Víctor Gutiérrez Santiago
Gracias, presidente. Señorías, como bien saben, Viktor Orbán ha ilegalizado el Orgullo LGTBI en Hungría, y esto no es solamente un ataque a una reivindicación, es una amenaza directa a millones de vidas y una censura sin precedentes a la libertad de existir con dignidad. Estamos hablando de un hecho gravísimo, porque esta decisión no solamente criminaliza una manifestación que nació con el objetivo de reivindicar la libertad y derechos y para celebrar la diversidad, sino que lanza un mensaje muy peligroso, y es que ser una persona LGTBI es algo que debe esconderse. Yo desde aquí le quiero decir al señor Orbán que, desde luego, ni su prohibición ni la amenaza de utilizar tecnología de reconocimiento facial para identificarnos va a impedir que el próximo sábado 28 de junio estemos en Budapest, llenando las calles y defendiendo la libertad junto a miles de activistas. (Aplausos). Miren, no solamente estamos hablando de derechos, hablamos de libertades, de libertades que están siendo atacadas. Hablamos de personas reales, con nombres y apellidos, que están viendo cómo sus vidas vuelven a estar en la diana, vuelven a ser objeto de odio, de censura, y que están viviendo esa realidad con muchísimo miedo. Y, por desgracia, este atropello a los derechos LGTBI no es un caso aislado. Lo que está pasando en Hungría también está sirviendo para que se tomen decisiones similares en países como Rumanía o Bulgaria. Recordarán ustedes las tristemente famosas zonas libres de personas LGTBI que hay en Polonia o la cruzada particular que está llevando a cabo la señora Meloni en Italia contra las familias diversas. Y todo esto está pasando en pleno siglo XXI y en el corazón de Europa. Sencillamente, no podemos permitirlo, no podemos mirar hacia otro lado, mientras se pisotean los derechos más fundamentales en Estados miembros. Y no nos equivoquemos, porque esto no va ni de Hungría ni de Rumanía ni de Italia, esto va del modelo de sociedad que queremos defender, porque los derechos LGTBI no son un lujo, no son negociables y, desde luego, tampoco están sometidos al capricho de ningún autócrata. (Aplausos). Y en España, con un Gobierno socialista, lo tenemos muy claro: no vamos a ceder ni un centímetro frente a quienes quieren hacernos volver al blanco y negro. Lamentablemente, no hace falta que salgamos de nuestras fronteras para encontrarnos con ataques al colectivo LGTBI. Aquí tenemos a los siervos de Orbán y Trump, con sucursal propia llamada VOX, que compran este discurso. Además, ya sabemos cómo se las gastan, hemos visto lo que han hecho en cuanto han tenido la ocasión y un poquito de poder: han secuestrado películas en las que había un beso de un segundo entre dos mujeres, han retirado banderas arcoíris, han cancelado obras de teatro, han derogado leyes y han eliminado presupuestos. De verdad, señorías de VOX, ¿no se dan cuenta de que el país en el que siguen empeñados en vivir ya no existe? Es que esa España gris dejó de existir hace mucho tiempo, por suerte. (Aplausos). Salgan de la cueva y se darán cuenta de que estamos en 2025, y no en 1940, aunque sé que les gustaría. Miren, con VOX no vamos ni a la vuelta de la esquina, pero en el Partido Socialista nos gustaría contar con el Partido Popular para defender los derechos LGTBI. ¿Qué es lo que pasa? Que con el Partido Popular uno nunca sabe muy bien qué versión se va a encontrar. ¿Nos vamos a encontrar con el Partido Popular que cuando llega junio y el Orgullo dice defender al colectivo, o al Partido Popular que tiene recurrida la ley trans y LGTBI en el Tribunal Constitucional? Porque la tienen recurrida. ¿Nos vamos a encontrar con el Partido Popular que dice defender los derechos humanos o al que ha ejecutado el primer retroceso en materia LGTBI de la historia de la democracia, como ha hecho Ayuso en la Comunidad de Madrid, recortando las leyes trans y LGTBI? ¿Dónde se van a situar ustedes, señorías, del Partido Popular? De verdad, yo creo que deberían aprender de sus errores. Este año se cumplen veinte años de la aprobación del matrimonio igualitario en España. Se acuerdan dónde estaban ustedes, ¿no? Creo que es hora de que aprendan de sus errores y se sitúen en el lado correcto de la historia, porque está visto que luego sus decisiones envejecen muy mal y hacen que tengan que agachar la cabeza y avergonzarse. Y, si no, pregúntenselo a sus compañeros y compañeras homosexuales, sentados en esos escaños, que se pueden casar con las personas que aman gracias al Partido Socialista (aplausos), aunque ustedes votasen en contra de sus derechos y sus libertades y, por supuesto, lo recurrieran, como hacen siempre con cada avance. Frente a esa incoherencia, en el Partido Socialista podemos hablar alto y claro: nosotros sí sabemos dónde situarnos. Incluso, cuando vienen mal dadas, sabemos dónde situarnos: en el lado correcto de la historia. Con el Gobierno de Pedro Sánchez hemos aprobado una de las leyes trans y LGTBI más avanzadas de toda Europa, hemos blindado los derechos del colectivo LGTBI. Y, miren, la semana pasada conocíamos la noticia de que en la Comunidad Valenciana Carlos Mazón se volvía a aliar con VOX para votar en contra de prohibir las aberrantes terapias de conversión. (La señora Rodríguez Calleja:
¡Mentira!). ¿Saben qué vamos a hacer nosotros? Reformar el Código Penal para que esas torturas sean un delito en España. (Aplausos). Esa es la diferencia entre ustedes y nosotros.
Mientras el Partido Popular se junta con VOX y retrocede y levantan muros, nosotros abrimos camino. Mientras otros prohíben el Orgullo, nosotros lo convertimos en política pública, en símbolo democrático y en patrimonio común, porque el Orgullo no es solo una celebración. Por supuesto que es una celebración, porque no hay mayor celebración que poder ser en libertad a uno mismo. Pero no solo es eso, el Orgullo es una trinchera de libertad, es una marcha de resistencia y este Gobierno va a estar siempre del lado de quienes luchan por ser libres aquí y en cualquier parte del mundo. España tiene que seguir siendo faro para que el Orgullo, la diversidad y los derechos no sean patrimonio de unos pocos, sino una garantía para todas las personas en todos los rincones del mundo.
Y termino citando al gran Harvey Milk, quien dijo: «La esperanza nunca será silenciosa. Debemos hacer saber a millones de personas que no están solas y que vamos a seguir defendiendo los derechos LGTBI con orgullo, con firmeza y sin miedo».
Muchas gracias. (Aplausos).