Antonio Román Jasanada
Gracias, señora presidenta. Señores diputados y señoras diputadas, el 28 de abril sufrimos el mayor apagón eléctrico de la historia de nuestro país; millones de españoles sin luz, sin transporte, sin información y, lo más grave, sin respuestas; mes y medio después, seguimos sin saber por qué ocurrió. Lo que sí sabemos con certeza es que el Gobierno de Pedro Sánchez ha convertido la opacidad en una doctrina de Estado, ha pasado del apagón eléctrico al apagón comunicativo de lo que ocurrió y de por qué ocurrió. No hay explicaciones ni asunción de responsabilidades ni dimisiones, solo relato, propaganda y, cómo no, culpables ajenos. (Aplausos). El apagón es el símbolo de un Gobierno que apaga la información y la rendición de cuentas. El cero eléctrico fue un colapso nacional. Toda España quedó paralizada durante horas, la red ferroviaria colapsó, los hospitales tuvieron que funcionar con generadores y las comunicaciones de todo tipo fueron interrumpidas. Esto no es ciencia ficción, señorías, esto ocurrió, y lo más grave es que puede volver a pasar, porque las causas no se han aclarado, porque Red Eléctrica sigue operando en desequilibrio y porque el Gobierno no ha hecho nada para evitarlo. Manifiestan que no va a volver a ocurrir, pero ¿cómo pueden decir esta falacia si dicen que no saben las causas del apagón? Preguntamos: ¿por qué las unidades de primera generación se desconectaron del sistema y por qué los planes de defensa del sistema no lograron detener el proceso que condujo al apagón? Preguntamos también: ¿qué supieron el presidente Sánchez y la ministra Aagesen y cuándo supieron las cosas? ¿Qué conversaciones mantenía la ministra con Redeia? ¿Qué instrucciones daba la ministra a Redeia relacionadas con la política energética del Gobierno? Estas preguntas siguen sin tener respuesta. Este Gobierno es experto en esconderse detrás de una nota de prensa, de un powerpoint o de una sonrisa ensayada con la que alguna pretende tapar su debilidad e incompetencia política. La ministra fue interpelada aquí, en el Pleno, por el Partido Popular, pero no aclaró nada: datos inconcretos, ni una cronología precisa ni un compromiso real. Todo un esfuerzo calculado por ganar tiempo y repartir culpa a los operadores privados.
Tratan de no inculpar a Redeia, controlada por la socialista Corredor, y, por supuesto, tratan de decir que no tiene culpa la política energética talibán del Gobierno. De pedir disculpas y asumir errores, nada; de que la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia informe sobre la responsabilidad competencial respecto de la seguridad del suministro eléctrico que atañe al Gobierno, al operador del sistema y a la propia Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, nada; de rectificar decisiones ideológicas, nada, eso no entra nunca en el manual del sanchismo.
Señorías, este apagón no fue un accidente; es consecuencia de una errónea política energética y también de ignorar las advertencias de los expertos y de las instituciones europeas (aplausos), porque la red europea de transportistas de electricidad lleva años avisando: España es el país con mayor riesgo de apagón en toda Europa —sí, señorías, el primero—, y el riesgo se prolongará al menos hasta 2030 si seguimos con ese modelo de Pedro Sánchez y su ministra de los experimentos. Por tanto, falta de transparencia, opacidad, imposición ideológica, experimentos sectarios, pura ideología energética, escasa inversión en redes y ocultismo para que no se sepa lo que pasó y echar la culpa a otros.
Señorías, todo ello, además, con incumplimientos hacia la Unión Europea y sin coordinación con las comunidades autónomas. Están señalando a determinados territorios donde se inició la inestabilidad que dio lugar al apagón, pero ¿por qué no quieren entonces que las comunidades autónomas puedan incorporarse al grupo de trabajo de las causas del apagón y de las consecuencias que sufrieron todos los ayuntamientos de España y todas las comunidades autónomas? ¿Qué es lo que ocultan? ¿Para el Gobierno la coordinación territorial es dar la espalda a las comunidades autónomas? Y si hablamos de la Unión Europea, ¿por qué seguimos sin cumplir los niveles de interconexión eléctrica exigidos por ella?
Miren, deberíamos estar en un 10 % de capacidad interconectada desde hace años. ¿En cuánto estamos? En un vergonzoso 3 %, una isla energética, y no lo dice el PP, lo dice Bruselas. Sin interconexión, sin refuerzo de la red frontal y sin sistemas de almacenamiento el sistema eléctrico español no es resiliente, es frágil, y por eso colapsó y puede volver a colapsar.
¿Qué pedimos en esta moción? Sentido común. Pedimos, en definitiva, que dejen de poner la ideología por encima de la ingeniería. La luz no se genera con pancartas o tuits, se genera con planificación, inversión y sentido de Estado (aplausos), pero, claro, pedirle al Gobierno, pedirle a Pedro Sánchez que actúe con sentido de Estado es como pedirle a un gato que ladre. Este Gobierno no gobierna, solo resiste. Tiene el control de los resortes del poder y miles de asesores entregados al relato. La España real, que se apaga, no le importa a Pedro Sánchez; para Sánchez, si algo se apaga, pues se apaga, y ya vendrá Televisión Española diciendo que no se ha apagado nada, que no pasa nada y que la culpa es de otros. Pero sí ha pasado, señorías. Lo sufrió la gente; lo sufrieron personas que fallecieron, lo sufrieron familias que no podían calentar los biberones y pacientes que vieron retrasadas sus citas médicas o trenes que no salieron. La economía perdió millones de euros, y ahora los ciudadanos pagarán el incremento de la factura de la luz. Y lo que más se ha perdido ha sido confianza, porque, cuando falla la electricidad, falla la seguridad, y cuando el Gobierno no responde, falla el sistema democrático, y esto también pasa, señorías del Grupo Socialista.
Por todo ello, esta moción es una exigencia al Gobierno de España para que actúe con responsabilidad. Y si no puede hacerlo, si no sabe y si no quiere, entonces, que haga lo único que le queda: marcharse. El señor Sánchez y su Gobierno deben marcharse. Deben marcharse por el apagón, por haber convertido la política energética en una ruleta rusa, por mentir a los españoles, por la corrupción, por la mafia y las cloacas, por las instrucciones al fiscal general del Estado, por la autoamnistía ―sí, señor Patxi López, por la autoamnistía también―, por su negligencia, por estar pudriendo la arquitectura del Estado, por haber abandonado la gestión y por abrazar el relato. España no merece estar a oscuras, ni literal ni políticamente. El señor Sánchez debe convocar elecciones porque España necesita un Gobierno decente y el suyo no lo es. (Aplausos.―Varias señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¡Muy bien!).