Blanca Armario González
Señorías, muy buenas tardes. Muchísimas gracias, señora presidenta. Son 14 kilómetros los que separan España de Marruecos, desde Cires a Tarifa. Una narcolancha habrá tardado el mismo tiempo que dura mi intervención en colarnos por ese pasillo droga, delincuencia y muerte a cambio de un porte por el que un narco puede ganar miles de euros. Lo harán utilizando embarcaciones que, debido a su poca capacidad de depósito, necesitan ser recargadas con carburante en más de una ocasión, necesitan la ayuda de las petaqueras hasta que el alijo toque suelo español. (Aplausos). Mientras yo intervengo, señorías, grandes españoles se juegan la vida para proteger nuestras fronteras con los pocos recursos que tienen. Queridos miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, jueces, magistrados y fiscales, valientes que frenáis la delincuencia sin miedo a nada ni a nadie, muchas gracias. (Aplausos). Hoy hablamos de quienes han sido abandonados, silenciados y traicionados por el poder político, nuestros jueces, magistrados y fiscales, que tienen el deber de lealtad constitucional y que, con conductas impecables, mantienen firme esa confianza social en el Poder Judicial que constituye elemento básico de nuestro sistema democrático. Los protagonistas de esta iniciativa son héroes con toga que el socialismo ha dejado solos ante el crimen y a los que, aprovechándose de los valores anteriormente mencionados, ha querido ningunear sin piedad alguna. España no es una nación libre y segura, España es un territorio pisoteado por enemigos; unos ya están dentro y otros van y vienen gracias a la ausencia de políticas que protejan todas nuestras fronteras. (Aplausos). Ambos enemigos tienen en común el dinero sucio y la corrupción. El escenario del narco es el Campo de Gibraltar, donde el Estado se juega la dignidad, donde nuestros agentes patrullan barrios tomados por clanes, sin recursos, sin refuerzos; un escenario en el que nuestros jueces reciben amenazas por aplicar la ley, al mismo tiempo que los criminales no se esconden, al contrario, se exhiben y se ríen creyéndose con total impunidad, abrazándose a las AK-47. A nosotros, señorías, el 9 de febrero de 2024 no se nos olvidará nunca. Vamos a seguir manteniendo vivas las llamas del clamor de la justicia de sus compañeros, de sus familias. Los mataron; mataron a David y a Miguel Ángel (aplausos) mientras el Gobierno se ocupaba de vigilar tuiteros e insultar a golpistas. Un año más tarde, ¿que ha hecho el señor Marlaska, aparte de esconder la embarcación en la que viajaban David y Miguel Ángel cuando una delegación europea visitaba Barbate hace unas semanas? Nada. ¿Acaso reforzaron los cuarteles y los juzgados? ¿Acaso subieron los salarios o les blindaron legalmente? ¿Les han devuelto el principio de autoridad a todas las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado? ¿Han declarado el Campo de Gibraltar como zona de especial singularidad? Claro que no. ¡Qué vergüenza, señorías del Partido Socialista! No les caben más razones para apuntar en esa lista por las que avergonzarse. Siguen entregando a España al caos, a la inmigración ilegal, a la impunidad, al crimen y también a la corrupción. Este Gobierno no es el escudo social del pueblo, como decían, y ya todos los españoles lo saben. Incluso ustedes, señorías, también saben que su partido es el devorador más incansable del bienestar social. (Aplausos). Han convertido a España en un país cada vez más sometido al caos, donde la criminalidad organizada gana terreno, donde se blanquea al delincuente y se persigue al honrado.
Como les decía, señorías, en VOX no hemos olvidado el 9 de febrero. Nosotros no nos hemos quedado de brazos cruzados. Tras los asesinatos en Barbate, ni una sola medida legislativa real fue adoptada por este Gobierno, solo condolencias vacías y promesas rotas. Por eso VOX actúa, porque la memoria de nuestros agentes asesinados en acto de servicio no se honra con palabras, sino con acciones, y por eso el pasado 28 de febrero presentamos en este Congreso una proposición de ley orgánica para reformar el Código Penal y tipificar como delito el llamado petaqueo. Su objetivo es tipificar como delito el transporte y el almacenamiento de combustible destinado al narcotráfico, una iniciativa que recoge el clamor de fiscales, jueces y fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y que responde con hechos a una amenaza creciente, y es que el crimen organizado está vinculado al narcotráfico.
Con esta iniciativa queremos mostrar nuestro compromiso, con firmeza y sin complejos, con quienes luchan por el orden, la justicia y la seguridad nacional. Y no lo hacemos por ideología, lo hacemos porque es lo justo, porque no puede ser que los narcos estén más protegidos que quienes los combaten. Por ese motivo, queremos dar herramientas legales a jueces y a fiscales. Según el índice global del crimen organizado, España ya es el quinto país con mayor criminalidad organizada en Europa. Y no es una exageración, es la cruda realidad que viven nuestros agentes día a día en zonas como el Campo de Gibraltar, el resto de la provincia de Cádiz, Huelva, Sevilla, Málaga o Almería, convertidas en autopistas marítimas del narcotráfico internacional.
Uno de los mayores problemas que enfrentan nuestros tribunales y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado es que hoy por hoy el transporte y el almacenamiento de combustibles usados por el narcotráfico no es delito, sino una simple infracción administrativa, algo denunciado reiteradamente por la Fiscalía General del Estado, que en su memoria del año 2022 calificó como imprescindible la tipificación penal de estas conductas protagonizadas por los llamados petaqueros: criminales que transportan grandes cantidades de gasolina para abastecer narcolanchas, lo que constituye una parte esencial de la logística del narcotráfico. La Fiscalía presenta severas dificultades en su persecución, tanto por la complejidad de acreditar la vinculación con el narcotráfico como por la imposibilidad de encajar la conducta dentro del Código Penal. Es decir, nuestros jueces no pueden castigar porque no tienen la herramienta adecuada. Por eso los narcos continúan con el lleva y trae a plena luz del día, mientras nuestros fiscales se quedan a oscuras por falta de una redacción del articulado como la que trae nuestro grupo parlamentario hoy al Congreso.
A través de las distintas preguntas que hemos realizado al Ejecutivo, hemos obtenido respuestas con datos que son realmente escandalosos. En 2018 se registraron 3656 infracciones penales por tráfico de drogas y en 2024 la cifra ascendió a 21 533, un aumento del 589 % en solo seis años de Gobierno de Pedro Sánchez. (Aplausos). Las incautaciones de cocaína se han triplicado en el último lustro, según ha reconocido el propio Gobierno. Solo en la provincia de Cádiz, los litros de combustible aprehendidos relacionados con el tráfico de drogas han pasado de 3000 en 2019 a 34 000 en 2024, lo que supone un aumento del 1000 %. Estas cifras reflejan el inmenso esfuerzo de nuestras fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, de nuestros jueces y magistrados que, a pesar de contar con medios insuficientes y poco personal, siguen dando la cara contra el crimen. Por eso, esta ley no es que sea necesaria, es que es realmente urgente.
Aplaudimos el fallo valiente de la Audiencia Provincial de Cádiz, que ha comenzado a aplicar el artículo 568 para castigar el petaqueo como delito. De ahí que queramos reforzar que puedan venir más fallos como este, pero, ahora así, con toda la claridad y sin interpretaciones ambiguas; con un Código Penal que lo diga bien claro: modificar el artículo 568 del Código Penal para tipificar como delito el transporte, almacenamiento o suministro de combustibles inflamables, con temeridad manifiesta, cuando esté vinculado al narcotráfico. Introducir un nuevo apartado que especifique la tenencia de carburantes en cantidades superiores a las reglamentarias como indicio penal suficiente. Esta medida, como mencioné anteriormente, responde exclusivamente a peticiones de jueces, fiscales y asociaciones de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado. Con ella queremos que desaparezcan las brechas legales y devolver el control al Estado de derecho.
Cuando un Estado no actúa, aparecen las narcodictaduras a imponer su orden y su ley, y siempre vienen acompañadas y propiciadas por la laxitud de los sistemas políticos de izquierda, siempre. La izquierda calla ante el crimen y ataca a la justicia, mientras que VOX defiende la seguridad y la separación de poderes; la izquierda gobierna para los delincuentes, mientras que VOX actúa proponiendo leyes para meterlos entre rejas (aplausos); la izquierda libera agresores sexuales con leyes hechas a medida, mientras que VOX defiende las penas más duras, como la cadena perpetua para asesinos y violadores; la izquierda libera okupas y los protege cuando invaden la intimidad de las personas, mientras que VOX defiende férreamente la propiedad privada; la izquierda persigue y patea a la Guardia Civil del territorio español, mientras que VOX les reconoce su fuerza y su honor (aplausos); la izquierda acusa a los jueces de lawfare cuando se niegan a claudicar ante el poder político, mientras que VOX sale a la calle y reivindica, donde está presente, la defensa de la independencia judicial. Mientras los medios de comunicación subvencionados por la Moncloa criminalizan a los jueces que aplican la ley con firmeza, nosotros los respaldamos. Este es el momento de decir alto y claro que la justicia no puede estar secuestrada por el miedo, la conveniencia o la ideología; este es el momento de recordar que la ley no puede ser un menú a la carta, sino un muro de contención contra el crimen, y este es el momento de actuar con valor y con firmeza.
Señorías socialistas, comprendan que ser demócrata no es ofrecer pactos a personas desleales a España. Los demócratas no amenazan a jueces ni a miembros de la Guardia Civil y de la UCO que investigan sus fechorías; los demócratas no llaman a escondidas preguntando quién tiene los informes que señalan sus porquerías; los demócratas no tienen miedo al resultado de las urnas, y, sobre todo, los demócratas no desacreditan a jueces que tienen encima de la mesa los casos de la mujer del presidente, del hermano del presidente, del secretario de organización y de un exministro. (Aplausos). Los demócratas presentamos leyes dignas, a la altura de nuestros jueces y de nuestros magistrados, que necesitan protección y herramientas para acabar con el narcotráfico, la corrupción y con aquellos que quieren acabar con nuestro Estado de derecho. Desde VOX no vamos a permitir que España se convierta en una narcodictadura. No vamos a tolerar que se persiga a los que defienden el orden y la ley y que se proteja al delincuente, y no vamos a consentir que los jueces no puedan hacer justicia porque en sus manos no existan las leyes para combatir al criminal.
Esperamos, señorías, que voten a favor de entregar a jueces y fiscales un marco legal claro y enviar así un mensaje nítido a las mafias: el camino comienza a ser para todos los criminales una cuesta arriba.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).