Señor Marlaska, ¿ahora sabe por qué le hicieron ministro? Le hicieron ministro para blanquear las cloacas del PSOE. (Un señor diputado: ¡Muy bien!). Usted hoy es un pelele de las cloacas. (Risas.―Aplausos). Usted es el fiel reflejo de la degradación del sanchismo, sí. ¿No se da cuenta de que ya nadie le llama Grande-Marlaska? ¿No se da cuenta de que ha quedado como el reprobado e indigno Marlaska? ¿No se da cuenta de que en el Ministerio del Interior tienen más influencia personajes como Leire que usted como ministro? ¿No se da cuenta de que, mientras usted se pasea con grandiosidad por el ministerio, la que hace el trabajo real para Sánchez, que es tapar la corrupción, es Leire? Por cierto, ¿le ha exigido explicaciones a la directora de la Guardia Civil por sus reuniones con Leire o no se atreve? (Una señora diputada: ¡Muy bien!). Usted no se atreve a encararse con los que mandan realmente en el Ministerio del Interior, ¿verdad, valiente ministro? (Rumores.—Aplausos). Ha tenido más vergüenza el secretario de Estado, que decidió no seguir amparando ni blanqueando las pocilgas del PSOE y se fue; ahora le colocan una sustituta desde Ferraz, y ni usted ni siquiera la ha podido nombrar. ¿No le da vergüenza?
Usted es idéntico a Leire, simplemente que a usted no le han grabado, de momento, que sepamos. Tienen la misma catadura moral los dos: Leire sobornaba amparándose en la Fiscalía y en la Abogacía del Estado, decía que iba a darle un ascenso a Rubén Villalba, sí, a Rubén Villalba, y usted lo colocaba con un sueldazo en la Embajada de Venezuela. Son los dos idénticos, son los dos indistinguibles. Señor Marlaska, usted ha desmantelado brigadas y unidades de investigación, ha perseguido a altos mandos por colaborar con la justicia; Leire amenazaba con la Fiscalía. Son indistinguibles y son los dos pura mafia. Les echaremos todos los españoles. (Un señor diputado: ¡Muy bien!―Aplausos).