Lourdes Méndez Monasterio
Gracias, presidenta. Señorías, yo hoy subo a esta tribuna con la indignación que produce ver a un Gobierno corrupto que humilla día a día a los españoles y que humilla día a día a esta Cámara. (Aplausos). Una manifiesta corrupción, señorías, todavía más agravada por la brutalidad de sus políticas y el daño que están originando a nuestra patria. Y hablo de brutalidad con todo lo que este término significa, desde la tesis mantenida por Mosse, hace un siglo, y que está resurgiendo nuevamente debido a la violencia política. ¿Y qué es, sino brutalidad, la banalidad con la que tratan la violencia que se introduce a través de sus leyes? ¿Y qué son, sino brutalidad, las reacciones insensibles de un presidente del Gobierno cuando se evidencia que su política está causando muertes? Porque su política energética, e hidráulica también, que es de lo que hablamos hoy, ha causado muertes.
Nosotros con esta moción consecuencia de interpelación venimos a dar respuesta al caos que estamos viviendo. La respuesta que la ministra no dio cuando se le interpeló. La respuesta que precisan millones de españoles al apagón y no la mofa escondida en un discurso en el que acabó afirmando la maravillosa Agenda 2030. Una maravilla, señorías, que está ocasionando pobreza, que está ocasionando miseria y que nos va a llevar a la ruina. Es muy grave, señoría; es muy grave que no se reconozcan las causas, porque esa actitud les impide rectificar y, por tanto, nos llevan al colapso. Y se puede repetir, porque el apagón que sufrimos no es fruto del azar ni de factores externos incontrolables. Es consecuencia directa de una política energética suicida que ha despreciado los pilares que garantizan el suministro seguro, estable y asequible de energía. Han decidido cerrar nucleares, reducir ciclos combinados, demonizar la hidráulica y sustituir los recursos convencionales por las renovables como única alternativa. Prometen, señorías, una transición energética sostenible y lo hacen contra el campo, lo hacen contra la industria, lo hacen contra la seguridad energética y lo hacen contra el agua. Y a eso lo llaman transición. Nosotros a eso lo llamamos desmantelamiento y lo llamamos destrucción. (Aplausos). Nos han metido en una espiral que ha reventado en forma de apagón. El resultado está aquí: apagones, dependencia exterior, precios disparatados, industria paralizada y ciudadanos indefensos. Esa ha sido su hoja de ruta, que responde a una verdadera religión deshumanizadora como es el fanatismo climático, que pasa por encima incluso de las personas.
Pero, señorías, no solo producen un apagón energético, también nos encontramos de forma intencionada con un apagón hidráulico. Han criminalizado las infraestructuras hidráulicas que a lo largo de décadas garantizaron el desarrollo de nuestra agricultura y el desarrollo de nuestras ciudades, como los embalses, como los trasvases, como las presas. En su lugar, han apostado por soluciones parciales, como la desalación y la reutilización que ni bastan, ni llegan, ni salvan. La señora Narbona sabe mucho de esto. Ahora nos encontramos en una situación límite en todo el Levante español. No por fatalidad, ni por sequías imprevistas ―porque el cauce del Segura tiene una sequía estructural, como reconocía Indalecio Prieto―, sino por el cierre del trasvase Tajo-Segura por mera voluntad política, de manera absolutamente intencionada. (Aplausos). Van a llevar al suicidio y a la ruina a todo el Levante español, con una intención absolutamente manifiesta y yo diría que hasta malvada.
Señorías, nos apagan la luz, nos cierran el grifo del agua, nos están arrancando naranjos, olivos, están arrasando el campo, están dejando absolutamente seco todo el campo del Levante español. ¿Y todo por qué? ¿Todo por qué? Por seguir una ideología que desprecia lo que da riqueza y lo que funciona ―los trasvases, los embalses―. Más de cien alcaldes se han levantado hace pocos días, y con ellos miles de regantes y miles de familias que se quedarán sin medios para sobrevivir. Esto no es populismo, esto es la mera verdad. (Aplausos). Se van a quedar sin medios para sobrevivir, porque el coste del cierre del trasvase Tajo-Segura va a ser la ruina para todo el Levante español. Pero a ustedes les da igual. Está por encima el fanatismo climático. Los campos, las aguas y las personas les dan absolutamente igual. Nos dejan, señorías, sin agua, nos dejan sin energía y nos dejan sin rumbo.
Nosotros no queremos dogmas ni queremos sumisión al Pacto Verde. Nosotros queremos desarrollo y queremos soberanía de nuestra nación. Queremos soberanía. Por eso presentamos un gran plan nacional del agua y la energía, que es lo que España necesita para cambiar el rumbo que nos lleva a la ruina. Un plan integral basado en la razón y no en ideologías suicidas, para recuperar una política energética orientada al bienestar, la soberanía y la competitividad de España. Un plan que priorice el interés general frente a imposiciones externas ideológicas. Para ello debemos derogar la ley de transición ecológica, romper con el Acuerdo de París, romper con el Pacto Verde y las políticas que de él dependen, de la misma manera que lo hemos exigido en Murcia para aprobar los presupuestos con el Partido Popular, porque van de la mano el Partido Popular, el Partido Socialista y la izquierda en Europa a favor del Pacto Verde.
Señorías, necesitamos también integrar la gestión del agua y la energía en un mismo eje estratégico, porque no hay desarrollo energético sin agua ni gestión hidráulica sin energía. Proponemos establecer un modelo basado en un mix energético diversificado, elaborando un plan nacional de soberanía energética.
Debemos aprovechar todas las fuentes de energía disponibles desde un enfoque pragmático y técnico, reactivar nuestras centrales nucleares, recuperar el papel estratégico de los ciclos combinados y la hidráulica de los embalses, planificar las aguas subterráneas. Planteamos también un plan nacional del agua que contemple los trasvases y la interconexión de cuencas. Debemos revisar la aplicación del Acuerdo de Albufeira, la supresión del sistema europeo de comercio de derechos de emisión de CO2 y muchas más cosas. Además, contemplamos disminuir los impuestos abusivos: rebajar el IVA al 4 %, suprimir el impuesto especial sobre la electricidad, sobre hidrocarburos y el impuesto sobre el valor de la producción.
En fin, nosotros lo que queremos es un plan para detener nuestro suicidio energético e hidráulico, apostar por nuestra soberanía y volver a la cordura.
Por último, hago un ruego al Partido Popular: si realmente se quiere trasladar el mensaje a todo el Levante español ―en concreto, a Murcia, donde vino el otro día su presidente― de que están en contra del cierre del trasvase TajoSegura, quizás tengan la oportunidad de votar hoy nuestra moción y, a lo mejor, también podrían llamar al señor Feijóo para que viniera a hacerlo.
Gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).