Sergio Sayas López
Gracias, presidente. Buenos días, señorías. Señora ministra, la interpelamos de nuevo por uno de los problemas más importantes que tiene la sociedad española, la vivienda, y lo hacemos porque es la única manera de que venga aquí a dar la cara por el fracaso de su gestión. Tenemos varias comparecencias pedidas, pero usted se niega a venir a esta Cámara. Alega motivos de agenda, pero la realidad es que le da vergüenza, y no me extraña porque los resultados de sus políticas son realmente lamentables. (Aplausos). Dirige usted uno de los ministerios que más daño está infligiendo al presente y al futuro de los españoles, y mire que el ranking de incompetencia está duramente disputado en este Gobierno, pero la soberbia, el sectarismo y la falta de propuestas están condenando a millones de españoles a no poder emanciparse. Los precios han subido en el segundo trimestre de este año, según el INE, un 12,7 %; la mayor subida en dieciocho años, señora ministra. Este dato habla por sí solo del fracaso de sus políticas de vivienda. Desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno, los precios del alquiler o de la compra han subido más de un 50 %. Hoy, alquilar una habitación cuesta casi lo mismo que lo que costaba un piso entero cuando ustedes llegaron al Gobierno. Y podría estar los doce minutos poniendo sobre la mesa un dato tras otro, apabullando con una realidad que es innegable e inabarcable, pero la conclusión sería la misma: el fracaso de su política de vivienda está condenando a los españoles a no poder alquilar una vivienda y a no poder ni soñar con comprar una. (Aplausos). Menos mal que ustedes se definían como progresistas que venían a hacer política social y a ofrecer soluciones en materia de vivienda. Lo que no nos contaron es que con su Gobierno los únicos que no iban a tener ningún problema para acceder a una vivienda eran el señor Ábalos, que presuntamente se lo pagaba con corruptelas; el señor Cerdán, al que presuntamente le pagaban la vivienda las empresas de la trama; el señor Sánchez, al que parece ser que se lo pagaban con los negocios de la prostitución, o las amigas (hace el gesto de comillas con las manos) del señor Ábalos, al que se lo pagábamos todos los españoles. (Aplausos). Para el resto de los españoles, tener una vivienda en el mejor de los casos se ha convertido en una condena perpetua, y en el de la mayoría, en una misión imposible. Señora ministra, que España sea el cuarto país de la Unión Europea con peor tasa de emancipación no es ni una cuestión de mala suerte ni de destino; que los jóvenes españoles tarden cuatro años más que la media de sus homólogos europeos solo se debe a una cosa: a una política sectaria, dogmática, intervencionista y contraria a lo que se necesita hacer, que es exactamente la que está practicando su Gobierno. Es difícil concatenar más despropósitos y provocar un desastre mayor que el que ustedes están provocando en materia de vivienda, y eso que se lo hemos advertido todos. Se lo advirtió el Partido Popular; se lo han advertido todos los organismos independientes, desde el Banco de España hasta el Fondo Monetario Internacional. Lo que usted está haciendo, el intervencionismo y su ley, está teniendo consecuencias contrarias a lo que se necesita hacer en este momento, y los resultados ahí están: precios disparados, una oferta completamente reducida, inseguridad jurídica y los únicos que han visto un chollo en sus políticas son los okupas y los inquiokupas. Esos han sido los verdaderos beneficiados por su Gobierno. (Aplausos).
Desde que aprobaron la ley, se han retirado del mercado del alquiler en España 120 000 pisos. Por el miedo que genera la inseguridad jurídica de sus normas, la gente o vende los pisos o los retira directamente del mercado del alquiler residencial o los pasa al mercado temporal. Pero, particularmente, donde más dañinas están siendo sus políticas es en Cataluña: de cada tres pisos que se están retirando del mercado del alquiler en España, uno lo está haciendo en Cataluña. En la ciudad de Barcelona, de cada seis pisos disponibles antes de la pandemia, hoy ya solo queda uno. Están condenando a la gente a un casting de inquilinos. Por cada oferta de anuncio de alquiler que se pone en la ciudad de Barcelona, hoy hay 341 solicitudes; antes de su ley eran 77, se han multiplicado por 4,5. Están abocando a los catalanes y al conjunto de los españoles a no poder vivir, a no poder alquilar un piso. Decía usted antes ―no sé de dónde se saca el dato― que los precios en Cataluña están bajando un 9 %; ya me aclarará luego de dónde saca este dato, que solo lo da usted, nadie más. Idealista está hablando de una subida de un 8,7 %; Fotocasa, de un 6,8, pero hasta INCASÒL, que es la Generalitat de Catalunya, está hablando de una reducción de precios, desde luego, muchísimo menor de la que está dando usted.
Además, está provocando otro efecto, y es que, particularmente, donde más están subiendo los precios con su intervencionismo y su ley es en las zonas antes llamadas humildes. Le voy a poner el ejemplo de Barcelona. Donde más han subido los precios en el último año es en Sant Andreu, un 19,9 %; en Horta, un 11,9, y exactamente en Nou Barris, un 20,5. Sus políticas están expulsando a la clase trabajadora y a la clase media de las grandes ciudades y las están condenando a vivir lejos de sus entornos familiar y profesional. Ese es el éxito de su política social, señora ministra: un fracaso rotundo, una expulsión de la clase media de las ciudades. (Aplausos). Y usted sigue cegada por el sectarismo y sin querer ver la realidad.
Otro fenómeno que está siendo apabullante es el de la okupación. Desde que ustedes están en el Gobierno, si cogemos los datos del Instituto de Estudios Económicos o del Instituto Cerdà, podemos entender que hoy hay en España unas 100 000 viviendas okupadas. Además, sabemos que el 30 % no se denuncia. No se denuncia porque los plazos de recuperación de la vivienda son de dieciocho meses, y eso a pesar de que hay una ley en esta Cámara, que ha mandado el Senado y ha promovido el Partido Popular, que pretende expulsar a los okupas en veinticuatro horas, y no se debate porque aquí se practica el totalitarismo antidemocrático de un sectarismo entregado al Gobierno, que además de no tener propuestas, se niega a debatir. Así que hagan el favor, ya que son incompetentes para traer soluciones, de al menos dejar que se pronuncie el Congreso de los Diputados y trabaje en libertad, señora ministra. (Aplausos).
Pero lo peor es que no sabemos si en sus decisiones hay más incompetencia o más cinismo, porque la semana pasada oíamos decir al señor presidente, en el Aló Presidente de La 1, que ha multiplicado por 8 el presupuesto de vivienda. Oiga, ¡hace falta tener cara! El año pasado se ejecutó solamente un tercio del presupuesto, un tercio. Ustedes ponen 4500 millones en el papel, pero luego dejan más de 3000 millones sin ejecutar. Hace dos años dejaron sin ejecutar 1500. En lo que llevamos de estos dos años, con lo que ustedes han dejado sin ejecutar y si calculamos un precio medio de 200 000 euros, se podrían haber impulsado 18 000 viviendas. Eso es lo que ocurre con su no ejecución del presupuesto, que ya me dirá usted, si solo se dedica a vivienda y ni tan siquiera es capaz de ejecutar el presupuesto, a qué se dedica el ministerio. Pero es que este año no pinta mucho mejor. Según los datos que tenemos desde ahora a junio, la ejecución presupuestaria supera por poco el 5 %; es un verdadero ridículo. Y luego nos salen a anunciar un PERTE de la construcción, en el que nos dicen que van a invertir 1300 millones en diez años. ¡Pero si han dejado de invertir más de 3000 millones en dos, y ahora nos prometen 1300 millones en diez años! Oiga, señora ministra, un poco menos de tomadura de pelo. Aunque para tomadura de pelo los anuncios de construcción de vivienda, eso sí que ya es de mérito y de premio. Salen ustedes diciendo que van a hacer el Proyecto Viena y lo presentan a bombo y platillo, pero se quedan desiertos los cincuenta suelos porque no hay quien concurse, y la solución que se les ocurre es cambiar la titularidad de una empresa pública a otra empresa pública. Oiga, por favor, un poco de seriedad, que no está el tema de la vivienda para tanta frivolidad, señora ministra. (Aplausos).
Frente a su ausencia de políticas, el Partido Popular le ha puesto sobre la mesa un plan con treinta medidas. Si usted no tiene medidas, al menos cópielas, que es muy fácil. Se las hemos expuesto, las hemos hecho públicas y hemos traído algunas de ellas a esta Cámara. Por cierto, la ley de suelo, también paralizada en esta Cámara; una ley fundamental, porque tenemos un problema de oferta. Se lo está diciendo cualquiera que esté en el sector, no se trata de prohibir, sino de construir. Solo construyendo vamos a poder dar una solución al problema de la vivienda. Y aquí le hemos traído propuestas en esa línea. Para empezar, los proyectos residenciales estratégicos, que con garantías jurídicas pretenden reducir el plazo de construcción de diez años a cuatro y que de las viviendas que se hagan bajo este paraguas sean al menos el 50 % a precios asequibles. Además, le hemos ofrecido también una desgravación fiscal del 15 % para los que pongan el piso en alquiler el primer año. Se trata de sacar vivienda al mercado. Y se trata de apoyar a los jóvenes, para lo que también hemos traído medidas. Le hemos traído la medida de la hucha hogar ahorro, le hemos traído las bonificaciones del 100 % en las donaciones de familiares hasta el tercer grado para el dinero que los padres dan a su hijo para alquilar o para comprar, y le hemos propuesto la bajada del IVA al 4 %, que es una buena medida para favorecer el acceso a la vivienda. Es que usted no está haciendo nada. Suba a esta tribuna y cuéntenos una medida que sea eficaz. Al menos, nos conformaremos mucho si nos cuenta una medida que no haya sido contraproducente, señora ministra. El rotundo fracaso de su ministerio es clamoroso, pero el problema no es que usted esté instalada en la nada, sino que usted está instalada en las medidas que generan el efecto contrario, que condenan a los españoles a no poder emanciparse y que nos hacen tener los peores datos de toda la Unión Europea.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.―Varios señores diputados: ¡Bravo!).