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Sin adjetivos

Pleno del 9 de julio de 2025

Solicitud de comparecencia del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, al objeto de informar sobre los resultados de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Atlántica, la reunión del último Consejo Europeo, y la 4ª Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo celebrada en Sevilla.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Gobierno. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 131.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 2Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Señorías, buenas tardes. Comparezco, como saben, por segunda vez en el día de hoy para dar cuenta de la posición del Gobierno de España en los tres encuentros internacionales en los que hemos tenido la ocasión de participar y que son de una enorme trascendencia. Como decía la presidenta, han sido la Cumbre de la OTAN en La Haya, el Consejo Europeo y la 4.ª Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de Naciones Unidas, celebrada en la capital andaluza de Sevilla. Tres encuentros en tres escenarios y momentos distintos en los que el Gobierno ha lanzado un mismo mensaje y es que no nos resignamos, que España no se resigna. Somos perfectamente conscientes de que los aires están cambiando. Sabemos que los principios de cooperación, apertura y solidaridad que guiaron las relaciones internacionales durante muchas décadas están siendo hoy cuestionados o directamente abiertamente violados por algunos de los líderes. Lo sabemos, pero no por eso estamos dispuestos a tolerarlo y mucho menos a animar esta deriva renunciando a la agenda, diría, no solamente progresista, sino de sentido común que nos ha guiado en estos siete años y que tanta paz y prosperidad le han dado al mundo durante décadas. Por eso, en los tres encuentros internacionales hemos defendido la misma posición: en primer lugar, una contundente posición y respuesta al neoimperialismo de Rusia en Ucrania; en segundo lugar, el compromiso con Europa y una firme defensa del derecho internacional y el multilateralismo, como las dos herramientas claves para afrontar los grandes desafíos de nuestro tiempo. Señorías, saben ustedes ―p‌ orque ha sido objeto de otros muchos debates y he dicho lo mismo― que es evidente que la vecindad europea se ha vuelto mucho más inestable, también peligrosa. El imperialismo de Putin y su guerra en Ucrania se han sumado a amenazas híbridas cada vez más sofisticadas, golpes de Estado que se están produciendo en regiones muy sensibles para España, también para Europa, como es el Sahel, además de la terrible situación en Gaza, en Palestina y en Oriente Medio. España no es ajena a este cambio en la situación de seguridad, lo hemos compartido con todos ustedes y con la ciudadanía española a lo largo de estos últimos meses y, por eso, estamos actuando desde hace años en consecuencia, prestando un apoyo logístico y técnico a Ucrania valorado ya en más de 2000 millones de euros, que o bien se han consignado o bien se van a ejecutar a lo largo de los dos años ―‌el año pasado y este año―; reforzando con 14 000 nuevos efectivos a nuestras Fuerzas Armadas; ampliando también las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, ampliando nuestra participación en misiones de paz y protección con casi 3000 profesionales que nos convierten en uno de los cinco países de la OTAN con más efectivos desplegados en la frontera oriental en Europa. Además, hace poco más de dos meses, el Gobierno puso en marcha ―y‌ fue objeto también de debate en esta Cámara― un plan diseñado para fortalecer nuestro tejido industrial y para impulsar nuestra autonomía securitaria. Un plan con el que podremos desarrollar las infraestructuras, las capacidades tecnológicas y humanas para garantizar la protección de nuestro país y cumplir con el compromiso del gasto del 2 % del PIB en defensa que asumió otra Administración, en concreto la del Partido Popular en el año 2014, y que, por cierto, no pasó por el Congreso ni antes ni después de hacerlo. En este contexto, el secretario general de la OTAN envió a finales del mes de mayo una carta a todos los Estados miembros de la Alianza pidiendo que nos comprometiéramos a elevar nuestro gasto en defensa, como saben ustedes, al 5 % del PIB en la cumbre de La Haya. El secretario general de la OTAN nos dio un mes para adoptar un compromiso que la última vez requirió un debate de décadas. Simplemente para que se hagan ustedes una idea, si en 2014 en la Cumbre de Gales fue cuando se logró el acuerdo del 2 % del presupuesto de defensa en relación con el PIB, el debate se inició catorce años antes, creo recordar que fue en la Cumbre de Bucarest. En este caso, el secretario general de la OTAN nos daba un mes a todos los Estados miembros de la Alianza para adoptar un compromiso de esas características y que, además, para la mayoría de países ―d‌ esde luego para el nuestro― suponía un cambio radical, porque no hay otra manera de poder definirlo, de la forma en la que se articula nuestra economía, también nuestro estado de bienestar y también, diría, nuestra relación con el mundo. Eso es lo que pidió el secretario general de la OTAN y España dijo que no. Lo dijo en público, lo dijo en privado, durante semanas. Fuimos leales, discretos con la OTAN y, por supuesto, también lo dijimos en los consejos atlánticos, en las reuniones de ministros y ministras de Defensa ―‌aquí está la ministra de Defensa, Margarita Robles―, también en Bruselas y, por supuesto, en la propia cumbre.

El Gobierno de España respeta, por supuesto ―‌como no puede ser de otra manera, porque eso es una alianza―, el deseo legítimo de otros países de aumentar su inversión en defensa el porcentaje que consideren en relación con el PIB y, por supuesto, si quieren, el 5 %. Pero, de la misma manera, nosotros reivindicamos nuestro derecho soberano a no hacerlo. Y lo hacemos por tres razones que expuse al secretario general de la OTAN en una carta que enviamos siete días antes de la cumbre y que ustedes conocen porque también se dio traslado a la opinión pública. La primera de las razones tiene que ver con que España no necesita gastar un 5 % de su presupuesto en relación con el PIB en defensa para cumplir con los objetivos de capacidades pactados con la propia OTAN. Sus señorías deben saber que el método de trabajo con los Estados miembros está perfectamente definido dentro de la Alianza Atlántica. La Alianza define una serie de desafíos, de riesgos, eso es lo que identifica; posteriormente, define las capacidades necesarias que debemos aportar todos los aliados para afrontar esos riesgos y, finalmente, asigna responsabilidades específicas a cada uno de los países. Así es como funciona la Alianza Atlántica: riesgos, capacidades que aporta cada uno de los Estados miembros de la Alianza y responsabilidades. Lo que no hace la Alianza es repartir obligaciones en función de porcentajes arbitrarios, sino de necesidades reales. En este reparto, que se realizó por última vez en el mes de junio de este año ―‌en concreto a principios del mes de junio, es decir, antes de la celebración de la Cumbre de la OTAN en La Haya―, España se comprometió a desarrollar y mantener una serie de infraestructuras, de equipamientos, de recursos humanos, que, según los cálculos de nuestras Fuerzas Armadas, costarán un 2,1 % del PIB de aquí al año 2032. Ni más ni menos, un 2,1 % del PIB en gasto en defensa, según los cálculos de nuestras Fuerzas Armadas, para poder hacer frente y desarrollar aquellos compromisos que hemos asumido con la Alianza Atlántica. Sé que, para el secretario general de la OTAN, afirmar este 2,1 % es una inversión insuficiente. Eso ha dicho en los medios de comunicación y en la rueda de prensa de la Cumbre de La Haya. También ha dicho que necesitaremos invertir un 5 %, no solamente España, sino todos y cada uno de los Estados miembros. Pero también sé que el secretario general carece de los datos, de la capacidad y del mandato para realizar ningún cálculo para España o para cualquier otro aliado. Y yo, a diferencia de otros partidos políticos del arco parlamentario, sí me fío de lo que dicen los técnicos de nuestras Fuerzas Armadas. Por eso, pienso que elevar el gasto en defensa hasta un 5 % del producto interior bruto no nos haría estar más protegidos ―‌aunque pareciera paradójico lo que estoy exponiendo― ni más comprometidos con nuestros aliados. Al contrario, nos obligaría a derrochar el dinero de los contribuyentes españoles en contratos con industrias extranjeras y nos alejaría de lo que debería ser nuestro verdadero objetivo, que es crear una Unión Europea de seguridad y defensa, como expliqué desde esta misma tribuna el pasado 26 de marzo, en una comparecencia al respecto.

De hecho, este es el segundo de los motivos por el que nos negamos al objetivo del 5 % del PIB. Porque lo que realmente necesitamos para frenar si la amenaza es la Rusia de Putin ―‌que lo es― en Europa y garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos y nuestras ciudadanas, es una Europa fuerte, capaz de defenderse a sí misma. Para conseguirlo, la Unión no necesita gastar más, no necesita gastar de manera desordenada, necesita invertir de forma coordinada y mancomunada. En definitiva, lo que necesitamos es invertir juntos y, por tanto, invertir mejor. Necesitamos integrar los planes de defensa de nuestros Estados miembros. Necesitamos desarrollar cadenas de valor, de producción y sistemas de compra compartidos. Necesitamos establecer un ejército común europeo, que es la ambición de este Gobierno. Mandar cien billones de euros al año a la industria militar extranjera, particularmente de un país, no nos ayudaría a conseguir nada de eso. Al contrario, sería totalmente contraproducente.

La tercera razón por la que nos negamos a ese 5 % yo diría que es aún más profunda, siendo importantes estas dos que antes he expuesto a sus señorías. Ese nivel de gasto de un 5 % es absolutamente incompartible con nuestra forma de entender el mundo, de relacionarnos con el mundo y, también, nuestro propio compromiso con la sociedad española y con la palabra que di personalmente a los ciudadanos y ciudadanas cuando dijimos que no tocaríamos ni un céntimo de euro en la financiación del estado del bienestar y de nuestra agenda medioambiental. (Aplausos). Señorías, pasar del 2 % al 5 % no es solamente una cifra, no es un número, es cruzar una línea roja que obligaría o bien a subir drásticamente los impuestos a la clase media trabajadora de nuestro país o bien, que no es incompatible con lo primero, a recortar severamente las prestaciones sociales, a sacrificar la inversión en educación, en sanidad o transición ecológica. Por tanto, pasar del 2 % al 5 % sería volver a la pesadilla de los recortes, de la austeridad, con un coste social inmenso. Señorías, nosotros y nosotras no estamos dispuestos a hacer eso, no en nombre de una seguridad que se puede absolutamente garantizar sin destruir la cohesión social. Es más, la disuasión y la seguridad también tienen que ver con la cohesión social. En todo caso, el Ejecutivo, el Gobierno de España, tampoco tenía la más mínima intención, como se pueden ustedes imaginar, de bloquear la cumbre y de impedir que otros aliados se comprometieran a aumentar su gasto en defensa, si es lo que ellos deseaban. Por eso, lo que hicimos fue plantear una negociación discreta con la OTAN; una negociación que planteara un cambio clave en el texto final de la declaración y exigimos también al secretario general de la OTAN que enviase una comunicación oficial en la que se dejara claro que España, nuestro país, podrá, y abro comillas: «determinar su propia trayectoria para alcanzar los objetivos de capacidades, incluyendo el porcentaje de PIB anual». Cierro comillas. Esta es una opción a la que, por cierto, hemos visto que otros países europeos ya se están sumando.

Un día después de la Cumbre de la OTAN, señorías, participé en el Consejo Europeo del 26 de junio, que se centró, fundamentalmente, en la cuestión de la defensa y, por supuesto, en la grave crisis que golpea a Oriente Medio. Ustedes saben que el desastre humanitario que el Gobierno de Netanyahu está perpetrando en Gaza y en Cisjordania es una infamia que será recordada en los libros de Historia como uno de los episodios más oscuros del siglo XXI. Ustedes saben también que Europa no está haciendo lo suficiente para tratar de frenar este genocidio. Las imágenes aterradoras de niños y niñas buscando a sus familiares bajo los escombros y muriéndose de hambre en una tienda de campaña deberían conmovernos, avergonzarnos y movilizarnos, tanto a nosotros como a la comunidad internacional y, particularmente, a Europa. Por eso, en febrero del año 2024, junto con el Gobierno de Irlanda, pedimos a la Comisión Europea que evaluara si Israel estaba incumpliendo sus obligaciones para con los derechos humanos, tal y como aparecen recogidas en el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. Hemos tenido que insistir mucho durante este último año para que este análisis se realizara. El pasado 23 de junio, por fin, la representante especial presentó su informe a los ministros y ministras de Exteriores del Consejo Europeo, y la conclusión ha sido clara, meridiana: Hay más que indicios suficientes de violación del artículo 2 del acuerdo. Ese artículo, les recuerdo, señorías, es el que tiene que ver con el incumplimiento de los derechos humanos, en este caso, por parte del Gobierno de Israel. Por eso, en este Consejo Europeo solicité la suspensión inmediata de dicho acuerdo con Israel. Porque no puede ser socio de la Unión Europea quien pisotea sus principios fundacionales ni quien usa el hambre y la guerra para aniquilar a un Estado legítimo. Así de simple. Lo que se le recrimina a Putin en Ucrania no se le debe permitir a Netanyahu en Palestina. (Aplausos). El próximo martes 15 de julio, el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión se reunirá para debatir sobre este asunto de nuevo, y la alta representante debe presentar nuevas medidas. Esperamos que sean adecuadas, porque Gaza, evidentemente, no puede esperar más; el Gobierno de España tampoco, y no vamos a permitir que la indiferencia, la equidistancia o el mero cálculo político de algunos nos haga cómplices del mayor genocidio que ha presenciado este siglo.

Por último, deseo también hablarles de la 4.ª Conferencia de Naciones Unidas. Voy a tratar de ser lo más esquemático posible, señora presidenta. Me centraré en lo que yo creo que es también una cumbre importante, que ha trasladado una imagen extraordinaria de la capital de Andalucía, de Sevilla, de Andalucía y del conjunto de nuestro país. Señorías, Sevilla se convirtió durante unos días en el epicentro mundial del multilateralismo y de la cooperación al desarrollo. Contamos con la participación de 57 jefes de Estado y de Gobierno, 187 delegaciones oficiales, alrededor de 100 organizaciones internacionales y más de 10 000 participantes del conjunto de esos Gobiernos, de la sociedad civil y también de la comunidad empresarial. En definitiva, ha sido la mayor cumbre internacional jamás celebrada en nuestro país. Creo que ha sido un éxito colectivo. Quiero agradecer a Sevilla y a Andalucía su hospitalidad. Además, creo que ha sido un paso importante para el mundo entero.

Como saben, lo he dicho al principio de mi intervención, el orden multilateral nacido tras la Segunda Guerra Mundial hoy está bajo asedio. En un solo año, la ayuda oficial al desarrollo se ha recortado en un tercio. Los conflictos comerciales ―‌también Europa está sufriendo un conflicto comercial y bélico― se han disparado. Los acuerdos internacionales se están viendo atropellados en varios puntos del globo, y muchos países, desgraciadamente, han optado por replegarse, creyendo que defender sus propios intereses exige renunciar a sus principios. Frente a esta deriva, Sevilla alzó la voz con un mensaje rotundo, y es que el mundo no es, ni debe ser la jungla regida por la ley del más fuerte. Es y debe ser un espacio de cooperación, de colaboración, de entendimiento, de empatía y de solidaridad; un lugar en el que los muchos valores e intereses que compartimos pesen más que las diferencias que nos separan. Ese mensaje yo creo que quedó recogido en el compromiso de Sevilla, un acuerdo suscrito por 192 países que muchos consideraban inalcanzable en el contexto actual, pero que se logró en parte gracias al liderazgo también de nuestro país; un acuerdo que refuerza la solidaridad para con el sur global, que moviliza más financiación para el desarrollo, que crea vías para hacerla más efectiva y que aborda, por cierto, señorías, la necesidad de articular mecanismos efectivos para reducir el coste de la deuda, sobre todo de los países más endeudados, y nivelar el campo de juego en las instituciones financieras internacionales. Los compromisos de Sevilla se han traducido en hechos y la prueba de ello es la creación de una plataforma de Sevilla para la acción, que reúne más de 130 iniciativas de países, organismos internacionales y la sociedad civil para convertir ese acuerdo en una realidad concreta y transformadora. España, como no podía ser de otra manera, ha participado y coliderado algunas de estas iniciativas; por ejemplo, la alianza Tax the Rich, es decir, impuestos a las grandes fortunas, que persigue combatir la desigualdad extrema con sistemas fiscales más justos, que aseguren que paguen más los que más tienen y que acaben los paraísos fiscales. También, y esto es importante, señorías, la alianza para las cláusulas de suspensión del servicio de la deuda, para dar alivio a los países que enfrentan crisis climáticas, crisis alimentarias o emergencias sanitarias como las que sufrimos en el año 2020 con la pandemia de la COVID-19. También España ha coliderado el impulso a la reforma de la arquitectura de la salud global, tan necesaria tras las lecciones que nos dejó precisamente la pandemia de la COVID-19. Pero esto no es todo, el Gobierno también ha querido aprovechar esta conferencia para presentar el Plan Integral de Apoyo al Multilateralismo, al que me comprometí ante la ciudadanía y ante sus señorías los pasados meses de marzo y abril. Este plan, que de alguna manera también viene a complementar toda nuestra apuesta y compromiso con el multilateralismo, se puede resumir en tres erres: refugio, refuerzo y reforma, y contiene varias medidas destinadas a sostener y modernizar el sistema multilateral en este momento de enorme dificultad en el que varios países parecen hacerlo caer. España va a estar a la altura, señorías. Vamos a abrir, en lo que respecta al refugio ―l‌a primera erre―, en Madrid, en la capital de España, una casa de Naciones Unidas, un centro que acogerá a los equipos de varias agencias y les dotará del espacio, del apoyo y del reconocimiento para que puedan realizar su encomiable labor. (Aplausos). Señorías, también vamos a consolidar nuestra inversión de ayuda al desarrollo hasta alcanzar, como manifesté en la ciudad de Sevilla, en la Conferencia de Naciones Unidas, el 0,7 % de nuestro producto interior bruto en el año 2030. Asimismo, vamos a reestructurar algunas de las partidas actuales y tenemos que hacerlo para que ayuden a llenar los vacíos más importantes que ha dejado, por ejemplo, la ayuda oficial al desarrollo de Estados Unidos y de otras agencias de cooperación. Vamos a poner en marcha una plataforma internacional que propondrá una reforma del sistema multilateral para hacerlo más justo, eficaz y representativo. En definitiva, señorías, creo que es importante que seamos conscientes de algo y es que los ataques que se están produciendo ahora mismo al orden multilateral, los ataques que se están perpetrando también por la internacional del odio a la Agenda 2030 son mucho más que una frivolidad política, son un peligro precisamente a la seguridad de todos y de todas, de los ciudadanos españoles y españolas, y también del conjunto de la humanidad. Simplemente les doy un dato: según la estimación que hacen los expertos y las expertas, solo en los últimos veinte años la ayuda al desarrollo ha salvado más de 65 millones de vidas, en los últimos veinte años se han salvado más de 65 millones de vidas. Se ha sacado de la pobreza extrema a más de 500 millones de seres humanos ―5‌ 00 millones de seres humanos―, esto es más que toda la población, por ejemplo, de Europa. Hemos prestado un apoyo clave a 40 millones de refugiados y refugiadas y hemos evitado cientos de millones de migraciones forzadas por causas como la pobreza, el cambio climático o la guerra. Estos datos nos recuerdan algo muy importante, señorías, y es que atacar el multilateralismo es una irresponsabilidad extrema y defenderlo no es solo una pose progre, como dicen algunos, es una responsabilidad que deberíamos compartir todos los demócratas en esta Cámara, porque defender la solidaridad y la cooperación entre países es la mejor forma de defender también el bienestar, la seguridad de nuestros conciudadanos en España, en Europa, y la única forma de construir un mundo que sea próspero, estable y sostenible.

Concluyo, señora presidenta, señorías, con una buena noticia y una reflexión final. Primero, la buena noticia: como saben, y nos ha costado mucho, miembros del Gobierno, señorías, este lunes la Comisión Europea confirmó la aprobación, por fin, del quinto desembolso de transferencias y del primero en forma de préstamo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. (Aplausos). Es verdad que nos faltan esos mil millones de euros que vamos a pelear, pero España va a recibir cerca de 24 000 millones de euros, el mayor desembolso aprobado por parte de la Comisión Europea a cualquier país que recibe fondos Next Generation desde que se puso en marcha el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia en el año 2021. Es decir, estamos hablando, con esos casi 24 000 millones de euros, del 15 % del total del plan, y consolida, por tanto, la posición de liderazgo que tiene España en la ejecución de estos fondos de recuperación, transformación y resiliencia. Para que se hagan una idea, con este nuevo desembolso ―y‌ por eso quiero agradecer también a sus señorías su aportación― habremos cumplido más de 260 hitos y objetivos y superado ya el 70 % de los fondos de transferencias comprometidos. Por tanto, somos el país, España, que más fondos no reembolsables ha recibido de toda la Unión Europea cuando hablamos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. (Aplausos). Y esto, señorías, no es casualidad, se debe al resultado de una gestión rigurosa, transformadora, reformista, ambiciosa y responsable. En las últimas semanas, señorías, hemos demostrado que nuestra posición es la que mejor defiende los intereses de España. Hemos sido capaces de mantener nuestra posición en la OTAN, y les puedo garantizar que no ha sido fácil, defendiendo el acuerdo, pero también nuestros intereses, los intereses de España. Hemos defendido la paz y la justicia para el pueblo palestino en el Consejo Europeo, defendiendo la suspensión de ese acuerdo estratégico entre la Unión Europea e Israel. Y también hemos defendido la posición de España en todo lo que tiene que ver con el multilateralismo en la capital de Andalucía, en Sevilla. Ese es el arco estratégico que va de la Cumbre de La Haya a la Conferencia de Sevilla. No hay mejor inversión en defensa que apostar por la paz y por el desarrollo. España, señorías, está hoy siendo una de las referencias en el mapa internacional, no solo por el respeto que despertamos entre Gobiernos y organismos multilaterales, sino también porque nuestras posiciones representan a millones de personas más allá de nuestras fronteras, más allá de España, porque defendemos los principios que más prosperidad han traído al mundo, porque somos coherentes en Ucrania y en Palestina, y porque, en definitiva, defendemos el sentido común y la justicia. Y es preocupante, señorías, sí, que estas posiciones estén ahora amenazadas, pero eso no nos debilita. Yo creo que lo que debe hacer la mayoría parlamentaria de esta Cámara es reafirmarla, porque quizá hoy esta vela que España sostiene no sea suficiente para disipar toda la oscuridad que vemos en el mundo, pero mantenerla encendida es lo que permitirá que tarde o temprano prenda la llama. Hoy, señorías ―‌y ya con esto acabo, señora presidenta―, España es esa llama, España es la esperanza y, por eso, en La Haya, en Bruselas o en Sevilla hay tantas voces que no solo nos escuchan, que lo hacen, sino que celebran que esta España exista, que hable con voz propia y que, sobre todo, actúe.

Nada más y muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie.―Aplausos de los miembros del Gobierno, todos puestos en pie, excepto el señor ministro de Cultura, Urtasun Domènech; la señora ministra de Sanidad, García Gómez; y el señor ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Bustinduy Amador).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. A continuación, intervendrán los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Núñez Feijóo.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 6Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señor Sánchez, la comparecencia de la mañana ha sido sobre la corrupción que les asfixia y esta trata sobre cómo usted ha arrastrado la imagen internacional de España para intentar desviar el foco de la anterior. Usted ha planteado estos tres eventos unidos en esta comparecencia y en el mismo día: la corrupción por la mañana y, antes de la tarde, la cumbre de la OTAN, el Consejo de Estado y la conferencia de la ONU sobre financiación. Se ha planteado como tres hitos de un relato en el que usted iba a ser el líder de una revuelta progresista, antibelicista y transversal, y la realidad es que ha sido su mayor ridículo internacional desde hace años. (Aplausos).

En la cumbre de la OTAN, usted firmó sin reservas ―‌sí, sí, sí, firmó sin reservas― los mismos compromisos que los demás aliados, exactamente los mismos, los mismos, y ni siquiera consta que discrepase públicamente de nada. Por tanto, usted mintió a los españoles, le mintió al secretario general de la OTAN y quedó ante los aliados como el menos leal de los treinta y dos Estados que conforman la OTAN.

Usted pasó de querer cerrar el Ministerio de Defensa a postularse para ser secretario general de la OTAN, para que ahora le definan como el nuevo villano de la alianza. Va por ahí diciendo «no al gasto de defensa» muy grandilocuente cuando por otra parte dice que ha subido 13 000 millones el gasto de defensa en un año, el mayor incremento en gasto de defensa de la historia de España. (Un señor diputado: ¡Qué barbaridad!). Usted no tiene ningún principio, pero hay que tener cuajo para pegar estos giros sin ponerse ni colorado. (Aplausos).

Yo no voy a defender aquí sus pataletas de niño pequeño; esto lo hace usted y, si quiere, el señor López o a lo mejor alguno de sus socios. Y tampoco vengo como portavoz de Trump, eso no sé si lo harán otros. Yo estoy aquí para defender a mi país, y usted en la cumbre de la OTAN hizo pagar a España por su irresponsabilidad. (Aplausos). No existe dicotomía entre la seguridad europea y la seguridad atlántica. Usted no se enfrentó a Trump, usted se enfrentó a todos los países de Europa, a todos los países de Europa. De los treinta y dos países de la OTAN ―‌dos son Canadá y Estados Unidos y treinta de Europa―, usted se enfrentó a los treinta países de Europa. (Aplausos). Su irresponsabilidad no solo arrastra a España, sino a toda Europa. Si alguien le hubiese seguido en su cruzada personal, la cumbre hubiese descarrilado en el momento de mayor tensión en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Cuando se discrepa, señor Sánchez, ¿sabe lo que hay que hacer? Negociar. ¿Y cuando no se puede cumplir? No se firma. Si usted no lo puede cumplir, ¿para qué lo firmó? O una cosa o la otra, pero eso de anunciar un acuerdo que no existe, firmar una declaración conjunta y salir a los dos minutos a decir que no lo va a cumplir, eso se lo dejamos a usted, a nosotros no nos vincula. (Aplausos). Esto no lo hace un líder ni lo hace un gobernante, lo hace un farsante, y eso es lo que usted es dentro y fuera de España, y nos ha recordado bastante a sus socios que se dicen anti-OTAN. (Aplausos de las señoras y los señores del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.―Varias señoras y señores diputados: ¡Bravo!). Señoría, tiene usted en el Gobierno a ministros que se dicen anti-OTAN, históricos. Por cierto, señorías de SUMAR, hay dos noticias de ayer. El Gobierno asigna 4700 millones de forma directa a nueve programas de defensa por su urgente necesidad. ¿Esto lo han aprobado ustedes en SUMAR en el consejo? Segundo, el Gobierno recula y autoriza a Defensa a comprar tecnología a Israel para su plan de rearme. ¿Nos lo pueden explicar, señores de SUMAR? A ver si SUMAR traga otra vez, o a ver si a la ministra Robles la humillan como humillaron al señor Marlaska. En fin, por si fuera poco haber avalado con su firma y su voto la declaración de la OTAN sobre el rearme, avaló de nuevo el plan de rearme en el Consejo Europeo ―‌sí, el miércoles― y no nos ha dicho nada de lo que han hablado allí.

Tengo unas preguntas. ¿Tenemos previsto aplicar en España la cláusula de escape nacional que la Comisión permite? Segunda, ¿no habría que discutir esto en el Congreso, junto con la orientación general de la política de defensa nacional? Tercera, ¿vamos a participar en los programas europeos de SAFE? Cuarta, ¿cuáles son las propuestas de España para estar en la vanguardia de la cooperación industrial europea en materia de defensa? Quinta, ¿tiene postura sobre los proyectos de reglamento del Programa Europeo de Defensa y del Reglamento Ómnibus? Sexta, ¿tiene postura sobre la filosofía desreguladora que subyace en estos instrumentos? Séptima, ¿tiene postura sobre el calendario de rearme y la hoja de ruta que recoge el Consejo Europeo en sus últimas conclusiones? ¿Está bien o está mal? ¿Cumpliremos al calendario o no? Señor Sánchez, detrás del eslogan permanente debería haber algo, y los españoles deberían tener alguna certeza, además de que el Gobierno nunca les quiere contar la verdad.

Para culminar, convocó a los líderes de la ONU en Sevilla, en el mismo recinto en el que había ratificado hace seis meses al señor Santos Cerdán. (Aplausos). ¿Pero no podía cambiar de recinto, no podía llevarle usted a otro sitio? Y para sentar cátedra sobre financiación, usted, que no tiene presupuestos. Usted, que tiene la financiación bloqueada, resulta que da cátedras sobre financiación. Lo que hay que oír. Lo de que ayer anunciase un acuerdo para aliviar la deuda con otros países roza la broma de mal gusto, ¿no, señor ministro de Economía? La persona que ha llevado a España a su récord absoluto de deuda, con 1 billón 660 000 millones, lo que ha incrementado en 460 000 millones la deuda pública de España, la persona que ha aumentado en España un 38,3 % la deuda pública en los últimos siete años, ¿va a dar clases de deuda? Le faltó haber anunciado inversiones en la lucha contra la corrupción o en el mantenimiento del tren de alta velocidad en España. (Aplausos).

Señorías, en Sevilla faltaron los primeros ministros relevantes ―a‌ llí no estaba ni el primer ministro británico ni la presidenta del consejo italiana ni el canciller Merz―, pero los que estaban imagínense lo que vieron: a su secretario de Organización ese mismo día declarando en el Tribunal Supremo y entrando en prisión sin fianza. ¿No habría otra manera posible de hacer esa cumbre? Usted quiso tapar su corrupción con una aventura internacional y terminó arrastrando más que nunca la imagen internacional de España en todo el mundo. (Aplausos). El mismo día entrando en la cárcel el secretario de Organización y usted hablando de cooperación. ¡Hombre! (Aplausos).

Titulares. Nuevo golpe para un presidente plagado de escándalos, Político. La situación es difícilmente sostenible, Le Monde. Sánchez ve conspiraciones por todas partes, The Times. Quiso utilizar la cumbre para cambiar el tema de conversación, Financial Times. Lo que no se puede negar es que a usted le van conociendo bien. Al final de todo, ¿qué ha quedado? Usted como alguien del que no pueden fiarse, su Gobierno como el Gobierno más débil de la OTAN y la imagen de España por los suelos. Y un mensaje clarísimo: a quien quiere amenazar nuestra seguridad le ha dicho que somos el eslabón más débil de la OTAN, su frontera sur. (Rumores). Ríanse de la frontera sur y de la OTAN, señorías. Ya hace tiempo que usted es el mayor problema de España y ahora se ha convertido en una preocupación para toda Europa, porque una nación sin credibilidad no es una nación segura, y usted ha dañado gravemente la credibilidad de España con nuestros socios, y todo por una única razón, para ganar tiempo, para intentar salvarse a sí mismo, para que los señores de SUMAR se callen y permanezcan en el Gobierno exclusivamente. Tener un presidente que siempre se pone él por encima de su país tiene estas consecuencias. (Aplausos).

Su mantra es que el Partido Popular no tiene proyecto, no sabemos lo que haría, pero ¿sabe cuál es el problema de verdad? Que usted todavía es el presidente del Gobierno y nadie sabe lo que está haciendo. Usted no tiene plan de defensa, usted tiene un plan de distracción; usted viene aquí solo con sus proclamas y sus eslóganes, y a los españoles no les cuenta nada más que alguna mentira y alguna comparecencia para desinformar. Es que ni siquiera tiene usted presupuestos en vigor. Señor Sánchez, viendo lo que hacía su Gobierno con obras presupuestadas, verles mover millones y millones de euros sin control presupuestario, sin control parlamentario, es para echarse a temblar. Es para echarse a temblar. (Aplausos). Yo les digo lo que haría. Uno, aprobaría los presupuestos generales del Estado, para empezar; si no, no seguiría de presidente. Dos, traería la política exterior y la política de defensa a esta Cámara. Sí, claro, la debatiríamos antes de ir a la OTAN. Y tres, les diría a los españoles cuánto nos gastaríamos cada año y les diría la verdad. Efectivamente, justo lo contrario de lo que hace usted.

Termino. Se ha pasado usted años presumiendo poco menos de que en España no sabíamos apreciarle, que aquí a lo mejor no era muy reconocido, pero fuera sí. El ministro del Twitter está con él (risas) y del caos permanente de los trenes nos dijo que era usted el ‘p. amo’. Que se lo pregunten al señor Cuerpo, que ha durado menos su candidatura en el Eurogrupo que días tardó el Gobierno en corromperse. (Aplausos). Su crédito internacional, señor Sánchez ―‌permítame que le cite―, es una inventada. Sus grandes hitos en política exterior han sido haber enfadado a Argelia y a Marruecos al mismo tiempo, que le felicitase la banda terrorista Hamás y ser el mejor aliado de Maduro en España. Y lo de Delcy ―‌lo de Delcy― también se sabrá. (Aplausos). Así que, de verdad, no hacía falta que usted se apartase de la foto en la cumbre de la OTAN. No, no; no hacía falta que usted se apartase de la foto en la cumbre de la OTAN. Ya hace tiempo que había logrado apartar a España de las democracias occidentales.

Hoy no estamos ante un debate real sobre defensa o política internacional, estamos ante un presidente huyendo como puede. España necesita algo distinto, necesita un Gobierno y un presidente a su servicio. España necesita confianza y credibilidad interna y externa; España necesita decencia, y eso es incompatible con la corrupción, con la mentira y con el ridículo internacional.

Nada más y muchas gracias. (Varias señoras y señores diputados: ¡Bieeen!—La señora Montesinos de Miguel: ¡Bravo!—Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Núñez Feijóo. A continuación, por el Grupo Parlamentario VOX, que acumula en este turno su turno de réplica, tiene la palabra el señor Abascal Conde. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

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Muchas gracias. Si el señor Sánchez fuese un presidente decente, podríamos y deberíamos hablar de la cumbre de la OTAN, del Consejo Europeo y de la conferencia de la ONU, pero, como ya hemos visto esta mañana, el señor Sánchez no tiene esto en la cabeza, porque solo le preocupa escapar de la cárcel, ya que hasta ahora no ha podido escapar de sus escándalos de corrupción.

Si el señor Sánchez fuera un presidente decente, podríamos y deberíamos hablar del fracaso de la conferencia de la ONU sobre financiación para el desarrollo, un fracaso, entre otras cosas, porque Estados Unidos, que es el país que hasta la fecha más dinero había puesto para estos proyectos, no envió ni siquiera a un representante y porque mientras hablaban en Sevilla ustedes, conocimos que las subvenciones al desarrollo que concede España también las cobraba la ONG del señor Ábalos. (Aplausos). Un fracaso por la corrupción que rodea a todas sus imposiciones ideológicas, las agendas de género del fanatismo climático, absolutamente todas, y porque siguen empeñados en aplicar agendas globalistas que, como Estados Unidos ya no las paga, pretenden que ahora las paguen los europeos, y en especial los españoles, que, en proporción, son los más saqueados por unos impuestos abusivos. Un fracaso porque pretenden que los españoles paguemos la invasión migratoria que trae a los españoles inseguridad, violaciones, escasez de vivienda y deterioro de los servicios sociales. Y un fracaso que nos va a costar centenares de millones de euros solo para que Sánchez se presente como un líder político internacional, prometiendo que condonará la deuda de otros países mientras la deuda que pagan los españoles no deja de crecer. ¡Qué asco da su traición! (Aplausos). Luego llega donde nuestros aliados de la OTAN y no tenemos dinero porque se dedica a condonar deudas a diestro y siniestro.

En definitiva, esa conferencia de la ONU ha sido un fracaso, y además es una ruina. Quizá les ha servido a los fanáticos de la religión climática para mostrar, con ese carácter apocalíptico que tienen, que en julio hacía mucho calor en Sevilla, pero poco más. Sin embargo, es una pena, señorías, porque el mundo está cambiando a una velocidad vertiginosa y sería bueno que los burócratas de las Naciones Unidas comenzaran a entenderlo y abandonasen para siempre esas agendas puramente ideológicas, progres y globalistas que roban nuestra soberanía y woke y que tanto descrédito han llevado a esa institución. Pero a Sánchez todo esto no le importa nada, porque, como he dicho esta mañana, está preocupado ―‌creo que hasta la psicosis― por ver qué noticia aparece sobre la última persona que ha puesto para sustituir al que está denunciado por acosar a las mujeres, que a su vez lo puso para sustituir al que estaba acusado de robar para él mismo y para su partido, que a su vez lo puso para sustituir al que estaba acusado de robar y de tener tarjeta VIP para el alterne.

Si el señor Sánchez fuera un presidente decente, señorías, también podríamos y deberíamos hablar de la cumbre de la OTAN y de la necesidad de aumentar nuestra defensa militar. Este es un tema muy importante, porque nos va la seguridad y la defensa en ello, y podríamos exigir como condición previa antes de aumentar nuestro gasto militar la protección absoluta de nuestro territorio nacional bajo el paraguas de la OTAN, incluyendo a Ceuta y Melilla, que todavía están desprotegidas. (Aplausos).

También podríamos hablar de las guerras de Ucrania y de Oriente Medio y denunciar cómo el pacto de populares y socialistas en Europa se ha dedicado a financiar al mismo tiempo la defensa de Ucrania y la agresión rusa, comprándole a Putin el gas y el petróleo que necesita para la invasión. Este es un escándalo terrible del que no quieren dar cuentas. Por cierto, todavía el PP no ha explicado aquí por qué el joven hijo de su recién confirmado portavoz en Europa era el delegado de Gazprom, la compañía de gas ruso, a una tempranísima edad. Sería deseable conocer cómo accedió a puesto tan importante. Y yo sí le contexto, señor Feijóo: ni portavoz de Trump ni delegado de Gazprom; como mucho, tribuno de la plebe, de casi cuatro millones de españoles. Y ya de paso les hago la pregunta de siempre: ¿qué más tiene que pasar? ¿Qué más tiene que hacer Pedro Sánchez para que el Partido Popular Europeo rompa con los socialistas? Porque hay mayorías alternativas en el Parlamento Europeo. Esto de financiar la guerra de los dos bandos ya lo habíamos visto en las películas, donde los malvados traficantes de armas se dedican a azuzar conflictos solo para enriquecerse. Pero lo cierto es que llevamos viendo lo mismo desde hace mucho tiempo en Bruselas, donde los mismos a los que se les llena la boca hablando de la defensa de Ucrania le han dado a Putin todo lo que necesitaba para llevar a cabo la invasión, y lo han hecho desde hace muchísimo tiempo, de Merkel a Von der Leyen y hasta Schröder, pasando por el aplauso de los populares y de los socialistas, con el aliento, por supuesto, del portavoz del Partido Popular en Europa, el señor González Pons.

Pero al señor Sánchez no le interesa nada de todo esto. Él está más preocupado por averiguar cómo su amigo Conde-Pumpido puede ayudar desde el Tribunal Constitucional para garantizarles a todos ustedes la impunidad: de su mujer, de su hermano, de su fiscal, de su partido; en definitiva, de su mafia. O quizá está pensando cómo esta mayoría parlamentaria le libra del Supremo, si ese momento llega. O quizá está pensando en seguir los pasos de Bettino Craxi. No sabemos en qué está pensando, porque siempre dice lo contrario de lo que va a hacer. (Aplausos).

Si el señor Sánchez fuera un presidente decente, podríamos hablar también del Consejo Europeo. Es verdad que de todos los disfraces que se pone el señor Sánchez, el que peor le queda es el de líder internacional. Consigue reunirse con el presidente de Senegal ―‌me imagino que para engrasar el tráfico de seres humanos―, consigue el aplauso de los talibanes y de Hamás y consigue la amistad con Venezuela o, mejor dicho, con la compañía nacional de petróleo de Venezuela, pero ni eso es mérito suyo, porque ese es un logro del señor Zapatero. Pero entre los mandatarios con peso internacional, lo único que produce el señor Sánchez, que no ven allí ninguna velita encendida, es estupor, rubor y risa, y esto último nos lo han confirmado con detalle. Por ejemplo, cuando le ven ponerse aquí ante una sala vacía de prensa, muy chulo, como si fuera Robert de Niro en Taxi Driver, y luego llega allí y dice: No, si yo no he dicho eso, lo han dicho los militares. Mentira. Otra mentira que los militares no le pueden perdonar. (Aplausos). Y delante del mundo entero, que estaba esperando su gran intervención contra Trump, llega allí y nada, nada, pero nada de nada; silencio y a firmar, como todos. Lo vimos en directo, escuchando a la señora Meloni en televisión, que decía: No, si hemos firmado lo mismo que Sánchez, o Sánchez lo mismo que nosotros, decía con incredulidad después del número que usted había montado.

Sin embargo, tenemos que reconocer que el disfraz de burócrata totalitario europeo, ese sí le queda bien, le encaja como un guante. Ahí, en Bruselas, no le van a preguntar por el amaño de sus elecciones primarias, ni siquiera por cómo se enriquecen algunos con las mascarillas durante la pandemia. De hecho, la señora Von der Leyen se niega a que se conozcan sus mensajes con las farmacéuticas durante ese periodo, así que parece que el Partido Popular Europeo tampoco tiene ningún interés en que se aclare la corrupción durante la pandemia. Pero decía que el disfraz de burócrata europeo le sienta muy bien al señor Sánchez, porque en Bruselas populares y socialistas han hecho de la estafa a los europeos su forma de hacer política. Y es que, en eso de decirle a la gente una cosa y después hacer exactamente la contraria, que lo hemos vuelto a ver hoy aquí, el señor Sánchez podría tener un doctorado sin necesidad de plagiar absolutamente a nadie. Es usted una autoridad reconocida en la materia. (Aplausos). Le sienta bien ese traje de burócrata estafador europeo, porque solo con el rostro de Sánchez maquillado con cemento se pueden leer las conclusiones del Consejo Europeo, que dicen así: El Consejo Europeo recuerda la determinación de la Unión Europea de reforzar la seguridad de sus fronteras exteriores y garantizar el control efectivo de estas. Señorías del PSOE y señorías del PP, ustedes son los que de verdad gobiernan juntos en Bruselas. Esta frase es un insulto a los europeos. ¿Cómo se puede tener la desfachatez de hablar de determinación en el control de las fronteras si nuestra frontera sur simplemente la han suprimido? No existe. Si utilizan hasta los aviones del Ejército español para traer a la Península a los que han violado nuestras fronteras marítimas y, cuando llegan aquí, algunos de ellos se ponen a violar a nuestras mujeres y a nuestras hijas. (Aplausos). Si discuten aquí únicamente si van a regularizar a quinientos mil o a ochocientos mil; esa es la discusión entre ustedes. La semana pasada, violación en Alcalá de Henares; esta semana, en Vallecas, y todos los días así. Miren (muestra un gráfico), este es el aumento de violaciones en España en las últimas décadas. Aquí (señala una foto del señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, incluida en un punto del gráfico, a partir del cual la línea relativa a los datos sobre violaciones asciende casi verticalmente), aquí está usted, señor Sánchez. (Un señor diputado del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Miente!―El señor Ibáñez Mezquita: ¡Mentira!). Y son responsables, usted y todos los que dicen que mienten. El aumento de las violaciones en España ha sido brutal bajo su Gobierno por sus políticas migratorias y sus políticas penales, que han puesto a los violadores en la calle. (Aplausos).

Ustedes los traen. Ustedes participan del negocio del tráfico de seres humanos, y lo hacen a través de las ONG o directamente desde el Estado, trayéndolos con el Ejército y después alojándolos y hasta dando pagas para promover la invasión. Y lo llevan haciendo muchos años. Han gozado de impunidad y de un silencio mediático total, pero les aseguro que al resto de los españoles y de los europeos se les está acabando la paciencia y no se lo van a perdonar. Y cada día que pase ustedes van a pagar más cara esta traición, porque el Partido Socialista y el Partido Popular son responsables de promover la invasión migratoria en Europa, son culpables de la islamización creciente de nuestro continente y son culpables, además, de hacerlo saqueando a los contribuyentes para pagar la invasión mientras que algunos se dedican a hacer negocio con ello. Hemos visto estos días lo que cuesta la manutención de los ilegales alojados en el centro de Alcalá de Henares. ¿Cómo es posible que sea mucho más caro mantenerles a ellos que cuidar a nuestros abuelos en las residencias? (Aplausos). ¿Cómo puede ser que se gaste más del doble en mantener a un inmigrante ilegal que a un soldado español? Es decir, que se gaste más en los invasores que en nuestros defensores. ¿Eso lo han explicado en la OTAN también? Porque igual nos hacen subir al 6 o al 7 % si saben que nos dedicamos a eso. ¿Cómo puede ser? Pues, mire, yo se lo digo: porque, para hacer esta invasión, ustedes la han convertido en un gran negocio, en un negocio criminal. Y cuando todos ustedes votan a favor de regularizar a medio millón de personas que han entrado ilegalmente en nuestro país, es decir, votan a favor de que no se cumplan las leyes y de que no tenga ninguna consecuencia ―‌lo hacen para todo, hasta para amnistiarse de sus crímenes―, están condenando a los españoles a la inseguridad más absoluta y a la degradación de nuestros servicios públicos. Ese negocio del tráfico de personas que ustedes han promovido tiene que terminarse. Europa debe atender a las nuevas mayorías y a los verdaderos intereses de los ciudadanos europeos y de las patrias europeas.

Señores del Grupo Popular, la izquierda solo puede imponer sus políticas en Europa gracias a la alianza que en Europa ustedes mantienen con ellos, y esa misma alianza es la que mantiene a Sánchez en la Moncloa y por eso al señor Sánchez le da todo igual. Después de todo lo que está pasando, y usted lo ha denunciado con crudeza (señalando al señor Núñez Feijóo), sube aquí como si nada, como si no pasara nada. Por eso, porque tiene el apoyo del Partido Popular en Bruselas y porque comparten sus políticas de inmigración, entre otras, y porque Úrsula está encantada con el señor Sánchez y con Ribera, él puede continuar en el Palacio de la Moncloa.

En definitiva, señorías, hay mucho que hablar de la conferencia de la ONU, del Consejo Europeo y de la cumbre de la OTAN, pero no tenemos a un presidente decente que pueda hacerlo. Hay que recuperar nuestras fronteras, hay que abandonar las agendas globalistas que no ha votado ningún español, hay que detener la invasión (aplausos) y meter en la cárcel a los que hacen negocio con la invasión y, por supuesto, hay que incrementar nuestro presupuesto de defensa para aumentar nuestra seguridad y nuestra soberanía, pero todo eso, que es urgente, solo podrá hacerse cuando tengamos a un presidente ocupado en los intereses de España y no a uno que lo esté en los intereses de su mafia, y ese presidente no lo tendremos mientras el Partido Popular y el Partido Socialista mantengan su alianza en Bruselas. Y tampoco lo tendremos en la gran coalición que creo que desea el señor Feijóo, porque a usted, señor Feijóo, le molesta Sánchez ―‌lo hemos visto con extraordinaria claridad en el día de hoy― y el prostíbulo de Sánchez ―‌creo que le molesta al resto de los españoles también―, pero los españoles tampoco merecen ni a Sánchez ni sus políticas de inmigración masiva y de ideología de género ni esas políticas verdes que arruinan nuestra industria y nuestro campo y que son las suyas (dirigiéndose al señor Núñez Feijóo), que son exactamente las suyas, las del Partido Popular Europeo. (Aplausos).

Y concluyo, señorías, agradeciendo a la presidenta que me haya dejado llegar al final de mi intervención, pero diciéndole que, como se dedica a retirar las palabras que yo pronuncio en esta tribuna, me gustaría saber si también va a borrar las siguientes, porque la señora Armengol, que preside este Congreso, ha mentido a esta Cámara diciendo que no conocía a Víctor de Aldama, y todos hemos leído los mensajes que ella se enviaba con Víctor de Aldama. (La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado, y el señor López Álvarez pronuncian palabras que no se perciben). ¿Qué pasa, ahora preside usted el Congreso? ¿Me va a amordazar usted? ¿Pero quiénes se han creído? ¿Ve como son una gente que no sabe comportarse? (Aplausos). ¡Si son una auténtica mafia! (Rumores). Lo dicho: la señora Armengol ha mentido a este Congreso y la señora Armengol debería dimitir de forma inmediata. Y ahora, si quiere, que también borre estas palabras.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie.―El señor Abascal Conde se vuelve hacia la señora presidenta del Congreso de los Diputados y le dirige unas palabras.―Rumores y protestas).

Presidencia. Muchas gracias, señor Abascal. Es muy cobarde, retrata mucho a la persona, que se dirija a la única persona (aplausos) que no puede defenderse en este Pleno (rumores), que es la que ocupa la Presidencia del Congreso de los Diputados. (Aplausos). Pero, como yo siempre guardo la institucionalidad (varias señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¡Sííí!―Rumores), pasaremos a la siguiente intervención. Por parte del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR… (El señor Tellado Filgueira pronuncia palabras que no se perciben). Señor Tellado, compórtese. (Rumores). Por parte del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, que acumula en este turno su turno de réplica, y cuya intervención se dividirá entre tres señorías, en primer lugar, tiene la palabra la señora Martínez Barbero. Cuando quiera. (Aplausos).

Verónica Martínez Barbero

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Muchas gracias, señora presidenta. Gracias por darme la palabra y gracias por su dignidad, un día más, en este hemiciclo. (Aplausos.—Varias señoras y señores diputados: ¡Oooh!).

Señorías, señor presidente, hace dos semanas se sumó usted a las exigencias de mi grupo parlamentario y de los ministros y ministras de SUMAR y rechazó subir el gasto militar en España un 5 %. Esto es lo que hacemos en el Gobierno, señor Feijóo; esto es lo que hacemos. Le doy las gracias, señor presidente, porque este es el camino, como también lo es hacer todo lo que esté en nuestras manos para acabar con el genocidio que Israel está cometiendo en Palestina. (Aplausos). Casi dos años de bombardeos, más de 57 000 muertas y muertos, una cifra inmensa que esconde mucho más: nombres, vidas, familias, sueños y futuro. Porque este es el objetivo de Israel, acabar con el futuro de los y las palestinas, por eso asesina niños y niñas, por eso bombardea colegios y hospitales.

Hace unos días Francesca Albanese estuvo en Madrid y nos dijo dos cosas que debemos recordar. Una, que ojalá quienes aún no condenan esta masacre, como ocurre con sus señorías de la derecha y la extrema derecha de esta Cámara, pudieran sentir al menos durante un día el dolor de una madre que ve cómo su hijo muere bajo los escombros. (Aplausos). Tal vez así entenderían el sufrimiento que hoy, desde la comodidad de sus escaños, eligen ustedes ignorar. Y la segunda cuestión que nos aclaró es que si el genocidio palestino persiste es, sobre todo, porque da enormes beneficios económicos a empresas israelíes e internacionales, porque, igual que existe una economía de la guerra, existe una economía del genocidio.

Señor presidente, nosotras tenemos una convicción, que solo desde la seriedad y el respeto dentro de las izquierdas podremos avanzar en derechos, en justicia y en paz, también para Palestina. Las disputas estériles se las dejamos a quienes confunden al adversario con el enemigo. Nosotras no lo hacemos. Por todo ello, señor presidente, mi grupo parlamentario le exige el compromiso de que España pelee con todas sus fuerzas para romper el Acuerdo de Asociación entre Israel y la Unión Europea en el próximo Consejo Europeo. Y si el resto de los países de la Unión eligen ser cómplices, seamos nosotras ejemplo desde España, apliquemos el embargo de armas a Israel, rompamos cualquier tipo de relación con Israel y apliquemos sanciones contra los responsables militares y políticos de esta masacre. (Aplausos).

Señor presidente, señorías, precisamente el contexto mundial actual nos dice que no podemos permitirnos entregar el proyecto europeo a una lógica de rearme porque nos debilita socialmente y nos subordina a los intereses de terceros. Europa ha invertido 3,1 billones de dólares de gasto militar en las últimas décadas. ¿Y de qué ha servido, señorías? No ha servido de nada. Es una cifra astronómica que lo único que evidencia es que más gasto no equivale a más eficacia ni a más independencia. Por eso, en SUMAR nos hemos opuesto desde el principio a los planes de rearme de Von der Leyen y al chantaje del 5 % del gasto militar de Trump, ese 5 % que responde solo al capricho del inquilino de la Casa Blanca. Es una cifra absurda, que no está respaldada por ningún informe ni evaluación. Una cifra capricho que, eso sí, persigue dos objetivos: por un lado, humillar y asfixiar nuestra soberanía, la de España y la de Europa, y, por otro lado, beneficiar a su propia industria militar, la estadounidense. Llegar al 5 % en defensa obligaría a incrementar el gasto militar y eso realmente solo se podría hacer recortando inversión en educación, sanidad o pensiones, que son las grandes partidas del presupuesto. Y nosotras nos oponemos y nos opondremos siempre a ello.

La OTAN, además, atraviesa una profunda crisis de legitimidad, una crisis estructural que se agrava además con el comportamiento de su secretario general, un dirigente que actúa como adulador convertido en cobrador de cuotas de Trump. Oigan, Europa no puede seguir subordinada a una alianza militar dirigida por quien utiliza los aranceles como arma de guerra económica.

Señor presidente, señorías, la Unión Europea nació con una serie de valores: dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de derecho y respeto por los derechos humanos, sobre todo por los de las minorías. Ese fue el sueño de Spinelli, Rossi y Colorni, antifascistas y precursores del federalismo europeo. Ese fue su sueño desde la cárcel italiana donde los metió Mussolini, ese dictador al que, por cierto, tanto idolatra su querida Meloni, señor Abascal. (Aplausos). Europa nació gracias a ese sueño, a esa esperanza, y eso es lo que nos toca defender: los ideales y la soberanía de la verdadera Europa. Por desgracia, sus señorías de VOX y del PP hoy aquí no representan ni siquiera lo que están llamados a representar, que es la soberanía del pueblo español, porque en realidad solo buscan complacer a Trump. Es más, lo que hacen es competir para ver quién se parece más a Trump, y el mayor ejemplo es cómo pretenden copiar su crueldad en política migratoria. Yo se lo voy a aclarar: ustedes pretenden expulsar a nuestras vecinas y vecinos y nosotros lo que vamos a hacer es regularizarlos. (Aplausos). Sí, eso es lo que vamos a hacer, ¿verdad, señorías del Grupo Socialista? ¿Verdad, señor presidente? Eso es lo que vamos a hacer.

Señor Abascal, ustedes no son patriotas. Señor Feijóo, ustedes no son europeístas. (Rumores). Corruptos sí; europeístas no. Ustedes no pasan de ser, unos y otros, unos vendepatrias al servicio de los amos del norte. (Aplausos). La tristemente célebre foto de las Azores se hubiera repetido si no fuese porque el pueblo español les frenó en seco el 23J, por mucho que a usted le pese, señor Feijóo.

Señor presidente, existe una emergencia y España debe responder, debe ser el faro de una Europa que pelea por los derechos humanos y el derecho internacional. Liberar a Gaza y a Ucrania, liberar el Sáhara Occidental pasa por liberar a Europa. Porque ese 5 % de Trump, del PP, de VOX, no es una cifra, es una genuflexión, es la entrega de Europa a una lógica imperialista ajena. Por eso, toca mantener el rechazo al incremento del gasto militar con firmeza en los próximos meses y años. Y, siguiendo este paso, toca, además, abrir un nuevo camino, el de la verdadera libertad de Europa. Debemos apostar por una redefinición y reorientación de las capacidades estratégicas reales; avanzar hacia una Europa soberana en lo político, lo digital, lo energético, lo tecnológico y lo alimentario; defender un modelo de seguridad centrado en las personas, con justicia fiscal e inversión pública. (Aplausos).

En SUMAR defendemos una Europa que no gaste más en defensa de lo que gasta en vivienda o salud. Que no se arrodille ante las amenazas, sino que construya libremente su propia soberanía colectiva. Señor presidente, le pedimos que España sea la vanguardia de esta otra Europa. Que apostemos por una seguridad para la vida, no para la guerra. Mantenernos firmes ante el chantaje no es quedarnos solas, es marcar el rumbo, porque otra seguridad es posible y la Europa que queremos siempre lo ha sido.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Martínez. Tiene ahora la palabra la señora Vidal Sáez.

Aina Vidal Sáez

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Vivimos momentos turbulentos, presidente. Yo creo que esto lo ve todo el mundo, tanto en Europa como, evidentemente, en nuestro país. Tiempos en los que los pilares democráticos, sociales y me atrevo a decir que también humanistas están siendo puestos a prueba por una ofensiva reaccionaria global, una ofensiva que además no se oculta y que, hay que decirlo, va con todo. Lo que está en juego aquí, en Europa, no es una alternancia política electoral, por decirlo así, sino el modelo de sociedad que queremos. O avanzamos hacia más democracia, más igualdad y más políticas para frenar el cambio climático, o retrocedemos hacia regímenes autoritarios, clasistas, racistas y excluyentes. Esto es lo que está encima de la mesa.

Señor presidente, yo creo que es evidente que no basta con resistir; no ante esta ola, esta ola no la aguantamos resistiendo, para nada. No es suficiente con gobernar simplemente para que no gobiernen estos, necesitamos recuperar el entusiasmo, el horizonte, las ganas, el orgullo y también la credibilidad; lo necesitamos. ¿Qué Europa queremos? Porque de esto va también esta comparecencia. ¿Una fortaleza que expulsa migrantes y que abandona a los menores o una Europa, casa común, con derechos? ¿Una Europa que ignora el genocidio en Gaza o una Europa que responde por y para la paz? La política no es una cuestión técnica de gestión, es una forma de vida compartida que gestiona conflictos y hoy el conflicto es ese veneno que vuelve a tensar todo el continente entre dos modelos de civilización: o bien democracia social, frágil y erosionada, o bien autoritarismo identitario, que avanza y además con paso firme. Este es el contexto en el que se inscribe la política española. No somos una excepción ni tampoco estamos aislados. Lo que ocurre en Francia, en Italia, en Hungría, en Argentina, lo que ocurre en Afganistán, lo que sucede en el Congo, en Estados Unidos o, por supuesto, en Palestina, obviamente nos interpela.

El crecimiento de la extrema derecha no es un fenómeno meteorológico, presidente; no lo es. Es una respuesta ideológica perfectamente articulada al malestar que han generado décadas de neoliberalismo, a la disolución de vínculos sociales y a la incapacidad ―‌reconozcámoslo― de nuestras democracias para ofrecer horizontes. De la equidistancia, la política gris y la falta de avances solo se beneficia la extrema derecha. Cuando los demócratas temen parecer radicales, los radicales se disfrazan de demócratas y así acaban conquistando el Estado. Y pongamos también que hablo de vivienda, presidente.

No cometamos el mismo error. No lo hagamos, porque esta ola viene fuerte. No cometamos el mismo error. ¿Queremos una Europa que financia armas y concertinas mientras recorta en cultura y sanidad pública? ¿Queremos una Unión que subordina la vida al déficit y a las calificaciones de agencias privadas o queremos una Europa que proteja a sus pueblos frente al mercado y frente al fanatismo? Este es el dilema. No es una cuestión solo de izquierda o derecha; ahora, hoy, el dilema es entre civilización o barbarie, entre democracia o necropolítica, entre solidaridad o selección de vidas descartables. Este es el dilema, presidente. (Aplausos).

Vivimos un momento crítico, un tiempo marcado por una internacional reaccionaria que amenaza con devolvernos a la lógica de bloques, al imperialismo y a las grandes potencias y a una carrera de rearme como falsa solución a los retos de seguridad. La política exterior del señor Trump está amplificando un clima de tensión, chantajes, autoritarismo y vulneración de derechos humanos. Y seamos claras: Europa necesita una política exterior y de seguridad soberana. No podemos seguir subordinados a los intereses de Estados Unidos. La Unión Europea debe tener voz y una estrategia propia, basada además en el respeto al derecho internacional, en la defensa de los derechos humanos y en el multilateralismo. Compartimos, evidentemente, la determinación de este Gobierno de oponerse a la subida del 5 % del gasto militar, claro que sí, pero no se doble a los intereses del señor Trump, no se doble, ni tampoco a los intereses de algunos otros países que están jugando exactamente igual, jugando a los soldaditos, cuando en realidad lo que están haciendo es ganar dinero a mansalva. ¡No se doble! Recuerde que, además, gobierna un país que estuvo a la altura cuando la guerra llamó a sus puertas ―‌termino, presidenta―; un país que se movilizó y que dijo basta cuando el Gobierno de Aznar y el Partido Popular nos llevaron a una guerra ilegal. ¡Ilegal, señorías! (Aplausos). Este es el país que usted gobierna. Esa dignidad de este país representa parte de la mejor cultura democrática de España y de los pueblos de España. Seamos conscientes de qué gobernamos, a quién gobernamos y a quién nos enfrentamos.

Sea firme, presidente, y nos tendrá a este grupo parlamentario acompañando cuando las decisiones sean las correctas y apretando cuando tengamos la percepción de que puede usted doblarse a los intereses, o bien de aquellos que están haciendo negocio con la guerra, con el genocidio y con la muerte, o bien de empresas con tanto poder como pueden ser aquellas, como Blackstone, que se benefician de la pobreza habitacional o aquellas que ahora mismo están haciendo negocio con los precios de la electricidad.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Vidal. Tiene ahora la palabra el señor Santiago Romero.

Enrique Fernando Santiago Romero

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Gracias, presidenta. Al igual que las Naciones Unidas, Izquierda Unida defiende un modelo de seguridad humana: desarrollo económico sostenible, transición energética, prevención de crisis medioambientales, justicia social y democracia; lo contrario al rearme y a alianzas como la OTAN. Igual que las Naciones Unidas, queremos un multilateralismo colaborativo entre países y civilizaciones, respetuoso con el derecho internacional y con la Carta de las Naciones Unidas, e incompatible con hegemonías imperialistas o con amenazas militares. Por eso, defendemos la coexistencia pacífica frente a la política de disuasión militar, que necesita guerras para consumir armas que nos venden mercaderes de la muerte, y así comprar más y más armas. (Aplausos). La paz es el derecho síntesis; sin paz no hay derechos humanos ni medioambientales. Y Europa, desde el Atlántico hasta los Urales, necesita desarmarse, construir confianza y una seguridad compartida que dé tranquilidad a todos. Las alianzas militares y el rearme empobrecen a los pueblos y nos llevan a la guerra. Cuando desapareció el Pacto de Varsovia, la OTAN se quedó sin enemigo. Y en lugar de impulsar la confianza con sus vecinos, los procesos de Helsinki y de París, Europa renunció a una seguridad compartida y aceptó extender la OTAN. Hoy la OTAN es una herramienta de Trump para imponer su autoritarismo en todo el planeta, acabando con las reglas de convivencia y con el derecho internacional. Trump ha decidido que los demás paguemos el inmenso déficit comercial de Estados Unidos. Quiere sacarnos miles de millones de euros, en aranceles o para la industria militar de Estados Unidos. ¿O acaso para invadir Canadá, Groenlandia, México o el Canal de Panamá? Las amenazas a la seguridad de España no vienen del este, sino del oeste y del sur: de la inestabilidad en el Magreb; de las crisis en África, empobrecida por el colonialismo; de la ilegal guerra de ocupación del Sáhara por Marruecos, con apoyo de Israel. (Aplausos). Nunca la OTAN va a impedir la presión sobre Ceuta, Melilla o Canarias, y eso lo saben el señor Feijóo y el señor Abascal. España, en un ejercicio de soberanía que nos enorgullece, ha sido el único país que se ha opuesto en la Cumbre de la OTAN al rearme que nos quieren imponer Trump y Von der Leyen. Nos hemos desmarcado del bochornoso y sumiso peloteo de Rutte, y eso nos ha fortalecido en la escena internacional. La posición de Izquierda Unida y de toda la izquierda plurinacional es clara: ni 5 %, ni 2 % del PIB para rearme. El Gobierno de coalición será fuerte y estable si no tragamos con el rearme al que pretenden obligarnos y dedicamos ese dinero a garantizar una vida digna a nuestro pueblo y a resolver conflictos mediante el diálogo. Invertimos en educación el 4,7 % del PIB; en sanidad, el 6,5 %, y en vivienda, principal problema de jóvenes y familias trabajadoras, un escasísimo 0,15 %. Un euro en rearme es un euro que no va a gasto social ni a vivienda. El rearme haría inviable el único Gobierno de coalición de izquierdas de la Unión Europea, que es un ejemplo en tiempos de fascismo. No es posible tener soberanía en la OTAN, en la que Estados Unidos ordena y el resto acata. Es insoportable que haya bases extranjeras en España que se usan para agredir a otros países o para cometer el terrible genocidio del pueblo palestino con la vergonzosa permisividad de la Unión Europea. Salgamos de la OTAN, presidente. Construyamos nuestra seguridad sobre alianzas de cooperación, no militares. Cuente con nosotros para construir seguridad humana para España, seguridad compartida para Europa y multilateralismo colaborativo en el mundo, para que nunca más haya genocidios como el que sufre Palestina.

Le pedimos que España participe en la Conferencia Internacional por Palestina del próximo día 15 de julio, convocada por el Grupo de La Haya, en Colombia.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Santiago. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero.

Gabriel Rufián Romero

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Señorías, les prometo que voy a intentar hacerlo corto. ¡Qué pena! Son ustedes ―‌me refiero al señor Feijóo y al señor Abascal― muy chulos (protestas), son ustedes muy valientes con la única persona con acta de diputada que no puede defenderse, que es la presidenta del Congreso. (Aplausos). Son ustedes muy valientes, muy chulos. Yo no tengo ni idea de lo que va a ser de la señora Armengol, no tengo ni idea, lo que sí me parece es que ustedes degradan una institución muy importante. Yo no me reconozco en esa institución, pero las personas de izquierdas valoramos las instituciones, en mi caso las catalanas, porque en muchas ocasiones lo único que les podemos legar a nuestros hijos e hijas son las instituciones, unas buenas instituciones democráticas, dignas, decentes, limpias, no degradadas, que es exactamente lo que hacen ustedes con ellas porque quizá tienen otras cosas mucho más valiosas que legar a sus hijos e hijas, como propiedades y riqueza; nosotros, en muchas ocasiones, solo instituciones, por eso somos institucionalistas. Señor Feijóo, usted habla de que el actual Gobierno arrastra la imagen de España en el mundo. Lo dice usted, que forma parte de un partido, el del señor ‘Ansar’, que puso los pies sobre la mesa, hizo el ridículo en la foto de las Azores con Bush, un señor de la guerra, un señor indigno, un señor que debería estar sentado en el Tribunal de La Haya. Lo dice usted, que forma parte de un partido en el que el señor Rajoy se quedaba ‘solico’ en un rincón porque hablaba inglés regular. Y usted dice que este Gobierno arrastra la imagen de este país por el mundo porque se ha plantado. Yo hoy no voy a criticar al presidente del Gobierno por firmar un papel mojado. Es un papel mojado lo que ha firmado, y ustedes lo saben. Yo no lo voy a criticar por eso. Al final, lo que viene a decir es que en 2029 ya veremos, todos calvos, igual no está ni Trump. Lo que me extraña es que ustedes lo critiquen por no firmar un aumento en defensa que se cargaría partidas sociales en este país que provocarían un dolor inmenso. Y ustedes lo critican; ergo, entre España, su país, y Trump, escogen a Trump. Porque que nadie se equivoque, lo de la OTAN, todo eso que se está explicando hoy aquí, se podría traducir así: es Trump pidiendo pasta. ¡Es Trump pidiendo pasta! (Aplausos). Y este Gobierno ha dicho: Bueno, pues patada ‘palante’. ¿Lo voy a criticar? No. ¿Me gustaría que lo hicieran diferente? Sí. Me gustaría que lo hicieran diferente, pero, oye, bienvenido sea. Lo que me extraña es que ustedes lo critiquen tanto. El señor Abascal, por ejemplo, constantemente relaciona migración con violaciones. Sí es cierto que las violaciones en este país han aumentado. Yo he hecho una búsqueda rápida y han pasado de 9000 hace diez años a 17 000. ¿Saben por qué? Porque las mujeres ya no callan, porque las mujeres denuncian. Por cierto, muchas veces en contra de sus Gobiernos autonómicos que reducen la inversión contra la violencia machista. Pero es que el 80 % de las violaciones en este país son cometidas por españoles; por españoles. Así que esa relación perversa entre migración y violación da votos, pero me parece que es terrible. Israel. ¿Quién aquí está en contra del aborto? Que levante la mano. ¡Va, sean valientes!, como cuando van a acosar a mujeres frente a clínicas abortivas; sean valientes. (Protestas). ¿Quién está aquí en contra del aborto? Que levante la mano. ¡Va, levanten la mano que no es ninguna trampa! Bueno sí, pero levanten la mano. Con la cabeza, alguno y alguna me dice que sí, pero la pregunta que yo les hago, señorías, es la siguiente: ¿cómo es posible que ustedes tengan la empatía de defender la vida de un cigoto de quince días y, en cambio, jaleen el asesinato de 15 000 niños en Gaza, 800 de ellos menores de un año, que sí que están vivos, que su corazón sí late? (Aplausos). ¿Cómo es posible que ustedes vayan frente a clínicas abortivas a acosar a mujeres por un cigoto de quince días y, en cambio, jaleen que se asesine a niños cada día en Gaza? ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible? (Protestas). Se lo digo yo: porque no tienen vergüenza.

Presidencia. Señora diputada, por favor, compórtese. (Continúan las protestas). Señora diputada, compórtese.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 16

Hay quien dice que por mucho que se pasen hay que defender a Israel ―‌un Estado terrorista gobernado por un criminal de guerra, Netanyahu― porque es el único país de la zona que mantiene, que sostiene, que defiende los valores occidentales. Eso lo dicen ustedes mucho: bueno, se pasan, a veces se pasan. Matan de hambre a niños y a niñas, a gente, pero, bueno, mantienen los valores occidentales. Pero ¿qué valores occidentales? ¿Quemar a niños en tiendas de campaña en campos de refugiados? ¿Sitiar a un pueblo entero? ¿Asesinar, matar de hambre? ¿Esos son los valores occidentales? Si son así, yo no quiero esos valores occidentales. Es más, señorías, ¿cómo se le llama a creerse un pueblo elegido? ¿Cómo se le llama a sitiar a otro pueblo? ¿Cómo se le llama a utilizar la propaganda como arma de guerra? ¿Cómo se le llama a asesinar, bombardear y matar a civiles, mujeres y niños? (Una señora diputada: La mafia. Terrorismo). No, saben perfectamente cómo se le llama. Pasó hace mucho tiempo y está volviendo a pasar. La única diferencia, repito, entre Auschwitz y Gaza es que lo estamos viviendo y que todavía se puede frenar. Esa es la única diferencia.

Respecto a lo de la OTAN, para algunos de nosotros no es ninguna sorpresa lo que ocurre. El señor Rutte, un neoliberal, fascista de libro, dijo abiertamente aquello de que la OTAN era el jardín de papi. Durante mucho tiempo, muchos de nosotros dijimos que la OTAN era el satélite de Estados Unidos, el comercial armamentístico en Europa de Estados Unidos, y nos decían aquello de: No, no, qué va. Pues Rutte ya dijo que era el jardín de papi. Papi es Trump. No lo digo yo, lo dice él. De hecho, Trump publicó la conversación y luego, en un micro abierto, lo dijo. Y el gasto que Trump pide son 500 000 millones de euros ―5‌ 00 000―, que es justo el déficit de Estados Unidos. Entonces, yo digo que no le paguemos la fiesta a los estadounidenses.

Nada más. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. Pel Grup Parlamentari de Junts per Catalunya, té la paraula el senyor Gavin i Valls. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra el señor Gavin i Valls.

Isidre Gavin i Valls

JuntsDiputado.Página 16Vídeo

Gràcies, presidenta. Senyories. Senyor president Sánchez, per parlar de l’agenda sobre defensa i seguretat i de les conseqüències que té tot plegat, deixi que primer situï a Junts per Catalunya en aquest debat. Junts per Catalunya és un partit netament europeista, netament europeista, sense cap discussió. Però si m’ho permeten, vull anar més enllà. Catalunya és un país europeista. És una societat netament alineada amb els valors europeus. De fet, una part de la nostra tradició cultural, i en molts altres aspectes, és d’origen carolingi i ha restat en el temps fins ara. I, per tant, Junts per Catalunya d’una forma clara i contundent, i també la societat catalana, ens identifiquem amb un model de societat basat en el respecte al dret internacional, basat en la democràcia, en els drets humans, en el respecte a la diversitat, diversitat de gènere, òbviament, diversitat política, diversitat cultural i lingüística. I, per tant, en aquest context temporal i geogràfic, quan hi ha un país com Ucraïna que és atacat i envaït ―‌aquest matí s’ha fet o s’ha utilitzat una expressió: «la guerra d’Ucraïna». Ucraïna no, no és «la guerra d’Ucraïna». És un país que ha estat envaït de forma totalment injustificada per un govern que és una dictadura, presidit pel senyor Putin― i que és un país aquest, Ucraïna, que vol pertànyer a aquest club dels països d’Europa que organitzin la seva societat sobre la base d’aquests valors i que, en canvi, està sent massacrat la seva societat, els seus ciutadans, la majoria civils, i també les seves infraestructures i els seus serveis per aquesta invasió militar, doncs, quan un país com aquest, un país veí, Ucraïna, que vol formar part d’aquest club de països europeus, doncs, demana ajuda davant d’aquesta situació, Europa ha d’acudir a l’ajuda que es demana. Europa ha de respondre. I ha de respondre en el terreny..., perdó, ha de respondre per motius humanitaris, ha de respondre per motius democràtics i ha de respondre per motius solidaris. I ha de respondre com? Ajudant, ajudant a la reconstrucció ―‌se’n parla aquests dies en una cimera a nivell internacional― ajudant amb assistència sanitària, òbviament, amb serveis, amb ajuda de tota mena i també amb ajuda militar. Per què? Perquè necessiten defensar-se de l’atac injustificat i unilateral del president Putin.

I encara vull anar una mica més enllà, perquè això mateix jo ja ho he expressat en nom de Junts per Catalunya en alguna altra expressió: Ni Ucraïna ni Europa es pot permetre que Putin se’n surti, perquè no hi ha cap garantia que darrere d’Ucraïna pugui anar qualsevol altre dels països, alguns dels quals avui membres de la Unió Europea, que són exrepúbliques soviètiques i que avui són països democràtics que han assolit la seva independència a través, la majoria de les vegades, de processos pacífics i democràtics, i algunes vegades lluitant-los, per què no també?, militarment. Per tant, Europa no es pot permetre que Putin se’n surti.

I encara en aquest moment deia, en aquest context temporal deia, tenim la deriva dels Estats Units del senyor Trump, efectivament, que ha canviat radicalment el mode com els Estats Units es relacionen a Europa i es relacionen amb els seus aliats. I, per tant, en aquest context davant d’aquesta situació d’Ucraïna, davant d’un moment de creixement dels conflictes bèl·lics, davant d’un moment on els Estats Units deixa de tenir aquest rol tradicional que tenia d’aliat fiable i confiable dels socis europeus, també ha de ser, per tant, una oportunitat per a Europa perquè construeixi el seu model, el seu sistema de seguretat i defensa. Un sistema de seguretat i defensa que ha de ser un sistema de seguretat i defensa netament europeu propi d’Europa, que ha de ser completament comú. No creiem en un sistema europeu que sigui la suma de les aportacions dels estats. Ha de ser un sistema comú. I a més a més, que no estigui subordinat a ningú, ni als Estats Units ni a ningú. Per cert, un requeriment que també feia el president Obama, ho dic també per algunes intervencions d’alguns grups. També el president Obama va dir a Europa: «Facin el favor de posar-se les piles i d’espavilar-se pel seu compte».

Bé, i tot això, com s’ha de fer? Com ho ha de fer el govern espanyol? Com creiem nosaltres des de Junts per Catalunya que ho hem de fer el govern espanyol? Bé, primer, apostant per la pau i per la diplomàcia, òbviament, però no menystenint i posant en valor que la dissuasió és una eina imprescindible per evitar noves agressions. Per tant, necessites també un sistema de defensa i de seguretat potent per intentar evitar que hi hagi agressions com la que hem explicat. La dissuasió com a mecanisme també per assolir la pau. Segon, amb més transparència. Ho hem dit aquí, en altres debats, ho vam dir a la comissió a la ministra: Hi ha d’haver més transparència. No ho han fet bé, això. Tampoc una transparència que els lligui de peus i mans davant d’una situació tan absolutament canviant, però hi ha d’haver molta més transparència. Exigim que estigui, que hi hagi aquesta transparència i, per tant, una compartició de la informació. Si em permeten, no fent el paperot a nivell internacional, perquè certament el que va passar al voltant de la cimera de La Haia és una cosa que jo crec que no és desitjable per cap president de Govern i que no s’hauria de tornar a repetir que un dia es parli del 2, que l’endemà es parli del 2,1, que el secretari general de l’OTAN ho corregeix, que els altres presidents diguin una altra cosa. Això s’hauria d’intentar evitar i, per tant, hi ha d’haver més claredat.

I com més s’ha de fer? Vostès parlen d’un pla, d’un pla que financiï tota una sèrie d’inversions. I la meva portaveu, la Míriam Nogueras, ja li va fer arribar, senyor president del Govern, els criteris que el nostre grup considerava per, s’hi valgui la redundància, tenir en consideració aquest pla del qual vostès parlen i molt breument tenint en compte que és diner públic que arribi a Catalunya en la part que li correspon. Aquest dia a la comissió vam poder parlar amb la senyora ministra que, en el mapa que ha fet el Ministeri de Defensa, Catalunya no existeix, i va dir que ho corregiria. Però volem parlar-ne, d’això. Per tant, que els diners que són diners públics arribin a Catalunya. Per què? Perquè hem d’arribar, diem nosaltres, a empreses industrials i tecnològiques i preferentment de tecnologia dual, que són un factor de progrés, de desenvolupament i de creixement econòmic de primer ordre, que ha d’arribar a pimes, no només a grans empreses. I que tot això s’ha de poder fer, com deia, amb diàleg i amb una certa transparència. Això són condicions perquè Junts pugui implicar-se amb els seus vots en les decisions que s’han de prendre.

Però jo vull acabar la meva intervenció amb una última cosa, que és realment la més solemne. Miri, des de Junts per Catalunya els diem amb tota contundència que, si Europa no compleix amb Catalunya, no comptin amb nosaltres. Que si Europa no compleix amb Catalunya, no esperin que Catalunya s’impliqui amb Europa i encara menys en determinats projectes. I això és feina seva i és una feina que estem esperant que compleixin.

Gràcies.

Gracias, presidenta, señorías. Señor presidente Sánchez, antes de hablar de la agenda de seguridad y todas sus consecuencias, permítanme que sitúe a Junts per Catalunya en este debate. Junts per Catalunya es un partido neta y claramente europeísta, sin matices. Pero, si me lo permiten, quisiera ir más allá: Cataluña es un país europeísta, es una sociedad claramente alineada con los valores europeos. De hecho, una parte de nuestra tradición cultural y muchos otros aspectos son de origen carolingio, y así ha permanecido hasta hoy en el tiempo. Por consiguiente, Junts per Catalunya, de forma clara y contundente ―‌ también la sociedad catalana―, se identifica con un modelo de sociedad basado en el respeto al derecho internacional, en la democracia, en los derechos humanos, en el respeto a la diversidad de género, obviamente, y también a la diversidad política, cultural y lingüística. Y, por ello, en este contexto temporal y geográfico, cuando un país como Ucrania es atacado e invadido ―‌esta mañana se ha usado una expresión, la guerra de Ucrania; no es la guerra de Ucrania, es un país que ha sido invadido de forma totalmente injustificada por un Gobierno, que es una dictadura, presidido por el señor Putin―, un país que, además, quiere pertenecer a este club de países de Europa que organizan su sociedad sobre la base de sus valores y que está siendo, en cambio, masacrado —‌sus ciudadanos, su sociedad civil e infraestructuras y sus servicios— mediante esta invasión militar. Y claro, cuando un país como este, Ucrania, país vecino que quiere formar parte de ese club de países europeos, pide ayuda ante semejante situación, Europa debe acudir en su ayuda. Europa debe responder, y debe responder en el terreno, mejor dicho, tiene que responder por motivos humanitarios y democráticos y debe responder por motivos de solidaridad. ¿Y cómo debe responder? Pues ayudando; ayudando a su reconstrucción ―‌se habla estos días en una cumbre internacional—; ayudando con asistencia sanitaria, obviamente; ayudando con servicios, y con todo tipo de ayuda, pero también con ayuda militar. ¿Por qué? Pues porque necesitan poder defenderse de ese ataque unilateral e injustificado del presidente Putin.

Y aún quiero ir un poco más allá, porque esto mismo ya lo he dicho yo en otra ocasión en nombre de Junts per Catalunya con otra expresión: ni Ucrania ni Europa pueden permitirse que Putin se salga con la suya, porque no hay garantía de que después de Ucrania no vaya cualquier otro país, alguno de los que hoy son miembros de la Unión Europea, que son exrepúblicas soviéticas y que hoy son países democráticos que han conseguido su independencia a través de procesos democráticos y pacíficos, la mayoría de veces, y algunas veces luchando de manera militar también. Por lo tanto, Europa no puede permitirse que Putin se salga con la suya.

Y en este contexto temporal, decía, tenemos la deriva de Estados Unidos, del señor Trump, que ha cambiado radicalmente la manera en la que se relaciona Estados Unidos con Europa y con sus aliados. Por eso, en este contexto, ante esta situación en Ucrania, este momento en el que están creciendo los conflictos armados, un momento en el que Estados Unidos deja de tener su papel tradicional de aliado fiable en quien podíamos confiar los socios europeos, también debe ser una oportunidad para que Europa construya su modelo, su sistema de seguridad y de defensa; un sistema de seguridad y defensa que debe ser netamente europeo, propio de Europa, y que debe ser común, completamente común. No creemos en un sistema que sea la suma de las aportaciones de los Estados; debe ser un sistema conjunto y que, además, no esté subordinado a nadie, ni a Estados Unidos ni a nadie. Por cierto, es un requisito que también hacía el presidente Obama, lo digo por algunas intervenciones de algunos grupos. El presidente Obama ya dijo a Europa: Por favor, pónganse ustedes las pilas y espabílense.

Pues bien, todo eso, ¿cómo debe hacerse? ¿Cómo debe hacerlo el Gobierno español? ¿Cómo pensamos nosotros desde Junts per Catalunya que debe hacerlo el Gobierno español? Pues bien, primero, apostando por la paz y la diplomacia, por supuesto, es obvio, pero sin despreciar y poniendo en valor que la disuasión es una herramienta imprescindible para evitar nuevas agresiones, es decir, que necesitamos también un sistema de defensa y de seguridad para intentar evitar que haya agresiones como las que hemos descrito. La disuasión también como herramienta para conseguir la paz. Segundo, con más transparencia. Ya lo hemos dicho aquí en otros debates, lo dijimos en la comisión al ministro. No se ha hecho bien lo de la transparencia. Tampoco una transparencia que les deje atados de pies y manos en una situación que cambia con tanta celeridad, pero sí debe haber más transparencia. Lo exigimos. Por tanto, compartir más la información. Y, si me permiten, no hacer el papelón a nivel internacional, porque es verdad que lo que ocurrió en la cumbre de La Haya es algo que no se puede desear a ningún presidente de Gobierno y que no debería repetirse. Que un día hablemos del 2; luego, del 2,1; el secretario general de la OTAN lo corrige; los otros presidentes dicen otra cosa… Eso habría que intentar evitarlo. Tiene que haber mucha más claridad.

¿Y cómo se debe hacer? Ustedes hablan de un plan, un plan que pueda financiar toda una serie de inversiones. Mi portavoz, la señora Nogueras, ya le dijo al señor presidente del Gobierno cuáles son los criterios que nuestro grupo considera que son necesarios para tener en consideración este plan del que ustedes hablan. Y, muy brevemente, ya que es dinero público, que llegue a Cataluña en la parte que le corresponde. Ese día, en la comisión, pudimos hablar con la señora ministra de que, en el mapa del

Ministerio de Defensa, Cataluña no existe, no aparece. Dijo la ministra que lo corregiría, pero queremos hablar de esto. Los dineros públicos que lleguen a Cataluña. ¿Por qué? Porque tenemos que llegar, digo yo, a empresas industriales y tecnológicas y preferentemente de tecnología dual. Son un factor de progreso y de desarrollo económico de primerísimo orden. Tiene que llegar más dinero, no solo a grandes empresas, y todo esto hacerlo con diálogo y con transparencia. Esas son las condiciones para que Junts pueda dar sus votos a las decisiones que hay que tomar.

Quisiera acabar mi intervención con un último punto, que es lo más solemne. Miren ustedes, desde Junts per Catalunya les decimos con toda claridad que, si Europa no cumple con Cataluña, no cuenten con nosotros. Si Europa no cumple con Cataluña, que no espere que Cataluña se implique en Europa, y aún menos en determinados proyectos. Y eso es trabajo suyo. Es un trabajo que estamos esperando que cumpla usted.

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, señor Gavin. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Matute García de Jalón.

Oskar Matute García de Jalón

EH BilduDiputado.Página 19Vídeo

Arratsalde on guztioi. Más que de la cumbre o de los resultados y deliberaciones de la cumbre de la OTAN recientemente celebrada, quisiera comenzar hablando de la propia OTAN. Son setenta y siete años —‌si tenemos en cuenta el precedente del Tratado de Bruselas; setenta y seis, si nos ceñimos a la fecha estricta de surgimiento de la Organización del Tratado del Atlántico Norte—los que lleva en vigor. Son setenta y siete años, pero nace por una realidad. Nace en 1948, tras la Segunda Guerra Mundial, y lo hace con un propósito; quizás en esto no estemos tan de acuerdo. El propósito fundamental de Estados Unidos, que es quien impulsa el Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, era fortalecer su economía tras la Segunda Guerra Mundial. Como todo el mundo sabe, el New Deal fue un fracaso, sin embargo, la guerra, fundamentalmente en Europa, le vino muy bien a Estados Unidos, que consiguió reducir a cero su tasa de paro, reflotar su actividad económica y potenciar toda su economía. Una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, había que seguir manteniendo ese flujo económico que había convertido a Estados Unidos en la primera potencia económica mundial. ¿Y qué se le ocurrió? Crear una estructura militar para la reconstrucción de Europa y para dotar de seguridad a sus miembros. Por tanto, ya ven que no estamos tan lejos de lo que tuvo que ver con el inicio de la OTAN en los debates de ahora sobre la pertinencia o no de estar en la OTAN. En definitiva, la generación de la OTAN era un intento para implantar el capitalismo liberal que decían frente a lo que entendían que era la amenaza de los países alineados con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Eso, y no otra cosa, era el fundamento de la OTAN. Quizás lo que cabe preguntarse es si este mundo ha ido mucho mejor después de crear la OTAN. Probablemente haya quien diga que sí; depende del lugar en el que haya tenido la suerte de nacer. Si has nacido en Yemen, no tanto; si has nacido en Irán, gracias al señor Trump, parece que tampoco tanto; si has nacido en Ucrania, tampoco, y aquí la responsabilidad inicial fue de Putin, pero también la hay de Estados Unidos, y si has nacido en Palestina, ya ni cuento, porque tienes que sufrir cómo invaden tu casa, cómo te apalean desde 1948 y cómo te intentan laminar como pueblo, como ciudadano o ciudadana, como ser humano. Encima, tienes que contar con el silencio cómplice de las grandes potencias occidentales, también de Europa, que prefiere mirar hacia otro lado para no soliviantar al estrecho aliado de la OTAN, que es Israel, y para no soliviantar al fiel escudero del señor Trump, que es el genocida Netanyahu. Esa es la realidad. ¿Acaso es la OTAN una garantía de paz y democracia? Pues, fíjense, si las palabras y los papeles sirvieran para algo, uno tendría que decir que sí, porque entre los principios políticos se dice algo como que la OTAN promueve valores democráticos. Lo dicen ellos. Entre los militares, dicen: La OTAN tiene un compromiso de resolución pacífica de controversias. ¿La OTAN? ¿Resolución pacífica de controversias? ¿Qué pensarían los supervivientes de Kósovo o de Serbia cuando en 1999 los aviones de la OTAN bombardearon con uranio empobrecido a la población? ¿Eso es la resolución de controversias por vía pacífica? No voy a perder demasiado tiempo en el debate controversial entre si un 5 % es mucho o poco o si un 2,1 % es lo correcto, lo justo y lo suficiente. Ya se ha dicho antes: ni un euro es necesario para un rearme en esa lógica imperialista, en esa lógica de acumulación de dolor en una parte de la población —‌los que menos tienen— para seguir manteniendo el privilegio de los que más tienen. Esa es la triste realidad. Tanto que le gustan las urnas a la gente, ojalá fuera posible volver a ponerlas en el Estado español para volver a convocar un referéndum contra la OTAN o para validar o no la permanencia en la estructura atlántica. Nuestro pueblo, el pueblo vasco, ya dijo hace treinta y nueve años que no a la OTAN, y no tengo ninguna duda de que, si alguien se atreviera a poner esas urnas, nuestro pueblo volvería a decir que no a la OTAN.

En definitiva, hay que entender la OTAN en su contexto, y el contexto en el que estamos viviendo ―‌lo ha señalado en parte el presidente cuando hablaba de las fuerzas del cambio ultraderechista― es un viaje al pasado, es un viaje a la Edad Media. Nos están llevando a los tiempos oscuros del medievo. El feudalismo ya no es algo que se estudia en los libros de Historia, es una lectura política actual. El vasallaje lo es también. Más allá de cuatro chiflados en Internet que se emocionan ―‌quiero pensar que solo se emocionan― pensando en templarios, la realidad medieval ya se ha impuesto. Aquí solo parece que tiene importancia quién tiene capacidad militar, y por tanto ejército a sus espaldas; quién tiene la capacidad de arrodillar a más pueblos y a más personas; quién puede hacer rapiña, conquistar e invadir, como Israel con Palestina, o quién no puede hacerlo. Vasallos le sobran a este tiempo; una de ellas, Ursula von der Leyen, la misma que presentó con gran alborozo el Plan ReArm Europe, 800 000 millones de euros para la industria militar. Eso es lo que planteó Ursula von der Leyen. Ya sé que hay quien puede verse tentado a señalarme que esos 800 000 millones de euros van a suponer muchos puestos de trabajo y que, por tanto, generan un beneficio colectivo. Es un argumento un poco flojo. Permítanme que les señale que ese argumento fácilmente se puede rebatir con que la creación de muchos campos de concentración también generaría puestos de trabajo, pero no los querríamos. También podría señalarles que la construcción del macrocementerio nuclear más grande del planeta en suelo español generaría muchos puestos de trabajo, pero seguramente tampoco lo querríamos. Por esa misma razón, no hace falta que nos tienten con el caramelo de los puestos de trabajo si lo que quieren es colarnos una lógica de industria militar.

Como decía, hay vasallos. Ya se ha hablado de Rutte, y no tengo mucho más que añadir, pero todo esto tiene un director de orquesta, tiene un monarca plutócrata con aires de bufón, pero sin ninguna valía, como tenían los bufones en el medievo. Este es el señor Trump, el mismo que ha dicho: Es terrible lo que hace España; no lo voy a permitir; que pague el doble en un acuerdo comercial. Habrá que esperar a ver qué decide en sus delirios el señor Trump. Él ya señalaba cosas graciosas, como que tendremos que pagar el doble en los acuerdos comerciales, pero que le encanta el país y la gente que vive en él. Es una pena que no sea recíproco, porque no nos gusta él y bastante poco su país. Todo eso lo concluía con la razón de la ley del más fuerte; la revisitación del medievo que estamos viviendo, pero somos más fuertes. Otra vez la ley del más fuerte.

En torno a los porcentajes del 5 % o el 2,1 %, también se ha señalado que el esfuerzo que tendría que hacer el Estado español en caso de someterse a ese 5 % sería de 300 000 millones de euros, creo que he leído por ahí. Bien, para que la gente lo entienda, es bastante sencillo: 300 000 millones de euros pueden ir para comprar más tanques o para construir más escuelas; pueden ir para comprar más aviones de combate o para crear y generar más hospitales, sobre todo, con profesionales que tengan condiciones laborales dignas; se pueden comprar más misiles o construir más viviendas; se pueden construir más drones militares o se puede invertir más en protección social. Estas segundas ―l‌os hospitales, las viviendas, las escuelas o la protección social― tendrían que ser las prioridades no ya de cualquier persona de izquierdas, sino de cualquier persona decente, sobre todo porque uno tiene que ser consciente de su permanencia limitada en esta tierra, y tendrá que dejar un legado a quienes vengan, y porque, en definitiva, las guerras siempre siempre las hacen los ricos para fortalecerse más y las pagan los pobres, que ponen también las víctimas.

Por tanto, señor Sánchez, señor presidente, plantéese si no sería conveniente, incluso, salirse de la OTAN. Con nuestro apoyo contaría, desde luego. Igual eso es lo que habría que plantearse, salirse de la OTAN. También sé que hay quien me dirá: Bueno, pero es que salirse de la OTAN puede generar un riesgo mayor para la población del Estado español. Lo dudo; no más riesgo que seguir en ella. Fíjense en algo que dice el propio Acuerdo del Tratado del Atlántico Norte: el principio de defensa colectiva. Invocando el principio de defensa colectiva, dicen algo así como que un ataque contra uno es un ataque contra todos. Pues, en justa reciprocidad, entenderán que quien se sienta atacado pensará que un ataque de uno es un ataque de todos, y si es un ataque de todos, nadie estará ajeno a esa posibilidad de riesgo. Por tanto, permanecer en la OTAN no parece que sea la garantía de nada.

Termino ya con el tema de la cooperación, con lo que tiene que ver con la conferencia de Sevilla. Quiero comentar dos cosas. La primera, no conocía el dato de que en el lugar donde se celebró esa Convención de Naciones Unidas había estado Santos Cerdán o había ocurrido no sé qué cosa con Santos

Cerdán. Parecería una broma de mal gusto, pero, desde luego, no tanto como invitar a un expresidente del Gobierno de tu propio partido, al señor Mariano Rajoy, al congreso, darle la palabra para que hable y colgarle una tarjeta con el nombre de M. Rajoy. Eso sí es tener mala leche, aunque cierto gracejo también, se lo reconozco. (Risas.―Aplausos).

Y, la segunda cuestión, con la que no voy a perder tiempo, es nada más que una frase para las gentes de VOX. Lo dije en una ocasión y lo vuelvo a repetir: hay mucha más dignidad en cualquier persona que se juega la vida cruzando el mar en un cayuco que en cualquiera de los diputados de la extrema derecha de este hemiciclo.

Finalizo ya, y me ajusto al tiempo, con una cuestión. Hay que garantizar los derechos de todas las personas en todos los lugares. Eso es lo que dice el PNUD, el Plan de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que España firmó en 1994 y que exige que no se vaya por las vías militares, sino por el desarrollo integral; que se garantice la seguridad de las personas: la seguridad alimentaria, la seguridad en su vida, la seguridad personal, la seguridad en el empleo y todas las seguridades que hacen que las vidas sean dignas. Eso no es compatible con un Trump que, primero, quiere cerrar la oficina de cooperación y, segundo, pide a otros que inviertan el 5 % mientras él solo invierte el 3,5 %.

Concluyo. Sé que a alguien le puede extrañar que yo hable de los derechos para todas las personas en todos los lugares, que desprenda un cierto aire internacionalista, pero, sorpréndanse, se puede ser independentista, se puede ser soberanista y se puede ser internacionalista. Esto no me lo he inventado yo, ya lo decía James Connolly, un socialista irlandés, hace un siglo. Él decía que la causa obrera es la causa de Irlanda y que, en justa reciprocidad, la causa de Irlanda es la causa obrera.

Besterik ez, mila esker. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Matute. Por el Grupo Parlamentario Vasco (PNV), tiene la palabra la señora Vaquero Montero, que también acumula en este turno el tiempo de la réplica.

Maribel (GV (EAJ-PNV)) Vaquero Montero

PNVDiputada.Página 21Vídeo

Mil esker, presidente andrea. Arratsalde on guztioi. Presidente, los temas de esta segunda comparecencia están interrelacionados entre sí: defensa, seguridad, desarrollo humano y paz. No estamos de acuerdo con esa falsa dicotomía de seguridad versus derechos humanos y sociales. Las personas, los ciudadanos, los pueblos no tienen por qué elegir entre seguridad o protección de sus derechos sociales, económicos y políticos. Seguridad y derechos van de la mano. No hay derechos sin seguridad ni seguridad sin derechos, si es que entendemos el término seguridad en su integridad: seguridad para desarrollar la democracia, libertad de pensamiento, de asociación, libertad política. El 25 de junio se celebró en La Haya la Cumbre de la OTAN, en la que le disputó usted el protagonismo al señor Trump. Había preocupación entre los presidentes europeos y el secretario general de la OTAN, el señor Rutte, por posibles tensiones, especialmente tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos cuestionando el artículo 5 del tratado, el relativo a la defensa mutua, aunque ello no justifica el mensaje de total pleitesía que le remitió el señor Rutte al señor Trump. Se limitó a una única sesión plenaria, posiblemente para evitar conflictos, en la que se logró un acuerdo, una declaración conjunta de solo cinco puntos, frente a los treinta y ocho del año anterior, una declaración en la que se acordó aumentar el gasto de defensa en un 5 % del PIB para el año 2035. Como señaló tras la cumbre, y lo ha vuelto a hacer hoy, usted aquí ha comprometido al Estado a cumplir con sus obligaciones de capacidades al 2,1 % del PIB, según el informe de las Fuerzas Armadas, es decir, del Ministerio de Defensa. Yo no voy a entrar en el tanto por ciento del PIB necesario para cubrir las obligaciones y los objetivos de capacidades requeridas por la OTAN, pero cuesta creer que lo que para otros es un 5 % para usted sea suficiente con un 2,1 %. Pero yo no he leído el informe, ya que este es secreto. Lo que sí le tengo que reconocer es que usted ha defendido lo que ya había aprobado en el Consejo de Ministros el 23 de abril de 2025. El Gobierno aprobó el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, en el que, para 2029, se comprometía a aumentar el presupuesto de Defensa de un 1,4 a un 2 %. Por lo tanto, teniendo en cuenta estos objetivos, poco le falta para llegar al 2,1 %, o tal vez no, ya que, cuando el Partido Popular gobernaba, el señor Rajoy se comprometió con el 2 % del gasto para 2014 y, según sus datos, en 2018 el presupuesto no llegaba apenas a un 0,9 % del PIB. Por lo tanto, los compromisos se pueden cumplir o no. Ya ve, una cosa son los compromisos que se asumen y otra distinta los hechos en la realidad. Eso mismo han podido pensar también algunos de los mandatarios y las mandatarias de los Estados que componen la alianza cuando han firmado el 5 %: nos comprometemos y ya veremos; ya, si eso, en 2029, y en 2035, quien mande ya dará explicaciones. Pero usted no se podía permitir el lujo de que quien llegue después arree, porque su discurso y su defensa en la cumbre de La Haya eran sobre todo para el consumo interno, para su Gobierno, en un momento muy difícil de la legislatura. Esto no es una crítica, simplemente es una valoración política.

Europa tiene una posición crítica en defensa. La mayoría de sus Estados pertenece a una alianza en la que el socio mayoritario, el que pone más del 60 % de la financiación, es un socio poco fiable en estos momentos, que amenaza un día sí y otro también con guerras comerciales, incumpliendo el artículo 2 del tratado, que promueve la cooperación económica, y que espera que esa gran parte del aumento del gasto en defensa se invierta en la industria de su país. ¿Con esto qué quiero decir? No quiero decir que Europa no deba buscar aliados para garantizar su seguridad, sino que tiene que ser más fuerte e independiente en este sentido, como en el económico y en el político, es decir, tiene que reafirmar su soberanía para defender sus principios, sus valores, la cohesión y la justicia social. Los fundadores de la alianza reafirmaron en su tratado su fe en los propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, en las que la seguridad y los derechos humanos van de la mano. No se puede lograr una seguridad auténtica y duradera sin una garantía de derechos humanos robusta. En la declaración aprobada se reafirma el compromiso con el artículo 5, es decir, un ataque a uno es un ataque a otro, y el compromiso con la libertad y la democracia; eso sí, hay un cambio sutil, ya que desaparecen las menciones a los derechos humanos y al Estado de derecho, que sí figuraban en declaraciones anteriores. Podemos entrever aquí la mano de Trump, menos centrada en la promoción de valores democráticos. Nos llama la atención que, aunque se menciona a Rusia, no se haga referencia directa a la invasión a Ucrania y solo aparezca una vez en el texto frente a las cuarenta y cuatro menciones del año anterior.

Como es conocido, se aumenta el gasto en defensa hasta el 5 %. Hablamos de un impacto económico significativo. Se estima que Europa deberá aportar 510 000 millones de euros adicionales anualmente. Usted aquí asegura que el Estado cumplirá con sus capacidades, con su compromiso como miembro fiable central de la OTAN y, sobre todo, con la Unión Europea, con el 2,1 % del PIB. Se recoge la cooperación industrial transatlántica en defensa, eliminando barreras al comercio militar entre aliados. Este es un punto que obedece a la presión de Trump, entiendo, ya que el 80 % del armamento europeo es importado, lo que genera dependencia en estos momentos hacia Estados Unidos. Sin embargo, lo que necesitamos, como Europa, es girar hacia la autonomía industrial europea, y en ello estamos de acuerdo con el planteamiento del Plan Industrial Tecnológico para la Seguridad, que señala la necesidad de impulsar la innovación y reindustrialización en estos ámbitos, pero invirtiendo en Europa, en una Europa más soberana y menos dependiente, y no en Estados Unidos.

Presidente, de una imposición, quizás lo que haya que ver sea el coste de oportunidad, una oportunidad de desarrollo, no solo militar, sino también tecnológico. Es decir, no se trata de plantear cuánto gastar en defensa, sino cómo hay que gastar —‌aquí surge la tecnología de doble uso, en la que tenemos capacidades; Euskadi las tiene: ciberdefensa, espacio, en definitiva, inversiones en I+D dual, software y tecnológicas que pueden ser utilizados tanto para fines civiles como militares—; un gasto en defensa como una oportunidad no solo para desarrollar una autonomía digital que nos permita no ser dependientes de Estados Unidos, sino también como una oportunidad competitiva para mejorar la cualificación de los puestos de trabajo y fomentar las competencias STEM, que ayuden a desarrollar nuevas capacidades en la industria, también en la dual. En definitiva, hablamos inversiones en capacidades defensivas como elementos de seguridad, pero también como estrategia industrial y tecnológica, porque pueden generar impactos positivos en innovación, en empleo cualificado y soberanía tecnológica; impactos positivos que van más allá de la mera defensa o protección. Lo fundamental es avanzar en una respuesta conjunta europea con autonomía estratégica frente a Estados Unidos.

Algunos grupos que cuestionan hoy aquí la pertenencia a la OTAN, sobre todo en lo referente a la cuantía del gasto militar, deberían tener presente que países como Suecia y Finlandia, que no son parte de la alianza, gastan ingentes cantidades para defender a su ciudadanía y su modelo de vida, su soberanía.

Aurreko agerraldietan esan dugu ere Trump ez da sistema honetan aliatu bat, ez baitu sinesten ezta konpartitzen Europak duen gizarte eredua, kohesioan eta justizia sozialean oinarritutako gizartean. Baina, bestetik, aliantza Atlantikoan, Estatu Batuek ehuneko hirurogeita aportazioa egiten du, eta ez du karga hori asumitzen jarraitu nahi, ez kopuru horietan bestelako defentsa guneetara bere tropak handitu nahi dituelako, Pazifikora, alegia. Hori bai, Europak bere segurtasun industrian inbertitu dezala nahi eta espero du. Eta guk Europa indartsuago bat nahi dugu, bere erabakiak hartzen dituen Europaren parte izan nahi dugu, Europa sendo, seguru eta kohesionatu batean sinesten dugulako, balio demokratikoak oinarri duen

Europa batean. Erantzun beharreko galdera ondorengoa da: zein subiranotasun du Europak seguritate hori bermatzeko bere balio eta printzipio demokratikoei uko egin gabe?

Ekainak 26ko Europako Kontseiluan seguritatea eta defentsa izan dira gai nagusiak. Aurretik esandakoa errepikatzea besterik ez.

Y lo hemos dicho también en otras intervenciones anteriores: Trump no es un aliado en ese sistema, no cree ni comparte el modelo de sociedad que tiene Europa, una sociedad basada en la cohesión y la justicia social, pero, por otro lado, asume un presupuesto del 60 % en la Alianza Atlántica y no quiere seguir asumiendo esa carga, no en esas cantidades, porque quiere aumentar sus tropas a otros puntos de defensa, al Pacífico precisamente. Eso sí, quiere y espera que Europa invierta en su industria de seguridad. Nosotros y nosotras queremos una Europa más fuerte, queremos ser parte de la Europa que toma sus propias decisiones, porque creemos en una Europa sólida, segura, cohesionada y basada en valores democráticos. La pregunta que hay que responder es la siguiente: ¿qué soberanía tiene Europa para garantizar esa seguridad sin renunciar a sus valores y principios democráticos?

En el Consejo Europeo celebrado el 26 de junio, la seguridad y la defensa han sido los temas principales, y solo me queda repetir lo dicho anteriormente.

El Partido Nacionalista Vasco apuesta desde su Constitución por una Europa que se sustenta en principios democráticos. No tengo tiempo para extenderme en las conclusiones del Consejo Europeo de hace dos semanas y, por ello, voy a incidir únicamente en tres temas.

Comparto con usted que Europa, más allá de tomar notas sobre el cumplimiento por parte de Israel del artículo 2 de asociación, debe actuar. No necesitamos más debates ni más seguimiento a la evolución de la situación sobre el terreno; conocemos de sobra lo que está pasando. Hay Gobiernos, como el de Israel, que sostienen que los principios y las normas de derecho internacional humanitario no les son aplicables y reescriben las reglas para cometer crímenes contra la humanidad. El genocidio israelí contra el pueblo palestino, retransmitido en tiempo real, es el ejemplo más claro. ¿Y qué hacemos en Europa ante ello?

En relación con la modificación del reglamento lingüístico de la Unión Europea para la oficialidad del euskera, galego y catalán, le insistimos en que siga adelante y negocie con los Estados miembros para su consecución. Se da una nueva oportunidad este mes; aprovechémosla, a pesar de todos los obstáculos que están poniendo los defensores del monolingüismo español.

Euskara, Europako hizkuntza zaharrena izanik, ezin diogu uko egin hizkuntza ofizialen artean beste bat izateari. Herrien eta Nazioen Europan euskara, katalana eta galiziera hitz egiten duten europarren hizkuntza eskubideen ukazioa izango litzatekeelako. Horregatik, berriro ere zure gobernuari egiten diogu eskaera. Ez eman amorerik euskarak Europan ofizialtasuna lortu arte.

Eta hirugarrenik, Europako funtsei dagokionez, orain gutxi galdera luzatu genizun planteatzen ziren aldaketen harira, eta eskaera bat egin genizun.

El euskera es la lengua más antigua de Europa. No podemos renunciar a que sea otra lengua oficial entre las lenguas oficiales en la Europa de los pueblos y las naciones, sería una negación de los derechos lingüísticos de los europeos que hablan euskera, catalán y gallego. Por eso, una vez más, hacemos una petición a su Gobierno para que no se rinda hasta que el euskera tenga la oficialidad en Europa.

Tercero, hace poco le hicimos una pregunta en cuanto a los fondos europeos y le hicimos una solicitud.

Presidente, en relación con los fondos europeos, desde Europa se planteaba la modificación de los reglamentos que planteaban cambios en los fondos europeos, apostando por una mayor recentralización de los mismos en los Gobiernos de los Estados. Ya le advertimos de nuestra postura contraria, porque la centralización o renacionalización de los fondos de gestión compartida no equivale a simplificación, sino a pérdida de eficacia y de alineación con las necesidades territoriales, tal y como apunta su experiencia con el MRR. Para mejorar la competitividad europea es fundamental que la gestión de los fondos incorpore una mayor descentralización y autonomía para las regiones dentro de un marco común de criterios estratégicos, porque la efectividad de los recursos es mucho más adecuada cuando se tienen en cuenta estas necesidades. Objetivos marco, sí, pero flexibles hacia abajo para que puedan ser efectivos. Esto es lo que se debiera defender en Bruselas. ¿Nos puede adelantar qué postura ha defendido o va a defender en este sentido?

Para finalizar, muy brevemente, me voy a referir a la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo. En primer lugar, y aunque ha sido una conferencia con luces y sombras, quiero poner en valor el refrendo contundente de la mayor parte de la comunidad internacional, de 160 países, de la gobernanza global que suponen las Naciones Unidas para movilizar la cooperación multilateral, las soluciones y los recursos financieros que requieren los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, a pesar de la gran ausencia de Estados Unidos y teniendo en cuenta los efectos de los grandes recortes de Trump en la cooperación.

Por otra parte, quiero destacar otro asunto muy importante para nuestro grupo, y es que el enfoque territorial ha generado un gran impacto en todos los debates de la conferencia. Esto es muy relevante porque al fin la agenda financiera entra en el terreno territorial o subnacional o subestatal, como se le llama en Naciones Unidas, y se trata de una conquista de los Gobiernos locales regionales, que tantos años llevamos trabajando para que la agenda local de desarrollo sostenible sea una realidad desde sus competencias, afinando estas a la localización de la gobernanza colaborativa multiactor y multinivel de los procesos en transformación. Euskadi está estratégicamente colocada para alcanzar y perseguir la agenda, es un referente que cuenta con legitimidad internacional, ya que lleva tiempo trabajando desde un enfoque integral sistémico la localización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la financiación para el desarrollo como parte de su ADN.

Presidente, ya termino. No tengo mucho más tiempo, pero espero que conteste a las observaciones que nuestro grupo le ha realizado.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Vaquero. Por el Grupo Parlamentario Mixto, que también acumula en este turno su turno de réplica, tiene la palabra, en primer lugar, la señora Belarra Urteaga.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 24Vídeo

Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Presidente, en primer lugar, me gustaría mostrar mi solidaridad con los veintitrés detenidos de la huelga del metal de Cádiz que están siendo reprimidos por este Gobierno. (Aplausos). No puede reprimirse la defensa del pan de tus hijos y de nuestras hijas y la huelga, quiero recordarles, es lo que hace avanzar los derechos laborales de todos y de todas. En segundo lugar, quiero decirles también que, a pesar del circo bipartidista corrupto que hemos visto esta mañana, en realidad el Pleno de esta mañana solo ha venido a mostrar su impotencia, la impotencia del señor Feijóo, que quiere presentar una moción de censura pero no encuentra los números para hacerlo, y la impotencia del señor Sánchez, que no puede presentar una cuestión de confianza porque sabe perfectamente que tendría muy difícil volver a conseguir los números para ser presidente del Gobierno; su impotencia y volver, como en 2011, a hablar de corrupción, en vez de hablar de los problemas reales de la gente de este país, que son que los alquileres están por las nubes, que la gente está teniendo que ir a trabajar en plena ola de calor al aire libre, que este Gobierno quiere ampliar la edad de jubilación a los 71 años, que quieren que nos jubilemos y que tengamos que volver a trabajar. Señor Sánchez, usted esta mañana tampoco ha respondido a las preguntas clave que le han puesto encima de la mesa los grupos parlamentarios. ¿Por qué cesó al señor Ábalos en julio del año 2021? ¿Por qué le volvió a meter en las listas? ¿Por qué, si había rumores sobre Santos Cerdán, le puso de número dos? Debería usted reflexionar y ser consciente de lo que diría usted mismo si tuviera enfrente al líder de un partido que nombró a dos secretarios de organización y los dos durante siete años le salieron corruptos. Creo que lo que diría sería bastante diferente. Ahí se lo dejo. Yendo a lo que nos ocupa esta tarde, creo que la cumbre de los días 24 y 25 de junio en La Haya ha disipado todas las dudas sobre de qué va este rearme criminal, que es un auténtico robo a mano armada de la clase trabajadora. Ni rastro de la autonomía estratégica, ni rastro de soberanía europea. Este es un rearme ordenado por Donald Trump, que es funcional a los objetivos y a los intereses económicos, políticos y militares de los Estados Unidos, nada más y nada menos. (Aplausos). Subir hoy, presidente, a esta tribuna a subrayar, una vez más, la lealtad de España a la OTAN, decir que somos un socio confiable, que somos un socio leal, es mostrar su lealtad ante criminales de guerra, ante los ataques ilegales, como el que se produjo hace tres semanas por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán y contra sus infraestructuras nucleares, es mostrar nuestra lealtad al genocidio que Netanyahu está perpetrando contra el pueblo de Palestina desde hace más de año y medio. Insisto, ser leales a los criminales de guerra es ser leales a una cosa que este país no es, es ser leales a algo que este país no quiere ser. Presidente, este es un país de paz, este es el país del «No a la guerra», y sabemos muy bien lo que significa que nos metan en una guerra ilegal como fue la de Irak y lo que hizo el señor Aznar. Nuestro país no quiere volver a pasar por eso. Por eso hoy le exijo, presidente, que deje de ponernos en peligro, que deje de ponernos en riesgo, que es lo que está haciendo, manteniéndonos leales a la OTAN. Saque a España de la OTAN, rompa ese compromiso del 5 % del PIB para gasto militar que usted ha comprometido, por mucho que mientan y sus altavoces mediáticos insistan en las mentiras, impida que los Estados Unidos puedan usar las bases militares de Rota y de Morón para perpetrar esos ataques ilegales, porque nos está convirtiendo en un objetivo. Y no es solo que nos esté poniendo en riesgo, es que usted está comprometiendo el futuro de nuestros hijos y de nuestras hijas.

Muy poco le ha durado esta vez el teatrillo, apenas dos o tres días. El otro día, el diario de cabecera del PSOE, el diario El País, publicaba una noticia muy elocuente. La noticia de su periódico no solo confirmaba que España ha firmado el 5 % del PIB para gasto militar, es que además le ponía nombre a esta nueva era, decía que es el fin de la abundancia. Es el nuevo «ustedes han vivido por encima de sus posibilidades» que algunos recordamos muy bien porque sirvió para justificar los brutales recortes del PP en la pasada década. En esa noticia de su periódico explicaba la AIReF que el compromiso de rearme que ustedes han firmado va a implicar recortes de 30 000 millones de euros para hacer frente precisamente a ese rearme criminal. Dice literalmente: «La combinación de pensiones, deuda y defensa aboca a España a décadas de austeridad». No lo digo yo, lo dice su periódico, señor Sánchez.

Por eso yo hoy quiero llamar desde aquí a la insumisión contra este rearme, a la insumisión de nuestro pueblo contra este rearme criminal que se va a cargar el Estado social de nuestro país. Nos negamos a pagar el rearme al que usted se ha comprometido, porque es evidente que la OTAN, si no nos salimos de ella, va a exigir que cumplamos. De hecho, ese es el argumento, presidente, que lleva usted usando durante meses para justificar que ha aumentado el gasto militar hasta el 2 % del PIB, el mayor aumento del gasto militar de la historia de nuestro país, que usted lo ha hecho este año, y es porque Rajoy lo firmó. Es evidente que el que venga después de usted a gobernar va a decir: yo tengo que cumplir con el 5 % del PIB; yo no quiero, pero es que el señor Sánchez lo firmó.

Además, señor Sánchez, la gente tiene que saber que este rearme criminal sirve para beneficiar a Israel y para colaborar con el genocidio en Palestina. Ustedes han permitido que Israel cree en Palestina un laboratorio de pruebas humanas, y ustedes se están beneficiando militarmente de ello. Como dice Francesca Albanese, el genocidio en Palestina se mantiene porque es lucrativo a sus intereses políticos y económicos. De hecho, lo decía el presidente de la empresa Elbit Systems hace una semana, una de las grandes empresas armamentísticas israelíes que tiene las manos manchadas de sangre. Se vanagloriaba el presidente del Elbit Systems de ese rearme europeo que va a servir para que su negocio sea aún más boyante.

Pero es que ustedes hablan de romper el acuerdo de asociación de Israel con la Unión Europea y no hacen los deberes aquí, en casa. Ustedes están promocionando a la empresa armamentística española Indra y han puesto a la cabeza de Indra al señor Escribano, cuya empresa tiene unos vínculos estrechísimos con el lobby israelí. La propia Indra tiene un acuerdo de asociación estratégica con Israel Aerospace Industries, la empresa campeona de drones israelí que sirve para disparar y atacar a los palestinos.

Ya es tarde, presidente, muy tarde, pero se lo voy a decir una última vez: acuerde un embargo formal de armas a Israel. Deje de comprarle armas a Israel y de financiar este genocidio. Meta a España en el grupo de La Haya y rompa todas las relaciones con los genocidas. ¿Hasta cuándo va a seguir usted comprometiendo a España como cómplice de un genocidio y manteniendo los lazos que tenemos con los genocidas?

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Belarra. Tiene ahora la palabra el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 25Vídeo

Obrigado, señora presidenta. Moi boa tarde. Señor Sánchez, vostede vén hoxe aquí a presentarse como adaíl da oposición ao aumento do gasto militar e ás esixencias de Trump, mais non ten ningunha lexitimación para iso, ningunha. Vostede asinou o acordo da OTAN para chegar até 5 % do Produto Interior Bruto en gasto militar, mais fala dunha excepción para o Estado español que lle permitiría limitar ese gasto a 2,1 %, unha excepción que non sabemos onde está recollida e que a maioría dos dirixentes que fan parte da OTAN nega. Si, Trump acusou o Estado español de non querer pagar, mais ao mesmo tempo Meloni e outros dirixentes europeos aseguraban que todos asinaran o mesmo documento e que non sabían de ningunha excepción. Quen mente, señor

Sánchez? Vostede? Trump? Meloni? Dise que onde hai papeis calan barbas. Pois ben, onde están os papeis que acrediten esta excepción?

En todo caso, para o BNG, isto non é o máis relevante. A súa táctica consiste en que fronte a un 5 % —que é unha auténtica barbaridade— parece aceptábel 2,1 %. Pois non o é, continúa a ser unha barbaridade. Ese 2,1 % do PIB se implicará inevitabelmente detraer recursos de políticas sociais e, en segundo lugar, porque sabe que, asinado o compromiso, é cuestión de tempo que a esixencia norteamericana leve até 5 % coa aplicación directa de recortes nas políticas públicas e de benestar.

Porén, o máis grave é que vostede enfiou desde hai tempo o Estado español nunha dinámica belicista comandada pola OTAN e ao servizo do imperialismo norteamericano, que nunha constante escalada leva inexorabelmente a alimentar a espiral de confrontación e a militarización da sociedade. Mire, eu até lle podo comprar algúns dos argumentos que vostede utilizou aquí para rexeitar o incremento do 5 %. Efectivamente, chegar ao 5 % non implica maior seguranza para o Estado español. Polo contrario, pode implicar maior risco de confrontación. Efectivamente, o Estado español non gaña nada comprándolle armas ao complexo militar industrial norteamericano. Estamos totalmente de acordo, pero non sei se se dá conta de que ese argumento vale para 5 % e tamén vale para o 2 %. Claro, o Partido Popular, ao Señor Feijóo, parécelle pouco 2 %, queren que se asine o 5 %. Xa sabemos ademais que o Partido Popular é adicto aos recortes sociais, que non ten ningún problema en conxelar as pensións, en conxelar os salarios públicos, en rescatar a banca, darlle diñeiro á banca mentres afoga ás familias dos traballadores e traballadoras. Pero nós, o BNG, desde logo non está por iso. Por tanto, señor Sánchez, a cuestión chave non é de porcentaxes nin 5 % nin 2 %, é de apostar no belicismo ou na paz, na vía da confrontación ou na vía do diálogo e da negociación para a resolución dos conflitos internacionais. Non en gastar un diñeiro que o Estado español non ten para unhas armas que non se precisan para se defender nunha ameaza que non existe.

A ameaza real, señor Sánchez, é ben visible e a pesar diso a Unión Europea non quere vela. A ameaza está nun estado colonial de Israel, que após ter ocupado xa a maior parte do territorio da Palestina está a masacrar á poboación de Gaza nun xenocidio televisado que inclúe campos de concentración e de exterminio. Gaza, de feito, é xa un enorme campo de exterminio e no entanto os dirixentes da ONU ollan para outro lado. Israel non é só unha ameaza, Israel é inimigo da humanidade e como tal hai que tratalo. E a ameaza é a propia OTAN, unha organización militar agresiva que se ten convertido no brazo executor das estratexias imperialistas norteamericanas. Non precisamos da OTAN e o único que lle reclamamos é que se disolva polo ben da humanidade. En todo caso, tamén reclamamos que o Estado español se retire da OTAN. No mínimo, a cuestión é preguntar á cidadanía que opina e, a poder ser, de maneira que esta vez o referendo non estea trucado como o que no seu día realizou Felipe González.

Vostede xa procedeu a un incremento brutal do gasto militar en 2023 un 26 % no orzamento de defensa. Posteriormente, con 10 400 millóns ou máis recentemente, comprometendo 15 000 millóns de euros até o ano 2017. Eu pregúntolle, señor Sánchez, vostede pode durmir tranquilo sabendo que ten problemas de sono? Pode durmir tranquilo sabendo que está colaborando na perigosa estratexia militarista da OTAN e dos Estados Unidos e comprometendo diñeiro que se acabará por detraer da sanidade, de educación, dos servizos sociais, de vivenda ou das pensións? Acabo, sinceramente isto ao BNG si lle parece preocupante, como é a inacción da Unión Europea fronte ao xenocidio e a limpeza étnica que os criminais sionistas están a realizar en Gaza.

Por tanto, reclamámoslle que pasen das declaracións aos feitos e que rectifiquen a vía belicista porque se optan pola paz contarán co apoio do BNG, se se manteñen no camiño do militarismo, evidentemente estaremos en fronte.

Moito obrigado.

Gracias, presidenta. Buenas tardes. Señor Sánchez, usted viene aquí a presentarse como el líder de la oposición al aumento del gasto militar y a las exigencias de Trump, pero no tiene ninguna legitimidad para ello, ninguna, porque usted firmó el acuerdo de la OTAN para llegar hasta el 5 % del producto interior bruto en gasto militar. Además, habla de una excepción para el Estado español que le permitiría limitar ese gasto al 2,1 %, pero esta es una excepción que la mayor parte de los dirigentes niegan. Sí, Trump acusó al Estado español de no querer pagar, pero al mismo tiempo Meloni y otros decían que no sabían de ninguna excepción. ¿Quién miente, señor Sánchez? ¿Usted? ¿Trump? ¿Meloni? Se dice que donde hay papeles, callan barbas, entonces, ¿dónde están los papeles que acrediten esta excepción?

En todo caso, para el BNG esto no es lo más importante. Su táctica consiste en que ante un 5 %, que es una verdadera barbaridad, parece aceptable el 2,1 %, pero no lo es, sigue siendo una barbaridad. Este 2,1 % del PIB ya implicará inevitablemente detraer recursos de políticas sociales y, en segundo lugar, porque sabe que al firmar el compromiso es cuestión de tiempo que la exigencia norteamericana incluya hasta un 5 %, con una aplicación directa de recortes en las políticas públicas y de bienestar.

Sin embargo, lo más grave es que usted enfiló hace tiempo al Estado español en una dinámica belicista comandada por la OTAN y al servicio del imperialismo norteamericano, que en una constante escalada lleva inexorablemente a alimentar la espiral de confrontación y a la militarización de la sociedad. Puedo comprarle alguno de los argumentos que usted dijo para rechazar el 5 % del aumento. Sí, llegar al 5 % no implica mayor finanza para el Estado español, pero puede implicar mayor riesgo de confrontación. Sí, el Estado español no gana nada comprándole armas al complejo militar estadounidense, estamos de acuerdo, por supuesto, pero no sé si se da cuenta de que este argumento vale para el 5 % y también vale para el 2,1 %. Y, claro, el Partido Popular, el señor Feijóo dice que el 2,1 % no es suficiente, quiere el 5 %, pero el Partido Popular es adicto a los recortes sociales, ya lo sabemos. No tiene problemas en congelar salarios públicos, pensiones, darle dinero a la banca mientras ahoga a las familias de los trabajadores y trabajadoras, pero nosotros, el BNG, desde luego, no estamos a favor de ello. Por tanto, señor Sánchez, la cuestión clave no es de porcentajes, ni 5 ni 2,1 %, es apostar o al belicismo o a la paz, a la vía de confrontación o a la vía del diálogo y de la negociación para la resolución de conflictos internacionales. No se trata de gastar un dinero que el Estado español no tiene en unas armas que no se necesitan para defenderse de una amenaza que no existe.

La amenaza verdadera, señor Sánchez, es muy clara y, a pesar de ello, la Unión Europea no la quiere ver. La amenaza está en un Estado colonial de Israel que, tras haber ocupado la gran parte del territorio de Palestina, está masacrando la población de Gaza en un genocidio televisado que incluye campos de concentración y de exterminio. Gaza, de hecho, ya es un campo de exterminio y, mientras tanto, los dirigentes de la Unión Europea miran para otro lado. Israel no es solamente una amenaza, Israel es el enemigo de la humanidad y hay que tratarlo como tal.

Y la amenaza es la OTAN también, una organización militar agresiva que se ha convertido en el brazo ejecutor de las estrategias imperialistas norteamericanas. No necesitamos a la OTAN, lo único que le pedimos es que se disuelva por el bien de la humanidad. En todo caso, también reclamamos que el Estado español se retire de la OTAN o por lo menos preguntar a la ciudadanía a ver qué opinan ellos, y a poder ser de modo que ahora el referéndum no esté amañado, como el que en su día realizó Felipe González.

Usted ya aumentó los gastos militares en 2023 un 26 % en los presupuestos de Defensa, luego con 10 400 millones de euros o más recientemente comprometiendo 15 000 millones de euros hasta el año 2037. Y yo le pregunto, señor Sánchez, ¿usted puede dormir tranquilo —‌sabiendo que tiene problemas de sueño— sabiendo que está colaborando en la peligrosa estrategia militarista de la OTAN y de los Estados Unidos de América, y comprometiendo dinero que al final se extraerá de educación, servicios sociales, vivienda o pensiones? Sinceramente, esto sí le preocupa al BNG, como la inacción de la Unión Europea ante el genocidio y la limpieza étnica que los criminales sionistas están realizando en Gaza.

Así que, les pedimos que pasen de las declaraciones a los hechos y que rectifiquen en la vía belicista, porque si optan por la vía de la paz, contarán con el apoyo del BNG y si se mantienen en el camino del militarismo, por supuesto, nos opondremos.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Rego. Tiene ahora la palabra el señor Catalán Higueras.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 27Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenas tardes. Dos cuestiones previas. Aprovechando que está el ministro Puente, me acaban de mandar unas fotografías, señor ministro, del tren que une Pamplona y Zaragoza. Ya sé que estamos en sanfermines, pero la imagen no voy a decir que es vergonzosa, es totalmente indigna. Ustedes dijeron que iban a cambiar los trenes en enero de 2025, luego a partir del mes de abril de 2025 y ahora todavía seguimos sin tener esos nuevos trenes. (Aplausos). Solamente le recomiendo que, por favor, pida esas imágenes porque realmente no son dignas del servicio que debía ofrecer Renfe, y se lo digo además sin ninguna acritud. Por otro lado, la segunda cuestión, señor presidente. Esta mañana abordábamos la presunta trama de corrupción del Partido Socialista del Gobierno y nosotros le realizamos una pregunta muy concreta, que ha quedado sin respuesta y creemos que es importante que lo diga. ¿Nos puede asegurar que no hay financiación irregular del Partido Socialista? Le recuerdo que los silencios también son muy significativos. Muchas gracias.

Señorías, que la política exterior de España es irrelevante ya no lo pone en duda nadie, ni siquiera nuestros socios europeos y de la OTAN. Conocen perfectamente lo que está ocurriendo en nuestro país, saben que estamos ante un Gobierno asediado por la corrupción. Miren, no seremos nosotros, Unión de Pueblo Navarro, los que defendamos la conducta sumisa del propio secretario general de la OTAN, pero tampoco los exabruptos del presidente de Estados Unidos que, con un comportamiento totalmente delirante, es incapaz de actuar con respeto y lealtad con sus socios de la Unión Europea, con sus socios europeos.

También es evidente que nosotros tenemos muy claro que estamos en la OTAN por voluntad propia, que eso nos lleva a tener que cumplir unas obligaciones y que, por lo tanto, en esa línea se debe entender lo que se viene ratificando en estos encuentros, como en el último que se realizó en La Haya. Pero también es evidente que no es bueno, en ningún caso, buscar la confrontación. Creemos sinceramente que el acuerdo y el consenso, particularmente y de manera específica, con nuestros socios de la Unión Europea y con nuestros socios europeos es fundamental; en ningún caso la confrontación con ellos, y mucho menos el enfrentamiento único y directo con Estados Unidos, porque no nos trae nada bueno ni es positivo para los intereses de nuestro país. Desde nuestro punto de vista, es un auténtico error, como lo fue, por ejemplo, que el señor Rodríguez Zapatero despreciara en su día la bandera de Estados Unidos, un populismo totalmente barato. (Rumores).

Señorías, es también una evidencia que, a la hora de buscar ese acuerdo y ese entendimiento, no se puede ir, como fue el presidente del Gobierno de España a este último encuentro de La Haya, con esa frivolidad que le caracterizó. Creemos sinceramente, señor presidente, que usted fue un presidente irrelevante en las posturas, fundamentalmente, e insisto, con el resto de los socios de la Unión Europea (el señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, hace gestos negativos), y, sobre todo, que fue un presidente aislado.

Por otro lado, no acaba de decirnos con qué apoyos parlamentarios cuenta a la hora de llevar adelante este rearme que precisa también la OTAN. Hemos podido comprobar esta tarde cómo está usted auténticamente solo con aquellos miembros y con aquellas formaciones políticas que sustentan a este Gobierno. No sabemos tampoco cómo lo va a hacer desde el punto de vista presupuestario, fundamentalmente porque llevamos dos ejercicios presupuestarios sin contar con presupuestos, y su acción de gobierno está basada fundamentalmente en la cesión a sus socios secesionistas. Por otra parte, tampoco puede obviar que su Gobierno está apoyado por aquellas formaciones políticas de extrema izquierda y también secesionistas que rechazan, como hemos podido comprobar en algunas intervenciones, nuestra presencia en la OTAN y que desprecian a las Fuerzas Armadas y a España como nación. Nosotros le pedimos, como le instamos también a la propia ministra de Defensa en su última comparecencia, que aproveche también este rearme para garantizar unas retribuciones dignas para estos miembros de las Fuerzas Armadas y acordes a las necesidades de las Fuerzas Armadas del siglo XXI.

Por otra parte, es evidente que, con el contexto de corrupción, de discrepancias internas en el propio Consejo de Ministros y de los partidos que sustentan a este Gobierno, nuestros socios de la Unión Europea no nos pueden tratar con respeto ni tampoco con el interés y la seriedad que debiera ser.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Catalán. Tiene la palabra la señora Micó Micó.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 28Vídeo

Gràcies, presidenta. Compromís som un projecte profundament europeista i per això creiem que tots els governants haurien de tindre un mapa d’Europa penjat en el seu despatx i no qualsevol mapa. Haurien de tindre este mapa d’Europa, perquè no hi ha Europa sense mar Mediterrani. I este es el mar Mediterrani que tenim avui en dia, amb temperatures de fins a 5 graus superiors a les que haurien de tindre. Les nostres aigües, en estos moments, arriben a superar els 30 graus i això el que comporta és pèrdua de la biodiversitat, nits sense dormir, problemes de salut i pluges molt fortes en octubre i novembre. I què es diu del canvi climàtic en les conclusions del Consell Europeu? El problema és que no es diu res de res. En les conclusions es diu que ja es parlarà en octubre del 2025 del canvi climàtic i de l’emergència climàtica. I això és un problema, perquè justament en octubre, este octubre, es complirà un any de la Dana que va deixar 228 morts a València. Evidentment hi ha molts factors, a banda de la temperatura de la mar, que causen esta tragèdia. Factors meteorològics, un urbanisme depredador o la falta d’obres, des de fa dècades, de governs d’un color i d’un altre color. Però sobre totes les coses, el responsable de tantes morts és un i tots els valencians i valencianes ho sabem. És un govern inepte, irresponsable i criminal amb Carlos Mazón al capdavant.

Gracias, presidenta. Compromís somos un proyecto profundamente europeísta, y por eso creemos que todos los gobernantes deberían tener un mapa de Europa colgado en su despacho. Y no cualquiera, sino este, este mapa de Europa (muestra un mapa con el mar Mediterráneo pintado de rojo y con una escala de temperaturas), porque no hay Europa sin mar Mediterráneo, y este es el mar Mediterráneo que tenemos ahora mismo, con temperaturas hasta cinco grados superiores a lo normal. Nuestras aguas llegan a superar los treinta grados, y eso conlleva pérdida de la biodiversidad, noches sin dormir, problemas de salud y lluvias muy fuertes en octubre y en noviembre. ¿Y qué se dice del cambio climático en las conclusiones del Consejo Europeo? El problema es que no se dice nada de nada; se dice que ya se hablará del cambio climático y de la emergencia climática en octubre de 2025. Y eso es un problema porque justamente este octubre se cumplirá un año de la dana que dejó 228 muertos en Valencia. Evidentemente, hay muchos factores, además del aumento de la temperatura del mar, que causan esa tragedia ―‌factores meteorológicos, un urbanismo depredador o la falta de obras de Gobiernos de uno y otro color―, pero, sobre todo, el responsable de tantas muertes es uno, y todos los valencianos y valencianas lo sabemos: un Gobierno inepto, irresponsable y criminal con Carlos Mazón a la cabeza. Señor Feijóo, señorías del Partido Popular, menuda vergüenza que, nueve meses después de la dana, mantengan a Mazón como presidente. Pero no solo eso, es que no tienen vergüenza porque en estos momentos tienen las manos rojas de aplaudirle este fin de semana en el Congreso del Partido Popular. (Rumores). Cada aplauso a Mazón es un insulto a las 228 víctimas mortales de la dana, y se les debería caer a todas y cada una de vosotras la cara de vergüenza porque el sitio de Mazón no es el Palau de la Generalitat, es el Jutjat de Primera Instància i Instrucció de Catarroja. Allí debería estar declarando como imputado por todas las muertes mientras estaba en El Ventorro. (Aplausos). Sobre la OTAN, dos cosas. Primero, evidentemente, no necesitamos aumentar la despesa militar, Europa ya gasta todo lo que necesita en armamento. De hecho, lo que necesitamos es reducir nuestra dependencia de los Estados Unidos y, sobre todo ―‌se lo han dicho ya muchos grupos parlamentarios―, no gastar ni un euro en la industria genocida de Israel. Esto creo que es una exigencia que le hacemos todos y todas. I per últim, hem d’anar molt, molt en compte, molt en compte amb les amenaces dels nous aranzels que arriben des de Trump. Perquè què passa? Que la reacció que podem tindre i que està tenint Europa és signar nous tractats comercials amb altres països. I això fa que s’obri la competència deslleial amb les nostres fruites i el nostre arròs, per exemple, en el cas de les valencianes i valencians, i el cost d’esta guerra comercial de Trump no el poden acabar pagant els de sempre, en el nostre cas, els llauradors i les llauradores valencianes. Gràcies.

Por último, tenemos que tener muy en cuenta que hay que tener mucho cuidado con las amenazas de los nuevos aranceles de Trump. ¿Qué ocurre? Que la reacción que podemos tener y que está teniendo Europa es firmar nuevos tratados comerciales con otros países, y eso hace que se abra la competencia desleal a nuestra fruta y a nuestro arroz, por ejemplo, en el caso de los valencianos y valencianas. Y el coste de esta guerra comercial de Trump no lo pueden terminar pagando los de siempre: en nuestro caso, los labradores y labradoras valencianos.

Gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Micó. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 29Vídeo

Presidenta. Pues ahora tocaba hablar de Europa, de seguridad, de geopolítica, de compromisos, de cooperación…, pero, como era previsible, el señor Feijóo ha vuelto a querer convertir este debate en lo mismo de siempre, en ver cómo puedo atacar al presidente del Gobierno. Pero lo único que ha hecho ha sido demostrar un desconocimiento infinito de todas estas cuestiones porque estamos hablando de tres cumbres, de tres encuentros que definen muy bien lo que es y lo que quiere ser España en el mundo. Y, cuando está en juego nuestro futuro, es verdad que habrá cuestiones que se pueden explicar con cifras, pero esas cuestiones siempre se tienen que justificar con valores, como ha hecho el presidente del Gobierno.

Empiezo con la cumbre de la OTAN. España ha dicho que no al 5 % de gasto militar que quería imponernos Donald Trump para que, al final, acabáramos comprando armas en empresas norteamericanas. Eso era lo que pretendía, y hemos dicho que no desde la convicción de que la fortaleza de una nación no se mide por el volumen de sus arsenales, sino por la solidez de sus convicciones y de sus valores. Por lo menos para los socialistas, la seguridad es inseparable de la justicia, y la justicia no puede hipotecarse en nombre de la fuerza. Y debiéramos entender todas y todos que lo que está en juego no es solo el gasto en defensa; es también la coherencia del proyecto europeo, es el alma del contrato social que nos une. Ya lo decía Willy Brandt: La paz no se construye solo con ejércitos, sino con justicia social. Y los socialistas y este Gobierno, con su presidente a la cabeza, no vamos a renunciar nunca a la justicia social. La decisión y la defensa que ha hecho Pedro Sánchez ―‌que nosotros compartimos absolutamente― ha sido una apuesta decidida por una arquitectura de seguridad compartida que no fractura el alma europea, que defiende el pluralismo y que asienta la soberanía democrática en la toma de decisiones.

Y parece mentira que del patrioterismo de la derecha tengamos que oír que España se ha ido, que España se ausenta, que España elude sus compromisos. No, señorías, España está: España está en el flanco oriental con tropas desplegadas, España está en las misiones de paz, España está en la inversión industrial, en la cooperación aliada, en el cumplimiento de los compromisos sobre las capacidades de seguridad y de defensa adoptados entre todos. La diferencia es que, frente a quienes claman más gasto militar sin más argumento que el temor, España ofrece un camino basado en la mesura, el equilibrio y la certeza de que defenderse no es lo mismo que desbordarse. Nosotros defendemos, como ha dicho el presidente, la inversión del 2,1 %, que no es solo el presupuesto del Ministerio de Defensa, son también la inversión en I+D en tecnologías de doble uso, las aportaciones a la OTAN, las misiones internacionales, la ciberseguridad, las capacidades tecnológicas compartidas. Y es que nada de esto de lo que estamos hablando es un mero ajuste de contabilidad, sino una visión de seguridad integral. Subir el gasto al 5 % no es un mero apunte contable, es una enmienda a la totalidad al corazón del modelo europeo, un desplazamiento estructural de recursos que pondría en riesgo el estado del bienestar.

Y parece ser que el señor Feijóo y la señora Belarra son las dos únicas personas del mundo entero que no se han enterado de que Pedro Sánchez y este Gobierno no han firmado el 5 % en gasto militar, las únicas personas del mundo entero. (Aplausos). Tampoco se han enterado de la rueda de prensa de Donald Trump a la salida de la cumbre de la OTAN. Señor Feijóo, se ríe, pero es que usted ha dicho aquí dos cosas muy curiosas. Voy a repetir las palabras del señor Feijóo. Ha dicho: Han firmado el 5 %, no se escondan. Y, a la vez, ha dicho: Nos hemos enfrentado a todos los socios que han firmado el 5 %. (Aplausos). ¿Cómo hemos hecho las dos cosas a la vez? ¿Pero no se da cuenta de lo ridículo que es lo que dice? Es que es tremendo, ¿no? Tremendo.

Nosotros no creemos que haga falta blindar nuestra seguridad a costa de la igualdad. No creemos que se tengan que armar nuestras fronteras a costa de debilitar nuestras escuelas y nuestros hospitales. No creemos que haga falta más presupuesto militar a cambio de menos cohesión social. Porque para nosotros el verdadero patriotismo consiste en proteger a los nuestros, sí, pero sin poner en peligro lo que somos, lo que nos hace comunidad, lo que define nuestra sociedad de valores. Y Pedro Sánchez, para orgullo de nuestro país, ha defendido y ha conseguido ser la voz de los que queremos garantizar nuestra seguridad y garantizar, a la vez, nuestro estado del bienestar. Y resulta que unos nos han criticado por ser tibios y otros por ser serviles. Son dos cosas tan incompatibles entre sí que no pueden ser verdad ni una cosa ni la otra.

Señora Belarra, decir que este Gobierno va a recortar en pensiones o en sanidad para comprar misiles es una barbaridad que no se sostiene ni en fabulandia. Siga usted con el megáfono, siga usted con la pancarta, siga usted diciendo estas cosas, pero este Gobierno ha demostrado durante siete años, con hechos, que ha reforzado nuestras capacidades de seguridad y de defensa, pero también, a la vez y sobre todo, ha invertido como nunca en vivienda, en becas, en dependencia, en sanidad, en pensiones, en prestaciones, en ayudas, en políticas activas de empleo, en renovables, en reindustrialización… (Aplausos). Y, ahora, con el compromiso adquirido de alcanzar ese 2,1 %, seguirá haciendo lo mismo, y ya ha demostrado que es más que capaz de hacerlo.

Por lo tanto, señora Belarra, deje de engañar a la gente con sus soflamas mitineras y recuerde mejor qué se hizo en el Gobierno en el que usted estaba, porque se invirtió más que nunca en defensa y, a la vez, se invirtió más que nunca en justicia social. Deje de decir cosas que no se corresponden con la realidad solo para intentar convencer y calentar a los suyos.

Y al señor Feijóo yo ya le he dicho que España está donde hay que estar. El que no está es usted, porque ya sabemos que usted habría aprobado el 5 %, aunque haga malabares para intentar disimular. Mire, esos siete minutos que utilizó para responder a la pregunta que le hicieron sin decir nada ya deben estar en el Guinness de los récords. Siete minutos para no decir que iba a aprobar el 5 % y, sobre todo, para no decir de dónde iba a sacar el dinero. Porque si usted apoya el 5 % díganos cuál es la lista de recortes en sanidad, en educación, en prestaciones, en ayudas, en dependencia… Y, si no lo hace, deje de criticar a quien ha peleado para que en este país no volvamos a conocer recortes de ese tipo. (Aplausos).

Lo que consiguió Pedro Sánchez en la cumbre de la OTAN es un éxito sin precedentes y, por mucho que le pese, un éxito para orgullo de nuestro país. Y, en el Consejo Europeo, Pedro Sánchez defendió lo mismo, porque Europa atraviesa un momento decisivo y España ha levantado la voz, no para destacar, sino para servir de ancla a los principios que compartimos. Verán, en Irán defendimos una posición firme y serena. ¿Impedir que se acceda al armamento nuclear? Sí, pero jamás por la vía de la fuerza, porque la historia nos enseña que la paz no se construye bombardeando el futuro, sino negociando con coraje. En el Sahel no vemos una crisis lejana, vemos una responsabilidad cercana, y, donde otros solo ven amenazas, España propone estrategias, anticiparse, cooperar, actuar, antes de que la inestabilidad se extienda como un incendio sin barreras y sin fronteras. Con Ucrania, nos reafirmamos en el apoyo, en la necesidad de una Europa que no baja la mirada ante la agresión y que sabe que su seguridad es también su dignidad y que para defender su libertad hay que proteger su verdadera alma.

¿Y en Gaza? En Gaza nos enfrentamos a un genocidio que ningún cálculo diplomático puede justificar. España impulsó una resolución en Naciones Unidas que exige el alto fuego inmediato, el respeto al derecho internacional y el acceso humanitario sin condiciones. Pero esta semana hemos conocido que el Gobierno de Israel quiere levantar un campamento cerrado sobre las ruinas de Ráfah donde encerrar a seiscientos mil palestinos desplazados en su propia tierra y bajo vigilancia militar, sin libertad de circulación y sin retorno posible. Es un campo de concentración al que podrían llamar Auschwitz, porque eso es lo que está proponiendo el Gobierno de Israel. Y hay quien disculpa estas cosas: es en legítima defensa; hay quien mira hacia otro lado; Israel es un Estado soberano; lo que sufrieron ellos con los nazis. Ya, pero hay un momento en el que, cuando no se recuerda el dolor, ese dolor no recordado se transforma en brutalidad, y cuando la memoria se transforma en coartada y no tiene límite, algo esencial se quiebra en la condición humana. Y me quedo con lo que decía Borrell hoy: Un presunto criminal de guerra buscado por la justicia internacional propone para el Premio Nobel de la Paz a su mayor suministrador de armas, con las que está causando la mayor limpieza étnica de la región desde la Segunda Guerra Mundial.

Por eso, España debe seguir alzando la voz, debe exigir el fin de los desplazamientos forzosos y debe ser referencia en la defensa de los derechos humanos y del derecho internacional. Y Pedro Sánchez es el presidente más valiente, el que ha ido más lejos en la defensa de estos principios. (Rumores). La pregunta es, señor Feijóo, qué piensa de todo esto. ¿Alguna vez se va a mojar lo más mínimo respecto a lo que está pasando en Gaza? Señorías de este Congreso, esto ya es una cuestión no de ideología, sino de humanidad. Alguna vez tenga un mínimo de humanidad al subir a esta tribuna. (Prolongados aplausos de las señoras y de los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Para dar respuesta, tiene la palabra el presidente del Gobierno.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 31Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Gracias, señorías, por sus intervenciones en unos debates que yo creo que son muy importantes. Ha habido algo que me ha llamado mucho la atención, y es que muchas de sus señorías no han desarrollado ni elaborado una de las cuestiones centrales, a mi juicio, como es la financiación al desarrollo y lo logrado en Sevilla, tema sobre el que posteriormente haré alguna reflexión, ya que es muy importante. Empezaré por el señor Feijóo, porque el señor Abascal no está, no nos digna, a mí y a sus señorías, con su presencia. Así pues, simplemente dejaré de responderle. No voy a entrar de nuevo en materia de corrupción, yo creo que están claras las posiciones, pero en los temas de esta segunda comparecencia yo creo que las posiciones incluso están más claras después de escucharle, señor Feijóo, porque cada uno de nosotros defiende abiertamente posiciones bien distintas. Usted apoya ―a‌ sí lo ha dicho― subir el gasto militar al 5 % del producto interior bruto y yo lo rechazo. (Protestas) Perdonen, lean ustedes la ponencia del Partido Popular (aplausos), en la que dicen que hay que clarificar el gasto en defensa ―s‌ i es que no saben ni lo que aprueban―. Y, si no, escuchen al señor Tellado, que el otro día dijo que iba a apoyar el 5 % en gasto en defensa. Por tanto, el Partido Popular lo tiene claro y la sociedad española debe saberlo. Apoyan subir el gasto militar al 5 % del producto interior bruto y yo lo rechazo y el Gobierno de España lo rechaza.

El señor Feijóo se pone de perfil ante la masacre de Netanyahu. Viene a decir que uno de mis principales logros es poco menos que el reconocimiento o el aplauso de la organización terrorista Hamás. Al contrario, señorías, al contrario. (Protestas). Desde el primer minuto que se produjeron los atentados y también con mi visita a varios kibutz en Israel, señorías, dejamos claro cuál es la posición del Gobierno de España respecto a esos execrables actos terroristas y a la matanza de israelíes por parte de Hamás. (Aplausos). Y no solamente eso, sino que hemos pedido la liberación urgente, inmediata e incondicional de los rehenes que todavía, desgraciadamente, permanecen en manos de Hamás. Pero no nos ponemos de perfil, señoría, no nos ponemos de perfil. Y, evidentemente, lo que está ocurriendo en Cisjordania, particularmente en Gaza, es un genocidio. Usted no lo dice, nosotros lo combatimos y ustedes se ponen de perfil.

Y ustedes proponen en su ponencia reducir la ayuda al desarrollo. También lo están proponiendo en su ponencia. Es lo que han aprobado este fin de semana. Y nosotros, como he dicho en mi primera intervención, queremos llegar en el año 2030 al 0,7 % del producto interior bruto, es decir, aumentar la ayuda oficial al desarrollo. Por tanto, yo creo, señorías, que tenemos posiciones transparentes y claras. De lo que se trata ahora es de que los ciudadanos y las ciudadanas decidan cuál es la correcta. Y, para eso, hay que hablar claro, señorías. Así que dígame, señor Feijóo, por qué es partidario usted de aumentar el gasto en defensa al 5 %, por qué lo son. (Algunos señores diputados del Grupo Popular en el Congreso: Lo ha firmado). Vamos a ver una cosa. (Rumores). Señor Feijóo, permítame simplemente una puntualización: en la OTAN no se firma ningún documento (rumores.―Aplausos), no se firma ningún documento, no, no. A ver si se entera, señor Feijóo. No se firma. En todo caso, señoría, si ha dejado algo claro el Gobierno de España, y de ahí las palabras no solamente del secretario general de la OTAN, sino también del presidente de Estados Unidos, es que España dijo que no al 5 % en el gasto en defensa en relación con su producto interior bruto. (Aplausos).

Pero volvamos al asunto. ¿Por qué ustedes están a favor de aumentar el gasto en defensa al 5 %? ¿Porque lo pide el señor Trump o algún otro presidente europeo del Partido Popular? ¿Porque no se fía usted, por ejemplo, de lo que dicen las Fuerzas Armadas? Hoy mismo el JEMAD, el almirante, ha dicho claramente que las capacidades que hemos acordado el pasado 5 de junio de aquí al año 2030 se pueden perfectamente cubrir con un 2,1 % del gasto en defensa en relación con el producto interior bruto. Por tanto, señoría, ¿qué pasa, que no cree tampoco usted en la profesionalidad y en la independencia de las Fuerzas Armadas de nuestro país? ¿O es que usted ha hecho unos cálculos alternativos? Si es así, pues preséntelos, señoría, y podremos entonces debatir sobre ellos.

Señor Feijóo, dijo usted el pasado 26 de junio que en este asunto había que ―c‌ ito textualmente, porque es también lo que ha dicho su ponencia del congreso de este fin de semana― echar bien las cuentas, que en el texto de la ponencia del Partido Popular es clarificar el gasto en defensa. Si lo que dice es eso, yo le pregunto ―‌es una duda legítima que tendrá usted que responder ante la ciudadanía― de dónde va a sacar los 350 000 millones de euros adicionales que habría que gastar en defensa precisamente de aquí al año 2035. (Rumores). ¿De dónde? ¿Va a bajar o va a subir los impuestos? ¿Va a recortar el gasto público? ¿Va a recortar el gasto social? ¡Hombre!, aumentar la deuda pública como usted hizo en Galicia no me parece que sea una opción, señor Feijóo. (Rumores).

Y, por cierto, ya que habla usted de la deuda, me recordaba precisamente el ministro de Economía que hemos recortado en más de 20 puntos del producto interior bruto la deuda desde que ocurrió la pandemia. Tenemos una de las primas de riesgo de la deuda pública más bajas de Europa y tenemos un objetivo y una previsión de acabar esta legislatura con una deuda pública por debajo del 100 % del producto interior bruto. Por cierto, España afortunadamente está fuera del déficit público excesivo de la Unión Europea gracias también a una gestión rigurosa de las cuentas públicas.

Así que solo hay dos opciones, señoría: o se suben los impuestos o se recortan los servicios públicos. ¿Y qué haría usted? Nosotros hemos echado las cuentas, señorías, porque creo que este es un Gobierno serio, que este es un país confiable y que lo que tiene que hacer… (Rumores). Escúchenme por lo menos, señorías. Si yo ya sé que les encanta este debate interactivo, pero escúchenme porque me parece que es un debate lo suficientemente sustantivo no solamente para esta Administración, sino también para las Administraciones que vengan de aquí al año 2035. Estamos hablando de 350 000 millones de euros más y, por tanto, eso es un coste de oportunidad. Se tendrán que subir los impuestos a la clase media y trabajadora o se tendrá que recortar el gasto público, y particularmente el gasto social, que es el grueso del gasto público.

Nosotros hemos echado las cuentas, y es evidente que, si queremos llegar a ese 5 % que usted y su partido defienden, pues tendremos que gravar a los trabajadores españoles con 3000 euros más al año. Eso es lo que tendremos que hacer. O tendremos que recortar las pensiones en un 30 %, es decir, unos 400 euros menos de media al año para cada jubilado. Eso es lo que tendremos que hacer, señorías. ¿O tendremos que eliminar las prestaciones por desempleo como sugiere la ponencia política de su partido? ¿O recortar las prestaciones por maternidad y enfermedad? ¿O acabar con las becas? ¿O acabar con el ingreso mínimo vital? ¿O cerrar la mitad de las guarderías, colegios, universidades y centros de formación profesional que hay en nuestro país? (Aplausos.―Protestas). Porque de esto estamos hablando, no de quedar bien con el presidente de Estados Unidos, sino de esto. Y tenga en cuenta que los ejemplos que le menciono no son exageraciones inventadas, son cálculos concretos que reflejan, precisamente, el volumen de gasto que usted tendría que acometer, que compensar, para subir al 5 % el gasto en defensa. De modo que ―i‌nsisto― ¿qué haría usted o qué harían ustedes? Ya se lo digo yo: desmantelar el estado del bienestar y privatizarlo, como ya hizo el presidente Aznar o como hizo el presidente Rajoy o como están haciendo ustedes allí donde gobiernan, en la Comunidad Valenciana, en la Comunidad de Madrid, en Andalucía, en definitiva, en todas las comunidades autónomas que gobiernan.

Gobernar, señoría, señor Feijóo, es priorizar. Los recursos del Estado son limitados. Elevar al 5 % el gasto en defensa del producto interior bruto no se obtiene a base de eliminar los vuelos del Falcon ni los talleres contra la violencia de género, como postulan ustedes. Por eso, hay que elegir y, detrás de cada no que hace uno hay un sí más grande. Decir que no al 5 % como ha dicho España, señoría, es decir que no a la imposición de determinados líderes extranjeros, es decir que no a regar con dinero público la industria militar de determinadas potencias y es decir que sí a pensiones dignas, a una educación y una sanidad públicas de calidad. (Aplausos). Si tengo que escoger, señorías, lo tengo bastante claro, y está bastante claro en la ley de educación: yo quiero un país que tenga un 5 % de su producto interior bruto invertido en la educación pública de nuestros hijos y nuestras hijas. (Rumores).

Pero en este tema, como en otros tantos, usted no dice ni sí ni no. Usted no dice nada porque no sabe o porque no quiere o porque sus verdaderos jefes no le dejan. En todo caso, nos ha quedado clara la posición del Partido Popular y del señor Feijóo. Si hubiera estado en mi lugar en la cumbre de La Haya, habría firmado el 5 %, como habría firmado el 7 % y lo que le hubieran puesto encima de la mesa. (Rumores.―Varias señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso pronuncian palabras que no se perciben.―Aplausos).

Presidencia. Señores diputados, por favor, silencio.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 33

Para ser concretos, para ser más específicos, ustedes habrían acordado eso (algunas señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¡Aaah!) con tal de que sus colegas del Partido Popular Europeo no les regañaran, con tal de poder hacerse una foto como la que se hizo el señor Aznar reunido con líderes con los pies encima de la mesa.

Señor Feijóo, el jueves de la semana pasada más de 90 civiles murieron en Gaza víctimas de ataques del ejército israelí. Estaban en uno de los puntos habilitados para la recogida de alimentos. Ya van más de 57 000 muertos. Son hombres, mujeres y niños asesinados por nada. ¿Y su partido qué hace? Su nueva portavoz se jactó de votar a Israel en Eurovisión ―‌‌cito textualmente― sin haber escuchado su canción. El señor Mazón eliminó, a propuesta de VOX, en su acuerdo presupuestario, la ayuda a la cooperación a UNRWA, que es la agencia de Naciones Unidas que reparte el alimento en Gaza. La señora Ayuso directamente reivindica el derecho de Israel a atacar Gaza. Mientras tanto, usted, en fin, concede, niega que se esté produciendo un genocidio ―‌‌todavía no ha dicho absolutamente nada sobre ello―, se pone de perfil en cuanto al reconocimiento del Estado de Palestina, se abstiene en votaciones parlamentarias en las que se pide el fin de la intervención de Israel en Gaza y, cuando yo exigí a la Comisión Europea que suspendiera el acuerdo de asociación con Israel porque estaba atropellando los derechos humanos ―‌‌como, por cierto, ha reconocido la relatora de la Unión Europea hace escasas semanas― usted me acusó ―‌cito textualmente― de cometer una equivocación grave que rompía consensos europeos. Eso es lo que usted me dijo hace un año. Hoy, un año después, usted está más solo que nunca en su defensa del primer ministro Netanyahu y de la barbarie. Usted está solo en el rincón de la infamia, señor Feijóo. (Rumores).

Y, como no hay dos sin tres, llegamos a la cuestión de la ayuda al desarrollo. Usted no cree en el multilateralismo ni en el trabajo de las ONG ni en la importancia de la ayuda al desarrollo. Usted no cree que la cooperación y la solidaridad deban articular nuestra relación en el mundo. Por eso, por ejemplo, en los trece años que el señor Feijóo fue presidente de la Xunta, Galicia pasó de destinar ―‌fíjense que tampoco estamos hablando de grandes cantidades― 12 millones de euros a la cooperación al desarrollo a destinar solamente 4 millones de euros. Por eso, usted ha permitido, por ejemplo, que la Junta de Andalucía, con el señor Moreno Bonilla a la cabeza, Madrid, con la señora Ayuso, Extremadura, Baleares y Murcia reduzcan severamente su ayuda al desarrollo. Y, por eso usted dice en su nueva ponencia que, si fuese presidente del Gobierno, reduciría esa partida también en España. Dice «reducir», sin eufemismo alguno. (Protestas). Bueno, yo ya sé que para algunos diputados y algunas diputadas del Partido Popular esto que les estoy contando les suena de nuevas porque no han leído la ponencia del Partido Popular, pero yo soy sí la he leído este fin de semana. (Protestas.―Aplausos). ¡Qué le vamos a hacer! A estos pasatiempos me dedico! (Risas). Evidentemente, sus socios de VOX le aplauden.

Pero, creo que es importante, señorías, como he dicho en mi primera intervención, que seamos conscientes de la gravedad del repliegue y del recorte en ayuda oficial al desarrollo que están perpetrando algunos Gobiernos en el mundo, también en España. Según los primeros estudios científicos, estos recortes que pregona el señor Feijóo para España, y que sus socios de la ultraderecha impulsan a nivel internacional, supondrán la muerte en los próximos cuatro años de, al menos, nueve millones de adultos y cinco millones de niños y de niñas. Eso es como cinco veces la población actual de Galicia. Por tanto, ¿de verdad usted cree, señor Feijóo, que es una gran idea recortar la ayuda oficial al desarrollo? ¿De verdad cree que invertir menos en sanidad, en educación, en desarrollo económico en África, por ejemplo, va a hacer más seguro a nuestro país? ¿Cree que eso nos va a ayudar a combatir futuras pandemias, a contener la migración irregular, a frenar el cambio climático? (El señor Barrio Baroja intercambia unas palabras con el señor Núñez Feijóo). ¿Qué le están contando, señor Feijóo? ¿La ponencia del Partido Popular? (Risas y aplausos).

Mire, mientras yo sea presidente del Gobierno, España va a estar comprometida con Naciones Unidas, con la Agenda 2030 y también con la ayuda oficial al desarrollo, y lo vamos a estar ―‌y me gustaría en esto dirigirme a los ciudadanos y también, por supuesto, a sus señorías― por dos razones fundamentales. La primera es porque es lo más inteligente para nuestro país dada la ubicación geográfica que ocupamos. Y la segunda es porque creo que es lo correcto. Ser generoso y solidario no es una cuestión de ideología progre, como dice usted en su ponencia, es una cuestión de decencia moral y, en el caso de España, es una cuestión de representatividad democrática, porque todas las encuestas nos muestran que la sociedad española es así, una sociedad solidaria y generosa, que conoció no hace tanto el dolor de la miseria y de la emigración y quiere ayudar a que otros países las superen como hicimos nosotros.

Así pues, señoría, como usted mismo dijo no hace mucho, la política internacional ―‌cito textualmente al señor Feijóo― es algo muy serio ―e‌ stoy de acuerdo― y por eso exige coraje, ideas claras y compromiso. Y nos queda clara su posición en estas materias. En defensa, baila usted al ritmo que tocan otros, sin entender ni los números ni las consecuencias de ese 5 %. Respecto a Gaza, se queda atrapado entre el negacionismo humanitario y el seguidismo ideológico, sin una palabra para las víctimas. En cuanto a ayuda al desarrollo, apoya unos recortes que costarán millones de vidas y que convertirán a España en un país menos seguro. Tres temas, tres errores y una constante, su falta de preparación, su incoherencia y su seguidismo. Señor Feijóo, usted no solo está en el lado equivocado de la historia.

Al señor Abascal, como he dicho antes, no le voy a responder. A la señora Martínez quiero decirle, en relación con el gasto en defensa, que estamos de acuerdo. En relación con Gaza y Palestina, creo que, más o menos, estamos de acuerdo. Sí quisiera poner el énfasis en algo que, a lo mejor por una limitación de tiempo, no han podido ustedes mencionar, y es en la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de Naciones Unidas, celebrada en Sevilla. Efectivamente, el señor Feijóo me reprochaba ahí lo de la deuda, pero creo que hemos dado pasos muy importantes en relación con esta, donde España ha jugado un papel clave, no solamente porque hemos propuesto aliviar la deuda, por ejemplo, con una pausa en caso de que haya desastres de pandemias y, por tanto, emergencias sanitarias, o desastres climatológicos o crisis humanitarias, sino que también hemos incorporado un elemento importante, el del canje de la deuda, precisamente para hacer inversiones vinculadas con la Agenda 2030. De todo eso ha surgido una propuesta que ha liderado el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, la de crear el llamado Foro de Sevilla para que haya un seguimiento de todas las acciones que se comprometieron en la llamada Plataforma de Sevilla para la Acción, que, como he dicho en mi primera intervención, son 130 iniciativas, donde, por cierto, no solamente están los Gobiernos, sino también las empresas y la sociedad civil.

A la señora Vidal Sáez le digo que claro que estoy de acuerdo. ¿Cómo no voy a estar de acuerdo? Gobernar no es solamente resistir ―‌evidentemente, no puedo estar más de acuerdo―, pero ¿usted considera que resistir es decirle no a la OTAN y al 5 % a Estados Unidos o plantear un modelo distinto no solamente de defensa de la sociedad que queremos para el presente y el futuro de nuestro país, sino también la forma de coexistir pacíficamente en España respecto al resto? Yo creo que es más lo segundo que lo primero. Creo que en muchas ocasiones ―p‌ ermítame decírselo con humildad― ustedes no reconocen los éxitos de este Gobierno o solamente reconocen aquellos que corresponden a sus ministros y no al conjunto del Gobierno. Yo no hago eso, yo reconozco el éxito de todos y cada uno de los ministros y cada una de las ministras del Gobierno de España, sean de SUMAR, sean de cualquier otra formación política o sean de la mía. El Gobierno ha conseguido un éxito de primer nivel diplomático cuando le ha dicho que no a la OTAN al 5 %. Reconozca que esto es un éxito, señoría, como también lo es la defensa de la paz o el derecho internacional.

Pregunta usted cómo podemos hacer frente al avance internacional ultraderechista. Pues con este tipo de políticas, anteponiendo la cohesión social al 5 % en defensa. Por ejemplo, como nos hemos comprometido, aumentando la ayuda oficial al desarrollo al 0,7 % en el año 2030, frente al repliegue que propone la derecha, la ultraderecha o Gobiernos muy poderosos en el mundo, como el Gobierno de Estados Unidos. O, por ejemplo, cuando habla de la migración, lo que propone el señor Abascal, que es la deportación de ocho millones de personas, de extranjeros en nuestro país. Dice que va a ser muy compleja la deportación de ocho millones de personas. Nosotros, desde el Gobierno de España, precisamente con las modificaciones del Reglamento de Extranjería, ¿qué es lo que hemos hecho? Regularizar y proteger y reconocer derechos a la población migrante en nuestro país. (Aplausos). Eso es lo que estamos haciendo. Y, si no, hable también con la población migrante.

Señor Santiago, estoy completamente de acuerdo respecto a la seguridad humana, la seguridad compartida y el multilateralismo colaborativo, y, efectivamente, existe un coste de oportunidad. Me parece que ha sido el señor Patxi López el que ha evocado las palabras del canciller Willy Brandt cuando hablaba precisamente de que la disuasión es también la justicia social. Y creo que esta es una de las grandes lecciones que deben aprender algunas de las grandes potencias en el mundo. La seguridad de un país, de una sociedad no está solamente en aumentar el presupuesto militar, sino el presupuesto social, en aumentar la cohesión social. Y en algunas de estas grandes potencias lo que estamos viendo es cada vez sociedades más desiguales, en las que la riqueza se concentra más en muy pocas manos, en detrimento de una clase media y una clase trabajadora que, efectivamente, está pagando esas consecuencias. En España hemos decidido tomar un camino diferente, creo que en eso podemos estar de acuerdo, y tenemos una serie de compromisos, que, por cierto, no asumí yo. El 2 % del producto interior bruto lo asumió el Partido Popular en el año 2014, y este es un país serio, cumple con ese compromiso, pero, efectivamente, siempre y cuando sea compatible con el estado del bienestar y las políticas sociales que nos caracterizan. Por cierto, hablando de la conferencia a la que se refería el señor Santiago, quiero decirle que tenemos el Grupo de Madrid, precisamente de ministros y ministras de Exteriores, para hacer una defensa común en relación con Gaza y Palestina.

El señor Rufián (rumores) habla de firmar, de papel mojado, de patada hacia adelante. (Continúan los rumores). Bueno, no está el señor Rufián. (Protestas.―Varios señores diputados chistan pidiendo silencio). Quiero decirle que no es así. (Continúan las protestas). Es que es difícil... Yo intento hacer un ejercicio de abstracción, pero resulta difícil este ruido permanente. Será porque no se sienten reconocidos en las palabras de su portavoz, el señor Feijóo. (Aplausos).

En todo caso, al señor Rufián quiero decirle que no es papel mojado, son documentos públicos. Es una declaración y son dos cartas, una del secretario general de la OTAN y otra mía, como presidente del Gobierno de España, donde se dice lo siguiente: que España responderá a las capacidades acordadas por la OTAN y, en segundo lugar, que tenemos la soberanía nacional, también en relación con el gasto vinculado al producto interior bruto, para dar respuesta a esas capacidades. (Aplausos). Eso es lo que dicen las cartas que nos hemos intercambiado el secretario general de la OTAN y yo mismo, y es lo que reconocen todos los líderes europeos, señorías, con los que he podido hablar. Por tanto, papel mojado no es y, desde luego, no es una patada hacia adelante, entre otras cuestiones, señorías de Esquerra Republicana, porque también estamos dando un mensaje importante no a la sociedad de hoy, sino a la sociedad de mañana, a los jóvenes que hoy están estudiando en los institutos y también en las universidades que en el año 2035 a lo mejor pueden estar sentados donde ahora estamos sentados nosotros o sus señorías y también, lógicamente, en empresas o en otros órganos de decisión. A esa gente tenemos que trasladarle el mensaje de que este país y este Gobierno apuestan por la paz y la solución pacífica de los conflictos que se puedan suscitar. Por tanto, no es papel mojado, no es una patada hacia adelante; es un compromiso firme con la España que queremos hoy y con la España que queremos en el año 2035. (Aplausos).

Al señor Gavin, de Junts per Catalunya, le agradezco, y mucho, que hable de que no es la guerra de Ucrania, sino que, efectivamente, se está produciendo una invasión y, por tanto, una violación de la Carta de Naciones Unidas y de la integridad territorial de un país como Ucrania. Ha hecho referencia a la solidaridad, y España está siendo un país solidario. Estamos acogiendo a 240 000 ucranianos y ucranianas refugiadas, fundamentalmente mujeres, niños y niñas. Por cierto ―‌y aquí hago una digresión―, nunca escuchamos de la ultraderecha ni tampoco del Partido Popular en su discurso antiinmigración hablar de los refugiados y las refugiadas ucranianos y ucranianas; precisamente, siempre hablan de aquellos que vienen de África, o, particularmente, del norte de África. (Aplausos).

En todo caso, coincido con usted en cuanto a la solidaridad. Le recuerdo también, señoría, que, en todo lo que tiene que ver con el acuerdo bilateral de seguridad que firmamos hace dos años el Gobierno de España y el Gobierno de Ucrania, nos comprometimos a ejecutar ―‌y este es el segundo año―, en total, 2000 millones de euros: 1000 millones de euros en el año 2024 y 1000 millones de euros más en 2025. Por tanto, creo que la aportación y el compromiso del Gobierno de España para con la libertad y la independencia de Ucrania es total.

En efecto, coincido con usted en que el gran paso que tenemos que dar ―‌y es también lo que subyace, como he dicho en mi primera intervención― respecto a ese 5 % del gasto en defensa en la OTAN es relativo a la autonomía estratégica europea. Tenemos que ser más autónomos, tenemos que consolidar ese pilar europeo de la seguridad y la defensa. Y ¿por qué no? ―‌es algo que nosotros defendemos desde el Gobierno de España, y yo, particularmente, como presidente―, ¿por qué no podemos tener en un futuro un ejército común europeo? En todo caso, coincido en que tenemos que gastar no más, sino mejor y conjuntamente, y ese es el debate que debemos tener en Europa y es el debate que España siempre ha manifestado e impulsado.

Sobre las propuestas, efectivamente, coincido en que la paz es fundamental, pero la paz también tiene que ir acompañada de la disuasión. Probablemente, son dos caras de una misma moneda, si me permite la expresión.

Sobre la transparencia, efectivamente, quiero decirle que el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa que presentamos allá por el mes de abril va a tener una aportación de su territorio, Cataluña, donde hay empresas muy punteras vinculadas, por ejemplo, con uno de los aspectos fundamentales, que es la ciberseguridad, tan importante para nuestro país.

Y en relación con la Unión Europea y su compromiso con Cataluña y otros territorios también, quiero decirle que este Gobierno defiende el que se reconozca la cooficialidad, o, mejor dicho, la oficialidad de las lenguas que están reconocidas en nuestra Constitución. En algunos de los debates que he tenido con algunos líderes de Gobiernos europeos, cuando he suscitado esta cuestión, fíjese, me dicen: ¿No va usted demasiado rápido? Algunos de ellos me han dicho esto. Yo respondo que, teniendo en cuenta que este año estamos celebrando el 40.º aniversario de la entrada de España en la hoy Unión Europea, y entonces Comunidad Económica Europea, creo que vamos con cierto retraso. Si en nuestra Constitución se han reconocido cuatro lenguas ―p‌ or cierto, tanto el catalán, como el euskera o el gallego son compartidas por personas que viven en esos territorios y, en total, vienen a sumar casi veinte millones de personas―, creo que es de justicia y también podría ser un éxito para la democracia española y, lógicamente, también para los pueblos, en este caso el catalán, que usted y su grupo representan junto con Esquerra Republicana, así como también el PNV y EH Bildu, y en Galicia, el BNG y aquellos partidos que estamos defendiendo la oficialidad y el reconocimiento de la lengua gallega en las instituciones comunitarias, como hemos hecho también aquí, en las Cortes Generales.

El señor Matute, de EH Bildu, ha hecho una reflexión sobre la OTAN, su vigencia o no vigencia, sobre nuestra pertenencia o no pertenencia a la OTAN. Creo que eso daría para mucho debate y prefiero no entrar en ello por falta de tiempo o, mejor dicho, por intentar ser lo más concreto posible. Simplemente, quiero recordarle que creo que fue ayer cuando el Instituto Elcano publicaba una encuesta que decía que el 85 % de los españoles y españolas está a favor de la pertenencia de nuestro país a la Alianza Atlántica.

Respecto a cuando habla usted de las cifras, estoy completamente de acuerdo. Creo que el debate sobre las cifras ya en el año 2014 fue un error. Es verdad que hay que contextualizarlo, porque desde el inicio de la OTAN, por seguir un poco su reflexión, por parte de Estados Unidos siempre ha habido un debate sobre qué aportación hacía la seguridad europea a Estados Unidos y qué aportación hacían los Estados miembros de la Unión Europea o pertenecientes a Europa. Y esa siempre ha sido la disyuntiva, la dificultad que ha tenido Estados Unidos en su relación con Europa cuando hablamos de la OTAN: cuánto aporta Estados Unidos y cuánto aportan a la seguridad el resto de los países miembros de la OTAN, y, particularmente, los europeos. Cuando llegamos a 2014 es verdad que veníamos de un contexto de crisis financiera, pero un presidente demócrata, en este caso el presidente Obama, lo que hizo fue poner encima de la mesa un compromiso del 2 % para gasto en defensa en relación con el PIB. Yo creo que tenía mucho que ver con un descenso generalizado del presupuesto en defensa por parte de los países europeos, que en el caso de España hasta el año 2019 llegó a representar el 0,9 % del PIB en presupuesto de defensa, y, por tanto, se puso ese horizonte del 2 %. Y es cierto también que en la cumbre de Gales no solo se hablaba de ese 2 %, sino del compromiso respecto al despliegue de tropas en misiones OTAN, donde España es una referencia, y también de la inversión en nuevas capacidades, en el 20 % de ese presupuesto total, donde España también supera esa cifra, y, en concreto, está en un 30 %.

Señor Matute, desde luego, nosotros tenemos muy claro que la realidad del flanco sur es la que es, que la geopolítica, cuando hablamos de la OTAN, tiene que poner un especial énfasis y empatía en lo que está pasando en el este de Europa, en el frente oriental. Pero eso no puede imponer la geopolítica de otras realidades geográficas, como, por ejemplo, la del flanco sur. Y yo he explicado ―‌ustedes no lo han compartido, y lo respeto― la naturaleza y el objeto de nuestro plan estatal para la industria y la tecnología de la seguridad y la defensa. Nosotros necesitamos actualizar nuestras Fuerzas Armadas. Necesitamos actualizarlas y renovarlas en un contexto digital y en un contexto también espacial, donde las comunicaciones satelitales han cobrado una vigencia muchísimo mayor de la que tenían en un pasado. Hemos visto cómo, por ejemplo, en la invasión de Putin sobre Ucrania, están teniendo una importancia fundamental en el devenir de la guerra. Y también nosotros estamos diciendo que tenemos que invertir desde Europa en una autonomía, por ejemplo, en las comunicaciones espaciales, y, en este caso, satelitales. ¿Por qué? Porque, si no, luego te viene un tecnoligarca ―‌no quiero poner ningún nombre, usted lo sabe bien― y dice al presidente Zelensky que en un clic puede acabar perfectamente con esas comunicaciones satelitales y, por tanto, aumentar la debilidad en la seguridad, como, por cierto, desgraciadamente, ha podido llegar a sufrir Ucrania. ¿Qué quiero decir con esto? Que nosotros no necesitamos invertir lo que pueden invertir otros países del flanco oeste en material tradicional ―‌vamos a decirlo así― de defensa. Por ejemplo, si queremos luchar contra el crimen organizado, contra las mafias que trafican con seres humanos, contra el crimen internacional, necesitaremos trabajar mucho más en tareas de contrainteligencia, de inteligencia, de cooperación sobre el terreno, de ayuda oficial al desarrollo, en toda una miríada de políticas que tienen que ver con la seguridad y la defensa, pero también con otras cuestiones que atañen más a la política exterior, y no a la política de defensa, como expuse cuando tuvimos ocasión de plantear y proponer a sus señorías este plan estatal que nos lleva al 2 %.

Y sobre la cooperación al desarrollo, señoría, le reitero lo que también he dicho a la portavoz del Grupo Parlamentario SUMAR.

La señora Vaquero dice que el 5 % o la defensa del no poco menos que vino a ser ―‌si me permite una expresión más coloquial― un ejercicio de oportunismo, porque lo que queríamos era desviar la atención sobre otras cuestiones de debate nacional. Le voy a decir una cosa, señora Vaquero: Yo no elijo las fechas de celebración de la cumbre de la OTAN, ni tampoco elegí la fecha de publicación del informe de la UCO. De verdad, no me dé esos superpoderes, que no tengo. (Aplausos). Desde hace semanas y meses, lo que hemos hecho yo, como presidente, y el ministro de Asuntos Exteriores y la ministra de Defensa ha sido defender, de manera discreta, leal y confidencial, en el Consejo Atlántico ante el secretario general de la OTAN la posición del Gobierno de España. No hemos querido hacerlo público. Solamente lo he compartido con la vicepresidenta segunda del Gobierno y socios del Gobierno. ¿Por qué? Porque entendía que, si queríamos ser leales, confiables y encontrar una solución que combinara los dos planos de esa cumbre, la defensa de la soberanía nacional de España a la hora de decidir cuánto gasta para hacer frente y responder a esas capacidades y el éxito de la cumbre de la OTAN en La Haya, que también era un deseo legítimo de otros treinta y un aliados de la OTAN, evidentemente, teníamos que hacerlo de manera discreta. Ese fin de semana, después de muchos meses, llegamos a un acuerdo y se comunicó, como teníamos que hacerlo, en tiempo y forma, el domingo anterior y el lunes previo al inicio de la cumbre de la OTAN. Pero no hay ningún interés mayor.

Incluso, señoría, hay un debate más de fondo en el que me parece que podemos estar de acuerdo usted y yo, su grupo parlamentario y este Gobierno. Desde luego, nosotros no hemos tomado este debate como una broma ni un ejercicio de oportunismo, sino como una cosa muy grave y seria, primero, porque ¿qué mensaje queríamos trasladar a los jóvenes de nuestro país? ¿Quizás que desde España o desde la comunidad internacional o aquellos países que estamos en la OTAN vislumbramos un mundo, una alianza atlántica en el año 2035 donde todos los países tienen que gastar un 5 % de su presupuesto en defensa anual? Yo creo que el mundo de mañana se empieza a construir a partir de hoy, del ahora, y, por tanto, nosotros no podíamos mandar un mensaje a nuestros jóvenes acerca de que aquellas Administraciones que nos sigan de aquí al año 2035 van a tener que gastar un 5 % de su presupuesto en defensa para garantizar una seguridad de qué y ante qué, señoría. Si hay un problema o una guerra potencial, lo que tendremos que hacer a partir de hoy es evitar esa guerra o esa escalada en un conflicto mayor. Y este es un tema lo suficientemente grave como para que lo despachemos diciendo que el señor Sánchez ha venido aquí, se ha subido a la tribuna y ha defendido que no al 5 % por no sé qué ejercicio de oportunismo político en materia doméstica. No van por ahí los tiros, señoría. Este es un tema lo suficientemente grave y que, por cierto, nada tiene que ver con la ecuación parlamentaria ni con el Gobierno de coalición progresista. Aquí he hablado con la vicepresidenta segunda y otros ministros y ministras del Grupo Parlamentario SUMAR, y ellos, por supuesto, tampoco están de acuerdo con el 2 % del presupuesto en defensa. Pero le diré una cosa: Aunque yo tuviera mayoría absoluta en este Parlamento, tampoco habría aprobado un 5 % del presupuesto en defensa; aunque tuviera una mayoría, se lo puedo garantizar. (Aplausos).

Por lo demás, estoy de acuerdo con la inversión en la tecnología de doble uso. Efectivamente, creo que tenemos que hablar más de seguridad, y menos de defensa.

Sobre el Consejo Europeo, le agradezco su apoyo a la revisión o, en mi caso, a la suspensión de este Acuerdo de Asociación Estratégica Unión Europea-Israel.

En cuanto al reconocimiento de las lenguas cooficiales, señoría, estamos trabajando en esta cuestión. Desgraciadamente, como usted también ha dicho en su intervención, el Partido Popular ha hecho gala de intentar boicotear por la puerta de atrás con otros Gobiernos del Partido Popular este reconocimiento, que me parece justo incluso para sus propios intereses. Pero, en fin, la política nacional tiene esto, que se vota en contra de revalorizar las pensiones y se vota en contra también de que se reconozcan tres lenguas que también están en nuestra Constitución como lenguas oficiales de las instituciones comunitarias; lenguas, por cierto, que ya vienen utilizándose desde hace bastante tiempo en determinados foros comunitarios, como, por ejemplo, en el Comité de las Regiones, como usted bien sabe.

Sobre Naciones Unidas, creo que estamos de acuerdo en todo lo que ha dicho, y tampoco quiero entrar en más detalles.

A la señora Belarra me gustaría decirle que el pasado 26 de marzo comparecí en esta Cámara para anunciar la puesta en marcha del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa. Además, señoría, me comprometí, por supuesto, a que esa iniciativa no iba a ir en detrimento y recorte alguno en el estado del bienestar, y hace unos días tuve que negociar muy duro. Fue una negociación muy difícil, señoría, con muchos aliados de la OTAN, y molestar a líderes internacionales evidentemente muy poderosos para cumplir ese compromiso de conciliar el 2 % que asumieron otros Gobiernos con nuestro compromiso por reforzar y mantener el estado del bienestar.

Sin embargo, escuchándola, señoría, me da la sensación de que usted no se ha enterado de que mi Gobierno no ha aceptado aumentar la inversión en defensa al 5 % o bien, señora Belarra, me parece que le he chafado un poco su... ¿Cómo lo llama la gente de Podemos? Su narrativa, ¿no? ¿Cómo lo dicen? (Varios señores diputados: Su relato). Su relato, el relato de que soy el señor de la guerra. Como parece que mi palabra, por cierto, no es suficiente, señora Belarra, voy a sacarle de dudas con otras afirmaciones. Usted, en su primera intervención, ha hecho referencia a Rima Hassan, eurodiputada de La Francia Insumisa, socia suya en el Europarlamento, quien afirmó en las redes sociales que el Gobierno de España había mostrado al decir que no al 5 % ―‌y cito textualmente, esto es lo que dicen sus socios en el Parlamento Europeo― «el coraje que no tiene el presidente de la República, Emmanuel Macron».

(Aplausos). Y si esto no le valiera, Yanis Varoufakis, exministro griego, de Syriza, y uno de los economistas de referencia de su organización, Podemos, escribió ―‌y cito, textualmente―: «El presidente del Gobierno español ha sido el único líder europeo que no ha perdido la cabeza, al negarse a aumentar el gasto militar al 5 % del producto interior bruto». Y si por esto usted no acaba de ser convencida, le recuerdo lo que dijo el señor Trump, presidente de Estados Unidos, quien lamentó que España sea ―‌y cito, textualmente, al señor Trump― «el único país que no está dispuesto a pagar, a pesar de que su economía está yendo muy bien». Lo repito, señor Feijóo; dice el señor Trump que España es el único país que no está dispuesto a pagar a pesar de que su economía está yendo muy bien. (Aplausos.―Protestas). Efectivamente, sé que es una broma, y no creo que merezca mucho más la pena esta cuestión.

Habla el señor Rego del porcentaje, dice que da igual que sea al 5 % o al 2 % porque la cuestión es el porcentaje. Señoría, estamos hablando de una diferencia de 350 000 millones de euros, no estamos hablando de una diferencia menor. Pero, en segundo lugar, yo comparto con usted ese análisis. Señor Rego, el análisis no es sobre el porcentaje, sino sobre lo que hemos defendido nosotros. Este es un país serio: ha habido una Administración, la del Partido Popular en el año 2014, que asumió el compromiso del 2 %, lo dejó en el año 2018 en el 0,9 %, al estilo Rajoy, y nosotros vamos a cumplir este año con el 2 %. Y usted hace una reflexión acertada, y es que, efectivamente, ese 5 % sirve a los intereses de determinada industria de determinado país. El Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, que presenté en el mes de abril a sus señorías, hace que 8 de cada 10 euros, de esos 10 000 millones de euros de más en que estamos incrementando la inversión, sean para industria española y que 9 de cada 10 euros sean para industria europea, en su conjunto. Por tanto, creo que estamos haciendo algo importante, que es reforzar la autonomía estratégica de Europa, algo a lo que también usted ha hecho referencia en su intervención.

Señor Catalán, creo que el informe de la UCO deja claro que no hay indicios de financiación irregular. Por tanto, si no me cree a mí, lea usted el auto del informe de la UCO.

A la señora Micó quiero decirle que estoy completamente de acuerdo respecto al Mediterráneo y la emergencia climática. No ha formado parte del Consejo Europeo, de las conclusiones, pero sí le digo que, por ejemplo, en todo lo que tiene que ver con lo que la derecha y la ultraderecha europea hablan de desregulación, nosotros hemos dejado claro ―‌y yo, personalmente, en el Consejo Europeo― que no vamos a aceptar que vaya en menoscabo del Pacto Verde y del compromiso contra la emergencia climática por parte de Europa. Y ese es uno de los principales ejes de nuestra política exterior y de nuestra política nacional.

También ha hablado usted de los aranceles, y le recuerdo que este fue el primer Gobierno, también gracias al apoyo de las Cortes Generales, que presentó un real decreto ley con medidas urgentes para proteger a los sectores afectados por esos aranceles.

Finalmente, si bien la emergencia climática como tal no ha formado parte de las conclusiones del Consejo, desde luego, señoría, en la Conferencia de Naciones Unidas en Sevilla sí formó parte, y yo creo que se mostró el compromiso no solamente del sistema multilateral, sino, particularmente, del Gobierno de España en esta cuestión.

Y al señor Patxi López, por supuesto, le agradezco su intervención y también que reivindique las palabras de un gran canciller, Willy Brandt, quien defendió que la paz y la seguridad van de la mano de la justicia social, porque la disuasión, al final, señorías, tiene todo que ver con la cohesión social de nuestros países.

Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie.―Aplausos de los miembros del Gobierno, todos puestos en pie, excepto el señor ministro de Cultura, Urtasun Domènech; la señora ministra de Sanidad, García Gómez; y el señor ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Bustinduy Amador).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. A continuación, en turno de réplica, intervendrán los representantes de los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Núñez Feijóo. Cuando quiera. (Aplausos).

Alberto Núñez Feijóo

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Muchas gracias, presidenta. Señor Sánchez, utilizar al señor Trump como fuente de autoridad es el culmen de sus comparecencias en el día de hoy. (Aplausos).

Ya lo hemos visto todo; con usted hemos visto de todo. Mire, he visto que en esta réplica le han aplaudido menos; es que no se han levantado cinco o seis ministros de su Gobierno. ¿Será que les ha dado vergüenza lo de la mañana? ¿Será que les ha cansado su homilía? ¿Que no les importa mucho la política internacional? ¿O que son más de aplaudir la corrupción?

Señor Sánchez, usted ha dicho que nuestra posición es distinta. Efectivamente, es distinta. ¿Cuál es su posición? Su posición es acordar por unanimidad un 5 % de gasto en seguridad, en defensa, y decir que no lo ha acordado, y la mía es traer cualquier propuesta en defensa al Congreso de los Diputados. (Aplausos). Es absolutamente distinta, diametralmente opuesta. Han dicho ustedes que no han aprobado el 5 %. ¡Lo ha dicho! ¡Sí! ¡Sí! La señora Meloni miente. El señor Rutte miente. Los treinta y un primeros ministros europeos mienten. La nota de prensa de la OTAN miente. Hasta el primer ministro belga se lo tomó a cachondeo y le dijo que usted era un genio, que con el 2 % podía conseguir lo que los demás necesitaban con el 5 %. (Aplausos).

Por favor, deje de hacer el ridículo, señor Sánchez. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso). ¡No nos engañe! ¡No nos engañe! Usted se comprometió con el 5 %, y punto. ¡Si es que a usted le da igual! ¡Si es que hay un acuerdo por u-na-ni-mi-dad, sin enmiendas ni raspaduras ni salvando ningún párrafo, y dice que se habla de la ponencia del PP! Oiga, yo comprendo que en el Comité Federal aquella mañana estaba usted muy ocupado. (Risas). Usted estaba poniendo o intentando poner, parece ser, a un machista de número 2 del partido. (Aplausos). Pero, claro, si usted no se la lee… Dice que tiene cuarenta folios la ponencia. No, tiene cincuenta y dos. (Aplausos.―Algunos señores diputados: ¡Oooh!). Habla usted de Palestina y de Israel, dice que no tenemos posición. Déjeme que le lea el párrafo de la página 51 ―‌como usted leyó cuarenta…―: El derecho internacional humanitario debe respetarse escrupulosamente. La solución de dos Estados puede ser la vía para garantizar una paz duradera entre Israel y Palestina. Y le leo sobre la cooperación al desarrollo. Ha dicho que hemos puesto en la ponencia que hay que disminuir el gasto del desarrollo. Literal, frase: Es necesario auditar y redirigir estos gastos para que cada euro contribuya al bienestar y al desarrollo. (Varios señores diputados: ¡Oooh!―Una señora diputada: ¡Madre mía!―Rumores). Ha mentido usted en las dos, en las dos; miente en las dos; si es que le da igual, ¡qué más le da mentir que no! (Aplausos).

Dice que no han recortado el gasto social, pero ha metido usted 13 000 millones en más gasto de defensa. Es un fenómeno, lo entiendo, estoy de acuerdo con el primer ministro belga, es usted un fenómeno. Déjeme ver las modificaciones presupuestarias, que han desaparecido fondos. (La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado: ¿Desaparecido?) Sí, sí, señora Montero, 450 millones han desaparecido para programas de recualificación laboral, 200 millones destinados a innovación e internacionalización de la FP, 140 para la creación de nuevas plazas de educación infantil… (Muestra un documento). ¿Esto qué es, señoría? ¿Esto qué es? (Aplausos). Esto es una reducción clarísima del gasto en educación. ¡Cómo le gusta este juego! Y ahora que le gusta a usted el juego de recortes, yo le voy a decir lo que haría. Lo primero, no tener el Gobierno más caro, con más ministerios y asesores, 1265, y altos cargos, 799, ahí; recortaría el plan de publicidad y comunicación institucional, 160 millones de euros; el récord del CIS, 56 millones de euros; la coña que se trae usted con los programas de Televisión Española, sin hablar de las mordidas, de las Jésicas y de los 750 millones que están planteando en el Tribunal Supremo. (Rumores.―Aplausos).

Señor Sánchez, habla usted y presume de los fondos europeos. Pero vamos a ver, usted tenía que llevar el séptimo pago de los fondos europeos y llevamos el quinto, le han reducido 1000 millones y viene a presumir. ¡Hombre, esto no tiene desperdicio! Y se comprometió con todo el mundo con el 0,7 %. El mismo que se compromete con el 0,7 % para cooperación es el que sale después de firmar el 5 % y dice que no va a cumplir el 5 %. ¿Cumplirá usted el 0,7 %? (Aplausos). Pues no, qué más le da, si usted no cumple lo que firma, si a usted le da exactamente igual.

Con todos los respetos, yo creo que todos hemos aprendido en esta sesión algunas cosas. Lo primero, que nuestros amigos de Esquerra Republicana, que tampoco están, han dicho, defendiendo a la presidenta ―‌nada tengo que decir―, que hay que respetar las instituciones. Pero qué bien ¿no?, que Esquerra Republicana diga que hay que respetar las instituciones cuando no respetan la Constitución, no respetan el Estatut d’ Autonomia de Catalunya, cuando no respetan la legislación, es algo sorprendente. (Aplausos). Eso sí, ha dicho que esto de la OTAN es un papel mojado. Ya le ha dicho el señor Sánchez que no es un papel mojado, léanselo. Pero han dicho tantas cosas… Hombre, yo he de reconocer que la intervención de Junts ha sido clara: son europeístas, me parece muy bien. Y los del PNV también han sido claros, me parece muy bien. ¡Hombre! Esto de Bildu… Ya sé que no está, o no está el que lo dijo. Nos ha dado una lección de pacifismo. A las ocho mis compañeros y yo tenemos el aniversario de la muerte de Miguel Ángel Blanco. ¿Qué les parece si vienen allí, intervienen ustedes, piden perdón por los asesinatos y nos dan una lección de pacifismo? (Rumores.―Aplausos). Vengan conmigo, explíquenselo y hablen ustedes de pacifismo delante de las víctimas.

Señora Belarra, ha dicho usted que tenemos un problema de impotencia porque no tenemos cuatro votos. Ha dicho usted, eso sí, que hay que salirse de la OTAN, que están en una organización genocida. Ahora bien, ¿han dicho que van a seguir apoyando al del 5 % de la OTAN? Coherencia en sentido estricto. (Aplausos).

Vamos acabando, señorías. Lleva usted todo el día hablando y la conclusión a la que hemos llegado es que da igual cuánto tiempo pase sin venir al Congreso, da igual cuánto huya, da igual cómo de lejos se vaya, usted ya no puede escapar de la corrupción, señor Sánchez, su huida ha terminado. España merece algo mejor; lo tendrá.

Presidencia. Tiene que ir terminando.

Alberto Núñez Feijóo

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España tendrá un presidente con palabra, un dinero de los españoles que se gestionará con rigor y seremos un país seguro en nuestras fronteras y fiable y, por supuesto, con mejores servicios públicos que el suyo.

Muchas gracias, señoría. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.―Varios señores diputados: ¡Bien!).

Presidencia. Muchas gracias, señor Núñez Feijóo. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 41Vídeo

Presidenta, señor Feijóo, su intervención ha sido la demostración esa de que la realidad no te estropee un buen mitin, porque se puede usted poner como le dé la gana, pero España no ha firmado el 5 % del gasto en defensa, no lo ha hecho (aplausos), y lo dicen todos los líderes del mundo mundial, menos usted, que no es líder porque no lidera ni su partido. (Rumores). Y ahora que ya le han ido a buscar sus resoluciones, que ni había leído y se las han traído, habrá visto que usted sí que se compromete a gastar el compromiso de la OTAN, que es el 5 %. (El señor Núñez Feijóo: ¡Mentira!). Lo que no dice es de dónde va a recortar. Lo que sí dice poniéndose aquí todo ufano es que los dos Estados para el tema de Israel pueden ser la solución, pueden, es que no se moja ni cuando llueve. (Risas.―Aplausos). Déjelo, señor Feijóo, un mal día lo tiene cualquiera, lo que pasa es que tres años malos solo los tiene usted. (Risas.―Aplausos).

La verdad es que no iba a intervenir, pero el presidente tenía razón, no he tenido tiempo de hablar de la Cumbre de Sevilla, que es muy importante, porque allí no se produjo un encuentro técnico, allí lo que se vio fue la expresión de una voluntad política. Cuando una tercera parte del mundo dedica más recursos a pagar sus deudas que a cuidar a su gente, no estamos hablando de un fallo financiero, estamos hablando de un fracaso moral y, por eso, en Sevilla este Gobierno defendió que la solidaridad no puede depender de discursos bienintencionados, sino de mecanismos reales y efectivos, de reformas profundas, de soluciones prácticas que devuelvan futuro a los países empobrecidos. Sevilla marca el inicio de un camino, el de los canjes de deuda por desarrollo, el de la cláusula de pausa ante las catástrofes, el de una plataforma que dé voz real a los países deudores, y España ha estado allí y el presidente, una vez más, ha defendido las posiciones más solidarias de todas, porque sabe que un país no se define solo por cómo defiende sus intereses, sino por cómo pelea por la esperanza de los otros, también de los otros. Cuando uno habla de esto, cuando uno habla de la esperanza de los otros, le viene a la cabeza cómo sus socios de VOX dicen que quieren expulsar a ocho millones de personas de nuestro país, aunque eso signifique hundir nuestra economía, nuestra industria, nuestra agricultura, nuestro turismo, nuestros cuidados y, sobre todo, hundir nuestros principios y nuestros valores, porque lo que hay que preservar es nuestra ‘formación del espíritu nacional’. Pero en esta cuestión, señorías del Grupo Popular ―y‌ voy a hablar en serio, por si alguno quiere entenderlo (risas)―, no basta discrepar con la boca pequeña, que es lo que hacen siempre ustedes. Hay que alzar la voz, porque esto no es una diferencia de modelo, no es un matiz, es un salto atrás en la historia. Es la amenaza a la dignidad de millones de personas, un ataque al corazón de nuestra democracia. Mire, por lo menos nosotros no olvidamos que en algún momento de la historia fuimos ellos. (Aplausos); no olvidamos cómo cruzamos nuestras fronteras en busca de futuro; no olvidamos que nadie emigra por gusto, sino por necesidad. Y porque llevamos grabado esto en la piel, no queremos una patria que se construya expulsando, sino abrazando. Y lo dijo el presidente Kennedy: «Los derechos humanos no son un favor del Estado, son su razón de ser». Y si creyeran en esto, señorías del Grupo Popular, alzarían la voz y denunciarían esa propuesta de VOX y también a quien la realiza. Ya sabemos que no van a poner cordones sanitarios —l‌o dijo Feijóo— a VOX, pero dejen de poner alfombras rojas (un señor diputado: ¡A Bildu!) a VOX y a lo que representan de racismo y xenofobia en este país. (Aplausos). Ustedes verán, pero mientras Pedro Sánchez esté al frente de un Gobierno progresista España no será nunca un país de expulsiones masivas, España no será nunca un país indiferente, España no confundirá nunca el ruido con el compromiso y defenderá siempre una forma de estar en el mundo que no es ni sumisión ni aislamiento, sino una cooperación inteligente. Sé que muchos dicen que hemos elegido lo más difícil, sí, pero también lo más justo. Lo justo no necesita chillar para hacerse oír, y les puedo asegurar que a España hoy, sin chillar, se la oye en todo el mundo. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie.—Aplausos de los miembros del Gobierno, la mayoría puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Hemos concluido el debate. Les agradezco muchísimo a todos y a todas su participación. Se levanta la sesión. Eran las seis y catorce minutos de la tarde. En el caso de las intervenciones realizadas en las lenguas españolas distintas del castellano que son también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos, el Diario de Sesiones refleja la interpretación al castellano y la transcripción de la intervención en dichas lenguas facilitadas por servicios de interpretación y transcripción. http://www.congreso.es D. L.: M-12.580/1961 CONGRESO DE LOS DIPUTADOS Edición electrónica preparada por la Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado – http://boe.es Calle Floridablanca, s/n. 28071 Madrid Teléf.: 91 390 60 00