Muchas gracias, presidenta. Como ustedes no escuchan, no son conscientes de lo que acaba de pasar aquí, pero este proyecto de ley que hoy se debate aquí afecta a muchísimas personas que están pasando por gravísimas dificultades en su vida como consecuencia de un accidente de tráfico. Las víctimas de accidentes de tráfico son importantes, pero se ha constatado que estas víctimas, igual que las del ELA o las víctimas del terrorismo, a ustedes no les importan nada. Nada. (Aplausos). Unos hablando de Israel y los otros hablando de la corrupción. Además, me permito recordarle que la denuncia que se puso contra VOX ha sido archivada, señor de SUMAR. Archivada. Por lo tanto, no nos acuse de lo que no somos.
Hoy se debate un proyecto de ley muy importante, como les decía, que afecta a miles de ciudadanos, especialmente a esos que han sido víctimas de accidentes de tráfico. Sin embargo, el tratamiento que le ha dado este Gobierno ha sido absolutamente indigno. Esta ley nació de una necesidad evidente: mejorar las condiciones de vida de las personas afectadas por accidentes de tráfico, incrementar la supervisión de las aseguradoras y, por supuesto, adaptar nuestra legislación a una directiva comunitaria que fue aprobada hace mucho tiempo y que acumulaba años de retraso, como consecuencia de lo cual fuimos apercibidos hasta en dos ocasiones, con anuncio de sanción. Eso no pareció incomodar al Gobierno, ni pareció establecer que había algún tipo de urgencia, hasta que pudieron hacer un uso político de esta ley, un uso político que, pese a ser una ley esperada por muchos colectivos, pese a haber nacido de un informe técnico y pese a haber concitado un gran consenso, resulta que al Gobierno no le pareció interesante hasta que, como no tienen presupuestos, le pareció importante sacarla del cajón para colar toda una serie de enmiendas intrusas que no tienen absolutamente nada que ver con el proyecto de ley. ¿Y qué nos hemos encontrado? Pues un auténtico despropósito. El contenido de esta ley y su tramitación han sido absolutamente vergonzosos, inaceptables, tanto en el fondo como en la forma. Ha sido una tramitación exprés, opaca, tramposa. Hablamos de una ley que llevaba más de una legislatura en un cajón y que de repente se rescata y se tramita por la vía exprés, en una única sesión de ponencia, de la que el señor Casares nos advirtió en un tono profundamente democrático: Solo habrá una sesión de ponencia, sin debate real, aprovechando la capacidad plena de la Comisión de Economía. Y con trampas, una trampa detrás de otra. La mayoría ha utilizado la competencia legislativa de esa comisión para aprobar una ley, hurtando el debate democrático, porque no la trajeron aquí, al Congreso, para ocultar a las víctimas que estaban haciendo uso de su ley para sus pactos oscuros. Porque el objetivo de esta norma no ha sido resolver problemas reales, no, sino usar la ley como una moneda de cambio en ese mercadeo de favores que tienen ustedes, asumiendo los chantajes que les plantean y a los que nos tienen acostumbrados los separatistas.
Esta ley demuestra una total degradación de la técnica legislativa. Y aquí quiero referirme ahora al papel que juega el señor Galindo, al que tenemos aquí sentado (le señala), letrado y secretario general de la Cámara, cuya pasividad resulta incomprensible y que pasará la historia por permitir la chapuza legislativa permanente. (Aplausos). Me permito recordarle que la degradación deliberada de la técnica legislativa supone también dinamitar el Estado de derecho, y de eso es usted también responsable, señor Galindo. (Aplausos).
Aquí no han tenido nada que ver las propuestas de las asociaciones de víctimas. A esta ley se han incorporado toda una serie de enmiendas intrusas que al Gobierno le interesaba colar, como, por ejemplo, la cláusula de actualización de entregas a cuenta a las comunidades autónomas, que no es más que un pago político a Esquerra Republicana para obtener sus votos; la participación de las entidades locales en los tributos del Estado, sin conexión alguna con esta ley; las bonificaciones del IRPF para evitar la tributación del salario mínimo interprofesional, esa chapuza improvisada para enmendar los errores de la señora Montero y de la señora Díaz; y, para acabarlo de adobar, una disposición fiscal para conceder beneficios a una conferencia de la ONU sobre financiación internacional que no guarda ni la más mínima relación con esta ley. (Aplausos). Con todo eso la enviaron al Senado y del Senado ha vuelto con una autoenmienda del Gobierno, muy sensible, eso sí, pero a nosotros no nos la cuelan.
Todo esto es una manipulación grotesca del procedimiento legislativo y un uso fraudulento del Boletín Oficial del Estado como moneda de cambio. Hoy ha sido un esperpento parlamentario escuchar las intervenciones de los que me han precedido en el uso de la palabra, pero lo que queda claro es que a ustedes las víctimas de accidentes de tráfico no les importan absolutamente nada y su sufrimiento y su indefensión frente a aseguradoras o a Administraciones les es indiferente, absolutamente indiferente. A ustedes solo les interesa mantenerse unos cuantos días más en el poder, aunque sea a costa de pisotear la legalidad y la dignidad de los afectados.
Esta ley era una oportunidad para corregir problemas reales, para establecer un baremo más justo, para implantar un sistema transparente de indemnización, para garantizar una supervisión eficaz a las aseguradoras y también para proteger de esos abusos a los trabajadores del taxi, que están viviendo una situación absolutamente inaceptable, pero ustedes han preferido convertirla en un instrumento de asunción del chantaje político, en un contenedor de pactos opacos y en una burla a las víctimas de accidentes de tráfico. Por lo tanto, con VOX no cuenten. Lo que hoy nos presentan no es una ley de mejora del sistema asegurador ni una norma pensada para proteger a las víctimas, no. Es lisa y llanamente una trampa legal diseñada para pagar favores políticos, sacada del cajón con la única intención de contentar a determinados socios, aprobándola de forma encubierta, sin luz y sin taquígrafos.
VOX no va a participar de este engaño. No vamos a legitimar con nuestro voto el uso partidista de una ley sensible, muy sensible, porque afecta a víctimas, a víctimas de accidentes de tráfico. No vamos a legitimar el uso partidista de esta ley utilizada para satisfacer única y exclusivamente pactos oscuros del Gobierno. Con las víctimas, con ninguna víctima ―las de accidentes de tráfico, las del terrorismo o las del ELA―, nosotros no vamos a traficar; eso se lo dejamos a ustedes. (Aplausos). Con el procedimiento parlamentario, señor Galindo, no se juega y con VOX para estas maniobras no cuenten. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).