Muchas gracias, señora presidenta.
Señor Sémper, la verdad es que, escuchándole, ha pasado usted de verso libre a politono monótono. Escuchándole, entiendo que usted mismo escribiera eso de: Habrá un día que yo ya no voy a poder más. Lo entiendo perfectamente, porque tiene que ser muy duro formar parte de un partido, como el Partido Popular, que solo ha entendido hacer política desde la más profunda de las frustraciones. Así que, señor Sémper, lo único que les digo es que se lo tomen con calma. Tómenselo con calma, porque, como poco, a ustedes les quedan al menos dos años en la oposición (rumores) y, como poco, a este Gobierno le quedan dos años para seguir gobernando, señor Sémper.
Y, de verdad, salgan ya de esta política histriónica, de esta política de confrontación, porque va a llegar un momento en que a alguno de ustedes le va a dar un soponcio. Mírense las caras, si es que no tiene que ser bueno para la salud. (Aplausos). Y ya les digo también que por mucho que ustedes sigan con esta política de ataque y de confrontación, si creen de verdad que este Gobierno se va a resignar o que va a bajar los brazos, están ustedes profundamente equivocados. (Rumores). Nosotros, durante estos dos años que, como poco, nos quedan en el Gobierno vamos a seguir haciendo lo que venimos haciendo hasta ahora (el señor De Olano Vela: Robar, ¿no?), que es gobernar y preocuparnos por los ciudadanos. Vamos a seguir trabajando para que este país consolide esos 21 800 000 trabajadores que hoy existen en España; vamos a seguir trabajando para seguir reduciendo esa tasa de desempleo, por cierto, la más baja en los últimos diecisiete años; vamos a seguir trabajando para seguir incrementando las becas; vamos a seguir trabajando para subir el salario mínimo interprofesional; y vamos a seguir trabajando para que la economía de España sea la economía puntera en toda la Unión Europea.
Señor Sémper, estamos a escasos días de que empiece el verano. Tómenselo con calma, y haga usted algo más provechoso que ese último verano azul que nos prometió. (Rumores). Por cierto, que desde el último verano azul y desde ese primer capítulo que nos prometió sus valores y sus principios siguen a remojo y, como decía la canción, de su pequeñez política ni se han movido ni se moverán. (Aplausos.―Un señor diputado: ¡Muy bien!).