible, con el material rodante. Ustedes votaban a favor de los presupuestos del Partido Popular, yo no sé qué discurso hacían ustedes entonces, pero, si lo de ahora es poco, ¿qué les parecía lo que tenían cuando estaba el Partido Popular en el Gobierno? Porque le aprobaban los presupuestos. Es algo sorprendente, ¿no? Me ha preguntado por qué no nos disculpamos con los usuarios. Mire, es que no hacemos otra cosa. Yo, ayer mismo, en el Senado, me disculpé ante los usuarios ―por supuesto, solo faltaba― por las incidencias, por los perjuicios que hayan podido sufrir al usar nuestra red ferroviaria y, además, hice algo que es una muestra de generosidad: me disculpé también en nombre de la señora Ayuso y del señor Almeida por el caos que está sufriendo el transporte en Madrid en los últimos tres días y del que, por cierto, hay determinados medios de comunicación que no se hacen eco. Porque aquí hay una cosa bastante evidente, y es que sobre algunas incidencias ferroviarias se pone la lupa y sobre otras simplemente se ejerce la omertà, la ley del silencio. (Aplausos). Es sorprendente. Miren, cada vez que hay una incidencia en la red ferroviaria de interés general, dependiente del Ministerio de Transportes, pasan algunas cosas indefectiblemente. Lo primero, Telemadrid hace un especial. Lo segundo, hay algunos reporteros de algunos canales de televisión privados que piden a los usuarios que narran alguna incidencia escabrosa, lamentable en su viaje si pueden prestarse a narrar eso mismo en sus canales de televisión. Lo tercero es que piden permiso para ir a las estaciones y grabar dentro para trasladar a la ciudadanía lo que allí está sucediendo. Ninguna de esas tres cosas se ha producido en ninguno de esos canales en estos tres días que llevamos de caos, que ya les anticipo que va para largo, porque el caos del transporte madrileño ―como consecuencia de la supresión y de las obras de la L6 y por falta de previsión― va para meses. Esto que han vivido los madrileños en estos tres primeros días durará unos cuantos meses. Ya verán ustedes como ni Telemadrid ni ninguno de estos canales va a prestarle la más mínima atención. Por tanto, yo ya soy muy escéptico con que a algunos les interesen los usuarios. Les intereso yo. (Rumores). Les interesa cómo hincarme el diente. Eso es lo que les interesa. Nada más. Es más, si yo no fuera ministro de Transportes, seguramente el tema ferroviario no estaría en primera plana todos los días (risas), pero es que, sobre todo a los señores de la derecha, les interesa hincar el diente al ministro Puente. (Aplausos). Por cierto, señor Marí Bosó, yo sí quiero agradecerle el tono, sinceramente se lo digo. Antes de empezar mi comparecencia ―no he asistido a todos los debates, he estado un rato en las preguntas―, he visto el reproche, el listado de insultos que se han proferido hoy aquí en esta sesión de control. La realidad es que usted no ha proferido ninguno en su intervención. Algo que debería ser lo normal, hoy se ha convertido en la excepción. En fin, yo no sé si esto le ayudará a usted en su grupo. No es fácil abstraerse del nivel de excitación en el que está su grupo, pero yo quiero reconocérselo, porque usted ha conseguido hacer una intervención ―con la que yo no estoy de acuerdo en nada, se lo digo abiertamente, en nada― en términos correctos y en términos políticos. Usted ha dicho cosas que yo no comparto, algunas de ellas inexactas, otras directamente me parece que son falsas y muchas de ellas equivocadas, pero para eso está el debate político, para intentar aclarar las cosas y discutirlas. Entonces, a mí me parece que se le debe reconocer; yo, por lo menos, creo que hay que reconocerlo.
Pero fíjense ustedes si es importante esto que les decía de quién es el ministro y por qué se producen determinadas cosas. Aquí, tanto el representante del Grupo Popular como, sobre todo, la representante de VOX dicen que yo comparezco aquí porque lo hago muy mal, que por eso comparezco tantas veces. No. Mire, yo comparezco aquí porque yo nunca le hurto al Parlamento un debate, cosa que sí hacía, por ejemplo, la ministra Ana Pastor. Tengo aquí (muestra un recorte de prensa) ―claro, así es muy fácil comparecer muchas veces y así es muy fácil comparecer pocas― lo siguiente. Diario El Mundo, 5 de abril del año 2016: La ministra Pastor planta al Congreso y elude explicar el caos de rodalies. Todos los grupos de la oposición han censurado su ausencia y han trasladado una queja al presidente de la Cámara para que estudie si hay que interponer acciones judiciales.
Fíjese, ministros que me han precedido no comparecían en esta Cámara, incluso llegaban a provocar la discusión de si había que emprender acciones judiciales contra ellos. Por tanto, no es que yo no comparezca o comparezca mucho porque lo haga mal, comparezco porque vengo cuando se me llama. Otros simplemente no comparecían cuando se les llamaba. Y, claro, a mí me resulta sorprendente que en el año 2016 se hablara de eludir explicaciones sobre el caos de rodalies. Pero ¿había caos en rodalies en esa época idílica del ferrocarril español que yo me he perdido en algún momento? ¡Es sorprendente! Aquí hay un veterano, el señor Alonso, que entonces ironizaba y decía: Pensaba que la ministra llegaba tarde, como la mayoría de los trenes. Pero ¿llegaban tarde los trenes en aquella época, en el año 2016, con estos señores (señala los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso) en el Gobierno? En fin, estoy sorprendido. Yo comparezco siempre cuando me llaman y no eludo el debate parlamentario, entre otras cosas porque creo que no tengo ninguna razón para eludir ese debate. Tengo muchos argumentos, muchos datos y gustosamente intento proporcionárselos.
Al representante de Esquerra Republicana de Catalunya y al señor Gavin, en relación con la comparativa que hacen entre rodalies y Ferrocarriles de Cataluña, quisiera decirles que este es un debate que hemos tenido un montón de veces. Yo creo que no debemos hacernos trampas. rodalies de Catalunya es la red de cercanías más extensa y antigua de la red ferroviaria española. Al lado de rodalies, Ferrocarriles de Cataluña es una red ―si me permiten la expresión― de juguete, no llega al 10 % de la extensión que tiene rodalies de Catalunya. La red de Ferrocarriles de Cataluña es una red completamente aislada de otros modos de transporte ferroviario; rodalies se mezcla con los tráficos de larga distancia y, por tanto, sufre las consecuencias de las incidencias que puede haber en ellos de media distancia o de las propias mercancías. Es que Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya es prácticamente una red de metro. En este sentido, sí les felicito, porque, a la luz de lo que está pasando estos días, es evidente que está bastante mejor gestionada que la red de Metro de Madrid. En todo caso, no es comparable con la red de rodalies.
A este respecto, la representante de Compromís hacía una referencia a la velocidad con la que, tras la dana, hemos resuelto la reconexión de la línea de alta velocidad y, en términos comparativos, a la lentitud con la que se ha resuelto la red de cercanías. Tengo que decirle que no podemos tampoco hacernos trampas. La red de alta velocidad quedó dañada en 1,2 kilómetros en el túnel de Chiva, que hubo que recomponer, y también hubo que limpiar daños en el túnel de Torrent. Y ahí se acabó, por eso en quince días pudimos reponerla. Los daños en la red de cercanías superaron los 53 kilómetros de destrucción completa. Por tanto, es evidente que no podíamos manejar los mismos plazos. Es más, aún tenemos una parte de la C-3 completamente dañada. Estamos concluyendo ya la construcción de los viaductos a la máxima velocidad a la que se puede reconstruir una infraestructura completamente destruida, y además ahora tenemos que reconstruirla con parámetros que permitan que resista en el caso de que se repita un episodio como el que hemos vivido en octubre del año pasado. Por tanto, no son cosas comparables en absoluto.
Y habla usted de un estudio de la Universidad de Valencia, del que yo le tengo que decir que he tenido conocimiento a través de los medios de comunicación y, en concreto, de una cadena de radio. A mí me ha sorprendido, porque ese estudio habla ―al menos lo que transmiten los medios de comunicación― de que hay un problema con las cercanías en Valencia para llegar al campus de Vera y dice que hay que mejorarlas. Claro que hay un problema: es que al campus de Vera no llegan las cercanías, llegan dos líneas de Metrovalencia y llegan líneas de autobús. Por tanto, es que no hay ningunas cercanías que mejorar en el caso del campus. Como digo, me ha sorprendido, y de tal modo que incluso le dijimos a ese medio de comunicación que corrigiera la información. No sé si está mal la información o está mal el estudio, pero desde luego al campus de Vera no llegan las cercanías de Valencia y, por tanto, la información es incorrecta.
Por cierto, gracias a la representante del PNV por la economía procesal, algo que no se estila mucho en esta casa, pero que, desde luego, yo creo que es una buena práctica.
El representante de Bildu, señor Otero, coloca algunas reflexiones de carácter general en relación con la red ferroviaria española. Habla usted del gran lastre de las mercancías. Si usted me escucha hablar en general del sistema ferroviario, verá que coincido plenamente con su diagnóstico. Estamos muy lejos de la media europea de transporte de mercancías por tren; estamos en el 4 %, aproximadamente, frente a casi a un 17 % de media europea. Y estamos aún lejos también del objetivo del 10 % que nos hemos comprometido a alcanzar con la Unión Europea antes del año 2030. Pero también le digo que soy optimista respecto a la posibilidad de que alcancemos ese objetivo antes de esa fecha, y lo soy porque veo lo que se está trabajando. Por ejemplo, en conexiones portuarias: Coruña, Valencia, Barcelona, Algeciras. También se está trabajando en los nodos logísticos intermodales, como el de Júndiz y el de Valladolid. Esto es lo que nos faltaba. Asimismo, se está mejorando la red ferroviaria de mercancías, incrementando los gálibos de los túneles de la red de mercancías para electrificar la red, como estamos haciendo, por ejemplo, en la autopista ferroviaria Algeciras-Zaragoza, con una inversión de 1300 millones de euros solo en esa operación.
Por tanto, soy optimista, lo que pasa es que teníamos una red que desde luego no invitaba al traslado de mercancías por tren. Es una red lenta, una red sin electrificar, una red costosa y, por tanto, las mercancías buscan competitividad y la encuentran en la carretera. Nosotros se la vamos a ofrecer en el tren, y estamos comprobando resultados muy esperanzadores, por ejemplo, con la autopista ferroviaria Valencia-Madrid, que está funcionando muy bien. Queremos que ese tipo de soluciones se vayan incorporando a nuestra red. Le repito que soy optimista. Es verdad que hay que multiplicar por 2,5 la cuota que en este momento tenemos en mercancías, pero creo que vamos a llegar.
Habla usted de un abandono histórico del ferrocarril convencional con relación a la alta velocidad. Tengo que decirle que ese abandono se está equilibrando. Ya el año pasado, en el volumen de ejecución de obra ferroviaria en nuestro país, el ferrocarril convencional superó la cantidad que se invertía en alta velocidad. Iremos corrigiendo esa cuota periódicamente. Es verdad que también estamos poco a poco concluyendo, cerrando la malla de nuestra red de alta velocidad, tan importante ―al menos nosotros así lo consideramos― y tan necesaria para el país, pero no estamos abandonando la red convencional. Estamos invirtiendo mucho más en cercanías. Hay dos planes en marcha en los dos principales núcleos, que son el de Cataluña rodalies y el de Madrid, pero estamos invirtiendo en el conjunto de núcleos de cercanías de España, como usted sabe muy bien. Me habla del tercer carril en Astigarraga-Irún. Tengo que recordarle que era una obra prevista para dos años y que lleva siete, pero también tengo que recordarle que nos encontramos una obra paralizada y la quiebra de la constructora, con todo lo que eso supone desde el punto de vista de los procedimientos administrativos para volver a ponerlo en marcha. Pero yo he estado precisamente visitando esa obra, que es muy compleja. Si antes decía, en relación con Galicia, que tenemos una orografía muy compleja para desarrollar infraestructuras, qué decir de Euskadi. Estuve viendo la obra del túnel de Gaintxurizketa y la verdad es que es impresionante lo que se está haciendo allí, las tecnologías que se están aplicando, pero evidentemente son obras muy costosas y muy complejas de realizar.
Respecto a su reflexión general sobre los récords del transporte aéreo, etcétera, yo creo que lo primero que debemos tener claro es que en el caso de España los récords de viajeros en el modo aéreo tienen mucho que ver con nuestra posición como país que atrae turismo del conjunto del planeta, y eso se va a seguir produciendo y lo tenemos que equilibrar, pero es bueno, es positivo para nuestro país. Por tanto, yo lo presento como algo positivo. Es verdad que sobre todo lo presento para explicar al proponente de la comparecencia que no hay caos aeroportuario, que el tráfico crece y que hay unos buenos datos de puntualidad y que estamos en cifras récords. Pero al mismo tiempo tengo que decirle que es verdad que, si hablamos de la contaminación por persona, el modo aéreo no es el mejor, pero si hablamos del conjunto del mix de emisiones de los distintos modos de transporte, el tráfico aéreo pesa muy poquito. Hay que pensar que el que más pesa es el transporte por carretera, donde tenemos, como usted ha señalado, la asignatura pendiente más importante por resolver. También le diré que el crecimiento nos va a permitir descarbonizar, paradójicamente. La industria aeronáutica tiene que hacer un gran esfuerzo de inversiones para descarbonizarse, y eso no lo va a conseguir en escenarios de decrecimiento. No podemos pedir a las compañías aéreas que empleen más SAF, que mejoren sus flotas, que hagan flotas más sostenibles, aviones que consuman menos y nuevas tecnologías que requieran grandes inversiones si al mismo tiempo les decimos que hay que apretarse el cinturón y dejar de crecer en número de viajeros, porque eso no se va a producir. La industria aeronáutica se ha adaptado y se está adaptando muy bien, con muchísimos más viajeros está en unos niveles de emisiones globales parecidos a los de hace veinte o treinta años, lo que quiere decir que ha ido reduciendo el número de emisiones, así como ha mejorado, por ejemplo, las rutas entre los distintos trayectos.
Señor Gavin, la AIReF, a la que usted vuelve a citar, termina su informe en el año 2018. Por tanto, esperemos a que haga otro referido a este último periodo de siete años y, entonces, podremos hacer una comparativa con lo que usted ha planteado. No me voy a extender en volúmenes de inversión en algunos territorios, como me han planteado.
En cuanto al señor Alonso, que hablaba de la necesidad de consenso en el territorio, en Tarragona, para encajar una red de mercancías en una zona densamente poblada, densamente urbanizada, tengo que decirle que se nos exige una precisión quirúrgica para encajar esa red que requiere de consensos y, por tanto, requiere de generosidad. Sin generosidad de todas las partes para hacer ese encaje va a ser muy difícil que tengamos ese consenso. Por tanto, todo el discurso que puedan ustedes hacer en el territorio me parece imprescindible.
Señora Granollers, en cuanto a los Avant Lleida-Barcelona y Girona-Barcelona, sí necesitamos más Avant. La alta velocidad ferroviaria es un servicio comercial y, por tanto, no podemos aplicar una política de precios que nos lleve a pérdidas. Por consiguiente, necesitamos declaraciones de servicio público y necesitamos servicios de Avant. Y lo primero que necesitamos para eso es material rodante. En este momento no tenemos material rodante disponible para ampliar nuestra oferta de Avant, más allá de que necesitaríamos ampliar las declaraciones de servicio público que tenemos en vigor en este momento. De ahí la urgencia en la compra de trenes, que es absolutamente ineludible. Por eso, estamos trabajando no solo con esa compra que ya tenemos en marcha desde hace años, esos 4000 millones de euros para casi quinientos trenes que hemos adquirido, sino que estamos en la búsqueda de alternativas más a corto plazo que nos permitan resolver la enorme demanda que en este momento tenemos. Yo siempre digo que si ahora mismo tuviéramos veinte trenes más tendríamos veinte trenes llenos todos los días repartidos por la geografía nacional. Por tanto, es evidente que necesitamos esos trenes con urgencia. Y, sí, le digo que vamos a recuperar el servicio Avlo Madrid-Barcelona, pero necesitamos trenes. Hemos tenido que retirar cinco modelos 106 ―hemos detectado un problema en los bogies― y, entre tanto, estamos buscando una solución de urgencia para intentar recuperar ese servicio.
La señora Mejías decía que comparezco mucho, pero sin consecuencias. Yo vengo aquí a explicarme. No sé si vengo a una ejecución. Si es a una ejecución, evidentemente hasta ahora ha sido sin consecuencias, y si de lo que se trata es de aportarles información y debatir, creo que las comparecencias han sido útiles. Dice usted que hay 6500 trenes que llegan tarde en España, y le ha parecido a usted una cifra exorbitante. Pues son los trenes que se mueven en un día en nuestra red ferroviaria, seis mil y pico, en un día de diario. Son los trenes equivalentes a un día y, por tanto, no es una cifra tan importante.
Pero, por no enzarzarnos en la discusión ferroviaria y aunque ha hecho usted alusión a CAF y a ese bulo que se ha extendido de que aquí se estaban fabricando trenes que no cabían por los túneles ―nunca pasó del papel ese tema―, sí que quiero abordar sus análisis en relación con la red de carreteras y su conservación. Usted ha utilizado un informe de la Asociación Española de la Carretera para criticar el mantenimiento de las carreteras desde el Ministerio de Transportes. A mí me gustaría aclararle con datos que está usted equivocada. La red de carreteras de España en su totalidad tiene una extensión de 165 000 kilómetros. ¿Cuántos diría usted que pertenecen a la Red de Carreteras del Estado? Yo se lo aclaro, 26 500 kilómetros, es decir, el 16 % de la red. ¿Cuánto hemos destinado el último año, 2024, a conservación, récord absoluto histórico en inversión en conservación de nuestras carreteras? Hemos destinado 1507 millones. Eso supone más de 56 000 euros por kilómetro destinados a la Red de Carreteras del Estado que competen al Ministerio de Transportes que yo dirijo. El 43 % de esos 165 000 kilómetros, es decir, 71 251, pertenece a carreteras de las comunidades autónomas. ¿Cuánto destinan a sus carreteras todas las comunidades autónomas en materia de conservación? Pues le doy el último dato, 1500 millones de euros, es decir, lo mismo para mantener 76 251 kilómetros que lo que nosotros destinamos para mantener 26 525. Es decir, la ratio de inversión por kilómetro es de 21 000 euros frente a los 56 000 euros por kilómetro del Ministerio de Transportes. Por último, 67 980 kilómetros son de carreteras que pertenecen a las diputaciones provinciales, el 41 % de la red. ¿Cuánto destinan las diputaciones provinciales al sostenimiento de ese 41 % de la red? Destinan 600 millones de euros, es decir, 8800 euros por kilómetro.
Cuando se habla del estado de las carreteras de España, lo primero que debe uno tener presente es que el 84 % son gestionadas por comunidades autónomas y diputaciones y que es precisamente esta parte del trazado la que recibe menos gasto o inversión en materia de conservación y mantenimiento. ¿Quiere esto decir que nosotros estamos satisfechos con el grado de conservación y mantenimiento que tiene la parte de la red que de nosotros depende? No, y estamos trabajando para mejorarlo; de hecho, la cifra que le he dado en relación con el año 2024 se verá sensiblemente mejorada en el caso del ejercicio presente, en el caso del año 2025; como digo, mejorará enormemente.
Se adentra usted, al igual que el representante del Partido Popular, en la cuestión de los aeropuertos de España, y lo hace usted patrocinando, tengo que decir que de manera, para mí, sorprendentemente equivocada, la actitud de una operadora que ha anunciado una reducción de vuelos en los aeropuertos regionales, ocultando que al mismo tiempo va a incrementar el conjunto de operaciones que tiene en todos los aeropuertos de España. Digo equivocada porque, sinceramente, no sé qué se les ha perdido a ustedes defendiendo la actitud de Ryanair. No lo entiendo, no logro entenderlo.
Y no logro entenderlo, en el caso del Partido Popular menos aún, porque la principal queja que emite Ryanair para abandonar aeropuertos regionales y dirigir sus tráficos a aeropuertos que considera más rentables es el incremento de tasas que está recogido en la ley de 2014 que ustedes aprobaron. Y, señor Marí Bosó, usted ha hecho ―fíjese― un reconocimiento explícito de que eso es así cuando nos ha propuesto una modificación de la transitoria 6 de esa ley precisamente para facilitar la congelación de tasas. Es decir, con la ley tal como está, la elevación de las tasas del año 2025 y las del 2026 es una consecuencia de la estricta aplicación de la ley. Y debemos felicitarnos por ello, porque tenemos un magnífico sistema regulatorio en España. Presuman ustedes de él, que es suyo. El DORA, el Documento de Ordenación y Regulación Aeroportuaria, es hijo del Partido Popular y es un excelente sistema: nos ha permitido crecer, consolidar nuestro sistema aeroportuario y garantizar un volumen de inversión que se va adaptando a las necesidades de nuestro país sin que ello tenga que salir directamente del presupuesto general del Estado. Son las propias compañías y su propio volumen de tráfico los que mantienen y sostienen los aeropuertos. Es un magnífico sistema, reconozcámoslo ―a mí no me duelen prendas en reconocerlo―, tan bueno que no lo quiero modificar. ¿Por qué ustedes ahora ceden a los cantos de sirena de Ryanair? ¿Simplemente por atizarle al Gobierno?
Además, Ryanair no tiene razón. Ryanair se queja de una subida de tasas de 0,68 euros por billete, cuando ha subido un 21 % los billetes de este año. Es decir, si realmente la subida de tasas tuviera algo que ver con la subida de los precios de los billetes, la subida de los billetes de Ryanair hubiera sido muchísimo más pequeña. Suben los billetes porque buscan rentabilidad y quieren rentabilidad a costa de la rentabilidad de AENA, que es la que nos permite, precisamente, mejorar nuestros aeropuertos. No cedamos a los cantos de sirena.
Además, es mentira que se vayan de los aeropuertos regionales porque no son rentables. Si esto fuera cierto, Wizz Air, Vueling, Iberia Express o Volotea no habrían anunciado un incremento de tráfico en esos aeropuertos para sustituir lo que Ryanair está liberando. En el caso de Tenerife, es muy claro. Y en el caso de Galicia, tengo que decirle que hay una competencia de un territorio, que es Oporto, que invierte al año 36 millones de euros en subvencionar a Ryanair, con setenta rutas y una base de doce aviones que tiene Ryanair en ese aeropuerto, con autobuses gratuitos desde Vigo. Oiga, si las Administraciones territoriales quieren gastarse el dinero en promoción de destino y pagarle a Ryanair una cantidad de dinero por billete para que mantengan o establezcan rutas desde sus territorios, son libres de hacerlo. Asturias lo está haciendo y le está dando buen resultado. Es decir, si Galicia quiere hacerlo, que lo haga; si Castilla y León quiere hacerlo, que lo haga. Pero que no nos pidan al conjunto de los españoles que cedamos a ningún chantaje y que alteremos un sistema regulatorio que funciona magníficamente para dar satisfacción a los deseos legítimos de una compañía privada de ganar más dinero. Yo no le voy a criticar por eso. Hombre, es verdad que algunas formas y parte de su estilo no son los más convenientes, ni me parece que sean los más aceptables. Por tanto, yo creo, en este sentido ―y echo en falta una cierta corriente de solidaridad entre todos, porque otras veces estaremos nosotros en la oposición y les harán ustedes algo parecido―, que lo lógico es que todos arrimemos el hombro y no cedamos ante el chantaje de ninguna compañía privada, sea nacional o sea extranjera.
Me reprochan ustedes muchas cosas en relación con el servicio ferroviario, pero, hombre, me parece un poco sorprendente que me reprochen que no haya habido trenes entre Galicia y Madrid durante nueve días consecutivos. Ustedes saben por qué. Fíjense, voy a decir una cosa que hasta ahora no he hecho pública: Renfe está estudiando por primera vez una reclamación de responsabilidad patrimonial contra las comunidades autónomas de Castilla y León y de Galicia. ¿Y saben por qué? Porque no es de recibo que Renfe y Adif hayan tenido que perder 3 millones de euros durante esos nueve días y que esto sea a cuenta de inventario. Hay unas Administraciones que tienen que dimensionar un servicio de prevención y de extinción de incendios y no lo han hecho. Las consecuencias las paga Renfe, y encima tenemos que escucharlos a ustedes decir que qué malas son Renfe y Adif que durante nueve días no han prestado servicio.
Les voy a decir una cosa: la red entre Madrid y Galicia apenas sufrió ninguna consecuencia en relación con los incendios. Realmente no se vio dañada, pero sí se vio privada de operar. ¿Por qué? Porque cuando hay un helicóptero o medios aéreos en el entorno de las vías soltando líquido, nos piden que cortemos la energía eléctrica, y sin energía eléctrica los trenes no pueden funcionar. Son los servicios de protección civil los que, por prudencia, nos piden que una red que está operativa no opere, y nosotros, obviamente, ponemos la seguridad de los pasajeros por delante de cualquier otra cosa. Por eso cortamos el servicio.
Por lo tanto, no es de recibo que ustedes achaquen a la compañía ferroviaria las consecuencias de la falta de previsión de las Administraciones que tienen las competencias en materia de protección civil. Pero si lo que usted me dice es que teníamos que haber puesto algún medio de transporte alternativo, le diré que en las carreteras teníamos problemas parecidos. El primer día lo intentamos, y hay unos vídeos circulando por las redes espeluznantes en los que algunos autobuses, que iban en una caravana liderada por vehículos de la Guardia Civil, se ven en serias dificultades al atravesar zonas que están afectadas por los incendios. Más aún, le diré que para Renfe es imposible dimensionar un sistema de autobús alternativo para un medio de transporte como el tren, que mueve casi setenta mil personas a la semana entre Madrid y Coruña, entre otras cosas porque no hay autobuses para poner un sistema alternativo ni tenemos recursos para armar ese sistema en un periodo de tiempo tan corto. Por tanto, es un reproche que me parece que no es correcto.
Y me dice que no les hemos hecho caso en relación con sus previsiones en relación con el sistema ferroviario. Hombre, algunas cosas se ven venir, sobre todo por el déficit de inversión de algunos años. Pero es que, en materia de previsiones, las suyas son constantemente catastrofistas y entenderán que es difícil hacer caso a todas. Llevan ustedes previendo una crisis económica feroz durante siete años y resulta que nuestra economía es líder de crecimiento en el mundo desarrollado.
Decía usted que hay un deterioro de los servicios públicos. Aprovechando que usted comparecía aquí y que es diputado por Baleares, he querido analizar un poco cómo gestionan ustedes el ferrocarril ―ustedes tienen un sistema ferroviario― que es competencia directa de la comunidad. Y convendrá usted conmigo, después del análisis que yo le voy a hacer, que gestionar un sistema ferroviario no es fácil, sino muy complejo, muy complicado, y produce problemas e incidencias. Mejor los datos que ninguna otra cosa. Ustedes tienen una empresa que se llama Serveis Ferroviaris de Mallorca, pública, del Gobierno de Baleares, que gestiona las líneas de ferrocarril y el metro de la isla con una longitud total de 85 kilómetros. Vamos a hacer una comparativa. Podría suponerse que, dada la extensión de las líneas y la acreditada capacidad del Partido Popular para gestionar los servicios públicos, el funcionamiento de esos trenes se asemejaría a un reloj suizo de precisión. Bueno, pues vamos a hablar solo de este verano. El 10 de julio un tren de sa Pobla a Palma sufre una avería y es inmovilizado por problemas de frenado. Causa retrasos generalizados de veinte minutos de media en todo el corredor. El 15 de julio un tren arrolla a una mujer a la altura del polígono de Marratxí ―esto también pasa en nuestra red― y resulta herida leve. El incidente provoca retrasos de entre veinticinco y treinta minutos. El 30 de julio, a las cinco y quince horas un pantógrafo arranca un tramo de catenaria cerca de Palma ―eso también nos pasa a nosotros― y la avería se prolonga dos horas. El caso se agudiza después de que un convoy descarrile a las diez y quince horas junto a la estación de Marratxí. Resultado: trenes parados, retrasos generalizados, usuarios que denuncian falta de información y caos ―la palabra caos también aparece―. El 1 de agosto entran en vigor los horarios de verano. La asociación de usuarios del tren habla de retrasos y aglomeraciones y denuncia que muchas personas han tenido que coger su coche para ir a Palma. El presidente de la empresa ferroviaria achaca la reducción de servicios a la falta de maquinistas por las vacaciones de verano ―esto también nos pasa a nosotros― y a los trabajos para sustituir un paso elevado.
El 4 de agosto, el comité de empresa denuncia en un comunicado a los responsables de los servicios ferroviarios de Mallorca. Les acusa de caos organizativo ―también aparece aquí el caos― y de provocar un grave deterioro del servicio por falta de previsión. Según el comunicado, los viajeros sufren retrasos, aglomeraciones, recortes de frecuencias y una alarmante falta de información motivada por incidencias técnicas, averías y obras mal planificadas. El 1 de septiembre, una caída de energía de la catenaria provoca retrasos generalizados en el primer día en el que se recuperaban todas las frecuencias ferroviarias. El 3 de septiembre ―y ya concluyo―, un tren se queda parado en la vía entre Son Cladera y Verge de Lluc y provoca retrasos, la supresión de varios servicios y los usuarios se quejan de falta de información.
En definitiva, averías, descarrilamientos, arrollamientos, enganchones de la catenaria y caídas de energía en dos meses en una red cuya longitud es insignificante: 85 kilómetros, frente a los 16 000 de nuestra red ferroviaria. Claro, yo no le voy a preguntar si han pedido al conseller de Movilidad que dimita por negligente, porque estoy seguro de que no lo han hecho, pero solamente le hago una reflexión: si trasladáramos este volumen de incidencias de 85 a 16 000 kilómetros, es decir, si lo multiplicáramos, es evidente que está bastante peor el servicio de ferrocarriles de Mallorca que la red ferroviaria española.
En el resto de los medios tampoco van ustedes mucho mejor. Yo preguntaba por cómo se gestiona, por ejemplo, la red de autobuses a la que ustedes han aludido en su petición de comparecencia. Usted tímidamente ha insistido en el argumento de que vamos a suprimir paradas en el ámbito rural, le ruego que no vuelva a hacerlo, porque ya le he demostrado que no es cierto. Pero es que el servicio de autobús tampoco lo gestionan ustedes muy allá que digamos. Hace poco presentaron un autobús que decían que era nuevo, resultó ser un autobús que Madrid desechaba por contaminante. ¿Y qué pasó? Que se quemó; se quemó en la vía pública. Esta fotografía es de ese incidente. (Muestra una fotografía). Las paradas son muy importantes; las paradas al final de autobús son las estaciones de nuestros trenes, etcétera. Pues hombre, nos encontramos en su territorio, en Ibiza, con algunas imágenes cuando menos un pelín rocambolescas. (Muestra una fotografía). Aquí se mezcla la tecnología de último grito: este poste con energía solar, con los muebles, sillones y sofás que dejan los usuarios para poder sentarse a esperar el autobús. En fin, no es una imagen muy edificante que digamos. Por tanto, creo que tampoco están ustedes para presumir, porque cuando les toca gestionar, como les pasa en tantos sitios, no es que gestionen ustedes de manera muy brillante.
En cualquier caso, es evidente que gestionar el transporte público es muy complejo, más en un país como el nuestro, pero también digo que en conjunto somos un país con una red de transporte muy buena en general, una de las mejores del mundo, sin ninguna duda, en todos los ámbitos: aeroportuario, portuario, ferroviario y carretera. Somos el primer país de la Unión Europea en kilómetros de autovía; somos el tercero del mundo. Somos el quinto país en escalas portuarias del mundo —o sexto del mundo—. En fin, creo que todo es mejorable, y es bueno que el debate sobre la mejora de nuestros servicios de transporte se aborde como lo estamos haciendo en esta comparecencia, que es con datos, con rigor, con solvencia y, a ser posible, sin insultos. Creo que así los ciudadanos nos lo van a agradecer y también, de alguna manera, vamos a iluminarles y no a cabrearles innecesariamente, como muchas veces hacemos.
Muchas gracias a todos y a todas. (Aplausos).