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Sin adjetivos

Pleno del 17 de junio de 2025

Proposición de Ley para garantizar la aportación de la energía nuclear en la descarbonización del sistema energético.

Proposición de ley de Grupos Parlamentarios del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 123.

Energía y clima

Votación

  • 17 de junio de 2025: salió adelante, 171 sí, 166 no, 7 abstenciones.

Juan Diego Requena Ruiz

PPDiputado.Página 7Vídeo

Señora presidenta, en aplicación de los artículos 72.1 y 71.1 del Reglamento, me gustaría hacer lectura del artículo 68.1, ya que en virtud de ellos cualquier diputado pueda hacer uso de la lectura de un artículo.

El artículo 68.1 dice: «El orden del día del Pleno puede ser alterado por acuerdo de este, a propuesta del presidente o ―ponga atención― a petición de dos grupos parlamentarios o de una quinta parte de los miembros de la Cámara.» (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular, puestos en pie).

Este grupo forma parte y tiene una representación mayoritaria, señora presidenta. Por tanto, le ruego que haga uso del Reglamento, que está por encima de sus costumbres. (Continúan los aplausos.—El señor Tellado Filgueira: ¡Cumple el Reglamento!—Fuertes protestas.―Varias señoras y señores diputados: ¡Que se vote! ¡Que se vote!).

Y, por favor, detenga el tiempo. (Prolongados aplausos.—Protestas). Señora presidenta, he pedido la observancia del Reglamento, sobre la base del artículo 72.1, que se puede producir en cualquier momento del debate. No entiendo qué hace corriendo el tiempo y tampoco entiendo por qué no se manifiesta usted acerca de la alteración del orden del día que recoge el artículo 68.1 de este Reglamento, al que usted y yo estamos sometidos. (Aplausos.—El señor Tellado Filgueira: ¡Bájate de ahí! ¡Es así! ¡Qué vergüenza!). Insisto, al que usted y yo estamos sometidos. (Continúan los aplausos y las protestas.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!—El señor Tellado Filgueira: ¡Ya está bien, hombre! ¡Basta ya! ¡Qué vergüenza! ¡Y mira al vacío! ¡Cumple el Reglamento! ¡Cumple el Reglamento!).

Presidencia. Señor Requena, está en el uso de la palabra respecto a la proposición de ley. Espero que la defienda. (Protestas.—Varias señoras y señores diputados: ¡Nooo! ¡Nooo!—Varios señores diputados: ¡Venga, hombre! ¡Te equivocas! ¡Que se vote!).

Juan Diego Requena Ruiz

PPDiputado.Página 8

No, señora presidenta, estoy haciendo uso del artículo 72.1. Me gustaría que en cualquier punto del debate nos ciñésemos al cumplimiento estricto de lo que dice el Reglamento, señora presidenta. Yo no estoy en el uso de la palabra en el punto número 1, estoy hablando del artículo 68.1 y la alteración del orden del día que ha solicitado mi grupo. (Aplausos.—El señor Tellado Filgueira: ¡El Reglamento! ¡Pero qué cobardes sois! ¡Qué cobardía! ¡Qué cobardía! ¡Qué vergüenza!). Es lamentable, señora presidenta. Lo siento.

Presidencia. Señor Requena, está en el uso de la palabra porque yo se la he dado respecto al punto del orden del día del debate de la proposición de ley. Usted tiene la palabra para defender su posición. (Protestas.—Varias señoras y señores diputados: ¡Nooo! ¡Nooo!). Silencio, por favor. La democracia no se defiende gritando ni insultando ni haciendo estas cosas. (Fuertes protestas.—La señora Montesinos de Miguel: ¡El rodillo!).

Juan Diego Requena Ruiz

PPDiputado.Página 8

No, se defiende…

Presidencia. La mala educación no va conmigo. (Protestas.—Aplausos y risas.—El señor Tellado Filgueira: ¡Cumpla el Reglamento! ¡Pregunte al secretario general de la Cámara qué debe hacer! ¡Consulte a los letrados!).

Presidencia. Señor Requena, usted está en el uso de la palabra en referencia a la proposición de ley. Si quiere intervenir…

Juan Diego Requena Ruiz

PPDiputado.Página 8

Señora presidenta, la observancia y el cumplimiento del Reglamento es tan importante como el asunto que hoy íbamos a debatir.

Presidencia. Señor Requena, le llamo a la cuestión. Usted tiene la palabra para defender la proposición de ley del Grupo Parlamentario Popular. (Protestas). Por favor, aténgase a lo que estamos debatiendo en este punto del orden del día. (Continúan las protestas). Estamos en el punto de la proposición de ley del Grupo Parlamentario Popular y tiene la palabra para defenderla. Aténgase a la cuestión. (Varias señoras y señores diputados golpean con sus manos en las mesas, mientras gritan: ¡Letrado! ¡Letrado! ¡Letrado!)

Juan Diego Requena Ruiz

PPDiputado.Página 8

Señora presidenta, le rogaría que comenzase el tiempo ahora, si no le importa. Ya que no ha hecho caso del Reglamento, al menos hágalo en este asunto.

Señorías, en septiembre de 2022, cuando el lugarteniente del todavía hoy presidente del Gobierno estaba contratando a mujeres prostituidas, a prostitutas en empresas públicas, el Partido Popular presentó su plan energético, un plan en el que se decía que debemos alargar la vida útil de las centrales nucleares que estén actualmente en activo y tener un mix que garantice la seguridad de abastecimiento energético. En ese documento, el Partido Popular apostaba por mantener la energía nuclear, cuando las empresas propietarias querían su cierre, cuando el Gobierno quería su cierre, cuando distintos líderes vinculados a la izquierda y lobbies para multiplicar el consumo de gas también querían su cierre, cuando cierta parte del sector eléctrico pedía su cierre para aprovecharse de los precios altos que daba el cierre nuclear, cuando el Gobierno acababa de aprobar la prohibición de extraer uranio.

Un año antes de que quince países de la Unión Europea acordasen triplicar la potencia nuclear y meses antes de que Europa incluyera la energía nuclear como verde en su taxonomía, Alberto Núñez Feijóo, Juan Bravo y Paloma Martín hicieron una apuesta valiente, responsable, con una visión de futuro inédita en la política actual y solo al alcance de políticos y políticas con altura de miras y sentido de Estado, algo que contrasta con un Gobierno indolente e irresponsable, un Gobierno sectario e ideológico que piensa que la ideología genera energía y que defiende la ideología para alterar el Reglamento de nuestro Congreso, como hoy hemos estado viendo, y también piensa que los apagones son fortuitos.

Pues bien, frente a eso, el Partido Popular introdujo en el debate político que la energía nuclear era fundamental para la transición energética, que la transición energética del Gobierno no iba por buen camino y que la seguridad de suministro estaba en peligro. Después de tanto hablar de ese plan energético, que se señalaba que sería para los próximos quince o veinte años, ha resultado ser el plan respecto del que el tiempo nos está dando la razón. Han pasado tres años y tenemos enfrente a un Gobierno que prefiere el aumento de las emisiones y comprar gas a Rusia, que prefiere apagones, como el del día 28, o racionamiento de energía, como cuando decide desconectar a la industria. Pero, es más, señorías, este Gobierno, cercado por la corrupción; este Gobierno, que no gobierna y pierde más votaciones que la oposición; este Gobierno, al que le quedan dos telediarios, no puede tomar la decisión trascendental del cierre nuclear, que generará un problema irreversible en el sistema eléctrico, para que dentro de unos meses el problema lo asuma otro Gobierno. (Aplausos).

Hoy, señorías, tenemos la responsabilidad política de estar centrados en Europa y no cometer los errores de Alemania y Bélgica que ahora quieren revertir; tenemos la responsabilidad de no condenar la industria nuclear, que genera decenas de miles de empleo de calidad; tenemos la responsabilidad de no condenar a las comarcas y las provincias de Almaraz, en Cáceres; Trillo, en Guadalajara; Cofrentes, en Valencia; Ascó y Vandellós, en Tarragona; Juzbado, en Salamanca; Maliaño, en Cantabria, Hornachuelos, en Córdoba, y, en general, todos los municipios que están afectados por las centrales nucleares. Y aprovecho para saludar al presidente de la Asociación de Municipios de Áreas con Centrales Nucleares y a su secretaria general, igual que a algunos divulgadores que hoy tienen presencia en este hemiciclo y al alcalde de Navalmoral de la Mata.

Pero, señorías, este no es un debate local, es un debate de carácter estratégico, un debate industrial, de seguridad y suministro, de reducción de emisiones y energía asequible. Señorías, hoy existen cuatro órdenes de cierre, que afectan a las centrales nucleares de Almaraz I y Almaraz II, Ascó y Cofrentes. Por eso, apelo a los diputados de Sevilla, Córdoba, Jaén, Cáceres, Badajoz, Toledo, Madrid o Salamanca, porque de la central nuclear de Almaraz salen seis líneas de muy alta tensión para suministrar electricidad equivalente a la de cuatro millones de hogares. Les hablo también a los diputados de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava, provincias que consumen el triple de la energía que se produce en sus territorios y donde, en un sistema conectado, la energía nuclear también les es imprescindible. Les hablo a los diputados de Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona, porque el 59 % de la energía que consume Cataluña es de origen nuclear, principalmente de las centrales nucleares instaladas en Cataluña, pero también de la central de Cofrentes, en Valencia, porque están conectadas.

Pero, señorías, no me hagan caso a mí, escuchen a Foment del Treball, que dice que, si cierran las centrales nucleares, Cataluña sufrirá un apagón industrial; escuchen al Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña, que señala que, de cerrar las centrales nucleares, Cataluña se enfrentaría a una pérdida muy importante de soberanía energética, o escuchen a la Asociación de Empresas Químicas de Tarragona, porque actualmente consumen el 13 % de la energía nuclear que se genera en Tarragona, pero en 2030 consumirán el equivalente a dos centrales nucleares, precisamente la fecha en que cierren Cofrentes y Ascó.

Incluso diría a las señorías del Grupo Socialista que escuchen al PSOE de Extremadura, aunque entiendo que no se puedan hablar ni verse, ni siquiera intercambiar opiniones. Pero, al margen de eso, ¿qué diremos a la industria catalana si hoy permitimos el cierre nuclear? ¿Qué podemos decir a los 507 700 empleados, catalanes y catalanas, de esa industria que vive y depende de la energía nuclear? ¿Les diremos que, cuando tuvimos la oportunidad de buscar una autonomía energética, no lo hicimos por una absurda cerrazón ideológica? ¿Eso les vamos a decir? Señorías de la izquierda, no tomen esta proposición por quien la presenta, sino por lo que se dice en ella y lo que se dice en el mundo. Escuchen a Naciones Unidas, a través del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, que destaca el papel crucial de la energía nuclear en la lucha contra el cambio climático. Escuchen al Organismo Internacional de la Energía Atómica, que dice que la energía nuclear es esencial para un crecimiento económico sostenible y una mejora del bienestar humano. Escuchen a la Agencia Internacional de la Energía, que asegura que la energía nuclear va a alcanzar en 2025 su máximo histórico. O escuchen lo que dice la Unión Europea, que incluye la energía nuclear dentro de una actividad que es ambientalmente sostenible.

Pero, si sus señorías todavía tienen dudas acerca de la seguridad ―en mi opinión, infundadas―, lean el informe científico del JRC, el Centro de Investigación Científica de la Comisión Europea. (Muestra un documento). En él se concluye respecto de la evaluación técnica de la energía nuclear que los análisis no revelan ninguna evidencia científica que demuestre que la energía nuclear sea más perjudicial para la salud humana o el medio ambiente que otras tecnologías que producen electricidad. Se dice así en las páginas números 3, 50, 62 y 184 del informe. (Aplausos). Un poco de ciencia no viene mal. Yo sé que quizás les explote la cabeza, pero, sí, la ciencia tiene argumentos mejor fundamentados que los del populismo barato de SUMAR.

Señorías, hay necesidades en términos de empleo y en términos industriales. Hay necesidad en términos de seguridad de suministro. Hay manifestaciones públicas y sociales en favor de la energía nuclear, como la de las plataformas Sí a Almaraz o Salvemos Almaraz o los sindicatos mayoritarios de nuestro país. Hay consenso político en esta Cámara, como se vio el 12 de febrero de este mismo año. Y la ciencia, además, avala que la energía nuclear es necesaria para la mitigación del cambio climático.

¿Qué más argumentos necesitan? Bueno, les voy a dar uno de peso. ¿Quién se enriquece con el cierre nuclear? Se lo voy a poner fácil, señorías del Grupo Socialista. ¿Quién se enriqueció con el timo ibérico? ¿Quién se está enriqueciendo con las consecuencias del apagón? Por cierto, ¿nos pueden explicar qué ha contado esta mañana la ministra Sara Aagesen en su comparecencia después del Consejo de Ministros? ¿Nos pueden explicar por qué Beatriz Corredor no comparece en el Congreso, en la Comisión de Seguridad Nacional? (Aplausos). Los protagonistas de todo esto son el gas que no tenemos y Rusia: 11 322 millones desde que empezó la guerra, casi mil millones en lo que llevamos de año comprando gas a Rusia.

Pero, señorías, el Gobierno llevaba tiempo diciendo que no podía prorrogar la vida de las centrales nucleares porque no había ninguna propuesta encima de la mesa. Y, ahora que la hay, ustedes la rechazan, y lo hacen con tres argumentos que se contestan solos. Hablan de que haya seguridad para las personas, pero eso ya lo dice el Consejo de Seguridad Nuclear y la propia Unión Europea, es decir, que, cuantas más revisiones periódicas sobre seguridad, mayor es la seguridad de las centrales nucleares. Afirman también que se garantice la seguridad de suministro, pero eso lo dice la propia Red Eléctrica, que sostiene que el cierre nuclear impacta directamente sobre la seguridad de suministro eléctrico. Por tanto, la seguridad de suministro eléctrico y la energía nuclear van vinculadas. Y dice que no suponga un mayor coste para los ciudadanos, y lo manifiesta la misma ministra, que asegura que el sistema eléctrico está funcionando en modo reforzado y que eso está multiplicando los costes de los servicios de ajuste. Pero, además, léanse los informes. Todos los informes independientes aseguran que, cuando se ha evaluado el cierre nuclear, se ha visto que la subida del precio de la luz se multiplica. El último, el de Pricewaterhouse, con un 23 % para consumidores domésticos y un 35 % para consumos industriales. Por tanto, parece claro que mantener la energía nuclear cumple con las expectativas o los requisitos del Gobierno. Entonces, ¿cuál es la duda?

Voy terminando, señorías. Respecto a cuando ahora suba a la tribuna el portavoz del Grupo Socialista a justificar su posición, les pido que hagan un debate serio, que no argumenten desde la falsedad, mintiendo sobre las posiciones del contrario, inventando sobre lo que no dice la proposición de ley, que yo se la resumo en dos puntos. En primer lugar, es una proposición de ley que busca reforzar los criterios técnicos, el interés general, la seguridad del suministro eléctrico, la seguridad nuclear, frente a un Partido Socialista que no sé por qué, pero no quiere la energía nuclear. Y, en segundo lugar, señorías del Grupo Socialista ―pongan atención―, esta proposición de ley no está hecha ni para robar ni para favorecer la contratación de mujeres prostituidas ni para amañar contratos públicos ni tampoco para repartirse mordidas. (Aplausos). Esta proposición de ley está hecha y supeditada al interés general. Y no se podrán cerrar las centrales nucleares si hay un impacto en el precio o si hay riesgos para la seguridad de suministro.

Termino saludando a la senadora y vicesecretaria del Partido Popular, Paloma Martín, que es impulsora de esta iniciativa, y dándole las gracias por su empeño en que viese la luz. Supo ver antes que nadie que nuestro sistema eléctrico sería menos respetuoso con el medioambiente, produciría apagones, encarecería la factura eléctrica y llevaría a la ruina a las comarcas que viven y dependen de la energía nuclear si no tenemos energía nuclear en nuestro sistema eléctrico.

Presidencia. Señor Requena, tiene que terminar.

Juan Diego Requena Ruiz

PPDiputado.Página 10

Termino, presidenta, perdone. Tomen nota de esto, señorías del Grupo Socialista. Eso es política con altura de miras. Lo que hacen ustedes es amañar contratos y robar todo lo que pueden. Aunque no les sirva de precedente, piensen por una vez en el interés general, y no en lo que van a sacar de esta ley. Se lo agradecerán los españoles. Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra en primer lugar el señor Rego Candamil por un tiempo de tres minutos y medio. Cuando quiera.

Néstor Rego Candamil

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Grazas, señora presidenta. Moi boa tarde. Está claro que hoxe o Partido Popular tiña máis interese en dedicar enerxía a impulsar o estilo macarra do señor Tellado e a tentar tapar os seus numerosos casos de corrupción detrás dos coñecidos do Partido Socialista que a falar do que teoricamente viña a falar, que era a enerxía nuclear. En todo caso, eu si vou falar da enerxía nuclear. No pasado domingo 15 de xuño saíu do porto de Brest na Bretaña o buque oceanográfico L’Atalante, o maior da frota francesa, co obxectivo de inspeccionar o estado dos 220 000 barrís que con 140 000 toneladas de residuos radiactivos foron depositados entre 1949 e 1982 na Foxa Atlántica, a 540 millas ao noroeste de Fisterra, na costa galega. Cabe lembrar que foi a mobilización do pobo galego, impulsada polas forzas nacionalistas, a que logrou paralizar tanto o proxecto de Central nuclear en Xove na Mariña como o depósito de residuos radioactivos na Foxa Atlántica. Neste caso mesmo con accións espectaculares como a realizada polo barco pesqueiro, o Xurelo interpóndose entre os buques franceses que deitaban os barrís ao mar. Mais os residuos radioactivos continúan aí e son unha auténtica bomba de reloxería que pode estourar en calquera momento, entre outras cousas, porque ninguén se preocupou de controlar o seu estado até agora. En 2023 a Unión Europea admitiu en resposta a unha pregunta da eurodeputada do BNG, Ana Miranda, que ninguén vixía de forma regular as verteduras nucleares fronte ás costas da Galiza e sinala que o Estado español só está obrigado a detectar a radioactividade que poida chegar á costa, mais que se descoñece o estado dos bidóns lanzados á Foxa Atlántica, como digo, entre 1949 e 1982. Claro, cando a radioactividade chegue á costa será tarde de máis. Mais ninguén se preocupa porque esteamos en seguranza. Eis un exemplo que o Partido Popular parece esquecer ou quere ocultar dos problemas xerados pola enerxía nuclear. A proposición de Lei do PP fala reiteradamente da nuclear como unha enerxía sen emisións contaminantes, sen produción de gases de efecto estufa, mais obvia todo o demais e o feito de que isto non implica que sexa unha enerxía nin limpa nin segura. Por moito que o informe Draghi se empeñe en defendela e a UE fala dela como unha enerxía verde, nin de lonxe esta é a realidade e a enerxía nuclear non pode ser vista como unha solución aos desafíos enerxéticos mundiais e ao cambio climático, a necesidade de combater o cambio climático polos graves inconvenientes que presenta que non poden ser ignorados. Evidentemente, o principal problema é o risco de accidentes nucleares como os ocorridos en Chernóbil ou en Fukushima. Estes desastres provocaron non só mortes inmediatas, senón tamén impactos ambientais e de saúde a longo prazo que aínda se están a sentir que aínda perviven. A imposibilidade de garantía total de seguranza nas instalacións nucleares pode ter consecuencias catastróficas que afectan poboacións ecosistemas enteiros. Mais outro dos grandes problemas son os residuos nucleares a que antes facía referencia. Os residuos radioactivos xerados polas centrais nucleares continúan a ser perigosos durante millares de anos e requiren almacenamento seguro en lugares illados e dedicados especificamente a iso. Evidentemente non foi o caso da Foxa Atlántica que de segura non ten nada, mais a pregunta é, hai algún lugar realmente seguro totalmente seguro en que o lixo nuclear poida ser almacenado e activo? Acabo. A pesar de todo isto, o Partido Popular continúa empeñado en protexer, en prolongar perdón a vida dunha centrais nucleares que mesmo anos décadas despois do seu fechamento, continuarán a xerar problemas e desafíos económicos ambientais. Por iso outra pregunta é cales son os verdadeiros intereses que defende o PP visto que non son os intereses xerais? Que intereses económicos hai por detrás da obsesión nuclear da dereita ultra e da ultra dereita negacionista? A Galiza hai moitas décadas que dixo con forza, non a nuclear e continuamos a dicilo. Nuclear Non, obrigado. Moito obrigado.

Gracias, señora presidenta. Muy buenas tardes. Está claro que hoy el Grupo Popular tenía más interés en dedicar energía a impulsar el estilo macarra del señor Tellado y tratar de ocultar sus numerosos casos de corrupción (fuertes protestas de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso) detrás de los conocidos del Partido Socialista que en hablar de lo que teóricamente venían a hablar, la energía nuclear. Pero, en todo caso, yo sí voy a hablar de ello. El pasado domingo, 15 de junio, salió del puerto de Brest, en la Bretaña francesa, el buque oceanográfico L’Atalante, el más grande de la flota francesa, con el fin de inspeccionar el estado de los 220 000 barriles que, con 140 000 toneladas de residuos radiactivos, se depositaron entre 1949 y 1982 en la fosa atlántica, a 540 millas al noroeste de Fisterra, Finisterre, en la costa gallega. Hay que recordar que fue la movilización del pueblo gallego, impulsada por las fuerzas nacionalistas, la que logró paralizar tanto el proyecto de la central nuclear en Xove, en A Mariña, como el depósito de residuos radiactivos en la fosa atlántica, en este caso incluso con acciones espectaculares, como la del barco pesquero Xurelo, que se interpuso entre los buques franceses que tiraban los barriles al mar. Pero los residuos radiactivos continúan ahí y son una auténtica bomba de relojería, que puede explotar en cualquier momento, entre otras cosas porque nadie se ha preocupado de controlar su estado hasta ahora.

En 2023 la Unión Europea, en respuesta a una pregunta de la eurodiputada del BNG Ana Miranda, admitió que nadie vigila de forma regular los vertidos nucleares frente a las costas de Galicia y señalaba que el Estado español solo está obligado a detectar la radiactividad que pueda llegar a la costa. Pero se desconoce el estado de los bidones lanzados a la fosa atlántica, como digo, entre 1949 y 1982. Por supuesto, cuando la radiactividad llegue a la costa, será demasiado tarde, pero nadie se preocupa por que estemos seguros. Hay aquí un ejemplo que el Partido Popular parece olvidar y quiere ocultar los problemas generados por la energía nuclear.

La proposición del PP habla reiteradamente de la nuclear como una energía sin emisiones contaminantes, sin producción de gases invernadero, pero obvia todo lo demás y el hecho de que esto no implica que sea una energía ni limpia ni segura. Por mucho que el informe Draghi se empeñe en defenderla y la Unión Europea hable de ella como una energía verde, ni de lejos, es esta la realidad. La energía nuclear no puede verse como una solución a los desafíos energéticos mundiales en el cambio climático, con la necesidad de luchar contra el cambio climático, por los graves inconvenientes que presenta y no se pueden ignorar.

Evidentemente, el principal problema es el riesgo de accidentes nucleares, como los de Chernóbil o de Fukushima. Estos desastres provocaron no solo muertes inmediatas, sino también impactos ambientales y de salud a largo plazo, que todavía continúan. La imposibilidad de garantía total de seguridad en las instalaciones nucleares puede tener consecuencias catastróficas que afecten a poblaciones y sistemas enteros. Pero otro de los grandes problemas de la energía nuclear a los que me refería antes son los residuos generados por las centrales nucleares, que continúan siendo peligrosos durante miles de años y requieren almacenamiento seguro en lugares sellados y dedicados específicamente para ello. Este no ha sido el caso de la fosa atlántica, que de segura no tiene nada, pero la pregunta es: ¿hay algún lugar totalmente seguro donde se pueda almacenar la basura nuclear?

Acabo. A pesar de todo esto, el Partido Popular continúa empeñado en prolongar la vida de las centrales nucleares, que incluso años, décadas después de su cierre, continuarán generando problemas y desafíos económicos y ambientales. Por eso, la pregunta es: ¿cuáles son los verdaderos intereses del PP, puesto que no son los generales? ¿Qué intereses económicos hay por detrás de su obsesión nuclear, de la derecha ultra y de la ultraderecha negacionista?

Galicia, hace muchas décadas dijo que no a la energía nuclear y continuamos diciéndolo: ¿Nuclear? No, gracias.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Rego. Tiene la palabra la señora Velarde Gómez.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 12Vídeo

Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Señoría del Partido Popular, para intentar ser portavoz del lobby nuclear, ha perdido hoy más de cuatro minutos para defender esta iniciativa. Sé que vienen aquí presionados por el lobby, pero, luego, en realidad, les importa bien poco. Sin embargo, tienen que traerla de vez en cuando. Es decir, hace dos meses ya trajeron una PNL con un nombre y un formato distinto de PNL y hoy nos traen un proyecto de ley justamente con el mismo texto. Y basan la iniciativa nuevamente en el informe Draghi sobre el futuro de la competitividad europea, para contarnos lo mismo que llevan toda la vida pidiendo, que es alargar la vida de las nucleares. Eso sí, cosa que nos hace bastante gracia, bajo el pretexto de que son esenciales para hacer frente al cambio climático. Curioso esto, cuando ustedes pactan directamente con negacionistas o, incluso, tienen en sus filas negacionistas. ¿En qué quedamos, señorías del Partido Popular? ¿Existe el cambio climático o no existe? Y, si no existe, y les compran el argumento a sus socios de la extrema derecha ultra negacionista, ¿para qué piden nucleares para hacerles frente? Aclárense, por favor; porque hablan en su iniciativa de un concepto que les gusta especialmente, que es la neutralidad tecnológica, que es a lo que se agarran ustedes para seguir retrasando avances de la mano de la industria.

Por otro lado, le voy a recordar que resulta que no es el Gobierno, son las empresas a las que ustedes ahora están defendiendo las que en 2019 propusieron y pactaron con el Gobierno el calendario de cierre de las centrales nucleares, que no van a cerrar hoy, también se los recuerdo, ni mañana, sino entre 2029 y 2035, es decir, de aquí a diez años. Entonces, ¿cuál es la razón para ese cierre? Económica y de pura competitividad. Hoy, el talón de Aquiles de la energía nuclear, que eso no lo ha dicho usted, es su alto coste económico, porque la responsabilidad civil en materia de energía nuclear no acaba cuando las centrales dejan de operar, eso ya lo sabe, sino que continúa con los residuos nucleares durante las generaciones futuras. Y si no, mírennos a nosotros en Córdoba, o vayan ustedes a vivir a El Cabril, a ese cementerio nuclear, que seguro que eso no les interesa decirlo.

La incertidumbre estriba justamente en no saber quién paga por esa responsabilidad civil a largo plazo, porque la industria aboga de manera creciente ―lo estamos viendo― por un sistema en el que la compañía eléctrica pague una tarifa fija por kilovatio durante la vida operativa de la central, a cambio de que el Estado asuma la responsabilidad financiera y legal de los residuos, una vez que se clausure la central. Y, de esta manera, los riesgos futuros quedan en manos del Estado y los costes, al final, tienen que ser abonados por los contribuyentes, por todas nosotras y por todos nosotros, por la ciudadanía. Es decir, que la energía nuclear depende, al final, del dinero del Estado, bien para suscribir costes de capital, o para asumir la responsabilidad civil a gran escala o para hacerse cargo de los costes subestimados, además del desmantelamiento de las centrales. Está claro que la industria nuclear no puede sobrevivir sin ser una carga para los contribuyentes. Por el contrario, las energías renovables hacen que el precio de la energía esté cayendo. De hecho, la Unión Europea cuantificó en 59 000 millones de euros el ahorro gracias a las renovables, y eso es en Europa. De ellos, se han ahorrado 14 000 millones en nuestro país, en España.

Termino. La energía nuclear tampoco es una energía segura. El alargamiento del funcionamiento de las centrales más de cuarenta años supone aceptar una situación de riesgo creciente que exige mayor vigilancia de la entidad reguladora y demanda inversiones millonarias de las empresas propietarias. Por ello, a pesar de que ese calendario de cierre ya está, ustedes quieren que se hable otra vez de la reapertura de dicho calendario por la fuerte presión que tienen del lobby pronuclear. Y el Gobierno ―y eso es lo que más nos preocupa― se ha mostrado dispuesto a valorar un aplazamiento si lo piden las compañías y, además, presenten un plan que no implique ningún sobrecoste de la luz que pagan todos los consumidores.

Por eso ―y termino―, lo que realmente nos preocupa es que al Gobierno le empiece a temblar la mano ante las presiones del lobby nuclear y también ante la presión de sus portavoces de la derecha y de la ultraderecha. Desde Podemos y desde Alianza Verde hemos solicitado al Gobierno, y lo hacemos también hoy desde esta tribuna, que despeje cualquier duda y garantice el cumplimiento estricto del calendario del cierre nuclear que acordamos. Nucleares no.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Velarde. Por el Grupo Parlamentario Vasco (PNV), tiene la palabra la señora Sagastizabal Unzetabarrenetxea.

Idoia (GV (EAJ-PNV)) Sagastizabal Unzetabarrenetxea

PNVDiputada.Página 13Vídeo

Arratsalde on. Gracias. Hoy debatimos una proposición de ley que pretende garantizar la seguridad de suministro, mantener la competitividad industrial, avanzar en la descarbonización, evitar subidas de la factura de luz y, a nivel local, proteger el empleo de las zonas sobre las que se asientan las instalaciones nucleares, esto es lo que se dice. Conseguir todo esto, según ustedes, señorías del Partido Popular, pasa por frenar el plan de cierre de las centrales nucleares y garantizar la aportación de la energía nuclear en la descarbonización, algo que tampoco acabamos de entender, porque la aportación nuclear va a seguir existiendo, eso sí, pero ajustándola a la planificación establecida, puesto que la retirada se hace de forma escalonada con un calendario que va hasta el 2035. Y esta retirada se compensará, entendemos, con el aumento de la generación renovable, el desarrollo a gran escala del almacenamiento, el hidrógeno verde y la gestión de la demanda. La nuclear, por tanto, seguirá aportando hasta el año 2035, y es que diez años es mucho tiempo en términos tecnológicos, sobre todo para avanzar, para ir compensando esa falta de nuclear. Pretenden prolongar la vida útil de las centrales y, para ello, obligan al ministerio a otorgar la prórroga si las empresas propietarias la solicitan y el CSN emite un dictamen favorable. Es decir, se trata de impedir que el Gobierno pueda decidir sobre la política energética o el mix energético y que deje en manos de las empresas propietarias la decisión acerca de la prolongación de las centrales nucleares. También prevén que esta prórroga pueda partir del propio Gobierno por razones de seguridad energética o de suministro, algo que no es necesario, pues esta posibilidad ya está incluida en la Ley del Sector Eléctrico. Por tanto, es algo contradictorio que aleguen la seguridad del suministro como una de las causas por las que solicitan el alargamiento cuando esta circunstancia ya está prevista. Esta propuesta conlleva, además, la revisión de la actualización del Plan de Residuos Radiactivos, el PNIEC y la Estrategia de Seguridad Energética Nacional conforme a esos nuevos supuestos o hipotéticos calendarios de cierre. Nada nos dicen, sin embargo, de las nuevas tasas de ENRESA con motivo de esta modificación o de la remuneración de estas centrales. Entiendo que será por el posible veto por parte del Gobierno a esta propuesta. Por lo que les hago una pregunta: ¿ustedes creen que, con esta propuesta que carece de medidas económicas, va a ser aceptada por las propietarias? ¿Van a aceptar una prórroga sin una revisión de la fiscalidad o sin una retribución garantizada?

Las energías renovables avanzan de forma significativa y sus costes son muy competitivos. El abaratamiento de las energías renovables es un hecho frente a una nuclear que no puede reducir sus costes, ni ahora ni tampoco con el aumento de la capacidad instalada. Las renovables, por el contrario, sí lo pueden hacer. De hecho, lo están haciendo. El precio de la electricidad de origen solar fotovoltaico ha caído un 89 % y la eólica ha tenido una reducción de costes de en torno al 70 % en diez años. Sin embargo, las nucleares en España no lo pueden hacer. Nos lo dicen sus propietarias. Para operar necesitan que se les garantice un precio mínimo. ¿Quién lo va a pagar? Porque aquí en esta propuesta nada dicen. ¿Cuánto costaría en España extender la operación de las centrales existentes teniendo en cuenta la necesidad de nuevas inversiones por la obsolescencia de materiales y equipos? El coste de no alargar su vida, sin embargo, sí nos lo dicen y cuantifican además lo que nos subiría la factura. En cambio, nada dicen del coste que supondría su alargamiento. ¿Alargar la vida de las nucleares reduciría la factura si no cambia las condiciones de operación?

Obvian una información que, desde luego, consideramos muy significativa. En Bélgica han aprobado ayudas de Estado para prolongar la operación de sus centrales nucleares con condiciones preferentes mediante un contrato por diferencias. Si esto se trasladase aquí, si el coste de la extensión de los siete reactores que existen fuera similar al modelo belga, según los cálculos de ciertos analistas, los consumidores tendríamos que asumir un sobrecoste de unos 1500 millones de euros anuales en nuestras facturas de electricidad. Así que para hablar de sobrecostes y de su repercusión en la factura habrá que hacerlo desde los dos prismas y no solo desde uno, como ustedes hacen, y mucho menos desde un escenario estático en el que desconocemos la evolución de los precios del mercado eléctrico, pues este dependerá de muchas variables en un contexto energético muy cambiante y en plena transformación.

Además, estamos pasando de un modelo de energía centralizada a uno descentralizado en el que los consumidores van a gestionar la demanda, por lo que no necesitamos un suministro continuo, que es el que ofrecen las nucleares, sino un suministro flexible precisamente para gestionar el sistema eléctrico del futuro. Hoy esto no lo da la nuclear y hoy también sabemos que, ante un apagón como el ocurrido, ante un cero eléctrico energético, las nucleares no sirven para una rápida reposición del suministro eléctrico. Somos conscientes de que la viabilidad de prescindir de la energía nuclear depende de la capacidad de almacenamiento energético que podamos desarrollar y este es el camino, esta es la inversión que se debe realizar y por la que hay que apostar. Tenemos energía renovable y, cuando estén disponibles las baterías, absorberán el exceso de demanda de generación de las renovables, la guardarán y la inyectarán en la red en las horas en las que la generación no pueda suplir esa demanda. Además, el precio de las baterías ha disminuido y seguirá haciéndolo, por lo que las renovables con almacenamiento no tienen un suelo de precios como el que podrían tener las plantas de energía fósil, que viene determinado por el coste del combustible, que además representa alrededor del 40 % del coste total.

El debate no es energía nuclear sí o energía nuclear no, alargar sí o no, sino que lo que deberíamos preguntarnos es cómo promover la competitividad con menores costes energéticos. ¿Alargando la vida de las nucleares?, ¿apostando por la dependencia de materias primas como el uranio?, ¿o apostando más bien por el despliegue de renovables, puesto que disponemos de recursos naturales, agua, sol y viento, y también por el almacenamiento energético de interconexiones, manteniendo los ciclos combinados como respaldo? ¿Queremos seguir consumiendo uranio y gas importados? ¿Queremos seguir siendo dependientes energéticamente de otras potencias? ¿O abogamos por explorar los recursos renovables autóctonos, sol, viento y agua, para utilizarlos, eso sí, como palanca de reindustrialización, atracción de inversiones y creación de empleo? Creo que nos deberíamos hacer esas preguntas.

Por último, mi grupo también entiende que este debate hoy no es fácil para aquellas comunidades autónomas, como por ejemplo Cataluña, que tiene tres reactores que generan más del 50 % de la electricidad y que, por tanto, tiene una dependencia mayor de la energía nuclear y que tienen que avanzar y que, por tanto, tendrán que avanzar en renovables y en potencia firme. Pero también hay que decir que en este caso son los últimos reactores en cerrar, en el año 2035, por lo que creemos que hay un tiempo para desplegar otras energías y también para desarrollar planes de reconversión para que el cierre de las nucleares tenga el mínimo impacto económico y laboral posible.

Y, por último, quiero decir que, si queremos una transición estable y sostenible, no podemos estar cambiando el marco regulatorio cada poco tiempo. Señorías del Partido Popular, ya hay una solicitud de prolongación de las centrales nucleares, por lo que, si el ministerio entiende que puede haber riesgos o cualquier otra causa, será quien tiene la potestad para modificar ese calendario junto con las propietarias.

Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Sagastizabal. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Otero Gabirondo.

Mikel Otero Gabirondo

EH BilduDiputado.Página 15Vídeo

Eskerrik asko, mahaiburu andrea. Señorías del Grupo Popular, señor Requena, viendo la calidad de lo que usted ha presentado hoy, no me extraña que haya gastado la mitad de su tiempo en intentar convertir este recinto en un circo (aplausos), porque seamos claros desde un principio, esta proposición de ley es un disparate. Después de la lata que han dado con la prolongación nuclear, se podría pensar que traerían las cosas un poco más trabajadas, pero no. En realidad, traen una moción disfrazada de proposición de ley y traen una chapuza jurídica, una birria de cuatro artículos. Ustedes se han cansado de repetir que los demás buscamos una transición ideológica y resulta que ustedes ponen la ideología pronuclear por encima del sentido común, del ordenamiento jurídico, de sus principios liberales, de la libertad de empresa y de todo. Sí, desde el título de la ley. Ustedes traen una ley para garantizar la aportación de la energía nuclear. ¿Cómo que garantizar la aportación nuclear? Lo que habrá que garantizar será el suministro, ¿no? O sea, según ustedes, ¿va a ser el Legislativo quien diga quién aporta energía? ¡Menudo intervencionismo! ¿Dónde queda la libertad de empresa consignada en la Constitución? Pero va más allá, porque, según su ley, el artículo 1.1 dice que las nucleares estarán abiertas hasta que el titular solicite su cierre, hasta que caduque su permiso o hasta que haya problemas de seguridad. Pero, ojo, porque el punto número 2 del mismo artículo dice que desde el Gobierno se podrá imponer mantenerla abierta en los supuestos 1 y 2. Es decir, aunque el titular solicite el cierre o caduque su permiso. ¿Dónde queda el artículo 2 de la Ley del Sector Eléctrico que habla de la libre iniciativa empresarial? Los liberales convirtiendo el Reino de España en un reino bolivariano. Pero hay más. El artículo 2 dice que hay que actualizar el Plan de Residuos Radiactivos en tres meses, aunque no toque, y considera una extensión de diez años. Es decir, considerar una extensión dentro de tres meses que ninguna propietaria ha pedido. Y lo mejor, el artículo 3, la revisión del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, según tres principios: el primero, neutralidad tecnológica, y el segundo, no contemplar el cierre de ninguna de las nucleares. ¿Pero qué demonios de neutralidad tecnológica es esta que prohíbe el cierre de una tecnología? ¿Una neutralidad tecnológica no neutra o cómo es esto? Esto además es otro disparate, porque ¿cómo no va a contemplar el PNIEC el cierre de las nucleares, si tiene en su horizonte una caducidad del permiso administrativo de operación? ¿Qué broma es esta? Y así toda la ley, que da poco más de sí. Y luego se quejan de transición ideológica. Cuando esto no es una ley, es un panfleto que no tiene anclaje jurídico, que pone en peligro la transición y que solo se podría ejecutar metiendo la mano en el bolsillo de la gente vía factura eléctrica. Sí, porque la nuclear no compite con las renovables, pero ustedes quieren blindar su presencia por ley. La nuclear no compite y la única manera de seguir es con un fuerte impulso de dinero público o con unos precios garantizados muy por encima del mercado. Las nucleares, de hecho, ya están parando porque no entran en precio. Y, si no, revisen los datos de Almaraz o de Cofrentes. Así que una de dos: o ustedes se van a enfadar con las grandes empresas titulares de las centrales nucleares, obligándolas a mantenerlas abiertas incluso en contra de su voluntad, o la única manera de que esto salga bien es garantizar un retorno a las propietarias. Y esto solo se puede hacer metiendo la mano en el bolsillo de la gente a través de la factura para garantizar la rentabilidad de la nuclear. Pero es que va más allá, al contrario de lo que afirman ustedes, la nuclear no sirve de respaldo a las renovables. Eso lo puede hacer el bombeo, la hidráulica, el gas, lo podrán hacer en el futuro las baterías, pero no la nuclear, que lo único que hará en el futuro es trabar la entrada de más renovable. La nuclear tampoco contribuye a la soberanía energética, usted hablaba de Rusia. Un 83 % del combustible nuclear proviene del entorno de la órbita rusa. Tampoco protege frente a apagones ni ayudan a superarlos. El riesgo aumenta cuanto más envejecido es el parque nuclear, y es lo que busca precisamente su ley: envejecer el parque nuclear. Son también un problema en tiempos geopolíticos revueltos y, si no, miren cómo hemos estado con Zaporiyia. Son peligrosas porque el índice de peligrosidad no es solamente la probabilidad de un accidente ―que es baja―, sino también el riesgo potencial, que es altísimo. Y alargar diez años las nucleares supondría generar 1230 toneladas de uranio altamente radiactivo. Y por si fuera poco, la nuclear no genera ni de lejos el empleo por megavatio/hora equivalente producido que generan las energías renovables.

De verdad, ustedes están pasados de rosca con este tema. El peso de la nuclear está bajando y va a seguir bajando. Hoy hay muchas menos centrales operativas que hace quince años. Más de la mitad de la población europea vive en Estados sin energía nuclear. Más del 90 % de la inversión en nueva generación eléctrica es renovable a nivel mundial y ustedes por pura ideología ―ustedes sí― quieren anclarnos al pasado y quieren que la inmensa factura oculta que hay detrás de esta propuesta la pague la gente en la factura eléctrica. Ya pagamos casi 6000 millones de euros durante diecinueve años con la moratoria nuclear, ya está bien. Céntrense de una vez en darle una solución definitiva a los residuos que está todo todavía provisional y no nos hagan perder más el tiempo. Euskal Herria dijo hace muchos años «nuklearik ez» y en realidad nada sustancial ha cambiado; al contrario, hoy las centrales nucleares son más inútiles que nunca. Yo solo espero que el resto de grupos no caigan en esta trampa que nos han tendido.

Besterik ez. Eskerrik asko. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Otero. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Calvo Gómez.

Pilar Calvo Gómez

JuntsDiputada.Página 16Vídeo

Bé, gràcies, presidenta. Anem a deixar les coses clares. La proposició de llei que presenta el PP avui, suposant, suposant que es prengui en consideració, no tindrà cap efecte legislatiu, perquè el Govern no permetrà que arribi a debat. No permetrà ni tan sols, i ho sabem tots, que arribi a ponència, quedarà tancada en un calaix. Però evidentment, sí, té una utilitat. I és que serveix per enviar un missatge, un missatge als operadors de les nuclears i al Govern. I és que s’han d’analitzar tots els escenaris, que la transició ecològica no arribi a temps en determinats territoris i s’hagi d’estendre la vida útil d’algunes centrals. Per tant, agraïm les paraules de la diputada del PNB, que abans es referia a Catalunya. I sí, certament a Catalunya la situació que tenim és molt diferent de la resta de l’Estat. Catalunya necessita respostes per saber fins a quin punt el Govern espanyol pot garantir de manera indubtable la garantia de subministrament a casa nostra. No podem posar en risc la competitivitat de la nostra indústria, les inversions de futur i, per suposat, que aquest subministrament sigui de qualitat, estable i amb condicions econòmiques assumibles. I aquí és on hem de ser molt crítics amb el Govern espanyol. No es pot acusar un dia els operadors de les centrals nuclears d’estar amagats a l’ombra, de no donar la cara, de no haver-se posicionat públicament, i l’altre, quan ho fan, quan demanen reunir-se, tancar-los la porta al nas. I això és el que ha passat. La vicepresidenta tercera i ministra de Transició Ecològica, Sara Aagesen, no els ha rebut. És més, ha respost a la carta que li han enviat a través de la premsa. Políticament costa d’entendre. A nosaltres ens costa d’entendre això. Perquè, ni que sigui pensant en els clients als quals donen servei i les operadores, que recordem-ho tenen el 95 % de la quota de mercat, es pensaria que el lògic és que el Govern espanyol les escolti, les rebi, parli amb aquests operadors. Quina ha estat l’excusa? Doncs que la carta enviada per les energètiques no té la firma de totes elles. Bé, certament, Naturgy té altres interessos legítims, s’ha de reconèixer, vendre més gas gràcies al fet que, si es tanquen les nuclears, es dispararà el consum de gas per poder generar electricitat a les centrals de cicle combinat, que produeixen CO2, per cert. I fins on sabem, la ministra Aegesen està a favor de la descarbonització. Per tant, no és normal, o així ho considerem nosaltres, que la vicepresidenta d’un Govern no obri la porta per parlar o per discutir als generadors del 95 % de l’electricitat que consumim. No es vol obrir debat respecte de la fiscalitat que suporten i sembla que tampoc per posar condicions respecte de la transició energètica, que a Catalunya va amb un endarreriment molt preocupant. Potser cal recordar que gairebé un 60 % de l’electricitat que es produeix al nostre país és d’origen nuclear. El triple de la resta de l’Estat. Com tenen previst cobrir la demanda? La previsió de creixement d’aquesta s’ha multiplicat per 4,4 en els últims dos anys. Com ho faran? En realitat, ens hem de preguntar, malauradament, com ho farem? Perquè amb aquestes actituds per part del Govern central i l’absentisme d’Illa, sembla que als catalans, un cop més, ens deixen sense solucions ni respostes.

No sé si soc a temps d’entrar en detall de la proposició. Per un costat, la iniciativa estableix procediments que ja estan contemplats normativament, com és el cas de les situacions de restriccions tècniques que, cal no oblidar, poden suposar un sobrecost perquè s’obliga, i ara recordava, sí, s’obliga els operadors a seguir produint electricitat per garantir el subministrament. Això està ja recollit a la normativa. La iniciativa demana modificar el seu Pla Nacional de Clima, considerant el no tancament de cap central abans del 2030. Per tant, és una pròrroga tàcita d’Almaraz. I, a més, considera una extensió de 10 anys del Pla de Residus, el que fa pensar també en una extensió de la resta de centrals que no necessàriament, no necessàriament ha de ser per deu anys. Es pot fer una pròrroga per deu anys, però ningú obliga, ja s’ha dit abans, ningú obliga a acabar aquesta pròrroga.

No cal dir que, si s’acaba prenent en consideració i el Govern decideix un dia treure-la del calaix, l’esmenaríem, perquè no es pot debatre sobre el calendari nuclear sense fer un esforç en el futur renovable i en una transició justa del territori.

Gràcies.

Bien, gracias, presidenta. Vamos a dejar las cosas claras. La proposición de ley que presenta el PP hoy, suponiendo que se tome en consideración, no va a tener ningún efecto legislativo porque el Gobierno no va a permitir que llegue a debate, no va a permitir siquiera ―y lo sabemos todos― que llegue a ponencia, va a quedar cerrada en un cajón. Pero, evidentemente, sí tiene una utilidad y es que sirve para enviar un mensaje; un mensaje a los operadores de las nucleares y al Gobierno y es que hay que analizar todos los escenarios: que la transición ecológica no llegue a tiempo a determinados territorios y haya que extender la vida útil de algunas centrales. Por tanto, agradecemos las palabras de la diputada del PNV que antes se refería a Cataluña y ciertamente en Cataluña la situación que tenemos es muy distinta de la del resto del Estado. Cataluña necesita respuestas para saber hasta qué punto el Gobierno español puede garantizar de forma indudable la garantía de suministro en nuestro territorio. No podemos poner en riesgo la competitividad de nuestra industria, las inversiones de futuro y por supuesto que este suministro sea de calidad, estable y en condiciones económicas asumibles. Y ahí es donde debemos ser muy críticos con el Gobierno español. No se puede acusar un día a los operadores de las centrales nucleares de estar ocultos en la sombra, de no dar la cara, de no haberse posicionado públicamente, y al otro, cuando lo hacen, cuando piden reunirse, cerrarles la puerta en las narices. Y eso es lo que ha pasado. La vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, no les ha recibido. Es más, ha respondido a la carta que le han enviado a través de la prensa. Políticamente cuesta entender, a nosotros nos cuesta entender esto porque, aunque sea pensando en los clientes a quienes dan servicio las operadoras ―que recordémoslo tienen el 95 % de la cuota de mercado― se pensaría que lo lógico es que el Gobierno español las escuche, las reciba, hable con nuestros operadores. ¿Cuál ha sido la excusa? Pues que la carta enviada por las energéticas no tiene la firma de todas ellas. Ciertamente, Naturgy tiene otros intereses legítimos ―hay que reconocerlo―, vender más gas gracias a que si se cierran las nucleares se va a disparar el consumo de gas para poder generar electricidad en las centrales de ciclo combinado ―que producen CO2 por cierto― y hasta donde sabemos la ministra Aagesen está a favor de la descarbonización. Por tanto, no es normal, o así lo consideramos nosotros, que la vicepresidenta del Gobierno no abra la puerta para hablar o para discutir a los generadores del 95 % de la electricidad que consumimos. No se quiere abrir un debate respecto a la fiscalidad que soportan y parece que tampoco para poner condiciones respecto a la transición energética que Cataluña lleva con un retraso muy preocupante. Quizás haya que recordar que casi un 60 % de la electricidad que se produce en nuestro país es de origen nuclear, el triple que en el resto del Estado. ¿Cómo tienen previsto cubrir la demanda? La previsión de crecimiento se ha multiplicado por 4,4 en los dos últimos años. ¿Cómo lo van a hacer? En realidad, lamentablemente debemos preguntarnos cómo lo vamos a hacer porque con estas actitudes por parte del Gobierno central y el ausentismo de Illa, parece que a los catalanes una vez más nos dejan sin soluciones ni respuestas. No sé si estoy a tiempo de entrar en detalle en la proposición. Por una parte, la iniciativa establece procedimientos que están ya contemplados normativamente, como es el caso de las situaciones de restricciones técnicas, que no hay que olvidar que pueden suponer un sobrecoste, porque se obliga ―sí, se obliga, y ahora lo recordaba― a los operadores a seguir produciendo electricidad para garantizar el suministro. Esto está ya recogido en la normativa. La iniciativa pide modificar el plan nacional de clima, considerando el no cierre de ninguna central antes de 2030, por tanto, es una prórroga tacita de Almaraz y, además, considera una extensión de diez años de plan de residuos, lo que hace pensar también en una ampliación, una extensión del resto de centrales que no necesariamente debe ser por diez años. Puede hacerse una prórroga por diez años, pero nadie obliga ―y ya se ha dicho antes― a acabar esa prórroga.

Huelga decir que si se acaba tomando en consideración y el Gobierno decide un día sacarlo del cajón, presentaríamos una enmienda porque no se puede debatir sobre el calendario nuclear sin hacer un esfuerzo en el futuro renovable y en una transición justa para el territorio.

Gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Calvo. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula la senyora Jordà i Roura.

Teresa Jordà i Roura

ERCDiputada.Página 18Vídeo

Gràcies, presidenta. Molt bona tarda a totes i a tots. L’any 2019, d’això en fa justament sis anys, Espanya va acordar un calendari de tancament de les centrals nuclears. Fa sis anys. Va ser un procés pactat, com bé saben, entre les empreses propietàries i, en aquest cas, doncs, l’empresa nacional de residus radioactius. Aquest pla de tancament, però, no responia, no ho feia en cap cas, a una imposició governamental, sinó que la realitat era que aquest, el sector nuclear, era un sector que, lluny de ser rentable per ell mateix, necessitava, i avui encara necessita més, suport econòmic, cada vegada més suport econòmic per seguir funcionant. Les centrals nuclears espanyoles es van dissenyar per a una vida operativa de quatre dècades, de 40 anys, i aquest espai temporal ja l’han superat la majoria d’elles. Avui, totes elles es troben en una fase d’extensió de la seva vida útil, i aquest fet comporta, evidentment, per un cantó, més despesa i, per un altre cantó, més riscos. A mesura que les centrals envelleixen, requereixen, evidentment, més manteniment. Requereixen un manteniment també cada vegada més costós i més complex, i, sobretot, inversions significatives que garanteixin, com no pot ser d’altra manera, el més important de tot, que és la seguretat, la seguretat de les instal·lacions i la seguretat, òbviament, de la ciutadania, de les persones. Malgrat la realitat d’avui, l’energia nuclear, s’ha de dir, ha estat durant dècades una part fonamental del sistema elèctric de l’Estat espanyol. La seva capacitat per generar electricitat, i fer-ho de forma continuada i, evidentment, fer-ho també sense emetre emissions de manera directa de CO2, l’han convertida en una font de suport estable important. La realitat, però, senyores i senyors diputats, és sempre tossuda. Ho és i s’acaba imposant. I aquesta realitat ens diu que el risc i les despeses associades al manteniment de les centrals nuclears són cada vegada més evidents. La generació de residus radioactius, la dependència tecnològica de l’exterior, l’envelliment de les centrals i la pèrdua de competitivitat davant les renovables és evident, i no passa res per dir-ho, perquè això també és la realitat, que fan, evidentment plantejar seriosament la seva eliminació progressiva. Però també és evident, també és evident que, a dia d’avui, més del 50 % de l’electricitat que es consumeix al meu país, a Catalunya. Perquè avui, senyor Requena, han parlat molt de Catalunya, eh. Doncs el 50 %, per no dir gairebé el 60 % del que es consumeix al meu país, prové de les centrals nuclears. I és en aquest context tant real com objectiu que el Partit Popular ens presenta el que vol venir a ser una proposició de llei per garantir l’aportació de l’energia nuclear en la descarbonització del sistema energètic. I és també en aquest context tant real com objectiu que podem constatar, i aquesta vegada, com tantes d’altres, sense por d’equivocar-nos, que els diferents governs de l’Estat han estat uns irresponsables i ho han fet tots, Partit Popular i també el Partit Socialista, perquè no han fet la feina quan tocava fer-la. Avui no tenim plans de transició energètica, ni justa ni a temps. Avui no tenim ni les eines adequades ni la inversió suficient per a les renovables, ni tampoc tenim les garanties bàsiques en els plans d’emergència de les nuclears. Avui, eh. Però el que sí que tenim avui és una dreta i una extrema dreta desacomplexades que només defensen els interessos de les elèctriques i també, val a dir, els oligopolis: Endesa, Naturgy, Iberdrola. Són les tres grans empreses energètiques espanyoles que es reparteixen els beneficis que generen les centrals nuclears a l’Estat espanyol. I sí, elles són les menys interessades que aquestes centrals tanquin. Deixin-m’ho dir: és intolerable que els interessos d’aquestes grans empreses, que any rere any obtenen beneficis milionaris, s’avantposin a l’interès general, a l’interès general. Sabem i ho he intentat explicar, l’energia nuclear té riscos, té límits i ja no és una energia competitiva. I per això en defensem el tancament, sí. Però atenció, el volem, el volem ordenat. Nosaltres no estem per a un tancament ni precipitat ni desordenat. I tampoc defensem, evidentment, que se’n pugui allargar la vida útil com si res i per altres interessos, com defensa la dreta d’aquest hemicicle. Perquè mirin, al voltant d’aquestes centrals, la majoria d’elles al sud del meu país, al sud de Catalunya, hi ha uns territoris amb una forta dependència econòmica i amb una forta dependència laboral. Les centrals nuclears hauran de tancar. Doncs sí, però caldrà fer-ho amb responsabilitat, caldrà fer-ho amb planificació i caldrà fer-ho, sens dubte, amb compromisos amb i pel territori. Perquè la pregunta és molt clara: fins quan el Partit Socialista podrà mantenir el calendari de tancament pactat l’any 2019 sense haver fet els deures? Perquè aquest és el tema, senyores i senyors diputats, les nuclears no es poden tancar ni a qualsevol preu ni de qualsevol manera. Exigim, exigim garantir l’abastament amb energies netes. Exigim reindustrialització efectiva de totes les zones afectades. Exigim itineraris clars de formació i ocupació per a aquelles persones treballadores que avui en depenen. No hi ha, no hi ha transició energètica justa sense una transició territorial justa. I això ho volem deixar molt clar.

Diputades i diputats del Partit Popular, vostès tenen la cara més dura que el ciment armat. Vostès diuen defensar la indústria i això no és veritat. Això és mentida. Mai han apostat per la reindustrialització de les zones nuclears. És més, ni tan sols avui, amb aquesta proposició de llei tenen la decència mínima de parlar de persones, de parlar de treballadors, de parlar de recursos per fer una bona transició. És que ni tan sols ho anomenen. Diuen defensar els treballadors. Mentida. Mai han plantejat cap alternativa laboral al territori, mai. Diuen defensar la seguretat. Mentida. Les nostres centrals no tenen plans d’emergència actualitzats. I deixin-m’ho dir així, si tot això és mentida, senyories, vol dir que res del que diuen és veritat. Pim-pam. Així de simple. Aquest debat plantejat com el plantegen és una autèntica farsa.

I un últim apunt, i acabo, presidenta, que per ser el darrer no és el menys important. Esquerra Republicana de Catalunya va impulsar el Fons de Transició Nuclear. Ho va fer en temps i ho va fer en forma. Ho va fer per garantir alternatives econòmiques i laborals a les zones afectades pel tancament, justament, de les centrals. Li ho torno a dir, senyor Requena, avui vostè ha parlat molt de Catalunya i ho ha fet sense faltar-nos al respecte. No ens hi tenen acostumats. Quan el Partit Popular sol parlar de Catalunya, és per faltar-nos al respecte. Però li ho dic, deixi d’instrumentalitzar-nos com a país per parlar de les nuclears, perquè saben què van fer vostès, senyor Requena i la resta de diputades i diputats del Partit Popular? Doncs els hi diré: van portar al Tribunal Constitucional justament aquest fons de transició que vam plantejar Esquerra Republicana al Parlament de Catalunya. El van portar al Constitucional i el Constitucional ho va tombar. I senyors del PSOE, saben què van fer vostès? Doncs mirar cap a un altre cantó i no retirar el recurs. I sí, avui ho podem dir des d’aquest faristol, una vegada més, l’Estat ens va deixar sols.

I ara sí que acabo, presidenta. Nosaltres no defensem allargar la vida de les nuclears, però tampoc volem un tancament improvisat que posi en risc l’economia i la vida del territori. Bàsicament perquè tots vostès no han estat capaços de fer els deures. I un missatge últim per al Govern espanyol. Si finalment es vol replantejar aquest calendari, nosaltres exigim que es compleixin bàsicament tres condicions, que entenem amb tota la humilitat del món són innegociables: una garantia real de transició energètica cap a renovables, una descarbonització sí aquest cop efectiva; dos, un pla de reindustrialització urgent i efectiu a les zones de les nuclears, i tres, una protecció laboral sòlida de veritat per als treballadors afectats. Perquè a nosaltres, a la gent d’Esquerra Republicana, sempre, sempre, ens trobaran al costat de la gent, dels treballadors i, evidentment, del territori.

Res més. Moltes gràcies.

Gracias, presidenta. Muy buenas tardes a todas y a todos. En 2019, hace seis años, España acordó un calendario de cierre de las centrales nucleares. Hace seis años. Fue un proceso pactado, como bien saben, entre las empresas propietarias y en este caso la Empresa Nacional de Residuos Radioactivos. Este plan de cierre, sin embargo, no respondía ―no lo hacía en ningún caso― a una imposición gubernamental, sino que la realidad era que este, el sector nuclear, era un sector que lejos de ser rentable por sí mismo necesitaba ―y hoy sigue necesitando aún más― apoyo económico, cada vez más apoyo económico para seguir funcionando. Las centrales nucleares españolas se diseñaron para una vida operativa de cuatro décadas, de cuarenta años, y este espacio temporal ya lo han superado la mayoría de ellas. Hoy todas ellas se encuentran en una fase de extensión de su vida útil y este hecho comporta evidentemente, por una parte, más gasto y, por otro lado, más riesgos. A medida que las centrales envejecen requieren, evidentemente, más mantenimiento, requieren un mantenimiento también cada vez más costoso y más complejo y, sobre todo, inversiones considerables que garanticen, como no puede ser de otro modo, lo más importante de todo, que es la seguridad de las instalaciones y la seguridad obviamente de la ciudadanía, de las personas.

A pesar de la realidad de hoy, la energía nuclear ―hay que decirlo― ha sido durante décadas una parte fundamental del sistema eléctrico del Estado español. Su capacidad de generación de electricidad, de hacerlo de forma continuada y, evidentemente, de hacerlo sin generar emisiones de CO₂ de forma directa la han convertido en una fuente de apoyo estable importante. La realidad, sin embargo, señoras y señores diputados, es siempre tozuda. Lo es y se acaba imponiendo, y esta realidad nos dice que el riesgo y los gastos asociados al mantenimiento de las centrales nucleares son cada vez más evidentes. La generación de residuos radioactivos, la dependencia tecnológica del exterior, el envejecimiento de las centrales y la pérdida de competitividad frente a las renovables es evidente, y no pasa nada por decirlo. Esto también es la realidad, que hace plantearse seriamente su eliminación progresiva.

Pero también es evidente que hoy en día más del 50 % —‌casi el 60 %— de la electricidad que se consume en mi país, en Cataluña ―hoy, señor Requena, han hablado mucho de Cataluña―, proviene de las centrales nucleares. Y es en ese contexto, tan real como objetivo, en el que el Grupo Popular nos presenta lo que quiere venir a ser una proposición de ley para garantizar la aportación de la energía nuclear en la descarbonización del sistema energético. Y es también en ese contexto, tan real como objetivo, en el que podemos constatar ―esta vez como tantas otras sin miedo a equivocarnos― que los distintos Gobiernos del Estado han sido unos irresponsables. Lo han hecho todos, el Partido Popular y también el Partido Socialista, porque no han hecho los deberes cuando había que hacerlos. Hoy no tenemos planes de transición energética, ni justa ni a tiempo. Hoy no tenemos ni las herramientas adecuadas ni la inversión suficiente para las renovables. Tampoco tenemos las garantías básicas en los planes de emergencia de las nucleares. Pero lo que sí tenemos hoy es una derecha y una extrema derecha desacomplejadas, que solo defienden los intereses de las eléctricas ―también hay que decirlo―, de los oligopolios. Endesa, Naturgy e Iberdrola son las tres grandes empresas energéticas españolas que se reparten los beneficios que generan las centrales nucleares en el Estado español. Sí, ellas son las menos interesadas en que estas centrales cierren. Permítanme decirlo: es intolerable que los intereses de estas grandes empresas, que año tras año obtienen beneficios millonarios, se antepongan al interés general.

Sabemos —l‌o he intentado explicar— que la energía nuclear tiene riesgos, tiene límites y ya no es una energía competitiva. Por eso defendemos el cierre, pero, atención, lo queremos de forma ordenada. Nosotros no queremos un cierre precipitado ni desordenado. Tampoco defendemos, evidentemente, que se puede alargar la vida útil como si nada por otros intereses, como defiende la derecha de este hemiciclo. En los alrededores de estas centrales, la mayoría de ellas en el sur de mi país, en el sur de Cataluña, hay unos territorios con una fuerte dependencia económica y una fuerte dependencia laboral. Las centrales nucleares van a tener que cerrar, sí, pero hay que hacerlo con responsabilidad, con planificación y, sin duda, con compromisos con y por el territorio. Porque la pregunta es muy clara: ¿hasta cuándo el Partido Socialista va a poder mantener el calendario de cierre pactado en 2019 sin haber hecho los deberes? Ese es el tema, señoras y señores diputados. Las nucleares no se pueden cerrar ni a cualquier precio ni de cualquier manera. Exigimos garantizar el abastecimiento con energías limpias, exigimos la reindustrialización activa de todas las zonas afectadas y exigimos itinerarios claros de formación y ocupación para aquellas personas trabajadoras que hoy dependen de este sector. No hay transición energética justa sin una transición territorial justa. Eso queremos dejarlo muy claro.

Diputadas y diputados del Grupo Popular, ustedes tienen la cara más dura que el cemento armado. Dicen ustedes que defienden la industria. Eso no es cierto, eso es mentira. Nunca han apostado por la reindustrialización de las zonas nucleares. Es más, ni siquiera hoy con esta proposición de ley tienen la mínima decencia de hablar de personas, de hablar de trabajadores, de hablar de recursos para hacer una buena transición. Ni siquiera lo mencionan. Dicen defender a los trabajadores, ¡mentira! Nunca han planteado ninguna alternativa laboral en el territorio; nunca. Dicen defender la seguridad, ¡mentira! Nuestras centrales no tienen planes de emergencia actualizados. Y, permítanme decirlo así: si todo esto es mentira, señorías, quiere decir que nada de lo que dicen es verdad. ¡Pim pam! Así de sencillo. Este debate, como lo plantean, es una auténtica farsa.

Un último apunte, pero no menos importante ―y acabo, presidenta―: Esquerra Republicana de Cataluña impulsó el Fondo de Transición Nuclear. Lo hizo en tiempo y forma para garantizar alternativas económicas y laborales en las zonas afectadas precisamente por el cierre de las centrales nucleares. Vuelvo a decirlo, señor Requena, usted hoy ha hablado mucho de Cataluña, y lo ha hecho sin faltarnos al respeto ―algo a lo que no estamos acostumbrados; cuando el Partido Popular suele hablar de Cataluña es para faltarnos el respeto―, pero deje de instrumentalizarnos como país para hablar de las nucleares. Porque ¿saben lo que hicieron ustedes, señor Requena y diputadas y diputados del Grupo Popular? Se lo voy a decir: llevaron al Tribunal Constitucional precisamente ese fondo de transición que Esquerra Republicana planteó en el Parlamento de Cataluña, y el Constitucional lo echó abajo. Y, señores del Grupo Socialista, ¿saben qué hicieron ustedes? Mirar hacia otro lado y no retirar el recurso. Sí, hoy podemos decir una vez más desde esta tribuna que el Estado nos dejó solos.

Ahora sí acabo, presidenta. Nosotros no defendemos alargar la vida de las nucleares, pero tampoco queremos un cierre improvisado que ponga en riesgo la economía y la vida del territorio, porque, básicamente, todos ustedes no han sido capaces de hacer los deberes. Y un último mensaje para el Gobierno español. Si finalmente se quiere replantear este calendario, nosotros exigimos que se cumplan básicamente tres condiciones, que, con toda la humildad del mundo, entendemos que son innegociables: una garantía real de transición energética hacia las renovables con una descarbonización esta vez efectiva; dos, un plan de reindustrialización urgente y efectivo en las zonas de las nucleares, y, tres, una protección laboral sólida de verdad para los trabajadores afectados. Porque a nosotros, a la gente de Esquerra Republicana, siempre nos van a encontrar al lado de la gente, de los trabajadores y, evidentemente, del territorio.

Nada más. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, señora Jordà. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Badia Casas.

Eloi Badia Casas

Grupo SumarDiputado.Página 21Vídeo

En primer lugar, quería agradecer al Grupo Popular el haber presentado esta proposición de ley, porque no siempre ustedes van de cara con sus intenciones. En los programas electorales del PP, difícilmente encontramos la privatización de servicios públicos que luego hacen y tampoco encontramos fácilmente los favores, las compraventas que ejecutan como sucursales del oligopolio eléctrico. Pero hoy nos lo presentan, y yo no puedo más que agradecer que sean sinceros por una vez. Es una PL muy simple, cuatro artículos y algunas disposiciones. Bildu la ha tachado de chapuza; un poco sí. Creo que es poco rigurosa, pero voy a intentar también responder de forma simple, con cuatro enmiendas, y veamos después quién responde a la neutralidad tecnológica y al interés general, si su propuesta o mis enmiendas.

La primera es muy simple: establecer por obligación tener una planificación energética, que sea rigurosa, integral, transparente y que evalúe todos los impactos técnicos, económicos y sociales. Sobre todo, hay que tener una planificación para evitar decisiones unilaterales que puedan comprometer la estabilidad del sistema, la seguridad de suministro, generar inseguridad jurídica o generar incrementos injustificados de los costes. Ustedes eso se lo cargan. Ustedes se cargan la planificación energética y dicen que da igual y que el último día, o incluso después, si el Estado quiere, ya la impondrá.

Segunda enmienda: si se quiere modificar esa planificación, que se tengan en cuenta cuatro criterios, que son la seguridad de las instalaciones, la seguridad del suministro, la competitividad y el análisis de externalidades. Es decir, si las centrales van a seguir operando, tendrán que demostrar que son seguras y, objetivamente, más competitivas que otras tecnologías. Esto es lo que tendría que decir una proposición de ley sobre el suministro eléctrico. Pero sabemos que no pueden demostrar que son más competitivas, por eso quieren imponerlas, porque estas tecnologías son incapaces de demostrar su competencia en cuanto al precio. ¿Y eso qué quiere decir? Pues, perder competitividad empresarial y un mayor impacto para la economía doméstica. Creo que el Grupo Vasco lo ha descrito de forma muy clara.

La tercera enmienda es que los costes de esta industria los asuman las empresas. Los 5019 millones de euros de déficit acumulado del Fondo Enresa que ha señalado el Tribunal de Cuentas tiene que ser asumido por estas empresas. Esta tasa deberá garantizar la cobertura integra de los residuos radiactivos y el desmantelamiento de las centrales; y, en el caso de que se valore la extensión de la vida útil, añadir los costes adicionales relacionados con el mayor volumen de residuos, la necesidad de nuevos sistemas de almacenamiento y las adaptaciones de seguridad derivadas del envejecimiento; y esto tendrán que asumirlo las empresas titulares. Se prohibirá expresamente su traslado a los presupuestos generales o a los consumidores para evitar la asociación de los costes de una actividad privada y asegurar la equidad y la competencia en el sector energético. Es que para mí esto es una utilidad tecnológica, es decir, que cada uno asuma sus costes.

¿Y cuál es la cuarta enmienda ―creo que Esquerra hacía referencia a ella—? Una transición justa; que el Gobierno, en coordinación con las comunidades autónomas, con los entes afectados y con los agentes sociales, elabore un plan de transición justa para que estos territorios no se vean afectados. Que haya reindustrialización sostenible, generación de empleo, formación y recualificación profesional, compensación financiera, asegurar el mantenimiento del empleo y una planificación a largo plazo. Pero es que esto ni aparece, ni citan a los territorios. A ustedes les da igual lo que digan los municipios. Si coincide con los intereses del oligopolio, bien, y, si no, pues da igual, porque no responden a esa necesidad.

La receta es muy fácil: ustedes sitúan que España está al borde del caos y que necesita el suministro nuclear para luego imponer esa continuidad de las centrales. Digo imponer entre comillas porque, claro, imponer a Endesa, a Iberdrola y a Naturgy que sigan gestionando el 20 % del consumo, con el que ganan 1000 millones de euros, y que además los sobrecostes vayan a la Hacienda Pública con otros 1000 millones pues es una imposición dulce; o sea, garantizar 2000 millones más para estas tres empresas y un precio más caro para todos los demás, ¿no? Pero es que hoy vemos otra cosa, y es que el PP necesita a Junts. Esta necesidad cada día es más palpable. Hoy solo ha hablado —‌prácticamente— de Cataluña; hoy le suplicaba a Junts que sigan con esta alianza que vemos repetidamente en este Congreso. Parecían tan alejados al principio de la legislatura PP y Junts, aunque sabíamos que había reuniones, y cada día están más cerca. Déjenme también hacer una reflexión, porque para mí entregar estos 2000 millones de euros por encima del interés general, del interés ambiental, del interés social, del interés económico a estas tres empresas, a su cartel, es mucho peor que muchos casos de corrupción que hemos escuchado.

Y me gustaría también hablar de la corrupción, sobre todo de los corruptores. ¿Se imaginan que un ministro hubiera pagado comisiones ilegales a alcaldes y técnicos municipales para asegurar la adjudicación de contratos de eficiencia energética? ¿Que infiltrara a técnicos en los ayuntamientos para diseñar pliegos a su medida? ¿Que una vez conseguidos estos contratos pagara sobornos en metálico o regalos de lujo y que llevara treinta años haciendo esto? El juez Manuel García Castellón notificó esto como un manual para comprar alcaldes, no como una expresión metafórica, sino como una técnica sistematizada y repetitiva. ¿Ese ministro seguiría en el poder? ¿Seguiría gestionando contratación pública? Pues bien, ese ministro se llama Cofely, ahora es la empresa Engie, de la operación Púnica, y tiene centenares de contratos vigentes en el Estado español.

Les presento a un grupo de políticos que se dedicaban a ponerse de acuerdo y a repartirse los contratos públicos de obra civil y concesiones; presentaban ofertas falsas o no competitivas para garantizar que ganaba la empresa que ellos querían; estuvieron alterando los precios y las licitaciones públicas en varias comunidades autónomas y también en los pliegos del Estado durante al menos veinticinco años. Este grupo de personas son los cabezas de lista de las constructoras FCC, Ferrovial, Acciona, ACS, Sacyr... (Aplausos). Todas estas prácticas fueron demostradas y condenadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

O bien, ¿qué me dirían de un partido político al que la juez Pilar de Lara definió como una estructura organizada y criminalmente coordinada que, utilizando el poder y la influencia de las Administraciones locales, ha diseñado un sistema corrupto para adjudicar contratos públicos mediante sobornos, manipulaciones y tráfico de influencias, lo que configura claramente una organización criminal? Pues, esto es la operación Pokémon y la operación Manga, y este partido político se llama Grupo Agbar, que hoy en día gestiona el 50 % del servicio de agua en nuestro país.

¿O qué me dirían de tres políticos que presentan ofertas falsas para reducir la competencia en las subastas públicas, que han impuesto condiciones contractuales abusivas para evitar la competencia, que han usado información privilegiada para sacar ventaja indebida, que han manipulado la información para retrasar o impedir que entren rivales, que han manipulado ofertas para forzar incrementos de precio, que han actuado como un cartel, pactando precios para fijar márgenes de ganancias más altos? ¿Seguirían en el Gobierno? ¿Pedirían su dimisión? ¿Les inhabilitaríamos? ¿Cuántos años, veinte, treinta años de inhabilitación? Pues bien, se llaman Endesa, Iberdrola y Naturgy.

Todos estos hechos han sido probados y condenados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Son esas mismas empresas que hoy nos presentan esta proposición de ley: Endesa, Iberdrola y Naturgy. Pero ¿cuántas portadas hemos visto de estas empresas? ¿Cuántos directivos conocemos? ¿Cuántos han dimitido? ¿Tenemos constancia de que no sigan operando así? Porque para acabar con la corrupción no solo hay que acabar con los corruptos, también con las personas que corrompen, es decir, los corruptores y los intereses económicos que hay detrás de grandes empresas. El Grupo Popular no nos plantea que se inhabilite a estas empresas, que las excluyamos de la contratación pública, el Grupo Popular nos plantea hoy que a las que han manipulado ofertas para incrementar los precios de la electricidad, que han usado información privilegiada para agrandar sus beneficios, que han actuado como un cartel, pactando precios para fijar márgenes de ganancias más altos para engrosar sus miles de millones de beneficios, les pongamos una alfombra roja, a Endesa, a Iberdrola y a Naturgy, que les hagamos un traje a medida de 2000 millones de euros.

Acabo, presidenta. A ustedes la corrupción les interesa porque genera desafectación política; a ustedes les interesa que la toma de decisiones no esté aquí ni en los plenos de los ayuntamientos, sino en los consejos de administración de las grandes empresas. Pero para la mayoría de la gente las instituciones públicas son la única herramienta que tienen para que su voz sea escuchada, para que el interés general prime sobre los intereses y privilegios de unos pocos. Hoy quiero reivindicar la política que piensa en el bien de todos, en lo común, en los servicios públicos, en el interés general; la política en la que participa una asociación de vecinos para cuidar lo colectivo, una asociación de familias de una escuela para mejorar nuestro sistema educativo, un sindicalista que lucha para mejorar las condiciones laborales. Porque la política es mucho más que el Congreso; hay miles de personas políticas que cada día levantan nuestro país, son honestos y se merecen compañeros de viaje que las representen y las respeten.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Badia. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Figaredo Álvarez-Sala.

José María Figaredo Álvarez-Sala

VoxDiputado.Página 23Vídeo

Muchísimas gracias. Llevamos una hora y pico de debate sobre una iniciativa del Grupo Popular acerca de la energía nuclear y antes de entrar en el fondo de la cuestión creo que es interesante mencionar algunas de las cosas que se han dicho por algunos de los intervinientes, porque son muy interesantes las cosas que han pasado aquí. Empiezo por el señor de SUMAR que, de repente, ha defendido la economía de mercado. ¡Por favor, un aplauso para el señor de SUMAR, que de repente defiende que tengan mayor participación aquellas energías! (Aplausos). Dice: que sean más rentables. ¡Ha usado esa palabra! ¿Ustedes se lo creen? ¡Un comunista diciendo que deben tener mayor participación en el mercado aquellas formas de producir energía que resulten más rentables! De repente, un señor de esa izquierda radical está defendiendo los beneficios de las corporaciones que producen energía. De repente, ha cambiado usted de bando totalmente. Pero con esta afirmación demuestra que de lo que es el sector eléctrico, de lo que es la industria en España y de lo que es la garantía de suministro no tiene usted ni idea, ¡ni idea! (Aplausos). Porque en España, para bien o para mal, en lo que debemos pensar es en que el suministro no debe regirse solo por quién ofrece un precio más bajo, que es uno de los grandísimos errores del sistema marginalista que tenemos. Que todos los españoles lo sepan: en España hoy el sistema para fijar el precio de la electricidad lo establece la tecnología más cara, la última que entra, y esto no debería ser así. ¿Por qué? Porque lo que debemos mirar con el suministro energético es la fiabilidad del sistema, la disponibilidad constante de energía en cada minuto en que se necesite energía eléctrica en España. Habla el señor de SUMAR y dice: no, un sindicalista que en su casa… Si ese señor no tiene energía eléctrica en su casa, poco podrá hacer. Si una industria que pretende abrir en España no tiene garantía de suministro, no abrirá en España. Y es precisamente lo que está sucediendo, por un sistema eléctrico que, durante décadas, derecha, supuesta derecha e izquierda han machacado y destrozado. (Aplausos). Habla usted ―el señor de SUMAR, de nuevo― sobre los precios de la energía eléctrica, ¿saben por qué suben en España de repente los precios de la energía eléctrica? Porque tradicionalmente la energía más cara era el gas y España tenía unos acuerdos fantásticos con Argelia para comprar gas a un precio muy competitivo, que hacía que el gas en España fuese mucho más barato que en el resto de Europa. Sin embargo, por una polémica que tuvieron los señores de Podemos con el líder del Frente Polisario, que se trajeron a España, a su vez con el Partido Socialista, que se puso a darle abrazos a Marruecos, de repente Argelia decidió cortarle el suministro de gas a España y de repente los precios del gas en España se multiplicaron. Por lo tanto, el precio de la energía eléctrica en España se multiplicó también. Así que, señor de SUMAR, revise los periódicos y señale usted a los culpables correctos de los precios de la energía eléctrica en España. (Aplausos). También es interesante hablar de lo que ha dicho el Grupo Nacionalista Vasco, que, después de disfrazarse de técnicos, como hacen siempre ―ellos van de muy moderados―, acaban diciendo: ¿se creen ustedes ―hablando de los señores del Grupo Popular― que se va a poder prorrogar la vida de las centrales nucleares si no llevan a cabo una rebaja fiscal? Y tienen toda la razón. ¿Saben ustedes por qué las centrales nucleares en España están fuera de mercado y por qué terminarán cerrando? Entre otras cosas, por el incremento fiscal que se les ha impuesto en las últimas décadas. Aquí están los impuestos que soporta una central nuclear (muestra un gráfico), son impuestos que se devengan de forma objetiva, no dependen de la facturación; el mero hecho de abrir la persiana hace que se devengan estos impuestos. En el año 2013, los impuestos aplicables se multiplicaron un 90 %. ¿Quién gobernaba en el año 2013? (Aplausos), ¿quién gobernaba? El Partido Popular. Pero es que vamos a más, en España se han cerrado dos centrales nucleares: la central de Zorita, cuya decisión de cierre se adopta en el año 2002, ¿quién gobernaba en el año 2002? Recuérdenmelo, porque me falla la memoria. ¿Quién era? El Partido Popular. Pero es que la central de Garoña también cerró en el año 2013, ¿y quién gobernaba en el año 2013?, ¿quién?, ¿quién? (Aplausos). ¡El Partido Popular! Es que ese es el problema: que sus señorías del Grupo Popular se ponen muy campanudos cuando escriben, pero cuando ejecutan y cuando dirigen los destinos del país hacen todo lo contrario de lo que escriben.

Más aún, vamos ya a hoy en día: uno de los grandes problemas con los que se encuentran las centrales nucleares es que, como había pocos impuestos de los nacionales ―la tasa Enresa, la generación nuclear, el combustible nuclear―, se han impuesto impuestos autonómicos también. ¿Saben qué comunidades tienen impuestos autonómicos? Extremadura. VOX presentó en el Parlamento de Extremadura una iniciativa para eliminar el impuesto autonómico a las nucleares. ¿Y qué hizo el Partido Popular? ¡Vetó la tramitación de esta norma!, eso es lo que hace el Partido Popular. Y en Valencia, que susurraban ustedes, después de una negociación a brazo partido con VOX, en la que hemos exigido para aprobar los presupuestos que se elimine el impuesto a las nucleares, ¿saben lo que ha dicho el Partido Popular? Que se eliminará a partir del 1 de enero de 2027 (aplausos), lo que es lo mismo que no eliminarlo. Entonces, el problema con el que nos encontramos es que tenemos a un Partido Socialista que abiertamente ataca al sistema nuclear, abiertamente; y esto deberían pensarlo mucho los señores y las señoras que vivan en municipios gobernados por el Partido Socialista. ¿Por qué el Partido Socialista quiere cerrar las centrales nucleares? Aunque al menos estos lo dicen de cara, pero el Partido Popular, que de tapadillo parece que no, cuando actúa, sí quiere cerrarlas. (Aplausos).

Y, por último, una cuestión, hablando de la garantía del suministro, que es lo esencial: España tiene que garantizar la existencia de un suministro constante de energía eléctrica. Piensen todos los españoles que si las cosas van como deben ir, de aquí a las próximas décadas se va a multiplicar el consumo eléctrico. Piensen ustedes que todas las aplicaciones informáticas relacionadas con la inteligencia artificial utilizan un consumo absolutamente intensivo de energía eléctrica. Si las cosas fuesen como deberían ir, España multiplicará por tres o por cuatro su consumo eléctrico en los próximos años; para ello debemos conseguir un suministro constante, que no se puede lograr a día de hoy si no es con centrales nucleares. Y la prueba: Red Eléctrica Española, controlada por el Partido Socialista, decía el día en que España sufrió el apagón: «es la solar, es un tema nuestro». ¡Y esto lo dicen en la sala de control de Red Eléctrica Española, está grabado! Es una necesidad del sistema, España no puede sobrevivir sin centrales nucleares hoy, y si queremos llegar al futuro, en el que se multiplicará el consumo eléctrico en España, sí o sí debemos tener las centrales nucleares. Y desde luego, la forma más barata de tenerlas es mantener las que tenemos, detrás vendrá abrir nuevas centrales nucleares. Y el único partido que se atreve a señalar esto como una necesidad del futuro de España es VOX.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Figaredo. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Martín Martínez.

Andreu Martín Martínez

PSOEDiputado.Página 24Vídeo

Gracias, presidenta. Si me permiten una pequeña broma ―espero que no se lo tomen a mal―, ha habido un momento en que había tanta energía aquí que parecía que iba a iniciarse una reacción en cadena (risas y aplausos), menos mal que la intervención de la presidenta ha servido de moderador y todos hemos vuelto al debate serio que ha planteado el señor Requena, y que le agradezco. Intentaré circunscribirme a esos elementos. Ya les han dicho que ustedes también vienen de un pasado, de un pasado en el que el señor Maroto, en 2017, se alegraba de tantos y tantos años de trabajar y conseguir finalmente el cierre de una central nuclear, la de Garoña. Eso es el pasado; todos tenemos nuestro pasado, llegamos así. Yo, señorías del

Grupo Popular, les querría preguntar qué pretenden aportar concretamente a la planificación energética de España. Celebro, como usted ha dicho, que esté aquí la vicesecretaria de Desarrollo Sostenible del Partido Popular y senadora, que siga este debate y que tenga el interés de ver si lo que proponemos aquí va efectivamente en esta línea de desarrollo sostenible o si lo que ustedes pretenden con este debate es únicamente confundir y engañar una vez más a los españoles.

España tiene una buena hoja de ruta que sirve para cumplir con los objetivos europeos de descarbonización, punto inicial. Es un plan que está diseñado con las empresas y validado por la Comisión Europea. Ustedes, señorías del Grupo Popular, tienen esa obsesión, puro interés por la energía nuclear, tienen ese interés y depende de dónde le pille al señor Feijóo, si en la Xunta o en Madrid, está a favor o está en contra (rumores), y siguen apostando todo —¡todo!— a las energías nucleares sin preocuparse lo más mínimo por lo que ocurrirá en los próximos años. ¿Me pueden explicar qué pretenden hacer con los residuos nucleares?, que no solo son los que generamos hoy. ¿Qué país quieren dejar a sus hijos e hijas, o a sus nietos? ¿Dónde quieren guardar los residuos nucleares? (Rumores). ¿Los van a guardar en Barcelona? ¿Los van a guardar en Madrid? ¿Los van a dejar en Génova 13? ¿Los van a dejar en el ático de Ayuso? (Protestas). Me hacen gestos de que es muy fácil. (Risas.―Protestas). Sí, sí, es muy fácil eso de guardarlos. Yo no le digo que no, pero a día de hoy ninguno de ustedes ha propuesto un emplazamiento para el almacén temporal central, nadie; no está en ninguno de esos municipios, en ninguna de esas comunidades. Por tanto, tan fácil no es ese debate. hemos de ser responsables con esos residuos, y ustedes plantean que haya más.

Ustedes defienden la energía nuclear, pero es que a la vez defienden esos residuos nucleares que se van a generar. ¿Saben cuál es una de las provincias que más residuos nucleares almacena? Córdoba. ¿Saben otra? Tarragona, mi circunscripción; una más, Guadalajara. Señorías del Partido Popular de Andalucía, Cataluña y Castilla-La Mancha, ¿eso es lo que ofrecen a sus votantes? ¿Seguir almacenando eternamente ―garantizar la continuidad― en sus provincias residuos nucleares en lugar de fijar una fecha para ponerles fin? Por cierto, es curioso, nadie se plantea que guardemos los residuos nucleares en Madrid, ¿no? ¡Vaya!

La política no es cortoplacista, la política no son intereses partidistas; en política se trabaja para mejorar nuestras generaciones y te preocupas y te ocupas de las que vendrán. Ustedes, señorías del Partido Popular, se justifican defendiendo la energía nuclear como un elemento vital para evitar, por ejemplo, subidas drásticas en el precio de la luz. Les recuerdo un dato: eliminar los residuos radiactivos que genera la energía nuclear, confinarlos, guardarlos tan empaquetaditos y bonitos nos va a costar a los españoles más de 28 000 millones de euros. ¿Y para los residuos adicionales, cuánto más? ¿Y quién lo va a pagar? Eso no lo explican. Dicen que no nos va a costar un euro. No va a ser así. Pero ¿de dónde se creen que va a salir ese dinero? Dejen de engañar y asustar a sus votantes intentando negar un futuro que es evidente.

Entre otras cosas, piden ahora reducir a la mitad el tiempo para solicitar la prórroga de las actividades de las nucleares y proponen temeridades hablando de alargar sus vidas hasta, por ejemplo, los sesenta u ochenta años, reduciendo el tiempo del Consejo de Seguridad Nuclear para hacer el informe y condicionando su trabajo. Eso es una temeridad. El Plan de Energía y Clima se está ejecutando correctamente, y el objetivo es favorecer a ciudadanos y empresas con tarifas competitivas, con un suministro eléctrico eficiente, flexible, distribuido, de calidad, competitivo y más democrático.

Su debate es simplista y esconde el verdadero debate político. ¿Quiénes pueden participar en el sistema energético? Según ustedes, según su modelo, unas pocas empresas que externalizan buena parte de sus ingresos con las tarifas de ciudadanos y empresas. ¿Por qué no quieren saber nada de una red más distribuida y democrática, con más proyectos nacionales y de otro tipo de inversores? ¿Cómo explican que el cierre programado y acordado con los operadores es sectarismo y, en cambio, no proponen nada? El Gobierno conservador de Angela Merkel decidió terminar con la energía nuclear. ¿También les parece Merkel una sectaria ideológica? No engañen más. Lo suyo es servilismo. Intentan dinamitar la estrategia de descarbonización cuando nuestro país es una potencia mundial en el despliegue de las energías renovables en nuestro planeta, pero ustedes son así. No nos iba a costar el rescate bancario, y lo pagamos todos; ahora quieren que paguemos eternamente residuos nucleares y más residuos nucleares, pero a costa de beneficiar a unos pocos que les interesan.

En cuanto a las renovables, señorías, creo que ustedes muestran hipocresía cuando piden al Estado renunciar a recaudar por el coste de los residuos de las nucleares y por la generación de energía. La Junta de Andalucía está cobrando una ecotasa, que este año está prevista en 82 millones, a la central de

Almaraz. Nadie dice nada sobre perdonar ese tributo, pero con esos 82 millones no llevan a cabo ninguna iniciativa de reindustrialización para el futuro. Entonces, ¿qué sentido tiene? Las renovables, señorías, son puestos de trabajo de calidad, permiten una mayor diversidad de iniciativas e inversores, nos posicionan a nivel mundial, permiten tarifas más baratas y nos hacen menos vulnerables a la situación geopolítica. Este es el futuro. Tenemos un plan para el país que nos beneficia a todos. Frente a su sectarismo, más democracia en todos los ámbitos, el energético también; frente a su improvisación, una planificación participada, acordada y que dé seguridad a las inversiones, y frente a su inmovilismo, más progreso para una transición energética sostenible, competitiva y justa.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Martín. —  DELGRUPOPARLAMENTARIOVOX,ORGÁNICAPORLAQUESEMODIFICALALEYORGÁNICA10/1995, DE 23 DE NOVIEMBRE, DEL CÓDIGO PENAL, AL OBJETO DE TIPIFICAR PENALMENTE EL TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO DE COMBUSTIBLES LÍQUIDOS PREDETERMINADOS AL NARCOTRÁFICO. (Número de expediente 122/000163).

Presidencia. Continuamos con el punto del orden del día relativo a la toma en consideración de la proposición de ley del Grupo Parlamentario VOX, orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 10/ 1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, al objeto de tipificar penalmente el transporte y almacenamiento de combustibles líquidos predeterminados al narcotráfico. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra la señora Armario González. Cuando quiera. (Aplausos).