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Sin adjetivos

Pleno del 10 de junio de 2025

Moción consecuencia de interpelación urgente relativa a la posición del Gobierno sobre la necesidad de destinar los fondos del plan de rearme a fortalecer la educación pública.

Moción consecuencia de interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario Mixto. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 120.

Educación

Votación

  • 12 de junio de 2025: no salió adelante, 45 sí, 296 no, 7 abstenciones.

Javier Sánchez Serna

PodemosDiputado.Página 53Vídeo

Gracias, presidente. El pasado 22 de abril el Gobierno de España anunció un incremento del gasto militar sin precedentes: 10 500 millones de euros para aumentar la contribución de España a la OTAN, hasta alcanzar el 2 %. Este incremento se hizo sin respaldo parlamentario y, además, sin el sostén de unos presupuestos generales del Estado. Aunque el Gobierno dijera entonces que este incremento del gasto militar no supondría recorte social alguno, lo cierto es que esta transferencia millonaria a la industria militar solo ha sido posible detrayendo recursos de otras partidas y, especialmente, del Fondo de Liquidez Autonómico, que presta recursos a las comunidades para financiar servicios públicos como la sanidad, la educación o los servicios sociales. Esta moción consecuencia de la interpelación que le hicimos hace dos semanas a la ministra Pilar Alegría quiere poner el foco precisamente en el estado de la educación pública y en las prioridades del Gobierno. Mientras el señor Trump y la OTAN nos están exigiendo ya multiplicar el gasto militar y llegar al 5 % del PIB, España sigue siendo el decimonoveno país europeo en inversión educativa, muy lejos, desde luego, de los mejores países en datos educativos, como Finlandia. Además, España sigue siendo el segundo país con menos alumnos y alumnas matriculados en la educación pública. Por eso, lo que esta moción propone es muy claro y, si quieren, muy crudo. Lo que decimos es que el dinero que este Gobierno está destinando a armamento militar tiene que ir a inversión educativa y que el 5 % del PIB que el fascista de Trump nos pide para reforzar la OTAN se tiene que convertir en un 5 %, sí, pero para la inversión educativa y para reforzar la educación pública. Así de claro. Señorías, la educación pública no está atravesando un buen momento en nuestro país. Fuera de estas paredes hay mucho hartazgo entre la comunidad educativa. En Asturias, donde gobierna el Partido Socialista, más de setenta directores y directoras de centros han dimitido en bloque ante la falta de recursos educativos y, además, las calles están llenas de familias y de docentes que han hecho dimitir a una consejera de Educación y que han arrancado una serie de compromisos al Gobierno asturiano, que veremos a ver si se materializan. Pero no es una cosa solamente de Asturias, es algo que se repite en todos los territorios. Estamos hablando de ratios inmanejables, de docentes colapsados, de una escasez absoluta de plazas públicas y gratuitas en el periodo de 0 a 3 años, de muchas familias que no pueden matricular a sus hijos en la educación pública y de miles de chavales que no consiguen plaza en la formación profesional y se tienen que dejar un dinero que no tienen en chiringuitos privados. Señorías del Grupo Socialista, la LOMLOE ―esa que aprobamos la legislatura pasada ustedes y nosotros― incluía el compromiso de incrementar la inversión educativa hasta llegar al 5 % del PIB. ¿Saben qué año fijaba para alcanzar ese 5 % de inversión en educación? Exacto, el año 2025. Hoy no solamente es que estemos lejos de alcanzar ese 5 % en educación, sino que, desgraciadamente, los compromisos que el Gobierno va a adoptar con Trump y con la OTAN nos van a hacer retroceder en educación. Además, hoy sabemos que el Gobierno, a través de ingeniería presupuestaria, está moviendo partidas para el rearme y que hay 1000 millones menos asignados al presupuesto de educación. Y esto solo va a ser el comienzo. Esta legislatura está siendo una legislatura perdida para, entre otras cosas, reforzar la educación pública. La LOMLOE que aprobamos la legislatura pasada, aunque insuficiente en muchos aspectos, incluía el aumento progresivo de las plazas públicas, señalaba que la educación pública tenía que ser la red principal del sistema, ordenaba la creación de un ciclo de educación infantil de 0 a 3 años y prohibía la segregación en la concertada. Cuatro años después, yo les pregunto: ¿qué ha hecho el Gobierno para que se cumpla esta ley? ¿Qué han hecho ustedes para garantizar que existan plazas públicas gratuitas y suficientes, como señala el artículo 15 de la LOMLOE? Y dígannos qué ha hecho un Gobierno que se autodenomina progresista para cumplir el artículo 87, que prohíbe a la concertada cobrar cuotas ilegales a las familias y segregar al alumnado por motivos socioeconómicos. Miren, no han hecho nada. Es más, entre los poquitos anuncios que ha hecho la ministra de Educación está el de revisar los módulos de la educación privada concertada para aumentarle la financiación. En fin, quizás por todo ello, por lo que no se ha hecho y por lo que sí se ha hecho, la mercantilización de la educación no se frena, sigue avanzando a todos los niveles, desde infantil hasta la formación profesional.

Señorías, ¿saben ustedes qué podríamos hacer si revocáramos el plan de rearme del Gobierno de 10 500 millones y utilizáramos ese dinero para reforzar el sistema educativo? Pues, para empezar, podríamos construir más de cinco mil escuelas infantiles públicas, lo que supondría una contribución fundamental a la conciliación y a la igualdad de las familias. Pero, además, con ese dinero que ustedes quieren entregar a la OTAN también podríamos contratar a más de cien mil profesores, con lo que bajarían las ratios por aula. Es algo que la comunidad educativa lleva pidiendo años y que resulta fundamental para dar un salto cualitativo en la calidad de la educación pública.

Señorías, ¿saben ustedes cuánto tiempo lleva la comunidad educativa…? (Rumores).

Presidencia. Un momento, señoría. (Pausa). Cuando quiera.

Javier Sánchez Serna

PodemosDiputado.Página 54

Preguntaba si saben ustedes cuánto tiempo lleva la comunidad educativa pidiendo y reivindicando un 5 % del PIB para la educación. Muchos años. Han sido muchos años de movilizaciones, huelgas, informes y propuestas y de miles de familias, docentes y estudiantes empujando por algo tan fundamental como es garantizar los recursos para la educación. Y siempre se les ha dicho que no, que no hay dinero, que no toca. Pero ahora aparece un fascista como Donald Trump y exige que subamos nuestro presupuesto de defensa al 5 % y, entonces, el Gobierno de turno firma lo que le pongan delante. ¿De verdad ese es el país que queremos, un país donde la prioridad es la marca Washington y los servicios públicos y la gente quedan en el último lugar?

Señorías, el próximo 24 y 25 de junio se celebrará una nueva cumbre de la OTAN en La Haya. Allí, previsiblemente, se nos van a exigir nuevos incrementos del gasto militar a la medida de las necesidades geopolíticas de Estados Unidos y del presidente Trump. Desde esta tribuna advertimos que este incremento no será gratis y que solo podrá hacerse a costa de los derechos de la ciudadanía y con un gran precio sobre nuestra sanidad y nuestra educación públicas.

Con esta moción, Podemos exige al Gobierno del PSOE que no acepte nuevos chantajes y aumentos del gasto militar. Si finalmente este Gobierno capitula ante la espiral belicista que estamos viendo, solo quedará que el no a la guerra vuelva a inundar las aulas, los centros de estudio y las calles.

Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias. Para la defensa de las enmiendas formuladas por sus grupos, interviene, en primer lugar, por el grupo parlamentario Euskal Herria Bildu, la señora Fullaondo la Cruz.

Marije Fullaondo la Cruz

EH BilduDiputada.Página 54Vídeo

Eskerrik asko, mahaiburu jauna. Arratsalde on guztioi.

Muchas gracias, señora presidenta. Muy buenas tardes.

Señorías, señor Sánchez Serna, en primer lugar, quiero decirles que compartimos la esencia, la filosofía, de la moción que hoy nos han presentado. Como hemos recordado muchas veces desde esta misma tribuna, Euskal Herria dijo no a la OTAN y se mantiene y se mantendrá siempre firme en esa posición. Por lo tanto, no podemos más que estar de acuerdo con la petición de que el Gobierno revoque el plan de rearme y que no tome ningún nuevo compromiso de aumento del gasto militar en el marco de la OTAN. Hablamos, como bien se dice en la moción, de 10 500 millones de euros solo en la primera fase del plan, 10 500 millones de euros que evidentemente no caen del cielo y que, se quiera reconocer o no, van a suponer recortes o al menos no invertir todo lo que se podría y se debería en políticas sociales y servicios públicos.

Como decíamos, aun estando de acuerdo con el fondo de la cuestión planteada en la moción, creemos que es necesario adaptar las inversiones a las realidades y las necesidades específicas de cada comunidad autónoma, y aún más cuando en la moción se propone que esa inversión se haga en materias que son competencia exclusiva de nuestras comunidades, como ocurre con la educación y las universidades, lo que además de suponer una invasión competencial en toda regla no tiene en cuenta las necesidades ni la realidad de inversión en esas materias en Euskal Herria, inversión que, en virtud de esas competencias exclusivas, hoy por hoy supera con creces la inversión media estatal, superando en casi medio punto el 5 % del PIB que usted mencionaba.

Horrek esan nahi du egungo inbertsioa nahikoa dela. Gure ikuspuntutik ez. Baina gure erakundeak dira, eta ez gobernu zentrala. Inbertsio horiei buruz erabaki behar dutenak, gure eskumenen eta beharren arabera. Eta ikuspegi horretatik gomendatzen dugu Podemosek aurkeztutako mozioaren bigarren puntua, eta proposatzen dugu berrarmatzeko planerako aurreikusitako hamar mila eta bostehun milioiak zerbitzu publikoetan eta gizarte politiketan inbertitzea. Autonomia erkidegoei gutxienez zenbateko osoaren erdia bideratuz beren errealitatean, behar espezifikoetan eta eskumen propioetan oinarritutako inbertsioetarako izan hezkuntza, osasuna, etxebizitza, gizarte babesa, zaintza edo erkidego bakoitzak beharrezkotzat. Jotzen dituenak. Horretarako, finantzaketa mekanismo autonomikoak zein foralak erabiliz eta gainerako zenbatekoa Estatuak ere oinarrizko zerbitzu publikoetan eta gizarte politiketan inbertitzea. Errealitatearen eta behar espezifikoen azterketatik abiatuta, eta, betiere bere eskumenen esparruan, izan garraioan migrazioa edo beharrezkotzat jotzen direnak. Besterik ez. Eskerrik asko.

¿Significa eso que la inversión actual es suficiente? Desde nuestro punto de vista, no, pero son nuestras instituciones, y no el Gobierno central, las que deben decidir sobre esas inversiones en el marco de nuestras competencias y según nuestras necesidades. Y es desde esa perspectiva desde donde queremos introducir una enmienda al segundo punto de la moción de Podemos. Proponemos que esos 10 500 millones previstos para el plan de rearme se inviertan en servicios públicos y en políticas sociales, destinando al menos la mitad de dicho importe a las comunidades autónomas. Y ello para inversiones que tengan en cuenta sus realidades, sus necesidades específicas y siempre en el marco de sus competencias, ya sea en educación, sanidad, vivienda, protección social, cuidados o en aquellos ámbitos que cada comunidad autónoma considere necesarios, y utilizando para ello mecanismos de financiación tanto autonómicos como forales. El resto del importe, el Estado lo debería también invertir en los servicios públicos básicos y en políticas sociales, a partir de un estudio de la realidad y de las necesidades específicas, y siempre, además, en el ámbito exclusivo de sus competencias, ya sea en transporte, migración o en los ámbitos que considere oportunos.

Es todo, gracias.

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Guijarro García.

Txema Guijarro García

Grupo SumarDiputado.Página 55Vídeo

Presidente, señorías, buenas tardes a todas y a todos. En 1935, cuatro años después de su retiro, el militar más condecorado de la historia de los Estados Unidos, el general del Cuerpo de Marines Smedley Butler, pronunció un discurso que comenzaba así: «La guerra es una estafa. Siempre ha sido así. Es posiblemente la más antigua, probablemente la más rentable y seguramente la más atroz; la más internacional en su alcance; la única en que los beneficios se cuentan en dinero y las pérdidas en vidas humanas». Algunos dirán hoy que precisamente Europa se está preparando para evitar una guerra, pero la historia nunca ha funcionado así. Las escaladas militares acaban por resolverse en la inmensa mayoría de las ocasiones en los campos de batalla, y el resultado siempre fue y será el mismo que denunciaba el general Butler: unos pocos se hacen muy ricos, escandalosa e indecentemente ricos, mientras que unos muchos acaban por regar con su sangre esos campos. Y si en el mejor de los casos ocurriera como durante la Guerra Fría, de modo que una escalada no desencadenara en un gran conflicto, aun así se habrían detraído recursos fundamentales para el bienestar de la ciudadanía. Hace once años y a instancias de los Estados Unidos, se convidó a los países OTAN a elevar su gasto en defensa hasta el 2 % del PIB. El Gobierno español de entonces ―el señor Rajoy― corrió presto a firmar el compromiso, aunque ciertamente no lo cumplió, como tampoco lo cumplieron otros Gobiernos, por cierto. Sin embargo, tras la invasión rusa de Ucrania, hace algo más de tres años, el frenesí guerrero se apoderó de nuestro continente como hacía décadas que no se vivía. Rápidamente se impusieron sanciones a la Federación Rusa y comenzaron las ayudas y líneas de crédito para fortalecer la respuesta militar ucraniana. De igual modo, se apeló a la necesidad de aumentar significativamente las capacidades de la industria militar europea, hecho que, como las propias autoridades proponentes han reconocido, tardaría en torno a una década en poder completarse. Señorías, esto produce ya una primera paradoja a la que parece no haberse concedido suficiente atención: por un lado, se nos dice que las sanciones internacionales a Rusia están siendo efectivas, que su músculo financiero está seriamente afectado, que sus capacidades operativas están comprometidas y que apenas tiene depósito como para sostener la guerra en Ucrania otro año más. Sin embargo, nos vemos envueltos en una estrategia de respuesta a una amenaza presente, en supuesto proceso de agotamiento, que solo rendiría frutos a largo plazo. Algo no cuadra en todo esto, señorías.

Bien, si fuera esto poco, ahora y nuevamente a instancias de los Estados Unidos, se nos dice que el 2 % del PIB no era suficiente ―no era suficiente― y amenazan con aprobar un aumento del 5 % del PIB en la próxima cumbre de la OTAN, prevista para dentro de apenas dos semanas. Señorías de esta Cámara, compañeras y compañeros del Grupo Socialista, todas y todos sabemos aquí que esta cifra es un absoluto disparate. Es un absoluto disparate. También ustedes, señorías del Grupo Popular, aunque no quieran reconocerlo. Es un sinsentido que resulta insultante en forma de propuesta, no digo ya en forma de imposición; un número cabalístico tan arbitrario como aleatorio que sale de la brillante cabeza del señor Trump, un presidente cuyo cariño y empeño por nuestro continente ha quedado ya de sobra comprobado. Todos en Europa sabemos que este planteamiento está fuera de toda realidad ―todos―; que no tiene ningún sentido comprometer ratios sobre PIB, cuando de lo que se trata es de construir capacidades conjuntas, y que la industria europea en ningún caso podría absorber un aumento tan abultado del gasto en tan poco tiempo, por lo que solo podría realizarse a base de engordar el complejo militar industrial norteamericano-israelí, que sí tiene las capacidades, más bien el hambre, para asumir estas demandas. (Aplausos). Digo que todos en Europa lo sabemos, pero muy pocos han reaccionado. El inquilino naranja de la Casa Blanca nos pasa la factura para que sea Europa la que pague los fastos de la Pax Americana y, de momento, la mayoría de los países solo se miran de reojo. Ciertamente, la ministra de Defensa, Margarita Robles, no ha sido para nada entusiasta a la hora de abrazar la propuesta. Se la ha notado incluso incómoda en estos últimos días cuando ha sido preguntada por la cuestión. Supongo que la mujer habrá levantado un poco la mirada y habrá concluido que no hay nada, absolutamente nada, que justifique multiplicar por más de seis veces nuestro gasto en defensa. Bien, quizá ha llegado el momento de traducir esa incomodidad en una posición política firme, en una postura de país, que se escuche bien alto y bien claro en La Haya los próximos 24 y 25 de junio, señorías.

Por lo demás, agradezco a Podemos que presente esta moción, de modo que podamos discutir aquí hoy sobre defensa. Estamos de acuerdo con el planteamiento que realizan, en tanto no consideramos que esté justificado el aumento de gasto en defensa anunciado para este año y puesto que siguen existiendo en nuestro país muchas urgencias sociales, existenciales para muchos, que aún no están cubiertas. Podemos solicita que estas partidas derivadas a defensa sean canalizadas a políticas educativas y, desde luego, siempre estaremos de acuerdo en cambiar balas por lapiceros, como decíamos antiguamente. En todo caso, hemos preparado una enmienda en el sentido de que los grupos que permitieron la investidura de este Gobierno…

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.

Txema Guijarro García

Grupo SumarDiputado.Página 56

… acuerden una lista de prioridades sociales para invertir estos recursos. En todo caso, se acepte o no, señor Sánchez, votaremos a favor, puesto que estamos de acuerdo con el principio.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Martínez Seijo.

María Luz Martínez Seijo

PSOEDiputada.Página 56Vídeo

Gracias, señor presidente. Señor Sánchez, usted sabe bien que compartimos los valores de la educación pública. Hemos tenido múltiples ocasiones de demostrarlo en estos últimos años, de manera especial en la tramitación de la LOMLOE y de la ley de Formación Profesional. Sabe que este Gobierno no solo ha protegido la educación pública a través de normativas, sino también a través de la inyección de ingentes recursos económicos, como nunca antes se había hecho desde los Pactos de la Moncloa en 1977. Por eso, no nos cabe en la cabeza que utilicen la política de la derecha, de los bulos, y que digan que este Gobierno, que el ministerio va a reducir mil millones de euros en inversión educativa en los presupuestos del año que viene. ¿O acaso es que saben más que el propio ministerio? La realidad es que se trata únicamente de utilizar cierto remanente de fondos europeos para que no se pierdan y se puedan conseguir determinados objetivos de los fondos europeos. Compartimos con ustedes el rechazo al trato de favor que se hace a la educación concertada en todo el territorio y compartimos también el rechazo de lo que ha llevado adelante sistemáticamente el Partido Popular ―no simplemente cuando estuvieron al frente del Gobierno de la nación, sino también en los Gobiernos autonómicos―, que dejó el PIB de la educación en el 4,2 %, y este Gobierno, ya en el año 2021, logró elevarlo al 4,94 %. Por tanto, no se puede exigir más a este Gobierno, pero sí puede hacerlo con los Gobiernos del Partido Popular, para que cumplan con la educación pública, para que cumplan con los recursos necesarios, para que esté en perfectas condiciones y para que implementen algunas de las medidas que usted propone en esta moción. Usted sabe bien que son sus competencias y, pese a ello, los Gobiernos conservadores no invierten. La única inversión real que se está produciendo en todos los Gobiernos de la derecha son aquellos recursos que vienen del Estado, pero eso sí, nunca lo reconocen y se intentan apropiar de su autoría.

Señor Sánchez, le voy a recordar la inversión de este Gobierno. ¿Se acuerda de la época del COVID? 2000 millones extraordinarios, 4000 millones en programas de cooperación territorial para los programas de refuerzo en lengua y matemáticas, para el programa PROA+, para la adquisición de libros de texto, para la digitalización, para el bienestar emocional y para la inclusión. Son 4687 millones de fondos europeos, un 64 % más, destinados a las comunidades autónomas, sin tener ninguna contraprestación como sucedía anteriormente, cuando teníamos la LOMLOE. (Aplausos). Asimismo, 6000 millones de euros para Formación Profesional, para crear 300 000 nuevas plazas; recursos para fomentar, implantar la LOMLOE y la ley de Formación Profesional. Objetivos educativos, señoría. Sin ir más lejos, la semana pasada el presidente de este Gobierno volvió a anunciar 175 millones más para Educación Infantil, plazas públicas y medidas de control para que los centros privados puedan hacer una oferta mucho más razonable. Por supuesto, no me voy a olvidar de las becas: 2500 millones de euros anuales, que suponen 210 000 oportunidades más para 210 000 jóvenes en este país. (Aplausos). Este es el balance de la política de este Gobierno en materia educativa. Así que no, no reclamen a este Gobierno más apoyo a la educación. Háganlo ahí, a la derecha (señalando hacia los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso), que es donde se encuentran los que privatizan las plazas de Educación Infantil y los que rechazan los fondos públicos, eso sí, para conseguir dinero de todos y de todas y privatizar todas las plazas, porque esa es la política de la derecha. Esa es la amenaza, no el plan de defensa de este Gobierno. Así que no, no mezclen debates, señoría. No pretendan que se retire este plan. Con la que está cayendo, con la situación geopolítica que estamos atravesando, con una guerra en Europa que no finaliza, con amenazas por todo el mundo, ustedes pretenden que se retire este plan, que lo que va a hacer es garantizar la seguridad de España y de todos sus ciudadanos y que, además, va a conseguir diversificar la economía y ofrecer nuevas oportunidades formativas a nuestros jóvenes. No mezclen churras con merinas, señorías, ni utilicen la educación en su política de armamento, que aquí quieren que se retire, pero bien que la han apoyado en Murcia. (Aplausos). Señorías, todos los recursos para la educación pública. No nos cabe ninguna duda, pero, eso sí, este Gobierno los ha incrementado en un 180 % en el presupuesto del Estado. Así que lecciones, ninguna, porque es este partido y este Gobierno el que lleva trabajando por la educación, además fomentada y apoyada en dos pilares fundamentales, la equidad y la igualdad, para que nadie se quede atrás. Así que continuemos en la senda de la mejora. Por eso hemos presentado una enmienda, para reforzar la educación pública, la única que garantiza verdaderamente la igualdad de oportunidades y vertebra el territorio.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Legarda Uriarte.

Mikel (GV (EAJ-PNV)) Legarda Uriarte

PNVDiputado.Página 57Vídeo

Eskerrik asko, presidente. Señorías, muy brevemente. Estamos en una nueva época. Los dividendos de la paz tras la Segunda Guerra Mundial han desaparecido. Antes la defensa la llevaba Estados Unidos, pero no deja de decirnos que esta situación ha finalizado. Europa debe preservar su estado de bienestar y sus valores y, para ello, es imprescindible reforzar nuestra capacidad de seguridad, precisamente para poder defender nuestro estado de bienestar y los valores en los que se sustenta. Señorías, no podemos cerrar los ojos ante esta nueva realidad. Hoy en día en Europa no cabe, desde nuestro punto de vista, una postura maniquea entre estado de bienestar y gasto de seguridad. Los dos son necesarios. Y el segundo, el gasto en seguridad, es requisito necesario, aunque ciertamente no suficiente, para, como les decía, que el estado de bienestar y nuestros valores puedan seguir subsistiendo. Necesitamos gasto en estado de bienestar y gasto en seguridad. Seamos sensatos en nuestros planteamientos. Si no lo hacemos así, la realidad acabará poniéndonos donde no queremos.

Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra el señor Gavin i Valls.

Isidre Gavin i Valls

JuntsDiputado.Página 58Vídeo

Senyor president, senyories, és el meu primer mandat com a diputat a Corts i quina decepció tot sovint en veure el que passa, el que escoltes, el que vius en aquest hemicicle. Són mals temps per a la política. Són temps de confrontació. Els dos grans partits espanyols, entretinguts en una dinàmica de destrucció mútua, ja s’ho faran. Al mateix temps, gràcies en bona mesura a les comissions d’investigació que ha posat en marxa aquest mandat com una condició de Junts, la de l’operació Catalunya i la dels atemptats a les Rambles i Cambrils, afloren indicis i proves suficients per concloure que durant anys l’estratègia del govern espanyol de torn per resoldre els problemes polítics va ser la utilització dels cossos de seguretat, de la justícia i de la fiscalia, s’entén la part patriòtica, i la influència en mitjans de comunicació, amics, per tot fabricant mentides i proves falses, carregar-se els actors polítics que no eren de l’agrat. Carregar-se’ls, si calia, política i personalment, ficant gent a la presó, inventant delictes, arruïnant famílies, manipulant eleccions, enfonsant empreses. Mentre això passava, el gran partit espanyol a l’oposició callava, abraçava el 155, es manifestava amb la dreta i la ultradreta, mirava a una altra banda o aprofitava alguna de les mentides fabricades per desacreditar el president Puigdemont, el seu entorn, la gent de Junts per Catalunya o tot el moviment independentista en general. Recordem que tenim memòria que l’any 2018 el senyor Pérez Rubalcaba deia: «El Estado pagará un coste para quitar de en medio el Puigdemont» i deia: «Ahora lo que estamos discutiendo es cuánto coste pagamos para que Puigdemont no sea investido presidente de la Generalitat». No hem perdut la memòria. Aquest és l’autèntic femer de la política espanyola. Aquest és l’autèntic femer, no el de llançar-se acusacions de corrupció entre els dos grans partits continuadament, allò del fango que diuen vostès. Això és l’autèntic femer. No és res comparat amb això. Manipular les estructures d’estat que haurien de ser salvaguarda dels drets democràtics i carregar-se la separació de poders per destruir contrincants polítics. I com deia el PSOE, d’això n’ha participat, se n’ha volgut aprofitar i fins i tot ara infiltrar policies en organitzacions civils, manipulant sentimentalment alguns dels membres d’aquestes organitzacions i encara no s’han depurat responsabilitats o no investigant el pitjor atemptats del 17-A a les Rambles i a Cambrils amb implicacions directes del CNI. Ara, aquest mateix partit segurament pateix el mateix modus operandi de la «toga nostra» i de l’exèrcit patriòtic de l’Estat per a destruir-lo també a ell i fer-lo caure. Els vam advertir i van mirar a una altra banda.

Enmig d’aquest femer emergeix una altra guerra política ferotge, la dels partits d’esquerra, per veure qui abraça amb major puresa i intensitat ideals que sovint pretenen patrimonialitzar, una guerra entre ells que evidentment sempre va bé per dir que els qui no estan amb ells no són sostenibles o no són generosos o no són solidaris o que són de dretes. Per nosaltres, aquesta proposta d’avui és fruit d’aquesta dinàmica. Vostès, senyors de Podemos, que varen tenir una vicepresidència del govern espanyol, que varen tenir ministeris, en un govern amb pressupost militar, òbviament, per no dir, òbviament, que van ser també responsables dels fets de Melilla. Ara que són fora d’aquest govern aixequen una bandera totalment demagògica i diuen: «Els diners per defensa que passi a Ensenyament», el primer punt. Per cert, al tanto que el PP els votarà, eh? Al tanto que el PP els hi vota. I el segon punt diuen: «destinar la primera fase d’aquest pla de defensa a millores d’ensenyament». Bé, no han trobat res més demagògic i més populista, més simplista? Vostès creuen que els ciutadans els hem de tractar d’aquesta manera, com si fossin rucs? En un moment en què un país transita cap a Europa amb la voluntat de consolidar un sistema democràtic de respecte als drets humans i és envaït i atacat criminalment per una dictadura imperialista, Rússia, ―sí, no rigui, no sé per què riu, eh?― que mata els civils per afany de dominació, no creuen que això mereix una resposta solidària d’Europa? Ah, no? Doncs nosaltres creiem que sí, una resposta de suport que, ens agradi o no, en part passa per la defensa i per la dissuasió militar. Vostès deuen creure que, encara que els russos envaeixin Ucraïna amb tancs i llencin míssils que maten la seva gent indefensa, potser s’han de defensar amb poesia. Doncs miri, això no va així. Això és tractar la gent com a rucs. I si parlem de pressupost d’ensenyament, sí que en fan falta molts més recursos i els diré, a Catalunya molts més, més mestres, més ben pagats i més recursos. I això és fàcil de resoldre. Acabant amb el dèficit fiscal anual injust de 20 000 milions d’euros. I vostès, quan estaven al govern, això tampoc no ho van resoldre i tenien la possibilitat de fer-ho. Per tant, no tractem la gent com a rucs. Nosaltres no serem còmplices ―ho hem sigut en altres propostes del seu grup― perquè la demagògia i el populisme, tant si és de dretes com si és d’esquerres, ens fa mania.

Gràcies.

Señor presidente, señorías, es mi primer mandato como diputado en las Cortes y qué decepción ver lo que pasa, lo que se oye y lo que se dice en el hemiciclo. Son malos tiempos para la política, tiempos de confrontación. Los dos grandes partidos españoles entretenidos en una dinámica de destrucción mutua. Ya se lo harán ellos. Y luego, gracias en buena medida a las comisiones de investigación que ha puesto en este mandato como una condición de Junts, la de la Operación Cataluña y la de los atentados en Las Ramblas y Cambrils, afloran ahí indicios y pruebas suficientes para concluir que durante años la estrategia del Gobierno español de turno para resolver los problemas políticos fue la autorización a los cuerpos de seguridad, de la justicia, de la Fiscalía ―se entiende la parte patriótica― y la influencia en medios de comunicación amigos para fabricar mentiras y pruebas falsas para cargarse a actores políticos que no eran de su cuerda, poniéndolos en prisión, inventando delitos, arruinando a familias, maquinando cosas, hundiendo empresas... Mientras pasaba eso, el gran partido español en la oposición callaba, abrazaba el 155, se manifestaba con la derecha y con la ultraderecha, miraba hacia otro lado o aprovechaba algunas de las mentiras fabricadas para desacreditar al presidente Puigdemont, a su entorno, a la gente de Junts per Catalunya y a todo el movimiento independentista en general. Recordemos una cosa. Tenemos memoria. El señor Pérez Rubalcaba decía aquel año: el Estado pagara un coste para quitar de en medio a Puigdemont. Y decía: Ahora lo que estamos discutiendo es cuánto coste pagamos para que Puigdemont no sea investido presidente de la Generalitat. No hemos perdido la memoria. Este es el auténtico problema de la política española. No el de lanzarse acusaciones de corrupción entre los grandes partidos de forma continua, como dicen ustedes. No es nada comparado con esto: manipular las estructuras del Estado, que tendrían que ser la salvaguarda de los derechos democráticos, y cargarse la separación de poderes para destruir a contrincantes políticos. Y como decía, el PSOE ha participado en esto, ha querido aprovecharse, incluso infiltrando a policías en organizaciones civiles, manipulando sentimentalmente a algunos de los miembros de estas organizaciones y todavía no se han depurado responsabilidades. O dejando de investigar lo que pasó en Las Ramblas y en Cambrils, lo que hizo el CNI. Y este partido seguramente sufre ahora el mismo modus operandi de la ‘toga nostra’ para destruirle también a él y hacerlo caer. Les advertimos, se lo advertimos, y miraron hacia otro lado. (La señora presidenta ocupa la Presidencia).

En medio de todo esto surge otra guerra política feroz, la de los partidos de izquierda para ver quién abraza con mayor pureza e intensidad ideales que muchas veces quieren patrimonializar. Una guerra que siempre les va bien para decir que los que no se hacen viejos no son sostenibles, no son generosos, no son solidarios, o son de derechas los que no están con ellos. Pero esta propuesta de hoy es fruto de esa dinámica. Ustedes, señores de Podemos, que tuvieron una vicepresidencia en el Gobierno español, que tuvieron ministerios en un Gobierno con presupuesto militar, obviamente, por no hablar de que fueron responsables también de los hechos de Melilla, ahora que están fuera del Gobierno, alzan una bandera totalmente demagógica y dicen: el dinero de defensa que vaya a educación primero, a enseñanza. Por cierto, ojo, que el PP les va a votar, ¿eh? Que les vota el PP. Y luego dicen destinar la primera fase de este plan de defensa a mejoras de enseñanza. Bien. ¿No han encontrado nada más demagógico, populista y simplista? ¿Creen ustedes que a los ciudadanos hay que tratarles así, como si fueran burros? En un momento en el que el país transita hacia Europa con la voluntad de consolidar el sistema democrático con respecto a los derechos humanos y es invadido y atacado criminalmente por una dictadura imperialista, Rusia ―sí, no se ría, no sé por qué se ríe―, que mata a los civiles por afán de dominio, ¿no creen ustedes que eso merece una respuesta solidaria de Europa? ¿No? Pues nosotros creemos que sí. Una respuesta de apoyo, nos guste o no, en parte pasa por defensa y por disuasión militar. Deben creer ustedes que si se invade Ucrania y se lanzan misiles que matan a sus ciudadanos, ¿quizás tengan que defenderse con poesía los ucranianos? Pues mire, eso no funciona así, es tratar a la gente como si fueran burros. Y si hablamos de presupuestos de enseñanza, sí que hacen falta muchos recursos, claro que sí, y le diré que en Cataluña todavía más, más maestros, mejor pagados y más recursos. Eso es muy fácil de resolver, acabando con el déficit fiscal anual injusto de 20 000 millones de euros, y cuando ustedes estaban en el Gobierno eso tampoco lo resolvieron, y tenían la posibilidad de hacerlo. Por tanto, no tratemos a la gente como si fueran burros. Nosotros no seremos cómplices ―lo hemos sido en otras propuestas de su grupo―, porque la demagogia y el populismo, tanto si es de derechas como si es de izquierdas, no nos gusta.

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Gavín. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula el senyor Salvador i Duch. Gracias, señor Gavin. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Salvador i Duch.

Jordi Salvador i Duch

ERCDiputado.Página 60Vídeo

Gràcies, presidenta. Bona tarda a tothom. Senyora del Partit Socialista, li recordo un personatge històric, Jean Jaurès, fundador del Partit Socialista francès, assassinat per dir «no» a la guerra mundial, van morir milions de persones. Avui dia, Jean Jaurès, fundador del Partit Socialista francès, porta noms de carrers, estacions de metro, places, etcètera, etcètera. Tant de bo hi haguessin més Jean Jaurès en aquesta cambra. Dit això, avui votarem que sí a aquesta moció, per coherència amb qui som i què defensem. No tots som iguals. Hi ha alguns que venim de la pau, el pacifisme i l’antimilitarisme fervent des de sempre, des de fa més de noranta i pico d’anys, perquè és urgent i necessari trencar amb aquesta hipocresia dels discursos oficials. Ens parlen de pau, però compren armes. Ens parlen de llibertat, però fan negocis amb règims criminals; alguns fins i tot tenen el seu monarca emèrit en un d’aquests. Ens parlen de valors, però sostenen guerres i el més greu, ens demanen callar, obeir i finançar aquesta bogeria militarista. Però nosaltres, com cantava Raimon, diem no. Diem no. Perquè sabem que una guerra es fa amb bombes, on qui paga les conseqüències són sempre els de baix, sempre els de baix. Però també sabem que la guerra comporta una altra guerra molt més invisible, però igualment letal, la guerra social, que alguns no volen veure i diuen que és populisme. Ja sabem perquè diuen que és populisme, perquè són dretes. Què és la guerra social? La que condemna a milions de persones a la misèria, mentre quatre fons d’inversió fan negoci amb l’habitatge, amb l’energia o amb les armes o amb el crèdit. Aquesta és la seguretat europea? Aquesta és la seguretat de milions de persones que viuen en aquest país? Aquesta és la guerra dels poderosos contra la vida. És la guerra del capital contra els pobles. I això, amics meus, no és democràcia. O si volem que ho sigui, de veritat, fem una cosa ―els ho dic als partits del govern― facin un altre referèndum. Ja sé que no són amants del referèndums. Que facin un referèndum sobre les partides pressupostàries i preguntin a la gent, a la gent del poble, a la gent de veritat, preguntin en què prefereixen que gastin els seus diners, si en serveis públics o en armes per matar gent. Preguntin-ho, si són demòcrates de veritat, no de boqueta. I si em permeteu la ironia, tampoc és llibertat. Tampoc és llibertat. O sí, una llibertat entre un ventall d’opcions, permeti’m la ironia, cada cop més reduït. A mi em fa molta gràcia quan la gent parla: «És que podeu triar. Podeu triar entre pobresa energètica, pobresa alimentària, pobresa infantil, pobresa d’habitatge, pobresa menstrual». És a dir, això és el que podem triar, Coca-Cola o PepsiCola. És a dir, una democràcia plena d’alternatives. I mentre això passa, i anem a veure ara amb dades reals, a veure si no els hi cau la cara de vergonya, i mentre això passa, es prepara la guerra en majúscules. El Regne Unit inverteix milers de milions en dotze submarins nuclears. Ja són potència nuclear que poden destruir tot el planeta, que poden destruir tot el planeta i vàries vegades. Alemanya, que abans no podia gastar armament, no li anava malament, Alemanya bat rècords d’exportació d’armes, també ara. Espanya vol destinar 34 000 milions d’euros al 2025 al pressupost militar. I no ens enganyem, cada euro que va a la guerra és un euro robat a la sanitat, a l’educació o a la dependència, això que m’expliquin si no és veritat. O com a mínim que hi podrien anar i no anem sobrats, i no anem sobrats. Votarem a favor de qualsevol augment real la despesa en educació. Però la lluita contra la guerra social va molt més enllà. L’Estat espanyol hauria potser, i torno a dir, si són demòcrates, de replantejar-se el tema de l’OTAN, aquest club o aquesta unió a la qual la seva consellera en cap, la ministra Ursula von der Leyen, diu que hem de gastar 800 000 milions de despesa militar. Això no és populisme, eh? Això és per defendre la seguretat. La de qui? La gent que pateix aquí, ara mateix? Això es diu que és per defensar els valors d’Europa. Quins valors d’Europa? Els valors de la Segona Guerra Mundial? De la Primera Guerra Mundial? Dels imperialismes, del colonialisme, de les matances? Aquests són els valors europeus que volen defensar? O els valors dels drets humans? Jo estic a l’Europa dels valors dels drets humans i uns altres estan amb l’Europa dels qui van assassinar Jean Jaurès i dels qui van alimentar les guerres mundials, entre altres barbaritats. Són els mateixos. Penso que, i deixin fer una altra ironia, potser això de l’OTAN és un club una mica elitista, perquè si per entrar a aquest club s’han de pagar tants, tants i tants i tants milions d’euros en un estat que té tanta misèria i tanta pobresa, a mi que m’ho expliquin, això. O si no, que votin els ciutadans que, com algú deia, no, no són imbècils. Per això crec que votarien i no votarien el que vostès es pensen. Un club que no defensa els interessos. Potser s’hauria de tornar a…, quaranta anys després, què vol… El meu país va dir, quaranta anys després, que no volia entrar a l’OTAN. Potser el seu, no sé, senyor Gavín, però el meu país fa quaranta anys va dir que no volia entrar a l’OTAN i va ser un referèndum. Això es diu democràcia. Passa que això s’oblida. No volem ser còmplices d’un sistema que fa del cinisme la seva política exterior. Es crida pau de dia i fabriquen míssils de nit. Es demana ajuda humanitària de dia i es llancen bombes de nit. Es demana humanitat de dia i es trafica amb armes de nit. Tants pobles condemnats a patir perquè algú, des d’un despatx lluny d’aquí, ha decidit que la guerra és rendible. Nosaltres no triem entre imperis, triem les criatures de Gaza, les mares d’Ucraïna, els dissidents i desertors dels blocs, tant de Rússia com d’Ucraïna, els joves d’Israel, de Tel Aviv, que es manifesten dient: «No en el nostre nom», aquesta és la nostra gent, la qui busca la pau.

I acabem. Votarem que sí, però no ens fem il·lusions, simplement perquè volem deixar constància que hi ha diputats i diputades que no callaran davant la barbàrie, que no acceptarem les guerres sigui l’única sortida, que no acceptarem que les armes siguin l’única indústria que hi hagi en aquest país o a Europa. En fi, en el nostre nom, no.

Moltes gràcies.

Gracias, presidenta. Buenas tardes a todos. Señores del Grupo Socialista, les recuerdo un personaje histórico, Jean Jaurès, fundador del Partido Socialista francés, asesinado por decir no a la guerra mundial. Murieron millones de personas. Hoy en día Jean Jaurès, fundador del Partido Socialista francés, está en nombres de calles, de plazas, estaciones de metro… Ojalá hubiera más Jean Jaurès en esta Cámara. Dicho esto, hoy votamos que sí a esta moción por coherencia con lo que somos y lo que defendemos. No todos somos iguales, unos venimos de la paz, el pacifismo y el antimilitarismo ferviente desde siempre, desde hace muchos años, porque es urgente y necesario acabar con esta hipocresía de los discursos oficiales. Nos hablan de paz, pero compran armas; hablan de libertad, pero negocian con regímenes criminales, algunos incluso tienen a su monarca emérito en uno de ellos; hablan de valores, pero sostienen guerras, y lo más grave, nos piden que callemos, que financiemos esa locura militarista. Nosotros, como cantaba Raimon, decimos no, diem no, decimos no, porque sabemos que una guerra se hace con bombas, donde quienes pagan las consecuencias siempre son los de abajo, siempre los de abajo, pero también sabemos que la guerra comporta alguna otra guerra mucho más invisible, pero igualmente letal, la guerra social que algunos quieren ver y dicen que es populismo. Ya sabemos por qué lo dicen, porque son de derechas. ¿Qué es la guerra social? La que condena a millones de personas a la miseria mientras cuatro fondos de inversión hacen negocio con la energía, las armas, el crédito o la vivienda. ¿Esa es la seguridad europea de millones de personas que viven en este país? Esta es la guerra de los poderosos contra la vida, es la guerra del capital contra los pobres, y esto, amigos míos, no es democracia. Si quieren que lo sea de verdad, hagamos algo, se lo digo a los partidos del Gobierno. Hagan otro referéndum ―ya sé que no son amantes de los referéndums― sobre las partidas presupuestarias y pregúntenle a la gente del pueblo, a la gente de verdad, en qué prefieren que gasten su dinero, si en servicios públicos o en armas para ir matando gente. Pregúntenlo si son demócratas de verdad y no de boquilla. Y si me permiten la ironía, tampoco es libertad, o sí, una libertad entre todo un abanico de opciones ―miren la ironía― cada vez más reducido. Me gusta mucho, me hace mucha gracia cuando hablan de que podemos escoger entre pobreza energética, pobreza alimentaria, pobreza infantil, pobreza de la vivienda, pobreza menstrual… Eso es lo que podemos escoger, Coca-Cola o Pepsi-Cola, es decir, una democracia llena de alternativas. Y mientras sucede todo esto ―ahora vamos a los datos reales, a ver si no se nos cae la cara de vergüenza―, se habla de guerra con mayúsculas; en el Reino Unido se invierten miles de millones en doce submarinos nucleares, que son potencia nuclear ya, pueden destruir todo el planeta y varias veces; Alemania, que antes no podía gastar en armamento y no le iba mal, bate récord de exportación de armas, también ahora; España quiere destinar 34 000 millones de euros en 2025 al presupuesto militar, y no nos engañemos, cada euro que va a la guerra es un euro robado a la sanidad, a la educación o a la dependencia ―si no, que me expliquen si no es verdad―, o como mínimo podrían ir ahí, y no vamos sobrados.

Votaremos a favor de cualquier aumento real de gasto en educación, pero la lucha contra la guerra social va mucho más allá de eso. El Estado español debería quizás, vuelvo a decir, si son demócratas, replantearse su pertenencia a la OTAN, ese club o esa unión donde su consejera en jefe, la ministra Ursula von der Leyen, dice que tenemos que gastar 800 000 millones en gasto militar. Eso no es populismo, es para defender la seguridad. ¿La de quién? ¿La de los que sufren aquí ahora mismo? Dicen que es para defender los valores de Europa. ¿Qué valores de Europa, los valores de la Segunda Guerra Mundial, de la Primera Guerra Mundial, de los imperialismos, del colonialismo, de las matanzas…? ¿Esos son los valores que queremos defender? ¿O los de los derechos humanos? Yo estoy a favor de Europa, de los derechos humanos, y otros están a favor de la Europa que asesinó a Jaurès y de los que alimentaron las guerras mundiales, entre otras muchas barbaridades, son los mismos. Creo ―permítanme ir a otra ironía― que eso de la OTAN quizás es un club un poco elitista, porque si para entrar en ese club hay que pagar tantos y tantos millones de euros en un Estado que tiene tanta miseria y tanta pobreza, a mí que me lo expliquen. Si no, que voten los ciudadanos, y creo que no votarían lo que ustedes creen. Ante un club que no defiende los intereses, quizás cuarenta años después habría que planteárselo. Hace cuarenta años se nos planteaba si queríamos entrar en la OTAN o no, pero en mi país hace cuarenta años dijimos en el referéndum que no queríamos entrar en la OTAN. Eso sí que es democracia, lo que pasa es que eso se olvida. No queremos ser cómplices de un sistema que hace del cinismo su política exterior, que fabrica misiles por la noche y que lanza bombas por la noche, que pide humanidad por la mañana y trafica con armas de noche, tantos pueblos condenados a sufrir para que alguno desde su despacho, lejos de aquí, decida que la guerra es rentable. Nosotros no estamos a favor del imperio, estamos a favor de las madres de Ucrania, de las criaturas de Gaza, de los desertores de los bloques, tanto de Rusia como de Ucrania, de los jóvenes de Israel en Tel Aviv, que se manifiestan diciendo «no en nuestro nombre». Esa es nuestra gente, la que busca la paz.

Acabo. Votaremos que sí, pero no nos hagamos ilusiones, simplemente porque queremos que quede constancia de que hay diputados y diputadas que no caerán ante la barbarie y que no creen que la guerra sea la única salida y que no creen que las armas sean únicamente el futuro de Europa. Con nuestro voto, no.

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Salvador. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor González-Robatto Perote. (Aplausos).

Jacobo González-Robatto Perote

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Muchas gracias. Buenas tardes, señorías. Hoy no debatimos solo sobre cifras o partidas presupuestarias, debatimos sobre si queremos una España fuerte o una España vulnerable, sobre si creemos en la prevención o preferimos lamentar después, sobre si vamos a defender nuestra libertad o dejarla al azar. La moción que presenta Podemos busca frenar la inversión en defensa, como si la paz y la seguridad se construyeran con pancartas y buenas intenciones (aplausos), y no, señorías, la paz se garantiza cuando una nación tiene la capacidad real de defenderse. No se combate una amenaza con pegatinas ni con eslóganes, se combate con disuasión, se combate con industria, con tecnología y con Fuerzas Armadas bien preparadas, y eso no se consigue de un día para otro, eso exige una inversión, exige una constancia y exige una visión estratégica, porque la libertad, señorías, es como el oxígeno, solo se valora cuando empieza a faltar, y es algo que todos los pueblos libres aprenden tarde o temprano. Los pueblos que han vivido bajo el yugo de las dictaduras comunistas, en más de cuarenta países donde se ha intentado implementar, lo saben, por desgracia, perfectamente. (Aplausos). España necesita prepararse antes de que ocurran las crisis, no después, cuando ya estallen. Cuando llega el conflicto, señorías, ya es demasiado tarde para improvisar. Ahí es donde está y donde entra la industria de defensa, la industria nacional de defensa. Una industria que no solo fabrica armas, sino soberanía, innovación y empleo de calidad. Una industria que da trabajo a más de 70 000 personas, que factura 7435 millones de euros al año y que exporta el 77 % de su producción, situándonos como el noveno exportador mundial de este sector. Cada euro invertido en defensa son 2,5 euros que se ingresan en la economía española. Señorías, ¿de verdad quieren recortar esto, renunciar a una de nuestras industrias estratégicas en un momento de rearme global? Ustedes, señorías, ¿quieren recortarla, debilitarla, desmantelarla? Es como quitarle el tejado a una casa porque hoy no hay tormenta. Mientras aquí debatimos esto, otros países están reforzando sus capacidades sin ningún tipo de complejos porque han entendido que la seguridad no es un gasto, señorías, sino una condición para que todo lo demás funcione. Mientras tanto, Podemos vuelve con su viejo teatro, su vieja cantinela de siempre, pancartas, lemas y frases vacías. Se ponen la pegatina del «No a la guerra» cuando les conviene, pero cuando hay que actuar, se borran o votan lo que diga el resto del bloque del Gobierno.

Nosotros no jugamos con esto, señorías. Nosotros defendemos una España soberana y segura, capaz de proteger sus fronteras, sus industrias y sus ciudadanos. Por eso, si alguien pregunta cómo financiarlo, no se preocupe porque la respuesta es clara. No hace falta tocar ni la sanidad, ni la educación. Les vamos a dar unas pequeñas ideas. Este Gobierno reparte cada año más de 32 000 millones de euros en subvenciones directas, algunas absolutamente escandalosas, como son, por ejemplo, 30 millones al Ministerio del Interior de Marruecos ―se podría sacar de aquí―, 2,4 millones al Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer, 3 millones a alcaldías en El Salvador o Nicaragua, los famosos 28 millones de euros al señor Broncano o, incluso, un ministerio entero, ese famoso de Igualdad, donde la inutilidad de la ministra la reconocieron hasta sus propios socios y la terminaron repudiando (aplausos); por eso quizá están ustedes ahí sentados. También podíamos desviar el dinero de los pinganillos. Hoy, cuando estaba interviniendo su señoría de Junts, no había nadie en todo el Parlamento que los tuviera puestos. No sé si es porque no les interesaba lo que decía o porque todos, mágicamente, han aprendido a hablar el catalán. Desde luego, la utilidad queda palpada. No olvidemos tampoco los 15 365 millones de euros que se destinan a empresas públicas que, en muchos casos, ni son rentables, ni cumplen su función, pero sirven como agencia de colocación del PSOE y de sus socios. Entonces, no nos digan, señorías, que para esto no hay dinero. Lo que no hay es voluntad política de priorizar lo que realmente importa.

Por eso, señorías, el gasto en defensa no debe reducirse; todo lo contrario, debe consolidarse. El objetivo del 2 % del PIB no es un techo, sino un suelo, como bien hemos dicho siempre. Nuestra industria de defensa debe ser protegida y potenciada porque es la clave para nuestra soberanía, nuestra economía y nuestra libertad. El día que el pueblo español enfrente una amenaza de guerra, nadie preguntará cuántas pancartas imprimieron ustedes ni qué lema llevaron en sus camisetas; preguntarán quién los defendería. Nosotros nos preguntamos: ¿serán ustedes, quizá?, ¿serán sus eslóganes?, ¿sus furibundos tuits?, ¿sus asambleas de facultad? No, señorías, porque lo que defendemos aquí es serio y se llama España.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor González. Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Celaya Brey.

Javier Celaya Brey

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Muchas gracias, señora presidenta. Buenas tardes, señorías. Señor Sánchez Serna, ha planteado usted el debate de esta moción desde el punto de vista de las posibilidades de mejora de nuestro sistema educativo en contraposición con el gasto militar anunciado por el Gobierno. Un planteamiento muy inteligente, sin duda alguna. Enhorabuena. Le confieso que me ha hecho dudar de cómo enfocar mi intervención. Podría hablar de educación y FP, podría hablar de seguridad y defensa o podría hablar de las verdaderas intenciones de Podemos con esta moción. Así que hablaré de las tres cosas, con la benevolencia de la señora Armengol. El Gobierno socialista ha defendido su gestión educativa basándose en las grandes cifras en comparación con las de los Gobiernos del presidente Rajoy, como si la situación económica de la España de 2011, al borde de la quiebra y el rescate como herencia de Zapatero, pudiese compararse con las cuentas saneadas que encontraron ustedes en 2018. (Aplausos). Fíjese, señor Sánchez Serna, según usted mismo expone, el gasto en educación después de siete años de sanchismo todavía se situaba en el 4,5 % del PIB, cuando el PSOE se retiró abruptamente de la ponencia del pacto educativo propuesto por el ministro Méndez de Vigo porque exigía alcanzar de forma inmediata una inversión del 5 %. Malograron un pacto de Estado anhelado por toda la comunidad educativa, especialmente por el profesorado; un pacto que hubiera dado estabilidad a nuestro sistema educativo. Luego, impusieron la LOMLOE, con unos currículums basados no en criterios científicos y pedagógicos, sino en su ideología. Además, según sus propias palabras, infrafinanciada. Por cierto, los peores indicadores y resultados académicos se dan en las únicas áreas de gestión directa del ministerio, Ceuta y Melilla, sin que la ministra se haya dignado aún a visitar Ceuta, y a Melilla fue a inaugurar un colegio que había sido planificado, presupuestado y licitado por el Gobierno del Partido Popular. (Aplausos).

Volviendo a la literalidad de su moción, ustedes vinculan inversión militar e inversión educativa como si fuera un juego de suma cero. Los socialistas aseguran que no es así. La verdad es que ni ustedes ni nosotros tenemos fácil saberlo, porque este Gobierno ni siquiera es capaz de presentarnos un borrador de presupuestos generales del Estado. Esto es gravísimo porque, aunque exista el mecanismo de la prórroga, los presupuestos de 2023 fueron aprobados por las Cortes Generales de la anterior legislatura. La propia génesis histórica de los Parlamentos se basa en la exigencia de que los representantes del reino autoricen al soberano la imposición de nuevos tributos, y todos nosotros, diputados de la XV Legislatura, todavía no hemos tenido la posibilidad de aprobar en qué se gasta el sanchismo el dinero que toma del bolsillo de los españoles. (Aplausos). Esto le confiere un punto de ilegitimidad al gasto público de este desgobierno, lo que sería bochornoso e inaudito en cualquier otro país democrático.

¿Es necesario incrementar el gasto en defensa? Ahí me temo que ustedes y nosotros jamás nos pondremos de acuerdo. Mire, el pueblo español es un pueblo pacífico y pacifista, pero España no puede ser un país indefenso e inofensivo. Las relaciones internacionales se basan en el equilibrio de fuerzas militares y económicas, y aunque defendamos el multilateralismo y el derecho internacional, no podemos pecar de ingenuos. Hay quien se pregunta por qué 330 millones de norteamericanos le tienen que costear la defensa a 440 millones de europeos. Es una pregunta bastante razonable.

De cualquier modo, su verdadera motivación al presentar esta moción no proviene ni de la educación ni de la defensa, sino de que han visto en el gasto militar comprometido por Pedro Sánchez la posibilidad de recuperar en las calles y en las urnas la movilización del «No a la guerra» que tan buenos réditos dio a la izquierda. Según su planteamiento ―a ver si lo he entendido bien―, Podemos es la izquierda de la paz, mientras que el PSOE es la izquierda de la guerra, y SUMAR, bueno, la izquierda ni fu ni fa. Es sincero y brillante por su parte. (Aplausos). El sanchismo también les hace lo mismo: juega a pescar en su caladero de votos cuando promete cortar el comercio de armas con Israel, y luego resulta que les iban a comprar hasta las balas.

Ustedes nacieron del 15M, venían a regenerar la democracia frente al bipartidismo, y ahora forman parte del sostén de un Gobierno carcomido por la corrupción en su núcleo duro (aplausos), que encima les ha arrinconado. En realidad, a la vista de los escándalos presentes, a ninguno de los partidos que apoyaron la moción de censura de 2018 les ha importado nunca lo más mínimo la corrupción. Todo fue puro oportunismo político. Sus cuatro diputados, señor Sánchez Serna, pesan tanto como los siete de Junts. Si ustedes quieren, el Gobierno cae. No para dar paso a otro Gobierno, sino para dar la voz al pueblo. Los socialistas lo saben y les temen. Por eso, mientras les ningunean, no paran de recordarles eso de «no se equivoquen de enemigos».

Presidencia. Señor Celaya, tiene que ir terminando.

Javier Celaya Brey

PPDiputado.Página 64

Ustedes sabrán si les merece la pena seguir apoyando, como ustedes dicen, al nuevo señor de la guerra y, sobre todo, de la corrupción.

Muchas gracias. (Prolongados aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Celaya. Antes de dar paso a la próxima moción, les aviso que esta será la última moción que veremos esta tarde y dejaremos las dos que quedan para mañana. — DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, SOBRE CÓMO VA A RECUPERAR EL GOBIERNO UNA POLÍTICA ENERGÉTICA QUE GARANTICE EL BIENESTAR DE LOS ESPAÑOLES. (Número de expediente 173/000104).

Presidencia. Continuamos, entonces, con la moción que ha presentado el Grupo Parlamentario VOX, sobre cómo va a recuperar el Gobierno una política energética que garantice el bienestar de los españoles. Por el grupo autor de la iniciativa y para la defensa de la moción, tiene la palabra la señora Méndez Monasterio. (Aplausos).