Jacobo González-Robatto Perote
Señorías, la moción que traemos hoy es para relatarles la historia de una infamia, una mentira y una traición. La infamia empezó cuando un tipo sin moral ni ética que se llamaba Pedro Sánchez llegó al poder con un pucherazo en su partido. Se presentó como regenerador, pero lo único que regeneraba era su mentira. El día uno ya tenía a la banda del Peugeot trincando, y él lo sabía. Sus socios de gobierno se hacen ahora los despistados, cómplices, pensando que él no lo sabía. Pero todos sabemos que para que una mentira funcione hacen falta dos: uno que la cuente y otro que se la crea u otro que se la quiera creer. De los cuatro del coche, solo queda él y se supone que no lo sabía; pero sabía perfectamente lo que pasaba. Cuando paraban en un puticlub, Sánchez no se quedaba vigilando el coche, sino que sabía todo lo que estaba pasando.
Prometió no pactar con Podemos ni con Bildu ni con los separatistas. Mintió. Pactó con todos ellos, pero él ya lo sabía. Eso, señorías, es corrupción. Prometió que no habría indultos ni habría amnistía. Mintió otra vez. Indultó a los golpistas y hoy prepara un referéndum para quienes atacaron la unidad de España en 2017. Y también lo sabía. Eso también es corrupción. Así empezó este Gobierno, con la mentira como método y la traición como estrategia. Prometieron prosperidad y solo trajeron eso a su círculo más cercano. De panadero a directivo del IBEX 35 con la ministra de Vivienda; ministra que, por cierto, prometió 184 000 viviendas y no construyeron ni una. La única que han dado ha sido el palacete a los buitres del PNV. (Aplausos). Y esto con el PP, por cierto, cediendo a este chantaje.
Prometieron no subir impuestos y hoy la clase media paga más que nunca. Los han subido hasta noventa veces. Eso, señorías, también es corrupción. El SMI tributa por primera vez en el IRPF. Las familias están ahogadas y mientras, el Estado se endeuda sin freno. Récord de recaudación, récord de deuda. Eso también es corrupción.
Durante la pandemia su gestión fue desastrosa: celebraron el 8M, extendiendo el virus sabiendo lo que había, encerraron ilegalmente a la población, censuraron cualquier crítica, mintieron con el IVA de las mascarillas, enriqueciéndose a costa de la muerte de los españoles, malversaron los contratos de COVID, impusieron el pasaporte COVID y obstaculizaron la investigación judicial de su gestión. Eso, señorías, también es corrupción. Rescataron Plus Ultra sin justificación; repartieron contratos como botín de guerra mientras la gente moría; convirtieron los fondos europeos en una red clientelar. Mientras tanto, los españoles en La Palma siguen en contenedores, los afectados por la dana continúan sin ayudas. Eso, señorías, también es corrupción. (Aplausos). Y los inmigrantes ilegales que acaban de llegar, en hoteles de lujo. Este es el socialismo real: la ruina de los españoles y el premio a los ilegales.
Pero lo más grave no es solo lo que roban, sino todo lo que destruyen. Han colonizado las instituciones para blindarse. Un fiscal general puesto a dedo por Sánchez hoy está sentado en el banquillo de los acusados por primera vez en la historia y los socios creen que solamente es que ese dedo de Sánchez es gafe. No lo es, es corrupción, pero ustedes intentan mirar para otro lado. Un Tribunal Constitucional convertido en una sucursal del PSOE, corrigiendo al Supremo, borrando sentencias de corrupción y bendiciendo la amnistía. Todo esto también, por desgracia, con la complicidad del Partido Popular, que avaló esos nombramientos. Intentaron que la instrucción judicial pasara a la Fiscalía; colocaron fieles en el Banco de España, en Televisión Española, en Renfe, en Correos, en Paradores y en decenas de empresas públicas; usan el BOE para tapar sus fechorías, y eso también es corrupción. Como también lo son los 700 millones de los ERE, el mayor escándalo de corrupción en Europa; el caso del Tito Berni, drogas, prostitución, comisiones en pandemia; el caso PSOE, que es un poquito más de lo mismo; las maletas de Delcy en Barajas, con órdenes de Sánchez ―ahora no nos digan que no lo sabían―; el caso Hidrocarburos, con medio PSOE investigado; el caso Mediador; el propio Santos Cerdán, puesto a dedo por este señor de aquí, en prisión por corrupción: una red mafiosa, una trama organizada, un caso PSOE. (Aplausos). Y al frente tenemos a Sánchez, enriqueciendo a su entorno: su mujer, imputada; su hermano, imputado y comprándose un billete para irse a Japón. Mientras tanto, tolerando la okupación y permitiendo la inmigración ilegal invasiva, importan delincuencia y abandonan la seguridad de los barrios de las familias españolas, y eso es corrupción.
Señorías, además, este es el Gobierno más caro de la historia, el Gobierno que impidió investigar los abusos a menores tuteladas, el Gobierno que aforó a sus dirigentes a toda prisa para intentar protegerlos. Eso, señorías, eso es corrupción. El Gobierno cuyo entorno presiona a la UCO para frenar las investigaciones; el Gobierno con un modelo energético ruinoso que dispara la luz, la gasolina y la cesta de la compra; el Gobierno que ha permitido que desde la aprobación de la ley de la ELA más de 600 enfermos hayan muerto sin recibir un solo euro. Eso no solo es corrupción económica, es también corrupción moral, que es peor aún. (Aplausos). Y Sánchez no está solo en esta historia, lo sostienen sus socios, lo sostienen los golpistas, los separatismos locales y los enemigos de la nación: Podemos, Bildu, Esquerra Republicana, Junts, PNV y SUMAR. Menudo equipo, todos cómplices, todos callan y todos trincan.
¿De verdad ahora alguien cree que el señor Sánchez, que vivía de los prostíbulos, era el que iba a acabar con la prostitución? Llevan tres diputados que han estado en esta Cámara, socialistas, que sepamos, que se iban de putas, y no han hecho absolutamente nada, y siguen creyéndole sus socios. ¿De verdad? Y esto también lo blanquea el Partido Popular, que en Bruselas pacta el 90 % con ellos. Señorías, ¿tienen ustedes un 90 % de cosas en común con el señor Sánchez? El PSOE roba y el Partido Popular tapa, y los españoles, por desgracia, pagan. Y solo hay una alternativa: este Gobierno no puede seguir ni un minuto más. No es una cuestión de estrategia, es una cuestión de decencia, de dignidad y de justicia.
Nosotros, VOX, no solo denunciamos; proponemos medidas, y proponemos medidas para paliar todas estas sandeces que hacen ustedes: un IRPF más justo, bajar el IVA a como estaba antes, un IVA del 0 % para la alimentación esencial, mantener la estimación objetiva de los autónomos con límites razonables e igualar plazos, esto es, que si Hacienda tarda seis meses en devolver, el contribuyente tendrá…