Óscar Clavell López
Gracias, señora presidenta. Quiero iniciar mi intervención mandando un caluroso saludo a todos los niños y jóvenes que empiezan durante estos días sus clases; a los profesores, pilar fundamental del sistema educativo, mucho ánimo en su dura pero gratificante tarea; y a los padres, ese alivio que suele llegar siempre a principios de septiembre. Dicho esto, quiero dedicarme a hablar sobre esta iniciativa y no perder más de la mitad de mi tiempo, como ha hecho la diputada socialista en la proposición de ley que mi grupo ha presentado sobre las necesidades educativas especiales, que ha hablado de todo menos de la cuestión. Visto lo visto, es preferible que no lo hagan si lo tienen que hacer en los términos del portavoz socialista, Patxi López, refiriéndose a los centros de educación especial como guetos escolares. Qué manera más burda de insultar (aplausos) a los magníficos profesionales que se sacrifican cada día, a las familias que eligen libremente matricular allí a sus hijos y a los niños, a los alumnos que gracias a estos centros salen adelante a pesar de las dificultades. Señores socialistas, vergüenza les debería dar. (Rumores.― Aplausos). Dicho esto, precisamente hoy no es un buen día para la educación española, no solamente porque es el inicio del curso escolar más caro de la historia, sino también porque la OCDE ha hecho público en su informe Panorama de la Educación que se duplica la baja formación de la población y que España encabeza el número de ninis en la Unión Europea. Y, desgraciadamente, la cosa tampoco mejorará este curso, porque cuando el Gobierno está centrado en ocultar sus casos de corrupción, pasa lo que pasa; cuando la principal preocupación del Gobierno es hacer desaparecer los bochornosos casos de prostitución, pasa lo que pasa; cuando tenemos a una ministra de Educación desaparecida, con dejadez de funciones y que únicamente ejerce como portavoz de ese mismo Gobierno corrupto y consumidor de prostitución, pasa lo que pasa. Y mientras todo esto ocurre, los problemas de los ciudadanos quedan desatendidos e incluso se les crean otros nuevos allí donde no existían. Parece ser que los españoles no han sufrido lo suficiente con un aumento de la inflación de un 23 % en el último lustro, con los cambios en la nueva tributación del IVA, con el precio disparado de la vivienda o con las consecuencias del apagón de abril, que ahora tienen que hacer frente a la vuelta al cole más cara de la historia. Si calculamos una media de 500 euros por niño, supone la tercera parte de una nómina de 1500 euros. Pero si el número de hijos aumenta, ese crecimiento sigue la misma tendencia frente a la misma nómina. Para que luego nos digan que están tomando medidas ante la caída de la natalidad. Hecha la fotografía de la cruda y dura realidad, qué hace el Gobierno al respecto, nos podemos preguntar. Ausencia de presupuestos generales del Estado durante varios años, en los que podrían incluirse medidas que proponemos en esta iniciativa. No aumentan los recursos educativos a las familias con mayor vulnerabilidad. Casi tres millones de niños, oiga, casi tres millones de niños y adolescentes, un 35 % del alumnado, viven en riesgo de pobreza o exclusión. Incluso Educo exige al Ministerio de Educación un programa de cooperación territorial, como también nosotros se lo pedimos. Podrían financiar adecuadamente las escuelas con mayores necesidades. El Gobierno debería comprometerse a mejorar la financiación de nuestro sistema educativo y no empeorarlo con sus respectivas leyes. Y la única ocurrencia que ha tenido durante estos días ha sido, dentro de este sainete que es la quita autonómica, impedir que ese dinero vaya a gasto social y, por tanto, a la educación. Otra de las tantas mentiras ―bueno, cambios de opinión― de Pedro Sánchez, que tardó cuarenta y ocho horas en desdecirse, todo para ocultar que esa quita es un chantaje independentista para que Sánchez siga durmiendo en la Moncloa. (Aplausos). Como decía, tenemos a una ministra centrada en defender lo indefendible de este Gobierno y en sus ratos libres, que son muchos, en hacer política autonómica en Aragón, mientras que huye de las conferencias sectoriales, que las hace vía correo electrónico, y, por tanto, huye de los consejeros y de las comunidades autónomas, es decir, de los ciudadanos españoles. Ministra que ha sido durante más de cuatro años incapaz de elaborar un estatuto docente que dignifique la profesión, solamente aquel folleto propagandístico de las veinticuatro propuestas. Los principales sindicatos ―Comisiones Obreras, UGT, CSIF y ANPE― amenazan con ir a la huelga. El descontento del profesorado es generalizado y consideran la LOMLOE ineficaz y obsoleta. La panacea de la digitalización está siendo criticada duramente por pediatras, neurólogos, psiquiatras y psicólogos, mientras congela el programa de libros y material escolar. Sigue sin garantizar la gratuidad del primer ciclo de educación infantil, de 0 a 3 años. ¿Dónde quedaron aquellos 175 millones de euros prometidos por Pedro Sánchez en la Conferencia de Presidentes? No asume el cien por cien de las cuotas a la Seguridad Social de los alumnos en prácticas. Y no atiende al sobrecoste que supone escolarizar a los alumnos inmigrantes. Somos una pésima referencia para los estudios internacionales y somos el segundo peor país de la Unión Europea en cuanto al abandono educativo.
En este mismo instante, quiero recordarles que en diciembre la Comisión de Educación de esta Cámara aprobó una iniciativa ―eso sí, sin los votos de Partido Socialista y de Compromís― en la que se solicitaba un plan de contingencia para situaciones de emergencia y financiación de las actuaciones necesarias para los centros educativos afectados por la dana. ¿Saben en qué ha quedado todo eso? En nada. Hoy, de los 115 centros educativos afectados por la dana, solamente ocho están dando sus clases en instalaciones provisionales. Por eso, ya que no está presente, señora Alegría, la fiel escudera de un Gobierno acorralado por casos de corrupción, la que sigue dando la cara y es voz visible de este Gobierno exhausto, puede usted continuar con su agenda electoral y utilizar el escaparate del ministerio para su campaña aragonesa, al igual que hacen otros tantos compañeros suyos de Gobierno. Eso sí, le pido, señora Alegría, allí donde esté, que deje de manosear la educación de nuestros niños y jóvenes. Deje de jugar con las nuevas generaciones, que todos tengan las mismas oportunidades y no impida que se labren el mejor futuro.
Muchísimas gracias. (Aplausos).