José María Figaredo Álvarez-Sala
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Señora ministra, en sus anteriores intervenciones en la sesión de control se puso usted muy campanuda, muy digna con la cuestión del feminismo, y sinceramente creo que no tienen ustedes nada de lo que hablar al respecto.
Ustedes han llenado literalmente España de violadores y agresores sexuales. Ustedes son quienes promueven precisamente esa campaña que ha dado lugar al mayor incremento de las agresiones sexuales de la historia. Tanto es así que hoy en día en España, según sus propios datos, el 53 % de los asesinatos de mujeres son cometidos por extranjeros y el 46 % de las agresiones sexuales son cometidas por extranjeros. Pero es que, en Cataluña, desde que ustedes gobiernan, se han multiplicado por ocho las violaciones; en Barcelona, en concreto, el 73 % de las agresiones sexuales son cometidas por extranjeros. Y esto (rumores) —señora ministra, es importante; sé que a usted no se lo parecerá, pero lo es— está promovido por una política migratoria que ustedes apoyan. Ustedes se niegan a ver cuál es la situación real, porque en lugar de llevar a cabo la política que evidentemente debería hacerse, que es devolver ipso facto a su país a todas estas personas que son detenidas en España, extranjeros venidos ilegalmente que cometen delitos sexuales, ustedes las meten a cumplir condenas en España pagadas por los españoles. Y aquí viene una cuestión interesante: ¿saben los españoles que cuando alguien cumple condena en España, al salir de la cárcel, percibe una renta equivalente al paro, como si hubiese estado trabajando? ¿Cree usted, ministra, que esto lo saben los españoles? Usted suspira, pero más suspiran las víctimas de toda esta violencia sexual promovida directamente por ustedes. (Aplausos).
Señora ministra, dignidad con el feminismo, ninguna. Su Gobierno aprobó la llamada ley del sí es sí, una ley de reforma del Código Penal que permitió la reducción de la pena a miles de agresores sexuales, y eso lo hizo su Gobierno. Pero es que su Gobierno hizo una campaña en favor del feminismo en la que habló el señor Ábalos, que se ha probado que era un consumidor habitual de prostitución en España. Es que, señora ministra, su Gobierno es el Gobierno del Tito Berni, ese diputado que, mientras todos los españoles estaban encerrados en sus casas durante la pandemia, se dedicaba a practicar, a ejercitar o a disfrutar de la prostitución en los hoteles de los alrededores del Congreso; ese es su Gobierno. Entonces, que vengan aquí y se atrevan a decir que ustedes son feministas, señora ministra, es una auténtica vergüenza. (Aplausos).
Lo mismo sucede cuando ustedes vienen y se atreven a decir abiertamente —y aquí ya entramos en la cuestión— que su política fiscal es favorable con los españoles. Señora ministra, una renta mediana en España, la renta más frecuente, que, para que todos lo sepan, son 15 575 euros, es una renta bajísima, señora ministra. Nadie en España con 15 775 euros al año puede formar una familia ni adquirir una vivienda, señora ministra. Esa es la situación de España. Bueno, pues con esa renta y con datos de Fedea —no con los míos, que ya sé que a usted le gusta criticarlos, con los datos de Fedea—, una persona que cobre esos 15 575 euros dejará en impuestos, que ustedes se llevaran en concepto de seguridad social a cargo del empleador, seguridad social a cargo del empleado, IVA, impuestos indirectos, IBI y otros impuestos, unos 8000 euros. Es que, señora ministra, ustedes se llevan materialmente el 50 % de la renta de los trabajadores. (Aplausos). Usted puede venir aquí a decir lo que quiera, pero Fedea la desmiente a usted, todos los organismos económicos de España la desmienten a usted y todos los analistas económicos de España la desmienten a usted.
Y esa presión fiscal desbocada se produce en una España desastrosa, una España en la que ningún trabajador medio puede adquirir hoy en día una vivienda, cuyos precios están desbocados. A los trabajadores les cuesta llegar a fin de mes. En España se está viendo ya la situación de que en torno a un millón de personas tienen tres o más empleos para llegar a fin de mes. En España se está viendo la situación en la que cada trabajador, de media, trabaja muchas menos horas de las que trabajaba hace veinte años y necesita recurrir al pluriempleo para llegar a fin de mes. Esto no se producía en España desde hace años. Ustedes manejan además unas cifras maquilladas, en las que, si una persona tiene dos o tres trabajos, ustedes lo computan dos o tres veces en sus listas de afiliaciones a la Seguridad Social de forma intencionada para maquillar los datos. Entonces, ustedes saquean a los españoles y les exprimen con unos impuestos desbocados en una España en la que cada vez hay más miseria.
Mientras tanto, ustedes no aflojan en los últimos casos de corrupción real. Vemos que la Agencia Tributaria ve anuladas el 50 % de las sanciones que son impugnadas. Piénsenlo quienes estén en sus casas. Cada vez que llegan sanciones de la Agencia Tributaria, que son infinitas, el 50 % de aquellas que son recurridas en los tribunales son anuladas; es una salvajada. Piensen en todas aquellas que los españoles no recurren; no recurren por falta de poder adquisitivo, no recurren por falta de conocimientos o no recurren simplemente porque no compensa en sanciones de 50 euros acogidas al pronto pago. Ustedes ejercen de forma coactiva esa recaudación. Hemos visto esta práctica, que es una práctica realmente coactiva, una práctica de auténtica corrupción sistematizada, que empezó, por cierto, con el señor Montoro, ministro del Partido Popular. Vemos que, en este contexto, al que han llamado su ‘número 3’, miembro del Tribunal Económico Administrativo Central, el organismo que revisa precisamente esas sanciones fiscales, estaba cobrando mordidas para anular resoluciones tributarias. Es que esta es la situación en la que nos encontramos, señora ministra. Esta corrupción ―que se da, por una parte, de forma institucionalizada y, por otra, es la corrupción en sí, ese cobrar mordidas― les está rebosando y está perjudicando a los españoles, que, en definitiva, son quienes, con estos impuestos desbocados, pagan la situación.
Usted, señora ministra, está rodeada de corrupción en el Gobierno y, sin embargo, no hace nada para evitarlo. Usted ha tenido a un secretario de organización del Partido Socialista y ministro de Fomento que se ha acreditado que estaba pringado en los casos de corrupción y amañando adjudicaciones de contratos. El señor Ábalos fue secretario de organización entre 2017 y 2021. Ustedes tenían al señor Koldo contratado en un ministerio con sueldo público, dedicado a la gestión y administración de esas mordidas. Ustedes tuvieron a ese señor, Santos Cerdán, por quien usted, señora ministra, dijo abiertamente: Pongo la mano en el fuego. Y no se pone ni colorada hoy. Pongo la mano en el fuego por el señor Santos Cerdán, es el mejor secretario de organización que podríamos tener. Y aquí lo tenemos, pringado hasta las cejas de corrupción. Es que, cuando cesaron al señor Ábalos como ministro, usted, señora ministra, se puso en pie y aplaudió hasta hacerse daño en las manos. Aplaudía al señor Ábalos toda la bancada socialista, a ese señor Ábalos que estaba pringado de prostitución, de corrupción y de amaño de contratos públicos. Esa es la situación.
Pero es que existen infinitos casos que son relativamente desconocidos. Justo entre los años 2017 y 2021, los años de la Secretaría de Organización del señor Ábalos, tenían ustedes a un director gerente en el Partido Socialista que fue cesado precisamente en el año 2021. ¿Cae usted en la cuenta, señora ministra? El gerente del Partido Socialista mientras Ábalos era el secretario de organización fue cesado. Y se preguntarán los españoles que nos escuchen: ¿y qué pasó con él? Le colocaron en una empresa pública, nada más y nada menos que en la Empresa Nacional del Uranio. ¿Que quién controla esa empresa? La SEPI. Y ¿quién controla la SEPI? Usted, señora ministra.
En definitiva, toda la corrupción y los infinitos casos de corrupción del Partido Socialista y del Gobierno la rodean, porque esto no solo se produce con este Gobierno, cuyos casos de corrupción ya abren los titulares cada día. Cuando usted fue consejera en Andalucía, se produjo el mayor robo de la historia de la política de España: el caso de los ERE de Andalucía, un caso en el que todavía no ha aparecido el dinero robado. Y ahí era usted, señora ministra, consejera de Hacienda. (La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado: Nooo, nooo). ¿No? ¿Qué tenemos que opinar de eso? ¡Usted encoge los hombros! Usted no se enteró de nada. De todos esos robos usted no se enteraba. Usted no sabía nada. (La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado, hace gestos negativos). Veo que lo niega con la cabeza. Entonces, usted, ¿para qué esta ahí? ¿Cuál es su función como ministra de Hacienda o como consejera de Hacienda si no es controlar los caudales públicos, si no es firmar los cheques que salen de la Administración pública? (Aplausos). ¿Cuál es su función? Lo cierto es que nadie en España cree que usted no se enterase. Al contrario, la sensación es evidente: usted lo sabe, lo conoce y a lo que están dedicándose es a taparlo y a esconderlo como buenamente pueden. Están intentando una huida hacia delante para tratar de tapar su latrocinio e, idealmente, irse de rositas, como les ha sucedido hasta ahora. Gracias a Dios, parece que los funcionarios de España, los trabajadores de España, están ya investigándoles y están sobre el rastro del dinero. Recientemente, han entrado a inspeccionar la sede del Partido Socialista, para quien no lo sepa. Han entrado a copiar discos duros y correos electrónicos y a examinar los papeles en la sede de Ferraz del Partido Socialista para ver exactamente dónde están las cifras, a dónde se ha ido el dinero; para hacer, señora ministra, el trabajo que usted no está haciendo. Y no lo está haciendo porque usted ha de ser necesariamente cómplice de todo este latrocinio y de toda esta corrupción. Así que, señora ministra, díganos, por favor, qué va a hacer usted para parar esto.
Muchísimas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. A continuación, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, la señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda.
Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. Señor Figaredo, de verdad que se lo digo con todo el respeto: no coge usted el tono de lo que quiere transmitirme, al menos en la intervención que iba, aparentemente, sobre temas de corrupción. Usted intenta siempre justificar el papel que hace previamente, del que no queda satisfecho, porque, evidentemente, no pueden ustedes hablar de feminismo, porque, evidentemente, no pueden ustedes hablar de lucha contra la corrupción, y porque no pueden hablar de todo aquello que usted ha intentado expresar en la primera parte de su intervención, a la que ha dedicado casi la mitad del tiempo, cuando no era el motivo de la interpelación, pero a la que no tengo ningún problema en contestar, señor Figaredo, ningún problema. Primero, se lo he dicho esta mañana y se lo voy a repetir: prepárese mejor la información que usted quiera aportar dentro de este hemiciclo porque, si no, el resto de la intervención se le caerá. Vamos a ver, señor Figaredo, yo no era consejera de Hacienda cuando los ERE. (El señor Figaredo Álvarez-Sala arquea las cejas). Ah, usted sabe mejor cuál es mi biografía y de la Wikipedia que la propia persona en cuestión. (Risas del señor Figaredo Álvarez-Sala). Usted se ríe porque sabe que no viene a cuento inventarse estas cosas. Es que, para hacer un debate político, no tenemos que inventarnos los argumentos; tenemos que ir a la fuente y expresar cada uno, desde su ideología y con su punto de vista, el análisis de los datos objetivos y de los hechos acontecidos. No hace falta inventar. Es que si ustedes, en torno a la corrupción, en torno a los impuestos, en torno al feminismo, en torno a cualquier materia, inventan la realidad, tal y como usted ha hecho esta mañana en la tribuna, hay pocas posibilidades, señor Figaredo, de que los ciudadanos les entiendan, en primer lugar, y, en segundo lugar, de que los demás podamos contrastar modelos absolutamente distintos que tenemos entre todos. ¿Cómo puede usted hablar de feminismo, señor Figaredo? Se lo voy a preguntar más claramente: ¿VOX es un partido feminista? ¡Uy! ¿Se callan? (Pausa.―Rumores.―El señor Asarta Cuevas pronuncia palabras que no se perciben). Se callan porque no lo son, porque ellos dicen que el feminismo es lo contrario del machismo, porque no se han enterado de qué va el combate contra la desigualdad de género que existe en nuestro país. (Aplausos). De lo que usted ha dicho en la tribuna, ¿qué quiere usted decir ahora, señor Figaredo? Porque va a confundir a los diputados de los escaños de VOX. ¿Que son ustedes feministas? Entiendo que no porque justamente se declaran antifeministas y porque ustedes obligan al Partido Popular, que sigue su estela en los lugares en los que ustedes gobiernan, a eliminar todo lo que ustedes llaman chiringuitos feministas ―es decir, instituciones y avances que permiten combatir la violencia de género― como premisa para que apoyen a esos gobiernos. Por tanto, señor Figaredo, ¿me va a hablar usted de violadores, de maltratadores y de personas que agreden a las mujeres cuando VOX está eliminando todos los resortes de seguridad que tienen las mujeres en este país para defenderse de sus agresores? (Aplausos). Señor Figaredo, solamente le voy a recordar qué hicieron ustedes. ¿Usted recuerda, señor Figaredo, lo que votó su grupo cuando el Grupo Socialista trajo a esta Cámara una proposición de ley para abolir la prostitución? ¿Qué votó VOX? ¿Qué votó, señor Figaredo? (El señor Figaredo Álvarez-Sala: ¿Qué votó Ábalos?) No, no, no. ¿Qué votó? (El señor Figaredo Álvarez-Sala: ¿Qué votó Ábalos? ¿Qué voto el Tito Berni? ¡Es ridículo!). Señor Figaredo, es que esto no es interactivo. Usted, cuando está en la tribuna, habla y pregunta y yo le escucho, y cuando yo estoy en la tribuna, hablo, le pregunto a la oposición y usted escucha. (Aplausos). ¿Qué votó, VOX? Porque verá usted, este partido, lamentablemente, puede haber tenido en sus filas personas que eran consumidoras de prostitución. Lo que no tenemos, señor Figaredo ―si usted me escucha y no se ríe― es una posición como partido político que esté a favor de la prostitución o que impida abolirla, que es lo que hace su partido político, que reprocha…. (El señor Chamorro Delmo: Hipocresía, hipócrita, hipócrita). No, hipocresía la suya, señoría, ¡hipocresía la suya! Porque nosotros como partido lamentamos que algunos compañeros hayan podido hacer uso de la prostitución. Lo lamentamos. Nos avergüenzan las palabras y pedimos perdón a las mujeres. (Aplausos que continúan durante su intervención). Pero VOX alardea de ser muy machos, de poner en marcha el desmantelamiento de lo que llaman chiringuitos feministas y votan en contra de la abolición de la prostitución como formación política. (La señora Rodríguez Calleja: ¡Como tus socios!). El Grupo Popular en este momento no tiene la palabra, señor presidente.
Presidencia. Un momento, señora vicepresidenta. Señoría, lo he repetido muchas veces. Ha intervenido anteriormente el portavoz de VOX con un escrupuloso silencio. Tendrá su réplica posteriormente. Tiene su portavoz después también otra interpelación. No quiera usted sustituir a su propia portavoz y al portavoz de VOX, por favor. Así, si tiene algo que decir, se lo apunta usted a su portavoz y que después ella, en el uso de su portavocía lo diga. (Rumores). Muchas gracias.
Presidencia. Se pone nervioso el Partido Popular con este debate, como podemos comprobar. (El señor De Olano Vela mientras abandona el hemiciclo: ¡Ahora interpela ella, ahora interpela ella!). En segundo lugar… Señor De Olano, si va a abandonar usted el hemiciclo, ¡respete a los que nos quedamos en esta Cámara! (Aplausos). Porque claro, es que va usted abandonando… (El señor De Olano Vela, mientras abandona definitivamente el hemiciclo: No me grites, no te confundas. Si interpelas y te contestan, luego no protestes.―Protestas).
Presidencia. Continúe, señoría. Señor De Olano… (Varios señores diputados: ¡Adiós!― Un señor diputado del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Cierra la puerta al salir!―La señora Montesinos de Miguel: ¡Más quisieras!―Una señora del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Maleducado!―Continúan las protestas). Señorías, por favor, silencio. (Rumores). Señorías en plural, en plural. Señorías, silencio. Permitamos que concluya, señorías. Silencio, por favor.
Presidencia. Gracias, señor presidente. Por tanto, yo espero, señores de VOX, que, si se ponen ustedes tan dignos con ese discurso, cuando volvamos a traer a esta Cámara la abolición de la prostitución voten ustedes a favor. Desde luego, es lo coherente si quieren ustedes mantener el discurso que ustedes hacen. O quizás su planteamiento sea: le reprocho a otro lo que quiero para mí. En segundo lugar, otro clásico de VOX en la tribuna, además de hablar ―que no tenía que ver con la interpelación― de las conductas y de la prostitución, hablan ustedes de los extranjeros. Y nuevamente para intentar criminalizarlos, que es lo que viene haciendo VOX desde el primer día, en el que los menores no acompañados son menas que presuntamente son todos delincuentes; que los extranjeros vienen a este país a robar, según VOX, el dinero, el pan y la sal a las personas nacidas en España… Un planteamiento de ultraderecha, señorías, que recorre todo el planeta y que nada tiene que ver con la realidad de la integración, de entender una España diversa, una España que es capaz de acoger a todos aquellos que pueden darnos capacidades añadidas a las que tenemos como país. Entre otras razones, señorías, porque efectivamente hoy son los extranjeros ―en su mayor parte mujeres extranjeras― las que cuidan de nuestros hijos, las que cuidan de nuestros mayores, las que llevan adelante tareas que no quieren realizar algunas personas en España; en definitiva, las que contribuyen a levantar este país y merecen todo el respeto del conjunto de los grupos políticos y también de VOX. (Aplausos). En tercer lugar ―y fíjense que todavía no he entrado en el motivo de la interpelación, porque ha dedicado todo su tiempo a hablar de otros asuntos―, en materia fiscal, señor Figaredo, yo solamente le voy a pedir que sea riguroso y que se prepare los temas. Fedea nunca ha dicho que los contribuyentes gastan la mitad de su salario en impuestos. No ha dicho eso nunca. Lo que pasa es que usted no sabe leer esa información que da Fedea. No ponga usted esa falta de rigor en manos de Fedea. Porque puedo compartir o no sus informes, depende evidentemente de qué informe sea, hay algunos que comparto y otros que no. Pero lo que usted no puede hacer es faltar a la verdad de lo que dice Fedea, ya que nunca ha dicho que la mitad del salario de un trabajador vaya a pagar impuestos, porque es mentira. (El señor Figaredo Álvarez-Sala hace gestos afirmativos). Usted dice ahora que sí. Bueno, pues porque probablemente no sabe de lo que habla. Hablando de la corrupción, señor Figaredo, vamos a ver. También hablan ustedes con bastante frecuencia en esta tribuna de lo que ustedes llaman el ‘número 3’ de Hacienda. (El señor Figaredo Álvarez-Sala pronuncia palabras que no se perciben). No, no, no, usted ha dicho en esta tribuna el ‘número 3’ de Hacienda, señoría; el presidente del Tribunal Económico Administrativo Central, ‘número 3’ de Hacienda. O sea, el ‘número 1’, el ‘número 2’ y el ‘número 3’ van cambiando dependiendo de lo que a ustedes les interese y de la persona de la que se trate. Porque nada tiene que ver con la realidad. Pero es que hay más, señoría, él es un funcionario que lleva más de treinta años trabajando para la Administración pública, que ha sido también presidente de tribunales económicos administrativos con el Partido Popular y que ha renunciado a su puesto, señoría, porque se quiere defender. Y, evidentemente, se va a defender de todas las afirmaciones sobre una conducta delictiva, como usted ha hecho en la tribuna. Porque no tienen derecho a manosear el nombre de funcionarios que hasta ahora tienen acreditada su solvencia y que no hay ninguna instancia judicial que los haya acusado absolutamente de nada. Ha sido un tabloide el que ha puesto esa información y los sindicatos que a ustedes los acompañan… (El señor Figaredo Álvarez-Sala hace gestos de sorpresa). Sí, un tabloide. No sé por qué hace eso con los ojos, un tabloide. Y los sindicatos que acompañan a la ultraderecha lo llevan a los tribunales, que es el modus operandi que utiliza VOX para intentar dar apariencia de corrupción allí donde no la hay. Y en la segunda parte de mi intervención le contestaré. Pero le voy a decir una cosa, señor Figaredo, como demócrata me parece tremendamente peligroso combinar y mezclar noticias falsas, informaciones que no están contrastadas, que no tienen ningún tipo de indicio, con investigaciones que se hayan podido producir por parte de la UCO, que arrojen indicios y que, por tanto, permitan presumir que nos encontremos ante un caso de corrupción. Me parece que esa desinformación, que esos bulos, que esas mentiras son un caldo de cultivo para la tolerancia a la corrupción, porque no se pueden mezclar noticias verdaderas con noticias falsas. Porque no se puede estar permanentemente en la hipérbole con una situación de acoso y derribo hacia el Gobierno progresista que no conduce, señor Figaredo, a ningún lado. Ustedes están en este momento investigados por financiación irregular. (Risas). ¡Ay, qué risa le causa a la bancada de VOX la financiación irregular! Pues, efectivamente, según el Tribunal de Cuentas al que probablemente ustedes (protestas del señor Asarta Cuevas) no le tienen ningún respeto, dice: muestra evidencias de que el partido VOX tiene financiación irregular. En mi segunda intervención, señor Figaredo, le preguntaré por todos los chiringuitos en los que participa y participaba el señor Abascal, por los créditos bancarios que tienen ustedes nunca declarados y por toda la corrupción que están tapando y consintiendo en comunidades autónomas como Madrid y Andalucía, donde jamás, nunca, se les escucha alzar la voz contra una corrupción manifiesta, sino que la amparan y la tapan. Coherencia, señores de VOX. No vamos a recibir ninguna lección de este partido ni en materia fiscal ni en materia de prostitución, de feminismo y de todo lo que tiene que ver con la lucha contra la discriminación de las mujeres, ni tampoco en la lucha contra la corrupción, porque ustedes la amparan, la consienten y la protegen. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Figaredo Álvarez-Sala. (Aplausos).
José María Figaredo Álvarez-Sala
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Señora ministra, VOX siempre estará en contra de esa hipocresía que ustedes supuran por todos los poros. Son ustedes unos mentirosos, porque hasta hace diez días ustedes decían que toda la trama de Koldo, Ábalos y Santos Cerdán eran bulos. Usted mismo decía: Son bulos, son bulos, todo son mentiras de la ultraderecha… ¿Y qué eran? Eran una verdad como un templo. (Aplausos). Están ustedes pringados hasta las cejas de corrupción y lo único que hacen ustedes es negarlo para intentar marcar distancia, pero lo cierto es que el fango, ese lodo que ustedes van esparciendo por todas las instituciones, les va a llegar y se van ustedes a ahogar en él.
Habla usted de tolerancia a la corrupción. Señora ministra, son ustedes el partido más corrupto de la historia de España. Empezaron con el señor Roldán, el caso Filesa, los ERE de Andalucía, en los que usted estaba pringada… No se atreva usted a decir que no, que usted ha defendido a los imputados por los casos de los ERE de Andalucía. Usted ha defendido pública y abiertamente a los ladrones de los ERE de Andalucía. (Aplausos). Usted ahora, como ministra de Hacienda, vicepresidenta del Gobierno y miembro del Partido Socialista Obrero Español, está viendo directamente todos los casos de corrupción que están asolando a España; casos de corrupción, de dinero robado de los españoles, que pagan con sus impuestos todos los españoles. Esa hipocresía la tienen en cada uno de los puntos de ese argumentario que trae usted aquí escrito y que repite como un papagayo.
Habla usted de las mujeres; señora ministra, lávese usted la boca antes de hablar de las mujeres. (Aplausos). Ustedes están legislando en contra de las mujeres, primero con esa modificación del Código Penal que ha sacado a los violadores a la calle, pero además ustedes están invadiendo España con una miríada ―¡miríada!― de personas que tienen una cultura absolutamente incompatible con la española (aplausos), que son absolutamente intolerantes con las mujeres y con los homosexuales. (Aplausos). Como ya le dije, señora ministra, el 74 % de las agresiones sexuales producidas en Barcelona fueron realizadas por inmigrantes. Señora ministra, no puede usted negar los datos. Y quienes están promoviendo este movimiento que está invadiendo nuestros pueblos y nuestras calles con esa inmigración masiva ― que en ningún caso pretende ni puede siquiera integrarse― son ustedes, los que no hacen nada por devolver a esos criminales a sus países de origen. Cuando alguien comete un delito en España y es extranjero, lo que deberían hacer ustedes es mandarle de vuelta a su país, pero no lo hacen. (Aplausos).
Ustedes vienen aquí y nos venden una historia muy bonita, pero lo cierto es que tenemos una España depauperada, en la cual nos encontramos con que muchos españoles no tienen acceso a los servicios públicos, muchos españoles no tienen acceso a una vivienda protegida y, sin embargo, se la llevan otras personas que acaban de llegar. Señora ministra, escúcheme. Hace unos pocos días veíamos unos vídeos de personas en Galicia indignadas porque, tras años cotizando y trabajando en España, quienes reciben el acceso a las ayudas sociales no eran ellos, sino que son los que acaban de llegar. (Aplausos). El otro día veíamos en Andalucía, cuando fue usted a inaugurar esas primerísimas y poquísimas viviendas sociales que su Gobierno ha construido, que en el listado de beneficiarios ninguno es Pérez ni Fernández, señora ministra. Ese es el problema y eso es lo que indigna a España. No tiene ningún sentido que los recursos de los españoles se dediquen a cuestiones que no redundan en beneficio de los propios españoles. (Aplausos).
Ustedes vienen y nos hablan: la prostitución, la corrupción, queremos prohibir, queremos hacer seguimientos, auditorías… ¿Auditorías del PSOE? ¡Venga ya, señora ministra, auditorías del PSOE! No nos venga con mentiras, porque el movimiento se demuestra andando y, de ese Peugeot que alzó al poder a Pedro Sánchez, en el que iban Ábalos, Koldo, Santos Cerdán y Sánchez, tres de ellos se ha demostrado que son unos condenados puteros. (Aplausos). Señora ministra, usted no puede venir aquí, mirar para otro lado y decir que el señor Sánchez no sabía nada y que usted no sabía nada, porque están ustedes pringados hasta las cejas. Ustedes lo sabían, lo consentían, callaron y fueron cómplices necesarios. Pusieron los mimbres para llevar a cabo una estructura que sirvió, con dinero público pagado por todos los españoles, para que ustedes se beneficiasen de una red, entre otras cosas, de prostitución, pero también para robar dinero y para cuestiones de drogas. Viene usted aquí con cara de pena, pero ustedes llegaron aquí con una moción de censura, que defendió el señor Ábalos, criticando la corrupción; corrupción que a los dos días de entrar en el cargo él mismo ya empezó a practicar. (Aplausos). Son ustedes la hipocresía en estado puro y, contra esa hipocresía, siempre estaremos enfrente.
De nuevo, viene usted aquí y nos cuenta esas batallas: una España mejor, hay que pagar impuestos para que los españoles… Mire, señora ministra, los españoles pagan unos impuestos brutales. Los trabajadores de España soportan una carga fiscal brutal y ustedes dedican ese dinero a chorradas infinitas; entre otras, a robarlo, pero también lo dedican a montar chiringuitos infinitos. Y no venga usted aquí de nuevo a encogerse de hombros, porque, señora ministra, en el Ministerio de Igualdad encontraron que los contratos de los puntos violeta los adjudicaban a dedo a los amigos de la ministra para meterse el dinero en el bolsillo (aplausos); y hemos visto que en el Ministerio de Transportes la señora Chivite troceaba contratos para dárselos a sus amigos.
Señora ministra, ustedes han creado al final una España a dos velocidades, una España en la que hay claramente dos clases: la primera clase son los privilegiados, los que viven bien, los que tienen el futuro asegurado en ENUSA o en cualquier empresa pública por ser sobrina de quien sea, que son los que tienen el carné del Partido Socialista, y los españoles de segunda, que son los trabajadores de España que solo pagan impuestos, que solo sufren unos servicios públicos deteriorados, que solo sufren una criminalidad creciente y que solo sufren, en definitiva, un Estado que cada día va peor para los de aquí, porque para los de fuera y para ustedes cada día las cosas están mejor.
Presidencia. Señoría, finalice, por favor.
José María Figaredo Álvarez-Sala
VoxDiputado.Página 39
No obstante, que no caiga nadie en el desánimo, porque muy pronto les sentaremos en el banquillo.
Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).
Presidencia. Gracias. Para concluir el debate, tiene la palabra en nombre del Gobierno la señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda.
Presidencia. Gracias, señor presidente. Señor Figaredo, que usted se suba a esta tribuna a hablar de sobrinos…, y de tíos, ¿no? Y de tíos, señor Rato. (Aplausos.―La señora Romero Vilches mientras se da palmaditas en la cara: ¡Caradura!). Si no le importa, dígale a su señoría, su compañera de al lado, que el gesto que acaba de hacer es absolutamente ofensivo. (La señora Romero Vilches mientras se da palmaditas en la cara: ¡Caradura!). Vuelve a hacerlo, señor presidente. (La señora Romero Vilches hace gestos afirmativos). Bien, será porque está intentando protegerle con ese gesto después de la bochornosa intervención que ha hecho usted en esta tribuna. Repito, que venga usted aquí a hablar de tíos y sobrinos cuando usted es el sobrino del señor Rato, que está condenado por los tribunales en la cárcel (aplausos.―La señora Romero Vilches mientras se da palmaditas en la cara: ¡Caradura!), responsable del que llamaban el milagro económico del Partido Popular, que tiene que volver a pasar por los tribunales en los próximos días, en las próximas semanas o en los próximos meses… Señor Figaredo, ahórrele ese bochorno a su grupo. Si va a hablar de parentesco con personas que han cometido delitos, al menos que no sea usted quien lo ponga en su boca, porque evidentemente la pone usted botando, señor Figaredo. ¿Son ustedes feministas o no lo son? Ah, que no quieren proteger… (La señora Romero Vilches pronuncia palabras que no se perciben). Si usted quiere hacer la interpelación ―no recuerdo cómo se llama, señoría, disculpe―, haberse subido a la tribuna, pero el que ha decidido su grupo que haga hoy la interpelación es el señor Figaredo. Por tanto, deje de interactuar conmigo, si me lo permite, porque me estoy refiriendo al portavoz de su grupo con todo el respeto. ¿Es o no es VOX un partido feminista? (La señora Romero Vilches vuelve a pronunciar palabras que no se perciben). Ah, no lo saben. Depende del día. Si me quiero meter con el Partido Socialista porque es abolicionista de la prostitución, entonces no soy feminista; pero si me quiero meter con unas conductas reprobables que nos dan vergüenza, que hemos dicho por activa y por pasiva que no tiene cabida en nuestro partido un compañero que sea consumidor de prostitución; repito, no tiene cabida en el proyecto socialista un compañero que sea consumidor de prostitución (aplausos)… Señor Figaredo, ¿se atreve usted a decir eso aquí, en esta tribuna? ¿Tiene o no tiene cabida en VOX una persona que haga uso de la prostitución? Ahora usted mira para abajo (el señor Figaredo Álvarez-Sala: ¿Qué dices?), porque el discurso es hipócrita, el discurso es cínico. Están desmantelando todos los servicios de atención a las mujeres para que puedan defenderse de la violencia de género. Es más, intenta usted decir que la mayor parte de las situaciones de violencia de género no están protagonizadas por personas de nuestro país, sino por los extranjeros, que vienen a invadirnos, a quitarnos el empleo y a competir por las prestaciones. Es lo que usted dice, señor Figaredo, en ese discurso ultraderechista y que hemos escuchado en otras partes del mundo, que, por supuesto, hace de la exclusión y del nacionalismo excluyente su carta de identidad. Tercer tema, señor Figaredo. Gasto público: récord en becas; partidas presupuestarias nunca vistas en sanidad dirigidas a la tecnología; la partida más importante dirigida a pensiones; la cifra del salario mínimo interprofesional más importante que hemos tenido en nuestro país. ¿Cómo puede usted calificar de chorradas todas las políticas que intentan promover la igualdad de oportunidades? Señor Figaredo, usted ahora ―insisto― agacha la cabeza porque dice estas cosas en la tribuna, y luego se le olvida que las ha dicho. Chorradas no, gasto político, social y justo dirigido a todas las personas que tengan dificultades para desarrollarse profesionalmente y tener una vida digna y, cómo no, un bienestar ellas y sus familias. Vamos a seguir impulsando la igualdad de oportunidades, eso que ustedes llaman un superfluo estado del bienestar y que dicen que es un lujo. Según ustedes, no hay que hacer redistribución de la renta, porque, según VOX, la política de un Gobierno tiene que ser no hacer nada ―no hacer nada―: no intentar hacer una redistribución de la renta que permita corregir algunos fallos de origen, que permita impulsar políticas donde el sector privado no haya desarrollado iniciativas o que permita satisfacer necesidades. No hacer nada. Señor Figaredo, es evidente que ustedes y nosotros no tenemos nada que ver, que no somos lo mismo. No vamos a admitir ni una sola lección de feminismo ―no sé todavía si se declaran feministas―, ni una sola lección en relación con las mujeres, ni una sola lección en relación con la fiscalidad y mucho menos en relación con la corrupción, señor Figaredo, porque todavía tienen que explicar ustedes ― termino― qué ha pasado con la Fundación Disenso. (El señor Figaredo Álvarez-Sala: ¿Qué ha pasado?). ¡Ah!, ¿que usted no tiene ni idea? O sea, ¿usted es diputado de VOX y no tiene ni idea del escándalo político de corrupción en relación con esta cuestión? (El señor Figaredo Álvarez-Sala: No ha pasado nada). El crédito del banco de Viktor Orbán ¿saben ustedes ya dónde ha ido dirigido? (El señor Figaredo Álvarez-Sala: ¿Qué?).
Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.
Presidencia. ¿Que qué, señor Figaredo? Lo que le estoy contando, los casos que afectan a su partido. (Rumores). Por cierto, señor Figaredo, la corrupción hay que combatirla venga de donde venga. Todavía estamos esperando que denuncien a la señora Ayuso y que denuncien al señor Moreno Bonilla por los casos de corrupción de esas comunidades autónomas. (Aplausos). No se puede ser sectario también con la corrupción. (Aplausos.―El señor Figaredo Álvarez-Sala pide la palabra).
Presidencia. No tiene la palabra.
José María Figaredo Álvarez-Sala
VoxDiputado.Página 41
Presidencia. No, señoría.
José María Figaredo Álvarez-Sala
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Pido la palabra por el artículo 71 del Reglamento, porque ha habido una alusión personalísima…
Presidencia. No ha habido tal…
José María Figaredo Álvarez-Sala
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Presidencia. Vamos a ver.
José María Figaredo Álvarez-Sala
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… déjeme decirle al menos lo que ha dicho.
Presidencia. No tiene la palabra, señoría. (Rumores). No tiene la palabra, señoría.
José María Figaredo Álvarez-Sala
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Presidente, pido la palabra por el artículo 71 del Reglamento, porque ha habido una alusión personalísima…
Presidencia. Sí, ya le he escuchado el artículo que esgrime. Escúcheme usted a mí, yo ya le he escuchado a usted. Escúcheme un momento, yo ya le he escuchado a usted. Ya he escuchado el artículo que esgrime… (El señor Figaredo Álvarez-Sala pronuncia palabras que no se perciben). Escúcheme a mí, que yo ya le he escuchado a usted, ya he escuchado el artículo que esgrime y su petición de palabra basándose en lo que usted entiende oportuno. Sobre la base del artículo que usted esgrime y de lo que usted me dice, no ha lugar a que le dé la palabra por lo siguiente, si usted me quiere escuchar: en un debate que se produce entre dos intervinientes, es evidente que tiene que haber alusiones a ambos. (Rumores.―Varios señores diputados: ¡Nooo!). Por ejemplo, señoría, usted le ha dicho a la señora vicepresidenta que debe lavarse la boca, y es una alusión directa. Entonces, si ella o cualquier otro interviniente tuvieran permanentemente que…
José María Figaredo Álvarez-Sala
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Pero yo no le he hablado de su familia…
Presidencia. Si me termina de escuchar, se lo explico. Si en un debate de dos personas permanentemente estas pidieran la palabra por alusiones, estaríamos eternamente eternizando dicho debate. Por tanto, no tiene la palabra. (El señor Figaredo Álvarez-Sala: ¡Ja!) — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, A LA VICEPRESIDENTA PRIMERA DEL GOBIERNO Y MINISTRA DE HACIENDA SOBRE LAS MÚLTIPLES TRAMAS CORRUPTAS QUE ACTUABAN EN SU GOBIERNO Y, ESPECIALMENTE, EN EL MINISTERIO DE HACIENDA. (Número de expediente 172/000137).
Presidencia. Interpelación urgente del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso a la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda sobre las múltiples tramas corruptas que actuaban en su Gobierno y, especialmente, en el Ministerio de Hacienda. Para su defensa, tiene la palabra la señora Gamarra Ruiz-Clavijo.