Álvaro Pérez López
Gracias, presidenta. Señorías, buenas tardes. A los que llevamos meses diciendo que esta legislatura se fundamenta sobre la corrupción nos han llamado difamadores, buleros, exagerados, hiperbólicos, incluso resentidos, aunque esto de resentidos se lo llaman también los socialistas a algunos compañeros de partido. Pero es que desde el jueves de la semana pasada muchos contemplan estupefactos este espectáculo esperpéntico que está ofreciendo el Partido Socialista y el Gobierno de Pedro Sánchez. Parece que por fin se dan cuenta de que estamos viviendo un capítulo de suma gravedad en la historia de la democracia española. Por fin se han dado cuenta. Pues ya era hora, señorías. (Aplausos). Por eso hoy queremos que esta Cámara vote para decidir cómo se sitúa ante la realidad que nos rodea, para decidir si va a defender una democracia liberal que garantice la separación de poderes, un Estado de derecho con límites y contrapesos o si, por el contrario, ampara que el Gobierno, siempre que sea de su gusto, pueda ejercer un poder ilimitado y sin restricciones, para ver si están dispuestos a avalar una estrategia deliberada y sostenida por el Gobierno encaminada a concentrar el poder en el Ejecutivo, neutralizar los contrapoderes y desactivar los mecanismos de control democrático, estrategia que queda claramente diagnosticada en esta exhaustiva exposición de motivos que acompaña a nuestra proposición de ley y cuya lectura recomiendo vivamente. (Aplausos). Señorías, Pedro Sánchez se ha instalado en una peligrosísima huida hacia adelante y en un ataque constante a la oposición y a todos los contrapoderes del Estado, en lugar de cumplir con su obligación democrática de rendir cuentas, afrontar la realidad y actuar hoy y ahora. Sirvan algunos ejemplos para poner en evidencia la realidad de la degradación democrática que estamos sufriendo en esta legislatura. Primero. En esta legislatura ningún gasto del Poder Ejecutivo ha sido autorizado por el Legislativo. El Gobierno, en clara vulneración del artículo 134 de la Constitución española, ha renunciado a someter sus presupuestos a la Cámara y prefiere vivir con los aprobados por otra Cámara, con otra mayoría, en otra legislatura. Y, además, pretende modificarlos a su antojo y hacer transferencias de crédito sin pedir permiso al Congreso. Algunos hemos denunciado esto porque es democráticamente inasumible, pero los socialistas lo defienden y otros, aquellos que en el 15M hablaban de presupuestos participativos, miran hacia otro lado. (La señora Guardiola Salmerón: ¡Muy bien!). Segundo. En esta legislatura, la presidenta del Consejo General del Poder Judicial tiene que denunciar constantemente ―ya lo ha hecho en ocho ocasiones ―presiones intolerables a los jueces y magistrados que ejercen su función constitucional con independencia. ¿Y de dónde vienen esas presiones? Pues precisamente vienen de los miembros del Gobierno y de los grupos que lo apoyan. Tercero. También en esta legislatura, según dicta un acto del Tribunal Supremo, el Gobierno ha dado instrucciones al fiscal general del Estado para difundir información con intencionalidad política, y por ello el fiscal general del Estado está procesado y al borde de sentarse en el banquillo, lo nunca ha visto en democracia. Pero lejos de asumir el tremendo daño que esto está provocando a las instituciones, algunos le aplauden y jalean simplemente porque esta rival política no es de su agrado. Cuarto. En esta legislatura se vulneran sistemáticamente los derechos de la oposición en el Congreso, y para muestra lo que ha ocurrido al inicio de este Pleno. (Aplausos). Vetos injustificados, bloqueos sistemáticos a las iniciativas legislativas y escape constante del control y del cumplimiento de los acuerdos de esta Cámara. Los grupos que sustentan al Gobierno han blindado estas prácticas antidemocráticas en la Mesa, y, aunque algunos socios también las han sufrido, hasta ahora han preferido callar y aguantar. (Una señora diputada: ¡Ahí, ahí!). Señorías, las cosas pasan, pero el deterioro institucional queda, un deterioro institucional del que ustedes son y serán responsables. (Aplausos). Después de toda esta degradación institucional, les pueden preguntar: ¿defienden a este Gobierno porque, al menos, es eficaz? Dirán: No, en realidad este es el Gobierno con menor producción legislativa de la democracia. Y cuando les pregunten: ¿entonces defienden a este Gobierno porque, al menos, es limpio? (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Tendrán que decir: Limpio tampoco, porque es un Gobierno donde una presunta organización criminal liderada por los dos secretarios de organización del PSOE, nombrados por Pedro Sánchez, han cobrado mordidas por la contratación de obra pública y por el suministro de mascarillas en plena pandemia y han enchufado a amigas de ministros en empresas públicas para cobrar sin trabajar. (Aplausos). Y ante todo esto los diputados socialistas dirán: Hombre, es que estamos amparando y tolerando toda esta profunda degradación institucional porque hay que mantener como sea en la presidencia al líder, al timonel. Señorías, no lo olviden: ese líder es al que tienen que agradecer que les hayan puesto durante años a las órdenes de dos presuntos delincuentes. (Aplausos). Los grupos que apoyan al Gobierno tendrán que admitir que por pura conveniencia partidista han decidido mirar para otro lado y dejar sin controles al Gobierno menos fiable. Y el Partido Popular podrá decir que asumió su responsabilidad, que estuvo enfrente y que denunció y combatió cada atropello. Y así lo seguiremos haciendo. (Aplausos).
Señorías, cuando la corrupción lo pudre todo el que no se aparta acaba contaminado. La corrupción va a hundir a este Gobierno y les corresponde a ustedes decidir si quieren hundirse con él. Hoy les damos la oportunidad de apartarse y, si no son capaces de apoyar nuestras propuestas en defensa de los contrapesos democráticos en riesgo, al menos dejen de sostener a un Gobierno con un presidente indigno a su cabeza, un presidente obsesionado por mantenerse en el poder a toda costa y que falta sistemáticamente a la verdad. La debilidad del presidente…